Mi Lola con un negro

Omar acostado con la pija parada y ella arriba de él enterrándosela por completo, mi esposa gritaba de placer, mientras las tetas se balanceaban sobre la cara de Omar, este aprovechaba y se las chupaba muy rico. Hasta que acabaron al unísono, Omar le llenó de leche su cuevita y mi esposa acabó en ese instante con unos gritos que aun recuerdo, nunca antes la había visto y oído acabar así.

Hola a todos, les contaré como mi esposa (41) se encamó con un negro ya que esa era la fantasía que ella tenía en su mente.

Como ya saben yo soy Juan (44) un cornudo consciente y siempre la complazco en todo lo que me pide. Una noche en la cama nos estábamos dando con todo y era en esos momentos en que a ella le afloraba la calentura, me pedía que le haga la colita, me decía, dame tu pija mi amor, yo la estaba cogiendo y ella se la saca y se da vuelta en la cama, se pone en cuatro y me dice, chupame la colita amorcito, ensalívamela bien…

Yo le pasaba la lengua y le metía un dedito en su ojete y le decía, que caliente que estás, ¿no te gustaría tener otra pija ahora para disfrutar?, ella me decía que sí, que le gustaría pero que quería la de un negro, ya que aun no se había comido a ninguno, le pregunté donde lo busco amor, no sé, me respondió, búscame uno papito, búscame uno que me quiero comer una flor de pija.

Luego la ensarté por el culo y ella se movía como una yegua y decía, dame papi que acabo, acabo aghhhhhhhh, y yo también terminé en ese momento llenándole el culo de leche.

Se tiró en la cama y me miraba con esa cara de puta viciosa que tenía, me dijo papi, me tenés que cumplir mi fantasía. Yo en la semana pensaba donde iba a encontrar un negro ya que en mi ciudad no había ninguno, hasta que un día fuimos a una feria regional de artesanos y ahí había un negro vendiendo artesanías.

Mi esposa me dijo, papi, ahí,  mirá papi ahí, ella lo había descubierto. Vamos a comprar algo papi, ella fue lo más sensual que pudo como para que el negro la mirara, estaba vestida con una mini negra bien pegada al cuerpo y una remera que resaltaba sus buenas tetas que tiene. El negro era venezolano y hablaba español por suerte, ella charló mucho con él y se hacía la tímida porque cuando él la miraba a los ojos ella bajaba la vista. Se llamaba Omar y tenía 28 años, nos conto que se quedarían 3 días y que luego iban a ir a otro pueblo a vender.

Luego de comprarle algo nos retiramos con mi petisita y esta contorneaba el culo como para que Omar la viera irse. Se notaba que estaba caliente, porque en el auto me empezó a tocar mi pedazo y a manoseármelo, me pedía que la clavara allí mismo, que el negrito la había dejado caliente con solo mirarla, cuando llegamos a la casa me preguntó, papito ¿qué vas a hacer por tu mujercita?, se hacía la gatita y se me pegaba al cuerpo y me decía, quiero pija amor, dame tu pija, mira como me puso el negrito, ahh, que lindo que era, ¿le viste las manos que tenía? bien grandes , ahhh que pija que debe tener, ahí fuimos a la cama y ella me desnudó por completo y comenzó a chuparme la pija y decía, ahhh si lo agarro a ese negrito como se la voy a comer, ay papi, con solo chuparte la pija estoy acabando.

Le dije, ¡que puta que sos y que caliente que estás! Puta. Puta, le gritaba luego voy a hablar con Omar y le voy a decir que querés coger con él. Papi… ¿Así le vas a decir de una?, Si mi amor, si es lo que estas deseando, ¿o no?…Si papi, es lo que quiero, ¿y cuándo va a ser?, Para no seas tan loca, vamos a ver, él dijo que se quedarían por 3 días. Mientras tanto me seguía chupando la pija hasta que le acabé un montón de leche que ella tragó muy rico.

A la tarde encaré para la feria y lo fui a ver a Omar, cuando me vio se sorprendió y se sonrió también, creo que el hijo de puta ya sabía a qué iba yo. Comenzamos a charlar y me preguntó por Gloria, yo le dije que se había quedado en casa esperándome, comenzamos a hablar de pavadas hasta que le pregunté, Omar, ¿vos sos casado?, él me dijo que no, que solamente tenía una novia que estaba estudiando y se había quedado en la ciudad. Yo le dije, ¿Querés venir a cenar con nosotros esta noche? porque mi petisita quiere verte de nuevo antes de que te vayas, él se sonrió y me dijo, ¿Para qué quiere verme?

Yo le dije de una que ella tenía una fantasía que nunca había podido cumplir y que era estar en la cama con un negro, lo único que pide es que sea bien dotado, él se sonrió y me dijo que mi esposa le había gustado mucho y que si que tenía una buena pija de como 22 centímetros.

Quedamos en que yo lo vendría a buscar a las 20:00 horas y que iríamos directo a la casa a cenar y luego el postre. Y así fue, a la noche lo llevé a casa y mi esposa se había puesto un vestido de noche bien ceñido al cuerpo donde le resaltaban las tetas y tenía la espalda descubierta.

Mi Gloria estaba toda nerviosa, se le notaba, así que en la cena se tomó un vaso de vino y se fue calmando, luego de cenar nos sentamos en el living y yo me fui al baño, siempre tardo un poco porque me gusta leer un poco, cuando salgo los veo en el sillón, a él con los pantalones bajados y a ella arrodillada chupándole la pijota que tenía, tenía el vestido desacomodado, con la falda para arriba y con las tetas al aire, Omar la agarraba de la cabeza como dándole el ritmo que quería a la chupada que le estaban dando, en un momento ella paró y le dijo, vamos a la cama amor que quiero que me cojas y me entierres esa vara que tienes, así que lo agarró de la pija y lo llevó escaleras arriba, yo ya estaba recaliente con la escena que había visto, así que me fui con ellos y me senté en un sillón como un espectador.

Omar acostado con la pija parada y ella arriba de él enterrándosela por completo, mi esposa gritaba de placer, Ahhhhhhhh me mata…..me mata mi amor, mira como me coge, mira, mientras las tetas se balanceaban sobre la cara de Omar, este aprovechaba y se las chupaba muy rico. Hasta que acabaron al unísono, Omar le llenó de leche su cuevita y mi esposa acabó en ese instante con unos gritos que aun recuerdo, nunca antes la había visto y oído acabar así.

Que rico Omar, que rico, le decía, me mataste, le decía, que rica pija que tienes, y mira aun la siento parada dentro de mí, que divino, que divino. Ella se baja y se pone de espaldas en la cama y Omar le miraba el culo divino que tiene mi petisa, la comienza a acariciar y mi petisita comienza a reaccionar y le dice, quiero esa pija en mi culito, Omar no sé si va a entrar pero quiero probar, se puso en cuatro mientras Omar le chupaba el culo y la ensalivaba bien, cuando le apoyó la pija en la entrada esta no entraba así que le metía un dedo y luego dos, mi mujercita le dijo que en la mesita había una crema y que le pusiera bastante…

Yo  le alcancé la crema y se la di a Omar que comenzó a embadurnarle el culo a mi petisa. Y ahí comenzó la penetración, a ella le dolía porque nunca se había comido una tan grande por el orto, pero le pedía que no parase, que se la metiera, Omar comenzó a empujar y de a poco la fue introduciendo en su culito, mi esposa gritaba de dolor que a poco se fue calmando y se transformó en placer.

Así fue como le llenaron el culo de leche y ella acabó por enésima vez. Mi esposa se acercó a mí y me dijo, te amo mi papi, Te amo por cumplirme mis fantasías y te voy a hacer una buena chupada porque mi conchita y mi culito me duelen mucho.

Saludos…

Autor: Juan

Goza con un buen video, clica aquí. http://www.videosmarqueze.com/ y lo guardas en tu PC

Me gusta / No me gusta

Negrita sudamericana

Gloria gemía, iba a ritmo, de más lento a más rápido, en el más veloz estuve unos minutos, noté que iba a correrme, entonces paré y ralenticé la marcha, Gloria tomó con una mano mis testículos, y los estuvo acariciando unos segundos, le apreté los glúteos, dejando mi pene encerrado en ellos entrando y saliendo de su coñito, esto me gustaba mucho, ella lo agradecía, me miraba mientras gemía.

Este relato acaeció hace unos cuantos meses, con motivos de trabajo, la empresa me mandó a Buenos Aires un mes. Cuando llegué, por la mañana, me acomodé en el Hotel, y por la tarde fui a ver la ciudad un poco, antes de empezar al otro día con el curso, así pasé por la Avenida Nueve de Julio, vi la Torre de los Ingleses, el Teatro Colón, el Puerto Madero, hasta llegar a la Plaza de Mayo, donde me paré en un bar cercano a tomar una copa.

Mientras me bebía lo solicitado, miraba la gente que se encontraba en la plaza, y de todas, me llamó una la atención, era una mujer, de raza negra, pelo negro corto, alta, delgada, con buenas curvas tanto en sus pechos como en su culo, vestía con unos vaqueros azules y un top blanco. Cuando terminé de beberme la copa en el bar, me fui a sentar en un banco cerca del que ella se encontraba leyendo un libro, y me puse a disfrutar de ella. Al momento, un hombre llegó y se sentó a su lado en el mismo banco, y segundos después le empezó a decir que era muy guapa, que estaba deseando follar con ella, agarrándola del brazo, yo al ver eso, me acerqué hacia ellos, y les pregunté si había algún problema, él me dijo que no, y ella que sí, que el hombre la quería violar, al decir esto él la soltó y se fue del lugar.

Tras esto nos sentamos en el banco, y entablamos conversación, se llamaba Gloria, era jamaicana, estaba allí trabajando en una casa limpiando, ella hablaba mal el castellano así que unas veces en un calamitoso español, otras en inglés y otras en espaninglish nos fuimos entendiendo. Tras un rato, la invité a cenar en mi hotel, ella aceptó y nos dirigimos hasta el Gran Hotel Argentino. Mientras cenábamos, Gloria que se dio cuenta de que la miraba, admirando su cuerpazo, me preguntó que si ella me gustaba, yo esperé unos segundos y le contesté afirmativamente con la cabeza, ella sonrió. Tras cenar Gloria me dijo que si la iba a invitar a mi habitación, le dije que sí y nos fuimos hacia ella.

Nada más entrar en mi habitación nos besamos con gozo, nos desvestimos y nos fuimos a la ducha, nos enjabonamos mutuamente, comencé a besar su nuca mientras mis manos recorrían toda su anatomía, ella hacía lo mismo, mi polla estaba muy dura, sus pezones apuntaban al techo. Tras esto, nos fuimos hasta la cama, me tumbé boca arriba y ella encima de mí adoptando la postura del sesenta y nueve, lamía su coñito, su clítoris, sabía delicioso, Gloria me chupaba la polla, subía y bajaba, daba pequeños mordiscos, la lamía, pasaba lentamente su lengua por mi glande haciéndome estremecer, yo seguía concentrado en su clítoris, hasta que de repente comenzó a tener pequeñas convulsiones, seguidas de bastante flujo que anunciaba el orgasmo que estaba teniendo, continuaba lamiendo su clítoris, ella me decía que no parase, hasta que soltó un profundo suspiro, señal de que había llegado al fin. Pasado este, se giró, se agachó, agarró mi polla de nuevo y la empezó a trabajar, metiéndosela casi entera en su boca negra, disfrutando de ella, hasta que consiguió que me corriera, dirigió mi leche hacia sus tetas, se la restregó como si fuera una crema corporal. Tras esto hicimos un pequeño descanso.
Pasado un tiempo, comenzamos al unísono a acariciarnos, estuvimos así un buen rato, hasta que volvimos a ponernos a tono, después mutuamente nos acariciamos nuestros aparatos, y cuando estaban mojaditos, la puse a cuatro patas, me puse detrás de ella y a continuación se la introduje lenta y progresivamente hasta que llegó al final, ella soltó un gemido. Le empecé a acariciar sus negras tetas, su espalda y su clítoris con mis manos. Pronto comencé a darle, a bombearla, ella se agarraba fuertemente con sus manos a la sábana.

Gloria gemía, iba a ritmo, de más lento a más rápido, en el más veloz estuve unos minutos, hasta que empecé a notar que iba a correrme, entonces paré y ralenticé la marcha, Gloria tomó con una mano mis testículos, y los estuvo acariciando unos segundos, le apreté los glúteos, dejando mi pene encerrado en ellos entrando y saliendo de su coñito, esto me gustaba mucho, ella lo agradecía, me miraba mientras gemía.

Cuando me recuperé, comencé a ir más rápido, a follarle su coñito, le abría las nalgas, podía ver su culo, el cual era más negro aun que su piel, era espectacular, le escupí varias veces en su ano, me metí el dedo en la boca llenándolo de saliva, y poco a poco se lo metí por el culo, se lo dejé dentro mientras me follaba su coño, momentos después con el dedo fui taladrando su culo, ella gemía alocadamente, su respiración estaba acelerada, le giré la cara para poderla ver mientras le perforaba, y en ella se veía reflejada el sufrimiento y placer que le producía, me encantaba mirar a esa negra.

Trascurridos unos minutos, explotamos casi a la vez en el segundo orgasmo de la noche, nos quedamos quietos, su coño se fue llenando de mi semen, ella iba recuperando la respiración normal. Al cabo de un rato quedamos en la cama tirados, para pasados unos minutos empezar ella a vestirse, decía que tenía cosas que hacer. Cuando terminó de ponerse la ropa, se fue.

Autor: Fary

pabloeresmas@hotmail.com

Goza con un buen video, clica aquí. http://www.videosmarqueze.com/ y lo guardas en tu PC.

Me gusta / No me gusta

Gloria, la señora ecuatoriana

Mi pene entró con mucha facilidad y fue metérsela hasta el fondo, ella empezó a moverse junto conmigo, le pedí que se frotara la tortona por adelante mientras yo le abría las nalgas en cada penetración, esto le provocó un orgasmo más. Le di vuelta de nuevo y me le subí encima, puse sus piernas sobre mis hombros y me dejé ir hacia adelante, la tenía hecha una bolita.

Hola, he leído sus relatos por varios meses y si bien he encontrado unos que son muy malos y ficticios, aunque traten de decir lo contrario, también he encontrado unos muy auténticos reales y por ellos me he animado a compartir con ustedes algo de lo mío.

Soy un hombre de 36 años, centroamericano, llegué a los Estados Unidos en el 96, trabajando en una empresa de operario pues estaba iniciando este recorrido. Allí conocí muchas personas latinas de diferentes lugares. Yo siempre me dirigía a todas con mucho respeto y educación. En ese tiempo tenía 23. Allí conocí a una mujer ecuatoriana que estaba en el país sólo por un período de 10 meses. Ella, mujer de 42 años, muy respetuosa, muy limpia, con fragancia a limpieza y no a perfume que dan dolor de cabeza, me veía y me saludaba más con los ojos que con palabras.

Un día me pidió si yo podía explicarle el proceso para realizar una aplicación de documentación legal por la cual yo había pasado antes. Me dijo que fuera al apartamento en donde vivía con una amiga y con el esposo de esta y sus dos niños. Pasó una semana y en los días de descanso fui a ver en que podía ayudarle… cabe mencionar que yo tenía una relación seria con la que hoy es mi esposa y la madre de mis hijos. Al llegar y saludar, nos sentamos en la mesa de la cocina y platicamos, le expliqué lo que ella necesitaba saber, la pareja salió de la sala y se despidió porque tenían que irse a dormir. Era un apartamento muy elegante y cómodo. Ellos dormían en el segundo nivel con los dos hijos y en la habitación de abajo dormía Gloria.

Yo le comuniqué que me tenía que ir y ella me dijo que le había agradado muchísimo platicar conmigo y que si podía darme un abrazo… no le vi nada de malo.  Jugué muchos años al futbol, y no tengo un cuerpo de Beckam, pero mis piernas sin ser gruesas, están aún firmes y bien formadas, siempre visto shorts, quizás sólo para alguna reunión importante uso pantalón, de lo contrario hasta en invierno uso shorts… tal vez soy muy ardiente. Le pregunté qué tipo de abrazo quería y ella me respondió que el mejor que yo pudiera darle… al momento sentí como su cuerpo se pegó por completo al mío y fue un acto reflejo de mis hormonas, pero mi pene tuvo una erección instantánea y ella lo notó.

Gloria siempre vestía pantalones flojos y blusas flojas, pero sin estar a fachas o sea bien arregladita y pintada… su cuerpo el normal de una señora cuarentona, sin ser gorda ni flaca, pero que tenía unas caderas que tal vez no eran duras, pero que si llenaban muy bien esos pantalones que al caminar, hacían que se balancearan sus caderas a un ritmo de provocarle una excitación al hombre más puro. Sus calzones siempre se le pegaban al pantalón. Bueno, al darle el abrazo, ella de menor estatura que la mía, yo 1.78 y ella 1.65, sentí como su vientre se apretaba contra mi pene… nos separamos para caminar hacia la puerta y me dijo que qué lástima que yo me tenía que ir, que dichosa mi mujer porque ella me tenía a la disposición y que seguramente no deseaba nada…

La miré a los ojos directamente y le dije que estábamos en el país de los sueños y que todo era posible, entonces ella contestó que si podía yo realizarle alguno de sus sueños ya que yo era el culpable de que se despertara a las 4 de la mañana pensando en mí… me reí para disimular lo bien que me hacía sentir y a la vez procurando que mi pene dejara de sufrir debajo de mi bikini… dijo que quería mostrarme algo antes de que me fuera y que la acompañara a su habitación, respondí  que me daba pena con la pareja que estaba dormida en el segundo nivel y ella tomándome de la mano replicó que ellos dormían profundamente porque madrugaban para ir a sus trabajos.

La seguí viendo directamente sus nalgas y al entrar al cuarto me pidió que le diera otro abrazo, pero esta vez por la espalda, eso hizo que mi pene se pusiera muy duro y podía sentir el líquido pre seminal pegajoso en mi vientre… al acercarse a mí sobó sus nalgas en mi cuerpo y mis manos que las tenía en la cintura las subió con las de ella al borde de sus pechos… cerró los ojos, suspiró y me dijo que yo le atraía mucho y que en esa cama que teníamos frente a nosotros se había despertado muchas veces pensando en mí y aún más… muy excitada…. le pregunté que si se despertaba mojada, dijo que sí, pero no tanto como estaba, que si quería ver como la tenía yo con mi presencia… Le di vuelta y nos besamos, sentía lo caliente de su respiración y su lengua que casi amarraba la mía, jugueteaba tan bien dentro de mi boca que no quería dejar de besarla… mis manos rápidamente bajaron hasta tocar sus caderas y las apreté fuertemente contra mi pene.

Ella gimió un par de veces, se arqueó lo más que pudo… me dijo que para muestra un botón pues acababa de tener un orgasmo… entonces le dije que se quitara el pantalón y así lo hizo, de una manera muy, pero muy sexy, tenía puesto un calzoncito de seda azul marino, pero que estaba mojado en su parte vaginal, su vello púbico estaba pegado y se podía ver bien… entonces me acerqué y le quité la blusa muy lentamente mientras la besaba, cada movimiento era un aumento en su excitación y no digamos en la mía. Gloria buscó con desesperación el cierre de mi short, la ayudé desabrochándomelo, mi pene necesitaba salir de allí, me dolía la punta y estaba súper lubricado, me quité los tenis, y quedé sólo en bikini, la empujé hacia atrás y cayó en la cama, esperando según ella, que yo fuera directo a penetrarla porque luego abrió las piernas…

Me hinqué en la orilla de la cama y le quité su calzón, la fragancia de su vagina casi me hace eyacular… empecé a besarle los tobillos y mis manos no dejaban de amasarle los pechos y de apretarle los pezones que tenía como puntas de zanahoria, rosados y bien parados y duros… entonces llegué a su vagina, le pasé mi lengua por toda la orilla varias veces y ella no dejaba de pujar, gemir y de balancearse. Cuando le pasé mi lengua por el clítoris fue un estallido de placer, ella me tomó de la cabeza y me presionó con suavidad, pero con rapidez hacia su tortona peluda y bañada de jugos vaginales, metí mi lengua y empecé a succionar y en un pedacito de espacio metí mi dedo buscándole su punto G, fue entonces que sentí como sus jugos calientitos y agridulces me escurrían por el bigote y eso me tenía con la excitación más grande que había tenido en mi  vida… ella quiso que se la metiera, pero yo estaba dispuesto a hacerle tener un orgasmo más y seguí lamiendo su tortona.

Ahora metía dos dedos y los movía con mucha más rapidez, escuchaba el choploc, choploc, choploc de su vagina súper mojada y me decía que sentía rico y quería más y luego me dijo que se veníaaaaa… y así fue. Entonces me dijo gracias, ahora te voy a sacar tu esperma… Cambiamos de posición, yo en la cama acostado y ella abrió mis piernas, con sus dientes sacó mi bikini y empezó a meterse los testículos en su boca y gemía, luego empezó a agarrar mi pene con sus dientes, pero sin provocarme ningún dolor y si mucho placer, yo le dije que sentía que me iba a sacar la leche en cualquier momento y fue como decirle que no soltara mi pene… así fue, se lo metió todo a la boca y me ordeñó hasta que estallé dentro de su boca, yo sentía estar en las nubes…

Déjenme decirles que siempre he tenido mi primera eyaculación muy rápido, pero para alcanzar la segunda duro mucho, pero mucho tiempo, por eso he aprendido a hacer gozar a mi pareja con buenas mamadas de torta, porque disfruto mucho cuando ellas gozan también. Luego de esa rica eyaculación, yo sabía que lo que seguiría sería una buena cogida que tardaría mucho… mientras me recuperaba me dirigí a sus pechos y los besé y mordí, la besé por todo el cuerpo, le mordía las nalgotas… las orejas se las chupaba y al poco rato mi erección de nuevo… le di vuelta y la puse en cuatro… mi pene entró con mucha facilidad y fue metérsela hasta el fondo, ella empezó a moverse junto conmigo, le pedí que se frotara la tortona por adelante mientras yo le abría las nalgas en cada penetración, esto le provocó un orgasmo más. Le di vuelta de nuevo y me le subí encima, puse sus piernas sobre mis hombros y me dejé ir hacia adelante, la tenía hecha una bolita, sus pechos firmes quedaban a mi gusto y se la metía y sacaba, era algo delicioso, luego nos fundimos en un beso profundo y sentí como sus uñas se metían en mi espalda… otro orgasmo…

Estábamos empapados de sudor, me tiró en la cama y se subió sobre mi pene que estaba durísimo y bien parado, parecía un palo encebado, ella subía y bajaba mientras sus pechos se mecían de arriba a abajo, le pedí que se diera vuelta y ella accedió sin sacarse mi pene de su tortona… es mi posición favorita… duramos unos diez minutos así hasta que le dije que se corriera conmigo… y así lo hicimos… Fue una noche que quisiera volver a repetir, y aunque estoy casado, de vez en cuando me hago una masturbación pensando en aquella primera noche, porque mientras ella estuvo en este país, aprovechamos todo lo que pudimos.

Gracias por tomarse el tiempo de leer mi relato, real, algo que jamás olvidaré.

Autor: Mario Peréz

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

Me gusta / No me gusta

La madre de Pamela

Con sus manos tomó mi verga y la dirigió a su concha. Sin ningún problema fue entrando en esa húmeda, más que húmeda, mojada vagina. Fue bajando hasta que se la enterró toda, moviéndose de un lado a otro. Mis manos se aferraron a sus tetas, ella misma las tomó y me indicaba como le gustaba que se las apretara.

Debo haber tenido 18 años. Llevaba 2 años pololeando (de novio, como se dice acá en Chile), con Pamela. Ella al igual que sus hermanas era muy desarrollada en su parte superior, pero mis ojos estaban puesto en otra, la que siempre me volvía loco cuando se paseaba delante de mí, era su madre, una mujer de unos 40 años, morena, pelo corto, con una figura normal para una mujer de esa edad, muy bonitas piernas y un par de hermosas tetas, grandes, redondas y por lo que yo sospechaba, duras.

Con Pamela el sexo fue muy bueno, ella se inició conmigo, al principio un poco tímida, pero después toda una tigresa en la cama. Como les comenté, llevábamos dos años juntos, cuando en un verano, ella me invita a salir con su familia de vacaciones. A su padre, la compañía donde trabajaba, le facilitó unas cabañas que prestaba a sus funcionarios para ir de vacaciones con la familia. Las cabañas eran muy pequeñas, contaba con dos piezas, un baño y cocina americana. En una de las piezas dormían sus papás y en la otra las dos hermanas más la hermana chica y a mí, me tocó dormir en el sillón.

Cuando nos fuimos a dormir, mi suegra se levantó para ir al baño. Al abrir la puerta y prender la luz del baño, que quedaba justo delante del sillón, su camisa de dormir blanca se traslució completamente dejándome ver su figura por completo. No lo podía creer, aún recuerdo esa imagen que nunca se me olvidará. Estuve expectante esperando que saliera del baño. Sólo pedía un par de segundos para volver a tener esa visión. Mi suegra nuevamente sale del baño y esta vez la luz de baño alumbró mi cara, y vio que me encontraba despierto. Sin apagar la luz del baño se acercó a mí.

– ¿Aun despierto?- Si, no me he podido quedar dormido- ¿Estás incómodo?- No, no tanto.- Mañana vamos a llevar a Camila (la hermana chica), a dormir con nosotros, para que tú te acuestes en la pieza de las chiquillas mejor, no puedes dormir incómodo las dos semanas- Bueno. – Buenas noches. – Buenas noches.

Se volvió, se acercó al baño apagó la luz y entró al dormitorio. Yo no podía creer mi suerte, verla por más de dos minutos completamente desnuda debajo de ese camisón. No podía dormir con las ganas de correrme una paja, así que me levanté y me fui al baño. Al meterme al baño, me puse a escucha a través de la pared que era muy delgada.

– Antonio, vamos a tener que traer a la Camila a dormir con nosotros. – ¿Por qué?- Porque Alex no se podía quedar dormido, se me ocurre que estaba incómodo en ese sillón.- No pasa nada, se acostumbrará, no lo vamos a poner a dormir con las niñas, se te ocurre. – ¿Y por qué no? – ¿Y si pasa algo con Pamela? – Que eres mal pensado, como se te ocurre, además va a estar la Lorena para que los cuide, lo hacemos dormir arriba en el camarote y punto. – Que lata, eso quiere decir que no me voy a poder echar ni un polvo siquiera. – Bueno, entonces tenemos que aprovechar ahora.

Se quedan callados, empiezo a sentir como mi suegro se empieza a follar a mi suegra. Para que le cuento la paja que me corrí con esos sonidos.

Bueno hasta el momento, todos pensarán la historia terminará follando a mi suegra o las dos hermanas, pero no. Déjenme contarles.

Terminé durmiendo con Pamela y Lorena. Nada del otro mundo. Como les comenté eran varias cabañas de colegas de mi suegro, y por lo general terminaban todos afuera en una mesa grande comiendo asados o conversando. Fue una señora de uno de los colegas la que me cambió mis vacaciones. Se llamaba Gloria. Era de un físico muy parecido al de mi suegra, aunque con algo más de barriga, de tez muy morena bronceada por el sol, pero de cabellos rubios y largo, de unos 45 años aproximadamente.

Gloria me miraba muy distinto a como me miraban las demás señoras. Me llamaba por mi nombre y me metía conversación, de cuánto llevaba con Pamela, dónde estudiaba, etc. Al final resultó que vivía muy cerca de mi casa Un día que yo me enojé con Pamela, me encontraba en los juegos para niños dentro del mismo recinto, ya estaba oscuro, cuando se acerca Gloria para vigilar a uno de sus hijos.

– ¿Alex, que haces tan solo? – Nada, mirando. – ¿Y Pamela? – No sé, ni me interesa. – ¿A ver? ¿Qué pasó? ¿Te enojaste con ella? – Si, pero no tiene importancia.

Saqué un cigarro y le ofrecí uno. Me dijo que se moría de ganas, pero que su marido le tenía prohibido fumar, de todas formas me dijo que yo le convidara. Nos fumamos el cigarro, su mirada era muy sensual, como que me quería decir algo y no se atrevía.

– Que rico se siente, hacía tiempo que no fumaba. – Ja, ja. – De verdad, aparte de que al ser algo prohibido, es más rico… ¿o no?  Qué opinas tú (sus ojos casi me comían).- Ya lo creo, lo que es prohibido se disfruta más. – ¿Cuántos años tienes tú? – 18.  – Representas más edad. – Y que edad me hechas a mí (yo le echaría varias). – ¿Unos 35? (sabía que era más) – Ja, ja, ja. Gracias, tengo más ya estoy hecha una vieja (típico para que le digan que no es así)

– No, para nada, si es así se conserva muy bien. – No seas mentiroso. – De verdad. – ¿Tú crees?… Bueno gracias, a lo mejor para alguien de mi edad… pero a mí me gustan más jóvenes (primera directa) – ¿Le gustan más jóvenes? – Si, más jovencitos, tienen más vitalidad, bueno, eso creo, porque nunca he estado con uno, pero me gustaría (segunda directa).

Para que andamos con cosas, me corté, no sabía que decir, si hubiera sido de mi edad ya me la hubiera pescado, pero no, era una mujer mayor, y aunque yo sabía que era lo que ella estaba buscando me daba miedo. Saqué otro cigarro de los puros nervios. Le ofrecí uno.

– Sabes, quiero fumarme uno sola, pero no quiero que mi marido me vea, ¿por qué no vamos detrás de las cabañas, para poder fumar tranquila? – Bueno.

Avanzamos por la oscuridad, lejos de las miradas de las pocas personas que estaban afuera. Pamela debe suponer que yo me había ido solo al centro, así que no me buscaría al menos por ahí. Llegamos detrás de las últimas cabañas que se encontraban desocupadas. Nos metimos por detrás de la última. Ella inspeccionó la puerta de la cocina que daba atrás de la cabaña.

– Podría estar abierta para sentarnos ¿no te parece? – Yo sé como abrirla (con un carné de identidad traté de hacerlo, pero no se pudo, mientras ella logró abrir una de las ventanas traseras. Me metí por la ventana y abrí la puerta, ella entró) – No prendamos la luz para que no nos vayan a llamar la atención.

Nos sentamos, le ofrecí un cigarro.

– Ahora no quiero fumar.

Se acercó a mí y me besó. Sus manos se posaron en mi pierna y suavemente se fue a mi verga que ya estaba completamente dura. Yo sólo le tocaba el hombro, aún sin asumir que eso estaba pasando. Ella se montó sobre mí, dejando sus deliciosos pechos a la altura de mi boca. Empecé a besarlos. Ella se desabrochó su blusa, subiéndose el sostén dejándolos completamente a mi disposición. Eran deliciosos, los pechos más grandes que yo había tenido alguna vez en mi vida. Sus pezones eran duros, oscuros, grandes y muy marcados, haciendo contraste con el color blanco que había dejado marcado su traje de baño. Sus pechos eran deliciosos, los chupaba con fuerza, ella me cabalgaba, mientras con sus manos acariciaba mi pelo.

Mis manos bajaron a su culo, que sin ser muy grande me volvía loco. La señora se quejaba excitándome aún más. Desbrochó mi camisa y empezó a besarme el pecho, mordiendo mis tetillas causándome algo de dolor que tuve que aguantar. Siguió bajando, apoyando su boca sobre mi verga. Separando su cara y mirándome directamente a los ojos, con una cara de caliente, empezó a desabrochar mi pantalón.

Una tenue luz entraba por la ventana de la cabaña que me permitía ver como sus manos bajaban mi cremallera. Me apoyé en mis brazos levantándome un poco para ayudarla a bajármelos. Aún con el slip puesto, empezó a frotar su cara aumentando más mi excitación. Sin dejar de mirarme, poco a poco los fue retirando, hasta que mi verga como un resorte quedó a centímetros de su boca. Muy suavemente fue recorriéndola entera, desde la cabeza hasta la base. A diferencia de mi novia que se la tragaba de una vez entera.

Con sus labios empezó a besar sólo la punta, donde estaban apareciendo unas gotitas de semen, que se pegaban a sus labios. Poco a poco fue metiéndola hasta llegar a meterla completamente a su boca. Comenzó a darme una mamada suave, que causaba más efecto que la rapidez con que lo hacía mi novia. Mientras lo hacía, fue desabrochando su falda por la parte de atrás. Se levantó y la falda cayó por su propio peso. Ante mí se encontraba una señora mucho mayor que yo, con su blusa desabrochada, sus pecho expuestos y una diminuta tanga, dentro de la cual se notaba su abultada conchita. Mirándome a los ojos, comenzó lentamente a bajarla, dándose vuelta para terminar de hacerlo, doblándose para darme una mejor visión de su culo. Mis manos lo acariciaron por algunos minutos. En esa misma posición se fue corriendo para atrás sentándose sobre mí, dándome la espalda.

Con sus manos tomó mi verga y la dirigió a su concha. Sin ningún problema fue entrando en esa húmeda, más que húmeda, mojada vagina. Fue bajando hasta que se la enterró toda, moviéndose de un lado a otro. Mis manos se aferraron a sus tetas, ella misma las tomó y me indicaba como le gustaba que se las apretara, me hizo trabajar en sus pezones hasta el punto de tomarlos con mis dedos y tirándoselos fuertemente, causándole un gran placer. Luego me llevó las manos a su vagina y me hizo masturbarla mientras seguía metiéndosela. Sus pechos saltaban en cada embestida que yo le daba. Ella en ese momento, comenzó a subir y a bajar más rápidamente, tocándose ella misma sus pechos.

-¡Estoy llegando!… ¡Ahora!… ¡Dámelo!… ¡Siiiiiiiiii!… ¡Aaahhh! ¡Acaba dentro de mí! – Me dijo, al mismo tiempo que yo, ya sin poder aguantar más le llenaba su conchita de litros de semen caliente.

Ella se levantó y tomando su tanga se limpió mi semen. Con la misma me limpió a mí, me besó en los labios. En ese momento sentimos una bulla afuera, nos quedamos quietos, eran unos niños que habían arrojado la pelota. Al otro día nos topamos afuera, mientras yo esperaba que Pamela saliera de la cabaña para ir a la playa. Me pasó un papel con su número de teléfono y me dijo que cuando llegáramos a nuestra ciudad, la llamará.

Esto pasó hace mucho tiempo, ahora tengo 32, soltero y con ganas de conocer a alguna chilena madurita sobre 40, que son las mejores.

Autor: Alexander_5149

Me gusta / No me gusta

De campeonato

Fui metiéndosela mientras Gloria me chupaba los huevos, quería durar con Marga, le dije que le chupara las tetas a Marga. Cuanto más entraba, más gritos pegaba, Gloria puso una de sus tetas en la boca para que se callara. El final con Marga fue tremendo, empezó a convulsionarse, lo cual hizo que yo también eyaculase sacándosela lo justo para que todas mis chicas peleasen por mi lechecita.

Todo sucedió de repente, yo era el entrenador del equipo de baloncesto femenino de mi pueblo, y me iba a duchar después del partido.

En el momento en el que estaba desnudándome, entró Marga, la chica nueva:

-Perdón, pensé que era nuestro vestuario.

Me incorporé, tratándome de tapar con la toalla, mientras miraba como ella se fijaba en mi paquete.

-No, descuida, vuestro vestuario está al otro lado del campo.

No le di mayor importancia y lo dejé pasar, aunque he de reconocer que me casqué una hermosa paja durante la ducha pensando en ella.

Así pasó toda la temporada, cuando en las finales ganamos el último partido lo cual las hizo campeonas regionales. Ese día, corrió el champán por todos los lados, y las chicas me llevaron a la ducha. Ya no quedaba nadie en el polideportivo, así que nadie nos oía los gritos y los bailes que se estaban haciendo.

En el momento de meterme en la ducha me empezaron a tocar por todos los lados, a lo cual mi herramienta despertó. Y Andrea, la capitana del equipo, me empezó a decir que si no me quitaba la ropa iba a terminar cogiendo una pulmonía. Me fui a mi vestuario a cambiarme, cuando vi que todas las chicas iban detrás de mi:

-¿Venís a verme cambiar? – Nosotras también nos hemos mojado, así que también nos cambiaremos…

Y todas ellas, sin excepción, empezaron a quitarse la ropa con lo que mi herramienta ya no daba más de si. Yo también me empecé a quitar la ropa y mis chicas me empezaron a ayudar, jamás olvidaré aquel momento… Mis chicas acariciándome por todas partes, quitándome la ropa y disfrutando con mi pene. En aquel momento Andrea se llevó mi verga a su boca diciéndome:

-Ya nos había contado Marga lo grande que la tenías, pero jamás pensé que fuera tanto. Como la pobre era el primero que veía…

En ese momento, llamé a mi diosa Marga y decidí que con ella sería con la que terminase la primera vez…

Su coño está bien prieto así que fui metiéndosela muy despacito, mientras Gloria, la escolta cubana, me chupaba los huevos por debajo. Eso me ponía a cien, y quería durar con Marga, así que le dije que empezase a chuparle las tetas a Marga.

Cuanto más entraba, más gritos pegaba, y al final Gloria puso una de sus enormes tetas en la boca para que se callara. El final con Marga fue tremendo, empezó a convulsionarse, lo cual hizo que yo también eyaculase sacándosela lo justo para que todas mis chicas peleasen por mi lechecita.

Todas mis chicas no, ya que Sonia y Azucena, las dos pívot disfrutaban de un excelente 69 de esos que quitan el hipo. Todas se pusieron a juguetear entre ellas viendo que mi pene ya no daba más de si por el momento.

No obstante, Gloria se había quedado con ganas de una buena follada y empezó a juguetear con mis huevos. Además me tumbó y me puso su chocho a la altura de mi boca. Después de chupárselo un rato, sus caricias surtieron efecto, Ella, ya había llegado al orgasmo otra vez dejando mi torso mojado. Sin dejarme que me levantara ella fue dándose la vuelta, chupando sus propios jugos, para después colocarse sentada encima de mi.

Empecé a pensar que también a Gloria la tendría que enseñar porque no acertaba a metérsela por el coño, pero luego descubrí que no era por ahí por donde se la quería meter… Se empaló, a la tercera intentona, dando un grito de dolor que hizo que el resto de las compañeras, que estaban bastante ocupadas, se volvieran instintivamente.

Comprendí que a Gloria solo le gustaba el sexo duro, así que empecé a arquear el cuerpo con todas mis fuerzas y a levantarla para volverla a dejar caer.

Así estuvimos como 10 minutos, ya las chicas nos estaban rodeando, bien chupándole el chocho a Gloria, bien poniéndome los suyos en la cara para que los chupase… Cuando Gloria terminó por tercera vez, decidió darme un homenaje y apretando sus pechos contra mi pene los fue subiendo y bajando, dándome lo que llamarían una cubana.

No aguanté mucho y envié una descarga directa a su cara, y el resto sobre las tetas.

Ver a mis chicas peleándose por mi leche fue una gozada….

Después de esto, lo volvimos a realizar en otras ocasiones, pero eso ya lo iré contando…

Autor: Pajarillos

Me gusta / No me gusta

Jugando con mi ex suegra

Cada vez la penetraba más a la par que la masturbaba, la metí bien adentro del culo, ella gemía de dolor, me pidió que la saque pero no la saqué, la seguía masturbando mientras le decía que ya era mía, que ese culito es mío, luego comencé a moverme suavemente, ese culito estaba demasiado apretado lo que hizo que tenga ganas de terminar adentro muy rápido.

Mis ex suegros tienen una hermosa casa, un patio amplio con una hermosa pileta, con cascadas y todo eso. Me acuerdo que era un día de enero, muchísimo calor en Asunción del Paraguay.-

Eran más o menos las 14 horas (2 de la tarde), cuando fui a la casa de mi ex novia, porque habíamos quedado en que nos bañaríamos en la pileta y que yo le pondría esas cremas para que ella tome sol y se broncee un poco. Pero al llegar a su casa, me atendió su mamá, me dijo que ella estaba en la facultad y que por lo visto se olvidó que yo iría a su casa.-

Mi ex suegra es una charlatana, una tipaza, re buena onda, a sus 38 años es toda una pendex, tiene un cuerpazo, lindas tetas, no muy grandes pero bien redonditas, tiene muy linda cintura, pero sus nalgas son lo mejor, porque son grandes como para apretarlas y morderlas.-

En fin, llegué a la casa de mi ex novia, no estaba y me atendió su mamá, mi ex suegra, comenzamos a hablar de boludeces, le conté que habíamos quedado con la nena en que nos meteríamos a la pileta aprovechar el sol radiante y broncearnos un poco. Ella cambió su rostro y me dijo que era una muy buena idea, que estaba tan blanca que ya parece que está muerta, y que entre con ella a la pileta.-

Me dijo que la esperara un segundo que se ponía el bikini y venía, tardó unos 3 minutos y vino, luego nos fuimos al patio, me saqué la remera y me senté en una de esas sillas para tomar sol que tienen al lado de la pileta mientras ella se sacaba su remera y su short, y yo no dejaba de admirar las curvas de la señora que estaba mucho mejor que mi exnovia.-

Me dijo que si quiero puedo meterme al agua porque hace mucho calor, pero que ella se pondría un poco de bronceador y luego tomaría sol. Yo me metí al agua porque hacía demasiado calor, mientras le miro y conversamos, ella se ponía su bronceador, por sus brazos, hombros, luego puso un poco entre sus pechos y eso me excitaba de a poquito, luego me dijo: -¿Me podes poner la crema por la espalda porque no puedo yo sola?, le dije que no hay drama, y salí del agua, sinceramente ya me había excitado, mi pene estaba un poco duro, por lo que ella se dio cuenta de eso, pero no dijo nada.-

Se que ella se dio cuenta de mi estado, pero igual siguió como si no pasaba nada, me pasó la crema y le ponía despacito por la espalda, y ella me preguntó: ¿Que tal la vida de novio con mi hija?, le dije que todo bien, y ella respondió: -¿Ustedes hace 2 años que están juntos, ¿no pasó nada todavía o sí?, y le dije que no entendía la pregunta, a lo que ella dijo: ¿Sos todo un hombre, y no puede ser que no entiendas lo que te pregunté, además eso que se nota en tu short mi hija no lo puede rechazar jamás.

En ese instante no supe que decirle, le dije que si, que ya tuvimos relaciones y que eso ayuda mucho en la relación de pareja y cosas así.-

Mi ex suegra comenzó a decir que le gustaba demasiado como le ponía la crema, cambió la voz y me hablaba de una forma muy sensual, como que estaba excitada, luego se dio vuelta, me dijo que me tire al agua si quiero, y me metí al agua porque yo estaba ardiendo.-

Ella no decía nada, sólo me miraba desde afuera, luego se levantó, se fue hasta la cascada que está al borde de la pileta, y con el agua de la cascada se comenzó a sacar el bronceador, y me dijo que entraría conmigo a la pileta porque ya tiene demasiado calor.-

Se metió a la pileta, nadó un poquito, y luego comenzamos a hablar, me dijo que soy muy churro y esas cosas, que está feliz de tener un yerno así, y comenzaba a acariciarme el pecho, y luego me preguntó: -¿Te molesta si me quito esto?, señalando por el corpiñito que tenía, le dije que podrían vernos así, y que no quiero que se arme quilombo, ella me dijo que nadie está en la casa, y se sacó…dejándome ver sus hermosas tetas, bien redonditas, y ella comenzó a acariciárselas, se notaba que estaban duritas, por lo que me di cuenta que ella estaba muy excitada.

Me preguntó si me gustan sus tetas y le dije que si, ella agarró mis manos y me hizo tocarlas, le dije que son duritas y hermosas, le pregunté si podría chuparlas y agarró mi cabeza y me dijo que si no se las chupo va a contarle a su hija.-

Comencé a chupárselas y amasarlas, a acariciar su espalda, bajé mi mano hasta sus nalgas y comencé a apretar esas nalgas hermosas, luego acaricié su vagina suavemente, y metí un dedo para que se moje más…mi ex suegra gemía de placer y me pedía que no pare…no aguanté más y le dije que se siente al borde de la pileta, le saqué la tanguita del bikini, abrió sus piernas y sin dudar metí mi lengua en su conchita, muy mojada, que ricoooo…le dije…comencé a chupar esa conchita, metía mi dedo y la lamía toda…ella gemía y gemía…también acariciaba sus tetas, y acariciaba su culito… trataba de hundir mi dedo en su culito mientras le chupaba la conchita, me decía que soy un degenerado, pero que le gustaba mucho.-

Luego me dijo que era su turno, me sacó el short, agarró mi pija entre sus manos y comenzó a chupármela, nunca me chuparon así, se comía toda mi pija, y me acariciaba los testículos de una forma tan suave.-

Me pidió que la cogiera, la hice sentar en el borde de la pileta, abrió sus piernas y acerqué mi pija al agujero de su conchita, y le empujé, ella estaba tan mojada que mi pija entró de una hasta el fondo…ella gemía de placer, yo la metía suavemente…hasta que entré toda la pija y hasta sacar toda…suavemente…luego más rápido porque me calentaba esa señora del cielo…

Mientras la cogía como loco, metía mi dedo en su culito, ella se quejaba pero decía que también le gustaba, que nunca dejó que su marido haga eso con su culito, que ella es virgen por el ano, entonces yo lo único que pensaba era que tenía que desvirgar ese culito tan apretadito…

Luego de cogerla como loco, le dije que quiero chupársela de nuevo, y comencé a lamer, meter mi lengua dentro de su conchita jugosa, al mismo tiempo que jugaba con su culito, de a poco iba metiendo más y más mi dedo y ella gemía…le dije que no aguanto más, que me gustaría meterle por el culito …ella dijo que no quería pero se dio la vuelta…comencé a meter despacito mi dedo, con la otra mano le tocaba la conchita y metía mi dedo bien adentro para masturbarla

Comencé a lamer su culito, y luego le dije que si quiere le desvirgo el culito, y ella gemía y gemía, y luego me dijo que si, pero que sea despacito.

Lubriqué bien su culito, y luego apoyé la cabeza de mi pija en su agujero, y de a poco la iba metiendo, despacito…ella gemía más fuerte, y cada vez la penetraba más a la par que la masturbaba…la metí bien adentro, ella gemía de dolor, me pidió que la saque pero no la saqué, la seguía masturbando mientras le decía que ya era mía, que ese culito es mío, luego comencé a moverme suavemente, ese culito estaba demasiado apretado lo que hizo que tenga ganas de terminar adentro muy rápido.-

Le dije que quería terminar y ella me pidió que termine en su boca…saqué mi pija de su culito, ella agarró mi pija con sus manos, la llevó a su boca y comenzó a chuparme como toda una puta…hasta que no aguanté y le derramé toda mi leche en la boca…ella no paró y seguía chupando mi pija, hasta que terminé todo…

Me dijo que no iba a dejar que se le derramara una sola gotita de mi leche…

Luego seguimos besándonos, yo seguía masturbando esa conchita hasta que gritó y me regaló un hermoso orgasmo, bien blanco como la leche que le di de tomar…seguimos acariciándonos, besándonos, luego salimos de la pileta…y me fui a mi casa…

El nombre de mi ex suegra es Gloria…

Más adelante les cuento más de lo que pasamos con ella…

Autor: Perfect love

Me gusta / No me gusta

Sexo pendiente, la prima Helena

De espaldas, piernas abiertas me guía entre los labios vaginales, los pies enlazados a mi espalda ayudan a la penetración profunda, intensa y sentida, la vorágine de pasión contenida nos acelera, ella primero, se incrusta en mí, estoy en el umbral de la acabada, sin tiempo para más, me salgo y manguera en mano riego su vientre con abundante savia blanca y caliente.

Pertenezco a una familia bastante numerosa y diseminada por el país, por razones de cercanía solo nos vemos y tenemos contacto con mayor frecuencia una parte de ésta. Dentro de este último grupo está la prima Helena. Desde pequeños nuestras familias han tenido contacto frecuente y estrecho.

Fue precisamente con ella que establecí un vínculo donde primó sobre todo el afecto y el compañerismo, el mismo que perdura hasta el inicio de este relato.

Siempre nos gustamos, pero no pasó de ahí la cosa, no por falta de oportunidades, sino tal vez porque una relación de sentimientos o carnal no sería tolerada en una familia tan conservadora como la nuestra. El devenir de la vida nos llevó a formar familia cada uno por su lado. Ella fue la primera en casarse, yo al tiempo, ella separada después de siete años de matrimonio y dos hijas como resultado, yo sigo soportando con estoicismo a la misma mujer. Nos seguimos viendo con regularidad, y en varias ocasiones nos confiamos intimidades a modo de consejo o en busca de esa contención que no podíamos encontrar con otro interlocutor, esos encuentros eran como nuestro lugar en el mundo, ese refugio a los momentos de crisis.

En cierta ocasión me pidió un presupuesto por un trabajo para el taller de calzado donde trabaja Lo aceptaron y de ahí en más su patrón fue mi cliente. Al tiempo empezaron los dramas con los pagos, y comenté con Helena que su patrón me demoraba los pagos, lo justificó con tanto ardor que en cierto momento dijo: “debemos aceptar lo que nos dan…”, ofuscado le dije:

– ¡Un día te va a pedir que le chupes la pija y… vas a aceptar!

No bien terminé la frase me arrepentí y disculpé, con el mismo fervor de la ofensa, ella aceptó, pero aún así no se borró el estado de contrariedad que trasuntaba su grácil y bello rostro, que ahora no irradiaba la luz de un momento antes. Seguimos tomando el café, pero había una frialdad como no había notado nunca, para congraciarme con ella ofrecí acercarla a la casa.

Durante el trayecto se disculpó por mostrar su enojo, el dardo lanzado dio en el centro mismo de su conflicto interior, las lágrimas asomaban en los preciosos ojos grises. Estacioné, la tomé de las manos, dolía ser el causante de ese incipiente llanto, no sabía por dónde comenzar para reparar el llanto, hablé más con el corazón que con la razón. – ¿Qué puedo hacer para remediarlo? Me miró a los ojos, entendió y comprendió mi sincera disculpa, posó su mano sobre la mía, la apretó y dijo:

– ¡Sácame de acá!, pueden vernos y crear un nuevo problema, no quiero complicarte, ¡vamos, llévame a otro lado!

De momento solo quería ser cortés, sin otra intención que brindarle un lugar donde pudiera dar rienda suelta al deseo de poder confiarse con su amigo del alma no tuve mejor idea que dirigirme a un hotel para parejas. A pocas cuadras había uno, entrada discreta, sugiero que entremos a tomar algo, se deja llevar, confiada y obnubilada por el pesar, no hizo resistencia ni condicionamiento a mi actitud tan inconsulta.

Los tragos ayudan a la confidencia, se disculpa diciendo que acerté, que por circunstancias económicas se vio exigida a aceptar los avances del patrón, para conservar el trabajo, ahora se sentía arrepentida, humillada y sin saber cómo salirse de la situación, que no había querido confiarme de esta apresurada decisión para no involucrarme. Lloró un poco, se dejó cobijar entre mis brazos, la calidez y el afecto fueron el bálsamo para el dolor íntimo. Por primera vez se había derribado la barrera del vínculo familiar, ahora éramos dos personas que se contenían, solo un hombre conteniendo a una mujer entregada a su custodia y protección.

Ambiente calmo, luz suave y música tenue sedan a Helena, busca consuelo y refugio. De bruces, brazos a los costados, se ofrece al masaje reparador, la piel tersa y cremosa, murmullos de agradecimiento, proporciono lo mejor de mi repertorio de caricias, para hacerlo mejor le quito la camisa, suelto el broche del corpiño, las manos suben y bajan por la espalda, conociendo cada poro, entrando en cada hueco. Ronronea como gata en celo, nuevos murmullos de regocijo placentero llenan de intimidad el cuarto apenas iluminado. La complacencia y el dejarme hacer, van haciendo estragos en mí, el deseo de poseerla se hace carne turgente, todo mi ser es invadido por el deseo incontrolable de hacerla mía, no cabe en mi seso ni en mi sexo otro objetivo que no sea estar en ella cuanto antes.

Mi boca tomó contacto con el dorso de Helena, gustosa recibió los besos en el cuello, la estremecen toda, mis manos se pierden bajo su cuerpo hasta contener uno en cada mano. Se deja tomar por las cúpulas, cuando la pinza del pulgar e índice frotan los “timbres” gime complacida. No hay preguntas, es como si ese instante mágico hubiera sido esperado desde siempre, sin sorpresas, con naturalidad, dejamos que el instinto fuera el conductor de la locomotora descontrolada de la pasión.

Sin apresurar los tiempos, seguí buscando sus lugares ocultos, entrando en cada resquicio, demorando el contacto digital, hacerle saber como en la ceguera del deseo oculto voy reconociendo a tientas el mapa erótico de una mujer que busca contención, pasión y desenfreno. Solo gime, se agita en cada caricia, vibra con cada beso, estremece con cada lamida.

Arrecian besos y caricias sobre los pezones, quiere más, el momento decisivo se aproxima, es tiempo de recuperar el tiempo perdido, aprobar la asignatura pendiente. Vuela el jeans, sacar la tanga es la excusa para meter la mano entre las piernas y entrar en la íntima humedad. El deseo reprimido emerge en el húmedo contacto vaginal, los dedos encuentran el secreto botón del placer, acariciarlo y tenerlo entre los dedos es como encender el precursor de una bomba atómica. Gimotea anticipando un orgasmo muy sentido, estremecida, voy regulando la intensidad y duración, demoro y alargo hasta la exasperación. El ansiado desahogo la invade toda, tan esperado como la lluvia en el desierto, es el bálsamo que calma los ardores de un deseo contenido por años, la fantasía hecha carne.

Solo pudo pronunciar un ¡Ahhhh! profundo, como venido desde muy adentro, y luego el dejarse llevar por mi mano, conducirse en una seguidilla de estertores y contracciones hasta quedarse laxa, mansita y con una sonrisa dibujada en su rostro. Solo me mira y sonríe, sin capacidad de habla. Quedé a su vera, velando el relax, dejándola que goce el éxtasis del placer en silenciosa contemplación, que era mi forma de decirle gracias por haberme dejado llevarla al paraíso.

Cuando regresó de su viaje celestial giró, se colocó frente a mí, nos besamos profundo y prolongado, Helena urge una reparación para mí, necesita devolverme una parte de la gloria que transitó.

De espaldas, piernas abiertas me guía entre los labios vaginales, los pies enlazados a mi espalda ayudan a la penetración profunda, intensa y sentida, la vorágine de pasión contenida nos acelera, ella primero, se incrusta en mí, estoy en el umbral de la acabada, sin tiempo para más, me salgo y manguera en mano riego su vientre con abundante savia blanca y caliente. No fue tan prolongado como suelo hacerlo, pero lo suficiente para que ambos coronemos el acto con los “vivas” de un orgasmo que por poquito no es a dúo. Me hubiera gustado hacerlo eterno, pero en la urgencia de la calentura no daba para prolongarlo demasiado, aún así fue tan intensamente vivido que cuando salí de ella tenía las piernas temblando, era la emoción de haber poseído algo que era mío, tener ese cuerpo que me pertenecía más que a nadie.

Me volvió a sonreír, no necesitamos expresarnos para comprender que pasaba dentro de nosotros. Agradece la delicadeza de no terminarle adentro, hubiera gustado de sentirla, está protegida, pero las urgencias afectivas y la emoción no dieron tiempo para enterarnos.

– El próximo lo quiero en vivo y directo, adentro quiero sentirte. Fue complacida, previa mamada, se la mandé adentro de la conchita, gozó el contacto directo con el semen. Nos abrazamos, como amantes reprimidos y contenidos por años, es el momento del desquite, recuperar el tiempo de amor perdido. Nos debemos muchos más momentos de amor y sexo.

Luego de este primer encuentro hubo varios más y de contenido más hot, pero por ahora, amigas lectoras espero que lo hayan disfrutado e interpretado tal como fue mi intención al relatarles una parte de mi vida que pocos conocen, pero que tuve mucho placer en compartir con ustedes, es una forma de poder sacar esos momentos que nos acarician el alma y queremos revivir, pero no es fácil contarlo. A través de esta ventana que Marqueze pone a nuestro alcance tenemos una forma de hacerlo.

Si entre las lectoras se encuentra alguna que haya tenido experiencias como la mía, me gustaría saber de ellas y compartir las propias, de momento agradezco haberme dejado entrar en su atención y reitero que las espero en la dirección de correo que figura al pie.

Un beso.

Autor: Arthur

arthurk1986@yahoo.com.ar

Me gusta / No me gusta