Crónicas de un gay morboso y pervertido (Capítulo 4.1)

QUE MÁS LE PODIA DECIR (PARTE 1)

Se preguntaran porque llevo varios días sin publicar relatos, pues bien, debo contarles que este fin de semana mi pareja se quedo conmigo, de hecho lo hace una vez a la semana, y dio la casualidad de que mientras yo preparaba el almuerzo, él se quedo mirando alguna serie, fue extraño cuando llego muy serio a la cocina.

– C****o, ¿puede venir? –

– Claro corazón, dime –

– ¿Puede explicarme que es esto? –

Al acercarme al computador para ver a que se refería quede congelado, un archivo de word abierto, el cual se titulaba:

“Crónicas de un gay morboso y pervertido (Capítulo 3)”

– C****o, dígame que lo que dice ahí no paso en verdad

No pude decir nada, estaba aterrado, molesto, preocupado, así que decidí quedarme callado y esperar a ver que reacción iba a tener A****s.

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Mi primera orgía

Ya les conté mi primer relato de cómo me inicié como una verdadera puta, una vez que comencé a visitar el lugar frecuentemente, los hombres que iban, me enseñaban cosas diferentes, que a mi me gustaba conocer, conocí diversos tamaños de miembros, sus formas, sus olores, sus sabores, pero al mismo tiempo tenía una doble vida en las mañanas iba a la universidad y en las noches me portaba como una niña mala.

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Cuatro Estaciones (Otoño)

Esta historia que les voy a contar sucedió una tarde de otoño, recibí una llamada de Inma, Inma era compañera del centro de nuevas profesiones. Ella estudiaba relaciones publicas, yo publicidad y marketing, nos conocimos en una quedada con extranjeros, ella fue con sus amigas María y Eloísa y yo fui con mi amigo Hernán y Pablo, conocimos a muchos extranjeros pero en verdad a quien conocimos fue a las chicas. Inma y María eran muy amigas y siempre iban juntas a todos lados, yo me incorporé más tarde a la pareja y los tres nos volvimos inseparables.

Esa tarde solo quedamos Inma y yo, Inma es una chica morena de 1.75, ojos marrones y con un pecho de copa D pero un rasgo que le distingue de otras chicas es el trasero que tiene, su trasera parecía que había sido esculpido por Miguel ángel era totalmente redondo y duro, su trabajo le costaba todos los días se iba a correr por el parque más de dos horas.

Inma se tenía que ir a comprar un vestido y no le apetecía ir sola y yo no tenía nada mejor que hacer así que la acompañé. Era muy tedioso miraba todos los vestidos yo mientras ponía los brazos para sujetarle los vestidos luego la acompañé al probador donde ella se metía y empezaba a probarse vestidos salía y vuelta a empezar en otra tienda.

Cuando llegamos a Berska hicimos el mismo ritual, entramos en la tienda y cogió varios vestidos y se metió en el probador, cuando salió al poco rato con un vestido negro que le estaba muy ajustado me miró y dijo ” ¿me puedes subir la cremallera?” yo se la subí y me fijé como le sentaba el vestido era como un guante estaba súper ajustado tan ajustado que se le notaba el sujetador y las bragas debajo por lo que no podría llevar ropa interior debajo del vestido. ella lo desechó, miró a los lados y viendo que no había nadie me dijo que entrar al probador con ella yo lo hice y me senté mientras ella se quitaba el vestido intentaba no mirar pero ella me dijo ” da igual que mires eres como mi hermano” dicho esto dejó caer el vestido al suelo quedándose en ropa interior tanga negro y sujetador negro el cuerpo lo tenía totalmente depilado podía ver que no tenía pelos en el chocho.

El siguiente vestido que se probó fue uno compuesto por un pantalón y una chaqueta, le resaltaba su culo pero en cuanto a la chaqueta no le sentada nada bien se lo quitó y se volvió a quedar en ropa interior delante de mí, ella me miró y juntándose la tetas me dijo
– ¿crees que tengo unos pechos bonitos o no?
– Bueno, tienes pechos muy bonitos pero no es tu mejor cualidad.
– Ja j aja ja , ¿cuál es mi mejor cualidad? Si se puede saber.
– Pues está detrás de ti. – le dije de forma muy descarada.
– ¿Mi culo? – preguntó ella.
– Exacto
– Seguro que te has hecho muchas pajas pensando en él. – me dijo ella mientras miraba su silueta en los espejos
– No tantas como te imaginas.- le respondí.
– ¿Entonces mis pechos no te gustan? – dijo ella poniéndolos en mi cara
– No son tan espectaculares lo he visto mejores.- le dije mirándolos fijamente.
– Entonces si hago esto- se puso una mano sobre sus pechos mientras que con la otra desataba los corchetes dejando caer su sujetador al suelo y tapándolos con las manos- ¿no te pone cachondo?
– Hombre soy humano, y hombre pero aún así tus pechos no son tan bonitos.
– Pero fíjate – dijo mientras quitaba las manos de los pechos dejándolos verlo y se acariciaba los pezones con los dedos pulgar e índice.
– Son bonitos pero no tanto como otros – le dije mirándoselos- aunque espera un momento – me levanté y me acerqué a ellos y los miré fijamente ella paró de tocarse los pezones y se quedó expectante a lo que estaba mirando exactamente.

Estuve un rato mirando sus pechos desde todos lo algunos ella me preguntaba si había terminado yo le decía que no, cuando ella estaba más intrigada de lo que estaba haciendo saqué mi lengua y le di un lametón a su pecho derecho, ella se empezó a reír para luego darme un golpe en el paquete y comprobar que estaba duro como una piedra, lo que iba a ser un golpe se convirtió en un agarre, y en un palpe ella se quedó absorta con el tamaño que había adquirido yo le dije ” ¿quieres que me la saque para verla o prefieres seguir tocándola por encima del pantalón? ” rápidamente ella la soltó y se dio la vuelta para probarse otro vestido, yo me senté y estuve viendo como se probaba el resto de vestidos.

Cuando salimos de Berska con su pantalón vaquero, su camisa de corchetes y con el vestido rojo que le gustaba nos fuimos a tomar una coca cola, ella estaba absorta y dijo que mejor íbamos a su casa a dejar el vestido y allí podíamos tomar la coca cola y así lo hicimos. Inma vivía con sus padres y muchos fines de semana lo padres se iban a la playa y se quedaba ella sola en casa más de una y dos veces habíamos hecho alguna que otra reunión en la casa. En esta ocasión sus padres estaban en la casa había cancelado su fin de semana en la playa nada más entrar saludé a sus padres. Yo conocí a Felipe su padre y Ana María su madre eran una pareja de lo más de simpática. Inma le enseñaba el vestido a su madre mientras yo me quedé hablando con Felipe. Al rato salió Inma de su habitación y dijo que nos íbamos y así lo hicimos me despedí de sus padres y salimos por la puerta.

En vez de bajar subimos hasta el último piso 14, y subimos el último tramo de escaleras porque quería enseñarme las vistas que tenía. En todo el tiempo que hacía que conocía a Inma nunca había subido a la azotea de su bloque. Estaba desierta había unas pocas chimeneas que creaban un bosque de chimeneas ideal para jugar al escondite, ya había oscurecido y se veían todas la luces de la ciudad al igual que los edificios más emblemático iluminados por la luz de las luces de neón era una vista mágica me quedé absorto tan absorto que no me di cuenta que Inma se había puesto detrás de mí y me había desabrochado dos botones de la camisa y ahora estaba acariciando mi barriga e intentando desabrochar el cinturón de mi pantalón, cuando sentí el tirón salí de mi empanamiento y me di la vuelta. Ella me miró y consiguió abrir mi cinturón yo la tomé por la cintura y empecé a desabrocharle los corchetes de su camiseta dejando su sujetador a la vista de toda la ciudad, sujetador que desabroche y sus pechos empecé a comer me apetecían sus pechos desde que los vi desde que la conocí en aquel bar del centro con ese escote aunque fuera mi amiga y fuéramos íntimos esos pechos me atraían como el imán al hierro. Escuché una persiana cerrándose y tomé conciencia que había vecinos alrededor. La cogí de la mano y la llevé hasta un muro donde ninguna persona de los edificios colindante pudiera vernos y la besé.
Nuestro beso empezó muy suave luego empezó a volverse más y más violentos al igual que nuestra verticalidad empezamos de pie y luego terminamos sentados Yo acariciaba sus pechos mientras que ella no paraba de coger mi polla y moverla de arriba abajo como si fuera una palanca de una maquina traga perras. Nuestra ropa poco a poco fue separándose de nuestros cuerpos hasta que ambos quedamos desnudos entonces ella se puso de rodillas y empezó a meterse mi polla en su boca yo levanté y doblé las rodillas y me agarraba su cabeza no hacía falta que hundiera la cabeza sobre mi polla Inma sabía cómo hacer una mamada llegó el punto que iba a correr y le dije que parara ella se levantó y acerqué mi boca a su coño para hacerle una comida de coño como Dios manda.

Ella sentía mi lengua en su coño entrando y humedeciéndolo mientras ella jugaba con sus pechos esos pechos que esa tarde había tenido en mi cara y que hace un rato había saborado cuando mi polla estaba más dura que una barra de acero la senté encima de mi polla metiéndole mi polla por su rasurado coño, estuvimos con ese mete saca un largo rato después me puse de pie y ella se apoyó contra la pared y se la metí en el coño por detrás llegando a correrme iba sacarla pero ella me dijo que me corriera dentro que tomaba la píldora y así lo hice derramé toda mi leche dentro de su coño con tan abundante cantidad que le chorreaba por las piernas sacó tres pañuelos me ofreció uno para que me limpiara la polla y los otros dos los utilizó para limpiarse de sus piernas y su coño mi corrida. Nos vestimos y nos fuimos al Madigans un bar Irlandés en el cual estaba María, Pablo, Eloísa y Hernán, su novio, esperándonos. Nunca hablamos de lo que pasó en la azotea y sobretodo nunca se lo contamos a Hernán, bueno Inma se lo contó una persona la cual quiso probar también pero eso es otra historia que os contaré en otro momento…

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