Celebraciones familiares 1: La Boda

Resumen: Ser un manitas me generaba no pocos compromisos familiares. Es en cierto modo lógico y comprensible, cuando se corre el rumor de que tienes buena herramienta y sabes cómo utilizarla. La primera en necesitar mi ayuda fue Piedad, la prima tetona de mi mujer.

Este relato está basado en el relato “La Boda” que leí hace poco en esta página web. Al leerlo me recordó algo ocurrido hace sólo un par de años, cuando una fantasía que me había perseguido desde hace años se hizo por fin realidad.

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Mi primera orgía

Ya les conté mi primer relato de cómo me inicié como una verdadera puta, una vez que comencé a visitar el lugar frecuentemente, los hombres que iban, me enseñaban cosas diferentes, que a mi me gustaba conocer, conocí diversos tamaños de miembros, sus formas, sus olores, sus sabores, pero al mismo tiempo tenía una doble vida en las mañanas iba a la universidad y en las noches me portaba como una niña mala.

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Una noche en San Nicolás (II)

Continúo mi relato de la noche en San Nicolás.

Me desperté, y ahí estaba Martín arrodillado en la cama, con otro muchacho, robusto, de pelo negro, con poco pelo en el cuerpo (las cosas que uno se fija…), y estaban los dos tocándose la verga, en bolas, y yo acostado boca abajo.
Me sobresalté mucho, y me quise tapar, pero no había sábana a mano, así que me di vuelta rápido y me tapé un poco con las manos, sin poder disimular que yo también tenía una erección. ¿Cómo explicarles que no era porque los veía a los dos en bolas listos para cogerme, sino que había tenido un sueño erótico o que…no sé, no sabía que pensar??
-Noo…que pasa? ¿Qué hace este chico acá?-atiné a balbucear. Me sentí traicionado, y me dio mucha vergüenza que otro mas me viera desnudo. Una cosa es tener un desliz (o dos) con un desconocido, y otra es que ese desconocido traiga a alguien mas para aprovecharse, no?
-Nada, loco, relajáte.-me dice Martín, largando su verga y yendo hacia mi pierna con su mano. Por instinto me quise alejar de su mano, pero no pude evitar un toque de calentura cuando me rozó el muslo.-Carlitos es un amigo, y sé que la vamos a pasar bien. No te gustó lo de antes? Si te gusta una, dos te van a gustar más.-me dijo, con una sonrisa entre pícara y malévola.

-Hola!-me tira Carlitos, con una voz sorprendentemente fina, sin dejar de tocarse la pija.-No querés que seamos amigos? Yo quiero ser tu amigo, vos no?-me dijo después, y me sonó medio amenazador, aunque no sabía si era un poco tonto o si se hacía.

-Noo…nooo…no quiero…lo que pasó fue un error…yo no…-tartamudeaba, nervioso, sin saber dónde meterme, sin saber que pensar o cómo reaccionar.

-Ahh, si?-me dice Martín, y manda la mano a mi pito.-Y esto? No era que no querías? Está mas duro que un palo de amasar, papi. A mi me parece que te gusta. O te gusta que te obliguemos?-No sabía que pensar de las palabras de Martín. ¿Me estaba queriendo convencer, o me decía que me lo iban a hacer por la fuerza? Tuve miedo en ese momento, mas que antes incluso cuando habló Carlitos, que parecía medio bobo, pero era grandote y parecía mucho pero mucho mas fuerte que yo…

Martín empezó a hacerme una paja lenta, subiendo y bajando su mano. Despacio, muy despacio, fue bajando su boca hasta mi pija, mientras con la otra mano me acariciaba suavemente la pierna. Yo temblaba, con una mezcla de miedo y calentura, no sabía cúal de las dos sensaciones iba ganando en cada momento, y no podía apartar la vista de Carlitos, que seguía tocandose despacio su verga, que en esos momentos me pareció tan o más grande que la de Martín, mas oscura la piel, casi negra, y sonreía mientras se tocaba.

Estaba inmerso en ese momento, observando sin poder apartar los ojos de la pija del morocho, cuando la boca de Martín se cerró sobre mi poronga parada. Era como terciopelo húmedo, caliente, con la lengua que jugaba despacio sobre la cabeza y despacio recorría el prepucio. Una mano me acariciaba la base de la pija, me masajeaba ese punto intermedio entre el ano y la verga muy suavemente.

A pesar del miedo que sentía, la calentura pudo mas. Me empecé a relajar, y a pensar que, en realidad, no tenía mucha opción, no? Ya estaba ahi, el error había sido ir a lo de un desconocido, y ahora ya estaba todo fuera de mi control. Entonces, nada de lo que pasara era mi culpa. Asumí un papel pasivo en la situación: no iba a hacer nada, pero no podia evitar que los otros dos hagan. Forzado por mis propios pensamientos, abrí un poco mas las piernas y separé mis manos de mi entrepierna, ya no intentando evitar que me vieran. Cerré los ojos, un poco para sentir más fuertemente lo que pasaba, otro poco para no pensar en exactamente que pasaba: yo, un autocalificado hetero, estaba teniendo la pija dentro de la boca de otro hombre, y había uno mas en la habitación, mirando. Me dejé llevar, sin pensar.

Sentí que la mano de Martín iba a mi culo, una vez mas (la tercera de la noche?) y me acariciaba despacio el agujero, que se había cerrado un poco de nuevo. Sentí otra vez la frialdad del lubricante pasar por mi culo, y los dedos de Martín entrando despacio. Un rato nomás, porque enseguida sus dedos fueron reemplazados por otros que sentí mas gruesos, no tan suaves, pero que al menos no me causaban dolor gracias al previo masaje de Martín. La cama se movió mientras él se bajaba de la cama y Carlitos se acercaba mas a mí.

Abrí los ojos por la novedad, y lo ví a Carlitos metiéndome los dedos en el culo, y a Martín al lado de la cama, con su verga gorda y venosa a escasos centímetros de mi boca. Fiel a mi sentimiendo de abandono y pasividad, no hice nada, y Martín se impacientó y me agarró los pelos y llevó mi cabeza, bruscamente, hacia su pija. Tomó con la mano esa verga grandota desde la base, y comenzó a pegarme con ella en los labios cerrados, que, a mi pesar, se empezaron a entreabrir.

-Putito, en que quedamos? No quedamos en que te gusta la pija? Yo te chupé un rato la tuya, vos chupáme la mía-me dijo, y se escupió la punta de la verga y tiró hacia atrás la piel. -Dale, putita, chupá, a ver si aprendiste algo hoy!-me dijo casi gritando. Me dio miedo, y abrí la boca para meterme una vez mas esa cabeza grandota adentro. Empecé a lamer despacio su pija, casi golosamente, sin darme cuenta, pero cuando empecé a sentir el tercer dedo de Carlitos en el orto, la empecé a chupar, con fuerza.

-Mierda. una aspiradora tenés ahí, putito!-gimió Martin, y me agarró la cabeza con las dos manos. Claro, pensé, no tengo mas opción ahora, me tengo que entregar, no puedo hacer nada. Otra vez los pensamientos mas racionales fueron huyendo rápidamente de mi cabeza mientras tenía la cabeza de la verga de Martín acariciándome los cachetes por dentro.
Ahi fue cuando Carlitos se metió dentro mío. No voy a mentir, me dolió, casi me sacó de mi estado mental pasivo (a medias), pero las manos del gordo me retuvieron con fuerza de las caderas, mientras Martín apretaba su presa contra mi nuca. Gemí de dolor, por el tamaño del pijón que me estaba entrando por el orto despacio pero sin pausa.

Carlitos malinterpretó mi sonido involuntario:-Te gusta mi pitito?- me dice, con esa voz de falsete…-Esperá que falta un poquito…no es muy grande, pero la se usar, creo…-agrega con esa voz que no sabía todavía si era de idiota o si se hacía. Sentía su verga abrirse paso dentro mío y se sentía hasta mas grande que la de Martín, que estaba entrando y saliendo despacio de mi boca.

-Pará, Carlitos,-le dice Martín, mas sensible a mis necesidades…-recién estrené hoy a esta putita. Dale despacio.-agrega, pero sin soltar mi cabeza, sólo aflojando un poco para dejarme respirar mejor.

-Ufa, me gusta rapidito.-Dice el gran bobo, pero sigue despacio, por suerte. Se queda quieto unos minutos, y Martín también. Yo todavía tenía su pija en la boca, y largaba saliva para ayudar a lubricar.
Después de unos momentos, Martín saca su verga de mi boca, se acerca a mi oído, me da unos besos suaves en la oreja, después en la mejilla, y nuevamente en la oreja, con un pequeño mordisco, y me dice:-Agarráte ahora, que vamos a cabalgar, si?-y sin esperar respuesta, me manda la poronga de vuelta a la boca, esta vez con fuerza y casi hasta el fondo. No tuve tiempo de atragantarme: Carlitos mandó hasta el fondo su pija, y empezó a moverse más rápido y más fuerte. Fue una suerte que mi culo ya se hubiera acostumbrado al intruso, porque sino me partía. Aunque igual sentía que me partía al medio.

Martín empezó a cogerme la boca. No hay otra frase que lo describa. Metía y sacaba su pija de mi boca a toda velocidad, dándome sólo unos momentos de respiro cada tanto. En un momento la sacó del todo, y yo me encontré desesperado buscándola con mi boca, mientras el dolor de mi culo se había ido reemplazado por un placer extremo que venía desde dentro mío, mientras sentía la enorme verga de Carlitos entrar y salir rápidamente de mí. Me acomodé como pude, frenético, para soportar los embates del gordo y manotear la verga de Martín.

-Viste que lindo trolito que nos agenciamos, Charly?- dice Martín en ese momento, a lo cual Carlitos contesta: -Ajá!-sin parar de darme bomba.
Cambiemos un poco.-dice Martín, mientras sale de mi boca. Gemí en ese momento porque las dos pijas salieron de dentro mío, pero por suerte entre los dos se cambiaron de lugar rápido: Carlitos se puso en la cabecera de la cama, mientras Martín se iba atrás, y me dieron vuelta. Me pusieron en cuatro, y Charly llevó su pija negra a mi boca, que la recibió contenta esta vez, mientras Martín se abría paso en mi culo lubricado.
Entre los dos me dieron masa duro y parejo. Creo que estuvieron como quince minutos bombeando, uno por delante y otro por atrás, hasta que sentí el lechazo primero de Charly en la boca, que empezó a desbordar por la cantidad, y el de Martín que lo sentí bien adentro de mis intestinos, no tanto esta vez (ya había acabado dos veces esa noche). Yo quedé caliente, me dolía la panza ya de la calentura y de no haber acabado (y de la verga que estuvo en mi orto).
Los dos salieron despacio de adentro mío, y yo caí agotado sobre la cama. Apoyé mi pija en la cama y la empecé a frotar un poco como para acabar, porque estaba loco de la calentura ya.

Mientras Martín encara para ir al baño, Carlitos se pone encima de mi espalda, despacio, y me dice al oído. -No terminamos todavía, no? Ahora si querés ser mi amiguito?-y mientras decía eso, sentí que la pija, todavía dura, se empezaba a hacer lugar entre mis nalgas de nuevo.
-Seeee!!!!-grité, caliente a mas no poder, con el culo abierto por las cogida anteriores.-Hacéme el culo, negrito, dale!.
Se movía lentamente ahora, como queriendo ganar velocidad de a poco, pero fuerte y duro lo sentía, todo el peso de su cuerpo haciendo fuerza sobre mí. Su pija entraba del todo para salir casi completa, despacio, bañada en lubricante.
Ahí sale del baño Martín, que se ve que se dio una ducha rápida.
-Ahh, bueno! ya empezaste de nuevo?.-se reía a carcajadas, mirando mi cara de placer mientras era ensartado por el gordo que sonreía sin parar. Ahí no lo pude ver más por un rato, porque Charly me puso en cuatro de nuevo y me agarró fuerte de la cabeza, y con sus manos grandes me tapaba los ojos. Me daba con todo, yo gritaba a mas no poder de placer y dolor, y al rato sentí el golpe potente de su leche contra las paredes internas mías. Abrí los ojos cuando las manos de Carlitos se soltaron, y ví a Martín con una cámara de video.
-Naaahhh..-atiné a decir, pero el gordo me dió vuelta, levantó mis piernas, apuntó mi pija hacia mí, y me metió dos dedos en el culo. Eso fue suficiente para que empezara a largar lechazo tras lechazo, que fueron a impactar por todo el cuello, pelo y cara, entrando un par de chorros en mi boca. Inconcientemente saborée mi propia leche, mientras Martín filmaba todo.
-Cómo te gustó, loquita!-se rió malévolamente, mientras Carlitos me largaba y yo quedaba ya casi desmayado por el cansancio y el alivio de haber acabado tanto.
No pude evitarlo y me dormí al ratito, a pesar de los dos que estaban en la pieza.

Recién a la mañana siguiente me desperté, y no había nadie en la casa. Busqué por todos lados, pero no encontré la cámara ni una computadora. Mi ropa estaba doblada en una silla de la cocina. Me bañe, con premura, por miedo a que viniera alguien, y me cambié rápido. Me quería ir, huir de ese lugar en el cual había caído en esos actos tan ajenos a mi persona. Agarré mis cosas, probé la puerta (abierta) y me fui a la Terminal, comprando el pasaje a Rosario pero por la ruta vieja, que tardaba más. Estaba hecho mierda aún de la noche anterior, y no caminaba bien del todo, asi que pensé en dormir un rato en el viaje, y pensar si todo lo que me había pasado me gustaba (más allá del placer físico que indudablemente había sentido), o si me quería olvidar de todo.

Me dormí en el camino, y me desperté por el sonido de mi celular recibiendo un mensaje de Wasap. Miré: número desconocido. Leí el mensaje, para ver de quién era.
“Hola, loco!”-decía el texto.-“La pasamos lindo anoche, no? Te quería decir, que lo de la cámara no es para chantajearte o algo así. Lo guardo exclusivamente para uso personal. No te asustes por eso. A veces soy un poco intenso en ese sentido, pero no pasa nada. Si querés, alguna vez repetimos. Tengo varios amigos.”
Venía una imagen adjunta, que abrí: era yo, mientras era salvajemente penetrado en cuatro por Charly. La borré enseguida. Y pense un rato. No quería que esto me gustase, no estaba seguro del todo.

Pero…me di cuenta que todo ese tiempo, tenía la pija al palo, desde que vi el mensaje de martín. Me sonreí solo, me mordí el labio, y me recosté en el asiento. Debería buscar una excusa para ir mas seguido a San Nicolás.

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Otra noche en San Nicolás (I)

Pasaron más de diez meses, entre una cosa y otra, hasta que finalmente pude volver a San Nicolás, y no fue por pensar en una noche de sexo el tema que volví. Tomé nuevos clientes para mi consultoría en sistemas, y mi empresa naciente se expandió bastante. Tuve que tomar varios empleados más, capacitarlos y, en fin, dedicarme a full a los nuevos clientes, dejando los establecidos a un empleado a mi cargo.
También mi señora tuvo algunos problemas de salud, entre ellos una infección urinaria que me dejó sin ponerla seis meses. A veces me hacía una paja pensando en la noche que había pasado en San Nicolás, pero muy cada tanto: estaba tan cansado que apenas
llegaba a casa me dormía.

Ese tiempo me sirvió para comprobar que Martín no mentía cuando decía que no iba a utilizar lo de la cámara para chantajearme ni nada: ni un mensaje ni una foto ni un video fuera de lugar me llegó en ese tiempo. Asi que por ese lado me tranquilicé de que no
tendría problemas por ese lado. Yo en lo esencial, me di cuenta, no había cambiado: me seguía gustando hacer el amor con mi señora, me encantaba el olor a concha, y no me atraían los hombres de la calle. Sólo había sido, terminé pensando, una cosa del
momento, un dejarse llevar por la pasión de la situación, por todo el morbo involucrado.
Igual las pajas que me hacía en recuerdo de esto, me hacían largar lechazos interminables que me llegaban a la cara, y que, a veces, llevaba a mis labios para sentir el gusto, intentando recordar cómo era.

Pasó el tiempo, y a los cuatro meses de la noche nicoleña, la empresa que era cliente mío en San Nicolás quebró por problemas financieros (para mí, la fundió el hijo del dueño con Lucrecia, que era una trola de cuidado y gastaba fortunas). Asi que ir de nuevo hasta allá era como mínimo más difícil, ya que los clientes principales quedaban al norte y este de Rosario mas que al sur.
Pero sucedió que unos siete meses después de los sucesos que contara antes, un nuevo cliente apareció en la empresa, y era de San Nicolás. Era una empresa grande exportadora de bio diesel que necesitaba un nuevo software. Asi que tuve que programar varias idas y venidas, muchas pernoctadas y días completos allá, yendo con dos empleados a trabajar mucho en ese sistema, porque tenían un
corto tiempo para hacerlo operativo.

En resumen, no tenía ni media hora libre para ver de llamar a Martín y ver que onda, porque no tenía ni tiempo ni oportunidad.
Pero, después de dos meses de trabajo, pude terminar el sistema, y un mes mas tarde fui a pegarle una revisada, pero sólo, sin empleados. Mi señora esa semana justo tenía vacaciones, y aprovechó para irse con los chicos y sus padres a Iguazú, que no conocía.

Yo no pude por trabajo, claro. No era una falsa excusa, pero bueno…
Terminé de hacer las cosas en la empresa, algo apurado (aunque me llevó mas tiempo del planeado o del querido), y salí tipo cinco de la tarde. Me fui a una plaza, me senté en un banco y saqué, con todo el nerviosismo del mundo, el teléfono. Estaba muy nervioso
y muy caliente, casi que me temblaban las manos al llamar.
Pero fue anticlimático: nadie contestaba por mas que escuchaba el tono de llamada sonar y sonar. Colgué, con un poco de bronca y algo de tristeza y decepción. Me fui caminando, despacio, hasta la Terminal, sin saber si irme directamente, si volver a llamar, o que hacer. Al final, en la terminal, llamé de nuevo antes de comprar pasaje: nada. Tuve que hacer fila para comprar el pasaje, porque era viernes, y estaba lleno el lugar de gente queriendo volver del trabajo hacia Rosario, o irse a Rosario de compras después de una semana de trabajo.

Llegué ante la chica del mostrador, compré pasaje, y me dispuse a esperar, ya que faltaba una hora para sali. Caminaba impaciente por el lugar de espera, mirando el andén, queriendo huir un poco del lugar. Al cabo de una hora, llega el colectivo. Abren las puertas para subir, y justo me suena el teléfono. Miro el número: Martín. Me aparté de la fila, e intentando alejarme del gentío atendí:-Hola! Hola!-dije.

-Hola loco!-siento la voz de Martín por el teléfono. Si tenía alguna duda, mi erección instantánea me las sacó, al menos respecto de ir a verlo.
-Mucho tiempo, che! Podrías haber llamado antes, no?-me reprocha con una risa pícara.
-Sii…pasa que anduve muy ocupado…ehhh…una pregunta..no se si…estoy cerca…-balbuceé, nervioso como quinceañera.
-Dale, veníte y tomamos algo. Estoy con amigos.-me dijo, y medio me paralicé. No estaba seguro de querer volver a estar con desconocidos. Si con Martín, pero no con alguien mas.
-Ehh…no, entonces, mejor, paso otro día…vemos. Mejor me voy ahora.-le digo, nervioso.
Escuché una pausa del otro lado del teléfono, y después la voz de Martín, firme, casi autoritaria, que me dice:-No. Quedáte. Anda viniendo que yo me ocupo de los chicos. Vos vení y charlamos.-

Y fui. No tenía opción después de escucharlo. Fui caminando, a veces despacio porque tenía miedo, y a veces acelerando el paso porque preveía lo que iba a pasar.
Toqué timbre al llegar, y me abrió él la puerta. Sin remera, el pantalón flojo en la cintura, su sonrisa media ladeada, con barba ahora, una barba corta media rubiona. Una cadenita con un símbolo que no reconocí, japonés creo, colgando del cuello, golpeando los
abdominales marcados que aún tenía. La piel bronceada del pecho iba dando paso a una parte sin broncear por encima de los calzoncillos, que cubrían (por ahora), el latido de su erección creciente.
-Pasa. Los eché a la mierda.-me dijo, mientras se hacía a un lado. Al pasar pegado a él por la puerta estrecha, de espaldas, sentí el calor que largaba su cuerpo, y me apoyó la verga contra mi culo. Me acordé de todo de golpe, todo lo que me quería olvidar, y gemí.
-Cómo estás!-me dijo, cerrando la puerta de golpe y llevando una mano hacia mi cuello y otra hacia mi culo, metiendo mano debajo del pantalón, acariciandome las nalgas y deslizando un dedo por la raya, mientras me mantenía inmóvil contra la pared con la otra.
-Uff..está cerradito de nuevo,-me djo, mientras metía un dedo en mi culo,-vamos a tener que laburar un ratito.-agregó. Me soltó de golpe el cuello y me empujó hacia un costado. Se cruzó de brazos mientras yo, algo confuso, lo miraba.

-Desvestite ahora.-me ordenó.-Acá? En el patio?-le solté, sin entender.
-Sí, putito, ahora!-con voz autoritaria.
Empecé a sacarme la camisa, el pantalón, los zapatos y las media. Me quedé ahí en el medio del patio, súbitamente tímido, cortado por la reacción que tuvo, intentando taparme.
-Que hacés?-me gritó.-En bolas, puto!-agregó con la mano levantada como si fuera a pegarme.-Y entrá al baño y limpiate bien. Tenés que hacer méritos hoy, o pensabas que venías nomás y yo te garchaba??

Me saqué rápido los calzoncillos, y me metí al baño, sin cerrar la puerta y mirando a ver que hacía Martín. Estaba ahí parado, con los brazos cruzados, esperando. Impaciente, pude ver.
Me bañé rápido, sin olvidarme de limpiarme bien el sudor del día del cuerpo. Me intimidaba mucho esto, estar desnudo ante alguien que me miraba sin decir o hacer nada, así que me apuré. Apenas salí del agua, Martín, sin decir una palabra, me señaló su
entrepierna.
Me arrodillé, despacio, adelante de él, y con mis manos fui a su cinto, para desprenderlo, para dejar que caiga el pantalón al piso.

Bajo su slip se podía ver claramente la forma de su pija parada, dura, palpitante. Lentamente acerqué mi cara hacia ella, y bajé suavemente sus calzoncillos, para liberar de su presa esa verga, que estaba tan linda como la primera vez que la vi. Casi saltó, liberada de su encierro, y al caer me golpeó la cara. Abrí la boca, saqué la lengua, y como saboreando un helado, la pasé por toda la extensión del tronco, sólo para detenerme unos momentos en la cabeza y con la punta recorrerla entera. Luego seguí, sólo con la
lengua, volviendo a recorrer el camino inverso, una y otra vez. A la cuarta vez, Martín se impacientó y me agarró de los pelos, y me llevó la boca hacia la cabeza de la poronga. Me la tragué entera la cabeza, y empecé a chupar y a saborearla ya dentro de mi boca.
Intenté comerme la pija entera, pero no podía, no me entraba. Igual hice mi mejor esfuerzo, dejándola toda babosa y ensalivada.

Abrí los ojos y lo miré, con media pija dentro de mi boca.
-Que pensás, que con esto sólo basta?-me dice, y agrega, con la mano detrás de mi nuca:-Te portaste mal, Juli, y vas a tener que pagar de alguna manera.-y diciendo esto, empujó mi cabeza hasta su cuerpo, y me hizo atragantar de pija. Intenté respirar, pero no
podía, sólo podía tratar de contener la respiración y no ahogarme mientras me cogía la boca, con un mete y saca poderoso y profundo.

-Dejála bien mojadita, porque de acá, va a tu culito, entendiste?-me dice mientras me sigue metiendo y sacando la verga de la boca.
Seguimos así un rato, mi boca y su pija chorreando saliva, cuando me agarra de los pelos de nuevo y me lleva hasta la cama. Se acuesta, boca arriba, y me tira a mí a los pies.
-Bueno, te salió bien.-me dijo, con una mueca en la cara. -Seguí, pero despacio ahora.
Por diez largos minutos me dediqué a su pija despacio, chupando suavemente ahora, agarrándola con la mano y pajeandola despacito. Cuando empezó a gemir, me la puse en la boca y la solté, sólo con los labios y la lengua tocándola. Sentí sus movimientos
predecir la lluvia de leche que me entró en la boca, y me fui tragando la leche de a poco.
-Bien.-me dice, despues de un ratito, en el cual yo no había soltado de la boca su pija, a pesar de que algo se había aflojado. -Ahora traé tu culito acá, que lo voy a preparar.-
Sin soltar su verga, cambié de posición para dejar mi culo a su alcance. Mientras seguía chupandoselá, él empezó a meterme un dedo, y despues otro y otro mas, dentro de mí. Despacio, con lubricante, me fue abriendo y acostumbrando.
Sacó su pija de mi boca, ya parada de nuevo, cuando vió que estaba listo. Me quise mover, porque había quedado boca abajo y mirando hacia el pie de la cama, pero me agarró firme de las piernas y él se subió sobre mí.
-No te muevas, me gusta así.-me dijo, y sin más palabras, mandó las piernas entre las mías, hizo fuerza y me las separó, para apuntar su verga y mandarla dentro de mi orto, sin demasiada contemplación, rudo, casi salvaje. Gemí de dolor, pero no dije nada
mientras la cabeza de la poronga y después medio tronco entraban dentro mío. Sólo esperó unos instantes para mandarmela entera, y la dejó enterrada dentro mío un minuto, nada mas, antes de empezar el bombeo. Se movia encima mío despacio, pero duro y profundo, como un pistón de motor, con una cadencia lenta pero que no dejaba pausa entre estocada y estocada.
Sentír esa verga de nuevo dentro mío hizo que acabara ahí nomás, manchando las sábanas, pero no se me bajó la calentura, sino que seguí sintiendo el placer de esa cogida.
Al rato, empezó a acelerar el ritmo, todavía sin decir nada. Escuchaba el chirriar de los resortes de la cama mientras nuestros cuerpos subían y bajaban, escuchaba el plas plas plas de su pelvis golpear contra mi cola mientras entraba y salía esa verga. Levanté un poco las piernas pero él me clavó las rodillas y no podía salirme de su presa. Eso se ve que lo hizo calentar aún mas, y aceleró sus embestidas hasta hacerme gemir de placer nuevamente, a pesar del dolor de piernas que sentía. Me aplastó la cabeza contra la cama mientras me daba bomba con mucha fuerza, tanto que me agarró un poco de miedo.
Pero no duró demasiado: a los pocos minutos sentí los lechazos salir de su pija y golpearme por dentro. Sentía que rebalsaba de tanto que me había acabado dentro.
-Uff…mortal.-me dijo, tirado encima mío. Al cabo de un par de minutos, sale, me da vuelta, y al ver que aún estaba caliente, me agarró mi pija y empezó a pajearme, mientras me metía un dedo en el culo. Al ver que salía con leche, recogio lo que chorreaba y
alternaba mandandome dos dedos en el culo, luego sacándolos y llevándolos a mi boca. Yo chupaba con fruición esa leche que era de él, mientras gozaba de la paja. En no mucho tiempo, sentí que iba a acabar y así se lo dije. Sin decir nada, se rió, agarró mi cabeza y la levantó un poco, mientras apuntaba mi pija hacia mi boca. Abrí la boca y recibí un poco del chorro de semen de mi propia acabada en la boca, mientras él se reía.
Al terminar, fuimos los dos al baño para limpiarnos los restos de semen y el sudor, y me dejé enjabonar porque estaba muy cansado.

Casi no me podía mantener de pie, pero tuve que juntar fuerzas cuando su pija (parada una vez mas!) empezó a hacerse lugar detrás mío.
Me cogió suave y lento en el baño, con el agua tibia ya cayendo sobre nosotros. Yo no llegué esta vez, estaba muy cansado, pero igual me gustó, gocé esa cogida lenta y larga que me dió de parado.
Nos acostamos en la cama, y yo me dormí casi al toque (como siempre).
Una vez más soñe con los eventos de esa noche, mezclados un poco con la vergüenza de hacer algo prohibido, y en el sueño sentía la humillación de ser descubierto, sentía que se reían de mi. Me desperté, y había cuatro pibes de la edad de Martín, vestidos y riéndose mientras Martín hacía gestos de que me cogía.

(Continuará…)

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Me enrollé con mi jefe

Hace ya de aquello algunos años, yo pasaba ya la mitad de la treintena sin llegar a los 40. Era un tipo normal tirando a guapete y que aparentaba menos edad de la que tenía, aunque tampoco parecía un chaval. Había tenido en mi juventud mis escarceos sexuales con algún que otro tío, pero aquello había quedado en el fondo del baúl de los recuerdos y era un tío felizmente casado. Mi jefe estaba en los 50, y aunque con calvicie pronunciada, se conservaba muy bien, tenía buena planta, se cuidaba, hacía deporte y era de un trato muy agradable y cercano. Yo llevaba varios años en la empresa, pero por mi puesto, apenas tenía trato con él, que era el director general, aunque algún café, conversaciones de trabajo o charla intrascendente, habíamos tenido. Mi jefe inmediato se fue de la empresa y me llegó la oportunidad del ascenso, a partir de lo cual mi trato empezó a ser directo y diario con el mandamás. Pasados unos meses, aunque nada hacía presagiar lo que estaba por llegar, innumerables horas de trabajo juntos, reuniones, viajes, comidas, cenas, aunque nada fuera del ámbito laboral y profesonal, nos llevó a un estado de confianza mutua casi total. Sin ser amigos, lo parecíamos.

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Me llevaron a esto y me encantó (3)

Todo llega a su fin, y esta historia no es la excepción…

Mi amiga, mi amigo y su nuevo amigo pijudo me había hecho sentir toda una puta… Disfrutaba cogiendo con esos dos machos que me hacian sentir toda una nena, me olvidaba de mi pija para disfrutar de las suyas cada vez que podíamos juntarnos… Que cada vez era más seguido.

Me sentía muy satisfecho sexualmente fuera de casa, en cambio adentro no pasaba nada, sumado al interés cada vez menor mío, sabía que sucedía lo mismo de la otra parte. Eso no me impidió seguir con mis encuentros con mis machos…

Un día llegan los dos a casa, me dan una bolsa y me piden que me ponga esa ropa… Y les obedecí. Adentro había un camisón rojo trasparente super sexy, un hilo dental que atrás tenía en metal la palabra PUTA, lapiz labial rojo intenso, tacos altos… De imaginarme con eso hizo que tuviera una erección en el mismo instante… Y había una caja la cual me dio curiosidad, pero no me dejaron abrir.

Me cambié y cuando volví con ellos a mi habitación les dije:

-QUIEN VA A SER EL PRIMERO EN COGER A ESTA PUTA..???

-Te vamos a coger los dos juntos putita… Me asusté un poco con lo que escuché.

-NO, ESAS PIJAS JUNTAS NO ME VAN A ENTRAR NUNCA..!!!

-Dejanos a nosotros…

-NO, ME NIEGO… A los 5 minutos lo estabamos intentando… (con ellos soy fácil… regalada).

Me acostaron en la cama y comenzaron a besarme, a tocarme y chuparon los dos mis tetitas mientras me dedeaban el culo exploté en calentura… Les dije:

-HAGAN CONMIGO LO QUE QUIERAN, SOY SU NENA PUTITA…

-Date vuelta…

-SI MI AMOR… QUE ME VAN A HACER..??

De la caja sacaron un juego de vibradores, eran 4. Uno más grande que el otro…

-UH QUE LINDA SORPRESA, CON CUAL VAN A EMPEZAR..??? PUEDO ELEGIR..?

-Obvio, son para vos… Y te tenemos otra sorpresa más…

-CUAL.? NO ME DEJEN ASI…

-A su tiempo… Con cual empezamos..??

-CON EL MÁS CABEZON… Había uno que tenía un bolón enorme en la punta, me lo fueron poniendo de a poco con aceite Jhonson para bebé, en culo se me empezaba a dilatar cuando siento un dedo con el vibrador. Comencé a gritar…

-USEN MI COLA ASI, PARTANLA…!!! Y me abalancé sobre la pija de mi amigo, la saqué de su pantalón y comencé a comerla, chuparla, no podía más… Quería mil pijas en el culo…

-COJANME LOS DOS POR FAVOR..!!!

-Acostate arriba mío..  dice mi chico…

-ASI AMOR..???

Cuando me ensarta la pija pego un gritito de puta y empiezo a moverme, mientras mi macho pijudo me iba tirando aceite en el culito… Ya era un charco y mi chico me acerca a su boca y me besa, haciendo que pare el culito, que es aprovechado por el otro macho y comienza la tarea de ensartarme… Cuando me entra la cabeza, por la lubricación que tenía, comienzo a gemir y pedir más…

-AAAAYYY ME ENCANTAAA..!!! ASIIIIII PONEMELA!!! SOY SU NENITAAAAAAA!!

-Sabíamos que te iba a gustar…

-ME ENLOQUECE, ASSSIIIIII…. AAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH… ME PROMETEN QUE ME COGEN TODA LA TARDE..??? POR FAVOR NECESITO PIJAAAAA!!!!!!! NECESITO LECHEEEEEEE!!!!!

-Si putita, te vamos a llenar de leche!!!!!!

-LA QUIERO TODAS EN LA BOCAAAAA!!!!!!!AAAAAAAYYYYYYYYYYYYYYY AAAAAAAAASSSSSSSSSSSIIIIIIIIIIIIIII!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Estaba tan concentrado en las pijas que me enloquecían que no escuché la puerta abrirse, cuando veo entrar a mi amiga y su marido… Me dió verguenza, una cosa era verlos en la pantalla y otra en vivo…

-Esta era la otra sorpresa, arreglamos que viajen y se queden en casa.!!

Mi amiga se acercó, me besó en la boca y me dijo:

-DISFRUTANOS PUTA…!!! Bajó su lengua, los besó a los dos machos que me cogían y me mordió los pezones…. Exploté de calentura y acabé litros..!!

-AAYYYYY ACABOOO SIIIIII MATENMEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!! MAS MAS MAS MAS!!!!!!!!!!! ASIIIIIIIIIIIIIIII AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!

-Mi leche cayó en el pecho de mi chico cuando mi macho pijudo me avisa que acababa. Me la sacó y se acercó por delante y me acabó en la boca… LITROS DE LECHE ESPESAA!!!!

Mi chico me seguía cogiendo, mi culo había quedado desprotegido cuando siento que el marido de mi amiga ocupa su lugar…

Se sentía apretada, se notaba una buena pija, pero la más grande la tenía en la boca mientras la limpiaba de la acabada…

A todo esto, mi amiga comenzó a clavarse los vibradores en la concha y el culo, gritaba como loca, todo olía a sexo… ERA INCREIBLE..!!! El cambio que se produjo en mi vida en pocos meses solo por fantasear con algo era tremendo…

Me estuvieron cogiendo un rato más hasta que los dos acabaron, casi al mismo tiempo en mi culo, me llenaron de leche, me sentía satisfecho por la cogida qu eme daban y me temblaban las piernas. Nos tiramos a descansar mientras veíamos a mi amiga clavarse los vibros por todos lados, de a uno, de a dos…

Estuvimos cogiendo toda esa tarde, mi amiga y su marido se quedaron una semana en la casa de mi amigo y me estuvieron disfrutando a mi y a ella cada vez que quisieron…

Insisto: ME LLEVARON A ESTO… Y ME ENCANTOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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Me llevaron a esto y me encantó (1)

Hola amigos de Marqueze, los nombres los reservo por privacidad y cuidado de las personas que componen este relato, pero esto que voy a contarles es super real…

Hace un tiempo largo estoy en pareja, tengo hijos de un matrimonio anterior y una vida sexual normal. Pero hace un tiempo encontré a una ex novia mía muy guarra y comenzamos a chatear. Al principio eran cosas de la vida, pero luego se fue calentando las palabras, y la distancia hizo que nos permitieramos eso, ya que ella vive lejos….

En una de esas sesiones de chat caliente me confeso la fantasia de tenerme a mi y a su esposo juntos, pero para vernos coger a nosotros dos. Y eso empezo a hacer ruido en mi cabeza y mi cuerpo, comenzamos a jugar con la idea y ella fue llevandome a descubrir sensaciones en mi cuerpo que desconocía. Comenzamos a jugar e imaginar que su marido me cogia y eso me encanto, comencé a tocarme y a jugar con cosas en mi culo, primero dedos, luego un palito que tengo en casa, hasta terminar comprandome un vibrador cabezon para cogerme yo mismo. Me empecé a sentir muy caliente y muy puto (o putita como me gusta llamarme). Me empecé a vestir con ropa de mi mujer, tangas diminutas y un camisón blanco muy de puta, blusitas que rozaban mis pezones y me calentaban mucho…

Las charlas eran cada vez mas calientes, hasta que un día le conté que tenía un amigo gay y ahí comenzó a pedirme que coja con el. Mi cabeza volaba y mis fantasías se empezaron a ser mas fuertes.

Un día estaba chateando con ella y llega mi amigo, yo estaba vestida de puta y con un vibrador en el culo, haciendo un video conferencia con ella. Cuando voy a abrirle, me vio vestido así y no pude disimular, me puse rojo automáticamente y lo hice pasar. Quise justificarme pero me puso la mano en la boca y cuando la sacó me besó. Estaba tan caliente que nos fundimos en un beso terrible, nos comimos la boca muy rico y le toqué la pija. La tenía durísima. Aproveché la ocasión y le desabroché el jean y bajé a chuparle la pija, y me encontré con una hermosa cabeza y una pija gruesa de como 20 cms de largo por 5 de ancho.

Saqué la lengua y se la pasé por la cabeza y eso fue la explosión: en mi cabeza se disparó todo y comencé a comersela como podía, ya que nunca lo había hecho, pero al parecer le gustó porque gimió un rato y me acabó en la boca. Quise correrme pero me empujó y me la tragué toda… Y ME ENCANTO!!

Me pidió cogerme pero no le dejé. Pero a cambio le dejé chuparme el culo y meterme los dedos, jugar con el vibrador y me hizo poner loco mal… Todo esto fue visto por mi amiga que no paraba de pajearse, gritar, acabar, hasta logró clavarse un palo de amasar mas o menos gruesito en la concha… Todo era clima de sexo y gritos y eso calentaba más todo.

Así estuvimos un tiempo, unas cuantas semanas… Venía a casa y no me dejaba coger, pero me llamaba e iba a donde estuviera y le comía la pija y tomaba toda esa lechita que tanto me calentaba y me gustaba… Le tomaba una, dos y alguna vez he llegado a tres. Y cuando volvía a casa me pajeaba o me rompía el culito y quedaba exhausto.

Un día estabamos en otra sesión de video con mi amiga y me pidió que me deje coger por el, que quería verme…La idea me rondaba la cabeza y le dije que si, pero ella debería prepararme y decirme como lo invitaba…. Ahí comenzó a pedirme que me ponga ropita de puta (eso me calentó más, que me llame en femenino), por lo cual saqué unas medias bucaneras blancas, un portaligas blanco, un hilo dental y el camisoncito blanco, parecía un angelito putito vestido así. Me dijo que me pinte los labios de rojo y los ojos de negro y así lo hice. Cuando me ví al espejo se me paró la pija automáticamente… Le mandé un mensajito diciendo “hoy quiero ser tu puta, por favor cogeme!”. Creo que tardó 3 minutos en llegar a casa. Le dejé la puerta sin llave, entró y me encontró en el sillón del living tirado y vestido así y me dijo:

– Vas a ser mi nena. Y vas a gozar como nunca en la vida…

Comenzó a besarme y me franeleaba todo el cuerpo, el culito, comenzó a besarme las tetitas y ahí me desaté (creo que deben ser la parte más sensible de mi cuerpo). Le comí la pija y le pedí que me clavara el vibrador para prepararme. Así lo hizo, me acabó en la boca y seguí chupandosela, no podía parar. Siguió clavandomé el vibro y cuando la tuvo dura me dió vuelta y me la enterró de una vez. Y si bien dolió un poco, automáticamente me sentí su puta y comencé a gemir y decirle cosas:

– Cogeme mi amor, así..!!!! AAAHHHHH ASI COGEME POR FAVOOORRR!!!! MOVETE, MAS FUERTE..!!!

-Te hiciste rogar pero me lo diste, soñaba con cogerte puta..!!!

– SI SOY TU PUTA, TU NENA, TU TROLA…. HACEME TUYA, COGEME TODOS LOS DIAS Y A CADA RATOOO!!!!

Como había acabado en mi boca primero, me estuvo cogiendo como 40 minutos, yo no paraba de acabar sin tocarme la pija, tuve los mejores orgasmos de mi vida… A todo esto recibía comentarios de mi amiga, que casi la tenía olvidada, diciendome:

– SOS LA PUTA MAS RICA QUE CONOCI EN MI VIDA… COMO TE GUSTA LA PIJA PUTA, MOVETE, SENTATE SOBRE EL, GOZA TRAGALECHE..!!!

Ese día terminé con leche en mi panza y en mi culo, y lo disfruté como nunca… Pero a partir de ese día comenzó lo mejor, esto es solo el principio… Y ES REAL 100%.

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Andrea: la escort de la hipoteca VI – Lena, la frígida volcánica

Lena o la perversión de una esposa (continuación).- El dios Lota.

 

-Pasad, guapetonas. Primero las presentaciones: a mí ya me conocéis, soy Lotario, el sexólogo putero, pero me podéis llamar Lota; tú eres Andrea, uno de los puntales de la casa y a ti preciosa tengo la impresión de haberte conocido en otra vida y con otro nombre ¿Cuál es tu nuevo nombre de puta?

-Me llamo Lena y aún no lo soy, o sea, puta, pero lo quiero ser.

-Buena disposición, Lena, así me gusta. Y lo que se sigue se consigue. Y ¿qué tal? ¿te vas haciendo al ambiente? ¿no habrás follado todavía? Supongo.

-Poco a poco; es mucho cambio, pero va rápido. Y en cuanto a follar no creo que pudiera aún, ya conoces mi problema.

-Bueno, esta noche, casi entre sueños, Lena me ha echado los tejos y la he hecho caso. Ha sido bonito. – terció Andrea.

-Sí, muy bonito: he tenido el primer orgasmo de mi vida, muy suave, precioso ¿seré lesbiana, Lota?

-No creo. Me parece bien por vosotras, aunque hubiera preferido que a estas pruebas hubieras venido sin contactos sexuales recientes, pero se me olvidó advertíroslo; no lo creí probable. Bueno, no pasa nada y es bueno si lo has disfrutado.

Mirad, lo que pretendo determinar son las zonas del cuerpo de Lena más receptivas al estímulo sexual, es decir, sus zonas erógenas. Una vez conocido esto, será más fácil para sus amantes excitarla hasta quebrar la costra de frigidez histérica que hasta ahora la ha impedido evacuar el torrente de sensualidad que Lena mantiene en capas profundas, y que estimo no solo no es débil sino, por el contrario muy potente, aunque menos que la censura psíquica que cohibe su ejercicio sexual normal. A Lena hoy se la puede comparar con un volcán muy ardiente en su interior, pero con su cráter obturado por toneladas de lava endurecida –los antecedentes acumulados de sus vivencias familiares: familia patriarcal e intolerante, castradora del sexo, marido dominante, posesivo y poco perspicaz acerca de la naturaleza del mal de su esposa, entorno conservador de relaciones, etc.-, y, si no encontramos la manera de abrir grietas en esa costra que permitan evacuar sin demasiada violencia su fuego interior, puede sobrevenir un súbito estallido que la destruya: suicidio, locura, drogas y degradación de la peor, ante la que esta salida provisional o duradera de alta cortesanía sería “peccata  minuta”. O sea, que casi sin darse cuenta de ello, el marido puede haber acertado plenamente: mejor la voladura controlada de hacerla escort que la explosión incontrolada que la conduzca a un burdel mafioso de mala muerte o al manicomio.

Así que, majas, vamos a lo nuestro. Te desnudas del todo, Lena, y te tumbas en la camilla. Has de estar totalmente relajada, abandonada a las sensaciones que recibas y descuidada del tiempo; y cuando te indique te das vuelta  y te pones boca abajo. La técnica es muy suave; se llama baño de aliento: sentirás deslizarse mi aliento por todo tu cuerpo muy lentamente y de cuando en cuando un poco de acupuntura; no temas, ni la sentirás. Pero antes te tengo que someter a aislamiento sensorial casi completo: de la vista-y la vendó los ojos con un pañuelo negro y tupido-, y del oído –y la colocó sendos tapones.

Tú, Andrea, atenta a las reacciones de Lena. Se trata de detectar ciertos síntomas muy sutiles de excitación: erección de pezones –también de clítoris, pero no lo podemos ver, y tocarlo alteraría la exploración-; enrojecimiento de la piel o rubor sexual, sobre todo en pecho, cuello; jadeos, y en algún caso gemidos y ligeras convulsiones. Si lo notas me haces seña.

Y Lotario, con la boca a milímetros de la piel de Lena, inicia la exploración de un universo de sensualidad bañándolo con su ardiente aliento, como una tenue brisa del desierto: el bajo vientre-nada-, las caderas-nada-, ombligo-nada-, vientre medio-nada, cintura-nada, bajo torax-nada, costillas-nada, senos y pezones-sorprendentemente nada, alto torax-nada, cuello-nada, mandíbula inferior-nada, boca y labios-nada, pómulos-nada, ojos-desesperantemente nada, sienes y frente-nada, oreja izquierda-alerta, Lena se rebulle, su respiración se entrecorta; Andrea da la alarma y Lotario echa mano de sus finísimas agujas de acupuntura, busca los puntos adecuados, las aloja y empieza a manipular. Lena en respuesta se estremece, se agita, emite gorjeos, arrullos, zureos mientras sus pezones se erigen y toman volumen y la temperatura de la piel de cuello y pecho sube y el rubor se extiende. No hay duda, la oreja izquierda es una zona erógena de buena, incluso excelente respuesta; y también la derecha. La hacen darse la vuelta, y en el dorso encuentran dos zonas más, bastante sensibles, la nuca y la zona al final del espinazo, la rabadilla. Tres zonas de muy buena respuesta: orejas, nuca y rabadilla, amén del clítoris según indicios detectados por el sexólogo en la exploración previa, pero aún por comprobar. Lotario la hace ponerse de nuevo sobre su espalda y se dispone, sin mayor aviso a la paciente –o gozante- y siempre manteniéndola en su aislamiento sensorial, a comprobar su sospecha sobre la respuesta del clítoris; en vivo y a tope, con uno de esos cunnilingus de virtuoso donante de placer con los que, según fama, ha rendido la voluntad y la razón de muchas mujeres. Y la pobre Lena ignorando el diluvio de placer que se le viene encima.

-Andrea, lo que la voy a hacer ahora va a darle placer, pero tanto que se nos puede salir de madre, lo que, dado su cuadro histérico, puede dar lugar a una reacción impredecible y muy violenta. Sitúate a su cabecera y la acaricias, pero, si ves que se agita demasiado, te abrazas a ella e impides que se levante.

Lotario se puso entre las piernas de Lena, acarició muy suavemente su entrepierna al tiempo que con la suave presión la invitaba a abrirla aún más. Esto que, hecho por un patán sin conocimiento  de la sensualidad femenina, la hubiera inducido, por su histeria, a cerrarse como una ostra en su concha, ejecutado por un maestro como Lota logró fácilmente su propósito, y la entrepierna, como el espinazo de una gatita mimosa, fue cediendo a favor de la caricia y dejó abierta, bien a la vista y pletórica de jugos la gruta del placer de la hermosa. Lota acercó su boca y besó aquellos bajos, lúbricos labios, exteriores, interiores para después recorrerlos muy lentamente con su lengua. Lena, de sorpresa en sorpresa, y reducida tan solo a la sensación del tacto, recibió la húmeda visita como algo tan agradable y antes nunca sentido que se fue abriendo más y creció en ella el deseo de un contacto aún más íntimo, al tiempo que su agitación crecía y las primeras olas de placer la iban alcanzando. Pero era solo el principio: el dulce enemigo, como un diestro y sensual caracol, fue progresando en la exploración de la sensible gruta hasta venir a dar con el montecillo del placer; y en él y contra él se cebó, con dulzura y suavidad, pero sin misericordia. El cuerpo de Lena era ya el de una posesa al que Andrea tuvo que abrazarse con todas sus fuerzas para evitar que saltara de la camilla. Lota, cruel en su servicio, insistía e insistía con recorridos de su lengua reiterados pero no repetitivos; el clítoris de Lena era firmemente halagado por la lengua de su seductor, sin tregua alguna, desde todas las direcciones; Lena se arqueaba, gemía, aullaba, arañaba, forcejeaba hasta que al fin con un rugido agónico y un ronco estertor, envuelta en una oleada de placer inaguantable, perdió el sentido al tiempo que su vagina se inundaba de flujos, que Lotario sorbió en su integridad con lujuriosa avidez.

Andrea, a pesar de toda su experiencia, estaba estupefacta. Todo se había cumplido como había predicho el sexólogo, pero, aún así, el espectáculo del placer descomunal inducido en una desdichada mujer que gozaba por primera vez después de tantos años de espera infructuosa, y de esta manera tan fuera de lo común, era todo un drama que la llevó a contemplar a Lotario como iluminado por un aura sobrenatural, como a un taumaturgo del sexo.

Finalmente, Lena volvió en sí, se quitó venda y tapones, se volvió hacia Lotario, y su semblante era para preocupar: tenía dilatadas sus pupilas, la cara desencajada y los ojos rojos. Con voz ronca dijo:

-¿Qué has hecho conmigo, Lotario?¿Qué va a ser de mí? ¿Te das cuenta de que con esto me conviertes en tu esclava? Que esta mujer, pobre de mí, que nunca había conocido el placer, va a vivir a partir de ahora en el pavor de no volver a encontrar otro semejante a este que ahora me has dado, y que, una vez experimentado, me va ser imposible seguir viviendo si no lo vuelvo a disfrutar de ti y a tu lado.

-Cálmate, Lena. Es muy agradable para mi lo que dices, pero date cuenta que es desmesurado. Es la lógica reacción que ya había previsto de tu cuadro clínico, recuerda, frigidez volcánica. Ahora hemos abierto una pequeña brecha para que se evacue la lava acumulada y tu sensualidad se ha desbordado. Has conocido por fin el placer sexual después de tanta represión, y has disfrutado plenamente y en proporción a tu fuerte sensualidad, a tu carácter fogoso tantos años reprimido. Y ahora todo esto lo proyectas sobre mi y me das más mérito que el que tengo. Bueno, aprovechémoslo para nuestro propósito de convertirte en una buena escort. ¿Deseas el placer que pueda darte y dices que eres mi esclava y que te ordene tareas? Muy bien, durante estos quince días o un mes, estas son mis órdenes: 1) Para obtener un servicio mío vas a tener que traerme justificado, y Andrea será mi notario, que has dado al menos tres servicios a clientes o monitores de prácticas o a personal del centro, o en su lugar que has hecho strip tease o práctica porno o ejercicios del curso; 2) Has de convertirte en una sinvergüenza real, descocada, provocativa y seductora; no ha de quedar en ti ni rastro de tu recato burgués; 3) Deberás seguir los cursos que empiezan mañana, con puntualidad, aplicación y con deseo de conocer toda las técnicas al dedillo en la teoría y en la práctica; 4) Habrás de ejercer de puta vocacional, puta mía en prácticas, con alegría y lujuria; habrás de ser cachonda y coqueta, y el placer del cliente será para ti siempre lo primero, mejor dicho, lo primero no, lo primero será cobrar tu precio al cliente, del que reservarás la mitad para mí-a la casa no hay que darle nada porque ya se lo cobra a tu marido-. Yo te lo iré guardando y si al final sigues queriendo ser una de mis putas-mi esclava, que dices tú- y te admiten mis otras putas, bueno mi otra puta, que ahora solo chuleo a una, pues me lo quedo a beneficio de la sociedad común, y si no, te lo devuelvo. ¿Te queda todo claro? Mira que si te parece duro y no quieres no pasa nada: quedaríamos tan amigos y con el bello recuerdo de este orgasmo que tanto te ha impactado

-¿Todo claro? Soy tuya, Lota, palabra de la puta que seré para ti. Tú mandas y yo obedezco. Cumpliré todas tus órdenes hasta en su menor detalle, y si no que me caiga muerta. Me has dado un nuevo decálogo, y para mí es palabra de mi único Dios, que eres tú.

-Bueno, bueno. Aunque hasta mañana no empieza el curso, puedes ya iniciarte como puta. Vete a la barra del bar y empieza a insinuarte y a coquetear con los clientes. Sin pudor alguno. Andrea te dirigirá, Hazla caso y déjanos para que le imparta yo instrucciones.

-Sí, Lota. Y gracias, gracias desde mis entrañas, desde mi alma …

Ya a solas con Andrea, Lotario comentaba:

-¡Madre mía! Hay situaciones y mujeres que, aunque uno diagnostique bien y prevea con cierta probabilidad los resultados, te sorprenden siempre. Lena está terriblemente reprimida-ni un orgasmo en su vida- y cuando llega, la reacción es tan violenta, tan exagerada que da miedo. ¡Me ha pedido directamente y sin ambages ser puta para mí y que la chulee! Mira Andrea, soy proxeneta, en efecto, pero no un aprovechado: siempre he buscado lo mejor para las mujeres que han decidido libremente trabajar para mí, y para ellas; cuando han querido se han juntado conmigo y hemos vivido en común nuestros roles, con lealtad, con equidad, y cuando han querido marcharse se han marchado, sin reproches, sin mal rollo. Lo último que quisiera es aprovechar la ventaja que me da ser psicólogo o buen follador sobre una mujer tan desvalida como Lena.

-Eres buen tipo, Lota, ganas me dan de darme de alta en tu “rebaño”, pero ahora no puedo, que tengo gente que depende de mí. Pero vamos al grano, dame las instrucciones.

-Pues mira, lo primero que tuteles de cerca a Lena: reprimida o salida puede meterse en líos con los clientes; selecciónaselos facilitos, sobre todo ahora; criba a los que te parezcan conflictivos. Luego, en el curso vigila que por exceso de celo no intente hacer cosas para las que esté muy verde, y en las cosas más difíciles haz de profesora de apoyo. En el trato con clientes dales con cuidado instrucciones según lo que hemos visto hoy para “calentar” a Lena. No sé cuanto le durará el efecto de cada “calentón”; puede ser tan sólo para cada coito, cayendo después de nuevo en la frigidez según se vaya pasando la excitación, o puede durar para un periodo mayor . Eso es lo primero que debes comprobar. Si no, ya vimos: o excitación del clítoris, preferentemente con la lengua, cosa que la mayoría de clientes no querrá; o excitación de las orejas, aconsejo mordisquitos leves y repetidos, como los que dan los gatos a sus hembras; o la nuca, también aconsejo mordisquitos; o la rabadilla, y aquí serían mejor los lametones, húmedos e intensos. Con cualquiera de estas cosas creo que se pondrá a cien si ya no lo está, y entonces procura no estar lejos, por los posibles excesos de excitación de Lena que la harán muy vulnerable: ninfomanía e incluso furor uterino, y ya sabes que no hay cosa peor para una puta que perder las maneras y con ellas el respeto de los clientes. Y para acabar, decirte que yo creo que en poco tiempo ella ha de coger hábito y poco a poco la frigidez desaparecerá o se amortiguará, la ninfomanía pendular también, y funcionará normalmente según lo que en su fuero interno se entiende normal, que va a ser como algo fogosilla y salida, pero no ninfomaníaca. Y si tienes problemas de cualquier tipo me llamas. Anda ve pronto con ella no se nos meta en líos.

Andrea salió volada hacia el bar. Lena se estaba ligando a un tipo de la barra, un tipo bajito y relativamente tripudo con aspecto de administrativo o contable, Lena aparentaba estar pasándoselo bien, se reía y hacía mohines, mientras el fulano, sin recato alguno le pasaba el brazo por la cintura al tiempo que con la mano contraria jugueteaba con los colgantes de las pezoneras o la sobaba los pechos al aire. La bata de Lena, ahora tan inútil, iba ya por sus rodillas. Andrea se hizo la encontradiza y pidió permiso al fulano para un asunto urgente a comunicar a Lena.

-Anda que después que Lota te puso a cien vas como loca ¿sabes acaso qué hacer con el cliente aparte de follar, claro? Mira, le cobrarás 50 euros por adelantado, todos para ti por lo que ya sabemos, si luego le quieres dar a Lota lo que te dijo es asunto tuyo. Si te propone cosa distinta de lo que sepa dile que eres nueva, yo también se lo diré, y de momento mejor que solo aceptes la postura del misionero, ya sabes, tú debajo y él encima, entre tus piernas. En este bolsito que te doy y que siempre llevarás contigo van tres cosas: aceite lubricante, condones y este cuaderno para que anotes fecha y hora y tipo de servicio y tu pareja su firma y, si le parece, su puntuación, y en este bolsito, sujeto como todo a mi inspección, guardarás tus ganancias del día, que liquidarás conmigo por la noche. ¡Hala, estrénate, puta! De momento te he visto bien. Y ahora hablaré con tu cliente. ¡Caballero, por favor!

Lena volvió a la barra y el fulano acudió a la llamada de Andrea.

-Mire usted. La chica de la barra, Lena, es aspirante a escort, yo soy su tutora, y prácticamente se estrena hoy. Lo bueno es que puede usted estrenarla sin cargo adicional alguno, lo regular es que, aunque tiene muy buena disposición y muy buen físico, como habrá podido ver, aún está un poco verde, sabe pocas malicias y se aconseja de momento con ella solamente la postura del misionero, ya sabe. Otra cosa, a veces le puede dar un punto de vergüenza en la cama, y puede cerrarse. Si sucediera, usted no se preocupe, tiene dos o tres puntos erógenos decisivos: las orejas, la nuca o la rabadilla que la ponen enseguida a cien. Unos mordisquitos sin hacer daño, como los gatitos, en el lóbulo de cualquier oreja o en la nuca o un lametón en la rabadilla y en dos segundos la tiene hecha una leona. Lo malo es que si se pasa puede dar en ninfomanía durante horas, aunque quizá a usted esto no le parezca malo, jajaja. Puta a estrenar y con manual de instrucciones. Toda suya.

Todo esto, dicho por Andrea, con su picardía de veterana, excitó aún más al buen hombre, que volvió sobre Lena como un toro. Se la fue a llevar a un cuarto, pero Lena no sabía y llamó a Andrea, que los acompañó hasta la 237 en la planta segunda, y allí los dejó tras guiñar un ojo a Lena. Parecía segura y sin complejos: maravillas del Dr. Lota.

A los veinte minutos salió el cliente y parecía satisfecho. Andrea se apresuró a abordarle.

-Ha ido muy bien. La chavala es muy mona y se ha dejado follar con alegría-no me gustan a mí las putas tristes-.

-Y ¿necesitó usted … ya sabe … lo de las orejas?

-No, no, no hubiera sido necesario; de hecho ya la había penetrado, pero me dio la curiosidad y, entre bromas, me puse a darle los mordisquitos … ¡Qué barbaridad! Se convirtió en una perra en celo, con perdón; aulló, ladró, se me puso encima y en realidad fue ella la que me folló; me fui en un instante. Pero no se dio por enterada, me lavó en el bidet, me llevó otra vez a la cama, me la meneó hasta que se me puso tiesa, me puso otro condón, y otra vez se me puso encima y me folló ¡y con qué saña! Se reía a carcajada limpia. Está vez le duré algo más, pero al fin caí. Y allí me la he dejado pidiendo a gritos más hombres. ¡Qué caso! Y dices que se estrenaba hoy … pero si esta chavala se puede llevar por delante a un batallón de tíos; si le muerdes la oreja, claro, ¡cuidado con eso, es pura dinamita! Y no me ha cobrado más que un polvo; es justo, porque el segundo ha sido cosa suya, que a mí ya me había dejado grogui con el primero ¡vaya truco el de la orejita: una devoradora de hombres!

Andrea anotó en su libreta todos los datos y las expresiones del hombre, tan descriptivas, y se fue en busca de la loca ninfómana.

-Fabuloso, fabuloso, nunca me había divertido tanto. El tío me mordió la oreja y ¡me entró un calor y un deseo de hombres…! Se lo pasó pipa el cabrón, pero llegué a darle miedo; creía que me lo iba a comer, y casi lo hago, con mi coño, claro, pero el tío se quedó en seguida exhausto, y me supo a poco. Y en todos los polvos me he corrido …

Oye, pero explícame esto de las orejitas, que el fulano parecía saber y yo ignoraba y que me produjo ese calentón. Aquí me he perdido algo que me parece que tu sabes.

-Pues verás, cariño, Lota te sometió a un baño de aliento para detectar tus zonas erógenas: esas partes de cada mujer que, debidamente estimuladas la excitan más o menos-a ti muchísimo-.y te encontró tres, a más del clítoris, que ya conocía de antemano; y fueron éstas, las orejas, la nuca y la rabadilla. Para las orejas y la nuca recomendó mordisquitos felinos-suaves pero agudos-, y para rabadilla y clítoris, lamidas. Cualquiera de ellas oportunamente ejecutadas te produce un subidón de la líbido que, conocida tu represión de tanto tiempo, te deja muy cerca de la ninfomanía o el furor uterino, y desde luego te hace abrir en oferta la vagina, supongo que el ano y la boca y te hace buscar macho con auténtica ansiedad: te convierte en una furiosa Mesalina.

-¡Madre mía! ¡Tantos años de frustración y sufrimiento habiendo tenido una solución tan sencilla al alcance de la mano, o sea de la boca, de mi pareja! ¡Habiendo tenido en mi propio cuerpo la llave del placer! ¡Qué desdicha! ¿Y los sexólogos que me vieron? ¡Qué inútiles! ¿Y mi propio marido? ¡Qué bruto e incompetente! Un solo mordisquito, una sola lamida lo hubieran solucionado todo. Y ha tenido que ser Lota. Es un genio, un mago, un taumaturgo milagroso.

¡Qué bárbaro! Mira, esta misma tarde, tras la comida voy a que me hagan un depilado integral, un maquillaje de base, que me aligeren las cejas y … que me tatúen un leopardo mordiéndome la nuca y sendas lenguas lamedoras de Warhol que señalen donde me tienen que lamer: en el pubis y en la rabadilla.

Y bueno pues ya está. Ahora solo me queda compensar tantos años de sequía. Lo malo es que aquí esto va a correr de boca en boca y me van a matar a mordisquitos y lamidas y a enviarme, si no lo estoy ya en él, al furor uterino.

Y hala, a por tíos. Pero ¡qué flojos son! Los tíos estos, digo. Voy a ver si me ligo alguno más que aún es pronto. Si ves alguno que no me convenga me lo quitas de encima.

Andrea la veía y no la reconocía. Solo de ayer a hoy y se encontraba con una moza lasciva, deslenguada, procaz, coqueta y en constante búsqueda de “tíos” a los que follar. En este momento daba la impresión de que actuaba más por una lujuria insaciable sobrevenida que por el recuerdo del fabuloso cunnilingus de Lota. O serían ambas cosas. Si seguía así habría que moderarla y templarla y dejarse de momento de mordisqueos de orejas.

No tardó ni diez minutos en salir con otro hacia la 237, y otros quince más para ver salir a su hombre feliz y derrotado. Lena quería más, pero Andrea la detuvo y se la llevó a comer.

A la tarde, tras de una breve siesta, fueron al depilado, al tatuaje, maquillaje, esculpido de uñas y demás, lo cual les llevó hasta la cena. Pero aquella noche se prometía larga para la neófita.

Bajó al bar de punta en blanco, con toda su ropa de señorita, su pelo natural castaño oscuro y maquillaje de cara discreto -¡máscaras fuera!-, y pidió que dispusieran focos para strip y la anunciaran como Camila, burguesita recién casada cuyo marido pretendía hacerla puta y chulearla en este establecimiento-es decir, casi la verdad-. Y después, muy lenta y voluptuosa, pasó de su traje sastre a unas enaguas, de las enaguas,

a bragas y sostén de honesta casada, de bragas y sostén a tanga y pezoneras de puta corrida, entonces se encasquetó una peluca de rubia platino, para, finalmente alzar con orgullo su nombre de guerra en un cartel: LENA. Llovieron aplausos y colgaron propinas de su tanga por docenas y, luego, tras de recoger sus ropitas y llevarlas a la taquilla, bajó, ya en pura puta, “ingenua” y coqueta, con solo tanga, pezoneras –sus tetitas turgentes y firmes la permitían prescindir de sostén o bustier- y altos tacones, a alternar con los clientes –numerosos ya a esa hora- y sentarse directamente en las rodillas de los más “motivados”, que pronto sucumbían a su fresco encanto. Hasta cuatro consiguió llevarse Lena al catre aquella noche y, como dos al menos habían oído ya del truco de las orejas, hasta seis aullidos de leona herida sonaron en la noche del burdel. Pronto todos supieron de Lena, de su coquetería, de su encanto, de su fuego, de sus secretos y de sus aullidos.

Aquella noche las dos amigas durmieron tranquilas – la leona había quedado rendida-. Y a la mañana siguiente:

-Aquí estoy, Lota. He cumplido todas tus órdenes: he sido coqueta, provocativa, descocada, sinvergüenza, cachonda, puta. He hecho un strip tease que me ha valido muchas propinas. Me he ligado a seis tíos que me han echado ocho polvos, como queda anotado en mi libreta y te confirmará Andrea. Y aquí tienes todo el dinero recaudado para que te quedes con lo que quieras y me dejes lo que gustes. He iniciado el curso de escort con aplicación, he tomado notas y me he ofrecido como voluntaria para todos los ejercicios. Y todo lo he hecho con alegría, buen humor y con placer –ocho orgasmos-; y vuelvo a ti para que me des el placer tuyo, como me prometiste.

-Buena chica, Lena. Pero con ocho orgasmos por delante ¿para qué quieres el placer que yo te pueda dar?

-Por favor, Lota, no blasfemes contra ti mismo, tú eres divino, el placer que tú das procede de los cielos, los de los miserables mortales no pasan de ser simples cosquillas. Anda, cumple tu promesa, penétrame sin condón, poséeme, préñame, elévame a la alta condición de madre de un hijo tuyo.

-Eso va a ser difícil, pequeña, porque hace años que me hice la vasectomía. Pero te agradezco la intención y, como has sido una buena putita, trataré de darte gusto, ni divino ni sobrenatural, simplemente el que puede dar un buen follador y un servidor de las mujeres. Pasa a la rebotica, desnúdate del todo y te tiendes en la cama, que ahora voy.

El polvo fue muy preparado, lento, moroso, pendiente de las reacciones de Lena, en busca de los micro-puntos placenteros y del ritmo natural de la hermosa; un polvo digno del maestro que Lota era. Y el efecto fue el que se podía esperar de esta ninfómana histérica: agitación, convulsiones, gemidos, aullidos, alaridos y un brusco y dulcísimo desmayo. Lota la dejó descansando y volvió a sus tareas. Y así seguirían muchos en días sucesivos. Lena cumplía “religiosamente” las órdenes de Lota, que éste trató de reorientar hacia un mayor sosiego de la pasión de Lena: procuró ésta ser la alumna aventajada, la puta perfecta, cada día añadía las nuevas técnicas aprendidas a su repertorio: felaciones, cubanas, sexo anal y las mil y una contorsiones del Kamasutra, y ser, además, la suma sacerdotisa de su particular latría del divino Lota. Y Lota no sabía qué hacer para apearla de esta halagadora manía. Y Andrea casi no tenía nada que hacer, como no fuera servir de confidente y hasta de amante ocasional de su compañera.

Y así se llegó al final de la quincena.

[CONTINUARÁ]

EL FILÓSOFO

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Que bien coge mi madre

Esto es algo que me pasó hace apenas unas semanas, no lo había escrito antes porque todavía sigo sin creerlo pero es real.  Tengo 28 años y soy de la ciudad de Monterrey, México pero actualmente vivo en San Antonio, Tx por motivos de trabajo. Mis padres están divorciados desde hace más de 10 años y mi padre vive en Guadalajara y mi madre se quedó en su casa en Monterrey, ella tiene 48 años. Me tuvo a los 20 ya que se casó muy joven. De hecho tengo un hermano mayor pero el vive con mi padre.

 

Mi madre es una mujer muy guapa, no aparenta tener la edad que tiene y le gusta mucho vestirse a la moda, salir a cenar con sus amigas y pasar un buen rato. Ha tenido un par de amantes en el tiempo que lleva divorciada pero desde hace un par de años no tiene a nadie, al menos a nadie fijo porque no dudo que tenga sus aventuras de vez en vez.

 

Su cuerpo es algo voluminoso, no gorda pero si gordibuena como decimos muchos de nosotros a las chicas que no tienen precisamente cuerpo de modelo pero tienen buenas nalguitas, piernas y muchas curvas,  pero eso si durita por todas partes porque le gusta mucho ir a un gimnasio para mujeres llamado Curves. Tiene unos pechos de muy buen tamaño, 36D, que le gusta mostrar mucho ya que por lo general usa blusas con escote pronunciado pero de muy buen gusto. Siempre me han atraído sus pechos, tanto que cuando conozco a una chica le miro los pechos y trato de compararlos con los de mi madre. Si, tengo algo de complejo de edipo.

 

Yo vengo a Monterrey un fin de semana cada dos meses por lo general y casi siempre me quedo, o me quedaba por que ya tiene novio, en casa de una amiga he iba a visitar a mi madre o salía a comer o cenar con ella para platicar de todo tipo de cosas. Siempre nos hemos llevado muy bien, Martha (así­ le pondré a mi madre) y yo y siempre hemos sido muy abiertos en nuestras conversaciones. Le he contado de mis aventuras con mujeres casadas, con mujeres mayores que yo y con amigas. Ella a su vez me ha contado sobre sus novios (aunque yo le digo que no me cuente todos los sucios detalles). Esta ultima ocasión que fui a Monterrey, llegue un jueves sin avisar y llegue directo a casa de mi madre, y le pregunté que si me podría quedar a dormir allí­ tres noches ya que el domingo tenía que regresar para amanecer el lunes en mi trabajo. Por supuesto ella accedió encantada porque ya tenía mucho tiempo de no dormir en su casa.

 

Ese jueves salimos a cenar mi mamá, una amiga de ella con su esposo y yo. Mi madre se vistió muy guapa, llevaba un vestido corto y muy ceñido al cuerpo que le dejaba ver sus bien contorneadas piernas y le resaltaba sus boobies. Platicamos de todo un poco y nada fuera de lo normal. Lo único es que fuimos a un lugar donde hay muchos restaurantes juntos y una gran cantidad de mujeres guapas y yo las veía a todas con ganas de pararme de allí­ e irme a platicar con ellas. Pero pues iba con mi madre y no la iba a dejar sola así­ que seguimos en la cena y después nos fuimos a casa a dormir.

 

Yo creo que entre las cervecitas, la pasarela de chicas y el vestido de mi madre algo sucedió en mi sueño que, valga la redundancia, soñé que tenía relaciones con mi madre. Fue algo muy vago, solo recuerdo que le estaba metiendo el dedo en su vagina y ella se revolcaba de placer y me pedió que le metiera mi verga. Pero me desperté, obviamente muy cachondo y sacado de onda, me bañe, me hice una manuela, fantaseando con mi madre obviamente y baje a desayunar y allí­ estaba ya ella en una bata nada sexy tomando su café y nada más me dijo que tendría que hacer unas vueltas y no regresaría hasta la tarde. Yo le dije que ya había quedado de ir a cenar con unos amigos y que llegaría un poco noche a casa.

 

Y así­ fue y llegue a mi casa la noche de el viernes como a la 1:00am, más bien era madrugada de el sábado. Mi madre aún estaba despierta con su laptop viendo Facebook y cuenco llegue mi dijo: “Pensé que te irías con alguna amiga o alguna chica que conocieras hoy.” y yo le dije “Jajaja, no tengo tanta suerte.” y no se que pasó, probablemente las copas de vino que tomé en la cena con mis amigos pero le dije “Ya con la que estuve anoche en mi sueño húmedo fue más que suficiente.”

 

“Tuviste uno de esos sueños?” me dijo: “yo también a veces sueño cosas ricas. pero luego despierto a la realidad, jajaja. Y dime quien fue la chica, alguna de tus amigas o alguien inventado por tu cerebro.”

 

“Noooo! me da pena decírtelo.” le dije, pero al mismo tiempo me arme de valor y como también ella puso cara de que “Andale dímelo”. Y la verdad no pensé que fuera a pasar nada más así­ que solo escuche que dije “Soñé que tenía sexo contigo.”

 

Nos quedamos en silencio unos segundo viéndonos a los ojos y después unas carcajadas y solo me dijo “Y eso? Espero que haya estado bueno tu sueño y no haya sido una pesadilla.” y le respondí­ “No, la verdad estuvo bastante bueno, jajaja.” Me pidió más detalles, le dije básicamente lo que recordaba pero ella pensaba que no le decía todo y después de platicar un rato más decidimos irnos a dormir.

 

El siguiente día, sábado transcurrió normal. Comimos juntos, no tocamos el tema de el sueño. Yo me fui a hacer comprar unas cosas que hacían falta en su casa y en la noche solo fui al cine con amigos y  al regreso a casa, cuando entre a la sala, veo a mi madre acostada en un sillón, dormida con la TV encendida en un canal porno y con un dildo sobre la mesa.  Ella estaba con un camisón que le cubría todo el torso pero le dejaba ver sus piernas casi hasta su panty.

 

Verla así­ me excitó demasiado, me daban ganas de echarmele encima pero lo que hice fue apagar la TV y gentilmente decirle que se fuera a dormir a su recamara.  Cuando se dio cuenta casi brinca de el susto porque como que recordó lo que estaba haciendo e inmediatamente volteo a ver la TV, que ya estaba apagada y al vibrador que todavía estaba en la mesa. Se enderezó y se acomodó el camisón para taparse un poco las piernas y se puso las manos sobre su rostro.

 

Yo le dije que no se preocupara que era su casa y que podía hacer en ella lo que quisiera, que yo no la juzgaría ni nada por el estilo. Me senté a un lado de ella y le empece a acariciar su espalda y decirle que se relajara que no pasó nada.

 

Se rió y dijo algo como “que pena!” pero se volvió a recostar en el sillón y puso sus pierna sobre las mias. Para relajarla un poco le dije que yo tenía amigas que tenían mejores vibradores que el de ella y soltó una carcajada. Yo despistadamente le empece a acariciar sus piernas y ella de inmediato sintió como mi pene se empezaba a poner duro por debajo de mis pantalones. platicamos un poco de cosas triviales y mis manos cada vez se iban subiendo más por sus piernas y tocaban la orilla de sus panties. Incluso ella se acomodó un poco mejor para que no tuviera que estirarme y fuera más natural que mis manos rozaran sus caderas y entrepierna. Cuando ya podía sentir que tocaba ligeramente su vagina me sorprendió que ella abrió un poco las piernas y me dijera “Así­ fue lo que soñaste?”, y yo le conteste ”No, esto esta mucho mejor” y empiezo a masajearla suavemente e inmediatamente empiezo a sentir como se va mojando y escucho sus gemidos muy ligeritos al principio, pero al momento de hacerle hacía un lado su panty y penetrarla con mi dedo, sus gemido se transforman y suelta un pequeño grito de placer y me dice, “Hasta adentro y házmelo fuerte.”

 

Así­ estuve unos minutos y poco a poco fui masacrando su ano también y mientras más lo hacía más fuertes eran sus gemidos por lo que decidí­ agarrar un poco de el gel lubricador que tenía allí­ cuando uso el vibrador le embarre un poco en el ano y mientras mi pulgar penetraba su vagina mi dedo indice penetraba su ano. Eso la puso a mis y ya para entonces estaba pescada de mi cuello y me besaba con pasión mientras me jalaba el cabello.

 

Después de unos minutos así­ me pidió que me detuviera. Pensé que se había arrepentido. No me decía nada, pero como que estaba meditando lo que estaba pasando. Yo ya daba la cosa por terminada cuando de repente se inca en frente de donde yo estaba sentado me empieza a desabrochar el pantalón. Me lo baja un poco y saca mi pene, que ya pedía a gritos que lo liberaran, lo toma fuertemente con una mano y sin voltear a verme se lo mete a su boca de un jalón. Yo no lo podía creer (de hecho aún me cuesta creerlo ahorita que lo recuerdo) pero empezó a darme una mamada digna de película porno. Me la mamaba y me la jalaba al mismo tiempo y con la otra mano me masacraba los huevos y los chupaba y succionaba. Y mientras ella lo hacia yo le agarraba sus senos por arriba de el vestido.  Para esto yo aún no la veía desnuda porque seguía con el camisón. Solo había sentido su panochita la cual se sentía con solo una tirita de vello, como me gusta.

 

Mientras me daba el oral aproveche para quitarle el camisón, y me di cuenta que no traía brassiere y por fin pude ver esas chiches que por años, no por décadas, había estado fantaseando. Firmes, grandes, con pezones chicos y rosas los cuales exprimía lentamente con mis dedos. Cuando sentía que ya iba a explotar le dije que si nos íbamos a su recamara a lo que ella accedió porque ya le dolían las rodillas de estar hincada.

 

Nos tardamos 5 segundos en llegar a su recamara la cual estaba perfectamente solo iluminada con una lamparilla de mesa. yo ya estaba completamente desnudo y ella aún traía puesta sus bragas. Se acostó en la cama, me dijo “Esto no lo debe saber nadie.” y con un movimiento muy rápido se quito sus panties. Me queráis quedar viéndola más tiempo pero solo la vi­ un par de segundos y me agache a comerme todo esa fruta prohibida que estaba abierta frente a mi pidiendo que la probara.

 

Mientras le daba sexo oral le seguía metiendo los dedos y podía sentir su calor y sus espasmos en mi rostro y me apretaba la cabeza con sus piernas cuando llegaban los orgasmos.  Minutos después me acostó en la cama y ella se monto encima de mi guiando mi pene a que entrara en su vagina y gritando de placer una vez que estuvo adentro y cada vez que se movía. Después le dije que se pusiera boca abajo y que la quería penetrar por atrás ya que es de lo que más me gusta hacerle a mis chicas, yo creo que eso la excito mucho, el que le haya dicho que era una de mis chicas porque se puso boca abajo  levanto ligeramente sus nalgas y separo un poco sus piernas, suficiente para que mi verga la penetrara hasta el fondo.

 

Estuvo montada encima de mi y frente a mi, dándome la espalda, de perrito, boca abajo y de todas las maneras que en ese momento me acordé, incluso hicimos el 69 y me vine cuando me daba una rusa con sus grandes pechos y me mamaba la punta. No me vine en su boca pero si le embarre todas sus boobies con mi semen. Y caímos rendidos, no quisimos ni hablar de el tema y eso que seguimos allí­ tendidos, sin dormir, por un buen rato, hasta que el sueño nos ganó.

 

A la mañana siguiente me despierto porque me esta masturbando y me dice que si podemos hacerlo de nuevo antes de que me fuera, a lo que yo con gustó accedí­ y repetimos más o menos el mismo repertorio solo que esta vez al estarme dando ella un delicioso sexo oral le dije que se detuviera porque estaba a punto de venirme pero en lugar de detenerse siguió dándome incluso hasta con más fuerza, le volví a decir que ya no aguantaba y no paraba por lo que solo le dije “ya me voy a venir, estas lista” a lo que accedió moviendo la cabeza y siguiendo dando un fuerte oral hasta que exploté en su boca y se tragó cada gota de mi semen y me dejó prácticamente sin energías pero seguí acariciando y recorriendo su cuerpo con mi boca y ahora pude observar más a detalle cada parte de su bien cuidad cuerpo y ahora me doy cuenta de que es cierto eso que desde siempre he pensado… Mi mamá coge delicioso.

 

Falta poco más de un mes para regresar a casa y no se que va a pasar. No he hablado con ella sobre eso desde hace unas semanas que regresé.

 

Si sucede algo interesante se los haré saber.

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Despacho en llamas (I)

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

Juguemos a que no estamos donde estamos ni que somos lo que somos. Creo que fue lo que pasó por su cabeza cuando entró a mi despacho y cerró la puerta. Le anunció a mi secretaria que tenía una reunión importante conmigo y que no molestara nadie más. ¿Más evidente o quieren un tutorial?

Fue instantánea mi reacción de impacto al oír el seguro del cerrojo y caminar en mi dirección. Su sonrisa pícara era traductora de la cantidad de pensamientos que bailaban en su mente. Le cuestioné de inmediato si había perdido el norte, a lo que ignoró mi voz y fue directo a posar sus manos en mi cuello para tatuarme el sabor de sus labios en los míos.

Solté la regla y la pluma que tenía como reacción al calor instantáneo que provocó la invasión de su lengua en mi boca. El corrientazo fue directo desde la cabeza hasta los pies. Explotando a su paso, en mi bajo vientre.

Me fue guiando de espaldas a la mesa con los planos que estaba levantando. Sin despegarme de su boca y trastabillando un poco me fue empujando hasta quedar casi apoyada en la tabla. Simultáneamente iba apartándose el saco y la corbata, mientras yo desabrochaba su correa y el pantalón.

En mi cabeza se formaba una nube de miedos y angustia porque alguien pudiese entrar a la oficina y encontrarnos devorándonos el uno al otro. Mis manos dudaban un poco si continuar o no, pero entre su ropa interior  encontré razones suficientes para continuar hurgando.

Nuestra respiración estaba entre cortada y apenas se escuchaban los jadeos entre movimientos de labios y cuello. Estaba colocando mi presión arterial en mil. No había lugar donde quisiera estar más que ahí, con él. Con sus manos a punto de invadir mi panty, que también la compré con su nombre en mente, con la tela humedecida del calor que estaba brotando dentro de mí.

Mis manos estaban entretenidas recorriendo desde la punta hasta la base de su elemento, activo y desesperado por hacer cumbre en mis adentros –o al menos eso era lo que yo moría por hacer- ya posicionada para rendirme ante su poder masculino, anude mis brazos a su cuello y empecé la lucha en su boca para marcar territorio.

Distrajo sus manos de la fuente de los placeres para sujetarme de los muslos y alzarme en peso. Con los pies hacía maniobras para bajar el nivel de la mesa y darle a la palanca que la estabilizara justo a la altura de su cadera.

Tanta lujuria que me invadía lograba disipar el nubarrón en mi cabeza, que en sus últimos rastros de cordura me permitió salvar los planos al accionar el seguro que los suelta y se enroscan en la base. Liberada de este pensamiento subí los brazos al extremo de la mesa para posicionarme explícitamente al disfrute.

Su cara era de deleite al verme ya sin pantalones, con la blusa semi abotonada y una chiqui panti de encajes y algodón que tapaba exactamente lo justo y necesario. Sin despegarle la mirada entre abrí la boca acaricié los labios despacito y sonreí para que captara el mensaje.

Aunque el momento había sido su idea, estaba dispuesta a negociar el susto que me hizo sufrir por segundos a cambio de una exploración exhaustiva de cada milímetro de mi intimidad. Estupendo.

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

Ahogue mis gritos de placer en su cuello, luego de que me arropó con su cuerpo al pausar su función y continuar con los dedos como todo un Marco Polo en sus grandes aventuras en mi cueva de los deseos.  Al paso que mordisqueaba su oreja para encender los motores que nos llevarían en pocos segundos a intercambiar suspiros, mis piernas enloquecían a patadas que demostraban la inmensa efectividad de sus manos.

Le susurraba frases ardientes al oído a las que reaccionaba con cierta timidez que me hacían adorarlo aún más. Mucho de su encanto, además de la parte física e intelectual, está en la facilidad que tiene para sonrojarse cuando se siente dominado por halagos y floreos.

“Desde que te vi dibujar, supe que tus dedos tenían más que habilidades con un lápiz” confesé en medio de jadeos estimulados por movimientos sincronizados de su mano derecha en el botón de encendido femenino, acto seguido que su mano izquierda se abría paso entre los botones de mi blusa y las pinzas de mi brasier, a juego con la panty que pronto quedaría en el piso…

 

Continuará

 

PD: Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos y por ahí también los leo. Beso. Eli

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Vacaciones en el campo

Justo para las fiestas de fin de año, cuando terminé el secundario, a mis viejos se les da por pelearse. Ni bien pasaron las fiestas y mi cumpleaños número 19, cumplo el 4 de enero, mi vieja me dice:
-Nos vamos a Córdoba al campo de mi hermana, por lo menos quiero estar un mes lejos de tu padre, tal vez enfriando un poco la cosa podamos arreglarnos.
-Pero yo que voy a hacer un mes en medio del campo… me voy a enfermar de aburrimiento.
-No, ya hablé con tu tía y tu prima va a estar ahí.
-Que divertido… la mojigata esa…
-Callate y prepara lo que quieras llevar, salimos mañana.
Y allá fuimos, mi prima es un año mayor que yo pero está criada en una escuela de monjas y casi nunca la dejaron salir, las perspectivas de diversión no eran muchas.
Como las cosas eran tal cual las esperaba, me dediqué a entretenerme contando a Bety, mi prima, todas las aventuras sexuales de esta super-mina porteña, casi todo mentira claro, pero la idea era escandalizarla.
-Pará Susi, – Susi soy yo, – Pedro te va a oir.
Pedro es el hijo de la casera.
-Pero si es un mocoso.- Pedro es chiquito, flaco y todo tímido.
-Que mocoso, es mayor que vos, yo apenas le llevo dos meses y parece tonto pero de tonto no tiene un pelo, hace poco lo encontraron con la hija del capataz que es casada.
-Bueno entonces no se va a asustar con lo que yo te cuente. – Y seguí con mis fantasías contándolas como hechos.
Así estuve varios días, cada vez más atrevida viendo como en el fondo Bety se excitaba con mis historias y como Pedro se las ingeniaba para estar cerca y poder escuchar.
Un sábado en la cena mi tía dice que al día siguiente hay que ir a misa.
-Con migo no cuenten – les digo
-Mirá que después hay feria y festejo por el santo del pueblo.
-No, hace mucho calor y a mi no me pega nada ese clase de festejos, mejor me voy al arroyo que está divino, fuimos el otro día con Bety y me encantó.
-Bueno, te hago dejar un caballo ensillado, no creo que quede nadie, van todos al pueblo. Llevate algo para tomar, mirá que va a hacer mucho calor.
-Si, y dejo esta milanesa para mañana y me voy a almorzar allá y paso la tarde.
-Si te quedás toda la tarde no dejes de aflojarle la cincha al caballo y hacelo tomar agua.
Al día siguiente se despidieron temprano mi vieja, mi tía y mi prima. Yo me quedé en la cama hasta más de las diez y cuando me levanté no encontré a nadie en toda la estancia.
Me puse una bikini, una camiseta y unas bermudas, preparé la vianda, a caballo y me fui al arroyo. Es un lugar solitario en medio de un monte donde el arroyo hace una curva y un remanso entre las piedras que parece una pileta. Acomodé la cincha del caballo como me dijeron, lo dejé sin freno donde pudiese tomar agua, y preparé mi picnik. Me saqué la ropa y quedé en bikini, después del primer chapuzón viendo que no había nadie… adiós corpiño…Seguí nadando y el estar así en tetas me puso caliente, un poco también por todas las historias que venía haciendo en esos días, así que mientras me bañaba me acariciaba las tetas…
-Mirala vos… esta es la putita que te hace calentar con sus cuentos.
Pegué un salto tapándome y mirando para donde venía la voz. En la orilla del arroyo estaba Pedro con dos gauchos que yo no conocía, eran mayores, de unos treinta y pico.
-Será cierto, parece un poco mocosa para todo lo que vos decís.
-Ella lo cuenta como cierto, además le mostró a la Bety unas fotos en el celular.
-En este, vamos a ver. -Tenían mi celular. Yo muda y tiesa. En mi celular había fotos mías desnuda y con el único chico con el que había estado. Todos mis cuentos no eran más que eso, cuentos.
-Si, acá están las fotos, te vas a quedar ahí, vení mejor y contanos de estas fotos. Necesitás que te ayudemos a salir del agua…
-No, pero tirame la ropa así salgo.
-Salí así, si tenés más ropa que en estas fotos.
-Pero a ustedes no los conozco.
-Vení así nos presentamos, a Pedro lo conocés, hace una semana que lo venís calentando, nosotros somos amigos, casi de la familia, es mi ahijado.
-En realidad ella tiene razón – dice el que hasta ahí no había hablado – mejor nos metemos todos al agua, con el calor que hace.
Y se sacan la ropa hasta quedar en calzoncillos y se meten los tres al agua directo a donde estaba yo, directo a rodearme. Mi primer impulso fue gritar, pero quien me iba a escuchar ahí en medio del campo, entre las sierras. Tenía una mezcla de terror y por otro lado me excitaba estar casi desnuda entre esos tres tipos con las vergas que se querían salir de sus calzones mojados.
-Con todo lo que le has hecho oír a Pedro no creo que quieras perderte la oportunidad de divertirte con estos tres gauchos, verdad?
-Pero yo soy más pendeja que ustedes y además son tres…
-A Bety le contaste como estuviste con dos tipos en el gimnasio… y según vos la pasaste “bomba”. – Dijo Pedro burlándose de mi forma de hablar, toda chetita porteña. Ahí supe todo lo que me esperaba, o casi todo, en realidad tuve bastante más…
Seis manos se pasearon enseguida por todo mi cuerpo… absolutamente por todo… y se entretuvieron sobre todo en mis tetas desnudas y mis nalguitas que no estaban muy tapadas con la tanga bien metida en mi rayita.
Casi en el aire me sacaron del agua y como por arte de magia apareció un cojín de cuero de oveja y desapareció mi tanga. Lo único que atiné a decir fue por favor no me peguen.
-Nadie te va a pegar, sólo te vamos a coger como vos le contaste a la Bety que te gusta. -Dijo Pedro, mientras me acostaron en el cojín y se sacaron los calzones.
Yo nunca había visto vergas semejantes, mi única experiencia real había sido un par de meses antes con un chico que a pesar de ser mayor que yo no tenía mucha idea y a parte se iba en seco antes de que se le pare del todo, todavía no me explico como me desvirgó.
-Ustedes son muy grandes – les dije mirando esas vergas con los ojos muy abiertos.
-Nosotros o nuestras guascas te parecemos grandes?
-Las dos cosas, yo nunca vi pitos así de grandes.
-Pero mirá vos… dice “pitos”, después de las historias que tuve que escuchar…
-Bueno si nunca viste una así, menos habrás tocado… acaricia esta un poco y mostrame como la chupas. – Y me la pone a unos pocos centímetros de la boca.
Creo que al verla tan cerca y rozarla con mis dedos pasó a ser mayor mi calentura que mi miedo, la acaricié con mis dos manos y de a poco la llevé a la boca, primero casi un beso, una lamida en la cabeza, al sentir las venas hinchándose la apreté más con mis manos y la metí hasta donde entró en mi boca que quedaba chica para toda esa verga. Mientras tanto Pedro se metió entre mis piernas y me lamió la conchita, cosa que nunca me habían hecho, el otro me acercó su verga para que también chupe. Así con una verga en cada mano, chupándolas una y otra y la lengua de Pedro en mi conchita empapada supe lo que era la verdadera excitación, chupaba, gemía, me retorcía y volvía a chupar.
El que dijo ser el padrino lo hizo correr a Pedro y me levantó las piernas bien estiradas, las abrió y me apuntó en la conchita
-Estás lista?
Yo lo único que hice fue seguir gimiendo y suspirando agitada.
No esperó respuesta, así sosteniendo mis piernas bien abiertas y sin siquiera sostener la pija con la mano se metió dentro mio sin violencia pero todo de una sola vez, sentí que me llenaba toda, que no había un solo lugar vacío en todo mi cuerpo. Se quedó un rato quieto y despacio fue saliendo y otra vez adentro empezó un vaivén que me enloqueció, entre todos mis jadeos Pedro me la pone en la boca, no la tenía tan grande pero si dura, muy dura, parecía de madera pero caliente y latiendo. El otro que nunca supe quien era mientras me refregaba la chota en uno de mis pezones dice:
-Viste lo que es una poronga de veinte años, quien pudiera. – Y se ríen los dos más viejos.
Yo que sabía lo que era un orgasmo por masturbarme, sentí que venía uno por vergüenza quise contenerlo, claro fue peor, cuando acabé pegué un grito que no dejó lugar a dudas.
-Dejáme a esta puta – dijo el otro y se cambiaron.
Este no fue tan delicado y me cogió fuerte del vamos, por suerte yo ya estaba dilatada, mojada y tan excitada que me corrí, como dicen en España, otra vez retorciéndome de placer. Al ver que acabé se cambiaron y me cogió Pedro, que seguía con la pija durísima, me hacía arquear toda la espalda cada vez que entraba y parecía que hacía tope en el fondo de mi conchita que para esto ya estaba hecha un fuego. Yo sin salir de mi sorpresa, el único que tuve antes era un maestro en eyaculación precoz y estos tipos no terminaban nunca.
-Bueno vamos a cambiar un poco, si no te vamos a parecer aburridos, ponete como perrito, en cuatro patas. – me dicen. Ya no me hacían nada los que no me cogían, sólo miraban, como si se guardaran para no acabar, esto lo se ahora con más experiencia, en ese momento no me dí cuenta.
Así en cuatro se van turnando un rato cada uno, despacio, haciéndome gozar como loca, empapada y sin darme casi cuenta que se divertían mojándome el culito con mi propio jugo y ablandándolo con los dedos.
Así al rato me avivé que ya ponían más de un dedo dentro de mi culito, también me enteré que me gustaba.
-Bueno putita, es hora de la leche.
Me empezaron a coger bien fuerte, primero me acabó el padrino. Sentí todo su chorro y a acabé casi con él. Ahí reaccioné y casi grito:
-No!! Que no tenes forro!
-No le dijiste a la Bety que te pusiste el diú. – Dijo Pedro. Otro cuento, por suerte si tenía la pastilla del día después.
Siguió el otro tipo, se tomó su tiempo y no le importó mucho que mi conchita estuviese llena de leche, él la completó, por si no estaba del todo llena.
Pedro entonces me la pone en la boca y me dice que se la chupe bien, que la quiere tener toda mojada con mi saliva, que quede brillante.
-Eso… Muy bien… -dice el padrino. – Con lo que lo venís calentando en estos días se merece lo mejor que tengas…
Yo todavía no sabía que era lo mejor que tenía… Me la sacó de la boca… Se puso atrás… Y ahí lo entendí…
Se apoyó con las manos en mis nalgas… las separó… apoyó la cabeza de la verga, esa tan dura como de madera, en la argollita de mi culito virgen y empezó a entrar.
-No!! Mi culito no!! – Me quise levantar, pero los otros dos me sostuvieron.
-Mejor apoyate en los codos no en las manos, levantá más el culo y aflojate… vas a ver que así te gusta…
No tenía mucho para discutir, hice como me dijeron, lo mismo me dolió cuando pasó la cabeza por mi ojete, sentí que Pedro lo escupió, y entró despacio, creí que me abría por la mitad, me puteé por todas las boludeces que había contado a Bety delante de Pedro. Fue entrando y yo relajándome, más saliva, se mueve de a poco, me acaricia el clítoris con sus dedos, me aflojo. Me gustaaa… me gusta… me excito otra vez… se mueve dentro mio… se apura… gime él… gimo yo… me tira de las caderas… sacudo mi cabeza… él grita y me llena el culito de leche… yo grito y tengo mi primer orgasmo anal…
Creo que no van a ser tan aburridas esta vacaciones en el campo….

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Que se quema el sofrito (2). Mirando para Cuenca

Milagrosamente el sofrito no se había quemado, apagué el fuego y cuando me di la vuelta Edelmiro, que se quitaba el slip, me agarró del brazo y me acercó hacia él. Me puso el slip en la nariz y me dijo.
-¿Te gusta cómo huele?.- Me lo restregó en la cara, podía oler la mezcla de sus aromas. El masculino sudor acre, su ácida orina, su amargo semen. Aspire profundamente ebrio de placer, intentando retener para siempre en mi memoria su personal fragancia. Me lo puso en la cabeza de manera que su parte más olorosa estuviera en contacto con la nariz. De esta guisa me llevó a la habitación, dándome azotes por el pasillo y narrándome lo que me esperaba: -te voy a poner mirando para Cuenca, te la voy a meter hasta las pelotas-…
… y una vez en la habitación de un empujón me tiró sobre la cama. Caí boca abajo y antes de que me pudiera dar la vuelta se sentó sobre mi espalda a horcajadas. Podía notar sus huevos y su polla, ahora flácida tras la mamada de la cocina, sobre mi espalda. Se agachó sobre mi espalda, sus pezones estaban duros y se clavaban en mis paletillas.
-Eres mi putita- me susurró y tras la a su lengua lamió mi oreja. Entre la opresión de su cuerpo sobre mi espalda, la excitación y sus gayumbos puestos en mi cabeza tapándome la nariz y la boca, mi respiración comenzó a agitarse. Me dio la vuelta con firmeza y me quitó la máscara. Respiré profundamente y con la bocanada de aire las esencias de Edelmiro entraron en mis pulmones y pasaron a habitar mis bronquios. Cerré los ojos para concentrarme en la sensación y le escuché su voz.
-Toma aire, que te va a hacer falta-.
Al abrir los ojos vi como su culo se aproximaba a mi cara. A la primera acertó a dar con él en mi nariz, como si hubiera entrenado. Empezó a restregarse contra ella. Apenas podía respirar, mi corazón latía desbordado por la falta de oxígeno y la excitación, bombeando sangre a mi polla que empezó a dolerme, aprisionada en el tanga. Como si se hubiera dado cuenta, Edelmiro la liberó de la presión bajándome lo suficiente la tela de encaje que la cubría y empezó a pajearme. Aproveché el momento en que, para conseguirlo, levantó ligeramente sus posaderas de mi cara, para coger una bocanada de aire. Apenas tuve el tiempo justo para hacerlo. Nuevamente, por todo horizonte, no tenía sino sus nalgas; por todo aire el poco que podía discurrir entre ellas y sus pedazo de huevos; por todo aroma el de su culo y su entrepierna; por todo sonido el de el roce de sus carnes en mi rostro; por todo sabor la mezcla de sus diferentes fluidos concentrados; por todo destino ser enculado por Edelmiro.
Levantó su culo y acercó sus huevos a mi cara mientras seguía pajeándome. Los lamí, besé y chupé. Se acostó sobre mí y se tragó mi polla. Suspiré. Yo hice lo propio con la suya, volví a sentir los latidos en sus venas y sus sonrosado glande restregarse contra mi lengua y mi paladar impregnado mi boca de sabores salados y acres. Me corrí rápida y abundantemente, fuera de su boca, sobre mi tripa, mientras seguía comiendo su verga, ese tótem sagrado para mi.
Repentinamente de se despegó de mi cuerpo. Mi boca, como si de un molde de su polla se tratara, había quedado abierta intentado recuperar todo el aire que no había recibido en los últimos minutos entre lo que el embolo que la tapaba y la urgencia del orgasmo le habían robado. Untó su dedo con mi semen y lo llevó a mi boca metiéndomelo dentro. Lo aprisioné entre mis labios y saboreé mis propios jugos. Edelmiro se sonreía, satisfecho, triunfante.
Volvió a untar bien su dedo, pero esta vez no me lo llevó a la boca. Buscó por debajo de mis pelotas y me lo metió, así sin más, en el culo. Sentí un pequeño dolor, una quemazón y al mismo tiempo placer. Me quitó el tanga. Y definitivamente me rendí.
Aprovechó los restos de mi corrida con un segundo dedo que siguió el rumbo del primero hasta el agujero de mi culo. No dio para un tercero, pero entonces fue su saliva la que contribuyó a hacer más fácil el camino. A mi polla no le dio apenas tiempo a descansar, como me sucedía mí mismo. Ella volvía a estar dura y tiesa como nunca lo había estado, yo volvía a estar excitado como una perra en celo.
Necesitaba sentir de una vez por todas su cipote en mi culo.
-Fóllame de una puta vez, cabrón- Él se río.
-Ya no te aguantas, ¿eh?- Contestó mirándome a los ojos. Mordiéndose los labios profundizó un poco más en mis entrañas con sus dedos índice, corazón y anular unidos en una placentera trinidad.
Me dio la vuelta y me puso a cuatro patas. Bastó un empujón seguro y firme para que penetrara el glande. Paró, como si este necesitara acostumbrase al nuevo traje que lo envolvía. Volví a sentir esa quemazón seguida de placer, poco a poco, lentamente su rabo fue entrando. Poco a poco, lentamente la quemazón fue aumentando. Apenas podía moverme, una feliz debilidad me invadió.
Sus manos se agarraban a mis caderas. Entró hasta el final. Grité. Paró. Se quedó quieto, inmóvil, como una leona a punto de empezar la carrera para cazar una cebra. Se oía su respiración y la mía descompasadas. La quemazón desapareció, y ahora solo sentía el placer de tener su polla dentro de mí y el placer de ser poseído por él, la dulce rendición, sentirme totalmente a su merced.
Muy despacio comenzó a moverse, pequeños empujones de riñones al principio, y con cada uno un pequeño golpe de placer. Mi respiración y sus empujones comenzaron a acompasarse en un continuo melódico que bien podía ser un Andante moderato.
Y como en una sinfonía el tempo fue haciéndose más rápido de andante pasó a allegro y de allegro a vivace y de vivace a presto. Ya los empujones no eran de riñones. Su rabo se deslizaba por mi culo, como un pistón bien engrasado en su cilindro. De vez en cuando la sacaba entera y me la volvía a meter de golpe, recreándose en la faena. Desapareció toda quemazón anestesiado de placer como estaba.
Así fue hasta que sentí su explosión dentro de mí, hasta que note toda su carga llenando mis entrañas, hasta que percibí un chorro de calor en mis intestinos. Gruñó, yo me corrí y nos arrojamos sobre la cama, el encima de mí y con su polla aún dentro de mi culo. Abrí los ojos y busqué la luz de que entraba por la ventana abierta.
Fue entonces cuando le vi. En el edificio de enfrente, completamente desnudo en el mirador de su casa un tipo de unos setenta años se masturbaba mientras nos miraba. Justo en ese momento aquel tipo también se corrió.

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De reto en reto

Todo empezó hace más de 10 años cuando esta chava entró a realizar su servicio social a la dependencia donde trabajaba y a quien desde entonces yo le atraía sin que yo lo supiera. Pasaron los años y en una ocasión en son de broma ella me empezó a decir frente a otros compañeros, que lástima que no me podía tener, que ella quería hacer todo conmigo, cosa que a mi me ruborizaba y a ella le encantaba mi reacción. Así pasaron varios meses hasta que un día no me quedé callado y en lugar de salir huyendo, me quedé y le respondí que se metía con fuego, lo cual la sorprendió y se ruborizó, cosa que con el paso del tiempo se volvió una costumbre y lo tomamos a modo de juego, al igual que los compañeros. En algunas ocasiones las bromas llegaban a un punto donde se pasaban de ser sólo un juego ya que en una ocasión la reté a que le iba a hacer algo atrevido con lo cual aceptó el reto y nos dirigimos al cuarto de los servidores de la de dependencia donde no entran muchas personas de la cual yo tenía copia debido a que un compañero me las dejó encargadas. Una vez dentro le pregunté si estaba segura de que quería que yo siguiera adelante con el reto, a lo que respondió de manera retadora que si, entonces yo agarré su vestido e introduje por debajo de él mi mano hasta llegar a su brasier y lo levanté mientras le volvía a preguntar si no se arrepentía, a lo que indicó que no. Ya con todos el nerviosismo y la excitación del momento introduje la otra mano por debajo y se la coloqué sobre su pecho derecho el cual era pequeño ya que lo cubría por completo con mi mano, pero con la firmeza de una persona que realiza levantamiento de pesas para mantenerlos firmes, cosa que me excitó demasiado que quedé en shock por un buen rato y ya no haciendo nada más y reconociendo que en esa ocasión ella había ganado el reto. Tiempo después para sacarme la espina de mi derrota anterior le mostré unas fotos de parejas teniendo sexo en una manera salvaje y en la cual incluía una de sexo anal con lo que estaba seguro de que con eso se iba a arrepentir ya que ella sólo había tenido relaciones sexuales una vez en su vida. Efectivamente se quedó impresionada y espantada con las fotos con lo que pensé que ya se había arrepentido, pero duro poco tiempo ya que durante un curso que nos impartieron por parte del trabajo a todo el personal en en un hotel de una de las playas de México y donde, por coincidencia me quedé en una habitación yo sólo, cosa que aproveche para invitarla a que conciera mi habitación cosa que si ocurrió aunque se soprendió al verme en traje de baño únicamente pero no se fue, le pregunté que si no tenía problema si me lo quetaba a lo que me respondión que no, cosa que hice pero debido al poco tiempo que teníamos me tuve que vestir para seguir con el curso, en donde la reté para que en la primera noche fuera a mi habitación lo cual no hizo, por lo que ya había ganado este reto. Al día siguiente durante el curso la reté nuevamente para si se atrevía a ir en la noche a mi habitación donde le daría un masaje erótico el cual no incluía sexo, sólo sería un masaje.
Esa noche para mi asombro, si acudió y llevaba con ella un botecito de crema corporal para que le pudiera dar el masaje prometido, por lo que armándome de valor le dije que se quitara la ropa lo que si realizó pero se quedó con la ropa interior de abajo mientras se cubría con los brazos sus firmes pechos y comentó que le daba pena, con lo que le demostré que yo si me atrevía y me desnude por completo frente a ella con una gran erección, aún así no se atrevía y me decía que así le diera el masaje, yo le indiqué que antes tenía que darle un baño como parte del masaje mientras me le acercaba y le quitaba el resto de la ropa. Posteriormente la agarré del brazo y la conduje al baño donde nos metimos a la regadera y le empecé a enjabonar todo el cuerpo empezando por las piernas y subiendo por sus nalgas mientras pasaba mis manos por su culito, con lo que se obtuve una de las erecciones más rígidas y hasta llegar a su espalda ya que siempre se quedó dándome la espalda. Una vez que la sequé la recosté en la cama boca arriba y admiraba sus pechos duros y pequeños así como su monte de Venus el cual a diferencia de la mayoría de las mujeres su vellos estaban lacios y suaves, agarré crema y empecé a darle masaje en los pies por lo que creo que tengo una fijación con éstos, después continué con las piernas y fui subiendo hasta llegar a sus pechos donde aproveche para apretárselos. Le pedí que se volteara boca abajo y empecé nuevamente desde los talones hasta su espalda, una vez que terminé de untarle todo el cuerpo me le monté encima y empecé a frotar todo mi cuerpo con el de ella, por último y ya estando los dos al punto de querer hacerlo le pregunté si quería que le diera masaje a su punto G a lo que ella accedió. Con esto me dediqué a acariciar su monte de venus suavemente hasta llegar a su labios exteriores los cuales se encontraban perfectamente rasurados para mi deleite, con lo que poco a poco le introduje mi dedo medio hasta llegar a la parte rugosa de su vagina, la cual empecé a acariciar con movimientos circulares, llegó un momento en que me preguntó si cabría mi pene dentro de su estrecha vagina a lo que le pregunté si quería ver y con la mayor de las excitaciones asintió que si con lo que me coloqué entre sus piernas y coloque mi pene justo entre sus labios y empecé a introducirlo poco a poco mientras le iba preguntando si estaba bien o si no la lastimaba a lo que ella comentaba que no. Ya dentro de ella empecé a realizar movimientos lentos mientras ella sólo gemía entre dolor y placer, ya estando mi miembro completamente dentro de ella le empecé a mostrar la mayoría de las posiciones que yo conocía para el mejor disfrute del sexo y entre una y otra aprovechaba para bajar por sus pechos besando y mordisqueando sus pezones hasta llegar a su entrepierna donde me quedé un rato saboreando su jugos mezclados con la crema los cuales me sabían exquisitos y hacían que me excitara aún más, le pedí que me diera sexo oral a lo que por su pobre o nula experiencia, aunado a la pena que sentía no logró proporcionarme el placer deseado aunque su intento valió la pena. Llegó un momento en el que mientras le acariciaba su clítoris me pidió que me detuviera por lo que obedeciendo con extrañeza me detuve y le pregunté que ocurría, a lo que me respondió que sentía que iba a orinarse cosa que le hice ver que era incorrecto que lo que estaba a punto de ocurrir era que iba a tener un orgasmo y de seguro con fluidos y lo que ya no pude lograr después. Por último estando sobre sus cuatro miembros y yo arremetiendo por detrás empecé a introducirle un dedo por su ano, y empecé a juguetear para luego introducir un segundo. Cuando sentí que su ano se encontraba dilatado me salí y le coloque la punta del pene en él mientras le daba masaje alrededor de su esfinter favoreciendo que éste se fuera dilatando para evitar causarle dolor al momento de la penetración, el cual aún y cuando si sentía dolor, era mayor su deseo que la penetrara por primera vez por el ano, ya estando dentro empecé con el movimiento de bombeo despacio gozando el placer que da la estrechez de ese pequeño pero glorioso orificio, entrar y salir despacio para evitar el salirme completamente por último le pedí que volteare boca arriba sin salirse para contemplar su expresió de dolor placentero, cosa que aproveché para chuparle cada uno de los dedos del pié, como quien se chupa una golosina despacio para retardar el momento lo más que se pueda y sentir el placer con cada fibra sensible de su cuerpo, ella en ese momento entre gemidos de placer y dolor me empezó a pedir que terminara con lo cual llegó lo inevitable y ya no aguanté más, terminé por tener uno de los más grandes orgasmos debido a lo apretado de su ano y sentí que expulsé muchó más liquido que de costumbre. Cuando terminamos ella se tuvo que ir a su habitación para evitar que los demás compañeros sospecharan. Desde esa noche estuvimos tratando de coincidir para vernos en otra ocasión para repetir lo ocurrido en aquella maravillosa noche y le propuse experimentar otras cosas nuevas desde lluvia dorada hasta fisting, pero nunca se pudo realizar ya que ella ya se casó y tiene hijos, pero es momento no creo que la olvide jamás así como tampoco yo.

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Mi primo Sergio estuvo dentro de mi I

Hola

Este es mi primer relato para esta página y estoy muy entusiasmado así que si les parece una buena historia espero me dejen sus comentarios.

Pues bien, empezemos….

La historia que estoy por contar sucedió hace unos 3 años, de hecho en épocas decembrinas como esta.

Como cada Diciembre mis primos vienen de visita a casa, nosotros somos originarios de Monterrey, México pero actualmente nos encontramos radicando en Puebla, México.

En fin, como cada diciembre  en la cena de navidad invitamos a la familia, solo que esta vez al parecer solo llegarian mis 2 primas, un tio y otro primo (Sergio) con su esposa.

Era 24 de diciembre , la mañana estaba helada , yo me encontraba en mi habitación durmiendo placenteramente cuando de pronto escuche el timbre de la puerta principal, y  de mala gana me levanté y abrí la puerta. Para mi sorpresa eran mis primos y mi tío, que llegaban de Monterrey, con muchas maletas y ganas de pasar la navidad en casa.

Cortésmente invité a todos a pasar y al saludar uno a uno a los miembros de mi familia note con mucha atención a Sergio, que desde hace mas de 6 años no lo veía.

Recuerdo que nos llevabamos muy bien a pesar de la diferencia de edad, en ese entonces él tendria 26 y yo 20, bien, note a Sergio ya que habia cambiado demasiado, la ultima vez que lo vi, era un joven de 20 años muy delgado, bien parecido pero hasta cierto punto un tanto descuidado en su apariencia, yo en cambio a  ya sabia que era gay y me gustaba pasar mi tiempo libre con él, ya que era muy tierno y atento conmigo.

El Sergio que se presentaba ante mis ojos era un hombre totalmente diferente, un verdadero hombre, de tez morena clara, alto , con unos ojos y una sonrisa que podría derretir a cualquier mujer u hombre (me derritió de inmediato), su cuerpo…. mmmm lo mejor de Sergio era su cuerpo, recuerdo que esa vez llevaba una camisa tipo polo roja ajustada y sus pectorales bien formados se asomaban muy bien, sus brazos fuertes y morenitos apretados en la manga de aquella camisa como queriendo reventarla, Para mi sorpresa Sergio llevaba unas bermudas con el frio que hacia, y vi sus piernas , velludas, morenas, fuertes como de un futbolista, en fin no recuerdo cuanto tiempo estuve observandolo hasta que el rompio mi letargo con  un

– Hola Primo!

Me abrazó, el momento fue espectacular, sentirme entre sus fuertes brazos, sentí su calor y su respirar en mi cuello, sobre todo lo que mas me excitó fue su olor, a colonia y a sudor que me hizo enchinar la piel, era riquísimo olerle, olía a hombre, a esos hombres guapos que sudan feromonas. mmmm fue exquisito.

– Pasen, bienvenidos que bien es tenerlos por aquí- fue mi respuesta, mis padres habían salido de casa la noche anterior así que me toco acomodar a mis tios en sus habitaciones y claro me toco acomodar a Sergio y a su esposa ( de la cual no había notado su presencia) en la habitación Pegada a la mía.

La esposa de Sergio cabe aclarar, era muy poca cosa para él, una mujer linda pero sin ningún tipo de personalidad, la note fría y distante, como si no quisiera estar con el, y eso lo descubrí después.

Al poco tiempo mis padres llegaron y se llevaron a mis tíos y a mi prima a dar una vuelta por Puebla, yo alegué quedarme en casa jugando Xbox ya que me daba flojera salir por que hacia mucho frío, para mi sorpresa Sergio también pidió quedarse a jugar conmigo y mando a su esposa con mis tíos y mis padres, una sonrisa ilumino mi rostro al saber que tendríamos la casa para nosotros 2 aunque sea para estar con el y que me pusiera al tanto de su vida.

Comenzamos con un juego de peleas y al poco tiempo los dos estábamos ya muriéndonos de la risa ya que el no sabia jugar nada y yo le ganaba todos los Rounds, entonces de pronto le pregunte  por que se había casado tan joven y con una chica que al parecer no le quería mucho, el me contestó que se tuvo que casar por que lamentablemente la había embarazado y no podia dejar  a su hijo sin un padre, Sergio pauso el juego y me pregunto

– Nunca hagas eso primo, cuídate mucho, no querrás tener un hijo no deseado por un resbalón con una mujer –

Yo solo me eche a reír y le contesté que era muy difícil que me sucediera eso ya que las chicas no eran lo mio, el se sorprendió  y me pregunto un tanto apenado que si yo era Gay, mi respuesta fue afirmativa y él con una hermosa sonrisa me dijo

– Que bien que lo aceptes y sabes estoy muy orgulloso de eso ,  desde chiquillo ya sabia que eras gay – y se rió como burlándose

Entonces yo me di la vuelta y quede justo enfrente de el, preguntandole

– Enserio sabias que yo era gay? –

– Claro primo, siempre notaba como me espiabas cuando me estaba cambiando de ropa en mi habitación –

Me sonroje de inmediato y obviamente dije que eso no era cierto, pero el me tomo del hombro y me dijo:

– No Hay problema, es normal en ese entonces tu también me llamabas mucho la atención pero no me atreví a nada ya que eras mucho menor que yo –

Con voz temblorosa le conteste

– Pero ahora yo tengo 20 y tu 26 ¿no? –  y lleve mi mano hasta su pierna

El simplemente se quedo viéndome y vi como su paquete empezaba a crecer debajo de su pantalón,  lleve mi mano hasta su paquete apretándolo muy rico y el solo echó para atrás la cabeza, y dijo – Se siente muy bien, hace tiempo que nadie me da una mamada – esas palabras fueron mágicas ya que en segundos tenia mi boca encima de su pantalón y sentía su verga dura.

El se desabotonó el pantalón dejando al aire un boxer ajustado negro, le baje poco a poco el pantalón y solo lo deje en boxers, esa escena nunca la olvidare, Sergio sentado en el sofá en boxers y con la cabeza hacia atrás, respirando como loco y excitado a mas no poder.

Observe bien su verga y note que era enorme, unos 20 cm mínimo media ese pedazo de carne rica y era gruesa, muy gruesa, entonces yo meti mi mano por debajo de su camiseta para sentirle todos los músculos mmm y descubrir que su pecho estaba lleno de vello, vello pequeño y caliente, con mi mano derecha recorría su verga, con la izquierda acariciaba su musculoso cuerpo, sus tetillas, su abdomen, sus vellos del pecho, sus vellos del abdomen, entonces con voz entrecortada solo susurro

– Mamala, que después te la voy a meter-

saque esa verga y me la metí a la boca, el inmediatamente, apretó con sus manos mi cabeza y me movía para que metiera y sacara su verga de mi boca, me ordeno que me parara y me quitara la ropa, el hizo lo mismo, quedamos los dos desnudos, yo tenia la verga a reventar y el igual,

-Sientate en mis piernas – me dijo

y obedecí, me senté de frente a el con las piernas abiertas y el buscaba mi culo con sus manos y de pronto sentí como me la ensartaba toda, mmmmm fue el momento mas rico, casi grite del placer cuando el con fuerza bajo mi cara y me plantó un beso , sentir sus labios era riquísimo, sus dos manos estaban apretando mis nalgas y mis manos tomándole por los brazos, agarrándole esos brazos enormes , velludos, me aferre a sus musculosos brazos mientras me la dejaba ir y me la ensartaba a cada salto, el se movía como un animal, como si nunca hubiera cogido un culito.

asi estuvimos unos 20 mins, sin parar de besarnos, mis manos recorriendo toda la firmeza de su cuerpo, su olor inundándome, ese olor a macho y su verga dándome leche, sentí como la soltaba en mi culo, sentí su leche brotar dentro de mi, me dio una nalgada super fuerte, mordió mis labios y se separo, yo estaba como inconsciente, era la mejor cogida que me habían dado, y el me pregunto

– Te gusto?-

– Me encanto –

Así tuve su verga entre mis nalgas unos minutos más. hasta que el me cargo con sus enormes brazos y me sentó al lado del sillón, me dijo que le habia parecido muy excitante y que teníamos que repetir esto….

Se paro del sillón, se metió a la regadera y yo me puse la ropa, me tumbe en el sofá, con los labios ardiendo, sudando, con el culito adolorido y feliz de que ahora sabia que Sergio estuvo dentro de mi, pero que también esa experiencia haría que estuviese dentro de su mente siempre.

Continuara….

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Pamela, un chico con una chica por dentro: Pasión extrema

Hola que tal, antes que nada enviarles un afectuoso saludo desde Perú.  El relato que estoy por contar es algo real, y que pasó hace poco, ya les voy a ir dando datos para que me entiendan lo rico q la pase, y lo soñado que estuvo todo.

Me llamo Renzo, y Pamela cuando me travisto (soy de closet), tengo 26 años, mis gustos por las prendas femeninas viene muy pequeño, ya que en mi familia siempre viví entre mujeres. Empecé a travestirme desde niño, casi en broma y de juego, hasta que le agarre el gusto, desde joven vivo en pensión así que solía disponer de espacio y tiempo para mis fantasías. Me atraen los señores de 35 a mas, estoy loquita por ellos jiji.

Mi  primera vez fue algo tardía, a los 19 años, algo que contaré ya en otra ocasión.

Vamos a lo sucedido, soy blanco de cabello negro corto, 180 cm (algo alto) ojos pardos, y  buen cuerpo, gracias a que siempre he practicado deporte y voy al gym, tengo una colita muy bien formada,  y unas piernas redonditas y lindas, soy de poco vellos y si salen los depilo.

Tengo una pareja, Javier, de 40 años,  el cual es colombiano, y viaja seguido a su país, él es un chico muy lindo conmigo, siempre me ha comprado ropita sexy, juguetes y más cositas. Él tiene un pene promedio, 16 o 17 cms, y con una anchura muy respetable q me encanta. Andábamos algo distanciados porque a él le tocaba viajar por enésima vez a su patria (allí tiene una esposa e hijos), solo nos comunicábamos por celular y rara vez nos veíamos. Había pasado buen tiempo sin tener sexo, y yo andaba con muchísimas ganas, pero no se lo decía.

Javier vive en una casa donde el dueño, que también es su jefe en el trabajo,  es un español llamado Francisco,  un señor de  41 años, alto 190cm aprox, blanco, pelo cano y medio calvito. Este señor sabia que yo era pareja de Javier, y de mis gustos por travestirme, incluso el me había visto en ropita sexy en un par de ocasiones,  ya q como ya había dicho viven en la misma casa, el 1er piso para Francisco, y el 2do para Javier.  Paco (como le decimos a Francisco), muchas veces intento tener algo conmigo, ya q yo solía esperar a Javi en su cuarto travestido, y mientras el llegaba yo bajaba a conversar con Paco, y a veces tomábamos un poquito de vino lo q hacia q él se mareara y empezara a cortejarme, incluso me regalo un par de bikinis y un hilo dental blanco trasparente q es lindísimo. Con Paco nunca paso nada, solo lo deje acariciar mi trasero un par de veces, mientras  decía q quería comerme y  hablaba de que tenia un pene de 22 cms (si, lo se, yo nunca le creí xq me parecía exagerado).

La casa de Paco era de fea fachada, pero muy grande, de 3 pisos y azotea (donde muchas veces me acosté a broncearme en las tardes), incluso tenía un mini gym en el patio principal. Unos días antes de q Javi viajara, fui en plan de amistar, y de q me hiciera suya como antes,  me había depilado por completo,  y me había puesto un buzo,  una gorra y un polo deportivo para ir a verlo, aparte llevaba una maletita con mi ropa sexy, llegando a la casa veo salir a Javi de la mano de una chica (algo ya mayor, 35 aprox) y me molesto mucho eso,  ellos tomaron un taxi y se fueron. Yo estaba muy molesta, así q decidí entrar  a la casa, me abrió Paco el cual estaba con olor a licor. Ya adentro me dijo q Javi estaba saliendo con esa Sra. hace unos días, y q incluso habían tenido sexo en la casa, eso a mi me dio mucha cólera, y empecé a gritar y a botar las cosas. Segundos después Paco me tranquilizo, me invito a tomar vino con él y yo accedí. Ahí me conto q Javi era bien activo, q salía con cuanta mujer se le cruzara (yo ya había terminado antes con Javi por ese motivo) y q incluso le ponía mujeres a Paco, y hacían orgías y todo lo demás,  Paco era muy pícaro, sabia como enamorar y tratar a una dama como yo y sabia q esa era su ocasión.

Paco se sentó a mi lado, y mientras con una mano servía mi vaso con el delicioso vino q ya me estaba picando, ponía la otra mano en mi muslo, y me decía cosas bonitas, y picantes: “ xq una chica tan linda como tu se molesta? ,  Si estas muy bonita, con tu cuerpazo podrías tener a cualquier hombre, y ponerle los cuernos a Javier cuantas veces quisieras..” yo le dije “ q si no lo había hecho era xq no me gustaba ser fácil, q si bien no era una santa tampoco era puta” el sonrió y me dijo “ pero con esa colita q tienes, con esa cola tan rica puedes tenerlos locos a todos, así como me tienes a mi”, y en ese momento cruzó un brazo por mi cuello e intento besarme, yo me pare inmediatamente y le dije q estaba incomoda, q me iba a cambiar (seguía con ropa de varón). Él me pidió q si quería q lo haga en su cuarto, y yo accedí. Ya dentro, empecé a desvestirme y me quede solo en bóxer, justo cuando el entro y se quedo parado viéndome: “pero q rico trasero tienes chinita” me dijo,  y yo solo sonreí. “es tan blanquito y redondito, se ve que te cuidas”,  “claro, sino como vivo jajaja”  le dije y el también se rió. “tus pechitos están creciendo bien, estas hecha toda una  belleza” y luego se acercó y me mostro su baño, y me dijo “si gustas t bañas, yo voy a abrir otro vino”.  Se acerco, y me dio una palmada en mi cola justo cuando yo estaba agachándome a recoger la maleta, y se fue sonriendo.

Yo me quede desnuda, y entré al baño, el cual tenia una puerta de vidrio trasparente,  q era  hasta la altura de mi pecho, y dentro, una ducha con unas cerámicas azul marino bellísimas, sin cortina. Mientras me bañaba pensaba en q era la ocasión para q Javi me pague todas las q me había hecho, me enjabonaba el cuerpo cuando Paco entró con el vino, y se sentó en la cama, desde donde me veía bañarme,  a mi eso me puso muy caliente, hasta empecé a sobarme los pechos descaradamente y a frotarme mis pezones y mi vaginita, q había depilado dejándole un triangulito bien cachondo. Paco solo me miraba mientras ponía música lenta (todo un Don Juan).  Al terminar  me puse la toalla y Salí al encuentro de Paco, me senté a su lado en la cama, y brindamos con el delicioso vino. “ Si te quedaras conmigo te daría todo lo q quisieras  y te haría la señora de la casa, mandarías en aqui y en mi vida, y te haría el amor todos los días sin serte infiel” me dijo, yo sonreí y me puse de pie “ dices mucho, no se si creerte” le dije, y me reí, entonces el se paro y me pego a la pared, y con sus manos me tomo de la cadera y empezó a besarme la frente, a pasar su lengua por mi cuello y x mis orejas,  cosa q me excitó muchísimo, luego nos dimos un gran beso,  justo en el momento q sonó su celular, era Javier diciendo q si yo había llegado xq tenia mi celular apagado, Paco dijo q si, q acababa de llegar y q estaba esperándolo  en el 2do piso, Javi le dijo q me dijera q se iba a demorar unos 30 min, q lo esperara listo (q conchudo no?) . Dejamos de besarnos y Paco salió a la sala no sin antes decirme q me aliste. Yo me puse un hilito dental negrito  con la parte delantera trasparente,  un brassiere negro con tirantes transparentes, y encima, una camisita chiquita de 3 botones q me llegaba al ombligo, y q dejaba ver parte de mi pecho con una micro falda  jean (mezclillas). Me rocié perfume, me maquille suavemente con sombras rosadas, y me puse un labial del mismo color con brillo, un par de aretes pequeños y una cadenita d oro con un dije del conejito de playboy (regalo de Javi). Salí a la sala y ahí estaba Paco, “eres toda una hembra”,  “  si q Javi debe estar loco para cambiarte” me dijo,  “ a ver modélame chinita linda, déjame ver como mueves esas ricas nalgas q tienes” volvió a decir,  entonces yo comencé a modelarle, y al ritmo de la música, le hice un baile bien sensual mientras me desabotonaba la camisa y abría el cierre de mi micro falda, Paco se quitó la camisa y  el short  y se quedo en bóxer, el cual dejaba traslucir un hermoso paquete, y muy grande.  “quítate la ropita mi chinita” me dijo, y yo accedí, me quite lentamente la camisa, y luego la falda, y me quede solo en sostén y en mi hilito, “ te gusta mi colita mi amor?” le dije.  “estas para comerte todita Pamelita, ven acércate q quiero darte un regalo”,  le di la espalda y me aleje, me apoye en la pared y baje lentamente dándole la espalda,  hasta ponerme en 90° dejándole toda mi cola a su vista, y gemí “ umh!!  Así mi amor” le dije, entonces me acerque lentamente  a Paco q se encontraba sentado frotándose el pene, me arrodille y a gatas fui hasta él, me acerque y comencé a frotar su pene  con ambas manos por sobre el bóxer (no saben las ganas q tenia por verlo, se notaba q era inmenso), entonces Paco sacó debajo del cojín del mueble una cajita rosadita, y me dijo “ es para ti mi amor”, yo me quedé sorprendida, era una truzita rosada con encajes, bien chiquita y suave, con partes transparentes,  y un sostén de la misma forma y detalles. Yo estaba feliz, lo abracé y le di un gran beso y le dije: “gracias amor, hoy seré toda tuya,  quiero q me hagas el amor” y lo besé.

Justo en ese momento volvió a llamar Javi diciendo q estaba yendo a la casa q a lo mucho se demoraba 10 min, entonces yo tomé a Paco de la mano y me lo lleve al 2do piso, yendo yo por delante moviendo mi trasero descaradamente para q Paco vea,  “ q rico culo tienes, me muero por besarlo” me dijo, llegamos al cuarto de Javi y me puse en 4 en la cama : “ mi amor, bésame mi cola “ le pedí, y él obedeció, se acerco y comenzó a besarme las nalgas, mientras con sus manos frotaba mi vagina y mis caderas, luego acercó su lengua a mi huequito, y con los dedos movió mi tanguita  y empezó a besar y a lamerme mi anito, metía su lengua con mucha locura. : ”así mi amor, méteme tu lengua,  besa ese huequito q es todo tuyo “ le dije, entonces se apartó, me nalgueo y se sentó a mi lado en la cama, yo me puse de pie en el piso, me acerque a el, y le comencé a bajar el bóxer…..  Sin palabras, no sabia q decirle, era el pene mas grande q había visto. “q hermoso papi, q grande lo tienes” le dije. Lo dejé desnudo sentado, y empecé a besarle la cabecita, era increíble, era precioso,  un mazo enorme con una cabeza casi guinda, grande, venoso, y muy grueso q era lo q mas me hacia delirar. Se lo chupaba lento, pero con pasión, era delicioso, era un manjar, cada beso era mas rico q el anterior, empecé a meterme todo lo q podía en la boca, a lamerle las bolas, a chuparlo todo, completo, era un éxtasis.  “q bien la chupas chinita, eres toda una putita experta” me dijo, “ya me había contado Javi de lo rico q la chupas, y de lo bien q t mueves, de lo zorrita q has sido desde chiquita y de las fantasías q t gusta hacer” yo solo sonreía y tragaba ese hermoso pene. Empecé a tragarlo cada vez mas, era imposible q entrara todo en mi boca, pero aun así lo intentaba, trataba de hacerlo, era delicioso, probar como lubricaba, “uhmmm , uhmmmmmm” . “ya va a venir Javi mi amor, mejor lo dejamos para no meterte en problemas” me dijo,  “no, no, quiero seguir, quiero chupártelo todititito mi amor, déjame probar tu lechecita” le dije, estaba loca x seguir, no me importaba nada.  Paco empezó a gemir cada vez mas y mas, “umhhh asii asii mi amor, así putita, comételo todito, quiero verte comerlo” me dijo, y yo seguía dando lo mejor, hasta q cogió con sus manos mi cabeza, y empezó a moverse como loco, “ me vengo zorrita, me vengo ahhh ahhhhhh!!  Tómatelo “e inmediatamente puse su glande en mis labios, abrí la boca y empezó a sacudirse. D repente empezó a soltar sus chorros de leche, era increíble probarlo, metió un chorro grande directo a mi lengua q me lleno la boca rápidamente, y lo demás  lo dejo salir en mis mejillas y en la frente “ ahhhh  tomaaa puta, toma putita arrecha, tomate mi leche” “ yo solo ardía de placer y saboreaba su manjar. Le chupaba todo el pene, todititito. Pase mis dedos por mi cara y todo el semen me lo metí a la boca, y empecé a tragármelo de a pocos, mientras me senté en su falda y le movía mi cola “q rico la chupas Pamelita” me dijo, mientras me besaba el cuello y jugaba con sus dedos con mi huequito.  Me trague toda la leche no sin antes mostrárselo como niña buena como lo hacia, me puse de nuevo en 90° y le deje mi ano a su vista, el movió con sus dedos  mi tanguita y empezó a lamerme el huequito con locura, “ese potito va a ser mío pendeja, te quiero meter todita mi pinga hasta q grites de dolor” dijo, “si papi, quiero que me la metas” le dije.

Justo en ese momento se escuchó sonar la rejas, era Javi q había llegado, Paco se puso de pie y me beso tiernamente, mientras tomaba con sus manos mis nalgas y las apretaba, luego me dejo y se fue al 1er piso, no sin antes decirme q esto no se había terminado.

Me metí a la ducha del cuarto de Javi, y me empecé a bañar, estaba súper  excitadísima, tocaba mis pechos, mi cola, me metía mis deditos a mi huequito, ardía de placer, estaba como loca, Paco me había dejado así y no sabia q hacer. Termine de bañarme, me puse una toalla y Salí al cuarto, me empecé a secar justo en ese momento entró Javi : “ mi amor,  disculpa por hacerte esperar, tenia q hacer unos tramites d mi trabajo” me dijo, “ah ok, descuida , yo estaba con calor por eso me metí un baño, necesitaba refrescarme” le dije, el se acerco conchudamente e intento besarme y  yo no me dejé, entonces sonrió, y me quito la toalla, y me dejó desnuda frente a él,  me pego a la pared, se saco el polo y se quedo en short, me empezó a besar el cuello, el pecho,  mis senos,  yo no quería, pero estaba demasiado arrecha como para controlarme, Paco me había dejado muy caliente.  “quieres q te coma ese potito lindo chinita” me dijo Javi, yo no dije nada, solo gemía, estaba excitada. Javi seguía besándome los senos, mordisqueándome los pezones. “q bonito esta tu rajita mi amor, t has dibujado un bonito triangulito” me dijo, mientras con su manos me frotaba la vaginita, con su lengua se divertía con mis senos. Yo pensaba en retirarme, pero no podía,  empezó a apretarme las tetas con sus manos y a decirme q quería comerme, q estaba con ganas, justo en ese momento entro Paco y nos vio así, “ oh disculpen!, no quise interrumpir.  Javi tienes el numero del doctor Romero, necesito hablar con él” dijo Paco, Javi se apartó y yo solo atine a tomar la toalla y a cubrirme, estaba un poco avergonzada por la escena, Paco me miraba y sonreía nada mas, Javi le dio el numero :  “apunta, es el  XXXXXXXXXX “ le dijo a Paco, “ estas apurado eh Paquito” le volvió a decir, “xq , q pasa  Javi, creo q t interrumpí?” le dijo Paco, “ quieres ver a mi amorcito como baila? , ella es toda una estrella” le dijo. Tengo q llamar a romero dijo Paco, pero puedo quedarme unos min si no le incomoda a Pamela. “quédate Paco, quedarte un ratito” le dije,  fui al armario de Javi, y saque de ahí una tanguita celeste con dibujitos de nubes, y con un triangulito en la cola, y me puse un polito blanco tranparente q me llegaba al ombligo, me metí al baño y ellos me siguieron,  pusieron música y les empecé a bailar a ambos,  me acercaba toda una putita caliente donde Javi, lo miraba, lo tocaba, le frotaba el pecho, me acercaba haciendo q quería besarlo y me alejaba y lo mismo hacia con Paco, me movía lentamente, sensualmente con la música, luego me metí a la ducha, la abrí y deje q el agua me callera, empecé a moverme, el polito se mojo y dejo ver mis pezones duritos y bien paraditos, la tanguita translució toda mi cola, y empecé a gemir “ uhhmmm  así mi amor, mira mi potito, quiero q te lo comas todito” les decía, ambos reían, y aplaudían, luego me saque el polo y empecé a frotar mi rajita, le di la vuelta dándoles la espalda, y me saque lentamente la tanguita, mientras les dejaba ver mi anito, me Salí de la ducha, y empecé a frotarme con Paco, lo senté en el inodoro y me senté encima de él teniéndolo de frente, y dándole la espalda a Javi el cual solo sonreía. Empecé a cabalgarlo a Paco mientras Javi  se acerco por detrás, me abrazo y empezó a tocarme los pechos. Así, en ese riquísimo sándwich  estuvimos como 1 min, luego me pare, me senté d espaldas a Paco y seguí cabalgándolo, para eso yo ya sentía el pene de Paco duro, y también veía la incomodidad de Javi xq lo dejaba de lado, Luego tome las manos de Paco y las llevé a mis nalgas, y empecé a moverme, y el a tocarme y nalguearme,  Javi estaba  incomodo, incluso intento acercarse a mi, pero yo lo rechace, y seguí moviéndome sobre Paco, así toda mojada, bañadita, frotando mi cola en su pene. Me puse de pie, y tome de la mano a Paco para q me siguiera a la ducha, pero el dijo: “lo siento, tengo q irme tengo q terminar un trabajo y llamar a Romero”, acto seguido nos abandono y nos dejo a Javi y a mi solos en el baño. Yo estaba parada de milagro, moría por ser penetrada,  por q alguien me comiera. En ese momento Javi se desnudó  e intento acercarse a mí y entrar a la ducha. Viéndolo ahí desnudo, con su hermoso pene q me sabía dar tanto placer, entró conmigo, abrí la ducha, y el empezó de nuevo a besarme el pecho,  mientras nos mojábamos con el agua, a morderme los pezones, y a tomar mis nalgas con fuerza. M volteó y empezó a besar mis nalgas, y a jugar con su lengua en mi cola, buscando mi  anito. “mmmmm q buscas papi” le dije, “quiero tu culito, quiero meterle mi lengüita, lo tienes tan rojito y listo para su pedazo y para bañarlo en leche” me dijo. Entonces me voltee, le di un beso y le dije “espérame en la cama”, Javi salió no sin antes pedirme un besito en su pene, lo cual no hice “no desesperes, estate en la cama papi” le dije. Javi salió y me dejo solo. Empecé a tocarme, a meterme los deditos y con la otra mano a masturbarme, tenia demasiadas ganas, iba a explotar de placer, no tarde mucho y me vine, y di un gran grito de placer “ ahhhhhhhhhhh” . No iba a permitir q Javi, el cual me había sido infiel muchas veces volviera a tener a esta hembrita en su poder, no mas ¡” me dije, termine de bañarme,  Salí desnuda al cuarto y ahí estaba Javi, había puesto un video casero de nosotros donde me dejaba coger por él en la ducha (a mi me gusta q me filmen así jijiji). “hoy te quiero q t tomes mi lechecita mi amor” me dijo, yo solo sonreí, tome mi buzo y mi polo de varón y me cambie en segundos, me puse mis zapatillas y mi gorro mientras Javi miraba extrañado: “q haces Pame, xq te vistes?”  Me dijo. “Hoy es la ultima vez q me ves la cara de estúpida, crees q soy una puta q vas a comerte cuando se te de la gana?” le dije,  tome mi maleta y Salí del cuarto, “ Renzo, q pasa?” me dijo Javi (me llamaba x mi nombre de varón solo cuando discutíamos), “Renzo?? Ya no soy tu putita? O tu chinita?? Tu amor?? Solo cuando estas con ganas me tratas bien y luego nada? Te vi saliendo con esa tipeja de esta casa hace un rato, solo q me he callado para no hacerlo mas trágico, ya me cansé de tus engaños, x como soy yo, puedo conseguirme a cualquier hombre q quiera  cuando yo quiera” le dije, tomé mi maleta y baje al 1er piso.  Javi solo decía “ Renzo! Renzo! Sube, vamos a hablar!” , ni caso le hice, antes de retirarme de la casa, pase por la sala donde estaba Paco hablando por celular, lo tome de la mano y le di un beso en la boca, “nos vemos amor, hablamos luego” le dije , y me fui, derechito a mi casa.

Esta es solo la 1ra parte por su extensión, esto es solo xq no quiero dejar detalles sin contar, quiero q se enteren de todo tal y como paso, y  viene pasando para placer mío.

Soy Renzo, 26 años, un chico con una chica por dentro, cuido mi imagen, y mi cuerpo, y trato d estar bien con todos, aunque no siempre se pueda. Espero sus comentarios y opiniones. Un beso a todos.

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Reencuentro

Hacía un par de años que no la veía. Pero el día que me la encontré en el puente peatonal a la salida de una estación del Transmilenio (el sistema de transporte masivo en Bogotá), me saludó de tal manera que no parecía que hubiera pasado el tiempo. Me saludó como siempre lo había hecho. No. Me equivoco. No fue como siempre. Fue saludo de beso en la mejilla, pero esta vez fue tan cerca a los labios que fue lo que podríamos llamar un esquinero ¡y qué esquinero!
Hablamos durante unos minutos, intercambiamos números de celular y nos despedimos. Nuevamente, el beso fue “esquineado”.

Seguí mi camino a la oficina con el firme propósito de llamarla en la tarde con dos objetivos claros: comprobar que el número celular que me había dado era el correcto, y el segundo, cuadrar una cita para vernos y reactivar la relación. Sin embargo, ese día estuvo muy atareado. Mi jefe, un hombre muy estricto que no vivía en Bogotá sino en Miami, estaba en la ciudad y ese día por la tarde tenía vuelo de regreso. Como siempre, al final de la jornada, lo llevé al aeropuerto en su carro y luego dejé el vehículo en el garaje de su apartamento.

Al día siguiente, por la mañana, desde la oficina la llamé. Me contestó con voz adormilada. ¡Qué rica la vida de los ricos!, pensé. Mientras yo tenía que trabajar todo el día, ella estaba de descanso. Conversamos un rato mientras ella se terminaba de despertar y convinimos en vernos ese día por la tarde. Como su casa quedaba cerca a mi oficina, ella pasaría por la oficina e iríamos a tomarnos algo mientras nos poníamos al día en los últimos acontecimientos en nuestras respectivas vidas.

Yo la esperaba sobre las 4 y media, pero llegó un poco antes de lo que yo pensaba. Venía hermosa. Aunque Bogotá casi siempre es muy fría, en esa época del año –junio, julio- hacía bastante calor, de manera que ella venía con una minifalda en tela de jean desteñida y una camisetica roja tipo esqueleto muy ceñida que resaltaba su buen cuerpo y montada sobre un par de zapatos de tacón alto; luego me di cuenta que no llevaba medias. Buena señal.

Sin ser una belleza despampanante y tampoco muy alta –mide apenas 1.60-, siempre lograba que la miraran dos veces. Ese día su pelo ensortijado lo llevaba liso y llamaba más la atención.
– ¡Hola! – la saludé con un beso en mejilla; esquineado, desde luego. ¡Sigue, siéntate! Te toca esperarme a que termine lo que estoy haciendo porque me llegaste antes de lo que esperaba.
– No te preocupes – me dijo, con una sonrisita picarona – Me siento aquí juiciosita y espero que termines.
– O.K., no me demoro, entonces – le contesté.

Y se sentó en el “sofá de los aumentos” lo que me hizo esbozar una sonrisa mientras me escondía detrás del monitor de la computadora para que no fuera a creer que me reía de ella. Quedó ubicada de tal manera que mientras continuaba con mi tarea, por el rabillo del ojo podía detallarla mejor. Allí sentada, a pesar de no ser muy alta, las piernas se le veían maravillosas y larguísimas. Como era minifalda, al sentarse se le subió casi ocho o diez centímetros. En otras palabras, escasamente y con dificultades le tapaba los cucos. Cogió una de las revistas que había en la mesilla auxiliar y se concentró en los chismes de farándula.

Cuando por fin terminé, apagué la computadora y me paré de mi escritorio. Cuando me puse de pie, levantó la mirada y preguntó:
– ¿Terminaste?
– Sí, ¡por fin! ¿Me demoré mucho? – le pregunté.
– No, al contrario, te rindió. Me faltan un par de chismes por leer.
– Ah, bueno, entonces termínalos mientras me sirvo un café ¿quieres?
– ¿Café? Sí, bueno, muchas gracias.

Traje las dos tazas de café y la azucarera, deposité la bandeja en la mesilla y me senté a su lado, casi tocando su pierna izquierda con mi rodilla derecha.
– ¿Cuánta azúcar? – le pregunté.
– Una, pequeña, gracias. – me respondió sin levantar la vista de su entretenida lectura de chismes.

Le preparé el café asegurándome que le quedara bien revuelto. Al mío no le puse azúcar porque lo tomo sin dulce. Tiene mejor sabor y es más estimulante, aunque en esos momentos no necesitaba mucho estímulo. La sola visión de sus maravillosos pechos como luchando por liberarse del sostén y la camisetica, pero sobre todo, la erótica visión del medallón escondiéndose entre sus senos, me tenía ya con bastante adrenalina corriendo por mi cuerpo.
– Aquí tienes – le dije mientras le acercaba la taza de café.
– ¡Gracias! – respondió alegremente, mientras dejaba la revista de lado y tomaba la taza y el plato con ambas manos.

Bebimos café y conversamos por un buen rato. Poco a poco y rapándonos la palabra nos dimos a la tarea de ponernos al día en los acontecimientos ocurridos en el tiempo que no nos habíamos visto. Desde luego hubo risas, carcajadas, “inocentes” toques de mano en el antebrazo, la mano o la rodilla del otro y momentos de silencio sonriente mirándonos fijamente a los ojos.

Como era de esperarse, la conversación derivó hacia temas más íntimos. Le conté que yo me había separado de mi esposa hacía casi dos años, lo que pareció alegrarla, y ella me contó que había terminado con su novio hacía un par de meses, lo que evidentemente me alegró a mí.

Seguimos con los temas cada vez más íntimos, lo que necesariamente llevó a que los “inocentes” toques fueran más seguidos y más prolongados. Hasta que hubo una anécdota que nos hizo reír mucho a ambos; tanto que nuestras caras quedaron muy cera una de la otra. Tanto que sin pensarlo me acerqué y la besé suavemente en los labios. Ella reaccionó positivamente. Abrió levemente su boca y me permitió explorarla con mi lengua. Primero con cautela y luego, cuando ella hizo lo mismo, con mayor osadía. Nuestras manos empezaron a explorarnos al igual que nuestras lenguas: primero con cautela, casi con timidez y luego con un deseo irrefrenable de palpar, de conocer con los dedos como lo haría un ciego.

Por la posición en el sofá, mi mano derecha llegó a su nuca y me permitió tomarle la cabeza manteniéndola pegada a mí. Entretanto, con la mano izquierda empecé a explorar sus piernas. Primero sus suaves rodillas y luego sus maravillosos muslos. Poco a poco fui subiendo hasta llegar al borde de su falda y seguí adelante. Primero me dirigí a su cadera derecha y luego me fui al centro. Toqué sus cucos de tanguita y estaba empapada. Eso me puso a mil. Desde luego, para ese momento, mi pene estaba ya bien crecido y pidiendo libertad. Como si lo supiera, ella llevó su mano hasta mi bulto y exhaló un pequeño suspiro cuando lo sintió. No se si porque la sorprendió o la decepcionó el tamaño y la dureza. Ya sabría cuál habría la razón.

Cuando mi mano llegó a su tanguita, ella, como sin querer, casi imperceptiblemente, abrió lentamente las piernas y arqueó hacia adelante sus caderas. Era evidente que quería que continuara.”¡Vamos bien!” pensé. Y seguí adelante. Inicialmente la acaricié por encima de la tanguita, pero al sentir que se arqueaba, fui más audaz y metí mis dedos detrás de la tela de los cucos. Estaba depilada por completo. Busqué y encontré sus labios. Primero los exteriores y luego los interiores. Estaba empapada. No tardé en encontrar su clítoris y cuando lo toqué estaba palpitante. El roce le hizo dar un respingo.
– Perdón, ¿te hice daño? – le pregunté, mientras retiraba la mano.
– No – jadeó – sigue – me exigió. Luego me enteraría que esa parte de su cuerpo es especialmente sensible y que con solo tocarla en un momento de excitación le hace sentir corrientazos por todo el cuerpo.

Continué con mi tarea haciéndola brincar varias veces por los espasmos. A la vez, ella refregaba mi pene por sobre la ropa cada vez con mayor fuerza. Me tenía a mil. Las huevas me estaban empezando a doler por la excitación. Saqué mi mano de bajo su falda, medio me incorporé en el sofá, y sin dejar de besarla en la boca, el cuello y las orejas, también la enderecé un poco para poder utilizar mi otra mano. De esta manera, con una mano ataqué su entrepierna y con la otra fui directo a sus senos. Primero por encima de la blusa y luego por debajo de ella. Subí la mano y toqué sus pechos. Estaban duros. Deliciosos. Los pezones parecían un botón deseando ser oprimidos. Retiré como pude el brasier y sus maravillosas tetas quedaron en mi mano.

Cuando sintió el contacto se agitó un poco, y en respuesta, con sus manos buscó mi bragueta, la abrió y metió la mano. Primero se agarró a mi pene por sobre el calzoncillo pero rápidamente metió la mano más adentro y agarró mi pene con sus ágiles dedos y comenzó a masajearlo con destreza.
– Quiero chupártelo – me dijo jadeando.
– ¡Adelante, es todo tuyo! – le respondí encantado.
– Párate – me ordenó.
Yo me puse de pie delante de ella y saqué mi pene que de inmediato le apuntó directo a la cara. Ella lo miró golosa, con lujuria, soltó mi cinturón y terminó de abrirme el pantalón que se escurrió y cayó al suelo. Cuando el celular que estaba en un estuche del cinturón golpeó el suelo, se sobresaltó.
– Oye ¿y si alguien nos encuentra? – me preguntó alarmada, agarrando mi pene con una mano y las bolas con la otra.
– No te preocupes – la tranquilicé. Como el jefe, que es tan estricto, viajó ayer y hoy es viernes, les di la tarde libre para que se relajen.
– ¡Muy conveniente! – me dijo sonriendo y metiéndose mi pene en la boca.
No le pude responder. Su forma de chupármelo me dejó sin habla. Escasamente podía respirar entrecortadamente. “¡Carajo! ¡Es una mamadora espectacular!”, pensé. Nunca nadie me lo había mamado en esa forma. Su mano subía y bajaba mientras ella se entretenía con el glande. Lo lamía, lo chupaba y lo succionaba. Lo soltaba y recorría todo el palo con su lengua. Chupaba mis huevas y con su mano acariciaba mi periné. Con la otra mano, me agarraba la nalga y la estrujaba mientras trabajaba con su boca. Sus suaves gemidos me indicaban que se lo estaba gozando. ¡Y yo sí que lo estaba gozando!

Después de casi quince minutos de chuparme y acariciarme el pene y las bolas por todos los lados, como si nunca hubiera visto uno, se dio cuenta que yo estaba a punto de llegar, de manera que se lo sacó de la boca y se puso de pie. Me besó como queriéndome arrancar los dientes. Como si quisiera asegurarse que yo me diera perfecta cuenta que era esa la boca que había estado chupando, lamiendo y succionando mi verga durante un cuanto de hora.
Entretanto, mis manos se metieron debajo de su falda. La tanguita era un hilo dental que dejaba completamente libres sus deliciosas nalgas, las cuales me dediqué a acariciar con fuerza. Luego, mientras una mano se encargaba de ese culo maravilloso, la otra se fue directa a su cuquita que estaba absolutamente empapada. Mientras con una mano me encargaba de su clítoris y su empapada cuca, con la otra busqué y encontré su ojete. Cuando sintió que mis dedos se encargaban de sus huecos se estremeció.
– Métemelo, por favor – rogó jadeante. Quiero que me lo metas…
Me agaché y con las dos manos le quité la tanguita. Aproveché la ocasión para devolverle el favor y mi lengua se dirigió como un misil hacia su cuca. Estaba deliciosa. Húmeda. Con un sabor particular que no había probado en ninguna cuca. Estuve entretenido en su concha unos cinco minutos.
– ¡No aguanto más! – dijo casi gritando. ¡Métemelo o te lo arranco!
– Recuéstate – le dije.

Y se acostó en el sofá con sus piernas abiertas, la falda alrededor de la cintura y la blusita a manera de bufanda. Los ojos vidriosos y las pupilas dilatadas. La visión era maravillosa. La cuca húmeda y las tetas sonrosadas por mis apretones.

Me incliné, y guiando mi pene con una mano, acerqué la cabeza a su cuca, golpeándole los labios externos como quien toca a una puerta pidiendo entrar.
– Adelante, ¡mételo! – ordenó.
Y empecé a meterlo despacio, con cuidado. Ella jadeaba y pedía: “¡Hasta el fondo! ¡Quiero sentirte!” De manera que me dejé ir de un solo jalón y se lo metí hasta la empuñadura.
– ¡Aaaahhhhhh! – gritó, como si le faltara la respiración.

Empecé mi movimiento de mete y saca y rápidamente ella se empezó a mover al compás. Podía sentir las paredes de su vagina en la punta de mi pene. Estaba absolutamente encharcada. Era una delicia. Para no venirme tan pronto, alterné el ritmo varias veces. Ahora rápido, ahora lento. Eso la enloqueció, y si no estoy mal, con el sistemita logré que se viniera unas dos o tres veces.

De pronto sentí que me venía y caí en cuenta que en el afán no me había puesto el condón y se lo dije mientras me retiraba.

Se quitó rápidamente la falda y me dijo:
– Sigue, y cuando vayas a llegar me lo echas en las tetas.
– Vale – le dije por toda respuesta, y la volví a penetrar.

Esta vez el ritmo fue frenético. Le di como loco mientras ella gemía y gritaba con cada embestida. Cuando sentí que me venía, lo saqué, ella lo agarró y terminó de pajearme mientras yo eyaculaba sobre sus tetas y su vientre plano. Hacía años no eyaculaba de esa manera. A ella, eso la excitó tanto que volvió a tener un gran orgasmo, me dijo después.

Cuando terminé, me la volvió a chupar hasta que me la dejó limpia por completo.

– Delicioso – fue todo lo que dijo, mientras se fue para el baño con paso inseguro. Voy a limpiarme. Ya vengo.

Cuando regresó cinco minutos después, yo ya me había vuelto a vestir y estaba arreglando el escritorio para marcharnos. Al fin de cuentas, era viernes y la noche era joven. Ella ya se había vuelto a acomodar la blusa, el sostén y la falda.
– ¿Mis cucos? – preguntó.
– Ya no son tuyos. Ahora me pertenecen y los voy a guardar de recuerdo. – le contesté.
– ¿Cómo? – me preguntó entre sorprendida y cómplice.
– Lo que oíste – le respondí tratando de hacerme el serio y no mirarla para no reírme.
– Muy bien. No hay problema me dijo – evidentemente divertida por la situación. Pero para que te los ganes con merecimientos, me vas a llevar a un sitio a comer, luego a bailar y por último a terminar lo que empezamos aquí ¿estamos?
– O sea, las tres erres – le dije.
– ¿Las tres erres? – preguntó intrigada.
– Rumba, Restaurante, Residencia – le respondí sin inmutarme. Solo que la residencia será la mía, es decir, mi apartamento, ¿te parece?
– Me parece – me respondió, evidentemente complacida por la perspectiva del viernes que le esperaba, cuando sonó su celular.
– Dame un minuto – me dijo mientras cogía el celular y me daba la espalda. Hola, mamá ¿Cómo estás? Sí señora, todavía estoy con Mariana y posiblemente me demoro porque tiene unos primos que llegaron de visita al país y quieren que los llevemos a conocer la ciudad. Sí, mamá, son gente seria y decente. No mamá, son casados y vinieron con las esposas. Vamos a ir los seis. No se, mami. A lo mejor terminemos tomándonos unos tragos en el Atlantis. Sí, mamá el Atlantis, el centro comercial de la ochenta y una con doce. Sí, mami. Ese. Donde compramos tus carteras. Bueno. O.K., mami yo te aviso. Pero no me esperes despierta. Si nos demoramos mucho, me quedo donde Mariana. No, no. No te preocupes. Los primos se están quedando en un hotel. Yo me quedo con Mariana en el diván del estudio. O.K. má. Te llamo. Chao. Besos.
Yo no le había perdido detalle mientras hablaba. La espalda era perfecta y el culo respingón. El pelo, ahora liso, le llegaba a mitad de la espalda y le confería un aspecto súper sexi. Cuando terminó, se volteó y me miro interrogante:
– ¿Qué? ¿Qué tengo? – preguntó mirándose las piernas y alisándose la falda.
– Nada, solo te admiraba. – le respondí. Admiraba tu cuerpazo y la forma tan extraordinaria como manejaste a tu mamá. ¡Mis respetos!
– Ja, ja, ja, ja – se carcajeó. ¡Tocaba! Primero, porque mi adorada madre es muy conservadora y retrógrada y todavía te odia, y segundo, porque luego de lo que pasó aquí, no te me escapas. Así que, caballero, a cumplir lo prometido – me dijo mientras me besaba en la boca y me volvía a agarrar el bulto que empezaba a recuperarse.
– O.K., señorita. Vamos. – le respondí, y salimos de la oficina decididos a tener el mejor viernes que hubiéramos podido tener en años.
Y lo fue. Pero lo que ocurrió esa noche, y el sábado por la mañana será tema de otro capítulo.

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Clara, mi hija, mi novia

Mi lujuria estalló al sentir sus labios comiéndome, tratando de excitarme, la tomé y la degusté toda, fuimos a mi casa y como a una amante la hice gozar y sentir las estrellas, pasamos el resto de la noche y el amanecer explorando cada rincón nuestro, la invadí con mi falo, sentí su sexo en mis labios, se mezclaron cada gota de sudor con cada aliento dejando ver a dos amantes en cortejo

Ese viernes salimos temprano de la oficina Carlo y yo para recoger a Claudio a quien le celebraríamos su despedida de soltero, yo había pasado casi 9 años viviendo en el extranjero después de mi divorcio y a ellos tampoco los había visto desde entonces, poco sabía de sus vidas. A México no vengo muy seguido, ocasionalmente a visitar a mi hija Clara que vivió siempre con su madre, generalmente le pagaba todo para que me fuera visitar desde los 11 años que no separamos.

Finalmente de mis amigos no sabía mucho y decidimos ir a comer y beber unos tragos, hablamos horas y agradecimos a Claudio por participarnos de su boda, las horas pasaban y decidimos continuar en otro lugar decidiendo sin mucha discusión un table dance, fácil y rápido.

Entramos realmente temprano y pudimos ver casi todos los shows, pasadas casi 2 horas, alrededor de las 2:00 am llegaron más chicas para complacencia del auditorio, de todos tipos y entre luces admito haberlas visto bellas a todas, mucha mujer extranjera dando un sabor especial a la velada.

Habíamos encarado a varias chicas y pagado por algunos bailes hasta que cada uno enganchó con alguna y así variando, después de un rato Carlo llegó con una chica preciosa a la cual le dijo que nos bailara, como yo dejaba de hablar con otro no había captado su llegada y mi sorpresa fue abrumante al ver que mi hija era esa chica de cuerpo escultural, no supe que hacer ni ella, ambos guardamos silencio atónitos… de ella sabía que trabajaba por las noche en algún bar pero ni idea de lo que mis ojos presenciaban, los dos nos controlamos afortunadamente y ella me tomó de la mano y dijo – vamos a los privados – nos alejamos entre risas de los amigos que desconocían el momento interno de ambos.

Nos alejamos y un maratón de preguntas de ambos lados relativo al momento: ¿Porque vienes acá papá? ¿Que haces aquí tu? No, contéstame tu. Pero primero explícame que es todo esto…

Nos calmamos y me explicó que si bien ella no se vendía el trabajo no era nada mal pagado y que confiara en ella, realmente le creía pero me dolía que no me hubiera dicho aunque era obvio que se lo reservaría y decidí no guardarle rencor.

Nos abrazamos y prometimos hablarlo después y le pedí que no se acercara a la mesa, aceptó y regresé. Cuando volví a la mesa me dijeron que habían escogido a ella por ser la más bella, no tenían ni idea que era mi hija y tuve que escuchar la forma de referirse de ella en cuanto a sus atributos, la verdad que no tenía como decirles nada, no comenté más y seguimos bebiendo.

Yo continuaba muy turbado y veía desde lejos que mi hija también pero ella estaba obligada a cumplir con su trabajo y desde lejos miré detenidamente lo que hacía, sin ningún morbo, más bien con curiosidad y me di cuenta que era sensual pero tierna a la vez, no se si porque es mi hija pero no tenía el comportamiento tan pícaro del resto de las bailarinas. Me confundí al verla hacer un desnudo total a un tipo, la vi como era tocada y hasta que terminó su sesión tomó su ropa y salió corriendo para que yo no lo viera, se notaba que el acto la había avergonzado.

A media semana después de esto decidí llamarla a su casa, su madre me dijo que no estaba pero tomó mi recado, posteriormente mi hija se comunicó a mi celular y la invité a cenar, rompió en gritos y aceptó preguntándome si no estaba enojado, yo solo le respondí que siempre sería mi beba. Verdaderamente estaba decidido a no hacerla sentir mal pero tratar de persuadirla que ese medio era nocivo, eso pensaba hasta llegar a su casa.

Su madre y ella me recibieron, tomamos un café y Clara fue a por sus cosas, su madre me preguntó si no estaba orgulloso de la hija hermosa y responsable… en cuanto a la belleza no podía ocultar la admiración y trataba de no recordar la imagen desnuda y concentrarme en como estaba vestida pero ero también muy difícil, la nena calzaba unos jeans que no podía ocultar que cualquier hombre con un mínimo de cordura puede caer rendido a sus pies.

Respecto a lo demás sabía que su madre ignoraba cualquier situación de lo contrario me hubiese llamado hasta el Congo si hubiese sido necesario, guardé el secreto y solo respondí afirmativamente. Mi hija bajó y nos marchamos.

Llegamos a cenar a un lindo restaurante muy elegante y le regalé un anillo que compré para ella, le dije que por favor reconsiderara lo que hacía y que no tocaría el tema hasta que ella decidiera, pero esperaría sus opiniones, dio de saltos y gritos y me besó efusivamente por el regalo, de inmediato se acercó el gerente y algunos meseros a felicitarnos y llamaron al trío y nos dedicaron una canción llamada “Somos novios”… creían que le había dado un anillo de compromiso y nos morimos de la risa pero los dejamos terminar la parodia, cierta gente aplaudió y agradecimos igualmente envueltos en la risa de la complicidad.

Terminamos de cenar y me invitó a conocer un bar que frecuenta en sus días libres llegamos a una zona muy recurrida por gente de muy buen nivel en general y nos escurrimos a un bar muy de moda y ordenamos algo de beber. Personalmente me sentía muy cómodo porque recordaba mis momentos de diversión y veía que convivía muy bien con Clara. Ella me contó que seguro nos encontraríamos con amigos suyos que me quería presentar. No tardaron 30 minutos cuando llegaron 2 chicas entre los 20 y 23 años muy hermosas a saludar a mi hija, me presentó como su novio bajo mi total sorpresa y sus amigas no pararon de adularla.

Les parecía muy fashion salir con hombres mayores y empecé a comprender que mi nena no era más una joven pero me uní al momento, la abracé y la besé en la mejilla… sus amigas pidieron un beso en la boca y Clara me dio un pico tierno en los labios, ellas aplaudieron.

Bebimos y reímos un rato largo en el cual la pasé fantástico todo el tiempo, a regresar a dejar a Clara se reía y recordaba la travesura, la regresé realmente tarde por lo que su madre estaba despierta y aprovechó para sermonearme, Clara estaba pasando unos días con su madre ya que se había mudado a otro departamento, por eso ella no sabía a que horas trabajaba nuestra hija, me di cuenta que entre ellas no había muy buena relación como había venido intuyendo hacía tiempo.

Clara se despidió al entrar su madre y me dio las gracias y me pidió que la comprendiera, sonreí y le dije que se quedara tranquila, me miró y nuevamente me dio un beso ligero en los labios pero lo que terminó de confundirme fue que me pidió que la llamara. Era algo raro.

Salí de viaje por una semana y al regresar tenía todavía la cabeza merodeando todo lo que había vivido esa noche pero empezaba a recordar a mi hija como lo hace uno con alguien que le interesa, sin muchos cuestionamientos la llamé como había prometido, respondió y preguntaba donde había estado que la tenía preocupada, que quería verme para estar tranquila, pero yo no podía por mi trabajo, tenía visitas del extranjero y debía cumplir con el protocolo, pero prometí llamarla el fin de semana, solo me dijo que trabajaría hasta tarde.

Salí con los visitantes a cenar y bebimos demasiado al grado de pedirle a mi chofer tiempo extra para no tener que manejar en ese estado, pidieron ir a buscar mujeres pero uno de ellos estaba muy mal y decidí invitarlos al día siguiente, los despedí en el hotel y me regresé con el chófer, pasé a cenar algo y me vino el recuerdo de aquella salida con Clara pues era la misma zona, mil ideas me vinieron a la cabeza y entonces comprendí que algo me estaba pasando con ella, que deseaba verla y estar cerca de ella, vacilé pero el deseo me ganó y pedí me llevaran a aquel sitio donde la vi deleitar a los de mi género. Empezaba a excitarme al saber que mis posibilidades de verla desnuda eran totales, me enfermaba que podía pensar ella pero no podía decirme nada ante la total comprensión de su padre, el momento era ideal.

Llegué solo y ordené una botella, esperé rechazando toda oferta, me había preocupado incluso de vestirme lo más elegante posible y esperé hasta que fuera el turno de Clara, pasaban los minutos y me impacientaba la espera, cuando iba a retirarme después de cuestionar mi amor de padre contra mi morbo y deseo de hombre pero salió finalmente a la pista de baile bajo un seudónimo que me daba el derecho de jugar al incrédulo.

Las luces la cegaron y no fue hasta culminar su acto que pudo bajar de la plataforma y reunirse con los clientes, recorrió el lugar de lado a lado muy segura dirigiéndose hacia mi, se detuvo, me miró y solo me dijo, “estaba segura que vendrías”, me arrojó al sofá y me dedicó uno de eso bailes, el más erótico que una mujer me haya dado sin tocarla, esperaba sus caricias atónitas y mi lujuria estalló al sentir sus labios en los míos comiéndome, tratando de excitarme, la tomé por la cintura y la degusté toda, ella jadeaba y me presumía los encantos con los que se ganaba cada duro.

El resto es casi historia, esa noche la esperé hasta terminar, fuimos a mi casa y como a una amante la hice gozar y sentir las estrellas, pasamos el resto de la noche y el amanecer explorando cada rincón nuestro, la invadí con mi sello de hombre tantas veces pude, probó mi falo, sentí su sexo en mis labios, se mezclaron cada gota de sudor con cada aliento dejando ver a dos amantes en cortejo, deseo y pasión.

La amo, te amo Clara. Tu padre.

Autor: Williamdove

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