La terraza del bar

Era viernes por la noche y mi “A” llegaba en el autobús, ambos habíamos tenido una semana sin complicaciones y yo estaba ansioso por verla, abrazarla y estar con ella.

Como de costumbre, llegó en bus desde su preciosa ciudad costera y yo fui a recogerla, hacía una temperatura de primavera espléndida, así que en vez de con el coche fui andando a esperar que llegara. Cuando por fin llegó su autobús y se bajó nos fundimos en un fuerte abrazo y nos besamos con ansiedad, ella traía unos leggins así que al tocarla pude sentir perfectamente su culo redondito y me puse a cien. Cogí su maleta y decidimos ir dando un paseo a mi casa para dejar la maleta y que fuera al baño después del viaje que había realizado, para salir a la calle tranquilos a tomar unas cervezas y cenar y disfrutar de la maravillosa noche que hacía.

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Más travesuras en la casa

Había pasado aproximadamente una hora desde que me había cogido a la señora de la casa dentro de la bañera. No dejaba de pensar con preocupación en la que me metería si quedaba embarazada de mí. ¡Carajo! Yo, siendo un joven de 20 años, ¿cómo podría mantener a esa rubia tan excitante con lo que ganaba? Todavía me costaba trabajo darme a la idea de que su vagina ya la había explorado, algo que en principio me hubiera parecido imposible. Mujeres como ella por lo regular siempre buscan a hombres con dinero que las pueden complacer en cuanto a lujos…, pero en la pasión son peores que aprendices. Yo no me considero un maestro en la materia, pero mi imaginación vuela tanto que a veces me da miedo pensar en cosas tan enfermizas y sucias. También se lo debo gracias a mi querida compañera de preparatoria; mi querida Frida, aquella que me hizo explorar los límites más asquerosos y enfermizos del sexo. Ella me hizo conocer esos territorios que muchos (o por lo menos que estén sanos) no se atreven a explorar por lo repugnantes que son… Pero bueno, esa ya será otra historia que contaré en un futuro. Como iba diciendo, la señora andaba por toda la casa completamente desnuda y tarareando canciones que nunca logré reconocer. A pesar de sus 40 años su cuerpo no tenía arrugas ni sus piernas se veían con celulitis, sin mencionar de que eran muy largas y carnosas. Su piel blanca y bronceada se le veía en condiciones perfectas e incluso aparentaba menos edad.  Era muy alta; estimo que medía como 1.79. Yo mido 1.83 y la verdad es que no se notaba mucho la diferencia. Mientras seguía exhibiéndose, sólo trataba de seguir con lo mío pero cada vez era más difícil al verle su enorme culo y sus pechos rebotando al dar simples pasos. A lo lejos se lograba ver muy bien el pequeño triángulo de vello púbico que le hice  en el pubis, ¡y vaya que le gustaba!

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En el restaurante: Sexo en lugares inusuales, la excitación de la experiencia nueva

EN EL RESTAURANTE

LIDIA no sabía lo que le esperaba esa tarde .. Le habían ordenado que usara falda, que se mojara con la sorpresa que le tenían preparada. No era mujer que gustara de eso, le excitaba si pero no quería verse expuesta en un lugar público, aunque estaba ya excitaba por lo que podía esperarse y además, quería comprobar si como decía Mauro; él era capaz de hacer todas la locuras de las que le había hablado, sin comprobar ninguna.

Accedió a hacerlo pero con reservas y tardó mucho en decir que sí. Apenas después comprobaría que era acertado confiar en él y que sus ocurrencias hacían este viaje compartido una aventura fantástica.

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La Cuenta pendiente

La cuenta pendiente, mi turno, mi placer, como tomar el sexo de manera egoísta y conseguir que ambos lo disfruten.

Aun quedaba pendiente lo que ella le había dicho la mañana del lunes. Yo arriba de ti, lo había estado deseando, aun ese mismo lunes cuando su hinchada boca le recordó por donde había estado él. Además el placentero dolor de sus pezones prietos pareció también haberle punzado en la vagina y sintió esa humedad tan característica que le indicaba que estaba dispuesta ahora mismo. Además estaba la hinchazón de su botón rojo – del clítoris-, que sus dedos y su boca habían transitado de manera experta hasta escucharla en medio del placer…repetir…basta, basta.

Pero si quedaba algo pendiente que no había podido terminar tampoco el martes, pues él no podía y además lo comprendió, porque estaría cansado después del juego de basketball y ella no quería eso. Lo quería en plenitud y así lo pensó poco después de haberle invitado ese martes a cenar y cuando la respuesta fue un no seco y lacónico de él, supo respetar su decisión.

Poco después un mensaje de whatsapp de él, le dijo: el miércoles soy tuyo.

De inmediato su mente empezó a fantasear y entonces resolvió en devolverle el texto el miércoles y decir:la enfermera dice que te debes estar en cama este día a las 7:30 PM, desnudo, perfumado y con una erección…SOLO PARA MÍ.

Le pidió que dejara la puerta de su casa abierta para que no se levantara, estaba sintiendo la anticipación de la excitación en plena vagina, misma que llenaba de humedad deliciosa su caverna (metió sus dedos para probarse a si misma y comprobar lo que él le había dicho: sabes deliciosa. Y recordó aquel momento en el que él lubricó con sus jugos su boca, y luego le besó en forma sensual y prolongada, dándole a probar su propia humedad, en aquel lunes, en aquella primera vez.

Se probó los dedos y se sintió mas que lista y empezó a pensar que no llevaría nada debajo de su vestido tejido. nada, y hasta sus senos hinchados se pegaron en su ropa en anticipación.  bueno, solo llevaría unas medias negras (sabia que a él le gustaban), solas así, sin liguero. solo para que cuando dejara a su mama en el casino, no hubiera preguntas indiscretas. bueno y por supuesto, un abrigo que dejaría de camino a su cama cuando entrara a la casa de él.  ademas, llevaría unas zapatillas sin talón  que decidió que no se quitaría aun cuando pensaba montarle. sabía que eso le excitaría y estaba para darse gusto y darle gusto a él también.

Todo el día estuvo repitiendo las escenas futuras en su cabeza, todo el día en una excitación permanente que disfrutaba de vez en vez, al frotar su vagina con sus manos, para luego pasarlas por su nariz y boca.
Disfrutó enormemente, al estarse vistiendo, sintiendo el roce de las medias en sus piernas largas. por pocas que fueran las prendas, era una preparación y la excitación era parte del juego, pues quería ser demoledora y tomarlo sí, sin preámbulos. –lo que no pudo hacer ese lunes, pues cedió la iniciativa por primera vez a él-.

Salió de su casa acompañada de su mamá a quien dejó en el casino como habitualmente. se despidió radiante, iluminada con esa anticipa cita con el destino. su vagina estaba en actividad, ya estaba atestiguando, ya sentía como la humedad estaba ahí, podía sentirla y en el rumbo a su cita, todavía se dió a probar con sus dedos mientras esperaba en el semáforo. se sentía dichosa, caliente y decidida.
Sonrió para si misma y sintió la hinchazón de sus hermosos senos, como empujaban la tela de su vestido, ansiosos de ser tocados, besados. vio sus manos bien cuidadas y recordó que a él le gustaría verlas colgadas de su nuca, o bien clavadas en su espalda y nalgas en el momento en el que estuviera trenzada con su cuerpo.

Se repitió mentalmente que habría de hacerlo, pues lo había olvidado la ocasión anterior. pero hoy sería su día, como ella quisiera: todo se vale le dijo él y ella estaba dispuesta hacerlo valer. pensó de pronto en las muchas posibilidades. pero ya estaba decidido el primer paso: montarlo. la primera vez no lo había hecho, ahora sería lo primero.
Llevaba su provisión de cerveza modelo light, pero poco sabia que él se había anticipado y le había comprado un six pack y no importaba si ahora llevaba o no su bebida, pues ella sabia que esta solo era una de las muchas veces que intimarían en su casa, lugar donde nunca había estado .

Miró sus zapatillas y sonrió gustosa pues sabia que él era un fetichista de pies. apenas se lo habia indicado de manera inusual, pues durante esa única sesión amorosa, en el momento mientras la penetraba y ella gemía, el besaba sus pies, cada dedo y sus arcos. ademas varias veces se ofreció a darle masaje en los pies, y aunque ella se rehusó, entendía que él sentía eso por los pies femeninos y le dejó para experimentar un alivio delicioso. por eso había decidido excitarlo de esa manera con sus medias y zapatillas y por eso también buscaría explorar más en ese terreno para darle placer.

 

Al fin, sin darse más cuenta llegó a su destino y estaba frente a su casa. se bajó muy excitada, y sin tocar la puerta abrió y dejo su abrigo y bolsa en el sillón de la entrada. no apagó la luz que ya estaba encendida, pensó que no le estorbaría  y tras cerrar la puerta, se dirigió hacia su cuarto. al pasar dejó un par de barras de chocolate milch, en el refrigerador y metió su six pack y pudo ver que ya había algo para ella y sonrió complacida por su detalle. caminó por un corredor  y pudo ver que él estaba viendo una película en su tableta, tapado por una cobija aunque pudo ver sus poderosos hombros al desnudo.  supo que había obedecido sus órdenes…. nada en el cuerpo, solo una erección, que aunque visible, habría de verificarlo. personalmente.

Se puso al frente de él y palpó que la erección estuviera, presente. sonrió satisfecha y dijo: muy bien , mientras le despojaba de su tableta y la arrojaba hacia algún lugar del cuarto donde no estorbaría.
Le quitó la cobija, lo tendió para que quedara de frente a ella, con sus espaldas contra el colchón. y se montó sobre él. muy despacio se colocó el endurecido pene y gimió sintiendo como le taladraba su grosor en el túnel de su vagina, donde comprobó que la húmedad de su vagina no tenía lubricación suficiente, pero era soportable el roce, ya que despues de un mohín de sorpresa y adaptación, al llegar hasta abajo con todo su pene adentro ya se había acostumbrado y era un deleite, una sorpresa de bienvenida muy placentera.

Felizmente montada totalmente en él, le miró largamente y sin decir nada le besó mientras sentía la excitación de su cuerpo, y se embriagaba con el perfume de su hombre, el que ella le regaló y que le sentaba tan bien. detuvo su caricia y sacó por encima de ella su vestido tejido por lo que sus hermosos y prietos pechos y sus aureolas obscuras y duras, saltaron y quedaron a su disposición; a lo que él aprovechó para darles una caliente bienvenida con sus manos firmes y su toque exacto y mágico. estás increíble dijo él sin dejar de verla, mientras que ella, sin perder ningún segundo más, salió de él despacio, moviéndose hacia arriba y sin salir del todo, procedió a clavarse muy lentamente de nuevo su pene poderoso, erecto, listo para ella y solo para ella. dejó escapar un gemido bajo de aprobación cuando se acostumbraba de nuevo, a su grosor y longitud, abrió la boca, esa boca enorme , tan apetitosa, mientras se aferraba a su pecho velludo y clavaba suavemente sus uñas para sostenerse y en preludio de lo que sería esa si por fin, la cabalgata que dejó pendiente.

LA CABALGATA

Se empezó a mover hacia adelante.. hacia atrás, hacia arriba y hacia abajo..cada vez en un ritmo más intenso, al ritmo que le convenía, mientras él a veces jugaba y besaba sus pechos, sus labios hermosos o le sostenía por la cadera haciendo más profunda su caída sobre él y sus gemidos mas intensos. parecía una amazona gustosa que vibraba a cada embate y a veces se tomaba los pechos ella misma, con los ojos cerrados o bien buscaba tocarse el clítoris al mismo tiempo que cabalgaba briosamente sobre él y clavaba inmisericorde sus uñas en el pecho de él. con determinación, tomó los barrotes de la reja que protegían la ventana y se asió con firmeza de ellos para clavarse con furia gritando su nombre y gozando de cada entrada violenta que ella misma se provocaba a placer, a decisión propia…. y sin límites.
Se veía preciosa toda desnuda, desafiando el frío de 13 grados que penetraba por la ventana, con el calor generaba moviéndose hábilmente, enfundada en sus medias, clavando sus tacones a veces en los costados de él, buscando su placer.
Era sólo para ella, así lo había decidido.

 

ERA SÓLO PARA ELLA, ASÍ LO HABÍA DECIDIDO.
En ocasiones se cambiaba de posición para sentarse literalmente sobre su pene duro, húmedo; apoyándose sobre sus tacones.. o bien se volteaba dándole la espalda para insertarse diestramente tomando impulso con sus manos aferradas en sus piernas.

El le festejó el espectáculo de ver como se abría su culo prieto a la vez que se clavaba su pene y hasta tomó algo de su lubricación vaginal para meter el pulgar ya listo en su culito aprovechando el movimiento de regreso de sus caderas. ¿que me haces le decía ella? pero no dejaba de moverse, consciente del placer que estaba recibiendo en sus dos orificios. luego él le pidió que le diera los brazos y se los jalaba para ayudarle a clavarse su pene y provocar gritos de gozo que terminaron en un orgasmo.

Ella se volteó para cabalgarle de frente cuando la había experimentado el orgasmo en la otra posición y sin descanso lo cabalgó despacio moviendo solo su pelvis hacia adelante, apretandose contra él, o apoyando sus brazos en sus muslos o apoyada en un solo brazo y metiendo su mano en el clitoris, pero con los ojos cerrados y la cara transformada por el placer.
Ninguno de los dos sabe cuanto tiempo pasó, pero el placer se apoderó de sus dos cuerpos que sudaban a pesar del frio externo y ella cayo sobre él, agitada, agotada y agradecida. él al igual, soltó de su garganta un grito que acompañó a la expulsión de su semen. ella permaneció sobre él, en su pecho, escuchando su corazón, bebiendo el perfume que ella había escogido como regalo y que todavía podía distinguir en aquel cuerpo que también sudaba. él la besaba tiernamente y ella se sentía suspendida en el aire, en esa condición que existe flotando, una paz total. el recorría su cuerpo suavemente dejando caricias, ahora en sus nalgas, en su espalda, en su cuello, en su cara, recorría sus labios, sus pechos turgentes, su entrepierna húmeda, desbordada de los fluidos que el placer le hizo expulsar.

 

Así estuvieron sin tiempo. a veces se decían algo, a veces solo era un continum de caricias .
ella se desperezó y extendió su mano hacia la camisa rosa que él había dejado en la cama y se la puso. el admiró con que justeza le quedaba la camisa, como hacia contraste con la morenez de todo su cuerpo, con los pezones hermosos y pardos sobresaliendo y se lo dijo:
– Te ves hermosa. Ella empezó a deshacerse de los tacones pero él la detuvo y terminó por completar la tarea de una manera eficiente y ademas gozosa para él, pues para el fetichista de pies, esto es un rito importante: poner y quitar una zapatilla. y él lo había hecho despacio, fascinado, acariciando la prietez de sus pies y la blancura de sus plantas, deteniéndose en sus arcos perfectos con extasío. después la atrajo hacia él y besó sus prominentes y gruesos labios muy lentamente y en silencio, capturándole suavemente y sujetándole por la nuca, hasta hacerla descansar en su pecho velludo, invitación a la que ella se sometió mansamente aprovechando para también en silencio, acariciar su pecho y vellos.

 

Después de un momento tierno, ella se deslizó fuera de la cama y tomó las pantuflas de él. Se dirigió al refrigerador para tomar una lata de cerveza. de regreso, se subió a la cama y él le preguntó: me vas a dar de comer chocolate? … si le dijo ella, pero no sabes como, no sabes de que manera, respondió sonriente y seductoramente, mientras balanceaba su cerveza y la bebia.
el segundo acto.
Quedó frente a él montada pero sin encajarse, y empezó a quitar la envoltura del chocolate. esta listo dijo poniéndolo frente a él, bueno casi listo. ¡no te muevas¡ dijo, ante el intento de él de darle una mordida.
Se alejó un poco de él y aunque encima,a horcajadas sobre él, se hizo hacia atrás con sus largas piernas morenas, abrió su camisa rosa para mostrar su depilada vagina que ya dejaba ver su humedad. comenzó a introducir la barra de chocolate en su vagina y a gemir, pues si algo sabía hacer con maestría era masturbarse. recorrió todos los sitios de su vagina: labios mayores, menores, clítoris, fue profundo dentro de si, gimiendo, disfrutando de cada centímetro.
luego -quiero que me limpies- le dijo a él, que extasiado disfrutaba de ese espectáculo tan sensual, tan candente, tan caliente y excitante.
Ella manipuló el chocolate, se abandonó al placer y se vino en un orgasmo muy intenso. Cuando salió del trance, le dijo: ahora si ayúdame a limpiar esto.
La orden obedecida de inmediato terminando por llenarse la cara de chocolate y fluidos vaginales; combinación que le pareció deliciosa a él, quien le provocó a ella, otro orgasmo con su lengua y diestros dedos. él no le dio reposo pues de inmediato la jaló hacia si hasta el borde limite de la cama, metió un cojín en sus caderas y la penetró con suavidad y determinación, movimientos que ella respondió lanzando sus caderas contra ese pene implacable que la penetraba, la dominaba, la satisfacía; pues sus gemidos fueron en aumento, en crescendo, hasta unirse con los de él, en un concierto de expresiones de placer a dos voces.
Cuando ella lo sujetó con sus piernas en la cadera, él no tuvo mas remedio que hacerse hacia adelante sobre ella penetrandole salvajemente pero balanceando su peso apoyado en el colchón para no aplastarle al delizarse con furia y eficacia dentro de ella.
Y ahora si sus manos prietas se aferraron a su espalda y sus uñas se clavaron entre gritos y hasta a veces … hirieron sus carnes como después se percataría por las marcas enrojecidas de sus uñas, en su blanca espalda.
Los dos terminaron nuevamente agotados y ahora él cayó sobre ella y ella le recibió con caricias suaves, tocando con sus hábiles manos y dedos la parte de la próstata por afuera, ese espacio entre sus testículos y su ano; paraje que recorrió suavemente, arrancando ahora aprobaciones de placer de él.
Se quedaron dormidos ella al lado de él, pero sin soltarse del todo.. sus caras radiantes reflejaban, el placer que habían compartido…. ese momento irrepetible que habrían de volver a recrear de muchas maneras diferentes cada vez, de ahora en adelante.

 

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El polvazo de nuestras vidas

Mi nombre Jordi, tengo 33 años y vivo en Barcelona. Soy lector habitual de la sección de relatos eróticos de esta página y hoy me he decidido a escribir sobre la aventura sexual más apasionada y salvaje que yo haya vivido jamás. Todo lo que voy a escribir es real.

Trabajo en una oficina de una pequeña empresa en Barcelona, y durante el mes de agosto, transcurrieron dos semanas en las que yo era el único que acudía a mi trabajo, el resto de compañeros se hallaban disfrutando de unas merecidas vacaciones.

Cada mañana nuestra primera actividad consiste en bajar al Bar de la esquina a desayunar… yo, aunque en solitario, seguí practicando nuestra sana costumbre… pero tuve que cambiar de Bar, ya que nuestro local habitual, había cerrado también por vacaciones. Así es que entré en mi nuevo Bar y me senté en una mesa a ojear, despreocupadamente, la prensa diaria. Esa mañana era yo el único cliente.

No había mucho trabajo, así que no era urgente el volver apresuradamente a la oficina. Entró una mujer. ¡Dos clientes!… Sin poder evitarlo, sin más, empecé a seguirla con la mirada, era el tipo de mujer que sin que uno sepa muy bien porque, despierta sus más recónditos y atávicos instintos, y ahora recuerdo que desde el primer momento en que la vi, solo una palabra recorría mi cabeza: “sexo”.

Primeramente se dirigió hacia la barra, de espaldas a mí, con lo cual pude devorarla con la mirada, sin miedo a ser descubierto. Calzaba zapatos blancos de tacón, acabados en una larga punta. Vestía unos pantalones tejanos, que debo decir, le dibujaban un trasero espléndido, y añado, que ella también sabía moverlo muy bien. En la parte de arriba un jersey fino de color negro, bastante ceñido. Su cabello era rizado de color castaño con mechas más claras. Pidió en la barra, se volvió y vino a sentarse en una mesa justo enfrente de la mía. Ahora si podía ser descubierto, pero sinceramente, no me importó, volví a estudiar su cuerpo, sus movimientos, realmente ella me excitaba.

Le calculé unos cuarenta años aproximadamente, eso sí, muy bien llevados, pero tenía esa cara de mujer experimentada en la vida, que al menos a mí, me da mucho morbo. Ojos despiertos y mirada, diría yo, divertida, alegre, de mujer desenfadada. Tez morena, marcadamente bronceada. Llamaron también poderosísimamente mi atención sus pechos. Eran de un tamaño bastante considerable, muy bien puestos para su edad, alzados, y tal como he dicho antes llevaba un jersey ceñido, sin sujetador, que le marcaba notoriamente los pezones. Os digo, que me puse tieso en ese mismo instante.

Hago un inciso para deciros sobre mí, que aunque más joven, he vivido lo mío, estoy rodado vaya, curtido, y leo bastante bien entre líneas. Tengo novia aunque actualmente reside en el extranjero y nos vemos unos pocos días cada dos meses. Soy de carácter abierto, bastante seguro, decidido, afable, simpático, es fácil entablar conversación conmigo y físicamente normal, no muy alto, de complexión fuerte, me gusta mucho practicar deporte. Cara de bueno y ojos claros…

Así es, que ella se sentó delante de mí, de lado, ofreciéndome enteramente su exquisito perfil. Contemplé, disfruté, de sus zapatos de tacón, de sus piernas, de sus pechos, de sus erguidos pezones, de sus finas manos…A esas alturas ella ya se había percatado de que había llamado mi atención, y yo de que ella me había fichado. El camarero le sirvió un zumo de frutas y se retiró.

Sin más ella se dirigió a mí, para comentarme lo vacía que estaba la ciudad y la poca gente que quedábamos en el centro, rápidamente entablamos animada conversación. Hablamos de vacaciones, de trabajo … en media hora ya sabía cómo se llamaba, que era divorciada, tenía 42 años, estaba de vacaciones, pero en dos días se iba de viaje a la islas con una amiga, tenía un hijo de 15, que estaba veraneando con su ex-marido. Debo admitir que a medida que me iba hablando, los ecos de la palabra “sexo” iban resonando a lo largo y ancho de mi cabeza, y de que me costaba horrores no desviar mi mirada hacia sus atributos delanteros. Ella lo sabía. Yo le conté que estaba trabajando, que era el único esos días en mi oficina, y que mis vacaciones debían esperar hasta setiembre.

Ella, a la que llamaremos Ana, me escuchaba con atención, sabiéndose excitante y sensual. Me siguió el hilo, así que a esas alturas ya ambos sabíamos que es lo que había. Yo me hallaba completamente erecto, el problema iba a ser mío a la hora de levantarme, por suerte, mi camisa estaba por fuera del pantalón.

Le pregunté sobre sus planes para el día, y vi claramente que no tenía mucho que hacer, o al menos, nada que no pudiera hacerse en otro momento. Así que me decidí a atacar, educado, correcto, pero decidido…

– Ana, sabes perfectamente que desde que has entrado en el Bar, no he podido dejar de mirarte. – Sí, lo sé. ¿Te gusto? – Sabes que sí. Desde el primer momento me has atraído. – Tú también (me confesó)

Pedí la cuenta.

– Acompáñame Ana.- ¿A dónde? – Ven conmigo mujer y sonreí.

…y vino, y yo me la subí a la oficina.

– ¿Seguro que estás solo? Me preguntó ella. – Seguro Ana.

La hice pasar a una sala de reuniones que se haya únicamente amueblada con una mesa redonda y unas pocas sillas.

Me acerqué a ella, en esos momentos, creo que mi erección era patente a todas, todas… la cogí por la cintura y la atraje suavemente hacía mí. No se resistió. En ese momento ya tuvo que notar mi verga, totalmente tiesa… sin más demora bajé mi mano y la posé en su excitante trasero, y volví a atraerla hacía mí… ella estaba tan excitada como yo… busqué su boca con mis labios, y nos besamos, apasionadamente, mezclamos nuestras lenguas. Sin dejar de besarla, empecé a desabrocharle sus pantalones y se los bajé, lucía unas bragas tipo tanga de color negro que dejaba al aire un culo respingón impresionante. Mis manos gozaron de ese culo en toda su amplitud.
– ¿Tienes preservativo? Inquirió ella.

Yo hombre precavido (vale por dos), siempre llevo uno en la cartera. Empecé a juguetear con ella. Ana estaba completamente mojada, tan excitada o más que yo.

Le acaricié los labios de su vagina, y mis manos se deslizaron, por debajo de su ceñido jersey, hacia sus más que deseadas tetas, comencé a pellizcarle suavemente esos pezones, que en esos momentos se encontraban izados, duros, tiesos. Me entretuve largamente sobando esos hermosos pechos, ella no paraba de gemir, suspirar y jadear suavemente.

La imagen era la siguiente, Ana de pie con las manos apoyadas en la mesa, con los zapatos de tacón puestos, los pantalones bajados, el tanga en su sitio, ligeramente ladeado, el jersey levantado en su parte delantera, mostrando sus dos generosas tetas con sus más que ardientes pezones, la espalda arqueada, sus ojos entrecerrados, y su boca jadeante, suplicante. La chupé y la sobé sin tregua, las tetas, el trasero, el ano, las piernas, su vagina, introduciendo mi lengua hasta lo más profundo, jugando, mordisqueando su clítoris.

– Hazme lo que quieras me susurró.

Esa simple frase, nos hizo entrar en una segunda fase de nuestro polvo. Vi claramente el tipo de juego al que quería jugar. Ana deseaba fervientemente, que yo pasara a ser el claro dominador. Entendí el mensaje… y el juego siguió…

La tomé por los cabellos y la arrodillé. Ella no hizo ademán de resistencia en ningún momento.
– Chúpamela, Ana.

Escuché, un simple ‘Sí’, que repitió varias veces con la respiración entrecortada, mientras con su lengua recorría mis huevos, cogí mi verga con las manos y la introduje entre sus labios. La aceptó con patente excitación, placer y ansia.

Empezó a mamármela muy enérgicamente. Reconozco que es algo que me da mucho morbo hacer, sujetar a mi compañera por los cabellos, y empujar su cabeza hacia mi pene, follarle fuertemente su boca y no permitir que se zafe de mis movimientos. Así lo hice con Ana, y eso a ella también la excitó. Me ponía a mil, contemplar su cara, que a su vez, me miraba viciosa, mientras, hambrienta, me la comía. Fue una mamada maravillosa, pero no permití que terminara…

Saqué mi pene de entre sus labios, y la ayudé a levantarse, la situé exactamente en la misma posición, en pie, apoyada con las manos en la mesa, deslicé su tanga hacia abajo, y empecé a lamer, a chupar, a comerla entera, entre las piernas, el culo, su ano, su vagina estaba completamente mojada, chorreaba… y Ana no paraba de gemir, de jadear… de forma ahora, bastante, bastante escandalosa…

– Te voy a penetrar.

Entre gemido y jadeo, me pareció escuchar un ‘Por favor’, así es que lo más rápidamente que pude, me coloqué el condón… y me situé detrás de Ana. Mi polla estaba tiesa y dura como un bastón, la tengo bastante gruesa, pero Ana estaba muy dilatada por la excitación y la penetré de un solo y enérgico empujón… ¡Como gimió!

Empecé a bombear muy fuerte, muy rápido, Ana no paraba de gemir, cada vez más fuerte, me pedía más y más, yo deslizaba mis manos hacia sus pechos y mientras me la follaba, no paraba de sobarle las tetas y pellizcar sus pezones, estábamos ambos disfrutando, sin duda, de un polvo increíble.

En la cima de la excitación, introduje un dedo suavemente en su ano. Observé que eso aumentó sus gemidos, así es que seguí jugando con su hermoso culo…

A ella la excitaba aquello, si cabe todavía más, cada vez que metía un dedo en su ano, gemía y jadeaba más… no era un ano virgen, eso me pareció claro, así es que le saqué mi pene, y sin dejar a que terminara un suspiro de frustración, de desesperación, apunté con mi glande hacia su ano, ella lejos de resistirse, se dejó ir completamente sobre la mesa, y con ambas manos se abrió las nalgas.

Eso ya me puso frenético, aunque intenté frenar mi acometida para no dañarla. Después de un par de intentos fallidos, penetré con mi glande extremamente duro, su ano.

Ana suspiró, pero no mostraba signos de dolor, empujé de nuevo, al poco la tenía ante mí, totalmente penetrada por el culo, y yo empujaba con movimientos lentos y rítmicos… pero aquello funcionaba de maravilla…

Así es que poco a poco, mi ritmo se acrecentó, mientras la enculaba, jugué con su clítoris, y ella mostró generosamente cuanto aquello la complacía. Al poco, me incorporé sobre ella… las sujeté firmemente por las tetas y empecé a encularla con gran vigor… ella no paraba de gemir, de gritar… de pedir más y más… y así terminé corriéndome salvajemente en su ano.

En nuestra breve conversación posterior, ambos admitimos, que había sido el polvo de nuestras vidas.
Al rato, nos despedimos sin más, de eso hace dos semanas, y no he vuelto a saber nada más de ella.

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Rosa, mi vecina ardiente

Le metí mi pene, que estaba ya parado como un mástil. Al inicio solo le puse la cabecita, sacándola inmediatamente, besé su nuca por que estábamos en una posición al que llamamos el perrito, y sin miedo le metí todo mi tronco en su rajita que ella de placer gimió hasta terminar en un orgasmo espectacular.

 

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Seduciendo a mi primo 1

Amor Filial Gay. Voy a contar algo que sucedió hace ya bastantes años. He visto que este sitio sirve de confesionario para muchos, así que voy a compartir lo que sucedió con mi primo.

Desde niños nos visitaban de cuando en vez unos primos que vivían en la capital, nosotros vivíamos en la provincia, por lo cual generalmente ellos se quedaban a dormir en casa un par de días. Yo era el menor de 4 hermanos. El segundo de ellos era contemporáneo conmigo, le llevaba menos de un año.

Yo solía pajearme regularmente, como cualquier muchacho disfrutaba mucho de la masturbación, pero nunca había tenido relaciones con nadie. Fantaseaba con coger a alguna mujer o porque no, coger a otro muchacho.

Unos amigos del barrio comentaron como se habían cogido a un muchacho durante una excursión. Lo bien que la habían pasado con aquel putito, dejó aquella inquietud en mí. Tal vez aquello era más fácil que convencer a una chica. Lo que más anhelaba era tener sexo con alguien.

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Casi inocente.

Infidelidad, jóvenes y cachondas. Él tocaba mi vagina y tenía su verga dentro de mi boca, quedé helada de excitación y asombro, él estaba en mi casa, en mi cuarto, abusando totalmente de mi y sentía una gran necesidad de gritar y moverme pero por el contrario solo cedía llena de satisfacción a sus abusos, metía y sacaba sus dedos de mi vagina, acariciaba mi clítoris ya súper hinchado y bajaba su dedos hasta mi ano. Read more

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La noche más esperada

Hetero Infidelidad. Lentamente iba introduciendo su polla en mi interior, aprovechando los movimientos que yo hacía para acomodar su rabo en mi coño. No hizo falta que se moviera mucho rato dentro de mí. De repente noté como un placer intenso que nacía en mi interior más profundo explotaba con fuerza. Por unos instantes perdí la noción del tiempo y de la habitación, transportada a un estado de conmoción que me hizo arañar su espalda para no perder el sentido totalmente.

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Espiando a mi novia y su amante ocasional

Nunca había escrito un relato, pero después de encontrar esta pagina, me dieron ganas de contar una experiencia que tuve hace un par de años.

En ese tiempo llevaba saliendo con una chica ya mas de un año, de nombre Ana, aunque nunca fuimos novios oficiales, siempre se dio por entendido entre nosotros. Ella estudió en una de las universidades de pago mas prestigiadas en la ciudad, tenía la facha de modelito y una cara de niña que no rompe un plato, aunque solo era la imagen.

Era muy delgada, con senos y trasero pequeños pero bastante apetecibles, unas piernas muy largas que terminaban en unos pies chiquitos que parecían de llavero que siempre llevaba enfundados con tacones altos, así fuera para salir a comprar el pan a la tienda. Tenia la piel blanca bronceada y un pelo castaño que ha traído de muchos estilos, en ese tiempo lo tenia largo y ondulado, unas manos pequeñitas de muñeca también, y la concha depilada casi totalmente, pero a pesar de eso lo que mas llamaba la atención de ella eran sus ojos esmeralda, que siempre se veían totalmente inocentes y juguetones.

Aunque no era de mucho dinero, siempre se las arreglaba para traer cosas de marca, ropa, zapatos, cosméticos, etc. Ella vivia junto con su hermano, ya que eran de otra ciudad y estaban en un departamento en una zona cercana a la universidad en la que estaba el hermano, ya que ella ya había salido y se había quedado en la ciudad a trabajar en la misma empresa en la que yo trabajaba, al salir de la carrera.

En ese tiempo ambos teníamos 24 años y laborábamos hacia un par de semanas en la misma empresa que, por su giro, tenía como empleados mayormente a gente joven, en ese rango, donde los chismes, rumores, parejas e historias estaban a la orden del día.

Con ella había tenido la oportunidad de hacer realidad todas las fantasías que había guardado mucho tiempo, ya que siempre estaba dispuesta para seguir lo que le proponía, por atrevido y loco que esto fuera. Dado que nuestra situación nunca estuvo clara, solo para nosotros, en la empresa no era raro ver que los hombres se le acercaran. Era bastante común que recibiera ofertas de llevarla a las fiestas de la empresa, o a las reuniones que hacíamos, pero siempre terminaba yendo conmigo a los eventos, por lo cual siempre hubo rumores, pero nunca los confirmamos.

Ante tanto acoso que sufría por los varones, me empezó a rondar la idea de como seríaa verla con alguien más.

Por fin un día, dentro de la calentura del sexo, se lo propuse, como era de esperarse le llamó la atención la idea, y me pregunto que si ya tenía pensado algo, a lo cual le dije que no, pero que no se preocupara que ya veríamos como realizar esta nueva aventura.

Al día siguiente me puse a pensar ya mas fríamente y la verdad es que la idea seguía provocándome demasiado morbo y decidí seguir adelante, dentro de los muchos hombres que se le acercaban, había uno al cual si le había aceptado alguna que otra salida, cuando yo no había podido ir a algún lado, y dado que eramos completamente abiertos el uno con el otro, ya alguna vez me había confesado que si le llamaba la atención, se llamaba Ernesto y llevaba algún tiempo en la empresa en otro departamento y era asiduo al gimnasio por lo cual tenia un cuerpo muy atletico y musculoso, aunque algo inocente y por lo mismo victima de las bromas de los demás empleados, en la hora de comida y demás.

Le hice saber mi decisión y la acepto sin demostrar mucho interés por la persona, sino mas que nada por la situación y la excitación que nos provocaba la idea en si.

Tuvimos que esperar hasta que el hermano saliera de vacaciones de la escuela, ya que el se regresaba a su tierra y ella se tenia que quedar a laborar con el departamento para ella sola. Fue entonces cuando planeamos el evento, decidimos que fuera en el cumpleaños de otro compañero, el cual se festejaría en un antro de la ciudad, quedamos que ella aceptaría ir con Ernesto, ella fingiría sentirse mal por la bebida para que la llevara a su casa y ver que sucedía, la verdad es que nunca hablamos de que tanto pasaría o hasta donde llegaríamos, pero creo que era parte del morbo de la situación, me dio una copia de la llave de su departamento y llego el gran día.

Llego la noche esperada de sábado, decidí no hablarle en todo el día, y llegue al antro acompañado de la líder del departamento, Liz, una chica bastante guapa, con muy buen cuerpo y cara muy linda, aunque siempre llevaba unos lentes que la hacían ver un poco anticuada, la verdad es que era una chica muy muy linda, y muy muy lista lo que la había llevado a ser líder en poco tiempo, ella tenia un novio al que veía poco en los Estados Unidos.

Liz se había arreglado bastante y quitado los horribles lentes lo que la hacia ver bastante sexy, con su top con la espalda libre y unos jeans ajustados, pero yo ni la volteaba a ver, yo estaba totalmente concentrado esperando la llegada de Ana; a los 15 minutos llego vestida también bastante sexy, con un vestidito completo negro todo pegado que la hacia verse bastante rica y unos tacones altos de doble correa. Nos saludamos como si nada pasara y se retiro a bailar con Ernesto. Yo la verdad es que no podía pensar mas que en eso, aun y que entrada la noche me di cuenta que Liz estaba algo animosa y probablemente si hubiera actuado, hubiera conseguido algo.

La verdad es que yo estaba totalmente metido en mi aventura, cada 5 minutos buscaba a Ana con la mirada y la veía comportándose bastante normal, lo mas atrevido que hizo fue tocarle el bíceps a Ernesto mientras se reía de algún comentario de el, lo que si es que los veía cada vez con bebidas diferentes a ambos, yo sabia que Ana a pesar de ser tan exquisita aguantaba como cualquiera de mis ebrios amigos, pero aun para ella empezaba a pensar que seria de mas. Se llegaron las 2:30 de la mañana y me despedí de todos ya que habíamos acordado que a las 3 ella se saldría fingiendo estar ebria.

Fui a dejar a Liz a su casa, después de escucharla 15 minutos diciendo que se sentía muy sola por su novio lejos, y diciéndome si no quería pasar a tomar algo, yo solo pensaba que tenía que llegar rápido al departamento de Ana para poder instalarme dentro del closet en su cuarto.

Llegue a las 3:10 al departamento me tuve que estacionar a unas cuadras trote a su casa y al llegar vi que solo estaba el carro de Ana, subí rápidamente y batallando un poco para abrir por los nervios, deje todo listo y me instale en el closet respirando aun un poco agitado por la emoción y el recorrido para llegar al departamento.

Paso bastante tiempo, miraba constantemente el reloj, y empece a desesperarme, pero alrededor de las 4 por fin se escucho que intentaban abrir la puerta. A lo lejos escuchaba que hablaban y reian, aun estaba muy enfiestados, ella recargada en el se veía que no podía caminar sola mientras entraban al cuarto, y por fin distinguí sus voces.

Ella decía, “No, no me sueltes”, mientras él hacia ademanes como que la dejaría sola, aunque se notaba que el tampoco tenia mucho equilibrio.

Los note que estaban bastante tomados, nunca había visto a Ana tan ebria y Ernesto hacia los típicos gestos de cuando ya estas completamente ebrio, No se si por eso Ana ni se molesto en voltear a ver el closet, ni siquiera se le notaba que lo tuviera presente.

Por fin llegaron a la orilla de la cama y la soltó jugando ya que sabia que caeria en la cama, al caer el vestidito se le levanto un poco dejando ver las piernas largas y el principio del trasero y note la cara de bobo que ponía Ernesto, pero al final como les digo el era inocente y muy respetuoso, solo pudo decir: “Creo que ya me voy a ir”.

Fue entonces cuando Ana se volteo y dijo, dificultosamente, “Espérame que me cambie”.

Ernesto que no quitaba la cara de susto, solo pudo decir: “si”, a lo que Ana solo respondió: “ayúdame a vestidor”, ahí se le acerco y con mucha dificultad la llevo a la una entradita al fondo del cuarto que daba a un vestidor y luego al baño de su cuarto.

Yo solo alcanzaba a ver esta entradita y vi como Ernesto se quedaba en la puerta viendo hacia fuera, ya que se escuchaba que Ana decía algo que supuse era “no veas”.

Por fin se escucho un fuerte golpe ante lo que Ernesto se volteo y rápidamente entro al vestidor, yo estaba con la expectativa y el corazón a tope, porque se escuchaban sus voces y de pronto ya no se les oía hablar.

Después de un buen rato, vi que salían los 2 caminando a tropezones, él sin la camisa y ella con el vestido con la parte de arriba colgando hasta la cintura y los pequeños senos al aire.

Fue ahí cuando mi miembro se levanto como un resorte, los vi que se estaban comiendo completamente, Ana ha sido la mujer que he conocido que mas moja, asi que a estas alturas supuse que ya estaría empapadísima, cuando el bajo su mano solo la escuche dar uno de sus pequeños gemidos que tanto me gustan mientras ella le besaba el pecho y los brazos como si lo estuviera adorando.

Podía ver que ella era la que llevaba el mando, ya que el solo respondía ante lo que ella hacia. No sabía hasta que punto llegaría y si es que recordaba algo de lo que habíamos hablado.

Pero vi como sus manos se dirigieron al cierre de Ernesto y supe que no pararía ahí. Lo empujo a sentarse en la cama mientras ella se arrodillaba enfrente de el.

Le bajo los pantalones ayudado por él, y le saco el miembro que era un poco mas largo que el mio, pero muy gordo, lo empezó a masturbar lentamente mientras se le quedaba viendo al miembro y lo volteaba a ver con esos ojos esmeralda preciosos, estaba como hipnotizada. Ella lo introdujo en su pequeña boca y lo empezó a besar, lamer y chupar con bastante devoción, el solo la tomaba de la cabeza suavemente. Se veía bastante morbosa la situación ella muy pequeña y frágil en su gordo pene. Temí que fuera mucho para ella aunque se que Ana a pesar de su físico es capaz de recibir mucho en su conejita, ya que hemos usado juguetes y frutas en otras ocasiones. Estuvieron así bastante rato, mientras yo estaba ya sin darme cuenta sobándome el miembro.

Después de estar bastante rato probándole el pene, se separo, podía ver que no estaba completamente rígido, supongo que por la bebida, pero ella se levanto y se retiro completamente el vestido que traía a la altura de la cintura y dejo ver una tanga negra también bastante sexy, fue ahí cuando Ernesto mostró un poco de iniciativa, la tomo, la acostó y le empezó a besar los senos, boca, cuello, mientras ella gemía por lo bajo.

En ese momento la volteo, y la comenzó a besar por la espalda, se le notaba bastante mas suelto, le bajo la tanga y se la paso por los tacones y le empezó a besar las nalgas para después comenzar a besarle entre las nalgas, no se si seria el culo o la rajita pero duro ahí un buen rato, mientras Ana gemía ya bastante fuerte.

Entonces Ernesto, se incorporo y le levanto un poco la colita mientras ella seguía boca abajo en la cama, la acomodo como si fuera una muñequita, mientras Ana estaba totalmente dócil, le apunto el pene que ya se veía mas firme y aun mas grande, se lo puso en la entrada de la rajita, se recostó encima de ella sin meterlo completamente y le empezó a besar el cuello mientras se lo dejaba ir despacio mientras Ana gemía como loca a cada centímetro que entraba, una vez dentro Ana levanto las manos hacia atrás para tocarle las nalgas y animarlo a bombearla, él la empezó a empujar rápidamente como si se le fuera a acabar el mundo mientras veía como Ana estaba gozando como loca, la sentí venirse un par de veces en ese tiempo, hasta que hizo el ademan de querer cambiar de posición, a lo que Ernesto le sujeto las manos en la espalda y la bombeo mas fuerte, ella ya gritaba muy fuerte, aunque nunca sentí que fuera de dolor o molestia, vi que al parecer se vino una vez mas y entonces si Ernesto la volteo y le levanto las largas y delgadas piernas hasta que sus rodillas dobladas estaban a la altura de sus hombros y la sujetaba de los tacones mientras le dejaba caer todo el peso muy dentro.

Después de varias posturas y de perforar a Ana por todos lados, Ernesto se notaba ya un poco zombie, mientras que Ana por otro lado ya solo estaba como en trance, recibiendo el instrumento de Ernesto, pero se le notaba perdida. Vi como se acostaron los dos de lado y le empezó a meter la verga de cucharita, hasta que de pronto se salio de Ana, se volteo en la cama quedando boca arriba y ella aun de lado y ya no se movieron.

No hicieron gestos de venirse o de orgasmo, así que me mantuve a la expectativa un rato, hasta que percibí que se habían quedado dormidos, Ernesto ya se oía respirando pesadamente y Ana no se movía ni un centímetro, en ese momento yo aun con la emoción dentro, y hasta un buen rato después, salí sigilosamente de mi escondite, me acerque a la cama y empece a probar la situación haciendo ruiditos y moviendo ligeramente la cama para notar reacciones, preparado para esconderme en caso que hubiera respuesta.

Pero no hubo nada, ahí estaba Ana totalmente mojada y recostada aun vistiendo sus tacones altos y Ernesto aun con el pene algo rígido, la situación me daba un morbo total, y sin saberlo me vi acercándome, palpando el trasero de Ana y la empuje suavemente para que quedara también boca arriba y le metí un dedo suavemente sin que notara respuesta alguna, después el morbo se apodero de mi y creo que por la calentura que traía me provoco a tocarle el pene a Ernesto, lo toque suavemente sin respuesta, cada vez me empezó a llamar más la atención y tenía demasiada curiosidad por ese pene, ya que lo tome con ambas manos y aún quedaba un pedazo libre, lo empece a masturbar suavemente, y con la otra mano le volví a meter el dedo a Ana, hasta que sentí como él se movió un poco, me asuste bastante, pero me di cuenta que aún estaba dormido, el morbo de la situación me llevo a volver a tomarle el pene y a darle una lamida, nunca había tenido ni pensamientos en este sentido, pero ahí estaba muy excitado y empece a mamarle el pene, sentí como se movía un poco entre sueños y el miedo me abandono, seguía trabajándole el pene mientras masturbaba a Ana con una mano, aunque ella la verdad ni la mas pequeña respuesta tenía.

Después de un buen rato de estar mamándole el pene, sentí como se contraía un poco como indicando que se venia, alcance a quitarme antes del primer chorro que salio volando sin ver donde caía, después de eso le levante las piernas a Ana y me la empece a coger aunque dure menos de un minuto después de tanta excitación y me vine en encima de ella alcanzándole la cara mientras me volteaba para dispararle también a Ernesto al cual alcance en el cuerpo, nunca en mi vida había soltado tanta leche.

Acto seguido rápidamente me subí el pantalón, le puse la tanga a Ana, la pijama y y me fui tan rápido como pude, ya que el día ya estaba totalmente claro.

Me dormí ya entrada la mañana y me desperté a medio día, con una cruda moral principalmente por lo de Ernesto, ya que a pesar de que toda la experiencia había sido totalmente nueva, esa parte había sobrepasado cualquier otra cosa que hubiera hecho, pero yo soy de las personas que le gusta probar cosas nuevas sin inhibiciones así que me tranquilice y pensé que había sido una nueva experiencia y que ya vería que saldría de eso. Ahora ya lo recuerdo como una vivencia mas que no he sentido deseos de volver a buscar.

Fue hasta la tarde-noche que sonó mi celular, era Ana, la note apenada y sin saber que decir, no tocamos el tema y quede de pasar por ella.

La fui a recoger y ya platicando entre bromas le reclame si no pensaba decirme nada de nuestro fracasado plan de ayer, a lo cual la note algo sorprendida, le “confesé” que yo tuve que ir a dejar a Liz y que en el camino se puso necia/caliente y que habíamos tenido algo ligero y que a la hora de regresar vi que ya había llegado ella y Ernesto, ante lo cual ya no pude entrar a su cuarto. Como me imagine no me reclamo ni pregunto nada de Liz, así que le dije que me diera los detalles ya que yo pensaba que no se había dado nada con Ernesto, ya que no llegue al closet a darle la señal, porque para esto habíamos quedado que le marcaría y colgaría al celular cuando llegara a su cuarto con Ernesto indicando que ahí estaba, cosa que con la excitación ni recordé.

Pensé que respiraría aliviada, pero la note más consternada y me dijo que la verdad era que no recordaba nada.

Ella y yo teníamos una relacion muy abierta y nos platicábamos todo, así que no supe si creerle o no, le dije que algo tenia que recordar y me hice notar mas interesado.

Me dijo que recuerda haber salido del antro, llegado a su casa, y empezó a divagar diciendo que recordaba que había bromeado con Ernesto, que se había intentado cambiar de ropa y se dio un golpe (no menciono a Ernesto aquí) y que despertó en su cama con la pijama y la puerta sin llave.

La verdad yo ya no quise indagar mas en el asunto, yo supongo que debió notar restos de semen duro o supongo que debió haber sentido algo en la panocha después de tanto fierro que le dieron, pero lo quise dejar así.

Tiempo después me dijo que por platicas con Ernesto sospechaba que algo había pasado, pero yo lo tome muy relajado hasta hacia bromas mientras me la cogía diciendo que de seguro Ernesto se la había metido toda y ni cuenta se había dado.

Nunca oí rumores de nada de esa salida, solo que se habían ido muy ebrios los dos, pero como era de esperarse Ernesto que era muy respetuoso al parecer nunca dijo nada.

Con el tiempo me cambie de trabajo y se fue perdiendo todo, no sin antes muchas platicas y promesas. Hasta que eventualmente conocí otra chica y ella empezó a salir con otra persona después de cambiarse también de esa empresa y nos dejamos de frecuentar.

Solo guardo de recuerdo algunas fotos y vídeos de esa etapa.

Espero les haya gustado esta experiencia, ha sido de lo mas intenso que he vivido, junto a otra historia que espero contar después con una esposa de un compañero de trabajo.

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Soy amante de mi tía

Su vagina estaba calentita, comenzamos el mete saca, le chupaba sus pechos, a los 10 minutos de intenso follar, me pidió que me corriese en sus pechos, saqué mi verga de su coño, y se la puse en la boca, su lengua provocó que me corriese, expulsando gran cantidad de leche sobre ella. Mi tía gemía porque mientras le daba mi leche ella se masturbaba para poder correrse conmigo.

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La nena de la familia I

LA NENA DE LA FAMILIA

Capitulo Uno

Esto comenzó desde hace un año. Yo salgo con una chica que se llama Jazmín. Ella es bastante bonita (lo digo yo, y lo dicen todos), y valió la pena todo el esfuerzo que hice para conquistarla. Siempre había tenido cierta debilidad por las chicas de colegio privado, por el uniforme, me vuelve loco verlas con pollerita, camisa y cortaba. Cuando comencé a noviar con Jazmín ella ya estaba ya en él último año de la secundaria. Rubia de ojos verdes, alta y esbelta, un metro setenta y ocho, es de esas mujeres con pinta de modelo europea. Lo mejor de Jazmín, y es lo que me enamoro, es la cara de gatita viciosa, ojos finos y gatunos, labios finos con una sonrisa entre tierna y diabólica siempre dibujada en su carita (labios que ya han hecho un buen labor con su novio). Además, tiene unos pechos que entran perfectamente en mis manos, una cinturita finita y piernas bien torneadas, largas. Y su atributo mas deseado por mí, su cola redondita, la cual que todavía no pude hacer que me la entregue, se niega rotundamente al sexo anal.

Pasado un año ya de salir con ella y tener sexo en todas sus variantes y posiciones. Jazmín siempre fue un animal en la cama. Pero, siempre hay un pero nunca tuvimos sexo anal. Todo era increíble con ella salvo ese detalle ya mencionado, Jazmín se graduó del colegio y ya no tuve más a mi colegiala en uniforme oficialmente. Igual, ella se coloca a veces su uniforme que ya le queda chico cuando estamos solos para darme el gusto pero no le gusta mucho…prefiere dejar atrás todo eso y verse mas”adulta”. Luego llego el día en que egreso de ese colegio. Fui a la entrega de medallas pero me mantuve en un costado, como si estuviera en una misión secreta. Estuvimos alrededor de un año y medio saliendo sin ser novios formales, nos veíamos los fines de semana sin compromisos. Generalmente nuestros encuentros eran de ir a tomar algo y luego sexo salvaje donde pudiéramos.

Pero luego, después de todo ese tiempo, me presento en su casa como novio oficial. En poco tiempo Jazmín cumplía ya 20 añitos. Como pasaba el tiempo.

En un principio la idea de conocer a sus padres y tener que ser el novio de la hija de papá y tener que cumplir con toda esa formalidad… no se, no me atraía demasiado. Me imagine que querrían casarnos y toda esa historia que suelen hacer los padres. Por suerte no fue así. El padre era un hombre serio que estaba trabajando casi todo el día y viajaba los fines de semana por negocios, o eso decía el. Su madre era una señora muy bella, elegante y muy señora utilísima. Parecía de esas amas de casa aburridas que lo único que hacen es plantar algo en el jardín y hacer manualidades. Sentí que su padre me analizaba de arriba a abajo con la mirada cuando lo conocí. El momento de conocer a sus padres fue algo incomodo.

Pero todo eso se disipó al conocer a sus hermanas.

-Nunca me hablaste mucho de tus hermanas- le dije a Jazmín la noche que íbamos a cenar en familia. La verdad es que ella a lo sumo me las había nombrado alguna que otra vez y sin mucho detalle.

-¿Como son?- Le pregunte y ella me miro con esa carita picara, donde no sabia si me lo decía en broma o en serio. Siempre me miraba de esa manera, como eligiendo bien sus palabras.

-Son rubias- Y no me dijo nada mas. Bueno, eran todos rubios en esa familia. Rubios y de ojos claros. Jazmín tenia ojos verdes, su padre azules y su madre también verdes. Me sentía algo extraño entre ello con mi cabellera oscura y mis comunes ojos marrones.

Ese día llegue lo mejor vestido que pude. Un jean, camisa recién planchada, afeitado, peinado con gel. Era un muñeco de torta. Toque timbre dos veces y la puerta se abrió.

-Hola cuñadito, al fin te conozco- Era como si hubiera tocado timbre en la mansión playboy y una conejita viniera a abrirme. Una bomba rubia estaba frente a mi y me había dejado sin habla por unos segundos.

-Hola, vos sos…?- Le dije tratando de mantener mi mirada en sus ojos. No quería que piense que era un degenerado por comerla con la mirada. Y hacer eso era precisamente algo bastante difícil.

-Luciana- Dijo mirándome fijamente sin pestañear, con una perversa sonrisa en sus carnosos labios rojos. No se apartaba de la puerta. Parecía que jugábamos a ver quien aguantaba mas la mirada. Evidentemente esas mujeres que se llevaban el mundo por delante. Y tenia con que. Vaya si tenia con que. Creo que tenia los pechos mas grandes que vi en mi vida y eso que soy fanático de los pechos grandes. Trataba con todas mis fuerzas de no mirar hacia ese escote. Y Luciana parecía que quería provocarme, a ver cuanto aguantaba mirándola solo a los ojos y no a sus tremendas tetas.

-Llegaste!- Dijo Jazmín detrás de Luciana salvándome de la situación. -Ella es Luciana, mi hermana mayor…- La presento.

-Ya se había presentado- Le dije a Jazmín besándola con un pico. Luciana nos miro de reojo y fue hacia la cocina. La mire por un instante. Dios, que mujer! No es que era mas hermosa que Jazmín, era algo distinto. Tenia una camisa a cuadros tan ajustada en el pecho que los botones parecían estar a apunto de salir disparados. Tenia dos tetas enormes, exageradamente grandes para su menudo cuerpo. Mire su culo menearse mientras se iba. Era enorme, redondo, firme, esos culos que solos ves en las modelos fittnes. Encima se había puesto un short de jean que no dejaba nada a la imaginación. ¿como es que la dejaban vestirse así? No era alta, es mas, era bastante bajita, debía medir 1.55 como mucho a comparación de Jazmín que era alta y esbelta. Luciana era pura curvas, evidentemente entrenaba en el gym, todo estaba super firme y torneado, hasta musculoso. Si cintura de avispa era pequeñísima y hacían un conjunto increíble junto con un tremendo trasero y esas tetas titanicas. Tenia una cara de pornstar increíble, con los ojos delineados de negros y su suculentos labios gruesos y carnosos pintados de un rosado brillante. También se notaba que tomaba sol ya que tenia una piel levemente tostada como si fuera una socorrista de Baywatch. Su cabellera rubia casi platinada era muy lacia, la llevaba suelta y llegaba hasta si cintura. Y a diferencia de Jazmín, Luciana no tenia ojos claros, sino de un marrón como los míos.

-Me imagino no estuviste mirando algo mas que sus ojos vos ¿no?- Me dijo jazmín riendo en una broma alusiva a los grandes pechos de su hermana.

-Para nada- Me excuse sin saber bien que responder. Era imposible no fijarse en esas tetas. Tenia una imagen fija de ellas grabada en el cerebro. Cuando navegaba en Internet si había algo queme gustaba buscar era pornstar de pechos grandes. Pero Luciana superaba todo lo visto en la red. Y presentí que esas tetas me iban a meter en problemas algún día.

Jazmín me llevo a living porque aun faltaba para la cena. Su madre vino a saludarme y me dio dos afectuosos besos, uno en cada mejilla. Era una mujer bella, muy parecida a Jazmín.

-La cena va a estar en un momento, yo los llamo cuando este lista- Nos dijo sin dejar de sonreírme de una manera que me asustaba un poco. Se esforzaba de mas en caerme simpática. Jazmín se puso a buscar entre sus dvds alguna película para pasar el rato. Estaba sexy y elegante como siempre. Desde que había terminado la secundaria (y ya inscripta en la facultad de psicología) había perdido todo ápice adolescente. Tenia 19 años pero aprecia toda una mujer de unos 25 años. Tenia una fina camisa color salmón, una falda muy a la moda y botas que hacían ver sus piernas como algo eterno. Mire menear su culo unos momentos. Pequeño, redondito y parado. Jazmín corría todas las mañanas y mantenía su cuerpo atlético y tonificado.

-¿Te alegro la vista? – me dijo mirando hacia atrás.

-¿Mama, no sabes don… ho… hola.. mi lado. Gire mi cabeza y había una jovencita que parecía salida de un cuento. Se me quedo mirando con los ojos como platos mientras sus mejillas tomaban rápidamente un color rojo. Yo solo pude sonreirle.

-Ah! Pero si es mi Little Pony de carne y hueso personal!- Dijo Jazmín abrazando a la jovencita con fuerza. Ella solo sonreía sonrojándose aun mas. Y era la sonrisa mas tierna y dulce que jamas había visto.

-Esta muñequita de acá se llama Jessie y es mi hermanita consentida- Jazmín la abrazaba con fuerza y le pellizcaba las mejillas.

-Bueno basta…-Susurraba Jessie riendo tratando de safarse de Jazmín. Se notaba que era muy consentida la hermanita menor. Era delgada y no muy alta. Tenia el cabello rubio claro y levemente ondulado, con dos trenzas que le daban un aspecto muy aniñado. Pero suelto su cabello apenas debía llegar hasta los hombros. Sus cejas eran algo mas oscuras y la hacían muy expresiva. Usaba lentes que agrandaban mas sus grandes ojos de un celeste clarisimo. Era los ojos mas expresivos con los que me cruce alguna vez, hipnotizantes. Ella no me miro mucho, cada vez que nuestros ojos se cruzaban corria la mirada rápidamente. Tenia puesto una calza rosada y una remera de corazones que le quedaba bastante grande, parecía un vestido. Y tenia unas pantuflas de osito que le daban aun mas aspecto tierno. Y creo que era eso lo que la avergonzaba.

-Bueno, un gusto….- Me dijo pasando corriendo a mi lado y subiendo las escaleras. La seguí con la mirada algo atontado. Hasta que Jazmin me saco de mis pensamientos.

-¿Linda no?- Me dijo Jazmin.

-No tanto como vos- Conteste rápidamente. Jazmín se quedo mirandome con esa mirada que parecía meterse dentro de mi cabeza y ver lo que quisiera.

-¿Se llama Jesica?- Pregunte.

-No, Jessie, J-E-S-S-I-E, en honor a mi abuela inglesa. Por algo somos todas rubias no? Pero ella es la única que tiene un nombre de afuera.

-Luciana cuantos años te lleva?- Seguí indagando curioso sobre sus hermanas.

-No muchos, 3 años solamente. Pero yo parezco mas grande no?- Me pregunto sentadose a mi lado.

-No se si mas grande, pareces la mas adulta de las tres, eso seguro…- A Jazmín le encantaban los halagos que la hicieran ver adulta y madura. Era típica chica de hoy en día, independiente y que no necesitaba de nadie para comerse el mundo.

-Jessie es apenas un año mas chica que yo pero parece aun de menos con esa carita ¿no? Es la nena de la familia, creo que mi papa jamas la va a dejar tener un novio o algo. La cuida demasiado, bueno, todos la cuidamos demasiado. Asi que ojito vos con mirarla mucho, y ojito con mirar mucho las tetas de mi hermana- termino diciendo entre risas.

-Bueno, voy a hacer el esfuerzo- Y la bese con pasión. Luego cenamos, por suerte todo transcurrió tranquilamente. Luciana hablaba todo el tiempo, era enérgica y parecía tener tema para todo. Jazmín comía muy elegante y Jessie… bueno ella apenas si murmuro algo. Se había cambiado de ropa y ahora tenia puesto un vestido del mismo color que sus ojos. Tenia una carita hermosa, realmente hermosa pero no me miro mucho en la cena, y si lo hacia y yo la miraba, se ponía completamente sonrojada.

-Estas algo mas duro que de costumbre vos eh. No sera por mis hermanitas?- Me decia Jazmín apretando mi pene erecto por encima de mis pantalones. Estábamos afuera de la casa, ocultos en la oscuridad del porche. Nadie podía vernos ni de afuera, ni de adentro.

-Creo que es mas culpa tuya que otra cosa- La tome de la cintura y la empuje contra una columna. Apreté mi cuerpo contra ella y bese su cuello. Jazmín lentamente metió su mano dentro de mi pantalón y se deslizo por mi ropa interior.

-Creo que aun no comí mi postre…- Me dijo lamiendo el lobulo de mi oreja. Yo ya estaba a full, si seguíamos así me bajaba los pantalones y la penetraba ahí mismo.

-Creo que quiero comer un poco de…- Me seguía diciendo cuando escuchamos la voz de su madre.

-Jazmín, teléfono!- Jazmín rápidamente saco su mano y se arreglo la ropa.

-Bueno amor… mala suerte- Me dijo dándome un beso. -Te veo mañana- Y se fue con esa sonrisa de siempre y dejándome solo. Me costo acomodarme mi erección dentro del pantalón.

Me masturbe furiosamente cuando llegue a casa.

Ya habían pasado unos meses de noviar con Jazmín y la cosa me parece iba enserio. Sus padres me tenían ya confianza y saben que lo mío con su hija es una relación seria. De a poco comencé a ir mas a su casa y me quedaba generalmente a cenar. Y ya casi por fin de año Jazmín comenzó a estar algo atareada con la facultad y yo con la mía. A veces no coincidíamos mucho.

A veces que Jazmín no estaba y me quedaba en su casa esperándola. A veces estaba la hermana mayor de Jazmín, Luciana, mina estaba cada día mejor… o mas que buena. No entendía porque pero sus tetas parecían seguir agrandandose cada día, o ella usaba ropas mas pequeñas. Es de esas mujeres que tienen un lomo increíble, como vedettes del teatro y todo el mundo babea al verla. Juraría que a veces me mira demasiado. Mas de una vez cuando me hacia alguna broma y sentía que me tocaba de mas o rozaba mi cuerpo. O que se acercaba demasiado a mi para hablarme incluso con Jazmín delante. Igual era mas una fantasía mía de que tremenda mujer se interesara en mi que algo real. Ademas ella era de esas minas confianzudas, que te hacen creer que tenes algo con ellas y nada que ver. La típica calietapavas. Ademas Luciana tiene novio, un tipo con el que siempre me lleve de mil maravillas cada vez que lo vi. Resumiendo, como ella y su novio tienen casi mi misma edad nos hicimos amigos.

A medida que fui a su casa a cenar, algo me llamaba la atención mas que las enormes tetas de Luciana. Ese elfa de ensueño llamada Jessie. La hermana menor tenia algo especial que me hacia observarla con cariño. De vez en cuando la encontraba mirándome, y ella solo sonreía sonrojada y corría la mirada si la pescaba en eso. Nunca tuve un momento para charlar con ella ni algo parecido. No sentía algo sexual ni nada, era no se, como que quería saber mas de ella. Ademas ella no era como sus hermanas que o por ser sexys como Jazmín o voluptuosa como Luciana siempre estaban llamando la atención. Jessie era todo lo contrario a eso, siempre vestía ropas holgadas y de entrecasa.

Tengo un recuerdo muy lindo de ella. Una noche llegue a casa de las chicas y cuando abrieron la puerta me encontré con Jessie.

-Ho.. Hola…- Me dijo algo tartamudeando. Me pareció extraño que no tuviera sus lentes puestos. Y vi la mirada mas preciosa del mundo cuando el sol se reflejo en ellos. Cuando antes tenia los lentes no se podían apreciar bien, pero ahora podía ver sus grandes y expresivos ojos celestes, de un color cielo increíble. Brillantes, vivos en los que te podias perderpor horas y horas.

-Te vas muchísimo mejor sin los lentes Jessie- Le dije al pasar. Ella solo me miro aun mas sonrojada que antes. -Pero no te hace mal no llevarlos puestos?- Le pregunte.

-El… el doctor dijo que solo tenia que usarlos para leer o… o si me molestaba-

-¿Y lees mucho?- le pregunte y vi como se ilumino su cara.

-Si ¿Vos lees?- Me pregunto emocionada. Jamas la había visto así, y era la primera vez que charlaba tanto con ella.

-Me gusta leer sobre todo novelas fantásticas y de ciencia ficción…- Le conté un poco de mis gustos y ella me escucho fascinada. -Ahora estoy leyendo juego de tronos…- Le comente.

-¡Yo también!- Exclamo fascinada.

Nos sentamos en el sillón y ella por primera vez no se sonrojaba al hablar conmigo.

-A mi me gustan mucho las novelas fantásticas también, incluso las románticas pero no las que están de moda, esas son algo tontas….- Me comentaba sin tartamudear o trabarse. Había dado en el clavo con ella. Me encantaba como me miraba, jamas nadie me había mirado así. Sus ojos centellaban. Y se mordía el labio inferior de una manera muy sexy.

-Están muy charlatanes ustedes dos eh- Nos dijo Jazmín. Me había olvidado que venia a verla a ella. Jessie se puso colorada y fue hacia su cuarto.

-Jessie, la próxima te traigo algunos de ms libros- Dije mientras ella subía las escaleras. Miro hacia atrás y me regalo la sonrisa mas dulce del mundo.

-Tus libros porno le vas a traer vos degenerado- Dijo Jazmín riendo.

De a poco comencé a ir a casa de Jazmín en otros horarios. Lo de ir a cenar se estaba volviendo cansino ya. Una o dos veces al mes iba por la tarde. La mayoría de las veces llegaba justo cuando Jazmín volvía de la facultad. Otras veces me quedaba a esperar a que llegara Jazmín en su casa. Una par de veces me atendió su madre y tuve que tomarme un te con ella y escuchar su emocionante vida de ama de casa. A veces me atendía Luciana y su novio, pero me saludaban y me dejaban solo en el living.

La mayoría de las veces, ya que su mama trabajaba y Luciana casi nunca estaba, me atendía Jessie. Un poco de casualidad y un poco a propósito llegaba una hora antes de que llegue Jazmín sin ninguna intención rara. En realidad no lo pensaba demasiado, solo lo hacia.

Jessie, la nena mimada de la casa. La bebota de papá, la muñequita dulce de sus hermanas, la rosa que todos cuidan y minan como sí fuera de porcelana fina. Heredo toda la belleza de sus padres y hermanas. Como si todos los genes de la familia se hubieran perfeccionado para crearla. Las veces que me encontré pensando en ella llegue a la conclusión de que iba a ser mas hermosa que cualquiera de sus hermanas, mucho mas hermosa.

Otras veces me sorprendí comparando a las hermanas en mis pensamientos. Bueno, eso era inevitable para cualquier hombre. El tiempo pasaba y Jessie había crecido un poco de estatura y un poco mas alta que su hermana Luciana (la única alta de verdad era Jazmín) de aprox. 1,60m, con cabello rubio ondulado ya mas largo que antes, por debajo de sus hombros y de un rubio clarisimo como esas rusas de las películas. Luciana tenia la piel bronceada, Jazmín era de tez clara normal pero Jessie, era blanca como la nieve. Parecía un ángel a comparación de sus hermanas. Su piel era perfecta, sentía su suave mejilla la saludarla con un beso. Tenia ese aire de inocencia a su alrededor que me estaba gustando un poco mas de lo debido.

Y luego, pensándolo bien, hubo un momento exacto donde comencé a mirar a Jessie de una manera distinta.

Fue un sábado por la tarde en casa de las chicas. Hacia bastante calor. Había estado ayudando a Jazmín a poner ropa vieja en cajas para guardar en el ático. Ese día no había visto a Jessie, siempre se la pasaba encerrada en su cuarto. Luciana no estaba en la casa como casi siempre.

-Subime esto al ático…- Me pidió Jazmín y subí. Hacia un calor tremendo ahí arriba. Mientras acomodaba un poco escuche ruido a agua. Había una ventana chiquita, así que me asome a mirar. Daba al patio, y podía ver perfectamente la pileta que tenían. Jazmín me había dicho de meternos al agua cuando terminemos de ordenar. Vi una cabellera rubia bajo el agua nadando, y me imagine que era Luciana por las formas. La figura se acerco a la orilla y comenzó a salir del agua poco a poco. No era Luciana ¿Era Jessie? El agua le había dejado el cabello hacia atrás. Ella coloco sus codos en la orilla y quedo ahí pensativa. Yo quede embobado de lo que estaba viendo. Jessie tomo un pequeño impulso y salio de la pileta. Tenia puesto un bikini celeste que hacia juego con sus ojos.

La vi. Mire sin pestañear sin dar crédito a lo que veían mis ojos. ¿Donde tenia escondido ese lomo la nena de la casa? Siempre imagine que Jessie tenia un buen cuerpo,algo que no hacia falta pensar mucho si tenias en cuenta sus hermanas. Pero nunca imagine que… como decirlo. Con solo esa vista de apenas unos segundos, esa vista desde una ventaba pequeña en el ático bastaron para que piense:

-Es la mejor de las tres….-

Tenia sencillamente un cuerpo perfecto para mi, pechos generosos, bastante generosos para una chica como ella. Bastante mas grandes que los de Jazmín pero sin llegar a la exageración carnosa de Luciana. El Bikini celeste que tenia puesto no podia cubrir tremendos pechos. Quede atontando cuando ella se sacudió el cabello y sus pechos se bambolearon. Jessie tenia una cinturita finita y estrecha, y una cola infernal, redondita y firme que terminaba en unas piernas increíbles… todo en una piel blanca como la leche, era simplemente perfecta. Ahora entendí porque sus padres la ocultaban tanto. Había notado que estaba algo mas grande, pero jamas imagine que podia tomar tales formas ¡y que formas! Dios, tenia mejor cuerpo que Luciana! Mejor que Jazmín! Comencé a empalmarme sin dejar de observarla. Jamas había mirado de esa manera a Jessie. Pero algo despertó en mi desde ese momento. Vi como se zambullía de nuevo, estaba embobado mirando a esa sirena rubia y voluptuosa…. dios…. me empalme mas de solo verla…

-¡Ey! Que estas haciendo ahí arriba?- Me grito Jazmín volviéndome a la realidad. Rápidamente baje y seguí ayudándola. Desde ese momento comencé a mirar a la hermanita de mi novia con más detenimiento.

Desde ese día no pude verla mas a Jessie como la veía antes. Antes siempre me dio ternura, ganas de cuidarla y protegerla como hacían todos. Ahora se había convertido en el fruto prohibido. Encima el gran factor que hace que la nena sea comida aun mas por mis ojos, es que va al colegio secundario, a un colegio privado, donde años antes asistieron sus hermanas. Usa el mismo uniforme que Jazmín (no se si Luciana lo uso, me gustaría ver eso) Y ya esta en su ultimo año, exactamente como cuando conocí a Jazmín. Y por ello, es la única de la familia que usa uniforme colegial aun. El tema es que aun no la había visto nunca de uniforme. Y me moría de ganas de hacerlo, tenia que hacer coincidir mis horarios con los de ella.

De a poco fui sacando información de ella. Le gustan las películas románticas y de fantasía, los dramas y el terror. La música tranquila del estilo indie, lee poesía… Es bastante tímida salvo cuando comienza a hablar de sus gustos, no dice malas palabras, jamas la escuche decir alguna… le encanta retocar el Jardín… en fin, es la chica mas dulce del universo y prácticamente no salia de su casa mas que para ir al colegio. ¿Como es que puede existir alguien así?

Comencé a hacerme adicto a ella sin darme cuenta. No tenia ninguna doble intención, simplemente me gustaba mucho pasar un rato con ella. Sentía una necesidad de verla y contarle algo o prestarle algún libro. Me encanta verla sonreír, sonríe de una forma enternecedora, llevándose la manito a la boca mordiéndose el dedo índice.

El día que le conté donde estudiaba quedo maravillada. Yo seguía diseño gráfico que se cursaba en en la Facultad de Bellas Artes, Jessie quedo fascinada con eso ya que quiere estudiar Artes Plásticas en el mismo lugar.

-Entonces nos vamos a cruzar en la facu el año que viene….- Le dije mientras ella me miraba fijamente. Siempre que hablo de algo que le interese mucho se le va todo atisbo de timidez. Le mostré unos dibujos que hacia y ella corrió a mostrarme los suyos. La verdad es que ella tenia talento, no como yo que era una vil mentira, me gusta hacerme el bohemio con las chicas.

Capitulo Dos

Una vez caminando por una feria de artesanos vi un colgante bastante bonito. Jessie una vez habia quedado maravillada por un colgante que tenia Jazmín. Y como se acercaba su cumpleaños aproveche y lo compre. Era un collar con un piedra de color esmeralda que había comprado a un artesano.

El día que ella cumplió años yo no pude ir la casa de las chicas porque tenia que preparar un trabajo. Pero ese fin de semana fui sin falta con el collar.

-¡Hola!- Me dijo Jessie abriendo la puerta. Se acerco a mi y me beso en la mejilla parándose de puntas de pie. Me encantaba cuando hacia eso. Como siempre yo había llegado media hora antes para poder pasar un rato con ella a solas.

-Feliz cumpleaños atrasado…- Le dije sosteniendo el collar mientras ella me daba la espalda porque me servia un vaso de gaseosa. Se dio vuelta y miro el collar.

-Es…es…¿para mi?- Me dijo tocándolo con la punta de los dedos.

-Se que no es mucho y….- Comencé a decir yo creyendo que no le había gustado. Pero Jessie corrió hacia mi y me abrazo fuertemente. Sentí una electricidad recorrer mi cuerpo cuando nuestros cuerpos se juntaron. Tenia un aroma dulce y embriagante.

-Es… es hermoso… gracias, me encanta, me encanta de verdad-. Dijo mirándolo embobada. Me derretía de solo mirarla a ella actuar así.

-A ver, vení que te lo coloco….- Le dije y ella se giro dándome la espalda. Tome su cabello, y lo coloque a un costado liberando su cuello. Al abrochar la cadena del collar acaricie su nuca con mis dedos. Vi como los pelitos de su cuello se erizaron. Y debo decir que yo también sentí una descarga eléctrica. El aire se tenso muchísimo. Se me vino a la mente el día que comencé a salir con Jazmín. Jessie ahora tenia la misma edad que Jazmín cuando comencé a salir con ella, también estaba en el ultimo año del colegio como ella… Al separarnos fue como si se hubiera roto una burbuja.

-Así que ya sos mayorcita….- Le dije en broma. Ella me miro sonrojada.

-Ya tengo 18 pero no me dejan hacer nada…. Me gustaría aparentar ser mas grande, como Jazmín…- Dijo casi susurrando.

-A mi me encanta así tal cual sos, no tenes que aparentar ser otra cosa- Le dije sinceramente, porque a mi me encantaba como era.

-Gra…gracias….- Me dijo sonriendo totalmente sonrojada. Jazmín llego justo en ese momento y Jessie subió corriendo las escaleras hacia su cuarto.

Desde ese día nunca mas se lo saco, lo lleva siempre puesto. Jazmín me decia chistosa que su hermanita se había enamorado de mí y me jodía con que yo no me aproveche de eso, mas porque me gustaban las colegialas, pero siempre en chiste.

La mayoría del tiempo no miraba a Jessie con “malos ojos”. Salvo esas ocasiones donde su cuerpo me distraía, la mayoría de las veces era mas fuerte el simple echo de hablar con ella lo que me interesaba. Me encariñe mucho con ella, tomando bastante confianza como para considerarla una amiga de verdad. Alguien en que podía confiar de verdad. Y creo que ella sentía lo mismo. De hablar de nuestros gustos pasamos a contarnos cosas de nuestras vidas. Ella sobre todo se descargaba conmigo.

-A veces creo que sos el único que me escucha atentamente…- Me dijo una vez con mirada soñadora, para luego darse cuenta de lo que dijo y ponerse completamente colorada.

Tengo una sola amiga de verdad en el colegio, es como si las demás... no se, no las entiendo… – Me contó que se estaba dando cuenta de que sus padres la cuidaban demasiado (más que demasiado tal vez para su edad) y no podía hacer nada. Que sus compañeras salían solas a divertirse hacia rato, algunas tenían tuvieron uno o varios novios… y que ella siempre tenia que quedarse en su casa. “Sos muy chiquita todavía” le decían sus padres sin tener en cuenta que su nena ya estaba grande, de que ya tenia 18 y era mayor para sobre protegerla de esa manera.

Siempre la escuche con mucha atención y jamas le dije nada insinuante. A pesar de todo, de que a veces la miraba mas de la cuenta, ella también era para mi la chica a la que había que cuidar. La nena de la familia. Hasta ese día.

El día en que la vi con su uniforme de colegio.

Ese día, lo juro por mi madre, no llegue temprano a propósito. Jazmín me había llamado por teléfono para que pase a buscarla. Pero cuando estaba llegando a su casa me mando un mensaje pidiendo disculpas, que llegaría tarde porque tenia que quedar a hacer un grupo en la facultad. Para cuando leí ese mensaje ya estaba en la puerta de su casa. Había llegado varias horas antes que lo habitual.

Toque timbre pensando que no habría nadie. Pero la puerta se abrió y lo que vi me dejo anonadado.

-Ho…Hola…- Tartamudee al ver a Jessie.

-¡Hola!- Me dijo ella besandome en la mejilla parándose de puntas de pie.

Estaba con su uniforme. Jamas la había visto así. Y se veía increíble…. No era que el uniforme fuera sugerente, que la faldita era corta o la camisa muy ajustada… al contrario, todo era lo bastante holgado y grande como para ocultar ese ángel de las miradas indeseadas.

Nos sentamos a charlar en el living. Jessie tenia dos coletas atando su cabellera rubia. Mientras hablábamos no dejaba de enrollar un mecho de su pelo en el dedo.

Su uniforme consistía en una camisa blanca, una corbata y pollera escocesa y media azules. Comencé a recordar los momentos lujuriosos que tenia con Jazmín cuando se ponía viejo su uniforme de colegio. Pero me decia a mi mismo que no, que no podía pensar así de Jessie.

Así que seguimos charlando de cualquier cosa. Tenia que distraerme un poco.

-Ni siquiera puedo comprarme la ropa que me gusta…- Me dijo Jessie al ver un comercial de jeans en tv. Yo comprendía más o menos a sus padres, si Jessie ya comenzaba a salir y a usar ropa más sugerente… La casa se convertiría un hervidero de pretendientes. Desde esa vez que pude verla en la pileta, saber que Jessie tenia ese cuerpo infernal me distraía mucho y entendía lo que provocaría en el mundo al ser revelado. ¿suena exagerado? Pues no lo era. Mientras ella me seguía contando de sus cosas, a veces mi mirada se escapaba disimuladamente hacia su camisa holgada como tratando de ver lo que había debajo. Podía intuir esas formas que apenas se notaban bajo la ropa grande que usaba. Y eso de alguna manera me fascinaba, saber algo que los demás no. ¿Lo sabrían sus compañeros de colegio? De repente sentí un poco de celos de que alguien la mirase de una manera indebida. Pero tenia bien en claro que no podía estar por siempre en una cajita de cristal.

-¿Y en la escuela no hay alguien que te guste? ¿Algún noviecito?…- Pregunte un poco en chiste y un poco enserio. Jessie me miro con los ojos como platos sonrojada.

-N-no… no me gusta nadie de la escuela…- Dijo ella mirando sus manos. Me miro a los ojos fugazmente y se puso roja como un tomate.

-Pero debes que tener muchos enamorados, porque sos muy bonita la verdad… ¿Que le pasa a estos chicos de ahora?- trate de indagar un poco mas. Aun sin sugerir nada se veía tan sexy y ella ni se daba cuenta de eso. Estaba sentada a mi lado, había un espacio en el sillón entre nosotros.

-Ay, gracias, pero no, nadie que yo sepa…- Me dijo media triste y un poco menos colorada pasando de mirarme fugazmente a mirarse las manos. Vi como jugaba con ellas sobre su regazo.

-Vamos ¿no te gusta nadie?…- insisti yo en broma, a veces me gustaba hacerla sonrojar en broma. Siempre se ponía nerviosa con temas muy personales. Jessie me miro fugazmente y contesto que si con la cabeza ya totalmente colorada. Note como se agarraba las manos y se las retorcía, como hace cuando esta nerviosa.

-Mmmm…. quien sera ese afortunado…- Seguí yo en tono jocoso.

-No te puedo decir…- Susurro Jessie mirandome. Esta vez me miro fijamente y esbozo una leve sonrisita, como desafiándome. Mantuve la mirada en sus ojos. El tiempo parecía detenerse. Jessie lentamente se mordía el labio inferior. Por mi mente perversa y fantasiosa imagine arrojarme sobre ella y besarla con pasión. Pero borraba rápidamente la imagen de mi mente, era la hermanita de mi novia. Jessie corrió la mirada.

Ella miro hacia un costado. Estuvimos un momento en silencio hasta que escuche que… ¿lloraba?. Me sentí la peor basura del mundo, ¿había hecho llorar a Jessie?

-Ey… Jessie, ¿que pasa?- Le dije sentadome a su lado y rodeándola con mi brazo. Jessie se quedo un momento quieta como una estatua, pero luego me abrazo y hundió su cabeza en mi pecho. Sentí la calidez de su cuerpo, en ese momento la note muy frágil.

-Yo… yo… perdoname- Comenzó a balbucear ella luego de unos segundos de silencio sollozando. Yo no sabia que hacer, se me partía el corazón al verla así. Trataba de decirme algo, y me sentí la peor persona por provocar eso.

-Es malo… yo…- Seguía ella tratando de hablar, mientras sus ojitos celestes se le llenaban de lágrimas. La atraje hacia mí y la abrace con mas fuerza. Jessie se aferró a mí fuertemente, hundiendo la cabeza en mi hombro sollozando.

-Shhh, no tenes que contarme nada ahora, primero tenes que estar bien y después me decís que pasa…- Le dije con al intención de no obligarla a nada. Me sentí la peor persona del mundo. Seguramente había tocado algo en ella,movido algún sentimiento por alguien que tal vez la había rechazado o algo… Jamas pensé que….

Comenze a acariciar sus cabellos y hasta ese momento yo estaba enternecido por Jessie… Pero al tenerla entre mis brazos, estrechándola con una mano en la espalda y otra de la cintura… sentí cosas que no debía sentir, algo que nunca imagine que pasaría… o si y no quería admitirlo. Me di cuenta de ello e Intente separarme de ella, pero mentalmente, porque mis brazos no reaccionaban, la seguían estrechando.

-¿Es malo?…- Le pregunte acariciando su cabeza, mientras con la otra mano frotaba su espalda. Se sentía tan bien… olía tan bien… tenia un perfume suave de flores que me estaba volviendo loco.

-Es que… es que…- Decía Jessie, levanto un poco la cabeza y me miro a los ojos. Sus grandes ojos celestes estaban llenos de lágrimas, sus labios carnosos estaban muy cerca de los míos. No me podía controlar, ver a esa cosita tan bella en mis brazos, tan cerca me estaba descontrolando.

-Nada puede ser malo con vos…- Le dije sacándole un par de lagrimas de las mejillas suavemente con mi mano, ella cerro los ojos suspirando. Luego le acomode un mechón de pelo tras la oreja… No podía controlarme, estaba haciéndole él chamullo del amigo consolador y sabia bien a donde llegaba eso.

-Es que… es que… yo…- ¿podría ser que estaba refiriéndose a mi? Jazmín me jodía con eso, pero no me la creía de enserio. Nunca pensé seriamente que pasaría si Jessie gustaba de mí. Fantaseaba, pero como lo hace cualquier hombre ante una mujercita de buen ver… Mi mente perversa me decía que aproveche la situación.

-Está mal… y… y yo no puedo… yo…- Seguía diciendo ella desahogándose. Pero me miraba fijamente, no corría la mirada. Estaba tan cerca de mí que sin pensarlo me iba acercando más a Jessie, ella a mí. Mire sus labios, se veían tan suaves y carnosos. Con un brillo… Jessie los tenia entreabiertos. Vi como paso su lengua en ellos, como si tuviera mucha sed. Odia notar su respiración en mi cara. Ella miraba mi boca y vi en sos ojos una mirada de deseo.

La bese suavemente.

Jessie se dejo llevar unos segundos y se aparto unos centímetros de mi llevándose la mano a la boca. Me miraba fijamente pensando vaya uno a saber que cosas. Yo no pensaba, tan solo verla asi, con los ojos algo llorosos, las mejillas sonrojadas, esa mirada tan tierna y dulce que la hacían ver tan desprotegida…. Tome su barbilla y la bese de nuevo. Ella justo quiso decir algo pero mis labios la callaron.

No… mmmm… tenemos…. que….- Decia Jessie entre besos. Suspiró y dejo de balbucear. Jessie tenso su cuerpo como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Quedo tensa unos segundos y luego se relajo, como desinflándose. La tome de la nuca acariciando sus cabellos y seguí besándola. Sus labios eran muy suaves, me enloquecían, cada segundo que pasaba la besaba con más pasión. La aferré mas a mi cuerpo, estrechándole de la cintura. Sus pechos se oprimían en mi. Ella suspiró y abrió la boca, metí mi lengua. Jessie torpemente comenzó a besar con su lengua. Me moría de placer al sentir que era tan inexperta. Su lengua giraba alrededor de la mía, la mía se metía por todos los rincones de su boca. No parábamos de besarnos.

Yo… mmm… yo…. yo… te… – Trataba de decir pero nuestros besos interrumpían todo. No había espacio para decir nada. Estaba fuera de mí… Despacio, la fui recostando en el sofá hasta dejarla acostada sin dejar de besarla. Una mano mía fue hasta sus piernas y comenzó a recorrerlas. Comenze en sus rodillas frotando sus muslos mentiendola debajo de su falda. Mi otra mano tiro de su camisa, sacándola de dentro de la falda. Luego la meti dentro, recorriendo si cintura. Sentir su piel… dios, era tan suave…

-Mmmm… aahh… no… tenemos que… ahhh… parar…- Susurraba Jessie cuando mi boca no estaba contra la suya… Pero lo decía tan poco convincente que me incitaba más a seguir sobandola. Ella tenia una mano en mi cabeza y me acaricia el cabello. Su otra mano recorría mi espalda y sentía como si quisiera rasguñarme. Comencé a besar su cuello, mis manos recorrían su cuerpo suave y firme. Mi mano llegó a su entrepierna, deslizándose bajo su falda. Jessie no oponía resistencia, solo se retorcía en el sofá bajo mi cuerpo. Tan bajo mi cuerpo que estaba a mi total disposición.

-Aahhhhhhh…- Jadeo ella cuando mi mano llego a su entrepierna. Tan solo pase un dedo encima de sus bragas, cerca de su vagina. Ella pego un respingo mirandome sin pestanear. Comenze a pasar mi dedo sobre su ropa interior en círculos, y Jessie comenzó a respirar cada vez mas fuerte. Yo estaba sobre ella mirandola, quería ver toda su carita de placer.

-aaahh… no… aahh porfa… ahh…- Jadea ella. Con su mano me agarro de la nunca y me tiraba con fuerza hacia ella. Yo no la dejaba, la notaba desesperada por besarme. Con mi otra mano lentamente la metí bajo su camisa. Pase por su estrecha cinturita, jugué con su ombligo y subí hasta el nacimiento de sus pechos. Agarre uno de sus pechos sin sacarle el sostén… Dios, eran más grandes que los de mi novia, mas firmes, mas esponjosos…

-Aaahh… no… para… ahh…- Seguía jadeando Jessie retorciéndose, arqueando su espalda por mis frotes en sus bragas. Moví mas rápido mi mano sobre sus bragas. Jessie cerro los ojos jadeando. Deslize mi mano dentro de sus bragas y llegue a su clítoris para comenzar a jugar con él. Mi otra mano había desabrochado unos botones de su camisa, y de un tirón baje su sostén sacando un pecho afuera… Jessie se llevo una mano a la boca y se mordía un dedo.

-Aahhh… aahhhh… aahhh…- Gemía Jessie ahora agarrada con sus manos al sofá. Sus jadeos me enloquecían, no podía parar. Pase mi lengua por su pecho. Su pezón estaba duro como una espina. Jessie arqueo la cintura al sentir mi lengua. Pegue otro lameton y Jessie otra vez se arqueo. Dios, tenia los pechos súper sensibles.

Mi verga estaba por estallar dentro de mi pantalón. Saque mi mano de su entrepierna para dedicarme a sus pechos. Agarra uno con cada mano abriendo más su camisa y sacando su otro pecho afuera. Su corbata del colegio caía entre ellos y ese detalle me calentó muchísimo. Comencé a mamárselos, chupárselos, morderlos. Jessie jadeaba cada vez más fuerte con cada lameton. Me rodeaba con sus piernas y me apretaba la cabeza contra sus pechos, hundiéndola contra sus tetas.

-Aaah… aahhhh!!… ahhh!!…- Estaba por acabar, lo sabía. Y estaba por acabar tan solo con la sensación de sus pechos. Cada lameton en sus pezones la hacían estremecer. Notaba que jadeaba cada vez mas fuerte. Y cuando comenze a mamar uno de sus pechos parecía que se quedaba sin respiración.

Yo estaba súper caliente, hervía. Agarre la mano de Jessie y la lleve hasta el bulto de mi pantalón. Ella con mano temblorosa me lo agarro con fuerza. Sin dejar de chuparle las tetas saque como pude mi verga del pantalón.. Jessie agarró mi pene erecto y duro como roca con fuerza y casi me hace acabar… Comencé a mover su mano, para que me pajeara. Ella entendió y comenzó a moverla. Su manita era suave, me la apretaba dé tal manera que me estaba por hacer eyecular. Mientras seguía chupando sus pechos, deje su mano y ella solita me pajeaba. Seguí con la mía ahora que ella me satisfacía… Me dedique a estrujar sus pechos, a lamerlos. Tenían tal tamaño que pude juntarlos y lamer sus dos pezones a la vez. Jessie me apretaba la verga más fuerte y la movía más rápido, sus movimientos torpes me encantaban.

-Aahhh!!… aahhhh!!!… -Comenzó a temblar, a gritar, su mano que no me pajeaba me clavo las uñas en la espalda. Estaba acabando. Arqueo si cintura y quedo así, temblando y convulsionando. Yo no daba mas, era demasiado lo que sucedía. La manita de Jessie me apretaba tanto la verga, que comencé a acabar en ella, embardunandole toda la mano con semen. Los chorros salieron sin control y ella movió mas rápido su mano, embarduandose de semen. Luego ella se relajo, desinflándose en el sofá. Quedamos jadeando, yo arriba de ella, ella abrazándome. Nos miramos unos momentos, Jessie tenia una mirada ensoñadora que me enamoro. La bese de nuevo. Me correspondió apasionadamente, era increíble.

No podía creer que había hecho eso con la hermanita de mi novia, la nena de la familia, la bebota de mi suegro. Era hombre muerto.

Quede acostado a su lado. Recorrí con la punta de mis dedos sus perfectos y esponjosos pechos. me encantaba acariciar su pequeño cuerpo de piel de seda. No podía pensar en nada mas que ella, en la perfección que tenia frente a mi.

-Me hace muchas cosquillas…- Me dijo Jessie agitada con una sonrisa dibujada en la cara. Seguía agitada. Y parecía no molestarle estar semi-desnuda conmigo.

-¿Que es… esto?- me pregunto ingenuamente Jessie mirando su mano, estaba chorreando mi semen. Sin dejar de tocarla comencé a jugar con su pezón moviendo mi dedo en circulo. Lo teni duro como una espina. Ella seguía gimiendo y respirando fuertemente a causa de mis sobos.

-Probala… que te va a gustar… ¿te animas?- Me atreví a decirle y la mire expectante… dios ¿en que carajos estaba pensando? ¿acababa de decirle a Jessie que lamiera mi semen? Cuando creí que ella se enojaría y mandaría al demonio Jessie, sin peros, se llevo la mano a la cara. La olió un poco y sacando su lengua la paso por sus dedos probando un poquito.

-Estas seguro que puedo comer… ¿esto?- Me dijo sin asco, curiosa y riendo. -No es feo pero…-

-Me vuelvo loco de amor si lo haces…- Le dije pellizcando su pezón. Jessie dio un respingo riendo, luego se llevo un dedo y lo chupo, tragándose mi leche.

Eso me enloqueció, haciendo que mi verga comenzara a crecer de nuevo. La mire fijamente introducir sus deditos en la boca… uno a uno se tragaba todo mi semen, se chupaba los dedos, pasaba su lengua por su mano hasta dejarla limpia y brillante. Lo hacia despacio, mirándome de vez en cuando como buscando mi aprobación. Y Vaya si yo aprobaba eso. Jessie era increíble. Yo estaba loco, pensando en todo lo que podría hacer con ella.

-¿Así te gusto?- Me pregunto y no le respondí. La bese con lujuria, jamas algo me había calentado tanto. Jessie me hacia llegar a limites insospechados.

-¿Paramos ahora o seguimos para siempre?- Pregunte mirándola fijo. Jessie no dudo.

-Para siempre- Y me beso. Lo hacia de un manera dulce, despacio, saboreando cada instante.

Me senté en el sofá, con mi verga afuera y completamente dura. Jessie me imito, se sentó, toda despeinada y comenzando a abrochar su camisa.

-No te la abroches, te ves increíblemente sexy así….- Le dije y Jessie la dejo asi sonriendo orgullosa. Note que estaba emocionada, con un brillo en los ojos al hacer algo prohibido. Mi pene palpito de solo verla. Jessie solo me miraba a mí, pero al bajar la mirada vio mi verga dura e imponente como un mástil. Se la quedo mirando fijamente comenzando a agitarse.

-Porque esta así, tan… ¿grande?…- Me pregunto ingenuamente. Yo la miraba a ella, me excitaba mas ver que estaba con los pechos afuera, con la corbata del colegio cayendo en medio de sus globos de carne, con la faldita enrollada, dejando ver toda sus piernas… y era tan inocente… no entendía nada de nada. Era como si viviera en una burbuja de cristal. Inocente y curiosa. No mostraba un atisbo de miedo o de rechazo hacia algo.

-Esta así por vos…- Le dije y ella sonrió tontamente.

-¿Nunca habías visto un pene erecto?…- Jessie, con toda la naturalidad de una nena, me dijo que no con la cabeza. Yo no lo podía creer, era tan inocente que le podía decir lo que yo quisiera y ella se lo creería… Total no sabia nada.

-Nunca vi… un pene así… en vivo… solo en una fotos en google…- Me dijo así, como que se dice algo al pasar. Yo, sonriendo y aprovechando lo que había pasado, y ver que Jessie seguía excitada, le dije…

-Harías algo por mi…?-

-¿Que?- Me dijo ella expectante.

-colocate acá…. eso, muy bien… Esto me haría muy feliz…- Jessie me miro confundida, la había arrodillado entre mis piernas y seguro no tenia ni idea del sexo oral. Agarre mi pene con mi mano y me comencé a pajear.

-¿Y esta bien eso? ¿Porque te la frotas así?- Me pregunto inocentemente. Dios, esto era demasiado para mí.

-Me estoy masturbando, nunca lo hiciste?…- Jessie dijo que no con la cabeza sonriendo. Pero luego admitió:

-Bueno…a veces si…. -Me confeso algo avergonzada y eso me gusto aun mas.

Le explique sin dejar de masturbarme. ¿Como era posible que no supiera nada casi nada? ¿Acaso no tenia Internet?

-Pasa tu mano entre tus piernas y mostrame como lo haces…. – Ella me miro y lo hizo sin chistar. Lentamente hundió su mano entre sus piernas. Soltó una risita al sentir las sensaciones.

-Aaahhh… Me hace cosquillas…- Dijo tocándose cada vez más rápido. Yo subía y bajaba mi mano viendo como el angelito rubio se frotaba enfrente a mí sin problemas.

-¿Te gusta lo que haces?…-le pregunte viendo que cada vez lo hacia mas rápido.

-Si… aah… mucho… – Decía ella apenas conteniéndose. – me…. mmmmm…. gusta… mucho…..-

-Ahora con la otra mano tocate acá… – Dije colocando su otra mano en uno de sus pechos. Jessie comenzó a apretarse el pezón, a jugar con el. Cerro los ojos jadeando. La mire sin saber si estaba soñando o que… esto era demasiado. Jessie se estaba masturbando frente a mi, se masajeaba sus grandes pechos y jadeaba cada vez mas fuerte. Comenzó a mover sus caderas de atrás hacia adelante y respiraba agitada.

Mi verga estaba dura como un garrote. No aguante mas. Ese espectáculo que me estaba brindando era demasiado para mi. Me pare frente a ella y apunte mi pene a su cara. Lentamente agarre su cabeza, la atraje hacia mí verga. Jessie se dejaba llevar. Hasta que la deje con la cara a milimetros de mi pene. Ella no dejaba de tocarse cada vez mas rápido. Pero ella no miraba mi verga dura, me miraba a los ojos con una expresión de placer que jamas vi en alguien.

Acerque aun mas mi verga a sus labios hasta tocarlos… Jessie no dudo, de puro instinto abrió un poco los labios rodeando la cabeza de mi pene. Ahora era yo el que recibia descargas eléctricas. Sentir esos labios de ensueño me estaban enloqueciendo. Y cuando note su lengua, su lengua inexperta saboreando mi herramienta mi cuerpo tembló.

Hice un poco de presión entre sus labios y la cabeza de mi verga. Ella abrió su boca despacito, y mi verga se fue metiendo entre esos labios de ensueño. Sentí su lengua moverse cada vez mas rapido y eso casi me hace perder el equilibrio. La metí un poco y luego comente a sacarla para luego meterla un poco mas.

-Mmmmmm… mmmmmm…- Emito Jessie. Nunca dejo de mirarme a los ojos. Dejo de tocarse en su entrepierna para agarrar mi verga. Con su otra mano aun se tocaba las tetas, se las estrujaba. Con mi mano comencé a mover su cabeza lentamente, deslizando mi verga por su pequeña boca pero enterrandola cada vez mas profundo.

Ella chupaba si saber bien que hacer, pero no me mordía. Sin que le diga nada ella mamaba mi verga de una manera increíble.

-Mmmm… mmmmmm…- mamaba espectacularmente, torpemente y con inocencia, y eso me encantaba. Ella misma se estrujaba un pezón. Lentamente ella sola movía su cabeza hacia atras y hacia adelante. Ella nunca dejo de mirarme a los ojos. Yo solo la meti cada vez mas y a Jessie parecía gustarle. Se estrujaba sus dos tetas con sus manos y eso parecía excitarla mas. Cuando note que estaba a punto de atravesar su garganta y que ella no tenia ninguna queja sobre eso se la saque de la boca. Jessie emitió un “mmmmshhp” mientras la saliva caía por su barbilla.

Me senté en el sillón porque si seguía así iba a acabar en cualquier momento. Jessie me miro expectante. Tenia la cara brillante de saliva.

-¿Lo estoy haciendo bien?- Me dijo agitadisima con esa carita de inocencia que la caracterizaba.

-Genial…- Le dije acariciando su mejilla. Ella agarro nuevamente mi miembro con su mano y se lo quedo mirando.

-Podes lamerlo como su fuera un helado o un chupetin…- Le dije y Jessie me miro picarona. Acerco lentamente su cabeza y ego un lamenton.Luego otro, y otro… comenzó a lamer. Dios, mi miraba a los ojos cuando lo hacia. Sacaba su lenguita y la pasaba por toda mi verga.

-¿Asi?- Me pregunto con mi pene recostado en su mejilla, sacaba su lengua y le daba pequeño lametones.

-¿Cuanto crees que podes meterlo?- Ella se quedo mirando mi pene, como calculando.

-A ver…- Y sin mas abrió su boca y comenzó a tragarse mi miembro. Vi como de a poco mi barra de carne comenzaba a desaparecer dentro de su boquita.

-.Ah… espera… creo que puedo mas… Me dijo sacandose mi pene de la boca. Había llegado a tragarse mas de la mitad. Se la volvió a meter y lentamente note como llegaba a su garganta. Con esfuerzo siguió. No podía creer lo que estaba pasando. Casi se atraganta pero siguió, lentamente engullo toda mi verga hasta que sus labios tocaron la base.

-mmmmmsshppahhh!!- Emitió sacandose mi verga de golpe. Tosió un poco riendo mientras la saliva caía por su barbilla a borbotones. -Casi… casi puedo…. aguantar mas….

-Me volvés loco Jessie…- Le dije sinceramente empujando su cabeza hacia mi pene y ella entendió. Rodeo mi verga con sus carnosos labios y comenzó a bajar. Esta vez no hubo dudas, la trago entera, la sostuvo unos momentos que me hicieron ver las estrellas de placer, y luego se la saco rápido. Tenia su carita embadurnada de saliva, pero note que le encantaba hacerlo. Engullo de nuevo y la trago hasta que desapareció en su garganta. La deje jugar así todo lo que quisiera. Ella estaba perdida en su mundo. La engullía y me miraba, luego se la sacaba y emitía una risita traviesa. Si seguía así terminaría acabando rápido, muy rápido.

-Ahora despacio, como un helado….- Ella me obedeció inmediatamente. Comenzó a mamarla, a chupar, a lamer como había dicho. Lo hacia con pasión. Lo hacia cada vez mas rápido, como si la ultra excitara hacerlo. Movía sus caderas al hacerlo y se contoneaba. ¿Podría tener ella un orgasmo solo mamando?

Acariciaba su cabeza. Jessie sostenía mi verga con una mano por la base, la sacaba de su boca y pasaba la lengua como yo le decía, me chupaba los huevos, me pajeaba con la mano… La tragaba completa y la dejaba asi unos momentos. Luego mamaba como una mamadera el glande... Lo hacia jadeando y respirando fuerte. Cada vez mas rápido y con mas pasión.

La atraje hacia mi hasta poder besarla. Jessie me beso, me lamió la cara, estaba desaforada. Luego la fui bajando de nuevo. Sentí tus tetas deslizarse por mi pecho. Y cuando llego a la altura de mi miembro la detuve. Jessie me miro y luego miro hacia abajo. Mi verga estaba entre sus pechos.

-Apretalas… así…- Le indique apretando sus increíbles pechos. Jessie sonrió divertida. Jadeo al sentir mis manos estrujando sus dos globos. -Ahora subí un poco… baja un poco…. eso así…- Lo entendió a la perfección. Luego ella se agarra las tetas y siguió moviéndose. Me miraba sonriendo, mordiéndose el labio inferior. Era evidente que se estaba excitando rápidamente. Comenzó a moverse lentamente, de arriba hacia abajo. Mi miembro estaba tan ensalivado que se deslizaba perfectamente entre sus globos de carne.

-Mmmmm…- Comenzó a jadear Jessie. Sus pechos eran sensibles, muy sensibles y esto la estaba excitando aun mas. Vi como se pellizcaba los pezones mientras mi verga salia de entre sus tetas. Cada vez se movía mas rápido, jadeando mas. De a ratos cerraba los ojos y se perdía en su mundo de placer. Sin que le diga nada, ella sola hizo fuerza con su cabeza hacia abajo y comenzó a lamer mi verga como podía, sin sacarla de entre sus pechos. Lo hacia desaforada, como una perra hambrienta. Dios, era demasiado para mi.

-Mmm…. aahhh!!… aahhhhhh!!!…- Comenzó a Jadear cada vez mas fuerte. ¿Jessie iba a acabar con solo sexo oral y una cubana? Dios, era perfecta, la mujer mas perfecta que jamas pudiera existir. Sentí mi orgasmo venir, todo eso me sobrepaso, era demasiado.

-Oohhhmmm…. ahhhhh!!!…- Gritó ella sacándose mi verga de la boca, en un orgasmo. Luego se la volvió a meter.

-Mmmm… mmm!!… MMM!!…- Jadeaba chupándome la verga, hasta que sentí que estaba por eyacular, así que sostuve su cabeza firmemente, clavándosela hasta la garganta. Comenze a eyacular en su boca. Jessie comenzó a succionar para no atragantarse con mi semen, luego le solté la cabeza y ella saco mi verga de su boca tosiendo. Escupió mi semen mientras unos chorros salpicaron su cara. El cuerpo de Jessie convulsionaba con su orgasmo. El semen se escurría desde su cara hasta sus tetas. Dos, tres potentes chorros mas saltaron de mi verga contra su mentón y sus mejillas. Jamas había acabado de esa manera.

-Aaahhhhhhhmmmmmmmm…- Gimió agitada con los ojos cerrados recuperando la respiración. Luego comenzó a pasar su mano por su carita y sus pechos… Junto mi leche que chorreaba allí y se la llevo a la boca de a poco, comiendo mi leche golosamente con una sonrisa en la cara. Lo hacia lentamente mirandome a los ojos. Sabia que me gustaba y yo sabia que por eso lo hacia. La atraje hacia mi y la bese con pasión.

-¿Estuvo bien así?…- me pregunto agitada. Yo me reí

-Increíble… no te das cuenta de lo especial que sos…- Jessie me miro suspirando. La senté sobre mis piernas y quedamos así, mirandonos como enamorados. Ella rodeo mi cuello con sus brazos. La estreche mas. No quería soltarla jamas.

Y así estaba ella, la joya de la familia. Con su uniforme arrugado, la falda enrollada y la camisa abierta. Sus pechos brillantes de saliva y semen, su cara sonrojada con restos de leche y el pelo todo revuelto. Y así y todo era la cosita mas dulce que jamas vi en mi vida. La bese dulcemente y ella me correspondió.

-No podemos decir nada a nadie de esto, jamas…- Le dije entrelazando mi mano con la de ella. Jessie me miro y dijo que si con la cabeza.

-… Pero cuando estemos solos vamos a ser y a hacer lo que vos quieras…- Jessie me miro con una amplia sonrisa y ojos brillantes.

-Pero si Jazmín se entera se va a enojar con vos… y conmigo…- Me dijo media triste y asustada. Ella con lo inocente que era, no sabía bien lo que había hecho. Lo que habíamos hecho. Mas yo que ella.

Si vos no decís nada, yo tampoco… pero si queres que esto termine aca, lo hacemos. Voy a hacer lo que vos digas princesa, estoy a tus ordenes…. – Le dije sinceramente. Jessie me miro un buen rato, pensando en la respuesta. Luego se acurruco entre mis brazos y cerro los ojos. Cerre su camisa abrochando uno a uno sus botones. Luego con mi mano peine sus cabellos. Ella parecía ronronear en mis brazos. No se cuanto tiempo estuvimos así.

Jessie se levanto rápido mirando la hora.

-Creo que tendría que arreglarme…. -Me dijo somnolienta. -…No veo la hora de que estemos de nuevo solos…- Dijo dándome un beso en la mejilla. Luego fue al baño a cambiarse. La mire irse, su falda del colegio ondeaba al caminar. Me tenia hechizado. Antes de entrar al baño, ella giro su cabeza y me miro con esa sonrisa que hacia derretir a cualquiera. Me quede en el sofá atontado, sin creer lo que había pasado.

Mi mente corría a mil, pero de todo lo que pensaba era referido a Jessie y no a frenar la situación. Mi ángel malvado me decia que podía hacer lo que quisiera con Jessie. Ella parecía que estaba dispuesta a todo, nunca puso un pero y parecía no tener limite alguno. Además, era ingenua y no sabia nada de nada, y yo le podía enseñar tantas cosas… mi mente divago en las infinitas posibilidades. Mi ángel bueno quizo decir algo, algo que en ese momento no quise escuchar.

Desde ese día Jessie se convirtió en mi colegiala predilecta, en mi obsesión y el aire que respiraba . Si estaba solo en mi casa, me pajeaba pensando en ella, esperando impaciente un nuevo encuentro, no veía la hora de tener nuevamente sexo con ella… había tantas cosas que hacer… Y mi mente corría, me imaginaba a Jessie y a Jazmín juntas conmigo, a las dos hermanas juntas mamándome la verga… o mejor, las tres, las tres hermanas juntas… Desde ese día me obsesione con Jessie, y cada vez que tenia sexo con Jazmín, me imaginaba que era Jessie. No había dejado de querer a Jazmín, pero Jessie era un sueño hecho realidad. Era demasiado perfecta en todo sentido.

Yo estaba que explotaba por Jessie, me recontra calentaba. Me empalmaba de solo verla, de solo escuchar su nombre. Las veces que iba a casa de Jazmín y la veía, nos mirábamos insinuantemente. Ella se ponía colorada y sonreía. Sume cruzaba con ella le guiñaba un ojo. Jazmín ni se daba cuenta de esto ni parecía sospechar nada. Muy pocas veces tenia ocasión para estar a sola con Jessie. Así que mi espíritu aventurero aprovechaba cualquier momento para manosearla un poco. Necesitaba sentir su cuerpo. Si Jazmín estaba en su cuarto, yo bajaba a la cocina o iba al baño con la intención de encontrarme con Jessie. Si se daba la casualidad (y evidentemente Jessie buscaba la misma casualidad) y no había nadie que nos viera, la agarraba apretándola contra mi cuerpo y le estampaba un beso apasionado. Ella se paraba de puntas de pie siempre se dejaba hacer… Le manoseaba la cola y los pechos, ella suspiraba. Pero eran encuentros fugases y explosivos. Además, me gustaba dejarla así, caliente a Jessie, así cuando tuviéramos bastante tiempo… Jessie estaría que explotaba como yo.

Mi Ángel malvado me decía que era un juego para mí y debía disfrutarlo. Amaba a Jazmín, me excitaba su hermanita. No pensaba seriamente en lo que hacia o en las consecuencias… o No lo hacia porque no quería…

 

Continuara…

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Naciste para estar desnuda

“Naciste para estar desnuda” le dije cuando con una sonrisa penosa cuando me mostraba su hermoso cuerpo blanco apenas un poco pasado de peso. 37 años, unos senos rotundos con pezones rosados, hermosos. parecía estar viendo a Brooke Burke también en su madurez. unos labios hermosos y llenos, su cabello largo y negro, su cuerpo muy blanco, sus pies pequeños, perfectos en su arco, esmaltadas sus uñas, una delicia para chupar y besar poco a poco. Parecía que su marido se había olvidado de decirle todo esto que ella era en sus muchos años de matrimonio (22), de rutina. sus nalgas eran perfectas, duras y desafiantes. si, ella no merecía estar con ropa….. era para contemplarse..
No hallaba que contestar ante mis halagos y yo todavía no salia de la sorpresa de como habíamos llegado a esto.

Compañeros de trabajo por mucho tiempo, siempre viéndonos con admiración y respeto. ella me hacia halagos cuando me salia los mediodías de la oficina para seguir conservando mi cuerpo atlético a los 58 años. pero todo quedaba allí. alguna vez me dijo:

– Usted que tanto le gusta el circo nos hubiera acompañado, nos hubiéramos reído juntos con mis hijos.

Todo esto cambió cuando leí que ver a los labios a una mujer mientras te habla, les enciende, les emociona, les hace saber que realmente estas interesado en ellas. Eso y que su marido salía de la ciudad cada viernes y regresaba el domingo ya muy noche.

Vivíamos muy cerca por la misma calle, como a unos 500 metros. Empecé a soñarla, a visitarla en sueños. Supe que esto tenia efecto cuando me dijo sonriendo una mañana muy temprano y sin testigos:

– Licenciado, soñé con usted ayer.

– Ah si? le contesté,  y ¿como le fué? ?muy bien?

– Sí, me dijo muy seria y bajando la mirada.

– No creo que tan bien como a mí, le dije volviendo a hacerla mirarme.

–  ¿Pues que soñó? me dijo desafiante. Le dije de frente, viéndole a sus ojos y boca: que hacíamos el amor como nunca, con prisa, con la desesperación de ganar el tiempo que nos hemos negado hasta ahora. Fue algo fascinante, violento, tierno, feroz. no sé, algo que nos debemos en la realidad.. En eso llegó alguien y se acabo el dialogo y ella aprovechó para escabullirse y yo me detuve de preguntar que había soñado ella. No me importaba.. después de esto, ella cada vez me sonreía y coqueteaba y mi mirada seguía clavada en sus labios rotundos, llenos, hermosos.

Así sucedió por 2 semanas, ella los sábados lucia faldas cortas en lugar del uniforme habitual de pantalón, que solo destacaba sus hermosos senos y sus nalgas; para no hablar de sus pequeños y hermosos pies con tacones de 12 cms.

Un viernes, me pidió que la llevara a su casa. No podrían pasar por ella esta vez. Su marido salía otra vez ese fin de semana a trabajar a otra ciudad. Subió a mi auto y había una calma tensa. No sabíamos que decir, pero la miré a los labios y le dije: si mañana sábado va al trabajo en vestido, le juro que la rapto aunque solo sea por 5 horas. No supo que decir más, solo me pidió los lentes de sol con los que ya me había dicho que me veía muy guapo. Se los puso y me dijo: “¿como me veo?”. “Usted luce muy bien siempre, Frineè, pero en especial ahora que sus ojos almendras se han escondido, su boca rotunda resulta mas que deseable. Es lo único y no necesita más”. “¿Le parece?” me dijo coqueta, pues ya llegábamos a su casa. Hermosa me sonrió y dijo un gracias, mientras yo clavaba mi mirada en sus labios frondosos.

Aquella noche volvimos a encontrarnos en sueños hasta que nos agotamos y volvimos a nuestros seres que en apariencia descansaban..

Me levanté feliz y me fui al trabajo. llegué primero que todos como siempre. ella llegó cuando faltaban 5 mins para las 8 am. vestido a la rodilla, zapatillas altas, hermosa y desafiante. pasó frente a mi oficina y sonriendo me dijo:que onda lic.
Se perdió con rumbo a su escritorio que lamentaba hubieran cambiado, pues antes estaba frente al mio. solo 4 metros de por medio, un vidrio y un pasillo incluido… y podíamos platicar.

Pero ahora era sábado y ella había llegado con falda, aun a pesar de lo que le había dicho ayer, así que tenía que dar el gran paso… aquel que tanto deseábamos los dos; pues era obvio después de mi advertencia de ayer, que estaba dispuesta. mi excitación era creciente. era solo eso y no sabía controlarlo.

llegó a mi para pedirme el auto de la compañía y cuando se inclinó a tomar las llaves me dejó ver la hendidura de sus dos hermosos y blancos pechos. ahorita Se lo traigo me dijo.. solo voy a la Notaría.
Gracias Frinné le dije, mirándola directamente a los ojos.
¿Porqué? me respondió… porque aceptó y no se va a arrepentir le respondí. Pero ella me dijo seria: ah, no es eso, es que voy a una despedida y me vine vestida de una vez. Perdón si le pareció que le daba señales, no es así.
Toda la expectativa se derrumbó y con ella mi erección. Parecía que era de hielo y no supe de ella hasta la hora de salida. ya que todos se habían ido, se acercó a mi oficina y con la mano apoyada en la puerta y su mejor sonrisa me dijo casi cantando: Nos vamos Lic?
Casi se me cae la cara de la sorpresa pero me recuperé y puse mi mejor sonrisa para responder: si cuando usted quiera. De inmediato volví a armarme de la excitación. uff no sabía que hacer, pero ella seguía sonriendo muy dueña de la situación. Se subió con dificultad al asiento mientras yo nervioso y alterado por la excitación, no podía controlar el bulto creciente en mi pantalón -tampoco quería hacerlo-. por fin se colocó y vi sus hermosas y blancas piernas, pero mas me puse nervioso cuando volteo hacia mí y me dijo: también yo estoy nerviosa como usted lic, y creame que no es fácil, es la primera vez, pero de todas las veces que lo he pensado, ésta, es la vez en la que estoy mas resuelta. no me fue fácil, me lo pasé pensando, pero los sueños que he tenido con usted y un ¿que puede pasar?, me han decidido; ademas de que me siento muy excitada de que le guste tanto a alguien.

Se hizo silencio entre los dos, no sabíamos que decir y el auto avanzaba. Quise decirle que todavía tenía 3 minutos para detenerse pero ya sabía que ella tenía todo preparado y me quite la duda al decirme: ya lo decidió ella, no tú. Se ve especialmente bella asi de falda Frinee y me encanta que se ponga esas zapatillas que le hacen ver sus piernas mas torneadas. le gustan replicó ella? alzando sus cortas piernas un poco para que me deleitara. me gustan mucho sus piernas y sus pies y el color del sus uñas y en especial cuando se pone esas zapatillas y las asoma por el escritorio… sabe que lo había notado lic, y por eso me las puse, sé que le excita y hoy elegí todo lo que le pudiera excitarle y no tuviera otro remedio que cumplir lo que dijo ayer. se quito la zapatilla y y me exhibió su pie pequeño, blanco de arco hermoso, esto le excita me dijo.. como es eso. No lo sé me defendí, solo se que me encantaría tocar y chupar sus dedos. se quito su otra zapatilla y puso sus dos pies en el panel. dos bellos pies blancos con las uñas esmaltadas en rojo posados en el panel y ella con cara de niña diciendo: esto le gusta… Eso me enloquece le dije mirando las almendras de sus ojos. sabe que nunca había tocado un hombre como usted, que le gustaran tanto los pies… y las zapatillas también le interrumpí; los pies bellos merecen unas zapatillas hermosas como las que usted usa. Que mas le gusta de mí, me dijo coqueta… tienes unos ojos preciosos Frinné, una cara hermosa, unos labios muy sensuales, unas nalgas divinas.
Sabe que lic. me siento gorda, … estas pasada de peso sí, le conteste, pero estas ocupada en eso todo los días con el ejercicio y solo es cuestión de tiempo. Sabe, ya no es tan facil bajar y me desespero… así es Frinne, pero al menos a mi, me encantas.

humm ya llegamos dijo, deslizándose las zapatillas y luego se bajó para esperarme en la puerta sabiendo que tenía que quitar la alarma de inmediato, pero mientras estaba metiendo la llave, ella acercó su cuerpo y se me pegó en la espalda. tenia ganas de hacer esto me dijo, me gusta su espalda, mientras que con su manita me tocaba. yo dejé lo que estaba haciendo, y me voltee para encontrarla de frente, solo tuve que bajar mi cabeza y apretar su cabello con mi mano por detrás de su nuca para encontrar sus labios, que se abrieron deseosos a los míos, hasta que nos detuvimos a tomar aire… también yo deseaba esto hace mucho tiempo le dije y la apreté de la cintura habiéndome separado para volver a abrir la puerta y desarmar la alarma. apenas cerré la puerta la puse frente a mí y ella deslizó sus dos brazos por detrás de mi nuca para abrir sus labios y continuar besándonos, ahora con mas fiereza. dejó caer dondequiera su bolso y yo aventé las llaves al sillón de la entrada. nos besamos largamente y yo puse mis manos en sus excitados senos, ella solo gimió excitada y siguió aferrada a mi.. complaciente, mientras… mis manos iban a su espalda para correr hacia abajo el zipper de su vestido que ella dejo caer ante mi dócilmente, dejándolo resbalar bajo sus hombros blancos y hermosos.
la volví a besar después de mirar sus ojos almendrados por un momento y luego mi boca se dirigió a sus hombros blancos, despacio y dejándome animar por sus suspiros y su manita que bajaba por el vello de mi pecho que ya sudaba. Volvía a subir con mi boca por su oreja y sople suavemente pero candente y su suspiro me indicó que lo hacia bien pues también sus manos se aferran a mi pecho hasta que llegaron mas abajo, hacia el botón de mis jeans.

La volví a mirar a su ojos después de besar su cuello y ella me paró en seco para decirme: me gusta usted mucho y nos apretamos por los labios, mientras ella metía la mano para encontrar mi pene duro y listo y yo a mi vez, me deshacía de su sostén para dejarlo caer sin preocupación.
Dejé de besarla y miré hacia abajo los globos de sus pechos increíblemente blancos y unos pezones hermosos y duros. ¿le gustan me dijo preguntando?… a lo que rápido respondí: me fascinan y baje mis labios para besar despacio su pecho derecho… lo he soñado tantas veces, le dije mientras le besaba despacio y ahora está aquí y para mí… ella solo en silencio subió sus manos para quitarme la camiseta que me cubría .. yo subí los brazos para facilitar su maniobra. ella deslizo sus manitas por el sudor incipiente del pecho mi cuerpo diciendo y mirando fijamente.. yo también quería hacer esto.
Ya no podía más, de manera que después de besar sus labios, la tome por la cintura y caminamos viéndonos y abrazados hacia mi cuarto que esta solo a unos metros. Estábamos casi desnudos, ella solo tenía su tanga y yo los jeans. Frente a la cama, abrazados, ella colgada de mi cuello, y prendida de mis labios, nada nos separaba, solo el intruso pene que duro chocaba en su abdomen. Ella se sentó frente a mí en la cama y terminó de bajar mis jeans al tiempo que me acariciaba despacio con su boca mordisqueando los huevos brevemente. Me deshice de los jeans y ella se volvió a parar ante mí y a colgar de mi cuello mientras nuestros labios se cerraban locos de deseo. Baje su tanga con prisa y comprobé que su vagina era un mar de excitación. Mis dedos quedaron llenos de su humedad deseosa. Ya no podía esperar a más, todo estaba listo para nosotros. La volteé hacia la cama, la apreté por la espalda acariciando sus pechos y besando sus hombros, cuello y orejas… sus gemidos me indicaron que ya, pero bajé mi mano para buscar su clítoris y ella dócilmente recargó su rodilla flexionada sobre a cama y y se abandonó a la caricia, gimiendo, solo apretando mis nalgas en lo que podía para corresponder al sometimiento aceptado que duró apenas un minuto, mientras se deshacía completa apenas pudiendo sostenerse por el orgasmo. La incliné suavemente dejando sus nalgas hermosas al aire y sus rodillas dobladas en posición de de perrito. Luego tome mi pene y lo frote despacio en la entrada de su vagina muy mojada y escuche sus suspiros agitados mientras reposaba sobre la cama su cabeza. Le hundí despacio el pene y dejándome guiar por sus gemidos lo fui administrando hasta llegar a hundir toda su extensión. el espectáculo era hermoso: ella con la cabeza de lado, su hermosa boca abierta, mis manos sobre sus caderas sosteniéndole, sus rodillas flexionadas y mi pene totalmente de su caverna húmeda… comencé por salirme de ella despacio y a penetrarla de nuevo mirando cómo se transformaba su cara y sintiendo como su vagina me alojaba. estábamos perdidos, sumidos en ese movimiento de mi pene que entraba y salía, momentos matizados por sus gemidos cada vez más calientes… así , mas … todo. Luego decidí incrementar el ritmo y tome sus brazos y los enlacé con los mis para impulsar sus cadera contra mi pene en un ritmo frenético que ella agradeció con su gemidos de aprobación de ASI, ASI, mmm que rico . Cada embestida era el estallido de una exclamación de ella aprobando, dirigiendo… cada vez que entraba hasta el fondo y salía de nuevo, había una respuesta que me excitaba más. No faltaron las nalgadas que también fueron agradecidas, los besos suaves en su espalda que a veces eran mordidas. Estábamos bufando como salvajes. Tome de su lubricación y con el dedo pulgar empecé a acariciar su ano y no me detuve a escuchar su primer respuesta: que hace Lic… solo seguí despacio hasta que ella misma lanzaba sus nalgas para recibir un doble placer: su culo contra mi dedo húmedo y al mismo tiempo su vagina estallando hasta el tronco de mi pene. Que hace Lic. Me decía… darte placer le respondía… al preguntar si le gustaba me dijo. Sitio siento raro pero me gusta…

Así estuvimos hasta que ella se soltó de una de mis manos y se aferró con su manita derecha, apretando la sabana, hasta dejar sus nudillos rojos y estremeciéndose de placer… no puedo mas me dijo, mi mano izquierda sostenía el otro de sus brazos y mi mano derecha se prendía de sus caderas para seguir con el ritmo violento que le imponía… no puedo mas volvió a decir… y le aflojé el brazo pero sin dejarla del todo. Despacio, se abandonó sobre la cama, quedando casi inmóvil por un rato. Yo estaba dentro de ella todavía, inclinado, con mi mano en su cintura pero sin fuerza, con el pene empapado de sus jugos. Me enderecé aun adentro de ella y recorrí con la mirada sus nalgas duras, su espalda blanca, su cabello negro, hermoso y su cara plácida donde sobresalía el perfil de sus labios muy rojos.

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