Profesor atractivo de 35 años, busca… IV

Si haber sido un rebelde y obstinado adolescente, me atrajo a ti, y si el ser gay me hizo descubrir este amor tan inexplicable y profundo que siento por ti…entonces si tuviera la oportunidad de hacer algo diferente, no haría nada…lo dejaría exactamente igual, y volvería a cometer los mismos errores, porque se que al final me llevarían a ti.

¿Qué fuerza es lo que hace al hombre ir en diferentes direcciones y al mismo tiempo lo mantiene unido? Eso, eso es la fuerza de su alma.

Mi vida fue otra luego de tu cuerpo, tu piel solía hacerme llorar, lloraba en secreto la pena ardiente de mi ambigua existencia. Nunca quise esto, nunca lo quise para mí, nunca supe resguardarme de tu viento, tu energía, tu alegría me atrapaban….solo quería beberme la espontaneidad de tu alma.

israboston@hotmail.com

La ruta que va a tu cuerpo se apagó…¿cómo pudiste hacerme esto? Al principio…no entendía lo que estaba viendo, ¿cómo pudiste hacerte pasar por Gaby y engañarme todo este tiempo? Yo creí en ti, disculpa no fue mi intención husmear en tu lap top,  no sé que decir….

Espero que entiendas lo difícil que todo esto ha sido para mí, no fue fácil aceptar, esto que me devoraba las entrañas. No tiene caso decírtelo porque ya lo sabías ¿no es así? “Gaby” debió contártelo, mi ex esposa descubrió mis verdaderas inclinaciones, no pude salvar mi matrimonio. Luego de eso viniste tú, una fuerza inexplicable me avisó que eras mi destino, pero ahora….

Tú… no, ¡nunca quise esto! Pero yo confíe en ti…no me busques por favor, es muy duro, solo fui tu juguete, no puedo confiar más en ti.

Viniste, trajiste la calma y encendiste mi cuerpo, fuiste matando poco a poco lo muerto, me hubiera gustado ser…tu última memoria terrenal, pero hoy te desconozco, no quiero volver a verte, aléjate de mí Gabriel, yo sabré encontrar mi camino, aunque para ti puede ser muy tarde.
Sergio D.

No necesito describir, cómo estas punzantes palabras, hirieron haciendo jirones mi destrozado corazón. Quise salir corriendo a buscarlo, pero no sabía a dónde, y mis lágrimas humedecieron con manchas oscuras la nota, desbaratando sus calcinantes palabras.

Fue el peor fin de semana que jamás haya vivido nunca.

El lunes el director de carrera me informó que debido a un imprevisto, Sergio se había regresado a su ciudad natal, Monterrey, y que ya estaban buscando sustituto. En ese momento, corrí al centro de cómputo y de inmediato tecleé un correo electrónico a mi amado Sergio.

Quisiera explicarte tantas cosas, pero sé que este no es el momento, nunca fue mi intención lastimarte, si. Inventé a Gaby, con el único motivo de conocerte más a fondo. Y si gracias a ella nos unió el destino, me gustaría que fuese real para conocerla y abrazarla con todas mis fuerzas, porque nunca terminaría de agradecerle.

Por favor…. dime dónde estás, no te alejes así,  podemos remediarlo… pero si es tu deseo alejarte ahora, lo respetaré apretando los dientes, y si algún día decides regresar te suplico:

¡Déjame lloverte en colores! ¡Quiero morirme en tus brazos! ¡Estoy desesperado! Te amo…

Gabo.

Luego de esto, jamás recibí respuesta….

Los meses se me escapaban del calendario con mucha prisa, pronto llegó el invierno y las hojas de los árboles caían por el intenso viento helado, y sus inertes cuerpos en el suelo hacían entristecer mi alma, al igual que su inesperada despedida que aún calaba hondo. Por fuera era una persona normal, pero por dentro aún buscaba la manera de enseñarle a mi corazón a decir adiós.

A un año de terminar mis estudios me ofrecieron la oportunidad de tomar una vacante en la ciudad de México, y continuar simultáneamente la carrera en otra institución.

¿Tenía alguna razón para quedarme? Probablemente muchas, pero no encontraba ninguna.

Así que con tan solo unas cuantas valijas, una despedida con familiares y amigos, y tu recuerdo, encendí el auto y emprendí el largo camino hacia mi nuevo hogar, y por momentos siento que el sentimiento me asfixia, quiero detener el auto, pero ya es muy tarde, no tengo a donde huir de tu presencia.

El día tampoco me ayuda, frío y lluvioso, no hay nada que no me recuerde a ti, ese hermoso árbol viejo, los ríos transparentes como espejos que adornan el camino, me siento muy solo, ¡te necesito!

Y ahora al doblar en una curva se vislumbra una presa, tal vez sea nueva no viene en el mapa, debo cruzar un frágil puente donde algunos obreros tratan de hacer su trabajo a pesar de la fuerte lluvia, y el nivel del agua se ve peligrosamente alto, no quiero acordarme de ti, ¿por qué simplemente no te vas y me dejas solo? Es claro que jamás podré volver a verte.

Vengo pasando esa presa a mi izquierda, ya pronto todo pasará y estoy seguro que encontraré ese camino para volver a ser feliz, no se ha terminado nada, la vida se compone de pérdidas y despedidas.

¡No! ¡Debo retroceder! ¿Qué estoy haciendo? Debo luchar por él, estoy girando el volante, las llantas rechinan, ¿qué es ese sonido? ¡un derrumbe! Una enorme piedra golpea mi auto,  las personas allá afuera me gritan algo ¡no puedo escucharlos! Trato de tomar de nuevo el control del auto, pero ya es tarde, me estrello contra un frágil barandal, la caída es rápida, el auto flota unos segundos después del impacto.

¡Estoy asustado! Otra roca cayendo de pronto, hace golpearme la cabeza contra la puerta, recuerdos…inundan mi mente como el agua inunda la cabina de mi auto, el día que debía presentar un examen final esos últimos días de verano, la ocasión que Sergio llegó con Lila a esa fiesta, la noche en que le confesé mi amor por él, un joven rescatándome de esa alberca cuando tenía 11 años…pierdo la conciencia, solo alcanzo a ver unos brazos ¿es…Sergio? Y una luz mucha luz…..

Tenías razón…. mi última memoria terrenal fuiste tú…

Despierto confundido con una venda en mi cabeza y un dolor punzante en mi brazo derecho, mi madre esta ahí y se alegra tanto de verme conciente que avienta una taza de café negro al piso y me abraza sollozando. Mi mamá me cuenta que estuve 4 días en un coma inducido, los doctores dijeron que si había alguna lesión cerebral ésta sanaría más rápido si me encontraba inconsciente.

Y ahora un profundo sueño, me devuelve a los brazos de Morfeo, sólo quiero dormir, y no sé cuando volveré a despertar. Por fin después de dos semanas inconsciente, recupero el sentido, algunos amigos están ahí, mis padres por supuesto, un primo lejano, e ingenuamente busco el rostro de Sergio de entre la gente, ¡que tonto! ¿Por qué razón estaría él ahí?

En eso suena el teléfono de mi habitación mi madre contesta y enseguida me pasa el auricular, -¿hola?- pronuncié esperando una respuesta, pero del otro lado sólo se oía estática y un sonido sordo y seco, y ahora la línea se corta y yo cuelgo el teléfono.

Pasan unos minutos y suena un celular, la melodía me es familiar y mi padre me lo pasa de entre mis cosas, leo el nombre del que llama en la pantalla y… ¿será posible? De pronto el eco de las felices voces que toda la tarde inundaron mi cuarto de hospital, se callan en mi mente al saber emocionado que Sergio me estaba llamando.

Su voz denotaba alegría por saber que estaba bien, tuvo que regresar por una papelería al instituto y alguien le contó de mi accidente y que estaba convaleciente en ese hospital.

-Sentí inmediatamente que debía llamarte, o preguntar…como estabas, no sabes la angustia que sentí al enterarme, ¿ya estas mejor? ¿puedo ir a verte?-

No supe que contestar, el amor de mi vida me había vuelto a buscar, a pesar de todas las cosas malas que había hecho, y ahora pedía verme.

-Cla-claro que sí, es lo que más quiero en el mundo- le contesté emocionado y me prometió visitarme el lunes a primera hora, mi espíritu se llenó de regocijo.

El día lunes amanece sereno en el hospital, la tenue luz del nuevo día entra por mi ventana, escuchando “The reason” de Hoobastank en mi reproductor portátil, me siento afortunado de despertar al nuevo amanecer y que la vida me haya brindado la oportunidad de tal vez…regresar con él.

Mi madre durmió aquí toda la noche y está cansada, antes de despedirse se sienta en mi cama y platicamos un poco y cuando está a punto de retirarse, Sergio entra puntual por la puerta y siento que el corazón me estalla de felicidad, tan sólo quiero abrazarlo.Mi madre lo saluda y después de un rato nos deja solos, Sergio se sienta en el mismo lugar que hacía unos minutos estaba sentada mi madre sobre mi cama, y comenzamos a platicar de trivialidades y de mi accidente.

-Me cuentan que me rescataron esos obreros que trabajaban en el puente, solo recuerdo haber caído y golpearme la cabeza, uno de ellos se lastimó una pierna y estaba hasta ayer en este mismo hospital, y fue el que le contó todo a mis padres. -Que afortunado fuiste de que alguien vio el accidente y te rescató, si el lugar hubiera estado solo, tal vez ahora no la contabas Gabo, ¡que contento estoy de que estés bien!-

Suena el celular de Sergio y éste se incorpora para contestar, y el sonido de unas llaves se escucha caer al piso. Al terminar su llamada Sergio recoge las llaves y reconozco que son de mi madre debió haberlas olvidado, mi profesor esta a punto de entregármelas pero algo en un llavero llama su atención, y perplejo con una cara increíble de asombro me pregunta impresionado:

-¿Porqué tu madre tiene una foto en este llavero conmigo?- me pregunta impactado, -¿qué dices? ¿Quién eres tú?- le pregunto aún más extrañado que él, -¡Soy este chavo que está en medio de tus padres con las manos sobre este niño! ¿Eres tú? Gabo…. ¿eres tú? -¿Qué? ¡Enséñame eso!- y al pasarme el manojo de llaves busco impaciente el que contiene el llavero con la foto de Sergio -¡SÍ! ¡Soy yo! ¿Tú eres este chavo que tiene sus manos en mis hombros? ¡Tú me rescataste! ¡Esto es increíble!-

La enfermera de pronto nos interrumpe para cambiarme el suero y nos dice divertida: -haciendo campo chicos, ¿les comió la lengua los ratones? Parece que vieron un fantasma, ¿qué estoy tan fea?-

Y al unísono Sergio y yo soltamos una gran carcajada, haciendo que la enfermera se quedara intrigada del motivo de nuestra risa. La realidad supera la fantasía, vivimos en un mundo pleno de coincidencias y sucesos inexplicables que la ciencia jamás podrá catalogar en alguna disciplina. Seguimos sin palabras, tan solo sonriendo y temblando de impresión por semejante coincidencia, la vida esta llena de sorpresas.

-¡Debí haberte reconocido!, ¡por eso sentía que ya te conocía de algún lugar! -Este mismo llavero lo tengo yo, sólo que se me perdió cuando me mudé a esta ciudad y no lo encuentro, debe estar por ahí en alguna caja. -Sí, recuerdo que mi madre mando hacer dos copias, pero honestamente, lo había olvidado por completo, ¡aún no puedo creerlo!

Decidí no ahondar más en el asunto del llavero y recitarle la gran coincidencia cósmica que este extraño suceso me parecía y que deberíamos estar completamente seguros que el destino nos quería juntos, por que sé perfectamente que él sentía lo mismo. Al despedirse, sólo atina a abrazarme y a decirme que pronto todo estará bien, y que me llamará cuando este de regreso a mi vida normal. Al pasar los días mi recuperación se vuelve completa, y es tiempo de regresar a casa.

Suena el teléfono una tarde aburrida de sábado, viendo algún tonto programa de caricaturas y contesto:

-¿Hola?, ¡que onda peque! ¿Cómo sigues?- me pregunta Sergio del otro lado del teléfono -¡eit! Ya mejor gracias, ¿qué onda?- nada peque, me voy a quedar unos días aquí y pensé que sería bueno que nos viéramos, ¿quieres ir al cine?- estaría muy bien, ¡y que bueno! Porque estaba algo aburrido- ok ¿a las 7 te parece bien que pase por ti?, si está perfecto, a esa hora nos vemos- y en cuanto cuelgo el teléfono y sintiendo estallar mi corazón de gusto, me levanto a tomar un baño y a cambiarme porque falta una hora para que Sergio llegue.

Al llegar Sergio luce guapísimo, con su ya clásico corte casi a rapa, sus ojos miel, una camisa negra ajustada al cuerpo que hace lucir muchísimo sus bien trabajados y velludos brazos, y por primera vez al acercarme más a él con una enorme sonrisa, noto unas indiscretas canas en los vellitos de su sexy barba de 3 días, él es un sueño….es perfecto para mí, lo que siempre había deseado.

Siento en su trato una calidez diferente, me trata como un valioso tesoro, y lo demuestra, me sonríe, me mira a los ojos de vez en cuando mientras maneja, me provoca, me toca una pierna, me acaricia el rostro.

Llegamos al cine la película no es tan buena, pero la compañía lo vale, y cuando estamos a mitad de la proyección Sergio me guiña el ojo y me dice que lo acompañe, yo sigiloso y discreto lo sigo de cerca. Entramos al baño y me besa de pronto, me succiona la boca con fruición, me muerde delicadamente, y siento por un momento que su beso esta sellando algo y que los pedazos de mi alma se juntan y se separan al mismo tiempo llevándome con tan solo un beso a otro tiempo y otro espacio, no se porqué pero inmediatamente me viene a la mente la playa.

Cuando termina el beso muy a mi pesar, Sergio me abraza y me sonríe se acerca a mí y me dice al oído: -siempre quise hacerlo en el baño de un cine nene, por favor, ¡cúmpleme mi fantasía!-

Y sin más lo tomo de la mano y lo dirijo hacia uno de los últimos cubículos del baño, y el se deja guiar como un niño, cierro la puerta lo empujo levemente y lo hago sentarse en la taza, le abro la bragueta y me pongo en cuclillas, saco su grueso mástil de carne dura y palpitante, huele a hombre y a jabón y eso me vuelve loco.

Comienzo la mamada, despacito, suavemente, sintiendo su gruesísima cabeza traspasar más allá de mis labios, el roce de sus pelos rebeldes púbicos en mi nariz me hace delirar, ahora tomo sus pantalones y los bajo hasta las rodillas peludas de mi amante, acaricio los huevos y los lamo, los huelo los siento, y Sergio avienta la cabeza para atrás, está en el más puro éxtasis.

Me dice suavemente que no quiere venirse todavía que quiere penetrarme, pero yo  no obedezco y continuo frenéticamente con mi deliciosa mamada a su verga, Sergio no resiste más y tratando de impedir que siga con mi tarea, toma mi cabeza con sus manos y trata de apartarla de su verga pero yo me impongo y mamo más fuerte su pene peludo y de pronto, borbotones de una espesa y cremosa leche de macho, salen disparados contra mi boca, mis labios y mi garganta, yo los bebo goloso, relamiendo mis labios, sintiendo en mi paladar la pastosa y salada consistencia de mi premio.

Sergio reprime un fuerte gemido, se muerde la boca con su puño cerrado, y lo veo convulsionarse masculinamente debido al placentero orgasmo.

Al terminar de tragarme todo su semen hasta la ultima gota, lo beso tiernamente en la boca y el me corresponde tomándome con sus fuertes brazos y haciendo que me siente sobre su dormida verga.

Comienza a dedearme con uno de sus dedos ensalivados, busca mi culo y al abrir un poco mi pantalón lo encuentra, tibio y cerrado al tacto, palpitante y suave.

Sergio no deja de besarme mientras ya son dos los dedos que hábilmente introduce en mi hambriento culo,  para ese entonces su verga ya esta de nueva cuenta tiesa como el acero, y babeante y resbalosa por los líquidos pre- seminales que mi maduro amante produce a montones. Un río de precum recorre en un hilo todo el grueso pene de mi amante, desde la gruesa cabeza hasta el gordo palo, llegando a su vello negro y grueso.

Si decir palabra Sergio empuja suavemente hacia abajo y mi culo es perforado por esa masa gruesa de carne y yo me quejo un poco, me está haciendo algo de daño, un dolor punzante recorre mi ano, y trato de sacarla y Sergio espera paciente a que el dolor pase para intentarlo de nuevo, ahora después de unos momentos estoy listo, y me siento de golpe en toda su verga hasta sentir la calidez de sus peludas pelotas como base de mi caliente asiento.

El vaivén de la cogida empieza lento, pero va creciendo y ganando intensidad y fuerza, se oyen de pronto unos pies entrar al baño, Sergio y yo nos detenemos en seco, con los corazones estallando de nervios, pero sólo es un señor que orina y vuelve a irse, a esta hora casi todos están en la función, tenemos suerte. El placer que esa peluda verga me da es irremplazable y exquisito, con los ojos casi en blanco comienzo a venirme a chorros sobre el pecho desnudo y peludo de Sergio, él por su parte acelera los movimientos y se viene un poco también dejando mi caliente agujerito lleno de otra pequeña ración de leche masculina. Nos besamos apasionadamente, y con una sonrisa comenzamos a vestirnos y al salir un poco nerviosos de que alguien haya visto algo, miramos a todos lados y al mirarnos juraría que estamos pensando lo mismo: parece ser que nos gusta coger en lugares públicos.

No fue la última ocasión en que tuvimos relaciones en un lugar público, ese fin de semana me invitó a ir a la ciudad de Monterrey, y en el trayecto del camino a bordo del autobús y ya siendo de madrugada, le hice otra espectacular mamada en los asientos de hasta atrás, en esta ocasión aprovechando que la poca gente que viajaba con nosotros iba en los asientos delanteros y completamente dormida, Sergio se desnudó por completo reclinó su asiento hacia atrás poniendo sus manos detrás de su nuca y disfrutó intensamente de la mamada que le estaba regalando, yo recorriendo con una de mis manos su peludo abdomen y pecho, y con la otra masajeando y sosteniendo sus peludos y grandes testículos, succionaba velozmente su grueso y peludo palo.

Tan sólo iban como 7 personas a bordo y al ir tan alejadas y completamente dormidas, Sergio dejó escapar un gemido un poco más fuerte anunciando su venida.

-Aahhhhhhhh, ¡chiquito mío! Tómate toda la lechita nenito rico, Ahhhhhh así, sí, que no quede gota chiquitito, mmm pásame la lengua por la cabecita, ¿te gustan mis mecos amor? Lámeme los huevos amorcito, ahí tengo lechita, no desperdicies nada, Mmmm ¡sí! Que rico se siente, déjame las bolas peludas bien limpias papi-

Tiempo después me dijo que había sido una de las mamadas más placenteras de toda su vida, y yo le confesé que me estaba volviendo adicto a sus mecos.

Pasé un inolvidable fin de semana en su compañía, nos divertimos, fuimos a bailar, hicimos el amor muchísimas veces y cantamos de la manera más desentonada juntos en un karaoke de la ciudad en compañía de unos amigos suyos.

Al pasar el tiempo y debido al accidente, decidí quedarme en mi ciudad y continuar y terminar mis estudios, Sergio por su parte se quedó a vivir en su ciudad natal y consiguió otro empleo allá, pero me visitaba religiosamente todos los fines de semana, o a en ocasiones era yo el que lo visitaba, para nosotros el estar separados no era una opción, continuamos juntos y comprometidos.

Pronto pasó el tiempo y me gradué de la carrera de ingeniería, y decidí mudarme a Monterrey para hacer mi vida allá con el amor de mi vida. La noche de graduación después de convivir con mis familiares y amigos graduados, salimos a un bar cercano y por supuesto mi maduro novio fue con nosotros. Fue una noche que jamás olvidaré.

Estando instalados en ese bar de ambiente gay, una de las meseras se me acerca de pronto y me dice que un joven sentado en la mesa de atrás quiere conocerme y me manda una nota, yo contrariado se la muestro a Sergio, y éste al leerla ríe divertido, y me dice que porque no voy a decirle que estoy comprometido y voy a casarme, yo le digo –claro eso es lo que voy a hacer…y confundido le pregunto: ¿cómo que voy a casarme?… ¿contigo?- y me contesta: -claro ¿por qué no? Estoy totalmente enamorado de ti, ¿no es lo que quieres?- y-yo si, pero bueno nunca había pensado en eso-

De pronto el joven se levanta de su asiento y camina hacia mí y teniéndolo frente a frente me dice enfrente de todos mis amigos que están sonrientes y a la expectativa.

-Esta canción es para ti-  y sacando una guitarra de debajo de nuestra mesa comienza a entonar una romántica canción, yo confundidísimo volteo a ver a Sergio quien tiene una pequeña caja en su mano y al abrirla un finísimo y sobrio anillo de oro sale reluciente.

-¿Quieres casarte conmigo bebé?- yo lo abrazo lleno de felicidad y comprendiendo que todos incluso el joven de la guitarra estaban de acuerdo para llevarme ahí y que Sergio me hiciera la propuesta, le susurro un suave pero firme sí sintiendo el olor de su elegante loción que me vuelve loco.

Los aplausos no se hacen esperar, y una de las meseras anuncia por la bocina que una pareja acaba de comprometerse y nos desea muchas felicidades.

Es como un sueño vuelto realidad, nunca pensé que pasaría.

El día de la boda llega, y nos miramos a los ojos en silencio, sintiendo nervios y alegría mientras nos arreglamos para la ceremonia, y yo recordando los últimos meses preparando el gran evento, me encuentro soñando despierto, haciendo cuentas de como es que todo terminó de esta manera tan feliz, mil cosas pudieron separarnos, desde sus prejuicios, hasta mi pasado, pero nada fue tan fuerte como ese gran cariño que descubrimos que vivía en nosotros.

La ceremonia es sencilla y rápida, no fue tan complicado como lo esperaba, y al mirar a Sergio puedo adivinar, que es pésimo para este tipo de eventos, porque está sudando y muy nervioso, pero cuando todo termina sonríe aliviado y lleno de júbilo.

Mi amigo Gerardo preparó un pequeño discurso, y preparó también una proyección de diapositivas con muchas de nuestras fotos juntos, y al final al proyectar una imagen ampliada del llavero donde aparezco yo siendo un niño con un joven Sergio tomando mis hombros, mi amigo habla de magia, destino y coincidencias hermosas de la vida, dejando boquiabiertos a todos los presentes del lugar.

Nuestros más cercanos amigos están ahí y algunos familiares que saben de lo nuestro, un DJ, algunos conocidos y por supuesto los infaltables “colados” la fiesta transcurre serena y en armonía, y al quedar solos mi esposo y yo bailamos un dulce y lejano vals que alguien dejó en la pista de el equipo de música.

Mi esposo….nunca creí posible algún día llamar a alguien así, es increíble, una sensación intoxicante, yo que decía que jamás haría esto y ahora estoy casado con un buen hombre que me sabe querer, no cambio este momento por nada del mundo.

*Comencé a trabajar poco después de mi maravillosa luna de miel, y al poco tiempo me encontraba al igual que mi adorado esposo iniciando mi carrera como docente.

El tiempo pasó inexorablemente y diez años después de nuestra ceremonia de compromiso, nuestras vidas son lo que debían ser, la felicidad nunca se fue de nuestra casa, y Sergio y yo nos disfrutábamos igual o más que antes, y en el aspecto sexual, bueno… de vez en cuando nos portábamos traviesos invitando a nuestra alcoba a alguno que otro chico guapo que aceptaba alocarse una noche con nuestros calientes cuerpos.

A mis 30 años la vida me parecía plácida y feliz, un ambiente que había ayudado a construir con mi esposo Sergio el amor de mi vida.

Una tarde después de cenar en un romántico restaurante de esos que tienen terrazas alejadas y privadas, y unas finas luces de cascada decoran y alumbran las ramas secas de un viejo árbol, hacemos sobremesa contándonos chistes y cosas que habían pasado en la semana, Sergio que a sus 45 años lucía impresionantemente sexy y guapo.

-Dime Gabo, ¿eres feliz conmigo? ¿Con esto que tenemos? ¿te arrepientes de algo?-después de una larga pausa y mirando sus bellos ojos, que alguna vez no tuvieron esas patas de gallo que tanto me gustan de él le contesto entusiasmado: -Si haber sido un rebelde y obstinado adolescente, me atrajo a ti, y si el ser gay me hizo descubrir este amor tan inexplicable y profundo que siento por ti…entonces si tuviera la oportunidad de hacer algo diferente, no haría nada…lo dejaría exactamente igual, y volvería a cometer los mismos errores, porque se que al final me llevarían a ti.

Una hermosa sonrisa se dibuja en su maduro rostro, y en ese momento pienso que es el hombre más sexy del mundo.

-¿Y si algo me pasara? ¿Volverías a hacer tu vida? Recuerda que soy 15 años más viejo que tú-

Le tomé de una mano y con la otra la acaricié suavemente y le dije: -no tienes porque preocuparte por eso amor, no quiero pensar en eso ahora-

-Lo sé tan sólo quiero que seas feliz siempre Gabo, no importa que pase, recuerda que la vida es para adelante ¿Ok amor?-

-Ok papi-

Y continuamos la velada deshaciendo toda idea de probabilidades nefastas en nuestro destino, nos teníamos ahora y eso era todo lo que importaba.

Y una tarde de septiembre, al llegar a casa después del trabajo, todo lucía terriblemente normal, la olla del té de Sergio haciendo su característico ruido del agua en ebullición, el reloj del gato Félix en la cocina moviendo de un lado a otro sus ojos, el olor a canela y menta de las escaleras, y a lo lejos el sonido constante y adormecedor de la lavadora haciendo su trabajo.

Subí las escaleras cansado, llamando a Sergio y desajustando mi corbata, y al abrir la puerta de la recámara, nada en este mundo pudo haberme preparado para lo que vi.

Sergio estaba boca abajo tirado en la alfombra con los ojos abiertos y un pequeño hilo de sangre escapaba de su cabeza, el tiempo se volvió agonizantemente lento, no podía pensar ni respirar, y por unos segundos mi cerebro no pudo decodificar en sentimientos humanos la escena que se presentaba ante mis ojos. Un paro cardíaco fulminante fue lo que los doctores forenses me dijeron, no sufrió en absoluto y al caer golpeó su cabeza en el buró de noche y se hizo esa herida.

Sergio nunca quiso un funeral asistido por muchas personas que a final de cuentas no sienten lo que los familiares directos sienten: el sentimiento más atroz de pérdida que puede alguien experimentar en la vida. Así que no realicé ningún funeral que Sergio no hubiera querido y en lugar de eso hubo una breve reunión en mi casa con las cenizas presentes de mi amado.

No pude derramar ni una lágrima, el amor que siempre sentí por él lo demostré a cada segundo de mi existencia y estaba contento y satisfecho con los años felices que la vida había decidido darnos, nunca me enojé o golpeé la pared, él se había ido tranquilo y estaba seguro que tan lleno del mismo amor inagotable que yo le profesaba.

Pero un día, guardando sus ropas y recuerdos en un viejo baúl, caí de rodillas por primera vez en semanas llorando lastimosamente su partida, todo fue tan repentino que me tomó por sorpresa y recordé al abrazar una almohada que todavía olía a él que muchas personas presienten su muerte y ahora estaba seguro que mi amado esposo, así lo sentía aquella noche en que cenamos en ese bello restaurante.

Todo estaba decidido así desde un principio, me dije a mi mismo al recordar momentos felices con él, las personas pueden ir y venir de tu vida sin dejar huella, pero otros salvan tu existencia de muchas maneras y siempre, siempre estarán contigo.

Pasaba el tiempo, y de repente  al ir caminando serio y meditabundo hacia la casa que había compartido tantos años con él, y que ahora ya me lastimaba regresar, sentí una extraña presencia y un fuerte olor de la misma loción que Sergio usaba, me giré volteando la cabeza en la dirección en que ese aroma provenía y al no ver a nadie, sonreí en secreto, estaba seguro que mi nene seguía por ahí, cuidándome.

Cinco años después de tu partida, mirando fijamente el atardecer en el mar, en algún lugar diferente del que me vio nacer, y muy lejos de aquel lugar donde compartimos diez años de nuestra vida,  por fin siento que ya no puedo llevarte tanto conmigo, mi alma ahora es llenada con un sentimiento de libertad mi amor, aunque sé muy bien que nunca podrás irte del todo.

Te dejo ir….por ahora, porque estoy seguro que algún día volveré a ver tu sonrisa….cuento con eso.

Y ahora escribiendo un anuncio para encontrar a alguien con quien después de muchos años de duelo pueda compartir un sentimiento parecido al que compartí contigo, no encuentro otras palabras para empezar, más que aquellas que te unieron definitivamente a mi vida:

Profesor atractivo de 35 años busca…..

“Si te inscribiste en el libro del amor y tienes fe, ya que la biblia así te lo dice, entonces tú crees en el poder curativo de la música y del amor y cómo éste puede salvar tu alma mortal…ven y enséñame a bailar lentamente”

Extracto de la canción American pie de Don Mclean.

FIN

*Nota: esta es una versión sin la narración de la luna de miel, envíame un correo si deseas leer la versión con la luna de miel incluida.

Autor: BABYBOY

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