Obsexión

Obsexión

A Ivan le encantaba su vecino Miguel, Pero Migue’ era heterosexual y más joven. Migue’ tenía unos bien desarrollados 18 años e Ivan 25. Empecinado, Ivan había intentado de todo para probar las nalguitas y culo del muchacho; se unió al equipo de fútbol del barrio, armó una banda de rock con él y otros más, trataba de darle celos saliendo con otros, compartía aficiones y gustos del chico. Nació una buen amistad, pero nada sexual, las veces que se habían acercado a algo corporal, caricias y toqueteos, Migue’ se había resistido. Le decía que él no compartía esos gustos, pero que lo respetaba; que no debían arruiniar su amistad por algo así y que era algo que no iba a pasar.

Cansando y harto de no conseguir su propósito, Ivan recurrió a algo extremo y ridículo, o al menos eso pensó en un principio. Se trataba de un ‘amarre’. La supuesta chamán que se lo recomendó, le aseguró que era infalible.

Ivan se puso a trabajar en ello, no tenía nada que perder, por el contrario podría poseer a aquél hombre que le causaba tremenda calentura e irreflenables ganas de coger.

El hechixo consistía en algo relativamente simple; una botella de agua, 2 cucharadas de azúcar, un mechón de cabello de Miguel, semen de Ivan y una figurilla con forma fálica. Todo lo consiguió fácilmente, la figurilla con forma de pene la hizo con plastilina, pequeña para que pasara por la boca de la botella.

Para conseguir el mechón de cabello quedó de ir a la peluquería junto con Migue’ con el pretexto de hacerse un corte poco convencional tipo moicana, como lo usaba un futbolista de moda en ese entonces. Había acordado con la estilista para guardarle un mechón de pelo del muchacho, la tipa era buena amiga de Ivan ya hace mucho así que no lo cuestionó ni se opuso.

Había varios en la estética, el primero en pasar fue Miguel, con el tijerazo para comenzar la chica sostuvo un poco del cabello y lo guardó en el bolsillo de su bata, continuó con normalidad. Ese día había muchos esperando porque era temporada de servicio militar en ese condado, así que otros tres hombresademás de Ivan y Migue’ esperaban turno en la peluquería.

Sólo había un moreno los demás eran caucásicos, el prieto a pesar de ser muy joven era alto y corpulento, los tres debían tener alrededor de 18 años o más, que es cuando les exigen el servicio militar. Otro era languido y flacucho con rostro de psicópata y el trecero era un conocido de Ivan, un muchacho atractivo, muy religioso, había sido durante un tiempo interés de Ivan pues fueron compañeros en clases de natación durante la pubertad; lo que le había llamado siempre la atención era el enorme bulto que relucía voluminoso en el teñido traje de baño color azul claro, Ivan no pudo recordar el nombre del muchacho.

Se cortaron el cabello, les gustó como quedó se veían atractivos con ese corte atrevido, en ese momento la estilista no pudo entregarle el mechón de cabello por la carga de trabajo así que acordó recogerlo por la noche antes de que cerrara. La chica terminó exhausta, después de cortarle el cabello al último cliente, que fue el chico religioso de las clases de natación.

La estilista se quitó la bata llena de pelos después de tantos cortes y sin recordar el compromiso con Ivan, sacudió con fuerza varias veces la bata la prenda. El pelo de Miguel que estaba en el bolsillo cayó al suelo junto con el demás montón de cabellos de los otros clientes. Ya había terminado de barrer y limpiar cuando llegó Ivan, y en ese momento la señorita se acordó de su encargo, nerviosa y apenada, hizo una señal a Ivan de que esperara poquto, se dispuso a juntar un mechón de todo el cabello acumulado que por fortuna el de todos era negro salvo el del chico debilucho que era castaño oscuro, pero no se notaba la diferencia, ignorando para que quería el mechón se le hizo fácil.

El mechón traía cabellos de Miguel y de todos los demás que se hicieron corte ese día. Ya con el pelo Ivan se dispuso a hacer el menjurge, se hizo una laboriosa paja pensando en Migue’ su lechita salió a montones y se derramó dentro y fuera de la botella, tenía que mantenerla oculta por una semana al termino de ese tiempo se podía deshacer de la pósima y pasados esos siete días Miguel debería haber quedado obsesionado y rendido ante Ivan.

Pasó la semana y ese día Migue’ fue a buscarlo, lo cual era poco común, de hecho era siempre lo contrario. Miguel se notaba raro, alterado y ansioso. Pidió permiso para pasar a la casa y preguntó si estaba solo, Ivan contestó que sí. Antes de que cerrara la puerta por completo Migue’ ya estaba a sus espaldas como poseido con respiración pesada inhalaba y exhalaba fuertemente, le confesó que toda la semana había estado pensando en él y que ese día no se pudo contener más. Que qeuría fornicar con él hasta el hartazgo.

Con desenfreno se desnudaba y al mismo tiempo trataba de desvestir a Ivan que estaba sorprendido y feliz por aquella situación. Migue traía una erección punsante, con la verga hinchada al máximo toqueteaba y besuqueaba a Ivan por todos lados, Ivan se regocijó de verle así a pesar de que lo había visto en ropa interior alguna otra vez nunca se imagino que estuviera tan bien dotado.

Esto inmediatamente exitó a Ivan que también ya traía la verga bien dura, se prendieron en un beso salvaje y deseperado, Ivan colocó de espaldas a Migue y con sus manos comenzó a apretar las carnosas y blancas nalgas del muchacho, por fin eso que había esperado por mucho tiempo estaba sucediendo, le agarraba el trasero y le inquiría que si quería que se la metiera, extasiado Migue sólo respondía con un sì impetuoso. Comezó a ponerle salivita con los dedos en el culo, le introducía poco a poco un dedo, trataba de hacerlo con calma para no lastimarlo, pero Migue sólo le rogaba que le ensartara la reata de una vez.

Sin más, comenzó a presionar la cabeza del pene dentro del ano, Migue estaba tan cachondo que con facilidad recibió la rolliza verga de un sólo golpe, una vez así comenzó a cabalgarlo con desenfreno y fuerza estaban coguiendo como animales salvajes, con desesperación y arrebato.

Ivan terminó llenándole la tripa de montones de leche, se desenchufó del culo de Migue’, se tiró exausto y satisfecho. pero Miguel aun quería más así que comenzó a mamarle la verga limpiando los restos de semen, lo hacía con un hambre y ganas incuestionables, esto le causó una nueva erección a Ivan, ya de nuevo con la verga bien dura Migue’ se montó sobre iban i comenzó a darle sentones duros y rápidos, esta vez Migue se corrió echando mucha leche que se esparció sobre Ivan llegándole a la cara y pecho.

Al ver aquella imagen de esplendoroso erotismo, con Migue’ sobre de él moviendose de arriba a abajo sobre su verga y escupiendo montones de semen, Ivan no pudo contenerse y terminó una segunda vez.

Migue era insasiable ahora sólo quería estar con Ivan, no por su compañía sino para coger ya fuera que él fuera el activo o el pasivo, no importaba el rol, la cosa era fornicar y hacerlo duro. Lo hacían apenas tenían oportunidad. Pero el insistencia de Miguel llegó a un punto que comenzó a molestar se convirtió en hostigamiento, habían pasado 3 semanas. Pasado el mes Ivan evitaba a Miguel algunas veces no podía y el acto sexual se convertía más bien en algo violento y forzado, llegando hasta la violación cuando Migue una vez lo obligó a coger le lastimó el ano sin importar las suplicas de Ivan de que se detuviera, Migue los estuvo penetrando por un largo rato, hasta que se vino y le llenó el culo de semen, cuando le sacó la verga brotó la leche con sangre, había lagrimas en el rostro de Ivan, al verlo Migue se abalanzó a abrasarlo y pedirle disculpas, diciéndole que lo amaba.

Por unos días Migue se contuvo, pero realmente no iba a dejar de necesitar de Ivan.

Ivan recapituló lo que había sucedido y se arrepintió de haber hecho aquél hechizo, ahora sólo pensaba en como revertirlo, sin tener en cuenta que durante ese tiempo el chico religioso el corpulento y el flaquito por separado lo habían estado buscando obsesivamente. El primero en encontrarlo fue el muchachito débil. Pero eso es parte de la siguiente historia.

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Matrimonio muy liberado I

Como todos los lectores de esta sección de Relatos de Marqueze, todos nosotros hemos experimentado ilusiones, sueños, deseos y también experiencias. Después de leer tantos relatos diversos, mi mujer y yo hemos querido que conozcáis nuestras experiencias que ya hace 22 años iniciamos y de las que nos sentimos muy felices, hemos disfrutado de muy gratas sensaciones y hemos gozado del sexo a tope y sin problemas, ya que los dos somos infieles por deseo propio y nada tenemos que reprocharnos.

Este relato que será de varios capítulos, lo vamos a realizar de dos formas, los capítulos impares (como este que es el I) los escribiré yo, Toni y los pares (II – IV…) los escribirá mi mujer y asi tendréis la oportunidad de leer los mismos sucesos bajo el punto de vista de los dos. Yo os contaré mis sensaciones y Amparo os contará las suyas sobre los mismos sucesos.

Cuando conocí a Amparo (mi esposa) ella contaba 21 años (hoy tiene 51) y yo 26 (hoy 56) y los dos habíamos acudido a una conferencia en la Universidad de Valencia. Los dos ocupamos asientos juntos y antes de iniciar la charla, los que estuvimos charlando fuimos nosotros sobre la importancia de la misma sobre la economía de esa época. Cuando terminó se había hecho tarde y como Amparo decía las ganas que tenía de llegar a casa para cenar, la invité a una cafetería cercana donde yo pensaba comer algo. Me miró con un poco de asombro y de suspicacia y yo le dije que aquello no era una discoteca y no estaba hablando de ligar, además los bocatas estaban buenísimos y era barato como casi todas las cafeterías en áreas de estudiantes. Hablamos de todo un poco y al despedirnos le pedí su teléfono, ella se rio, no me lo dio, pero me dijo que los sábados solía ir a la discoteca XX o a la XXX, siendo la primera la preferida por ella y sus amigas.

Así que el primer sábado que vino, salí a cenar con los amigos y luego les convencí de que cambiáramos de discoteca porque me “habían aconsejado” otra. No encontré a Amparo, ni tampoco las dos o tres semanas siguientes, por lo que mis amigos me dejaron solo y se fueron a los sitios de siempre. Pero un sábado, cuando ya llevaba casi una hora dentro, vi a Amparo con otras 4 o 5 amigas y un par de novios, dejé a la chica con la que estaba bailando y me fui directo a ella que al verme sonrió. Le di la mano y además se la besé románticamente (recordad que hace 30 años) y sus amigas y ella misma se rieron y al decirle que a pesar de no darme su teléfono allí estaba, sus amigas me lo dieron enseguida con el “enfado” de ella. La llamé, nos llamamos y empezamos a quedar. A mí me gustaba un montón porque estaba buenísima, era muy mona, media 168 cms., pesaba unos 50 kilos y según supe luego, tenia 98 cms. de pecho, pero no se dejaba coger de la mano, me costaba un montón cogerla del hombro y ya no os digo lo que era besarla en la boca, a pesar de que la notaba muy caliente y en la discoteca se cambiaba (como la mayoría para que los padres no dijeran nada al salir de casa) la ropa para estar más sexi y provocativa y poco a poco fue mostrando más sus pechos y calzando tacones más altos, lo que me la ponía bien dura y me tenía que aguantar o irme al WC a desahogarme, hasta que un día una amiga celebró un guateque en su casa aprovechando la ausencia de sus padres y ese día, Amparo fue totalmente mía y ya para siempre.

Os he hablado de Amparo pero no de mi. Me llamo Antonio (Toni), mido 178 cms, no estoy nada mal de cara, soy extrovertido, pesaba 68 kilos, me gustaba vestir bien y tenia un rabito que espero no haya encogido mucho, de 21 cms. y bastante grueso y soy bastante activo sexualmente con la ventaja de que puedo estar follando sin correrme un buen rato y físicamente ya que practico el atletismo. En aquella época trabajaba de ayudante de dirección en una empresa familiar y Amparo como he dicho estaba estudiando y por esa razón, yo disponía de dinero (poco, muy poco) y de un coche que me pude comprar de segunda mano pero en muy buenas condiciones, un Seat 127. Así que como os he dicho, ese día pude estar muy centrado en ella, ya que no es lo mismo una discoteca, que siete u ocho parejas en una vivienda amplia y sin control paterno, casualmente Amparo y yo éramos los únicos que no formábamos pareja oficial, todas las demás eran de novios. Y para que nadie se llevase el “engaño” de por donde iba a ir la cosa, la dueña de la casa dijo que ¡esta fiesta es para pasarlo de muerte, asi que fuera sostenes y que las tetas floten!. Las chicas empezaron a reírse y a quitarse el sostén sin complejos (recordad que hace 30 años) quitándose antes los jerseys o blusas que llevaban puestas y alguna ya no se puso la prenda de arriba con lo que quedó en top-les. Los chicos nos quedamos alucinados y totalmente empalmados y vosotros os preguntareis ¿y qué hacía Amparo?, pues Amparo se fue al baño, se quitó también el sujetador… pero nadie le vio sus tetas.

A través de su escote que no era como los de ahora, vi sus pechos sin el sujetador y claro, me puse a mil ¡aquello prometía!. Se puso música de esa época, bailamos durante unos 15 minutos más o menos decentemente viendo aquellos pechos moverse al compás, hasta que la primera chica se fue a por su novio con hambre, los demás les mirábamos y fuimos a por nuestras parejas, algo así como si hubiesen levantado la veda. Yo cogí a Amparo por la cintura y por la nuca, le besé primero con cariño y al ver que me devolvía el beso con lengua y todo (era la primera vez), no me aguanté, le solté la nuca y le cogí el pecho derecho por encima de la blusa y ella no solo se dejó, sino que se aplastó más hacia mi y pase a la segunda fase, le desabroche la blusa y aparecieron sus preciosos 98 cms. de duros, jóvenes y provocativos pechos, con sus pezones bien gruesos y duros en el centro de una aureola normal. No eran grandes pezones, pero si gruesos y era la primera vez que los veía y los tenía en mis manos. Vi que ella miraba en rededor y yo hice lo mismo, solo quedaban dos parejas más, una de ellas totalmente desnudos los dos y la otra él en pelotas y ella en top-les de rodillas pegando una buena mamada con un ruido muy prometedor para el mamado que estaba en éxtasis. Me desabroché la bragueta y me saqué rápidamente la polla, pero Amparo solo la miró y me dijo:

-Aquí no Toni, vámonos.

-¿Y donde quieres que vayamos?. ¿Con tus padres o con los mios?.

Ella sonrió y me dijo que me guardaba una sorpresa. Miró mi polla sin decir nada, se arregló la blusa y la falda y sin despedirnos de nadie nos fuimos. Cogí el coche y ella me dio una dirección y cuando íbamos a llegar me dijo que aparcase por allí. Aparqué, desconecté el motor y como ella guardaba silencio y estaba pensativa, yo me callé y esperé. De repente y sin mirarme me preguntó qué sentimientos tenía por ella y se inició esta pequeña conversación:

-Dime Toni ¿qué sientes por mi?. ¿Solo sexo o algo más?

-Mira Amparo, ya te he insinuado varias veces que me gustas un montón y no solo por el sexo, sino por ti misma. También te he dicho que me gustaría ser algo más que un amigo, pero eres tu quien cortas siempre las conversaciones.

-Lo siento Toni pero tienes razón. Tengo miedo a comprometerme y tengo miedo también a tener relaciones sexuales. Si mis padres se enteran no se que harán y no veas como me quede embarazada. Además solo lo he hecho una sola vez y fue una mierda, los dos estábamos casi borrachos.

-No sabía eso de ti y en cuanto a comprometerme, solo dime que si y seremos novios, es más ¿quieres ser mi novia de verdad, oficial y todo eso?. Te presentaré a mis padres, me presentas a los tuyos y ya está y así podremos salir juntos y sin problemas familiares. Yo tengo un título, tengo trabajo y tengo un buen sueldo para mi edad, pero ¿y tu, sientes algo por mi?.

-Si Toni y por eso he ido cortando cuando te insinuabas, creo que estoy enamorada de ti, nunca lo he estado, pero creo que lo que siento es amor y por eso voy a dar el paso que estás esperando. Como sabes, mi abuela falleció hace varios meses, pero lo que no sabes es que su pequeño piso me lo dejó a mí, es mío y es allí donde vamos a ir ahora si tu quieres, estaremos solos y lo tendremos siempre que lo queramos y solo para nosotros. Lo tengo bien limpio y allí me escondo muchas veces para estudiar y pensar. Espero no se lo digas a nadie y tampoco a mis padres, no saben que me escondo allí.

Yo me quedé de piedra. No sabía nada de ese pisito (de dos habitaciones) y menos que fuese de ella. Así que bajamos del coche, subimos al piso, entramos… y Amparo al cerrar la puerta, apoyó su espalda en ella y con voz baja me dijo:

-Solo espero que me hagas feliz y lo seas tu. Tú tienes más experiencia que yo, así que me tendrás que enseñar y prometo aprender pronto.

Y mientras hablaba, se iba despasando lentamente la blusa, que por cierto, seguía sin el sujetador que se quedó en la otra casa. La abracé con cariño, con miedo a hacerle daño y fue ella misma quien se aplastó contra mi, besándome con pasión, chocando nuestras lenguas. Estábamos los dos simplemente abrazados y besándonos pero con pasión y lujuria, mientras nuestras piernas se cruzaban y se frotaban. Le pregunté donde estaba el dormitorio y la cogí en brazos mientras ella se reía y la blusa se caía por los lados mostrando sus maravillosos pechos. La deposité en la cama, ella se terminó de quitar la blusa y mientras yo le iba quitando la falda y las bragas. Pronto estuvo totalmente desnuda ante mi. Ella me miraba fijamente a los ojos, pero yo miraba totalmente su cuerpo, delgada, con unas tetas enormes para su cuerpo y una gran mata de pelo negro en su entrepierna (hoy lo tiene depilado con laser). Yo empecé a desnudarme quitándome la camisa lentamente y viendo como ella se pasaba la lengua por los labios, me quité al mismo tiempo el pantalón y los calzoncillos, saltando con fuerza mi polla superdura que Amparo se quedó mirando con un poco de miedo en sus ojos.

-Toni ¿no me vas a meter todo eso verdad?.

-Hasta los huevos cariño, solo hasta los huevos.

-Yo no sabía que eran tan grandes las pililas (asi la llamó), el único con quien lo he hecho no la tenia tan grande ni tan dura (cuando luego me contó su primera vez, en realidad el otro prácticamente no se la metió y se corrió entre las piernas, pero para una inexperta Amparo, eso lo consideró una penetración).

-No te preocupes cariño, las hay más grandes y más pequeñas, pero tu piensa solo en la mía que desde ahora será tuya para siempre.

Empecé a lamer su chochito ya húmedo y eso a ella la puso a mil, era verdaderamente una inexperta. Introduje mi lengua en su interior y con los labios y los dientes empecé a jugar con su clítoris mientras mis manos masajeaban su cintura, sus glúteos y sus muslos y para mi sorpresa, tuvo su primera corrida. Lanzó un pequeño grito como de sorpresa y se estremeció totalmente cerrando sus piernas y cogiendo así mi cabeza. Me vino de maravilla porque pude de esta forma seguir lamiendo y jugando con su clito, mientras intentaba saborear sus flujos que eran bastante intensos. Era la primera corrida de mi novia conmigo y yo estaba más caliente que ella, así que dejé de chuparla, me puse arriba y me tendí sobre ella, besando su boca que se abría con ilusión y placer, introduciendo mi lengua que se enroscaba con la suya y mis dedos jugaban con sus pezones retorciéndoselos, pellizcándolos y acariciándolos, mis manos jugaban con sus duros pechos y ella empezó a retorcerse de placer, sus manos no sabía dónde ponerlas ni por donde acariciarme, sus piernas no se estaban quietas y de nuevo explotó, un enorme estremecimiento la sacudió y esta vez no fue un gritito, sino un salvaje sonido gutural que aún sigue emitiendo hoy día y que calienta sobremanera tanto a mi como a sus amantes. Fue tanta su satisfacción sexual de ese instante, que me pidió parar un momento, cosa que hicimos. Ella empezó a respirar profundamente y a relajarse un poco, lo que aproveché para acercarle mi polla a su cara para que la viese en toda su extensión y dureza, se la froté un poco por su boca, abrió un poco los labios, la chupó con su lengua y la besó con sus labios. Yo no quise perder esta oportunidad, me estaba encontrando una Amparo más caliente de lo que daba a entender y con la mano izquierda le levanté un poco la cabeza, con la polla le fui abriendo la boca y ella comprendió lo que quería yo, así que abrió la boca y se la fui introduciendo mientras le pedía que se acordarse de respirar por la nariz. Fue su primera mamada, con su lengua me la fue envolviendo y llenando de saliva, me clavaba sus dientes y sus ojos estaban fijos en los míos y así nos entendíamos, mirándonos a la cara. Cuando comprendí que me iba a correr, la saqué de la boca y le dije que iba al salón a coger un condón que siempre llevaba conmigo, pero para mi sorpresa, ella me dijo:

-Rafa, abre al cajón de la mesita y allí tienes

Y efectivamente, Amparo había comprado una caja de 12 unidades. Cogí uno, me lo puse ante su mirada y solo me dijo:

-No me hagas daño, tu polla es enorme.

La calmé y se ella misma cogió mi polla y la puso en la entrada de su divina cueva, le separé un poco más sus piernas y empecé a metérsela, poco a poco. Yo estaba loco de alegría y de ilusión, su caverna era cálida y por los flujos anteriores no fue dificultosa la introducción. Ella tenía abiertos los ojos y me miraba con una mirada rara de sorpresa, placer y miedo. La fui metiendo y sacando lentamente para que Amparo se diese cuenta que lo importante ya estaba hecho y no existía dolor y la cara de ella fue cambiando. Su mirada ya no era la misma y además iba cerrando los ojos, sus piernas se iban cerrando a mi alrededor y sus manos iban cogiendo las sábanas y un sonido desde lo más profundo de si misma, se iba levantando y con un grito como el anterior y un fuerte estremecimiento, volvió a orgasmar. Yo no lo dudé ni un instante, ella ya había tenido varios orgasmos y yo estaba con ganas de tener el primero, así que empecé un mete-saca fuerte, con ganas de follarme aquella maravillosa mujer y ella, que al principio me miraba con miedo al sentirla así de rápida, contrayendo y dilatando su vagina al sacarla y meterla, empezó a moverse y a no estarse quieta. De nuevo sus gritos guturales (¡maravillosos y divinos sonidos!) sonaban en mis oídos y me excitaban sobremanera. Sabía que ella estaba disfrutando con ese placer hasta ahora desconocido y también lo estaba haciendo yo y así, metiendo y sacando con rabia y ganas, jugando con sus duras y perfectas tetas, pellizcando sus pezones que estaban gordísimos y teniendo bajo mí un cuerpo que se estremecía constantemente y no se estaba quieto, tuve mi primera corrida con Amparo y mientras me estremecía yo y se la iba clavando en lo más profundo de su vagina, un nuevo orgasmo de Amparo la sacudió y la volvió loca de placer, agarrándose a mi y clavándome sus uñas en la espalda. Poco a poco nos fuimos relajando, besé sus labios, su nariz, sus ojos ¡cómo la quería y la sigo queriendo! y me tumbé a su lado. Los dos mirando el techo, intentando calmarnos y respirando cada vez más lento; unimos nuestras manos y simplemente eso, dejamos pasar el tiempo, no se cuanto ni me importa, solo recuerdo que fueron unos instantes tranquilos y relajantes.

Amparo se dio la vuelta para ponerse encima mío lateralmente y expresó un pequeño gemido y una frase:

-¡Joder, me duele el coño!.

Y al mirárselo, otra frase:

-La leche ¿qué me has hecho, tengo sangre?.

Y era verdad, no era una cantidad excesiva de sangre, pero habían tantos jugos que aquello se había extendido, pero el color rosáceo y no rojo, denotaba que era sangre mezclada, pero… ¿no había sido penetrada por el otro en su primera experiencia?, pues por lo visto, estaban tan borrachos y ella tan nerviosa, que no fue penetrada realmente y hasta ese momento había sido realmente virgen. Los dos nos reímos y sobre todo ella se quedó así más tranquila. Pasaron unos minutos y me volvió a sorprender, me dijo que como ya se había hecho de noche y tendría que irse a su casa, ella había tenido varias corridas y yo una sola, me debía algo. Así que se puso a chupar mi arrugada y pringosa pollita y esta empezó de nuevo a crecer y engordar y ella se volvió a excitar ya que para ella era la primera vez que lo deseaba y lo dejó un momento para ponerse bien y preparar un 69. Siguió mamando mi polla ya semidura y ofreciéndome su coño peludo, pringoso y sanguinolento y su cerrado culo (hoy extraordinariamente abierto). Le fui chupando ambos agujeros y cada vez que le metía un poco la lengua por el culo, se estremecía. Empezó a masturbarme la base de la polla mientras la mamaba cada vez más rápido y yo se lo devolvía en sus otros agujeros… y casi simultáneamente nos volvimos a correr, lo cual hizo que inesperadamente su boca se llenara de mi semen, que casi la hizo vomitar, tragando parte de él y tirando el resto sobre la sábana.

Dada la hora que era, nos dimos una ducha rápida, bajamos, cogimos el coche, la llevé a casa de sus padres (en adelante “su casa” será el pisito), nos dimos un beso y nos despedimos hasta dos días más tarde. Mientras iba yo conduciendo y durante los dos días que tardamos en vernos, estuve pensando en esta mujer que acababa de descubrir. Me había demostrado que no era lo que aparentaba, el sexo le gustaba mucho más de lo que se podía pensar conociéndola superficialmente, pero eso sí, tenía miedo. Miedo a quedarse embarazada, miedo al ir contra la moral de aquella época, miedo a sus padres y sobre todo, miedo a ella misma y sobre todo a que lo que estaba haciendo le gustase demasiado. Así que me planteé como tarea principal, el ir quitándole el miedo, el demostrarle que el sexo es sobre todo placer y goce y que lo importante de cada persona es gozar y disfrutar de la vida todo cuanto se pueda… lo que los dos hemos hecho durante estos años, pero no desde el segundo día y eso lo podéis comprender todos.

Y ahora le toca a Amparo contaros esta primera experiencia suya conmigo, en Matrimonio muy Liberado II.

Toni

Nousolitari@yahoo.es

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Relato super sensual de un polvo perfecto

Relato super sensual de un polvo perfecto. Dedicado a mujeres y hombres que buscan el máximo de placer y sensualidad.

Les voy a detallar el tipo de “polvo perfecto” que nos hace tocar el cielo con las manos a mi pareja y a mí. Se puede hacer el amor de muchas maneras: un polvo rápido e improvisto, uno lento, una sesión oral, o oscuras, con luz, viendo porno a la vez…

Pero de vez en cuando, mi mujer y yo rompemos los índices del placer hasta alcanzar cotas salvajemente satisfactorias. Me apetece compartirlo con vosotr@s, así bien las parejas más experimentadas puedan compartir otros puntos de vista y aquellas más inexpertas lleguen a una compenetración y a un clímax bestial.

Procedo a relatar:

Todo empieza con una mirada lasciva y tierna. Seguido de unos besos cada vez más picantes. Para cuando te quieres dar cuenta ya no tienes nada de ropa encima, sólo una erección muy prominente.
Me acerco a su sexo y con lengüetadas fugaces y muy suaves, abro el camino de sus labios hasta que mi saliva se topa con sus flujos internos. Ella agarra mi polla con la mano y el roce de sus dedos acaba de forjar la roca que vamos a usar para nuestro placer hasta convertirla en arena de nuevo. La pongo boca arriba con las piernas sobre mi cadera. Con lentos movimientos de pelvis rozo su rajita con mi glande hasta que no podemos más. Primero hundo la punta suavemente, los pelos de la nuca se me erizan. Ella arquea su espalda.
Milímetro a milímetro voy clavando mi miembro, sintiendo cada pliegue, cada roce. Nos tiramos así unos minutos de follada suave y lenta, llena de besos y chupetones, hasta que ya no podemos más y nos vemos envueltos en un ritmo frenético… Una follada lujuriosa donde las posturas se suceden unas a otras y los bombeos son brutales. El cambio de dominador a dominado varía a cada minuto.

No podemos más, el sudor empieza a recorrer nuestros cuerpos, y aprovecho para ejercer mi última muestra de fuerza. Abro sus piernas y echo todo el peso de mi torso sobre ella. Sometiéndola a una brutal cabalgada. Le tiro un poco del pelo y mientras doy un lametón al lóbulo de su oreja, le susurro que no haga nada, que se deje hacer. Que todo es inútil. Ella sabe que va a ser objeto de mi deseo y que voy a utilizar su cuerpo para ese fin. Bombeo frenéticamente aguantando mi inminente eyaculación para llegar a mi objetivo. Que ella se corra irremediablemente. Un orgasmo que la sorprende en el momento más inesperado. Un orgasmo brutal que únicamente puede suceder cuando te has entregado totalmente y estás a merced del placer de la persona que te está dominando.

La sigo penetrando suavemente, para que disfrute hasta la última gota de ese orgasmo. Después de unos minutos así. Ella se ha calmado. y me deslizo hasta su sexo.

Mi boca recorre suavemente cada pliegue, cada labio. Me detengo a veces en su clítoris y hago pequeñas succiones. Me voy acercando cada vez más a su culito y chupo su agujerito, para empezar a meter mi lengua por ahí. Ella se estremece de placer y transgresión. Vuelvo a su rajita y meto mi lengua hasta el fondo unas cuantas veces. Subo hasta el clítoris de nuevo, y me acoplo allí con una suave succión y lametones acompasados. con la palma hacia arriba introduzco mi anular en su rajita. Hasta el fondo. Hasta que toco el útero y mi palma golpea sus labios.
Unos segundos más y saco el dedo para introducirlo en su culito. No dejo de comerla, y empiezo a oír unos gemidos que preceden a otro nuevo orgasmo
Siento sus contracciones, me pone a mil pensar que se está corriendo en mi boca. nuevas oleadas de fluidos inundan mi boca. Después nos besamos.

Ahora ataca ella me tumba boca arriba y empieza a pajearme magistralmente. Ensaliva bien mi tronco y de vez en cuando succiona un poco mi glande. Apoya su rajita en mi pierna y siento la humedad de su sexo en mi piel, mientras se frota arriba y abajo.
Después se pone centrada en mi pelvis. Apoya mis piernas en sus muslos. no sé que hace, esto es nuevo, pero me gusta. Me acaricia los cachetes del culo mientras trata de tragarse todo mi pene hasta el fondo. Me pone los pies sobre sus hombros y con su dedo hace círculos en mi ano. No sé porqué pero me está poniendo a cien. Introduce su dedo en su vagina, y bien lubricadito me lo introduce a mí.
Me estremezco, y no es de dolor. Dios mío esto si que es algo nuevo y transgresor. Pero una sensación divina a la vez. Es la suave venganza de lo que le he hecho antes. Tiene una gran imaginación esta chica.
No puedo aguantar mucho más y así, sometido, a merced de su boca y su dedo… Echo el primer chorro de semen. Se estrella en sus labios. Separa su cabeza y me agarra firmemente la polla. Con el dedo alojado en el fondo de mi culito creo explotar de nuevo. Chorros de semen caliente y nacarado caen sobre mi vientre y mi pecho mientras ella me pajea lentamente.
Se acerca hasta mi cara sin darse cuenta de que tiene un poco de leche en su labio inferior y me besa lentamente. El sabor delator del contenido salado “extra” de ese beso le hace soltar un gemido de placer. Seguimos besándonos lentamente.

El final ha sido un poco diferente, pero el homenaje que nos damos de vez en cuando es brutal. Espero que les haya puesto como una moto y les haya hecho imaginar nuevas cosas que probar esta misma noche con su pareja.

Una abrazo para todas y todos los lectores.

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