mi esposa cristina de calienta vergas con los vendedores

Otra de las aventuras de cristina, fue hace poco, cuando me dijo que había comprado algo de ropa y se la iban a llevar a la casa,

Yo de principio pensé que no podía pasar nada malo, hasta que después de unos minutos de que me dijo eso, salió de la recamara vestida únicamente con una pequeña bata semitransparente, que dejaba ver perfectamente su ropa interior, me le quede viendo algo extrañado y le dije,

– ya estás pensando en estar de puta, verdad., cristina,

Ella solo me sonrió y me dijo,

Read more

Me gusta / No me gusta

Mi equipo de futbol

Me acosté con mi equipo de fútbol favorito, incluidos suplentes, masajista y utilero. No revelaré el nombre del equipo. Detesto los problemas. Solo diré que era un equipo de la capital. Callaré si de la capital del Estado o de la Comunidad. Misterio. Soy una tumba. No diré una palabra más.

Me presento. Me llamo Paloma. Soy madrileña. Físico normal. Suelo pasar desapercibida como una percha en el guardarropa pero, si me lo propongo, triunfo cantidad. Me convierto entonces en rico panal de miel en una convención de osos pardos. Una sabe sacarse partido. Morena. Uno setenta. Cincuenta y ocho kilos. Manos pequeñas y pechos grandes. Ojos verdes y culo redondito. No me he operado de nada. Siempre estoy caliente. Haga lo que haga estoy caliente. Nací así.

Read more

Me gusta / No me gusta

Chica ninfomana

Les voy a contar la historia que me sucedió hace unos años. Tenía una compañera de clases, Tere, que aunque no éramos novios, si nos liábamos muchas veces. Llegamos a final del curso, y la clase organizó una excursión, para irnos un fin de semana al campo. El viaje fue un poco largo, pero al anochecer del viernes ya estábamos en nuestro destino, una llanura junto a un bosque, con nuestras dos grandes tiendas de campaña listas. Con nosotros iban dos maestros, y decidimos que en una se dormían las chicas y en la otra los chicos.

Read more

Me gusta / No me gusta

Fiesta en la playa

Estaba trabajando en la primavera de hace dos años en mi empresa, cuando sucedió el relato que ahora os narro. Tenía un compañero que se llamaba Ramón, y un día en fin de semana me invitó a ir al campo con dos amigas suyas, según él, con esas mujeres podíamos hartarnos allí. Yo tras ver la oferta, acepté, y así pasaron los días hasta que llegó el sábado en el que quedamos.

A la hora acordada y en el sitio convenido, se presentó Ramón con las dos chicas, a las cuales conocía de vista del trabajo. Me las presentó, una se llamaba Esther, guapa, pelirroja con un cuerpazo, mediría alrededor de 1,75 y con medidas colosales, cerca de 105 – 65 – 95. La otra se llamaba Cinta, guapa aunque no como su compañera, un poco más baja, morena, con un cuerpo hermoso, sobre 100 – 60 – 90, bien proporcionado.

Read more

Me gusta / No me gusta