Morbosa situación

Amor Filial Hetero, Madre e hijo. Milfs. Yo estallaba de la excitación y no pude contenerme. Le pedía a mi hijo que me penetrase más y quería ser poseída por mi joven hijo. Miguel se deleitaba con mis aullidos y me cogía cada vez más fuerte, mientras besaba mi espalda y me tomaba de los pechos. En el momento de mayor éxtasis para mi clítoris, mi hijo acabó dentro de mí y me llenó de su leche. Fue el mejor orgasmo de mi vida.

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Sopresa en mi trabajo

Hetero, Infidelidad, Fantasías eróticas. La tienes tan dura que no puedo resistir levantarme, arquearme un poco y me la meto en mi vagina que esta súper jugosa, la empujo dentro y siento como tu placer va creciendo, como te doy un gustazo tremendo. Me estás follando apoyada en la puerta, con fuerza y ahora nuestros gemidos se unen y nos movemos como animales, como fieras deseosas de placer.

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Naciste para estar desnuda 2

Después de un tiempo prudente, salí de ella, le pedí que se acostara viéndome a mí.

Allí estaba Frinee, hermosa con sus pechos desparramados, el rubor delató la timidez en su cara por su evidente y total desnudez ante mí. Trato de disimular doblando una rodilla y yo me incliné suavemente abriendo sus piernas, depositando un cojín bajo sus nalgas y posándome despacio sobre ella, hundiendo toda la erección que buscaba alivio. Me sostuve apoyando mis manos en el colchón, me coloqué dentro de ella, todo, vi su pecho marcado por ese bochorno enrojecido que delata el orgasmo. Le besé despacio mientras le ensartaba con mucha suavidad, saliendo y entrando, Besando los globos de sus pechos endurecidos, hermosos, complacientes…ella empezó a gemir ayes mientras deslizaba sus dos manos sobre mi espalda. a veces apretando pero siempre al unísono con sus hermosos gemidos, y sus piernas al aire que después se cerraron alrededor de mi cintura, para hacer más poderosos mis movimientos … sus manitas se enterraban en mis nalgas, tan duro que a veces me hacía daño y quería detener mis embates pero sus gemidos de placer me hacían olvidar en dolor por momentos y más duro le daba porque gritaba;” así así, por favor, así, que lindo …” Puse sus piernas sobre mis hombros y mi pene se alojo con determinación hasta el fondo de ella, embistiendo despacio mientras le mirada directamente a los ojos y observaba detenidamente el efecto en su cuerpo de la penetración. Ella no pudo sostener la mirada, pero agradeció con un gemido largo.

Así me quedé hasta que luego inicie una serie de entradas y salidas dentro de ella, rápidas y certeras porque al regreso apenas tocaba sus labios casi saliendo, pero volviendo a entrar por sus labios vaginales. iniciaba un movimiento hacia adelante que parecía fascinarle a decir por sus gemidos mientras ella empujaba su pelvis para que la penetración fuera más salvaje, más contundente y más placentera para ambos. Sus manos se aferraban a la sabana y a veces yo podía chupar sus pies blancos y hermosos, lo que le causaba una inesperada oleada de placer que se denotaba con un gemido… inicie un ataque demoledor moviéndome en círculos, cambiando el ritmo de la entrada y la salida y vi su cara transformarse y sus manos estrujar sus propios pechos. estaba indefensa ante cada ataque inmisericorde y salvaje de mi pene que se hundía y esperaba el grito y salía despacio para volver con un ritmo incesante… no tardó en mover su cara de un lado al otro y de gritar….” si si si asi , asi duro lic duro lic todo, todo…”

Mis manos se aferraron a la cabecera de la cama y entonces el impulso fue furioso y sus gritos deliciosos, mis gemidos y el crujir de la cama inundaron el cuarto. Era un ritmo tremendo: yo embistiendo con violencia, ella gimiendo, pidiendo y agradeciendo, la cama exclamando… hasta que ella me pidió que no más, que ya por favor parara y yo me vacié dentro de ella bufando como animal y lentamente me desplome sobre ella, quitando con cuidado sus piernas de sobre mis hombros…. para besarla tiernamente, sin dejar ir todo mi peso, pues mis brazos estaban apoyados en la cama. Me rodé hacia un lado para quedar así con los ojos cerrados pero sosteniendo su mano… luego apoyando mi cabeza bajo sus senos.

– Gracias Lic. Me dijo en voz tenue.- Que bueno que me decidí, hace tanto tiempo que no sentía esto…

Me dio un beso muy suave, no tenía que ver con el momento salvaje de sometimiento que había tenido que sufrir y gozar de ese dominio absoluto de estar totalmente sometida y reducida con las piernas en una posición que en otro momento parecería a todas luces incomoda y que resolvió entregándose gustosa y disfrutando de cada ola, cada asalto; hasta recibir como premio su tercer orgasmo de la tarde. No quiero hablar me dijo solo quiero estar aquí con los ojos cerrados, sintiendo, solo eso… y quedamos de lado y de frente. Ella se dejo acariciar por mis manos tiernas en todo su cuerpo pues rozaba la raja de sus nalgas y subía por su espalda, hombros y orejas, para terminar en su cara y labios y bajar de nuevo por el frente de ella… era algo anhelado por mi… y Frineé estaba aquí para hacerlo realidad. Nos quedamos desnudos y dormidos.

Ya se había ocultado el sol, cuando abrió sus ojos almendrados, me besó el pecho y el cuello tiernamente pues en las caricias ella había quedado descansando su cabeza y su cansancio en mi pecho y una de mis manos le rodeaba suave pero firmemente su precioso pecho.
Ella bajo subió su mano blanca hacia una de mis tetillas y empezó a acariciarla de tal forma que pronto estaba muy dura, luego llevó sus esplendidos labios allí y mi pene por reflejo empezó a endurecerse… ella se dio cuenta y por respuesta bajo su mano y lo tomó con suavidad, manipulándolo hasta que alcanzó una dureza que consideró conveniente y me dijo con voz muy sensual: no me voy a ir sin montarte Lic. y volteó con suavidad apoyándose en mi pecho y rozandome con el suyo y en un movimiento ágil se volteó de mí y procedió a colocar mi pene entre entre sus piernas con lentitud. Abriendo la boca me dijo mientras lo enterraba; que delicia!!!!! y soltó la respiración al tiempo que dejaba ir todo su peso en el pene duro que se incrustó sin dificultad, resbalando por sus paredes vaginales firmes y lubricadas.. Para mí fue la delicia también pues sentí como ingresaba entre sus paredes poco a poco y con un deleite mayúsculo. Se aferraba a mis piernas y se inclinaba mientras sola se clavaba con delicadeza y a veces con furia y gritaba de placer. Luego cambio de posición y se hizo una sentadilla apoyada en mis muslos y aveces se inclinaba hacia atrás pero nunca dejaba de insertarse el pene… yo la sostenía de los senos o bien de las nalgas para darle estabilidad.. tuvo un largo orgasmo, pero sin descanso, se volteó de frente a mi y ahora era ella quien se aferraba a la cabecera de la cama para impulsarse hacia abajo y hacia arriba gritando y dejándome las delicias de sus pechos duros, ofreciéndolos. Mis movimientos, mis manos  seguían su montadura, o a mi boca que aprovechaba para besar-morder a veces. Ella se soltó y buscando otro angulo, empezó por apoyarse con las dos manos sobre mi pecho mientras se impulsaba con las piernas que descansaban -es un decir- a mis costados. Se impulsaba con sus rodillas dobladas mientras gemía al mismo tiempo y abría la boca para jalar aire. Yo por mi parte le tomaba sus enormes pechos con mis manos cuando hacia su movimiento, a veces estrujando con fuerza, otras con delicadeza, rozando sus pezones hermosos y rosados.

– Eres una belleza, le decía mientras que dejaba caer su cabellera y sus manos sobre mi pecho y seguía con un ritmo frenético clavándose sobre mí. Luego resolvió estirar su espalda hacia atrás y apoyar una mano sobre mi pecho y la otra sobre mi muslo para seguir clavándose pero esta vez estaba sin duda buscando empujar mi pene en su punto g, esfuerzo que logró de inmediato pues su gemidos de placer se aceleraron y ahora cambiaba de manos y de muslos. Ayudé a su placer ahora ya que ensalivé mi dedo pulgar y busqué hasta encontrar su clítoris con tal fortuna y atino que arranqué unos gemidos más largos y agudos de su garganta y su cabalgata se incrementó para favorecer su monta sobre mi pene hacia su punto g y respondiendo a mi estimulo hábil de su clítoris. De repente volvía a poner sus dos manos sobre mi pecho para rehacerse y descansar apenas pero con el clítoris firmemente sobre mi dedo pulgar y después de tomar un ligero descanso, volvió a tomar ese impulso arqueando su espalda y trotando impulsándose sobre una mano en mi pecho y con la otra deteniéndose e impulsándose sobre uno de mis muslos…. eres una maravilla le decía como un homenaje a ese capacidad natural para buscar y encontrar el placer. su columna arqueándose, su pelvis clavándose, sus senos bamboleando, sus gemidos hermosos en mis oídos, su pecho enrojeciéndose ……una máquina perfecta de placer con una voluntad a toda prueba de poner a su cuerpo en un ritmo frenético, embelesada egoístamente –como debe ser– en su propio placer ,, en un cuadro hermoso hasta que dijo: No puedo mas Lic. Ya me vine ptra vez y mis piernas ya no pueden más. Si sus piernas dejaron de ser pistones que iban de arriba abajo su pelvis detuvo su movimiento contra el mío que le ayudaba y de de todas manera lanzabas gemidos en cada clavada de mi pene… Luego se abandonó a la calma sobre mi pecho durante algunos segundos y ayes largos y, con una necesidad imperiosa, me descabalgo para estirar y descansar las piernas y se derrumbó a mi lado agradeciendo… apenas con balbuceos de gracias.. que rico .. gracias y se hizo un silencio dulce entre los dos que maticé con una caricia sin fin sobre su cara que se dejaba descansar sobre mi pecho.

– Nunca creí que fuera a ser así, me dijo .. gracias.. tenia lagrimas dulces en los ojos, un torrente dulce que podía seguir con mis dedos bajando por su cara.. respeté y agradecí en silencio ése gesto involuntario de su parte, daba gracias yo también por haber sido elegido su compañero para este momento tan íntimo. Después ya repuesta, me dijo:” sabe,, lloro porque no sé, no sé pero necesitaba esto y usted es tan especial y además siento la culpa de esto que se quiere hacer, que no se debe hacer, que se hace y se disfruta y ya no se debe de hacer. y pienso tambien que lo voy a querer hacer de nuevo y no sé”.
le dije con suavidad: “siente este momento y solo este momento, sin culpa, con todo, como asi ha sucedido esta bella tarde Frineé, este momento que nos dimos. Deja el futuro en donde debe estar.. más adelante”.

– Sabe, me dijo,  y yo que le quería para mi mamá, se acuerda que una vez le dije cuando fuera de viaje a Hermosillo, la invitara a salir?.. hasta hablé de eso con ella y ella esta mas que puesta… ahora sé porque todas las de la oficina quieren con usted Lic.. es que usted es tan especial ademas de tan guapo y esta muy bueno, me dijo sonriendo. No se imagina lo que dicen… y ahora cuando lo escuche voy a sentirme muy orgullosa de haber estado así como ellas quieren.. y así, empezó a decir os comentarios de algunas mujeres de ahí y yo asombrado …. me interesó sobremanera lo que dijo había expresado su prima Amelia, quien había sido muy enfática en su decir: me gustaría darme una encerrona con él, pero amarrarlo a la cama y hacer lo que yo quiera con él.. solo quiero tenerlo desnudo ya mi disposición. Amelia es una chica hermosa, una esposa insatisfecha, todos lo sabemos, una belleza delgada con la piel apiñonada y una mirada hermosa y esquiva, que te ve pero luego cambia tímidamente su dirección.. No la imaginaba así como una pantera sobre mí, sino mas bien como alguien frágil, alguien a quien habría que llevar dulcemente, lentamente en el momento intimo.

Dudando le pregunté: “estas segura que Amelia quiere hacerlo?” “Si” me dijo Frineé, “siempre que toma un poco, se anima y me confiesa que le trae muchas ganas Lic, que esta dispuesta, pero no sabe como pueda suceder. y ya ve que con la enfermedad de su esposo, hace mucho que no tiene acción por más que intenta provocarlo pues ella es muy callada pero muy caliente”.

– Muy bien, le dije.. si tu quieres puedes decirle de ti y de mí y de mi entera disposición y discreción hacia lo que pudiera ser una encerrona con ella. En verdad, a mi también me calienta pensarlo… mira  y llevé su mano a mi pene semi erecto, pero seguí con el dialogo. Si no le quieres decir, no hay problema, ya veré yo como aprovecho una oportunidad, aunque prefiero que ella se sienta a sus anchas con el tiempo y la ocasión pues veo que su marido la vigila mucho.. “yo creo” dijo Frineé “que después de estar con usted, tengo que desahogar esto que es nuevo para mí, y Amelia y yo siempre nos hemos contado muchas cosas y los mas probable es que le de confianza y se decida”. Me besó y me dijo: “me encantaría que ustedes dos lo hicieran y hasta me gustaría verlos -me daría envidia y curiosidad– , pero ella es mas penosa que yo y no creo que suceda, pero si me contará con mucho detalle todo y eso me intriga” y me volvió a besar y yo esta vez me quedé colgado y caliente con su dialogo conmigo.. que suerte me decía a mi mismo y yo que también había fantaseado como sería un encuentro intimo entre ellas, esas dos bellezas besándose, acariciándose con delicadeza. Pero no lo dije y solo le agradecí lo que pudiera hacer por mi y por ése deseo acumulado que también guardo por Amelia. dile a Amelia que la excusa perfecta podría ser estar una tarde en tu casa, ya ves que estamos muy cerca, se trae el carro y asi su esposo no puede buscarle. en fin: se que ella se las va a arreglar, solo dile que estoy mas que dispuesto le dije a Frineé y le besé despacio con mucha dulzura y sin dejar de ver sus ojos almendrados, asi como lo estoy para contigo cuando así lo decidas.

Frineé me devolvió la mirada y el beso y puso su dedo en mis labios como queriendo silenciarme y enseguida comentó de frente: Gracias, se que es así y después se deshizo de mi con intención de vestirse. caminó desnuda hacia la entrada y al ver sus nalgas de portento moverse fue cuando le dije deteniéndole con mi voz a medio camino: Frineé, Naciste para estar desnuda ella volteó con una sonrisa y se detuvo por un momento dejándome observarla y luego siguió sin mirar atras y regresó con el vestido puesto y una sonrisa en los labios tímida y coqueta. yo sabia que le agradaba lo que le acababa de decir y por eso me miraba y bajaba la vista, se sentía recorrida por mi mirada que no podía quitar de su cuerpo, un cuerpo que me atraía en forma muy notoria, sin importar que estuviera ahora vestida o un poco llenita… llego hasta donde estábamos y recogió su tanga y en eso no fue nada femenina ni sexy para ponérsela, pero le daba un aire de normalidad que le hacia humana y hasta eso me gustaba.

Se acerco a mi, ahora tenia prisa… Lic. Me pidió, vístase para que me lleve… no tardan en llegar mis hijos quedamos que a las 8 pm regresaba del Shower de regalos y todavía tengo que pasar a recogerlos.

Espero que me pusiera una short y una camiseta cuando estuve listo se acerco, se metió en mi, deslizando hacia mi nuca sus brazos para colgarse y mirarme:

– Gracias, me dijo, ofreciéndome sus labios, muchas gracias.. fue de lo mejor. No sé que pasará mas adelante pero créame que fue único, me dijo entre besos dulces y me urgió a irnos.

En el camino corto me tomaba la mano y sonreía complacida de lo que había sucedido esa tarde.

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Ascensor Fisgón

Saco la llave del bolsillo y la meto en la cerradura al abrir la puerta te encuentro en el baño, esas braguitas sexis, el sujetador que remarca tus pechos y postrada sobre el lavabo acercándote al espejo para pintarte la raya de los ojos, Con el culo hacia afuera como siempre provocándome y pidiendo guerra.
-Me ducho me arreglo y nos vamos- te digo -a mí no me queda nada- contestas.
Me meto en la ducha mientras tú acabas de vestirte y acicalarte, al salir tú ya estas lista, sólo de verte, ganas me dan de quedarme en casa y pasarlo bien los dos, pero nos esperan.

Llevas puesto este vestido gris de cuello alto de punto, que te llega a medio muslo con unas botas negras y debajo esas medias sujetas con liguero. No se te ve nada, pero deja a la fantasía lo que si se podría ver.
Yo me enfundo mis tejanos ajustados y una camisa negra me peino  y ya estamos listos para salir, aunque no sin antes, echarme esa colonia que a ti te gusta y te pone tanto.
Me dispongo a cerrar la puerta, pasas por delante mío y sin dejar de aprovechar el momento te doy un azote en el culito. Coges aire rápidamente para quejarte pero sabes que no debes hacerlo y en lugar de eso, te giras y metes tu lengua en mi boca, Me gusta que me lo agradezcas.
Cogemos el coche y vamos para Barcelona no podemos llegar tarde a la fiesta de cumpleaños de tu amiga, al llegar no tardamos en aparcar, buscamos la portería y llamamos al timbre, una cámara nos enfoca y nos saludan desde el interfono -hombre Cristina!!!!- nos abren la puerta y llamamos al ascensor.
Tú le das al botón del 6º, se cierran las puertas y el ascensor empieza a subir, me giro para mirarme en el espejo cosa que aprovechas para abrazarme por detrás.
El ascensor se para y se apagan las luces y nos quedamos con la penumbra de las luces de emergencia, esperamos unos momentos y el ascensor sigue sin funcionar.
El primer momento de pánico nos quitamos los abrigos para no sentirnos ahogados, pero poco a poco nos relajamos y todo se normaliza. Tu mano va derecha a tocar en Interfono de alarma, pero rápidamente te la cojo y evito desperdiciar una oportunidad así.
Me acerco a ti por detrás pegándome a tu espalda, notas mi miembro endureciéndose en tus nalgas y mis manos acariciando tus pechos sobre el vestido, el tacto de mis manos nota como tus pezones se ponen duros a lo que me hace suponer que ha sido buena idea.
Deslizo las dos manos por debajo del vestido, recorro tus mulos de arriba abajo tan sólo rozando tu pubis y echándote hacia atrás para que sientas mi polla en tu culo.
Te das la vuelta buscando mi boca pero aprovecho para bajar por tu abdomen hasta llegar a tus braguitas, noto con mi boca que ya están húmedas. Te las bajo y empiezo a comerte el coño estás completamente entregada, tus caderas se arquean hacia delante buscando mi lengua, tus piernas tiemblan, sueltas un gemido y  en ese momento siento un cálido chorro de flujo cayendo sobre mi boca, acabas de correrte.
Subo de nuevo, no sin antes pararme en tus pechos, esta vez eres tú la que se sube el vestido y los dejas al descubierto para qué mi boca juegue con ellos mientras tus manos desabrochan mi tejano.
Metes la mano por el pantalón y descubres que hoy no me he puesto ropa interior, empiezas a agarchate con la intención de meterte mi dura verga en la boca, pero esta vez soy yo el que te va hacer disfrutar  a ti. Te levanto y ya con mi polla fuera te pongo contra el espejo apoyando tus manos en el y empiezo a embestir. La imagen que tenemos delante es muy excitante. Una de mis manos baja hasta tu clítoris, tus caderas hacen un movimiento rítmico, una danza del placer. Con la otra mano te cojo del pelo para tener controladas mis embestidas ya no te puedes escapar, tiro de ti hacia atrás buscando meterla entera dentro de ti. Te muerdes los labios para evitar que se escuchen tus gemidos.
Un último gemido ahogado me indica que te vas a volver a correr y en ese momento de nuevo tus piernas tiemblan, y siento un líquido cálido cayendo por mis testículos. Eso me excita tanto que mi polla acaba explotando dentro de ti, unas últimas embestidas vacían nuestras tensiones.
La luz se enciende y el ascensor empieza a subir, sentimos como tu amiga nos llama desde arriba, rápidamente nos recomponemos la ropa antes de llegar arriba del todo.
Se abren las puertas y tu amiga nos espera.-¿ cómo habéis tardado tanto?-
– el ascensor se paró y no contestaban en el interfono- buena respuesta, yo no habría sabido salir mejor, del atolladero.
– ah, bueno es que ahora la compañía del ascensor ha instalado una cámara ven si hay alguien dentro y actúan más rápido, pero no sé por qué hoy han tardado más de lo normal-
nos miramos con cierto desconcierto, son unos segundos de sonrojo, pero automáticamente nos echamos a reír. -anda entremos y disfrutemos de la velada-

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Tarde ardiente

Era una tarde de verano; hacia calor, mucho calor, lo que por esas fechas de verano no era ninguna novedad. Yo estaba en casa, tumbada en la cama, con un camisoncito de algodón de color marrón chocolate y bordes negros. El camisón se ajustaba a mi piel más aun por el sudor del calor pegajoso. No tenía puesto sujetador ya que el escote era en triángulos y además cuanta menos ropa, con aquel calor infernal, mejor. Sólo llevaba de ropa interior unas braguitas diminutas de color rosa con encajitos, muy cursis, pero con unas transparencias maravillosas.

Compartía piso con unas amigas, y en ese momento estaba sola en casa porque tenía que venir aquella semana para arreglar unos papeles de la universidad, y la soledad de la casa me gustaba…mmm…silencio. Un silencio que sólo se perturbaba cuando ponía música o encendía el televisor. Desde la cama puse música en el portátil y la estaba disfrutando dejando la mente en blanco y dejándome llevar por ella, intentando olvidar el calor, aunque la música que tenía puesta de vez en cuando me hacía mover las caderas de forma sensual.

Estando así, de pronto, sonó el móvil. Puff, quién podría ser, con lo a gusto que yo estaba. Me levanté a cogerlo porque me lo había dejado en el salón, y vi que eras tú el que llamaba. La mueca de disgusto por haber sido interrumpida cambió a una sonrisa radiante mientras contestaba la llamada.
-Hola, mi amor
-Hola, cariño
-¿Qué tal estas amor? Mientras hablaba me volvía a dirigir a mi cuarto para recostarme en mi cama.
-Bien, muriéndome de calor. ¿Qué tal por allí?
-…No, estoy en el piso de aquí…creo que tengo el mismo calor que tu ahora mismo
-¿Estas aquí entonces?
-Si, amor. Tuve que venir para arreglar papeleo y estaba disfrutando de mi casa unos días sin nadie comiéndome la cabeza.
-¿Estás en tu habitación?
-Sí, recostada en mi cama.
-Mmm… ¿qué llevas puesto?
-Un camisón, porque me muero de calor.
Así seguimos hablando un rato y la conversación empezó a calentarse. Tú me indicabas donde querías que me tocara y como quería que lo hiciera y yo obedecía como tu esclava, arrancándome gemidos a través del teléfono. Y cuando estaba a punto de correrme sonó el timbre de la puerta.
-Grrrrrrrr, no puede ser… ¿y yo como abro así?
-Desde luego le va a dar un infarto al que sea y te vea así, cariño – me decías entre risas.
-Voy al baño a adecentarme un momento.
-Anda tonta. Ábreme la puerta, que soy yo.
-Serássss….. – colgué el teléfono.

Corrí por el pasillo para abrirte. Nada más abrir la puerta me cogiste entre tus brazos y empezaste a besarme con pasión, deseo, locura, acariciándome a través del camisón, revolviéndome el pelo, agarrándome el culo y apretándolo fuerte. No daba lugar a palabras, sólo nuestros cuerpos hablaban. Exigiéndose más y más el uno del otro. Como pudimos, llegamos a mi cuarto abriendo la puerta de una patada. Todo el camino sin dejar de besarnos. Me pusiste sobre la cama y te apartaste para mirarme; mis labios rojos por tus besos, mi mirada llena de lujuria y deseo, mi pelo alborotado y mis dedos llenos de los jugos que antes me habías provocado por teléfono. Nada mas verlos, te dispusiste a lamerlos hasta no dejar nada para mí.
-¿No me vas a dejar nada?
-Saboréalos en mis labios.
Y así lo hice. Recorrí con mi lengua cada parte de tu boca, saboreándome en ella.
-Mmmm delicioso – te dije.
-Tú sí que estás rica.
Me arrancaste el camisón de un tirón, sacándolo por la cabeza con fuerza, dejándome sólo con mis braguitas.
-Te voy a devorar entera.
-Tú llevas mucha ropa. – Y así, te arranqué la camiseta que traías arrojándola al suelo.
Pasé la mano por tu pecho suavemente, entre tu pelo suave, y bajé hasta tu cinturón el cual empecé a desabrochar para continuar con tus pantalones. Ahora sí estábamos en igualdad de condiciones, los dos sudorosos, con la respiración acelerada y muriéndonos por amarnos.
Te extendí la mano y te atraje a la cama, tumbándome yo primero en ella. Volvimos a entrelazar nuestras lenguas, a recorrer nuestros cuerpos con las manos, deteniéndonos en las partes que sabíamos que nos provocaban más. Tú empezaste a bajar por mi cuello, dejando un rastro de besos por él, hasta que llegaste a mis pechos los cuales empezaste a chupar y lamer con maestría ayudándote de las manos. Yo, mientras gemía de placer, recorría tu espalda con mis uñas y me aferraba a ese culo que tanto me gusta. Abandonaste mis pechos para pasar a mi ombligo, pasando por él tu lengua y jugando con el, mientras me mirabas maliciosamente y tus manos se iban dirigiendo al borde de mis braguitas. Las empezaste a bajar muy lentamente, casi torturándome, hasta que cuando llegaste a las rodillas las sacaste de un tirón. Ya estaba totalmente expuesta a ti, totalmente desnuda, con mi coño lleno de efluvios del placer que estaba sintiendo. Llevaste tus dedos lentamente a mi pequeña perla y empezaste a acariciarla y sin previo aviso introdujiste tus dedos en mí, profundamente. Mmmmmmm, qué sensación; dentro todo era calor, humedad, fuego, lava derramándose en tus dedos. De pronto, tu lengua pasó a estar en mi perla, donde antes habían estado tus dedos. Yo daba gritos, gemía, pronunciaba tu nombre una y otra vez.
-Para, para… mi amor.
Levantaste la cabeza extrañado, sin sacar tus dedos. -¿Estas bien? ¿Qué te pasa?
-Que a esto pueden jugar dos. – te dije mirándote a los ojos y sonriendo con malicia.
Me entendiste perfectamente y sacando tus dedos, que esta vez sí me dejaste lamer, lentamente me permitiste deshacerme de la escasa ropa que te quedaba y nos dispusimos a hacer un fantástico 69. Tú volviste a la miel de mi centro y yo empecé a saborear tu polla, primero lentamente capturando hasta la última gota de líquido preseminal, y luego con más rapidez ayudándome de mis manos para crear fricción y acariciarte los testículos, por los que también pasé mi lengua jugando con ellos.
Estábamos los dos cerca ya de nuestros respectivos orgasmos pero no queríamos corrernos aún. Paramos y me preguntaste:
-¿Dónde están los condones?
-En la mesita de noche, pero no te preocupes…Estoy tomando la píldora.
-De acuerdo.
Así, me pusiste a cuatro patas y me empezaste a acariciar los pechos mientras me besabas el cuello desde atrás. Subiste y me susurraste al oído.
-¿Me deseas mucho?
-Siiiii. Te quiero dentro de mí…
Me penetraste de una sola embestida y los dos gemimos al unísono al producirse el encuentro. Empezamos a movernos de forma ondulante, cada vez más rápido. Tú dándome y yo saliéndote al encuentro. Con una mano agarrada a mi cintura y la otra jugando con mi clítoris.
-No pares, no pares… – te gritaba yo. Tú no podías responderme, sólo entrabas y salías de mí.
Sin previo aviso te saliste de mí y me diste la vuelta, tumbándome boca arriba en la cama y subiendo mis piernas a tus hombros.
-Quiero mirarte a los ojos mientras te corres.- Y de esa manera volviste a llenar mi coño.
La penetración ahora era todavía más profunda y más intensa. Ya todo era rapidez, embestidas feroces, gemidos por ambas partes. Ninguna frase coherente salía de nuestros labios. Y entonces sentí tus latigazos en mi interior, cálidos y abundantes, lo que me hizo estallar junto a ti, gritando de placer. Los movimientos se fueron haciendo más lentos y nos fuimos relajando hasta caer exhaustos enredados el uno en el otro. Abrazados, sólo escuchando nuestra respiración, nos quedamos dormidos.

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El Amazonico que me Rompió

Hola, me  llamo Jossue tengo 18 años. Cuando empecé a darme cuenta el gusto que tenia por chicos a  los al principio no estaba seguro, es por eso que empecé a  entrar  al Internet y a diferentes chat gay que podía encontrar.

Entraba siempre con un nick bien cachondo para  poder llamar la atencion. Poco  a poco iba conociendo mas gente a algunos les daba mi Correo, otros me asustaban y pues la mayoria queria solo una cosa, Sexo.

Un dia en el Chat vi el nick de un tipo llamado Amazonico, soy de Perú vivo en Lima y  el tal amazonico era nato de  la Selva pero vivia  en los olivos – lima.

Me decia que era Guapo, alto, robusto cuerpo medio formado y lo mas importante  una  buena verga. Le di mi correo porque con esa descripcion si que  me animo mucho, y creo que todos  los que somos gays y estan curiosos siempre estan animados por perder la virginidad;

Lo agregue a  mi correo, era muy cariñoso ya que te hablaba y siempre te adulaba bueno al menos a  mi me  bajaba las estrellas y la luna si es que yo queria pero bueno, tambien me hablaba de  la gran casa que tenia en los olivos y de las grandes fiestas que ofrecia, ya que en su casa tenia muchos cuartos, reunia a la mayoria de sus amigos para tomar conocer mas  gente y  tener  sexo, orgias  y entre otras cosas la cosa era pasarla bien. El Amazonico me invito infinidades de veces  a ese tipo de fiestas . Yo lo veia por cam diariamente y le veia su cuerpo, sus brazos, sus piernas pero no me queria mostrar su pene solo me mostraba su paquete  con trusa pero nada mas, solo me decia que la tenia grande y que en una noche me podria hacer  gozar.

Un dia  se me vino unas ganas de  saber como era tener  una pinga dentro de ti, lo llame y le pregunte si nos podiamos ver. Nos citamos en un lugar no muy lejos de su casa, pero como no conocia muy bien los olivos nos citamos en una esquina para que  me lleve en su casa. Yo llegué primero y no lo vi, admito que estaba algo nervioso ya que conoceria practicamente a  un extraño cuando de pronto veo a un hombre alto, trigueño con un poco de  patillas que se me acercaba. No lo reconocí al principio y se me acercó sonrientemente y me dio la mano me dijo “hola Jossue, que precioso eres, te vi por cam pero ahora eres mucho mejor” le dije  hola y yo lo miraba para arriba ya que era bien alto o tal vez yo era demasiado bajo  pero  en fin, con tanto nerviosimo no noté que llevaba un buso plomo y se dibujaba todo su maso que se veia provocable, apetitoso se dibujaba bastante bien y era re notorio.

Estuvimos en una heladeria, conversamos mas o menos  yo permanecia callado; se  llamaba Felix era de la selva y tenia familia en lima asi que compro esa casa ahi en los olivos y se quedaba buen tiempo en lima luego regresaba a su tierra. Salimos de la heladeria y me pregunto: que quieres hacer?, le dije que no sabia y me pregunto si queria conocer su casa yo estaba  mas que  caliente, tenia unas ganas de  ver esa verga que parecia que se  saldria del pantalon. Llegamos a  su casa era  super grande tenia como 4 pisos y en cada piso 10 o 15 cuartos. Le pregunte que por que tantos cuartos  si vivia el solo ? y me dijo que por  las fiestas que  hacia y los amigos que tenia compraba casa grandes y siempre es necesario un cuarto. Hablamos un rato como recorriendo la casa tmb y entramos a unos cuantos cuartos. Terminamos en un cuarto con varios espejos, me volvio a preguntar  que queria hacer? le dije “quiero perder mi virginidad”.

Él me echó a la cama que estaba en el cuarto realmente  grande, por donde  quier veia a el y yo en el cuarto por tantos espejos, me empezó a quitar la ropa y a besarme y mientras mas  me quitaba la ropa mas me besaba tambien las partes del cuerpo, el cuello, los brazos, mi pecho y mi boca.

Luego se desvistió el, se quito el polo y vi todo su cuerpo y luego se quito el pantalon, mis ojos estaban desesperados por ver ese Tremendo paquete cuando se saco el pantalon me di cuenta que no tenia ropa interior, me excité aun mas aunque  tambien me entró un poco de miedo ya que vi su vergaa media unos 21cm sin siquiera erectarse. Me puse mas nervioso y trate de poner una excusa para ya no hacerlo. Le dije que mejor  no, pero fue peor para mi, me dijo que eso le excitaba mas, que me dejaria completamente abierto y ya no seria nunca mas virgen. Le dije que se ponga condon y me dijo que mas rico era sin eso, se escupió en los dedos y me los embaró en mi culo quiso introducir sus dedos pero no podia. Lo que hizo fue lamer  mi culo hasta mi huequito, metia su lengua y me mojaba todito, yo me sentia bien con un cosquilleo pero se sentia rico. Puso mis piernas en su hombro y trato de introducirme su enorme  verga, la vi erecta y era enorme aproximadamente unos 28 o 30 cm y esa cosota no podia entrar en mi ano tan puro e inocente y sobretodo virginal porque nunca trate de terme el dedo quise estar virgensito para quien me tirara. me puso en perrito no se podia nisiquiera meter la cabecita tratamos varias poces hasta que me puso boca abajo  y empeso a meter lenta mente  su masote de pura carne, empezó a entrar de a poquito su cabeza y yo gritaba  super fuerte, me sentioa mareado  gritaba de  dolor un dolor inmenso, el me dio una almohada para que la mordiera pero igual jadeaba de  puro dolor  cuando sentia que ya habia entrado le pregunte  ya entro todo? me respondio vamos menos de la  mitad, me sentia a  morir sentia que me partia en dos hasta que el amazonico paro me senti mas aliviado pensé que  ya lo habia introducido todo cuando de pronto pegué grito en el cielo ahhhhhhhhhh grité de un dolor inmenso ya que el amazonico habia parado de  introducir su gran pene para  meterme el resto de un solo golpee, me empezó a embestir el gritaba … decía que nunca había sentido un culo que le apretara tanto el miembro, me embestía muy fuerte y yo gemia a  mas  no poder, al principio le decia : Para, para, por favor para y el me decia ohh nene sigue asi y le decia paraaa, y el decia asi me excitas  mas  y era verdad  mientras le decía que parara  sentía  como se  hinchaba mas su pene  y me daba embestidas mas fuertes aun, parecia como si me estuviera  violando ya que me agarraba fuerte de las manos para que no me  moviera hasta que  zedí deje que me la siga metiendo el gritaba  wow ese culo  es el mejor que e tenido, que rico lo apretas chiquito yo gemia tanto  y sudaba que el me decia wow eres una perra sigue asi muevete hasta que saco su pene de  ano, senit como cuando destapas la cerbeza el sonidito  y senti que estaba  con un huecaso. Me chorreo toda  su leche en mi cuerpo, hizo que pruebe  su leche estaba algo indeciso y el la probo primero me dijo que me gustaria y pues lo hice;  realmente me gusto su semen. No paso ni 5 minutos y me voltio, puso mis piernas en su hombro y volvió a introducirme  su vergaza, esta vez la metio toditita de un solo empujon igual me provoco dolor peor no tanto como el anterior di  un gemido fuerte  pero luego senti  mucho placer, me tuvo piernas al hombroboca abajo de costado de perrito montado a caballo y  todas esas poses  y sin sikiera sacar su pene de  mi culo esas poses  y muchas mas me tenia en perrito cuando me dijo que se volvia a venir y que se vendria en mis nalgas  ya lo estaba sacando cuando le dije que lo siga mentiendo que queria que se venga dentro, el enseguida me obedeció y gemia como loco habra tenido como 7 espasmos senti que  chorreaba  y chorreaba  su leche dentro de mi, yo gemia me sentia toda una perra que haba sido capaz de soportar una  verga de  30 cm y siendo virgen. el se levanto me dijo: ” eres muy valiente bebé, gracias por este momento eres el primero que se come esa cosota y se toco su vergaza” salio del cuarto yo me fui al baño del cuarto cuando me toco el culo tenia sangre fui a ver la cama  y habia una parte bien manchada de  sangre  junto con semen, me asuste un poco me bañe le dije que me iria y me dijo que queria darme algo.

Estabamos en la puerta y me dio un sobre con 250 dolares, no los quise recibir  pero el insistio que deberia que fue, el mejor sexo de su vida y que  no queria que fuera ni la primera ni la ultima. Me quede con el dinero y me fuí.

Con el dinero me compre  ropa, zapatillas ahhh y un amigo me dijo que era mejor que me hiciera analisis ya que  lo hize sin proteccion salio que estaba bien, a el siguiente mes  me volvi a comunicar con el  Amazonico y me dijo que gustoso me recibiria y que pasariamos una noche grandioso y que tal vez acompañado de su primo ( su primo Tiene la  verga mas  enorme que El amazonico).

Pero eso ya es  otra historia, aveces a uno le da miedo pero tambien tiene muchas  ganas de saber como es tener  sexo de perder la virginidad y animense el sexo es  lo mejor  que hay pero con cuidado hay que ser vailentes en verdad para tragarse todas esas cosotas yo aun me sorprendo cuando pienso en que me han introduciodo 30 cm y 33cm que han entrado en mi boca en mi culito y todo eso.

TTYL…

Espero que les haya gustado, Es mi primera historia que relato ;D

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Un viejo amor, Clara y Teresa

No hicieron falta palabras, toda la pasión, el grande y viejo amor estaban allí entre nosotras. Sonreímos, nos acariciamos, no hubo palabras, hicimos el amor entre suspiros, gemidos y gritos ahogados por besos y lenguas húmedas y traviesas.

Después de Marta, entendí que yo necesitaba otra cosa. Hacía mucho tiempo que no tenía una relación más seria, es cierto que tengo amigos y amigas para conversar, discutir temas de la vida, pasear, viajar. Pero al llegar a casa nadie me espera, y si un día no llego a nadie le importa. Cursi, pero cierto, y a veces siento necesidad de contar con alguien al final de la jornada.

Pensando en todo esto, recordé a mi última relación seria, Tere, una mujer increíble, inteligente, dulce, arrolladora, linda. Mi Tere, tenía unos 10 años más que yo, habíamos tenido un romance hermoso algo así como 12 años atrás. Una relación muy fuerte, ella es una mujer poderosa, que siempre tomaba la iniciativa, a quien le gustaba tener controladas las situaciones.

Nos dejamos por un tema de distancias geográficas, ella dejaba el país por trabajo y yo no podía acompañarla y dejar todas mis cosas aquí. Nos mantuvimos en contacto por un tiempo, incluso nos hicimos algunas escapadas porque nos extrañábamos mucho, pero con el tiempo la distancia nos superó. Decidí buscarla y saber que era de ella. Me costó poco trabajo encontrarla porque seguía trabajando para la misma empresa, y ahora estaba en Buenos Aires. La llamé, hablamos mucho y con mucha naturalidad. Ella estaba sola, y se alegró al saber que yo también. La comunicación entre nosotras siempre fue muy buena, muy abierta y directa. Así fue como el siguiente fin de semana me tomé un buque para ir al encuentro de un viejo amor.

Llegué temprano en la mañana, ella me esperaba en el puerto. Nos fuimos directo a su casa a dejar las cosas y luego salimos a pasear. Caminamos toda la mañana, conversamos, nos reímos mucho. Ella estaba casi igual a como la recordaba, cabello rubio corto, alta y delgada, pero con caderas bien redondeadas, sus senos eran grandes (yo tenía el recuerdo de unos hermosos pezones puntiagudos). No nos olvidemos que se trata de una mujer de 60 años, pero muy coqueta y elegante. Siempre me había impresionado su porte, su manera firme y confiada de caminar.

Almorzamos en un lugar muy elegante, y llegando el momento del cafecito, me miró a los ojos intensamente y me dijo cuanto le alegraba verme. Tomó mi mano y la besó con dulzura. Estábamos cerca de su casa, de manera que caminamos de regreso, hablamos de nuestras vidas y le conté por qué había decidido buscarla. Sonrió, me miró a los ojos y nos besamos en plena calle. Llegamos a su casa, y me fui a descansar al dormitorio asignado. Íntimamente rogué que no me pidiera otra cosa, pues estaba muy cansada y me sentía totalmente vulnerable. Afortunadamente, adivinando mis pensamientos, me dijo que ella también tomaría una siesta, para poder salir en la noche y presentarme a unos amigos.

A la noche nos preparamos para salir, aunque hubiera preferido quedarnos solas en su casa. Sus amigos resultaron personas muy agradables, pasamos una linda velada. Cuando volvíamos en el taxi, nos tomamos de la mano y así hicimos todo el viaje. En el ascensor, nos besamos una vez más, y me susurró que me deseaba. Su cuerpo estaba recostado sobre el mío sus manos en mi rostro, su aliento caliente en mi cuello. Nos abrazamos y sentí que no podría luchar contra aquel alud de sentimientos. Entramos, nos sentamos frente al ventanal, con las luces apagadas, apenas la timidez de unas velas iluminaba la estancia.

Yo sentía miedo, de lo que fuera a pasar, dos mujeres grandes con cuerpos no tan atractivos, tratando de revivir viejas épocas, ¿qué podía salir de todo aquello? Pero no podía articular palabras, mis ojos se llenaron de lágrimas mientras a aquella mujer me besaba y abría mi blusa. Sus manos eran demandantes como años atrás. Desnudó mi pecho, tomó mis senos en sus manos y los besó con devoción. Me besaba, y ahora iba por mi sexo. Su mano me arrancó la ropa íntima, sus dedos se metieron en mi vagina con gran agilidad y firmeza. Entre lágrimas y besos tuve mi primer orgasmo del fin de semana.

Nos besamos mucho, su mano se apretaba contra mi sexo, yo me abracé a su cuerpo, y de a poco le quité la blusa. De pronto nos despegamos para mirarnos, fue una pausa increíble, no hicieron falta palabras, toda la pasión, el grande y viejo amor estaban allí entre nosotras. Sonreímos, nos acariciamos, no hubo palabras, hicimos el amor entre suspiros, gemidos y gritos ahogados por besos y lenguas húmedas y traviesas. Nos dormimos sobre la alfombra, hechas un nudo apretado. En la mañana, una sensación de paz me invadió. Me sentía liviana como una pluma, no me importaba nada, nada más que estar allí con aquella increíble mujer. Una mujer apasionada como pocas había conocido.

Demoró un rato en despertarse, así que tuve tiempo para imaginarnos juntas en alguna parte del mundo, no importaba donde, pero juntas en la vida, en la misma cama, muy unidas. Mi mente iba demasiado rápido, lo sé, pero no lo puedo evitar así soy yo. Se despertó y se sintió inquieta por su desnudez:

Clara – ¡Ay Tere, ni te molestes en cubrirte, llevo un buen rato observando tu cuerpo, y el mío, no creas! Es claro que eres una mujer hermosa, con un cuerpo de 60, y yo una linda mujer con un cuerpo de 50. Tú me encantas, adoro mirarte, tocarte y todo. Espero que te haya pasado lo mismo. Teresa – (que me miraba sonriente), si alguien me hubiera dicho hace una semana que esto pasaría, lo hubiera tildado de loco soñador. He pasado la noche más notable de los últimos años. No recordaba que éramos tan compatibles. Clara – quiero más, ahora, anda dame un beso.

Me acosté sobre ella, presioné sus senos y comencé a succionar.  Cuando acaricié su sexo, ya estaba muy mojado. Sonreí, gozosa, sentía que le estaba dando placer a una hembra maravillosa. Sus ojos pedían más y más, su lengua estaba ávida de mi piel.  De pronto giramos y ella estaba sobre mí, frotando su sexo duramente contra mi pierna, mientras apretaba mis tetas duras y enrojecidas. Gritó de placer y se derramó sobre pierna. Me miró con lujuria y se inclinó para besar mi sexo, hasta hacerme correr en su cara. Jadeantes, húmedas nos quedamos abrazadas sobre la alfombra donde pasamos la noche.

En algún momento de la mañana sonó el timbre, pero no atendió, nos levantamos en silencio y nos metimos en su cama, muy pegaditas. Luego de otro rato de mimos y caricias, decidí tomar una ducha. Ella preparó café y unas frutas para desayunar/almorzar. Cuando salí del baño el banquete estaba servido sobre la cama. Comimos, nos besamos, conversamos mucho, mucho, tanto que casi se nos hicieron las seis de la tarde y seguíamos en la cama. El timbre volvió a sonar, y esta vez fue a abrir. A pesar de ser domingo, se trataba de un asunto de trabajo que debía resolver, de manera que me quedé sola en el dormitorio, y como demoró un rato, me quedé dormida.

Al otro día cuando me desperté ya se había ido a trabajar, pero un rato después me llamó para disculparse. Yo estaba tan feliz que era imposible que me enojara, así que simplemente me dediqué a esperar su vuelta en la tarde. Ordené un poco el dormitorio, cociné algo para la noche, y me relajé en la bañera. Tanto así, que cuando llegó yo dormitaba en el agua tibia y perfumada. Me desperté al sentir su beso, y su mano que trataba de masturbarme. Ayyyyyy, por favor, que riquísimas sensaciones me provocaba Teresa. Me corrí en la bañera, con su mano en mi sexo, y su lengua en mi boca. ¡Qué placer tan indescriptible! Luego de un rato, pude incorporarme y me dejé abrazar por su cuerpo perfumado, fuimos a la cama. Me recosté y me pidió que cerrara los ojos. Todo mi cuerpo temblaba de tanta excitación, de pronto sentí sus manos separando mis piernas, y luego sus dedos hurgando mi vagina. De inmediato su lengua me lubricaba y sentí algo metiéndose dentro de mí. ¡Que ricooo!

-¿Qué es eso?, le pregunté. -Solo disfruta y mantén los ojos cerrados, amor.

Aquello comenzó a girar dentro de mí, pude reconocer las bolitas entrando y girando en mi interior. Me corrí otra vez, gritando con fuerza. Increíble, simplemente increíble.  Nunca pensé que buscar a Teresa después de tanto tiempo me diera tantas satisfacciones. Pasamos un fin de semana increíble, hablamos de todo, cosas que no había hablado con nadie y en la cama fue sensacional.

Queda para una próxima oportunidad, el resto de mi historia, con Teresa.

Autora: Amandaz

z.amanda@lycos.com

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Las cogidas a mi tía

Javier la atrajo hacia él y le comenzó a mamar las chichotas, mientras sus manos las tenía en sus enormes nalgas, cayeron a la cama y se besaron, puso a Paty en cuatro patas, le quitó la tanga y comenzó a mamarle su rajita, en eso se escucharon los primeros gemidos de mi tía, muy leves, pero los escuchaba, él no aguantó y se la clavó en esa posición, yo podía ver el rostro de mi tía y el movimiento de sus chiches, mientras masajeaba mi verga ya bien mojada y dura.

Me llamo Daniel y soy un chavo de 24 años, flaco y alto, vivo en un edificio que es propiedad de mi abuela y en donde viven un tío y mi tía Patricia la protagonista de la historia. Ella tiene su departamento justo en frente al mío por lo que la comunicación con mi mamá que es su prima, y conmigo es muy estrecha, al grado de que yo me llevo muy bien con sus hijos los cuales son tres, uno de 15, otro de 13 y un niño de tan sólo 2 años.

En cuanto a mi vida sexual considero que es muy placentera pues tengo una novia con la que por lo menos hago el amor una vez a la semana, pero pronto mis perversiones y deseos sexuales fueron aumentando, fue entonces cuando comencé a fijarme y obsesionarme más en el culo de las mujeres y así fue como descubrí como estaba de buena mi tía Paty, ella es una mujer que actualmente tiene 34 años, se casó joven porque según las pláticas indiscretas que he escuchado salió embarazada.

Paty a pesar de sus tres hijos tiene un cuerpo bastante aceptable, ella es una mujer que ciertamente ha aumentado unos kilos, pero la beneficiaron, pues sus caderas se ensancharon al grado de tener un culo de aproximadamente unos 100 centímetros, en verdad que luce unas nalgas riquísimas pues su cintura aún es algo estrecha, yo calculo que unos 65 ó 67 cm y de sus pechos mejor no hablamos, pues son unos enormes melones de aproximadamente 95 centímetros los cuales quizás no están completamente firmes, pero en realidad se ven muy antojables.

Todo esto que les describo lo comencé a notar apenas hace un par de años, pues antes de iniciar una vida sexual activa no tenía tan desarrollado el morbo. El caso es que yo me di cuenta a partir de que acudía mucho con mis primos a jugar video juegos, además de que constantemente tenía que ir a su departamento por cosas, fue así como pude cachar varias veces a Paty en ropa ligera.

Pero mi morbo se acrecentó al imaginarme el cómo se cogían a mi tía su novio Javier, pues Paty estaba completamente idiota con su nuevo novio, además de que era el primero después de su separación con su esposo. Mi tía se la pasaba cogiendo con Javier en su departamento y para esto no tenía ni una precaución pues sin importarle que estuvieran sus hijos ella se encerraba en su recámara y se aventaba tremendas cogidas, esta situación provocó muchos problemas en sus hijos al grado de que tuvieron que irse sus dos hijos mayores a vivir con su papá, pues era insoportable oír los quejidos de su madre cuando se la cogían, yo inclusive fui testigo de los gemidos de placer que emitía mi tía cuando se la cogía Javier, situación que me incomodaba al estar con mis primos, pero que provocaba que fuera a mi departamento a masturbarme recordando esos ricos gemidos.

Al irse sus hijos, Paty tuvo el campo libre para coger a gusto con Javier, incluso se cambió a la recámara de mis primos la cual es más grande y cómoda, yo seguía siendo testigo de cómo se cogían a mi tía y trataba de hacerme presente cada vez que Javier iba a verla, pues Paty me pedía que cuidara a su hijo menor el cual llevaba un rato con mi mamá, pero el niño se aburría y tenía que llevarlo de nuevo con su mamá y esos eran los momentos precisos para observar cómo se cogían a mi tía, mientras le daba algún dulce a mi primito y lo dejaba viendo tele, iba a la recámara de Paty y me ponía detrás de la puerta a escuchar como se la cogía Javier, las primeras ocasiones me limité a escuchar los gemidos de placer aiiiiiiinnnnnn, aiiiiiiinnnnn, ahhhhh, auuuuhhhhhhh, esos eran los momentos ideales para sacar mi enorme verga y chaquetearme.

Esto se volvió una constante al grado de querer ver más. Para mi fortuna mi recámara está comunicada con su recámara por medio de una ventana la cual permanece clausurada, es decir está pintada con una pintura blanca que impide la visibilidad, pero yo me las ingenié y tallé la pintura de mi lado. Sólo faltaba hacerlo del lado de la recámara de Paty, cuestión que tardó un tiempo en que pudiera hacerlo, pues no era tan fácil hacer esa tarea; pero el caso es que la oportunidad se dio y pude tallar la pintura y quedó un espacio por el cual se podía ver su recámara. Oh y vaya espectáculo.

Me frotaba las manos porque llegaba el momento de ver algo, y no tardó mucho, alrededor de las 6 de la tarde ella salió de bañarse, traía una toalla amarrada a la cintura y las enormes tetas al aire libre, en ese momento mi verga se puso más dura de lo que ya estaba de por sí, se sentó en la cama y comenzó a secarse el cabello, después tomó la crema y la untó en sus deliciosas piernas amarillas, tomó una parte de la toalla y se secó su puchita la cual no podía ver bien, tomó un calzón rojo y se los puso enseñándome unas enormes nalgas, después se puso el brassier, contemplé ese espectáculo mientras sacudía mi verga, no esperé más y saqué más leche que nunca.

Este tipo de sesiones las tenía diario, pero el mayor show era cada tercer día en que iba Javier a cogérsela, la primera vez que vi como se la cogía me excité demasiado, pues entraron a la recámara y comenzaron a besarse y Javier fue al punto, se bajó el pantalón y dirigió a mi tía Patricia hacia su verga, mi tía se veía que la chupaba muy rico, Javier como pudo le bajó el pantalón y comenzó a meterle el dedo en el culo, así estuvieron por unos 5 minutos, período en el que no aguanté y ya me había venido de lo excitado. Mi tía Patricia se paró y pude ver una rica tanga color melón, mientras Javier se quedaba sentado en la cama y se despojaba del pantalón y la camisa, y mi tía se quitaba la blusita y su sostén de donde salieron sus enormes melones.

Mi verga ya estaba dura otra vez y lo estuvo más cuando Javier la atrajo hacia él y le comenzó a mamar las chichotas, mientras sus manos las tenía en sus enormes nalgas, cayeron a la cama y se besaron, Javier hizo un giro y puso a Paty en cuatro patas, le quitó la tanga y comenzó a mamarle su rajita, en eso se escucharon los primeros gemidos de mi tía, muy leves, pero los escuchaba, Javier no aguantó y se la clavó en esa posición, yo podía ver el rostro de mi tía y el movimiento de sus chiches, mientras masajeaba mi verga ya bien mojada y dura, Javier no se contuvo ni 5 minutos y se vino, al igual que yo, se retiró de Paty y se acostó unos segundos.

Al cabo de unos minutos Javier comenzaba la segunda cogida, ahora levantó a mi tía y la puso en su verga, mi tía se daba unos sentones muy ricos, mientras escuchaba sus quejidos, ainnnnn, auuuunhh, ainnnnnn, auuuhhh, mi leche salió de nuevo, de lo tan excitado que estaba, Javier estuvo así por unos 8 ó 10 minutos y terminó dentro de ella. Yo me retiré del pequeño orificio y limpié mi semen, después de un rato volví a ver hacia su recámara y ya estaba ahí su pequeño hijo con ellos, por lo que interrumpieron sus cogidas.

Así es como yo tengo un extraordinario espectáculo diario y en vivo, en otra ocasión les contaré cuando me llegó mi turno.

Autor: Daniel

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Marisela

Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron, me arqueo, culebreo, salto, grito, me muevo cada vez más, mi respiración se vuelve entrecortada, por momento sentía tu presencia y lo hago más rápido imaginándome que eres tú que me estás dando la más rica de las cogidas, voy soltando gemidos sin poderme controlar hasta que estallo en un gran orgasmo, grito de placer, siento que mi coño palpita y aprieta mis dedos.

Hola mi nombre es Marisela vivo en Caracas, Venezuela, tengo 20 Años, esto me pasó hace algún tiempo.

Una noche después de estar navegando en unas páginas eróticas, tenía unas ganas enormes de hacer el amor, pero a pesar de ser muy atractiva, en ese momento no tenía pareja, me desnudé y me puse la ropa más sexy y excitante que tengo, me puse un sostén blanco casi transparente, en el cual se notan mis pezones rosaditos, y paraditos, tengo tetas de buen tamaño y paraditas.

En la parte de abajo me puse un hilo dental muy sexy y pequeño del mismo color, el cual ya se encuentra mojado y huele a sexo, en él se marca mi cuca y el depilado una especie de bigotico alrededor de mi rajita, en la parte de atrás es una tira que entra por la raja y un poquito más ancha en la entrepierna. Se ven muy sexy mis redonditas, duras y paraditas nalgas, mi cuca con su corte. No sé si suena como pedante, pero me veo súper bella y buena.

Empecé a masajearme los senos, se siente muy rico, los pezones se endurecen mucho más. Tenía los pezones completamente erguidos, como nunca les había visto… siento que mi coño se va mojando y empieza a palpitar, cada vez se siente más rico, sigo bajando mis manos despacio, estoy en mi vientre, a medida que voy bajando lo siento más divino, sigo acariciando muy suavemente alrededor de mi cuquita, por encima del hilo, que ya está muy mojado, cada vez me excito más, tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no introducir mis dedos en la rajita, las yemas de mis dedos siguen tocándose los alrededores de mi rajita que anda a punto de estallar, también toco la parte interior de mis muslos, me es difícil controlarme, empiezo a jugar con mis pelitos que están todos mojados y la cuca sigue palpitando.

Comienzo a acariciar mi rajita la cual está súper mojadita que rica sensación. Me llevo el dedo medio de mi mano izquierda a mi boca me imagino que este es uno de esos ricos penes que minutos antes me habían excitado solamente viéndolos, y siento más placer y suelto varios gemidos, abro un poco más mis piernas. Poco a poco me fui quitado la ropa sexy que me había puesto. Me imagino que me estás observando con tu gran pene a millón, con ganas de comerse a su coño, siento que voy a estallar, me llevo el dedo a mi rajita está súper mojada como si fuera una sopa, al tocar mis dedos mi agujerito no puedo evitar soltar dos gemidos de placer, mi mente se imagina a tu pene, en el cual se destacaban sus venas, y la punta brillando por tus jugos, deseándolo me excito más.

Con mi mano derecha empiezo a agarrar mi clítoris que está totalmente hinchado, lo voy masajeando. Yo seguía jadeando incapaz de ahogar mis gemidos… que son cada vez más profundos y prolongados, mientras con la otra mano empiezo a meterme un dedo, luego dos y hasta tres, pero al sentirlos gemí intensamente… Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron… me arqueo, culebreo, salto, grito, me muevo cada vez más, mi respiración se vuelve entrecortada por momento sentía tu presencia y lo hago más rápido imaginándome que eres tú que me estás dando la más rica de las cogidas, cada vez lo hago más rápido y voy soltando gemidos sin poderme controlar hasta que estallo en un gran orgasmo, grito de placer (espero no haber despertado a los vecinos), siento que mi coño palpita y aprieta mis dedos.

Luego de ese gran orgasmo pienso en ti, me llevo los dedos a mi nariz me huelen a sexo y me los chupo, pruebo mis propios jugos, me relajo y me quedé dormida, desnuda con la luz encendida y la ventana abierta, hasta que sonó el despertador, a las 6:00 am. Y me fui a bañar para ir a la oficina.

Cuando escribo esto siento que me mojo y ganas de hacer el amor y de masturbarme rico. Como estoy en la oficina entro en el baño repito la operación anterior con la diferencia que mi dedo medio de la mano izquierda bien lubricado con saliva y con los jugos de mi vagina me lo introduzco en mi ano, siento cuando este lo va apretando, es muy rico un dedo en mi vagina y otro en mi ano, los cuales entran y salen, y lo disfruto cada vez más, estoy un rato disfrutando, voy jadeando y pegando gemidos y gritos, me tiemblan las piernas, cuando tengo el orgasmo pego un grito muy grande que pienso que se oyó en todo el edificio. Han sido dos orgasmos muy placenteros.

Espero que este relato les guste si quieren hacer un comentario.

Autora: marmarfi

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