Como me volvieron puta

Me dio una nalgueada que me excitó totalmente y me hizo olvidar de la cola. Después casi me arranca el pezón de un pellizco, siguió un rato sin sacar la pija del fondo mío. Al rato, me relajé, él lo notó y empezó a bombearme. Yo me estaba volviendo loca del placer. No tardó más de un minuto hasta que me la sacó de la cola, me volteó, llevó si verga hasta mi boca y me llenó la boca de un espeso semen.

Hola, me llamo Ramiro y tengo 25 años. Esto me sucedió a los 18, soy gordito, 1,75 93kg. Soy flaco de abajo hasta la cintura. Piernas más bien flacas, cola redonda carnosa, Algo de panza y tetitas de gordito. Blanco de piel casi lampiño natural. Mi padre es ex gendarme, 51 años1.80 pelo entrecano 90 Kg. fuerte, pero también con algo de panza. Yo desde hace un par de años ya me excitaban los hombres y tenía en mi computadora fotos varias gays. Siempre de hombres maduros con jóvenes. Un día me encontraba estudiando y sonó el timbre. Era Héctor, un compañero de mi padre de gendarmería, amigo de hace mucho tiempo de él y que me conoce desde que nací:

H- Hola Ramiro. ¿Está tu padre? Yo- No, el fue a buscar a mi madre al aeropuerto y me dijo que el avión está retrasado. Así que va a venir en unas 2 a 3 hs. H- Bueno. ¿Te molesta si los espero arriba? Yo- No para nada.

Le bajé a abrir. Hace mucho que no lo veía. Tenía en ese momento 43 años. Estaba un poco más gordo de lo que recordaba, un poquito más que papá, mucho pelo más bien canoso, muy bien formado de espalda y brazos. Aliento a tabaco, fumaba Parliaments o cigarros según la ocasión.

Una vez en casa charlamos un rato y me pidió la CPU para chequear mails. Sacó un cigarrillo y mientras lo prendía me consultó si no me molestaba. A mi no me gustaba el olor a cigarrillo. Pero algo en la actitud soberbia de ni siquiera preguntar antes de prenderlo, me excitaba.

Yo- No tío (así lo llamaba), claro que no.

Al rato de estar con la cpu, me llama:

H- ¿Me podés decir que es esto? -me estaba mostrando fotos gay que había encontrado en mis carpetas. Yo- Ehhhh, no sé. H- Ahh, no sabes. ¿Querés que le preguntemos a tu padre cuando venga o a tu hermano? -Gustavo, 4 años mayor que yo. Yo- ¡Nooo! Bueno, Yo las bajé esas fotos… – me moría de vergüenza. H- ¿Así que sos maricón? Yo-… H- ¡Respondé! Yo- Si….
H- Jajaja, hasta latitud de puto tenés…Yo- … No sabía que contestar.

En ese momento me dio un cachetazo bien fuerte.

H- Te dije que respondas cuando te hablo. Entonces decime que preferís. ¿Ser que te trate de putito o de putita? Yo- De putita… – dije mirando al suelo-

El agarró su celular y lo llamó a mi padre (Carlos):

H- Hola Carlos querido. C:… H: Si bueno solo decime si te demorás mucho. C:.. H- Bueno, te espero no hay apuro.

Después de colgar me dijo:

H -Bajate el pantalón y date vuelta.

Lo hice. El me miró el ano lo palpó por afuera.

H- Bueno parece que sos virgen por el ano. ¿Cierto? Yo- Si. H- Jajaja -y me da una fuerte nalgueada. Yo- Ayyy. H- Callate y bajá a comprarme cigarrillos y comprate vaselina en la farmacia. Parliaments 20.

Yo bajé, un poco aturdido… pero excitado a la vez. Héctor tenía todo lo que me excitaba de un hombre, maduro, algo de panza, fuerte, bien machista. Compré los cigarrillos y la vaselina con mucha humillación y volví.

H- Hola Romy -yo quede perplejo ante él llamándome así, a lo que él me dio otro cachetazo- ¿Que te había dicho? Responde. No estarás esperando que use un nombre de hombre para vos. ¿Cierto? Jaja. Y me agarró fuerte la cara y me dio un increíble beso de lengua. Yo- Si, perdón tío.

Se sentó en el sillón y se puso a ver resúmenes de futbol. Yo asomé a sentarme a su lado a lo que me miró amenazador y me dijo:

H- Dame los cigarrillos. Desnúdate y arrodíllate -tiró un almohadón entre sus piernas indicando donde me iba a arrodillar. Yo- Si Tío -dije mientras el alcanzaba los cigarrillos. H- Bueno, hacé lo que te toca -Me dijo medio-bajando sus pantalones.

Y en ese momento me transformé en su sobrina y putita. Me metí su semi-rígida pija en la boca y empecé a chuparla gustosa. El prendió un cigarrillo y se relajó. LA pija parecía normal para mi en un principio, pero se fue agrandando, Humillante ver una pija de verdad. La mía tenía y tiene 14×4 mientras que esto que me estaba comiendo era cerca de 19×5. Otra razón más para notar que mi función es atender hombres y no intentar ser uno.

H- Si putita, chúpamela toda, Ahh sii… Mirá que mariquita resultaste -me decía mientras me tiraba el humo del cigarrillo en la cara, disfrutando su posición de dominio- Si, sabes lo que se te viene. ¿No? -al decir esto, me tocó una teta, que en esa posición se acrecentaba el tener tetas de gordito y estaban más grandes que una mujer con poco busto – Que tetitas ricas… -Me pegó un pellizco en el pezón que me volvió loca- ¿Te gusta puta, te gusta? Yo- Siiii, me encanta -Me agarró del peo y tiró boca abajo en el sillón. – Arrodíllate.

Lo hice. Sentí como jugaba con mi ano con vaselina. Mientras me seguía retorciendo los pezones con la otra mano. Luego si dejar de dilatarme me levanto de los pelos. Me dio el beso más increíble. Sentía el humo de la última pitada que le dio a su cigarrillo. Era sentir a un macho usándome al extremo. Después del beso se puso detrás de mí. Apoyó su verga bien dura en mi ano envaselinado. Y despacito, empezó un mini bombeo, para que cada vez se introduzca más y más. Una vez que entró la cabeza…

H- Mordé el respaldo del sillón.

Así lo hice, justo al momento que él se metió de lleno adentro mío. Yo chillé e intenté salirme… Pero fue inútil. El fue preparando la posición para que no pueda escapar. Era más fuerte que yo y sabía lo que iba a hacer. Me tenía totalmente controlada. Yo chillé un poco hasta que me di cuenta que no podía hacer nada. Me dio una nalgueada que me excitó totalmente y me hizo olvidar de la cola. Después casi me arranca el pezón de un pellizco. Repitiendo esto siguió un rato sin sacar la pija del fondo mío. Al rato, me relajé, él lo notó y empezó a bombearme. Yo me estaba volviendo loca del placer. No tardó más de un minuto hasta que me la sacó de la cola y me volteó violentamente y llevó si verga hasta mi boca.

H- Guárdala en la boca, ¡no la vayas a tragar!

¡Y me llenó la boca de un espeso semen!

H- A ver ahora, mostrame como la tragas puta. Me dijo amarrándome fuerte del pelo. Y yo me tragué esa delicia.- Ahora limpiame bien la pija Romy.

Se relajó y prendió otro cigarrillo mientras le comía hasta la última gota de semen. Seguía disfrutando tirarme el humo a la cara, pero esta vez me trataba con más cariño, me acariciaba la cabeza mimosamente.

H- ¿Estás contento? Yo- Contenta… H- Jajajaj. Anda a tocarte, tomate tu lechita y limpiate.

Paso a paso Obedecí. Luego me senté acurrucada a su lado. Ya me había adaptado al humo de su cigarrillo, me molestaba pero me aguantaba por estar junto a él, incluso sostenía el cenicero para que esté más cómodo. Esto hasta sentir el ruido de la puerta, cuando nos separamos y disimulamos… Hasta la próxima vez que nos vimos…

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Autor: Gordita Sumisa

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