Cuñados y primos.

Mi nombre es Jaime, tengo 46 años y estoy casado desde hace 20 años con Marta. Tenemos un hijo de 18 años, que se llama Rodrigo. Esta historia comienza cuando Rodrigo, terminó la secundaria y decidió estudiar contabilidad en la universidad de Buenos Aires.

Nosotros vivimos en un pueblo del interior del país, por lo que mi hijo se debería mudar a la capital, para poder estudiar. Los gastos para solventar los estudios de Rodrigo, se nos hacían imposibles, si teníamos que alquilar un departamento, por tal motivo le pedimos a mi cuñado, que vive en dicha ciudad, si mi hijo podía quedarse a vivir con su familia hasta que pueda trabajar y poder mantenerse solo. Sin dudarlo, ni por un minuto, mi cuñado le abrió las puertas de su casa a mi hijo.

Juan, mi cuñado, es viudo, Marian, la hermana melliza de mi esposa, falleció en un accidente de tránsito hace unos años. Juan, tiene 45 años y no volvió a tener pareja, tal vez, por no ofender a su hijo, Bernabé, de 20 años.

Rodrigo, se mudó con ellos al comenzar el ciclo lectivo y me manifestó que estaba muy a gusto conviviendo con su tío y su primo. Ya a mitad de su primer año, era un alumno destacado entre sus pares, es que él tenía una ventaja sobre los demás, pues Bernabé también estudiaba contabilidad y ya se encontraba en cuarto año, por lo que le explicaba, a Rodrigo, todas sus dudas. En poco tiempo, los dos primos se hicieron muy buenos amigos, no solo compartían horas de estudio, sino que también salían juntos a bailar y practicar deportes.

Fue a mitad de ese año que, por razones de trabajo, tuve que viajar a Buenos Aires y necesitaba quedarme por una semana, así que me alojé en casa de Juan. Como la casa solo tenía tres cuartos, por esos días, Rodrigo dormiría con Bernabé, en su cuarto. Llegué un lunes y durante el día estuve haciendo trámites, ya de tarde regresé a la casa y con Rodrigo preparamos la cena, que resultó deliciosa. Después, nos pusimos a ver televisión en el living. Haciendo zapping, quedó puesto un programa de sexo y el tema era sobre el tamaño del órgano sexual masculino.

–            Yo la tengo de ese tamaño.-dijo Rodrigo, cuando en el programa decían que unas vergas, eran de tamaño extra grande.

–            Ja, ja. No te creo, no tenés ni idea de que son 10 pulgadas.- dijo Bernabé.

–            Claro que sé, son 25cm. Yo tengo una verga de 25cm de largo y más de 6cm de diámetro.-respondió mi hijo.

–            La mierda! Salió dotado tu hijito, Jaime. Lo heredó de vos?-me preguntó Juan.

–            Ja, ja. Nunca me la medí, pero la verdad es que la tengo muy grande, también.-respondí.

Todos reímos y el tema terminó ahí. Después todos se fueron a dormir, menos yo, que me quedé viendo unos papeles que tenía que llevar al banco al otro día. Cuando decidí ir a acostarme, pasé por la habitación de los chicos y sin querer me puse a escuchar lo que hablaban.

–            Che y a las minas, no les duele cuando te las coges?-preguntaba Bernabé.

–            Bueno, yo estuve, solo con dos chicas, nada más y sí, les hice doler un poco.

–            Y te entra del todo?

–            Ja, ja. Bueno eso intenté, pero las hice llorar. Ja, ja.

–            Que hijo de puta, yo que pensaba que la tenía grande y la tuya es el doble.

–            No creo que el doble, cuanto te mide?-preguntó Rodrigo.

–            De largo 17cm y de ancho casi 4cm.

–            Bueno, no esta mal, solo parece chica si la comparas con la mía.

–            Che, te la puedo ver?-pregunta mi sobrino.

–            Ja, ja. La curiosidad mato al gato.

–            Dale! Así, comparamos.

–            Ok, pero no te desmayes.-concluyó Rodrigo.

Hubo un pequeño silencio.

–            Wouw! Es gigante!-comentó Bernabé.

–            Y eso que no está parada todavía.-respondió Rodrigo.

–            Bueno y que esperas? Ponela dura!

–            Yo necesito un poco de estímulo, Berna.

–            Uh, no tengo ni la compu, ni revistas, acá.-dijo Bernabé.

–            Entonces ya fue.

–            No! Para! Queres que te haga la paja yo? Cerras los ojos y te imaginas que es una mina, yo ni hablo para que no te desconcentres.-propuso Bernabé.

–            Eeeehhh. Está bien, pero no le cuentes a nadie, primo. Yo cierro los ojos.

Dejaron de hablar y al cabo de unos segundos, se escucharon unos tenues gemidos de mi hijo. Yo, no podía creer lo que estaba pasando, mi sobrino le hacía una paja a mi hijo, parecía un niño con chiche nuevo. Al escuchar como Bernabé, idolatraba la verga de mi hijo, me sentí orgulloso y contento por Rodrigo, él había heredado mi gran pija, era “hijo e tigre”, era mi hijo, tan vergón como yo. En ese momento, me vi la entrepierna y tenía una erección tremenda, me había excitado lo que había escuchado y me comencé a tocar.

–            Que haces?-dijo Rodrigo, como exaltado.

–            No te gusta?

–            Sí, pero, no pensé que me la ibas a chupar. No sé, si esto está bien.

–            Si te gusta, disfrútalo. Nadie se va a enterar de nada.-agregó Bernabé.

Al escuchar eso, mi excitación llegó a mil, saqué mi verga y me puse a pajearla. Luego de unos minutos, los gemidos de Rodrigo aumentaron y se corrió.

–            Te llené la boca de leche, Berna, perdóname.-habló mi hijo.

–            No te preocupes.

–            Te la tragaste?

–            Si.

–            Sos gay Bernabé?-preguntó Rodrigo.

–            No man, para nada. Nunca hice algo así, creo que me zarpé un poco.-respondió.

–            Está bien. Vamos a dormir.-concluyo mi hijo.

Yo me había acabado toda mi leche en el pantalón, cuando escuchaba que Rodrigo le había acabado a su primo en la boca. Nunca hubiera pensado, que una situación homosexual, me haría excitar de esa manera. Cuando me di vueltas para dirigirme a mi cuarto, vi que la puerta de la habitación de Juan se movió de repente. Yo fingí no darme cuenta y entré a mi habitación, pero estaba seguro que mi cuñado me había estado espiando.

El día siguiente, fue de muchos trámites e idas y vueltas por la capital, pero aunque estaba muy ocupado, no podía sacarme de la cabeza lo que había sucedido la noche anterior. Me imaginaba a mi sobrino chupándome la verga, como se lo había hecho a mi hijo. Me preguntaba si pasaría algo en la noche, entre ellos dos y no me lo quería perder por nada.

Esa noche, después de cenar y charlar un rato, nos fuimos a dormir. Luego de una hora de estar en la cama, me levanté como para ir al baño, pero con el objetivo de espiar a los jóvenes. Al pasar por su cuarto, me puse a escuchar detrás de la puerta.

–            Huy, como duele.-dijo Bernabé.

–            Ahora te la bancas, me lo pediste y te lo estoy dando.-agregó Rodrigo.

–            Es que, es muy grande!

–            Aguanta un poco más, la cabeza ya entró.

Mi hijo se estaba culeando a su primo, no lo podía creer. De inmediato, mi verga estaba dura como una roca y mientras escuchaba, me empecé a pajear. Después de un rato, los gemidos de Rodrigo se empezaron a escuchar e iban en aumento, pero también se escuchaba a mi sobrino, que emitía sonidos de dolor.

–            Que culito, primo, te la aguantaste toda, hasta el fondo.-dijo mi hijo.

–            Me la metiste toda?

–            Toda! Nunca me había entrado toda antes.

–            Por eso me duele tanto.

–            No seas boludo, desde que te puse la cabeza que te duele, ahora disfruta que te voy a hacer vibrar.

–            Haaaayyy.-gritó Bernabé.

Un grito, tras otro y luego muchos seguidos, que provenían de mi sobrino, pero luego empezó a gemir cada vez más. También se escuchaba a mi hijo, que gemía y hacía mover la cama, mientras penetraba a su primo. Luego Rodrigo aceleró sus movimientos y lanzó un grito, por lo que supuse que había acabado, en ese momento llené mi calzoncillo de leche, di media vuelta y volví a mi cuarto.

Al día siguiente, llegué temprano de hacer trámites, la casa parecía vacía ya que estaba en silencio, pero me equivocaba. Como tenía que usar la computadora, me dirigí a la oficina de mi cuñado y cuando entré, estaba Juan, que se quedó mirándome muy sorprendido. Enseguida, me di cuenta que se estaba masturbando, mientras veía algo en la computadora.

–            Juan, pensé que no había nadie.-dije.

–            Salí temprano del trabajo hoy.

–            Che, te estas pajeando?

–            Eeeeeeeeehh. Je, je. Un poco.-respondió.

–            Ja, ja. Un poco? Te estas haciendo tremenda paja! Mostrame lo que ves en la compu.- dije mientras me acercaba al monitor.

Me quedé boca abierta al ver, lo que él estaba viendo. Era el video de Rodrigo, que se estaba culeando a Bernabé, eso era lo que había pasado la noche anterior. No podía reaccionar, era increíble lo que estaba viendo, además el video mostraba a los jóvenes cogiendo con lujo de detalle. Inmediatamente, tuve una erección tremenda, que no podía ocultar.

–            Creo que a vos también te gusta el video.- me dijo Juan, mirándome la pija.

–            Como filmaste esto? Hay cámaras, en los cuartos?

–            No! La puse ayer, cuando los chicos no estaban.

–            Pero esto está mal, Juan.-dije.

–            No te hagas el distraído Jaime, te vi haciéndote una paja, detrás de la puerta de los chicos.

–            Pero te calientan los tipos?

–            No se, tengo algunos morbos con las pijas, pero en general me fijo en las mujeres. Además, siempre sospeché de Bernabé.

–            Para mí, esta es la primera vez que me excité pensando en hombres, ni siquiera lo había pensado antes, pero este video está mejor que el escuchar detrás de la puerta. Me hace, re, calentar.-dije.

–            Es una sensación rara, no la entiendo todavía. Por un lado sé que está mal, pero la calentura que tengo, quien me la baja.

–             Yo, me voy a hacer la paja.-dije y me bajé los pantalones.

Los dos nos pajeamos, viendo el video de nuestros hijos.

–            Que pedazo de pija, tienen vos y tu hijo.- comentó Juan.

–            Si, el pendejo tiene la misma verga que yo. Que orgullo!

–            Es realmente enorme, muy gruesa también.

–            Basta de dar vueltas Juan, comete mi verga, que están por llegar los chicos.- dije.

–            Que?

–            Pero, si te morís de ganas.- le contesté, mientras le agarraba la cabeza y la presionaba hacia mi verga.

No tuve que hacer mucho esfuerzo para agacharle la cabeza a Juan y además iba con la boca abierta, para engullir mi chota. Me chupaba la verga con mucho entusiasmo, parecía un experto, me encantaba como movía sus labio y su lengua, lo hacía mucho mejor que mi esposa. No pude aguantar mucho y le descargué todo mi esperma en la boca, él sin parar de chupar, pero también sin derramar una gota de mi leche, se hizo una paja hasta acabar. Nos quedamos un momento en silencio, pero después Juan agarró mi verga, que estaba un poco morcillona.

–            Que pedazo de verga cuñado! Que lindo se sentía dentro de mi boca!-me dijo, mientras agarraba mi verga.

–            Seguro, que te gusta mi pija, me la chupaste de una manera increíble, ni mi mujer lo hace tan bien.

–            Enserio? Es la primera vez que lo hago.

–            No te creo.-dije.

–            Es verdad! Yo creo que, al saber lo que a mi me gusta, cuando me la chupan, te hice lo mismo y por eso te gustó tanto.

–            Alguna vez escuché esa teoría, no se si creerte, pero de algo estoy seguro, entre hombres, nos entendemos”.

–            Lo mismo, digo.

–            Cambiando de tema. Como se daban anoche!-comente.

–            Querrás decir, como le daba tu hijo al mío.

–            Sí, claro, pero además, sabe usar vergón como todo un experto. Recuerdo, que yo no pude penetrar un culo, así de fuerte, hasta los veintipios de años.- le comenté.

–            Pero, ahora aprendiste a garchar así, no?

–            No te preocupes cuñadito, antes de irme al pueblo, te hago la cola. Ahora no te la rompo, porque están por venir los chicos.

–            Que hora es? (se fijó la hora en el reloj) Uh, no tenemos tiempo, en 10 o 15 minutos llegan.

–            Se me ocurre algo.-dije.

–            Que?

–            Te gustaría hacer una orgía con los pibes?

–            Ja, ja. Me lees el pensamiento, pero no sé como vamos a convencerlos.- me respondió.

–            Que te parece, si ponemos una peli porno después de cenar?

–            Pero, con que escusa?

–            Yo, ya tengo todo pensado. Te vas a alquilar dos DVD´s, uno que sea de una película porno, luego los cambias de caja, entonces  cuando ponemos el DVD en el reproductor, “Ho, sorpresa” hay una película porno en ves de la que elegiste.- conté el plan.

–            Claro, los chicos van a querer ver la película, sin problemas. Es un muy buen plan, Jaime.

–            Y viendo la película, nos ponemos todos cachondos.- agregué.

El plan, no podía fallar, los dos jóvenes, ya habían experimentado con otro hombre y por lo que había visto, les gustó mucho. En algún momento de la película, los cuatro estaríamos empalmados y alguien propondría hacernos una paja. Después de pelar nuestras pijas, al vernos, de seguro que compararíamos los tamaños y para eso tendríamos que juntarnos, ese en ese momento que algún manotazo se va a escapar. Lo siguiente, es fácil de imaginar.

Siguiendo el plan, después de cenar, Juan, propuso ver una película que había alquilado. Todos, pensamos que era una gran idea y nos fuimos al living, para ponernos cómodos en los sillones, pero además había un LCD de 42¨. Juan, colocó el DVD en el reproductor y rápidamente, antes que empiece la película, corrió al sillón. La película comenzó con los adelantos de otras películas porno y como sabrán, en los adelantos, están las mejores y más calientes escenas de sexo. Todos nos quedamos mudos, viendo la pantalla.

–            Papá, alquilaste una película porno?-dijo Bernabé.

–            No, alquilé una de acción, Rambo 5!- respondió Juan.

–            Los boludos del videoclub, deber haber equivocado los estuches.-agregué.

–            Ja, ja, ja, ja. Que gracioso!- Rodrigo, no paraba de reír.

–            Y bueno, sácala del aparato y vemos Rambo mañana.-dije.

–            No, déjala correr, tío. No quieren, verla un ratito? Para saber de que trata, la trama. Ja, ja, ja.- propuso mi hijo, riendo.

–            Trama? Ja, ja. Voto por darle una oportunidad a esta película.-agregó Juan.

–            Yo, también quiero verla.-dijimos al mismo tiempo mi sobrino y yo.

La película, empezó con una mina que se tocaba sola, pero después, uno a uno fueron llegando tipos por todos lados. La mujer los puso en hilera y les chupaba la pija a cada uno, pero luego se la empezaron a coger, por la concha, por el culo, doble penetración, etc. La escena era muy excitante y noté que todos, teníamos una carpa en el pantalón.

–            Huy, boludos, como le dan a la pobre, la están destrozando, me hacen re calentar.- les comenté a todos y rompí el hielo.

–            Yo también, estoy a full.- dijo Bernabé.

–            Cuando le meten dos vergas por el ano, como ahora, me re caliento.-dijo Juan.

–            Yo, ya la tengo dura como una roca.- comentó mi hijo, mientras se agarraba el trozo de carne, sobre el pantalón y nos lo mostraba.

–            Hijito, sos tan calentón, como tu padre.- al decir eso, manoteaba mi verga y la mostraba, tal como él había hecho.

–            No hay duda que soy tu hijo, pa!- me dijo.

–            Che, yo me quiero pajear, no aguanto más, la calentura.-dije.

–            Bueno, yo también tengo muchas ganas de hacerme la paja. Alguien tiene algún problema, si me la hago acá?- preguntó Juan.

–            Si mi papá se hace una paja, yo también me pajeo.-dijo Bernabé.

–            Listo, pelamos todos. Ja, ja. Que loco, me voy a hacer una paja con mi viejo. Ja, ja.-dijo riendo mi hijo.

Todos reímos, por el comentario de Rodrigo y luego pusimos, nuevamente, atención a la película. Fui el primero en animarse, me bajé el pantalón, me agarré la chota y me puse a pajearme. Un segundo después, todos estábamos con la verga en la mano y sobándola con ganas.

–            Viste, Bernabé? Estos dos, nos sacan mucha ventaja.- Juan, le comentaba a su hijo.

–            Son dos vergas enormes, no es justo.- respondió Bernabé.

–            No te tocó, no te tocó, ja, ja, yo por suerte tengo la herencia de mi viejo.- le dijo Rodrigo burlándose.

–            Bueno, pero las pijas de ustedes, no están nada mal.- dije.

–            Pero, si me comparo con vos, pierdo antes de la largada.- me dijo Juan.

–            OK, para que no haya conflictos, nos las podemos comparar los cuatro y listo.- propuso Rodrigo.

Todos estuvimos de acuerdo, nos paramos enfrentados y miramos, nuestras vergas. Definitivamente, mi hijo y yo, mostrábamos unos miembros que hacían ver a los miembros de Juan y Bernabé, muy pequeños. Entre ellos dos, Juan tenía una pija, levemente mayor a la de su hijo, se notaba en el lardo, casi unos 18cm. Entre Rodrigo y yo, estaba más pareja la cosa, las dos eran muy similares, tanto en tamaño como en grosor. Juan y Bernabé, observaron, nuestras vergas más detalladamente, para hacer de mediadores.

–            No sé, están muy parejas las dos.- dijo Bernabé.

–            Para mí, hay una leve diferencia en el grosor, a favor de Jaime.-acotó Juan.

–            Creo que tenemos que usar un centímetro para medirlas y listo.- dijo Bernabé.

–            Lo voy a buscar.- Juan mientras salía.

Tratábamos de medir, lo más objetivo posible, pero cuando me la medía yo, mi hijo no estaba de acuerdo con la forma en que me tomaba las medidas y a mí me pasaba los mismo, cuando él se medía la chota. De todas maneras, era una competencia divertida y nos reíamos a carcajadas. Decidimos que uno de ellos, nos mida y problema solucionado.

–            A mí no me jode, que Juan me toque un poco la verga.- me dijo Rodrigo.

–            Yo, no tengo problemas, en lo absoluto. Además seguro que lo disfruta.- le dije y nos reímos juntos.

Al final, de largo, ganaba Rodrigo, por un cm (25 vs24), pero de grosor ganaba yo, con 7cm de diámetro, contra 6,5 cm de él.

–            Y bueno pa, la tenemos casi iguales.

–            Casi, pero me gustaría, saber la circunferencia. Nos las medía Juan?- le pregunté.

Cuando Juan se agachó y me agarró la verga, yo hice un movimiento de caderas, haciendo que mi verga, rosara sus labios. Juan, levantó su mirada hacia mí y yo le acerqué, más aun, mi miembro, para que entienda que era el momento. ÉL, se la puso en la boca y se puso a mamarla. Los chicos, no sabían que hacer, pero se empezaron a pajear con mucha fuerza, sin decir nada. Juan, comenzó a chupar la verga de mi hijo también y la intercalaba con la mía.

–            Bernabé, vení acá y ayudá a tu padre, que solo no puede con las dos.- le dije.

Se acercó y arrodilló junto a su padre, para poder mamarme la verga, mientras su padre se la mamaba a mi hijo. Luego iban intercalando vergas en sus bocas.

–            Que lindo es estar así, con vos papá, nunca pensé que iba a compartir esto con mi padre.- me dijo Rodrigo.

–            Es verdad hijito mío, este momento es único. Te quiero mucho.

Nos abrazamos y nos besamos en la boca, con increíble pasión y por un largo rato, mientras los otros dos, nos chupaban las vergas.

–            Guau!!!- dije.

–            Es el mejor beso de mi vida.- agregó Rodrigo.

–            Lo mismo digo. Pero y si lo repetimos, mientras nos culeamos a estos dos?

–            Papá, sos un genio!

–            Bueno muchachos, a ponerse en cuatro patas.- les ordené.

–            Quieren pija?- preguntó mi hijo.

–            Si. –dijeron los dos al mismo tiempo, ya en cuatro patas.

–            Ahora van a tener pija.- agregue.

Les untamos, un poco de crema en el ano y le apoyamos nuestras vergas. Rodrigo, se iba a culear a Bernabé y yo a Juan, no quería perderme, el poder desvirgar ese culito. La verga de mi hijo, entraba más fácilmente, por el ano de su primo y este último, no paraba de gemir. Pero, yo no tenía esa suerte, mi verga a duras penes progresaba, además, Juan no paraba de gritar de dolor y se le caían las lágrimas.

–            Papá, tenés que relajarte, vas a ver que entra más fácil.-le dice Bernabé a su padre.

–            Mira, pendejo, no te burles de mí. Esta es mi primera vez, en cambio a ti ya te metieron una verga así.

–            Que?

–            No te hagas el desentendido, tu primito te desvirgó antes.- dijo Juan.

–            Ja, ja. No discutan en vano, cuando terminemos de cogerlos, eso dos culitos, van a tener, el hoyo del mismo diámetro. No te parece, hijo?

–            Ja, ja. Si!- rió Rodrigo.

–            Y ahora te voy a hacer doler mucho, cuñadito.-le dije.

Se la ensarté hasta el fondo de una sola vez y le empecé a bombear con todo. Juan, gritaba y lloraba.

–            Haaaaaaaayyyyy! Que dolor! Por favor, pará! No! Me duele mucho!- gritaba Juan.

Yo le seguí dando con todo, sin hacerle caso. También, mi hijo le empezó a dar con todo a su primo y este también gritaba y lloraba. Así, estuvimos por un buen rato, sin parar de colearlos, con toda potencia y de repente, los llantos cesaron, los gemidos de placer aparecieron y nos pidieron que no paremos, que les demos más.

–            Cuando les gusta, quiere decir que el culito ya está bien abierto.- le dije a mi hijo.

–            Claro, ya no sienten doler.

–            Exacto. Ahora, podemos intercambiar culos, sin problemas.- agregué.

Le dábamos a uno y después al otro, ahora nuestras vergas entraban, hasta el fondo de sus anos, con gran facilidad. Juan y Bernabé, disfrutaban mucho ser penetrados, gemían con mucho placer.

–            Hay! que placer! Voy a acabar!-gritó Juan.

–            Yo también!- agregó Bernabé.

Se corrieron los dos al mismo tiempo, mientras eran penetrados por mi hijo y por mí. Descargaron toda su leche, sin tocarse el miembro ni una sola vez, pero ni Rodrigo ni yo, habíamos acabado aún y le seguíamos dando muy duro.

–            Bueno, vasta! Acaben y listo!- nos dijo  Juan.

–            No, a mi me falta un poco.- respondió Rodrigo.

–            Pero, no damos más.- agregó Bernabé.

–            Ahora, se la aguantan!- dije.

Se quisieron zafar de nuestras vergas, pero nosotros lo impedimos y le seguimos dando fuertemente. Se los notaba molestos y referían dolor nuevamente, pero le dimos hasta que, por fin acabamos dentro de sus entrañas. Cuando sintieron nuestra leche, que les calentaba su interior, se excitaron nuevamente, de tal manera, que acabaron otra vez, mientras con mi hijo todavía teníamos las vergas en sus anos. Rodrigo y yo, sacamos nuestros miembros y empezamos a besarnos apasionadamente.

–            Hijo mío, este fue, el mejor momento de mi vida. Te vi, como un gran hombre, todo un macho, me vi en ti.- le dije a Rodrigo.

–            Para mí, también fue la mejor experiencia de mi vida, pero no por coger estos culos, sino por compartir este momento con vos. Te quiero mucho papá.

–            Yo también te quiero mucho hijo.-le dije mientras lo abrazaba.

Esa semana, nos cogimos a Juan y Bernabé, todas las noches. Cuando me marché, Rodrigo me contó, que les daba una noche a cada uno y les mantenía el ano bien abierto. Yo empecé a viajar muy seguido hacia la capital, pero eso es otra historia…

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Viuda en familia.

Esta historia comienza cuando mi padre fallece, en un accidente automovilístico, él se llamaba José y tenía 43 años. Mi madre y yo quedamos desbastados, de un día para el otro nos quedamos solos.

Me llamo Mauro, tengo 18 años . Vivo solo, con mi mamá, que se llama Laura y tiene 37 años. Mi madre, nunca había trabajado en su vida, se había dedicado a criarme y a las tereas del hogar ya que mi padre ganaba muy bien como abogado. Cuando ella trató de conseguir trabajo, no lo consiguió, por lo que se le hizo muy difícil mantener el hogar. Además, ella quería que yo termine la secundaria, por lo que no quería que trabaje. La solución, provino de mi abuelo paterno, Oscar, él nos propuso mudarnos a su casa y vender la nuestra para usar ese capital en algún negocio. La casa de mi abuelo es enorme, tiene muchas habitaciones, garaje para dos coches y un gran patio. Antaño, esa casa estaba ocupada por mis abuelos y sus 6 hijos, pero hoy, solo era ocupada por mi abuelo y por Franco, el menor de mis tíos, por lo que podríamos acomodarnos sin ningún problema allí. Es así, que seguimos los consejos de mi abuelo y pronto nos mudamos.

La convivencia, desde el principio fue muy buena. La casa era tan grande, que todos teníamos nuestra privacidad, pero a la vez cenábamos juntos todos los días, por lo que, también, éramos muy unidos. Yo, en particular, me hice muy compinche de mi tío Franco, él tiene 31 años y es un tipo muy divertido, soltero, pero siempre con alguna novia. Franco es muy fachero, rubio y de físico atlético, tiene mucho excito con las minas y nunca falta una en su alcoba los fines de semana.

Un sábado, como a la media noche, caminando por el pasillo escuche un gemido que provenía de la habitación de mi tío. Me acerqué y estaba la puerta entreabierta, miré hacia adentro y estaba, mi tío culeando a una mina, le estaba dando con todo. Me quedé mirando esa tremenda escena erótica y me excité mucho, a tal punto que me empecé a pajear. De repente, Franco levanta la mirada y me descubrió observando. Inmediatamente me retiré hacia mi cuarto y seguí masturbándome, pero de pronto mi tío abre la puerta.

–            Mauro, puedo pasar?

–            Si, tío.- contesté.

–            Que hacías?

–            Nada.

–            Te vi, espiándome.

–            Perdón tío, justo pasé y no me pude resistir mirar.

–            Si, pero, te estabas pajeando.- me dijo.

–            Eeeehhhh, buenooooo…- me puse colorado, de vergüenza.

–            No te preocupes, no me importa, además, la mujer es una prostituta. Te la querés coger?- me preguntó.

–            Qué?

–            Se que sos virgen y quiero que debutes.- me dijo.

Acepté la propuesta y fui solo a su habitación, donde estaba la puta. Ella desprendió mi cremallera y saco mi verga, la cual se puso a chupar, pero yo estaba muy nervio y no se me paraba.

–            Que te pasa nene, no queres debutar?- dijo ella.

–            Es queeee.- no sabía que decir.

–            No te preocupes que te voy a dar un estimulo visual.-dijo mi tío entrando al cuarto.

Sacó su verga y se la puso de un empujón dentro de su vagina. Luego de dos minutos, yo ya estaba completamente empalmado, me puse delante la mina y le di mi verga para que la mamase. Después mi tío salió e hizo que ella se siente en mi verga, así me la empecé a coger con ganas. Luego de unos minutos, mi tío le ensartó su verga en el ano y le dimos los dos juntos, hasta que acabamos al mismo tiempo.

–            Quién iba a decir, que después de un rato, el pendejo cogía tan bien. Es de seguro que está en los genes.-dijo la puta.

–            Sí, estuviste muy bien Mauro.-agregó mi tío.

–            Y tiene la verga tan grande como la tuya.- dijo ella.

–            Como tu lo has dicho, está en los genes.- dijo Franco.

En efectivo, mi verga era tan grande como la de mi tío, un poco menos cabezona, quizás. Siempre supe que yo estaba bien dotado, dado que comparaba, el tamaño de mi pija, con las de mis amigos. Era habitual, juntarnos a ver películas porno con un grupo de amigos y siempre terminábamos haciéndonos una paja, mi verga era el doble de gruesa, en comparación con las vergas de casi todos ellos y también un poco más larga. Mis amigos nunca podían evitar hacer comentarios sobre el tamaño de mi verga.

La prostituta se marchó y nos quedamos hablando con mi tío.

–            Y? te gustó?- preguntó.

–            Me encantó tío. Que lindo que es coger, pero cuando se la clavaste por el culo, fue increíble.

–            La doble penetración es lo mejor. Che, tenés la verga tan grande como la mía.

–            Es verdad, debe ser la herencia familiar. Nunca había visto una como la mía.-dije.

–            Sabes una cosa, con tu padre, una vez hicimos un trío y también la tenía así de grande.

–            Que grande mi viejo.- dije.

Me retiré de su habitación y cuando me dirigía a mi cuarto, escuché un llanto. Era de mi madre y provenía del cuarto de mi abuelo. Sin dudar me puse a escuchar lo que decían.

–            Es que lo extraño mucho.- decía ella llorisqueando.

–            Pero Laura, ahora estamos en familia, todos juntos, tienes que ser fuerte, por tu Mauro.-decía mi abuelo.

–            Yo sé, que Mauro va a estar bien acá, vos y Franco son buenos ejemplos para él, pero y yo? Como rehago mi vida? Podré conocer a alguien que me satisfaga?

–            Más adelante conocerás a alguien, de eso no te preocupes Laurita, pero mientras tanto, te puedo satisfacer yo.-dijo mi abuelo.

–            Pero, Oscar, usted está hablando de lo que yo pienso?

–            De eso mismo.- respondió mi abuelo.

–            Pero, usted es el padre de José.

–            Y quién mejor que yo, para honrar a la esposa de mi difunto hijo.

No podía creer lo que escuchaba, mi abuelo se quería coger a mi madre. Sin hacer ruido, empujé un poco más la puerta, para poder ver. Estaban los dos abrazados y mi madre lloraba, pero con una mano en la entrepierna de mi abuelo. Mi abuelo hace inclinar a mi madre y baja su pantalón. Luego vi movimientos de mi madre, subiendo y bajando su cabeza, era obvio que estaba chupando la pija de mi abuelo.

–            Es enorme Oscar, que gran miembro.-dijo mi madre.

–            Toda tuya.

Pensé, que si mi madre se sorprendía por el tamaño de la pija de mi abuelo, él la tenía más grande que mi padre, entonces, también más grande que mi tío y yo. Mi abuelo Oscar, tiene 63 años, de contextura mediana, pero muy morrudo, es canoso y tiene pelo por todo el cuerpo. Luego de un rato, colocó a mi madre sobre la cama, boca arriba y la desnudó. Se puso a chuparle la concha a mi madre, que gemía como loca, después se paró delate de ella y la penetró. Mi madre no paraba de gemir y pedir más.

–            Te gusta, putita?-dijo él.

–            Me encanta! Nunca sentí algo así de grande.-grito mi madre.

–            Pobrecita, mi hijo la tenía chiquita. Pero no lo vas a extrañar más, porque yo soy un verdadero macho y te voy a coger como se debe.

–            Voy a ser tu conchita Oscar, toda tuya.

Al cabo de un rato, mi madre ya había tenido dos orgasmos y entonces mi abuelo, acaba dentro de ella. De un salto, mi abuelo Oscar, se incorpora y comienza a dirigirse a la puerta. Yo salí corriendo a mi cuarto, para que no me viera, pero fue en vano, él ya me había visto. Me agarró de una oreja y se metió con migo dentro de mi cuarto.

–            Pero, como te atreves a espiarme Mauro.-dijo.

–            Vi lo que le hiciste a mamá.

–            Que yo le hice? Mira mi pedazo de verga nietito, tu madre me la pidió casi de rodillas.-dijo mientras se agarraba la pija, porque seguía desnudo, para mostrármela.

–            Igual, está mal, sos mi abuelo.

–            Porque soy tu abuelo, tu mamá se siente más cómoda, es la misma sangre. Además, el pobre de tu padre no tenía un gran pene como el mío y tu madre no se resistió a probar algo grande.

–            Mi papá, la tenía re grande y yo la tengo igual de grande que él, mamá estaba satisfecha con una poronga igual de grande que la mía.-dije eso agarrando mi verga y mostrándosela.

–            Quien te dijo eso? No es verdad, tu papá la tenía mucho más chica que la tuya.

–            Me lo dijo el tío Franco, que se la vio una vez y era como la de él y la mía.-dije.

–            Tu tío, te mintió Mauro. José, era el único de mis hijos que la tenía pequeña y en esta casa, todos lo sabíamos. Tus tíos, se burlaban a menudo de él. Franco, quiso que estés orgulloso, por eso te mintió.

–            De verdad?

–            Si. Pero veo que vos no tienes el mismo problema, tu pene es tan grande, como el mío.

–            Bueno, pero igual no quiero que te garches a mamá.

–            Pero ella me lo pide, prefiere que sea un hombre de la familia.

–            Bueno, entonces yo podría cogerme a mamá cuando quisiera y no es así.- dije.

–            Perdón hijo, no quería que pasaras por esta situación.- dijo mi madre, que entraba en camisón, a mi cuarto.

–            No sé, si perdonarte, madre.-dije enojado y me di vueltas.

–            Perdón, perdón, perdón.- decía ella llorando.

Me abrazo desde mi espalda y lloraba desconsolada. Yo me puse a llorar también y volví a ponerme de frente a ella, quedando abrazados y llorando, los dos. Después de un momento, sentí sus senos, junto mi pecho, entonces, se me vino a la mente, una imagen de ella culeada por mi abuelo. Mi pene, comenzó a crecer inesperadamente y yo no lo podía evitar. Mi madre, al sentirlo, paró de llorar de golpe y me miró fijamente a los ojos. Después, puso su mano sobre mi bulto y lo tanteaba, como para saber el tamaño de mi verga. Me miro con cara de asombro y bajo mi pantalón dejando salir a mi verga que estaba a mil.

–            Mauro, tu pene es enorme, es el doble de grande que el de tu padre. Es casi como el de tu abuelo.-dijo mi madre.

–            Pero, madre.- dije con mi voz temblorosa.

Ella no dijo nada, se arrodillo y se puso a mamar mi verga, que se ponía cada vez más dura. Mi abuelo, estaba parado observando y se masturbaba, luego se acercó poniendo su pene junto al mío, para que mi madre, se coma nuestras enormes pijas al mismo tiempo.

–            Tu mamá, necesita que la ayudemos a olvidar a tu padre y creo nosotros la vamos a complacer muy bien.- dijo mi abuelo.

–            Tienes razón abuelo, al probar nuestras pijas enormes y experimentar niveles de placer, que nunca había podido alcanzar, con el pene de papá, se olvidará más pronto de él.

–            Ese es el punto Mauro.

–            Como te la voy a dar mamá.-dije.

La puse en cuatro patas y se la enterré entera en su concha. Le empecé a dar con todo, ella gemía como una loca, después le dio mi abuelo, pero mientras él penetraba su vagina, yo me puse arriba de mi madre y clavé toda mi verga en su ano. Con esa doble penetración, tanto mi abuelo, como yo, descargamos toda nuestra leche en ella.

–            Hijito mío, que placer me has dado, nunca sentí tanto placer.- dijo mi madre.

–            Te gustó, mamá? Papá te cogía así?

–            Mauro, hijo, tu haces quedar a tu padre como a un principiante. Es obvio, que tu sí, heredaste, los dotes de tu abuelo. Eres todo un semental.

–            Mamá, te voy a hacer el orto devuelta. Ponte en cuatro.- le dije.

Se la metí en el orto y le di con todo otra vez. Cuando acabé dentro del culo de mi madre, se la puso mi abuelo y le siguió dando otro rato, pero cuando acabó apareció mi tío Franco y se la culeó también. Mi madre tuvo un orgasmo tras otro esa noche, pero no fue la única noche, desde esa noche, la cogimos todos en familia y se pudo olvidar de mi padre en poco tiempo.

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Socios (y algo más)

Una tarde, después de disputar un partido de rugby de veteranos, llegué a mi casa muy cansado, que a mis 44 años los músculos ya no aguantan como cuando jugaba en la primera división. El auto de mi socio estaba estacionado frente a mi casa y supuse que querría hablar de temas laborales. Joaquín, mi socio es, también, uno de mis mejores amigos. Para mi sorpresa, cuando entré a mi casa él estaba parado detrás del sillón del living y se me quedó mirando petrificado. Me acerqué y vi a mi esposa, Lucrecia, agachada, chupándole la pija a Joaquín. Ella sin percatarse que yo la estaba observando, seguía chupando muy entusiasmada, se notaba que le gustaba mucho la verga de mi socio.

–          Que enorme Joaquín, la tenés gigante.- dijo Lucrecia.

Al escuchar esas palabras, me acerqué a ellos y me quedé asombrado al ver el enorme miembro de mi socio, era mucho más grande que el mío, tanto en largo como en grosor, se veía desproporcionado con respecto a su pequeño cuerpo. Joaquín es un hombre de 42 años, de aproximadamente 1,65m de alto, es muy flaco, blanco de piel y su pelo es castaño claro.  En ese momento me invadió una sensación de inferioridad ante mi socio que me dejo inmovilizado. Yo soy robusto, mido 1,85m y tengo brazos, así como muslos musculosos, pero mi pene no es ni la mitad de grande con respecto al de mi socio, que gran humillación sentí. Sin hacer ruido absoluto, me retiré del living y esperé en silencio, hasta que escuché los gemidos de mi mujer teniendo un orgasmo. Deje pasar unos minutos y haciendo mucho barullo entré al living de mi casa, estaban Joaquín y mi esposa charlando muy cómodamente en el sillón. Esa noche Joaquín se quedó a cenar como si nada hubiera pasado, pero en el momento de retirarse me pidió que lo acompañe a la puerta.

–          No se que  decir con respecto a lo que pasó hoy. Por qué no hiciste nada? Viste a tu esposa teniendo sexo con migo y te fuiste.- me dijo.

–          No pude reaccionar al ver a mi esposa chupando la verga de mi socio y amigo, casi me desmayo, sentí que el mundo se me venía abajo.- contesté.

–          Facundo, te juro que ella se me tiró encima, no me pude contener.

–          Por favor, cuéntame como sucedió todo.- le dije.

–          Cuando llegué a tu casa, Lucrecia acababa de llegar del gimnasio, estaba de calzas y con una remera empapada. Nos pusimos a conversar y sin poder evitarlo, tuve una erección que no pude disimular.

–          Continua.

–          Ella al verme se puso muy nerviosa, no dejaba de mirar mi bulto, pero luego me dijo “estoy sorprendida con lo que veo, parece que se cumple la ley de la L” y después me manoteó la pija. Yo me quedé sorprendido, sin hacer nada, pero ella bajó el sierre de mi pantalón y comenzó a chuparme la verga.

–          Cuando los vi, Lucrecia estaba muy entusiasmada chupando tu verga, creo que estaba deseosa de un pene más grande que el mío.

–          Bueno, yo la tengo grande, pero tanta diferencia no puede haber.- me dijo.

–          Créeme que la hay, cuando vi la pija que se estaba tragando mi esposa, tu pija, sentí vergüenza. Ahora no quiero desnudarme delante de Lucrecia, pienso que se me va a reír.

–          Pero, tan pequeña es?- me preguntó.

–          Comparada con la tuya es pequeña, en especial porque la mía es muy fina, creo que menos de la mitad del grosor de la tuya.- contesté.

–          Comprendo lo que decís.

–          No, no comprendes nada, Lucrecia era virgen cuando la conocí y solo conocía mi verga, ahora sabe lo que es ser penetrada por otra verga, que además es gigante.- yo estaba exaltado.

–          No te apresures a los hechos Facundo, espera a ver como reacciona Lucrecia cuando tengan relaciones sexuales.- dijo tratando de calmarme.

Los días pasaron y al parecer, nada había cambiado cuando tenía sexo con mi esposa, ella gemía con cada orgasmo como siempre lo había hecho. Pronto, al sentir que Lucrecia seguía disfrutando del sexo con migo, se fue la sensación de inferioridad que sentía, ante ella, con respecto al tamaño de mi pene, no era así ante Joaquín, que todo el tiempo me hacía notar su enorme bulto debajo del pantalón. Además, cada tanto me preguntaba como iban las cosas con mi esposa y no solo eso, me daba algunos detalles más de como le hacía doler a Lucrecia cuando la penetró ese día. Yo, en lugar de enojarme, me excitaba. Más de una vez, yo me tocaba sin querer mí verga sobre el pantalón, mientras mi socio, que se daba cuentas de mi excitación, disfrutaba haciéndome sentir inferior a él. Un día, hablando de ese tema…

–          Te tengo que confesar algo Facundo.- dijo.

–          Que cosa?

–          Cuando llegaste, ese día y viste a tu mujer chupándome la pija, era el segundo polvo que le estaba echando.

–          El segundo? Porque no me dijiste antes?

–          Es que, como estabas te pusiste tan mal cuando hablamos, no quise empeorar las cosas.

–          Dos veces te la cogiste? Porque?

–          Ella mi lo pidió, no me dejaba prenderme el pantalón, se puso mi pija en la boca llena de leche. Estaba como desesperada por mi pija.

No pude seguir hablando, todos mis temores volvían otra vez, salí de la oficina y me fui a mi casa. Cuando llegué no podía mirar a Lucrecia a los ojos, sin saludarla me fui a duchar. Ella me trataba de hablar fuera del baño, pero yo no contestaba. Estuve encerrado por más de una hora en el baño, mi esposa por media hora golpeó la puerta, pero se escuchó el timbre dela casa y se detuvo. Salí del baño con una toalla envuelta en mi cintura, pero cuando me dirigía al dormitorio, escuché ruidos que provenían del living y cambié mi rumbo hacia allí. Cuando abrí la puerta estaba mi esposa arrodillada en el sillón, como en cuatro patas y mirando hacia mí. Detrás estaba Joaquín, que se la estaba parado y se la estaba cogiendo frenéticamente. Lucrecia me miró, su rostro expresaba dolor y mordía fuertemente un trapo, que soltó sorprendida por mi presencia. Inmediatamente comenzó a gritar y gemir, le pedía más a Joaquín.

–          Hay, hay, si, si, dame más! – gritaba Lucrecia.

–          Viste Facu? Como le gusta a tu esposa lo que le doy!

–          No, que me están haciendo, porque?- dije.

–          Perdón, amor, Joaquín tiene un pedazo tan grande, que… hay! hay!

–          Que yo no te puedo dar.- dije agachando la cabeza.

–          Pero mira como disfruta Lucrecia, Facu, le estoy partiendo el culo en dos.- dijo Joaquín.

–          Por el culo? Nunca me dejaste a mi.- dije a mi esposa.

–          Es que, ahhhhhhh, hay, hay!- ella no paraba de gritar.

–          A semejante verga que tengo yo, no hay culo que se le resista. Acércate y observa como le entra mi pija. –me dijo Joaquín.

Me puse a ver, solté la toalla y me empecé a masturbar. Mi socio la penetraba sin parar, era tremendamente excitante ver semejante pija penetrando el ano de mi esposa.

–          Hay Joaquín, me encanta como penetras a mi esposa.- dije.

–          La pobre necesitaba una buena poronga alguna vez.

–          Como me gustaría poder ser como vos, sos un verdadero macho, a mi mujer nunca la pude coger así.- le dije a mi socio.

–          Ni vas a poder hacer con ese pitito.

–          Gracias Joaquín, eres un amigo increíble, esta es una experiencia inolvidable. Sos el mejor!- le dije.

–          Por fin te reconociste como un perdedor Facundo.- dijo Joaquín.

Mientras seguía cogiendo a Lucrecia, Joaquín me introdujo un dedo en el ano e inmediatamente después, comenzamos a acabar los dos juntos. Cuando Joaquín sacó su verga del ano de mi mujer, me quedé realmente sorprendido, por el gran agujero que había quedado, creo que mi pija podría haber entrado sin tocar los bordes. Esa noche mi socio se quedó a cenar y luego a dormir, pero volvió a cogerse a Lucrecia un par de veces más.

Al día siguiente, mi socio y yo nos fuimos a la oficina, como todas las mañanas. Ese día fue de arduo trabajo, pero reinaba un muy buen clima entre los dos. A cada rato, nos mirábamos con complicidad, nos reíamos y nos hacíamos bromas internas. Nuestros empleados se vieron sorprendidos, por nuestra repentina buena relación, que no era muy frecuente últimamente. Al final de la jornada, solo nosotros dos quedamos trabajando y nos pusimos a hablar de la noche anterior.

–          Que gran hoyo le dejaste a Lucrecia.- le dije.

–          Ja, ja. Estoy muy contento que lo disfrutes de esa manera.

–          Me excita mucho, me excita ver a mi mujer penetrada por una verga más grande que la mía. No se, me hace sentir pequeño y me re calienta.- agregué.

–          Desde que me viste con tu esposa y me perdonaste, que te noté extraño con migo, pero no enojo, sino que era sumisión. Yo sentí que me vías como un gran macho, que era mejor que vos y que le había demostrado a tu esposa que no eras el mejor. Al ver que te excitabas cuando te contaba como cogía a tu esposa, pensé que si me veías otra vez con ella, liberarías tu deseo sexual reprimido ante Lucrecia y ante mí. De esta manera estarías como estas hoy, relajado, alegre y feliz.- me dijo Joaquín.

–          Tienes razón amigo, es así y me hiciste muy feliz. Cuando te vi penetrar el ano de mi esposa, con semejante verga, mi excitación estalló y me liberé de mis prejuicios. Gracias  amigo!

Y diciendo esas palabras lo alcé con mis brazos y le di un gran abrazo, el cual duró un rato. Sin querer sentí, su bulto contra mis abdominales y lo solté.

–          Como se siente el bulto ese, ja. –dije.

–          No lo puedo esconder.

–          Es gigante.

–          Te gustas?- preguntó.

Yo no respondí. Él me miró, se desabrochó el pantalón y dejó salir su enorme verga, que estaba semi erecta. Me quedé mirándolo a sus ojos fijamente,  Joaquín puso una mano sobre mi hombro y casi sin hacer fuerzas me hizo arrodillar. Nunca dejé de mirar sus ojos, pero sentí su verga en mis labios y me la introduje en la boca. Con mis labios y lengua, experimentaba una sensación indescriptible, era la piel, el calor, la humedad, el sabor y el crecimiento de esa pija dentro de mi boca. Se la empecé a chupar con todas mis ganas, él me tomaba la cabeza haciendo que me la trague hasta el fondo. De golpe me la sacó de la boca y me miró fijamente, yo no dije nada, di la vuelta, me bajé los pantalones y esperé. Joaquín me escupió el ano y de a poco me fue enterrando su enorme verga. Yo me aguanté de gritar, sentía un gran dolor, pero me aguantaba.

–          Esto es lo que querías?-me pregunta.

–          Desde el primer día.

–          Y te la vas a aguantar toda?

–          Si, toda!-dije.

–          Bueno porque voy por la mitad y todavía falta lo mejor.

De un solo empujón, me empernó toda su verga hasta el fondo y me empezó a bombear con toda su fuerza. Esta vez no pude aguantar el dolor y me puse a gritar como loco, pero luego sentí placer. Mientras me bombeaba, sin siquiera tocarme, empecé a acabar como nunca antes lo había hecho y el placer fue extremo. Luego llegó el turno de Joaquín y me llenó el culo de su esperma.

–          Gracias Joaquín, me has hecho descubrir el placer.-le dije.

–          Ahora sabes porque tu me desea tanto.

–          Sentir tu gran verga fue increíble, quiero más.

–          Te voy a dar tanto que vas a necesitar otra verga adentro del culo para sentir algo, porque te va a quedar enorme.-me dijo.

Ese día me penetró dos veces más y todos los días, después del trabajo me penetró. Mi ano quedó tan abierto que un día trajo a su hermano, que tenía una verga casi tan grande como la de él y me pusieron los dos juntos, tal como me había prometido. Así mi socio me dominó, me hizo sentir una basura, cogió a mi mujer cuando quiso, pero al fin y al cabo me hacía sentir lo que a mí me gustaba.

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Papá

Me llamo Juan Marcos y tengo 18 años, soy un chico común, muy alto, tez blanca, rubio, tengo un físico robusto y bastante vello corporal rubio. Estoy en mi último año del colegio y vivo con mis padres. Mi madre es Elena, tiene 37 años, rubia y con un físico espectacular. Ella es azafata y por esa razón, no está mucho en mi casa. Mi padre tiene 40 años, se llama Danilo, es profesor de artes marciales por lo que tiene un cuerpo atlético, pero flaco, es de mediana estatura, tiene cabello muy negro y algo de bello oscuro en el pecho, él nunca quiso que practique artes marciales, por alguna razón.

Hace tres meses que estoy de novio con Lorena, tiene 16 años, es muy linda, muy flaquita y menudita. Lorena es virgen, yo no lo soy y la verdad, no veo la hora de desvirgarla de una vez. Con el fin de cumplir mi propósito, todos los días trato de convencerla haciéndola calentar, pero solo logré que me chupe la verga. Para ella, el problema está en el tamaño de mi pene, lo ve muy grande y le da miedo meterse eso en su conchita. La verdad es que sí, tengo una buena verga, es realmente muy gruesa, tanto que no llego a rodearla por completo con una mano. A mi favor tengo que, Juliana es la única que vio y yo siempre le digo que es de tamaño normal.

Una tarde estaba con Lorena en mi habitación y estábamos muy excitados. Estaba seguro que la desvirgaría ese día, ella estaba muy caliente, como nunca la había visto antes. Estábamos desnudos en mi cama, ella me chupaba la pija y yo le tocaba su conchita. Tomé un forro, lo abrí, ella me miró, sonrió y se recostó boca arriba en mi cama. Me coloqué el forro con un poco de lubricante y me puse sobre Lorena. En ese momento apoyé la pinta de mi pene en su vagina y muy de a poco, empujé. Nunca había desvirgado a ninguna chica antes, su vagina era estrecha y sentía que me apretaba, pero de a poco avanzaba. A medida que mi pija se abría paso por su conchita, su cara expresaba más dolor y después se empezó a quejar.

–          Tranquila Lore, relájate, va a ser más fácil.- le dije.

–          Es que me duele mucho Juan.

–          Pero, tenemos que ir despacio, de a poco.

–          Yo siento que estoy llena, no aguanto Juan.

–          Llena? Pero entró solo la mitad, recién.

–          Hay, Juan, yo te dije que era muy grande para mi.- ella se estaba poniendo nerviosa.

–           Bueno, relájate. No te preocupes, no paso de acá y trata de disfrutar.- le dije firmemente.

Sin poder penetrarla del todo, aumenté el ritmo de a poco. Lorena se empezó a relajar y luego a gemir. Aumenté, más mis envestidas y ella llegó al orgasmo, pero yo seguía. En el momento que estaba llegando al climax, me deboqué, la tomé con fuerza y se le enterré toda mi verga en su vagina, pero además le di sin asco, hasta que acabé. Lorena lloraba, de dolor y su concha estaba llena de sangre. No sabía que había pasado, era como si hubiese perdido la conciencia, en el momento que estaba por acabar.

–          Sos un hijo de puta! Porque me hiciste esto? Era mi primera vez… – me dijo llorando.

–          Perdón Lorena, no se que me pasó. Yo no quise hacerte esto.

Lorena se limpió como pudo la sangre de su vagina, se vistió y salió llorando del cuarto. Me sentía terriblemente por lo que le había hecho, no era la primera vez que me descontrolaba en el momento de acabar, en varias ocasiones, cuando mi excitación era muy alta, también me había sucedido. La fui a buscar, para tratar de explicarle, pero nunca me atendió, para colmo le contó a su madre, que estaba furiosa y me echó de su casa. Con culpa, decidí salir caminando, para poder pensar en lo que había ocurrido.

La escuela de artes marciales de mi padre estaba cerca, así que se me ocurrió pasar a ver a mi padre y pedirle que me aconsejara sobre lo que me había pasado. Cuando llegué, las luces estaban apagadas, pero de todos modos intenté abrir la puerta y esta se abrió. Al entrar se escuchaban gritos de mi padre, desde uno cuarto que estaba apartado, supuse que era mi padre practicando karate. Me dirigí hacia ese cuarto y encontré a mi padre, pero no pude creer lo que vi. Él estaba desnudo, en cuatro patas sobre una colchoneta, pero detrás había un hombre que parecía un gigante, en comparación con mi papá. El extraño estaba cogiendo el ano de mi padre y de una manera brutal. Papá emitía gemidos de placer y excitación. Este señor, que después me enteré que se llamaba Héctor y que era el dueño del taller mecánico que se encontraba junto a la escuela. Tenía aproximadamente 55 años, rubio entrecano, de contextura enorme, pura fibra muscular, más de dos metros de altura, unos brazos y unas manos enormes, con la piel curtida por el trabajo. Además, usaba barba y era extremadamente velludo en todo el cuerpo, pero el vello era rubio mezclado con canas. Luego de unos minutos, mi padre se dio cuenta que yo estaba mirando.

–          Está mi hijo.- dijo papá medio jadeando.

–          Que Dani?

–          Mi hijo!-. gritó.

Héctor me miró, sin dejar de coger a mi padre y señalo mi pantalón. Cuando me miré, mi pija, estaba totalmente erecta.

–          Y bueno Juancito, algún día ibas a saber lo que le gusta, realmente, a tu padre.

–          Que?- dije en voz baja.

–          Que le rompa el culo con mi pedazo de verga.- dijo Héctor.

Cuando me dijo eso, saco su verga del culo de mi padre, para que yo la viera. Era una tremenda verga, pero no era mucho más grande que la mía, tal vez mínimamente más larga, pero de grosor estábamos iguales. Mi padre se volteó boca arriba y me miró como con vergüenza. Le respondí esa mirada, subiendo mis hombres y con una sonrisa, entonces él respiró aliviado. Héctor continuó penetrándolo, pero ahora con mi padre boca arriba, noté que su verga era muy pequeña, en especial muy delgada.

–          Te gusta, como le hago la cola a tu papito, nene? Que no te de vergüenza y mastúrbate, veo estás muy excitado. – dijo Héctor.

–          Puedo?.- dije mirando a mi papá.

Mi padre me hizo un gesto de aprobación, yo no perdí tiempo y saqué me verga, totalmente empalmada. Los dos hombres me miraron asombrados.

–          Que pedazo de verga, Juan Marcos!- exclamó papá.

–          Es casi como la mía.- agregó Héctor.

–          Son casi iguales, Héctor.- dije.

–          Ahora, quiero compararlas.- dijo Héctor.

Pusimos una pija, junto a la otra y las miramos por un rato. Estábamos asombrados, nuestros penes eran, casi idénticos, hasta con algunos detalles iguales, solo era uno o dos centímetros más larga la de Héctor.

–          Danilo, al final, vos me venías a buscar todos los días, por la pija y tenías una copia en tu casa.- dijo Héctor.

–          Si, una copia.- dijo mi padre y puso una cara rara, como de angustia.

–          Para un poco. Una copia? En qué año naciste, Juan Marcos?- me preguntó Héctor.

–          En noviembre del 91.- contesté.

Héctor se puso a pensar, hacia cuentas y daba vueltas caminando. Después se puso a mirarme, como inspeccionándome.

–          Danilo?- dijo con vos de furia y mirando a mi padre.

–          Si, es lo que piensas.- respondió mi padre, sin mirarlo.

–          Sos un hijo de puta! Vos y tu esposa!- grito Héctor.

No dijeron nada mas, pero los dos se habían puesto nerviosos y yo comencé a preocuparme. Intuía que el conflicto tenía que ver con migo.

–          Pero, qué pasa?- dije, rompiendo el silencio.

–          Yo te voy a decir Juan Marcos, yo soy tu verdadero padre y no lo sabía, hasta ahora.- me dijo Héctor.

Me quedé sin poder responder, cuando reaccioné, los observé a ambos. Era verdad, yo era muy parecido a Héctor, él era mi padre verdadero.

–          Pero, como?- pregunté.

–          Yo creo que sé como pasó todo. Quieres saber?- me dijo Héctor.

–          Por supuesto!- respondí.

–          Danilo y yo, somos homosexuales. Un año antes que nacieras, Danilo inauguró esta escuela de artes marciales, para ese entonces, mi taller ya estaba aquí junto. Como vecinos, pronto nos hicimos amigos, pero había algo más, nos atraíamos mutuamente, pero ninguno se lo decía al otro. Danilo ya estaba de novio con tu madre y él se aprovechó de ella para acostarse con migo. Le propuso hacer un trío con migo, Elena primero dudo, pero al final aceptó. Estuvimos tres días enteros, en una cabaña que alquilamos, teniendo sexo. Recuerdo haber acabado muchas veces en la concha de tu madre, pero también muchas veces en el culo de tu padre.

–          Es verdad Juan, Héctor es tu verdadero padre.- dijo Danilo.

–          Como pudiste hacerme esto, sos uno hijo de puta papá, digo, Danilo.- dije con los ojos llenos de lagrimas.

–          Todo este tiempo juntos, como pudiste ocultarme que tenía un hijo.- Héctor también estaba llorisqueando.

Tomé del brazo a Héctor, me miro con sus ojos llenos de lágrimas y me abrazó. Nos pusimos a llorar a moco tendido, los dos abrazados. Después, me miró y dijo…

–          Eres igual a mi, tu cuerpo, tu pelo, somos iguales.- me dijo Héctor.

–          Somos muy parecidos. Por eso no querías que practique artes marciales, para que no conozca a mi verdadero padre.- le dije a Danilo.

–          Claro, desde bebé que casi no te veo Juan. Sos un hijo de puta Danilo.- dijo Héctor.

–          Que bronca que tengo, que rabia! Te voy a hacer mierda el culo papá, no, Danilo!- dije.

Héctor empujó a Danilo, el cual quedó culo para arriba y sin pensarlo ni un segundo, le ensarté mi verga entera en el ano de un solo empujón. Me sorprendió lo rápido que entró, pero claro, hace 20 años que se lo garcha una verga igual a la mía. Le di con todas mis fuerzas por un buen rato, después fue el turno de Héctor y también se la ensartó de un solo empujón. Una y otra vez fuimos intercambiándonos el culo de Danilo, que no paraba de gemir y gritar de placer. Mientras estaba culeando a Danilo por cuarta o quinta vez, observé como gozaba mi verga, yo no quería eso, yo buscaba sufrimiento, quería marcarlo para siempre, me enfurecí de rabia y le saqué la pija del culo.

–          Esto no esta funcionando, yo estoy lleno de bronca y él esta disfrutando como mi verga sea un trofeo.- dije.

–          Bueno Juancito, podemos solucionar esto juntos.- me dijo Héctor.

–          Pero como?

–          Transformando estos dos trofeos en una gran escabadora.

–          Que?- dijo Danilo.

–          Te vamos a dejar en culo como una flor.- le respondió Héctor.

–          No, no, no. Yo no los quiero juntos!- habló Danilo.

Héctor tomó a Danilo por el torso, lo alzó en el aire y lo ensartó en su pija. Era impresionante la fuerza que tenía mi nuevo padre, Danilo no podía hacer nada para zafarse. Yo me acerqué por la espalda de Danilo e intenté meter mi pija en su ano, pero se me hacía muy difícil porque la de mi padre ya estaba toda dentro.

–          No se la puedo meter.- dije.

–          Bueno, yo lo levanto y se las ponemos a las dos juntas.- dejo Héctor.

De esa forma pudimos introducir las los cabezas juntas en el ano y buscamos que ninguna se saliera. Entonces, empezamos a penetrarlo con mucha potencia y sin piedad. Los gritos de ese hombre eran desgarradores, nos pedía que paremos y lloraba. Pero nosotros no paramos hasta llegar al tope de nuestras vergas y cuando llegamos, comenzamos a darle con todo, los dos juntos.

–          Estoy por acabar papá.- dirigiéndome a Héctor.

–          Yo también, hijo, vamos los dos juntos.

Los dos, como enfurecidos, descargamos nuestra leche en su culo. Cuando me miré, estaba con manchas de sangre en las piernas.

–          Creo que le desgarramos el ano, está todo lleno de sangre. Me lo sacas de la pija pa?-dije.

–          Además quedó inconsciente del dolor.- contestó mientras lo sacaba de nuestras vergas.

–          Como para que no se desmaye, mira como le dejamos el ano.

–          Y nosotros quedamos bañados en sangre. Vamos a las duchas.- dijo.

–          Vamos.

En las duchas.

–          Nunca me sentí identificado con Danilo, lo veía muy diferente  a mí, tanto físicamente como en nuestras formas de ser. Hoy cuando me enteré la verdad, te observé y de inmediato me reflejé en vos, vi lo que yo buscaba en un padre, sentí que eras el modelo a seguir como hombre, nunca había sentido esto con mi anterior padre.- le dije a Héctor.

–          Estoy muy alagado con lo que me dices Juan Marcos, yo también te veo muy parecido a mí. En cuanto a ser tu modelo a seguir como hombre, no se si soy el adecuado, no te olvides que yo soy gay.

–          Eso no es relevante para mí, al fin y al cabo Danilo también lo era. Héctor, yo te veo como un gran macho, es tu actitud y tu apariencia lo que hacen que yo quiera ser como vos. Por otro lado, hoy tuve mi primer experiencia homosexual, cuando cogimos a Danilo y francamente me gustó.- dije.

–          Ahora te entiendo, me ves como el padre que siempre quisiste tener y no comprendías por qué Danilo no lo era. Me alegra mucho que no te afecte saber que tienes un padre gay. Pero, a que conclusión llegas, con respecto a que haya gustado coger a un hombre?-me preguntó.

–          No sé, no es que me haga dudar sobre mi sexualidad, no lo vi como a un hombre, para mí era un agujero al que podía destrozar y además fue la primera vez que pude usar toda potencia con mi verga, las minas no se aguantan semejante tamaño.-respondí.

–          Claro, Danilo se la aguantó muy bien, porque desde hace años lo penetro casi todos los días, pero al principio también le costó. Tenemos vergas muy grandes Juan.-dijo tomando su miembro con las manos.

–          Antes de venir para acá, estuve con mi novia, fue su primera vez y me pasó que no aguantó el dolor que le provocaba mi verga, pero ni siquiera había llegado a introducirle la mitad de mi pija. Lo peor de todo es que cuando estaba por acabar, me enceguecí y le di con todo hasta acabar. La pobre quedó toda ensangrentada y salió corriendo despavorida, fui hasta su casa, pero me echó sin querer hablar.-le conté a Héctor, mientras le mostraba hasta donde le había entrado a mi novia.

–          Me ah pasado muchas veces, eso de descontrolarme en el momento de acabar y sin querer destrozar algún culo, pero te puedo asegurar algo hijo, siempre vuelven por más, nunca me ah fallado.

–          Que bueno escuchar que vuelvan después de destrozar esos agujeros.

–          Nadie se olvida de unas vergas como estas, Juan Marcos.

Yo seguí viviendo con Danilo en mi casa, él se mostraba temeroso ante mi presencia y trataba de esquivarme. Mi madre, como casi no estaba en mi casa, no se daba cuentas de la situación.  En muy pocos días, me acerqué mucho a Héctor, cuanto más lo nos conocíamos, más parecidos nos veíamos y nuestra relación se fortalecía. Un día lo empecé a llamar papá, me salió del alma, de muy adentro de mi ser, ese día le pedí mudarme con él. Héctor se puso muy contento, pero dudó en aceptar porque no quería hacer sufrir a mi madre. De todas maneras, yo estaba decidido a mudarme con él, además era hora de que mi madre se enterara de lo que había hecho Danilo y que Héctor era mi verdadero padre. Y un día me mude con él, de inmediato nos llevamos muy bien entre los dos y todo marchó muy bien de entrada. Además yo empecé a ayudarlo en el taller de autos, que se transformó en mi pasión rápidamente y al cabo de un par de meses me puse a trabajar con él tiempo completo.

Una tarde un señor trae su automóvil para arreglarlo, el señor venía con una joven, que para mi sorpresa era Lorena. Ella se me quedó mirando como embobada.

–          Hola Lore, como estas?-le dije.

–          Muy bien, ahora que te veo.

–          Creí que todavía estabas enojada con migo.

–          Para nada, al contrario.-me dijo.

–          Al contrario?

–          Me gustaría volver a intentarlo.- dijo ella.

–          Bueno, un día de estos te invito a casa.

–          Yo quiero ahora.-dijo.

–          Ahora? Eh, bueno para, pero tiene que ser rápido, está tu papá en el taller.

–          Pero mi papá siempre se queda hablando mucho tiempo en la oficina de este taller.

Fui a la oficina del taller para decirle a mi padre, que entretenga al padre de Lorena y cuando abrí la puerta, este último estaba chupando la verga de Héctor. Sin perder tiempo llevé a Lorena a un cuarto de herramientas junto a la oficina de mi padre. Ella me la empezó a chupar y cuando se me puso bien dura le bajé la bombacha.

–          Esta vez no vas a quejarte. Ya no es más tu primera vez.-le dije.

Se la comencé a introducir despacio y en el momento que estaba llegando al fondo, ella pegó un grito, pero yo le di más fuerte. Ella gritaba cada vez más fuerte y de pronto se abre la puerta del cuarto. Era su padre, con los pantalones bajos y estaba muy transpirado.

–          Que le estas haciendo a mi hija.- gritó el padre de Lorena.

–          Lo mismo que te hago siempre yo.-dijo mi padre que estaba detrás de él.

Lo empujó y le ensartó su verga por el culo. Lorena y su padre no paraban de gemir. Ella tenía un orgasmo tras otro y su padre la miraba mientras lo penetraban. Di vueltas a Lorena y se la puse en el culo, ella se puso a gritar como loca, pero después le gustó.

–          Papá, y si le das por la conchita.- le dije a Héctor.

Mi padre ni lo dudo y le penetró su vagina. Ahora con las dos pijas dentro de ella, Lorena no paraba de gemir de tanto placer y su padre se quedo mirando haciéndose una paja. Sentir el rose de la verga de mi padre me hizo calentar aún más, hasta el punto de querer acabar y eso me descontroló. Le di muy fuerte y muy rápido hasta que descargué toda mi leche. Mi padre también había acabado y él también había perdido el control. Lorena había quedado inconsciente, ensartada por nuestras vergas y con un poco de sangre que chorreaba desde sus orificios. Su padre se seguía pajeando con la boca abierta.

–          Fue la mejor cogida que vi en mi vida, son dos bestias que usan como nadie esos vergones. Nunca vi nada igual y nunca pensé que mi hija pudiera gozar tanto. De seguro volveremos.-dijo el padre de Lorena.

–          Yo te lo dije, siempre vuelven por más.-me dijo Héctor.

Y así fue, Lorena y su padre nos visitaron muy seguido des de ese día. Pronto descubrí que muchos de los clientes de mi padre, no solo venían para reparar sus coches, también querían ser penetrados por su enorme pija. Después de un tiempo, yo también fui requerido por las clientes mujeres, llegaban con el auto roto y se iban con el culo roto.

El taller se convirtió en un gran éxito comercial, pero el mayor éxito era la excelente relación que habíamos forjado con mi nuevo y verdadero padre.

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Amantes, en una semana, el amante de mi novia se convirtió en mi amante.

Desde que tengo memoria soy homosexual, pero siempre me mantuve en el armario. Mi nombre es Ignacio, pero todos me llaman Nacho, tengo 34 años, tez muy blanca, mido 1,70m, muy rubio, con rulos y tengo mucho vello enrulado, así como rubio en todo mi cuerpo. También, soy muy masculino, en cuanto a mi personalidad se refiere, de esta forma nadie sospecha mi inclinación sexual. Siempre fui muy deportista, por lo que tengo buen físico, un tanto morrudo. Además, desde hace unos años vivo con mi novia y nunca tuve problemas en para satisfacerla sexualmente, hasta ahora.

Desde hace cuatro meces que no logro tener una erección completa cuando intentamos tener relaciones. Nunca me había pasado esto con las mujeres y esta situación hacia que mi secreto esté en peligro, por lo que yo estaba muy preocupado. Intentaba pensar que estaba con hombres cuando estaba desnudo con ella y hasta probé con viagra, pero nada funcionaba. Tengo que decir que soy verdaderamente muy dotado y sin un adecuado estímulo no logro ponerla del todo dura, aunque sí aumenta de tamaño, digamos que queda como una morcilla blanda, lo que dificultaba la penetración. Era evidente que ya no podía fingir más con mi novia y esto pronto afectó nuestra relación. Las discusiones comenzaron y luego se agravaron, incluso muchas noches llegué a dormir en el sillón del living. Aunque ninguno de los dos lo había manifestado aún, llegué a pensar que nuestra relación estaba por terminar. Sentí que mi mundo se derrumbaba, no lograría poder tener otra novia y me convertiría en un solterón, tarde o temprano iban a sospechar de mi sexualidad.

De un día para el otro, cuando ya casi no tenía esperanzas, mi suerte cambió. Cecilia, mi novia, cambió de humor y comenzó a tratarme mejor. Las discusiones desaparecieron casi por completo y nuestra relación mejoró notablemente. Sin tener relaciones entre nosotros y con su cambio repentino de humor, solo había una cosa que pensar, Cecilia estaba teniendo sexo con otro hombre y esto me beneficiaba. Mi secreto y reputación dejaba de estar en peligro, ella estaba satisfecha, de buen humor y lo mejor de todo, permanecía con migo.

Me imaginaba a mi novia con otro hombre y eso me excitaba, muchas veces me llegué a masturbar pensando en ese hombre. Pero quien sería ese hombre? Un compañero de trabajo? Un amigo de ella, o mío? Será más guapo que yo? Tendrá un miembro más grade que el mío? Cecilia es una mujer de 30 años y es sumamente atractiva, podría estar con quien ella quisiera.  En realidad, estas preguntan que me hacía a mi mismo no eran por celos, lo que yo buscaba era darle un cuerpo y una identidad a mi nuevo objeto de deseo, el amante de mi novia. Mi curiosidad crecía día a día, quería saber quién aquel hombre y sin dudarlo ni por un segundo, decidí seguirla.

Sin que ella supiera me tome una semana de vacaciones en el trabajo, eso me daba el tiempo necesario para seguirla tiempo completo.

Lunes.

Nos levantamos temprano como de costumbre, desayunamos y salí del departamento en el horario que voy al trabajo habitualmente. Previamente había guardado en mi coche ropa diferente, anteojos y hasta una peluca para poder camuflarme. Guardé el auto en una cochera cercana y fui al bar, que se encuentra frente a mi edificio y en el cual podía observar con tranquilidad.

Media hora después, auto estaciona en la puerta del edificio, un minuto después Cecilia sube a ese coche y luego arranca. De inmediato llamo a un taxi y me dispongo a seguir ese automóvil. El auto se estaciona en el trabajo de mi novia y veo como Cecilia sale acompañada de un hombre vestido de traje, de aproximadamente mi edad, era más alto que yo, delgado y me pareció atractivo. Charlando y riendo, como buenos amigos, entran al edificio de oficinas. Me que esperando hasta que al final de la jornada de trabajo, Cecilia salió del edificio nuevamente acompañada de hombre. Mi novia trabaja menos horas que yo, por lo que llega aproximadamente dos horas antes que yo al departamento. Por esa razón, supuse que se dirigían hacia el departamento y así fue, cuando llegué los vi entrar a los dos. Al cabo de una hora el hombre salió y se marchó caminando, lo seguí un par de cuadras hasta que llegó a su automóvil, que seguramente lo dejaba lejos para no levantar sospechas.

Martes.

Ya conociendo la rutina de mi esposa, esperé nuevamente en el bar hasta que los vi marcharse como el día anterior. Esta vez no los seguí, mi plan era esperar a que vuelvan al departamento. Me preparé un escondite en mi armario, de tal manera que fuera imposible que me vieran, pero que al mismo tiempo tuviera una buena visión de la cama.

A la misma hora que el lunes, Cecilia y el hombre llegaron al departamento. Unos minutos después estaban los dos besándose apasionadamente en mi cama. De a poco se fueron sacando la ropa, mientras se tocaban y él besaba los pechos de mi novia. Él era muy diferente a mí, era mucho más alto, como 1,85m, tenía pelo corto y muy negro. Muy delgado, pero marcaba su musculatura, su piel era tostada y tenía vello, muy negro, en pecho y muslos. Mi novia le bajó el slip y comenzó a mamarle la verga, él gozaba como loco. Observé detalladamente su pene en erección, no estaba mal, pero era más pequeña que lamía, sobre todo en el grosor. Empezaron a tener sexo, el hombre la penetraba como loco y Cecilia gemía tanto como lo hacía con migo. Luego la penetró por el ano, ella gritaba, pero le encantaba, él le daba con mucha fuerza hasta que acabó dentro de su culo. Yo estaba muy excitado, mi erección era total y sin tocarme si quiera, me acabé en el pantalón.

Se quedaron unos minutos en la cama charlando, fue ahí que me enteré que su nombre era Ricardo y que en el trabajo tenía un cargo superior a mi novia. Y escuché una conversación que me llamó la atención.

Ricardo-. Te gustó como te hice la colita?

Cecilia-. Si, me encantó! Te mueves como un taladro Richard.

Ricardo-. A que tu noviecito, no te hace la colita como yo, je je.

Cecilia-. Es que Nacho no puede.

Ricardo-. Ha, claro, el pobrecito está impotente, me había olvidado. Eso no se lo deseo a nadie, es la muerte para los hombres.

Cecilia-. Pero antes, cuando no era impotente, la que no podía era yo. Lo intentó un par de veces, pero nunca pude aguantarlo.

Ricardo-. Pero tan grande la tiene?

Cecilia-. Es muy gruesa, el doble que la tuya.

Ricardo-. Que hijo de puta! Debe ser enorme esa pija, las cosas que haría yo con esa pija y este pobre diablo no la puede usar. Me gustaría verla, ja ja.

Esas palabras me quedaron resonando en mi cabeza, “las cosas que haría con mi pija?” , “ le gustaría verla?”. Eso me pareció muy raro, comencé a pensar que este Ricardo pateaba para los dos lados. A este le gusta la verga, o por lo menos tiene algún tipo de morbo.

Miércoles.

Estaba dispuesto ah arriesgarme un poco más, lo que había dicho Ricardo, no lo decían todos los hombres y mi intuición era muy fuerte. Iba a dar un paso más ese día y no podría fallar.

Me puse un pantalón que resaltaba mi bulto y me despedí de mi novia como todas las mañanas. Fui al bar y observé cuando se marchaban al trabajo. Por la tarde volvieron como los días anteriores y después de una hora salió del edificio para dirigirse a su auto. Lo seguí y me puse a caminar más velozmente que él para pasarlo. En el momento que lo sobrepasé dejé caer mi billetera.

Ricardo-. Señor!- gritó.

Yo-. A mí?- dije dándome vueltas.

Ricardo-. Se le cayó la billetera.

Yo-. Huy, pero muchas gracias. Menos mal que usted es un hombre honesto.

Ricardo-. Bueno, no hay porque darlas, todo el mundo haría lo mismo.

Yo-. No estoy totalmente seguro de eso. Creo que su cara me resulta conocida.

Ricardo-. Eh? No lo creo.

Yo-. Si, trabajas en la compañía de seguros “SUR”, con mi novia Cecilia.

Ricardo-. Qué?- la cara de Ricardo se transformó, no me había reconocido.

Yo-. Estoy seguro que sos vos, vi fotos del trabajo.

Ricardo-. Cecilia, ya sé quién es. Vos sos el novio?- como mentía el muy puto.

Yo-. Soy el novio. Pero que casualidad, la persona que me devuelve la billetera trabaja con mi novia. Te invito a beber una cerveza y no me podes decir que no. Es para compensarte.

Ricardo-. No, no puedo, tengo que volver a mi casa, mi señora me está esperando.

Yo-. Estás casado? Que bien! Igual no te me escapas, vamos al pub de la esquina. Por media hora, tu mujer no te va a regañar.

Ricardo-. Bueno, está bien, acepto.

Llegamos al pub y nos sentamos en la barra. Me senté de tal manera que se marcara mi bulto y que esté a la vista de Ricardo. Pedimos una cerveza y charlamos muy cordialmente, me pareció un tipo agradable. Cada tanto su mirada se desviaba hacia mi paquete, el plan estaba funcionando y mis sospechas dejaban de serlo. Después pedimos otra cerveza y luego otra. Cuando se estaba haciendo tarde, lo convencí para que le avise a su mujer que tardaría en llegar y yo hice lo mismo con Cecilia. Con la quinta cerveza ya estábamos bastante alegres y toqué el tema del sexo en mi pareja.

Yo-. Te voy a contar una cosa Ricardo, pero no se tiene que salir de esta conversación.

Ricardo-. Soy una tumba, no te preocupes.

Yo-. Estoy teniendo serios problemas sexuales con novia, no se me para con ella, pero no tengo problemas con otras personas.

Ricardo-. Con otras se te para? Pero con tu chica, no? Que raro. Y cual crees que es tu problema?

Yo-. No tengo idea, posiblemente sea la monotonía y tenga que experimentar cosas nuevas, como tríos u orgías con ella. Alguna vez hiciste un trío?

Ricardo-. La idea de lo tríos no esta mal, yo participe dos o tres veces. Si te parece bien yo puedo ser el tercero j aja.

Yo-. Estas primero en la lista, mejor dicho, solo estas vos en la lista, es que sos la única persona con la que hablé de esto. Te gustaría tener un trío con migo y mi novia?

Ricardo-. Bueno, no sé, tu novia es muy linda, pero ella aceptara?

Yo-. Estoy seguro que acepta sin dudarlo, por un lado hace un montón que no coge, pero lo que debe extrañar más es que le ponga mi vergota.

Ricardo-. Epa, epa, estas muy dotado?

Yo-. No te imaginas lo gorda que se me pone cuando está bien dura, como un chopp de cerveza man.

Ricardo-. Me estas exagerando Nacho, no te creo.

Yo-. Boludo, a mi novia nunca se la pude meter por el culo, no me entra. Vamos al baño que te la muestro.

Ricardo-. Ja, no, no hace falta. Está bien.

Yo-. Dale, man. Vamos al ñoba y te sacas las dudas.

Ricardo-. Como tu digas. Me muero de ganas de ver, ja.

Yo-. Lleva el chopp para comparar y vas a ver que no te miento.

Fuimos al baño los dos juntos, primero orinamos uno junto al otro en los mingitorios, Ricardo no paraba de mirarme la verga.

Ricardo-. Ah, bueno, si así es cuando está muerta, no me imagino cuando se te pare.

Yo-. Para unos segundos y me la vas a ver en todo su esplendor.

Me la empecé a tocar y pajearme, pero no quería que se me pare todavía. Estuve unos minutos así y le pedí ayuda a Ricardo.

Yo-. Che, la puta madre, no se me para, creo que necesito estímulos.

Ricardo-. Ja, ja, me parece que tu novia no va a recibir nada ahí.

Yo-. Agárramela y pajeame.

Ricardo-. Estás loco? Ni en pedo, man.

Yo-. No seas pelotudo, nadie nos ve y yo no voy a decir nada.

Le agarre la mano y se la coloque sobre mi verga, primero puso algo de resistencia, pero luego él solo agarró mi verga. Pronto se endureció y creció, Ricardo no dejaba de pajearme, se notaba que le gustaba mucho mi pija.

Yo-. Me crees ahora?

Ricardo-. Es realmente impresionante, el grosor en increíble.

Yo-. Che, estas al palo Ricardo. Mostrarme como es de grande.

Ricardo-. Yo no puedo competir con una verga así Nacho, pero bueno acá está.

La sacó de su pantalón casi con vergüenza, estaba ruborizado. Las pusimos una al lado de la otra, realmente mi verga duplicaba el grosor de la suya, pero de largo estaban parejas. Entonces, me aproveché de la situación diciendo…

Yo-. Ricardo, que no te de vergüenza tener la pija más chica que yo, cuando estemos con mi novia. No te vamos a excluir del trío por eso y a mi novia le va a gustar igual.

No dijo nada al respecto, pero se puso colorado como un tomate.

Yo-. Tengo una mejor idea, porque no hacemos un trío con otra mina? Así nos acostumbramos a vernos entre nosotros.

Ricardo-. Me parece buena idea Nacho, podría ser una prostituta, no?

Yo-. Sí, claro. Te parece mañana? Porque puedo salir unas horas antes esta semana.

Ricardo-. Ok, nos vemos a las 6 de la tarde en este pub.

Charlamos unos minutos más y nos despedimos. Mi plan iba a la perfección, Ricardo estaba fascinado por mi verga y yo estaba seguro que se la ensartaría por el culo.

Jueves.

Lo primero que hice a la mañana fue contratar una prostituta que este dispuesta a hacer un trío, eso no fue complicado, pero yo quería que la puta se deje por el culo. Después de varios intentos logré contratar una para las 6 de la tarde.

Fui al pub a la hora convenida y esperé un rato hasta que llegó Ricardo. Fuimos en su auto a buscar a la prostituta y nos fuimos a un telo. Ni bien entramos a la habitación comenzamos a manosear a la puta, la desvestimos y después nos desvestimos nosotros. Ricardo se puso a cogerla por la concha y a mi me la chupaba, después cambiamos de posición. Mientras yo la penetraba por la vagina, me puse abajo con la mina arriba y Ricardo la penetró por el ano.

Ricardo-. Nacho, siento tu verga gorda junto a la mía.

Yo-. Te gusta?

Ricardo-. Me vas a hacer acabar!! Ah, si, siiiiiiiii, ahhhhhh!

Ricardo acabó en el culo de la puta y yo seguía dándole por la concha. Cuando Ricardo saco su pija del culo, llegó mi turno y le coloqué mi verga por el culo a la prostituta. La puta gritó un poco de dolor, pero mi verga entró igual. Ricardo miraba asombrado como entraba y salía mi grueso miembro por ese ano.

Ricardo-. Le entró toda, wouw!

Yo-. Viste que algunos culos se la bancan.

Ricardo-. Si, pero como debe doler, no?

Prostituta-. Si, duele mucho! Hay!

Yo-. Algunas vez te cogieron con una verga tan gorda?

Prostituta-. Nunca! Ni, había visto tan gruesas tampoco.

Nuevamente, Ricardo estaba excitado y le puso su verga en la boca a la puta. Él, no parara de mirarme y luego estiró su mano para tomar mi verga. Yo se la saqué del culo a la puta y dejé que Ricardo me siguiera haciendo la paja, hasta que me hizo acabar. Luego, él también acabó, mientras todavía agarraba mi verga. Después nos fuimos.

Ricardo-. No lo tomes a mal Nacho, pero cuando agarré tu verga y sentí que tu esperma fluía por dentro, me excité muchísimo.

Yo-. No te preocupes, a mí también me gustó que me la agarraras hasta acabar.

Ricardo-. Tenía miedo que te enojaras.

Yo-. No me voy a enojar por eso. No te enojes por lo que te voy a preguntar, pero. Te gusta mi verga?

Ricardo-. No, bueno si, me gusta agarrarla, se siente imponente y poderosa. No es que me gusten los machos man, pero tu verga me encanta.

Yo-. Ok, te entiendo, debe ser como una especie de morbo o algo así.

Ricardo-. Che, y cuando hacemos el trío con tu novia?

Yo-. Te va mañana? Yo puedo, vos?

Ricardo-. Está bien, mañana.

Yo-. Ok, lo que podemos hacer es que te ofrezcas a llevarla a mi casa después del trabajo, cuando lleguen, le pedís pasar para ir al baño y o sorpresa yo estoy en casa. Después de a poco nos ponemos calientes.

Ricardo-. Muy buen plan. Seguro que funciona.

Viernes.

Cuando ya eran las 5 de la tarde volví a mi casa, estaba un poco preocupado, porque si Ricardo hablaba con Cecilia, el plan podía arruinarse. Por otro lado, si él, realmente quería estar con migo no le diría nada a mi novia. Esa hora me pareció eterna, no podía aguantar hasta que llegaran, pero a las 6 de la tarde llegaron. Cuando Cecilia me vio sentado en el living viendo televisión su cara se transformo, estaba como helada.

Yo-. Hola mi amor!

Cecilia-. Hola, que sorpresa, no tenes que estar en el trabajo?

Yo-. Hoy, salí antes. Y él, quién es?

Cecilia-. Ricardo, un compañero de trabajo, se ofreció a traerme.

Ricardo-. Hola, como estas? Solo quería pasar al baño.

Yo-. Pasa tranquilo, no te preocupes.

Le indiqué donde quedaba el baño y Ricardo entró. Yo me puse a manosear a Cecilia, estaba con la verga al palo y ella al sentirla, mientras yo se la apoyaba, se excitó. Mientras me besaba, agarraba mi pija, que estaba bien dura y más se excitaba. Entonces, Ricardo salió del baño y se quedó observando. Cecilia al verlo se detuvo, pero yo continué tocándola.

Cecilia-. Pará Nacho, que está Ricardo.

Yo-. Pero no esperabas esto desde hace mucho? Mira como tengo la verga de dura.

Ricardo-. Chicos, no se preocupen por mí, continúen. Yo, ya me voy.

Sin detenerme de tocar a Cecilia, le descubrí los senos y los besé, ella puso un poco de resistencia, pero al ver que Ricardo se estaba tocando el bulto, se relajó. Al fin y al cabo venía a tener sexo con él de todas maneras. Me desabroché el pantalón y dejé al descubierto mi verga tiesa, la puse en la entrepierna a mi novia, que dejó escapar un gemido. Después, agarré su cabeza y la hice bajar para que me la chupe, lo que comenzó a hacer vorazmente. Mientras tanto Ricardo se estaba pajeando frenéticamente.

Yo-. Veo que Ricardo está disfrutando mucho también, porque no le das una probadita a su pija. Acércate Ricardo, que hay lugar para uno más.

Cecilia tomó una pija con cada mano y las intercalaba para chuparlas. Después nos quitamos la ropa y fuimos a la habitación, de inmediato penetré la concha de mi novia. Cecilia gemía como loca y me pedía más.

Cecilia-. Como extrañaba este caño, casi me había olvidado que era tan gruesa, es incomparable amor.

Yo-. Oíste Ricardito? Mi pija es incomparable.

Ricardo-. Ya lo creo, es increíble como le abrís la concha, te admiro. Pero a que no te entra por su culo? Ese orto es mío.

Yo-. Ja ja. Estas en lo cierto, no le entra en el culo. Bueno entonces, que estás esperando? Todo tuyo.

Puse a Cecilia arriba mío, sin dejar de penetrarla y Ricardo la empezó a penetrar por el culo. Cecilia estaba enloquecida de placer, gemía de placer, pero yo me quedaba atrás, estaba que explotaba y comencé a acabar junto con un orgasmo de mi novia. Después, me retiré por un momento  y me puse a observarlos, ella estaba en cuatro patas de espalda a Ricardo, que se la culeaba con fuerza. Al ver el culo redondito de ese hombre, la pija se me puso dura otra vez, me acerqué y le puse un dedo en el ano, la respuesta de Ricardo fue erguirlo. Esa era la señal que yo tanto estaba esperando, me estaba entregando su ano y no lo iba a desaprovechar. Me unté la pija con un poco de lubricante y se la apoyé en el ano. Él se puso a gemir de placer y me acercaba más el ano, en ese momento puso una almohada sobre la cabeza de Cecilia para que ella no viera. De a poco se la fui enterrando en su culo, que era muy estrecho, pero se la aguantaba de todas maneras. Cuando mi pija entró del todo, empecé a bombear con todo, mientras él seguía culeando a Cecilia. Yo estaba rompiendo ese ano literalmente, noté que unas gotas de sangre bañaban mi verga y veía la cara de dolor de ese hombre, que se mezclaba con placer.

Ricardo-. Ahhhh! Que gorda! Me encanta!- gritó.

Él se puso a acabar en el ano de Cecilia y yo en suyo. Luego le saqué la verga del culo, que estaba abierto y con sangre. Antes que Cecilia se diera vuelta, limpié la cola de Ricardo con una toalla. Nos quedamos un rato en la cama exhaustos, mi novia no paraba de decir que la había pasado increíble, pero Ricardo y yo no decíamos nada. Cuando Ricardo se tuvo que ir, me ofrecí a abrirle y lo acompañé hasta la puerta del edificio. Mientras íbamos en el ascensor…

Yo-. Te duele mucho?

Ricardo-. Si, duele mucho.- me hablaba sin mirarme.

Yo-. Te gustó?

Ricardo-. Si.

Yo-. Te gustaría que mañana nos veamos?

Ricardo-. Me vas a hacer sentir lo que sentí hoy?

Yo-. Mañana te voy a hacer doler mucho más, pero me vas a pedir que siga.

Antes de salir del ascensor, me abrazó y me besó apasionadamente. Había logrado movilizar sentimientos en él, que nunca se imaginó sentir por otro hombre. En el momento que lo penetré, Ricardo se entregó completamente a mí, dejándose llevar por el placer que yo le daba y comprendió que no tenía que luchar más contra su deseo sexual verdadero.

Cuando nos vimos ese sábado, hicimos el amor una y otra vez, durante todo el día. Esa noche no volvimos a nuestros hogares, fue un fin de semana inolvidable y algo más fuerte que el sexo surgió entre nosotros. Pronto fuimos inseparables y dejamos de lado nuestros prejuicios para estar juntos. Hace tres años que vivimos juntos y somos muy felices.

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Los beneficios de tener un gran don (y un drama familiar)

Mi nombre es Carlos y a mis 56 años, mi vida estaba realizada, tenía una familia hermosa compuesta por mi esposa Sofía y dos hijos, Roberto de 24 años y Cristian de 18 años. Era dueño de una empresa y tenía un gran pasar económico. No piensen que hoy no tengo esas cosas, pero la historia que les contaré pasó hace ya cuatro años.

En realidad, si perdí algo de lo que tenía, ese año mi esposa murió de cáncer y es el comienzo de esta historia. Tras la muerte de Sofía, entré en una gran depresión, no quería ir a trabajar, me quedaba todo el día en la cama y ni siquiera me aseaba. Mis hijos estaban muy preocupados por mí y nunca me dejaban solo en la casa. Roberto se hizo cargo de la empresa, era muy hábil con los negocios y estudiaba administración empresarial. Cristian, había terminado la secundaria y por la situación familiar no quiso ir a la facultad ese año, por lo que estaba mucho en casa haciéndome compañía. También estaba Virginia, la novia de Roberto, era una chica sumamente agradable y muy flaquita, pero atractiva, con sus 22 años tenía una personalidad muy madura para su edad y desde la muerte de mi esposa, ella se había encargado de la administración de la casa.

Con 56 años mi panza ya era prominente, mido 1,85m, desde joven que soy pelado, siempre usé bigotes y soy muy velludo, canoso, en todo el cuerpo. Nunca me consideré apuesto o galán, ni siquiera cuando era joven, pero siempre fui muy seguro cuando encaraba a las mujeres y muy pocas veces me rechazaron. Mi secreto es que tengo algo muy tentador para ellas, la naturaleza me dotó con un enorme miembro sexual y era casi imposible ocultarlo debajo del pantalón. Desde que era adolescente saqué provecho de mi dotación, no hacía nada para ocultarlo, por lo que siempre era un centro de atracción, los varones me envidiaban y las mujeres se mojaban, así que siempre había ojos posados en él. Cuando, terminados mis estudios tuve que conseguir trabajo, también me fue muy útil, a las entrevistas iba de traje y usaba bóxers de tela, que son más holgados. Mi pene, flácido, se deslizaba a la derecha sobrepasando el bóxer haciendo un enorme paquete en forma de tubo sobre mi muslo. El efecto era hipnótico y siempre obtenía resultados.

Cuando conocí a Sofía, nos enamoramos de inmediato, ella tenía 24 años y era muy atractiva, algo rellenita, pero con curvas perfectas, unos grandes senos y un trasero perfecto. Fue la mujer que más tiempo tarde para hacerle en amor, pero la esperé porque realmente me gustaba. A pesar de haber tenido varias experiencias sexuales con otros hombres, tenía pavor a que la penetre con mi miembro. No era para menos, a mis 26 años mi pene estaba en todo su esplendor, con 26cm de largo y una circunferencia de 24cm en erección realmente metía miedo, sin contar que se me ponía duro como un roble. Sin embargo, a pesar de no tener penetración, me la chupaba, me hacía la paja turca con pene entre sus tetas y se tragaba mi esperma cuando acababa. Un día se animó y me dejó penetrarla, sin llegar a introducir la mitad de mi verga en su vagina y sin casi movimiento alguno, Sofía experimentaba un orgasmo. El fluido vaginal empapaba mi pene y me hacía calentar más todavía, mis movimientos se aceleraron y le provocaron otro orgasmo, después otro más, seguido de otro. Sus gemidos no paraban, gritaba como fuera de sí y me pedía más. Y yo le di más, la puse boca abajo y le penetré el ano, solo que en el culo llegué hasta el fondo. Ella siguió teniendo orgasmos, uno tras otro hasta que le descargué toda mi leche en el recto. Estuvimos un rato en esa posición, hasta que el tamaño de mi pene disminuyó y lo saqué. El ano estaba desgarrado y sangraba mucho, por lo que tuvimos que ir al hospital. Ella me dijo que nunca había sentido dolor alguno, solo había sido placer y nunca dejamos de tener sexo anal.

Pero con 56 años, lo antes era roble, paso a ser madera balsa. Ya no podía lograr una erección completa sin ayuda, en los momentos de excitación, mi miembro aumentaba su tamaño  como siempre lo hizo, pero el problema estaba en que no lograba endurecerse por completo. Pero cuando tomaba una pastillita de viagra, todo se solucionaba y se me endurecía como cuando era joven.

Tres o cuatro meses después de la muerte de Sofía, mi ánimo fue mejorando, comencé a hacer trabajos del hogar, arreglar el jardín y también iba al supermercado por mercadería. Mis hijos se fueron despreocupando de a poco y fueron retomando sus vidas, aunque me vigilaban de cerca. Mientras estaba en mi casa, mi atuendo era muy de entre casa, lo que más usaba eran los yoguins, shorts o solo calzones. Esa ropa hacía resaltar mi enorme miembro, lo que llamó la atención de Virginia, cada vez que conversábamos su mirada se desviaba hacia mi bulto. Era evidente que el tamaño de mi pene la sorprendía. Pero se ella estaba sorprendida por mi dotación, eso quería decir que mi hijo Roberto no estaba muy bien dotado. Entonces me surgió una pregunta. Habrán heredado el don que yo tengo mis hijos? Indiscretamente, les observé la entrepierna a mis hijos, la verdad mucho no me daba cuenta, ellos usan jean todo el tiempo y esa tela ajusta más. Decidí hacerme el boludo, para sorprenderlos cuando estuvieran desnudos. Una noche Cristian se fue a duchar, así que me quedé esperando fuera del baño,  cuando escuché que cerró el grifo y abría la cortina, entre de golpe. Mi hijo menor definitivamente tenía el don, su miembro tenía un gran tamaño, casi como el mío. A Roberto lo sorprendí mientras se ponía en short de baño, antes de ir a la pileta, se estaba cambiando con la puerta abierta y permaneció desnudo un largo tiempo. Estuve observándolo muy detalladamente e incluso lo pude ver en erección, pero no tenía el don. No es que estaba mal, pero era un tamaño estándar o sea la mitad que la mía. Y claro, esa era la razón por la cual Victoria me miraba tanto la entrepierna.

Una tarde yo me encontraba solo en mi casa y solo tenía puesto un bóxer de los sueltos, era algo que hacía cuando estaba solo. Me puse a ver tele en el sillón del living y me quedé dormido. Para mi sorpresa, cuando desperté estaba Victoria parada delante de mí observándome.

–          Hola Viky, como estas? Parece que me quedé dormido.- le dije.

Ella no reaccionó, tenía una cara como de asombro. Fue en ese momento que me acordé que estaba casi desnudo. Pero no solo eso, mi verga estaba casi totalmente crecida y la mitad estaba por afuera del bóxer. Tomé un almohadón y me tapé.

–          Perdón Victoria, no pensaba que viniera alguien a esta hora.

–          No se preocupe Carlos, la entrometida soy yo, debí avisarle antes de venir.

–          Pero de ninguna manera, vos podes venir cuando quieras, perteneces a la familia.- le dije.

–          Esta bien.- dijo agachando la cabeza con vergüenza.

–          Bueno Viky, no te pongas mal que no es para tanto.

–          Es que estoy muy sorprendida, yo nunca había visto una tan grande.- me dice.

–          Si, la verdad es que es muy grande.- agregué.

–          Me voy, a la noche vuelvo a cenar.- dijo mientras salía a toda velocidad.

Saco el almohadón y mi verga estaba en su tamaño máximo. Un color extraño en el glande me llamó la atención, le pasé el dedo y salió, casi estaba seguro que era maquillaje. De seguro, Victoria había chupado mi pija mientras estaba dormido. Si llegó a arriesgarse tanto, era porque estaba obsesionada con mi verga y se me estaba entregando en bandeja. Esa noche cenamos en casa, mis hijos, Victoria y yo. Note que ella estaba más desinhibida con migo, me hacia chites y me ponía caras. Se la notaba contenta y algo me decía que yo tenía que ver con esa repentina alegría. Cuando se estaban marchando, Victoria me da un abrazo de despedida y me susurra al oído.

–          Mañana vengo en el horario de la siesta.

Yo me quedé duro, no pude decir ni una palabra, la novia de mi hijo me estaba tirando un lance y yo estaba dispuesto a agarrar viaje.

Por la mañana me levanté y lo primero que hice fue ir a la farmacia a comprar viagra. A las 11 de la mañana me tomé una pastilla. Parecía que el tiempo pasaba más lento, llegaron las 13 hs, pero Victoria no había llegado aún. Comencé a pensar que no me iba a hacer efecto la pastilla por lo que me tomé otra. Unos minutos después llega Victoria, estaba más sensual que normalmente. Al verla, sin  decir ni una palabra, tuve una erección instantánea, como cuando era joven. Ella se abalanzó a mi verga, me bajó los pantalones y comenzó a chuparla. Yo estaba tan excitado que le agarré la cabeza, mientras tenía mi verga en su boca y le descargué un gran chorro de esperma espeso en su garganta, el cual se tragó. Mi pija seguía durísima, era otra vez de roble y Viky no paró en ningún momento de chuparla.

–          Bebé, ahora vas a saber qué es ser penetrada por una verga gigante, te voy a agrandar el túnel.- le dije.

Se sacó toda la ropa, le chupe un poquito la raja y se la ensarté en su conchita. Ella gritaba y gemía, experimentaba una mezcla de placer con dolor. Era tremendamente excitante ver a mi enorme pedazo de pija, que estaba como en los mejores tiempos, penetrando un cuerpito tan menudito, parecía que lo partiría en dos. Pronto tuvo su primer orgasmo, gemía como una desquiciada y yo no paraba de darle pija. Ahora estaba por acabar yo y le di con más fuerza hasta que le llené de leche la vaginita, ella experimentó otro orgasmo en ese momento. Le saque mi rabo de la concha y me quedé mirándola.

–          Como te dejé la conchita bebé, ahora sí dejaste de ser virgen.- comente.

–          Hay! Me la destrozaste! Ahora como voy a hacer con tu hijo?.- decía mientras se miraba.

–          Con mi hijo nada, pero yo te voy a seguir dando porque ya estoy al palo otra vez.

La seguí penetrando, una y otra vez, ella tenía un orgasmo tras otro, hasta que dejo de gozar, para transformarse en mi agujero. Por mi parte, acababa y seguía al palo, y con ganas seguir. Luego de dos horas casi, la di vueltas y le penetré el ano. Victoria estaba casi sin fuerzas y casi no emitía sonidos, pero yo estaba hecho una fiera, la segunda pastilla estaba cumpliendo su cometido. La tenía sentada sobre mi pija subiéndola y bajándola como yo quería. Después me puse de pié y la joven quedó empalada sobre  mi verga con sus piernas colgando. Así, de pié y sin sostenerla con mis manos, solo sostenida con mi pija clavada en su orto, de espaldas a mí, con sus brazos, piernas y cabeza colgando como peso muerto, yo le seguía dando con muchas ganas. Mientras estaba en esa posición se abre la puerta del living, era Roberto y quedó petrificado al vernos.

–          Papá! Que estas haciendo? Estas violando a Victoria!.- gritó.

–          No me está violando, yo se lo pedí.- gritó como puedo la joven.

–          Qué? Es verdad? Ella te pidió esto? Pero, por  qué?.-pregunto llorisqueando Roberto.

–          Porque yo tengo esto para darle.- le contesté a mi hijo mientras levantaba e Victoria con mis manos y dejaba al descubierto mi vergón.

–          No lo puedo creer.- dice mi hijo.

–          Ahora entendiste porque me pidió que le haga esto? Desde que están de novios, cada vez que me ve, me observa el bulto y peor aún, la muy puta, el otro día me chupo la pija mientras estaba dormido. Estoy seguro que esta puta te aguanto todo este tiempo porque quería cogerse a mi pija.- dije sin parar de bombear.

–          Eso es cierto Victoria? Contéstame. –le pregunto Roberto a su novia.

–          Si!! Estaba obsesionada, pero ahora…

–          Pero no pensaste que era tan grande, ni que podría aguantar tanto. Pero además subestimaste el amor de un padre a su hijo.- le dije a Victoria.

–          No puedo creer que fueras capaz de hacerme esto, puta.- agregó Roberto.

–          Perdón hijo por preferir este camino, en vez de decirte antes, pero creo que ella se merecía este castigo, le va a costar mucho tener otro orgasmo después de hoy. Pero, además, que esta fue mi mayor motivación, yo necesitaba descargar toda mi rabia acumulada y esta puta era ideal para descargarme.

Saque a la joven de mi pija, dejándola caer en el sillón y abracé a Roberto. Estuvimos un rato abrazados y llorando juntos. Creo que los que los dos llorábamos por Sofía, la extrañábamos mucho.

Ese día di por concluida mi etapa de duelo y al día siguiente volví a trabajar. La familia siguió muy unida como antes, pero Roberto se casó y se fue a vivir a exterior. Cristian nos confesó que era homosexual y hace dos años sale con un joven sensacional, aunque no logra acostumbrarse al aparato de mi hijo, ya que lo escucho gritar casi todas las noches. En cuanto a mí, conocí a una mujer hace dos años, a la cual quiero mucho y luego se mudó con migo. Ella disfruta mucho de mi gran don y yo trato de no lastimarla con él.

No volvimos a saber de Victoria.

Espero que les haya gustado mi relato.

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Por una deuda

Cuando me case compre unos terrenos en el campo, por una hipoteca, en 25 de Mayo, que es provincia de Buenos Aires, Argentina. La idea era hacerlos producir y construí mi casa ahí mismo.

Me llamo Juan Pablo, tengo 34 años y me case a los 30 años. Mido 1,78, blanco y pelo enrulado, por el trabajo arduo en el campo tengo un buen físico, musculoso y fibroso. Mi señora se llama Marcela y tiene 30 años, es una mujer blanca media petisa y pelo lacio largo y morocho, una mujer preciosa. Tenemos un hijo pequeño de 3 años, que se llama Joaquín.

El campo andaba bien, hasta que una racha de sequía, luego una plaga y para colmo también granizo hizo que todo se venga abajo. Pronto empezaron las deudas, hasta que me empecé a atrasar con la hipoteca del campo.

Un día llega un sobre en el cual nos comunicaban que por falta de pago iban a rematar el campo y nos daban una fecha para pagar con plazo de tan solo dos semanas. Era una situación desesperante, el monto era enorme. No sabía que hacer, nuestras familias no podían ayudarnos, eran muy humildes. Estaba destruido, en bancarrota total!

Un día, viéndome totalmente acorralado, agarre la escopeta, pensaba en el suicidio, estuve a punto de tirar del gatillo, pero se me vino a la cabeza la imagen de mi pequeño Joaquín y no lo hice. En cambio me fui a un bar del pueblo y comencé a tomar sin parar, había algunas personas que concia y a todos les contaba mi situación, con mucha pena y ebrio. Cada vez estaba más ebrio y cuando el bar cerro, un hombre, Ernesto se ofreció a llevarme.

Ernesto era dueño de gran cantidad de campos, tiene unos 55 años, es más alto que yo, creo que mide 1,85m aproximadamente, es rubio, de ojos celestes y es robusto. Está casado y tiene 2 hijos adolescentes. Cuando llegamos a la tranquera de mi campo, paro la camioneta y nos quedamos en silencio un rato. Yo estaba muy borracho, pero luego Ernesto hizo un comentario que me volvió en mi de inmediato.

–          Yo puedo pagar tu hipoteca. –Me lo decía mientras ponía su enorme mano en mi hombro.

–          Qué? – yo estaba perplejo. Mis ojos se iluminaron.

–          Sí, yo te la pago y de a poco me lo vas pagando vos a mí.

–          No lo puedo creer!!! Gracias!!! – me lance a llorar y me tire encima de él. Lo abracé con todas mis fuerzas. Estaba super feliz.- y como quieres que te lo pague?-agregué luego.- me va a costar juntar el dinero.

–          Bueno –dijo él- No estoy interesado precisamente en tu dinero.

–          Como es eso? Explícate! Yo ya no entendía nada y mi cara volvía a mostrar preocupación.

–          Yo pensaba en que me pagues con sexo.

–          Que? –no lo podía creer.

–          Sí! Quiero tener sexo con vos. -Ahora con un tono mas autoritario.

–          Es que…. Yo no se…. Nunca pensé en los hombres. No se si voy a poder hacerlo.

–          Bueno nene, pensa en que se terminan todos tus problemas de guita de una, sin poner un mango. –dijo.

–          Y mi señora?-dije- Como se lo explico?

–          Bueno pibe, no se tiene que enterar. Lo vamos a saber solo vos y yo, nadie más.

–          Es que…. –no sabía que hacer, yo soy heterosexual, pero por otro lado, era solo una vez y se me terminaban todos los problemas.- bueno acepto! – le dije.

–          Bueno bien. Por fin captas la onda hombre.-dijo – ahora te voy a explicar como vamos a hacer.

–          Bueno está bien.

–          Este lunes te vas, por la mañana, a mi oficina del pueblo y te doy la guita. Después vos vas a la ciudad  haces todo lo que tengas que hacer en el banco. Cuando termines te vas a mi chacra, que yo te voy a estar esperando ahí.

–          Pero no está su familia ahí?

–          No flaco! Nosotros vivimos en una casa del centro. Esa casa está para los fines de semana nada más.

–          Ok bien.- y baje de la camioneta.

Llego a casa, me pego una duche, despierto a mi mujer y le cuento que nos habían dado un préstamo a pagar a largo plazo. Marcela estaba muy contenta, hacía tiempo que no sonreía. Luego la agarré con fuerza y pación, la besé y tuvimos sexo. Yo estaba hecho un salvaje, la penetraba como nunca! Ella gritaba desaforada.

–          Siiiiiii haceme tuya! Siiiii.

–          Te gusta perra?- yo estaba como loco.

–          Hay mi amor!!! Como se te puso hoy… esta gigante y re dura…me encanta!!!- cabe aclarar que yo vengo bastante bien de pija, 19 de largo y 5 de ancho, además es bien cabezona.

–          Ahora la vas a sentir bien- en eso, se la saco de una y doy vuelta a Marcerla, le escupo el culo y le meto un dedo.

–          No, amor por atrás no!- me dijo, pero no ponía resistencia. Ella nunca me había dado el orto porque decía que tenía la pija muy gorda. Una vez lo intentamos pero fue muy frustrante, no pude meter la cabeza si quiera.

–          Si yo te lo voy a desvirgar querida! Hoy no zafas. – dije, mientras le ponía otro dedo y mas saliva.

–          Hay!- gritaba, pero era de placer.

–          Bueno ahora sí!-  le apoye la verga en su ano y empecé a empujar medio a lo bestia.

–          Hayyyyyyyyyy, no, no , no. –grito- vasta por favor!!!! Juan vasta!!!!!-

–          No querida hoy te la bancas! – le dije.

De una sola vez se la puse hasta el fondo. El grito que pegó fue tremendo, desgarrador y un llanto soltó. Pero a mi no me importó, yo era una maquina imparable y le daba a mas no poder. Era increíble, mucho mejor que el sexo vaginal. Mientras le daba a mi mujer pensaba en Ernesto, seguro que esto era lo que el quería. Me debe haber visto como un macho semental, pensaba. Me imaginaba que el culo de mi esposa era el de él y mas le daba aún, seguramente el quería que le rompa bien el culo, como lo estaba haciendo con mi mujer.

–          Hay voy a acabar…. –grité.

Las embestidas se embrutecieron y por fin! Le llené en culo de leche, le saqué la pija y la leche empezó a salir por el ano, pero estaba rosita, es que de tanta cogida se lo había desgarrado. Ella estaba abatida, muy dolorida y con los ojos llenos de lagrimas.

–          Sos un bestia, me lo rompiste mal!!- me dijo.

–          Es que….- no sabía que decir, me había sacado.

–          Sos un bruto!!! Un animal!!! Acabe tres veces, bestia bruta!

–          Qué? – nunca había acabado tanto de una vez- te gusto?

–          Increíble! Espectacular!- dijo y se rio, luego se me tiro a los brazos y agregó- fue la mejor cogida de mi vida amor, quiero que lo hagas siempre así! Te amo!! Te amo!!

Comenzamos a besarnos muy apasionados. A mí no se me podía ir de la cabeza, Ernesto, el lunes estaría así con él. En eso miro hacia la puerta y estaba Joaquín mirándonos con cara de asustado.

–          Ven hijo- le dije.

Vino corriendo a la cama y se nos tiró entre los dos.

–          Mamá esta bien?- dijo.

–          Si bebé, porque? –ella

–          Porque gritabas mucho.-respondió.

–          Es que papi es muy fuerte mi amor.- Dijo ella.

–          Estamos festejando mi vida, solo eso.- agregué yo.

–          Algún día voy a ser tan fuerte como vos papi?- pregunta Joaquín.

–          Claro mi amor, claro.- dije.

Luego nos quedamos dormidos los tres en la cama. Ese fin de semana estuvo espectacular, la pasamos re lindo en familia, los tres. Además yo ya no estaba tan preocupado por el lunes.

Y el lunes llegó. Fui a buscar la plata a la oficina de Ernesto. Me la dio un empleado, ya que él no estaba. También había un sobre. Lo abrí y decía: “no me falles, te espero en la chacra”.

Hice todos los trámites para saldar la deuda. Luego emprendí camino a la chacra de Ernesto, en el camino pensaba como me lo iba a culear, se lo iba a pagar todo de una, es más le daría tanto que quedaría en deuda conmigo, pensaba y me reía.

Al llegar a la chacra ya eran como las tres de la tarde, no había nadie, solo la camioneta de Ernesto afuera de la casa. Entonces se asomó por la puerta.

–          Hey… por acá… date prisa.- dijo.

–          Ok.- dije- estacione y baje de la camioneta.

–          Como estas nene?, no veía la hora de que llegaras.

–          Todo bien, un poco ansioso nada más.-dije.

–          Quieres algo para tomar.-dijo.

–          No gracias.-conteste.

–          Ok. Quieres ir a los trámites de una verdad? Vas a ver que después no te vas a querer ir mas.- me dijo y soltó una carcajada.

–          Jaja vamos a ver.- contesté en un tono de agrandado.

En ese momento se me abalanzó encima de mí y comenzó a besarme. Yo intente despegarme, pero era inútil, estaba muy decidido y era demasiado fuerte. Me sentía indefenso, ahí me doy cuenta de que sus brazos eran el doble de grandes que los míos y tenía una espalda enorme. Era increíble su fuerza, me tenía atrapado y me besaba en la boca y el cuello.

–          Quédate tranquilo bebé.- me dijo.- que lo vas a disfrutar mucho. Hacete la cabeza de que acá mando yo y te voy a hacer pasar el día de tu vida. Relájate un poco mas y disfruta.

Dicho eso me apretó más fuerte y me hizo sentir su entrepierna, sentía algo enorme. Pero comprendí y me relajé hasta que luego lo besaba yo también. Nos acariciábamos apasionadamente, me estaba gustando, me excitaba ese hombre tan grande y machote. Se saco la camisa y luego me la socó a mí, no podía creer el físico de este tipo, me doblaba en tamaño, no lo había notado antes, y era muy musculoso por el trabajo en el campo. Me sentía un niño frente a él, era mucho más hombre que yo. Como me besaba y me tocaba, ya no podía resistirme, me estaba gustando y mucho. Me estaba entregando a él. Fue en ese momento en que me di cuenta, yo no haría otro culo ese día, como a mi mujer, hoy yo sería su mujer.

Desabrochó mi pantalón, sacó mis calzoncillos y tomo mi verga con la mano, que ya estaba  totalmente al palo.

–          Pero bueno, que pedazo de verga tienes, bebé- dijo.

–          Te gusta?

–          Me encanta!-dijo.

La introdujo en su boca, era increíble, como la chupaba. Nunca me la habían chupado así. Mi mujer no sabía como hacerlo en comparación. Pasaron como dos minutos…

–          Ay….. voy a acabar.- grite.

Que cantidad de leche me salía, toda a su boca. Era una excitación tremenda y el seguía chupando, hasta el fondo! Nunca había sentido eso. Cuando terminé, era tal la excitación que mi pija seguía muy dura, como si nada, había tenido un orgasmo tremendo y quería seguir como si nada, nunca me había pasado eso. Luego se paró y me empezó a besar, tenía el gusto a mi verga y esperma en la boca, me encantaba, me excitaba mas.

–          Para que te vayas acostumbrando al sabor hijito.-me dijo.

Luego me agarro la cabeza con sus manos y me hizo agachar. Quede frente a ese bulto enorme que estaba debajo del pantalón. Lo acaricié un poco, noté su volumen, asustaba un poco, pero seguí y desabroché el pantalón. Wow! Para mi sorpresa no llevaba slip y salto de golpe hacia mi. Era descomunal, mucho más larga y gruesa que la mía. No podía dejar de mirarla, la empecé a tocar, no la podía agarrar con una mano. Le pasé la lengua, me gustó su sabor. De pronto Ernesto agarra su chota y me la pone en la boca, era enorme. Yo estaba ciego de placer, ese miembro enorme en mi boca me enloquecía, no podía parar de chupar, estuve un rato largo haciéndolo. De pronto me agarra la cabeza y me la coje con su pija, me la hacia llegar a la garganta, me atragantaba y me daban arcadas pero el no paraba, hasta que la leche broto. Yo era como un ternero, mamaba y tragaba leche, que cantidad de leche, me la tragué toda has la última gota.

Sin perder tiempo me levantó y me colocó en una mesa boca abajo con los pies colgando. Sentí algo húmedo en el ano, era su lengua. Yo estaba totalmente entregado. Que placer!!!

–          Estas preparado mi amor.- me dijo.

–          Se papá, haceme tuyo.- contesté.

Sin mas palabras, me apoyo su enorme miembro en mi ano.

–          Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy .-grite.

–          Bueno nene, con este pedazo de pija te va a doler un poco.- me dijo.

–          No importa lo que yo haga o diga, haceme lo que quieras, soy tuyo para siempre.- Le dije.

–          Huy bebé como te me regalas.- dijo- no terminé de poner la cabeza todavía y ya sos mío. Quieres pija??? –Grito

El dolor fue descomunal, pero no me importaba, yo ya era de Ernesto. La enterro de una sola vez en mi ano, luego bombeaba una y otra vez con una potencia increíble. Después me acostumbre al pedazo de carne y ya era solo placer. Me dio vueltas y puso mis pies sobre sus hombros, era un taladro! Sus embestidas aumentaron a mil y luego algo caliente sentí dentro mío. En ese momento mi verga explotaba, dando la acabada de mi vida.

Me beso, me acaricio y volví a verle la cara a mi salvador, estaba con una sonrisa y mirada como de un padre que mira a su hijo, mientras acariciaba mi cara.

–          Estas bien?.- pregunto.

–          Si.-conteste.

Me dormí en sus brazos.

–          Hola dormilón!!.- me despierta.- parece que te agarro una locomotora.- agrega riendo.

–          Sos lo mas lindo que me pasó en la vida.-dije- me quiero quedar con vos para siempre.

–          Viste? Yo te dije cuando llegaste que no te ibas a querer ir.-dice.- y la deuda esta saldada.

–          Pero yo quiero quedarme con vos.

Me quede toda la semana teniendo sexo con Ernesto en esa chacra. Tiempo suficiente para enamorarnos.

Cuando volví a mi casa, le pedí el divorcio a mi mujer y le dije que no se preocupara mas de las deudas, que ya estaban pagas.

Ahora vivo en la chacra de Ernesto y trabajo para él. Aunque no dejó a su mujer, somos amantes. Soy su tesoro y él me da todo lo que yo necesito.

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El Amazonico que me Rompió

Hola, me  llamo Jossue tengo 18 años. Cuando empecé a darme cuenta el gusto que tenia por chicos a  los al principio no estaba seguro, es por eso que empecé a  entrar  al Internet y a diferentes chat gay que podía encontrar.

Entraba siempre con un nick bien cachondo para  poder llamar la atencion. Poco  a poco iba conociendo mas gente a algunos les daba mi Correo, otros me asustaban y pues la mayoria queria solo una cosa, Sexo.

Un dia en el Chat vi el nick de un tipo llamado Amazonico, soy de Perú vivo en Lima y  el tal amazonico era nato de  la Selva pero vivia  en los olivos – lima.

Me decia que era Guapo, alto, robusto cuerpo medio formado y lo mas importante  una  buena verga. Le di mi correo porque con esa descripcion si que  me animo mucho, y creo que todos  los que somos gays y estan curiosos siempre estan animados por perder la virginidad;

Lo agregue a  mi correo, era muy cariñoso ya que te hablaba y siempre te adulaba bueno al menos a  mi me  bajaba las estrellas y la luna si es que yo queria pero bueno, tambien me hablaba de  la gran casa que tenia en los olivos y de las grandes fiestas que ofrecia, ya que en su casa tenia muchos cuartos, reunia a la mayoria de sus amigos para tomar conocer mas  gente y  tener  sexo, orgias  y entre otras cosas la cosa era pasarla bien. El Amazonico me invito infinidades de veces  a ese tipo de fiestas . Yo lo veia por cam diariamente y le veia su cuerpo, sus brazos, sus piernas pero no me queria mostrar su pene solo me mostraba su paquete  con trusa pero nada mas, solo me decia que la tenia grande y que en una noche me podria hacer  gozar.

Un dia  se me vino unas ganas de  saber como era tener  una pinga dentro de ti, lo llame y le pregunte si nos podiamos ver. Nos citamos en un lugar no muy lejos de su casa, pero como no conocia muy bien los olivos nos citamos en una esquina para que  me lleve en su casa. Yo llegué primero y no lo vi, admito que estaba algo nervioso ya que conoceria practicamente a  un extraño cuando de pronto veo a un hombre alto, trigueño con un poco de  patillas que se me acercaba. No lo reconocí al principio y se me acercó sonrientemente y me dio la mano me dijo “hola Jossue, que precioso eres, te vi por cam pero ahora eres mucho mejor” le dije  hola y yo lo miraba para arriba ya que era bien alto o tal vez yo era demasiado bajo  pero  en fin, con tanto nerviosimo no noté que llevaba un buso plomo y se dibujaba todo su maso que se veia provocable, apetitoso se dibujaba bastante bien y era re notorio.

Estuvimos en una heladeria, conversamos mas o menos  yo permanecia callado; se  llamaba Felix era de la selva y tenia familia en lima asi que compro esa casa ahi en los olivos y se quedaba buen tiempo en lima luego regresaba a su tierra. Salimos de la heladeria y me pregunto: que quieres hacer?, le dije que no sabia y me pregunto si queria conocer su casa yo estaba  mas que  caliente, tenia unas ganas de  ver esa verga que parecia que se  saldria del pantalon. Llegamos a  su casa era  super grande tenia como 4 pisos y en cada piso 10 o 15 cuartos. Le pregunte que por que tantos cuartos  si vivia el solo ? y me dijo que por  las fiestas que  hacia y los amigos que tenia compraba casa grandes y siempre es necesario un cuarto. Hablamos un rato como recorriendo la casa tmb y entramos a unos cuantos cuartos. Terminamos en un cuarto con varios espejos, me volvio a preguntar  que queria hacer? le dije “quiero perder mi virginidad”.

Él me echó a la cama que estaba en el cuarto realmente  grande, por donde  quier veia a el y yo en el cuarto por tantos espejos, me empezó a quitar la ropa y a besarme y mientras mas  me quitaba la ropa mas me besaba tambien las partes del cuerpo, el cuello, los brazos, mi pecho y mi boca.

Luego se desvistió el, se quito el polo y vi todo su cuerpo y luego se quito el pantalon, mis ojos estaban desesperados por ver ese Tremendo paquete cuando se saco el pantalon me di cuenta que no tenia ropa interior, me excité aun mas aunque  tambien me entró un poco de miedo ya que vi su vergaa media unos 21cm sin siquiera erectarse. Me puse mas nervioso y trate de poner una excusa para ya no hacerlo. Le dije que mejor  no, pero fue peor para mi, me dijo que eso le excitaba mas, que me dejaria completamente abierto y ya no seria nunca mas virgen. Le dije que se ponga condon y me dijo que mas rico era sin eso, se escupió en los dedos y me los embaró en mi culo quiso introducir sus dedos pero no podia. Lo que hizo fue lamer  mi culo hasta mi huequito, metia su lengua y me mojaba todito, yo me sentia bien con un cosquilleo pero se sentia rico. Puso mis piernas en su hombro y trato de introducirme su enorme  verga, la vi erecta y era enorme aproximadamente unos 28 o 30 cm y esa cosota no podia entrar en mi ano tan puro e inocente y sobretodo virginal porque nunca trate de terme el dedo quise estar virgensito para quien me tirara. me puso en perrito no se podia nisiquiera meter la cabecita tratamos varias poces hasta que me puso boca abajo  y empeso a meter lenta mente  su masote de pura carne, empezó a entrar de a poquito su cabeza y yo gritaba  super fuerte, me sentioa mareado  gritaba de  dolor un dolor inmenso, el me dio una almohada para que la mordiera pero igual jadeaba de  puro dolor  cuando sentia que ya habia entrado le pregunte  ya entro todo? me respondio vamos menos de la  mitad, me sentia a  morir sentia que me partia en dos hasta que el amazonico paro me senti mas aliviado pensé que  ya lo habia introducido todo cuando de pronto pegué grito en el cielo ahhhhhhhhhh grité de un dolor inmenso ya que el amazonico habia parado de  introducir su gran pene para  meterme el resto de un solo golpee, me empezó a embestir el gritaba … decía que nunca había sentido un culo que le apretara tanto el miembro, me embestía muy fuerte y yo gemia a  mas  no poder, al principio le decia : Para, para, por favor para y el me decia ohh nene sigue asi y le decia paraaa, y el decia asi me excitas  mas  y era verdad  mientras le decía que parara  sentía  como se  hinchaba mas su pene  y me daba embestidas mas fuertes aun, parecia como si me estuviera  violando ya que me agarraba fuerte de las manos para que no me  moviera hasta que  zedí deje que me la siga metiendo el gritaba  wow ese culo  es el mejor que e tenido, que rico lo apretas chiquito yo gemia tanto  y sudaba que el me decia wow eres una perra sigue asi muevete hasta que saco su pene de  ano, senit como cuando destapas la cerbeza el sonidito  y senti que estaba  con un huecaso. Me chorreo toda  su leche en mi cuerpo, hizo que pruebe  su leche estaba algo indeciso y el la probo primero me dijo que me gustaria y pues lo hice;  realmente me gusto su semen. No paso ni 5 minutos y me voltio, puso mis piernas en su hombro y volvió a introducirme  su vergaza, esta vez la metio toditita de un solo empujon igual me provoco dolor peor no tanto como el anterior di  un gemido fuerte  pero luego senti  mucho placer, me tuvo piernas al hombroboca abajo de costado de perrito montado a caballo y  todas esas poses  y sin sikiera sacar su pene de  mi culo esas poses  y muchas mas me tenia en perrito cuando me dijo que se volvia a venir y que se vendria en mis nalgas  ya lo estaba sacando cuando le dije que lo siga mentiendo que queria que se venga dentro, el enseguida me obedeció y gemia como loco habra tenido como 7 espasmos senti que  chorreaba  y chorreaba  su leche dentro de mi, yo gemia me sentia toda una perra que haba sido capaz de soportar una  verga de  30 cm y siendo virgen. el se levanto me dijo: ” eres muy valiente bebé, gracias por este momento eres el primero que se come esa cosota y se toco su vergaza” salio del cuarto yo me fui al baño del cuarto cuando me toco el culo tenia sangre fui a ver la cama  y habia una parte bien manchada de  sangre  junto con semen, me asuste un poco me bañe le dije que me iria y me dijo que queria darme algo.

Estabamos en la puerta y me dio un sobre con 250 dolares, no los quise recibir  pero el insistio que deberia que fue, el mejor sexo de su vida y que  no queria que fuera ni la primera ni la ultima. Me quede con el dinero y me fuí.

Con el dinero me compre  ropa, zapatillas ahhh y un amigo me dijo que era mejor que me hiciera analisis ya que  lo hize sin proteccion salio que estaba bien, a el siguiente mes  me volvi a comunicar con el  Amazonico y me dijo que gustoso me recibiria y que pasariamos una noche grandioso y que tal vez acompañado de su primo ( su primo Tiene la  verga mas  enorme que El amazonico).

Pero eso ya es  otra historia, aveces a uno le da miedo pero tambien tiene muchas  ganas de saber como es tener  sexo de perder la virginidad y animense el sexo es  lo mejor  que hay pero con cuidado hay que ser vailentes en verdad para tragarse todas esas cosotas yo aun me sorprendo cuando pienso en que me han introduciodo 30 cm y 33cm que han entrado en mi boca en mi culito y todo eso.

TTYL…

Espero que les haya gustado, Es mi primera historia que relato ;D

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