En la sauna con mi hermana

Ella empezó a mamar deliciosamente. Como sentí que ya me iba a venir decidí sacarla y ella abrió sus piernas dejando ver una panocha indescriptiblemente deliciosa, labios súper estrechos, negros con anaranjado, y llenos de vello empapado de sudor y extremadamente lubricados; se la metí completa y en cuatro entradas comenzó a gritar, sentí como se venía y dejé salir litros de esperma.

Somos una familia muy conservadora, tengo una hermana, Laura de 18 años, yo tengo 23; la semana pasada hubo vacaciones en México y mis papás nos enviaron de vacaciones a Alemania, a casa de mi tía, quien se casó con un alemán.

Nos recogieron en el aeropuerto y nos dieron un pequeño cuarto para compartir mi hermana y yo. En la cena conocimos a mi primo Häns de 20 años, muy alto y delgado, buena gente. Al día siguiente nos invitó a nadar en un río que pasa a unos metros de su casa; allí empezó una aventura increíble, que solo de acordarme me endurece la verga y me invita a masturbarme cada vez que traigo a mi memoria lo sucedido.

Como es bien sabido, los europeos no son tan calientes como nosotros, los latinoamericanos; mi hermana y yo caminamos siguiendo a mi primo, cargando nuestras toallas y trajes de baño. Llegamos a una pequeña cabaña de madera junto al río Aasbergtörft, en su interior había un gran cuarto con pequeños ganchos para colgar la ropa y una pequeña puerta para entrar en un baño sauna.

En cuanto entramos mi primo comenzó a quitarse la ropa, me quedé congelado cuando vi que mi hermana abría su maleta y también se desabrochaba la blusa; Häns estaba al lado de mi hermana dejando ver su larguísima verga rodeada de muchísimo vello rubio y unos gigantescos huevos, mientras ella veía de reojo sin parar de desnudarse.

Yo nunca había visto a mi hermana desnuda, sus tetas tienen unos pezones gigantescos y negros, su panocha es una deliciosa almohada de vello negro jamás depilado. Me quité la ropa junto a mi hermana, mientras Häns entraba al pequeño sauna; Laura, doblaba su ropa sin inmutarse de que yo observara su deliciosa conchita y hermosas tetas. Me dijo mientras miraba directamente a mi verga semi-erecta, mucho más pequeña que la de Häns pero más ancha y cabezona.

– Lista, ahora si un rico sauna.- Espérame que cuelgue mi ropa – le dije mientras me paraba frente a ella, que estaba esperando sentada, mirando directamente mi verga.

Entramos al sauna y Häns estaba acostado a lo largo de la parte alta del pequeñísimo baño sauna, nos sentamos uno junto al otro; para entonces mi verga ya estaba a su plenitud de erección, pero como doblé las piernas tapaba mi calentura.

Estoy seguro de que mi hermana estaba igual de caliente. Häns salió de la sauna, se puso su traje de baño y se tiró junto al río. Como mi verga no bajaba, me quedé con mi hermana, quien decidió recostarse a mi lado, en ese instante bajé mis piernas permitiendo que mi erección monumental fuera visible. A los pocos segundos ella se incorporó, sudando, y al ver mi verga no pudo aguantar un suspiro de susto.

– ¡Uffffff! ¿Queee pasooooo? La tienes inmensa… – Este, lo que pasa es que, Umm, es que está súper caliente el sauna.

No dejaba de mirar mi verga, de hecho se acostó y se acercó tanto que no aguanté y tomando con mucho cuidado su cabeza introduje mi pene en su boca. Ella accedió y empezó a mamar deliciosamente. Como sentí que ya me iba a venir decidí sacarla y automáticamente ella abrió sus piernas dejando ver una panocha indescriptiblemente deliciosa, labios súper estrechos, negros con anaranjado, y llenos de vello empapado de sudor y extremadamente lubricados; se la metí completa y en cuatro entradas comenzó a gritar, sentí como se venía y dejé salir litros de esperma.

No creo necesario comentarles cómo cogimos durante los cinco días que vacacionamos, en la noche lo único que hacíamos era mamarnos verga y panocha, culo y tetas, y acabábamos cogiendo riquísimo. Como les comenté somos una familia conservadora y a nuestro regreso seguimos igual, solo hemos incorporado esta novedad europea, que asimilamos naturalmente sin ningún conflicto.

Les recomiendo que si cuentan con una hermanita cachonda vayan a este río alemán, sin duda por lo menos van a conocer la forma de sus tetitas y panocha; no se van a arrepentir, créanme.

Autor: Carlos

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