Mi Amiga Catalina

Hace muchos años atrás, conocí una familia compuesta por una madre y sus dos hijas, la menor llamada Catalina, ella tenia 18 años y yo 21, siempre yo los visitaba porque me gustaba mucho la mayor Olga, pero un día ayudando hacer las tareas a Catalina, me acerque poco a poco atraído por un olor extraño, seductor y todo empezó cuando roce sus pelos del brazo con mi nariz, y me sentí totalmente atraído sexualmente por ella.

Catalina, es morena, pelo largo negro y velluda en sus brazos, axilas y vagina, inclusive  en su ano, al pasar el tiempo, fue aumentado la intensidad en nuestros encuentros y nunca nos dijimos nada, cuando ella cumplía ya los 19 me dijo que le dolía el cuello y yo le empece a masajearlo hasta que ella abrió sus piernas y me dijo que le mordiera el cuello.

Read more

Me gusta / No me gusta

Las hermanitas

Sentí como su culito apretaba mi pija y Fabi pegó un grito, empecé a metérsela hasta el fondo ella gritaba y clavaba sus uñas en el sofá, pero se notaba que lo disfrutaba, yo seguía hasta sentir sus nalgas golpear con mi huevos, saqué mis dedos del culo de Lore y me dediqué exclusivamente a Fabi, apretaba sus tetas y ella gritaba hasta que no aguanté más y me vine como nunca en mi vida.

Hola a todos, esta es la primer historia que cuento; es algo que me pasó hace un par de semanas y no puedo decírselo a ningún conocido, por eso los elegí a Ustedes para relatárselos: Yo tengo 29 años y hace 3 estoy de novio con una chica que obviamente ya piensa en matrimonio, pero a mí la idea de casarme solo me parece que sería negarme a poder tener sexo con otras mujeres y por eso no puedo ni pensar en ello. Igualmente nunca había engañado a mi novia, yo siempre fui muy tímido y las mujeres que se fijan en mi (algo que, modestamente, me pasa bastante seguido) siempre me han intimidado mucho y lo único que logro, cuando alguna se insinúa conmigo, es excitarme y desquitarme con mi novia.

Lo que me pasó ha cambiado mi vida completamente desde hace 15 días: Al lado de mi casa viven dos hermanas hace ya muchos años, Fabi de 23 años y Lore de 31. Si bien estas mujeres están muy buenas yo nunca las miraba con ojos de hombre porque nos habíamos criado juntos y eran como si fueran mis primas o algo por el estilo. La madre de ambas vivió con ellas hasta hace 2 años atrás, cuando Lore (la mayor) se casó y junto con su marido ocuparon esa casa. Pero el matrimonio duró solo 3 meses y como la mamá de las chicas se había juntado con un tipo, Fabi se vino a vivir nuevamente con su hermana.

Un día, me disponía a arreglar el techo del quincho del fondo de mi casa, por lo que tuve que subirme al mismo para ver cuál era el problema. Al hacerlo observaba todo el patio de la casa de las chicas ya que hace unos años hemos construido un muro que nos separa y obviamente obstaculiza la visión. Al mirar vi que Fabi, la menor de las hermanas, estaba tomando sol con una tanguita infartante, ella no podía verme ya que me tapaba un árbol, por lo que decidí observarla más detalladamente. Esta situación, aunque tonta, no dejaba de excitarme, era algo raro poder mirarla con ese cuerpo impresionante toda transpirada sin que ella supiera de mí.

Lentamente comencé a recorrer su figura y me di cuenta de lo espléndida que estaba, era increíble como esa chica que jugaba conmigo de niños, ya era una mujer, ¡Y que mujer! Empecé a tocarme mientras miraba esos pechos que parecían tener el tamaño ideal, bien redondeados y esa tanguita súper pequeña que llegaba a perderse entre sus piernas, y su cuerpo mojado por la transpiración dejaba caer gotitas que le recorrían todo el cuerpo hasta perderse en su ombligo. De repente y sin querer produje un ruido que hizo que Fabi desviara la mirada hacia donde yo estaba. No sabía qué hacer entonces fingí que trabajaba y ella me saludó con una sonrisa muy picarona en su rostro, como si se hubiera dado cuenta de todo. Mi inexperiencia me hizo pensar mil cosas y me preocupaba que ella pensara que ya haya subido al techo solo para espiarla, cosa que en un primer momento no era cierta.

Pero para mi asombro, me empecé a dar cuenta que Fabi se desprendía el corpiño de su malla, como para hacer topless, por lo que no dudé en girar la cabeza para volver a verla. Ella sin siquiera inmutarse por mi presencia, recorrió sus pechos, que ya dejaba ver unos pezones pequeñitos y como para comérselos, se pasó bronceador apretando esas tetas con mucha fuerza como para que yo lo notara (estoy seguro de ello), se paró y casi como si se hubiera aburrido de mi, se puso boca abajo y tomó sol de espaldas. Aunque su culo era espectacular, todo mojadito y con la tanguita metida hasta el fondo, yo no podía dejar de pensar en que esta mujer estaba esperando que yo cruce el muro y le haga el amor allí mismo. Sin embargo yo era tan tonto que bajé del techo, fui a casa y me masturbé como loco pensando en ella. Yo creía que esto era todo, que de aquí en más, de vez en cuando yo subiría al techo, la vería, me masturbaría y quien sabe algún día vería sus pechos otra vez. Sin embargo, esa misma noche, yo estaba solo en casa cuando Lore, la hermana mayor, vino a pedirme si podía cambiarle la rueda al auto porque estaba pinchada.

Obviamente no dudé pero mi miedo de ver a Fabi después de lo que había pasado a la tarde era terrible, no sabía si me diría algo o si simplemente lo dejaríamos así, lo cual iba a hacer yo. Cambié la rueda, algo muy común para mí, porque me encanta la mecánica, (cosa que las chicas sabían) sin ver en ningún momento a Fabi, por lo que deduje había salido y cuando volvía a casa Lore me dijo que no me dejaría ir sin pagarme el favor. Sin dudas en mi mente la idea de cobrarme (como todos piensan) pasaba una y otra vez, pero lógicamente nunca diría una cosa así, por lo que le hice un chiste sobre que me lo cobraría pidiéndole algún día un poco de azúcar (ven lo ingenuo que era). Lore se acercó a mí, apretó sus pechos contra mi cuerpo mirándome fijamente a los ojos y me dijo que tenía una cervecita bien fría en la heladera para por lo menos sacarme la sed por mi trabajo.

Acepté, volvimos a entrar a la casa, trajo una cerveza helada, como si la tuviera preparada, y la tomamos en segundos. Allí trajo otra y otra y otra, y al darme cuenta ya estábamos hablando de nuestras experiencias sexuales, materia que tenía muy presente aparentemente porque tenía miles de historias. Yo relataba las noches y noches que cogía con mi novia solamente. En un momento empezó a acariciarme la entrepierna como si nada, seguía hablando de otra cosa y me pasaba la mano una y otra vez. Yo estaba que explotaba, ella seguía relatándome como se la chupaba a su ex novio mientras me desabrochaba el pantalón, me bajaba el cierre y empezaba a masturbarme. No sabía qué hacer, ella lo tomaba como si no estuviera haciendo eso, seguía con sus historias y me hacía una paja que me moría.

De pronto se paró y mientras me preguntaba si traía otra cerveza, se levantó la pollerita, bajó su bombachita, tenía un culo espectacular, era grande pero firme y su conchita estaba toda depilada, yo no decía una palabra, ella agarró mi pene, que estaba que reventaba de erecto, se sentó encima mío y lo metió en su conchita húmeda pero muy calentita e increíblemente estrecha, era como si fuera la concha de una niñita, tal vez era porque mi pene estaba tan duro como nunca creí que pudiera estar.

Mirándome a los ojos me decía ¡cogeme, cogeme! mientras saltaba encima mío, yo no podía más, me dijo “pedime lo que quieras, te voy a dar todo”, yo estaba tan a gusto que no me animaba a echar a perder ese momento haciendo alguna petición estúpida, por lo que no dije nada. Ella insistió, “¿dale, que querés?”, y añadió “mi culo, una chupada, mi hermana”, ¿Ehhhhh?, no podía creerlo, me estaba ofreciendo a su hermana, yo la miré sorprendido, mientras ella seguía saltando arriba mío, y me volvió a decir: “Sí, mi hermana, la que espías desde tu casa, ¿la querés acá?”.

En ese momento paró de saltarme mientras sentí como acababa, me clavó las uñas en la espalda y me puso un pezón en la boca para que se lo chupe. Yo no acabé pensando en lo que me dijo, ella sacó mi pene aún erecto de su vagina, se paró y tomó una mano detrás de una puerta, era Fabi, que estuvo todo el tiempo en su pieza con una camarita filmando todo. Lore le dio un beso en la boca a su hermana, metiéndole la lengua hasta el fondo y me dijo: “ahora le toca a ella”, yo seguía tirado en ese sofá con mi pija durísima. Fabi me dijo “así que te gusta espiar, vas a tener que cobrarme el favorcito del topless”, se levantó la remerita que tenía puesto (lo único que tenía puesto), me tiró al piso y con sus rodillas sostenía mis brazos mientras me puso la concha en mi boca sosteniendo mis cabellos con sus manos y me decía chúpame, ¡chúpame que no aguanto!

Comencé a meterle la lengua hasta el fondo, ya estaba todo mojadita por lo que deduje que se estuvo masturbando desde su pieza. De repente soltó mis cabellos y puso sus manos en sus pechos mientras yo se la chupaba, los apretaba más fuerte que esa tarde cuando tomaba sol, metió un dedo en su boca y lo llevó hacia su culito, metiéndolo y sacándolo.

De golpe sentí que me la chupaban, era Lore que ya estaba lista para seguir, y empezó a divertirse con mi pene, pasaba su lengua como si fuera un helado que se disfruta un día de mucho calor. Yo no aguantaba más, y ya jugado con esta situación por fin di un paso adelante yo.

Saqué a Fabi de arriba mío, agarré la cabeza de Lore que aún la chupaba, y las puse a ambas de espaldas. Les dije que apoyaran sus manos en el sofá en posición perrito, ellas se miraron, sonrieron y lo hicieron inmediatamente, de repente tenía estos dos culitos espectaculares enfrente mío, pidiendo ser el primero sentir mi pija adentro, las dos me decían “a mí, dale a mi”

Yo los observé un rato y apoyé mi pija un rato en cada cola como probando con cual me quedaría, cuando se la apoyé a Fabi era como si un deseo oculto de toda mi vida apareciera, en ese momento era mágico, quería metérsela más que nada en el mundo, ella sintió mi pija y gimió de manera que parecía que le hubiera pasado lo mismo que a mí, agarré mi pene que ya estaba con algunas gotas porque había eyaculado un poco en la boca de Lore sin llegar al orgasmo, metí un dedo en su culo para ir agrandando el agujero y de golpe le metí la cabeza lentamente mientras con una mano le metía un dedo en el culo a Lore que tenía un agujero mucho más grande que el de Fabi, por un momento mantuve la puntita adentro y cuando Fabi me dijo “dale, dale” de un golpe se la metí hasta el fondo.

Sentí como su culito apretaba mi pija y Fabi pegó un grito mezcla de placer con dolor que me excitó aún más, empecé a metérsela hasta el fondo ella gritaba y clavaba sus uñas en el sofá, pero se notaba que lo disfrutaba, yo seguía con todo hasta sentir sus nalgas golpear con mi huevos, saqué mis dedos que ya eran dos del culo de Lore y me dediqué exclusivamente a Fabi, apretaba sus tetas y ella gritaba hasta que no aguanté más y me vine como nunca en mi vida…

Sentí como mi leche le entraba en su culito cuando rápidamente ella me empujó para que esto no pase, sentí como si me estiraran el pene porque salió rápidamente de su culo, pero como yo estaba en lo mejor no me dolió mucho, sin embargo quería acabarle en ese culo, pero ahí me di cuenta de lo que ella quería, en un segundo dejó de estar su culo en mi pija para sentir su boca chupando todo mi semen, se arrodilló, chupó lo último de mi acabada con un placer con el que jamás nadie me la había chupado, y se metió los dedos en la concha mientras su suspiro dejó muestras de la acabada que había tenido ella también.

Dejé un rato mi pija acabada en su boca, ella cerró los ojos, Lore nos acariciaba a ambos y nos quedamos así unos segundos que parecieron horas. Era el mejor sexo que jamás había tenido en mi vida y recién allí me di cuenta lo que era realmente el sexo, sin preguntas, excusas, ni amor, solo sexo… Al irme ese día las chicas me dijeron que esto lo habían planeado hacía mucho tiempo porque veían mi timidez y las excitaba el poder enseñarme cosas (y como lo hicieron). Esa orgía con las hermanas no la volví a repetir pero desde hace 15 días a la fecha, cuando tengo ganas de echarme un buen polvo, solo cruzo el muro y alguna de mis vecinas siempre está dispuesta. Eso sí, nunca menos de 2 horas porque siempre quieren sexo súper completo: oral, vaginal, anal, etc. etc.
etc…

Así que debo ir bastante pasado en copas y bien descansado. Bueno, esta es mi historia, un poco larga lo sé pero era necesario detallar algunas cosas.

 

Me gusta / No me gusta

Dos que duermen en la misma habitación, se vuelven de la misma condición

Esta historia comienza una tarde de sábado que estaba aburrido en casa y llamé a mis amigos. Todos tenían planes en los cuales yo no podía entrar. Por último hablé con Anna, ella había quedado con unas mellizas amigas de una amiga de ellas común. Me dijo que estaría en la cafetería Dublín a las 18 que si quería podía ir. No tenía ningún plan mejor así que cogí el autobús de la línea 31 para acercarse. Llegué tarde, Anna estaba con sus amigas, desde la puerta de entrada podía verlas de espaldas, solo dos melenas largas rubias una lisa y la otra ondulada. Anna me vio y se levantó sus amigas también y me las presentó “ Simón esta es Alejandra y esta es Julia” eran mellizas como decía Anna. Alejandra era un poco más alta que su hermana tenía el pelo ondulado, más pecho y unas caderas más redondas, Julia sin embargo era más delgada y tenía un lunar en la mejilla derecha. Les di dos besos, cogí una silla y me senté en la mesa junto a ellas. Pedimos 4 copas un whisky con cola para Anna, dos gin tonic para las mellizas y una copa de capitán Caribe para mí. Estuvimos hablando y me contaron muchas historias de ellas tres y de su amiga en común Nuria, las historias sobre Nuria os la contaré en otro momento.

Eran sobre las 22 horas habíamos bebido muchas copas y teníamos mucha hambre.Nos levantamos y fuimos al Momentum,un bar que estaba cerca a comer. En el camino estuvimos riéndonos mucho y Anna, Julia y Alejandra se estaban dando pellizcos la una a la otra en ese momento pude fijarme bien en la figura de ambas hermanas Alejandra era una chica rubia de 1,70 tenía aproximadamente una copa de 100 de pecho, tenía una figura atlética lo que le hacía ser más ancha que su hermana y con ese vestido beis de una sola pieza que llevaba le resalta más sus curvas, Julia sin embargo medía 1,65 m era inapreciable a simple vista pero cuando las veías juntas podías notar la diferencia de estatura, su copa de pecho era menor que la de su hermana pero a diferencia de su hermana era más delgada lo que hacía que su trasero fuera más respingón que el de su hermana, y más con la falda blanca que traía a juego con su camisa semitransparente que dejaba ver sus sujetador y por último Anna, amiga mía de toda la vida, Anna lucía rasgos alemanes, alta 1,75m, ojos verdes, melena castaña larga una cara angelical, unos pechos de copa 100 y una piernas larguísimas que si la subías te llevan al paraíso, pero sin novio.

Cuando llegamos al bar rápidamente nos sentamos en una mesa los 4, pedimos para beber un Lambrucio, un vino italiano que es muy suave, pedimos escalopines y varios platos al centro para picar. En la cena seguimos con las bromas, la verdad es que íbamos muy empuntados todos y jugábamos con todos los objetos de la mesa que podrían confundirse con figuras fálicas, el pan, los picos, el hielo todo se lo llevaban a la boca imitando una felación y se miraban unas a otras y a mí y se reían. Tras la cena teníamos ganas de marcha y nos fuimos a la discoteca Cathedral. Julia me dio las llaves de su coche debido a que con su nivel etílico no se atrevía a coger el coche. Nada más llegar a la discoteca el portero no me dejó entrar pero tras la insistencia de las chicas y viendo que iba acompañado de tres mujeres hermosas me dejaron entrar sin problema. Anna y yo fuimos a la barra mientras que la hermanas se fueron al vestidor a dejar sus abrigos. Llegué a la barra donde había una chica pelirroja atendiendo la cual pasaba de mí como de la mierda pero rápidamente las angelicales hermanas salieron a mi rescate llamando la atención del camarero de la barra el cual cuando vio a las dos hermanas no dudó en atenderlas a ellas, como he dicho ambas hermanas eran explosivas en pareja y dinamita en solitario. Pagamos nuestras copas y nos pusimos cómodos en unos sofás Anna y yo mientras que las hermanas se fueron a bailar en la pista de baile junto con una marabunta de gente que allí se concentraba, ellas no pasaron desapercibidas entre la gente, las chicas las miraban con cara de desprecio y los chicos con cara de salidos, yo me quedé bebiendo con Anna. Empezó a sonar una canción muy bailonga y Anna se levantó para bailar levantándome a mí, cogiéndome la mano derecha me llevó hasta donde estaban las hermanas rodeadas de una pandilla de niñatos que estaban boquiabiertos de cómo se movían las mellizas.

Anna se puso a Bailar con las dos formando un sándwich lésbico ante la atenta mirada de los niñatos que intentaban entrar en el baile el cual no podían, Alejandra le cogía del culo a Anna pegando a su ingle mientras que Anna hacía lo mismo con Julia, luego Julia se dio la vuelta y metiendo su piernas entre la piernas de Anna simulaba que se la follaba mientras que Alejandra, que estaba detrás hacía como que le daba por culo. Al igual que a los muchachos a mí también me estaban poniendo cachondo y más ver cómo se movían las tres. Los muchachos empezaron a hacer un corrillo con mis tres acompañantes en el medio, momento que aproveché para entrar antes de quedarme fuera levanté los brazos y me acerqué a las tres. Alejandra dejó el sándwich lésbico para bailar conmigo mientras que Julia y Anna seguían simulando que follaban poniendo más cachondo si era posible a todo el personal del corrillo.Alejandra colocó sus piernas a los lados de mi pierna izquierda y acercando su cuerpo al mío empezó a chocar ingle en ingle mirándome a la cara mordiéndose los labios y los brazos detrás, yo al principio tenía los brazos en alto pero luego los puse en su cintura siguiendo el ritmo con nuestras caderas. Llevaba un rato bailando con Alejandra cuando Julia se puso detrás mío a hacer los mismo que su hermana pero atrapando la pierna derecha entre las suyas, Anna bailaba sola en medio del corrillo cual oveja en medio de los lobos. Los chicos no paraban de intentar bailar con ella y ella bailaba con uno y con otro pero los iba despachando pronto a cada uno, pero por uno que era despachado aparecían dos, así que la cogí de la manos y la puse a bailar con nosotros tres cosa que hizo que los muchachos dejaron de atosigar la. Cansado de bailar y con nuestras copas vacías nos fuimos a la barra a pedir más copas, Anna dijo que ella no iba a beber más, insistimos que bebiera con nosotros pero dijo que no. Con nuestra copas en las manos nos fuimos a buscar un sitio donde sentarnos y encontramos un sofá, el cual estaba libre un sitio a los que dije a Alejandra que ella se sentara que estaba más cansada y ella insistió que que fuera yo el que se sentara llegando al acuerdo de que me sentara yo y ella se sentara encima mía. Estuvimos una rato allí sentados hasta que nuestras copas se acabaron, las chicas fueron al baño, me estaba empezando a amodorrado y pensaba irme a mi casa cuando las chicas y Julia con su voz “¿porque no nos vamos a otro lado?” Alejandra y Anna asintieron con la cabeza y los cuatro nos fuimos de Catedral hacía otro lugar.

Nada más salir estuve pensando a donde ir, no había caído cuando las hermanas propusieron un plan “tenemos una botella de licor de bellota, os apetece que nos la tomemos” decidimos tomar un taxi, los tres y Anna dijo que iba a por su coche, yo le dije que dejara el coche que mañana lo recogía pero ella insistió que iba a recogerlo que luego iba a ser un coñazo coger el coche, entonces le dije de acompañarla y ella dijo que las mellizas estaban muy borrachas que mejor fuera con ellas así que nos separamos con la promesa de vernos luego en casa de las mellizas. Mientras hablaba con ella las mellizas había parado un taxi y me estaban llamando me despedí de Anna diciéndole que luego la veía y corrí al taxi. Cuando llegue Alejandra ya estaba dentro y Julia me esperaba sujetando la puerta, me senté entre las dos hermanas. En el taxi mientras que Julia le decía la dirección de su casa al taxista Alejandra acariciaba mi pierna izquierda yo sin saber dónde colocar los brazos los puse alrededor de la cabeza de Alejandra el izquierdo y el derecho alrededor de la cabeza de Julia ellas pusieron su brazos del interior alrededor de mi tronco y fuimos en silencio hacía su casa.

“Hemos llegado” dijo el taxista Julia salió del taxi, yo pagué el taxi mientras que Alejandra salía por la otra puerta.
el taxi se fue, Julia sacó las llaves del piso y abrió la puerta del portal, Alejandra se había agarrado a mi brazo apoyándose en mí. Ellas vivían en el segunda planta de un bloque que no había ascensor, Julia iba delante nuestra dándome una visión de su culo mientras que cogía a Alejandra de la cintura. Nada más entrar Julia dejó los tacones en el pasillo de la casa al igual que Alejandra la cual se soltó de mi brazo y se fue hacía dentro de la casa diciéndome “pasa como si estuvieras en tu casa”. pasé hacía dentro de la casa llegando al salón donde dejé la chaqueta encima de una silla y me senté en el sofá. Al poco tiempo llegó Julia con la botella de licor de bellota y tres vasos de tubo con hielo, en ese instante apareció Alejandra con ropa más cómoda un pijama corto dejando al descubierto sus piernas, sus brazos y su gran escote “ ¿Tres vasos?- pregunté- tres hasta que llegue Anna dijo Julia mientras miraba a su hermana”. Julia sirvió el licor en los tres vasos y brindamos. Alejandra se sentó a mi lado en el sofá y disfrutamos de nuestra copa. En poco tiempo llegó Julia con un pijama igual de corto que el de la hermana y también se sentó en el sofá. Estuve hablando con una y con otra , parecía un partido de tenis cada vez que giraba la cabeza la hermana se había puesto de una forma más sensual. Primero Alejandra se tocaba el escote haciendo que mi vista se centrará en esa zona, luego Julia jugaba con el cordón del pantalón de su pijama hacía que me fijara en su cintura, luego Alejandra hablaba, yo giraba la cabeza y se había desabrochado un botón del pijama dejando ver parte de su pecho. Julia hablaba, yo volvía la cabeza y se había levantado la camiseta del pijama y había bajado un poco su pantalón dejando ver su ombligo. Yo seguía bebiendo y Julia y Alejandra seguía tomando pose más sensuales. Estaba hablando con Alejandra y Julia dijo algo que me llamó la atención la miré a los ojos y luego se me fueron los ojos a sus pechos, SUS PEZONES SE HABÍA EXCITADO Y SOBRESALEN DE LA CAMISETA intenté guardar la postura pero los ojos se me iban a sus pechos, Alejandra me dijo “ Qué haces mirándole los pechos a mi hermana” giré la cabeza y se me fueron los ojos a sus pechos, SUS PEZONES TAMBIÉN SE HABÍA EXCITADO Y SOBRE SALÍAN DE LA CAMISETA, entonces Julia me dijo “ Qué haces mirándole los pechos a mi hermana” ambas hermanas se rieron y ambas se sacaron las dos gominolas que se había metido en el pecho para abultar.
Hubo un momento que me entró ganas de ir al baño y me indicaron que estaba al final del pasillo, pasé varias habitaciones y llegué al baño donde orine y me lavé las manos con agua bien fría para bajar la erección que me portaba desde hacía un rato, cuando volví al salón me quise sentar en un sillón pero ambas hermanas me indicaron que me sentara en medio de ellas.

Siéntate aquí Simón que queremos contarte una cosa.-Dijo Alejandra.
– Vale – respondí-
– Mira, Anna no va a venir.-Continuo Julia.
– ¿Ha llamado? ¿ Ha escrito un mensaje? ¿ Cómo lo sabéis?
– Pues mira resulta que nos ha pasado algo que nunca nos pasa, a las dos nos gustas – me quedé helado- entonces le hemos pedido a Anna que nos dejara a solas contigo – me podía imaginar por donde iban los pasos y porque Anna se había ido sola a por su coche- pensamos que deberías saberlo.
– ok.
– No sé si tu sientes lo mismo por alguna de nosotras o no, y nos parecía que deberíamos ser claras contigo, ya que nos caes bien, pero puede ser que que no sientas lo mismo que nosotras y quizás te sientas en una encerrona y deseas irte, si es así, no pasa nada.-

Me quedé un rato en silencio analizando la situación esas dos mellizas me estaban abriendo sus sentimientos y estaban siendo sinceras conmigo, me estaba poniendo las cartas sobre la mesa y debía responder.

– Me parecéis unas chicas guapísimas y atractivas, las dos…
– ¿Pero? – dijo Julia
– No, no hay ningún pero – diciendo esto acerqué mis labios a los de Alejandra y empecé a besarla. Al principio estaba cortada pero luego correspondió a mi beso tocando con su lengua mi lengua. Noté que Julia se levantara entonces dejé de besar a Alejandra para cogerle la mano a Julia y evitar que se fuera plantando un beso en sus labios, ella rápidamente sacó su lengua y la juntó con la mía durante un rato mientras que Alejandra nos miraba. Dejé de besar a Julia y cogiendo a Alejandra y a Julia por la cintura les dije “ Creo que podemos pasarlo bien los tres, si os apetece” las dos hermanas se miraron y asintieron con la cabeza de esa forma ninguna sería despachada.

Tras un largo rato besándonos les dije al oído, “ Vamos nos a un sitio más cómodo donde disfrutar los tres” Julia sonrió. Julia me cogió de la mano a mi y yo a Alejandra y juntos los tres fuimos a una de las habitaciones de la casa una donde había una cama de matrimonio,

Nada más sentarnos en la cama volví a la boca de Alejandra. Yo le comía la boca a Alejandra, Julia se quitaba la parte de arriba dejando a la vista sus hermosos pechos, los cuales descubrió dejando caer su sujetador, luego se levantó y suavemente deslizó su pantalón de pijama y su tanga por sus piernas dejando al descubierto su peludo coñito. Una vez desnuda me acarició la barbilla para que la mirara y observa cuán hermosa era sus desnudo. Llevando mi cabeza a sus pechos empecé a lamerlos y besarlos uno a uno. Alejandra no fue menos y también se desvistió entera dejando ver sus pechos más grandes que los de su hermana y su figura con más curva que su hermana. Una vez desnuda dejando su peludo rasurado al aire tomó mi mano izquierda y la puso sobre sus pechos. Noté el calor de su piel y como su corazón palpitaba muy rápido bajo la palma de mi mano, sus manos una vez que se quedó mi mano fija en su pecho fueron a desabrochar mi camisa que cayó al suelo, luego dejé de besar los pechos de Julia y de tocar los pechos de Alejandra para que las dos hermanas me desvistieron, sacaron mi camiseta por encima de mi cabeza dejando mi pecho poco velludo al aire luego sus manos fueron a desabrochar mi cinturón y luego el botón de mi pantalón, más tarde acariciando mi cintura hicieron que mi pantalón cayera al suelo. Julia metiendo sus dos manos dentro de mi calzoncillo y como si de un pájaro acurrucó mis testículos y mi polla, y las sacó de los calzoncillos, Alejandra tiró suavemente de mis calzoncillos para quitarlos, una vez fuera bajo mis calzoncillos resbalando por mi pierna y cayendo junto a mi pantalón. Yo me quité los zapatos y saqué lo pies por los huecos de mi pantalón y calzoncillo quedando completamente desnudo. Los tres estábamos desnudos en la cama de los padres de la casa de las dos mellizas nos sentamos.
Mientras besaba a Julia, Alejandra me acariciaba la polla con fuerza y yo empalmando cada vez más, sentí como otra mano me empezaba a acariciar la otra pierna, no me lo podía creer ambas habían entrado en el juego.
Julia agarró mi polla y se agacho para chuparmela, yo empecé a tocarle los pechos a Alejandra. Alejandra se echó hacía atrás en la cama y se abrió de piernas para que le tocará el coño mientras que su hermana me la chupaba..

Empecé a acariciar su vagina para luego incorporar me, abrí con mi lengua, su labios y aborde, un sublime, lengüetazo, que a medida que aumentaba el ritmo , comenzó a emanar ,una humedad que inundaba mi boca, Julia se colocó debajo mía para seguir chupándole la polla.

Alejandra me dijo que para que se estaba corriendo entonces yo me tendí en la cama boca arriba y las dos se colocaron a cada uno de mis lados comenzando a besarme y acariciarme mientras yo las acariciaba y besaba también. Julia se puso encima de mi cara aprisionando mi rostro entre sus nalgas mientras que Alejandra se colocó encima de mi polla metiéndosela entra dentro de su coño, mientras que con sus manos acariciaba los pechos de su hermana.

Entonces Alejandra se levantó y se cambió de sitio con su hermana, ahora >Alejandra estaba sobre mi rostro y Julia sobre mi polla. Mientras yo introducía mi lengua en el coño de Alejandra, Julia se movía de arriba y luego se dejaba caer sobre mi polla. Alejandra tras un largo rato dejó mi cara libre para tumbarse junto a mí haciéndose un dedo mientras que yo acariciaba los pechos de su hermana, Julia gemía como una perra en celo mientras que su hermana junto a mi, tenía una respiración agitada que aumentaba más por minuto. Julia se corrió sobre mi polla y yo tras ese éxtasis me corrí dentro de su coño haciendo que mi polla se desinflara. Ambas hermanas se pusieron a mi lado en la cama cuando yo me incorporé y les abrí las piernas a Alejandra y Julia para meterles un dedo dentro de su coño. Julia disfrutaba de un aumento de su clímax tocándose los pechos mientras que Alejandra se mordía los labios para no chillar hasta que ya no pudo más mientras mi polla volvía a su tamaño más grande y me dijo que no podía aguantar más, que la follara ya pero por el culo, que quería que yo fuese el primero en hacerlo, yo al oír aquello y ver que ella se ponía a cuatro patas sobre la cama, me fui directo hacia ella y sin más empecé primero a lubricar aquel agujero virgen con unos lengüetazos y más tarde metiendo un dedo, y luego otro, al ver que aquel agujero ya estaba preparado, apunte con mi miembro hacia allí y poco a poco fui metiendo la punta, suave muy suave y despacito, Alejandra gemía de dolor pero me decía que no parara y así lo hice yo, al cabo de unos minutos, ya tenía toda mi polla alojada en su culo, empecé a dar fuertes embestidas y ella cabe vez gemía mas pero ya no era de dolor, sino de placer. Yo estaba semi sentado en la cama, y me giré de golpe al notar que una lengua recorría mi culo, su hermana me estaba lamiendo el ano, aquella era una sensación que nunca había vivido pero mis embestidas eran mas fuertes, aquello me estaba provocando un fuerte placer, y no pude aguantarme mas y me corrí en el culo de Alejandra. Después de aquello , creí que ya no podría hacer nada más, pero fue todo lo contrario, ahora Julia puso su coño a mi disposición mirándome mientras que de su boca sacaba un hielo, el cual se lo metía dentro de su coño y ante una oferta así, no podía negarme a penetrarla hasta el fondo y meterle el hielo más profundo, y así lo hice, después de unos minutos. Para que mi polla volviera a recuperar todo su esplendor, ayudaron las mellizas con sus bocas, empecé a follarme a Julia por su coñito metiéndose el hielo, debido a su alta calentura su coño chorreaba agua , fue toda una experiencia, poco a poco la fui penetrando, primero suave y lentamente, y luego a lo bestia, le daba palmadas en sus glúteos, que al cabo de unos minutos ya estaban de un color rojizo bastante intenso, ella pedía más guerra, dame más fuerte decía, y así lo hice hasta que la avisé que ya no podía más, las dos me pidieron que me corriera fuera y así toda mi leche fue a parar a sus cuerpos desnudos y sudorosos después de aquella sesión de sexo.

Esta experiencia se repitió una par de veces pero esa es otra historia….

Me gusta / No me gusta

Mi viaje a Londres (3 y última)

En la semana que estuve en Londres visitando a mi amigo James, el cual él vivía con su madre Mrs Greencup  y  sus hermanas Carolina de 20 años y Jessica de 24. Carolina y Jessica aún siendo hermanas eran totalmente diferentes Carolina era rubia con ojos azules y de piel blanca sin embargo Jessica era morena con ojos marrones y tez más oscura igual que su hermano James.

Ya tuve una visita de Carolina en mi cama la cual me follé, y a los pocos días había tenido un encontronazo con Jessica en el cuarto de aseo y también me la había follado, quedaban pocos días para finalizar mi estancia cuando la última noche nos fuimos toda la familia de mi amigo James a un pub, la madre se fue junto con las chicas tras la cena y yo me quedé a solas con james.

Estuvimos bebiendo varias jarras de cervezas y acabamos muy perjudicados tanto que James no podía conducir y yo menos por el lado izquierdo de la vía, así que los dos abrazados nos fuimos hasta casa. En la casa armamos la de Dios para entrar, de hecho se despertaron las hermanas y bajaron ala plata baja. Jessica con un pantalón y camisa de pijama y Carolina con un camisón semitransparente. Entre ambas se llevaron a James a la habitación y luego bajaron a por mi. Entre ambas me llevaban pasamos la habitación donde dormía yo con  James y me metieron en la suya una vez allí cierran la puerta y nos dejamos caer los tres sobre una cama.

No estoy bien.- les decía. Ambas hermanas se colocaron cada una a mi lado y yo las rodeaba con mis brazos.

Carolina comenzó a besarme en la boca, yo me negaba pero ella seguía insistiendo a lo que finalmente acabé comiéndole la boca. Jessica por su parte bajó mi mano hasta su trasero mientras que ella levantaba poco a poco mi camiseta y me besaba el cuello.

Le subí a Carolina su camisón descubriendo sus bragas blancas y me puse a besar a Jessica. Carolina comenzó a acariciar el bulto de mi pantalón que era señal que mi polla se estaba poniendo bien dura.

¿que pasa con vosotras?, ¿ no os besáis?. les dije borracho y salido perdido.

Ellas se miraron y comenzaron a besarse, se ve que nunca lo había hecho pero la situación de dominación que estaba ejerciendo sobre ellas y las  unió el deseo por poseerme eso les empujaba a hacer locuras. Luego saqué mi lengua y las uní a las hermanas,formando un beso triple.

¿Os ha gustado?.- les pregunté. ambas asistieron. Le bajé una de las tiras a Carolina dejando salir su pecho el cual comencé a apretar, ella mientras con la ayuda de su hermana me había desabrochado el cinturón y había metido su mano dentro de mis calzoncillos acariciándome la polla. Yo las abracé.

ay mis niñas como os voy a echar de menos cuando me vaya.- Les dije.

aún nos queda esta noche y vamos a disfrutar los tres,. dijo Jessica.

Carolina acariciaba mi polla de arriba a abajo y yo ayudaba a Jessica a quitarse su pantalón de pijama desanudando el nudo que lo apretaba, una vez deshecho ella comenzó a bajárselo mientras que yo le comía la boca a su hermana. Jessica se quitó todo menos las bragas y comenzó a besar mi barriga bajando hasta mi polla la cual acariciaba aún Carolina.

¿Te gusta lo que te hacemos?.- dijo Carolina.

Si, me encanta.- les respondí.

Pues espera que aún hay más.

Se separó de mi y se termino de desnudar quitándose el camisón, luego junto con su hermana me quitaron el pantalón arrastrando también mis calzoncillos.

Ambas hermanas se pusieron de rodillas y comenzaron a comerme la polla, el primer turno fue para Carolina la mas pequeña de las dos pero las guarra. Yo acariciaba los pechos de Jessica los cuales hace pocos días me había comido. Llegó el turno de Jessica la cual no escatimó energía para comerme la polla con desenfreno y ansia. Carolina me ofreció sus pechos para que los chupara y acariciara los cuales los turnaba con su boca mientras que mi mano masajeaba su coñito.

Al rato ella se levantó y se quitó su braguitas negras tirándolas al piso y colocándose frente a su hermana para acariciar nuevamente mi polla. Con las dos hermanas frente por frente a mi polla acariciándola al unisono se me ocurrió una idea.

¿Te imaginas que ahora entrara tu madre?.- les dije.

Que pasa que con dos no te es suficiente y necesitas tres mujeres para satisfacerte.-

No hombre, pero es el coñito que me falta en esta casa por follarme.

Carolina me comía los huevos y Jessica se encargaba de mi polla yo las miraba y disfrutaba del espectáculo y de las sensaciones.

A Carolina la tenía desnuda pero Jessica aún tenía sus bragas,

¿No te molestan? le dije mientras tiraba de ellas hacía abajo y ella dejó mi polla para quitárselas Carolina aprovechó para hacerse dueña y señora de ella, luego cuando le metí la mano en el coño a Carolina para hacerle un dedo dejó mi polla para la boca de su hermana.

Metí mi otra mano entre las piernas de Jessica mientras que las dos hermanas acariciaban mi polla de arriba abajo, y yo les hacía a las dos un dedo. Carolina como siempre las más lanzada se lanzó a por mi polla tragandosela entera. Yo dejé de hacerle un dedo para ponerle mi mano sobre su cabeza y hacer que mi polla entrara mas profunda. Tras largo rato dejó mi polla y yo miré a Jessica y le dije.

Ahora es tu turno.

Ella también se metía mi polla en su boca tragándose la entera igual que su hermanita.Yo acaricia el coño de Carolina y su pechos esos pechos era muchos mas grandes que los de su hermana mayor.

Cuando su hermana terminó con mi polla, le dije

Anda súbete.

Ella se subió encima mío para que mi boca pudiera comerle el coño mientras ella me volvía a comer la polla. Jessica se uso a mi lado y miraba excitada como le comía el coño a su hermanita.

¿quieres probarlo?.- le dije.

Ella únicamente asintió con la cabeza. Tímidamente sacaba la lengua y lamía el coño de su hermana entre risas. Yo le enseñaba,

Saca la lengua y lames aquí.

Ella torpemente empezaba a comerle el coño a su hermana al excitante para ambas y para mí. Carolina seguía comiéndome la polla de forma magistral, no había nada que corregirla.

– Vente para acá Carolina.- le dije y ella se subió hasta donde estaba yo.

Me puse a los pies de la cama y con Jessica a mi lado comencé a explicarle otra vez como se le debía comer el coño a su hermanita, ella me atendió pero cuando vio mi polla comenzó a chuparla y yo me concentré unicamente en comerle el coño a Carolina.

Mi polla estaba durisima y el coño de Carolina estaba listo así que le saqué la polla a Jessica de la boca y cogiendo a Carolina de la piernas me la empecé a follar. Jessica nos observaba, veía como era penetrada su hermanita por el amigo de su hermano varios años mayor que ella y muchos más que Carolina.

Come.- le ordené a Jessica mostrando le los jugosos pechos de Carolina.

Ella no lo dudó y comenzó a comerle los pechos a su hermanita. Carolina con la excitación de mi polla y la boca de Jessica sobre sus pechos  comenzó a chillar, yo le tapaba la boca pero ella seguía chillando Jessica le tapó la boca también pero seguía chillando por lo que sin pensarlo Jessica la beso. Ambas hermanas empezaron a besarse de una forma filial lésbica, disfrutaba una de la lengua de la otra parecía que siempre se hubiera deseado la una a la otra, yo mientras me follaba al coño de Carolina.

Carolina tuvo su primer orgasmo de esa noche y de la saqué del coño.

ahora es tu turno.- le dije a Jessica.

Me senté en el borde de la cama y ella se sentó encima mía mirándome, la cogí de su trasero y comencé a meterle la polla en su coñito mientras la besaba. Era menos escandalosa que su hermana a la hora de gemir pero de todas formas su respiración era entrecortada lo que me hacía suponer que le estaba gustando lo que le hacía. Carolina al momento estaba recuperada y se puso detrás mía a besarme el cuello y a buscar mi lengua o la de su hermana.

Échate.- me susurró al odio.

Me tumbé en la cama y ella se puso su coñito encima de mi boca, yo la tomé de las nalgas y comencé a meterle mi lengua en su coñito. Las dos hermanas, mientras que Jessica seguía cabalgando sobre mi polla Carolina le acariciaba los pechos y le comía la boca, se vé que le había gustado. Cuando Jessica se corrió me faltaba poco a mi para hacerlo así que hice que Carolina se levantara de mi cara y que Jessica se bajara de mi polla para con las dos sentadas en la cama me la comieran para acabar de correrme. Ambas hermanas acabaron haciéndome correr en su caras entre risas de como había quedado llenas de gotas blancas.Les comí la boca a ambas y ellas luego se fueron a limpiar y yo me fui a mi habitación en la cual estaba James roncando como era costumbre en él.

Ya no he tenido más experiencias en Londres pero he prometido a todos los miembros de la familia Greencup que volvería.

Me gusta / No me gusta

Mi esposa, la hermana y la madre

Siempre me sentí como un extraño en esa casa porque nunca fui apegado a los rituales familiares y por otro lado me miraron desde un comienzo como un extraño. Eso en realidad nunca me ha importado porque llegué hasta ahí sin desearlo y simplemente arrastrado por las circunstancias. Pero de pronto todo cambió cuando conocí a mi mujer en unas vacaciones en que, estando ella sola en el lobby de un hotel, me acerqué a ella con el afán de compartir nuestra mutua soledad. Resultó ser una morena simpática y directa de unos 25 años con la cual entré rápidamente en confianza y a la cual me fue fácil conquistar pues se veía desde lejos que ella estaba ansiosa de pasión y aventura.

Esa misma noche terminamos en la cama de mi cuarto del cual solamente se fue al amanecer tan solo cubierta con un abrigo y con sus calzones y el resto de su ropa íntima en las manos.

Había sido una noche salvaje. Ella era virgen y yo le destrocé todo lo que había que destrozarle en medio de una algarabía de gritos de dolor y de placer que aún no me explico como no despertaron a los huéspedes de los cuartos vecinos.

La hembra, actualmente mi esposa, se había demostrado al comienzo muy pudorosa e ignorante, cosa que debo reconocer me excitó sobre manera, pero una vez desnuda y dispuesta me di cuenta, que si bien su virginidad era autentica, la sabiduría y desenvoltura con que se comportó el resto de la noche daban la impresión de una mujer experta en las lides del amor.

Su calentura sin limitaciones y su disposición para entregarse a los juegos sexuales más inauditos me llevaron a depender de tal modo que terminé por casarme con ella porque la verdad no podía prescindir de sus favores íntimos. Lo único que me molestaba poderosamente en todo esto era que ella insistió de todos los modos en que deberíamos vivir en la casa de su familia pues ellos eran un grupo tan unido que de otro modo no sería capaz de prescindir de la cercanía de su madre y su hermana.

Abrazado por una calentura cada día de mayor intensidad yo terminé por aceptar lo que ella me pedía y sin hacer mayores problemas acepté sus condiciones por cuanto yo veía que durante el día yo habría de estar sumido en mis negocios y podría perfectamente departir con la familia un corto rato en la noche antes de irme a la cama a disfrutar diariamente de mi tesoro moreno que cada día me brindaba nuevos placeres incontrolables.

Así mi vida comenzó a desarrollarse como yo lo había planificado sin mayores problemas para nosotros dos y tampoco para su hermana mayor ni para su madre que eran los otros habitantes de la casa.

Lo único que me preocupaba era que nuestras sesiones nocturnas eran tan desaforadas que ello pudiese restar privacidad a nuestra vida. Esto lo pensaba por cuanto mi mujer gustaba de expresar su placer mediante gritos y quejidos desesperados que se me ocurría a mi habrían de resonar en el silencio de la noche molestando a su familia, pero de los cuales yo no podía prescindir porque formaban parte de nuestra felicidad y de nuestros juegos.

Uno de nuestros juegos favoritos era montar a mi mujer mientras ella caminaba en cuatro por el cuarto hasta afirmarse en el borde de la cama en donde yo terminaba clavándola sin piedad en medio de sus gritos orgásmicos desenfrenados. Fue así como una noche en medio de estos placeres y mientras mi mujer desfallecía de placer sentí pasos en el pasillo en el cual se encontraba nuestro cuarto.

No le dije nada a mi mujer y al día siguiente me comporté como siempre, pero como la noche siguiente volviera a sentir los pasos a nuestra puerta, se lo comenté a mi mujer y ella muy segura de si misma me dijo que ella estaba segura que esos pasos eran los de su hermana que a menudo le había preguntado acerca de los ruidos que escuchaba en nuestro cuarto y seguramente se había atrevido a venir a escuchar a nuestra puerta. Me dijo que ella nada le había contado pero era evidente que ella estaba alterada por lo que sucedía en nuestra pieza.

Este comentario hecho por mi mujer en medio de nuestro encuentro sexual no hizo si no encendernos más, puesto que el hecho de saber que mientras nos entregábamos a los placeres más descarados su hermana estuviese al otro lado de la puerta escuchándonos, nos hacía esforzarnos más para poder darle la oportunidad de participar en eso aunque no fuese sino a través de los ecos de nuestros gritos. Fue así como nos pusimos de acuerdo con mi mujer para que a la noche siguiente ella sola en nuestro cuarto fingiera que estábamos follando en medio de sus gritos mientras yo podía desde el otro extremo del pasillo ver quien era que nos espiaba.

Estaba pues yo la noche siguiente en mi puesto de observación desde el cual podía escuchar claramente los gritos de mi mujer simulando los orgasmos más desesperados, cuando vi a la mujer, que tratando de no hacer ruido, se acercaba a la puerta de nuestro cuarto vestida tan solo con una amplia bata de noche. No se había percatado para nada de mi presencia y se había afirmado en la pared justo al lado de nuestra puerta.

Los gritos ocasionados por mi mujer desde nuestro cuarto eran tan auténticos que estaba seguro que se masturbaba, cuando vi que la mujer se despojaba de la bata quedando desnuda en el pasillo segura que nadie la observaba y pude darme cuenta que no era la hermana de mi mujer sino su madre.

Esta hembra de unos 45 años lucía a la luz de la penumbra del pasillo un cuerpo voluptuoso y opulento. Se acariciaba los pechos muy bien contorneados y agitaba sus caderas con un ritmo en el que se adivinaba la experiencia de una hembra sabia en las lides del sexo. Sin duda estaba abrazada por el deseo y sin recato alguno los tres dedos de su mano entraban y salían de su sexo con una gracia y pericia que demostraban plenamente que ese ejercicio era sin duda habitual en ella.

Mientras tanto, era tal la tensión erótica que ocasionaba en mi los gritos de mi mujer y las acciones de mí magnifica suegra, que no pude resistirme y comencé a masturbarme allí a unos metros de ella y al parecer no lo hacía silenciosamente puesto que la mujer se sintió sorprendida y avanzó hacia el lugar donde yo estaba de tal modo que aunque fue por un corto instante nos vimos plenamente a la tenue luz del pasillo cada cual en su labor auto satisfactoria. Fue solo un breve momento pero los suficiente para saber que definitivamente éramos cómplices.

Al regresar al cuarto de mi mujer ella esperaba con ansias el resultado de mi exploración y el deseo de escuchar lo que le contaría la tenía más caliente que de costumbre y entonces yo decidí mentirle y le dije que realmente era su hermana la que estaba en la puerta y le conté todo lo que había visto tan solo poniendo a mi cuñada en lugar de mi suegra.

Al día siguiente, ya con mis planes bien estructurados volví a la casa desde mi trabajo recién pasado el mediodía hora en la cual yo sabía que mi suegra se encontraba sola. Entré sigilosamente y no la encontré dentro de la casa pero luego me di cuenta que ella se encontraba en la pequeña pieza del jardín que hacia las veces de bodega de herramientas, de modo que me dirigí allí sin demora. La mujer me miró sorprendida pero en absoluto asustada. Más bien creo que estaba esperando algo así.

La abracé desde atrás y sentí su culo firme sobre mi miembro duro. Me di cuenta de inmediato que ella estaba caliente pues se acomodó de tal modo de poder sentir mi miembro en el centro de su hendidura. Sin mayores trámites le arrastré las bragas hasta los pies e inclinándola sobre una pequeña mesa la penetré sin contemplaciones dándome cuenta que su coño delicioso cubría mi polla con sus jugos calientes.

Era una hembra madura caliente y dispuesta, pues seguramente hacía años que no conocía las delicias de un instrumento Después lo hicimos sobre el suelo levantando sus piernas torneadas y suaves hasta sus hombros mientras ella me decía que podía cogerla cuando quisiera pero que no quería que mi mujer supiera nada de esto y que tendríamos que organizarnos bien.

Así lo hicimos y los días siguientes seguí visitándola durante el día y por la noche atendía a mi mujer ya que con este doble ejercicio yo andaba más caliente que de costumbre. Así mi mujer estaba cada día más caliente con la idea que era su hermana quien nos espiaba y esto le producía cada noche más deseo y más cosas me entregaba, hasta que una noche en medio de tanta calentura me dijo si a mi me gustaría hacer el amor con ella y con su hermana, que eso a ella le calentaba mucho y estaba segura que su hermana aceptaría y que si yo quería ella le hablaría.

El solo escuchar su proposición desató en mi una descarga terrible acabando en medio de los gritos habituales de mi mujer. La idea de poder tirarme a las dos hermanitas me pareció fabulosa, de hecho comencé a prepararme para eso que acordamos sería la noche siguiente. Pero esa tarde no falté a la cita con mi suegra y fue tanta la intensidad del coito y tan salvaje lo que esta hembra me hizo sentir que en medio de la tremenda calentura no se me ocurrió nada más caliente que decirle que esa anoche me tiraría a mi mujer y a mi cuñada a lo que mi suegra encendida por lo que yo le contaba me dijo que ella se haría presente aunque no la invitaran.

A mi no me cupo la menor duda que así lo haría. Esa noche llegué un poco más tarde a la casa porque pasé al bar a tomarme un par de tragos para prepararme bien para la sesión que me esperaba. Y cual no sería mi sorpresa si cuando entré en mi cuarto mi mujer y su hermana estaban abrazadas desnudas en la cama. Esa escena me calentó tanto que rápidamente me despojé de la ropa y ya con mi fierro encendido me acerqué a la cama y comencé a pasárselos por la cara.

Las dos hembras que ya estaban calientes por las caricias que se habían brindado comenzaron a chupármelo con tal intensidad se me puso aún más duro. Ellas chupaban una por cada lado hasta que juntándose en la cabeza terminaban besándose ambas de una forma que me calentó casi hasta ocasionarme erecciones dolorosas.

Me sumergí entre sus tetas y las recorría como loco hasta que sentí la carga suave del cuerpo de la madre de estas hembras locas que se montaba sobre mí mojándome las nalgas con su sexo abierto. En ese momento sentí una descarga de tal magnitud que creí morirme, pero afortunadamente no fue así y estoy vivo para poder seguir contándoles lo que realmente me ha sucedido.

Me gusta / No me gusta

mis hermanas II

Capítulo IV: Obsesión

Con el paso de los días, esta práctica iba siendo cada vez más cotidiana para el muchacho.

diego siempre había mirado a sus hermanas como eso, hermanas. No le despertaban ningún tipo de interés sexual. Pero con las nuevas acciones esto iba a empezar a cambiar poco a poco.

Generalmente durante el día, recordaba la ropa que llevaban puesta sus hermanas para que al final del día, supiera de quien pertenecían esas prendas.

Una de esas tardes estaba jugando en la play con su amigo, vió como su hermana Fernanda se iba de casa. Estaba con el pelo algo mojado y bien vestida, seguro iba a clase de inglés.

– Me voy!

Su amigo Luis se quedó siguiendo la partida, mientras diego no perdía oportunidad e iba al baño.

Buscó entre la ropa, y encontró la prenda de su hermana.

Una bombacha negra con bordes blancos, toda húmeda solo para él.

Se la llevó a su olfato.

– Mmmm qué delicia!!!

Ese aroma profundo, el aroma más íntimo de su hermana invadía sus pulmones llenándolo de placer.

Pensó en cómo se sentiría su hermana si se enterara de lo que hacía. Compartía una gran relación con ella. Se sentía mal por hacerlo, pero no podía evitarlo.

Dejó la prenda donde estaba, y regreso con su amigo. A la noche ya había material para masturbarse!

Transcurrió la tarde, y ese día quiso esperar a meterse a bañar. Quería ser el último, para descubrir la bombachita de su otra hermana, Angelica.

Pero no hubo caso. La chica no llegó a casa hasta tarde, asi que el adolescente tuvo que ducharse. Obviamente utilizó la bombacha negra de Fer para hacerse una estupenda paja.

Un viernes por la tarde, ya diego y fernanda habían llegado del colegio, y Angie tenía día libre en la universidad. Mamá trabajaba, y ese día tocaba hacer algunos deberes hogareños.

Ese tipo de tareas muchas veces recalaba en los jóvenes, pues la madre trabajaba varias horas por día, y siempre pedía a sus hijos que colaboren.

Había que lavar el piso y limpiar muebles en el living de la casa.

Generalmente se dividían las tareas entre los hermanos. Ese día a Diego le tocaba fregar el piso y a Angie limpiar los muebles. Fer tenía ese día “libre” en cuanto a tareas del hogar.

Diego fue al lavadero en busca de un balde, lo llenó con agua, y el trapo de piso. Pasó por el pasillo, cruzando por el cuarto de sus hermanas –Angie y Fer compartían habitación- y tocó la puerta para avisar a Angie que le tocaban los muebles. Fue hasta el living para comenzar con la tarea.

Estaba remojando el trapo cuando vino rápido Angie, pasó por delante y siguió su camino, hasta la puerta principal. Mientras cruzaba por el living, dijo:

– Perdón hermanito pero me llamó Jerry; bye.
– Qué?

Diego no daba crédito a lo que su hermana mayor decía. La muy forra se iba porque la llamó el novio, el tarado de ‘Jerry’. Le tenía bronca. No por algo en especial, pero que su hermana tenga novio no le gustaba.

Cerró la puerta y adiós.

Bueno, que más da –pensó- al fin y al cabo cuando regrese tendrá que hacerlo.

Comenzó con su tarea, cuando esta vez su otra hermana, apareció por casa.

– Hola nene. Que haces? –Fernanda saludó a su hermano con un beso.
– Limpiando un poco… Angie me dejó solo jaja.
– Jaja la loca debe andar con Jerry, no?
– Asi es
– Bueno y que hay que hacer?
– A ella le tocaban muebles hoy.
– Bueno, deja, lo hago yo por hoy. No quiero que mamá venga y vea todo sucio.

Fernanda recién llegaba a casa de gimnasia. Las dos hermanas de la casa eran asiduas a una especie de gimnasio pero donde solo iban mujeres, ya que también allí enseñaban clases de baile. Fernanda y Angie de pequeñas iban allí a baile y ahora de grandes concurren a hacer un poco de gimnasia. Claro que tenían diferentes horarios, rara vez coincidían las dos juntas.

El chico siguió con su tarea de fregar el piso, mientras Fernanda se quitaba la campera, tomaba un trapo viejo con el producto de limpieza, para comenzar a limpiar los muebles.

Diego cada tanto la miraba a su hermana –estaba de espaldas a él-. Se fijaba en el cuerpo apetecible de su hermana. Le venían a la mente los comentarios obscenos de sus compañeros sobre ellas. Fernanda tenía el pelo suelto, estaba con un top ajustado, y una calza negra muy apretada

Sobretodo le miraba mucho la cola. Cada tanto volteaba a ver a su hermana, que ajena a los pensamientos oscuros de su hermano, se limitaba a lustrar los muebles.

El miembro del muchacho fue despertándose. Le miraba descaradamente la cola grande y redonda a su hermana. La calza se le ajustaba tanto que era imposible no mirar. Mientras seguía lavando el piso, se imaginaba como se vería su hermana desnuda. Se imaginaba bajándole la calzita para dejar al descubierto ese culo perfecto y penetrarla de un solo golpe. Su pija le iba a reventar en el jeans.

Fernanda estaba limpiando el mueble del TV. Le pasaba el trapo a la madera. Se agachó y abrió una de las puertitas del mueble, para limpiar todo allí abajo.

El chico no se perdía detalle de los movimientos de su hermana. La adolescente apoyó ambas rodillas en el suelo, inclinándose hacia delante para limpiar bien la parte interna del mueble.

– Se puso en cuatro, se puso en cuatrooo!!! –Diego se repetía cosas en su mente.

Ante él, Fernanda estuvo unos segundos en esa posición comprometedora, con la cola bien levantada lista para ser penetrada.

Diego quiso sacarse la verga ahí mismo, para correrse como un loco mientras observaba el espectáculo.

Con una mano tenía el secador y con la otra se acariciaba su dura verga por encima de su pantalón. Mientras admiraba el culazo de su hermana, se imaginaba la bombachita que tendría, y con lo pequeñas que son, y lo apretada que le iba la calza, se le debía meter bien en la concha! No podía aguantar para tener en sus manos esa bombacha toda húmeda!

Finalmente, Fernanda terminó con aquello. Diego sacó su mano de donde la tenía, y disimulo que nada había pasado, siguió fregando.

– Bueno, ya esta esto. Me voy a dar un baño que estoy toda transpirada.

El chico estaba dejando de ver a su hermana justamente como hermana, y la estaba empezando a ver como ‘chica qué está buena’.

Estaba muy caliente, y esa tarde, después de que Fernanda saliera del baño, volvió a casa Angie, que también entró a ducharse. Por lo tanto ese día finalmente sería en el que conocería el aroma de Angie… y con lo que había visto de Fernanda, se imaginó el festín que se haría en el baño.

ese dia por la noche…

Luego de que las dos hermanas se duchasen, llegó mamá a casa. El chico rápidamente ingresó en el baño.

Se quitó toda la ropa, abrió la ducha para no levantar sospechas y evitar que cualquier sonido que haga se escuche.

Fue directo a la ropa tirada. Observó dos tipos de ropa claramente identificables. A un lado la “montañita” de ropa de Fernanda, y al costado la de Angie.

Comenzó a revisar y se dio cuenta que dentro de la calza de Fernanda, estaba la bombachita que había usado ese día.

“Mmm.. se sacó todo junto”.

Sacó la colaless de la calza y de lo primero que se percató fue que ya la había visto.

Era idéntica a la que había usado Angelica hace unos días, que el muchacho había utilizado para masturbarse. Era imposible olvidarse de aquello.

Pensó en si tendrían dos del mismo estilo, o sea dos prendas iguales cada hermana, pero no le importó mucho en ese momento, y ya con la pija bien en alto buscó la parte interior.

Brillosa. Otra vez bien húmeda. Con pelitos negros esparcidos por allí.

Diego puso uno de sus dedos en esa parte, y sintió como se deslizaba la yema de su dedo por la tela.

“Ufff esto es demasiado”

Se la llevó a su cara para aspirar la droga que más le gustaba. Que olor tan profundo!

Iba a tocarse pero se recompuso. Aún con la bombachita de Fernanda en su mano, buscó en el montoncito de ropa de su otra hermana.

Sacó de encima la remera, el suéter, el pantalón, el corpiño, hasta que identificó el objeto del deseo.

“No puede ser”

Dejó la bombacha de Fernanda a un lado, y juntó con ambas manos la prenda de Angie.

La estiró bien ante su vista, para verla en su forma original. Una tanga purpura, con detalles como puntitos en blanco. El muchacho se quedó estupefacto.

Se dio cuenta que estaba tirando demasiada agua la ducha, asi que se apresuró.

Observó con detenimiento la tanga de Angie y buscó en su interior.

Vió cómo la parte inferior era delgadísima! Si bien las que veía a menudo eran pequeñas, ésta lo era aún más! La parte de la tanga que cubre la vagina era muy fina, y esto llevaba al muchacho al éxtasis de placer.

“Apostaría a que se le mete toda”

No estaba húmeda, ni nada por el estilo. Se la llevó a la cara para sentir el aroma, y sí que lo tenía. La parte de tela que tocaba la vagina de Angelica desprendía un aroma a hembra igual de fuerte que el de Fer.

El muchacho se quedó sintiendo ese olor, hasta que las dejó donde estaban, para no levantar sospechas por si alguien entraba. Y se metió a la ducha.

Se baño lo más rápido que pudo: jabón, shampoo, y en unos minutos estaba listo.

Se secó todo el cuerpo, y antes de vestirse, volvió a buscar la bombacha de Fernanda y la tanga de Angelica.

Se sentó en el piso sobre la toalla que había usado para secarse, tomó las dos prendas íntimas con la mano izquierda, y se las llevó a la cara para estimularse como más le gustaba. Con la mano derecha se masturbaba.

Luego de sentir ese olor embriagante, imaginaba a sus hermanas. Recordó la pose de Fernanda cuando estaba limpiando el mueble, puesta como perrito, y se imaginó a Angie con las piernas abiertas, mostrando la concha…

Apresuró los movimientos manuales y terminó llenando el borde de la bañera con espeso semen caliente.

Lo limpió con papel higiénico, tuvo que cortar varias veces para limpiar todo lo que había soltado. Ya había quedado “como nueva”. Enseguida entraría mamá a la ducha, pero por suerte no se notaba que alguien se había hecho una estupenda paja.

Ya también puso las telas  en donde estaban, y termino de vestirse para salir mucho más relajado y a dormir  placenteramente.

El hecho de ir a bañarse era más placentero que nunca.

En los ratos libres, en vez de pensar sobre las chicas de clase, pensaba en sus hermanas.

Con el correr de los días, se iba interiorizando más y más sobre ellas.

Casi siempre aguardaba a que ambas se ducharan, y luego lo hacía él para tener las prendas de las dos hembras.

Después de varios días repitiendo el ritual, se fue dando cuenta de algunas cosas.

Ambas usaban las mismas bombachas. Muchas veces se encontraba con que una de las chicas había usado una bombachita que ya había usado la otra.

Esto había sucedido varias veces, en donde el chico encontraba las prendas que había usado Fernanda un día, y después la encontraba en la ropa de Angelica.

Y también descubría que las bombachas y tangas que usaba Fernanda estaban casi siempre más mojadas que las de Angie.

No era una regla fija, pero era más o menos así. Además en las de Fernanda casi siempre encontraba algunos pelitos oscuros, mientras que en las de Angelica casi nunca los encontraba.

Así se fue imaginando muchas cosas en sus fantasías.

Cuando pensaba en Fernanda, se la imaginaba con la concha peludita, y a Angie toda depilada.

La obsesión comenzaba a hacer mella en el adolescente calenturiento.

Eran familia, y por lo tanto muchas veces las chicas andaban con poca ropa por la casa. Momentos en donde salían de la ducha, o tenían que cambiarse, o llegaban del colegio o uni y se desvestían rápidamente para cambiarse. No les importaba que estuviera Diego viéndolas, pues nunca se hubieran imaginado como las miraba su hermanito. Hasta el momento, las chicas seguían viendo al “enano” como eso, el hermanito pequeño.

Desde siempre, toda la vida había pasado eso. En la casa eran todos familia y andar un rato con poca ropa no era nada raro.

Un día, estaban desayunando, diego, y a su lado Angie. Fernanda todavía estaba en la cama, y mamá en el baño.

Angelica tenía puesta la ropa de dormir, una remera mangas largas estirada y vieja, desteñida, y un pantalón también largo.

Estaba muy apurada, pues para la uni tenía que caminar muchas cuadras y siempre salía de casa antes que los demás. Estaba retrasada con el tiempo y se fue apurando.

Fue hasta su habitación y trajo a la cocina la ropa que se iba a poner hoy, estaba parada al lado de diego, quien estaba sentado tranquilamente tomando su té. La chica bebió un sorbo de café, puso la taza sobre la mesa, y se quitó la blusa de dormir, quedando en corpiño.

Un corpiño muy lindo, por cierto. Color piel, aunque a Diego le importó poco, porque espiaba de reojo a su hermana mientras se cambiaba a su lado.

Le veía las tetas de costado, como se movían en ese corpiño ajustado, mientras el pelo casi rubio caía sobre su cuerpo.

Esas tetas grandes y redondas querían zafarse del corpiño a cada movimiento… qué espectáculo le estaba brindando su hermana mayor sin siquiera darse cuenta.

Se colocó una blusa, seguido de otra, y una campera. Bebió otros sorbos de café y ahora se quitaba el pantalón.

Con ambas manos a los costados de sus caderas, tomando el elástico del pantalón, se lo bajó rápido hasta llegar a los tobillos, y con ayuda de sus pies, se los quitó.

Diego aprovechó para mirar de nuevo a su costado, y Angie se agachó para agarrar el pantalón del piso, cuando fue hacia abajo con sus manos para tomarlo.

Durante esos pocos segundos, su hermana había quedado con las piernas estiradas pero con el torso hacia abajo para juntar la prenda de dormir, y había quedado en franca posición sexual.

Diego observó todo aquello casi moviendo levemente la cabeza al costado, y vio como durante unos pocos segundos Angie estaba con la bombacha blanca toda metidita en la cola y agachada, por lo cual durante unas décimas de segundo pudo verle más abajo, como con la presión de estar agachada, se le marcaba levemente la chocha en la tela!

Fue durante milésimas, pero esa imagen iba a quedar grabada en su mente. Le pudo ver la parte donde la bombachita le cubría la concha y encima estaba marcadita!

Se le veía bien la rajita marcada en el medio y a ambos costados los labios abultaditos.

Obviamente el muchacho no reaccionó, y siguió con la taza de té como si nada hubiera pasado. Enseguida Angie se puso el jean, se acomodó el pelo, y se puso las zapatillas para marcharse mientras se terminaba el café…

Poco que decir sobre lo que sucedió apenas Angie se fue. Diego se fue al baño a cepillarse los dientes y… hacerse otra tremenda paja recordando lo que había visto.

Pues ese mismo día, tras la escuela y todo el transcurso de la tarde, llegó a casa al anochecer y se metió a bañar como cada día.

Buscó en el rincón de la ropa y encontró solo ropa de una de sus hermanas.

Se acercó más y se dio cuenta que era de Angie.

No le fue difícil encontrar la bombacha. La que había visto esa mañana cubriendo como podía tanta carne que tenía Angelica…

Además miró el corpiño, y recordó la visión sublime de esas tremendas tetas moviendose!

El pene le aprisionaba en el pantalón, asi que se los quitó y fue abriendo la bombachita para ver el interior.

Estaba muy húmeda, ese clásico brillo cubría toda la zona de tela que rozaba la conchita. Se la llevó a su nariz y sentir el olor penetrante a concha era supremo! Y el morbo de que sea de su hermana mayor mucho más.

“Uffff esta empapada. Estuviste calentita? Me encanta que hayas estado toda excitada hoy.”

Puso la parte mojada de la bombachita sobre su pija y se masturbaba. Embardunaba el liquido vaginal sobre el tronco de su miembro, mientras se pajeaba a ritmo frenético.

Imaginaba como la conchita de su hermana desprendía toda esa humedad pegajosa en la bombacha y se moría de placer.

Ya tenía toda la pija dura llena de la humedad de la chochita de su hermana mayor. Volvió a llevarse la tela a la cara para olerla, mientras su mano se deslizaba a lo largo de su joven pene con todo el líquido viscoso de su hermana.

Empezaron a salir los brotes de leche para todos lados… cayeron sobre sus piernas, el piso, algunos llegaron a la pared… puf!

Todo ese ritual de instinto animal era algo de otro mundo. Después de semejantes pajas se quedaba muy relajado… era terriblemente satisfactorio hacerlo con las bombachas de sus hermanas.!

Cada vez que entraba a bañarse conocía de cual de sus hermanas eran las tangas, sabía que ambas usaban las mismas, y se masturbaba a consciencia.

En una ocasión, estaba la tarde bien fresca cuando diego estaba haciendo la tarea de la escuela.

Fernanda pasaba por allí, con su ondulado pelo negro, una campera y su calza ajustada negra resaltándole ese tremendo culo…

– ¿Cómo va eso enano?
– Complicado Fer…¿vas para gimnasia?
– Sí!
– Yo en un rato también voy.

Se despidió del chico con un beso, siempre tan amable con él.

El muchacho se cansó de tanta tarea y fue también al gimnasio para despejarse un rato.

Ya una vez en el lugar, comenzó con su rutina.

Se detuvo para descansar unos momentos, observando todo el movimiento allí.

Saludó a los conocidos que estaban entrenando.

Y las chicas también haciendo ejercicio. Terminó con su programa en el gimnasio ese día, se puso la campera y se quedó a un costado observando a las chicas disimuladamente.

Las veía como siempre, pero ahora en vez de esas, se imaginaba que eran sus hermanas. Regresó a casa.

– Buenas.. ya llegué

Fernanda estaba en su cuarto, mamá no había llegado aún a casa y Agngelica estaba en la cocina.

– Me baño yo o vas vos Angie?
– Andá vos enano..
– Ok

Se metió en el baño, abrió la ducha y por supuesto fue directo a la ropa de Fernanda.

Arriba de la calza se posaba la tanga púrpura! Esta vez la había usado Fernanda.

El chico hizo lo de siempre, y se percató de que la tanguita estaba mojadísima.

“Estuvo duro el entrenamiento? Parece que transpiraste toda la concha, Fernanda…”

Ni que hablar del olor a vagina tan morboso que desprendía esa tanga!

Estaba sentado en el piso, con la campera aún puesta, con los pantalones y bóxer bajados, haciéndose una paja con la tanguita recién usada de su hermana Fernanda en la cara.

Estaba en eso, cuando…

– ¡Qué estás….?! – Fernanda había entrado al baño y descubierto todo!

Fernanda creyó que como la ducha ya estaba abierta, el muchacho estaba dentro… ahora estaba parada en la puerta como de piedra observando como su hermanito tenía una mano en su pija parada y la otra en su propia tanga.

Continuará…

Me gusta / No me gusta

¡Que hermanitas!

Esto me pasó la semana pasada y todavía no he podido reaccionar.

Tengo una casa alquilada y la inquilina me llamó por teléfono para comentarme de algunos problemas de humedad y de pérdidas de agua, así que fui para ver la casa.

Me atendieron dos jovencitas que dijeron ser las hijas (yo no las conocía) y se presentaron “soy Rita, tengo 19 años estoy estudiando abogacía” “soy Claudia, tengo 18 años comencé este año medicina”.
Voy a aclarar que tengo 55 años pero gracias a una vida sin excesos y la habitual concurrencia al gimnasio aparento unos cuantos años menos por mi cabeza sin canas.

Hice una recorrida por la casa viendo los problemas y hubo algo que me llamó especialmente la atención así que usando el celular tomé varias fotos y en broma les digo a las chicas “ahora una fotito de ustedes dos” y les apunto con el aparato.
¡Me quedé helado!!! Las hermanitas poniendo cara de turras posan besándose la una a la otra en la boca….pero un beso de esos que te ponen la cabeza a mil por hora.
Largan la risa y me dicen “¿querés que hagamos una sesión de fotos bien cochinas?” y antes que pudiera responder se quitaron los vestidos quedando solo con las tanguitas ya que no tenían corpiño ninguna de las dos.
Voy a describirlas someramente: Claudia rubia, Rita Morocha, las dos morochas de ojos verdes, cabellos largos, caritas muy lindas, tetas duritas con lindos pezones y ¡que piernas!!!!

“Chicas no hagan esto que soy un hombre serio” les dije y ellas no me hicieron caso al pedido que se vistieran y todo lo contrario comenzaron a besuquearse y a franelearse como locas y me dicen “no querés una fiestita con nosotras dos” y agregan “la primera es gratis pero después si te gusta vas a tener que pagar”.

Yo me despedí y me fui derecho a la puerta de calle pero una de ellas se apoyó contra la puerta impidiéndome salir mientras que la otra me tomaba de atrás y comenzó a darme besos en el cuello…quedé paralizado y eso lo aprovechó la que estaba delante mio para desprenderme y bajarme los pantalones por lo que quedé inmovilizado con los pantalones en los tobillos y la que estaba detrás mio aprovecho a bajarme los calzoncillos y la que estaba delante se arrodilló y tomó mi pija (que a ese entonces estaba como fierro) entre su boca y comenzó a chuparla.

A esa altura de los acontecimientos ya no tenía otra idea que cogérmelas y se lo dije así que me terminaron de quitar los pantalones y una de cada brazo me llevaron a la habitación donde comenzaron a besarme simultáneamente por todo el cuerpo.

“Me toca a mi por ser la mayor” dijo Rita y se tiró boca arriba sobre la cama abriendo las piernas y ofreciendo su concha depilada para que la penetrara. “No tengo condones” les dije….”no importa papito nosotras tomamos pastillas ja jua jua jua” así que me dediqué al placer de montarme a la dulce criatura que tan gentilmente se me ofrecía. Se la metí hasta el fondo mientras la hermanita le chupaba las tetas y como le dije que estorbaba se colocó detrás mio y comenzó a jugar con su lengua contra mis huevos y en un momento puso su lengua en el agujero de mi culo y ¡tremendooooooo!!!!!! mientras que Rita gemía en un orgasmo que me noté espectacular por la forma en que se contraían los músculos de la vagina yo estallé y eyaculé dentro de ella…luego de unos besos que le di en la linda boca y mientras mi pija aún estaba dentro de ella seguía Claudia con su lengua intentando metermela en el culo……me tiré para el costado y entonces Claudia comenzó a chuparme la pija enchastada con la mezcla de mi semen y los jugos de Rita y ¿que hizo Rita? la muy puerca se puso de tal forma que su concha quedó sobre mi boca y la mezcla de jugos chorreaba sobre mi boca y el cuello…. guauuuuu……. eso hizo que mi pija se pusiera como un palo a los pocos minutos cosa que aprovechó Claudia para sentarse y se la acomodó entre los labios de su vagina y se empaló de un solo golpe y comenzó a cabalgarme moviendo la pelvis y ¡que espectáculo! los cabellos, la cara y las tetas sacudiéndose.
Tardé un rato bastante largo en eyacular y en ese ínterin Claudia tuvo al menos 5 orgasmos que yo notaba claramente por las contracciones de la vagina y porque además en cada uno percibí que ella largaba gran cantidad de jugos. Cuando terminamos y se paró la mezcla de sus jugos con mi semen le chorreaba hasta las rodillas.

Y esto es lo que pasó la semana pasada y ¿les gustaría que mañana les cuente lo que pasó hoy? Daniel

Me gusta / No me gusta

Mi primera vez con los relatos.

Hola que tal me llamo Cecilia. He podido leer varios de los relato y la verdad que me gusto y me gustaria contar o relatar mejor dicho algunas de mis historias. Dado que si bien no tengo problema de hacer “cualquier cosa” en privado, muchas de las historias no se las puedo contar a nadie.
Les cuento tengo 36 años estoy casada, tengo 2 hijo, un varon de 19 años y una nena de 14 años. Me considero una persona cariñosa, inteligente, picara pero siempre con perfil bajo. En la intimidad soy muy calentona, muy gauchita y muy puta jjaja, en la intimidad. Tengo un cuerpo atractivo y también tengo mis atributos. De vez en cuando me gusta andar con poco ropa por mi casa, quizas con la fantasía que alguien me espíe.
Bueno cuento mi primera historia y creo yo que es aqui donde todo comenzó. Viviamos con nuestros padres al fondo de un terreno y adelante mi tío y su amigo Daniel tenían un taller y la casa de ellos. Eramos muy apegados a ellos y siempre nos reimos y nos hacían bromas cuando volviamos de clase. Era costumbre que agarremos un plato a la noche y fueramos a comer a la casa de ellos.
Una de esas noches fui la último en ir porque no me habían avisado que iban. Llegué a la casa golpeé y nada. Pasé y ni en el comedor ni en la cocina había alguien. Pude escuchar como un pequeño grito desde la pieza y me asuste. Pero sin embargo curiosa yo, me asomé a espiar por la puerta de la pieza. Cuando abro no lo podia creer, la mayor de mis hermanas se encontraba de rodillas en el piso con el torso del curpo sobre la cama. Sus piernas se encontraban bien juntas y la cola bien parada. A todo esto no podia quitar mi vista del pedazo de verga de mi tio, muy gorda y cabezona que intentaba meter por la cola de mi hermana. Celeste se encontraba tirada en la cama comiedole el pene a Dani. Semi-desnuda y boca abajo.
Me agarro miedo no se, pero a la vez calentura. Me puse a llorar y sali corriendo. Valeria me escucho y salio detrás mío creyendo que diría algo de lo que ví. Me alcanzo en el comedor toda transpirada desnuda su parte de abajo y solo con una musculosa blanca. Le dije que solo me había dado vergüenza y no sabía que hacer por eso salí corriendo. Hablamos un rato me calmó y nos empezamos a reir por algunas preguntas tontas que le comenzaba a hacer. Fue ahí donde me invito a que pase y lo averigüe yo. Entre a esa pieza y vi esos garrotes duros. Despues de unos segundos  comenzamos a reir y mi tío fue el que me enseño como chuparla. Apenas entraba la cabeza por mi boca pero asi y todo lo hice acabar. Y por esa noche para mi fue todo, tenia que aprender mucho.
No se si pude relatar bien mi historia espero que si y podido haber transmitido algo de lo que yo siento cuando recuerdo estas cosas. Besos
Me gusta / No me gusta

Ser lesbiana no es fácil

Ser Lesbiana no es fácil.

Esta es la continuación del relato titulado Mi hermana me volvió Lesbiana, para quienes que no recuerden básicamente trataba de cómo yo me empezaba a fijar en mi hermana y me empezó a atraer hasta que…bueno una noche que nos quedamos solas hicimos el amor (una y otra vez, cabe mencionar). Para quienes tienen mala memoria, mi nombre es Jennifer, tengo 19 años, no soy muy alta mido como 1.50, de tez blanca y ojos verdes, mi cabello es negro y lacio y no muy largo, apenas me llega a los hombros. Tengo grandes senos, al menos es lo que muchos de mis novios me han dicho, soy copa C; de complexión no soy muy delgada pero tampoco estoy llenita, digamos que estoy normal. Mi hermana es muy parecida físicamente  a mí, solo que ella es más delgada y el cuerpo un poco más fino, con menos senos que yo pero una gran cintura con forma bastante envidiable, el cabello de ella es ondulado y más largo, es decir muy linda mi hermana, se llama Ivette y tiene 23 años.

Después de aquella noche tan hermosa que pasé con mi hermana, le siguieron unas cuantas más, no muchas pues teníamos que tener demasiado cuidado que nadie nos fuera a ver, normalmente ocurría los fines de semana cuando nuestro papás salían y estábamos seguras que tardarían bastante, pues si se llegaran a enterar estaríamos en graves problemas ya que ellos eran de ideología conservadora y de mente muy cerrada. Cuando mi hermana, a sus 18 años, les dijo a mis padres que era bisexual le armaron un buen lío, no la dejaron salir por semanas y le quitaron todo medio de comunicación (internet, celular, etc) hasta que ella salió y les mintió diciéndoles que lo sentía y que estaba equivocada, que solo había sido una tontería de la adolescencia. A partir de ahí nos dimos cuenta que sobre estos temas mis padres no entendían razón alguna.

Sin embargo fue una tarde de domingo cuando nuestra felicidad terminó, nuestros padres habían salido a un compromiso y no llegarían hasta la noche, después de que se fueron esperamos 10 minutos para estar seguras que se habían ido…

-Hermanita ven – me llamó Ivette al pasar los 10 minutos, yo estaba sentada en la sala mientras ella me llamaba desde arriba, en las escaleras – ¡Ya se fueron, ven! Tengo algo para ti.

Me levanté en seguida del sillón de piel y fui corriendo ilusionada a la escalera ¿Qué podría ser? Además de lo que ya sabía que me esperaba allá arriba ¿Habría algo más? Subí rápidamente las escaleras y al llegar al piso de arriba no pude verla, solo vi al final del pasillo la luz de su cuarto en seguida. Sin pensarlo fui hacia su cuarto y entré deprisa, pero no la vi por ningún lado, justo entonces salió por detrás de la puerta y me abrazó por atrás y me dio un tierno beso en mi mejilla, cuando volteé para tenerla frente a frente noté dos cosas: que ella ya estaba en ropa interior y que tenía algo en sus manos, pero no pude percatarme lo que era, estaba muy ocupada buscando sus labios con los míos, el beso comenzó de manera suave y dulce pero dos minutos después se volvió más rápido y hasta cierto punto agresivo, fue cuando me separé.

-¿Qué era lo que tenías para mí? – dije aún con la respiración algo agitada.

-Además de esto – dijo mientras con una mano ponía mi mano derecha sobre uno de sus senos, luego en su otra mano, vi por fin lo que tenía, era el control de su estéreo – Te compré algo.

Presionó un botón en el control, apuntando hacia su estéreo y una canción de The Killers comenzó a reproducirse, y no cualquiera era el sencillo de su nuevo disco, me acerqué al aparato para comprobar y en efecto ahí estaba la caja ¡Me había comprado el nuevo disco de mi grupo preferido!

-¿Es para mí? – todavía le pregunté, por si acaso.

-Claro que si – exclamó ella mientras me volvía a abrazar por detrás luego posó sus manos en mi vientre para después comenzar a desabrochar mi blusa – Para quien más, tú los adoras.

-¡Gracias! – dije casi en un grito mientras me volvía hacia ella y me terminaba de quitar la blusa quedando mi bra al aire. Después de un par de besos más le pregunté – ¿Pero…porque? Es decir no creo merecerlo…

-Pues porque te quiero, tonta – me dijo dándome un pequeño beso en los labios – Y porque hace un mes fue cuando empezamos a querernos…así.

-¿Hace un mes? – ¿Tan rápido ya? – Oh pero yo…lo he olvidado no te he comprado nada…lo siento.

-No te preocupes, no era necesario – dijo mientras acercaba su rostro al mío para darme otro beso igual de suave que el primero, al separarse agregó – No tienes que darme nada, solo te quiero a ti.

-Pero es que, me siento incomoda – le dije separándome un poco, aun seguíamos abrazadas – Además, entiende que estoy confundida, nuestra situación no es normal ¿Celebraremos los meses que cumplamos? ¿Los años? Cuando tengamos edad, ¿Nos casaremos y nos iremos de luna de miel? ¿Es así como lo ves?

-¿Y por qué no?

-Porque somos hermanas – dije, a pesar que mis palabras sonaban a reclamo, ella parecía muy tranquila.

-Eso no importa, somos dos seres, dos mujeres, dos personas que se quieren y que solo quieren estar juntas ¿Eso tiene algo de malo? – me dijo, cuando negué con la cabeza me dio otro beso en los labios – No pienses en el futuro, cuando tengamos que pensar en eso lo resolveremos, mientras haz lo que creas es correcto, si me quieres dar regalos está bien, si no también, si quieres contar los meses o años da igual, no te voy a obligar a nada, ¿Ok, princesa?

-Me encanta cuando me dices así – le dije con una sonrisa en la boca mientras volvía a buscar sus labios para fundirnos en otro largo beso, su boca poco a poco fue yendo de mis labios a mi mejilla, luego a mi oreja recorriendo cada centímetro con su lengua, cuando llegó allí me susurró “No te preocupes, te amo” y en seguida bajó para besar mi cuello, abrí la boca para contestarle pero lo único que obtuve fue un gemido, después bajó hasta mis pechos y comenzó a jugar con ellos, los besaba y los lamía por encima de mi bra, lo cual me excitó bastante e hizo que mis pezones comenzaran a endurecerse, ella lo notó y atrapó uno con su boca aún sin quitarme el bra.

La temperatura comenzaba a subir y mi mano como si tuviese vida propia bajó a mi pantalón y comenzó a desabrocharlo, en ese momento mi hermana por fin se había decidido a quitarme mi bra y chupaba mis pechos con lujuria,  con un gesto Ivette me dijo que me sentara en la cama, obedecí y fue ella quien término de quitarme mi pantalón, se levantó y me empujó hacia atrás para que me recostara, en ese momento otra canción había comenzado a reproducirse ella fue al estéreo y subió el volumen, luego cerró la puerta y regresó conmigo, deshaciéndose con un ágil movimiento de su bra y su tanga.

Se colocó sobre mí y siguió besándome con nuestros cuerpos uno sobre el otro mientras nuestros pezones se rozaban, ésta era una de las posiciones que más nos gustaba, y la disfrutábamos tanto… En seguida nos envolvimos en las sabanas para seguir con nuestra pose favorita, nuestros labios parecían pegados pues nos era imposible separarnos.  Todo parecía perfecto, pero de pronto escuchamos algo que nos horrorizó y nos hizo separarnos (después de todo si podíamos separarnos)

-Hijas, olvidé las invitaciones del evento, ¿No las deje a… – mi padre había irrumpido en la habitación de Ivette y había dejado la frase al aire y tenia abiertos los ojos como platos, por un momento pensé que le daría un ataque al corazón, pues no podía decir nada, hasta que por fin liberó una voz tan potente que todo el vecindario pudo haberla escuchado – ¿QUE DEMONIOS ESTÁ OCURRIENDO?

Ivette se levantó tomando solo una sabana para cubrirse y fue hacia él

-Papá, por favor te puedo explicar yo… – pero una fuerte bofetada fue la respuesta que recibió mi hermana.

-No te acerques a mi – gritó aunque ya no tan fuerte – Y explícame ¿porque te estás cogiendo a tu hermana?

-No lo digas así – me animé a decir, para mi sorpresa lo dije muy tranquilamente – No estábamos haciendo eso que dices

-Entonces ¿Qué? ¿Hacían el amor? – dijo ésto último con un aire tan burlón que me dieron ganas de pararme y darle una patada – ¡TONTERIAS! Son hermanas, no puede amor entre ustedes ¡Mucho menos sexo!

-No eres quien para decirme a quien amar o a quien no – dijo Ivette con una mano en su mejilla, su boca sangraba – Yo puedo…

-Claro que puedes, ¡Pero no a mi familia! – parecía que la cara de mi padre no se podía poner más roja de lo furioso que estaba. – ¡Eres una aberración! ¡Debí haberte mandado al psicólogo cuando me lo dijiste! Pero no, soy un idiota y creí que realmente eras normal.

-Si soy normal – la pobre de mi hermana tenía un nudo en la garganta y los ojos vidriosos

-¡Coger con tu hermana no es normal! – gritó – Eres una zorra y una cachonda, pobre de tu hermana, tan normal que era, y ahora ¡La has vuelto como tú!

-A mí siempre me han gustado las mujeres – dije en defensa de Ivette – Mi hermana no tuvo nada que ver con…

-¡Eso no cambia el hecho de que te la estuvieras tirando!- me gritó – Son un par de anormales, llamaré al hospital psiquiátrico para que las recoja inmediatamente.

-¡El loco eres tú! – le gritó Ivette, no tengo idea de dónde sacó el coraje – No será necesario que llames a nadie, Jenny y yo nos largamos de aquí.

-¿Y a donde van? ¿A casarse y formar una familia feliz? – su sarcasmo me daba nauseas – Malas noticias, zorra ¡NO PUEDEN! Es biológicamente imposible.

-A ti no te importa a donde vayamos…

-No me importa donde vayas – dijo él – Pero ella aún depende económicamente de mi, mientras así sea ella no sale de aquí. Tú te puedes largar a tirarte cuantas zorras quieras, pero a tu hermana la dejas aquí.

-Entonces adiós – dijo mientras se vestía de nuevo.

-¡No, Ivette! – dije levantándome y yendo hacia ella, no me importó que mi padre me viera sin bra ni pantalón.

-A dónde vas – dijo tomándome de mi cabello agresivamente y me empujó hacia fuera del cuarto.

-¡Déjala! – dijo mi hermana haciéndole frente a mi padre pero otra bofetada fue lo que recibió, ésta fue tan fuerte para tirarla. Luego se dirigió a mí y, de nuevo tomándome de mi cabello, tiró hacia arriba para levantarme, luego me fue, casi casi, arrastrando por el pasillo hasta que me arrojó con fuerza a mi cuarto y cerró la puerta.

-¡Mañana a primera hora te vas al psicólogo! – gritó del otro lado de la puerta – Con suerte, tú aún te puedes componer.

Me vestí con lo primero que encontré y traté de abrir la puerta pero era imposible, él la detenía desde afuera. “Déjame salir” grité pero fue inútil.

-Empieza a empacar – oí que dijo a mi hermana – No te quiero ver dentro de media hora.

Yo no lo podía creer, el paraíso de hace unos minutos se había transformado en una pesadilla ¡Ivette se iba! Mi padre me iba a mandar al psicólogo y quien sabe a donde más se le ocurriera mandarme. Seguí tratando de abrir pero era inútil, mi padre seguía afuera, le decía frases como “por favor” o “escúchanos” incluso hasta “ten piedad” Pero, o no me oía, o no quería oírme. Me senté recargada en la puerta mientras mis lagrimas bajaban por mis mejillas, lo último que le dije fue “al menos déjanos despedirnos” Lo dije tan despacio que creí que no me había escuchado, pero obtuve una respuesta.

-¡Claro! – dijo mi padre sarcásticamente – y de paso se echan un “rapidin” de despedida ¿No?

-No te preocupes hermana – dijo Ivette, sonaba a que estaba junto a mi padre, justo fuera de mi puerta – Algún día vendré por ti.

-¡No te vayas! – le grité, pero no me escuchó ya estaba en las escaleras, seguro mi padre la empujaba, traté de abrir la puerta y, efectivamente lo logré, al final del pasillo oía sus pasos alejándose. Corrí al vestíbulo de la planta alta donde un gran ventanal daba a la parte delantera de la calle, me asomé y vi a Ivette que se alejaba lentamente hacia el otro lado de la calle, mientras un terrible golpe sonaba abajo en mi casa, era la puerta que mi padre había azotado con furia. Ella volteó hacia donde yo estaba y me mandó un beso, no pude evitar recurrir al llanto cuando la vi desaparecer en una esquina…

Todo era una pesadilla, me pellizque por si acaso estaba soñando pero solo conseguí un moretón. Ese día mis padres ya no fueron al evento (temían que Ivette fuera a regresar por mi o que yo me escapara) Sin embargo no me dirigieron la palabra el resto del día; mejor para mí, yo no tenía ganas de hablarles, mucho menos a mi padre.

Al día siguiente mi padre me llevó, muy a la fuerza, al psicólogo (un hombre escogido especialmente por él, pensaba que si me llevaba con una psicóloga terminara teniendo sexo con ella. Según sus palabras)  Las semanas siguientes fueron un infierno, mis padres me llevaban a todos lados y no me dejaban ni un momento sola. Las semanas se volvieron meses y yo no sabía nada de Ivette. Entraba al Messenger con la esperanza de encontrarla ahí, pero nada ¿Le habría pasado algo? Durante este tiempo estuve platicando con mi mejor amiga, Cristal sobre esto, le pedía consejos, claro que solo se lo planteaba hipotéticamente (“¿si y quisieras estar con alguien pero tus papas no los dejaran que harías?” cosas así le decía) Creo que desde el principio ella sabía que hablaba de mí, no obstante no insistió y me apoyó lo cual hizo crecer el afecto que tenía por ella…

Justo cuando pensaba que Ivette podría estar en problemas, un mensaje de texto llegaba a mi celular “No te preocupes por mí hermanita, pronto estaremos en contacto” decía. Y efectivamente unos días después la vi en el Messenger conectada, me contó lo que había hecho y yo le conté lo mal que la había pasado. Lo que ella me contó me dejo helada, se había ido a Monterrey, una ciudad muy lejana, dijo que una de sus amigas le ofreció un departamento allí bastante económico, y en su trabajo le había resultado conveniente transferirse allá pues le dieron un aumento. También había hablado con mamá, quien aunque no estaba muy contenta con mi hermana, aún decía quererla como la hija que es, aunque tenía la esperanza de que el tiempo fuera la “hiciera recuperarse”

Ivette y yo hablamos los siguientes días que rápido se hicieron semanas por Messenger, ocasionalmente viéndonos por Web Cam., sin embargo no era lo mismo, yo la extrañaba, la quería a mi lado. El psicólogo me decía que estaba obsesionada con mi hermana y que no la quería de verdad, pero yo sabía que solo mentía ¿O…tal vez era cierto? Tal vez si estaba enferma y no podía seguir amando a mi hermana… Empezaba a creer lo que mi padre y el psicólogo decían, estaba frágil emocionalmente y estaba más confundida que nunca, así que acudí con alguien que tal vez podría despejar mis dudas: Cristal, era una muchacha muy guapa e inteligente, de las más guapas del colegio  con un cabello largo y ondulado y su piel era morena clara.

Estábamos en la escuela, cuando decidí contarle todo lo ocurrido, sentadas en una escalera mientras los pasillos estaban muy vacios, a pesar que ya le había contado sobre mis dudas en mi orientación sexual (para lo cual ella se había mostrado muy solidaria y dijo que me apoyaría sin importar mis preferencias) jamás le dije sobre lo mío con mi hermana, cuando se lo dije ella se sorprendió bastante. Le conté con lujo de detalles, incluyendo de cuando hacíamos el amor, no sé si fue mi imaginar pero parecía que mi amiga se frotaba su entrepierna disimuladamente, pero no quise mirar bien…

-Ivette y tú ¡No lo creo! – Exclamó – Que suerte, tu hermana siempre me ha parecido tan sexy…

-Quieres decir que tu… olvídalo – le dije, después hablaríamos de su reciente confesión – ¿Qué debo hacer?

-No sé nena, es complicado debo pensarlo un rato. ¿Sabes? Cuando dijiste que tenías dudas en tu orientación no creí que fuera tan serio…tanto como para que lo hicieras con tu hermana, no.

-Cristal…por favor… – pero ella con su dedo indicé me calló poniéndolo en mis labios, me dio un beso en mi mejilla, luego en mi oreja y me sopló un poco en mi oído, la sensación me provocó una sensación electrizante que rápidamente recorrió todo mi cuerpo. Me tomó de la mano y me hizo que me levantara, fuimos escaleras arriba y entramos al vestidor de mujeres, como era de esperarse estaba vacío y entramos a un compartimiento y de inmediato ella me besó en los labios, no supe porque la seguí, una parte de mi pensaba que no podía serle infiel a Ivette y que debía irme, pero otra parte de mi decía que era lo que necesitaba para sacarme a Ivette de la cabeza… Cristal besaba mi cuello con pasión y un tanto salvaje, lo cual comenzó a excitarme mucho, para el momento que me quitó mi blusa mis pezones estaban ya erectos. Ella los miró con lujuria.

-Hace tanto que quería hacer esto – me dijo llevando su boca a mis pechos lamiéndolos en la parte que mi bra de media copa no cubría.

-¿Y qué te detuvo? – le dije mientras la temperatura subía, mis manos estaban ya en el broche de mi bra, en un dos por tres ya me lo había quitado y ella ya estaba lamiendo mis pezones.

-No quería arruinar nuestra amistad – me dijo con mis pezones entre sus dientes – Pero ahora que me has contado lo de tu hermana…el tan solo imaginarlas…no me pude contener…

La tomé del cabello y suavemente la jalé hasta mi cara, dándole otro tremendo beso salvaje, nuestras lenguas se juntaron y se movían muy rápido, mis manos fueron a su vientre y le levanté su blusa para empezársela a quitar, cuando lo conseguí, revelando un bonito brasier blanco que hacía contraste con su sexy piel morena, al mismo tiempo hice que le volteara quedando de espaldas a mí, la abracé llevando mis manos inmediatamente a sus pechos (que por cierto si los míos eran grandes, los de ella eran enormes) los apreté con fuerza mientras le besaba el cuello, ella soltó un gemido discreto ,arqueando su cabeza hacia atrás; luego retiré mis manos de sus pechos ahora muy erectos y las lleve a su espalda quitándole su bra, hice que se volteara y quedamos de nuevo de frente, besé sus pechos y los lamí muy agitadamente, la temperatura subía cada vez mas y mientras yo chupaba sus grandes pechos y mordisqueaba levemente sus pezones, ella me comenzó a desabrochar mi minifalda, cuando me la quitó por completo me hizo una seña para que la besara de nuevo y fue cuando su mano bajó a mi mojada tanga y comenzó a acariciar mi sexo por encima. Esta sensación mi cuerpo la recibió tan bien, (pues tenía meses que no sentía otros dedos más que los míos) que casi unos segundos después del contacto un delicioso orgasmo hizo me mi tanga se empara en mis jugos mientras yo ahogaba un, lo que hubiera sido, muy escandaloso gemido.

Cristal bajó hasta mi sexo y solo movió mi tanga a un lado lamer y saborear mi néctar alrededor de mis labios, cuando hubo terminado subió de nuevo y me besó, extrañaba el sabor de mis jugos en la boca de alguien, nos besamos un rato mas mientras le quitaba su pantalón de mezclilla, me costó algo de trabajo pero ella ayudó. Después de unos minutos más de juntar nuestras lenguas, mientras frotábamos nuestros senos, bajé hasta su tanga blanca y le di una gran lamida a su sexo por encima, como si se tratara de un helado o una paleta, luego repetirlo mismo varias veces más mientras escuchaba como ahogaba sus gemidos mordiendo mi minifalda. Luego sentí sus manos en mi cabeza empujándome hacía su sexo.

-¡Mas! ¡Por favor! ¡Sigue! – decía en susurros, decidí no hacerla sufrir más, hice a un lado su tanga y metí mi lengua lo mas que pude, con una mano ella seguía empujándome hacia ella, con la otra sostenía mi minifalda en su boca para evitar gemir (¿o gritar?) Jugué con mi lengua dentro de su sexo, la movía en círculos y su erecto clítoris recibía ocasionalmente pequeños e inofensivos mordiscos, luego la mano con la que me empujaba la llevó a sus pezones y los pellizcaba y jalaba salvajemente, mientras oía que más gritos y gemidos eran ahogados por la tela de mi minifalda. Hasta que por fin dejó salir un placentero orgasmo el cual libero sus jugos vaginales en mi boca, los cuales saboreé con gusto, me levanté y le quité mi falda de la boca, la besé de nuevo mientras me la ponía, ella lo notó y me dijo.

-¿Eso es todo?

-Lo siento amiga – le dije aun besándola – Tengo miedo a que nos descubran, tus gemidos eran cada vez más fuertes. Además ya tengo muchos problemas con mis papas como para que les digan de esto en la escuela…

-Te quiero, amiga – me dijo, al momento no supe que decirle, me sentía mucho más confundida que antes.

-Yo a ti – le dije un pequeño instante después, ya nos habíamos vestido de nuevo y seguimos besándonos un rato mas, luego salimos del vestidor tomadas de la mano.

-¿Volverá a pasar? – me dijo al oído

-Aquí seguramente no – le contesté, hizo que me detuviera y me plantó otro terrible beso, algunos chicos se nos quedaron viendo, pero que mas daba.

-Odio a tus padres por conservadores, si fueran diferentes…

-Si…pero no lo son – le di otro beso – Nos vemos después, te quiero

Ella me contestó que ella también me quería, mientras yo caminaba alejándome de ella dirección a la puerta de la escuela…más confundida e indecisa que nunca…

¿Continuará…?

Me gusta / No me gusta