Una mamadora precoz

Ella tuvo dos o tres orgasmos consecutivos y me suplicó que le llenase el chocho de leche, pero hasta ahí podíamos llegar, la engañé un poquito y le dije que me había encaprichado de sus enormes tetas y que quería verlas llenas de gotitas blanquecinas, así que se la saqué, me la pajeé un poquito delante de ella que la miraba sin perder detalle y me vacié por segunda vez en media hora sobre su canalillo.

Bueno quería continuar la serie de experiencias interesantes que había comenzado con el relato Palomitas de Maíz ya publicado en esta página. En esta ocasión os contaré mi experiencia con una niña muy crecidita para su edad.

Cuando yo tenía 23 años y estando con una ex que tuve varios años fuimos a una fiesta donde me presentaron a mucha gente,  en una de estas me fijé en la novia de uno de mis conocidos, el chico no me caía muy bien ligeramente y pensé que lo cierto es que el muy cabrón tenía una chica mucho más sexy de lo que él se merecía,  en este pensamiento estaba cuando ella, aprovechando que mi novia hablaba con unas amigas, se dirigió a mi diciéndome: – Hola, ¿no nos conocemos? – Solo de vista dije yo, se que eres la novia de XXX y te he echado un par de miradas porque hoy vienes espectacular. Ella sonrió con cara de mala y me dijo: – Pues no has visto nada, porque por dentro soy de chocolate.

La niña me dejó con la boca abierta, le pregunté cómo se llamaba y la edad, me dijo que tenía 18 añitos recién cumplidos y que se llamaba Miriam y también se había fijado en mí. Pensé que para tener 18 años ya le habían salido todos los dientes, porque tenía de todo la niña. Estaba un poco rellenita, pero tenía unas tetas que quitaban el hipo. Ese día llevaba un vestido ajustado de lycra que la hacía lucir en todo su esplendor.  Era morena con el pelo corto, los ojos muy verdes y la piel oscura, tenía un morbo que no veas. Se me empezó a hacer la boca agua y la sana idea de follármela me rondaba la mente, pero claro solo era una idea como las muchas que te vienen al cabo del día. Tonteamos un poco más y después mi novia vino y la miró con cara de pocos amigos, ella salió huyendo rápidamente, y mi novia me preguntó: – ¿Quién era el putón verbenero? – Es la novia de XXX le contesté yo, No sé cómo está con ese tío tan imbécil añadí.

Mi novia le restó importancia y dijo que ella tampoco era para tanto en una actitud muy propia de novia. El caso es que al rato me fui a echar el consecuente polvo con mi novia, la cual esa noche se lo pasó muy bien porque me la follé pensando en la tal Miriam y por tanto puse una intensidad desmesurada que le sacó un par de orgasmos. Incluso tuvimos sexo anal mientras yo pensaba en sodomizar a aquella otra lolita de piel morena mientras sobaba esas enormes y redondas tetas.

El caso es que coincidí con ella en un par de días tomando café con los amigos y volvimos a tontear un rato, incluso me dio su móvil en una servilleta, y nos mandamos algunos mensajitos de coña esa semana.  En uno de ellos puso que quedásemos a tomar un café, pero esta vez los dos solos, a ver si era medianamente cierto que era tan valiente. Dicho y hecho, la chiquilla no se cortaba un pelo (deberían aprender algunas que la doblan en edad).

Quedamos para tomar café y cuando fui a saludarla con dos besos me atizó un pico que consiguió que los pantalones me quedasen más ajustados.  La tía parecía que iba en serio,  y tan en serio porque no llegamos al café,  nos fuimos al parking donde tenía mi coche aparcado a poca distancia de allí y nos metimos en mi coche, en la parte de atrás del mismo. Yo no se si pasaría un minuto, pero a mí me pareció incluso menos el tiempo que pasó hasta que la santa niña se metió más de media polla en la boca y empezó a mamar como una profesional,  ¡y como mamaba!, se metía la polla en la boca recreándose y le daba vueltecitas con la lengua al capullo, para después succionármela haciendo ruiditos.

– ¡Chup, slurp, mmmmm que polla más rica, chup!

Me la comía mucho mejor que mi novia (aparte del morbo de que fuera otra la que me la comía y de los cuernazos que les estábamos poniendo a ella y al imbécil de su novio a la vez). El caso es que la niñita me tenía en el séptimo cielo con su pedazo de mamada, además tenía una boca bastante grande, lo cual facilitaba la operación,  era una mamadora profesional, de esas que todo hombre queremos encontrar,  y yo la encontré ese día, así que me abandoné al placer de su boca durante unos minutos hasta que un poco de sangre me volvió a la cabeza y recordé que llevaba semanas pensando en esas enormes tetas.

La hice parar unos segundos y le metí la mano bajo la camiseta de manga larga que llevaba. Ella me dijo entonces: – Tengo una sorpresa para ti. La sorpresa consistía en que no llevaba sujetador, si no una especie de body ajustado de lycra que me facilitó la tarea de sacarle las tetas y disfrutar de ellas.  ¡Y que tetas señores! Enormes y redondas, y bien duras como correspondía a su edad. Nada caídas, y con unos pezones grandes y marrones que estaban gritando ¡Cómeme! y eso hice, me apliqué en comerle las tetas y esos maravillosos pezones que aún recuerdo, y la tía lo disfrutaba tirada en mi asiento del coche sin soltarme la polla un instante.

– ¡Déjame que te acabe la mamada!, me dijo quiero que disfrutes como un rey.

¿Qué hombre puede resistirse a esto amigos? Me eché hacia detrás no sin antes meterle una mano en las bragas para tener algo calentito en la mano mientras ella chupaba.  y de paso animarla más aún, aunque ella no parecía necesitarlo.  Se notaba que disfrutaba con aquel pedazo de carne en la boca y le ponía ganas al asunto, está claro que esa no era la primera (ni la tercera) polla que mamaba y no necesitó ni 5 min para hacerme llenarle toda la boca de leche,  cosa que hice extraordinariamente excitado pensando en el gilipollas de su novio y en que esa boca la iba a tener que besar esa misma noche.

La cantidad de leche que solté en la boca de aquella zorrita adolescente la tuvo que alimentar de sobra para el resto de su crecimiento (si es que quedaba algo por crecerle). Una vez solté los últimos borbotones de leche, abrió la boca enseñándome su lengua aún blanca por los chorros que acababa de recibir, y muy contenta dio otro trago para acabar con los restos excepto algunas gotitas que le resbalaban desde la barbilla al cuello, realmente había sido una corrida de las que hacen historia y tenía que recompensarla.

Me puse manos a la obra bajándole las bragas y metiéndole dos dedos en aquel chochito empapado, cuando ella me dijo: – Ten cuidado que por ahí no ha entrado nadie todavía. Ni me preocupé por ello, la abrí de piernas, le acomodé la barra, ella hizo el resto y centímetro a centímetro quedó ensartada por toda la polla mientras nos morreábamos y ella no paraba de repetir: – ¡Aahh, aahh me has desvirgado cabrón! ¡Me has desvirgado!

Como la veía preocupada, entre comillas, le pregunté con sorna que si lo prefería la sacaba, pero rápidamente me quitó esa idea de la cabeza: – Noooo, no, no, no. ¡Ni se te ocurra! ¡Fóllame por lo que más quieras! ¡Fóllame! ¡Fóllame! ¡Dame fuerte! – Claro que si guapa.  todo lo que tú quieras, ¡vas a saber lo que es un buen polvo! Para ser el primero vas a ir bien servida – Siiii, que bien, que polla más rica, dámela – Toda la que quieras bonita.  Toda la que quieras. . Siiii que bien follas, que gusto, ¡Lo que me he estado perdiendo! – Claro tonta, a partir de ahora te voy a tener yo bien surtida de polla – Ufff, siiii, puedes follarme cuando quieras, ¡soy tuya, tuya! Mi amor, mi follador.

Se la notaba afectada con eso de que hubiera sido el primero en tirármela, pero tampoco podía alargar aquello mucho más,  a fin de cuentas estábamos follando en un sitio público y para colmo teniendo pareja ambos que no andarían muy lejos de allí.  La follé fuerte recreándome con su coñito estrecho sin estrenar durante unos minutos más y hasta me permití meterle un dedo por su también virgen culo a la vez.

Ella tuvo dos o tres orgasmos consecutivos que los tuvo que oír todo el parking y me suplicó que le llenase el chocho de leche, pero hasta ahí podíamos llegar,  la engañé un poquito y le dije que me había encaprichado de sus enormes tetas y que quería verlas llenas de gotitas blanquecinas, así que se la saqué, me la pajeé un poquito delante de ella que la miraba sin perder detalle y me vacié por segunda vez en media hora sobre su canalillo.

La corrida no desmereció en nada a la primera y pronto hubo suficiente cantidad para que ella misma se la extendiera por todo su pecho dedicando especial atención a los pezones, quedó totalmente pringada y sonriente,  se notaba que había conseguido todo lo que quería recibir y se la veía feliz y satisfecha.

Tuve algún otro encuentro con esta chica que quizás os cuente otro día, pero desvirgarla fue una pasada sin duda alguna, aún me acuerdo de aquellas tetas y ese chochazo que fui el primero en follar, aunque no dudo que después otro muchos habrán tenido la misma suerte. Por cierto,  era verdad: era toda, toda de chocolate.

Autor: Salteador-Neo

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Follándome una buena botella de vino

Dame por el culo que eso nos gusta a ambos. Mi mano la pasé por mi culo, me metí un dedo,  lo restregué por mi chocho, lo devolví a mi culo y me metí un segundo dedo, separé mis cachetes, me dio un azote, me la metió sin problemas y se corrió dentro. Al poquito y casi a la vez yo  me corría dándome  al coño.

Hola queridos folladores: Después de bastante tiempo reaparezco para haceros participes de otra de mis morbosas aventuras. Os sitúo: Actualmente resido en Inglaterra, lugar donde conocí al protagonista de este relato, y con el cual mantengo actualmente una relación sentimental (y por supuesto sexual). Este fue quizás nuestro primer polvo notable. Espero que lo disfrutéis y me deis vuestra opinión. Besos húmedos.

Vuestra puta que disfruta siéndolo.

Un día, hace poco, nos quedamos solos en su casa (comparte casa, así que la intimidad muchas veces brilla por su ausencia),  así que decidió  prepararme  una cenita en plan velitas, vino… Hacía no mucho habíamos ido a un restaurante donde nos sirvieron un vino blanco que yo definí como “mi nuevo vino favorito” y él, muy solícito se quedó con el nombre del vino y compró exactamente el mismo para la ocasión.

Así que allí estaba yo sentada a la mesa saboreando mi copa de vino y mirándole con agradecimiento por esos pequeños detalles que te hacen sentir tan importante…  Y pensando como agradecérselo se me ocurrió lo siguiente:

Con mi mejor mirada de ternura, de inocencia me acerqué a él, (que estaba sentado), como si fuera a besarle y de repente me puse de rodillas en el suelo, se la saqué y simplemente me la metí a la boca de golpe sin dejar de mirarle con ojos de ternura y agradecimiento. Se la chupé un poquito y cuando ya la tenía dura le dije: bien, vamos a cenar. Entonces hizo el amago de guardársela para servir la cena y le dije: “no, no, de eso nada. Bueno, espera que si te sientes más cómodo quedamos al descubierto los dos”. Me quité los pantalones y el tanga, aunque me dejé el top quedándonos los dos con la parte de cintura para abajo al descubierto.

El entrante transcurrió con toqueteos, charlando y disfrutando la comida y entonces me preguntó que si quería el segundo a la inglesa o a la española (en España habitualmente el segundo plato se sirve inmediatamente después de los entrantes, pero en Inglaterra, por regla general, no se comen entrantes, pero si así se hace se deja pasar una media hora entre ambos platos).

Entonces me levanté, me senté sobre él y le dije que estábamos en Inglaterra así que mejor hacer algo de ejercicio para tener buen apetito y valorar más su comida. Reaccionó rápido: me atrajo hacia él, me la metió y comencé a cabalgarlo uno frente al otro, él sentado y yo mirándole. Me quitó la camiseta y me sacó las tetas del sujetador metiéndolas en su boca sin más ritual… Cuando llevamos un ratito así con nuestros gemidos y comentarios guarros, saqué la polla, me giré rápida, me puse mirando a la mesa, la volví a meter y apoyé mi pecho en la mesa de forma que al estirarme mi culito quedaba abierto y accesible. Él empezó a escupirme el ano y a restregarlo mientras yo seguía follándole y con la otra mano me empecé a frotar el clítoris.

Me corrí en segundos, un dedo suyo en el culo, otro mío en el clítoris y una polla dentro. Él iba a correrse también así que me cogió, me la sacó, me puso de rodillas al lado suyo y se corrió en mis tetas, restregó un dedo en su corrida y me dijo: “ahora a cenar”, me puso el dedo en la boca, se lo chupé y se fue por el segundo plato

Volvió con una servilleta de papel para limpiarme y cuando fue a hacerlo le dije:”No no, es el condimento de mi cena”.

Sirvió el segundo. Los dos estábamos completamente desnudos y decidí que por un rato era mejor parar para centrar la atención en su deliciosa cena que con tanto esmero había preparado; la conversación se centró en otro tipo de cosas más inocentes aunque ambos éramos muy conscientes de nuestra desnudez y de la corrida recubriendo mis tetas  que se empezaba a resecar

Por ello, cuando sirvió el postre le dije: “Bien, y con el postre la leche”. Comencé a chuparme las tetas, tratando de no desperdiciar su leche, pero sinceramente estaba ya muy reseca y llegaba mal… “ahora me quedo con sed”, le comenté. El chico, que aunque no la tiene muy grande es muy morboso  se acercó a mí y  empezó a comerme las tetas  es decir, a comerse su leche), diciéndome: “No te preocupes, que hay mucha gente pasando hambre y aquí nada se tira… y por tu sed, tranquila, que tengo litrossssss de leche para que te bebas”.

Eso me mojó el coño aún más y le dije: “bueno para ir saciando algo mi sed me beberé esto”, y empecé a mojarme los dedos en el coño y a lamérmelos. Me preguntó que si estaba rico, así que también se los di a lamer a él hasta que terminó, como debe ser, comiéndome el coñito. De nuevo, me corrí. Todo esto sucedió al lado de la mesa, en el suelo.

Entonces decidimos irnos a la cama, que aunque convencional es muy cómodo. Cuando ya estaba yo buscándole el rabo con mi boca me dijo que iba a apagar las velas de la cena y volvió con una botella de albariño y dos copas. El cual le había comentado que es otro tipo de vino que me encanta, pero que en Inglaterra es muy difícil encontrarlo, así que me quedé sorprendida. Empecé a agradecérselo y, entonces, me saltó el muy cabrón:

“Cállate, puta, no lo he hecho por ti, simplemente te estoy comprando. Si quieres bebértelo tienes que dejarme hacer lo que quiera”.

Ummm, como respuesta yo me abrí las piernas.

Sin apartar la mirada de mi coño me dijo:”muyyyy bien, muyyyyy bien, pero ahora abre la boquita también”. Así lo hice.

Se colocó encima de mí en posición de 69, y empezó a follarme la boca a la vez que me follaba el coño con 2 dedos y su lengua. Pasó a 3 dedos y empezó a abrirlos dentro, como intentando dilatar el coño. Entonces empecé a percatarme de lo que quería: ¡follarme con la botella! No podía esperar más así que le pregunté qué quería hacer y, efectivamente,  me dijo que me quería follar con  la botella. Le dije que prefería metérmela yo para él, pero que me metiera la polla antes.

Así que me folló muyyyyy salvajemente. Le pedí que me metiera un par de dedos o 3 mientras me follaba. Así lo hizo y me fue abriendo el coño de forma importante.

Cuando ya ambos estábamos muy cachondos le dije que la sacase y me diese la botella. Me la pasó y comencé a meterme el cuello (entraba sin ninguna dificultad), hasta que llegué a la parte donde la botella ensancha. Empujé un poco y noté que me dolía, pero le miré la cara y estaba flipando sin perderse detalle y pajeándose a muyyyyy buennnnn ritmo así que hice de tripas corazón,  comencé a darme en el clítoris para endulzar el dolor y empecé a empujar; me estaba doliendo, pero por otra parte excitando.

Yo seguía dándome y empujando la botella y cada vez dolía más así que cerré los ojos e imagino que tenía cara de dolor porque me cogió la mano, me la retiró de la botella, me la sacó un poco y comenzó a follarme sólo con el cuello. Le dije que la metiera si quería, que no pasaba nada, y me dijo que prefería que ambos disfrutáramos así que me di la vuelta le puse el culo en pompa y le dije:

“Entonces dame por el culo que eso nos gusta a ambos”. Me escupí la mano, la pasé por mi culo, me metí un dedo,  lo restregué por mi chocho, lo devolví a mi culo y me metí un segundo dedo. Entonces los saqué, me cogí los cachetes, los separé abriendo el culo y le dije: “¿Crees que está listo para tu rabo?”. Entonces me dio un azote y me dijo: vamos a comprobarlo, me la metió sin problemas y se corrió dentro.

Al poquito y casi a la vez yo  me corría dándome  al coño. Nos quedamos dormidos y al rato nos despertamos (con ganas de más).  Cogí la botella de albariño, y le dije: “Vamos a bebérnosla”. Acto seguido empecé a chupetearla por fuera, bebiéndome primero mi sabor a coño. Él dio una lamida también y me dijo: “Ese líquido me gusta más beberlo de su recipiente original”. Así que me abrí de piernas y bajó a beber. Mientras tanto me dispuse a servir las dos copas de vino.

Cuando estaban listas subió, dejándome muy mojada. Le besé para saborear mi coño y brindamos por unos estupendos polvos y los que nos quedaban esa noche aunque el resto no es necesario contarlo porque fue más convencional e íntimo.

Este chico es un buen follador.

Si deseáis opinar lo podéis hacer.

Si te ha gustado espero vuestros comentarios y que lo votéis, más besos húmedos…

Autora: Zorrita Insaciable

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Fin de semana en un monasterio

Jorge se tumbó en la cama, yo me senté a horcajadas encima de él y volví a introducir su cipote en mi coño, Jorge invitó al monje a colocarse detrás de mi, yo cogí la polla del religioso y me la metí por el culo, gozaba como nunca, era la primera vez que hacía un trío con dos hombres y me estaba volviendo loca, llegué a un orgasmo inmenso, lo cual hizo que ellos no tardaran en correrse dentro de mí, estaba llena de leche por todos mis agujeros.

Con tanto estrés, la enfermedad de moda, necesitaba unas mini vacaciones y me hablaron de un monasterio casi perdido en las montañas, donde los monjes alquilaban humildes habitaciones a huéspedes para relajarse, reflexionar y desconectar de la vida cotidiana y la rutina laboral.

Aprovechando que mi marido estaba fuera ese fin de semana, decidí pasar un par de días en el retiro para arreglar conflictos interiores, pero se me ocurrió la idea de llamar e invitar a un compañero de trabajo, que igual que yo estaba un poco agobiado. Mantenemos una estupenda relación, tanto amistosa como laboral, él igual que yo, es un hombre casado, pero mantiene una relación abierta y liberal con su esposa, lo cual le da libertad de movimiento a la hora de tener escarceos amorosos.

Pasó a recogerme un sábado por la mañana y cogimos carretera hacia el horizonte, en un par de horas llegamos a pie de una inmensa montaña rocosa, que la coronaba un antiguo monasterio de arquitectura románica, de piedra con la fachada forrada de una espesa hiedra, que le daba un toque más antiguo, si aun cabía.

Nos recibieron dos amables monjes, ataviados con una túnica marrón hasta los tobillos y una especie de cuerda atada a la cintura, nos mostraron nuestra habitación, no tenía más de tres metros cuadrados, con un pequeño ventanal que daba al claustro, con unos jardines que no tenían nada que envidiar a los de Versalles, las paredes eran antiguas y del cabezal colgaba una inmensa cruz de madera. Aunque lo que más nos llamó la atención fue el camastro, viejo como sacado de un museo, con enormes barrotes de hierro forjado.

Pasamos un día muy agradable, paseamos por la naturaleza comimos menú casero, que era de agradecer y bebimos un delicioso vino fabricado por los monjes. Al anochecer y después de cenar nos fuimos a nuestro habitáculo para poder pegar un polvo religioso en honor a todos aquellos monjes que tan amablemente nos estaban atendiendo.

Jorge, no perdió el tiempo en desnudarme, casi me arrancaba la ropa, me besaba y me chupaba las tetas como solo él sabía hacerlo, me acariciaba las caderas mientras deslizaba sus manos hacia mi culo, para apretármelo con fuerza. Yo bajé mi cabeza hasta tenerla delante de su verga, ya tiesa como un palo y apuntando insolentemente hacia mi, pidiéndome que la chupara y así lo hice, la cogí entre mis manos y la apretaba fuertemente, con los labios apretaba su capullo rosado y brillante, con mi lengua la acariciaba dulcemente, hasta meterme toda su barran en mi boca, entonces mi lengua si que podía saborearla entera de arriba abajo para poder degustarla enterita, en breve se llenó mi boca del néctar que desprendió con fuerza, era dulce y caliente, sabroso.

El me tumbó en el catre y volvió a chuparme los pezones, que estaban que se salían, pasó su lengua y sus labios por todo mi cuerpo moldeado, cuando llegó a mi raja se detuvo yo le pedía que no parara, Jorge esbozó una sonrisa y con sus dedos abrió mis labios para introducir su lengua y jugar con mi clítoris, que agradecido se dejaba hacer lo que él quisiera. Lo chupaba y lo mamaba como si fuera una fruta fresca, con su dedo acariciaba mi ano y lo iba introduciendo lentamente, me hacía gozar como no lo hacía nadie.

Tardé poco en correrme, él era todo un experto. Me cogió por las caderas y me volteó en la cama, de manera que quedé a cuatro patas con el culo en pompa, se situó detrás de mí y empuñó su polla para metérmela por mi chochito. El camastro hacía un ruido de mil demonios, temíamos incluso que se pudiera romper, pero no cedíamos a los movimientos lascivos y salvajes de aquel polvo.

En aquel instante y sin llamar a la puerta, entró uno de los frailes del monasterio, fue como una bajada de golpe aquella imagen ante nosotros, con el rostro serio, esperábamos que nos dijera que el lugar sagrado no se podía follar o algo así, pero no fue así. Se acercó a nosotros y nos dijo que siguiéramos copulando, nosotros ante el morbo de tener a un “voyeur” de aquella categoría seguimos con nuestra función, aún estábamos más excitados. El monje se tocaba la verga por encima del sayo, la tenía visiblemente dura y empinada, le hice un gesto para que se acercara a mí, cuando lo tenía delante le levanté el hábito y tenía ante mi cara una enorme polla, deseosa de ser lamida.

La cogí entre mis manos y la acaricié como si de un tesoro se tratara, tenía una punta gorda y redonda, me la llevé a la boca para acariciarla y degustar aquella tranca digna de fotografía.

Jorge, seguía empujando con fuerza, su verga se había desviado hacia mi culo, tenía el ano lleno de él, mientras yo mamaba la polla del monje, que soltaba gemidos de placer, como si no se la hubieran chupado nunca.

Jorge, se tumbó en la cama con su polla apuntando al techo, yo me senté a horcajadas encima de él y volví a introducir su cipote en mi coño, Jorge invitó al monje a colocarse detrás de mi, yo cogí la polla del religioso y me la metí por el culo, gozaba como nunca, era la primera vez que hacía un trío con dos hombres y me estaba volviendo loca.

El monje empujaba con fuerza y Jorge me agarraba de las caderas para acompañarme en los movimientos del arte del follar, con una mano me agarraba una teta y el monje la otra, me las sobaban de manera distinta, pero ambas me gustaban.

Después de tener, largo rato, los dos rabos dentro de mí, llegué a un orgasmo inmenso, lo cual hizo que ellos no tardaran en correrse dentro de mí, estaba llena de leche por todos mis agujeros.
El monje se levantó, atusó su túnica y en un voto de silencio se retiró discretamente de la habitación. Jorge y yo no dábamos crédito a lo que había pasado, estuvimos largo rato comentando y riendo sobre el tema. Había sido algo increíble.

Al día siguiente por la tarde, recogimos nuestras pertenencias para abandonar el monasterio, como siempre y muy amablemente el séquito de frailes se despidió invitándonos a volver cuando quisiéramos. En un rinconcito se hallaba el fraile follador, observando nuestra retirada, me giré muy discretamente y le guiñé un ojo, como agradeciendo que hiciera más agradable nuestra estancia.

Autora: weblara

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De fiel casada a…. (Capitulo II)

(Capitulo II: El despertar de los sentidos)

Debían ser cerca de las cuatro de la mañana, cuando note un suave manoseo que comenzaba nuevamente a estimular mi clitoris y mis pechos. La habitación estaba a obscuras y solo oía una jadeante respiración en mi oreja.

Cuando me quise dar cuenta estaba a cuatro patas sobre la cama de espaldas a mi amante que se disponía de nuevo a empalarme con su imponente miembro.

Un vástago increíblemente duro, como un autentico palo, me penetro de un solo golpe por el culo, arrancándome un grito de dolor, que se convirtió en gemido de placer cuando aquel hombre empezó ritmicamente a meter y sacar de mi ano aquel grueso aparato.

De pronto note que no estábamos solos en la habitación pues otras manos acariciaban desde abajo mis pechos, mientras un miembro tan voluminoso o mas que el que hurgaba en mi culo, comenzaba a poseerme por el coño.

Aquello era inaguantable, no sabia como reaccionar, ni como moverme ni que hacer mientras mis dos hombres, o al menos eso creía yo, me estaban penetrando por delante y por detrás.

El jadeo y el ritmo sincronizados sorprendentemente entre los tres, fue en aumento hasta explotar en un orgasmo difícil de explicar y que nunca mas a pesar de todo lo que he vivido sexualmente desde entonces, he vuelto a sentir.

Me quede exhausta y rendida tras el esfuerzo por lo cual no supe quienes habían sido mi follador y mi enculador.

Me despertó miguel ya vestido, cerca de las 7 de la mañana.

Mire a mi alrededor y estaba sola en el dormitorio de invitados, completamente desnuda y tapada por las sábanas y colcha de raso color carne.

Aun mi coño y mi culo recordaban la fiesta del sábado noche.

Me incorpore a medias y bese a miguel que se marchaba durante dos meses dejándome en manos del placer y la lujuria.

Tras despedirme seguí durmiendo un rato mas.

Me despertó una voz extraña cerca de las once de la mañana, la voz de un hombre en mi dormitorio, que me invitaba a levantarme y degustar un oloroso desayuno mientras preparaba mi baño de espuma.

Abrí los ojos y me quede alucinada: allí delante vestido de mayordomo estaba el portero del club nocturno donde se la había mamado a javier y me estaba presentando una bandeja con un suculento desayuno.

Le mire sorprendida al tiempo que me sentaba en la cama: "cual es su nombre?", le pregunte.

"Pedro señora", dijo haciendome una reverencia,"y estoy a su servicio para lo que "desee", y remarco la palabra,"mandar la señora".

"Gracias", solo pude contestar, mientras empezaba a degustar el desayuno.

Poco después llego javier que me pregunto que tal había dormido a lo cual le dije que el sabría mejor que yo como había dormido, ante lo que se sonrió.

Al poco volvió pedro para decirme que el baño estaba listo, mientras me presentaba una bata en la que resguardar mi desnudez.

Javier me acompañó al baño, al igual que pedro y una vez dentro javier me beso fugazmente y me dijo que nos veríamos mas tarde.

Pedro se quedo conmigo y me ayudo a quitarme la bata y sumergirme en el cálido baño, mientras me observaba con una mezcla de deseo, admiración y placer.

"Necesita algo la señora?", me pregunto.

Yo le conteste que no, y el hizo ademán de marcharse.

De pronto se volvió y mirándome fijamente me dijo: "pero yo si", y ante mi sorpresa empezó a desnudarse.

Yo desde el baño mire sorprendida a mi alrededor ,pensé por un momento llamar a javier pero al mirar hacia el espejo del baño, vi escrito sobre el con pasta de dientes"…satisfacerá a cualquier macho que se encuentre en la casa…", y entendí que pedro me iba a suministrar el primer pollazo de la mañana, porque el primero del día, por delante y por detrás había sido de madrugada.

Al verle totalmente desnudo comprobé su gran musculatura y su fortaleza, mientras un rígido, grande y duro miembro me observaba cimbreante desde el borde de la bañera se inclino me cogió en volandas sacándome del agua, me miro como recreándose en mi mojada desnudez…" un momento ",dijo y salió del baño.

Pocos segundos después regreso con unas botas de piel altas de mi vestuario, de fino ta

cón y me las hizo poner, mientras me observaba detenidamente.

Una vez me las puse, se acerco a mi y suavemente me hizo volver de espaldas a el, entonces me cogió de los hombros y tras hacerme arrodillar en el suelo, ofreciéndole mis nalgas, me monto literalmente, incrustándome aquel duro aparato de un solo golpe de riñones, en mi culo, al tiempo que me llamaba, puta, zorron, calientapichas, y me decía que me iba a enterar en mi frágil culo de señorona de como era una autentica polla obrera.

Al instante se hizo la luz y por sus envites su ritmo y su dureza reconocí a uno de los dos hombres que me habían follado la noche anterior.

¿dos o tres?, era ya mi duda, mientras luces de colores y una sensación etérea invadían mi cerebro y mis músculos se relajaban sumergidos en una ola de placer.

Tras hacer que me corriera tres veces y llegar el de forma abundante dentro de mis entrañas, sintiendo yo como su cálido semen rebosaba la rajita de mi culo y caía por entre mis muslos, me cogió delicadamente y tras quitarme las botas, me transporto de nuevo al reparador baño aun caliente.

"Si quiere algo mas la señora, no tiene mas que decirlo", me dijo mientras se vestía y salía del cuarto de baño.

Después del baño me puse una bata y me tumbe sobre la cama mientras todo lo vivido en las ultimas horas pasaba atropelladamente, por mi cerebro semiabotargado.

Un profundo sueño me invadió entonces.

Aquel domingo por la mañana aun me quedaba mucho que disfrutar.

Me desperté ya tarde cerca de la una y baje al jardín.

En la pista de tenis, solo con el bañador, javier y pedro jugaban sudorosos.

Yo me había puesto un bikini azul claro muy escueto y me acerque hasta la pista.

"¿lleváis mucho jugando?", les pregunté, al oírme, se volvieron como sorprendidos y me dijeron que como una hora.

Sus cuerpos brillaban por el sudor al sol, mientras sus escuetos bañadores, remarcaban dos buenos paquetes, que yo ya había catado.

"Voy a darme un baño", les dije, y mientras ellos seguian jugando me volví hacia la piscina.

Al llegar a esta me quite la parte de arriba del bikini y me zambullí en el agua fresca hice algunos largos y después salí tumbandome al sol.

Apenas pasados unos minutos, note unas manos que acariciaban mis desnudos pechos.

Entreabri los ojos y vi a javier junto a mi, antes de que me pusiera otra vez en marcha, pues dada su expresión no dude por un momento de su intención de darme caña denuevo, le pregunte que hacia pedro en la casa, y me contesto que anoche cuando estuvimos en el club, mi marido miguel hizo amistad con el y que le propuso que fuera mi mayordomo, "Para todo" según palabras textuales de javier, durante los dos meses a lo que pedro acepto super encantado, "y como no!!.., apostillo javier.

Yo le dije a javier que como le iba a pagar, a lo que el sonrió y me dijo; "en carne muñeca, en carne…"

Y mientras decía esto se inclino sobre mi desnudo y yacente cuerpo…

Así que mi marido añadía a ultima hora una polla mas a la fiesta.

Pero de momento era la de javier la que se abría paso a través de mi húmedo coño, tumbado sobre mi en la toalla.

La verdad es que pedro como cocinero valía un rato y desde que le vi jugar al tenis no volví a verle en toda la mañana justo hasta la hora de comer.

Su aparición en la piscina para anunciar que la comida estaba servida en la terraza del jardín fue divertida pues se había puesto un tanga, que apenas le cubría su imponente armamento, con una pechera blanca la que llevaba en el club y una pajarita, y por supuesto su sombrero de copa que también usaba en el club.

Durante la comida se porto de forma distante, de mayordomo a señora, lo cual me divirtió bastante.

Cuando terminamos de comer yo les dije que estaba muy cansada, lo cual era cierto y que me pensaba echar la siesta así que ellos hicieran lo que quisieran a lo que contestaron que jugarían a las cartas un rato.

Les dije que me llamaran sobre las siete y me fui al dormitorio, al mío por supuesto.¡ por fin toda la cama de matrimonio para mi solita!.

Dormí como una autentica marmota e incluso en sueños me pareció que ellos venían y me follaban.

Debían ser cerca de las siete de la tarde, cuando sent

í ruidos en la habitación pero era tal el sueño que tenía que no pude ni levantar los párpados.

Poco después note como unas cosquillas en mi coño, pero eran tan placenteras que no me moleste en comprobar que ocurría, pasados unos minutos empecé a notar que algo trataba de penetrarme, entreabri los ojos y allí estaba pedro de rodillas sobre mis piernas tratando de joderme, me deje hacer y entre sueño y vigilia, me largo una buena andanada que disfruté como una loca.

Me quede dormida otra vez hasta que por fin llego javier a despertarme, me dijo que era muy tarde cerca de las ocho y que teníamos que volver a madrid.

Me levante y medio dormida me metí en la ducha, empecé a enjabonarme y de pronto cuando iba a hacerlo con mi coño, casi me da un pasmo…¡ mi querida rajita estaba totalmente rasurada!, lance un grito y al segundo llegaron los dos muertos de risa, pues sin duda estaban esperando este momento.

Me enfade mucho al principio pero tras darme un par de achuchones decidí perdonarlos por lo cual me dijeron que como premio por habermelo tomado tan bien, me invitaban a cenar.

Mientras preparaba las cosas que debía llevarme a madrid, apareció javier en la puerta del dormitorio impecablemente vestido con un pantalón blanco y un polo verde.

"Hemos pensado, me dijo, que si quieres nos quedamos aquí los dos meses".

La verdad es que me apetecía un montón pues volver a la casa de madrid, al piso con dos hombres, aun no sabia lo del tercero y la dama no era muy agradable por los vecinos no por el que dirán que me importa un comino, sino por los rumores y las historias raras que se monta la gente que no tiene nada que hacer.

"Estupendo",conteste.

Javier mes dijo entonces que a trabajar por las mañanas me llevaría pedro y luego iría a buscarme al mediodía y el se iría por la mañana en su coche y volvería al mediodía.

Al final por cierto, me confesaba que lo de no poder quedarse los fines de semana era preventivo por si no salía bien el tema así que decidía trasladarse.

Fuimos a cenar a madrid a un restaurante, y javier aprovecho para recoger sus cosas y su coche.

Pedro, como vivía en el pueblo cerca del chalet, había trasladado sus cosas por la tarde a la finca.

Aquella noche los dos me respetaron para que pudiera estar lozana al día siguiente y la verdad que salvo los picores del rapado dormí perfectamente.

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