EXPERIENCIA REAL. INFIELES POR CONVENIENCIA. PARTE II

De vuelta al trabajo habitual yo percibía que Regina me esquivaba. Me contestaba siempre con monosílabos y evitaba cualquier encuentro conmigo. Yo entendí que tenía mucha vergüenza después de nuestra conversación. Se habría dado cuenta que había hablado de más con una persona que apenas conocía. Pero no lo tomé en cuenta y lo dejé pasar. Al fin y al cabo la veía cinco minutos al entrar en el trabajo y otros cinco al salir. Así que, ¿para qué preocuparse?
Pero un día de noviembre eso cambió. Salgo del trabajo, voy en mi coche y al llegar a un cruce veo a Regina parada en el semáforo. Estaba lloviendo a cantaros, con viento. Se la había doblado el paraguas y estaba empapada. Paré el vehículo y baje la ventanilla…. “
– Regina, ¿Dónde vas?, venga estás chorreando.
Me dijo que precisamente ese día tenía el coche en el mecánico, y que iba a la estación de Atocha a coger el tren para llegar a casa.

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Lluvia de Verano

Él y ella entraron en una caseta para resguardarse de la lluvia durante un rato, los dos mojados empezaron a tener frío y juntaron sus cuerpos para intentar darse calor pero aún así el frío persistía.

A ella se le ocurrió la idea de quitarse la ropa mojada para así poder darse calor mutuo, el chico avergonzado se quito la camiseta y por consiguiente ella también, él no sabia donde mirar al ver tal escena. Hasta que ella dijo que la parte de abajo también y solo quedaran en ropa interior, así lo hizo él pero con una gran vergüenza y todavía sin saber a donde mirar.

Cuando ella se acerco y le dio un abrazo, él noto su cuerpo caliente y suave a la vez que notaba como sus pechos apretaban hacia él, esa sensación le hizo poner un poco cachondo pero intentaba pensar en otras cosas para no tener una erección delante de ella… Cuando ella se separo de él los dos se vieron las caras y él no pudo evitar ver sus pechos que no eran ni grandes ni pequeños eran normales y a la vez muy llamativos y firmes, la tentación de querer acariciarlos era tan grande que… Se tuvo que dar la vuelta.

La chica le pregunto que le pasaba y él le respondió que nada y de repente se sentó, ella le volvió a preguntar si estaba bien y el dijo que le dolía un poco la barriga pero que no era nada.

Ella se acercó y se arre costo en su hombro, él pudo observar su linda cara suave y tierna y sin darse cuenta le acarició la cara y cuando ya lo había hecho ella le sonrió y observaba como él con sus ojos opacos la miraba, sentía algo extraño… Algo que le gustaba.

Sin pensarlo dos veces se acerco a él y le dio un beso. Los dos sentían los labios de cada uno, por parte de ella notaba que los labios de él eran suaves y a la vez besaba de forma muy apasionada y por parte de él sentía un cierto cosquilleo por dentro y sentía que de sus labios desprendía un calor muy suave, además de ser unos labios que se dejaban besar.

Él concentrado besándola empezó a bajar hacia el cuello y su pasión no disminuía la chica en ese momento pudo ver como su miembro destacaba de su ropa interior y sin pensarlo dos veces acerco su mano acariciándolo, notaba lo duro que estaba y lo grande que era… Cosa que la excitaba aún más. Él al notar sus manos en su miembro no pudo evitar ponerse aún más cosa que hizo que besara mas fuerte y de forma mas apasionada, a ella eso le gustaba.

Después de tanto beso y toqueteó ella le empezó a quitar los boxers y pudo ver en toda su esplendor un gran miembro delante suya… Lo empezó a tocar con las dos manos de arriba a bajo y las ganas de poder sentirlo aún más fueron aumentando y sin pensarlo dos veces cogió su miembro y lo empezó a acariciar suavemente con su lengua, él miro hacia abajo de como ella con su mano sujetaba su pene y con la otra daba un masaje suave y lento a sus huevos, mientras que con su boca hacia sentirlo en el mismo paraíso.

Las rotaciones que hacia con su lengua de forma lenta ponía aun mas al pobre que tenia unas ganas tremendas de querer meterla.

Ella empezó a ir un poco mas rápida y se metió la punta, él sintió como la punta de su pene experimentaba aquel calor de su boca, empezó a introducirse mas el pene hacía dentro, él se quedo impresionado al ver como le podía caber gran parte de su pene en la boca.

Después de un rato de una buena mamada la chica se saco el pene de la boca mientras se relamía sus labios y mirando al chico diciendo:

-Mmmm… Espero que te  haya gustado.
-…

Él se quedo sin palabras al oír eso y se dio cuenta de como era en realidad… Una chica muy picante y lujuriosa. Mientras él pensaba todo eso y estaba en su mundo cuando volvió a mirar hacía abajo observo que la chica estaba a dos patas sobre el suelo y su cara recostada, no hacían falta palabras, su cara lo decía todo… Lo quería sentir… Ese gran pene dentro suya de una vez por todas y por parte de él también quería experimentar el interior de su vagina que chorreaba y pedía a gritos que se la metiera y que no se andará con rodeos en su mundo.

Sin mas dilación cogió su pene y empezó a meter la puntita, ella nada mas sentir la punta ya sentía una pequeña sensación del goce que tendrá cuando la metiera entera. Su coño no presentaba ningún problema para que entrara el pene ya que sus fluidos permitían de que a pesar de que su pene era grande entraba con mucha facilidad, era como si se lo estuviera tragando poco a poco, él sentía esa sensación de como su pene iba entrando poco a poco y sentía el calor y la humedad de su vagina…

Y una vez por todas sin un respiro más él cogió y la metió entera de golpe chocando contra la pared de la vagina mientras oía como ella pegaba un tremendo gemido diciendo “OH DIOS, SI!”, sus caderas temblaban del gusto, de sentir como el grosor de su pene la hacía sentir en otro mundo y aunque le doliera un poco que chocara contra el final de su vagina sentía que el gusto compensaba el dolor y por nada del mundo dejaría que él se quitara.

“Por favor muévete… fóllame fuerte… reviéntame!” esas fueron sus palabras mientras ella se levanto con sus dos brazos y giro su cara para decirle esta frase. Él al ver su cara y oír sus palabras se puso mas cachondo y la cogió de la cintura y empezó a moverse y aumentado el ritmo poco a poco.

“SI, SI, SI… POR FAVOR NO PARES CONTINUA, CONTINUA…. Aaa… mmm… dios….” Después de un rato haciéndolo todo bestia y muy rápido el chico aun no sentía que se corría, era su momento idóneo quería follar horas y horas, no quería que el momento acabase y se fue mentalizando en eso.

Redujo su velocidad pero aumento su potencia, los golpes en seco contra su vagina hacía que sus pelotas chocaran contra ella, y esto le ponía a ella… Le ponía mucho… Mientras le daba todo su potencial con sus dos manos apretaba fuertemente sus tetas ya que era todo un bestia y solo podía hacer eso aunque intentaba hacerlo de forma delicada e acariciar sus pezones pero no podía era como si su parte animal primitivo hubiera despertado.

Él le dijo que se diera la vuelta y la chica le hizo caso dándose la vuelta los dos estaban sudando, la calor era inmensa, el frio había desaparecido, estaban agotados, su respiración estaba al máximo, pero aunque sintieran este inmenso agotamiento no podían parar… Querían seguir follando.

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Lluvia en la tarde

Me toma de las tetas y me aprieta contra su pecho mientras comienza a mover su pija en mi culo, el dolor y el placer son tan grandes que me abro de piernas y me acaricio el clítoris llegando al tercer orgasmo de la tarde. Los otros muchachos se pelean por tocarme y mi hermano le dice a uno que se suba encima de mí mientras otro me la pone en la boca.

Eran las tres de la tarde, una tarde de mucho viento y frío. Y para empeorar, lluvia…

Estaba realmente aburrida en mi casa y como no sabía realmente que hacer, ya que mi esposo no estaba porque estaba viajando por varios días, me pongo a hacer zapping en la tele hasta que si proponérmelo llego a un canal de películas pornográficas. En ese momento una chica muy mona era penetrada analmente mientras en su boca tenía otro pene.

Una de mis fantasías inconfesables era poder disfrutar de varios hombres en una sola sesión de sexo, pero mi esposo era tan tradicional que no me animo ni siquiera a contárselo como fantasía. Dentro de la casa la temperatura es muy agradable ya que poseemos calefacción central, además de una estufa a leña que permanece encendida durante todo el invierno. Por eso dentro de la casa estaba únicamente con ropa interior, un conjunto de cola less y sujetador color gris de algodón. Me encontraba tirada en el sofá de la sala mirando la tele y con la ventana abierta, por la que podía ver la ferocidad de la tormenta y como caía la lluvia.

La película se ponía muy interesante aburrida como estaba y excitada por la película y la tarde lluviosa comencé a acariciarme la conchita, primero sobre la bombacha y luego directamente en mi clítoris y metiendo algún dedo en mi concha. De esa manera logré un orgasmo muy fuerte pero me dejó más caliente todavía. Si en ese momento hubiese estado mi esposo le hubiese hecho el amor toda la tarde.

Pero como no estaba me comencé a masturbar nuevamente, ahora metía alternadamente un par de dedos en mi conchita y luego los metía en mi culito, luego los sacaba y los pasaba por mi clítoris. Logré mi segundo orgasmo pero estaba más caliente aún. Necesitaba urgente coger, una pija un hombre. Tengo que aclarar que soy una mujer de 28 años, normal, bastante atractiva, delgada, rubia, con un cuerpito muy lindo y buena cola y tetas.

Me levanto del sillón para ir a la cocina a prepararme un café cuando la puerta del recibidor se abre y entra mi hermano menor. Viene con tres compañeros del liceo y vienen empapados y muertos de frío. Me dice que los agarró la tormenta saliendo del liceo y que no les dio para llegar a sus respectivas casas, y que como vio que yo estaba en casa pensaron pasar un rato hasta que pasara la tormenta. Yo estaba como petrificada en medio de la sala, en ropa interior y muerta de vergüenza, ya que mi hermano me había visto así muchas veces pero sus amigos nunca…

Los miro muertos de frío, con los labios morados y escurriendo agua… les digo que vayan al baño, se den una ducha caliente y pongan la ropa a secar en el secarropa. Les facilito unos bóxer de mi esposo y les preparo una merienda caliente. Mientras ellos se duchan yo me cambio de ropa y me pongo una camiseta larga a modo de vestido.

A todo esto me olvido de quitar el canal pornográfico y cuando llego a la sala con la merienda los veo mirando la tele, muy entusiasmados. En ese momento una chica era penetrada en forma doble mientras le chupaba el pene a otro y el cuarto hombre era masturbado pro la hermosa morocha.Los chicos estaban totalmente excitados y uno le dice a los otros “eso solo lo hacen las mujeres en las películas, de seguro que es un truco…”.

Me siento en uno de los sillones y comenzamos a merendar. La polémica seguía mientras mirábamos la película. Mi excitación era tan grande que mis labios estaban rojos por la sangre acumulada, al igual que mis mejillas. Los pezones parecían que explotaban de duros e hinchados y mi bombacha estaba totalmente empapada, en parte por la película, en parte por la tarde lluviosa, en parte por la calentura que me provocaba haberme masturbado dos veces, en parte porque veía los penes de los chicos (entre 18 y 19 años) totalmente erectos que intentaban ocultar.

Mi hermano me ve toda colorada y me dice “hermanita, ¿tenés tanto calor que estás toda roja?”… “es que entre el calor, la película, el chocolate caliente y la ausencia de tu cuñado…”Los chicos no se aguantaban más, se querían masturbar pero mi presencia los cohibía.

Mientras tanto afuera la tormenta se hacía cada vez más intensa y algunas calles habían comenzado a inundarse. En vista de la situación le digo a mi hermano si se quiere quedar en casa hasta mañana, me dice que sí y le digo que llame a nuestros padres para avisarles. Miro a los otros chicos y les digo que si alguno se quiere quedar, que por mí no hay inconveniente.

Pronto todos llaman a sus familias y les avisan que van a quedarse a dormir en mi casa.

Solucionado este problemita volvemos a sentarnos a mirar la película. Era otra película donde dos chicas y dos chicos hacían de todo. Los muchachos no aguantaban más y yo tampoco. En forma imprevista mi hermano me toma de las manos y me inmoviliza acostada en el sillón. La remera se me sube por el que me ve la bombachita, ya no ocultan sus penes que por lo que veo dos de ellos son exageradamente grandes, muchos más grandes que el de mi esposo. Me quitan la remera y la ropa interior y quito las manos de mi hermanito de las mías e intento resistirme, pero sin mucha insistencia, solamente para quedar bien.

Me meten mano por todos lados y mi calentura se hace inmensa, más aún cuando me meten los dedos en la concha y en el culo. Mi hermano se acuesta en el sillón y entre los otros tres me suben encima de él, de espaldas, su pene estaba totalmente erecto y me sientan encima haciendo que su pene penetrara mi culo acostándome sobre él.

Me toma de las tetas y me aprieta contra su pecho mientras comienza a mover su pija en mi culo, el dolor y el placer son tan grandes que me abro de piernas y me acaricio el clítoris llegando al tercer orgasmo de la tarde. Los otros muchachos se pelean por tocarme y mi hermano le dice a uno que se suba encima de mí mientras otro me la pone en la boca.

No lo podía creer, parecía la puta de la película pero estaba disfrutando muchísimo…
Autora: Hermanita caliente

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Los viejitos jefes de mi marido

Tomé la torre de carne y la coloqué a la entrada de mi cuevita, temblaba de calentura, ya no pensaba si lo engañaba a Rodolfo, solo quería cogerme semejante verga, la cabeza entró y la cadena de orgasmos fue tremenda, uno tras otro a medida que entraba, mi mojadura lo hacía, justo entró toda, la sentía en mi ombligo y gorda en mi matriz, que placer y seguían mis orgasmos, perdí la cuenta.

Esta historia comienza cierto día de mi vida, me presento, me llamo Susana, 37 años, casada con un esposo que podemos decir de 1 a 10 puntos le damos un 7, muy compañero, hombre trabajador como pocos los hay, llevamos una vida dentro de todo bastante buena comparada con el resto de nuestros amigos, mi marido tiene un muy buen trabajo y yo también

Nuestra vida sexual, porque de esto se basa el relato,  es buena, digamos yo solo conocí tres hombres y con el tercero me casé, nunca al menos le fui infiel hasta el momento que pasó lo que les contaré, un día llega mi marido del trabajo y me dice,  Susy me ofrecieron esto, ¿que opinas?, me relató que de su trabajo lo enviaban a una estancia en una provincia distante a 400 Km. de nuestra provincia, tenía que hacer un gran trabajo en una estancia que sus jefes habían comprado, les cuento algo que me olvidé mi marido Rodolfo, póngameles un nombre ficticio, es arquitecto mayor de obras y ellos querían restaurar la estancia.

En la cena fue todo silencio yo estaba enfurecida separarme de él toda la semana y no poder estar solamente los domingo y se iría nuevamente y el tiempo estipulado de la obra sería casi 4 meses. Definitivamente nuestro matrimonio empezó a caminar muy mal, los tiempo se fueron alargando a la compra de esa estancia se sumaron otras dos y el tiempo del trabajo ya era de un año y más quizás, un domingo que mi marido vino le dije no soporto más esto, él me respondió que no tenía alternativa, que dejara yo mi trabajo y me fuera con él, allá había trabajo, lo pensé y acepté, no quería perder un matrimonio de 15 años, y así fue.

Viajé con él, la estancia era grandísima tipo colonia, una gran o mejor dicho un gigante caserón tipo castillo medieval. Un fin de semana vinieron los jefes de mi marido los 3 con sus respectivas mujeres, hijos, nietos, un almuerzo gigante y muy bien servido. Rodolfo me los presentó a los 3 quizás y no sé porque me impactaron los dos hermanos y el otro no era pariente, los hermanos, José y Luis tenían uno 65 y el otro 70 años, muy bien llevados, un cuerpo de atleta,  musculoso, nada hacía parecer de esa edad, a la tarde estábamos todos en el parque de la estancia y yo tomaba sol en una reposera y llegó Luís, me saludó y se sentó a mi lado, charlamos mucho tiempo y me preguntó que hacía yo le dije que tenía casi cumplidos los estudios de contadora pero no me había recibido, siguió la charla y me dijo que bella era y otras charlitas, yo me sentí un poco alborotada, miraba su cuerpo y corría un no se que en mi estómago, pero no podía aceptar sentir algo por un hombre tan mayor.

Pasaron las semanas y otro fin de semana llegaron los dos solos sin el socio y sin la familia, almorzamos y tras el almuerzo Luis se fue a recorrer con mi marido la obras y se quedó José, era distinto a Luis, este tenía un par de ojos verdes divinos, y un bigote seductor muy bien puesto, me comentó que su hermano le había dicho de mi y sus ojos estaban puestos en mi cuerpo.

Me considero una mujer bella. Soy morena, con el pelo liso y hasta los hombros. Me cuido mucho por lo que mi línea se ha mantenido estupendamente con los años, a tal nivel, que estoy segura que muchas niñas de 20 me envidiarían. Tengo unos pechos medianos, firmes, redondeados con unos pezones grandes, con unas aureolas más que suculentas. Mi culo se mantiene duro y respingón, como en mis años de jovencita colegiala me gusta mantenerme en forma y puedo decir que estoy orgullosa de las horas dedicadas al gimnasio y a correr por la paya y él se fijaba mucho en mis curvas, charlamos y ya estaba oscureciendo, pregunté, ¿se van hoy? No. Me respondió. nos quedamos unos días por una compra de tierras, ahhh, comenté y en ese momento llegó mi marido y Luis.

Los días siguientes empezaba el calor del verano a picar fuerte al mediodía, me puse una bikini pequeña tipo cola lees y me fui a tomar sol, estaba casi dormida cuando siento una voz que me dice, uggg, que cuerpo de diva, perdón sin que te ofendas, era Luís, yo sonreí y no dije nada, charlamos y sus ojos me comían, mis senos se pusieron duros y mis pezones terribles, me fui al agua para disimular y seguí charlando con él y noté en su pantalón su bulto un poco duro y me calenté más, luego llegaron mi marido y José y todo terminó.

Cierta mañana fuimos a la montaña a ver unos campos y fui con Luís, yo llevaba una mini con una remerita cortita y zapatillas por el calor, recorrimos muchos km. y nos detuvimos en un arroyo divino, lleno de árboles y una paz tremenda, nos bajamos él había llevado su equipo de mate, tomamos mate y me dijo, mira Susi, yo tengo que medir unos lotes, si quieres puedes tomar un baño en el arroyo, dormir, hacer lo que gustes, yo tardaré una hora más o menos quizás más ok dije, él se fue y yo me quedé a la sombra, era tanto el calor que me derretía, me arrimé al arroyo, un agua transparente limpia, me mojé la cara y viendo que no llegaba me dije, tomo un baño, quien si no los pájaros o alguna vaca me mirarán, me quité la mini y la remerita y me quedé en sostén media copa y un hilo todo rojo.

Me metí al arroyo y su agua tibia me refrescó mucho, nadé un buen rato y en un momento veo que parado junto al arroyo estaba Luis mirándome, me quería morir de vergüenza, no podía haberme metido así al agua y más siendo un desconocido mirándome, él me dijo, me giro sale tranquila, ok, dije.  Salí y para hacer más rápido me saqué el sostén y me puse la mini y la remera, los pezones se me habían puesto duros, él me miró y se arrimó hacia mí y me dijo, estás hermosa, hace ratito te miraba, sos una diosa, me tomó de mis hombros y yo como bola no reaccionaba, no podía creer lo que sucedía, me tomó con sus grandes manos y me besó, mis ojos se desorbitaban pero no reaccioné y mi lengua se mezcló con la de él y su mano bajó a mi chuchita y en ese momento lo empujé y le dije ¡basta! Soy una mujer casada y corrí hacia el camión, viajamos en silencio hasta la estancia, enrollé lo más que pude el sostén y al llegar estaba mi marido y José, llegamos y yo los saludé, nos preguntaron cómo había estado todo, le dije que muy bien, que me había  tomado un baño en el arroyo mientras esperaba a Luís,  partí, llegué a mi habitación y pensé que todo no había terminado, ya que al no decir a mi esposo lo que sucedió dejé la puerta abierta a una nueva aventura.

Al día siguiente se marcharon y el fin de semana volvieron con su familia, llovía muchísimo, yo estaba en mi habitación leyendo algo cuando siento que laman a la puerta, veo quien era y apareció Luis diciéndome porque no bajaba a tomar el té con unas tortas que habían traído, giré para arreglarme y sentí su mirada a mis espaldas y nuevamente quedé dura, no reaccionaba, me tomó de espaldas y acarició mi espalda, me giró y me besó,  mi boca se entregó, me tocó mi chucha que se había empapado de golpe y levantó mi remera, subió mi sostén y chupó mis tetas, yo volaba, me parecía increíble, hasta que no sé de donde saqué fuerzas y me separé, grité basta o llamo a mi esposo, se marchó, me repuse, me arreglé y bajé a la sala.

Por casi un mes no había pasado nada. Una cierta mañana llegaron los dos. yo estaba tomando sol y cuando los vi me cubrí con una toalla, mi esposo estaba en la obra, José se marchó allá y Luis vino directo a la casa, yo subí a mi habitación,  al ratito tocaron mi puerta, abrí y él estaba parado, me abrazó y me quiso besar pero lo evité diciéndole, basta ya Luís, soy casada y respeto a mi marido, se aparto de mi y se marchó, a la noche cenamos y nos marchamos a dormir, intenté hacer el amor con mi marido pero él estaba cansado y se durmió, era la madrugada y todavía no podía dormirme y sentí unos pequeños gemidos, me levanté, me puse la bata, ya que  dormía solo en hilo, y miré por la ventana y vi una sombra pero no pode ver quien era y seguían los gemiditos.

Salí de mi recámara, bajé las escaleras y llegando a la sala por uno de los ventanales corro la cortina y quedé perpleja estaba Luis y una  mujer de un empleado de la estancia cogiendo con él, no tenía más de 20 años pero esto no me causó estupor, lo que me puso a millones fue el pene tremendo de Luis, ella lo chupaba pero casi no entraba en su boca,  era tremendo, no tan largo si no gordo, me mojé muchísimo y justo él terminó tirándole toda su leche en la boca y en su cara subí a mi recámara y no pude casi dormir pensando en el pene de Luis. A la mañana cuando se despertó mi marido como era domingo lo incité a que hiciéramos el amor y aceptó, parecía todo en mi contra, no me concentraba en lo que hacía, pensaba en el pene de Luis y mi marido terminó y yo miraba el techo, él se levantó, se duchó y abajo lo esperaba Juan para recorrer los campos, Luis se quedaba a hacer el asado, yo bajé, llevaba puesto un vestido cortito y nada más que el sostén y la tanguita.

Luís me saludó y charlamos, yo no podía apartar mi mirada de su bulto, seguramente él se percató porque me dijo, me ayudas a traer algo del galpón, yo fui, sacamos una mesa y cuando me agaché  él estaba mirando mi cola, me dio pudor y me puse roja, él se acercó y me dijo, tranquila, me tomó de los hombros, me elevó y me besó, yo estaba caliente, me chupó el lóbulo de mi oreja, me besó el cuello mi boca y sus manos recorrían mi cuerpo, levantó mi vestido y lo quitó, me desprendió el sostén y tomó mis tetas en sus manos, yo gemía de placer, no podía creer lo que hacía, besó mis pezones y acarició todo mi cuerpo, me sentó sobre la mesa y me acostó besando mis piernas, mis muslos y bajó mi tanguita, la chupó y se la guardó en su bolsillo, separó mis piernas y posó su boca en mi chuchita, que solo tenía un triangulito de vello y pasó su lengua, sus manos tomaban mis tetas y la boca chupaba mi chuchita, yo gemía, separó mis labios y metió su lengua y llegó a mi duro botón, lo chupó, yo gemía y ya llegaba mi orgasmo.

Metió un dedo dentro de mi boca y seguí chupándome, en el momento que aceleró la chupada y yo me venía sentimos la voz de José preguntando, ¿Luis estás en el galpón?, si ya voy, estoy llevando una mesa, José respondió, ok, te esperamos con Rodolfo en la parrilla, me vestí apurada, él se arregló, nos besamos y él partió a la parrilla y yo a mi habitación, al rato bajé y estaban charlando de gran jarana y yo caliente como una brasa del asado.

Pasaron dos semanas y el sexo entre Rodolfo y yo no era bueno, yo me sentía caliente con la verga de Luis y no podía centrarme en la de mi esposo, cierto día llegaron los dos a la estancia, había sido hace 2 días el cumpleaños de  Luis, hubo un almuerzo para todos los empleados de la obra y baile, todo muy lindo, al día siguiente Luis le dice a mi marido que en la ciudad donde nosotros vivíamos y ellos también, había unos materiales que quisiera que los viera, ok, dijo mi marido, viajo a verlos esta tarde,  yo dije, te acompaño Rodolfo y él se negó diciéndome que sería muy cansador, que mejor iba con Rosendo un peón de la estancia así volvía más rápido manejando los dos.

Acepté y se marcharon a la mañana muy temprano, al rato se descolgó una lluvia tremenda, tanto llovía que apenas se veía los campos, sentía miedo de tanta agua, truenos y relámpagos, bajé a la sala y estaban Luis y José, pasamos el resto del día charlando y organizando una cena a la noche para agasajar a Luis, nuevamente cociné ya eran las 10 de la noche y Rodolfo no llegaba, yo estaba preocupada, seguía lloviendo, al rato suena el tel y era mi esposo diciéndole a Luis que el puente del arroyo se había roto y no podía llegar a la estancia, que volvía a la ciudad, lo llamé y charlé con él, me dijo que al menos por tres días tardarían en repararlo, yo sola entre los dos viejos me ponía nerviosa  y a su vez caliente por lo que había pasado con Luis.

Cenamos  y a los postres traje una torta, le puse una vela y cantamos el cumple feliz, no había luz ya que la tormenta era tan grande que había cortado todo en la sala, los relámpagos en los grandes ventanales causaban pánico, solo había un poco de luz de un grupo que iluminaba, tomamos champaña brindamos, luego José puso música y bailamos, luego Luis dijo, ahora me toca, José diciendo los dejo, me marcho a dormir, se despidió y nosotros bailamos una rato más, yo sentía a Luis apoyándome pero me porté como una dama, me despedí de él y subí a mi habitación, me desnudé y me acosté, no podía dormirme y más con semejante tormenta parecía que el cielo se caía,

Me puse la bata y bajé a buscar un vaso de leche, cuando subía me encontré con Luis que salía de su habitación y me preguntó que hacía, le conté y seguí a mi recámara, al ratito siento que golpean, pregunto quién y la voz de Luis que pregunta, ¿puedo? me puse la bata y abrí, él también estaba con una bata azul larga hasta los pies, casi la luz de los relámpagos lo hacía un personaje con su altura y sus bigote,  me dijo yo tampoco puedo dormir.

Se acercó a mí y me tomó los hombros, me besó, yo no respondía, me quitó la bata y me chupó enterita parada, yo temblaba de placer bajo mi tanguita, separó mis piernas y comenzó a chuparme la vagina, en un momento tomé su cabeza con mis manos y lo apreté a mi conchita mojada, me chupó rico y muy suave, me hizo acostar y me chupó toda muy despacito, recorriendo todo mi cuerpo con su lengua, mi espalda, mi vientre, mis pezones, mi vulva, mi botón, tuve un pequeño pero divino orgasmo y él seguía chupándome.

Llegó un momento que lo detuve y desaté su bata, quería tener mi trofeo, su verga, se quitó la bata y llegué a mi trofeo, ella estaba dormida pero divina, gorda, llena de venas, la comencé chupar y fue creciendo, creciendo y creciendo no  lo podía creer, era más grande de lo que había visto, seguí chupándolo e hicimos un 69 de aquellos,  nos chupamos y me vine en su boca, me chupó todas mis jugos y luego se recostó y me dijo súbete.

Me acomodé, tomé la torre de carne y la coloqué a la entrada de mi cuevita, temblaba de calentura, ya no pensaba si lo engañaba a Rodolfo, solo quería cogerme semejante verga, la cabeza entró y la cadena de orgasmos fue tremenda, uno tras otro a medida que entraba, mi mojadura lo hacía, justo entró toda, la sentía en mi ombligo y gorda en mi matriz, que placer y seguían mis orgasmos, perdí la cuenta.

Él bombeaba y bombeaba y yo gemía, cambiamos de posición, él arriba bombeaba y yo meneaba mi cuerpo como una víbora, sudaba entera del placer, ay la calentura y mis orgasmos seguían cuando siento que él llegaba y tuve un orgasmo tremendo, casi me desvanecí, me dormí… Al despertar él no estaba a mi lado, seguía lloviendo, miré la hora, eran las doce del mediodía, se abre  la puerta y entró Luis  trayendo el teléfono, era Rodolfo, le pregunto cómo estaba si estaba bien, y cuando corté  Luis me dijo, gracias por lo de anoche  lo disfruté muchísimo y me besó.

Yo estaba desnuda y él en bata, llovía como nunca, me besó,  me dejé llevar, nos revolcamos en la cama, chupé su mástil y creció a más no poder,  me hizo poner en 4 y me puso la cabezota, entró apenas pero con la mojadura prontito se dilató, era algo divino, la ponía la sacaba, meta y la sacaba, y yo a punto de explotar, metió un dedito en mi cola mientras bombeaba y yo hervía y dilató mi cola poniendo un gel que había en mi cama. Lo dilató y apuntó su verga en mi ano, cerré los ojos, mordí la sábana y sentí que me entraba un fuego en mi cola, ¡que placer! entraba salía, entraba salía y yo meneaba mi cuerpo y me retorcía de pacer con semejante pija dura y le pedía que la metiera toda, quería tener mi orgasmo y seguía igual y sus dedos en mi botón que explotaba.

Él se detenía y yo rogaba porque me cogiera, en un momento se detuvo,  cambiamos de pose se recostó y me senté sobre tremenda pija y comencé a galopar, sentía que su cabezota golpeaba mi matriz y más calentura, me tomó de la cintura y me dijo, no te muevas, quédate quieta, yo quería morirme, ya tenía el orgasmo en la puerta y siento que alguien toca mi cintura me asusto y giro y veo una descomunal verga igual a la de Luis pero más larga y ¿quién era? José.

Luis me apretó, más sobre su verga y reaccioné cerré mis ojos y seguí galopeando, me agacho sobre su cuerpo y siento la punta de la verga de José en mi culito y entra, las dos colosales pijas llenaron mis agujeros y explotamos los 3 tremendamente, nos quedamos quietos casi 5 minutos sin nada de ruido solo la lluvia que golpeaba los vidrios.

Se salió José de mi cola, me levanté, fui al baño, me lavé y cuando vine estaban los dos esperándome, me puse entre ellos y quería ahora probar bien la de José, la chupé, la puse al palo, la monté y me sacié de ella, luego lo hicimos los tres nuevamente y así llegó la noche.

Cenamos desnudos y seguimos cogiendo a los 4 días llegó Rodolfo, ellos partieron y yo no me podía casi sentar de la cogida pero eso es otra historia porque si les gusta hay más.

Espero comentarios de este relato, besitos y si ustedes lo quieren vuelvo con más besitos.

Autora: Susana

susanarosa02@gmail.com

susanarosa02@live.com

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Ayudando a mi cuñada con sus problemas

Comenzó a mover la sábana hacia abajo dejando al descubierto mi bulto grande que se estiraba hacia un lado de mi cuerpo presionado por el bóxer con el cual dormía. Su respiración era acelerada, pero parecía muy decidida a lo que iba, trató de liberar mi verga de su encierro, pero no pude contener la sensación de sentir el roce de la tela contra la cabeza de mi verga.

Hola amigos lectores el relato que he de contarles en esta ocasión, sucedió con mi cuñada en una época de mucha lluvia y de mucha necesidad de apagar el calor que había en nosotros.

Todo comenzó en una noche de lluvia en mi bello país llamado El Salvador, teniendo como protagonista a mi cuñada, una mujer muy bella a mi parecer, es la única hermana de mi esposa y gozan de un parecido muy especial en su físico, más que en su cara, comenzaré por describirla es una mujer muy risueña, y jovial, pero con un físico sorprendente tiene un cuerpo muy firme, unos pechos enormes como si fuesen puestos artificialmente, pero me consta ahora que son naturales, tiene un color de piel morena muy bello como re bronceado, unos ojos negros que van muy acorde con su cabello largo y liso, una boca delgada, labios muy delineados; es delgada a pesar de ser ya madre en dos ocasiones, tiene unas piernas muy bien formadas nada delgadas y no muy gruesas que con las faldas cortas que suele utilizar hacen que cualquier hombre se caliente sólo con verla, y se vuelva aún más loco verla por detrás con ese culo tan sobresaliente y duro que cuando lo tocas te hace querer besarlo y hasta morderlo.

Ella es la madre de dos hijos, una hembra de 15 años y un varón de 7, casada con un hombre muy cumplidor en cuanto a las cosas del hogar, trabaja de sol a sol para poder llevar a su casa el sustento, más sin embargo a consecuencia de ser tan cumplidor con el gasto de la casa, tiene en el olvido a mi cuñada, su nombre es Esmeralda, desde que la conocí cuando frecuentaba a la que es mi esposa, percibí en ella que a pesar de que radiaba felicidad había algo que le hacía permanecer pensativa y hasta triste, ella es casada hace mucho tiempo, más sin embargo, vive en la casa de mis suegros, en el mismo terreno, pero en casas diferentes; la casa de mis suegros es de dos plantas en la cual las habitaciones están en la segunda planta aislados totalmente del mundo y ella vive en la parte de atrás de la propiedad en una casa de tres habitaciones lineales de una sola planta.

Al principio nunca le presté atención, sin embargo me llamó la atención su jovialidad y su optimismo sobre la vida, más nunca le sentí atractivo a su físico y mucho menos se me cruzó un mal pensamiento sobre ella, con el tiempo y el pasar de los años siendo un poco más participe de las cosas de la familia política me di cuenta de que entre ella y su esposo existían problemas que a pesar de ser problemas pasajeros no dejaban de ser motivo de enojo para ella, 5 años después de estar en comunicación y siendo un poco más amigos, mi esposa quedó embarazada de nuestro primer hijo y luego del parto mi suegra nos ofreció quedarnos a pasar la dieta de mi esposa en casa de ellos para ella poder ayudar con el cuidado que mi esposa iba a requerir dado que le practicarían cesárea; esta condición no le permitiría subir gradas así que mi cuñada nos cedió una habitación la cual quedaba contigua a la habitación de ella.

Todo comenzó una noche en la que por mis incontables desvelos a raíz de la atención que le prestaba a mi hijo, salí del cuarto y la encontré sentada en el sillón viendo televisión ella sola, cuando ella vio que abrí la puerta me saludó diciendo hola cuñado y yo un poco con curiosidad pregunté que si se sentía bien porque estaba tan tarde despierta; eran las 3 de la mañana si mal no recuerdo, y ella tenía los ojos hinchados de haber llorado, pregunté que dónde estaba su esposo y me dijo que había tenido que quedarse a trabajar fuera del departamento, en nuestro país es el nombre que recibe cada región  y no regresaría hasta el siguiente día, mi esposa estaba profundamente dormida en la habitación y eso me dio la pauta para acercarme a ella y preguntar nuevamente si pasaba algo y ofrecerme a escucharle si es que ella lo necesitaba, ella respondió que no, sin embargo soltó el llanto, yo me acerqué para abrazarle y fue nuestro primer encuentro para mí excitante, aunque surgió de una situación bastante inusual y en cierta forma dolorosa para ella.

Comenzó a contarme que se sentía sola que el esposo en muchas ocasiones se quedaba fuera de la casa y que aunque ella estaba segura que no era por otra mujer, bueno eso quería creer ella, sentía que era muy duro tener que soportarlo y que en ocasiones permanecía hasta altas horas de la madrugada llorando por su sentimiento de soledad, yo prestaba atención muy atentamente a todo lo que ella decía más no podía dejar de observar la forma en que ella estaba vestida, traía puesto un camisón de tela satín transparente de tirantes y debajo únicamente usaba una tanga color blanco que si hubiera tenido el placer de quitar hubiera corroborado el hecho de que era transparente, la luz que salía del televisor dejaba apreciar lo que se transparentaba por el camisón, era una imagen excitante.

Mientras ella me contaba lo que le acongojaba, yo no pude evitar tener una enorme erección motivada por la escena que tenía ante mis ojos y la dieta que con mi mujer había mantenido desde hacía más de tres meses a raíz de su embarazo, en el principio creí que Esmeralda no se había percatado de mi erección, sin embargo ahora que gozamos como lo hicimos me lo sacó a relucir, ella si la había notado, esa noche yo usaba una calzoneta de algodón que me llegaba a las rodillas, normalmente utilizo bóxers flojos, así que al tener mi erección terminó siendo más que evidente, esperé a que se pasara y me incorporé, luego de conversar con ella  por más de una hora y a consecuencia que mi hijo se despertaba como por cuarta ocasión para tomar su pacha, terminó siendo el detonante para que yo dejara en el sillón a mi cuñada, antes le dije que no se preocupara que todo iba a estar bien y que descansara porque se veía cansada, ella me asintió con la cabeza y se recostó para seguir viendo televisión.

Entré a la habitación para atender las necesidades de mi hijo y mi esposa estaba ya despierta, me preguntó que dónde estaba, a lo que respondí que en el sanitario, atendí a mi hijo, ella volvió a dormir y yo me acosté aunque no pude conciliar el sueño debido a la imagen que tenía de mi cuñada con ese camisón tan impresionante que aunque lo había visto de forma rápida para que no fuera notorio, me había dejado caliente en mi cama y sin poder dormir, pasaban de las cuatro de la madrugada y sin poder dormir sentí la necesidad de ir al baño a pajearme para poder quitarme la calentura que había en mí, cuando abrí la puerta de la habitación noté que en el final del corredor se encontraba aún la televisión encendida, me acerqué despacio sin hacer ruido para ver que ocurría y mi cuñada estaba dormida en el sillón, se había puesto una toalla sobre los hombros y se había quedado totalmente dormida, decidí acercarme y llamarle por su nombre para comprobar el hecho.

Esmeralda le llamé y no contestó, el televisor alumbraba justo enfrente de ella y la imagen que vi hizo que mi erección creciera al máximo, ella estaba acostada con una pierna estirada y la otra recogida hacia un lado, entreabierta, me acerqué invadido por el deseo y la calentura, levantando muy despacio su camisón para ver su vulva, era una vista impresionante aunque no completa, la oscuridad hacía que no se apreciara como yo quería, pero para el efecto que causó en mí fue más que suficiente, agarré mi verga por encima de mi calzoneta y la presioné con fuerza, más el temor que se despertara y me viera me hizo retroceder e irme al baño y hacerme la paja más deliciosa que pude haberme hecho en toda mi vida, pensando en ella me jalaba la verga hacia arriba y abajo con una presión pensando en que la tenía acostada en el sillón abierta y yo bombeándole al máximo.

En cuestión de dos minutos yo estaba echando mi leche por todos lados en ese baño, quedé sentado en la taza tranquilizando mi corazón y aflojando mis piernas que por tanta excitación las tenía estiradas y tensionadas a más no poder después de esa tremenda corrida que me había pegado; limpié todo el reguero de semen que había en el baño y me dispuse en regresar a mi habitación no sin antes pasar por donde ella estaba, ponerle un cobertor para que estuviera caliente y luego regresar a mi habitación y descansar por lo menos una o dos horas antes de ir a trabajar.

Amaneció, la lluvia cesó, y mi día de trabajo comenzaba; salí temprano a tomar una ducha y mientras caminaba hacia el baño estaba ella ya despierta y acercándose me dio los buenos días y me preguntó si deseaba tomar un café, a lo que respondí con una sonrisa picaresca diciendo que si, me bañé y al salir ya cambiado, me esperaba en la mesa un desayuno que demostraba el agradecimiento de ella por haberle escuchado la noche anterior, no dejé de sentir un poco de culpabilidad por haberle espiado en la noche, pero fue pasajera, ese día comenzó lo que una semana después sería la experiencia más apasionada de mi vida.

Regresé de trabajar como a eso de las 6 de la tarde y el esposo no había regresado aún, ya se sabía que sí regresaba este día, llegué todo muy normal como si nada había pasado, pero en mi interior dejé de ver a mi cuñada como lo que era, mi cuñada, y comencé a verla como una mujer y a percatarme de sus bellezas externas, ahora si me fijaba en como vestía, en el sostén que traía, en la falda que usaba, en qué tipo de tanga se transparentaba con su ropa y hasta el peinado que ahora había hecho en mi parecer para su esposo, ya había una cierta atracción por mí, todo transcurrió con normalidad hasta que apareció el esposo, entró muy cansado saludó y sólo medio tragó la comida que ella le había preparado y se fue a acostar sin percatarse de lo linda que ella se veía ni mucho menos que se había arreglado especialmente para su regreso a casa, su cara de desilusión se hizo notar, sin embargo ella no perdió la sonrisa.

Todo transcurrió con normalidad hasta las 10 de la noche, nos acostamos y yo estaba muerto, dormí hasta la medianoche que se despertó mi hijo y de la medianoche a la madrugada es mi turno de atenderlo. Salí de la habitación y como la vez anterior estaba mi cuñada sentada en el sillón viendo televisión, yo debía atravesar el patio para ir a la otra casa y estaba lloviendo a cantaros, ella se levantó y me dijo que no me fuera a mojar, me alcanzó una sombrilla y me acompañó cubriéndonos con la misma sombrilla los dos, ella se pegó a mi cuerpo y me abrazó para que pudiéramos cubrirnos ambos con el paraguas, para los que no saben que es una sombrilla, yo traía en las manos una olla para traer pachas y llegamos a la otra casa que estaba sola y oscura, sentí tanta excitación al sentir que sus pechos se pegaban a mi hombro que no pude evitar ponerme a mil, mi verga se creció como nunca y lo único que hice fue disimular cubriéndome con la sartén, ella la notó y me comenzó a decir que tenía que cuidarme porque podría enfermar si me mojaba, sacando temas para acompañarme mientras yo recogía las pachas.

Cuando regresamos se intercambiaron los papeles, ella pasó delante de mí con la olla o sartén  y yo me pegué a ella por su espalda cubriéndola con el paraguas, ella notó la erección que yo traía al pegarme haciendo la broma de que le  había pinchado con algo, yo me sonreí poniendo cara de vergüenza y sólo le dije perdón cuñada, ella bajó la vista y se quedó medio sorprendida con el tamaño de mi verga erecta que se marcaba en mi calzoneta, sólo hizo un comentario: huy cuñado anda estresado ahorita y se pegó a mí para no mojarse. Cruzamos el corredor del patio para llegar a la casa y cuando llegamos de dio la vuelta y volvió a ver el bulto enorme que traía y comentó mientras me entregaba las pachas que se imaginaba lo difícil que debía ser estar en abstinencia tanto tiempo y lo que le falta por venir, asentí y le dije no tiene idea, las noche son las más terribles para mí.

Fue quizá la conversación más corta y la más liberadora para mí, ella había tomado la confianza para hablarme de algo que yo nunca imaginé me podría hablar, bueno no se vaya a desvelar le dije para cortar la conversación trate de descansar esta noche, ella me miró y me dijo que había descansado en la mañana mientras los chicos iban al colegio y estar ahí a la par de mi esposo viendo al techo no es motivación para descansar, mientras sonreía irónicamente, mejor veo televisión, además agregó hay una película muy buena sobre detectives que me tiene intrigada, yo sonreí con picardía y me metí en la habitación.

Tres horas más tarde mi hijo se despertó pidiendo su pacha, me levanté a atenderlo, lo saqué un momento del cuarto para pasearlo en el corredor ya con la intención de tener un motivo para salir y ahí se encontraba ella, en este caso aparentaba estar dormida, pero a mí se me hizo extraño que mi hijo llorara y ella no se hubiera despertado, debió tener el sueño muy profundo, regresé a acostar al bebé y salí nuevamente. Me acerqué con cautela sin hacer ruidos a para ver si estaba realmente dormida y para mi asombro estaba dormida, sentada en el sillón con las piernas entreabiertas, recostada en una esquina, wow la visión que tuve me hizo casi venirme en el momento, sin embargo para mí era una situación muy arriesgada, decidí regresar a la habitación y acostarme ,con mi erección pulsante opté por comenzar a tocarme en mi cama, mi sorpresa fue que a los 5 minutos escucho pasos venir hacia la habitación, me cubrí rápidamente con la sábana y me hice el dormido.

Mi cuñada se asomó por la ventana para comprobar si estábamos dormidos y lentamente giró la manecilla de la puerta empujándola con una cautela que aunque muy silenciosa era perceptible, poco a poco una luz comenzaba a hacerse más fuerte al entrar ella a la habitación y acercarse a mi lado de la cama, pude escuchar como ella caminaba a mi parecer  de puntas para no hacer ruido, se acercó a mí y se quedó viéndome por un lapso de un minuto o dos, me tocó en un hombro como para comprobar si yo estaba dormido y muy lentamente se cobró lo que yo había hecho la noche anterior al levantar su camisón y ver su hinchada concha frente al reflejo del televisor, comenzó a mover la sábana hacia abajo dejando al descubierto mi bulto grande que se estiraba hacia un lado de mi cuerpo presionado por el bóxer con el cual dormía.

Su respiración era acelerada, pero parecía muy decidida a lo que iba, trató de liberar mi verga de su encierro, pero no pude contener la sensación de sentir el roce de la tela contra la cabeza de mi verga y encogí una pierna bajando mi mano y restregándome yo mismo mi erección con fuerza; ella se asustó y despacio salió de la habitación directamente hacia su cuarto, se acostó en su cama y creo que debió pasar la noche en vela pensando en lo que había ocurrido, yo quedé encendido y tuve que terminar mi paja para poder dormir un poco. La idea de haberla tenido en el cuarto tratando de tocar mi verga me hizo correrme en cuestión de segundos, me limpié y me propuse dormir, a la mañana siguiente me desperté muy desvelado y me dirigí al baño a tomar mi ducha matutina, pero en esta ocasión no había señales de ella, su esposo estaba sentado en la mesa esperando por el desayuno, nos saludamos e intercambiamos un par de comentarios   relacionados con el trabajo y lo duro que le tocaba, me serví un poco de café en una taza y pregunté  por ella y donde se encontraba, me dijo que se había levantado a hacer el desayuno, pero que se sentía cansada y que seguía durmiendo.

Me fui al trabajo con la cabeza revuelta de pensamientos eróticos esperando poder concentrarme en los proyectos de la oficina, sin embargo tenía mi mente con la imagen de ella fija en ese sillón sentada con las piernas abiertas, no me aguantaba por llegar a la noche y esperar que las cosas fueran más allá de lo que había sucedido hasta ahora, para mi sorpresa cuando regresé la vi a ella muy fría sin sonrisa y con cara de culpabilidad, todo transcurrió con normalidad hasta la hora de la cena.

Cuando nos sentamos a cenar noté en ella algo diferente y es que no traía ropa interior, me pareció raro y excitante  más no le di importancia, en ese momento comenzamos a cenar y surgió la plática de el esposo, que donde se encontraba y recibí no con la misma tristeza de costumbre la noticia de que no vendría a cenar porque tendría que trabajar y probablemente regresaba hasta el siguiente día, mi asombro ante el tono de su voz fue evidente y comenté, pero cómo es que ahora no le produce molestia cuñada, a lo que contestó, no puedo vivir todo el tiempo molestándome por lo que no tengo, mejor aprovecho las situaciones en el momento que las puedo vivir, mi esposa sonrió y dijo muy inocentemente, tenés razón hermana te felicito por pensar así.

Durante la conversación posterior a la cena ella se ofreció a ayudarnos con el bebé, diciendo a mi esposa que ella no dormía casi cuando el esposo estaba fuera y mi esposa muy agradecida le dijo que estaba bien, creo que motivados por los sucesos anteriores ambos teníamos la adrenalina a mil, nos sugirió que fuéramos a ver una película con ella, pero mi esposa por estar en la dieta le contestó que no, que la viéramos nosotros, que ella se quedaba en la habitación con el bebé, nos fuimos a la sala y ella se sentó en el sillón individual yo me recosté en el sofá a medio cuerpo con la vista fija hacia el televisor, pasaron 5 minutos y ella me ofreció algo de tomar, yo asentí con la cabeza, se levantó y fue por unos vasos con soda, me la sirvió, pero lo interesante fue cuando ella se sentó nuevamente en el sillón, ya no lo hizo con el mismo recato de siempre, por el contrario se dejó ir en el sillón bruscamente dejando entrever que en esta ocasión llevaba un hilo dental y no estaba desnuda como yo pensaba, fue muy notorio que dirigí mi mirada hacia ella y no le di importancia.

Ella me miraba de reojo en momentos para ver que hacía yo, por ratos comentaba la película y aprovechaba para dirigir mi mirada a su entrepierna que para este momento ya me tenía con la verga bien parada, por la posición en la que yo estaba se disimulaba un poco, sin embargo se notaba el bulto, ella sin disimular ocasionalmente me veía y para echarle un poco de picante a la situación le comenté que estaba muy cansado, y que me iba a acostar, me dijo que estaba bien y que no me preocupara por cuidar del bebé que ella estaría pendiente de cuando despertara para ir a atenderlo, agradecí el gesto y me fui a dormir, en esta ocasión me puse una calzoneta corta sin ropa interior, me cubrí con la sábana y me dispuse a dormir, el llanto del niño me despertó en dos ocasiones más, ella siempre entraba a la habitación y decía que no nos preocupáramos que ella se encargaba, yo estaba cansado realmente que no sentía ni reacción de levantarme, hasta la media noche cuando sentí como alguien me tocaba la verga de manera suave y acariciaba mis huevos con ternura.

La sensación me hizo darme vuelta más tardé un poco en reaccionar y darme cuenta que era ella la que me había estado tocando, me levanté y salí de la habitación, mi sorpresa fue enorme ante la escena que vi, ella estaba sentada en el sillón más no en el que estaba frente a la tele, estaba en el que quedaba a un lado  dándole la espalda al corredor, me acerqué lentamente por atrás y la veo a ella con el camisón de satín como suele utilizarlos corto, subido a la cintura y tocándose su concha peladita suavemente mientras miraba en la televisión una escena de amor entre dos personajes semi desnudos haciendo el amor, ella sintió mis pasos y se bajó el camisón, se incorporó mientras yo avanzaba hacia a ella, se volteó y me preguntó que si se había despertado el niño, respondí que no y le pregunté qué hacía ella, tartamudeó y no supo contestarme, me dijo al final, viendo televisión ¿por qué me pregunta, vio algo?

Yo sonreí y le respondí no porqué tendría que haber visto algo, respondió olvídalo, para ella el juego de la excitación era más emocionante a mi manera de ver que el consumar el hecho, no sé si por las normas morales que cualquiera tiene pues la idea no la dejaba hacer lo que su cuerpo quería o era simplemente falta de valor, me observó directamente hacia mi bulto que para este momento estaba enorme y pues yo descaradamente no lo escondía ya y me dijo con vos pícara, veo que ha estado estresado cuñado, como que se le está haciendo muy frecuente, a mí me dio risa y comenté eso quiere decir cuñada que se ha estado fijando mucho en mi estrés, llovía como todas las noches en temporada de invierno en nuestro país y nuevamente debía ir hacia la otra casa por las pachas del bebé para hervirlas y le pregunté que si tenía un paraguas que me prestara, ella me dijo que si que ella me acompañaba.

La historia fue la misma, ella se puso atrás de mí para cubrirme apoyándose sobre mi cuerpo cubriéndonos a ambos con el paraguas, sentí un enorme escalofrío cuando se presionó en mi espalda y me empujaba para que cruzáramos rápidamente el corredor de el patio y así llegar a la otra casa, mientras cruzábamos hice como si me iba a caer y ella chocó contra mí, cuando esto ocurrió yo pasé mi mano hacia atrás y le apreté contra mí agarrándola desde la parte baja de su espalda, pude sentir la parte media de su hilo dental mientras cruzábamos el camino hacia la otra casa, cuando llegamos ella sonrió diciendo por poco nos caemos verdad, con un tono irónico dándome a entender que no había sido cierto, si usted me venía empujando muy fuerte le contesté, terminamos de hacer lo que estábamos haciendo y nos dispusimos a regresar a estas alturas ella no disimulaba verme la verga bien parada como yo la tenía, y de la misma forma yo no disimulaba ya mis erecciones, bueno es hora de regresar le comenté agregando que ahora ella fuera adelante para no tropezar otra vez.

Tomó ella la olla con las pachas y caminó frente a mí se acercó a mí sintiendo como mi pene se presionaba en sus nalgas y en forma de burla se separa diciéndome: huy muchacho usted me va a traspasar, así no vamos a poder cruzar juntos, venga no se preocupe que tiene ropa no pasa nada, le contesté, puse mi mano en su hombro izquierdo y comenzamos a caminar despacio hacia el corredor del patio y en esta ocasión ella hizo la pantomima de que se iba a caer, pero no se hizo hacia atrás sino más bien se fue hacia adelante, cuando yo vi lo que hacía mi reacción fue agarrarla y hacerla hacia atrás topándola firmemente contra mi cuerpo, y por obvias razones la agarré de sus pechos y la presioné contra mi cuerpo topando mi verga contra su culo.

Cuando ella vio que le agarré los pechos, se agarró de mis nalgas diciendo con voz risueña: bueno así ya estamos a mano, cruzamos el patio hacia la otra casa, pero en esta ocasión no íbamos secos, estábamos ambos mojados por la fuerte lluvia, cuando entramos en la casa ella tenía mojado el camisón y se le marcaba toda la mitad de su cuerpo, su hilo dental blanco era más que visible y pues por mi parte yo paseaba frente a ella con la verga erecta a lo que más me daba, ella me dijo por poco me mata cuñado con esa su cosa creo que si me caigo  y me cae encima me traspasa, yo reí y le dije ni que fuera la gran cosa cuñada, ella hizo un gesto como de sorpresa diciendo: mmmmm es más grande de lo que yo he conocido en mi vida, y eso que no la he visto en persona, huy cuñada, pero eso es peligroso le aseguré y le comenté a la vez que si tenía toallas para secarnos.

Ella entró a una habitación y sacó una toalla y  me la dio yo comencé a secarme los brazos y las piernas más mi calzoneta estaba mojada y mi erección no bajaba, me dijo: présteme la toalla y comenzó a secarse el cabello y a secarse el cuerpo, le dije que debería cambiarse de ropa no vaya a ser que se enferme, de seguro se le mojó hasta el hilo, ella comenzó a hablar ya más abiertamente y a decirme que el hilo siempre lo mantenía mojado, pero que igual se cambiaría, entró a su habitación, encendió la luz dejando la puerta abierta, me dio el show más electrizante que pude haber visto en mi vida, se comenzó a quitar el camisón lentamente y luego se quitó el hilo quedándose desnuda a mitad del cuarto y yo parado en la puerta comencé a tocarme la verga…

Continuará…

Autor: Román

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