Mi adorable novia Virginia (X) – En casa de mis padres

Mi novia Virginia iba a venir a casa de mis padres y a conocer a la mayor parte de mi familia. Aunque ya la había presentado a mis padres, ella nunca había estado en su casa. Hoy venían mis tíos y mis primos a comer y sería un buen día para anunciar nuestra boda. La verdad es que yo estaba muy nervioso por qué les iba a parecer mi novia. Cuando la pasé a recoger y la vi aparecer, mis nervios desaparecieron por completo. Estaba radiante, espléndida! Llevaba un vestidito verde claro, muy sencillo, que le hacía todavía más guapa y esbelta. Cómo no iba a gustar a mi familia?
– Virginia, estás guapísima! – exclamé cuando subió al coche sin poder dejar de mirar sus muslos, que mostró completamente a causa del vestido extremadamente corto.
– Oh, gracias amorcito! Te gusta este vestido?
– Me gustas tú, Virginia! Eres un cielo! Y el vestido es muy bonito, sí!
– Bueno, es que quiero gustar a tu familia y he pensado que este vestido es lindo.
– Es muy, muy bonito, sí. Aunque quizá un poco corto, no? – mirándole los muslos y, por un momento, las braguitas, blancas, que aparecieron por debajo del vestido.
– Estamos en verano, Juan! Y con este calor! – contestó bajándose la falda. Vaya, se había dado cuenta que le miraba las braguitas! Ahora tomaría precauciones y no se la podría mirar más! Pero el estirar el vestido para abajó, provocó que el escote se hiciera mayor.
– Oye, Virginia, no crees que este vestido es demasiado escotado?
– Pero, es que… no decías que el vestido es bonito? Juan!
– No, sí me gusta mucho, pero, no sé, mi familia…
– Va, Juan, seguro que les va a gustar, no te preocupes! Venga, dame un besito! Y deja de mirarme el pecho, por favor, pillín! – dijo pícaramente acercándome su mejilla izquierda.
Al llegar a casa de mis padres, mi madre nos vino a recibir, muy amable y afectuosa: – Virginia, Juan! Por fin llegasteis, mira que sois los últimos. Ya tenemos a toda la familia en casa. Hija, estás guapísima! Que vestido más elegante! Ven, dame dos besos! Mira, te presento: este es José, bueno, Pepito, mi hermano. Ella es Susana, mi cuñada, como una hermana para mí. Y estos son Valentín y Diego, mis sobrinos. Y aquí tienes a Marisa, mi hermana, y a Jorge, su esposo. Ah, y David y Graci, su hijo y su mujer, mis sobrinos. Y este es mi padre, Javier, que no oye muy bien, pobre. Bueno, y a mi marido ya lo conoces, eh?
Mi novia fue saludando y besando amablemente a todos los miembros de mi familia. Nos dispusimos a tomar un aperitivo que mis padres habían dispuesto en una mesa en el jardín. Todos querían estar cerca de mi Virginia, por la novedad, claro, y por su simpatía. Pillé desprevenido a mi primo Diego, mirándole el escote: – Oye, Diego, a ver si te vas a quedar ciego!
– Oh, ah, no, no, Juanito, miraba el vestido de tu novia, que es muy bonito!
– Ya, ya. Va, come patatitas y cortezas, pero no a Virginia con los ojos!
– No, no, de verdad que no le miraba nada! – contestó Diego, sonrojado. Él es muy joven y no es raro que quedara prendado de la belleza de mi novia.
– Oye, Virginia, tus zapatos son muy bonitos. Aunque tan altos! Yo no sabría llevar un tacón así!
– Gracias, Graci! Todo es acostumbrarse. Ya ves que no soy demasiado alta y así, con estos zapatos, quedo como más esbelta.
– Sí, quedas muy bien, prima, se te ve muy bien! – dijo David, admirando el culo de mi novia, muy realzado a causa de los zapatos altos.
– Pero unos talones tan altos, deben saberse llevar. Tú, Virginia, andas muy elegante con ellos. – explica la tía Marisa.
– Gracias, Marisa, ya digo, es la costumbre!
Después del pica-pica, entramos en el comedor a tomar el almuerzo. No sé cómo, pero en un momento vi que, como buitres, mis primos Valentín y Diego se sentaban al lado de mi novia. Vaya! A mí me tocó al lado del abuelo y de mi padre! Vi como Virginia charlaba animadamente toda la comida. Por lo menos veía que la chica se lo pasaba bien con mi familia. No paraba de sonreír a derecha y a izquierda y todos la trataban muy afectuosamente. Que descanso ver que les gustaba!
A David, que se sentaba delante de Virginia, se le cayó el tenedor y al recogerlo, no pudo más que ver las braguitas de mi novia bajo la mesa. Con eso que, al levantarse, se dio un buen golpe. Todo el mundo se rió de él! – Ay, pues me he hecho daño, eh? No os riais, ya está bien! – pero pensaba que había valido la pena! La cuestión es que durante la comida se le cayó otra vez el tenedor y la cucharita para el helado: – Vaya despiste llevo encima, jejejeje, soy patoso! – dijo pensando que quizá se notaría demasiado si volvía a dejar caer algo distraídamente; juraría que al recoger la cuchara vio que mi novia había abierto la piernas para mostrarle mejor sus braguitas: se habría dado cuenta que él la miraba por debajo de la mesa? No, sería una casualidad, claro.
– A ver, David, para ya de tirar los cubiertos, anda! – le dijo simpáticamente su mujer y todos nos reímos de él.
Virginia se sorprendió cuando Valentín le puso la mano en el muslo, por debajo de la mesa. Miró fijamente a mi primo y dejó de sonreír, pero él no apartó la mano. Ella pensó que era un descarado pero que mejor no decir nada para no armar un follón. Decidió disimular y apartarle la mano, pero él no cedía. Bueno, pensó que ya aclararía luego las cosa con él, que era un maleducado. Enseguida se sorprendió al notar una segunda mano, esta vez sobre el otro muslo. Era el jovencito Diego. Al ver lo que hacía su hermano, se atrevió también él. Ella le miró enfadada, pero él no dejó su muslo. Ella se sentía violenta, aunque no sabía qué hacer. Yo, mientras, hablaba de fútbol con mi abuelo y con mi padre. Diego se animó al ver que mi novia no decía nada y subió un poquito la mano bajo el vestido. Al ser tan corto, enseguida se encontró con las braguitas de Virginia. Tan atrevido es que puso un par de dedos bajo ellas, pero entonces sí que mi novia apartó de un manotazo la mano de mi primo. Pero Valentín tomó ejemplo de su hermano menor e hizo lo mismo: levantó decidido el vestido de Virginia y bajó unos centímetros sus braguitas. Aprovechando que la chica se giró enfadada hacia su hermano mayor, Diego volvió a levantarle un poco el vestido y bajar también la parte derecha de las braguitas. A David le cayó la cucharita para el café bajo la mesa y, claro, lo que vio le dejó de piedra: sus primos tocaban descaradamente a mi novia por debajo de la mesa y ella no decía nada, se dejaba hacer! Pero no decían todos que es tan puritana y que todavía es virgen! Pues quién lo iba a decir! Vaya con su futura primita!
– Oye, David, te vas a quedar ahí debajo toda la tarde? Jajajaja! – reía su mujer Graci.
– Es que… es que… no encontraba la cucharilla, mujer! – dijo él mirando a Valentín y al jovencito Diego, que le guiñaron un ojo.
Virginia se levantó de golpe y preguntó dónde estaba el baño. Valentín se ofreció a acompañarla, ante el sonrojo de ella, pero Graci dijo que ya iba con ella, que también debía ir al lavabo. Todos admiraron la silueta de mi novia al alejarse elegantemente de la mesa, acompañada de mi prima.
– Vaya, con esos dos gamberros descarados! Si se lo digo a Juan, le voy a dar un buen disgusto! Mejor guardar el secreto, pero esos a mí no me van a ver más! Huy, pero si tengo las braguitas algo húmedas! Serán cabrones!?
– Ven al jardín, Virginia! Mira, vamos un ratito ahí fuera, que se está muy bien. Y si alguien se anima, puede tomar un baño en la piscina.
– Yo sí me bañaré, tía, que tengo un calor! – dijo contento Diego, con picardía, mirando a Virginia fijamente!
– Yo también estoy sofocado, tía! – gritó Valentín, también mirando con descaro los muslos de mi novia.
– Pues yo no tardaré nada en bañarme, que no aguanto tanto calor – dijo David guiñando un ojo a mi novia y observándole el pecho.
– Y tú, Virginia, no tienes calor? Se te ven las mejillas muy coloraditas! – dijo mi madre amablemente.
– Bueno, sí, algo de calor tengo, sí. Pero… no traje bañador.
– Por eso no te preocupes, primita. Aquí te puedes bañar desnuda, que todos somos de la familia! – contestó Valentín riéndose.
– Valentín, no digas tonterías! – contesté yo, algo enfadado. – aquí nunca nadie nos bañamos desnudos!
– Virginia, si quieres, yo te puedo dejar un bañador – dijo afablemente mi prima Graci. – Como a menudo venimos aquí a la piscina, siempre dejo aquí biquinis y bañadores. Podrás escoger. Aunque no sé si serán de tu talla…
– Gracias, Graci, eres muy amable! – dijo mirando enfadada a Valentín – No sé, pues quizá sí que me bañe, que estoy muy acalorada!
– Claro que sí, hija, aprovecha que tenemos piscina!
Graci acompañó a Virginia a una habitación y le mostró cuatro bañadores y tres biquinis: – Prueba los que te gusten más, a ver si alguno te va bien, Virginia. Yo me voy al jardín, ya saldrás cuando estés, te dejo tranquila.
– Oh, son muy bonitos, Graci!
Mi novia fue observando cada prenda. La verdad era que todos eran muy majos. Pero temía que no fueran de su talla. Aunque ella y Graci eran más o menos igual de altas, mi novia tenía más pecho y difícilmente le cabría en la parte de arriba. – Bueno, probaré, a ver si hay suerte!
Cuando se disponía a quitarse el vestidito, vio que había una ventana en la habitación y se dio cuenta que daba al jardín. Los primos Diego y Valentín, así como David, miraban fijamente hacia la ventana. Ella corrió enseguida a bajar la persiana para estar más tranquila. Se dispuso a probarse un bañador azul claro, muy bonito. Se quitó el vestido, luego el sostén y finalmente las braguitas. Aunque el bañador le entró bien, casi mostraba todo el pecho. La verdad es que quedaba muy sexy, pero evidentemente no era lo más apropiado para la piscina de sus futuros suegros. Y sobre todo con los descarados de sus futuros primos. Se lo quitó y se dio cuenta que había mojado un poquito la parte de abajo: – Vaya, qué va a pensar Graci!? Bueno, en fin.
Se probó un biquini amarillo muy bonito. Las braguitas le quedaban estupendas. Pero se disgustó al ver que no había manera que el pecho le cupiera en la parte de arriba. Es más, mostraba algo de aureola y, casi, el pezón: – Vaya, y mira que es bonito! Si estuviera sólo con Juan y ya estuviéramos casados, este sería perfecto. Pero, imagínate con los primos aquí en la piscina! Cómo se iban a poner! Huy, vaya, estoy mojando estas braguitas también! Me las quito enseguida! No puedo devolverle así los bañadores a Graci! Quizá si lamo un poco las braguitas y luego dejo que se seque la saliva… a ver… hum… está rico, la verdad…
Oyó que uno de los primos decía: – Voy a cambiarme, que me voy a bañar, tíos!
– Muy bien, muy bien. Y vosotros, no?
– Bueno, quizá luego…
– Hola, prima! Oh, pero qué estás haciendo? Lames las braguitas de Graci? Es que te quedaste con hambre? – dijo sorprendido Valentín entrando de golpe en la habitación donde sabía que estaba mi novia.
– Eh? Fuera de aquí! Que me estoy cambiando!
– Oye, la parte de arriba del biquini te queda muy bien! No busques más! Y la de abajo… pues no sé porque no la llevas puesta!
– Te digo que te marches ya o voy a gritar! – amenazó mi novia, cubriéndose el sexo con la mano que tenía libre y el pecho con la que llevaba las braguitas.
– No, no, no te enfades! Oye que vamos a ser primos! Ya me voy! Pero déjame verte un momento, va!
– Fuera o grito ahora mismo!
– Adiós, te espero en la piscina!
– Adiós, vete, así! Vaya, que descarado es este Valentín! Y yo, caliente como una mona! He dejado la mano empapada! – y Virginia empezó a lamer los dedos húmedos con su flujo. – Está rico!
Se quitó el minúsculo biquini y se probó uno colorado. Aunque en este caso el pecho le quedaba bastante cubierto, la parte de abajo era tipo tanga. No podía salir así ante los tíos y los primos. No, si, al final tendría que abandonar la idea de bañarse. O hacerlo desnuda. No, eso sí que era imposible! Se dio cuenta que tenía que lamer también el tanga colorado porque estaba empapado. Por suerte, vio que su flujo le gustaba. Luego se probó un bañador negro, tipo nadadora, pero no había manera de caber dentro. Después de lamerlo bien, intentó ponerse un bañador estampado muy vivo y otro color blanco con unos volantes. Pero no había manera! Su pecho perfecto era demasiado grande para esos bañadores! Ya sólo quedaba un biquini para probar. Lo dejó para el final porque ya se había dado cuenta que el sostén era minúsculo, para un pecho casi de niña. La verdad era que el biquini era muy bonito. La braguita verde, tipo culotte, le quedaba de muerte! A ver, si con un poco de suerte… Se puso el sostén. Se miró en el espejo. Estaba radiante, perfecta! Pero, ay! Una buena parte del pezón sobresalía por arriba y los pechos aparecían por debajo y por los lados: – Como me vieran así los primos! – Sólo de pensarlo, se calentaba. Al darse cuenta se quitó enseguida la braguita y empezó a lamerla al verla tan empapada. Oyó alguien tras la puerta! Gritó: – Valentín! Qué te dije?
– Siento decepcionarte, prima! No soy Valentín! – dijo sonriendo astutamente David.
– David, qué haces aquí? Me estoy cambiando, sal por favor.
– Virginia, este sostén te queda de muerte! Mucho mejor que a mi mujer!
– David, pero… vete por favor!
– Espera, solo un momento! Veo que estás lamiendo las braguitas… Ven, te ayudo! Dame!
– No, no, vete ya! Que estoy desnuda!
– Bueno, eso no es malo cuando se tiene un cuerpo tan perfecto! – dijo David relamiéndose y mirando a mi novia, que apenas se cubría como podía.
– O te vas ahora mismo o voy a gritar! Verás cómo se pondrá tu mujer! Y mi novio!
– Deja a mi mujer en paz. Y tu novio está durmiendo en la tumbona, tranquila!
– Grito ahora mismo! Ya!
– Por mí, grita! Pero no soy tonto! Vi cómo te dejabas manosear bajo la mesa en la comida!
– Pero… cómo? No, no es cierto! Pero qué dices!?
– Sí, no te hagas la ingenua! Vi como mis dos primos te tocaban! Y cuando tú te diste cuenta de que yo miraba, abriste más las piernas, para que te viera mejor!
– Eso es mentira! Pero qué te has creído?! Fuera!
– Mira, o te callas ya o soy yo que despierto a Juan y les cuento a todos lo que hiciste en la comida! Y no lo podrás negar, porque Valentín y Dieguito dirán que es cierto!
– No, por favor, eso no, qué iban a pensar? Pobre Juan!
– Vale, tranquila, mira, pórtate bien conmigo y ya está. No grites, vale? Y, por favor, aparta la mano de tus pechos, que para eso llevas la parte de arriba del biquini. Muy bien, así. Te queda muy bien! Sabes? Tienes unas aureolas muy bonitas. Y unas tetas… uau!
– Gracias, David! Vale, ya está, y ahora vete!
– Vale, enseguida! Sólo una cosa y ya está. Dame las braguitas, déjame probar si saben bien. A ver… oh, hum… están riquísimas… este no es el flujo de mi mujer… oye, tienes muy buen sabor! A ver, aparta la mano de tu coño!
– Pero que dices? No, ya está, fuera!
– Va, solo quiero verte un momento y me voy, de verdad!
– Si es así…
– Hija, pero si estás completamente rasurada! Qué bonito!
– Gracias, eres amable. Ya está!
– A ver, acércame tu mano! Hum, está húmeda! Qué bien huele! Déjame probar… oh, que rico!
Al sentir la lengua de David en su mano, mi novia se calentó todavía más. Al notarse tan húmeda, se tapó la vulva con la otra mano. Al darse cuenta David, le tomó también esa mano y se la lamió y besó con fervor. Pero ella seguía calentándose y rezumando jugo.
– Prima, veo que eres una chica muy caliente! Así no vamos a solucionarlo. Huy, pero si estás dejando gotitas en el suelo!
– Claro, porque me tienes las dos manos cogidas y no me puedo cubrir! Va, déjame!
– Te dejo, prima, te dejo. Gracias!
– No, si… gracias a ti!
Al quedarse sola tuvo un sentimiento de tristeza y de abandono. Que amable que había estado David con ella. Bueno, tenía que salir ya! Se volvería a vestir y diría que al final no se iba a bañar, que no había ningún bañador que le sentara bien. Pero antes… estaba tan caliente! Olió sus manos y notó a David en ellas. Las lamió y saboreó su flujo mezclado con la saliva de su futuro primo. Estaban muy buenas! Se tocó suavemente el clítoris y se metió los cinco dedos en la vagina. Empezó a masturbarse. Se miró al espejo y vio que estaba a cien. Pero también que aparecía una figura tras ella!
– Mira, primita, que traigo refuerzos!
Era David! Y tras él, Valentín, que dijo: – Caray, Virginia, este biquini te queda todavía mejor que el amarillo! – y le miraba fijamente el pecho.
– Oh, pero, qué hacéis aquí? Fuera, fuera! O me pongo a gritar!
– Prima, prima, tranquila! No te conviene gritar! A ver, así, desnuda, con nosotros aquí contigo! Y tan húmeda como estás! Y además les contaríamos lo que hiciste durante la comida!
– Yo? Pero si no hice nada malo!
– Bueno, Virginia, la verdad es que dejaste que te tocáramos mi hermano y yo por debajo de la mesa! Y un buen rato!
– Sí, yo lo vi! Y además, te abriste de piernas cuando te diste cuenta de que yo te miraba por debajo de la mesa!
– Eso no es verdad! No!
– Mira, Virginia! Tranquila! Hemos venido a ayudarte! Yo solo no podía! Ahora, con Valentín, verá cómo te secamos y no debes preocuparte. Mira, Valentín, cógele las dos manos! Sécalas con la lengua! Verás que saben muy bien!
– Hum, sí, están muy ricas!
Y yo, Virginia, te ayudaré también. Mira, Valentín, como está chorreando!
– Prima, es verdad! Estás vertiendo gotitas en el suelo!
– Es que, es verdad, qué vergüenza! – exclamó sonrojada mi novia.
– Venga, no te preocupes! Yo te ayudo! Mira! Abre un poquito las piernas! Ves? – dijo David lamiendo la vulva a mi novia. – Estás muy buena! A ver, deja que te abra un poquito el chochito, hum, está muy húmedo y caliente! Deja que te meta la lengua y te lo seque! Hum, así, buena chica!
– Va, va, por favor, ya está! Dejadme tranquila! Va!
– Sus manos ya están más secas, David!
– Vale, muy bien, Valentín! Pues mira, ayúdame con su coño, que yo solo no doy abasto!
– No, no, pero… qué? Va… ay!
Ambos hombres en cuclillas lamían la vulva de mi novia, le introducían las dos lenguas… hasta que ella explotó en un sonoro orgasmo! David se levantó enseguida para taparle la boca y que no gritara de placer y no se enteraran en el jardín.
– Huy, ha sido extraordinario, David! – dijo Valentín todavía admirando la vulva de Virginia!
– Sí, Valentín! Tendremos una prima extraordinaria en la familia! Te gustó, Virginia?
– La verdad es que sí, mucho! Estaba muy caliente. Os lo agradezco. Y ahora, os vais y ya salgo enseguida.
– Si quieres, todavía te podemos ayudar más, prima! – dijo pícaramente David, señalando un bulto en su pantalón
– Sí, yo también te puedo ayudar, primita! – exclamó Valentín mostrando un paquete abultado en su bañador.
Ella contestó: – No, no, por favor, ya basta! Os vais ya!
– Bueno, ya nos dijo Juan que queréis casaros siendo ambos vírgenes!
– Ah, eso os dijo? Bueno, sí, esa es la verdad, es nuestra ilusión.
– Y la respetamos, primita! De acuerdo, pues nos vamos. Aunque mira como me dejas! – dijo David y se abrió la bragueta sacándose su pene totalmente erecto.
– Oh! – no pudo evitar exclamar mi novia al ver una verga enorme.
– Vale, como quieras, Virginia! Nos vamos!
– Esperad, esperad, David!
– No, no, eres virgen y quieres seguir siéndolo, Virginia. Le debemos un respeto a Juan.
– Sí, le quiero mucho. Pero, es que… – y no dejaba de mirar el pene de David – bueno, puedo seguir siendo virgen… pero… ven, ven, David, por favor, no te vayas!
Virginia agarra la verga de mi primo y empieza a masturbarla. Enseguida la coge también con la otra mano. Se sorprende al ver que todavía crece más y se hace también más gruesa.
– Pero, esto es increíble! Menudo pollón! Lo quiero, hum, que bueno! Te lo puedo comer?
– Por favor, sí, estaba deseando que me la chuparas! Tómala, tómala toda si puedes, prima!
Y Virginia se la tragó toda de un golpe hasta casi ahogarse. La besó, la mordisqueó, se la chupó!
Mientras, Valentín se había sacado su pene y se masturbaba ante la chica. Ella, al verlo, le dijo que se le acercara. Le tomó la verga con las dos manos y se la aproximó al pecho. Se la metió en el escote y le hizo una buena cubana, entre sus pechos perfectos. Valentín se sentía en el cielo. En esas que Virginia nota que algo le toca la vulva. Ve que es el joven Diego. Con el pene en la mano, está intentando penetrar a la chica. Su hermano Valentín, al verlo, le dice: – No, Diego! Qué haces aquí? Verás cómo se enteren los papas!
– Es que al ver que tardabais tanto, me dijeron que viniera a ver qué pasaba! Y, al veros así, mira como estoy! – y muestra a todos su pene inhiesto.
– Bueno, Virginia, qué te parece? Se puede quedar el chico?
Ella, admirando también el buen tamaño de la verga del joven, dice, con el enorme pene de David en la boca: – Sí, sí que se quede! Mira, ven, chaval!
Él se acerca a Virginia y esta le toma el pene con una mano y empieza a masturbarlo. Enseguida el joven eyacula en la cara de la chica. Al verlo su hermano, no puede más y también tiene un orgasmo en el pecho de mi novia. Ella, casi sin que se pueda entender, dice: – Oh, has manchado el biquini de Graci! A ver, Valentín, quítamelo, que lo voy a lamer para limpiarlo!
Cuando Valentín le quita el sostén, aparecen rotundos los pechos de Virginia. El joven Diego se empalma en un momento: – Oh, qué tetas tan bonitas y grandes!
Ella dice: – Diego, quieres comérmelas un poquito?
Él, con algo de reparo, dice: – Es que están llenas de leche, prima.
– Ah, sí, claro. Pero si está muy rica. Mira! – recoge algo de lefa con un dedo y lo saborea, sacando la lengua, aún con el pene de David, que no para de follarle la boca. – Mira, ven, Diego, pon tu polla aquí, entre las tetas, así, hum, ves? Así te gusta?
– Sí, Virginia, uau!
– Ven, Valentín, acércate, que veo que ya vuelves a estar empalmado – dice la chica agarrando el pene de mi primo y masturbándole con una mano.
– Ay, Virginia, ay, huy, yo ya acabo, ay! – grita David – Ua, ua, dios!
La explosión de semen en la boca de mi novia es tal que le rezuma por los labios y se calienta tanto que la lleva al éxtasis en otro orgasmo. El joven Diego vuelve a explotar, ahora en los bonitos pechos de la chica, y junta su semen al de su hermano. Este también eyacula en la mano de Virginia que, cuando se da cuenta, apunta el pene hacia su cara y, especialmente, sus labios. Enseguida se relame y se va limpiando del sabroso jugo. Toma el sostén verde y empieza a lamerle el semen: – Que bueno que está! Espero que quede limpito!
David se acerca a la ventana, y a través de la persiana, se asegura que todo el mundo está en el jardín y nadie sospecha nada. Ve como yo estoy completamente dormido. Mientras, mi novia limpia con la lengua el semen del biquini de Graci. Cuando ya no queda, va recogiendo más de sus tetas totalmente empapadas. David coge las braguitas de Virginia, las acerca a su vulva y las empapa con su flujo. Luego las huele y lame con fruición. Sus primos siguen su ejemplo y humedecen los biquinis de Graci en el sexo de mi novia y los limpian ávidos.
– Pero que buena estás!
– Vuestro semen también es muy rico! Gracias, primos! Pero no vayáis a decirle nada a nadie!
– Tranquila, primita, nunca nadie lo sabrá!
– Habéis sido muy buenos conmigo! Os lo agradezco!
– Para eso estamos la familia, Virginia!
– Lástima que no quieras dejar de ser virgen, que si no…
– No, eso, no, se lo debo a Juan!
– Ya, pero, mira como estoy!
Virginia ya se había dado cuenta que David volvía a tener su gran pene totalmente empinado: – Sí, ya veo, David. Pero… hum… la verdad es que… mira, espera…!
La chica da la espalda a sus futuros primos, se pone a cuatro patas y les muestra el culo contorneándose. Los hombres se dan cuenta que su vulva vuelve a rezumar. David tiene una gran tentación de penetrarla, pero no quiere traicionar a su primo. Así y todo se acerca. Le huele la vulva y se la lame. Los otros dos primos le cogen las tetas y, ya bien limpias, se las maman con placer. Ella suspira y emite pequeños gemidos. No para de llenar la boca de David con su flujo. Él no puede más y acerca su pene a la vulva de mi novia. Ella se da cuenta que no puede follar con mi primo porque la familia sabría que dejó de ser virgen. Entonces tiene una idea. Aparta el pene de David y introduce un par de dedos en su vagina. Luego se los introduce en el ano. Él lo mira sorprendido. Se da cuenta que, lástima!, el agujerito de mi novia es muy pequeño. Ella repite la operación con todos los dedos. Va metiendo y sacando ya media mano de su culo. La va humedeciendo en su vulva. Separa los dedos y engrandece el ano. David ve esperanzado que el agujerito se va ampliando para él. Ella gira la cabeza hacía mi primo y le dice, pícaramente, que sí. Él no se hace de rogar y apunta su pene hacia el ano de la chica. Primero introduce toda la punta, que entra milagrosamente, y de un golpe, la penetra totalmente. Cuando los primos se dan cuenta dicen, sorprendidos: – Pero si te está dando por el culo!
– Sí, uau, y me gusta! Que pasada! Si queréis, vosotros también me podéis dar por el culo luego!
– Oh, sí, oh! – Y acercan sus penes a la boca de Virginia. Ella se da cuenta de que están muy calientes y se los introduce en la boca. Los mama con gusto. Los dos chicos están en la gloria. David bombea enérgicamente el culo de la chica, que está en pompa para él. Ella se siente en el cielo. Los tres hombres eyaculan en la joven y ella tiene un orgasmo salvaje. No pueden evitar gritar extasiados!
– Pero, qué pasa aquí? – Exclaman mis tíos José y Jorge, sorprendidos en el umbral de la habitación.
– Papá! – dice David!
– Papá! – gritan Valentín y Diego.
– Oh, que vergüenza! – dice Virginia, todavía a cuatro patas y con la verga de David en el culo y las de los otros primos en la boca!
– Papá, no es lo que parece! Es que la chica está muy buena, iba muy caliente… – se excusa David.
– Papá, ya en la comida nos excitó, hizo que le tocáramos los muslos, por debajo de la mesa, las braguitas, el coñito…
– Oh, pero, seréis mentirosos – se defiende Virginia, aunque apenas se le entiende con los dos penes en la boca.
– Nos sabe mal por Juan, pobre, un cornudo! Un sobrino cornudo! Y decían que eras virgen y pura!
– Bueno, papá, en realidad, no la hemos follado! Técnicamente sigue siendo virgen!
– Sí, es cierto, sólo la he dado por el culo, papá, tío!
– Eso es cierto, señores, sigo virgen como antes de entrar por la puerta de esta casa. – aclara Virginia con las dos vergas aún llenándole la boca.
– Ya, bueno, si es así…
– No sé, la verdad.
– Mira, Virginia, por qué no demuestras a papá y a tío José lo buena que eres. Va, como lo has sido con nosotros!
– No, si vosotros tres lo habéis sido conmigo también.
– Mira, papa, yo saco mi pene de su culo, ves, mira que grande le queda el agujero!
– Señores, si se dan prisa, uno de ustedes puede encularme, que yo estoy muy caliente!
Mi tío José se saca su pene bien tieso y aprovechando que el culo de mi novia esté abierto y lleno de semen, se lo introduce en un momento. En esas que Jorge muestra su verga, que está morcillona aunque fláccida. Mi novia lo ve y dice: – Oh, tío! Que grande tiene usted el pene! Vaya, de tal palo tal astilla, eh, David? Venga usted, acérquela a mi boca. Así, así, ve? Hum! Hmpfsx! Pero si todavía crece más, es enorme! Que buena está! Mire, a ver, sáquela, quiere usted darme también por detrás?
– Eh, no, Virginia, que ahí estoy yo!
– Tranquilo, tío José! Lo tengo bien abierto para los dos, ya verá, apártese un poquito, así. Va, tío Jorge, meta la punta, así, hum, uau, un poco más… ahh! Ay! Uaau! No puedo, no puedo, me corro, ay!
– Pero qué son estos gritos? Qué pasa aquí? Pero… eh? Esto parece una casa de putas! José, hijo mío, pero qué haces dando por el culo a tu futura sobrina! Y tú, Jorge!? Como se entere mi hija, verás!
– Papá, no es lo que parece! No…
– Don Javier, es que la chica estaba muy caliente y… vaya que… le hemos hecho un favor!
– No entiendo lo que me decís, ya sabéis que no oigo muy bien… a ver… pero si la chica tiene el coño ardiendo, pobrecita! Y nadie es capaz de follarla bien?
– No, abuelo, es que quiere seguir virgen hasta el matrimonio?
– Sí, sí, el coño, a ver… dejadme a mí… – el abuelo se saca el pene algo erecto y lo enseña a la chica, da unos golpecitos con él en sus mejillas y se tumba bajo mi novia. Ella, siendo bombeado su culo por mis dos tíos, hace para acercarse a mi abuelo que la penetra en un momento.
– Uau, la puta! Pero qué coño más caliente que tiene la muy zorrita! Y que bien follas, marrana! Vamos, que sé que te gusta! Ay, uau, que puta! Vaya zorra tiene mi nieto por novia! Uau, así, así, puerca! Así! Esta tiene de virgen lo que yo! Será cerda? – grita desesperado el abuelo mientras también sorbe las tetas de mi novia.
– Papá, por favor, no grites, que vas a despertar a Juan! Claro, como es sordo, no se da cuenta de sus gritos!
– Guarrita, folla, folla conmigo! Ay, si mi pobre mujer pudiera verme, así, tan bien! Puta, ramera! Pero que niña más caliente! Ardes!
– Vamos, vamos, folladme bien el culo! Abuelo, hasta dentro, más fuerte, venga!
Mis tres primos volvían a estar empalmados y no podían aguantar más. Diego y Valentín introdujeron sus penes en la boca de mi novia que los recibió con gusto y agrado. David tenía su enorme pene en la mano y se lo masajeaba. Mi novia, al verlo, dijo:
– David, ven, no quiero desaprovechar la ocasión de volver a tener tu pollón. Métemelo por donde quieras, de verdad!
– Qué más quisiera, prima! Estás toda llena!
– A ver, tengo el culo muy dilatado, intenta metérmela por allí, va!
– Virginia! Pero si te están dando por el culo mi tío y mi padre! Y mi padre tiene una polla muy grande!
– Pues fóllame el chocho, va, que ardo, quiero tu pollón, ya!
– Pero si está el abuelo metiéndola entera!
– Ven, túmbate al lado de don Javier, yo me abro más para ti, así, entra, métela, a dentro, venga!
Aunque parecía un milagro, David consiguió juntar su pene al del abuelo y follar el caliente y húmedo coño de mi novia. Ella estaba en éxtasis! Los seis hombres eyacularon en la chica, que se sintió feliz. Ella se tragó todo el semen de la que sería su nueva familia. Su boca estaba llena con la leche de Diego y de Valentín. Su vagina rezumaba del semen del abuelo y de David. Su culo estaba inundado por la lefa de sus nuevos tíos. Hicieron un pacto entre todos de no decir nada a mis padres ni a las tías, ni a mí, claro. Eso sí, a cambio que, de vez en cuando, Virginia se mostrara cariñosa con los caballeros. El abuelo, que al final entendió el acuerdo dijo: – Vaya, que será como si fuera nuestra puta, pero gratis, jajajaja, eso está bien, zorrita!
– Juan, Juan, despierta, qué, te tomas un baño conmigo? Vamos? – Me llamaba Virginia desde la piscina y me salpicaba con agua demasiado fresca para mi gusto. – Venga, que llevas toda la tarde durmiendo! Oye, sabes que tu familia me gusta mucho? Todos son muy amables y cariñosos conmigo!
– Tu novia es la mejor! Nos ha gustado mucho, de verdad! – gritaba tío Jorge desde la piscina. Todos los hombres de mi familia se estaban bañando al lado de mi novia, felices y contentos. Ella llevaba un biquini amarillo de Graci. Casi se le veía todo el pecho! No me extrañó ver a todos los hombres mirándola como buitres! La devoraban con los ojos! Entonces me di cuenta que me estaba empalmando y me di la vuelta en la tumbona para disimular.
– Será zorra la cría! Pero si se le ven todas las tetas! – gritó el abuelo con ojos como platos.
– Abuelo! – gritamos todos a una sola voz!

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Claudia…

Hola amigos, acá sigo relatando una etapa muy prolífera de mi vida sexual.
Estaba por llegar la zafra en mi negocio por lo que como todos los años debía reforzar el personal para hacer frente a la demanda que se avecinaba. Es así que publiqué avisos en el gallito luis, un diario de mi país donde se pide por ejemplo gente para trabajar.
Llega el día en que debía tomar nota de todos los que se presentaran para los puestos por lo que llegué temprano al local y con mi mejor cara estaba esperando para ir viendo los curriculums de la gente que se iba acercando.
Luego de un par de horas de charlar con todo tipo de personas y de recibir distintas propuestas para que los probara en el trabajo tengo frente a mi a Claudia. Para que tengan una idea, morocha de tez blanca con un par de tetas que luego ella me confirmaría talla 100; algo llenita pero no gorda, y un culo acorde a esas tetas. Un camion, como para dejar que te atropelle.
Resulta que Claudia vino acompañada por su marido a la entrevista y él estaba afuera esperando en su moto mientras yo charlaba con su esposa. Ella fue muy directa y me propuso que si la tomaba no me iba a arrpentir nunca ya que estaba dispuesta a hacer cositas extras para que yo disfrutara de su presencia. En realidad es normal este tipo de propuestas pero que venga de tremenda mujer y que su marido esté esperando afuera me volvió loco, por lo que le dije que volviera esa misma tarde sobre las 18 horas que le iba a tomar una prueba de dos horas, ya que el negocio cerraba a las 20 y se iba todo el personal. Le pedí que de ser posible fuera con su marido.
No se imaginan la cara de pícara que puso al aceptar. Por lo demás seguí tomando nota de la gente que esperaba hasta que cerca de las 16 horas ya había terminado con todos y tenía un buen número de personas para ir llamando y probarlos en lo laboral.
Sobre las 17:45 llega Claudia con su marido, por lo que le explico algo de lo que debería hacer en la planta de elaboración y le pido al marido si mientras puede esperarla en una salita que oficiaba de recepción; éste no tuvo ningun problema, y para ahi fue y se sentó a esperar a su esposa.
A los 20 minutos la hago llamar por mi encargado y al entrar a mi oficina le dije que cerrara la puerta con llave ya que ahora empezaba su verdadera prueba. Ella ni corta ni peresoza cerró la puerta y se acercó a mi escritorio donde se sentó y aflojó un par de botones de su camisa lo que me dejó ver con más claridad ese par de melones que me iba a comer en segundos.
En eso miro por una ventanita hacia la sala de recepción y veo a su marido sentado leyendo una revista y tomando un café.
Me paré y me acerqué a mi futura empleada, al estar frente a ella le comí la boca con ganas metiendo mi lengua hasta su campanilla; ella por su parte iba recorriendo con sus manos mi cuerpo hasta agarrar con fuerza mi verga y agitarla locamente.
Ahí mismo la desnudé y empecé a comer esas tetas que me volvían loco, ella se quejaba pero no había problemas con los ruidos ya que la planta de elaboración es bastante sonora cuando se está trabajando.
Nos sentamos en un sillón que tengo para reuniones y me empezó a mamar lentamente la verga dejandola bien mojada. Yo veia como se la tragaba toda y eso cada vez me ponía más caliente y más le chupaba las tetas y esos pezones que se endurecían cada vez más. Estuvimos así un rato hasta que me puse un condón y empecé a cogerla con muchas ganas por esa concha depilada que me ofrecía. Primero estuvo a cuatro patas sobre el sillón y luego se montó sobre mi para ella misma penetrarse profundo hasta oirla decir que se había acabado. Luego se bajó y apoyó sus tetas en el respaldo del sillón para que yo desde atrás pueda entrar en su concha primero y en su ano después. Que sensación alucinante la de cogerme ese culo y el marido tomando café a unos diez metros del lugar. Ella era toda una experta y se movía para darme más placer mientras yo me aferraba a sus pechos. En determinado momento empezó a contraer los músculos de su culo y sentí que me iba a sacar la leche en cualquier instante por lo que me quité el condón y le puse la pija entre sus tetas mientras ella me masturbaba y en el momento justo que explotaba ya tenía la verga dentro de su boca y vi como se tragaba toda mi descarga, con un gesto de lujuria que hizo que siguiera acabando por varios segundos.
Una vez terminé de eyacular, me dejó la pija bien limpita y se vistió. Le invité un café y le dije que el puesto era de ella siempre que tuviera ese tipo de atenciones cuando la necesitara. Claudia aceptó de buena gana y salió re contenta a comentarle a su esposo que había conseguido el empleo. Su marido vino a agradecerme y ambos se fueron de la mano como dos enamorados. De más está decir que hemos tenido encuentros similares durante su estancia en mi negocio. En otro momento les contaré más acerca de Cludia.
Espero les guste esta entrega, los saludo desde Uruguay.
Peter.

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María 2 …

hola, me recuerdan?? sigo con mis aventuras y espero a alguien les guste lo que cuento.
Luego de mi anterior encuentro en casa de María, la vida continuó con naturalidad; ella siguió siendo mi empleada y en el trabajo todo transcurría como si nada hubiera ocurrido. Su novio venía seguido a buscarla y no había nada que me diera a pensar en volver a tener algún encuentro como el que se dio aquella noche.
Yo seguía con mi vida, bastante ajetreada por llevar adelante un negocio y también por las constantes indirectas y a veces bien directas que me daban mis empleadas cuando andaban con ganas de guerra. Ya contaré en su momento a que me refiero, pero hoy quiero cerrar el capítulo referido a María.
Se acercaba la semana de turismo, por lo que todos a su manera estaban organizando algo para hacer. Yo estaba con ganas de ir a pasar esta semana a Paysandú donde se realiza la semana de la cerveza y se junta gente de todo el país, hay espectáculos musicales, mujeres, espectáculos campestres, mujeres, mujeres, cerveza y mujeres!!
Estaba ultimando los detalles con un amigo acerca de donde quedarnos cuando aparece María con cara de pocos amigos y me dice que se peleó con el novio y si se podía venir con una amiga con nosotros.
Fue preguntar eso y mi amigo contestó que si, de una, y más imaginando que la amiga podría ser la rubia que yo le había mencionado.
Así fue, Carla y María irían con nosotros toda la semana a una carpa a las termas de Guaviyú, eso significaba lujuria extrema.
Organizamos todo, y cuando faltaba un día el novio de María se reconcilia y nos pide para ir con nosotros a lo que aceptamos siempre que fuera una amiga para no quedar rengos.
El dijo que no había problemas y llevó a su hermana, una chica de 20 años pelo castaño y un lomo de película, una carita de vicio que enseguida hizo que me olvidara de María y su noviecito.
Pues bien, el viernes por la tarde salimos con rumbo a las termas donde llegamos a eso de las 12 de la noche. Dormimos en la camioneta y a la mañana armamos las carpas. Una chica para los tortolitos y otra para los cuatro restantes.
Ese día lo dedicamos a visitar las piscinas con las calientes aguas y andar por el parque reconociendo el lugar. A la noche salimos rumbo a la fiesta de la cerveza donde todo empezó a ponerse muy caliente.
Una vez en la fiesta entre trago y trago las ninfas iban mostrando de lo que serían capaces y nosotros no nos quedamos atrás. Mi amigo enseguida se fue a la camioneta con Carla y no aparecieron como hasta una hora después, y cuando me contó que la rubia era un infierno yo no sabía que hacer pero cual fue mi sorpresa cuando se me acercó Wendy, la hermanita de Gonzalo y me dijo que ella era la suplente de María para lo que pensaba hacer con ella así que nos fuimos por ahi solos. Al llegar a la kombi no me dejó hablar ni moverme, ella solita me comió todo, pero todo; cuando empezó a chuparme la pija y me miraba a los ojos, me preguntaba si su cuñadita lo hacía igual. Que morbo por dios!! la verdad que no lo hacía igual, ya que Wendy era toda una fiera y le gustaba suplantar a su cuñada. Me la chupó, la lamió toda, me dejó los huevos bien mojados ya que me dijo que quería que se la metiera toda incluyendo los huevos; me puse a comerle las tetas que estaban de maravilla y bien duras cuando de a poco fui entrando en esa concha depilada que me engulló la verga con ganas. Así empezamos a coger fuerte y estuve a punto de meterle los huevos dentro, era tremenda desquiciada, y acababa dejando todo muy mojado. Cuando fui por el culito me dijo que no, que por hoy estaba bien, pero que en los siguientes encuentros no iba a quedar nada para descubrir. Al salir de la camioneta me hizo un comentario que me dejó más que caliente ” voy a hacer que te cojas a mi cuñada con mi hermanito cerca “. Mi verga se puso re dura y no imaginaba como lo lograría, pero de que lo hizo no tengan dudas.
Así pasaron los días y algunas noches quedabamos en el camping y otras ibamos a la fiesta.
Las noches del camping en nuestra carpa era lujuria extrema, ya que tanto Wendy como Carla eran muy afines al sexo y a oscuras de repente estaba cogiendo a una o a la otra y varias veces entre mi amigo y yo terminabamos cogiendo a la misma. Lo cierto es que María y su novio estaban a unos metros nuestros en su carpa y no demoraban mucho en hacer silencio. En cambio nosotros continuabamos por casi toda la noche metiendo bola.
Es así que llegamos al jueves, día caluroso y luego de andar por ahi de joda cuando llegamos al campamento vemos como estaba Gonzalo durmiendo en su carpa con los pies hacia afuera. Eran las 7 de la tarde, por lo que nos pareció raro. Al acercarme a la carpa en la puerta de la mía estaba Wendy y me dice al oido: mi cuñadita está en pelotas esperando que entres y te la cojas mientras el bobo de mi hermano duerme en su carpa. Nosotros vamos a estar acá afuera por si se despierta, así que no hagan ruido.
No me lo podía creer, la hermana me entregaba a su cuñada en bandeja!! De más está decir que entré en la carpa y ahí estaba María con las piernas bien abiertas y tocandose el clitoris con trermenda calentura. Yo me agaché y empecé al lamerselo hasta sentir que se mojaba toda. Luego le puse mi verga en la boca y me la chupó con dedicación, no me puse condón y se la dejé ir al fondo de la concha y cogimos despacito y en silencio durante un buen rato. Ella se acabó dos veces en esa posición, conmigo arriba por lo que me di vuelta y ella se subió sobre mi. Así comenzó a moverse en un baile sensual con mi estaca dentro de su vagina. Era de no creer, tenerla así y estando el novio apenas a unos metros dormido.
Le avisé que me acababa y ella me dijo que tenía mucha sed, por lo que le llevé al verga a la boca y ella se encargó de exprimirme hasta la última gota de leche. No dejó nada, se tomó toda la lechita, agarró su ropa y salió de la carpa avisando que iba al baño. Yo no me animaba a salir y me quedé dormido hasta que me avisan que era tarde y estaba pronta la comida. Cuando vi al cornudo abrazando a su amada casi me acabo de nuevo, pero por suerte estaba Wendy a mi lado y luego de comer tranquilamente me dijo que quería postre, ya que lo tenía merecido. Y así fue, nos alejamos un poco y entre los árboles nos hechamos un polvo de novela y esta vez pude entrar en ese culito espectacular que portaba la hermanita de Gonzalo.
Luego de terminar la semana cada uno volvió a su vida, y si bien es cierto que hubieron otros encuentros con María, ya ninguno proporcionaba el morbo de esa semana de turismo. Con Wendy la cosa duró un poco más pero nada del otro mundo, y Carla enseguida se olvidó de todo lo que ocurrió y empezó a salir con el dueño de un boliche por lo que dejé de verla.
Espero haya gustado este nuevo relato de cosas que me han sucedido, y en breve les sigo contando historias, que son mis historias.
Saludos desde uruguay.
Peter.

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María…

hola, este es mi primer relato espero que de muchos. No soy escritor pero tengo una vida sexual muy activa que se encuadra dentro de lo prohibido por lo que no puedo hablarlo con cualquiera.
Me llamo Peter ( no es real) y todo comienza luego de mi divorcio. Yo tenía 26 años y era dueño de mi propio negocio. Era una fábrica de golosinas donde trabajaban unas 30 personas. Hasta ese momento mi vida había sido normal, sin sobresaltos pero al divorciarme noté que me era muy fácil relacionarme con las mujeres.
La historia de hoy es la siguiente: María.
Ella era una empleada mía en esos momentos, contaba con 19 años, de piel blanca, pelo negro ojos café, flaca pero con buena figura, y medía 1,70 m aproximadamente. Acostumbraba vestir pantalones negros pegados al cuerpo lo que le hacía ver un culo de novela.
María tenía un novio que de vez en cuando se le escapaba con alguna excusa poco creible, por lo que ella andaba bastante enojada. Es en una de estas ocasiones que me la encuentro luego de cerrar el negocio en una parada de bus; charlamos un rato y me cuenta que vive con una amiga y me dice si quiero acompañarla y de paso cenamos juntos los tres.
Yo acepté ya que no tenía nada para hacer. Una vez en la casa me presenta a su compañera que se llamaba Carla, una rubia imponente, pura teta y culo y una cara de vicio que solo de mirarla se te paraba todo.
Pedimos unas pizzas y un par de cervezas y vimos algo de tv cuando un fulano vino a buscar a la rubia y se fueron en su auto a coger por ahi.
María me contó lo de su novio y yo le dije que andaba bastante solo en esos momentos por lo que entre charla y charla cerveza de por medio terminamos comiendonos las bocas de manera bastante salvaje. Por momentos me acordaba que era empleada mía y me frenaba pero ella estaba tan caliente que me siguió buscando hasta que en un momento se sentó sobre mí y empezó a refregar ese culo alucinante en mi verga. Le comí las tetas, chupé los pezones, y ella me lamía el pecho hasta llegar a mi cintura donde abrió mis jeans y luego de bajarmelos junto con el boxer se puso a chuparme la pija con unas ganas que tuve que pensar en otras cosas para no llenarle la boca de cremita.
Cuando sentía que ya no aguantaba más me paré y la acosté a ella sobre una mesita que había en su living. Le quité sus pantalones negros super ajustados que llevaba y pude ver un tanga hilo dental negro con encajes que llamaba a comerlo. Lo corrí un poco y empecé a lamer el clítoris de una conchita bien depilada y que estaba muy pero muy mojada. Apreté ese botón con mis labios, con los dientes, mientras metía dos dedos en su agujerito húmedo, y así estuve un buen rato hasta que sentí la presión de sus piernas en mi cabeza, señal que se estaba acabando. En eso me dice que se la meta bien adentro pero yo antes mojé un tercer dedo y estuve un ratito con dos dedos en su concha y el tercero en el culito que me volvía loco.
Ella se veía gozando hasta que me mira a los ojos y con una cara de perra total me dice que me la coja ya.
Fue recién ahí cuando le metí mi verga en la concha de una hasta el fondo, cabe decir que no tengo una pija de 20 cm, por lo contrario soy un tipo normal y no mide más de 15 o 16 cm pero al estar bien dura su diametro es algo grueso. No tuve miramientos y se la metí al fondo de una y empecé a meter y sacar con mucho ímpetu. Ella se agarraba de la mesita para que no la tirara con mis embestidas; al rato le dije que se diera vuelta y se puso en cuatro patas y se la metí de nuevo pero esta vez con lentitud. Me encanta tener una mujer en esa posición y cogerla lentamente. Ellas mueren con eso, se los aseguro. Mientras le estaba dando bomba no podía dejar de mirar y pensar en romperle el culito tan tentador que tenía. En un momento veo que mi pija empieza a salir muy mojada y con algo blanquecino por lo que le pregunté si se había acabado. Al confirmarme que así era no dudé en probar ese ano, así que usando su acabada le fui dilatando el agujerito con mis dedos, y luego le metí la verga despacito hasta que no la vi más.
Apenas si se quejó, lo que me dio a suponer que era algo que hacía seguido, por lo que empecé a entrar y salir más violentamente hasta que no pude aguantar más y le dije que me quería acabar en su boca.
Se la saqué del culo, la pasé un poco por la concha para que estuviera más caliente y se la puse en la boca donde me dejé vaciar.
Era alucinante ver esa carita con los ojos cerrados y como iba tragando mi leche que debo decir es bastante espesa, mas bien una crema.
Luego de tragarse todo y encargarse de dejarme bien limpito me invitó con un café.
Cuando me fui de su casa nos despedimos con un buen beso y quedamos que nos veíamos al otro día en el trabajo.

Espero les halla gustado esta primera entrega de varias más.

un saludo cordial desde uruguay.
peter.

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