Esto es un Amor de Tres. Parte I: Conociendo a un León

Hoy Los volví ver. Uno esa bajito, flaquito y moreno. Como siempre me han gustado, tenía el nombre de uno de mis escritores favoritos: Víctor Hugo; ya lo había conocido en una salida con varios compañeros y amigos, y aunque no hablamos, ahí conocí a uno de los dos grandes amores de mi vida. El otro es más alto, de tez blanca y de cuerpo más ancho. Recordándome, su nombre, siempre a un poeta que me encanta: Salvador; el cual llegó para quedarse en mi vida y de Víctor.

Llámenme David, y no soy nada fuera del otro mundo. Soy moreno, no muy alto, posiblemente llegué apenas al 1.75 de altura, y no esta por demás decir que tengo barriga. No deforme, según a los ojos de los que me han visto en la intimidad.

Siempre he sabido que soy gay, nunca me interesó estar, sexualmente hablando, con una mujer. Llegué a tener una novia, mas terminamos siendo más buenos amigos que otra cosa. He tenido varios encuentros con disque amigos y verdaderos amigos. Y las veces que había intentado tener una pareja habían resultado ser unos pendejos de primera. Hasta que llegó César. Un encanto de hombre la verdad, no muy cariñoso, pero si lo suficiente para estar dentro de él, poseyéndolo tranquilamente en la cama de su hermano. Pensé que me había enamorado por primera vez, aunque hubiera ocasiones que me sintiera vacío por dentro.

Para aquel entonces ya conocía a Víctor. Y había salido con él algunas veces, y siempre acababa robándome besos, acariciándome por debajo de la ropa, mordiéndome el cuello. Desnudándonos poco a poco el uno al otro. Incluso aun cuando empecé a andar con César. Iba a ver a Hugo tan solo para sentir su piel contra la mía, su cuerpo es el doble de irresistible que el de César, he de admitir. Pero jamás había pasado a mayores, más que el jugueteo, posiblemente una masturbada mutua, para finalmente quedarnos dormidos abrazados en su cama.

Víctor tenía a su respectivo novio: Ignacio, un tipo que, a mi forma de ver, solo le causaba malestares a Víctor. De todas formas él estaba pensando mandarlo al carajo tarde o temprano, y no precisamente por mi culpa. Víctor ya le había interesado otra persona.

En fin, cada quien estaba en su vida. Yo seguía con César, y seguía visitando a Víctor. En una de esas visitas, él estaba totalmente borracho. Producto de una de las fiestas de Facultad, lo llevé a la cama para arroparlo, pero fue en ese instante que me agarro para clavarme un beso. Y yo no opuse resistencia a ello, lo besé, acaricié por debajo de la ropa, poco a poco le quite la playera. Mordí sus pezones, y con mis labios fui recorriendo lentamente su pecho y torso hasta toparme con el cierre de su pantalón, con calma lo desabroche, le baje los pantalones  y su boxer, dejando al descubierto, una de las tantas cosas que me gustan de él, su tamaño y grosor. Ese miembro que solo lo había tocado en ese momento era todo mió. Lo lamí como si fuera mi regalo por haber sacado una buena calificación en la escuela, una rica paleta de carne y rellena de crema.

Lo oía gemir, de lo rico que debía sentir, quería que fuera mío, solamente mío. Me valía todo en aquel momento, mi novio, el de él y lo que pudieran decir la gente que conozca esta historia.

Me quité la ropa, estaba preparándome para entrar

– ¿Listo para que entre mi lindo leoncito?- Así normalmente le decía de cariño,

No me dijo nada, y empecé a entrar con un poco de dificultad… Pero finalmente no se pudo. Estaba borracho, pero consciente y me dijo que no.

Cabe destacar que el era virgen por aquel entonces, y el se quería reservar el derecho de la primera vez o para su novio u otro chavo al cual él ya le había clavado la mirada.

Me vestí, lo arrope y le prepare de comer, siempre he tenido ese carácter de cuidar a las personas. Me quede hasta que se medio quedo dormido. De alguna manera supe que me estaba enamorando de él. No por su cuerpo, ni porque me haya obsesionado en querer poseerlo tan solo compartía más con él que con mi propio novio.

Llegaron las vacaciones de invierno y tanto él como yo habíamos ido de viaje familiar. Recuerdo que llegó navidad y en ves de hablarle a mi novio le hable a él. Quizá porque realmente lo extrañaba o solo por tener cierto contacto con él. Para cuando llegó el momento de volver a verlo en  su casa. Pasó lo que siempre pasaba. Era el eterno jugueteo y cortejo de besarnos abrazarnos, pero jamás penetrarnos.

Me estaba haciendo un oral en ese momento, de las pocas veces que lo había hecho, estaba realmente extrañado y a la vez en mi paraíso. Tanto que cuando me volvía a besar mi cuello, no vi venir esas palabras que me callo como un balde de agua fría:

– Te amo.

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Triple G

Sinopsis: No… El nombre de la historia no es alusiva al famoso programa de radio sabatino… simplemente lo tomé en cuenta al recordar la presente Historia… triple G… un Gordito con una verga Grande y Gruesa… tres G que se unen en el presente relato… definitivamente la verga más gruesa que me he comido… mi culito todavía pulsa al recordarla.

La Historia: …Entré al baño a orinar y justo cuando yo terminaba de hacer lo conducente, entró Isidro, el muchacho que nos ayuda con el Internet, los teléfonos y en general con las instalaciones dedicadas a la comunicación en la oficina… se sacó la verga y comenzó a mear… instintivamente lo volteé a ver y mi cara de asombro hizo que el muchacho volteara también a verme… de mis labios salió una expresión inconsciente… “no mames”… mis ojos denotaron asombro… el muchacho tenía entre sus manos la verga más gorda que había visto en mi vida… era del ancho de un pepino… su mano derecha no podía circundarla… de muy buen largo… la cabeza oculta por un muy negro pellejo del cual salía con mucha presión, un chorro de espumosa agüita amarilla… el muchacho sonrió… ¡no se asuste!, dijo en tono sarcástico… algo bueno me tenía que dar Diosito… yo sonreí y dije nuevamente “no mames”, moviendo la cabeza de derecha a izquierda… el muchacho sacudió en un par de ocasiones aquella tremenda y gruesa verga hasta que tiró las últimas gotitas de meada y con sumo cuidado la guardó dentro de su pantalón… yo había terminado de lavarme las manos y dejé que el muchacho hiciera lo mismo… ambos salimos del baño sin hablar… lo que mis ojos habían visto hace unos segundos me había dejado mudo… sin habla…

Isidro era un chavo de unos 30 años, soltero que vivía en unión libre con una chava y con dos hijos… era oriundo del estado de Michoacán… chaparro y lampiño, tal vez no llegaba al 1:65, medio gordito, con unas buenas nalgas y piernas fuertes… manos cortas y gorditas… pancita chelera y pechos que colgaban un poco… muy moreno… cara redonda de facciones toscas, un bigotillo encima del labio superior y pelo chino cortado muy cortito… no era el prototipo de chavo de quien yo me hubiere fijado de antemano, pero ahora que sabía lo que el chavo tenía entre las piernas, mi morbo comenzó a subir.

Aquel día, estábamos en la fiesta de fin de año organizada por la oficina y yo como uno de los socios de la misma, era el anfitrión… ya estaban las mesas asignadas pero busqué la oportunidad de sentarme cerca de Isidro… el chavo comió como si en un par de días no hubiera probado bocado… bebió con ganas de pasarla muy “alegre” y bailó con cuanta secretaria se le puso enfrente… no pudimos tener una plática más cercana de la simple plática de la mesa… en algún momento me miró y sonrió… yo le dije en un susurro “no mames”, moviendo nuevamente la cabeza… el chavo sonrió de nuevo.

Aquel día me quedé en la celebración hasta que todos y cada uno de los invitados se fueron… Isidro se quedó hasta que nos corrieron del salón, ya cerca de las 12 de la noche… para una fiesta que había comenzado antes de la comida, era un buen tiempo de festejo… supe que todos se irían a seguir el bailongo a otro lado, pero yo decidí regresar a mi casa y ya no continuar.

Aquella noche me costó trabajo conciliar el sueño… pensaba en la gruesa verga de Isidro… caray ¡yo había tenido algunas buenas vergas y también muy gruesas, pero nunca del grosor de la que había visto!… con aquella verga, se destapaba cualquier cañería, pensé… me hubiera gustado verla más de cerca, inclusive tocarla, pero todo lo que sucedió, precisamente sucedió en instantes y me tomó por absoluta sorpresa… mi relación con Isidro era muy buena, los dos platicábamos bastante seguido… él me había platicado algunos de los problemas que había tenido con su chava inclusive habíamos tocado el tema sexual, pero como una plática entre “cuates”… recordé una máxima que mi padre alguna vez me dijo “nunca metas el pito en la nómina” lo que significa que nunca debiera involucrarme sexualmente con alguna persona de la oficina… hay que separar muy bien la cuestión amorosa y la cuestión laboral… esa máxima siempre la había cumplido… a pesar de que por la oficina habían pasado algunos becarios que llamaban la atención, siempre había sido muy respetuoso con ellos… nunca hubo nada que pasara más allá de la cuestión laboral y una sana amistad… el caso de Isidro era distinto… aquella vergota me había trastornado… pero ¿qué hacer?… la situación no era fácil…

Isidro no era un chavito fácilmente manejable… era un chavo que tenía experiencia, tipo macho mexicano, es decir, mujeriego, cogedor y bebedor… cabroncito y chacalón, como muchos lo encasillarían… en alguna ocasión me había platicado algunas de sus “aventurillas”, con algunas amigas que él tenía… no muchas aventuras ya que su chava estaba muy pendiente de él, además de que era muy celosa… Yo  tendría que ser directo y a la vez precavido… debía de esperar mi momento y reparar todo para, el caso de que todo fallara, que la situación no me afectara en la cuestión laboral con mis demás socios y amigos…. estuve por semanas dándole vuelta al asunto e ideando un plan de acción… aquella vergota quería tenerla dentro de mi boca y si era posible, dentro de mi culo, deshaciéndome hasta lo más profundo de mi ser, borrándome todos los pliegues del ano.

Por lo menos siete meses pasaron e Isidro seguía acudiendo continuamente a la oficina… él no trabajaba de planta sino que cada vez que había un problema con el Internet o los teléfonos, se le llamaba y entonces acudía… en ocasiones iba toda la semana y había semanas en las que no lo veíamos … lo vi el jueves pasado… ya era tarde… lo habían llamado ya que era necesario poner un par de teléfonos adicionales y inclusive ligarlos con la red… aquel día presagiaba que estaría trabajando hasta tarde, inclusive yo, a eso de las 8:30 de la noche salí de mi privado y platique un momento con él… apenas comenzaba con sus labores… se tardaría por lo menos un par de horas más en hacer toda la instalación… la oficina estaba semi desierta… estaba otro de mis socios y un par de becarios que estaban terminando unas estadísticas de mercadotecnia… yo tenía pensado regresar a mi casa, pero algo en mi interior me hizo recordar la gorda vergota de Isidro… algo me detenía… regresé a mi privado y comencé a vagar por la red, pasando el tiempo… oí claramente como los becarios terminaron su trabajo y se despidieron… minutos más tarde, Alfonso, uno de mis socios se despidió igualmente…

La oficina quedó vacía, por azahares del destino… acompañé a Alfonso a la salida y mintiéndole acerca de una información que tenía que preparar, regresé a mi privado… me senté en mi cómoda silla de piel y pensé que era el momento oportuno… estábamos solamente Isidro y un servidor… todo se había dado de forma más que repentina… fui a donde estaba Isidro trabajando… acostado debajo de un escritorio, lleno de cables y conexiones… la única sección de la oficina en donde había luces prendidas… la zona en donde Isidro trabajaba y vaya si trabajaría toda la noche… eran cerca de las 10:00 de la noche… todavía le faltaba algo de tiempo… en anteriores ocasiones él se quedaba solo y cuando salía, le dejaba la llave al encargado de la seguridad del edificio… me vio y se incorporó un poco… dijo ¿tiene chamba?… yo fui sincero y le dije que no mucha pero que estaba viendo algunas cosas en el Internet… Isidro captó enseguida que acentué las palabras finales y me dijo “que ¿anda viendo algunas pornochas?… yo sonreí ante la pregunta… le dije que no pero que si él quería, podía buscarle alguna… ¿cuáles son tus referidas?, pregunté indiferente… él me dijo simplemente que “cualquiera… andaba bien cliente”, pero que primero debía terminar la chamba que le habíamos pedido… ¿por qué andas tan caliente?, pregunté… me dijo que su chava andaba enojado con él y llevaba más de un mes sin “planchar”… su expresión me dio risa…

Creí que era un momento importante para platicar más a fondo de algunos de los temas sexuales… ¿y tus otras chavas?, le pregunté… Isidro me dijo que había salido con una de ellas el fin de semana anterior pero que no había habido nada… “traía el chango bien descalabrado”, me dijo… ahora solté una fuerte carcajada ante lo guarro de la expresión… le dije ¿se la hubieras dado por el culito?… Isidro me miró y sonrió… ¿cómo cree?, me dijo… nunca le he hecho por ahí… como recordando me dijo “ya ve lo que cargo… si de por si por el oficial les duele, imagínese por el culito… se los rompo”… ¿y nunca has tratado de hacerlo por el culo?, pregunté… Isidro sonrió… “la neta, se me antoja un chingo”, me dijo… me platicó que alguna vez, una señora se la había pedido por atrás, pero que a pesar de que le llenó el culo de crema y se la comenzó a meter bien despacio, la señora no la aguantó… la vieja gritaba como loca y había tenido que sacársela… había sentido bien apretadito… le dije en tono jocoso “le hubieras puesto crema para las arrugas… esa funciona muy bien”… Isidro rió, dejándome ver sus blancos dientes… en aquel momento decidí atacar… la plática lo permitía… le dije “tendrás que conseguirte a un putito”… Isidro sonrió y pasados unos segundos de silencio, me dijo algo que me dejó frío… “ya un par de putitos me la han mamado pero no se han animado a tragársela por el culo”… dijo esto sin ningún recelo, como si fuera de lo más común… luego añadió y me dijo “no vaya a pesar que soy mayate… pero cuando uno anda caliente, como que no se piensan mucho las cosas”… yo asentí con la cabeza… mi culo pulsó de alegría al oír aquello…

Después de esa última frase, regresamos al tema inicial y le dije a Isidro que estaría en mi oficina por si algo se le ofrecía… en el camino a mi oficina, muchas cosas pasaron por la cabeza… el plato estaba servido… esta era mi oportunidad… no podía desaprovecharla… me senté frente a mi escritorio, dí un fuerte respiro… mi culo pulsó nuevamente… era ya pasadas las diez de la noche del jueves 2 de julio… de uno de mis cajones saqué el tubo de lubricante y un paquete de condones “XX Large” que compré en los Estados Unidos y que creí nunca utilizaría… cerré todos mis archivos de trabajo en mi PC y me metí a una página porno a ver algunos videos… la calentura me invadió… dejé la foto de una chava desnuda como portada de mi PC mientras yo me metí al baño para lavarme muy bien la colita y lubricarme precisamente “por si se le ofrecía”… pasadas las 10:30 de la noche… salí de mi oficina en busca de Isidro, el cual seguía trabajando entre una telaraña de alambres y conexiones… le ofrecí un poco de agua, la cual agradeció… ¿sigues caliente?, le pregunté… el moreno muchacho sonrió y me dijo “ya hasta se me había olvidado”… le dije que había seguido su consejo y había encontrado unos videos pornochos por si quería verlos… Isidro sonrió de nuevo y me dijo “deje terminar con esta conexión y luego vemos los videos”… regresé a mi oficina y seguí viendo algunos videos bien cachondos… todos ellos bugas (straight)…

Ya pasadas las 11:00 de la noche oí como Isidro terminó de trabajar y como sus pisadas venían en dirección a mi oficina… el muchacho entró a mi oficina y se sentó en una de las sillas localizadas frente a mi escritorio, se acomodó en la silla y sopló fuertemente… los dos nos pusimos a ver los videos… constantemente se tomaba la verga y se la acomodaba entre los pantalones… ambos hacíamos comentarios sobre los videos… era evidente que el chavo estaba bien caliente y yo también lo estaba…  vimos un video en donde un negro se cogía por el culo a una colegiala bien chavita… la chavita gritaba como un loca… yo le dije a Isidro ¿así gritaba la señora?… Isidro sonrió y me dijo que gritaba más todavía… Isidro tenía su mano en la verga y la sobaba lentamente… no podía verlo ya que había un escritorio de por medio que me lo impedía… a medio video del internet, Isidro dejó de apretarse la verga y se paró de la silla… entre sus piernas había un bulto enorme… me pidió entrar al baño… ¿te la vas a jalar?, le pregunté… el chavo asintió con la cabeza y me dijo, apretándose la verga por encima de sus pantalones que “ando bien caliente… ya no aguanto mas”… era el momento de atacar… todo o nada… las condiciones estaban más que puestas…

Me levanté de mi asiento y le dije que se sentara en mi silla de piel… Isidro me miró sorprendido… sin perder tiempo, le pregunté ¿me la dejas mamar?… Isidro abrió la boca pero no dijo nada, sus ojos denotaron asombro y solamente oí un ligero soplido… hubo silencio en la oficina… me miró soplando por la boca… se hizo el silencio por unos segundos nada más y me preguntó en tono retador “¿eres putito?”… ya no me hablaba con el respeto de antes… ya me tuteaba… yo me hice el primerizo y le dije tartamudeando que “era la primera vez”… Isidro sonrió… me dijo ¿y quieres tragarte un buen pedazo de carne?… si, le dije, llevando mi mano hasta su pantalón… toqué aquella verga… Isidro no hizo nada por impedirlo y solamente dijo “pinche Lic… bien que se lo tenía guardado”…. Lo mismo se lo dije a él… “bien que lo tienes guardado… “… con mi mano apreté aquella vergota que se cargaba el gordito… me dijo “de aquí no sale OK…”… yo lo miré y asentí… no te preocupes, esto queda solamente entre tú y yo… me preguntó sobre la oficina y si estaba cerrada, lo que asentí… estábamos solos en la oficina…

Mientras eso sucedía, mi mano acariciaba y apretaba aquella vergota por encima de sus jeans que parecía explotarían… el gordito se sentó en mi silla y se acomodó plácidamente… yo me hinqué entre sus piernas y desabroché su cinturón, luego el botón de sus jeans y lentamente bajé el zipper… Isidro me dijo “pinche putito, te vas a tragar toda mi verga”… le pedí que se levantara de la silla y se bajó los jeans hasta las rodillas, dejándome ver una trusa blanca con una tremenda mancha al frente y dentro de la cual se notaba un pedazo de carne que quería salir a como diera lugar… se sentó el muchacho y me dijo “llégale… chúpamela rico”… saqué con mis manos aquella vergota… mi mano derecha no podía circundarla… era del ancho de un plátano macho, inclusive ladeada del lado derecho… mucho más morena que él, ya de por sí, moreno cuerpo del muchacho… recordé que en alguna ocasión había visto una verga así… era de un actor porno llamado Shorty Mac… una verga gordota y que se iba del lado derecho… a pesar de estar bien parada, la gravedad hacía su trabajo e impedía que se levantara por completo… saqué de mi cajón una cinta métrica… el gordito sonrió… ¿me la vas a medir?, me dijo… la respuesta era obvia…

Tomé aquella vergota entre mis manos y la medí… largo 18 centímetros, lo que significa una buena verga de largo, pero de ancho medía 16 centímetros de circunferencia (nótese que no hablo de diámetro sino de circunferencia, pasando toda la cinta métrica por el ancho de su vergota)… solamente soplé… lo miré y le dije “que vergota te cargas pinche Isidro”… el gordito sonrió y me dijo solamente “mámala cabrón… toda esa vergota te vas a tragar”… dejé la cinta métrica encima del escritorio y entonces sí, tomé la verga con mi mano derecha y la llevé a mi boca… con la punta de mi lengua lamí la tremenda cabezota de aquella verga… le bajé el cuerito y comencé a chupar aquella rica verga… estaba dura como una piedra… pulsaba dentro de mi boca… sus venas se notaban… solamente me pude meter la mitad de aquella verga ya que la parte pegada al cuerpo era la más ancha… Isidro solamente soltó un fuerte soplido y se acomodó en la silla para gozar la mamada… me tomó de la cabeza y me decía “mámala… poco a poco… chúpala…. Uhhhh que rico…. trágatela toda…“… no se quedaba callado… apretaba mi cabeza contra su verga… yo no comencé una mamada fuerte ya que seguramente el chacalote, que estaba muy caliente, se vendría muy rápido y yo no quería que eso sucediera… yo quería gozar de aquella vergota dentro de mi boca… el sabor era exquisito… saladito… lubricado… sacaba la verga de mi boca y lamía todo su contorno…

Isidro estaba gozando también la mamada… le pregunté ¿te gusta?… me dijo, soltando primero un ligero soplido por la boca “la mamas bien chido”… bajé a mamarle los huevos que colgaban entre una maraña de pelos necios… caray como me gustan los chavos peludotes… los que no se rasuran los pelos… como me gustaba esta verga con sus pelotes tiesos… me metí de nueva cuenta su verga a la boca y sentí como sus pelos me hacían cosquillas justo en la punta de la nariz… el gordo me dijo “te voy a dar mi lechita para que la pruebes”… de nueva cuenta tomó mi cabeza y comenzó a guiar la mamada… se movía lentamente en la silla metiendo su verga a mi boca… con mi mano derecha apreté aquella verga y comencé yo a chuparla frenéticamente… el encargado de los teléfonos solamente gimió y dijo entre dientes “me vas a sacar toda la leche”… yo seguí mamando aquella vergota de arriba abajo… mis labios se apretaban contra el tronco pulsante de aquella verga… Isidro sopló fuertemente y tomó mi cabeza… era el punto del no retorno… mamaba como loco aquella vergota y el muchacho perdía el control… Uhhhhhhh…..ahhhhhhhh… en cuestión de segundos dio un fuerte ahhhhhhhh y sentí como aquella verga se hinchaba aún más y comenzaba a tirar fuertes balazos de leche precisamente dentro de mi boca… cada uno de los lechazos iba acompañado de un gemido… ahhhhhhh… Uhhhh… ahhhh… Uhhhhhhh…..ahhhhhhhh… el muchacho se retorció de placer…. yo seguía dándole lengua a aquella gruesa verga mientras sentí como mi garganta se inundaba de rica leche…

Aquella verga se vació dentro de mi ser mientras yo apretaba mis labios contra el tronco de aquella gruesa verga, succionándole hasta la última gota de fresca leche, recién ordeñada… saqué aquella verga de mi boca y le enseñé a Isidro restos de su rica leche que habían quedado en mi boca… Isidro me dijo “trágatela”, mientras de su boca se esbozaba una pálida sonrisa… yo tragué aquella rica leche… estaba bien pastosa… bien espesa… aquella verga se veía imponente… completamente brillosa… la cabeza morada cubierta por el prepucio y el tronco negro, todo ello rodeado de un bosque de pelos tiesos y húmedos… Isidro tomó aquella verga entre sus manos y la apretó desde la base para que sacara la última gota de leche… ¿la quieres?, me dijo… yo abrí la boca y me metí de nuevo aquella extraordinaria verga para darle una última chupada… con la boca llena de verga miré a Isidro, el cual tenía los ojos clavados en mi persona… nuestras miradas se cruzaron… sonrió… yo no podía sonreír… tenía la boca llena de verga… de aquella verga que comenzaba a perder fuerza pero no grosor… que rica se sentía dentro de la boca…

Isidro me dijo “pinche Lic. que ricas mamadas das”… yo le dije a su vez “que rica verga tienes”… me preguntó sobre el sabor de sus mecos… yo le dije que habían estado saladitos y espesos… había sido mucha leche la que había tragado… más de un mes de estar guardada… los dos nos levantamos y pasamos al baño… yo a lavarme la cara ya que estaba sudando de la tremenda mamada que le había dado al gordito… Isidro por su parte se lavó el pito y mientras se lo secaba, lo apretó entre sus manos y me dijo “mira que vergota te tragaste”… yo le dije de nueva cuenta lo rica que estaba su verga… nos pusimos a platicar y me confesó que le gustaba un chingo venirse dentro de la boca de las chavas o chavos que se la mamaban… le gustaba que se tragaran sus mecos… a muchas chavas les daba asco pero era algo que a él le excitaba… le dije ¿y no te gustaría probar un culito por primera vez?… Isidro me miró y me dijo con una sonrisa en la boca “no creo que la aguantes… te rompería el culo en dos”… yo le dije que tratara… tal vez si la aguantaba… Isidro me dijo que ya era tarde… efectivamente habían dado ya las 12 de la noche y nosotros seguíamos en la oficina… ¿qué vas a hacer?, le pregunté… el chavo me dijo que ya no podía irse a su casa ya que, a esa hora, ya no había transporte público… no sabía que hacer… estaba indeciso… tomé yo la palabra y le dije “te invito a cenar… debes de estar hambriento… si quieres te puedes quedar a dormir en mi casa o en algún hotel… lo miré y sonreí pícaramente… ¿quieres más verga, verdad?, me dijo el chavo en un tono sarcástico, soberbio y machista, apretándose la verga… yo asentí rápidamente… Isidro me miró y dijo “no mames cabrón, te voy a romper el culito”… no importa, le dije… de su boca asomó una pícara sonrisa.

Los dos nos vestimos y nos fuimos a cenar unos tacos por la Condesa… Isidro se tomó más de quince tacos y un par de cervezas… ¡tenía hambre el gordito!… la plática que tuvimos fue en relación con nuestras impresiones de lo que había sucedido… sexo y más sexo… terminamos de cenar y le pregunté ¿A dónde quieres ir?… Isidro me dijo mientras se apretaba la verga dentro de sus jeans “Pinche Lic… ya se me antojó romperle el culito… ando todavía caliente y si usted dice que la aguanta, me gustaría bautizarle el chiquilín”…

La realidad es que no quise llevarlo a mi departamento, sino que preferí ir a un Hotel de la Colonia Roma, sobre la calle de Álvaro Obregón… por $220.00 pesotes entramos al Hotel Monarca… un cuarto pequeño pero muy limpio, con una cama tamaño king… televisión con películas pornochas, espejo en el techo para practicar el Kamasutra y un pequeño baño con regadera y agua caliente… nadie nos vió feo por el hecho de entrar dos hombres a un mismo cuarto de hotel… Isidro se metió en el baño y oí como prendió la regadera… se dio un buen baño ya que no salió sino después de unos 10 minutos… estaba frente a mí el moreno gordito, con su pancita chelera, sus pechos colgantes, sus fuertes brazos con muchos pelos que salían de las axilas… pecho y abdomen completamente lampiños… una toalla anudada a la cintura que se veía muy pequeña para su cuerpo… piernas fuertes y con poco vello… yo, por mi parte, ya me había desvestido y me había quedado solamente en boxers… ¿que quieres?, le dije a Isidro… él contestó que otra mamada como la que le había dado en la oficina… yo me senté en la orilla de la cama e Isidro se acercó a mí, poniendo justo enfrente de mi cara, aquella gruesa vergota que se había ya salido de la toalla… una maraña de pelos necios la enmarcaban… se veía imponente… gruesa y venuda… del prepucio asomaba una morada cabeza…

El gordito tomó aquella verga con su mano derecha, le dio un par de buenos jalones, bajó el cuerito que le cubría el glande y apareció una cabezota inflamada de cuya punta salía una gota de transparente semen… Isidro me dijo “chúpamela”… se acercó a mí, con su verga apuntando a mi entreceja… yo solamente abrí la boca y comencé a chupar aquel rico instrumento… succioné su cabezota y le arranqué un primer gemido… saqué aquella rica verga y mis labios lamieron los tiesos pelos negros situados alrededor del tronco de su verga… lamí el tronco y seguí con mi lengua cada una de sus venas… le dí un besito tierno en la mera puntita y le pedí a Isidro que se sentara… Isidro se sentó en la orilla de la cama y yo me hinqué entre sus piernas… aquella estaba completamente erecta… la tomé entre mis manos y la apreté… “la tienes enorme”, repetí… ¿es la más grande que te has comido?, preguntó dudoso… yo lo miré y sonreí… fui sincero… “si… si es la más grande y por mucho… me la vas a tener que dar muy despacio”… noté como Isidro sonrió y sopló… sentado en la cama y yo hincado entre sus piernas, comencé a mamarle de nuevo la verga…comencé a chuparle solamente la cabeza… la lamí en movimientos circulares, metiéndola y sacándola de mi boca, luego con mi lengua, recorrí su tronco lleno de venas y hasta llegar a su base y lentamente volví a su cabeza… con mi mano derecha toqué sus huevos y los apreté tiernamente… me metí lo que pude de verga a la boca… su cabeza tocó mis amígdalas…

El gordito apretó mi cabeza contra su verga tratando de que me entrara toda pero fue imposible… con su mano derecha apretaba mi cabeza contra su verga, tratando de que me comiera todo aquel pedazo de pulsante carne… tenía los ojos cerrados y con su lengua se relamía los labios… comenzó a gemir mientras yo subía y bajaba mi boca por su verga… podía meterme solamente ¾ de verga… comencé a mamársela con mayor fuerza… Ahhhhhhh!. Mmmmmm… Ahhhhhhh!… “que rico”, decía en reiteradas ocasiones…. “así….. así”… susurraba… caray como me gustan los machos que hablan, que dicen cosas, que dicen guarradas… así era Isidro, no se quedaba callado… constantemente decía cosas como “mámala cabrón”… “que rica mamada”… “la mamas bien chingón”… “trágatela toda”… su verga abarcaba toda mi boca… Isidro comienza a gemir al momento que yo aminoré la intensidad de la mamada y saqué su verga de mi boca… aquella verga estaba llena de saliva… pulsaba… “que rico la mamas cabrón”, me dijo… ¿cómo vas?, le pregunté… Isaías contestó en tono machín que él se tardaba mucho en venirse, que todavía le faltaba un rato, pero que quería metérmela… evidentemente accedí, no sin antes pedirle que lo hiciera despacio… saqué del bolsillo de mi pantalón uno de los condones que había guardado especialmente para tal ocasión… Isidro lo tomó y me dijo que quería dármela “a pelo”… fue muy sincero y me dijo que quería “darme su leche dentro del culo”…

En aquellos momentos no es fácil discutir, máxime que a Isidro lo conocía desde hace años… me dijo que estaba limpio, que siempre se cuidaba y sin mayores comentarios accedí… Isidro sopló y me dijo en tono sarcástico “está chido… capaz que quedas embarazada”… el gordito tomó su enorme verga entre las manos y se levantó de la cama… aquella verga no había perdido erección… estaba dura como una piedra… colgaba por la fuerza de la gravedad que impedía que se levantara… estaba inclinada del lado derecho… se tambaleaba… se recostó en la cama y se acomodó entre las almohadas… yo me quité los pantalones y le enseñé mis nalgas y mi peludo culo… al verlo, el moreno gordito me dijo “tienes un culo bien rico”… me recosté en la cama y levanté mis piernas, dejando mi culito al aire… me puse un poco de lubricante en la zona de entrada de mi culo… con extremada precaución me unté casi medio tubo de lubricante… me dedeaba frente al moreno gordito, quien también se lubricaba la verga… acomodé una de las almohadas debajo de mi coxis para levantar un poco más la zona de mis nalgas… el gordito se acomodó entre mis piernas… me pidió que tomara mis piernas con las manos y las levantara lo más que pudiera, dejando libre el camino hacia la gloria… abrí las piernas y las puse sobre sus hombros… Isidro se acomodó entre mis nalgas y sentí como la inflamada cabeza de su verga tocó mis pliegues… mi culito ardía de placer y pulsaba invitándolo a entrar en él… Isidro comenzó a jugar con la cabeza de su verga justo en la entrada de mi culo… esparcía todo el lubricante que tenía en la punta de su verga sobre esa delicada zona… yo gemía de placer… lo veía de frente… su mirada estaba clavada en su verga y mi apretado agujero… su lengua ensalivaba los labios… “no mames cabrón, te voy a romper el culito”, dijo entre dientes…

Yo me retorcía diciéndole “que rico papi… dame verga… dámela”, no era una petición, era ya una  exigencia… “dame verga”, le pedía yo insistentemente… Isidro seguía jugando con mis pliegues y hacía como que presionaba un poco para que mi culo se abriera y luego dejaba de presionar… movía circularmente su verga en la entrada de mi esfínter… frotaba la cabeza de su verga contra los pliegues de mi culo, que pedía a gritos ser penetrado… noté como la excitación subía en el cuerpo de Isidro… cerraba los ojos y se relamía los labios… “te la voy a meter tantito”, me dijo, dando un fuerte soplido… presionó y sentí como su cabeza entró en mi culo, rompiendo todo lo que estaba a su alcance… grité de dolor… me estaba rompiendo el culo… aquella gruesa cabeza de verga lo abarcaba todo… Isidro siguió presionando… “espérate… solo la cabeza”, le dije… “espera”… “me duele”… el gordito no me escuchó y presionó para lograr meter por lo menos la mitad de su gruesa verga… se movió lentamente… adentro y afuera… yo apreté los músculos del culo… el moreno gordito gimió… “no mames cabrón… que rico aprietas”, dijo, mirándome fijamente… yo hacía una mueca de dolor, al sentir la mitad de aquella gruesa vergota dentro de mi culo… “que apretadito se siente”, dijo nuevamente… ¿te gusta?, le pregunté… “no mames cabrón… se siente bien chido… bien caliente…. bien apretadito… pinche putito, tienes un culo bien apretadito”, dijo Isidro… ¿te duele”, me preguntó… yo le dije que un poco… ya la parte más fuerte del dolor había pasado… Isidro presionó un poco más y metió otra parte de su verga… grité nuevamente… Isidro rió… “te la voy a clavar toda”, me dijo y siguió presionando… yo me opuse y gritaba y gemía como loco… Isidro no escuchó mis clamores… mi culo estaba abierto al máximo y recibía a aquella vergota… sentía su verga piel a piel… palpitaba… mis músculos se contraían buscando sacar al intruso… me sentía cogido por aquel gran semental… sentía dolor… dolor… Isidro no se compadeció de mí y comenzó a meter y sacar su verga fuertemente del culo… yo gemía… aquel moreno gordito estaba dentro de mi ser… el culo me ardía… sentía una verga dura y caliente dentro de mi ser… una verga que pulsaba… una verga que rompía todo lo que se encontrara en su camino…

Isidro seguía moviéndose con gran maestría… metía y sacaba lentamente su verga… entra y sale… arriba y abajo… se movía en forma circular… tenía el culo lleno de verga… de verga mexicana… de verga de chacal… me volví loco… no apreté mi culo… lo relajé… su verga entraba hasta mis intestinos… miré a Isidro y le dije sin control “rómpeme el culo”… El encargado de los teléfonos sonrió y me dijo “te la voy a dar chingón”… yo comencé a gemir y soplar… él hizo lo propio y entre gemidos, gritos y demás ruidos guturales, acompañados por el rechinar de la cama, comenzó a meterla y a sacarla rítmicamente… un escalofrío de placer empezó a recorrerme…. si, un extremo placer me recorría todo… yo gemía y le decía “asiiiiii, papi… dámela… dame tu verga…. más adentroooo… dámela toda”, empecé a rogarle, mientras mi culo se alzaba en busca de cada embestida de su morena verga… el placer era indescriptible… tenía dentro de mi culo la verga más gruesa que había visto en mi vida… un verdadero vergón… la piel caliente de su verga tocando con mis entrañas… su dura verga abriéndome el culo de par en par… sentía como me llenaba por entero el culo… como mi ano estaba abierto en toda su extensión… mi culito era todo suyo… abrí los ojos y le ví la cara… Isidro tenía los ojos cerrados, se mordía los labios con los dientes y soplaba… era un animal furioso… la mandíbula apretada… abrió los ojos y sonrió… me dijo “te la estás tragando toda…,¿te gusta mi verga?, ¿te gusta que te la meta?”… al momento en que me dio una nalgada… yo gemí y respondí: “siiiii… dámela papi… “así paaapi… que riiiico…. que riiiico coges paaaapi…”

Sus embestidas eran salvajes… su verga entraba y salía sin oposición alguna… yo distendía el culo para que me penetrara más adentro… oía sus huevos chocar conmigo, sentía el vello de sus muslos rozarme… yo me agaché un poco y lo abracé… ya no pude más y empecé a gritar de gusto, a retorcerme de placer… mi culo pulsaba…Isidro lo notó y aceleró aún más su embestidas, que se hicieron más brutales, de auténtico animal… arqueé mi espalda con lo que entró dentro de mí ser cada milímetro de su gruesa verga… comencé a venirme sin siquiera tocarme… mi culo comenzó a pulsar acompañando cada uno de mis lechazos… todos ellos cayeron sobre mi estómago y pecho… derramé hasta la última gota de leche que brotó de mis huevos… aullaba de gusto mientras mi ano sufría espasmos apretándose a la gruesa verga del moreno muchacho que gemía de forma incontrolada… sus movimientos eran apresurados y noté que comenzó a venirse justo al momento en que gimió fuertemente… las paredes de mi intestino delgado sintieron la humedad de su leche… largos y espesos chorros de leche recorrían mis entrañas… sus gemidos seguramente se oían en todo el hotel…”aaahhhhhh, oooooohhhhh… toma mi leche”, gritó fuertemente…  mi culito recibió aquellos largos y espesos chorros de leche… una intensa humedad recorrió mi cuerpo… se estaba vaciando dentro de mi ser… el gordito gritaba y gemía sin control… yo volvía a decirle: “dámela toda… toda tu leche… dámela paaapi… que riiiico…. que rica leche”… apreté el culo lo más que puse ordeñándole la verga y sacándole hasta la última gota de fresca lechita… su venida fue sensacional… dejó de moverse y cuando terminó de vaciarse, lentamente sacó su verga de mi apretado esfínter… había descargado toda su leche dentro de mi ser… me había dejado el culo lleno de leche…

Isidro me miró y sonrió “te la tragaste toda”, me dijo en tono jocoso… “te tragaste todos mis mocos… te llene el culo de leche”, cerrando los ojos como no creyendo lo que había hecho… yo sentía un alivio tremendo… aquella verga me había destapado toda la cañería… frente a mí estaba el moreno muchacho con su verga colgándole entre las piernas… aquella verga estaba limpia… brillosa… rojiza… yo lo veía de frente… su mirada estaba clavada en mi culo… mi culo quedó totalmente distendido… comencé a pujar lentamente y con un pequeño pedito saqué las primeras gotas de su blanca leche… sentía como por dentro me recorrían sus mocos… apreté el culo para impedir manchar las sábanas… Isidro se reía al ver como de mi culo pulsante salía un poco de su pastosa leche… ¿cómo te viniste?, le pregunté… Isidro me miró y sonrió… me confirmó que nunca lo había hecho por el culo… nunca se había venido dentro de un culito… “estuvo bien chido”, me dijo… “se siente bien apretadito”… antes de que comenzaran sus dudas lo tranquilicé al decirle, “yo también estoy limpio”… le platique que hacía apenas un par de semanas que me hice un chequeo médico que incluía una prueba de enfermedades de transmisión sexual y salí limpio”… “no hay nada de que preocuparse”… Isidro sonrió y sopló por la boca… me dijo “no mames cabrón… que chingón se siente el culo… te aventé todos mis mocos dentro del culo”… el culo me había quedado húmedo… una humedad placentera… mi culo pulsaba tratando de regresar a la normalidad… la verga de Isidro había perdido fuerza y su morada cabeza se ocultó parcialmente en el prepucio.

Isidro se levantó de la cama y entró en el baño… oí como se abría la llave de la regadera nuevamente… yo comencé a reír de nervios… nervios por haber hecho lo que antes narré…¿qué fue lo que me impulsó a hacerlo?… no era momento de entrar en pensamientos muy profundos… la realidad era que mi culo gorgoreaba como un gorrión recién nacido… sentía como la leche del muchacho quería salir… con otro ligero pedito saqué otro tanto de leche… ahora más cantidad… distendí el culo y dejé que la leche del muchacho fluyera… me puse en cuclillas y sentí como la leche del muchacho recorría mis entrañas y como escurría por mi culito hasta caer en el piso…. me toque el culo que estaba muy sensible… me habían penetrado por algo más de quince minutos…  mi culo había recibido una gruesa y buena verga, además de un premio aún mayor, los lechazos de Isidro justo dentro de mi culo…  alcancé al gordito en el baño… él estaba bajo el chorro de la regadera… al verme sonrió nerviosamente… me metí junto con él a la regadera y le dije “estoy chorreando toda tu leche”… Él me miró y sonrió… me dijo “no vayas a quedar embarazada”… comencé a enjabonarme… yo admiraba su verga colgante entre sus piernas con su cabeza completamente cubierta por un prieto cuerito de carne… era una verga morena… mucho más morena que el resto de su cuerpo… suave al tacto, larga y gruesa… estaba dormida… dormida después de la tremenda cogida que me había dado…

Para no hacer la historia aún más larga, solo comentaré que aquella noche el gordito tuvo todavía energía para echarse un segundo palo… me cogió primeramente de perrito y luego se montó como un buen jinete… me tragué los 18×16 de verga que cargaba el moreno gordito… después de una cogida salvaje, de nueva cuenta me llenó el culo de abundante y espesa leche… él se quedó a dormir en el Hotel y yo regresé a mi casa…

Cualquier comentario en relación con la presente historia, siempre será bienvenido a mi correo electrónico.

Autor: Juan Carlos Hoffman

juan_carlos_hoff@hotmail.com

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Mi sobrino Osbaldo

Eso era suficiente para mí, tomé ese hermoso tronco y lo coloqué en mi boca. Por sus jadeos, a mi sobrino nunca se lo habían mamado, o por lo menos con esta calidad. Yo me esforzaba en restregar con mi lengua aquel precioso pedazo de carne. Blanquito y tierno. De pronto,  sentí el venir de su leche caliente y espesa, la cual tragué bien gustoso.

Mi nombre es José. Vivo en Maracaibo, Venezuela. Tengo 30 años, y desde los quince, reconozco que soy Gay.

Mi problema es que me gustan los jovencitos, (entre los 18 y 22 años, pero además que sean gorditos). Mi sobrino Osbaldo, cumple con estas cualidades…

Tiene 18 años, mide 1,70 cm., y pesa 110 kilogramos, blanco y bien proporcionado. A mí siempre me ha llamado la atención su padre: Osbaldo (padre), mi cuñado, mide más de 1,90 cm., blanco, pesa alrededor de 230 Kg.

En algunas oportunidades pude ver su macana, (siempre en estado flácido), hermosamente blanca, con venas azulosas en sus contornos, gruesa y mostrando más de la mitad de una gran cabeza.

Actualmente mi sobrino, (hijo de mi hermana y Osbaldo tiene 19 años y acaba de entrar a la universidad).

Como ellos viven en un pueblo apartado de la Capital, (Maracaibo), mi sobrino se vino a vivir con mi esposa y conmigo para iniciar sus estudios.  Como nosotros no tenemos hijos, su presencia en nuestro apartamento es una nota fresca en nuestras vidas.

Así pues, organizamos una habitación exclusiva para él, incluyendo red a internet, tv, baño privado y espacio disponible para sus actividades educativas.

Desde su llegada, yo me sentía intranquilo. Por las noches oía sus jadeos cuando se masturbaba, como mi esposa trabaja, al llegar durante el día, lo encontraba en ropa interior, y en algunos casos se le notaba un “machete” semi-parado, (grueso y cabezón como el de su padre).

En una oportunidad mi esposa tuvo que viajar por razones laborales, por lo tanto, él y yo, estaríamos solos en el apartamento durante el fin semana.

El viernes, justo después de dejar a mi esposa en el aeropuerto, compré unas cervezas y me  dispuse a “esperar” a mi sobrino. Alquilé unas películas pornográficas, algunas heterosexuales, pero de mucho sexo anal, unas bisexuales y finalmente cinco de sexo gay.

Cuando él llegó yo había bebido algunas cervezas y ya estaba entonado. Le ofrecí una, la  cual aceptó y posteriormente otra y otra.

Luego de más de cinco birras, le propuse ver una porno, sin dudas aceptó. Luego de 15 minutos de película, noté, (con el rabillo del ojo), una gran protuberancia en su entre pierna.

Inmediatamente le pregunté si me podia sacar  el “Machete” para “acariciarlo”, ya que lo tenía “bien parado”.

A lo cual respondió que si y que él haría lo mismo. ¡Sorpresa!…

El mástil de mi sobrino medía no menos 21 cm. x 7. Perfectamente blanco, con unas venas verdi-azules contorneando su circunferencia. Una cabeza…preciosa, color vino tinto, ligeramente más gruesa que el resto de su miembro.

Tenía unos huevos inmensos y para rematar:

¡Todo perfectamente depilado! Una verdadera escultura… Le pregunté si habia visto otro tipo de películas porno, a lo cual contestó negativamente. Así pues, propuse explorar otros “mundos”, como el bisexual y el gay.

Cual seria mi sorpresa al responderme: Mi machete y yo, estamos dispuestos a “bañarnos” en cualquier hueco. ¡Siempre y cuando disfrutemos!

Eso era suficiente para mí, tomé ese hermoso tronco y lo coloqué en mi boca. Por sus jadeos, a mi sobrino nunca se lo habían mamado, o por lo menos con esta calidad.

Yo me esforzaba en restregar con mi lengua aquel precioso pedazo de carne. Blanquito y tierno. De pronto,  sentí el venir de su leche caliente y espesa, la cual tragué bien gustoso.

Desde ese día tenemos sexo cada vez que podemos. Luego les cuento lo maravilloso que son sus penetraciones y sus múltiples orgasmos.

Espero que les haya gustado.

Autor: José

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