El futbolista y Priscila

Después de gozar  su verga,  pidió sentarme en su pene lo cual hice,  mirándolo cabalgué sobre su verga mientras él chupaba mis pechos. Me mordía toda, me  meneaba  rápido  metiéndome y sacándome  su verga. Sus ojos se ponían chinos  de placer, no soportó, dio un mordisco en mis pechos. Sentí fluidos  dentro de mí. Llenó toda mi cavidad  con su rica lechada.

Hola soy Priscila una linda travestí de 22 años,  peruana, actualmente radico  en Buenos Aires, Argentina. Esto me sucedió cuando fui de vacaciones  a Lima, Perú, cada visita  a Lima suelo visitar muy seguido a unos amigos que viven a 45 minutos de  mi casa (un distrito conocido)

La urbanización tiene casas muy lindas, pero todo el lugar está enrejado. Cuando llego el vigilante siempre me abre la puerta, a  dos casas de llegar  donde mis amigos, vi un moreno de 1.84 cm., cabello rizado, ojos claros, cuerpo atlético,  estaba sentado  escuchando música. Pasé toda sexy con una minifalda chiquita  una remera traslúcida, y mi cabello rubio que jugaba con el viento, el moreno me miró lanzándome silbidos ¡mamacita que ricas estás! Dijo  no hice caso.

Días después volví a pasar, hacia mucho calor, el moreno estaba sentado refrescándose. Estaba sin remera, llevaba puesto solo un short, no dejé de mirar como ese pedacito de  tela presionaba marcando su semejante verga. De pronto se acercó con una cerveza diciéndome: ¿Aceptas un vastito? Respondí no puedo…Seguí mi camino. Parecía  molestarle mi negativa al  insistente moreno, muchas veces al pasar me decía cosas lindas ¡mamacita vas a ser mía! le mostraba una sonrisa, no podía olvidar su cuerpo imaginándolo en short.

Llegó el cumpleaños de mi amiga, esa noche me puse más linda que nunca pensando ver al moreno, me puse  un vestido blanco traslúcido dejando todo a la imaginación. Cuando llegué a la fiesta vaya suerte, no estaba el moreno, Salí cada momento para verlo pero nada, solo sentí una sombra mirándome desde  su segundo piso.

Tres y media de la madrugada debía retirarme,  fui en busca de un taxi, estaba triste por no  verlo. Caminando rumbo al paradero un auto deportivo color plata me cierra el paso. Una voz me dijo ¡por favor linda sube, te llevo! Quedé sorprendida, era el moreno, respondí
¡Yo vivo lejos!  ¡No importa sube igual te llevo!

Subí al auto que estaba lleno de pura indumentaria deportiva, hablamos  bastante, me dijo que le gustaba mucho, tenía un deseo enorme de hacerme el amor, me invitó a su casa para conocernos más, cuando llegamos temía por su familia felizmente no había nadie. Una vez en su casa sacó latas de cerveza, brindamos, hablamos de todo, bromeamos. Habían muchas fotos del jugando fútbol, sorpresa, es futbolista delantero de un clásico e importante club peruano.

Las copas nos embriagaron un poco, me besó tiernamente…No espero más, me bajó el escote del vestido, acarició mis senos para después lamerlos, chuparlos desesperado. El moreno estaba totalmente excitado, mirándome me dijo, te hare cosas bien ricas, pero nunca cuentes esto, menos menciones mi nombre.

Me sentí ofendida traté de marcharme, pero en la puerta me sujetó fuerte diciéndome. ¡No te vayas perdóname discúlpame soy un tonto! Parecía un bebe sin juguete, estaba decidida a irme. Rápidamente se saco la remera, al descuido me cargo, ya camino a su cama sentí rozar en mis caderas un tronco enorme.

No esperé más, una vez  echados en la cama, saqué su hermoso pene,  mide 24 cm., wow…Casi me desmayo, quede sorprendida  en mi vida vi un pene tan grande. El moreno se volvió loco, me mordía toda, mis pechos, nalgas, cuello, labios. Recorría  todo mi cuerpo con su lengua exquisita, sus ojos le brillaban no pudo más  ¡por favor chúpala! Lo complací  pero antes froté su pene sobre mis pechos sin cesar. Luego mamé su verga como un chupetín, mi moreno  no soportó tanto placer, gemía suspiraba… en eso sujetó fuerte mi cabello, pegó un grito, sentí como estallaban chorros de semen dentro de mi boca.

Nos recostamos en la cama llenos de felicidad,  él tras mío acariciándome, besándome, sobando en mis nalgas su pene que aun seguía duro. Sentí sus dedos húmedos de saliva dentro de mí, ingenioso el moreno. Después mis nalgas parecían quebrarse  cuado reacciono el futbolista moreno estaba perforándome, su pene de 24 cm  me dolía mucho,  sentí  como entraba desgarrándome toda.

Que delicia, se tiró sobre mi jalándome al filo de la cama,   lo metía, sacaba violentamente, era un salvaje, no tenía piedad, mi recompensa era verlo gozar. Me decía ¡nunca  en su vida gozo el sexo como lo goza conmigo!

Simplemente fue maravilloso  ver a través del espejo menear su cuerpo, sus  nalgas  sobre  mí. Metiendo y sacando su verga de mi huequito.

Era un placer verlo coger su pene para ponerlo en mi cavidad Mmmmmmmmm…Después de gozar  su verga,  pidió sentarme en su pene lo cual hice,  mirándolo cabalgué sobre su verga   mientras él chupaba mis pechos.

Me mordía toda, me  meneaba  rápido  metiéndome y sacándome  su verga. Sus ojos se ponían chinos de placer, no soportó, dio un mordisco en mis pechos. Sentí fluidos  dentro de mí. Llenó toda mi cavidad  con su rica lechada…

Me quedó mirando a los ojos  besándome me dijo ¡Nunca me dejes, quédate conmigo!

Salimos en su auto llevándome a una casa de playa al sur de Lima, lo pasamos hermoso, iniciamos un lindo romance, Me trataba como una reina complaciéndome en todo.  Esta historia de amor duró hasta saber que es casado.

Por respeto y amor a él decidí alejarme de su vida,  volví a Buenos Aires, lugar donde radico, me comunico con él por  MSN,  me pide que vuelva. Pero es tarde, solo somos grandes amigos.

Desde lo vivido no volví más a Lima hasta el día de hoy.

Autora: Priscila

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