Mi alumno particular

En cuestión de pocos minutos mientras lo besaba me empecé a sacar la ropa, él quedó petrificado ante todo esto y cuando menos se dio cuenta me arrodillé al borde de la cama para empezar a comer y saborear lo que ya en él se estaba poniendo duro, estuve unos 10 minutos allí comiendo todo, desde sus amigos gemelos hasta la cabecita que cada vez estaba más colorada e hinchada.

Hola a todos, ante todo quiero decirle que después de conocer esta página y de relacionarme con varios jóvenes voy a contar como empecé en este mundo y en este tema que para mi era solo una fantasía y nada más.

Me llamo Mónica, actualmente tengo 44 años, una hija de 25, soy divorciada hace ya más de 6 años, soy profesora universitaria en una localidad de aquí de Bs. As., Argentina y físicamente me considero aún llamativa, ya que paso horas en un gym y comprando alguna que otras cremas. Me beneficia mucho la forma de vestirme ya que es a la moda y no tengo problemas con el que dirán, ya que no le debo nada a nadie.

Esta historia pasó más o menos hace 4 años atrás, yo tenía 40 y él un alumno mío de la facultad tenía 18, yo hacía 2 años que no tenía nada de nada por que después de divorciarme me preocupé solo por mi y mis cosas y no en aventurarme, era una persona de prejuicios con respecto a los jóvenes, aunque algunos ratones rondaban en la cabeza mía, nunca me fijé en ellos como para concretar algo.

Este alumno aquí lo llamaremos (X) era muy particular era de observarme todo el tiempo como petrificado, era de acercarse a preguntar cualquier cosa con tal de mirar el escote y era el que primero se sentaba en la primer fila para tenerme cerca, lo he descubierto miles de veces mirándome las piernas por debajo del escritorio, o haciendo comentarios cada vez que me daba vuelta.

Él era común, ojos marrones, estatura normal, ni delgado ni gordo común, pero si muy mirón, se quedaba fuera de hora para hacerme cualquier pregunta sobre el tema tratado o algo que yo me daba cuenta que inventaba en el momento y era de halagarme en todo desde mi letra hasta mi auto, cuando a veces me acompañaba hasta el estacionamiento. Todo empezó porque como ustedes sabrán aquí damos los mail de consulta para alguna duda que tengan sobre la materia o notas.

Un día recibí un mail con la dirección inventada con un nombre loco, en el cual decía que le encantaba como explicaba la clase, lo dulce que hablaba, pero lo que más le llamaba la atención era la forma en que me vestía, los tacos que usaba y lo bien que me maquillaba, rápidamente relacioné ese mail con X y me eché a reír, pero a la vez a darme vuelta la cabeza para probar lo que aún no hablaba de mí.

Nos citamos cerca de un hotel, yo estaba recaliente ese día, él me decía de lo buena que estaba y lo puta que era, yo volaba…

Todo eso me excitó, entonces lo que hice rápidamente mientras nos besábamos y tocábamos, fue buscar dinero en mi cartera para ir rápidamente al hotel más cercano. Una vez adentro nos tocábamos y besábamos con pasión, él no era virgen, hacía algo ya sabía, rápidamente le saqué la ropa y le bajé el pantalón que llevaba y el bóxer y frente a mis ojos vi salir algo que hacía tiempo no veía.

Un gran y enorme pedazo de carne durísimo como una roca y un tanto húmeda por el juego, rápidamente lo tomé entre mis manos y lo toqué mientras lo besaba en la boca, de golpe sentí como una gran explosión mojaba y manchaba la pollera que llevaba en ese momento, X se empezó a disculpar no sabía que hacer hasta que lo calmé y le dije que yo sabía como resolver eso.

En cuestión de pocos minutos mientras lo besaba me empecé a sacar la ropa, él quedó petrificado ante todo esto y cuando menos se dio cuenta me arrodillé al borde de la cama para empezar a comer y saborear lo que ya en él se estaba poniendo duro, estuve unos 10 minutos allí comiendo todo, desde sus amigos gemelos hasta la cabecita que cada vez estaba más colorada e hinchada.

Mientras lo miraba a los ojos, él tomaba mi cabeza y decía groserías que me ponían a mil, cuando me di cuenta que ya estaba, lo tumbé en la cama, tomé su pene, le coloqué el preservativo que estaba sobre la mesa de luz y lo introduje en mi vagina, grité como una loca porque dolía, hacía bastante que no sentía eso.

Mientras inclinaba la espalda hacia atrás y con mis manos tomaba mis tacos como para hacer equilibrio estuve saltando sobre él un poco más de 8 minutos hasta que de golpe tomó mi cintura y me tiró a un costado de la cama, dándome la orden de que me pusiera en cuatro y que dejara de gemir como una loca por que iban a echarnos.

Apenas lo hice, él se puso detrás de mí y lo volvió a meter por la vagina, pero esta vez bien duro mientras me tiraba del pelo y en ocasiones me daba nalgadas, así hemos estado unos 10 minutos más hasta que de golpe se frenó y la sacó, se quitó el preservativo y sin media palabra me tomó del pelo y dirigió mi cabeza bien enfrente de su pene, apenas sintió mi respiración cerca, un gran charco de leche enchastró toda mi cara, mi pelo y boca, la cual atiné a abrir para recibir el segundo chorro y así hasta el final donde ambos nos vestimos a la apuradas, pagué el hotel y nos fuimos.

Lo dejé a 5 cuadras de su casa con la idea de vernos en otra ocasión y tener muchos más encuentros que este.

Espero que les haya gustado esta historia de mi vida.

Autora: Mónica

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