Videosexo controlado

Me desperté en casa sobre mi cama pero aún con el sabor de la leche de aquellos tíos en la boca y mi cuerpo totalmente dolorido. Por supuesto que el orificio de mi culo, dolorosamente dilatado, y mi coño, como un pimiento morrón.

Me revolví en la cama y al mirar a los pies de la misma, vi a donJaimesentado en un sillón mirándome. “Es ud. Un…”, empecé a decir, pero me interrumpió con energía: “¡cállate puta!…¿no querías marcha?… pues lo de esta tarde solo ha sidouna muestra, vas a vivir sensaciones y experiencias que te convertirán en una experta del sexo insaciable, así que ahorra tus fuerzas y duerme, pues mañana vas a necesitar energías…!”, y tras decir esto se levanto y se marcho apagándome la luz del dormitorio. “¡joder con el maestro!”, pensé yo.

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