La rica Verga de mi hermano (2)

En mi relato anterior les conté como empecé a desear la rica Verga de mi hermano.

La mañana siguiente por ser Sábado acostumbrábamos dormir hasta tarde y mis padres siempre se iban a trabajar.

Después de lo ocurrido la noche anterior había tenido un sueño placentero y me desperté sintiendo unos suaves golpes en mis nalgas que estaban desnudas sin yo haberme percatado, al abrir mis ojos y ver hacia mi espalda tuve una visión hermosa de mi hermano masturbándose dando golpecitos en mis nalgas. Al cruzarnos miradas sin decir nada apretó con una mano mi otra nalga sin dejar de tocarse y aumentando su ritmo, supuse que tenía que hacer algo y levanté un poco mis nalgas para que viera mi culito a la perfección.

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De compras con mi hermana

Era el ultimo día de clases en la universidad, mis amigos y yo, habíamos decidido ir a celebrar el termino de las mismas, en el pueblo había una cantina, un bar y un antro, pero como éramos menores de edad no podíamos entrar a ninguno de ellos, así que, sobornamos al Pedro, que era el encargado de la cantina, ya que era la que no visitaban las autoridades.

Ya en la cantina, Pedro nos coloco en una mesa al finas del salón y nos dijo que si venían las autoridades, saliéramos por una puerta trasera que tenia y colindaba con su casa, las cervezas llegaban y los cartones se llenaban de las botellas vacías.

Al paso de la tarde noche, nos disponíamos a salir de la cantina, Joel (amigo de la escuela) y yo, salimos abrazados, ya que nos íbamos de lado a lado por la borrachera, él me comento que se la había pasado de maravilla con la banda de la escuela y que me acompañaría hasta mi casa, tocamos la puerta y salió Lucia (mi hermana), empezó a regañarme por la condición en que estaba, le dije que no era un niño y que dejara de molestar, se metió enojada y me quede riendo con mi amigo Joel, ya cuando se despedía me dijo, Arturo, tu hermana esta mas que buena, ya esta bastante grandecita y se ve que tiene buenas tetas, ¿nunca se las has visto?, en el momento le conteste que no y me eche a reír.

Ya en mi cuarto, después de haber vomitado y bañado, me puse a pensar en lo que me dijo mi amigo Joel en relación a mi Lucia, nunca la había visto con pensamiento morboso, solo la veía como una hermana fastidiosa, caí en cuenta de que no le observaba el cuerpo, que simplemente pasaba desapercibida para mi.

Los días pasaron y empecé a ver a Lucia de otra manera, me di cuenta de que Joel tenia razón, tenia buenas tetas y no solo eso, tenia buen culo, sabroso y paradito, Lucia era una chica de 18 años, morena clara, de cabello negro, ojos cafés obscuros, delgada y muy deportista, le gustaba mucho ir al gym, al igual que a mi mamá Andrea.

Un día Lucia planeo con mi mamá ir de compras, ellas quería comprar ropa para el Gym, (leggins, playeras, etc…) pero a mi papá Lucas, lo invitaron a una comida por lo que mi mama tendría que acompañar a mi papá, Lucia se puso triste por la noticia, al ver como estaba, mi mama comenta, bueno Lucia, no te pongas así, iremos otro día o te puede acompañar tu hermano, al cabo que el ya tiene permiso de conducir , a Lucia no le agrado la idea, pero como ya estaba emocionada por comprar, acepto.

Entramos a varias tiendas y no se desidia a comprar algo, yo me estaba aburriendo de ir de una tienda a otra, de repente entramos a una y había vendedora bastante buena, de hecho traía unos leggins que se le ajustaban muy bien, me la quede viendo y mi hermana me dijo

– Se te van a salir los ojos,

a lo que yo le respondí,

– es que se le ven muy bien los leggins a ella.

Mi hermana me miró y me dijó,

– pues por que no me los has visto a mí, se puso a buscar varios modelos, mientras yo seguí viendo a esa chica.

En una pasada de mi hermana, me da un empujón y me dijo.

– ya bájale no, te pasas.

En mi mente que ya estaba más que loca, pasó un pensamiento hacia ella y le comenté:

–  pues si quieres que ya no la vea, ponte los que vas a comprar y sal a modelármelos.

Ella sonrió pícaramente y se metió al vestidor.

Paso unos minutos y ella salió con el primer leggins puesto y me dijo.

–  ¿como se me ve este modelo?

Me quede con la boca abierta, Lucia estaba mas que buena, buenísima, fue tanto mi cara de asombro que ella se dio cuenta y se hecho a reír

– ya ves que tenía razón, de que la veías a ella por que no me habías visto a mi.

Ella se puso varios modelos y salía para que se los viera, yo estaba encantado de verle como le quedaban y sin darme cuenta, tenía el pene parado, al paso de la modelada, mi hermana me dijo, – Arturo si no es para tanto y me volteó a ver el pene, haciendo referencia que lo tenía parado, me percaté y me dio pena, por lo que me di la vuelta y le dije que escogiera ya, porque nos íbamos a la casa.

Me pase la tarde en mi cuarto masturbándome varias veces, tenía la imagen de mi hermana en leggins, con ese culo paradito, de repente tocan la puerta y era Lucia, le dije que si que deseaba y me comento que iba a preparar la cena, que si quería cenar algo, le dije que de lo que ella hiciera me compartiera, al paso de unos minutos me grito desde la cocina, diciendo que ya estaba lista la cena, me puse una playera y un short, pues andaba en ropa interior para masturbarme mas fácilmente. Al llegar a la cocina, me llevé una sorpresa, Lucia estaba con solo una playera larga, blanca y se le transparentaba el bikini que llevaba puesto, por cierto de florecitas.

De inmediato se me paró el pene y me senté para disimular mi erección, mientras ella servía, yo le veo el tremendo culo, de repente mi mirada se perdió y ella me dio un grito, HEY que tanto me ves, yo le dije que nada, que ni que estuviera tan buena como para verla.

Después de la cena, le di las gracias y le dije que me iba a mi habitación a dormir, desde luego que iba a masturbarme en su honor, ella me comentó que tenia que lavar los trastes y que de ahí quería ver una película, me dijo que la acompañaba, ya que nuestros papas regresarían muy tarde, le dije que si, que me avisara cuando terminara de lavar y acomodar los trastes.

Lucia toco la puerta de mi cuarto, justo cuando acababa de terminar de masturbarme, le dije que pasara, seguía solo con la playera blanca, me dijo que si la película la veíamos en el cuarto de nuestros padres, ya que era mas grande y mas cómodo, tenia una cama King Size, le dije que estaba bien, que la fuera poniendo y yo llegaría, cuando ella se dio vuelta, note que ya no traía el bikini de florecitas, traía un calzón cachetero de encaje, lo que me puso a mil, espere a que se me bajara la tremenda erección y fui al cuarto de mis papas a ver la película con ella.

Ella había escogido una película mexicana, entre a la cama, solo en short, sin playera y lleve una pequeña cobija, por si erectaba, me la pondría para taparme, transcurrió la película y pasaron una escena de sexo, mi pene se empezó a levantar y me coloque la cobija, ella miro de reojo y me comentó que no hacia frío, que por que me tapaba, a lo cual respondí que yo si tenía algo de fresco, le dije que por que no iba hacer unas palomitas para comer durante la película, ella le puso pausa y se fue a prepararlas, cuando salió caminando, pude ver su hermoso culo moviendo se un lado a otro.

Seguimos viendo la peli con las palomitas, nuevamente apareció una escena de sexo y esta ves ella me pidió que si podía taparse con la misma cobija por que ya le había dado frio, se metió y como no era grande se pegó a mi, el roze de su pierna con la mía, terminaron de ponerme más loco, mi pene estaba más que erecto, ya no podía disimular, se me ocurrió apagar las luces para que no se notara tanto. En eso, sentí la mano de Lucia acariciando mi pierna, pero ella seguía viendo la tele, como si no pasara nada, las escenas de la película fueron subiendo de tono y note que su respiración se agitaba cada vez más, sus manos ya estaban cerca de mi pene y yo mañosamente me voltee un poco para que la punta de mi pene erecto, le llegara a los dedos, ella cuando sintió la punta de mi pene hizo una pausa con su mano, nos volteamos, haber, ni dijimos alguna palabra, al poco tiempo, volvió con sus caricias y esta vez acariciaba la punta de mi pene, yo comencé a acariciarle los cabellos, pase mis dedos por oreja, cuando realice ese movimiento, Lucia apretó mi pene con fuerzas, volteo su cara buscando la mía y me dijo que la besara, que estaba muy caliente.

Comenzamos a besarnos como locos, mientras ella no soltaba mi pene, lo sostenía fuertemente, como si me lo quisiera arrancar, luego le subí la playera y me di cuenta de que no llevaba brasier, por lo que le empecé a besar los pezones, ella se retorcía de placer cuando hacía eso, luego le agarré las manos, empecé a besarla por todo el cuerpo, del pezón me pasé su panza, a sus entre piernas, a sus rodillas, notaba como tenia la vagina llena de fluidos, su calzón estaba más que mojado, pase mi lengua por su vagina con el calzón puesto, le hice de lado su calzón y pase la lengua por su vagina, estaba llena de fluidos tome un poco con mi lengua y la lleve a su boca, para que los dos compartiéramos sus fluidos, ella se excitó demasiado, nos besábamos y mis dedos dentro de su calzón acariciando su clítoris, de repente tuvo un gran orgasmo, no paraba de moverse, fue un orgasmo largo y fuerte, cuando volvió en si, me besó y ella empezó a chuparme el pene, muy suave, lo llenaba de saliva, hacía movimientos muy ricos, me lamía los huevos, ella me confesó que era virgen y que quería que yo la desvirgara, que estaba muy caliente, le baje el calzón muy suavemente y le comí la vagina, le chupaba el clítoris, metía mi lengua en los labios mayores y menores, de repente subía con sus fluidos en mi boca para besar la de ella y cuando me dijo que estaba por venirse nuevamente, coloque la punta de mi pene y lo metí poco a poco, con lo excitada y el orgasmo, no le dolió mucho, ella me decía que le dolía pero que no me saliera, que me viniera dentro de ella por que quería sentir mi leche, le di unas embestidas y me vine a chorros dentro de su vagina.

Nos quedamos dormidos hasta que escuchamos ruidos en la casa, eran mis padres que habían llegado borrachos, nos fuimos a nuestro cuarto, nos dimos un beso y quedamos en que lo haríamos mas seguido.

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Con Mi hermana Pequeña

Esta historia pasó el sábado pasado estaba  paseando por mi casa yendo al baño, mi padre estaba trabajando, mi madre se había ido a la compra y mi hermana estaba estudiando en su habitación cuando me entraron ganas de ir al baño  y cuando al abrir la puerta del cuarto de baño me encontré a mi hermana pequeña de 19 añitos en la bañera metida, totalmente desnuda y dormida. A lo que mi reflejo fue irme y cerrar la puerta pero al decir ” lo siento” y antes de que la puerta se cerrar y  no haber escuchado su voz, me dió a entender que estaba sopa y algo en mí se encendió,  así que entré despacio cerrando la puerta tras de mí.

La bañera tenía poca espuma, así que pude ver el cuerpo de mi hermanita totalmente desnuda, podía ver toda su piel blanca y sus pechos aún pequeños pero se les podía dar un bocado luego fijé mi vista en su coñito, rosado. Caminé un poco hasta ponerme de rodillas frente a la bañera, metí la mano en el agua con mucho cuidado introduje un dedo en su coño. Ella seguía dormida pero sentía como mi dedo estaba entrando en su coño ya que cambió la cara. Me volví más osado y con la otra mano metiéndola bajo el agua le empecé a acariciar un pecho, fue cuando ella tras un rato acariciando ese pezón que se había puesto erecto se despertó entonces puso cara de asustada yo le puse un dedo de la mano que estaba en su pecho en la boca para que no dijera nada mientras que con el otro seguía acariciando su coño. Ella al rato se relajó y empezó a chuparme el dedo que estaba sobre sus labios y con su mano izquierda buscaba mi polla cogiendola por encima de mis calzonas. Bajé mi mano hacia sus pechos para volver a tocarlos, ella se incorporó para acercar su boca a la mía pero escuchamos la puerta abrirse y a nuestra madre llamarnos para que le ayudaramos con la compra, saqué mis manos del agua y salí del cuarto de baño lo más rápido que pude, fui a mi dormitorio a cambiar me las calzonas mojadas por la mano de mi hermana y baje las escalera para ayudar a mi madre con la compra, para ese momento mi erección , no sé si por el susto o por la velocidad se había bajado.

–    ¿ porque has tardado tanto?, ¿ ¿Qué estabas haciendo?

–    Estaba estudiando – dije mientras miraba arriba de las escaleras de la casa, donde estaba el cuarto de baño, y al pie estaba mi hermana cubierta con una toalla blanca.

–    Me visto y te ayudo a deshacer la compra, mamá – dijo mi hermana.

El resto del día lo pasé en mi habitación y no podía sacarme de mi cabeza la situación que había vivido por la mañana con mi hermana en el baño, su cuerpo desnudo, lo suave de sus manos sobre mi polla, pensaba la forma de terminar lo que habíamos empezado pero con mi madre en la casa era muy difícil. A la hora de comer ya estaba mi padre por lo que la cosa se volvió más complicada, estuvimos almorzando los cuatro en el salón mientras que veíamos la tele bueno más bien mis padre veían la tele yo miraba hacia delante hacía los bultos que sobre salían de la camiseta de mi hermana, los bultos de sus pechos y no se había puesto sujetador por lo que si te fijabas bien podía ver la marca de su pezones, ella colocó su pie en mi entrepierna mi polla volvió a crecer. A la hora de la siesta mi hermana y mi madre se pusieron a ver una telenovela y yo tenía cita con mi padre para jugar al tenis por la tarde así que esperé a la noche para atacar pero mis padres se quedaron en casa y mi hermana salió con las amigas.

El domingo por la mañana me levanté temprano había desechado la idea de atacar pero estando yo preparándome el desayuno apareció mi hermana vestida con una braguitas verde militar y una camiseta que dejaba ver su ombligo, ella se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y me dijo al oído.

–    Buenos días.- susurrándome lo.

–    Buenos – le dije volviendo la cara y dándole un pico en sus labios, ella no se inmuto es más me devolvio el beso luego ella cogió las tostadas que había hecho y la empezó a untar con mantequilla yo me puse detrás suya pegando mi polla erecta entre sus nalgas, y cogiendola de la cintura le dije “ tenemos que acabar lo de ayer “ ella volviendo la cara hacia mi me dijo “siii”, escuchamos pasos y nos separamos. Ella se fue a la mesa y yo seguí haciendo tostadas.

Pasamos el día en la piscina de mi casa en familia yo con mis gafas de sol viendo como ella lucía su cuerpo bajo el bikini.

Al día siguiente era lunes y estaba en la universidad cuando recibí un mensaje, con un foto, “ Ven a buscarme “ la foto era del coño de mi hermana. Tomé la moto y fui hasta su instituto ella me esperaba en la puerta, con su falda de cuadros y su camisa blanca de uniforme,

–  ¿ Cómo te has escapado?

– Le he dicho que me dolía la barriga por la regla

Le dí el casco, ella se subió me cogio de la cintura y nos fuimos a casa. Cuando llegamos abrí la cancela, nuestra madre estaba trabajando y nuestro padre también. Cruzamos la puerta y dejando nuestras maletas en el suelo de la entrada,  la cogí en brazos y la llevé a mi habitación mientras nos besabamos.

Nada más llegar nos empezamos a besar con mucha lengua, mucha lujuria, mucha saliva. Nos desvestimos a lo loco su falda se desabrochó con soltura mi pantalón también , mi camiseta voló por mi habitación al igual que su camisa, las manos para manosearnos no eran suficiente. Tomé sus pechos, su culo, le toque el coño por encima de su tanguita. No podía creer que mi hermanita fuera tan puta. Mi pene fue masturbado varias veces por ambas manos de mi hermana, que bien hacía las pajas. Era increíble mi hermana me estaba haciendo una paja con su manitas mientras que yo le comía la boca y mis manos daban cuenta de sus pechos Increíble pero cierto.

Paramos un segundo y nos miramos a los ojos y ella me dijo:

“Guauuu, Oliver, no lo puedo creer que estemos haciendo esto.”

Y le quité sus bragas y su sujetador luego me quité mis boxers quedándonos los dos desnudos completamente. La tire sobre la cama, ella abrió su piernas. Le meti mi polla lentamente en su agujerito. Le puse las manos en la cabecera de la cama. Y empecé a meterle la polla dentro de su coño con un bombeo, muy lentamente, disfrutando de cada embestida.

Notaba que ella estaba disfrutando y que cada embestida, su cuerpo se estremeció  no queria dejar de follarmela pero la excitación era muy grande. Mientras, nos besábamos, más lentamente que antes, con mucha más lengua.

La penetre un buen rato, cada vez más fuerte sus gritos era también cada vez más fuertes. Su cara se iba transformando en lujuria. Gemia muchisimo y muy fuerte. Se corrio un par de veces, hasta una en la que soltó un gran grito. Habia tenido su primer orgasmo.

Paré unos segundos entonces ella me miró y se dio cuenta que yo no había terminado aún.  ella miró y me dijo “Acostate que te hago llegar”. le hice caso y ella se puso encima mía y comenzó a besar mi polla con su jugos, le dije que se diera la vuelta y así lo hizo y metí mi cara entre sus piernas. Lami sus labios vaginales, le metí la lengua en su almejita . Ella no dejó de chupar ni de pasar la lengua por mi polla hasta que me corrí, no recuerdo haber echado tanta leche como ese día.
Se tumbó a mi lado, nos miramos. Estuvimos besandonos durante un largo rato. Tuvimos más encuentros pero eso os lo contaré en otros relatos.

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Mi adorable hermano Guille

Mi hermano Guillermo, es un adonis. Morocho, casi moreno, a los 22 años tiene un cuerpo musculoso y viril de un hombre de 26 ó 28; como consecuencia de muchos años de jugar buen volley su aspecto es el de un deportista de alta competición.

Su metro ochenta y siete de altura lo hace imponente cuando camina por el departamento que compartimos. Para colmo, lo copa andar todo el día solo con sus adorados slips strech brasileros, que usa también en la playa (y que hacen correr ríos de baba y otros jugos non-santos, de mis amigas mas íntimas).

Mis compañeras de facultad se pelean por venir a estudiar conmigo, sobre todo a la noche que es cuando él esta. Vivimos los dos, aquí en Buenos Aires, en un departamento de estudiantes (somos de un pueblo de la provincia de Cordoba) que compartimos desde principios del año 2014 en que inicie mi carrera de abogacía.
La rutina diaria de Guille es muy simple. A la mañana trabaja en una Agencia de Publicidad donde ingresó como modelo hace dos años y ahora ya es Jefe (de no se que cosa). Desde allí, a las 14, se va a la facultad donde estudia Análisis de Sistemas y después directo al gimnasio donde practica por dos horas. Luego viene a casa, casi siempre con alguna de sus hembritas, o las espera boludeando en su habitación hasta que ellas, solitas vienen a caer al matadero (nunca mejor aplicada la palabra, jejejeje).

Para su placer…. y mi tortura (quejidos, jadeos, llantos, gritos….etc, etc) parece que necesita tener en permanente funcionamiento su descomunal aparato sexual (sus amigos en nuestro pueblo lo llamaban ) A sus víctimas las dedicadamente por casi tres, o a veces hasta cuatro horas, hasta destruir por completo todas las resistencias físicas, anímicas, espirituales y viscerales de su «hembrita de turno».

Allí reduce sus inagotables reservas de sexo y después que termina la las despide desde la puerta o las deja un rato en su habitación para que se repongan y puedan caminar para irse. Se vuelve a poner su slip y viene a la cocina donde yo preparo siempre alguna cosa rica que compartimos hablando de temas generales sin ninguna relación con lo que, solo unos momentos antes, acaba de ocurrir.

Se que mi hermano es… un predador nato (no depredador, ¡¡¡Ojo!!!)…. es una fiera hasta que logra saciar lo que necesita -esto es asegurarse que su hembra ya no querrá sexo por lo menos por una semana- entonces se transforma en un dulce, cariñoso y hasta mimoso bebote que parece incapaz de espantar una simple mosca… por miedo a golpearla.

A pesar de mi extremo cuidado en no interferir en la vida de Guille…. las cosas no me salen como deseo. No entiendo que es lo que nos ha cambiado. Hace algún tiempo que ha comenzado a comportarse de manera extraña conmigo. Esta re-celoso y muy mezquino.

Este ha sido un año en el que las relaciones con mi hermano se pusieron bastante tensas y difíciles siendo que siempre habíamos sido muy compinches en todo.

A veces supongo que son celos ya que mi desarrollo como mujer ha provocado que (ya muy cerca de cumplir 19 años) mi figura se ha ido ¡¡ reforzando !! en forma notable.

Me cela con todo el mundo. Desde el portero del edificio (un negrazo azabache, brasilero, de 46 años que tiene un lomo espectacular) hasta el cigarrero que me vende los puchos (un dulce y tierno marido que tiembla como una hoja cuando me da el vuelto delante de su mujer). El dice que a estos dos se le pone la vista vidriosa cuando, a media mañana, vuelvo con las calzas y remera empapadas de sudor, de mi rutinaria carrera de tres kilómetros.

Porque yo también tengo mi rutina. Desayuno con el Guille, a las 8 él se va, arreglo las dos habitaciones, me pongo mis calzas y me voy a correr. Si llueve tengo mi bicicleta fija en el baño que me hace transpirar como loca…. sin embargo, trato de no usarla porque me pone en un estado de calentura descontrolada….. me deja….pufff …. .

Es que sabiendo que no me conviene hacerlo me encanta pedalear apoyando mis antebrazos en el manubrio. El asiento se mete en mi entrepierna y frota mi clítoris a través de la calza (que casi siempre termino sacándola y sigo desnuda)…. y me pone como un volcán que ni la ducha posterior logra calmarme.

Para colmo de males Guille usa mi bicicleta fija para otros menesteres (que ya les contaré) lo que provoca que me ponga mas caliente el pensar lo que en ella pasa con otras niñas arriba.

Luego me visto y voy a clases de ingles. De ahí, a la facultad y regreso a casa al anochecer. Navego un rato en Internet y me preparo para el espectáculo de ese día (Guille y sus niñas).

Mi relación con Guille tuvo una coyuntura un día muy preciso, que tengo muy presente. Fue hace dos meses.

Llegó muy nervioso a las 10 de la mañana (extrañísimo en él, andar por casa a esa hora). Yo sabía que volvía de acompañar al Aeropuerto de Ezeiza al Presidente del Directorio de su empresa que viajaba a Miami.

Entró re-nervioso y se fue a su habitación, lo seguí extrañada y le pregunte que le pasaba. Me dijo que tenía que cambiarse de ropa porque iba a acompañar, por pedido del Presi, a su esposa a una reunión de beneficencia y su ropa sport no era adecuada. En eso sonó el timbre, fui a atender…. Me quede impactada de ver el monumento de mujer que había tocado timbre.

Desde el palier me miraba con una sonrisa una mujer madura (38 que aparentan 30) de una belleza…. que me deslumbró (y eso que soy mujer).

Tan alta como mi hermano, de tez bronceada por el sol (sin exageración) pelo color azabache, natural, suelto hasta los hombros y unos ojos color verde claro que no eran de lentes de contacto, estoy segura. Tenia puesto un trajecito de tela muy fina color miel que ajustaba un cuerpo escultural. Como era un día caluroso de fines del verano se notaba claramente que debajo del saquito solo estaba el soutien que sostenía, sin contener, por lo menos 98 cm de pecho (como dicen los varones).

Junto con su sonrisa entró decididamente al living… en ese momento pude apreciar tres cosas… dos de las cuales me llenaron de envidia.

La cola que marcaba su ajustada pollera tubo no me dio envidia porque si bien esta mujer era un monumento no tengo nada que envidiar… yo tengo lo mío….¡¡¡¡ y recién 19 añitos !!!!.

Pero los aros y las sandalias superaltas me hicieron poner verde. Esa mujer emanaba erotismo por todos los poros y si a eso le sumamos las impactantes sandalias superaltas con tiritas trenzadas en sus esbeltas piernas hasta casi la rodilla y un par de aros de antología…. bueno, que mas les voy a contar !!!!
-. Vos debes ser la hermanita de Guillermo. (sonrisa) Encanta de conocerte, soy Evangelina, la esposa del ogro que hace tartamudear a tu hermanito (sonrisa). Sos mas hermosa de lo que me habían comentado, yo no pude ir al brindis de Fin de Año porque estaba en Punta de Este. Pero los comentarios en la Agencia, de tu presencia en esa fiesta, aún se escuchan, jajajaja- Claro, un prodigio de belleza masculina como la de tu hermano no puede tener una hermanita así nomas. Tu nombre es Natalia… verdad?… no te sientas incomoda, nena… sinceramente, así como estas… de «entre casa» me doy cuenta que tenes un cuerpo privilegiado… y con esa carita y mirada inocente…. mmmmmm ….vas a hacer desastres cuando salgas al ruedo… (sonrisas de las dos).

En eso sale de su habitación el Guille «disfrazado» con un saco y una corbata de las que tiene aquí papá para cuando viene a Buenos Aires.
Juaaaaaaaaaaa!!!!!. La verdad que estaba re-pintón pero a mi me causó mucha gracia verlo con corbata y saco de papá. Me hechó con una mirada fulminante que me puso seria en el acto.
-.Cuando guste, señora, estoy listo (sonrisa nerviosa).- dijo Guille aprestándose a salir.
Eva lo miró. Yo que estaba a un costado, pude ver un cambio impresionante en la expresión de la mujer. Se lo comía con la mirada.
-.Guillermo esa corbata es muy seria para un joven como vos, no es cierto… Natalia?.- y encarando decididamente hacia la habitación de Guille le dice -. A ver muéstrame las otras corbatas a ver si encontramos alguna que convine con tu saco y que sea mas alegre.-

Entraron en la pieza de Guille y como el placard esta detrás de la puerta de entrada, al abrir el mueble quedo en la puerta de entrada una abertura de mas o menos 10 cms.

Curiosa como soy me lance como una flecha a mirar por la pequeña apertura. La pared completa de espejo (es un perfeccionista mi hermanito… jijiji). me daba una visión perfecta… tenia todo el dormitorio al alcance de mi vista.

Evangelina revisaba las corbatas colgadas en la puerta del placard y de allí paso a mirar la ropa colgada en la perchas.
-. Guillermo !!! porque no te pones este conjunto de saco azul y pantalón claro ?… te va a quedar mucho mejor…. Vamos, dale, veamos como te queda… (y ante la duda de Guille) ¡¡ Vamos… no seas tontamente vergonzoso…. si es solo cambiarte de pantalones!!!

Mientras Guille se sacaba el saco ella siguió buscando en el placard…

– Ayyyyy !!!!….esta camisa celeste es mucho mejor que la que tenes… veamos como queda el conjunto !!!.

Guille comenzó a sacarse toda ropa hasta quedar solo con el slip brasilero que le encanta usar… Eva, con la ropa que había elegido en la mano… lo miraba como encandilada…

Cuando mi hermano intento tomar el pantalón de sus manos ella los alejó y los puso en el estante. Tomo a mi hermano por los hombros y miraba con detenimiento su cara y torso.

-. Espera !!!!….dejame que te vea un poco… mi Diiiooooos!!!!… este cuerpo es un cosa de locos!!!!.- dijo con la voz un poco enronquecida y entrecortada mientras recorría con sus manos el torso desnudo de Guille.

Guille estaba duro como si le hubieran metido un palo en el culo. Ella pasaba sus manos temblorosas por la cara y el pelo de mi hermano y se iba acercando lentamente con su boca a la boca de mi hermano. ¡¡¡ El estúpido no movía ni un pelo !!!

Eva con una calentura que no podía ocultar lo tomo con ambas manos de la nuca y casi le comió la boca de un apasionado beso.

Conozco a mi hermanito… estaba a solo segundos de que se le volara la locura…. pero se contenía bien. Esto fue la perdición de la mina.

Pensando equivocadamente que el Guille no avanzaba amedrentado porque ella es la mujer del patrón, lo empujo suavemente, mientras lo besaba con furia, hasta ponerlo contra la pared y se dio vuelta de golpe apoyando la espalda y la cola contra él.

Me llamo la atención ese movimiento pero en seguida me di cuenta la razón. Mientras se refregaba lascivamente en el cuerpo de mi hermano apretándolo contra la pared se desabrocho el saquito y el gancho frontal del brasier. Dos espectaculares tetas saltaron hacia adelante.

Tomando las manos de Guille que colgaban a ambos lados de su cuerpo las puso en sus tetas. Mi hermano comenzó a reaccionar apretándole con algo de furia los pezones (que me impresionaron por su tamaño y rigidez). Excitada y temblorosa la mina jadeaba como una loba en celo. Sus manos acariciaban las pantorrillas de mi hermano que estaba detrás. En un movimiento rápido desabrocho su pollera que cayo al suelo y la pateó lejos. JODER..!!!! que cuerpazo escultural tiene esta guacha!!!!

El Guille comenzó a bajar el saquito por la espalda, llevándose el brasier junto, mientras le besaba, lengüeteaba y mordía los hombros, la nuca y la espalda. Cuando le liberó los brazos Eva se prendió de sus propias tetas estrujándolas como para hacerla reventar. Guille bajaba besando y lamiendo la espalda lentamente y con ambas manos se llevaba la tanga hacia abajo dejando a la vista el cuerpo desnudo mas espectacular que he visto hasta hoy.

Increíble el cuerpazo de esta veterana. Un pubis delicadamente recortado con dos terribles labios vaginales casi desproporcionados aún para un cuerpo de la talla de Evangelina.

Cuando sintió la lengua que corría por entre sus nalgas se agacho casi en ángulo recto con el pelo largo colgando hacia adelante. Por el quejido que pego supuse que la lengua había llegado a su culo o a su vulva. Tomando sus nalgas las separo para que mi hermano la comiera desde atrás con mas comodidad. Sus tetas colgando eran simplemente espectaculares y muy firmes para una mujer de su edad. Ella jadeaba, se quejaba y casi gritaba como si se la estuvieran clavando. Sabiendo lo que venía pensé: espero que esta mujer se guarde quejidos y lamentos para mas adelante.

Mientras le comía la vulva, con un ansia que hasta ruido hacía, el Guille le fue desatando las sandalias desde las rodillas… después se fue parando lentamente besando su espalda haciendo que ella se enderezara de nuevo. De improviso la dio vuelta y ahora sí, quedando frente a frente tomó todo el protagonismo, la abrazo con fuerza besándola en la boca con desesperación.

Mi camiseta había desaparecido y mi short estaba hecho un nudo con mi tanga enrollada en mis pies. Tanto como ella, yo estaba caliente como una yegua. Mis dedos repartían electricidad por todo mi cuerpo. Al llegar a mi vulva…. sentí el primer cortocircuito… y me acabe como loca frotando mi afiebrada vulva.

Guille fue llevando lentamente a Evangelina hasta el borde de la cama e hizo que ella se sentara. A medida que bajaba, ella se llevaba el slip para abajo. Cuando sus ojos, que venían mirando lujuriosamente a mi hermano a los ojos, bajaron la mirada hacia la verga de Guille… se abrieron desmesuradamente como si hubieran visto al mismísimo diablo.
-. Mi Dios !!!… bendito!!!… mi vidaaaa… esto es algo que… por favorrrrr… nunca supuse… mmmmmm… esto es… es una fantasia…!!!!

La verga de Guille, aún sin estar en erección plena (lo he espiado en muchas oportunidades) ya había tomado proporciones alarmantes. Estaría recién en 22 cm y los 6 de diámetro que los toma apenas empieza la erección.

Estoy segura que la lujuria de Evangelina no le permitía razonar las consecuencias… y mucho menos adivinar que mi querido hermano usaba esa herramienta como una verdadera arma mortal, sin piedad ni conmiseración alguna. Eso era lo mas terrible que yo sabía y ella no.

Mientras ella tomaba con ambas manos la verga y comenzaba pasar la lengua por la cabezota salí corriendo por el pasillo, tire mi ropa sobre la cama y busque en el placart mi filmadora, con la que estoy armando un archivo interesantísimo.

No volví a la puerta del pasillo sino al fondo de mi placart donde un paciente y minucioso trabajo personal de casi dos semanas, mientras mi hermano vacacionaba en Brasil, construyó el más espectacular visor (ocular y de filmación) que mi afiebrada mente pudo diseñar.

Eva sentada en la cama tenia dificultades serias para chupar ese pedazo que ya estaba alcanzando su máximo tamaño. Guille es muy aguantador en la mamada ya que siente un placer insano en la penetración salvaje. Eva chupaba con desesperación el glande pensando que lo haría acabar. Como también tenía los dedos de la otra mano en su clítoris terminó en un terrible orgasmo que la hizo sacudir como loca sin que al Guille se le moviera un solo pelo.

Ahora si… ¡¡¡ Había llegado el momento de la verdad !!! Humedecí con mucha saliva mi vibrador para que no irritara en demasía mi clítoris y lo puse paralelo a los labios vaginales tocando bien firme mi electrizante pijita (nunca me he penetrado por delante con el juguete… quiero hacerlo la primera vez como corresponde)

Guille hizo parar a Eva frente a él y llevándola suavemente la ayudo a sentarse en el borde de la cómoda sobre una almohadilla (su lugar preferido). en ese lugar y posición el sexo de la hembra queda a la altura exacta de su verga, no importa la altura o el porte de la mina que lleve a ese santuario.

Eva miraba hacia abajo la tremenda pija de mi hermano con una mezcla de lujuria, asombro, terror y pánico descontrolado.
-. Despacio… por.. favor… mi amor…- suplicaba jadeante tomando la verga con sus manos como si quisiera detenerla.- Despacio… mi niño… que… soy un poco… estrecha… esto es… demasiado… grande…. sssssss… despacio mi amor…

Guille con la calma que lo caracteriza entreabrió los dos primeros cajones laterales, dejando el del medio cerrado, y con mucho mimo… chupando los dedos de los pies de Eva… fue poniendo uno a uno los pies apoyados en los cajones (que están siempre dados vuelta al revés).

Me enloquecía de morbo ver a Evangelina, con su tremendo cuerpazo, sentada sobre la cómoda con ambas piernas semi flexionadas sobre sus tetas y bien abiertas hacia los lados mostrando sus asombrosos labios vaginales muy separados, rojos y brillantes del flujo. El largo pelo negro revuelto y en algunas partes pegados a su cuerpo por la transpiración. Su mirada extraviada de lujuria y excitación con sus hermosos ojos claros casi salidos de las órbitas mirando lo que tanto deseaba y a la vez temía.

Guille agarro con una mano su verga y usándola como una paleta la empezó a agitar con una velocidad endiablada entre los labios vaginales de Eva que chorreaban flujo. La falsa rejilla de aire acondicionado, desde donde trabaja la filmadora, me permitía sentir el chapoteo del glande entre los labios y el clítoris.

Eva se empezó a enloquecer y sacudía la cabeza hacia ambos lados en estado de trance y desesperación.
-. No me… hagas así… guachoooo… que me … vas ha hacer…. acabar de nuevooo… ahhhhh… no la.. sacudassss…. por favor…. sssss… aaahhhhhh!!!!

La cabezota pegaba sopapos en el charco de flujos que era la vulva. En su calentura descontrolada Eva empujaba un poco sus caderas hacia el borde de la cómoda para estar mas cerca de Guille. En ese preciso momento él pegaba un pequeño golpe de caderas enterrando dentro de la vagina solo la cabezota… el grito y retroceso de Eva lo dejaba de nuevo en la posición de seguir con su enloquecedor frotamiento a mansalva.
-. Siiii…. como me haces gozar… pendejo… ssiiiii…. ¡¡ Ayyyyyy!!… despacio!!!!… hijo de puta…. ssssss…. es muy grande para mi… te dijeeee….ssssss…. mmmmm…. por favor… frota mas despacio…. que…me… vas…ha ..hacer…acabarrrrrr…- Eva jadeaba pedia y rechazaba pero cada vez estaba mas loca. Sabía que se debatía en una callejón sin salida Comenzó otro orgasmo que no pudo contener.- Tomaaaaa!!!!….esto es…. lo que queressss…. guacho putoooo… ahhhhhhh….sssssss…. que hermoso polvoooooo…. sssssss… me vas a matar de gusto…. poneme un poquito… sssss…. despacitooooo…. ayyyyyy!!!!… despacio !!!!…. por Dios me ….estoy por acabar de nuevoooooo…..

El ruido del chapoteo de flujo, por la cantidad de liquido aportado por el orgasmo de Eva, se hizo insoportable. Mi orgasmo comenzó a volcar flujo que sentía resbalar por mis piernas desnudas casi hasta las rodillas. Moje mi mano y mis dedos llevando todo el liquido posible hasta mi cola. Con mi dedo comencé a dilatar mi ano. La sensación de placer era indescriptible.

Guille detuvo totalmente la enloquecida paja de verga que le estaba dando y mirándola muy fijo a los ojos tomo la cara Eva entre sus manos empapadas en flujo y le dio un profundo beso entrelazando sus lenguas con violencia.

La verga había quedado en la puerta y una contracción característica de las nalgas de mi hermano me dio la pauta que había comenzado el martirio. Evangelina, con la boca semitapada por la lengua de Guille trataba, entre quejidos de dolor y jadeos de gozo, de detener… lo ya imparable!!!!
-.Mmmm… esper… no.. nno..ssss…aaaahhh… sssss…despac… ayyyy…. mmmm…. sssss….me…partis… en…dos…sssss….despacioo.

Las piernas levantadas de Eva y mi ubicación al costado de ellos me permitía ver como, inexorablemente, la barra de carne entraba… lenta… pero segura… estaba llegando a la mitad… solo podrían avanzar un poco mas… si seguían, la lastimaría.

De todas las hembras que le conozco a mi hermano solo una, veterana de muy buena clase y estilo (de tanto o mayor tamaño y contextura física que Eva) soporta la tranca de Guille, por la vagina, ensartada hasta los pelos. Recuerdo que le llevo casi dos semanas de cojerla, casi todas las tardes, hasta que logro acostumbrarla a tragarse semejante chipote hasta el tronco.

Evangelina lloriqueba… jadeaba… se descontrolaba… pedía mas… puteaba… gritaba de desesperación. Tomé el vibrador bien lubricado y lo comencé a meter muy despacio en mi cola. Los sacudones eléctricos de mi cuerpo eran sublimes.

Guille detuvo la penetración cuando habían entrado las dos terceras partes. Dejo su tranca muy quieta abrazando y besando con dulzura y ternura a Eva. Ella temblaba entera… sus caderas involuntariamente se movían pero, en el vaivén, llevaban también las caderas de mi hermano. Es que la verga estaba totalmente calzada como si fuera una cuña… no entraba ni salía. Eva, sintiendo que se movían juntos, creyó que estaba ensartada hasta el tronco… con mucha lujuria y morbo miro hacia abajo. Al comprobar que aún había casi 6 ó 7 cm fuera de su vagina, presa de un ataque de desesperación, se largo a lloriquear con resignación.
-. Mi Dios… yo quiero tenerla toda… pero no voy a poder… es demasiado… me siento completa… no se va a dilatar mas ….. ssssssss… como la siento… palpita dentro miooooo….. sssss
-.Esta bien, no temas Eva… mas de allí no pasaremos. Ahora voy a empezar a moverla muy despacio. Si te hago mal, me decís, y vamos mas despacio… sí?

Eva, mordiéndose el labio inferior apoyo su espalda en el espejo de la cómoda, puso sus brazos apoyados a ambos lados levemente hacia atrás para sostenerse y mirando con voluptuosidad los sexos ensartados se dispuso a mirar con el placer que su cara toda delataba.
-. Dale!!!… despacito, mi vida… sssss….. siiiiiii…. pero no la saques del todo… ahhhhh…. como me frota las paredes… ssssssss…. siiiii… .asiiiii.. .despacito…. mira como esta de giganteee… esta untada de crema…. ssssss…. no.. no te detengas…ahora empeza a entrar…. asiiiiiii…..sssssss

La calma y tranquilidad conque el Guille sacaba casi por completo su verga y luego muy despaciosamente la volvía a meter estaba desencadenando un doble orgasmo. Uno en mí que tenia el vibrador en mi cola haciendo el mismo recorrido pausado de entrada y salida y el otro en Eva que ahora movía ella sus caderas para que sus labios vaginales masturbaran la tranca de mi hermano.
-. Sos duro… guacho… esta….dura… como un… vidrio… hijo de putaaa… me estas… haciendo … volcar como.. un balde… y vos.. no te acabas…..sssss… toma… tomaaa… ayyyy…… como me gustaaa…. toma mi potro… te adoro… que hermosa acabadaaaa…..ssssss.

Quedaron abrazados por un par de minutos. Sin desprender la penetración separaron sus cuerpos y se miraron el uno al otro. Una carcajada surgió entre ellos. La imagen de Eva era… calamitosa… estaba hermosa en su papel de mujer recién cogida como corresponde pero tenia todas las huellas de lo que había gozado, sufrido, transpirado, acabado, llorado, etc…

Guille fue sacando muy despacio su verga totalmente erecta empapada en los flujos de las acabadas de Eva. Cuando termino de salir quedo bamboleante apuntando al cielorraso. Eva bajó de la cómoda, se sentó en la cama y comenzó a lamerla toda hasta limpiarla por completo.
-. Que pasa, mi vida?… Porque no pudistes acabar?… es que no te excito suficiente?.- pregunto quedadamente Eva con un tono de sincera preocupación.
-. No, Eva. Me pones reloco de placer y de calentura. Pero esta es nuestra primera vez… y yo quiero estar seguro que no sea la ultima.- le contestó Guille con una frase que es muletilla en todas sus primeras veces con alguna mina.
-. Me queres tener esclavizada sexualmente…. ¡¡¡ Terrible hijo de puta!!!!…jajajaja. Te juro Guilllermo que nunca había tenido tantos orgasmos juntos como en este momento. No se que me paso hoy. Quiero pensar que es la novedad y esa cosa tan grande que nunca tuve… porque si no es así… estoy jodida, nene… y estas jodido vos tambien…jajajajaja… porque seré tu esclava… o vos el mio…jejejejeje.
-. No temas, siempre me tendrás cuando me necesites. Tengo algunas amigas… pero nunca una mujer como vos…
-. Andaaaaa… a quien vas a engañarrrrr !!!!!. Si hace tres meses… cuando te ascendieron a Jefe de Sección, la mujer de tu Gerente de División… que juega casi todos los días al tenis con nosotras en el club… no vino por casi dos semanas… ¿que dijo que le pasaba? ayudando a su hija con una materia… ¿que investigamos nosotras? que su marido estaba haciendo un curso de perfeccionamiento en Nueva York… ¿que investigue yo? que el auto que la pasaba a buscar todas las tardecitas por la casa, era de la empresa… ¿el único Renault que tiene la empresa lo usas vos, no?…jajajajajaja
-. Inventas !!! vamos a darnos una zambullida en el yacuzzi, queres?.- dijo Guille con una sonrisa y yo me entere quien era la veterana que, todas las tardes de casi dos semanas, tanto gritaba y tan puta parecía, hasta que logro que se la enterraran hasta el tronco.

Apague la filmadora y me quede esperando. Para fisgonear en el baño tengo que esperar que entren, porque mi atalaya esta en la ventanita que da al lavadero y debo pasar por el pasillo sin ser descubierta.

En casi todas las hembras que le conozco mi hermano despierta instintos maternales (entre los mas suaves, obvio, jajajaja), siempre que las lleva al yacuzzi o a la ducha lo bañan como si fuera un bebe. Bebe que después se encarga de meterlas en el potro de los tormentos… (o sea mi bicicleta fija que guardo en el baño) hasta que quedan afónicas de gritar.

Eva no fue la excepción de ninguna de las dos cosas. Jugaron como chicos un rato en el yacuzzi y luego lo hizo parar, semicubierto de espuma, para tomar el jabón y untarlo de espuma mas espesa en todo el cuerpo.

Como siempre Guille estaba con la tranca al rojo vivo. Tomó a Eva entre sus brazos y mientras le traspasaba espuma de su jabón seguía enjabonando minuciosamente ese espectacular cuerpo de hembra madura.

Cuando al principio de este encuentro Eva se quejó notoriamente cuando Guille llego con la lengua a la zona de su cola, me hizo sospechar que esta señora tenia allí un punto débil. En el baño lo comprobé completamente.

Salvo las caras y el pelo que no tenían jabón, los dos cuerpos en medio del baño, se abrazaban con morbo y lujuria cubiertos de blanca y espesa espuma.

Guille tomo desde atrás a Eva y mientras con una mano sobaba sus impresionantes tetas enjabonadas, con la otra frotaba su vulva provocando que ella se retorciera como una anguila resbalosa. Fue bajando su mano de la tetas y pasándola hacia atrás comenzó a frotar el canal entre las nalgas. En un momento, al sentir un dedo entrando en su culo, Eva pego un grito de placer y notoriamente abrió las piernas para facilitar las operaciones de la mano de Guille en su culo.
-. Siiiiiiiii….. mi viiiiiida…. eso essss. .. lo que vuelve locaa….. siiiiii….. asiiii… dos dedossss….siiiii…. massssss….me enloqueceeeeeee….

Guille sin sacar los dedos de su cola… la va llevando hacia mi bicicleta. Ahora si veo bien…. tiene dos dedos adentro y los mueve con fuerza entrando y saliendo con rapidez.

Mientras Eva parece que esta perdiendo el control de sus articulaciones… se mueve espasmodicamente como en una danza extraña y desarticulada…

Saca por unos instantes los dedos y la hace sentar en la bici… pone una salida de baño doblada sobre el manubrio fijo… hace que ella apoye sus antebrazos en la toalla y su frente sobre los antebrazos para que quede bien agachada… desde el costado soba sus tetas con dureza apretando los pezones y repone los dedos en el culo… pero ahora son tres…
Eva esta enloquecida gritando de placer… es evidente que la zona erógena de su culo es incontrolable para ella. Guille se va colocando lentamente detrás de ella y pasando la mano libre por la espalda de ella carga bastante espuma en la palma y unta bien todo el largo de su chipote que esta esperando la orden de entrada.
Saca los dedos del culo de Eva y con las dos manos separa las nalgas al máximo calzando su verga en posición. Eva descubre que mirando hacia el costado puede ver, en el espejo del tocador, lo mismo que yo estoy viendo del otro lado… la mas erotizante y enloquecedora de las enculadas que se puede imaginar en la fantasía mas loca.
Eva grita pero no de dolor ya que Guille ha puesto solo la cabeza… es gozo desbordado por las cosas que dice… por la forma en que alienta a mi hermano a que avance… por como mueve las piernas en los pedales de la bicicleta fija para sentir que su cadera hace balancín sobre la terrible verga que la esta penetrando.
Guille deja las nalgas y se toma de las caderas de Eva… estoy segura que ahora no va a parar ante nada… sin prisa y sin pausa, con los ojos entrecerrados mirando hacia el espejo el también, comienza a penetrar el culo de esa afiebrada mujer con una barra que no se hasta donde le va a llegar.
-. Entraaaa!!!!!!… hijo de putaaa…. asiiiii… me enloqueceeeeee…. me estoy acabandooooo….. sssss…. es un poco …. grrrrandeee….sssss…despacito por favorrrrr…. aaaajjjjjjj… turro de mierda que grande que la tenessssss…. espera… sssss… no…para… ESPERAAAA.!!!!…. Guillermito….por favor… hasta ahí esta bien… no mas mi vidaaaaa…. ayayayaya….que me duele… hijo de putaaaa…. me vas a desfondar…. me lastimassssss… .ayayayayay…. ssssss
Eva boquea hacia adelante como intentando tomar aire… mira hacia el espejo como el boxeador seminoqueado que mira el reloj de la campana… ve que falta menos… traga aire en la desesperación y cuando abre muy fuerte la boca para adelante se le escapa un eructo gutural….. su voz se pone ronca y las incoherencias que dice ya no se entienden para nada… en un momento dado se descontrola del todo y comienza a gritar desaforadamente como una loca… Guille lo sabe… es el momento del empujón final… se afirma bien y de un saque se lo entierra hasta que salta la espuma expulsada por el golpe de su pelvis contra las nalgas de ella.
Guille sabe lo que hace… ahora se queda totalmente quieto… la tiene ensartada hasta los pelos…. suavemente le acaricia las nalgas, las pantorrillas, la cintura y parte de la espalda… es como si le hiciera masajes para que afloje las tensiones. Como despertando de un largo letargo Eva se queja y lloriquea quedadamente… de a poco mueve apenas sus piernas… se siente terriblemente empalada y también siente (como yo cuando hago ejercicios) que el fino asiento de carrera de la bicicleta esta metido entre los labios de su vulva encajado por la terrible fuerza del empuje que soporto desde atrás.

Es clásico… ya lo he visto que les ha pasado a las otras… suelta las piernas para que queden colgando y sienten el contacto fuerte de su clítoris con el asiento… como su ano ya se dilato bastante y se amoldo a la barra de carne que la tiene clavada, comienza a balancear las piernas que están colgando… lo hace levemente hacia adelante y atrás… el asiento se mete y sale entre los labios apretando el clítoris… estos movimientos no son razonados (porque lo hacen todas)… esta es la señal para Guille… que comienza entrar y salir muy cortito y suavemente con su estaca.

Cuando ella siente que la verga entra y sale sin causar ningún dolor pero si un intenso y desbordante placer se va soltando y dejando sus impulsos librados a su enloquecida lujuria.
La verga de Guille es una mole que avanza y retrocede utilizando casi todo su recorrido. Cada vez con mayor violencia y desenfreno. Eva se pone re-loca. Tira tan atrás sus piernas que mi hermano alcanza a manotearlas y tomándola de las rodillas, como una carretilla, la hace ir y venir por su verga y sobre el asiento… ella grita como posesa y dice no poder controlar mas sus orgasmos… pide la leche de mi hermano… casi en el aire se toma del manubrio y tira un poco su cuerpo hacia adelante… al ser tirada por él hacia atrás baja deliberadamente la pelvis y la punta roma del asiento de plástico se entierra de un saque en su vulva casi al mismo tiempo que la verga se le mete hasta el tronco por su culo.

Me shoquea el alarido de placer de esa hembra desbordada por el deseo y el orgasmo que la esta inundando junto con la leche de mi hermano que, después de tanta retención, debe estar corriendo como un río de lava en su interior

Erotizada por lo que veo (reconozco que esto de la penetración del asiento en la vulva lo veo por primera vez)… aturdida por los gritos y alaridos de los dos que están sumidos en una descontrolada eyaculación que parece no terminar nunca… me invade un orgasmo en el que me dejo caer hasta quedar casi inconsciente.

Después de un rato de estar totalmente desnuda en el suelo, siento que me vuelven las fuerzas y me recupero. Me levanto del piso del lavadero y siento que se están duchando. Me voy a mi habitación y dejando todo en orden me meto en la cama, así desnuda como estoy, para recuperar fuerzas. Al poco rato siento que entre risas salen del baño y entran en la habitación de Guille y empiezan a vestirse. Cuando estoy casi quedando dormida siento que los dos, ya vestidos, salen apurados pensando que excusa dar en la reunión a la que van a llegar para los aplausos.

A partir de ese día algo cambio dentro mío… y no se explicar que cosa, ni porque.

Relato de la vida real de mi amiga Natalia

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A solas con el hermano

Evant me contó sobre una experiencia suya de hace un par de años, cuando yo aún no le conocía.

Por aquel tiempo Evant y su familia vivían en un lugar campestre, de climas cálidos y soles que redundaban en aun más ardor. El lugar era simple, sencillo. Una pequeña cabaña de ladrillos y ventanas pequeñas, de habitaciones justas para quienes vivían allí. Padre, madre, y dos hermanos de confianzas profundas. Petit siempre ha tenido esa frescura. Según la historia que Evant me contó, la puedo imaginar como una flor amarilla silvestre, que se perdía en paseos matutinos entre el verdor de esos campos calientes. Evant también solía buscar espacios tranquilos para hundirse entre libros, extenderse en alguna baja colina y soñar despierto. -“El lugar producía ganas de buscar secretos y placidos rincones, para quedarse desnudo bajo el sol y la tenue sombra que proyectaban las hojas de los árboles sobre la piel”- me dijo Evant, y así lo imaginé. Por lo que puedo comprender, un sitio así debe traer mucho erotismo a la mente, a los ojos, al deseo de esos cuerpos que se dejan embriagar por llamados arquetípicos de la naturaleza.

Fue una mañana, en la que Evant despertó. Buscó temprano algún bocado ligero en la pequeña cocina de la cabaña casa. Su madre y su padre ya estaban despiertos y no sólo eso, más bien, arreglados y listos para dejar el lugar con la soledad apropiada para que cosas que no hubiesen pasado normalmente, tímida y traviesamente pasaran. Ellos se marcharon anunciando que llegarían tarde, que no hubiese preocupación. Y Evant aún no había fraguado nada. Amanecía como todos los días, drogándose con el abundante oxigeno del campo, oyendo la música del riachuelo que jugueteaba serpenteando muy cerca de la pequeña casa.

Evant se dispuso a salir, y echó una mirada descuidada hacia la puerta entreabierta de Petit, la bella hermana durmiente, la juguetona perezosa que nunca se levantaba sino después de las diez cuando vivía plácidamente sus vacaciones. Pero esas piernas descobijadas de la rubia atrapan la atención, yo lo sé y ustedes lo saben, si han leído la historia que en común tengo ahora con ella. Esas plantas de sus pies, rosadas y pequeñas le sembraron a Evant curiosas ganas y deseos desviados. Agradeció por un instante la hermosa soledad que reinaba allí mismo. Y pensó para sí que el día se antojaba demasiado caluroso, que un baño en la tina no caería nada mal.

Evant pensó que sería lindo preparar un desayuno para Petit. Demoró unos veinte minutos, sino es que más, para llevarle buenos sabores en esa ya tardía mañana. Entró en la habitación de Petit y le dijo: ¡Buenas “tardes” señorita!- pero ella, como casi siempre, no le hacía caso al mundo despierto, y sólo se volteó para otro lado, como acomodando las sabanas, el colchón y las almohadas para seguir metida en qué sabe qué sueños. Evant dejó la bandeja en la mesita de noche, y se quedó viendo de nuevo los pies frescos de Petit, sobresaliendo por las telas de colores chillones. Acercó su nariz a las pantorrillas blancas y percibió ese aroma joven de esa hermana haragana, pero en ese momento ella se movió y emitió su “ronroneo”, Evant se puso alerta y se alejó rápidamente, las pulsaciones le engañaban y recuperó veloz su cortesía, diciendo, -eh, buenos días Petit, ¡te traje lo que te gusta! Ella no dijo ni gracias, ni nada. Evant ubicó la bandejita de metal en el regazo de Petit y ella comenzó a comer en seguida, con los ojos aún entrecerrados por una somnolencia que no se desprendía fácilmente de ella; tercamente infundía peso en los parpados de esta mujer joven. Evant se quedó allí, sentado en el borde de esa cama, mirándola comer a un ritmo un poco acelerado, y sin saborear nada. Parecía un sonámbulo que permanece así en horas tardías. Qué deliciosa comedia le parecía a su hermano Evant. Ella ya  terminaba el último sorbo de su bebida de naranja, y en seguida le devolvió la bandeja con los platos sucios a Evant, y como si ese momento no hubiese pasado en la realidad de Petit, ella se dejó caer en la almohada, agarró casi por inercia las cobijas livianas y se cubrió hasta la cara, dejando por fuera solamente su cabello rubio, despeinado por los revolcones del soñar.

Evant se quedó allí, rendido plácidamente. Se encogió de hombros y salió de la habitación.  Dijo para sí: “No tienes remedio” y sonrió alejándose.

Evant no se quedó ocioso, se sentía de buen ánimo para ayudar en los quehaceres de la casa. Se concentraba en aquello siempre y cuando la música estuviera allí haciéndole compañía, y un poco de rock viejo sonaba algo nostálgico a esas horas. Para cuando Evant iba al cuarto de Petit, para ordenar un poco todo, se percató de que Petit ya no estaba. Su hermano tendió su cama de buena manera, y ubicó algunas cosas femeninas y de color rosa en los cajones coloridos de esa habitación que olía a labial de fresa, a esmalte de uñas, a cremas faciales, y a braguitas limpias.

Luego de terminar los quehaceres, a la manera de Evant, o sea, ni tan ordenado, ni tan desprolijo, salió a los verdes prados, con un libro que ya había leído la mitad. Se fue tras la casa, por entre unos arboles que derrochaban frutos al suelo. Y allí cerca estaba Petit, en el arrollo, viéndose la cara en el pequeño reflejo, con sus mini turbulencias borboteando a un ritmo titilante. Los brillos del sol incidiendo en esa agua clara, producían reflejos que se iban a posar en las mejillas de Petit, sus ojos parecían volverse aun más azules, y Evant prefirió acercarse y leer estos momentos, en lugar de poner su atención en paginas que podían esperar.

Petit levantó la mirada al ver los pies de Evant frente a ella y sonriente le dijo un hola. “-¿Disfrutando de las ninfas acuáticas? Le preguntó Evant a su hermana, y ella le respondió con otra pregunta – ¿Tú crees en ellas?- mmm no las he visto, tal vez tú tengas más suerte, quizás tu cara de hada les haga sentirse a gusto. Ella rio y le dijo – pues no he visto una sola, nada más veo mi reflejo. -Entonces si que ya las has visto- le respondió Evant. Y ella le salpicó un poco de esa agua tibia que daba de beber a esos campos de verdes vivos.

De pronto, Evant se sintió bastante confiado, y casi sin pensar, sus instintos tomaron la delantera y hablaron por él. -Oye Petit, ¿te acuerdas que cuando éramos pequeños, nos bañábamos juntos todos los días?-. Claro que lo recuerdo, tú te bañabas con agua muy caliente, y yo, cuando estábamos por terminar el baño, dejaba correr toda el agua fría, y te daba mucha rabia que yo te rociara esa frescura, que para mí era deliciosa. –¡Maldita!- Dijo Evant con una mirada sesgada y una sonrisa de malicia en la cara- Eras una tonta- Yo no soporto el frío, me conoces. Y ella se rio a carcajadas.  –Eh Petit, ¿Por qué no nos metemos a la tina? Pero ella sin mucho interés hizo una mueca de “Bah” no tengo muchas ganas. – Anda, por los viejos tiempos- Y ella le respondió, – Ni tan viejos, que no somos ancianos.- Vamos, anímate- insistió su hermano, y ella cedió despreocupada, y con un “vamos” se le prendió las pulsaciones de doble intensión a Evant.

Evant se apresuró a llenar la tina con el agua caliente que tercamente le fascina. Aunque estuviera en medio de un desierto con el sol abrasando la arena, él se decidiría por llenar la tina con agua evaporándose por la alta temperatura. En esto estaba y entonces salió del baño, fue a su habitación y buscó la primera pantaloneta que encontró en sus cajones, se desnudó y vistió la prenda azul oscuro. Cuando regresó al baño, Petit ya estaba metiendo su pierna izquierda en la tina, le echó una mirada a su hermano y le dijo: – Eres un exagerado, ¿quieres hacer un caldo humano?- Evant se echó a reír y le contestó: – ¡Qué va!, si no es para tanto- y ella le dijo: No, es para ¡tonto!- le dijo ella, haciendo énfasis en el “tonto”.

Evant no esperó más segundos y se adelantó a Petit, que aún permanecía allí, ya de pie en la tina, como esperando a que la temperatura del agua descendiera un poco. Evant se metió en el agua rápidamente y se recostó, dejando a Petit parada en medio de las sus piernas. Evant se quedó viéndola desde abajo, y le dijo: – ¿qué tipo de traje de baño es ese? ¿Una camiseta, y un pantalón corto? Bah, eres una beata. – ¿beata yo?- respondió ella, y Petit soltó una ruidosa carcajada.- Eres muy ingenuo hermanito-. Petit le dio la espalda a su hermano, y lentamente, mientras se quejaba de la alta temperatura del agua, fue agachándose lentamente y se sentó al fin en medio del espacio que quedaba entre las piernas de Evant, que gracias al agua, se sentía cómodo por poder ocultar una erección incipiente, que él cuidaba para que no fuera evidente, tratando de no presionarla sobre el trasero vestido por esos pantalones cortos desteñidos de Petit.

Ella parecía bastante concentrada en el agua, jugaba con sus manos delgadas, haciendo pequeñas olas, sintiendo la resistencia, apreciando cómo se deslizaba la sustancia cristalina entre sus dedos. Y Evant simplemente estaba allí detrás, sintiendo palpitaciones en todo su cuerpo. Concibiendo posibilidades secretamente. Resistiendo la tensión en su pantaloneta buceadora. Entonces Evant agarró un remedo de jabón, que ya casi moría y se atrevió a pasarlo suavemente por los brazos flacuchos de Petit, quien no se inmutó en absoluto; seguía ensimismada con su juego acuático, y este hermano lascivamente considerado agradeció sentir esa suavidad sublime de la piel blanca y absolutamente lozana de esta joven mujer. Se estremecía imaginándose que esta sesión podría alcanzar picos extremos, se imaginaba que quizás existiera la posibilidad de que ella se desnudara. Si tan solo las circunstancias fueran las apropiadas, ella se despojaría de lo que es considerado normal, quizás ella me enseñara su redondo trasero…- Ahh, qué sueños lo míos- pensaba Evant. – eso es pecado.- Pero si tan solo… Y así, en esas reflexiones se pasaban los minutos, temiendo, inventando, fantaseando. Pero volvía a la realidad y todas esas imágenes tan intensas parecían tan irreales. Se conformaría con esa sensación de tocar los brazos de Petit, tan delicados y resbaladizos por la fina capa de jabón que Evant se había aventurado a aplicar. Entonces, sin advertencia alguna, Petit se levantó de la tina, ayudándose de los bordes de dicha tuba. Se puso de pie y justo frente a la cara de Evant, ¡desabotonó su pantalón corto e hizo que este descendiera! ¡Allí estaba ese par de nalgas redondas y firmes! A centímetros de la perpleja expresión y la boca abierta de su hermano Evant, que todos esos minutos relegó esas fantasías al mundo de los imposibles. Evant no perdió el tiempo, y se dedicó a tragar los detalles de la piel del culo de Petit, cada poro fue recorrido por la mirada, cada centímetro de ese trasero perfectamente redondeado y húmedo se le quedó grabado en la mente a Evant. Entonces, no pudiendo resistirlo, pero  entre la timidez y la prudencia,  Evant levantó un dedo de su mano derecha y presiono suave pero firme la nalga que más cerca estaba de su mano. Ella dio un respingo de risa y dijo: ¡Tonto, me haces cosquillas! Lo que hizo que su hermano se relajara, y ahora con su mano completa, apretó la cola de Petit y casi se quedó él sin respiración. Permaneció con la garganta atorada por los repentinos sucesos, y sintió que su pene nunca había tenido tanto tamaño, tenía el orgasmo casi en la punta de su verga, si no hubiera sido porque de manera cauta aún conservaba una fuerte vergüenza que evitaba que llevara su mano dentro de su pantaloneta, ya se habría venido, y se hubiese derramado en el agua de la tina del baño prohibido.

Todo esto pasó en tan sólo unos segundos, que para Evant fueron estirados por la relatividad del suceso. Pero, Evant quiso en un momento comprobar si esto era realidad, y lo hizo a través de una pregunta que se hizo a sí mismo. ¿Ella ha hecho lo que ha hecho? ¿Se tomó a pecho eso de “por los viejos tiempos”, y me enseñará su desnudez en su totalidad? ¿Así, como cuando éramos chicos? ¡En parte ya lo ha hecho! ¿Esto es verdad? La razón abandonaba a Evant, y el cuerpo tenía hambre y curiosidad sensual. Pero para Petit, todo parecía estar en tranquilidad, como si para ella las dimensiones de los normal y lo extraño no tuviesen limites, sino que se difuminaban, dejando tenues sutilezas entre los mundos que difieren. Petit se sentó en la superficie hundida de la tina, y ahora ¡se despojaba tan tranquila de su camiseta mojada!; dejaba la espalda húmeda y blanca descubierta para su hermano  Evant. Y dijo: – Oye tonto, ese jabón no se va a aplicar solo. Y él ni corto ni perezoso, con ese pedazo de dizque jabón, recorrió la figura de esa mujer deprisa, como si en cualquier momento fuera a despertar del sueño. Usó sus dos manos, y no reparó en precauciones esta vez, avanzó por los costados de la rubia muñeca, acarició el abdomen y sintió su dedo índice hundirse en el ombligo de su hermana, subió por las costillas y permitió que sus manos rodearan los bordes de esas tetas pequeñas. Evant aún no sabía como lucían esos pechos, pero sí que absorbió con el tacto, toda la información sobre la redondez de estos. Finalmente recorrió los pezones erectos de su hermana, y ella, ¡Como si nada, como si todo el suceso fuera de lo más normal del mundo! Y eso a Evant le volvía loco, le permitía continuar disfrutando de la realización de su fantasía. Seguiría hasta donde fuese posible, pero de ninguna manera violaría la libertad de su dulcísima hermana.

Evant pensó que podía darse la libertad de quitarse su pantaloneta, y sacó algo de valentía soportándose en la idea de que ella aún no le vería la dura verga que en ese momento él ostentaba. Se puso de pie torpemente, se sacó la prenda y al instante su dureza resorteo y se volvió a sentar en la tina. ¡Qué deseos tenía de meneársela!, ¡de explotar y liberar su semen!; pero se resistía, queriendo aprovechar al máximo la experiencia poco usual que se llevaba a cabo. Y entonces, ella habló, y a Evant el corazón le iba a explotar por la incertidumbre de las posibles palabras que Petit diría. – No creas que me la vas a meter. Me darás la razón de que eres un completo tonto si eso piensas-. Y Evant en medio de un escalofrío intenso le dijo tartamudeando- pe… pero… ¡qué dices! ¡No estaba pensando eso para nada! – y ella riendo estrepitosa y sarcástica dijo: ¡Si, claro! ¿Crees que no he sentido esa cosa dura tocando mi trasero?- (Evant me contó que casi se le cae la cara de la vergüenza). Pero Petit, con esa magia y candor que puede derretir el acero, casi le revienta los sesos a su hermano cuando le dice: Sólo te dejaré hacérmelo por atrás. Y Evant se fue despidiendo de su voz. Ya no habló, sino que tragó hondo y se quedó con el cuerpo tenso y sin saber qué hacer. Petit se salió de la tina, con su típico movimiento felino y Evant con la boca abierta se quedó viendo la evolución que su hermana había tenido, habiendo abandonado sus infantiles formas, que ahora eran remplazadas en la mente de su hermano Evant, con las curvas de una mujer joven de pubis afeitado y suave, de tetas pequeñas pero hermosas, de pezones dulcemente rosados, de piernas delgadas que le hacían lucir más alta de lo que en realidad era. La pequeña Petit, con sus formas sensuales le quitaba el aliento a su hermano y le mataba lentamente.

Ella simplemente se acercó a un cajón y sacó un frasquito de aceite para bebé, regreso pronto a la tina; tenía la cara sonrosada y alegre. Evant sacó fuerzas y abrió de nuevo la llave para llenar la tina de nueva agua caliente y clara.  Ella se metió despacio para no resbalar. Y él le tendió la mano recurriendo torpemente a su usual caballerosidad. Y sin reparos, Petit se arrodilló, posó sus manos femeninas en los bordes de la tina y le ofreció abiertamente el culo levantado a su hermano Evant. Ella tomó el frasquito de aceite y entregándolo le dijo: No te olvides ponerme mucho de esto, no quiero que me duela.  Y Evant seguía atrapado detrás de su voz sin poder decir nada de nada.

Como un autómata, totalmente llevado por la inercia de sus ganas, Evant, abrumado por la torpeza, abrió con dificultad la tapa del frasco. Dejó caer un chorro de ese aceite transparente entre las nalgas de Petit. Evant se animó y puso sus manos en ella, se volvió loco con los chorros de aceite, derramando aquí y allá. Masajeó ese trasero precipitándose en ello. Como tratando de fundir sus manos en la piel de Petit. Lo aceitó todo, teniendo cuidado de aún no entrometerse con ese tierno y rosado ano.

Esa piel brillaba voluptuosa, y ese efecto con el agua, formando gotas sobre esa superficie blanca y aceitosa, llenaba de sensaciones ardientes a Evant. Mientras tanto Petit colaboraba para hundir más a su hermano en la locura, moviéndose muy poco, pero rítmicamente hacia atrás y adelante. Entonces Evant vertió un último hilo aceitoso en sus manos y otro en el ano de la pequeña demente y lo masajeó muy suave con un dedo, dando círculos, presionando milimétricamente. Se levantó dispuesto y puso la punta colorada de su pene palpitantemente hinchada justo en la aún cerrada abertura contraída de ese culo maravilloso. Y tras unos tres intentos tímidos, la hendidura cediendo, fue abriéndole paso a la verga filial que rendía pleitesía a la firmeza de esas nalgas aceitadas. Ella comenzó con su usual y maldito ronroneo, jadeando sutilmente, alternando con esos dulces ruiditos de “ouch”. Mientras ella hacía esto como su ritual erótico personal, Evant se sintió brutalmente pasmado, sintiendo los centímetros hundiéndose uno a uno en ese culo rosa. Él sentía que ya no podía detener la explosión seminal inminente. Quería  sostener su erección al máximo, no quería venirse tan pronto, ¡pero su pene demandaba satisfacción! Se quedó sólo con la punta de su pene allí dentro. No se atrevía a meterlo completamente. La presión, que ese anillito ejercía sobre los rededores de su glande, se sentía bendita. Pero justo en ese momento, una mala pasada vivieron estos amantes prohibidos. ¡Un ruido se escuchó en la entrada de la casita! ¡Evant se despegó de Petit sacando inmediatamente la verga de ese culo amoroso, con la inminente descarga frustrada! ¡No podía ser que hubieran llegado tan pronto a casa! ¡Puta mierda! En un par de segundos se pusieron la ropa. Petit prefirió quedarse en el baño y Evant salió de prisa hacia su habitación, se encerró y se quedó con respiraciones desenfrenadas. Miró hacia afuera por la pequeña ventana y tratando de ver hacia la entrada de la propiedad,  se dio cuenta que no eran sus padres los que habían llegado, sino sólo la señora que cuidaba la casa vecina. Algo quería, pero al ver que el automóvil de sus padres no estaba, seguramente pensó que no había nadie en casa. Al momento vio a la señora partir de vuelta hacia el camino a su salida. Entonces Evant, con las pulsaciones en el cuerpo, y con la orden de sus instintos aún en plena atención, volvió sin pensarlo dos veces al baño. Golpeó impacientemente varias veces. Petit abrió la puerta, ella estaba envuelta en dos pequeñas toallas, una cubría sus pechos, y otra sus caderas con todo lo demás. Evant la miró con cara suplicante, y ella sonriendo le dijo: “¿En dónde nos quedamos?”

Evant le arrebató las toallas, la tomó del brazo y la metió delicada pero presurosamente en la tina de nuevo. El agua un poco fría ya no le importó en absoluto. –Ponte como estabas por favor- le dijo, y ella obedeció al instante. Él quería tenerla tal como la había tenido antes. Sólo que el susto que acababa de pasar le sirvió de calmante. Le penetró el trasero a Petit que aún lo tenía aceitadisimo.  Y la embistió rápidamente. Le hundió su pene hasta el fondo, y lo sacó casi totalmente, volviendo a hundirlo. Sintiendo en su conciencia todo el recorrido en cada centímetro de esa verga pulsante y venosa, entrando en ese pequeño culo que se dilataba y contraía en un juego de soltar y apretar. Evant se agachó un poco y agarró a su hermana de las tetas, le masajeaba los pezones y la Putita Petit jadeaba sin rastro de vergüenza. Ella comenzó a pronunciar su delicioso mantra que decía: ¡dame, dame, dame! y con esa palabra, haciendo eco en la mente de su hermano, ¡Evant soltó su descarga poderosa y pulsante en las entrañas de Petit, que chillaba placentera! Ella gritaba su propio orgasmo y se tocaba con locura su clítoris sonrosado.

Se quedaron allí como cinco minutos procesando y saboreando los retumbos de sus pecaminosos orgasmos, unidos por la erección que no parecía descender. Jadeando exhaustos de placeres desatados. Lo que pasó después, Evant dice que lo ha olvidado. Que lo último que recuerda es haber visto en la noche la cara de sus padres, los saludó con colores en la cara. Un subidón de sonrojo le llenó el rostro cuando le dio el hola a su madre. Y la vida continuó al otro día como siempre. Con el sol bañando esas tierras que ya estaban teñidas de pecados para siempre.

Alicia Wonders

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