Primer trío con nuestro amigo

Ella gritaba aún más y él se comía sus pechos y su boca mientras le acariciaba sus nalgas arrastrándose juntos a un orgasmo de antología. Ella se arqueó y gritó de placer mientras él se tensaba y le llenaba el coño de leche. Veía como mi esposa se movía como en espasmos para ordeñar la verga de su amante hasta la última gota.

En otras ocasiones les he contado las experiencias que hemos vividos juntos mi esposa y yo, tanto en un trío con una amiga mía con en dos deliciosos intercambios de pareja. Lo último que hemos vivido fue, a ciencia cierta, lo que más excitó a mi esposa llegando a excitarse como nunca antes se había excitado.

Todo comenzó al año pasado cuando estuvimos contactando algunas parejas para poder hacer algún intercambio. Conocimos una pareja muy atractiva en la que ambos resultaron ser muy agradables pero ella decidió no continuar a mayores. Por diversas circunstancias, él y yo volvimos a coincidir y le platiqué sobre lo mucho que le excitaba a mi esposa el hacer el amor con dos hombres a la vez. A él le agradó la idea y me propuso que lo comentara con ella para que, en caso de que mi esposa aceptara, nos pudiéramos poner en contacto para vernos y poder estar juntos los tres.

Pasaron varios meses y un día, mientras hacíamos el amor mi esposa y yo, le comenté que me gustaría verla hacerle el amor junto con otro hombre ya que quería que gozara al máximo con dos vergas para ella sola. La sola idea la puso extraordinariamente cachonda y me regaló un orgasmo delicioso. Después de esa deliciosa sesión de sexo, al comentar con ella sobre la posibilidad de un trío, me respondía que tenía ciertas dudas ya que involucrar a otro hombre en la relación podría ser arriesgado en caso de que él se involucrara sentimentalmente con ella.

Pasó el tiempo y comenté esto con mi amigo llegado a la conclusión de que la mejor manera era que él mismo platicara con ella y la convenciera de que sus temores con él eran infundados. Un día, mientras hacíamos las compras, sonó el celular de ella y era él. Ella inmediatamente se puso colorada y le cambió el tono de voz. Después de varios minutos en los que no sé que tanto hablaron, ella colgó y me sonrió de una manera muy especial. Le pregunté quien había sido y me dijo que Manuel. Me platicó someramente que le comentó sus fantasías así como sus dudas y él, de manera honesta y galante, le demostró que solamente quería hacerle pasar un momento muy agradable y ayudar a cumplir su fantasía.

Esa noche hicimos el amor y por primera vez fantaseamos poniéndole nombre al otro hombre que penetraba y hacía gozar a mi mujer en nuestras mentes. Ella tuvo no sé cuantos orgasmos soñando con esa otra verga dentro de ella. Así pasaron los días y por fin pudimos hacer posible su fantasía. Nos pusimos de acuerdo para vernos a comer y llegamos al restorán antes que él. Al poco rato llegó Manuel vestido con una chamarra de piel y a mi esposa se le salían los ojos del gusto. Platicamos, comimos, y entramos en confianza. Comentamos sobre nuestros gustos íntimos y decidimos irnos a nuestra casa.

Llegamos y le ofrecí una cerveza y yo tomé otra. Mi esposa estaba completamente excitada pero muy nerviosa. Él le hacía preguntas pero ella solo sonreía. Me senté junto a ella y la empecé a acariciar diciéndole a Manuel que ella es un poco recatada en cuanto al cachondeo verbal se refiere, pero que una vez desnuda y haciendo el amor, es toda fogosidad y pasión.

El se sentó del otro lado de ella y le empecé a acariciar los pechos. Le levanté la blusa y pasé mis manos sobre sus pezones. Ella solamente suspiraba y cerraba los ojos. Él le abrió el sostén y empezó a mamar sus pechos mientras yo desabotonaba su pantalón y le metía los dedos en el coño. Fue enorme mi sorpresa al encontrar que sus jugos rebosaban mojando completamente sus bragas y chorreando hasta su culo. Me agaché y mientras me masturbaba, me metí su pezón libre en la boca mientras Manuel mamaba deliciosamente su otro pezón; ella gemía y su cuerpo temblaba como hoja. Le quité la blusa y ella empezó a masturbarlo sobre el pantalón abriendo el cierre y sacando una verga dura y parada como a ella le gustan. Al principio solamente la masturbaba y después de besarla, la empujé ligeramente para que se animara y se metiera esa rica verga en la boca. Ella me volteó a ver con una sonrisa indefinida y fue el último vestigio de pudor que tuvo durante la tarde. Me encantó ver cómo empezó a devorar esa verga mientras le acariciaba los huevos. Su boca tragaba la verga de Manuel casi hasta los huevos y le arrancaba gemidos de placer.

La terminé de desvestir mientras ella lo ayudaba a él y, una vez desnudos, volvió a tragarse esa enorme verga mientras yo terminaba de desvestirme y le masturbaba el coño y me lo comía. Le dije a ella que si quería que se la metiera a lo cual, solamente respondió sentándose sobre de él dándole la espalda y metiéndose toda esa verga hasta adentro, habiéndose puesto él un preservativo previamente. Yo me puse delante de ellos (por cierto, estábamos en la sala de mi casa por lo que ellos permanecieron en el sofá mientras yo me senté en uno de los sillones) y observaba detenidamente una de las imágenes más cachondas que he visto en mi vida: Veía a mi esposa completamente de frente, sentada recargada en el pecho de él, mientras le acariciaba los pechos; veía las piernas de ambos completamente abiertas, especialmente las de ella, y su coño abierto como una flor deliciosa. Estaba completamente mojado y congestionado y la verga de Manuel entraba y salía por completo de la intimidad de mi esposa. Me acerqué aún más y la besé en los labios sintiendo en su beso cachondo toda su excitación.

Le acariciaba los pechos y empecé a masturbarle el coño. La jalé hacia mí y se levantaron quedando ella parada con el cuerpo reclinado y él detrás de ella. Mi esposa empezó a comerse mi verga mientras él la penetraba con fuerza desde atrás; podía sentir los empujones de su cadera en la boca de mi esposa al mamarme. Después de un buen rato así, les dije que se volvieran a sentar y que ella se metiera su verga por el culo. Así lo hizo y disfruté mucho viendo como ella se guiaba esa enorme herramienta a su rico ano sentándose en él hasta tenerlo completamente adentro. Me incliné y le mamé un poco el coño sintiendo una humedad deliciosa en él después de haber sido cogida. Me levanté y puse mi verga frente a su coño y traté de metérsela. Era una posición difícil por lo que fue muy problemático hacerla durar.

El se levantó un momento y fue al baño. Ella aprovechó para sentarse en mi verga y de un solo empujón se la introdujo toda gritando y gimiendo de placer. Manuel la había puesto extraordinariamente cachonda y sería difícil satisfacerla completamente ese día. Mientras ella subía y bajaba sobre mi verga, empecé a acariciarle las nalgas y los pechos mientras la besaba y le decía lo mucho que me gustaba verla así de caliente. Ella solo gemía y paraba más sus nalgas para que le metiera los dedos en el culo abierto por la verga de su amante. Le pregunté que quería hacer y me pidió que Manuel le metiera la verga sin condón, ya que quería sentir todo su semen llenado su coño caliente.

En eso él se acercó a nosotros y ella, sin salirse de mi verga, se metió todo su pene en la boca dándole una mamada de campeonato a escasos centímetros de mí. Se fue girando hasta quedar de lado, posición en la cual le podía meter los dedos en el culo hasta adentro y ella se fue tragando aún más esa verga hasta llegar casi a sus huevos. La levanté y vi como se abrazaban tiernamente mientras se masturbaban mutuamente. Veía claramente como los dedos de cada uno masturbaban con pasión y ternura el sexo del otro mientras se besaban cachondamente. Ella empezó a frotarse la verga en el coño poniéndose nuevamente muy caliente. Intentó metérselo dentro pero de frente era un poco difícil. Yo me levanté y la tomé por debajo de las axilas y la apoyé contra mi pecho. Manuel solamente la levantó de la cadera y su verga entró en su coño hasta adentro. Ella subió las piernas aún más y recibió una cogida de antología siendo sostenida en el aire por su esposo y por su amante al mismo tiempo.

Después de un orgasmo que brotó de lo profundo de su garganta, les dije que nos fuéramos a la recámara. El iba adelante y lo siguió mi esposa. Ella movía las caderas desnudas cachondamente y al entrar al cuarto vi como ella ya se encontraba entre las piernas de él tragándose nuevamente su verga. Me puse detrás de ella y empecé a mamar su coño haciendo una cadena de lenguas y sexos muy rica. Ella se fue incorporando y se sentó a horcajadas sobre él viendo como se introducía nuevamente esa verga en su coño. Inició un movimiento de caderas de locura y sus gemidos eran música para mis oídos y, me imagino, que para todo su amante. Ella me volteó a ver y me pidió que le metiera la verga por el culo. Me subí a la cama y sin mucho esfuerzo le metí mi verga de un solo empujón, gimiendo ella de placer. Ella se movía como una posesa y sentía que lo apretado de su esfínter me sacaría la leche en poco tiempo. Preferí, después de otro orgasmo más de ella, salirme de su culo y dejarlos gozar hasta que él se chorreara dentro del coño mojado de mi mujer mientras yo me masturbaba la verga.

Ella gritaba aún más y él se comía sus pechos y su boca mientras le acariciaba sus nalgas arrastrándose juntos a un orgasmo de antología. Ella se arqueó y gritó de placer mientras él se tensaba y le llenaba el coño de leche. Veía como mi esposa se movía como en espasmos para ordeñar la verga de su amante hasta la última gota. Poco a poco se fue saliendo de él y se acostó a su lado poniendo su coño rezumando de leche frente a mí. Como ya he comentado en otras ocasiones, a ella le encanta que la masturbe y le mame el coño después de que se la han cogido por lo que ni tardo ni perezoso me metí entre sus piernas para degustar su coño empapado. Ella empezó a excitarse nuevamente y al tenerla al borde del orgasmo, me puso sobre ella y la clavé la verga de un solo golpe. Su coño estaba muy abierto pero con una textura deliciosa por toda la lubricación y el semen dentro de ella.

Era como si las paredes de su coño fueran 10 veces más suaves y calientes que antes. Quise penetrarla en esta posición porque esto le permitió meterse le verga flácida de su amante en la boca para dejarla completamente limpia de semen y de sus jugos mientras me la cogía con pasión. Duramos así hasta que esa imagen de la verga dentro de su boca, de sus pezones parados y sus gemidos fue demasiado y me vine dentro de ella en orgasmo delicioso, mezclando mi semen con los jugos sexuales de ambos. Mi verga seguía dura a pesar de haberme chorreado por lo que me la seguí cogiendo llevándola a un último orgasmo que resultó ser menos violento pero más profundo, después de tanta carga sexual acumulada.

Al recuperar el aire, comentamos sobre lo rico que había estado y él nos pidió poder bañarse mientras nosotros nos acariciábamos en la cama. Lamentablemente él debía retirarse por lo que no pudimos continuar esa sesión, pero esperamos que pronto pueda repetirse.

Autor: gostav

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Primer intercambio con nuestros amigos

Mi esposa casi no podía tenerse en pie, por lo que se hizo para adelante y se abrazó de él mientras sentía mi verga en sus entrañas. V no pudo aguantarse y se metió entre las piernas de los dos y nos empezó a mamar. Sentía su lengua rasposa y ensalivada pasar de mi verga a su coño y de regreso, me hizo acabar por tercera vez. Ella tuvo un orgasmo que hizo que mi verga se saliera de su coño.

Todo empezó hace un año al estar mi esposa chateando en una página sexual en internet. Todas las chicas eran españolas y algunas eran hombres encubiertos. Ahí conoció a V, con quien estuvo cachondeando por bastante rato. Después de eso, iniciamos contacto por correo electrónico pero se perdió por diversas razones. Casi un año después, restablecimos el contacto y decidimos conocernos por teléfono. Contactamos por e-mail e intercambiamos números telefónicos. Esa noche. Le dije a mi esposa lo que había sucedido y que pronto nos llamarían. A los pocos minutos sonó el teléfono y eran ellos.

Llamaba él y platicamos un rato. Me pidió hablar con mi esposa y le pasé la llamada. No sé a ciencia cierta que hablaban, pero oía como ella respiraba más profundo y empezó a decirle cosas cachondas sobre su verga y como le gusta que se la cojan. Me metí entre sus piernas y empecé a mamarle el coño mientras ella seguía cachondeando con él. Cerraba los ojos y dejaba volar su imaginación. Su coño estaba empapado y ya le había arrancado varios orgasmos. Ya no podía hablar del placer y me pasó la bocina.

El me comunicó con V mientras él se dedicaba a mamarle el coño y mi esposa se tragaba mi verga. Era delicioso sentir los labios de mi adorada y cachonda esposa alrededor de mi verga mientras escuchaba a una mujer desconocida pidiéndome mi verga y jadeando de tanta lengua que recibía. Continuamos así intercambiando bocinas y orgasmos hasta que, ya más relajados y satisfechos, comentamos que debíamos conocernos. Todo ocurrió dos semanas después, cuando decidimos vernos en el bar de Sanborns. Sabíamos como irían vestidos y, al llegar, ambos casi se comían a mi esposa con la mirada.

En otros relatos les he comentado como es y que tan cachonda. Nos sentamos y pedimos unos tragos y empezamos a platicar de diversos tópicos. Después de la segunda ronda, comentamos que por la hora, debíamos irnos a algún lado ya que si no se nos hiciese tarde. Nos fuimos a un hotel en las afueras de la ciudad y pedimos una habitación con jacuzzi. Nos sentamos todos en la cama, sin zapatos, y empezamos a platicar. Al principio ambas esposas estaban nerviosas, pero poco a poco se fue rompiendo el hielo. Los primeros en unirnos fuimos V y yo, cuando le empecé a acariciar los pechos sobre la ropa. Poco a poco la jalé hacia mí y la besé mientras le abría la camisa. Le saqué los pechos cubiertos por su brasier y al abrirlo, vi dos hermosos senos redondos y plenos, coronados con unos pezones rosas muy sensibles. Al voltear, vi a mi esposa trenzada en un caliente beso con él mientras le acariciaba la verga sobre la ropa.

Él le metía la mano debajo de la falda y empezaba a abrir su blusa. V y yo, casi sin separarnos, nos desvestimos completamente y nos abrazamos pegando los sexos lo más posible. Mi verga entraba entre sus muslos mientras le acariciaba las nalgas y la espalda. Sentía su lengua en mi boca caliente y excitada. Le mamaba los pechos y le masturbaba el coño. Sentí como su mano me agarró de la verga y me empezó a masturbar suavemente, pero con pasión. No veía lo que hacía mi esposa pero, por los gemidos que escuchaba, estaba seguro que ella gozaba tanto o más que yo. V fue bajando poco a poco y se metió mi verga en la boca mientras frotaba su coño contra mis piernas. Aproveché para ver a mi esposa y me excitó verla completamente desnuda, acostada boca arriba con las piernas abiertas, mientras él se la metía casi hasta los huevos. Le besaba los pechos y mordía sus pezones; cambiando de ellos a la boca sensual de mi esposa que lo besaba con pasión, entre gemidos y gritos de placer.

Mi verga estaba que explotaba por lo que le dije a V que quería cogérmela hasta adentro, ella se puso roja pero se subió a la cama inmediatamente abriendo sus piernas completamente. Me metí entre sus piernas y encontré un coño húmedo y caliente, cubierto con una mata de vello ligeramente pelirrojo y deliciosamente oloroso. Le pasé la lengua por los labios sin tocar su clítoris y ella elevaba sus caderas hacia mi boca. Poco a poco me fui acercando a su botón hasta que ella gemía y respiraba con mucho esfuerzo. Al morder su clítoris entre mis labios, ella gimió en su primer orgasmo de la tarde. No podía ver a mi esposa, pero por el movimiento de la cama y sus gritos sabía que estaba cerca del orgasmo. Lentamente froté mi verga en la entrada de su coño y se la fui metiendo centímetro a centímetro. Al sentirme dentro de ella, su calor y su forma, mientras veía a mi esposa gozando como nunca antes, me hizo casi acabar.

No podía apartar los ojos del coño de mi esposa mientras era cogido por esa verga y ella, en ese instante, me vio a los ojos con una mirada de pasión absoluta, y él acabó dentro de su sexo llenándola de semen por completo. Yo quería prolongar más el placer por lo que disminuí el ritmo recibiendo como queja un suspiro de V. Vi como mi esposa se sacaba la verga chorreante y se agachaba para mamarla completa, hasta los huevos. Una vez que la dejó limpia, se puso boca arriba con el coño cerca de mi, y se abrió los labios del coño para que viera como rezumaba ese semen de su coño. La masturbé con mi mano mientras le decía a V que viera como salía en semen de su esposo del coño de mi mujer. Esa visión la excitó aún más y se empezó a mover con un ritmo aún mayor. Mi esposa estaba en pleno éxtasis con mis caricias en su coño lleno de semen. V me pidió que me recostara ya que quería sentarse en mi verga. Según me decía al oído, es la posición que más le gusta porque puede frotar la verga como más le plazca.

Este cuadro surtió efecto en él, ya que su verga volvió a pararse en busca de lucha, quiso volver a penetrar a mi esposa pero esta lo acostó y se metió la verga nuevamente en la boca, para ponerla bien parada. Una vez lista, se sentó sobre de él y se metió la verga en el coño de un solo golpe empezando a moverse y a gritar como poseída. El movimiento de V sobre de mi verga, sintiendo que su coño succionaba mi verga como una gran boca, y ver a mi esposa saltando sobre la verga de otro hombre, con los pezones erizados y gimiendo de placer, fue demasiado para mí y me vine dentro del coño de V en un extraordinario orgasmo, mismo que se vio acompañado por unas deliciosas contracciones de placer del coño orgiástico de V. Nos quedamos abrazados y acariciándonos mientras veíamos como se cogían nuestras respectivas parejas. Nos acariciábamos y comentábamos lo rico que era verlos coger; esto nos excitó nuevamente y mi verga se paró en busca de su sexo. Ahora cambiamos de posiciones y mi esposa se puso de lado mientras él le metía la verga desde atrás. A V la acosté boca abajo y le metí la verga apretando sus piernas y nalgas para sentirla más apretada.

Esta posición me la enseñó mi antigua amante, y la he usado con ella y con mi esposa con deliciosos resultados. Con los empujones fueron quedando juntas ambas. Giré un poco a V y sus pechos quedaron casi en contacto con los de mi esposa. Mi esposa se acercó a mi y me besó en los labios mientras era penetrada; pude sentir el sabor del semen y Nos levantamos de la cama V y yo y llenamos el jacuzzi con agua tibia. Nos metimos para relajarnos mientras veíamos en primer plano como mi esposa y su nuevo amante iniciaban, o mejor dicho, continuaban con un sexo delicioso y desenfrenado. V y yo observábamos como ella era cogida en todas las posiciones. Casi puedo decir, que mi esposa quería darnos todo un espectáculo sexual, ya que ponía sus nalgas para que pudiéramos ver su coño y su culo desde donde estábamos. El se la cogió desde atrás, parada, boca arriba, boca abajo, le mamó el coño, y le metió la verga en la boca hasta que se vino por segunda vez. V y yo veíamos esto desde el agua tibia y me acariciaba la verga suavemente mientras observábamos todo con detalle.

Se unieron a nosotros en el jacuzzi y cada uno abrazó a su esposa. Mi esposa estaba radiante y caliente. Acaricié su cuerpo y sentí como respondía lentamente. Comentamos algunas cosas triviales y cruzamos las miradas. Las burbujas, el agua y lo cómodo, me hizo desear como nunca a mi esposa por lo que la puse a nivel del agua y empecé a devorar su coño inflamado y cogido, lleno de semen.

El sabor mezclado con las sales aromáticas del agua era incomparable y me comí todo lo que salía de él. Mientras nuestros amigos le besaban los labios y le acariciaban y besaban sus pezones. Mi esposa tuvo un orgasmo delicioso con mi boca pero quería más, mucho más. La levanté y la puse frente a mi viendo hacia la otra pareja. Ellos se acariciaban mientras veían como le iba metiendo la verga en el coño caliente desde atrás.

Mi esposa casi no podía tenerse en pie, por lo que se hizo para adelante y se abrazó de él mientras sentía mi verga en sus entrañas. V no pudo aguantarse y se metió entre las piernas de los dos y nos empezó a mamar. Sentía su lengua rasposa y ensalivada pasar de mi verga a su coño y de regreso. Esto, como ya he comentado antes, en una sensación deliciosa, por lo que sentir el coño resbaloso de semen de otro hombre en mi mujer aunado un una lengua femenina entre nuestras piernas y ver como mi esposa se besaba y era mamada en los pechos por otro hombre, me hizo acabar por tercera vez en unas pocas horas. Ella tuvo un orgasmo delicioso que hizo que mi verga se saliera de su coño. V aprovechó para meterse mi verga en la boca y la dejó limpia y, según me comentó después, mamó mi semen del coño de mi esposa con su lengua ávida.

Mi esposa y yo nos abrazamos en el jacuzzi mientras observamos cómo se cogían por última vez nuestros amigos, ella sentada sobre de él, con sus pechos pegados y su verga ensartada en la calidez ahora conocida por mí de su coño, mezclándose con mi semen, depositado en ella.

Por la hora nos tuvimos que ir no sin antes besarnos cada uno a su nueva amante prometiendo que pronto repetiríamos esta experiencia.

Pasaron los días y un día sonó el teléfono…

Autor: gostav

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Primer trío con nuestra amiga

Yo le metí la verga en la boca y ella me empezó a mamar mientras gemía por las lamidas de mi esposa. Después de un rato cambiamos y ahora ella se colocó entre las piernas de mi esposa y la empezó a mamar mientras ella me mamaba el pene desde su base hasta los huevos. Eso la puso muy caliente y creo que tuvo el primer orgasmo de la noche.

La vida sexual entre mi esposa ha sido siempre muy excitante. Tanto ella como yo somos muy calientes y nos gusta gozar al máximo cada vez que hacemos el amor.

Llevamos ahora 5 años de casados, pero ya cumplimos 10 años de amantes. Hemos hecho todo tipo de combinaciones y posiciones y muchas de ellas resultaron fantásticas. Dentro de esta diversidad de experiencias, una de nuestras fantasías era la de poder hacer un trío sexual con otra mujer. Mientras hacíamos el amor, frecuentemente fantaseábamos sobre ello, hasta que la oportunidad se dio hace 4 años.

Todo empezó una noche en que invitamos a cenar a una amiga mía, con la que yo ya había tenido relaciones anteriormente. Mi esposa sabía de eso y le excitaba que le contara como me la había cogido en diversas ocasiones.

La noche en cuestión, mi esposa estaba con un vestido que se desabotona por el frente. Me encantan este tipo de vestidos porque al cachondear se pueden abrir exponiendo lentamente el cuerpo de mi amante hasta tenerlo todo a mi disposición, Me encanta hacerle el amor a una mujer mientras el vestido expone su cuerpo por el frente y cuelga de sus hombros. Además, traía el pelo suelto y unos zapatos bajos; eso la hacía ver mucho más joven y más excitante. Mi amiga, vestía unos vaqueros, una playera y zapatos de piso. Cenamos y platicamos de muchas cosas y de muchos temas. Bebimos varios tragos y eso nos relajó bastante. Puse un disco de Keny G que es muy cachondo, y saqué a bailar a mi mujer, mientras mi antigua amante se sentó en un sofá y nos miraba. Mi esposa y yo nos empezamos a calentar; nos besábamos en los labios y yo le acariciaba el cuerpo, las nalgas y las piernas. Le levante el vestido y metí mi mano debajo de sus medias. No traía ropa íntima. Le palpé el coño y para mi sorpresa estaba completamente rasurado. La masturbé un momento pero ella se hizo para atrás y me dijo que bailara con mi amiga. La tomé de la mano y la acerqué a mí mientras mi esposa se sentaba a mirarnos y se acariciaba sobre el vestido. Me pegué al cuerpo de ella y empecé a acariciarle las nalgas y la besaba en la boca. Ella me acariciaba la verga sobre la ropa y eso me puso muy caliente. Volteamos a ver a mi esposa y ella nos sonrió. La llamé hacia nosotros y los tres nos abrazamos y nos movimos al ritmo de la música.

Sentía yo los cuerpos de las dos y besé a mi esposa en los labios, después besé a mi amiga y fui alternando entre una y otra lentamente, mientras les acariciaba las nalgas. Fui juntándolas poco a poco hasta que ellas estuvieron frente a frente y se fundieron en un beso apasionado. Sus manos empezaron a recorrer con avidez el cuerpo de la otra, con excitación y curiosidad. Era la primera vez de ambas con otra mujer. Me hice para atrás y vi como mi esposa le abría los pantalones a su nueva amante y le metía los dedos debajo de sus calzones. Mientras ella, sin dejar de gemir, le metió a mi esposa una mano bajo su falda y le acarició el sexo, se veían calientes y jadeantes mientras se masturbaban. Yo me acerqué a las dos y empecé a desvestirlas porque ellas no se separaban de su beso y se seguían masturbando. Al verse desnudas, se abrazaron más juntas y se acariciaron más el cuerpo y los sexos. Yo me desvestí a toda prisa y me acerque. Ellas voltearon y me acariciaron la verga dura y parada. Nos seguimos besando y acariciando y las llevé al sofá. Quería que mi esposa probara el sabor del sexo de mi amiga, por lo que le pedí que la mamara. Mi amiga se acostó y abrió las piernas mientras mi esposa se metió entre ellas y la empezó a mamar. Yo le metí la verga en la boca y ella me empezó a mamar mientras gemía por las lamidas de mi esposa. Después de un rato cambiamos y ahora ella se colocó entre las piernas de mi esposa y la empezó a mamar mientras ella me mamaba el pene desde su base hasta los huevos. Eso la puso muy caliente y creo que tuvo el primer orgasmo de la noche.

Se levantaron y se fueron de la mano al cuarto mientras yo apagaba las luces y ponía unas velas para hacer el ambiente más sensual. Al entrar al cuarto, las encontré abrazadas en un hermoso 69, gimiendo y acariciando cada una las nalgas de la otra. Yo me acerqué y me masturbé mientras las veía. Me subí a la cama y empecé a mamarlas a una y a la otra. Les frotaba mi verga en sus coños mientras seguían mamándose. Se separaron y empecé a mamar el coño de mi amiga mientras mi esposa se masturbaba. Después cambiamos y mi esposa le mamaba el coño a ella mientras yo la mamaba a ella. Hicimos una cadena en la que ella me mamaba la verga, yo me comía en coño rasurado de mi esposa y ella devoraba con ansia el coño de su nueva amante. Después cambiamos y me empecé a comer el coño de mi amiga mientras mi esposa se tragaba mi verga. Ella tenía las piernas bien abiertas y facilitaba que mi amiga le mamara su coño expuesto y caliente.

Las dos se separaron y empezaron a mamar mi verga entre ambas. Una el tallo y la cabeza y la otra los huevos. Ya que estaba a punto de venirme, mi esposa le dijo a nuestra amante que se sentara en mi verga para vernos coger. Ella se recargó en la cabecera y yo la veía masturbarse con fuerza mientras ella saltaba y se contoneaba en mi verga cada vez más dura. Yo le acariciaba las nalgas y le besaba los pechos al mismo tiempo que mi verga se perdía en el calor de su sexo. El estarme cogiendo a esa hermosa mujer frente a mi esposa, fue demasiado y me chorreé dentro de su coño, gritando de placer mientras ella se venía en un delicioso orgasmo. Cuando nos separamos, mi esposa se metió entre sus piernas y mamó mi semen fuera de ella calentándola nuevamente. Tuvo otro orgasmo delicioso mientras la mamaba y ella misma se masturbaba.

Tomé a mi esposa de los tobillos y la coloqué al filo de la cama en la esquina y la puse boca arriba. Su coño se abrió completo y la empecé a mamar y a masturbar. Mi amiga se me acercó y me ayudó a mamarle el clítoris que cada vez se ponía más duro. Mientras ella la mamaba, me jalaba la verga y esta se empezó a poner nuevamente dura. Le ensalivamos completamente el coño y el culo y le empecé a meter los dedos, de uno por uno, mientras ambos la mamábamos. Primero uno, después dos…tres…cuatro…, mi esposa gritaba de placer. Le empecé a meter al mismo tiempo dos dedos de cada mano y después, juntando las manos le metí tres dedos de cada mano en el coño… 6 dedos dentro de su sexo caliente.

Eso la puso como loca; para llevarla al límite, le metí los dos meñiques en el culo mientras tenía los otros seis dedos en el culo y los pulgares le masturbaban el clítoris y eso fue explosivo. La lengua de mi amiga y mis dedos la llevaron a una serie de orgasmos interminable que hacía que su cuerpo brincara, vibrara, sudara y pidiera más. Mi amiga tenía los ojos fijos en su coño y no dejaba de masturbarme. Le saqué los dedos y la dejamos descansar y tomar aire un momento. Ella no podía creer lo que veía y le dije que metiera un dedo en el coño de mi esposa, lo metió hasta el fondo y yo le metí el índice en el culo, y froté el dedo de mi amiga a través de los tejidos sexuales de mi esposa. Esto la excitó mucho y mi esposa tuvo otro orgasmo delicioso. Ya mi verga estaba parada nuevamente y me levante y le metí la verga hasta adentro con sus piernas en mis hombros. Le dije a mi amiga que se sentara en la cara de mi esposa para que sintiera la textura de su lengua pasando por su coño mientras yo le hacía el amor.

Ella la mamaba con delicia mientras mi verga entraba y salía fuertemente de su coño, mojado, caliente y muy dilatado. Tuvo otro orgasmo y me estrujó la verga con su vagina, exprimiendo mi semen, yo ya no podía más por lo que me chorreé ahora en el coño de mi mujer mientras mamaba el sexo de mi amiga. Ambas tuvieron otro orgasmo y nos acostamos rendidos pero aún excitados. Empezamos a platicar un rato y poco a poco nos fuimos excitando, en las ocasiones anteriores en que le hice el amor a mi amiga, supe que ella goza mucho cuando me ve masturbándome frente a ella; me pidió que lo hiciera nuevamente y yo lo hice encantado. Mi esposa también se empezó a masturbar así que los tres estábamos ahí, calientes, sudorosos y tocando y acariciando cada uno sus sexos. Mi amiga tuvo un orgasmo delicioso seguido por otro más de mi esposa. Saqué del cajón un consolador que le hice a mi esposa y se lo di. Ella se metió entre las piernas de mi amiga y la mamó y le hizo el amor con el dildo. Ya que la excitó, se separó y se colocó con las piernas abiertas empalmada con el sexo de mi amiga. Como cuando se colocan dos tijeras abiertas unidas en los vértices.

Sus coños se frotaban y se excitaban. Las separé un poco y metí el consolador entre sus coños y veía como entraba al mismo tiempo en ambas; pasaba algo gracioso, con la excitación, si una apretaba su sexo, el dildo salía disparado y se metía dentro del otro coño, por lo que hacía un vaivén delicioso. Yo mientras les mamaba y acariciaba sus clítoris y sus pechos. Al verlas se me volvió a parar por lo me metí entre las piernas de mi amiga y la mamé con gusto y deleite. La puse al borde de la cama de a perrito y la metí mi verga en su coño mojado y caliente. Mi esposa se metió debajo de ella, en 69, y empezó a mamarnos a los dos. Pocas sensaciones son tan placenteras con sentir la lengua de tu esposa mamando tus huevos y el clítoris de una chica mientras le metes el pene hasta adentro. Sentir la textura húmeda y rasposa excitando mis testículos mientras nuestra amante me estrujaba la verga con su coño, todo rodeado de sus gemidos, sudor y el olor a sexo y a semen, fue demasiado por lo que me vine nuevamente dentro del coño de mi amiga. Ella, al sentir mi semen, se vino también en un orgasmo y fue seguida de mi esposa. Me salí de su sexo para que mi semen chorreara sobre la cara de mi mujer, pero eso la excitó más y mamó nuevamente con avidez mis jugos del sexo de ella. Nos acostamos y nos quedamos dormidos. Al poco rato me despertó mi esposa, con una mamada deliciosa y mi verga se puso dura nuevamente. Mi amiga estaba cansada por lo que le hice el amor a mi esposa, colocado sobre de ella, con las piernas abiertas y el coño bien abierto y lubricado por mi semen, sus jugos y la saliva de nuestros besos, mientras ella nos observaba. Esto fue muy excitante y me pude venir por última vez en la noche, que ya era de madrugada.

Por la mañana, despertamos y nos besamos de buenos días. Todos estábamos frescos y alegres por lo que nos abrazamos. El verlas a ambas desnudas, a plena luz del día en mi cama, me excitó nuevamente (y a ellas también por lo que pasó). Me sentó contra la cabecera de la cama y les acaricié el pelo. Ellas me frotaban los muslos y poco a poco mi verga se fue poniendo dura y lista. Ellas se fueron acercando poco a poco y finalmente engulleron entre las dos mi dureza. Primero me mamaban el tallo y la cabeza y se besaban al mismo tiempo. Se excitaron y se acercaron más y empezaron a meter los dedos en el coño de la otra mientras me mamaban. Mi esposa sabe mamarme los huevos deliciosamente por lo que le pedí que lo hiciera mientras mi amiga se comía mi verga. Seguimos así un rato pero yo quería verlas acariciándose, por lo que me levanté y las dejé a solas en la cama. Ambas se veían tiernas y deliciosa, empiernadas, besándose, cada una metiendo dos dedos en el coño de la otra. Siguieron un buen rato hasta que me acerqué a ellas y las empecé a acariciar. Sus coños estaban calientes.

Primero acosté a mi esposa y le metí la verga hasta adentro mientras mi amiga se sentaba en su cara. Seguimos así hasta que mi mujer se vino en otro orgasmo más. Cambiamos y ahora mi amiga se acostó boca arriba mientras mi esposa le restregaba el sexo en su boca. Mi verga entró completa en el sexo de mi amiga y me puse sus piernas sobre los hombros. Le hice el amor con fuerza y ella gemía de placer. Mi esposa tuvo otro orgasmo más y se acariciaba los pechos. Me decía que le encantaba ver mi verga dentro de otro coño y me decía “chorréate dentro de ella… llénala… llénale de semen su coño…” yo ya no podía más por lo que una vez más le llené de semen caliente el sexo a mi amiga y le bese los labios y los pechos a mi esposa.

Nos acostamos un rato, ella se metió a bañar y la seguimos nosotros teniendo una última cogida mi esposa y yo en la regadera mientras mi amiga se vestía. Ya limpios y vestidos nos besamos y nos fuimos a desayunar para recuperar las fuerzas perdidas.

Autor: gostav

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