Buenas Vibraciones.

Mis pies dejaban rastros de huellas mojadas en el suelo de la habitación mientras me apuraba a traves del cuarto para encender la televisión, deteniéndome solo para asir mi albornoz de seda de la cama mientras pasaba. Había estado duchándome en mi cuarto de baño, prestando oído a los sonidos de la noche a traves de la puerta cuando fueron interrumpidos súbitamente por una transmisión local urgente que ahora me apresuraba a escuchar.

Mientras me aproximaba a la pantalla, la imagen cambió de un joven reportero a un mapa del estado con una raya delineada en rojo al centro, rápidamente reconocí que estaba indicando un pueblo a no menos de veinte millas de mi propia casa. Presione el botón del volumen y entonces di un paso atrás de la televisión para sentarme en el borde de la cama.

“…autoridades han dicho que el incremento de la actividad sísmica es improbable que resulte en un terremoto de gran intensidad, sin embargo es probable que ocurran temblores menores a lo largo de la noche. A pesar de estas garantías al publico de todos modos a los residentes locales se les aconseja tomar precauciones razonables.”

“Maravilloso”- Murmure, sabiendo que eso significaban horas encerrada en un cubo de concreto.

Generalmente no hubiera importado, los terremotos son solo parte de la vida donde nosotros vivimos. De hecho a lo largo de los años nuestra familia ha disfrutado de algunas veces divertidas aguantando temblores menores en los confines reforzados de nuestro baño. Que con juegos de mesa, cartas y charadas los niños habían incluso aprendido a tomar refugio cuando eran jóvenes, muy similar durante los cortes de energía. Es solo que esta noche había estado esperando acostarme temprano. “Sophie… ¿dónde está tu hermano?” llame por el pasillo a mi hija, resignándome a renunciar a una noche de auto-cuidado y quizás un poco de diversión indulgente con un amigo de plástico.

“No se mamá, en el baño creo”.

“Dile que se apresure por favor, necesitamos el baño solo tengo que vestirme y…” Repentinamente, como si se adelantara a mis palabras, el suelo se levanto, mientras un temblor sacudía la casa. “Dile que vamos a entrar… va a haber un terremoto esta noche.” Apresuradamente tome la bolsa de supervivencia, que siempre estaba escondida debajo de la cama para tales emergencias, y me dirigí al armario por mi ropa.
Juntando todo con mis brazos, di vuelta rápidamente con gallardía de la habitación por el pasillo al cuarto de baño, inclusive mientras un segundo y mas fuerte temblor golpeo. Ligeramente tambaleándome, colisione con ligereza con el muro antes de recuperar el equilibrio. Delante de mí, Shopie estaba de pie frente a la entrada del baño, tocando en la puerta y llamando impacientemente a su hermano.
“Vamos James…mamá dijo que te apresuraras, ¿no puedes sentir el temblor?”
Oí una voz apagada dentro, y entonces la puerta se abrió y Shopie irrumpió adentro. Seguidamente entre yo al cuarto y deje caer el paquete de ropa y suministros en el piso. Entreví a James, parado en nuestra vieja bañera victoriana sosteniendo una toalla en la cintura.
“Vamos James, jala el tapón y salta fuera.” Volteé y cerré la puerta, asegurándome que todos los cerrojos estuvieran firmemente es su lugar.
“Podría haber esperado un minuto.” Protesto él, mientras yo volvía a dar vuelta de cerrar la puerta. No pude evitar sino sonreír a su modesta vergüenza.
“Conoces la rutina James. Encerrarse desde el segundo que el terremoto empieza…además tu hermana y yo ya lo hemos visto todo antes.” Sonreí burlonamente. “Vamos, salta fuera y ponte tu bata.” Crucé la habitación para sacar el protector de cristal en la ventana del baño y asegurarlo. Echando un vistazo a Sophie pude ver que ella ya estaba tirando de los paneles acolchados que cubrían el lavabo y el inodoro (previniendo las lesiones dé colisionar con ellos) del armario de almacenamiento.
Detrás de mi James aun se quejaba de que solo se había enjabonado.
“Pues vas a tener que quitártelo con la toalla” Conteste severamente, encarándolo y aproximándome al baño. “Date prisa, jala el tapón… sabe que esa agua en la bañera es peligrosa…” Mientas hablaba me incline dentro de la bañera, agarrando la cadena y jalando el tapón yo misma, pero antes de que pudiera terminar mi oración el suelo debajo de nosotros se sacudió de nuevo y las luces en el baño parpadearon.
Sorprendida con la guardia baja, la agitación repentina me sumió adelante e instintivamente me estire. Mi s manos se cerraron en la mojada carne de la muñeca de James, pero el también caía hacia atrás. Su mano libre subió, buscando en vano soporte. En vez de eso encontró la delgada tela de my bata de noche, y continuo cayendo hacia atrás hasta que chocó con las baldosas de caucho de la pared. Sentí la bata de noche estirarse y luego rasgarse, pero no antes de que su peso, agregado a mi impulso me arrastrara hacia él.
En un momento había estado parada en el piso del baño y al siguiente estaba encaramada precariamente en el borde del baño, mis espinillas doliendo por el impacto con el duro borde. Luchando para recobrar mi balance, pude ver a James realizando un baile extraño mientras trataba de mantener su posición en la resbaladiza superficie.
De nuevo el piso crujió y con un chillido de protesta escuche a sus pies perder la batalla por tracción. Arriba de nosotros, las luces parpadearon otra vez y abruptamente cedieron, sumiendo al cuarto en la oscuridad. Desorientada, empuje mis piernas hacia afuera, alcanzando desesperadamente por el piso pero encontrando solo aire. Mientras tanto, James se había deslizado al fondo de la bañera, gimiendo mientras se impactaba y mandando una ducha de agua al aire. Inmediatamente, sentí my propio cuerpo en movimiento, sacudido de su inestable posición mientras yo también caía.
Aterrizando pesadamente sobre mi hijo, sentí mi estomago impactar contra sus rodillas levantadas, llevándose el viento de mis pulmones en un solo jadeo, sin embargo sus piernas cedieron a mi peso y se separaron mientras me deslizaba entre ellas, forzando las a aplanarse cuando me hundí en la poco profunda agua que quedaba. Luchando para recobrar el aliento, advertí la voz temerosa de mi hija en la oscuridad.
“Mamá… James… ¿están bien?”
“Er… si estoy bien creo” gruñó el de debajo de mí. Había un extraño tono en su voz que no pude identificar completamente, pero mientras yacía ahí en la oscuridad por unos segundo, tratando de recuperar el aliento, repentinamente me percate de que mi rasgada bata se había caído, dejando la parte baja de mi cuerpo desnuda y expuesta. Para empeorar las cosas, me di cuenta de que podía sentir la flácida longitud del pene de James presionando contra mi piel descubierta. Como si hubiera leído mi mente, la voz de James hizo eco a mis pensamientos en la oscuridad.
“Er…mamá, creo que perdí mi toalla…”
“¡Realmente” -replique cáusticamente- “eso crees! “ Trate de moverme pero encontré que las escarpadas paredes lisas de la vieja bañera victoriana no ofrecían ningún tipo de tracción. Tendida de frente, mis brazos estaban inmovilizados debajo por el peso de mi cuerpo, y por las piernas de James a ambos lados. Arqueando mi espalda trate de retorcerme verticalmente pero el intento fue inútil y estaba consciente de mis pesados pechos balanceándose en el torso de mi hijo.
Me di por vencida, tratando en vez de eso de empujar mis rodillas en un esfuerzo por levantarme de él, pero mis piernas solo se deslizaron en el baño, el impulso moviéndome más hacia abajo en su cuerpo y anudando nuestros miembros más estrechamente..
“A ver, déjame intentarlo.” Dijo James, sintiendo mi lucha. Acostado en su espalda al fondo de la tina, no era más que capaz de alcanzar el borde de la bañera con las puntas de sus dedos: pero su agarre se resbalo en la húmeda superficie con el peso de mi cuerpo reteniéndolo. Detrás de mí, mis piernas se estaban enrollando contra el lado más lejano de nuestra resbaladiza prisión forzando el peso de la parte superior de mi cuerpo hacia abajo de él y sus esfuerzos causaron que yo me deslizara aun más abajo. Abruptamente sentí su virilidad levantándose desde la oscuridad para encontrarse con mi cara y sentí su pubis frotarse contra mi barbilla.
“Detente James.” Espete en pánico, girando mi cabeza rápidamente, incapaz de mover mis brazos para defenderme de la intrusión no deseada. Afortunadamente dio por vencido el intento, y al hacerlo su cuerpo de deslizo lejos de mi cara, hasta que mi cabeza descanso en su estomago.
Atrapados, nos quedamos ahí por algunos momentos, respirando pesadamente mientras el suelo continuaba estremeciéndose debajo. Detrás de mí el hoyo del tapón gorgoteaba mientras la última agua del baño se agotaba y yo consideraba la cadena de eventos que habían llevado hasta ese momento, no pude evitar reírme.
“Bueno… estamos en un aprieto ahora” Exclame bromeando. El humor fue de corta duración no obstante. James se había puesto extrañamente silencioso, y con horror, me di cuenta de por qué.
Mi hijo había alcanzado hace largo tiempo la edad de curiosidad sexual; yo había encontrado una serie de revistas de chicas en varias etapas de desnudarse en su cuarto en algún momento u otro. A los dieciocho, estaba segura de que aun era virgen- así que no era sorprendente que él pudiera encontrar esta situación extrañamente erótica… Que macho de sangre roja no lo haría, quiero decir no es como si yo fuera una mamá poco atractiva. Aun en los treinta, mi cuerpo estaba en buena condición como jamás lo había estado. Tengo suerte suficiente de haber sido bendecida con un cuerpo delgado, talla 8 que se que ha torcido unas cuantas cabezas a lo largo de los años. Mi esposo reclama que tengo el más estrecho y redondo trasero en el mundo, y las más firmes tetas 36 DD también, que mi hijo estaba descubriendo en ese mismo momento. Ubicado dentro de la hendidura de mi amplio pecho, su verga se sacudió y sentí como empezó a endurecerse, hasta que la cabeza hinchada de su virilidad emergió de los estrechos confines de mi escote
Mientras el suelo continuaba temblando, pude sentir la longitud de su eje vibrar atrás y adelante entre mis mojados globos, y a través de la oscuridad podía escuchar a mi hijo respirando en entrecortados jadeos. No me atrevía a moverme, por miedo a empeorar la situación. Usualmente los temblores no duraban más que unos minutos a la vez y silenciosamente recé que estuviéramos acercándonos al final de este. Sobre todo porque me di cuenta de que, a pesar de mi misma, estaba empezando a encontrar las circunstancias ligeramente excitantes.
Fuera de la bañera, podía oí a mi hija buscando a tientas.
“Shopie… ¿Qué estás haciendo?” Llame a mi hija.
“Estoy buscando la bolsa de supervivencia, para obtener la linterna.” Me respondió desde al lado.
“Solo danos una mano cariño…estamos atascados” Rogué desesperadamente, pero sin ser consciente de la verdadera gravedad de nuestra situación ella continuo buscando en el suelo al lado de la tina.
“Un segundo mamá… será más fácil con la luz y creo que la encontré.”
Incluso mientras hablaba, podía sentir la verga de mi hijo deslizándose con mayor facilidad entre los carnosos montículos de mis pechos, y supuse que su paso estaba siendo facilitado por los lubricantes efectos de la pre-eyaculación. Intentando no moverme solo incremento la presión de su duro eje; y además de eso, aumento mi propia excitación mientras mis cada vez más excitados pezones rozaban su ingle. Abrí mi boca frenéticamente, para demandar la ayuda me mi hija pero mientras hacía eso sentí la cabeza de su pene engordar y su cuerpo tensarse debajo de mi. Con su hinchada verga alojada firmemente entre mis tetas, y el calor saliente de mi estrecho escote, sentí cada espasmo, mientras mi hijo comenzó a eyacular. Con un trago agudo de aliento descargo su caliente semen en mi piel, el primer deposito retumbando en mi boca abierta, antes de bajar pro mi cara. Instintivamente trague cuando el cálido liquido golpeo la parte posterior de mi garganta. Cerré mi boca rápidamente y permanecí sin movimiento en aturdida incredulidad, incapaz de comprende que acababa de pasar. Debajo de mi James murmuro algo que sonó como una disculpa.
En ese momento, una luz encendió y la cabeza de mi hija apareció sobre la bañera. En el rayo de la lámpara, tomo la vista ante sí pero incapaz de ver el semen de su hermano untado sobre nuestros cuerpos, se rio de nuestro incomodo predicamento. El temblor pareció disminuir y en momentos se detendría por completo un hecho que era de agradecer, ya que la erección de mi hijo aun no se había desinflado enteramente y seguramente regresaría a su gloria total si mis tetas salpicadas de semen continuaban acariciándolo por más tiempo. Encontrando mis sentidos incline mi cabeza hacia atrás hasta que mi mirada se cruzo con la de mi hijo. Su cara traicionando los sentimientos de vergüenza y culpabilidad que obviamente estaba experimentando y a pesar de el sabor salado de su semen en la boca, no pude evitar sentir simpatía por él -después de todo, difícilmente era su culpa. Si iba a ser completamente honesta, casi me halaga que James pudiera considerarme de una manera sexual y no hay duda de que yo lo había encontrado extrañamente erótico – aunque no fue una experiencia que estaba ansiosa por repetir. Le sonreí para tranquilizarlo.
“No te preocupes acerca de ello James” Dije confortantemente “Solo salgamos de aquí y sequémonos… ¡Sophie, que tal una mano por favor!”
Mi hija se las arreglo para dejar de reír lo suficiente para pararse y tomarme, forzando su mano entre el espacio de mi pecho y mi brazo derecho, para agarrarme debajo de la axila. Incapaz de levantar my peso muerto de encima de James, si logro subir mi pecho lo suficiente para que escabullera un brazo de debajo de mi. Torciendo my cuerpo con torpeza, empuje hacia abajo en el muslo de mi hijo a pulgadas de si polla, provocando lo que supongo fue un gemido de dolor de él y gradualmente nuestros miembros se separaron y fui capaz de voltearme encima de él. Era consciente del hecho de que el esfuerzo nos había dejado en una posición aun más comprometedora. Con mi espalda hacia él y un brazo soportándome a mi misma en su pecho, su verga estaba ahora presionada en la suave carne de mi trasero, peligrosamente cerca a la entrada que le había dado a luz hace todos esos años. El hecho de que James hubiera dejado de quejarse acerca del asalto a su cuerpo y se hubiera quedado congelado me dijo que el también estaba al tanto de esto. Me encontré preguntándome a mi misma si era horro lo que le había hecho caer en silencio o algo más. Fugazmente, me acordé de su dura polla enterrada entre mis tetas, vaciando su semilla en mi cuerpo, y me di cuenta con un impulsivo espanto que podía sentir un calor creciendo entre mis piernas.
En shock y avergonzada de mis pensamientos privados estaba súbitamente con muchas ganas de poner algo de distancia entre nosotros Afortunadamente estaba casi libre todo lo que faltaba era que yo tirara de mis piernas, girar alrededor, buscar por un punto de apoyo y tener a mi hija jalándome de la bañera, sin embargo, no podía negar los fuertes sentimientos de excitación que fueron menguando a través de mi cuerpo. Mientras tomaba la mano de mi hija y ella me jalaba hacia enfrente, mis pies encontraron agarre en el piso del baño, uno entre las piernas de James y el otro bajo la axila. Con mis piernas bastante separadas sobre la parte superior de su cuerpo supe que desde su posición era capaz de mirar directamente a mi entrepierna y ver claramente mis labios color de rosa situados en un montículo recortado de oscuro vello púbico. Nunca he sido tímida alrededor de mis niños, pero el pensamiento de tan íntimo escrutinio ciertamente me hubiera avergonzado antes de hoy. Ahora sin embargo, me sentí culpable de admitir que me excitaba y mientras me paraba sobre él, inclinándome hacia adelante por la cintura y extendiendo la mano libre para equilibrarme en los bordes del baño, ojeé hacia abajo para ver sus ojos trabados en mi coño humedecido y su verga en atención. Desde luego, lo que había ocurrido hasta ahora, podía descartarlo como inofensivo. Desafortunadamente, la naturaleza está llena de ironías parece.
Al momento las placas tectónicas flotando en el manto de lava millas bajo nuestros pies, colisionaron con violenta fuerza, y la tierra tembló con el impacto. La conmoción resultante fue dos veces mayor que cualquiera de los que habíamos sufrido ese día, y la fuerza arrancó mi mano de las manos de mi hija y le envió a través de la extensa sala, linterna en el aire, aun cuando arrancó las piernas de debajo de mí y me dejó caer me como un saco de ropa sucia en mi hijo.
Por varios segundos, James y yo rebotamos alrededor de la bañera como un par de zapatillas en una maquina lavadora. Desorientada y sacudida me di cuenta de que había aterrizado sobre james, encarándolo y sentada. El estaba debajo de mí, pero se las había arreglado para enderezarse también, y con mis piernas envueltas alrededor de su cintura sosteniéndonos juntos, mis senos rebotaban incontroladamente en su cara. La linterna de deslizo por el piso, parpadeando su haz violentamente alrededor de las paredes hasta que se apago, metiendo al cuarto en la renovada oscuridad, justo cuando los cristales de la ventana resonaron detrás del panel de protección. Detrás de mi sentí los pedazos de cristal caer en mi hombro y retrocedí bruscamente del súbito dolor, impulsándome contra James. En ese momento, el principal terremoto cedió, casi abruptamente como golpeo, y el levantamiento violento inicial de la tierra dio lugar a constantes vibraciones ondulantes, mientras las ondas secundarias se alejaban del epicentro.
“Mamá… ¡tienes que dejarme ir!” lo escuche decir, sobre el retumbo agonizante de afuera, pero me aferre estrechamente a él. Fuera de los protectivos confines de nuestro baño reforzado, un terremoto se estaba liberando en completo poderío en nuestro pueblo. Dentro del refugio blindado, amortiguadores de goma suavizaron el asalto, y a través de los años nuestro refugio a probado su efectividad para mantener a nuestra familia lejos del peligro, sin embargo, cuando James habló, asumí que el pánico extremo a su voz fue una reacción a la bestia fuera.
“Está bien…” Les asegure en voz alta. “Al menos no podemos dañarnos el uno al otro si estamos atorados juntos.” Agregue rápidamente a mi hijo.
“No es eso de lo que estoy preocupado mamá, no entiendes, tienes que dejarme ir.”
Su voz era urgente ahora, y de pronto entendí. En los pocos segundo que habían pasado desde que callera sobre mi hijo, me había dado cuenta del hueso duro de su cadera, intermitentemente picando la parte superior de mi muslo en la base de mi culo. Distraída había puesto poca atención pero ahora me daba cuenta de que no era en realidad su hueso de la cadera.
Lo que podía sentir era su verga, totalmente erecta y directamente debajo de mí, empujando contra my carne como si buscara el camino de menos resistencia. Deslizándose en la hendidura entre mis posaderas, golpeo y empujo hacia abajo en mi para venir a descansar momentáneamente en la entrada de ni ano. Por un momento, pensé que podría penetrar mientras hacía estocadas persistentemente en la estrecha abertura y consternada, trate de tirar hacia atrás. Era demasiado tarde no obstante, el movimiento logro solo desalojar su verga de mi culo pero al caer de nuevo en su regazo su inflamado miembro se hundió en los suaves pliegues de su vagina. Mis ojos se abrieron en horror mientras apretaba mis piernas estrechamente alrededor de la cadera de mi hijo en un último intento de evitar me deslizarme en su polla dura. Parece que la gravedad tenía otras ideas, y sin resistencia de mi ya húmeda entrada, su gorda cabeza empujo con facilidad dentro de mí, empalándome en su grueso eje.
Incapaz de detenerme, un gemido de placer escapo a mis labios. Con mi marido fuera, habían sido semanas desde que había visto acción. James malinterpreto el sonido negativamente.
“Lo siento mucho mamá” dijo el dócilmente, y por una vez en mi vida, yo estaba totalmente sin palabras. Esta noche había visto una cadena de acontecimientos fuera de control en espiral. Tantas posibilidades incalculablemente pequeñas habían conspirado para verme aquí, en una posición en la que yo nunca en un millón de años hubiera anticipado estar,- una posición en que ninguna madre debería estar nunca. Aun así aquí estaba, entrepierna a entrepierna con mi hijo, su verga llenando mi vagina, y todo tipo de pensamientos dando vueltas en mi cabeza como un huracán. Pero lo más sorprendente de todo, lo que volvía una y otra vez a mi mente, fue una idea única y aterradora que se mantuvo empujando su camino hacia el centro de mi conciencia. Un pensamiento minúsculo que mantenía mi cuerpo inerte cuando debería haber estado luchando como una mujer loca – terremoto o no, para desalojar el miembro de mi hijo de mi cuerpo. Un pensamiento repitiéndose cada vez con mayor vehemencia… “¡Dios se siente tan bien!”
Inmóvil, permanecí cabalgando a mi hijo, luchando con mi agitación interior. Al otro lado de la habitación podía escuchar a Sophie en la oscuridad y un nuevo temor me vino a la mente. Sabía que ella estaría buscando la linterna. Como si la situación no fuera suficientemente mala, solo podía imaginar la humillación de tenerla a ella encendiéndola y siendo testigo de lo que estaba ocurriendo en la bañera.
“Solo siéntate quieto,” alcance a murmullar con voz ronca, “… ambos, se terminara pronto.” Estaba tratando de hacerlo sonar como si fuera un suplicio; que era algo que nosotros podríamos aguantar, rezando por que pasara tan rápido como fuera posible. La verdad es sin embargo que yo no quería que pasara. Con cada segundo que pasaba que su verga estaba incrustada en my coño, su ingle restregándose contra mi hinchado clítoris con cada ondulación del suelo debajo de nosotros, podía sentir el calor de mi deseo sexual naciendo dentro de mí.
“Sophie…” jadeé débilmente… “¿Estás bien? Solo deja la lámpara y encuentra algún lugar seguro para sentarte.”
“Estoy bien mamá, ¡encontré la antorcha pero está rota!”
En la oscuridad, alivio mezclado con un familiar sofoco que calentó mi cuerpo mientras diminutos escalofríos de placer emanaban de mi entrepierna y fluyeron atreves de mí como electricidad. Mientras el suelo subía y bajaba, sentí la verga de mi hijo seguir el movimiento, hundiéndose entre mis labios con creciente facilidad cuando mis jugos de bienvenida se vertían a lo largo de su eje, lubricando el camino. Silenciosamente, mordí mi labio para retener suspiros de placer, amenazando a escapar mientras se tensaba mi cuerpo, su gentil cogida provocando mi hambrienta vagina a aun mayores estados de excitación hasta que luche para contenerme a mí misma.
Desde su mortificada disculpa James había estado en silencio, pero gradualmente podía escuchar su respiración acelerarse en traición a sus propios esfuerzos tensos para controlar su excitación intensificada. Dividida entre pretender permanecer al margen y consolar a mi auto inculpado hijo, mis brazos de deslizaron por propia voluntad para sujetar su cara entre mis palmas.
“Está bien James” Me escuche tranquilizándolo suavemente… “Está bien” y su cuerpo pareció relajarse levemente a mi voz de aceptación. Lentamente lleve su cara a mi pecho, mantuve su cara contra mis bamboleantes tetas mientras su verga se mecía dentro de mi cavidad en llamas. Entre mis piernas, podía sentir mi propia humedad mientras el templado liquido fluía de mi coño mojando mis muslos y trasero, e involuntariamente mi estrecho agujero se contrajo alrededor de su gordo eje mandando espasmos de placer a través de my cuerpo. Me di cuenta que lentamente, la rítmica presion de su pene estirando mis mojados labios me estaba llevando cada vez más cerca al orgasmo, pero más que un sentimiento de embarazo, me encontré ansiosa- desesperada a acabar sobre la dura polla de mi hijo.
Finalmente, con la lujuria más allá de importarme mande a volar toda mi indecisión al viento. Frotando mi coño hacia abajo para encontrarme con el siguiente empujón de la verga de James, gemí sin pudor mientras él se sumergía en mi lascivo agujero. Permití que mis manos vagaran sobre su cuerpo, entretanto su longitud me penetraba una y otra vez, y entonces imprevistamente sentí una cálida humedad envolver mi pezón, mientras llevaba uno de mis pechos en seguida a su boca, tocando toscamente mi culo con sus manos. Gimiendo como puta de astillero, sentí crecer la marea de mi clímax, que brotaba de mi coño fundido como una tormenta de fuego. Mu dentro de mi empapado agujero, pude sentir su verga engordar y supe que estaba a momentos de llenarme con su semen caliente. De pronto el suelo dejo de moverse a la vez que el temblor pasaba. Sin su movimiento, ya no estaba montando en su ansioso pene; en vez de eso descansaba tentadoramente dentro de mí. Fervientemente trate de renovar el movimiento, pero mis piernas ahora enrolladas en su cadera obstaculizaban en vez de ayudar. Exasperada, retire mis piernas de alrededor del, enroscándolas debajo de mi y levantándome. En la oscuridad, percibí un decepcionado quejido mientras su rígido miembro se deslizaba de mi frustrada abertura. Arrodillándome frente a él, resbale mi mano entre nosotros y tomando su polla la guie de vuelta a mi impaciente coño- deslizándose hacia abajo felizmente sobre el resbaladizo tallo. Sin impedimentos ahora lo monte a mi propia voluntad bombeando su polla más y más adentro hasta que una oleada de placer estalló sobre mí como una ola gigantesca.
En ese instante la lámpara se encendió.
“Hey la arregle, la parte trasera se rompió y las baterías se cayeron…” La voz de Sophie se detuvo en seco, cuando el rayo luminoso cayó sobre la pared detrás de nosotros. Sus ojos de inmediato tomaron la imagen de su madre, la columna vertebral arqueada y la cabeza hacia atrás mientras la polla de su hermano explotó dentro de mí, revistiendo mi agujero con su espeso semen. Mis ojos febriles sostuvieron la mirada de mi hija como pidiendo disculpas, incapaz de evitar mi clímax, mi boca y un gemido de placer extático gruño en mi garganta. Ardientemente me forcé a mi misma a bajar, llevando el pene de James profundamente dentro de mi pasaje en contracción y el bramo con satisfacción mientras continuaba frotando mi vagina en el, ordeñando la última gota de seme de su pulsante verga.
Afuera el terremoto había pasado, pero el silencio que rodeo los confines de nuestro pequeño cuarto de baño era más ensordecedor que cualquier cosa que la naturaleza pudiera lanzarnos. Lentamente, me levante de mi hijo, su miembro encogiéndose rápidamente salió audiblemente de mi ahora vacio agujero, en medio de un cóctel de semen y líquido. Todo el tiempo, Sophie miró a través de ojos atónitos la escena frente a ella, una mano tapando su boca en incredulidad.
Durante casi un minuto, mire a cada uno de mis dos hijos, buscando ansiosamente algo apropiado para decir, pero fue James quien rompió el incomodo silencio.
“Diantres mamá… lo siento mucho y todo, pero… ese fue el mejor encierro que alguna vez haya habido” Incluso aunque en su rostro se dibujo una contrariada sonrisa, escuche a Sophie soltar una risita detrás de su mano y las esquinas de mi propia boca temblaron con mis mejillas enrojeciendo, a pesar de ser un poco tarde para la vergüenza.
“Sophie yo…” Empecé titubeantemente, pero rápidamente ella me interrumpió.
“No…mamá está bien. Lo que pasa en el refugio se queda en el refugio- además… ¡creo que he atestiguado la cosa más caliente que he visto nunca!”

Esta historia fue traducida del inglés al español pues me encanta, espero la disfruten. Escrita por Skei0.

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