Aventura con mi esposa

La historia que les narro es verdadera y es una de las aventuras que hemos vivido con mi esposa, ella al principio no le gustaba la idea de hacerlo con otro hombre, y a mí por alguna razón que desconozco me gusta que hagamos tríos HMH, en otra oportunidad les contaré como nos iniciamos en esto.

Sonia, así se llama mi esposa y yo salimos a encontrarnos con Henry nuestro amigo para hacer un buen trío, le pedí a Sonia que se llevara una blusa de seda blanca transparente y que no llevara sostén ya que tiene uno senos grandes que provoca manosearlos cuando se viste de esta forma.

Como vivimos a las afueras de Bogotá, nos tardamos un rato hablando de las fantasías que teníamos y esto fue caldeando el ambiente y Sonia se fue calentando, lo sé por la forma como me mira, al llegar al apartamento de Henry, ella se bajó para anunciarnos en la portería, El bajó y me indicó donde dejar el carro, cosa que era muy difícil pues el parqueadero es bastante pequeño, le dije a Sonia y Henry que se adelantan ya que iba a tardar un rato mientras ubicaban un carro que estaba varado.

Los dos subieron y una vez allí Sonia entró al excusado, al salir Henry se había sentado en la barra y charlaron un rato, Henry le tomó la mano de Sonia y la acercó hacia él, quedando así ubicada en medio de las piernas de él y ya sin mediar palabra se besaron y enlazaron su lenguas, y por la posición en la que se encontraban le fue fácil a Sonia rozar sus senos contra el miembro de Henry que por supuesto ya está bien firme.

Henry le tocaba los senos por encima de aquella blusa que revelaba la excitación que ella tenía, Sonia le desabrochó el pantalón y dejó libre aquella polla que estaba bien erecta y empezó a besarla y recorrerla de arriba abajo con su lengua hasta llegar al glande, y de inmediato se la metió toda a la boca dándole una mamada de ataque, hasta que Henry llego en su boca y Sonia se tomo todo el semen que salía a chorros de esa verga que tanto le gustaba.

En ese momento entré al apartamento y Sonia estaba en la gloria, aun tenía rastros de semen en su boca, y se sintió algo mal por haberlo hecho así, pero está bien caliente, me invitó a sentarme junto a Henry y me dio una buena mamada y esta vez alternaba con la verga de Henry y la mía, hasta que me corrí en su boca, definitivamente Ella sabe mamar muy bien.

Charlamos de cosas sin importancia y luego Henry colocó una cinta porno en la tele y nos invitó a la alcoba, yo entré al baño para asearme un poco, al salir vi a Henry tendido en la cama boca arriba y con los pantalones en las rodillas y Sonia le estaba dando una mamada, dejando su trasero a mi alcance, le bajé los pantalones y la penetré.

A ella le gustó mucho porque está bastante lubricada y mi miembro entró con gran facilidad, la mamada que le hacía a Henry le hacía decirle a Sonia que siguiera haciéndolo que mamaba muy rico, hasta que Henry nuevamente llegó en su boca y Sonia me pedía que le hiciera más rápido hasta que me corrí dentro y tuvo un gran orgasmo, nos quedamos los tres tendidos en la cama descansando un buen rato.

Sonia estaba en medio y recostó la cabeza en el hombro de Henry y empezó a tocarle el pene hasta que lo puso firme de nuevo y él la llevó suavemente con la mano para que le se lo mamara a lo que ella no se resistió, yo solamente me dediqué a verlos.

Ella se ubicó bien para poder meterse esa verga en la boca y así estuvo uno minutos, luego él le pidió que se acostara boca arriba y puso sus piernas en sus hombros y le metió toda su verga hasta los huevos y así la tuvo hasta que se corrió dentro, luego le pidió que le limpiara la verga con la lengua lo que Sonia hizo con todo gusto, la recorrió con gran placer y después me pidió que la tomara que quería sentir que llegara dentro de ella, mi pene entró con gran facilidad puesto que la leche de Henry la lubricaba bien, llegué rápidamente dentro de ella y luego me limpió mi pene de la misma forma que a Henry.

Autor: sisfer

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Trío en Bogotá

Ella pidió que le metiéramos los penes al tiempo, yo metí el mío y luego empecé a sentir como el miembro de Henry empezaba a hacerse paso, ella se acostumbró a esta nueva forma, Henry empezó a mover su miembro y que sensación tan rica, junto con ella sentíamos como entraba y salía, luego yo también empecé a moverme. Sonia gemía de placer, a esa altura ya había tenido dos orgasmos.

Era jueves en la tarde cuando recibí una llamada de Henry yo estaba en la oficina y me dijo que quería que nos reuniéramos esta noche en su apartamento. Llamé a Sonia y le comente la invitación y quedamos de encontrarnos Puente Aranda, y que de allí salíamos para el apartamento de Henry.

Sonia es una mujer trigueña mide 1:65, su cabello es largo y algo ondulado, tiene senos grandes y hermosos y sus pezones son sobresalientes y duros cuando está excitada. Sus piernas son bonitas…

Al llegar a casa de Henry nos recibió muy bien, estaba haciendo ejercicio, tenía puesta una camiseta y una pantaloneta nada más, entramos y curioseamos acerca de sus pesas y de cómo hacia ejercicio, luego nos brindo ron y charlamos un rato de nuestras experiencias en un club nudista, (después les relato esta parte), en tanto se le notaba la tremenda erección que tenía, no la podía disimular, Sonia se quitó un suéter de lana que llevaba ya que el ambiente del apartamento es cálido. Solo allí me fijé (nos fijamos con Henry) que llevaba puesta una hermosa blusa transparente que dejaba ver claramente sus senos y noté que a partir de ese momento Henry no le quitó los ojos de encima. Sonia era consciente de ello y no perdía la oportunidad de dejarse ver. En ese instante la erección de Henry era notoria, la conversación giraba en torno al sexo y a fantasías que nos gustaría realizar.

Sonia y Henry no disimulaban sus miradas, los pezones de Sonia se veían claramente y ese brillo en los ojos, sabía que algo estaba a punto de suceder. Sonia y yo estábamos sentados en la alfombra y Henry estaba en un banco de ejercicios, entonces Sonia me miró a los ojos como pidiendo que la dejara hacer. Yo le hice un guiño y sin mediar palabra ella se fue a gatas hasta alcanzar a Henry, quien simplemente se dejó llevar, Sonia bajó su pantaloneta y allí estaba ese miembro totalmente erecto, ella empezó a besarle los muslos hasta que poco a poco se acercó a su pene y le daba besos por todos lados.

Henry me miró, yo solo atiné a decirle que hiciera el cabello de Sonia a un lado para poder disfrutar de aquel espectáculo, Sonia empezó a acariciarle los huevos con una mano y con la otra sostenía su gran falo, al cual jugaba con su lengua recorriéndolo de arriba abajo, recorriendo el glande como si se tratara del más delicioso de los helados, Henry estaba sentado allí con los ojos cerrados disfrutando aquella mamada tan intensa que Sonia le daba, no pasó mucho tiempo cuando supe que él se iba a correr, y Sonia lo sabía y le dejó que llenara toda su boca con su carga. Los gemidos de Henry y de Sonia se escuchaban y para mí era muy rico verla así, arrodillada en medio de las piernas de otro hombre tomándose su leche, viéndola como disfrutó aquella mamada…

Luego entramos a la alcoba, Sonia se había despojado s su sostén sin quitarse aquella vaporosa y transparente blusa, se veían ahora más claramente sus pezones erectos, yo estaba que no podía más, así que liberé mi pene para que ella me diera también una buena mamada y así lo hizo, tomó mi pene entre sus manos, se acercó y empezó a lamerlo de arriba abajo.

Entre tanto Henry estaba sentado detrás de ella y la recorría con sus manos por todas partes, allí cambiamos de posición, Henry se recostó en la cama dejando que Sonia se sentara en su miembro, ella se movía de arriba a abajo se veía que disfrutaba, yo me paré en la cama y le ofrecí mi pene el cual devoró enseguida, y así estuvimos un buen rato, como Sonia en esa posición le daba la espalda a Henry, él la tomó por los hombros y lentamente la recostó sobre su pecho, entonces veía claramente como la penetraba y le hacía el amor con ganas, ella pedía más, entonces él me dijo que así era fácil que los dos la penetráramos.

Me arrodillé y empecé a meter mi pene en forma alternativa con el de él, era delicioso ver como lo estábamos haciendo, ella pidió que los le metíamos los penes al tiempo, al principio fue algo difícil la sensación era extraña yo metí el mío primero y luego empecé a sentir como el miembro de Henry empezaba a hacerse paso hasta que logró entrar y así pasó un momento mientras ella se acostumbró a esta nueva forma, luego Henry empezó a mover su miembro y que sensación tan rica, junto con ella sentíamos como entraba y salía, luego yo también empecé a moverme.

Sonia gemía de placer, a esa altura ya había tenido dos orgasmos, disfrutamos como locos, el punto más rico fue cuando Henry volcó toda su leche dentro, yo sentí todos sus jugos calientes que sensación tan increíble, a los pocos segundos vino mi descarga y los tres llegamos a lo máximo, no queríamos que el momento acabara, los tres fundidos en uno, nuestros cuerpos, nuestros penes y nuestros jugos al tiempo. Que sensación…

Autor: sisfer

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Hermanito enfermo

Me hacía gemir como una loca, arañé su espalda, él metió sus dedos en mi culo y su lengua muy dentro de mi boca. Le pedí cambiar de posición, tomó mis piernas y las puso al hombro y me penetró sin parar una eternidad. Sentí que llegué a la luna más de una vez era lo más rico y maravilloso que una mujer puede sentir. Le dije al oído más fuerte y ya estábamos corriéndonos juntos.

Les quiero contar una historia que me sucedió con mi hermano. Mi nombre es Janeth y el de mi hermano es Henry. Nosotros vivimos en la ciudad de Huancayo-Perú. A media cuadra del parque los héroes del distrito de Chilca. Él tiene 23 años y estudia Medicina en la UPLA y yo tengo 19 añitos y estudio odontología en la misma universidad.

Era uno de esos tantos días en el cual mi hermano se enfermaba de los pulmones ya que el pobre tiene principio de cáncer al pulmón. Estaba echado sobre la cama débil y triste. Así que me acerqué al filo de su cama para poder consolarlo en su tristeza. Ya te vas a poner mejor le decía. Me recosté al lado de él y tomé su cabecita para que pueda recostarse sobre mis pechos. Se acomodó y nos quedamos en silencio. Aquel día tenía que salir con mi enamorado y más tarde con Luis otro enamorado. Pero al llegar la noche él me pidió que no lo deje porque sentía mucho miedo quedarse solo.

Está bien le dije. Pero voy a llamar a Arturo para avisarle que ya no saldré le dije. Arturo es su mejor amigo y mi enamorado. También llamé a Luis. Luis es el chico con el que le engaño a mi enamorado, un estudiante de odontología. Bueno así que regresé y me alisté para dormir con el pobrecito de mi hermanito. Hazte a un lado le dije y él se arrimó con una sonrisa de felicidad ya que estaba muy asustadito.

Ya en la cama escuché la voz de mi madre que me dijo que lo arropara bien y lo cuide mucho. Ella es obstetra.

Bien le dije, lo abracé y él también lo hizo. Nos quedamos quietos y en silencio cuando me di cuenta que mi chochito estaba rozando una puntita durita. Yo pensé que era un botón de su ropa de dormir, pero cuando él se acomodó más cerca de mí sentí que era una cosa muy grande. Estaba sintiendo el pene de mi hermano. Acaricié su nuca tratando de consolarlo y él me apretó más a su cuerpo y no saben qué bien sentí.

Era maravilloso sentir cómo esa cosa iba creciendo poco a poco muy cerca de mí. Pronto sentí que mi vulva también empezaba a hincharse más y más y a ponerse húmeda y caliente. Mi pecho se agitaba era fantástico. No sé por qué empecé sin querer a besarlo en la oreja y él me dijo que nunca olvidaría esto. Y también empezó a besarme en el cuello. Él me estaba acariciando y yo nada pude hacer para impedírselo. Sentía sus grandes manos acariciar mi espalda. Era tan rico.

Poco a poco empezó a meter su mano dentro de mi pijama para poder apretar mis nalgas redondas y apretujarlos con pasión y dulzura. Era tan rico que lo estaba disfrutando. Así que me eché boca arriba y el hizo lo propio sobre mí. Tomó mis pechos entre sus dedos y me decía que nunca creyó que esto era posible pero que era lo más maravilloso y me besaba sobre mi ropa. Se movía rítmicamente y con fuerza como si tratase de hacerme sentir su órgano grande y duro. Mi chocho estaba húmedo y reventando de calor.

Ni Arturo había hecho eso antes. Aunque Luis en una oportunidad me besó los pezones de lo más rico pero nada más. Henry era todo un poder de placer. Poquito a poquito fue desabotonando mi ropa para dejarme desnuda. Lo primero que hizo sin pensarlo dos veces fue mordisquear mis tetas, redondas y erectas. Tomé sus huevos entre mis manos y le dije:  mételo.

Ni terminé de decirlo y empezó a desnudarse con locura con ira pero deliciosamente. Acomodó a su preciosura en el umbral de mi huequito y de un solo tiro me penetró sin que mi vagina se diera cuenta que ya estaba siendo frotada y desflorada sin compasión. Mi hermanito, mi primer hombre, mi primer coito. Explotaba en humedad y lujuria quería tenerlo dentro muy dentro por siempre y para siempre.

Me hacía gemir como una loca, arañé su espalda, él metió sus dedos en mi culo y su lengua muy dentro de mi boca. Le pedí cambiar de posición para así sentir en mi vientre a su pene largo y hermoso. Tomó mis piernas y las puso al hombro y me penetró sin parar una eternidad. Sentí que llegué a la luna más de una vez era lo más rico y maravilloso que una mujer puede sentir. Le dije al oído más, más fuerte y guauuuuuuu, ya estábamos corriéndonos juntos y eyaculando nuestros líquidos.

Nunca lo olvidaré. Qué delicia. Él seguía moviéndose y contrayéndose como si tratará de vaciar la última gota de su líquido caliente y abundante. Me seguía besando mis tetas tiernamente hasta que me quedé satisfecha de sus labios y de su saliva sobre mi cuerpo. Poco a poco nos tranquilizamos mientras me apretaba mis nalgas. Uffff… ¿chicos pasa algo?… preguntó mi mamá. No mami respondí con el poco aliento que me quedaba.

Si supiera que su hijita ya no era más una niña sino una mujer con mucho semen dentro y lo mejor de su propio hijo enfermito.

Bueno preciosos quieren que les cuente más… ahora puedes encontrarme en la casa de Arturo… ¿Luis?…me hizo más de lo que mi imaginación pudo alcanzar y me dejó. Luego les contaré la historia de la pinga de mi abuelo.

Autora: Janeth

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