Bellas y nuevas emociones

Mi atracción hacia él en un principio fue nula, a medida que iban transcurriendo los días cuando se empezó a gestar en mí una extraña atracción hacia él. Mis relaciones habían tenido un marcado carácter heterosexual. Pero su voz dulce, sus gestos pausados y esos rasgos indígenas tan bellos me convencieron de lo que empezaba a sentir por mi compañero iba más allá de una relación afectuosa.

Estoy escribiendo este relato, mientras mi hombre yace durmiendo junto a mí. Nos hemos amado de la forma más bella y al mismo tiempo libre que te puedas imaginar. He saboreado su sexo hasta hacerle derramar sobre mis labios su cálido jugo. Y después él lo ha tomado de mi boca compartiéndolo ambos en un profundo beso donde nuestras lenguas se lo disputaban como si fuese un espléndido manjar.

No fue fácil para mí aceptar que me gustasen los hombres, pero una vez que pude superar mi conflicto existencial, me alegró de haber luchado contra mis perjuicios que tanto daño y tanta frustración me estaba creando. Porque he descubierto que el amor unido al placer acompañados ambos de una gran dosis de comprensión y sin tabúes que lo obstaculicen nos llevan a un enriquecimiento personal, a un encuentro de la felicidad, ya sea en compañía de un hombre o una mujer.

Yo no estaba preparado, ¿y quién lo está? No me veía recibiendo las caricias de una persona de mi mismo sexo y mucho menos llegando al orgasmo con un hombre, al igual que tampoco me resignaba a hacer gozar a un chico, aunque no es fácil superar estas adversidades, es necesario luchar contracorriente, contra la doble moral que se nos quiere imponer, porque en el fondo mucho de estos moralistas actúan contra sus principios o si no lo han hecho le gustaría hacerlo.

Por eso pienso, que existe en nuestro interior una tendencia, si es que se puede denominar así, que permanece oculta, otros, tal vez, ya la descubrieron y prefieren obviarla reprimiendo sus sentimientos hacia una persona de igual sexo que ellas. Los que la hemos sacado del letargo, hemos descubierto que es maravillosa esa tendencia adormecida en nosotros y que al mismo tiempo nos enriquece como personas colmándonos de felicidad.

Por eso lector@, éste relato quiero que esté cargado de reflexiones, por si tal vez aún no has podido salir de esa caverna donde tan sólo existen las sombras que sobre la pared proyecta el fuego de la represión y que te impide ver otra realidad.

Tal vez, puedo ayudarte si aún eres de los que quieren aceptarse y por las circunstancias de nuestro entorno te esté costando. No sólo es un relato erótico es un camino abierto hacia la felicidad, un camino contra la represión y los perjuicios. En suma es un sendero abierto al amor, un sendero por el que se puede andar libremente sin limitaciones en el sexo, al placer obtenido con el amor de la persona amada.

Todo sucedió cuando la revista para la que trabajo como fotógrafo me encargó hacer un reportaje en Perú. Acostumbrado a trabajar de ésta forma (de un día para otro) la noticia no me agarró de sorpresa, más bien me agradó. Serían unos 15 días recorriendo el sur de Perú. Realizando el trabajo en colaboración con un periodista de allá.

Tras un vuelo de infinitas horas llegué al aeropuerto de Lima. Cargado con mi mochila y mis cámaras, pude observar como un chico moreno me aguardaba entre la multitud alzando una cartulina donde aparecía escrito mi nombre. Tras  una rápida presentación se dio a conocer como Walter, era el compañero con el que trabajaría en la elaboración del reportaje.

Mi atracción hacia él en un principio fue nula, sería a medida que iban transcurriendo los días cuando se empezó a gestar en mí una “extraña” atracción hacia él. Mis relaciones siempre habían tenido un marcado carácter heterosexual. Pero su voz dulce, sus gestos pausados y esos rasgos indígenas tan bellos me convencieron de lo que empezaba a sentir por mi compañero iba más allá de una relación afectuosa.

Me costaba aceptar lo que me estaba sucediendo, es más no lo quería reconocer. Estas contrariedades que me invadían me desconcentraba de mi trabajo, incluso muchas veces en la noche acudía al cuarto de baño para masturbarme pensando en él, sin embargo, el tiempo transcurría y el trabajo estaba llegando a su fin. Tenía miedo de que al no mantener una relación gay me frustrase y dejara una laguna vacía en mi vida. Porque estaba seguro de que posiblemente me volvería a ocurrir con otro chico.

Una tarde mientras estábamos descansando en nuestro apartamento tomando un mate le pregunté acerca de su vida sentimental, pues tanto trabajo apenas sí no dejó tiempo para hablar de nosotros. No pensé que me fuera a dar una respuesta tan rápida, ya que él es muy celoso de su vida privada, sin embargo con un cierto pudor me confesó que sus relaciones habían sido siempre con hombres. Me sorprendió bastante, pero me alegró.

– Háblame de ti -me dijo. -Verás, yo al contrario que tú siempre mis relaciones han sido hasta ahora con mujeres. Pero en estos momentos estoy viviendo un momento de confusión, ya que me siento atraído por un chico, y es la primera vez que esto me sucede. Y tras una pausa le confesé que era él por quién me sentía atraído, desde que te conocí siento deseos de amarte, de hacer el amor contigo. Me gustas muchísimo. no sabía cómo decírtelo. Ahora ya lo sabes.

-¿Estás seguro de que quieres tener sexo conmigo? -me preguntó. -Claro que sí, quiero  tener una experiencia homosexual contigo. -Voy a darme una ducha -me respondió- Te espero allá. No te demores cielo, porque yo también tengo ganas de tí.

Un fuerte pavor me invadió por completo mientras que el corazón me latía considerablemente. No demoré en desnudarme y encontrarme con él. Era el momento más esperado de mi estancia en Perú desde que empecé a sentirme atraído de forma “distinta” hacia él.

Un beso a todos@

Autor: encuentroeneltropico

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