Miri. El inicio

Infidelidad. Soy divorciado desde hace ya mas de 11 años, tengo 41 años, me conservo en buena condición física, mi nombre poco importa, y lo que interesa en esta historia es la ocasión en que termine cogiendo con Miri, la esposa de uno de mis amigos ella tiene un parecido con la actriz drew barrimore, tiene unos ojos grandes y hermosos con unos labios gorditos que cuando los veo me los imagino al rededor de mi pene. Read more

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Diario de un embaucador (Parte II)

“Alex, ¿nos vamos?”

“Si, vamos. Estoy listo”, dije tomando el bolso que siempre tenía preparado junto a la puerta.

Nos subimos a su vieja camioneta y casi al instante sentí su mano enredándose en mi cabello y empujándome hacia él. De repente nos encontrábamos entrelazados en un caliente beso, su lengua entrando a la mía sin pedir permiso ni perdón. Sus besos siempre eran posesivos, dominantes, pero hoy parecía especialmente enérgico. Recorría el interior de mi boca, como intentando cubrir cada rincón. Sostenía mi rostro con una mano y me presionaba contra sus labios con la otra.

“¿A qué vino eso?”, dije sin aliento una vez me hubo soltado.

“No lo sé”, respondió Franco. “Estás… muy buenorro hoy.”

Reprimí una sonrisa y le dije que conduciera. Era evidente que aún despedía hormonas después de la intensa sesión que había tenido la noche anterior. Por supuesto que Franco jamás sospecharía nada, era muy inocente, muy ingenuo. A veces me preguntaba si lo que le hacía no era alguna especie de abuso. Después de todo, me aprovechaba de nuestra relación para conseguir placer traicionándola. El hecho de que él fuera demasiado noble para siquiera sospechar debería haber despertado algún sentimiento de culpabilidad en mí… pero no lo hacía.

“¿Vendrás conmigo a la cena esta noche?” Preguntó esperanzado. Debía ser como la décima vez esa semana que lo mencionaba. Siempre recibía la misma respuesta.

“Sabes que no me gustan las cenas familiares, no es lo mío.”

“Si, pero es una ocasión especial, es el cumpleaños de mi hermana. Ella apreciaría mucho que estuvieras allí.”

“Claro que lo apreciaría”, dije con una sonrisa irónica. “Sabes que está loca por comerme el rabo.”

Franco no dijo nada, no le agradaba que hablara así de su hermana, era comprensible. Pero al mismo tiempo no podía negar que lo que había dicho era totalmente cierto. Mariana se lanzaba a mis brazos cada vez que me veía. Si los ojos hablaran, los suyos dirían “quiero abrirme para ti día y noche”.

“Alex, por favor. Hazlo por mí, solo esta vez. Prometo estar en deuda contigo”, su mano se deslizó por el interior de mi muslo, reforzando su punto.

“Está bien, solo esta vez. Y me debes una. Sabes que tu familia me detesta”.

“Solo… les cuesta un poco aceptar lo nuestro”.

“¿Quieres decir que tu madre piensa que te he echado alguna brujería para volverte gay y tu padre piensa que eres un maldito maricón con pluma porque me la metes hasta el fondo?”

Franco hizo una mueca de disgusto.

“Sabes a lo que me refiero”.

Claro que lo sabía, Cualquiera lo sabría tan solo con entrar cinco minutos a la casa de esa familia de chiflados. Había cruces en todas las paredes y biblias y estatuas de santos en cada mesa. Eran un montón fanáticos religiosos que pensaban que porque dos hombres follaran, el mundo se acabaría en cualquier momento. Chiflados.

Pero una sonrisa cómplice se dibujaba en mi rostro mientras estacionaba la camioneta. Su mano en mi muslo me había dado una excelente idea que haría aquella noche mucho más llevadera.

El entrenamiento duró un par de horas. Nada fuera de lo común. El entrenador nos gritaba órdenes, nosotros las cumplíamos. Corríamos alrededor del campo, hacíamos un par de ejercicios, practicábamos penales. Los chicos me miraban el culo, yo les miraba el paquete. Lo normal.

Una vez terminada la práctica nos dirigimos a las taquillas para ducharnos. Era un deleite ver tantos cuerpos trabajados, sudados y desnudos. Disfrutaba de esos momentos más que de cualquier otro. No por ver a mis compañeros, sino porque ellos me veían a mi. Una sonrisa de soberbia se dibujaba en mi rostro cada vez que uno de ellos se apresuraba a las duchas intentando ocultar lo morcillonas que se les ponían las pollas al verme.

Pero mi relación con Franco era pública y, puesto que él era el capitán bonachón del equipo, nadie se atrevía a echar más que miradas furtivas al premio del capitán.

“Oye, debo irme temprano. Aún no he comprado el regalo de Mariana. ¿Te recojo a las siete?” Franco se había apresurado a llegar primero y ya se había duchado mientras yo apenas me estaba quitando la camiseta.

“Está bien”, respondí. Depositó un casto beso en mis labios antes de desaparecer a toda velocidad.

Aproveché y tomé mi tiempo para desvestirme lentamente, sabiendo que hoy los demás tendrían más libertad para llenarse de material de pajas.

“Hey, ¿Alex?” dijo una voz detrás de mi una vez me hube desvestido por completo. Me di vuelta para encontrarme cara a cara con David. Un chico apenas más bajo que yo y con un cuerpo tremendo. Se pasaba la mano por el cabello castaño en un gesto nervioso. Sonreí. Era gracioso ver a David tan nervioso, normalmente era muy simpático y suelto para hablar con todos. Sus ojos no paraban de bajar hacia mi paquete. “Emm, ¿podría pedirte un favor?”

Arqueé una ceja a modo de pregunta, aún entretenido con la incomodidad del chico.

“Dime, lo que sea”, saqué a relucir mi mejor sonrisa.

“Me dijeron que eres bueno en química. Necesito aprobar el próximo examen, ¿podrías echarme una mano con unas tutorías?”

Me tomé unos momentos para escanear al chico por completo, haciendo una pausa significativa en su paquete; como insinuando que conocía cuál era el verdadero objetivo de esas “tutorías”. Finalmente decidí que no podía negarme a probar aquel trago.

“Claro, por supuesto, ¿te parece mañana en la tarde en mi departamento?”

Su rostro se iluminó.

“Si, allí estaré. Te doy mi número para quedar mejor”.

Intercambiamos números de teléfono y casi en seguida una voz potente se alzó detrás de mí:

“¡Alex! Te necesito más tarde en mi oficina… con el uniforme”. El entrenador tenía una mirada lasciva en los ojos. Había llegado la hora de pagar mi mensualidad en el equipo. Asentí levemente y me dirigí a las duchas.

Tardé un poco más de lo necesario, esperando a que el resto de los chicos terminaran y se fueran. Cuando no escuché a nadie más, me envolví en una toalla y me dirigí hacia mi bolso. Volví a vestirme con el uniforme del equipo, aunque esta vez no usé ropa interior.

El entrenador me esperaba sentado detrás del escritorio en su enorme silla. No podía tener más de treinta y se mantenía en muy buen estado.

“¿Entrenador?”

“Pasa Alex”, dijo poniéndose rápidamente de pie y cerrando la puerta de la oficina detrás de mí. No eran más que meras formalidades, ambos sabíamos para qué estaba ahí. Un bulto considerable se adivinaba ya en sus pantalones de gimnasia.

Unos meses atrás, cuando me había propuesto tener a Franco, había necesitado un poco de “poder de convencimiento” para que el entrenador me dejara entrar al equipo. Era una tontería, con mi estado físico podría haber entrado haciendo cualquier simple prueba de admisión. Pero, por supuesto, un tipo casado no perdería la oportunidad de probar un culo como el mío, que se le presentaba con una necesidad urgente de hacer lo que sea para entrar al equipo. Desde entonces había tenido que empezar a pagar derecho de piso. Una o dos veces al mes, el entrenador me pediría que me quedara luego del entrenamiento y cumpliera con el pago.

Cerró la puerta y casi al instante sentí sus manos dirigiéndose a mi bulto, se metieron por debajo del short y comenzaron a masajearme la polla, los huevos. Podía sentir su erección apretándose contra mi culo a través de las finas telas que llevábamos encima. Pasó su pulgar por mi glande y no pude evitar soltar un gemido de placer, comenzó a desparramar precum por toda mi polla, masajeando cada vez más rápido.

Pero antes de que pudiera llevarme al climax, se detuvo, me empujó hacia su escritorio y barrió con un brazo carpetas, portarretratos y trofeos. Me dio la media vuelta de modo que quedara viéndolo de frente y me lanzó una mirada lasciva antes de empujarme para acostarme de espaldas en el escritorio. Arrancó mis shorts de un tirón pero me dejó el calzado y la camiseta. Era uno de sus fetiches, ya me había aprendido todas sus manías luego de unas cuantas sesiones, no era muy original. No le interesaban las felaciones ni los juegos, solo “coger un agujerito bien apretado”, en sus propias palabras.

Sacó rápidamente lubricante y condones del cajón, se sacó la polla (de unos dieciocho centímetros), se volcó algo de crema en una mano y comenzó a masajear mi ano. Lo hacía apresurado, sin preocuparle demasiado si estaba preparado o no para recibir sus dedos. Casi en seguida metió dos sin miramientos. dejé escapar un quejido mientras los retiraba y volvía a empujar. Sin esperar demasiado metió un tercero y comenzó a estirarme. Agradecí haber pasado la noche anterior en compañía, ahora estaba un poco más flojo, era más fácil para mi agujero abrirse y estirarse para dar paso a la polla lubricada que ya se apoyaba en mi entrada.

Siempre dolía como los mil demonios, mis gemidos solían ser en su mayoría más de dolor que de placer. El entrenador no tenía ninguna consideración con su gruesa polla. Entraba y salía a un ritmo bestial, sosteniendo mis piernas sobre sus hombros. Esta vez al menos alcancé a disfrutar un poco, ya había sido abierto, de manera que las embestidas no fueron tan brutales. El entrenador se corrió con un par de gruñidos guturales y prosiguió a la siguiente parte de la rutina.

Me pajeaba con torpeza, con su pene aún dentro mío. Mientras tanto yo pensaba en lo que le haría al cuerpo de David al otro día y me corría al cabo de unos segundos. Un par de disparos alcanzaron mi barbilla y el resto se derramó en mi abdomen. Había tomado la precaución de levantarme la camiseta, pero aún así la había salpicado. El entrenador lamió todo rastro de semen de mi abdomen y barbilla, haciéndome cosquillas con la barba. Lo saboreó como el manjar que era; salió de dentro mío, se quitó el condón, lo anudó y lo tiró antes de decir:

“Muy bien Alex, supongo que te has ganado un par de semanas más en el equipo”.

“Gracias, entrenador”, dije con altanería antes de tomar mis shorts y salir a las taquillas para cambiarme y dirigirme a casa a darme otra ducha.

Pensé en todo el sexo que había tenido en tan solo unas cuantas horas y todo lo que aún faltaba… y sonreí.

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Parte 2 lista, a medida que avance la historia, iré introduciendo nuevos personajes y la trama se irá engrosando. Saludos!

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Mi primera vez con pandilleros

Aunque suene algo extraño el titulo, es verdad, mi primera experiencia fue con 4 pandilleros, y fue realmente deliciosa.
Antes que nada tengo 21 años, complexión media, pelo negro, ojos café miel, y lo q les relatare a continuación sucedió hace 3 años aproximadamente.

Era un verano muy caluroso, la región en la que vivía antes era parte de un desierto así que el calor hacia de las suyas. Días antes conocí a un pandillero de la zona, muy guapo y atractivo m gustaba verlo jugar futbol con sus demás amigos, siempre salían en la tarde a jugar y el m invitaba, como no los conocía a todos el m ponía en su equipo, pero poco a poco los fui conociendo.
Un día jugamos pero esta vez fue algo raro pues fue a buscarme uno a la 1 de la tarde, no eran bien recibidos en mi calle por eso solo iba uno a buscarme.
Ese día lo recuerdo bien porque todo empezó a la 1 de la tarde, el primer gol siempre definía quien se quitaba la playera, por mi suerte ya que no soy buen jugador anote el gol así que los del otro quipo se quitaron la playera, era como estar en el paraíso pero no podía hacerme notar que me encantaba verlos sin playera.
Después d varios minutos jugando uno de ellos no me fije bien quien fue dio un tremendo cañonazo pero se desvió pegándome en mis aéreas bajas, fue tan fuerte el golpe que todos fueron a ver qué paso, cargado me llevaron a la sombra pero no podía contener tremendo dolor, sentía que me moría, al cabo de unos minutos llego uno con una bolsa de hielo y me la puse, dieron por terminado el partido así que mi equipo gano.
A las 4:30 regreso de trabajar el padre de la casa y me dijo q lavara la camioneta, después de hacerlo le pedí que me dejara conducirla pues estaba muy mojada y el lugar estaba lleno de tierra y se ensuciaría, después de tanto insistir me dio las llaves, esta vez fue diferente, no había quien me acompañara como en anteriores veces.
En mi trayecto me encontré a los chavos con los que había jugado horas, y les dije a donde van me dijeron que a festejar la victoria les ofrecí un aventón y aceptaron pero la casa de uno de ellos estaba más lejos de lo normal, era la última casa de la ultima calle, la zona me dio miedo pues solo dos casas estaban habitadas y las demás ya tenían marcas de rayones.
Cuando los deje me ofrecieron una cerveza antes de continuar quisiera aclarar algo, no era malicioso, de hecho el único acto vandálico que podría decirse que hice fue aventar a un cuate, pero no negué la oportunidad, la cerveza me callo me callo fuerte así que dedujeron que ya estaba pedo, me preguntaron cuantas veces había tomado en mi vida a lo que respondí que era la primera vez.
Estábamos afuera de la casa de uno de ellos pero después dijeron que no querían problemas y pensé que nos meteríamos a su casa, mi sorpresa fue que nos metimos a una de las deshabitadas, para mi suerte a la primera de la calle.
Después de un rato y que ellos bebían como locos, se quitaron de nuevo las playeras, yo pensé que estaban pedos pero no estaban calentando.
Yo me prendí mas que en la tarde puyes eran puros cuerazos los que tenía en frente, uno de ellos saco el tema del cañonazo, así que me dijeron que como me sentía, dije que bien y después me dijeron que me quitara la playera, yo con pena dije que no hasta que entre los 4 me la quitaron, después empezaron con el tema del sexo, yo la verdad sabía que era pero nunca había sentido algo así en mi vida, pero ellos decían que en la semana se habían tirado a quien sabe cuántas viejas y que les hicieron esto y lo otro, era de suponer que sabias que yo no había tenido algo así.
Uno de ellos después de un rato dijo que quería conocer mi pene, yo estaba muerto de la pena y todos los demás si que lo saque y demás, total lo saque y se agarraron a carcajadas pues decían que lo tenía pequeño, y uno de ellos dijo: “es que el wey no la tiene parada”.
Todos los demás miraron y después de un rato dijo uno de ellos: “no es problema ahorita se la paramos”, total que se acerco y me la agarro con fuerza y empezó a masturbarme, yo le decía que no y trataba de quitarme sus manos, pero dos lo auxiliaron y me agarraron de los pies y las manos, quedando a merced de ellos.
Después de un rato me la lograron parar y su sorpresa fue grande pues el que solo nos miraba, ósea mi cuate dijo: “no mames wey, la tiene bien pinche gorda el cabron”.
Los demás me dejaron y se alejaron para verla mejor, y asintieron, uno de ellos me pregunto: “neta wey no te has cogido a una vieja” y yo dije: “la neta no me da pena”, fue mi error decir eso, pues dijeron al unisolo: “nel cabron tu eres puto joto”.
Yo me sentía bien apenado pero lo bueno apenas empezaba.
La razón y ellos me dijeron por la que estaban lejos era para que no se escuchara nada, ellos ya sabían que les traía ganas pero pues dejaron pasar el tiempo para que les dijera, pero nunca lo hice así que planearon todo menos el golpe.
Después de un rato los weyes me desnudaron por completo y uno de ellos dijo: “hoy dejas de ser hombre para convertirte en nuestro putito”.
La verdad me sentí mas excitado de lo normal, se acercaron mas y me rodearon y uno de ellos me beso el cuello mientras otro me besaba el abdomen, el hermano de mi cuate se dirigió a mi espalda mientras que el mas bronco y cabron de los 4 me lamio el ano, yo solo sentía bien rico, ellos no me tocaron el pene pero si las demás partes de mi cuerpo, me mordían los pezones, los labios yo me sentí en la gloria total nadie escuchaba.
Al cabo de un rato mi cuate dijo: “basta de chingaderas” y me puso su verga en frente de mi cara al igual que su hermano y las empecé a mamar con tal frenesí, el hermano de mi cuate comento: “la mamas más rico que una vieja pinche jotito”. Mientras q los otros dos empezaron el dedeo, sentí un dolor fuerte pero a la vez me gustaba, cuando cambiaron yo me desilusione por un momento pues mu cuate y su hermano la tenían grande pero cuando llegaron los otros dos supe que había más tamaños en el mundo, pues estaban más grandes. Fue difícil meterme semejantes penes a la boca y mas porque los dos los metían al mismo tiempo, mientras que mi cuate y su brother hacían un excelente trabajo atrás, cuando logre al fin tener sus dos penes en mi boca, era tiempo de hacer un gran cambio, y mi cuate me volteo de cucharita y me la empezó a meter, no aguante mas y dije que no y me dijeron: “si no te dejas te violamos”, me tuve que aguantar, solo sentí un terrible dolor, mi cuate me la había metido de un solo tajo, se me salieron unas lagrimas pero después las contuve, yo pensé que eso era coger pero no dijeron que faltaba más, el hermano de mi cuate se acostó frente a mí y preparo su gran arma y la empezó a meter, yo dije: “basta me van a romper en dos, basta por favor”, a lo que uno de ellos decía mientras iba hacia mi culito: “ de que te quejas esto es lo que estabas pidiendo a gritos”, entonces fue un poco mas rato pero sentí un tercer pene intentando entrar, fue difícil según ellos pues yo estaba demasiado cerrado, lo que confirmaron sus sospechas, era virgen, el cuarto no pudo entrar pero los demás no dieron piedad ante sus movimientos, no empezaron lento, sino que fueron fuertes las embestidas, desde un inicio, y los 3 penes se movían casi al mismo tiempo.
Después de un rato sentí un gran flujo dentro de mi culo, se estaban viniendo, yo estaba con ganas de más, pero pues no se podía pues ellos dijeron que era incomodo.
Me dejaron descansar acostado un rato, solo sentía un ardor terrible y como salía el semen de mi culito, después el que no me había penetrado dijo: “cojámoslo de uno por uno” y los demás dijeron que si.
El primero fue mi cuate me sentó sobre él y me dijo:” no habrá piedad de nuevo jotito” y me la metió igual que antes pero esta vez el dolor fue menor, me senté sobre su verga varias veces hasta que eyaculo dentro de mí pero no hiso ningún gesto, cuando quería pararme me agarro fuerte de la cintura y me obligo a que me siguiera sentando, si me sentí raro, ser el único de los cinco en estar desnudo ante los demás si fue raro pero después de un rato mi cuate se desnudo, en su tercera venida no aguanto y gimió de placer, supo su hermano que llegaba su turno.
Su hermano fue un poco más delicado, el m e acostó boca arriba y me puso mis pies en sus hombros, me penetro despacio pero no inicio como tal, pues al momento en su base toco mis pompis la saco para volver a entrar, el no retuvo nada solo se vino una vez pero para mí fue maravillosa, sus movimientos sus respiraciones su sudor caer a mi cuerpo solo sentía un gozo total en i ano que ya estaba ligeramente abierto, cuando se vino quiso meterse completo pues empujo su pene más adentro lo que me provoco una molestia. La saco y aun salía semen que cayó cerca de mi ano, sentí un ardor pero lo goce.
El tercero era de mi edad o un poco más grande, un año pero ya tenía como satisfacer, el me acostó bocabajo y después se acostó sobre mí, pero su intensión era meterla sin usar las manos, después de un rato logro meterla pero si me toco un área sensibilizada con las cogidas anteriores que me habían proporcionado los otros y el juntos, sus movimientos fueron lentos y placenteros pero a la vez fuertes y tajantes, no puedo describir a la fecha lo que me hizo sentir pero ya sé porque le dicen “el hormigueador”, me hiso vibrar cada parte de mi cuerpo con ese gran trozo de carne, después de un rato la saco y empezó a venirse afuera de mi ano, fue algo extasiarte , un calor más grande que el del hermano de mi cuate y cuando voltee a verlos los 3 me había cogido estaban desnudos.
No aguantaba más necesitaba descansar pero al wey que le decían el cabron le tocaba.
Nunca entendí porque le decían el cabron pero salió un rato.
Mientras no estaba les pregunte a los otros porque le decían el cabron y me dijeron que ese wey le gusta coger por horas y en distintas posiciones.
Cuando regreso, tenía una almeada en su mano y la puso debajo de mi cadera, se desnudo y puso su verga en frente de mi hoyo, después dijo: “mejor recárgate en la pared y pon la almohada debajo de tus caderas” yo hice lo que me pidió y estaba en la misma posición en la que me puso el hermano de mi cuate pero esta vez no estaba totalmente doblado, mis pies estaban a 90 grados de mi cuerpo, sentí como quería entrar y cuando lo logro solo me agarro de mis hombros fuerte y empezaron las embestidas, me cogía fuerte y rápido, el solo veía como volteaba mis ojos a otro lado del placer que me provocaba, después de un rato se vino y me dijo: “ la fiesta entre tú y yo acaba de comenzar” yo en verdad estaba deseoso de sentir más y el dispuesto a complacerme, en el intermedio se acostó y junto su cuerpo contra el mío me abrazo fuertemente y me empezó a embestir lenta pero de manera deliciosa, solo sentía que su pene entraba mas a cada embestida, cuando se vino solo gimió y luego luego me paro, y quedamos sentados el me dijo que me moviera, lo hice como pude pero supe que le gustaba demasiado, esta vez no duro tanto pues me dijo que ya estaba más caliente, después se acostó boca arriba y me dijo que quería que me ensartara yo mismo, me empezó a mover y trate de que fuera mejor para él y se notaba en su cara que lo disfrutaba demasiado, de repente empezó a moverme hacia atrás y hacia delante y veía como se estremecía, al cabo de un rato eyaculo otra vez y después saco su pene y me puso en 4 y me dijo: “ esta posición la adoraras de ahora en adelante”, me puso de perrito y me ensarto, esta vez supuse que duraría mas o que se vendría más veces pues estaba acomodándose.
Empezó a moverse tan rico y fuerte que solo sentía como sus huevos chocaban con mis nalguitas la saco y se vino, pero uso el semen que había para volver a meterla, para ese entonces ya solo estábamos él y yo, el me cogía bien fuerte y rico y yo nomas para mi culito a su merced, en ratos me besaba en la boca de manera lujuriosa, después de que se vino me paso y se paro, me cargo y me puso a espaldas de la pared y me la siguió metiendo bien rico yo ya no aguantaba más y le dije que sentía algo él se detuvo y me volteo para penetrarme en forma de pilares, me empezó a coger mientras me masturbaba y después de un rato salieron mis primeros chorros de semen llenando su mano por completo, salieron demasiados y después supe que él se estaba viniendo pues sus gemidos eran más que obvios, después el semen que junto de mi pene que tenía en su mano me obligo a comérmelo, dijo que era un full para él y después me dijo que se la mamara, para mí fue gloria cuando sentí el palpitar de su pene sacando chorros, cansados nos acostamos y me abrazo, me dijo que de ahora en adelante solo él me cogería, nos vestimos y nos salimos, cuando vi la hora eran las 2 de la mañana y le dijo a su mama que me llevara a mi casa, cuando habíamos llegado le dijo la señora a mi madre que hubo un pleito y que no había paso, por horas, al día siguiente que vi el periódico era verdad, y me tuve que cuidar más porque me dolía demasiado el culo que ni sentarme podía pero nadie me quitaría esa satisfacción, y al cabron lo seguí viendo hasta que me cambie de casa, el ultimo día que nos vimos me dio una arrastrada en su casa, pasamos por toda su casa pero ese será otro relato que les contare.
Hasta pronto

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Y encima por goleada

Mi primer orgasmo apareció haciendo competencia al mar embravecido. Gozar pero no quedarse anclada, porque hay que descubrir otras cosas, otros sabores. Ya estaba para el cambio, cuando en la última horneada el saxo varió su tono y fue trompeta al volcar su empeño en sonar en una rapsodia trasera,  le di pentagrama y meabrí para que resonaran los bombos de una clavada angelical.

Viajamos hacia nuestra casita de verano, para prepararla para la temporada, modesta casita porque no tenemos propiedades en Chafallate modesta casita, pero nuestra. El día no era apropiado, casi todo el viaje con lluvia. La casa estaba intacta y después de aquel robo violento, que nos cambió la vida, pues no solo me abrieron la puertita de atrás sino que nos abrieron a un mundo de sensaciones estupendas. Pensando en invitar a nuestra pareja amiga, queríamos dejar todo en orden para lo que sería una temporada caliente… pero… había un problema, no había o al menos no conocíamos playas solitarias como para “agasajar” a nuestros amigos, Elena y Rafael.

Salimos a recorrer la zona, y allá pasando el balneario, había un paraje algo desolado, que quizás fuera el ideal… Así que lo estuvimos estudiando y como la lluvia volvió a caer nos refugiamos en el único puesto que vimos en la zona, una especie de barcito o restaurante que daba hacia la playa. Entramos y pedimos una cerveza y algo para picar… El chico rubio que nos atendió muy gentilmente, nos dijo que solo queso, aceitunas y salame picado…..

-Sí, está bien… -Ah, ¿no les molesta la radio?… con el partido… -No, no, está bien…

Jugaba Rácing, después del desplante del alemán Matthaus, al que habían vendido como salvador….

-Ese chico me parece conocido, le dije a Néstor….No sé, tiene unos lindos ojos que creo haber visto alguna vez… -No creo…. Porque debe ser de acá….

Gol de Rácing… y sentí que desde la trastienda festejaban.

-Estaba rica ¡eh! -Pedimos otra…. Dije…. Y me levanté para ir a la barra a solicitar otra fresca cervecita….

-Hola…. Discúlpame… No nos traerías otra cerveza… -Gol, Goool, disculpame vos… es que metimos el segundo…

Y ahí fue que recordé esos ojos brillantes… ese rubio enruladito era el pendejo que me debutó en la cola… No me podía olvidar de sus ojazos y de sus rulitos… Fui nerviosa a sentarme, y le comenté mi descubrimiento a Néstor…

-¡Que va ser Cris!, vos estás imaginando cosas…

El chico trajo la cerveza y yo lo volví a mirar… Y hasta me pareció que él también me miraba…Y fue cuando miré sobre el mostrador, allí en la barra, entre las botellas, envuelta cuidadosamente sobre una de champagne, mi Tanga Bijou con Strass. Siiii. Néstor fue hacia la barra, y pidió otra picadita… y agregó… es que mi mujercita le gusta siempre repetir y repetir… Yo ni miraba, pues mis ojos se habían mareado con el mar…las olas… Y ese viento violento que hacía todo tan extraño…en aquella alejada playa.

Otro gol de Rácing….. y Néstor ahora hablaba animadamente con los dos muchachos… Y eran ellos los chicos, si… y ahora tenían ese barcito… Pues el tío, se había ido para siempre y ellos eran dos chicos sanos y no ladroncitos, así que ahora estaban en eso… Esperando salvarse en la temporada….

-Y… si ustedes no nos delataron y no nos guardan rencor… Sería genial, tenerlos de amigos… a vos y tu mujercita… A la que no pudimos olvidar…. Sabes.

Ya en la 5ta cerveza, yo comencé a comprender que la noche caía, y que el lugar no era luminoso… las sombras comenzaban a caer, en la mesa éramos cuatro… Y caían piropos e insinuaciones… Recuerdos y provocaciones. Hasta propuestas de reconstruir los hechos… y no sé que fue, si la lluvia… el aire de mar… Esa semi penumbra que tanto me atraía, que cuando el chico me devolvió mi Tanga Bijou, no tuve mejor idea que volvérmela a poner… y mostrarle como me quedaba… y así fue que me puse desnuda ante la atenta y profunda mirada de los chicos, que atónitos solo supieron seguir las indicaciones de mi marido, para sacar el partido, poner música… y aceptar mi show alternativo, sin pensar, sin preparar, pero para ponerlos a mil.

Ellos respondieron a dúo…probablemente era lo que necesitábamos, porque todo fue tan maravilloso que pasamos a ese instante donde el tiempo no existe pero al mismo tiempo se lo fagocita rápidamente. ¡Uy qué horror! Soy una viciosa empedernida, me gusta saber que voy a subirme a un bastón, pero el mando quiero tenerlo yo.

Mi cuerpo cubierto de caricias y besos, tuvo pronto contacto con viriles miembros, a los que rocé, toqué y mimé por instantes. Apoyé mi cuerpo contra uno de ellos aplicando un formato en que tendrían ambos preponderancia de mi calidez y talento. Aun saboreando aquella cerveza rechupeté un jugoso falo que tenía a mi gusto y placer… Y en lo más íntimo de mi retaguardia, separando mis carnosas nalgas, me invadió un saxo que no cesó en su avance hasta dejar el otro cuerpo pegado a mí.

Son vasos comunicantes, mi conchita se llenaba a pleno y yo sacaba de mi boca aquel ejemplar que gozaba… y cuanto el saxo retrocedía yo me inundaba hasta la garganta con aquel bastón carnoso.

No soy de contarlos, ni de llevar cuentas, pero mi primer orgasmo apareció haciendo competencia al mar embravecido… Gozar y gozar, pero no quedarse anclada…porque hay que descubrir otras cosas, otros nutrientes… otros sabores. Ya estaba para el cambio, cuando en la última horneada el saxo varió su tono y fue trompeta al volcar su empeño en sonar en una rapsodia trasera… Y yo le di pentagrama, notas, corcheas y abrí para que resonaran los bombos de una clavada angelical.

-Hay otra filosofía de vida, dije a mi marido, cuando este se acercó para entrar en el juego…

Ellos fueron laboriosos y así yendo de un trabajo a otro, hicieron un largo recorrido en el mundo de mis placeres más calientes. Las dinámicas fueron cambiantes, usaron distintas vías de comunicación y penetración, y yo sin saber que era mejor o más placentero, gozaba como arena bañada por el agua de mar. Aquel lluvioso atardecer vio a Rácing ganar por goleada…

La física hablaría de acción y reacción, el fútbol de ubicuidad y oportunismo. Era un Rácing surrealista, con guión imaginado por algún delirante de la Guardia Imperial… pero era real, y el clamor de la hinchada rugía, tal rugía yo con aquellos goleadores. Eran decididos, profundos, rápidos, y todo lo traducían en goles y goces.

Y vino el broche de oro… Ese momento de la pitada final, que nos encontró jugando el partido a pleno, porque mientras era doblemente penetrada por los chicos, le hice un fellatio a mi maridito que creo jamás se va a poder olvidar…

El tiempo no existe, es lo que tú eres capaz de hacer con él.

Y lo estrujamos, acariciamos, en sexo y belleza.

Que hermosas son las goleadas.

Autora: Marianella

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