G, primera vez en su hermoso culito

G era mi novia, delgada, 1.60 de estatura, senos pequeños pero firmes y unas nalgas que antojaban profanarlas por el medio. En ese tiempo yo contaba con 27 años, ella 24.
Pertenecía yo a un cuerpo de rescate y atención prehispitalaria, daba clases de primeros auxilios y, para liberar el estrés, me movía en bici por la ciudad y alrededores. Mi cuerpo en excelente condición física.
Ella recién salida de la facultad de medicina, trabajando en un hospital y dando clases en una preparatoria de la localidad.
Nos conocimos durante una semana en la que se enseñaban primeros auxilios, tecnicas de evacuación y de aeguridas en general, al término de la semana se hacía un simulacro de desastre para evaluar lo aprendido.

Ella salía de una relación de varios años, dónde se prometieron, y cumplieron hasta ese momento, llegar vírganes al matrimonio, pero llegué a su vida y todo cambió.

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el jardinero

Por razones laborales, tuve que salir de mi ciudad y ausentarme algunas semanas de mi ciudad (Rosario, Argentina), al regresar, lo primero que hice fue pasar por la casa de mi amigo Pablo, e invitarlo a tomar algo a mi casa.

Cuando llegó con Pablo a mi casa, noté que está toda mi familia, Gladis (la chica que ayuda con los quehaceres de mi casa) y José, el jardinero, todos reunidos, comiendo y se notaba que celebraban algo. Mi mamá, enseguida salió a mi encuentro y me contó que estaban dándole la despedida al jardinero, que se jubilaba. En seguida con Pablo nos sentamos a la mesa a festejar con todos. Una vez acabada la fiesta, mi mamá me pidió que la ayudara a buscar otro jardinero, y me propuso que colocara un anuncio en el diario. Pablo se metió en la conversación diciendo que en la casa de su tía trabajaba uno muy bueno, y que si queríamos podía hablar con él. Mi mamá, le agradeció, le dijo que por supuesto quería conocerlo, pero que igual pusiera el aviso en el diario por las dudas de que este señor no pudiera.

Al día siguiente, por la mañana luego de desayunar, empezaron a llegar los postulantes. Mi mamá los entrevistaba, y luego me mandaba con el postulante al jardín para que le mostrara el terreno el cual tenía que mantener. Fue una jornada dura, me cansé de llevar tipos al jardín a mostrárselos. Se presentaron aproximadamente 15 personas, pero ninguna le terminaba de convencer a mamá.

El postulante de Pablo, tenía que aparecer a las 9 hs. y no vino. Cansados ya de entrevistar gente, se hicieron las 12 del mediodía, ya no vinieron más. Nos sentamos a comer. Una vez finalizado nuestro almuerzo, mi mamá me dijo que salía con unas amigas de compras. Yo le dije que no iba ir a trabajar porque me sentía cansado, y que iba a tratar de adelantar trabajo en mi casa. Mi mamá salió, yo me preparé un café y me senté a trabajar.

A las 14 hs. sonó el timbre. Fui a atender y era Fabián, el jardinero de la tía de Pablo.

-Hola
-Hola �??respondió- Soy Fabián, vengo de parte de Pablo.

No se dan una idea del macho que tenía ante mis ojos. Tiene 27 años, un lomo increíble, pelo hasta los hombros, con una mirada penetrante, con ojos bien verdes, y una sonrisa increíble. Tenía un jean ajustado, con el botón desabrochado y una musculosa blanca.
Me quedé sin palabras, por eso continuó él.

-Antes que nada, quería pedirles perdón, yo sé que entrevistaban gente hasta las 13, pero se me hizo tarde en una casa.
-No te hagas problema, mi mamá, que es la que entrevista ya se fue, pero pasa que te comento la propuesta, después te muestro el jardín y te tenemos en cuenta de todas formas, para nosotros, que trabajes para la tía de Pablo tiene un punto más a favor -seguí hablando, mientras caminábamos hacia la cocina.
Desde un principio noté una mirada pícara de este adonis, y por un momento se me pasó por la cabeza preguntarme si este macho habría sido de Pablo, mi amigo es un tipo muy atractivo, y siempre lo vi con tipos muy lindos, pero su voz tan varonil, y un llamado que recibió en su celular, donde me pareció que hablaba con su novia me hicieron dar por tierra mi teoría.

Luego de terminar con la propuesta económica, le propuse ir a conocer el jardín, donde iba a trabajar si aceptaba.

-Bueno, ahí está el cantero que tienes que mantener junto con el de adelante, la pileta que tienes que pasar siempre… -explicaba, hasta que me interrumpió.
-¿hay algún depósito o cuarto donde el otro jardinero guardaba las herramientas?
-Sí, está detrás de esas plantas.
-¿Podría verlo?
-Si, no hay problema, pero espérame que tengo que ir a buscar la llave.
-Está bien, discúlpame que te haga ir hasta allá, pero quiero controlar las herramientas para saber con cuantas herramientas cuentan y si tengo que traer algo.

Me dirigí a mi casa, la pedí las llaves a Gladis y regresé, cuando volví caminando observé que Fabián estaba de espaldas a mí, acomodándose el paquete, carraspee para que notara mi presencia, giró y me dijo.

-¡Ah, ya volviste! Lo hiciste rápido.
-Si. Gladis tiene todas las llaves bien ordenadas.

Abrí el depósito, él ingresó primero luego yo, y comenzó a preguntarme por la zada, la pala de punta, las palitas mas chicas para arreglar los maseteros, mientras yo lo ayudaba a buscar, hasta que en un momento se acercó a mi por detrás, me agarró la mano, la llevo directo a su paquete y me dijo:

-Toca, siente que pedazo de verga que tengo, lo dura que está, y las ganas que tengo de cogerte.

Me quedé inmóvil, no podía pronunciar ni una palabra, no entendía esa reacción para nada. Volvió a hablar.

-Mira, no te hagas el sorprendido, que se que te gusta la verga, tu amigo Pablo me contó todo, se que te gusta que te cojan, y que sos re putita, bueno vas a ser mi putita hoy.

Se bajó el jean, los bóxers y saltó una verga descomunal. Nunca había visto un tamaño semejante, debe tener unos 22 cm. y jamás había visto una con un grosor tal. Mi verga se puso a mil, me abalancé sobre ese tronco y empecé a mamarlo como loco.

-Chupa putita, chúpala bien, es toda tuya, chúpala así, ahhhh, ahhhhh por favor, como la mamás, que perra que sos, dale, sigue, chúpamela.

Me bajé los pantalones y me empecé a pajear, no podía creer el pedazo de verga que me estaba entrando en la boca, no hacía más que boquear y boquear ese pedazo que tenía este fulano por verga. De repente siento la voz de Gladis desde afuera.

-¡Marcelo! -Gritaba-, ¡Marcelo!

Del susto que me pegué se me durmió en un instante, Fabián sacó su tranca de mi boca, me agarró de la remera, y me habló al oído.

-Ni sueñes que me voy a ir sin llenarte de leche, te espero acá, vas a ver que quiere y vuelves a terminar lo que empezaste. Me solté, y salí al patio.

-¿Que pasa Gladis? ¿Que necesitas?
-Marcelo, llegó otro chico a postularse como jardinero.

Y detrás de Gladis venia caminando este chico, era morocho, trigueño, bien delgado, de unos 30 años, con barba de unos 5 días, vestía un overol azul oscuro, y traía todo pasto pegado en las botamangas, como si vendría de cortar el césped en alguna otra casa.

-Hola -le dije-, mira en este momento estoy entrevistando a otro chico pero si me quieres esperar…

En ese momento, salió Fabián del cuartito y gritó.

-¡Luis, sos vos!
-Fabi, ¿qué haces acá?
-Estaba acá, viendo que onda este trabajo -y me miró a los ojos, y pasó frente a mí.

Le dije a Gladis que estaba todo bien, y que podía volver a la casa. Fabián agarró a Luis, lo llevó al depósito cuchicheándole cosas al oído, yo cerré los ojos, y me quedé ahí parado en el patio, esperando que me dejara de latir el corazón. Cuando me calmé, me acerqué al depósito, abrí la puerta y adentro lo que me esperaba, Fabián y Luis con los pantalones por las rodillas pajeándose. Obviamente, Fabián me gritó.

-¡Dale puta, cuánto nos vas a hacer esperar!

La escena, me excitó de sobremanera, se me fue el susto. Observé el pito de Luis, que no era bestial como el de Fabián, pero se lo veía muy apetecible. Cerré la puerta con llave, me desnudé completamente, me agaché y les dije.

-Quiero saber que se siente tener dos vergas en la boca. Así que se acercan los dos, sí no quieren perderse la mejor mamada que van a recibir en su vida.

Al escuchar esto se miraron los dos, se sonrieron, y Luis le dijo a Fabián:

-Este no sabe lo que le espera -rieron los dos.

Al introducirme en la boca esos penes casi me acabo, estaba enloquecido. Luis gemía más que su amigo.

-¡Chupa bebé, chúpala así putita, huuu cómo la mamas! ¡Haaaa es el mejor sexo oral que me han hecho en la vida, ahhhh!
-Viste como chupa esta putita, chupa mejor que el amigo.
-¿Qué amigo? �??dijo Luis.
-El sobrino de mi jefa, la vieja, ¿te acuerdas? -Ahí comprobé que Pablo ya se los había pasado a los dos. Y siguió Fabián…
-Putita, ¿quieres que te coja? -Yo ya estaba a mil, así que respondí.
-¿Qué si quiero? ¡No te vas a ir de esta casa sin llenarme el culo de leche!
-Así se habla puta reventada, sos más reventada que tu amigo.

Me levantó, sacó de su caja de herramientas un pote de lubricante y empezó a ponerme con los dedos el lubricante mientras yo seguía dándole placer a Luis. Una vez lubricado, empezó a intentar con su verga en mi culo.

-¿La quieres putita?
-¡Si papi, cojéeme bien, que soy tuya! -y me la metió toda de un tirón- ¡Ahhhhhh! -le grité.
-¡Que gritas puta si te encanta!

Cuando empezó el mete saca, noté que Luis empezó a temblar, se la mamé bien fuerte y me vació su tronco en la boca, con la calentura que tenía me lo tragué todo.

-¿Te gustó mi lechita?
-¡Si papi! ¡Me encantó!

Mientras tanto Fabián y su tronco seguían su labor por mi ano.

-¡Ah Papi, coges como un toro!
-Si nenita, a las putitas como vos que me regalan su culito así me las cojo bien. ¡Ah, ah, ahhhh, acabo, acabo!
-¡Si papi, lléname de leche! ¡Ahhhhh!

Simultáneamente acabó en mi culo y yo acabé sin tocarme ni un poco. Los dos se vistieron, y se fueron.

Mi mamá contrató a otro jardinero, el que le recomendó una amiga, pero yo me quedé con los curriculums de Fabián y de Luis para cuando tengo ganas. Después de que se fueran Fabián y Luis esa tarde, obviamente al primero que llamé fue a Pablo, con quien compartimos un par de sesiones de buen sexo con estos machos.

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