Enseñando a mi prima a disfrutar

Cuando eres joven disfrutas en la busqueda de placeres, cuando adquieres experiencia, sabes como dar placer y ayudar quienes lo buscan.

Amigos lectores, aqui nuevamente con una de mis tantas historias, para empezar, mi nombre es Lalo, tengo 24 años, tez blanca, ojos entre cafe y verde, un cuerpo delgado pero no hay musculos marcados, y sobre todo una sonrisa que podría enamorar a chicas (y chicos) según me han dicho. El dia de hoy voy a relatar algo que me ocurrio cerca de las fechas de navidad del año 2012.

Todo empezo cuando recibí mi aguinaldo en el trabajo, con la paga decidí comprarme un telefono móvil de modelo reciente, tan reciente que me cargo mis contactos de Facebook, que para ese entonces eran cerca de 1000, de los cuales no conocía o ya no tenia contacto con por lo menos la mitad, lo cual hacía tedioso la busqueda de alguna persona en mi movil.

Una tarde despues del trabajo me decidí a purgar un poco mi red social, eliminé demasiada gente, pero iba dejando a algunos, sobre todo chicas que me parecieran guapas, así me encontre con Natalia, una chavita de 18 años, morena clarita, por allí del 1,60 mts, de muy buen cuerpo, tetas redondidas y culito parado, al principio no sabía quien era ella, pero como ya se los dije como me parecio guapa decidí enviarle un mensaje para ver si valia la pena o no conservala como contacto.

La encontré activa en el chat, y la saludé, con un simple hola, el cual me respondió de igual forma, así prosegui diciendo “mira estoy haciendo limpieza de contactos así que quiero saber quien eres o de donde te conosco” a lo que me respondió, soy tu prima hija de tia blah blah y de tu tio blah blah y tu eres hijo de mi tia blah blah, en efecto los nombres que me había dado eran correctos por lo cual comencé a sacarle mas platica hasta que la recordé.

Natalia vive en Mazatlan con sus padres, el lazo familiar que nos une es primos en segundo grado, dia con día platicabamos mas y mas, al principio de cuestiones familiares, luego trivialidades, y despues cosas un poco mas personales, nada que indicara deseos o cosas así, mas bien como experiencias y ella me pedia consejos, creo que por mi edad y aparente experiencia en temas de amores.

Llegaron las vacaciones de navidad y me fui al pueblo de mis padres y abuelos a pasar las fiestas, nunca falta que para esas fechas llegue vista familiar a ver como estan mis abuelos principalmente, personalmente no me llevo bien con mas de la mitad de la familia por lo cual cuando van siempre prefiero encerrarme en mi habitación o salirme a la calle con cualquier pretexto, pero adivinen la vista de este año fueron los papas de Natalia y por supuesto ella, al principio fuimos timidos, si bien platicabamos mucho por chat hacerlo en persona era otra cosa, pero no tubimos mas remedio que empezar a charlar pues al ser igual de apaticos ante las platicas de los adultos no nos quedó de otra.

Mis tios planearon hacer una carne asada, pero era tan buena su charla que mejor me mandaron a mi a hacer las compras, yo encantado de la vida de salirme de casa y no oir las mismas platicas que ya me sabia de memoria desque que me acuerdo, me dieron una lista de encargos tome las llaves de mi carro y me dispuse a salir, Natalia me miro con cara de no me dejes sola aqui, yo le hice la seña que me acompañra y tambien encantada de la vida se levanto para subir al carro; Arranque y comence a conducir apenas habia avanzado un par de metros cuando Natalia me dijo:

– primo ¿tienes cargador para celular en tu carro?

– si claro prima, esta en la guantera de carro.

Natalia abrio de inmediato la guantera y sacó una caja en la cual yo guardaba condones, jamás recorde que la había dejado allí después de una noche de juega dias antes, ella la abrió y sacó los preservativos y juguetando con uno de ellos me dijo:

-vaya primo, se ve que te gusta pasarla bien

-claro prima, hay que disfrutar, solo se vive una vez, y por eso hay que cuidarse.

– y que tan bueno eres para el ligue?

– lo normal, supongo, me batean mas de lo que me aceptan, pero sigo intentado

Sonrió y no preguntó mas, sacó el cargador y conecto su celular, llegamos a la tienda e hicimos las compras sin mayor contratiempo, cuando regresabamos a casa, me sorprendio con una pregunta que no iba con el tema del cual hablabamos.

– oye primo ¿que tan bueno eres para satisfacer a una mujer en la cama?

sin duda me sorprendió y me tomó en fuera de lugar, no supe que contestar así que le respondi con otra pregunta

-¿a que viene tu pregunta prima?

– pues verás – me dijo- por ejemplo en mi caso, tengo un novio al que quiero mucho, pero cuando tenemos relaciones es muy directo, como te digo, solo va y manocea mis pechos, mete mano en mi conchita y me despues me penetra sin mencionar que casí no tarda en venirse, no lo se, pero hay veces que nisiquiera siento rico al hacerlo con él, lo quiero mucho pero no es sufiente.

Mi sorpresa iba en aumento, no sabia si por la confianza que de pronto habia tenido mi prima conmigo, si por el hecho de que  ya tenia toda una historia sexual, o porque el morbo me incitaba a decirle que yo podía hacerla sentir como nunca la habian hecho sentir, me aclare un poco y le respondí

– pues que te puedo decir, hasta ahorita no he recibido queja de ninguna chava con las que he estado, así que creo que eso es buena señal para atreverme a decir que, soy bueno para complacer mujeres.

– y ya has estado con muchas chavas?

– solo con un par, te lo dije hace rato, no tengo tanta suerte

estabamos por llegar a casa, Natalia desconecto su celular y guardó el cargador de nuevo en la guantera, y me miró con una sonrisa picara al ver nuevamente mi caja de condones, llegamos y de vuelta al aburrimiento, Natalia y yo tirados en la sala sin hablar con nadie mientras los demas preparaban la comida y seguian con sus historias de antaño, comimos hasta reventar, cuando estabamos en la sobremesa Natalia dijo que quería salir a tomar fotos porque el paisaje le había gustado (lo cual es cierto porque se tiene una vista hermosa en mi pueblo), y me pidió que la acompañara a lo cual accedí de inmediato.

comenzamos a caminar por el caminillo que pasa por mi rancho y llega a ranchos vecinos, Natalia tomaba cuanta foto se le ocurria y me pidio que le tomara otro tanto en cualquier lugar que le gustaba, caminamos por mas o menos media hora poco mas tal vez hasta llegar a un corral abandonado, donde había unos comederos de vaca, si bien hacía mucho que no metían ganado allí estaba todo en muy buen estado.

Natalia me pidió que le tomara mas fotos, nos sentamos en los comederos y comenzamos a platicar de amores y sexo, la verdad nunca pense mal, me parecía mas bien que mi prima quería saber un poco mas y sintio que yo tenía cierta experiencia así que respondía sus preguntas y la aconsejaba lo mejor que podía hasta que me dijo.

– sabes me gustaría sentir como es hacerlo con un hombre como tu.

Me reí, me sentí alagado y por supuesto que desperto el deseo en mi con un simple comentario, así que decidí ir al ataque, total lo peor que podía pasar era que queadra como un pervertido.

– y tu no sabes como me gustaría poder enseñarte tantas cosas prima.

Metió su mano a la bolsa de su chamarrita y saco uno de los condones que había en mi caja, se acercó y me lo puso en la mano y me dijo

-pues entonces enseñame.

Sonreí no me lo podía creer, estaba por cogerme a mi primita que se caia de buena, y que su novio no complacia, así que sin mas, me quite mi chamara y le quite la suya y las acomodé en los comederos, y comencé a besarla lento, sus labios ardían y su lengua de inmediato busco la mia para entrelazarce, con mis manos comence a recorrer poco a poco con caricias toda su anatomia, la cargue y la sente sobre las chamarras para que quedara un poco mas a mi altura. ella rapidamente sacó mi camisa y desabotonó mi pantalón, la detube, al parecer estaba tan acostumbrada a hacerlo rapido y sin juegos previos que ya lo hacía de manera instintiva.

Con mi pantalón un poco flojo ya se podía ver mi verga creciendo por debajo de mi boxer, así que sin parar de besarla la pegue con fuerza a mi, de modo que pudera sentir mi bulto rozando su concha por encima de la ropa, le arranqué un gemido, sabía que iba por buen camino, baje de sus labios a su cuello, lo besé con delicadeza, atras del oido y la escuche gemir, ella me clavaba las uñas en mi esplada, despacio le quite su blusita y baje mis besos de su cuello a sus pechos, sin quitar su brassiere, ella estaba muy exitada, me pidio en un par de veces que la penetrara que no aguantaba mas, pero le dije que se tranquilizara, que disfrutara que apenas estabamos comenzando.

Le quite su sostén con delicadeza y deje al descubierto ese par de senos redondos, de tamaño medio, duritos y con los pezones bien levantados, los acarcie con mis manos suavemente la hacia gemir con fuerza, luego comence a chuparlos, hice circulos con sus pezones y mi lengua, los mordí con suavidad, mientras la entretenia con mi boca en sus pechos, mis manos buscaban como desbrochar su jeans, solte el boton de su pantalón y comencé a quitarlo, sus bragas se fueron junto con él, sin soltar sus pezones de mis labios, con mi mano comencé a acaricar su suave conchita, recien depilada por cierto (como me encantan depiladas), hice circulos en su clitoris y ella no pudo contener mas el placer que sentía, con un par de toques tubo un orgasmo, no tube necesidad de hacer mas.

– primo que bien lo haces, jamas me habia sentido así, metemela ya, estoy que ardo

– espera prima que todavia falta antes de llegar a lo mejor.

Comencé a besar sus piernas, por la parte interna, hasta llegar a su conchita, estaba muy mojada pues acababa de correrse, comence a lamer para recoger ese nectar, luego me dirijí a su clitoris, la hice gritar de placer nuevamente mientras pasaba mi lengua por su botón de placer, me atreví a introducir un par de dedos en su muy mojada concha, estube así por un rato hasta que la hice tener de nuevo un orgasmo.

Me incorporé y bajé mi pantalón junto con mi boxer, Natalia abrió los ojos enormes al ver mi verga parada, no me gusta presumir, pero creo que es de buen calibre.

– Primo, que grande la tienes, ahora mas que nunca metemela ya…

– Eres una viciosa prima.

Tome el condón y me lo puse, Natalia estaba semi sentada en la bardita de los comederos, me quedaba a la altura ideal para clavarla, me acerque a ella y le abri las piernas, despues apunte mi miembro en la entrada de su concha, ella no despegaba la mirada, queria ver si de verdad iba a ser posible que semejante trozo de carne le entrara completo.

Introduje la cabeza de mi falo y Natalia gimio, despues empeze a deslizar despacio mi verga en su interior, apretaba, al parecer su noviecillo ademas de precoz no estaba muy dotado, sentía como la iba abriendo al paso de mi falo, Natalia me tenia agarrado por el cuello y solo decia, despacio, me duele, pero no pares, la tienes muy rica, y así hasta que la clave hasta el fondo.

Una vez dentro por completo, me quede así sin moverme para que se acostumbrara, la bese en los labios y luego en el cuello, empecé un mete y saca pausado, Natalia gemia, yo empece a embestir con mas fuerta y mas rapido, conforme aumentaba mi ritmo Natalia gemia mas fuerte, despues de un rato la velocidad era tal que el ruido que hacian nuestras caderas al chocar rallaba en lo estruendoso, los gritos de Natalia facilmente pudieron alertar a cualquiera que pasara cerca, afortunadamente nadie lo hizo.

– Oh si primo, no te dentengas, estoy a punto de correrme

Me dijo, y sentí como su cuerpo se tensó y despues comenzó a temblar mientras su conchita apretaba fuertemente mi verga con sus espasmos, la deje que se recuperara un poco, y le sugerí que cabiaramos de posición, pero ella me dijo que no quería que se la sacara que mejor le siguiera dando como la tenía, así que segui taladrandola cada vez con mas fuerza, yo pense que la partiría pero ella me pedia mas y más, se corrió dos veces mas hasta que me djio.

– Veo que todavia no terminas, pero ya estoy algo adolorida, la tienes muy grande, pero no quiero irme sin tu leche, así que damela en mi boca primo.

– bien pero tendrás que sacarmela tu porque aún me queda rato para terminar.

Saqué mi verga de su concha, y me quite el condón, Natalía se puso de pie y yo me senté donde había estado ella,  me inclino y tomo mi verga entre sus manos, la miró con atención, y me dijo que no se podía creer que se acababa de comer todo eso, me pajeó por unos instantes, sus manos delicadas y suaves hacian que fuera delicioso, y despues empezo a lamer la cabeza de mi miembro luego a deslizar su lengua por toda su longitud hasta llegar a mis huevos, repitio un par de veces y despues se la metió en la boca lo mas que pudo.

La verdad es que era inexperta chupando penes pero no me importo, esa inexperiencia lo hacia mas excitante, metía en su boca la mitad de mi miembro y con su suave manita me pajeaba en la base y acariciaba mis huevos, cerraba sus ojos y se concentraba en chupar, luego los abria y me miraba con lujuria, como colegiala eso me prende sin duda alguna, estubo chupando mi verga por un par de minutos hasta que sentí que me correría, le avise, se despego pero solo para decirme que se beberia toda mi leche y regreso a su mamada pero ahora con mas intensidad.

No tarde tanto en sentir que mi respiración se agitaba, sentí un choque electrico en mis huevos y tambien como le leche empezaba a subir por mi verga, con mi mano sostuve la cabeza de Natalia de tal manera que al sentir que eyaculaba no fuera a quitarse, quería beber mi leche, entonces tenía que hacerlo, finalmente exploté de una manera tan abundante en su boca que no pudo tragar todo el semen, una parte salio por la comisura de sus labios lo cual la hizo ver mas excitante, cuanto termine de correrme sacó mi miembro y limpio con sus dedos el sobrante de mi leche, luego los lamio y me miro con cara morbosa.

– eres muy modesto primo, de verdad que sabes como complacer a una mujer, me encantó, nunca me había sentído así, casi mi desmayo del placer que diste con esa enorme verga que tienes.

– y tu estas deliciosa prima, tu noviecillo no sabe lo que se pierde por no saber gozarte como se debe.

Nos vestimos despues de un par de minutos que tomamos para recuperarnos y regresamos a la casa, al llegar, su papa le pregunto a Natalia porque habiamos tardado tanto, ella le dijo que habiamos caminado mucho y que había disfutado del paseo como nunca, mientras me miraba de forma morbosa, yo solo sonreí en mis adentros, si mi tio se enteraba seguro nos mata y primero a mi.

No he vuelto a ver a mi prima desde navidad, seguimos chateando y mandanonos mensajes, la verdad es que no se tomó bien que yo tenga novia, pero le hice entender que lo que pasó fue solo algo casual, que si bien ambos lo habíamos disfrutado no teniamos que engancharnos con ello, si el destino nos prestaba oportunidad de repetirlo la aprovechariamos si no solo quedaría como un muy excitante recuerdo.

 

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Paula, mi cuñada, mi pecado.

Hará una cuestión de seis meses, sucedió algo con mi cuñada que me hizo tambalear mi cosmovisión. Mi nombre es Sergio, soy casado. Mi mujer Veronica, es unos años menor y tiene una hermana, cinco años más joven que ella, de nombre Paula. Voy a describirla: es alta, delgada, muy bella de cara, no muy exhuberante, pero aunque sus dones son discretos no dejan de ser apetecibles. Su cabello de color castaño, lo lleva lacio entre suelto y atado, según la ocasión o su humor. Siendo casi una adolescente, Paula me veía como un viejo, por lo que desde que eramos novios con mi mujer, jamás me observó más de dos veces. Esto me dejó siempre con la pregunta que me formulé mil veces. ¿Que la llevo a hacer lo que hizo esa mañana, hace seis meses?
Desde que nos mudamos juntos, mi mujer quiso que mi cuñada tuviera una copia de la llave de nuestra casa, un departamento en Buenos Aires, capital. Con la excusa de regar las plantas y cuidar los gatos que tenemos. cuando nos ibamos de vacaciones. Como mi cuñada está estudiando en la universidad en capital, pero vive en provincia, cada dos por tres se queda o pasa a hacer un alto, aunque más no sea, por nuestra casa. Paula es una joven de unos veinte, algo diferente. Es muy independiente, aunque tiene sus chiquilinadas. Su caracter dominante y su hermoso y esbelto cuerpo espanta a los hombres. Considera que son todos unos cobardes, aunque usa otras palabras. Debo reconocer que no tengo argumentos para rebatirle. Los hombres que ha conocido no son lo mejorcito de mi género. Con mi mujer son muy íntimas, pero conmigo siempre mantuvo una amistosa distancia, algo normal entre cuñados. Ni compinches, ni adversarios. Pero a partir de esa mañana la vi diferente para siempre.
Mi mujer siempre se va a trabajar más temprano que yo y regresa también más temprano. Esa mañana, yo dormía hasta tarde, aprovechando que no tenía que ir hasta la tarde a trabajar y con el agregado que la noche anterior me había desvelado terminando unas tareas atrasadas. Entre dormido y despierto, abrí apenas los ojos y escuché sonidos de llave abriendo la puerta. Creo que pensé que era Veronica que regresaba al olvidar algo. ¿Cuanto habré dormido desde eso? Lo ignoro. Creo que por esa idea de pensar que era Vero, no me sobresalté por nada. Solo duermo con boxers, por lo que estaba casi desnudo. Entre sueños, sentí como me descubrían la verga erecta, dejandola al aire. Como cada mañana, debido a las ganas de orinar de aguantar toda la noche, me desperté erecto. No se si decir que creía que era Vero que me estaba manoseando o que lo consideraba un sueño. La cuestión es que se me hacía muy placentero el roce de una mano. No recuerdo bien, creo que en ese momento seguí durmiendo, pero si me volvió la conciencia cuando sentí que alguien se posaba sobre mi. Yo estando boca arriba, sentí como mi verga entraba en algo humedo y caliente. Mi primer idea es que era mi mujer, dandome un mañanero. De haber estado conciente me habría dado cuenta de dos cosas, que mi mujer no gusta de los mañaneros y que ella sabe que con ganas de orinar no puedo acabar fácil. Hecho por el cual siempre evito hacerlo apenas me despierto, ya que termina siendo doloroso, tanto para mi como para ella. Esto no evita que estando en ese momento caliente, no quisiera seguir hasta el orgasmo.
En fin, como decía, entre somnoliento y muy caliente; sabía que estaba penetrando una humeda vulva. Mi nivel de calentura por estar semiconciente era impresionante. En la penumbra de la habitación, con la persiana baja y casi toda la casa cerrada, quise abrir los ojos. Lo hice segundos después de adelantar las dos manos y manotear la cadera encima mío. Para mi sorpresa, me encontré con una cintura algo diferente a la de mi mujer, es apenas más delgada pero si tiene una piel muy distinta. Abrí los ojos, sobresaltado, para ver ese espectaculo entre paradisiaco y terrible. Mi cuñada me montaba lentamente, intentando no despertarme como supe después, mordiendose los labios para no gemir fuerte. Al ver que ya me había despertado, pese a sus vanas precauciones, abrió la boca y soltó un gemido largo como si hubiera estado conteniendo la respiración largo tiempo. Acto seguido, aumentó la velocidad de la penetración y la furia de la cabalgata. Gemía entrecortadamente. La sorpresa no opacó mi ardor, primero quise sacarla y la apreté más de la cintura para levantarla de mi. Ella se apoyó con una mano sobre mis hombros y me miró a los ojos. No articuló sonido, excepto sus jadeos y gemidos. Esa expresión de mujer caliente, aunque muy joven, me hizo dudar. Debo reconocerlo, en ese instante dejé de pensar con la cabeza, solo me funcionaba la de abajo. Paula se movía perfectamente, haciendome delirar en cada roce. Con cada quejido de placer suyo, yo me derretía en mi voluntad. Metido en esa situación, no me detenía a pensar nada más que en gozar de su cuerpo. Ni mi mujer, ni que era mi cuñada, ningún remordimiento ya me frenó. Ella se penetraba con cada vez más fuerza, intenté bombear yo, pero apoyó sus dos manos sobre mis hombros. Eso no solo era para tener asidero, me limitaba los movimientos. Después de un par de estocadas más, me tomó las manos con las cuales yo sujetaba su cintura. Pareció que quería sacarselas de encima, pero mantuvo sus dedos sobre los míos, como distraida por el placer que recibía. Comenzó a molestarme e invadirme una calentura de otra especie, sumandose a la lujuriosa, me estaba queriendo manejar como si fuera uno de esos bobitos que ella conoce, pero a los que apenas les presta atención. Mi orgullo masculino se despertó y decidí rebelarme ante su actitud dominadora. La conocía lo suficiente como para saber que ella era así en la cama como en su vida normal, frontal, dominante, pero jamás la pensé como una tirana y egoista sexual. Me deshice de sus dedos y con mis manos me aferré a sus tetas y las tomé delicadamente. Ella hizo un amague de protestar pero luego se dejó hacer. Volví a su cintura, e intenté levantarme, ella apretó la presión en mis hombros. Casi en susurros como si no pudiera respirar me dijo que no.
-No, por favor.-rogaba en tono de muñeca dolida, entre los gemidos.
No sabría decir si no quería que me moviera o no deseaba que se la sacara. Su concha me apretaba bastante, era bien estrecha, algo que ya imaginaba. Se estremeció y casi se derrumbó sobre mi, apretando mis hombros. Había acabado. Durante un segundo, solo respiró agitadamente, pero luego volvió a retomar el ritmo del coito. Mi calentura cada vez era más grande, quería tomarla yo. No veía otra cosa que mi deseo de llenarla toda, irme dentro de ella. No tenía temor de un posible embarazo ya que se que toma pastillas, al igual que mi mujer. En posibles enfermedades no pensé, honestamente, no estaba como para pensar en eso. Igualmente, siempre había sospechado que no tenía una gran experiencia sexual, uno o dos tipos a lo sumo. Me siguió deteniendo a moverme y gimiendo, mientras yo sentía como se mojaba más, y a mi en el proceso. Esto me sorprendió, ya que era muy distinta a mi mujer, que se lubrica poco. Si sudaba como su hermana, esas comparaciones morbosas me han atormentado, angustiado y excitado desde entonces. Su piel estaba resbaladiza, creí que transpiraba por todos los poros. Continuó así bastante rato, gimiendo y sudando, aumentando cada vez más mi molestia en el vientre. Me pareció que mi próstata iba a explotar, o quizá la vejiga, no estaba seguro. En un momento dado, gritó con un estremecimiento y se derrumbó de costado, sacandome de su interior. Su respiración agitada continuaba, su cuerpo mojado al igual que su interior. La miré entre enojado y sorprendido.
-No acabé.-le dije.
-Yo si.-me respondió, como si eso fuera lo único que importaba.
En mi calentura, la aferré fuerte por las piernas y subiendo por las nalgas. Ella se negó a ser penetrada. Le dije que me dejara acabar.
-No puedo más.-me dijo, totalmente agotada.
Ahora era mi turno de usarla como muñeco. La penetré en cuatro patas y ella gimió casi en un grito. Temí hacerle daño o que lo considerara violación, pero me pareció que ella era la que deseó violarme en primer lugar. De la calentura no entendía nada más, ni pensaba en nada más. Creo que fue un agravante que por esos días mi mujer estaba indispuesta y hacía varios días que no teniamos sexo.
-Entra mucho.-me expresó entre jadeos que me parecieron de dolor.
La acosté y la penetré encimado a su espalda empapada, para evitar tanta introducción profunda. Ella dijo que era muy grande para ella. Y no entendí si me halagaba o solo le dolía. Me rogó que acabara pronto. Quise besarla de costado pero ella corrió su cara y la aplastó de costado en la almohada, mirando al lado contrario al mío. Debido a las ganas de orinar, me costó acabar, pero lo hice bestialmente. Soltaba chorros eternos de esperma, o esa era mi sensación. Casi me pareció que fue un ataque de epilepsia mi orgasmo. Casi la levanto en peso de lo que la moví. Me salí y me derrumbé a su lado. Transpirado, manchado y agotado, con un creciente cargo de conciencia.
Después de conseguir respirar normalmente. Se sentó en la cama y rebuscó la ropa que había dejado por el piso. Comencé a cuestionarle lo que hizo, le dije que me había usado, que eso era un traición a su hermana y que me había hecho complice de ello. Ella respondió con su mejor tono altanero que era cierto, me había usado y varias cosas más.
-Si, te use, mi hermana siempre se llenó la boca de lo bien que la cojías y lo mucho que disfruta. Que la tenés bastante grande y… otros detalles más.-
Debo aclarar que mi tamaño es bastante normal, tirando a largo, pero nada del otro mundo. Aunque mi mujer lo siente hasta la garganta ya que no es de una gran profundidad vaginal y muy estrecha. Algo que descubrí también en mi cuñada, aunque en menor medida. Las razones que adujo era que no podía apartar las cosas que le contaba mi mujer mientras que ella no conseguía un tipo que no terminara rápido y la dejara con las ganas. Su idea era cojerme mientras dormía y que ni me enterara, le dije que yo no tenía el sueño tan pesado o que debío drogarme. Hoy día, creo que siempre supo que una vez haciendolo y en estado de calentura, yo no iba a retroceder. Creo que ella contó con eso. Al sentarse, algo de mis jugos cayeron sobre las sábanas, el pánico me invadió y el temor a que mi mujer lo supiera.
-Esto no lo vamos a hacer nunca más. Así que no creo que lo sepa. Yo no pienso decirselo. ¿Vos si?-
Le respondí que ni borracho, ella se vistió y se fue. Para finalizar el día, me hice el buen marido y lavé las sábanas, aduciendole a Veronica que ella había dicho de cambiarlas en esos días. Ella lo creyó y no sospechó nada. Pero a partir de ahí empezó un tormento mental que se fue diluyendo con el tiempo. La culpa por lo que hicimos. Las dudas sobre lo que había sentido. Pero lo peor era el temor a que mi cuñada le confesara todo a su hermana. Esas semanas pensé mil cosas. Si me había contagiado algo al tener relaciones, si se había olvidado de tomar el anticonceptivo, si se confesaba por una irrefrenable conciencia sucia; todos escenarios horribles y posibles. Con el correr de los días y semanas, me di cuenta que ella tenía menos remordimientos que yo y que nunca hablaría. Las siguientes veces que nos vimos, había retornado a su anterior trato para conmigo, distancia amistosa. Yo era el marido de la hermana, nada más. Excepto una leve mirada fija de mutuo entendimiento, que solo yo capté, no se mencionó o trató el incidente. Por mi mujer me enteré, como el amigovio o algo así que le conociamos era más pavote que un preadolescente y encima como dijo maliciosamente mi mujer: “un maní quemado”. Con lo que fui entendiendo por donde le había salido el tiro disparado. Conforme se fue yendo el sentimiento de culpa, fue creciendo la lujuria. Cada vez más fui pensando en Paula. Muchas veces temí llamar a mi mujer por el nombre de la hermana mientras teniamos relaciones, o delatarme al hablar dormido, aunque esto último sería más fácil de disimular. Hoy, me encuentro fantaseando con un posible trio (que es imposible de hecho) entre mi mujer y mi cuñada. Mi perversión está desatada y trato de refrenarla, con cierto exito. Donde no puedo hacerlo, es en que quiero repetir con mi cuñada lo de esa vez. Me asalta la moral y la ética, pero en un punto la lujuria gana terreno. Paula cumplió sus dos promesas, que no se lo diría a la hermana y que no sucedería de nuevo. Y estoy deseando con locura que incumpla esta última.

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Colombiana arrecha: mis inicios

Esta es mi historia 100% real soy de un pueblo de Colombia en el centro del país, mi marido trabaja con una empresa del estado y lo trasladaron a Barranquilla. Hasta aquí todo iba bien en mi relación, soy una mujer multiorgasmica y no pensaba cosas acerca de sexo, mi marido me satisfacía en el sexo o por lo menos lo esencial. Bueno retomo mi historia. Como me quedaba sola en la casa con mis hijos (tenemos 2). Como ellos iban al colegio en la tarde y quedaba muy aburrida le dije a mi marido que quería estudiar y él aceptó.

Estudié una carrera técnica de mercadeo en un instituto en Barranquilla: aquí aprendí mas de lo que sabia en todos los temas, mis compañeras eran super chevres y en horas de descanso hablábamos de todos los temas entre ellos de sexo. Yo me sonrojaba y ellas comentaban sobre duración de las relaciones sexuales el cuerpo de los hombres y sobre el tamaño del pene cosa que en cuestión en mi tierra se rumoreaba que los hombres costeños osea de esta zona del país donde habían trasladado a mi marido lo tenían grande pero me imagina que cuestión de 2 cms yo decía que los penes del porno eran montajes y bueno, ellas hablaban en centímetros y no les prestaba atención y cuando yo llegue a mi casa por molestar cogí una regla y compare las medidas que escuchaba y madre santa pensé que eso no podía ser cierto había una muchacha amiga mía que me había dicho que un primo de ella lo tenia de 28cms y al día siguiente como ella era muy amiga mía en receso le dije oiga usted es una embustera eso es imposible su primo no puede tenerla como los burros y ella me dijo que si que ella había perdido la virginidad con él y si que era cierto y yo le dije que no había forma de ser cierto y me dijo mañana le voy a tomar fotos para usted y yo le dije que va eso no es posible, bueno me fui a mi casa con una extraña sensación de si seria cierto y si era cierto como era posible que mi amiga siendo asi de bajita como yo le cupiera tanto y dije que va mañana sale con un chorro de babas, esa noche en la mañana cuando mi marido la tenia parada sin que se diera cuenta se la medi y solo le media 13cms y me pregunte si seria que mi marido la tenia chiquita o normal, quede con una sensación de curiosidad.

Llego el viernes y mi amiga me dijo al llegar a clases le traje lo que le prometí y entro una impaciencia en mi por llegar al receso era interminable el tiempo para mi, no preste atención a clases por ver lo que mi amiga me iba a mostrar, me mojo de solo acordarme, llego el receso y me dijo tienes cara de curiosidad y le dije a mi no me hace falta eso y me respondió el día que la pruebes si te va a hacer falta, entonces me dio el celular he hice una cara de sorpresa madre santa y dije oye eso no es verdad que grande y gorda madre santa me moje como nunca y me dijo y aquí tienes su teléfono para que lo llames y se rió jajajaj me hice como quien no quería y guarde las fotos en mi celular, nunca me había masturbado pero esa noche no me pude contener cuando llegue vi a mis hijos en la sala viendo televisión los bese y entre al baño a orinar y cuando me quite los cucos estaban mojadisimos: nunca en mi vida yo había mojado tanto y con el roce de mi mano sentí escalofríos y empecé a ver las fotos y no se que me paso nunca le había prestado tanta atención al tamaño del pene de un hombre y mi vista no se quitaba de esa foto y me toque suavemente , pero quería mas y me metí un dedo y quería mas. Pensé que eso no era suficiente y me metí dos dedos mas: ya tenia tres dedos dentro de mi y no me bastaban. Me dije tengo una chocha grande te puedo resistir papito con una mano me masturbaba y con la otra le pasaba la lengua a la pantalla del celular: me sentía como una actriz porno por un lado dándome duro y por el otro lado chupando y cuando sentí en la puerta del baño fuertes golpes que me sacaron de ese trance en que estaba y eras mis hijos que me gritaban que que me pasaba porque gritaba .Santa madre que he hecho me dije, reaccioné y y con la voz entrecortada les dije que había un ciempiés en el baño y deje el celular a un lado y me cambie y les abrí, les dije que se había ido por la rejilla del baño , cuando llego el papa les contaron y el papa inocente me pregunto que si estaba bien y yo me sentí sucia de haberme masturbado impresionantemente por el pene de otro hombre que ni siquiera le conocía su rostro .

Mi marido es un hombre santo . He visto que en los relatos de esta pagina mencionan al principio como son las personas que intervienen en estas historias, pero entiendanme no soy escritora profesional si relato esto es porque a nadie me atrevo a decirle esto que me ha sucedido y me sigue pasando, pero aquí va.

Mi marido tiene 45 años es bajito tiene buen físico ya les dije que su pene mide solo 13cms es blanco y yo mido 159cm bajita contextura normal tengo estas medidas 100-66-89 nunca le había prestado atención a algo que los hombres en la calle me miran pero me ruboriza bastante es que se me marca toda la chocha con pantalones ajustados. Tengo el cabello negro y soy de boca grande eso para que sepan me traumatizaba pero ahora me siento orgullosa por tener la boca grande y la chocha grande. Llamemos a mi marido Paquito pero no se rían. Al primo de mi amiga Costeñote y a mi bella y a mi amiga Laura se que esta historia a algunos les parecerá aburridora pero a mi excitante no seguiré dando detalles de como transcurrió el resto si no les apetece si quieren que les siga contando díganme no quiero contar algo de mi vida intima para que se burlen y les digo lo que sigue adelante es mas excitante ya me duelen las manos de tan

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