mi esposa cristina de calienta vergas con los vendedores

Otra de las aventuras de cristina, fue hace poco, cuando me dijo que había comprado algo de ropa y se la iban a llevar a la casa,

Yo de principio pensé que no podía pasar nada malo, hasta que después de unos minutos de que me dijo eso, salió de la recamara vestida únicamente con una pequeña bata semitransparente, que dejaba ver perfectamente su ropa interior, me le quede viendo algo extrañado y le dije,

– ya estás pensando en estar de puta, verdad., cristina,

Ella solo me sonrió y me dijo,

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Mi equipo de futbol

Me acosté con mi equipo de fútbol favorito, incluidos suplentes, masajista y utilero. No revelaré el nombre del equipo. Detesto los problemas. Solo diré que era un equipo de la capital. Callaré si de la capital del Estado o de la Comunidad. Misterio. Soy una tumba. No diré una palabra más.

Me presento. Me llamo Paloma. Soy madrileña. Físico normal. Suelo pasar desapercibida como una percha en el guardarropa pero, si me lo propongo, triunfo cantidad. Me convierto entonces en rico panal de miel en una convención de osos pardos. Una sabe sacarse partido. Morena. Uno setenta. Cincuenta y ocho kilos. Manos pequeñas y pechos grandes. Ojos verdes y culo redondito. No me he operado de nada. Siempre estoy caliente. Haga lo que haga estoy caliente. Nací así.

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Chica ninfomana

Les voy a contar la historia que me sucedió hace unos años. Tenía una compañera de clases, Tere, que aunque no éramos novios, si nos liábamos muchas veces. Llegamos a final del curso, y la clase organizó una excursión, para irnos un fin de semana al campo. El viaje fue un poco largo, pero al anochecer del viernes ya estábamos en nuestro destino, una llanura junto a un bosque, con nuestras dos grandes tiendas de campaña listas. Con nosotros iban dos maestros, y decidimos que en una se dormían las chicas y en la otra los chicos.

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Fiesta en la playa

Estaba trabajando en la primavera de hace dos años en mi empresa, cuando sucedió el relato que ahora os narro. Tenía un compañero que se llamaba Ramón, y un día en fin de semana me invitó a ir al campo con dos amigas suyas, según él, con esas mujeres podíamos hartarnos allí. Yo tras ver la oferta, acepté, y así pasaron los días hasta que llegó el sábado en el que quedamos.

A la hora acordada y en el sitio convenido, se presentó Ramón con las dos chicas, a las cuales conocía de vista del trabajo. Me las presentó, una se llamaba Esther, guapa, pelirroja con un cuerpazo, mediría alrededor de 1,75 y con medidas colosales, cerca de 105 – 65 – 95. La otra se llamaba Cinta, guapa aunque no como su compañera, un poco más baja, morena, con un cuerpo hermoso, sobre 100 – 60 – 90, bien proporcionado.

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Crónicas Cornudas II, Elisa me cuenta sus aventuras 1

Parejas liberales, Infidelidad consentida, Hetero, Serie de Relatos. Desde hace algún tiempo comencé un juego sexual con mi esposa Elisa, primero la deje que saliera a divertirse con otros hombres, pero poco a poco fue subiendo de tono, hasta que ella me tomó la medida y ahora se acuesta con quien quiere, déjenme contarles como se dan las cosas

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Nuestra Historia, por David & Kiara Parte II – La fiesta inolvidable

Esta situación que me paso, es lo que afirma, aquel dicho popular, que mejor salen las cosas sin que se planeen, igual fue con el trio que hice con mi marido y un tipo del que nunca supe cómo se llamaba, les voy a contar lo que me paso con mi amiga Marisol, y con consentimiento de mi marido.
Un día habíamos tenido una celebración en la oficina y como no había llevado auto, tome varias copas, no tengo la cabeza débil así que sobradamente aguanto, ese día no fue la excepción, llegando a mi casa me llama Marisol y me dice que si la podía acompañar a una reunión puesto que habían llegado dos amigos de ella del extranjero y ella quería salir con uno de ellos, pero que le pidieron si podía conseguir otra amiga, yo estaba entre indecisa y como no había ya nada que hacer, le dije ok, está bien, casi ni me cambie, me puse un vestido corto(bien encima de la rodilla, a la mitad del muslo más o menos) con sandalias y sin truza pues no me gusta usar, además en la ciudad donde vivo en verano hace un calor terrible, y el no usar la truza me refresca, así que Marisol me llamo y me dijo que bajara pues ya estaban llegando en un auto alquilado, efectivamente baje, y subí al auto ellos estaba adelante y nosotras atrás, fuimos a un lugar un restaurant elegante, a tomar unos tragos y comer algo, pedí un arroz con mariscos, a sabiendas que eso me pone bien excitada, y bueno conversábamos, nos reíamos, a decir verdad los dos estaban bien, mi amiga ya me había dicho cuál era su elección, entonces yo tenía que quedarme con lo que había, y no estaba nada mal, para esto le escribí un mensaje a mi marido diciéndole que estaba con Marisol y que había salido a cenar y tomar unos tragos acompañando a unos amigos de ella, a lo cual él me dijo que estaba bien y que le avise cualquier cosa, el chico que me toco, era blanco, alto, cuerpo bien cuidado y se notaba pícaro y rendidor, además era bailarín, pues nos pusimos a bailar salsa (que era la música que tocaban en ese lugar y a mí me gusta bailar) ustedes saben que la buena salsa se baila pegado, y bueno bailamos pegados varias canciones, no pude evitar sentir tremendo bulto que tenía en la entrepierna, estábamos bastante calenturados a decir verdad, en un alto de las canciones, aprovecho y le escribo a mi marido para decirle que estaba bailando salsa, él sabe cómo soy y me dijo cuidado, yo le dije, “estoy media picada y quizás hoy se tiren a tu mujer”, a lo que el respondió diciendo que seguro era una broma y que estuviera tranquila, no es cierto le dije, luego te cuento más, le respondí, y seguimos bailando, Marisol luego me dice acompáñame al baño, es ahí donde me dice oye, me están diciendo los chicos para ir a su departamento, yo le respondí a Marisol, tu sabes que nos quieren tirar y si vamos fijo va a ser para tirar, ella me dijo, ya pues amiga…por favor, hace mucho tiempo que no tengo intimidad, ya pues…, no le dije yo, ella me dijo bien que quieres te visto que estas que coqueteas con Richard, que así se llamaba mi ocasional amigo, le estas calentando los huevos, y también te gusta, seguro que estas recontra mojada abajo me dijo, a ver le dije, me toque y bueno yo ya sabía que estaba mojada, pero no tanto, era un rio lo que tenía ahí, uy si estoy mojada le dije, ya pues, me dijo, ok, diles que sí, hasta un poco la difícil y diles que sí, ella salió del baño y yo aproveche en escribir un msg. a mi marido para contarle las novedades, confirmado creo que voy a tirar, me das permiso le dije, a lo que respondió, ok procede pero cuídate, gracias mi amor te recompensare, le dije, luego te voy dando detalles le dije, bueno nos fuimos al Dpto., en el auto ni mas esta decir que me tocaron la concha a discreción, menos mal que el Dpto. estaba cerca sino ahí mismo hacia el amor, llegamos al dpto., agradable, pusieron música seguimos tomando, y de pronto Marisol ya no estaba, Richard me dijo lo hacemos acá, yo le dije mejor en la cama, debe estar ocupada como podrás darte cuenta, pero vamos a ver, efectivamente fuimos al cuarto y a Marisol se la estaban tirando y por lo visto muy bien, pero al cama era King Size, así que había mucho espacio, me levante el vestido, me eche en la cama y Richard saco su Verga, de verdad estaba buena, bien mojada, se puso preservativo y empezamos nosotros a tirar, siempre me gusta que me den al filo de la cama, y esta no era la excepción, me empezó a tirar al filo de la cama, piernas al hombro, con unas ganas, luego un perrito, hicimos varias poses, yo me estuve viniendo varias veces, pero este tipo parecía un súper dotado, seguía y seguía embistiéndome, hasta que termino, uff me eche a descansar, mientras Marisol seguía tirando y Richard, se había ido a traer agua para tomar, le envié un msg. a mi marido, “en plena tiradera, no te imaginas esto, chau no puedo escribirte más pues empiezo otra vez”.
Luego de Terminar Marisol, descansamos por un rato, íbamos a empezar y dijeron mejor un cambio, bueno la verdad que a mí me venía bien pues Ernesto me gustaba más que Richard y mientras se la tiraba a Marisol me miraba y yo también lo miraba, en una de esas cuando yo estaba tirada boca arriba, él le hacía un perrito a Marisol, y nuestras miradas se encontraron, el tiraba, yo tiraba, pero queríamos tirar los dos, así, que yo acepte gustosa, empezamos otra vez, esta vez yo lo comencé a cabalgar, cuando me senté sobre su pinga, la verdad que parecía un fierro y me dolió como a una virgen la penetración, que rico dolor, tan es así que pegue un grito, y todos se rieron, pareces una virgen me dijeron, empecé a tirármelo con una fuerza pues sabía que ya no lo vería seguro, y así era mejor, (yo tenía a mi marido y me consentía esto, pero a quien amaba era y es a mi marido) pero le saque el jugo al pobre hombre, le dije hazme un perrito, a la mitad del perrito le saque su leche, algo que nunca falla dicho sea de paso.
Fue una fiesta inolvidable, nunca pensé hacer un intercambio y tirar de esa forma desenfrenada.

David & Kiara

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Una Tarde entretenida con mis compañeros de clase

Antes de nada quería comentar que soy una chica normal bastante guapa según me dicen los chicos, mido 1.65 tengo un culo redondito y unas tetas que sin ser grandes tienen el tamaño justo para que cualquiera las pueda abarcar enteras, aunque lo mas llamativo que tengo es que soy morena con unos ojos azules que hacen que mi mirada hipnotice a los hombres.

Lo que voy a relatar me ocurrió cuando tenia unos 18 años, soy de un pueblo del norte de España, y cuando estudiaba tenia el instituto a unos 15 kilómetros de mi casa por lo que cuando tenia clase por la tarde me quedaba a comer en los alrededores del instituto. Un día como cualquier otro me fui a comer con cinco compañeros de clase que estaban en la misma situación que yo, uno de ellos vivía solo en un piso por que aun era de mas lejos que yo y antes de ir a comer estuvimos tomando unas cervezas y unos vinos, mientras tanto los chicos se metían conmigo y me decían cosas subidas de tono a lo que yo me reía y les seguía las bromas, diré que soy una mujer bastante ardiente y que por aquel entonces aunque tenia novio este estaba trabajando fuera y solo lo veía una vez al mes, por lo que muchas veces me tenia que masturbar cuando llegaba a casa mojada por los comentarios que me hacían los compañeros de clase y de sus roces cada vez que tenían ocasión, notando mas de una vez como sus pollas empezaban a crecer apretadas contra mi culo.

Ese día después de tomar algo nos fuimos a comer a un restaurante donde íbamos siempre, y durante la comida ya algo colocadillos del alcohol continuaron diciéndome cosas subidas de tono y tocándome el culo y las piernas cada vez que tenían ocasión. Así trascurrió la comida entre risas y excitación, yo les notaba el bulto en los pantalones, sobre todo a Martin, uno de los chicos con el que ya había tenido sexo un día que fui a su casa y en la que nos calentamos jugando al strippoker, y en la que acabe desnuda y follada de lo cachonda que me había puesto.

Después de comer los chicos me convencieron para que no fuéramos a clase por la tarde y nos fuéramos a casa de Martín a tomar algo, a lo que accedí debido a la calentura que llevaba encima, estaba deseando follar con alguien.

Ya en el piso nos pusimos a tomar cervezas y chupitos y a charlar de nuestras cosas, como no, ellos acababan siempre hablando de lo mismo, de sexo calentando mas el ambiente, y en una de estas Martín empezó a cogerme de la cintura y a apretarme contra su cuerpo dándome un intenso beso, haciendo que nuestras lenguas empezaran a juguetear mientras él empezaba a amasarme mis tetas y a jugar con mis pezones que estaban duros y tiesos como si quisieran separarse de mi cuerpo. Un escalofrío estaba recorriendo todo mi cuerpo y empecé a acariciar su polla por encima del pantalón, cosa que a él le dio pie a empezar a bajar su mano y a introducirla por debajo de mi falda hasta que llego a mi coñito, que en ese momento estaba encharcado. Separó la goma de las braguitas que llevaba rozándome el clítoris e introduciéndome un dedo en mi vagina, a lo que lance un ligero gemido que hizo que los otros chicos se giraran y miraran para mi con una cara de deseo increíble.

Después de un rato así los demás empezaron a silbar y a pedir que les hiciera un striptease, lo que me resistía en principio, mas para no parecer una puta facilota, que debido a las ganas que tenia que en ese momento eran muchas.

Al poco rato accedí y delante de todos ellos empecé a quitarme la ropa haciéndoles un baile sensual, primero me deshice de un jersey fino que llevaba mientras contorneaba mi cuerpo, después estuve un rato
acariciandome el cuerpo mientras bailaba subiendo ligeramente la falda mientras me daba la vuelta y dejando asomar mi culito delante de todos ellos.

Así continúe un rato después me fui desabrochando la blusa, notando que la excitación tanto en mi como en los demás era cada vez era mayor. A ellos se les marcaban las pollas y en ese momento ya estaban a reventar y empezaban a acariciárselas por encima del pantalón.

Después me comencé a quitar la falda quedando solo con unas medias por la rodilla y un conjunto de braguita y sujetador blanco casi transparente, que dejaba entrever mis tetas y mi coño, y marcando ya en ese momento una manifiesta humedad en mis bragas, en este momento alguno ya no aguantó y se sacó la polla del pantalón comenzado a meneársela delante mía.

Después de esa imagen me apresure a quitarme la ropa interior mientras escuchaba los piropos y silbidos de los chicos, que ya tenían todos las pollas fuera del pantalón y se masturbaban mirándome.

Cuando me quite mis braguitas, que era la ultima prenda que me quedaba. Mi excitación era tal que deseaba comerme todos aquellos miembros duros sin importarme que todos los que estaban allí eran compañeros míos de clase y que al día siguiente seguramente lo contarían haciendo que mi fama de putilla fuera aun mayor, pero continué y después de desnudarme del todo me abalancé sobre la polla que ya conocía, la de Martín, quedándome de rodillas frente a él y dándole el culo a los demás que en ese momento disponían de una imagen que era digna de una película porno, yo con el culo en pompa y mi coño empapado, mientras me metía de un golpe la polla de Martín en la boca, empezando a acariciarle su punta con mi lengua mientras saboreaba el liquido que empezaba a salir de ella.

En ese momento uno de los otros chicos se me acerco por detrás y me empezó a pasar su mano por mi coñito, metiéndome un dedo en el y masturbándome de tal manera que no tarde en lanzar un gemido por el orgasmo que me estaba viniendo.

Ya no aguanta mas y me levante y dándole la espalda a Martín me senté sobre el clavándome su polla hasta los huevos, teniendo delante de mi la imagen de los otros cuatro chicos masturbándose mientra veían como la polla de su amigo entraba y salía de mi coñito y mis tetas se movían rítmicamente.

Después de esto uno de ellos se acerco a mi haciéndome indicaciones de que le cogiera su polla, a lo que rápidamente accedí, comenzando a masturbarlo con tantas ganas que no tardé en acercarlo a mi boca para que se la chupara, cosa que en ese momento hice mientras me venia mi segundo orgasmo.. mamandola en ese momento con tal ganas que no tarde en notar como unos espasmos recorrían su polla y unos chorros de semen empezaban a entrar en mi boca, apretando fuerte los labios empecé a tragármelo, todo cosa que no hacia normalmente pero en ese momento me estaba sabiendo a gloria.

Al momento mi amante me giro y me puso a cuatro patas follándome con fuerza y estremeciéndome a cada embestida. Lo que aprovecharon los demás para acercarse y meterme sus pollas en mi boca, llegando en un momento a tener las pollas de los tres que todavía no se habían corrido delante de mí y alternándolas en mi boca.

Sabia que lo que estaba haciendo era de una puta y que más de uno al día siguiente en clase iba a tratarme como tal intentando follarme en cualquier sitio, pero en ese momento estaba disfrutando de tal manera que me daba igual.

Durante un rato seguimos así mi amante follándome y yo chupando pollas y tragándome las corridas de mis compañeros, que no hacían mas que cogerme de mis tetas y de mi cabeza empujándola para que no dejara de chupar.

Cuando ya llevábamos un rato así Martín se separo, dándome la vuelta invitándome a tragarme su polla para también correrse dentro, teniendo un orgasmo largísimo que hizo que me costase trabajo tragarme toda su corrida que se escapaba por la comisura de los labios.

Debido al cansancio quedamos los seis tumbados ya exhaustos, hasta que después de un rato vi como de nuevo las cinco pollas que tenia delante de mi volvían a crecer y tomar vida, con lo que mi excitación volvió a ser máxima y para que ninguno ese día fuera mas que otros me abrí de piernas y fui invitándoles de uno en uno a que me follaran mientras se la chupaba al siguiente, estaba disfrutando de verdad y me sentía la puta de todos mis compañero, era increíble ser follada por todos notando como me miraban incrédulos ante el espectáculo que le estaba brindando.

Después de unas dos horas follando nos vestimos y nos fuimos cada uno por nuestro lado, aunque tengo que confesar que cuando llegue a casa me tuve que masturbar al pensar en lo sucedido y a partir de aquel día todos los que habían estado conmigo y alguno que se enteró de lo sucedido me trataban de otra manera en el instituto, haciéndome proposiciones para que fuera con ellos o aprovechando cualquier ocasión para meterme mano disimuladamente, cosa que en contra de lo que nunca habría pensado me excitaba y les dejaba hacer, aprovechando yo también para tocarles esas pollas duras que hacían que me mojara y me sintiera muy deseada, aunque nunca volví a tener una tarde tan excitante como aquella.

Espero que os haya gustado, espero vuestros comentarios..

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Mis Dulces Cuernos

MIS DULCES CUERNOS

Por chicomad 13/12/2012

Mis relaciones de pareja han devenido como una sucesión de fracasos a medio plazo a causa de mi mente perversa. Soy un enfermo, incapaz de mantener una relación normal sin estropearla con mis proposiciones indecentes que tarde o temprano me delatan. Disimulo bien mis apetencias al principio, momento en que todo parece ir bien, pero poco a poco voy insinuando fantasías que tarde o temprano exijo, y que finalmente arruinan mi oportunidad de sentar cabeza y formar mi propia familia. Pero no voy a hablar de esas relaciones ahora, sino de las dos durante las cuales acontecieron hechos muy singulares que incrementaron mi adicción por lo escabroso.

Cierto es que desde niño tuve bastante imaginación sexual, y fui precoz no en la experiencia sino en imaginar fantasías perversas. Pero quizá fuera mi tercera novia la que me trastornó en mis tiempos mozos. Recuerdo que cuando empezamos a salir ella se excitaba mucho y con facilidad cuando nos tocábamos. Era virgen y en casi todo lo sexual se inició conmigo. Pero nunca he logrado comprender por qué no volvió a humedecer las bragas como el primer día en que le metí mano debajo de su falda. En poco tiempo era yo quien parecía tener que rogarle sexo, y me costaba mucho conseguir ponerla a cien. Por lo demás la relación era satisfactoria y teníamos plena confianza el uno del otro. A lo largo de nuestra relación, que duró seis años, le fui infiel en dos ocasiones al recurrir a los servicios de prostitutas, buscando experiencias más morbosas  que mi novia jamás tomaría la iniciativa de probar. Pero quién sabe, quizá hubiera hecho yo lo mismo aún sintiéndome satisfecho con ella. Eso sí, si algo puedo decir en honor a la fidelidad es que siempre he sido adicto a todas mis novias, y tengo la certeza de que jamás me cansaría sexualmente de ninguna de ellas. Todas fueron el ingrediente indispensable en mis pensamientos sexuales, y cada vez que rompíamos debían pasar años para dejar de masturbarme pensando en ellas. Hubiera pasado la vida entera con cualquiera de mis novias si alguna hubiera compartido mis inclinaciones sexuales. Mis dos primeras relaciones terminaron simplemente por la distancia y mis obligaciones laborales, nadie tuvo la culpa. Pero esa tercera novia que tuve, la relación más larga que he tenido hasta ahora, fue el detonante de mi perversión, si acaso no iba a convertirme en lo que soy de todos modos más tarde o más temprano.

Todo comenzó una noche en el apartamento de veraneo de mis padres. Allí cada año convivíamos durante algunos días de vacaciones un grupo de amigos. Solíamos pasar una semana entera disfrutando de la playa, cocinando y jugando a las cartas. Una calurosa madrugada mi novia se levantó de la cama como si fuera a ir al baño, pero en un apartamento pequeño no es necesario ver para sentir hacia dónde se dirigen los pasos, y yo que no dormía profundamente noté algo extraño. Los huesos de los dedos de sus pies descalzos daban pequeños chasquidos al andar con sigilo, y al oírla me pareció que se dirigía hacia la sala de estar donde dormía otra pareja. Permanecí inmóvil y agudicé el oído durante lo que me pareció demasiado tiempo. Finalmente sentí que entró en el baño y que usó el lavabo antes de volver a la cama. Yo fingí seguir durmiendo profundamente. Otras noches hizo lo mismo, y cada vez tardaba más en volver, quizá sólo un par de minutos pero a mí me parecían bien largos. Lo más desconcertante es que al día siguiente nunca me contaba qué hacía fuera de la cama por la noche, y yo tampoco se lo preguntaba porque descubrí un sabor agridulce en aquella intriga. Yo aún seguía teniendo plena confianza en ella, pero al mismo tiempo sentía morbo al fantasear sobre qué hacía durante esas visitas a la sala o quizás a la terraza del apartamento. La imaginaba siéndome infiel y me excitaba la idea, aunque en el fondo sabía que sería una experiencia desagradable averiguar que así fuera.

Un fin de semana repetimos la ocasión con los mismos amigos ya casi al final del verano. Pero tuve la locura enfermiza de ocultar unos días antes mi cámara de video en el interior de un altavoz haciendo coincidir el objetivo con el hueco de agudos. También taladré un agujero en una vieja mini cadena de música donde instalé un led infrarrojo. Cuando ideé la artimaña sentí morbo y me masturbé pensando en ello. Pero cuando fui al piso un par de días antes y lo instalé sentí vergüenza y pánico ante la idea de que me pillaran. Comprobé que la imagen grabada en modo nocturno por infrarrojos era nítida y con buena perspectiva respecto al sofá cama. A lo largo de la tarde del viernes que volvimos allí para disfrutar de los últimos días de vacaciones, me acobardé y decidí abandonar la empresa que como idea fantástica estaba bien, pero que en realidad era una tontería arriesgada. Sin embargo una casualidad oportuna hizo que todos bajaran a la calle menos yo a saludar a unos amigos, brindándome la oportunidad de poner en marcha la cámara y en modo lento, lo cual permitía realizar una grabación de cuatro horas y media desde aquel instante. Cuatro horas y media podrían no ser suficientes y era probable que alguien desconectase la mini cadena a la hora de acostarse por la luminosidad de sus leds. Esa noche no pude pegar ojo. Efectivamente mi novia volvió a hacer una incursión nocturna. Miré la hora y comprobé que el momento entraba en el rango de autonomía de la cámara. A la mañana siguiente ya estaba un poco harto de ese asunto, me daba igual el resultado pero quería lo antes posible despejar la duda que me impidió conciliar el sueño. No pude comprobar la cinta hasta la tarde del lunes en la que viajé ciento veinte kilómetros ida y vuelta desde mi vivienda habitual para comprobar la cinta, a riesgo de que no contuviera nada interesante y haber malgastado mi tiempo. Pero angustiosamente descubrí que había funcionado, y digo angustia porque la emoción que sentía mientras pasaba la cinta era demasiado ansiosa. Adelantando la imagen en modo rápido pude ver a la pareja de amigos durmiendo todo el tiempo en la misma postura, ella sobre el costado de cara a la pared y él boca arriba junto al borde del sofá. Casi al final de la grabación apareció de repente mi novia y se agachó en cuclillas junto a él. En ese momento sentí que se me encogió el estómago y que me faltaba oxígeno en la cabeza. Detuve la cinta y salí a la terraza a tomar el aire. Estaba aterrorizado y excitado a la vez. Después de darme unos segundos recuperé el resuello y me apresuré a conectar la cámara al televisor para ver la escena sentado cómodamente en el mismo sofá que había sido el escenario de a saber qué. Rebobiné la cinta hasta justo el momento en que estaba a punto de aparecer en escena mi novia y congelé la imagen. Me bajé los pantalones y calzoncillos hasta medio muslo y comencé a masturbarme. Cuando me convencí a mí mismo de que debía disfrutar de lo que iba a ver, le di al play. Mi novia apareció y se puso en cuclillas con sus piernas desnudas, sólo llevaba bragas y una camiseta. Nuestro amigo reaccionó al instante como si la estuviera esperando y comenzaron a besarse y acariciarse el rostro con dulzura. Me dolió profundamente ese beso. Pero la escena no tardó en volverse obscena, y como si ya lo hubieran hecho antes mi novia con decisión deslizó su mano bajo el pantalón del pijama de su amante y lo masturbó mientras seguía besándolo. Al minuto y con el miembro totalmente expuesto fuera de la ropa, pude ver como el chico tuvo un orgasmo sin mover ni un pelo para no despertar a su pareja. Después de volver a acariciarse con cariño mi novia desapareció de la escena con la misma frescura con la que vino.

No pude pensar en otra cosa durante una semana. Pero lejos de atormentarme me estuve masturbando con más frecuencia de lo acostumbrado, excitado con la visión de mi novia en cuclillas haciendo una paja a un conocido. Después de años haciéndome la misma pregunta he llegado a la conclusión de que estaban bastante enganchados tanto afectiva como físicamente, si no cómo iban a arriesgarse de esa manera pudiendo ser pillados tan fácilmente. Lo que no logro entender es por qué mi novia jamás compartió conmigo ese morbo del que era capaz. Nunca le dije que sabía que me ponía los cuernos, y nuestra relación no parecía estar afectada por dicha circunstancia. Aproximadamente un año después nos separamos por motivos que nada tienen que ver con lo sucedido en aquel apartamento. Es más, desde entonces me hice adicto a la idea de imaginar a mi novia teniendo sexo con otros hombres, y lo peor es que ahora no sé excitarme de otra forma. Cuando empiezo una nueva relación no puedo evitar imaginar este tipo de fantasías con mi nueva pareja, y con el tiempo acabo siempre estropeándolo todo.

Para coronar el colmo de mis experiencias contaré la última y más fuerte, la que me ha convertido en un verdadero enfermo. Hace ya tiempo me trasladé a la capital para trabajar durante algunos años, y allí conocí a una compañera que me tiró los tejos. No me parecía demasiado atractiva pero me dejé llevar y descubrí a la mejor mujer que he tenido jamás. Era muy inteligente y tenía la cabeza bien amueblada, pero algo en su forma de ser había hecho que sus escasas relaciones no duraran más de dos meses. De muy joven fue empollona y un cero a la izquierda para los chicos de su edad. Sus primeras relaciones llegaron tarde y a mi entender carecían de pasión por ser ella de naturaleza poco sexual. Conmigo le fue bien, y a pesar de su escasa experiencia y falta de deseo se comportaba de un modo servicial y satisfactorio en todos los aspectos. Quise desterrar de mi mente mis ideas enfermizas para no estropearlo todo, así  cuidé de no proponerle cosas obscenas. Sé que ella era feliz conmigo. Nuestra relación duró cuatro años, todo un record para ella. Pero una noche me habló de que era consciente de su falta de apetito sexual, y de cómo sus amigas del colegio le decían que era una estrecha. Yo le quité importancia al asunto y le dije que había conocido a otras mujeres como ella, y que me parecía normal. Le hablé de mi sexualidad y le confesé que fantaseaba con casi cualquier cosa perversa que a un hombre se le pueda pasar por la mente, pero no me atreví a darle detalles ni a reconocer que me gustaría ponerlas en práctica. No le hablé de lo mucho que me atraen los pies de una mujer ni de mis aventuras con prostitutas ni de mi curiosidad por el sadomaso, ni las horas que he pasado viendo pornografía, y mucho menos de mi fantasía de verla a ella tocando a otro hombre. Su deseo era descubrir el modo de excitarse más. Ella le achacaba el problema al hecho de que no se sentía guapa. Yo estaba convencido de que su problema era hormonal, y que simplemente no tenía remedio.

Sin embargo sucedió en dos ocasiones que para mi sorpresa se excitó más de la cuenta mientras le metía mano de noche en lugares un poco comprometidos, llegando a ruborizarme con sus gemidos incontrolados y la posibilidad de que alguien nos viera. En varias ocasiones hablamos de ello. Ella no reconocía que sintiera un morbo especial por hacer cosas en lugares públicos, y no quería reconocer que en aquellas ocasiones se había excitado más de lo normal. La animé para que experimentase con cosas nuevas en busca de aquello que pudiera excitarla en mayor medida, y a que intentara superar su vergüenza. Esas conversaciones fueron el detonante de una cadena de insinuaciones por mi parte, y de nuevo volví a las andadas. Poco a poco fui compartiendo mis fantasías con ella, y en su interior fue conociendo mis deseos. Pero nunca tuvo la iniciativa de complacerme en semejantes perversiones, pues me dijo claramente que ello podría alimentar un vicio peligroso. Tuve la suficiente cordura como para no insistir y mis proposiciones nunca llegaron a estropear nuestra relación. Una vez accedió a visitar un club liberal de la capital acordando que iríamos sólo en calidad de curiosos, y así fue. Vimos las instalaciones, nos gustó el ambiente, tomamos unas copas e incluso nos decidimos a hacer el amor en zonas comunes como si fuera la cosa más normal del mundo. Recorrimos todos los rincones y observamos a otras parejas disfrutando del sexo. Mostré interés por un cuarto equipado para el martirio con potro, cruz de San Andrés, columpio, fustas, etc. Al final nos marchamos de allí con la sensación de haber estado en un lugar naturista, sin haber sentido ningún morbo extraordinario. Me hubiera gustado que mi novia tomara la iniciativa de hacer algo más atrevido esa noche.

Un tiempo después tuve que trasladarme a otra ciudad por trabajo, y por la misma obligación ella no pudo venirse a vivir conmigo. La distancia hizo que discutiésemos porque ella hacía más que yo por vernos. No hicimos planes para casarnos o viajar o irnos a vivir juntos, y un día cualquiera dejamos de hablarnos por enfado. La idea de que ella pudiera encontrar a otro hombre comenzó a ser el ingrediente picante de mis momentos de autosatisfacción. La imaginaba con algún extraño en la cama haciendo todas esas cosas que había aprendido conmigo. Ya fantaseaba con esa idea mientras estuvimos juntos, pero ahora que era más probable que así sucediera me excitaba aún más pensar en ello. Después de tiempo sin hablar le envié un detalle por su cumpleaños, y fue entonces cuando descubrí que me guardaba mucho rencor. Se había enojado por mi aparente indiferencia y me reprochó en una carta que le hiciera daño enviándole cosas después de haberla ignorado. Y desde entonces no volvimos a comunicarnos.

El invierno siguiente viajé a la capital también por motivos de trabajo donde me alojé durante una semana. Con el objeto de satisfacer un viejo morbo frustrado, la noche del sábado pagué el servicio de una acompañante para visitar durante tres horas el mismo club liberal al que una vez acudí con mi novia. El ambiente era aún más concurrido que la vez anterior. Nos sentamos a tomar una copa y charlar rodeados de muchas parejas, reímos, entramos en confianza y pactamos lo que intentaríamos practicar en presencia de otros. Mi verdadero deseo era el de participar en alguna orgía con otras parejas, aunque mi acompañante era un poco reacia a sobrepasar ciertos límites si no incrementaba sus honorarios. Pero sin duda la experiencia reina sucedió inesperadamente como si me arrollara un tren en el momento que me giré y descubrí que a mis espaldas estaba mi novia sentada en otra mesa charlando con gente. Debí quedarme muy pálido. ¿Pero cómo era posible? Debió haberme visto y sentí una enorme vergüenza por haberme pillado en aquel lugar con una profesional. Mi ex novia jamás iría a un sitio de esa clase por su propia cuenta, así que supuse que había sido idea del grupo con el que había salido. Tuve que explicar mi situación a mi acompañante quien se portó de maravilla y me tranquilizó. Yo no me atreví a girarme más por si acaso aún no me hubiera visto y así poder marcharme salvando mi reputación. Para averiguar si me había visto le pedí a mi cómplice que la observara a ver si notaba algo. Después de un buen rato de nervios me contó que mi novia charlaba tranquilamente con sus colegas totalmente ajena a nuestra presencia. Le pregunté si alguno de los chicos daba signos de tener relación afectiva con ella, y al parecer no había indicios de ello. ¿Qué demonios hacía en aquel lugar? Conociéndola era imposible que frecuentara un sitio de esa clase, y por tanto concluí por lo observado que estaba de visita, tan solo para tomarse unas copas en un lugar atrevido con sus nuevos amigos. ¡Qué inoportuna casualidad! Ahora mi nueva preocupación era que entre la gente hubiera otros amigos en común que pudieran delatarme. No quise levantarme para no llamar la atención de nadie. Permanecí encogido de hombros y de espaldas a ellos hasta que por fin mi novia se levantó y se fue, probablemente al baño. En ese momento aprovechamos para cambiarnos de sitio y nos escondimos en un reservado. Le expliqué a mi acompañante que era improbable que mi novia pasara a las zonas de sexo, aquellas donde estaba prohibido entrar vestido y donde había que dejar las pertenencias en una taquilla. La joven, Yeni se hacía llamar, opinó que no tenía por qué temer que mi ex novia me descubriese puesto que a ella tampoco le convendría delatarse contando que me había visto en aquel lugar. Yo le dije que no era lo mismo. Muchos jóvenes que viven en la capital al igual que mi novia al menos una vez habrán visitado el club de parejas por simple curiosidad en las noches de copas, mientras que en mi caso mi presencia no podía significar otra cosa que el estar buscando vicio. Si ella hubiera venido acompañada de un solo chico las cosas serían diferentes, es más, la tortilla se daría la vuelta y sería yo quien estaría deseoso de espiarla.

Un buen rato después salimos de nuestro escondite y comprobamos que mi novia y su grupo ya se habían ido. Suspiré y me convencí a mí mismo de que finalmente no me había descubierto, y me pregunté si aquella casualidad había sido algún presagio. Aquel susto podría servirme para no volver a arriesgar mi reputación en sitios públicos, o quizá para no volver a malgastar dinero en favores sexuales. En fin, lo que mejor me venía en ese momento para curarme del susto era un buen orgasmo y marcharme al hostal para darme una ducha caliente y dormir tranquilo.

Pasamos a la zona desnuda y guardamos nuestra ropa en la taquilla, nos enrollamos las toallas facilitadas, yo a la cintura y ella a la altura del pecho trabando un par de preservativos. En la muñeca llevé las llaves con una banda elástica. Nos paseamos por los distintos rincones contemplando cómo follaba la gente. Estaba abarrotado, y los jadeos en el ambiente parecían contagiarse como la risa. Finalmente entramos en la salita equipada para el “bondage” y sadomaso. Quería montármelo allí pero no había nadie, y lo mínimo que esperaba experimentar era que hubiera otra gente mirándome. Le dije a Yeni que antes de buscar un hueco en las camas redondas quería probar alguno de los aparatos de esclavo y ser atado. Me ató de pies y manos a una cruz de madera en la pared donde comenzó a excitarme con caricias hasta zafarme la toalla que cayó al suelo, y entonces comenzó a masturbarme. Le dije que parase porque no iba a aguantar mucho más y quería reservarme. Me soltó y me animó a que probase el columpio para penetrarme con un arnés, pero me negué porque me daba vergüenza que nadie más hiciera cosas parecidas. Además me daba asco el surtido de consoladores y otros utensilios colgados en la pared, incluso aunque tomara la precaución de forrarlos con un preservativo. Le pedí que me atase en el potro y que me masturbara con el pene hacia abajo, como si ordeñara una baca. Me acosté boca abajo sobre la superficie acolchada y dejé colgar mis extremidades para que de nuevo las atara a las patas de madera mediante aquellos brazaletes de cuero negro. Yeni tomó la iniciativa de imitar los clásicos del mundo sadomaso, así que se sirvió de los utensilios que habían expuestos en la pared. Tomó una mordaza de bola y me la abrochó a la nuca con firmeza, juguete que era incómodo llevar porque me obligaba a mantener la boca muy abierta y no podía tragar. Con una fusta comenzó a darme unos leves azotes en las nalgas mientras pude ver cómo fue entrando un grupo de curiosos. Poco podía expresarle a Yeni con la bola en la boca. No alcé la vista para no sentir vergüenza sino que me concentré en lo mío y me dejé llevar. Mientras recibía azotes me sentí ridículo, y más al ver en el suelo frente a mí varios pares de pies observándome. Espero que se contagien y hagan algo, pensé yo, porque como a alguno le de la risa me cortará la libido para toda la noche. Yeni dejó la fusta y comenzó a ordeñarme. Qué sensación más intensa, tanto que se me pasó la timidez de inmediato y me sumergí en el placer. Es más, me quedé mirando los pies de los que me observaban y me excité más aún. Me fijé en los pies femeninos pues me encantan, y me llamaron la atención unos que me eran familiares, se parecían a los pies de mi novia. Hice un esfuerzo con el cuello y alcé la mirada para ver más de aquel cuerpo con la toalla enrollada a la altura del pecho. ¡Y sí que era ella! ¡Dios mío! Y Yeni estirándome el pene ajena a mi situación embarazosa. Me empapé en sudor por la vergüenza que sentí. Cuando el grupo decidió dispersarse por el cuarto para enfrascarse en sus propios juegos, mi novia permaneció delante de mí con un hombre de físico aceptable al que no tenía nada que envidiar y se sentaron en unas banquetas que había junto a la pared. Me miraban como una pareja que ve una película porno en la intimidad del sofá de su casa. Fijé la vista en el suelo y no me atreví a mirarla a la cara en ningún momento. Yeni debió pensar que me había ruborizado con la presencia de curiosos, y no parecía haberse percatado de que una de las chicas que había entrado era la misma que evitamos en el bar puesto que no hizo por soltarme y prosiguió con sus caricias y azotes. Qué ardor se produce en el estómago cuando ves a los pies de tu novia junto a los de un extraño, y más cuando sus piernas se giran hacia él en actitud provocadora expresando un lenguaje erótico corporal que cala hasta la médula. Se estaban metiendo mano. En ese momento se abrió el cielo para mí, porque ahora yo también me convertía en espectador y me avergonzaría menos. Le acarició el pene que abultaba bajo la toalla mientras con la boca le chupó un pezón. Se besaron con lengua muy lentamente y después ella me miró con ojos embelesados. Actuaba como si no me conociera. Jamás la había visto poner esa expresión de embriaguez conmigo. ¿Sobreactuaba para darme celos? Sus toallas se abrieron solas dejando sus cuerpos enteramente desnudos y se masturbaron mutuamente de forma apasionada. Pero por muy tiernos que quisieran ser el uno con el otro, la escena era más bien grotesca porque la mano de mi novia se hacía pequeña sobre aquella enorme polla, y sus meneos no atinaban a recorrer su longitud sin torcerla hacia un lado y hacia otro. Ahora sí había motivo para sentir humillación y envidia, pero a la vez para ponerse a cien. Para manejar bien aquella tranca hacía falta un cursillo. Mientras tanto yo seguía a merced de las artes de Yeni quien de haberme masturbado con rapidez me hubiera llevado al orgasmo irremediablemente de lo sobreexcitado que estaba. Mi novia se disparató y comenzó a pasarse de la raya, se puso de pie y se apresuró a traer de la mano a su macho hasta justo delante de mi cara, y allí se arrodilló y me obligó a ver cómo le hacía una mamada. Se la chupó con ruido y abundante saliva exagerando sus mañas, para fastidiarme diría yo. Yo ya no tenía reparo en mirar con el mismo descaro que ella. Cuando se cansó se puso de pie frente a mí y se inclinó hacia delante apoyando sus manos sobre mis hombros, y le pidió que la follara por detrás. No sentía ningún respeto hacia mí ni hacia Yeni. Se lo pidió tres veces como una desesperada. Frunció el seño y se quejó de dolor cuando el portento empezó a abrirse paso detrás de sus nalgas, pero en nada comenzó gemir como loca con las embestidas, y con ella otras personas de alrededor que se contagiaban. Sus gemidos subieron de tono hasta convertirse en gritos y su aliento cálido refrescaba el sudor de mi frente como expulsado a presión por el pistón que bombeaba a través de su émbolo vaginal. Sus tetas se balanceaban de atrás hacia delante como si fueran a golpearme en la cara. Hija de puta, repetía continuamente para mis adentros. Quería tener el orgasmo de mi vida justo en aquel instante. Dónde estás Yeni, pensé, mastúrbame rápido antes de que esto acabe, por Dios te lo ruego. La irreconocible mujer que tenía delante se desprendió del semental y se apresuró a pedir prestado otro hombre al que se trajo de mano, uno bien corpulento aunque menos dotado. Y delante de mí le ofreció su trasero a él también para que la penetrase al tiempo que chupó otra vez la gran polla sazonada con su propio humor vaginal. Aquello supongo que me dio la condecoración de astado de primera categoría. Me tuvo así durante buen rato, más claro no me lo pudo dejar. Bien la conocía yo, y sabía que ella jamás pudo alcanzar orgasmos vaginales pues que necesitaba del estímulo del clítoris para poder llegar al clímax, así que podía tenerme así hasta el aburrimiento. ¿Pero dónde coño se había metido Yeni? Sentí ansiedad al ver que estaba solo a merced de la suerte. ¿Se habría ido al baño? Cuando mi novia se cansó de estar en aquella postura se separó  y se propuso humillarme de por vida. Escogió un consolador de los que había colgados en la pared, y por la facilidad con que se desarrollaron los hechos que paso a describir supongo que también cogió algún lubricante. Se vino a mi parte trasera y palpó con la yema de sus dedos mi zona virgen en busca del orificio de un solo sentido. Con un dedo arruinó la poca virtud que me quedaba y despertó en mí una sensación increíblemente intensa. Me hizo resoplar por la comisura de los labios y babear el suelo, medio ahogado por la bola que tenía de mordaza bien encajada en la boca. Mis ojos intentaron abandonar las órbitas cuando sacó su dedo y lo sustituyó por la polla de goma. Fue placentero, pero a la vez doloroso cuando me penetraba con más rapidez. Grité, lo juro, grité con total convicción, pues de verdad sentí que me hacía daño. Sacó el juguete de mi culo y me relajé abatido sobre el potro. Vi cómo sus pies descalzos corrían gráciles hacia la pared para dejar el consolador en su sitio, y al alzar la vista pude ver cómo volvía espléndidamente desnuda con otro mayor en las manos. La muy cabrona me lo pasó por delante de los ojos para que pudiera ver lo que me iba a meter por el culo. Dije que no moviendo la cabeza de un lado a otro seriamente preocupado, pero de nada sirvió. A la primera no logró vencer mi esfínter y me hacía daño, así que corrió de nuevo a por el otro más pequeño. Me penetró como al principio, y cuando le pareció oportuno lo sacó para meterme el segundo que esta vez sí que entró. Fue para morirse de un infarto. Quise disfrutar pero el dolor me superaba. El sudor goteaba de mi nariz y mi saliva caía en hilillos de mi mordaza. Después del minuto más largo de mi vida me sacó el consolador, pero antes de que relajara el culo su amigo corpulento me cogió por las caderas y se abrió paso con su carne auténtica infligiéndome un dolor peor aún y más adentro, parecido al dolor de tripa en el bajo vientre. Balbuceé y ahogué mis gritos con la mordaza como un poseso. Mi novia se acercó de nuevo a verme la cara con su amigo del pollón, seguía notablemente excitada, se leía en su rostro. Le hizo una paja delante de mi cara hasta que lo dejó bien armado, y entonces me liberó de la mordaza dejando escapar mis quejidos al compás de las embestidas y un hilo de saliva. Mi mandíbula dormida dolía y no respondía, y mi novia que empuñaba la verga ella misma la llevó hasta mi boca para ahogarme con un glande turgente de un sabor extraño. Seguí babeando para no tragar ninguna secreción. Mi novia me agarró fuertemente del pelo con una mano y siguió haciéndole una paja con la otra como si intentara hacerme tragar la inminente corrida, pero el orgasmo no llegó en aquel momento, fue peor que eso. El hombre sintió placer y comenzó a follarme por la boca. Estaba siendo abusado por dos hombres a la vez. Mis quejidos guturales sobre la punta de su polla debieron causarle gusto y se propasó embistiéndome, pues su glande de vez en cuando llegaba hasta mis amígdalas y me producía arcadas. Me estaba costando respirar, era angustioso, horrible, creí que me iba a ahogar, y el hijo de puta aprovechaba mis arcadas para metérmela mas adentro aún. Sentí miedo y aún así no me atreví a protestar. Mi novia se apartó y cogió un taburete para sentarse a contemplar la escena mientras se masturbaba como poseída. Yo la intuía más que verla, porque los ojos se me llenaban de lágrimas por las arcadas y mi mente se concentraba en controlar la respiración. La mal nacida estaba fuera de sí viendo cómo me follaban dos tíos. La gente atraída por la llamativa escena se agolpó alrededor. Dos hombres ayudaron a mi novia a mantenerse en equilibrio sobre el taburete mientras se masturbaba tensa. Aunque no podía verla bien la imagino como cuando lo hacíamos juntos. Tensaba todos los músculos del cuerpo y ponía los ojos en blanco mientras se frotaba con furia con un tacto y ritmo que yo jamás supe imitar del todo bien para complacerla. Así de tensa solía ponerse cuando su orgasmo que tanto le costaba alcanzar estaba cerca. Pude ver que los que la sostenían le chupaban cada uno un pezón, la estaban ayudando. El largo y profundo lamento que gimió fue la sinfonía más bella que jamás he oído, nos contagió a todos. El corpulento me embistió tan fuerte que rodaba el potro centímetro a centímetro hacia delante hasta que se corrió en mis entrañas tirando de mis caderas hacia sí. Merecía que le cortara el cuello por no tomar precauciones. El bien dotado con el puño me tiró del pelo y mantuvo mi cara levantada mientras se masturbaba ansiosamente. Unas manos femeninas lo abrazaban desde su espalda y lo ayudaron a correrse estimulando sus pezones con la yema de los dedos. Sentí el calor y el sonido de los impactos de sus fuertes y numerosos chorros de semen en mi cara y en mi lengua. Uno me llegó al ojo y me ardió bastante. Era evidente que la pandilla se conocía y estaban de acuerdo con mi novia. De hecho dos más vinieron a correrse en mi cara ante su mirada ya risueña y satisfecha, y puede que hasta compadecida. Yo no dije ni media. Ninguno me tocó, simplemente se lo montaban con sus parejas y venían a eyacular sobre mí.

Se marcharon todos a la vez, y una de las chicas me dijo dulcemente al oído que no me moviera, que en seguida volvería con una toalla para limpiarme. Cuando volvió me liberó de las correas y me ayudó. Tuve que moverme lentamente porque tenía los miembros demasiado dormidos como para mantenerme en pie. Qué tal, me preguntó, ¿Te gustó? Le dije que lo pasé mal porque me ahogaba, pero que había sido la experiencia más excitante de mi vida. ¿Eres amiga de Lourdes? Me dijo que ella y su pareja habían conocido al grupo en el club y que se reunían allí de vez en cuando. Le pregunté si sabía que yo había sido novio de Lourdes, y me contestó que sí, que mi ex me había visto cuando estaban tomando copas y que en seguida les puso al corriente de la situación. Le pregunté si sabía a dónde había ido la amiga que me acompañaba. Me preguntó si era mi novia y yo le dije que no. Yeni se había marchado, quizá porque realmente había reconocido a mi novia en el momento que se tomó la libertad de humillarme con toda frescura. Quizá dedujera que yo había encontrado un pasatiempos más excitante y decidió dejarme solo. Quizá no quiso ser partícipe de la orgía y no era el momento de darme explicaciones. Quizá el tiempo se agotaba y decidió marcharse. Te pido un inmenso favor, le dije, estoy loco por tener mi orgasmo, y para mí lo más grande sería que Lourdes me lo proporcionara. Se sonrió. Le dije que no quería inmiscuirme en su vida, que la esperaría atado en la cruz si era preciso, y nada más. Se lo diré, me dijo. Yo mismo me ataré, y si accede, ven tú antes, por favor, y átame la mano que me quede libre.

Esperé en la cruz unos diez minutos hasta que no pude aguantar más la postura. Esperé otro tanto sentado y finalmente la busqué por todos los rincones. Jamás la he vuelto a ver. El ambiente decayó, y yo me fui al hostal con el culo dolorido para ducharme y masturbarme pensando en Lourdes.

Meses después me hice la prueba del sida para descartar que hubiera contraído la enfermedad, estaba limpio. Desde entonces ya sólo me excita lo escabroso. Siento un deseo irrefrenable de que mi pareja me sea infiel, tanto si es de manera consentida como si no. Pero es imposible que eso suceda y que me pueda beneficiar de ello. Es imposible encontrar a una mujer que comprenda y comparta estas inclinaciones, y sólo puedo arruinar toda posibilidad de por fin sentar cabeza y cómo no, formar mi propia familia.

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Los amigos de mi novio, mis amantes

Hola amigos les quiero relatar algo que me pasó.
Todo empezó así, les dije a unos amigos que me ayudaran a elegir ropa sexy para mi novio… En el Apartamento de uno de ellos, entré al cuarto y salí con el primero… Era un negligee negro y con mis tacones de puntas, lo modelé, el segundo fue un brasier top y un hilo semi transparente, el 3 salí desnuda, y por último usé uno blanco… Uno de mis amigos se acercó y me rompió ese último, me dijo que mejor me veía desnuda; los otros 3 quedaron de acuerdo y me senté a sus lados… Luis, José, Franco y Marcos estaban ya necesitados, me dijeron que tenía un buen cuerpo, me elogiaron y yo ay chicos qué lindos, gracias… Cuando les dije que me iría a vestir, José me dijo que ya va, quería detallarme bien y yo dale, pero rápido sí?, y él, claro Annie… Se acercó y me beso un seno, yo me paré y me fui al cuarto.
En eso entra Marcos y me agarra por detrás, me abraza y me besa en el cuello y yo qué haces?, y él solo me divierto un rato, agarra me carga y me lleva a la cama, me acuesta, me abre las piernas y empieza a comerme la cuca, y yo le decía que no lo hiciera, que no quería eso y menos con los otros afuera (obvio si lo quería, pero nunca hay que pasar por zorra tan rápido jejejeje), y él shhh déjate llevar, y metía su lengua dentro de mí y jugaba con sus dedos dentro de mi vagina y culo… En eso entra Franco y dice, empezaste sin mí? Qué bárbaro eres Marcos, él agarró su pene y me lo llevó a la boca, en eso entra Luis y me empieza a manosear y besar mis senos, ya estaba hiper excitada, cuando José entra le agarro el pene y se lo masturbo, así duramos un rato y sí que tuve varios orgasmo así.
José se acuesta y me monto sobre él, Franco se acomoda atrás y me empiezan a coger duro los dos, joder que cosa más rica, agarré los penes de Marcos y Luis y empecé a masturbarlos y chuparlos cuando podía, me decían puta, zorra, perra y yo denme más duro, no paren, háganme llorar, y así fue… Esas embestidas eran salvajes; Luis quería meterlo, pero ni Franco ni José querían salirse, así que se ubicó detrás y lo metió por mi culo, grité en ese momento, quería que lo sacara, pero José me agarró por las muñecas y no pude, estaba siendo dominada, entonces Marcos me metió de nuevo su pene en la boca y no podía ni gritar, se me salieron las lágrimas, pero ya después empecé a disfrutar la cogida, uno por mi vagina, dos por mi culo y uno en mi boca… Qué rico, los muy putos me dieron duro, ese día me llenaron de leche por todos mis lados, me sentía fuera de este mundo, me ardía el culo… Duramos como 4 horas cogiendo, se turnaban, llegó un momento en que ya no sabía cual pene mamaba, ni cuales estaban dentro de mi vagina o culo, perdí la noción del tiempo, solo quería sexo.
Como José y Luis se tenían que ir, los acompañé hasta la puerta del apartamento, desnuda obvio, les di un beso a cada uno y los vi marchar, en eso el vecino de mi amigo, vio todo y yo lo saludé y le pregunté que si podía hacer algo por él, crucé hasta su casa y aún con la puerta abierta de ambos lados, me agaché y comencé a comerme ese pene, le hice una rusa y el vecino andaba por las nubes, le volví a chupar el pene hasta que acabó en mi boca, me puse de pie y crucé de nuevo al apartamento de mi amigo.
Cuando entro Franco y Marcos estaban en la sala y me preguntaron que dónde estaba y yo les dije que chupándole el pene al vecino, ambos se rieron y me dijeron si eres perra y yo les pregunté, quién ahora por mi culo? Marcos dijo yo, me subí sobre Franco por mi vagina, y Marcos me clavó por mi culo, y yo gritaba de placer, de verdad sentía el placer a flor de piel, ese día perdí la cuenta de los orgasmos… Marcos se tuvo que ir, y quedamos dos.
Ese día amanecí con Franco, cogimos en todos lados, el apartamento nos quedó tan chico, que salimos al pasillo, si nos vieron o no, no sé, estaba entregada totalmente y solo quería diversión… Franco me mordía, me daba nalgadas, me llamaba perra, puta y yo sí papi, soy todo eso pero cógeme más duro, hazlo, dame más duro, soy tu perra, ando en celos.
Amaneció y cuando me iba, me encontré con el vecinito, lo saludé y le pregunté que si andaba solo allí, y él sí, por qué? Entonces le dije que me dejó con ganas, que se lo chupé y él no me calmó, entonces le dije que su deber era calmar mis ganas, entonces entré a su apartamento y me bajé el hilo (que por cierto, lo dejé allí jejeje), fui hasta el sofá y me coloqué de espalda levantando la cola y abriendo las piernas para que él decidiera por donde meter su pene, él se llegó hasta donde estaba y de una, me clavo su pene por mi vagina, se turnaba entre mi culo y vagina, me daba nalgadas y yo gozando, disfrutando, llegué varias veces y él aún no, tenía resistencia, hasta que él me cambió de posición y me puso a chiparselo y llegó en mi boca, cosa que para mí mejor, estaba desayunando jejejeje.
Ya de camino a casa, agarro un taxi, estaba cansada y con sueño, pero el taxi se accidentó y tuve que agarrar una buseta, que para suerte o mala suerte la mía, yo era la única mujer y me senté al fondo, en eso se monta un señor y se sienta al lado mío, y comienza a tocarme, al ver que no lo detengo, sigue tocándome, como no tenía ropa interior, aprovechó a meterme dedos y masturbarme, cuando llego, él se lleva sus dedos a la boca y luego me dice, huy qué rico, ahora es tu turno, yo le dije, no te pedí que lo hicieras y él, lo sé, pero eres tan perra que lo harás, así que chupamelo y yo así nos verán, lo arrimé hacia la ventana y el puesto de adelante nos cubría y yo me coloqué entre sus piernas y empecé a comerme su pene, ese era el pene, como me gusta, grande y grueso… Llegó en mi boca y me tragué todo, le dije que ya no podía más, grité en la parada, me bajé, llegué a mi casa, me di un baño y dormí como hasta las 4pm…
Ah otra cosa, Marcos, Franco, Luis y José, son amigos de mi novio jejejeje… Kisses :*
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Cógelo

CÓGELO

Jose se situó tras su mujer, que ya estaba recostada sobre su lado izquierdo. Con la mano derecha le abrió ligeramente las piernas, lo suficiente para colocar el erecto pene entre los muslos de ella, en contacto directo con sus labios vaginales. Inmediatamente comenzó un movimiento similar al de la penetración para que ambos sexos se rozaran, mezclándose los jugos de ella con el líquido pre-seminal de él. Laura cerró los ojos mientras sus caderas iniciaron un baile que permitía adivinar su creciente excitación, alimentada por las caricias que su marido le estaba brindando con la mano derecha, directamente dirigida hacia el clítoris. Acercó los labios al cuello de Laura, regalándole un cálido beso con un ligero mordisco sin detener sus movimientos pélvicos. Ella se giró para devolvérselo, esta vez boca con boca, lengua con lengua.
El pene de Jose resbalaba con total facilidad sobre el sexo de su mujer, recorriéndolo con toda su longitud y centrando el glande sobre el clítoris de ella, libre desde que desplazó la mano hasta el pecho derecho de Laura. Ella, sin poder resistirlo más, abrió ligeramente sus piernas, y con un pequeño golpe de caderas, introdujo el miembro en su vagina con total facilidad. Jose mantuvo sus movimientos aunque dándoles un plus de profundidad desde ese momento, mientras agarraba entre sus dedos el duro pezón que denotaba también la irrefrenable excitación de su pareja. Tras unos minutos de vaivén, caricias y besos, Laura giró su cabeza hacia Jose, y susurrando con la voz entrecortada, pronunció tan sólo una palabra:
-“cógelo”.
Él ya sabía a lo que se refería, y emulándola, se giró hacia la mesilla de su lado de la cama, de donde tomó un consolador, compañero habitual de sus juegos nocturnos. El tamaño era considerable, mayor aun que el del pene de Jose, simulando además perfectamente las formas, el color y el tacto de uno real. Jose se lo cedió a Laura, a la que le faltó tiempo para llevárselo a la boca. Sabía lo que a su marido le excitaba mirarla mientras jugaba con él, lamiendo con su lengua cada pliegue, cada detalle, bajando hasta los testículos y ascendiendo hasta el glande. Jose le había comentado en más de una ocasión, medio en serio, medio en broma, que si se tratara de un pene real, el propietario de la herramienta se habría corrido con mucha rapidez, víctima del excelente trabajo de Laura.
Ella cerraba los ojos imaginándose lo excitante que supondría disponer de dos varones en exclusiva, aunque nunca se lo había dicho abiertamente a su marido, pues su educación y su pudor se lo impedían. Tras brindar un exhaustivo trabajo al invitado virtual, extrajo el pene de su boca y lo dirigió hacia la vagina, la cuál, desde el nacimiento de sus hijos, había alcanzado una flexibilidad tal que le permitía unas hazañas dignas de la mejor actriz porno. Jose le facilitó el trabajo acompasando sus movimientos con los de la mano de su mujer que empuñaba el dildo, hasta que finalmente ambos apéndices entraron simultáneamente en el sexo de Laura. Poco a poco, Laura introdujo el enorme pene hasta que los testículos chocaron contra su pubis, a la vez que con su mano derecha empujaba el culo de su marido invitándolo a que hiciera lo mismo con su pene. Una vez más, ella alcanzó una sensación de plenitud, se sentía totalmente llena, completa, abandonada al placer, tan fuera de control, tan excitada que a pesar de su habitual discreción, los jadeos dejaron paso a gemidos de placer y sus caderas comenzaron a moverse con verdadera violencia. Jose acercó la boca al oído de su mujer, y sin dejar de penetrarla, le habló entrecortadamente:
-“sabes que… necesitas dos… pollas para ti… lo sabes; dos hombres… dentro de ti…”
Estas palabras fueron el detonante para que Laura estallara en un sonoro orgasmo, mientras en su cabeza bullían multitud de imágenes entremezcladas, destacando entre todas las de ella misma siendo penetrada por dos hombres al mismo tiempo…
Jose regresaba del baño tras darse una ducha y volvió a tumbarse junto a su mujer. Mientras le acariciaba con suavidad el monte de Venus, le habló:
– “Te excita pensar en que te estamos follando dos hombres, no digas que no…”
– “No le des más vueltas, eso no va a pasar nunca.” –contestó ella, con una mueca de desagrado.
– “Pues no sé por qué no” –respondió él- “A mí me encanta verte disfrutar”.
– “Es simplemente una fantasía tuya y nada más” –mintió-, “y en eso se quedará. No voy a meter a otro hombre en nuestra cama te pongas como te pongas.”
– “Pues cada vez que tienes las dos dentro te vuelves loca, y cuando te digo que necesitas dos hombres, siempre te corres a lo bestia”-insistió Jose riendo. “Imagínatelo con un tío cachas y guapo, como Brad Pitt, con unos buenos abdominales de esos que parecen pintados… ¿A que entonces no podrías negarte?”.
– “Pero como un tío así no se fijaría en mí, se acabó la historia” –sentenció, dando la conversación por finalizada mientras se giraba dando la espalda a su marido.
– “¡¡Ajajá!! –exclamó triunfante Jose-. “En ese caso sí que aceptarías, ¿eh?”
– “Es tarde, Jose, tengo sueño” –contestó cortante, aunque en el fondo sabía que su marido tenía razón; y de hecho sería bastante menos exigente a la hora de elegir al “partenaire”, pero no podía admitirlo, pues temía lo que podría llegar a suceder en ese caso.

Laura sobrepasaba por poco los 40, aunque aparentaba menos edad. Más bien bajita y perfectamente proporcionada, sus pechos no desentonaban con el resto de su persona. Su culo, algo respingón, le encantaba a su marido, que lo halagaba sin mesura sobre todo cuando le hacía el amor boca abajo: “es tan acogedor…” –le solía decir, y eso a ella le llenaba de satisfacción. Pero como todas las mujeres, y a pesar de los elogios y del amor de su marido, Laura era insegura, y esa inseguridad era la que alimentaba su excesivo pudor a la hora de intentar alguna nueva experiencia en lo que a sexo se refiere. Jose llevaba tiempo insinuando la posibilidad de incorporar un invitado alguna vez a sus juegos amorosos, y aunque Laura se había negado tajantemente, poco a poco su resistencia disminuía a medida que Jose insistía. No obstante, él nunca había obtenido de ella algo diferente a un “no”…
Jose estaba totalmente enamorado de su mujer, pero no podía evitar el excitarse pensando en verla gozar con dos hombres a su disposición. Algunos años mayor que Laura, con el paso de los años su aspecto había mejorado, pues practicaba deporte habitualmente y cuidaba su alimentación. No cometía excesos (casi nunca…), y aunque le seguían sobrando algunos kilos, su aspecto era “pasable”, como a él mismo le gustaba decir. No podía lucir un cuerpo musculoso ni mucho menos, pero su mujer lo quería y eso era suficiente para él.
Llevaban casi 20 años de matrimonio, con 2 hijos que no habían dejado apenas rastro en la figura de Laura, de lo cuál se vanagloriaba Jose, orgulloso del esbelto aspecto de su mujer, la cuál seguía siendo atractiva y apetecible.
Su vida sexual era satisfactoria para ambos, pues aunque no se pudiera decir que eran unos atletas sexuales, sí solían practicar diferentes posturas y explorar “distintas posibilidades”. Para ello recurrían habitualmente a todo tipo de “juguetes” que introducían algo de “picante” y evitaban en lo posible la monotonía en su relación. A pesar de esto, Jose no dejaba de fantasear con realizar un trío con su mujer y un invitado o invitada. Puestos a elegir prefería lo primero, pues su prioridad era que Laura fuera el centro de atención en lugar de serlo él mismo, aunque no estaba muy seguro de cómo se comportaría su pareja ante la presencia de otra mujer en la cama…En alguna ocasión había interpelado a Laura sobre su preferencia en el caso de un hipotético “menage a trois”, y a pesar de poner siempre el “no” por delante, consiguió sonsacarle su inclinación ante una persona de su mismo sexo. Jose estaba seguro de que la respuesta no era sincera, y que si decía eso era porque sabía que era una opción menos probable de hacerse realidad y además, mucho más “light”, demostrando de nuevo el pudor que en este asunto la dominaba.
El verano transcurría sin muchas novedades, esperando que llegaran fechas elegidas por la familia para tomar sus más que merecidas y deseadas vacaciones, aunque en esta ocasión tenían un componente distinto, ya que por primera vez iban a desplazarse sin sus hijos. Los padres de ella les habían pedido quedarse algunos días con los niños pues no los veían con demasiada frecuencia, y en esta ocasión habían tenido que acceder a dicha petición.
Repetirían destino: un apartamento en una urbanización del sur de España que disponía de piscina, pistas de tenis y la playa a un paso, un lugar perfecto para descansar, desconectar y cargar las pilas, aunque la falta de los niños presentaba un escenario diferente.
Y por fin llegó el día “D”. Aunque iban a echar de menos a sus hijos, por otro lado pensaban que iban a poder disfrutar de una libertad de la que hacía mucho tiempo que no gozaban. Jose pretendía sacar de noche a su mujer a algunas terrazas que ofrecían música en directo, algo que a ambos les encantaba; además, podría mejorar su tenis acudiendo a las clases que se impartían en la propia urbanización. Por otro lado, Laura disfrutaba enormemente de la piscina y de sus templadas aguas, de los ratos que pasaría con un buen libro tumbada sobre una hamaca a la sombra de algún sauce rodeada del frescor del césped, y también de alguna que otra cerveza helada y un aperitivo en la compañía de su marido.

-“¡Laura, me voy a comprar el periódico y luego a clase de tenis!” –gritó Jose desde la puerta de la calle.
-“¡Vale, estaré en la piscina!” –contestó ella desde el baño mientras se ajustaba uno de sus nuevos bañadores ante el espejo. Llevaban varios días de vacaciones en los que ya se habían adaptado a la nueva rutina. Jose se había inscrito un año más a las clases de tenis que se impartían en el complejo, y ella bajaba a la piscina hasta que su marido regresaba. Comían en algún restaurante tras tomar un aperitivo, después siesta, paseo por la playa en la tarde y cena y concierto por la noche aderezado por unas cuantas copas, no muchas, pues regresaban a su estancia donde hacían el amor apasionadamente.
Una vez dio la aprobación a su aspecto, Laura cogió su bolso, el libro que estaba leyendo, un refresco del frigorífico y salió hacia los jardines que rodeaban la piscina buscando una sombra acogedora. Se tumbó en una hamaca cerca de una de las duchas, y tras colocar la toalla, se tumbó cómodamente. Abrió el bote y procedió a continuar con la lectura cuando el ruido de la ducha le llamó la atención. Un hombre que acababa de salir de la piscina se duchaba con energía, y Laura, tras echarle un vistazo de arriba a abajo, se sorprendió a sí misma admirando sus trabajados pectorales y abdominales.
-“Vaya pedazo de hombre” –pensó.-“Qué músculos, y encima es atractivo…”
Y siguió observando cómo una vez terminó, tomó una toalla y una bolsa de tenis y salió de la piscina camino de las canchas.
Se sonrió mientras se imaginaba diciéndole a su marido: -“quiero a éste”.

-“Jose, devuélveme con globos defensivos mis smatchs”- gritó David desde el otro lado de la pista mientras golpeaba la bola con fuerza. Jose devolvió la misma siguiendo las instrucciones de su monitor, y cuando éste iba a golpearla de nuevo, retrocedió un par de pasos con tan mala suerte que pisó otra bola descarriada torciéndose el tobillo, cayendo a la tierra batida con estrépito. Un grito de dolor advirtió a Jose de que no se trataba de un mero incidente, así que corrió rápidamente a atender a David. Lo ayudó a incorporarse y ambos comprobaron que apenas podía apoyar su pie izquierdo. Se dirigieron fuera de la pista hacia unos bancos, y tras hacer que David se sentara le examinó el pie con detenimiento.
-“Parece que es sólo una fuerte torcedura, Hay que poner hielo lo antes posible” –afirmó Jose.
-“Pues en el botiquín no hay hielo, me temo” –contestó David con evidentes signos de dolor.
-“Vamos a mi apartamento. Está muy cerca y tengo gel en el congelador. Te lo pones un rato y verás como esta tarde estarás casi bien ¡Venga, arriba con cuidado!” –ordenó Jose ayudando a David a incorporarse.
Recorrieron en pocos minutos el trayecto con David apoyándose en el hombro de Jose, y al llegar, le sugirió que se tumbara en el sofá-cama con el pie en alto.
-“Espera, que me quito esto porque si no lo voy a manchar todo con la tierra batida” –comentó David, haciendo alusión a su camiseta y pantalón teñidos de color arcilla.
-“Vale. Toma el gel, póntelo en el pie mientras voy a recoger el equipo. Ahora vengo.” –respondió Jose a la vez que salía por la puerta, dejando a David tumbado sobre el sofá vestido tan solo con sus “boxers”.

Laura se levantó de la hamaca fastidiada. Una estúpida avispa merodeaba cerca de ella cuando estaba bebiendo un trago del refresco, asustándola y cayendo parte del mismo sobre su bañador. Decidió subir a cambiarse rápidamente sin recoger nada más, así que se dirigió hacia el apartamento. Abrió la puerta con la llave mientras ya se iba soltando los tirantes del bañador para ganar tiempo: había dejado todas sus cosas en la piscina y quería regresar lo antes posible. Dejó caer la prenda quedando totalmente desnuda y se encaminó al dormitorio en busca de otro bañador pasando por el saloncito. Se quedó absolutamente petrificada cuando vio al hombre de la ducha tumbado en su sofá. No pudo siquiera reaccionar tapando su desnudez; sus ojos no podían apartarse de los abdominales del intruso, aunque si pudo percatarse del desmesurado bulto que crecía preso por la tela de los boxers…
Y es que David, a su vez, también se quedó muy sorprendido, pues al oír la puerta pensó que Jose ya había regresado, y lo que vio fue a una mujer absolutamente desnuda frente a él. No pronunció palabra alguna; su única reacción fue la considerable erección que experimentó el pene con el que la naturaleza le había dotado. Y así pareció que el tiempo se detuvo hasta que ambos se sobresaltaron al escuchar a Jose hablar tras ellos: -“vaya, veo que ya os conocéis…” La aparición de su marido hizo reaccionar a Laura, que tras una mirada de pánico corrió hacia el baño cerrando la puerta tras de sí.

– “¡Pero es que me da mucha vergüenza, me ha visto totalmente desnuda!” –contestó Laura.
– “¿Pero tú te has fijado bien?, Bueno, qué tontería, ya me di cuenta de que sí…” –afirmó Jose tras su pregunta- “David es un castigador, las tiene a todas locas, habrá visto a miles de mujeres desnudas. No sé qué problema tienes con que nos haya invitado a ir al concierto de esta noche. El hombre está agradecido por haberlo atendido tras su caída; nos sentamos un rato, tomamos una copa y nos volvemos si tú quieres.” –intentó convencerla Jose.
– “Jose, de verdad, ve tú si quieres. Yo prefiero quedarme en casa esperándote, es muy violento para mí…¡¡Por favor, no me hagas ir!!” –casi suplicó Laura.
– “De acuerdo” –aceptó Jose- “Te disculparé, aunque creo que sabrá por qué no has querido ir. Intentaré no llegar demasiado tarde, ya sabes…” –sonrió a su mujer guiñándole un ojo con complicidad.
– “Gracias, cariño”- respondió Laura con una sonrisa; se acercó a su marido para darle un cálido abrazo susurrándole –“Te estaré esperando…”

Laura se dispuso a acomodarse en el sofá del saloncito, y decidió servirse una copa de vino y encender el portátil de su marido para navegar un rato. Mientras accedía a su página de “Facebook”, volvió a su memoria la embarazosa situación acontecida en la mañana, y sin darse cuenta se ruborizó. Sentía una extraña sensación en la que se mezclaban por igual la vergüenza y la excitación, pues no podía por menos que recordar el esculpido cuerpo de David y la reacción de éste ante su desnudez. Se sirvió otra copa de vino, y se dejó vencer por la calidez que experimentó en su rostro y en su sexo; minimizó su “Facebook”, abrió “Google” y tecleó “relatos de sexo”. Ante ella aparecieron numerosos resultados. Decidió “pinchar” la primera página, y tras investigar durante unos minutos acabó en uno cuyo comienzo le pareció interesante…
Entre los recuerdos del día, el vino y la lectura del relato, Laura entró en un estado de excitación tal que decidió mandarle un mensaje de móvil a su marido: “Cógelo…” Una vez pulsó “enviar”, se desnudó y se metió en la cama con el portátil leyendo otro relato esperando que Jose regresara pronto, pues de lo contrario, algo tendría que hacer.

Jose estaba sentado en una mesa disfrutando de su tercera cerveza en compañía de David, muy recuperado de la lesión gracias a la ayuda de su alumno. Ambos escuchaban entusiasmados una banda de versiones que sonaba realmente bien, cuando la vibración de su teléfono le advirtió de la entrada de un mensaje. Lo sacó del bolsillo del pantalón mientras David lo observaba intrigado, más aun al percibir el gesto de sorpresa de su acompañante.
-“Espero que no sean malas noticias” –comentó.
-“No, no; no es eso, es de mi mujer…” –respondió Jose.
-“¿Qué pasa, que no se fía de mí?- ironizó David entre risas.
Jose se quedó en silencio releyendo una y otra vez más el escueto mensaje… “Cógelo…”. Su mente empezó a bullir descontroladamente, alzó su mirada hacia su acompañante, se inclinó sobre la mesa y habló con voz queda: -“David, quiero comentarte una cosa…”

No había transcurrido mucho tiempo cuando Laura sintió cómo se abría la puerta de la calle. Cerró el portátil y se tapó con la sábana hasta el cuello con la vista fija en la entrada del dormitorio. A los pocos segundos apareció su marido en el umbral desabrochándose los botones de sus jeans mientras miraba con ojos de deseo a su esposa que yacía sobre la cama, y que segundos después levantaba la sábana dejando al descubierto su total desnudez. A partir de ese momento, ambos desataron sus anhelos reprimidos durante todo el día, sumergiéndose en una coreografía de caricias, besos y pasión, adoptando diferentes posturas y dándose placer mutuamente con la mayor generosidad, demostrándose todo el amor que sentían el uno al otro. Finalmente, Laura se recostó sobre su costado izquierdo, y Jose, situándose tras ella, comenzó a abrirse paso hasta el sexo de su mujer, el cuál estaba totalmente lubricado y receptivo. Introdujo su pene con facilidad, mientras que con su boca chupaba y lamía el pezón derecho de Laura. Ella, a su vez, movía las caderas, golpeando sus glúteos contra la pelvis de su marido.
Entonces Laura pronunció la palabra mágica:
-“Cógelo…”–, reclamando con ella sentirse totalmente plena, inundada, invadida, extasiada.
-“El pene de David debe ser tan grande como éste”- afirmó Jose acercando el juguete hacia al sexo de su mujer. -¿No crees? –interpeló. Laura, con los ojos cerrados, comenzó a gemir por toda respuesta, pero Jose insistía: -“¿No te gustaría que fuera el de David?” –volvió a preguntar. Laura se giró hacia su marido, besándolo con pasión mientras lo abrazaba con su brazo izquierdo pero sin pronunciar palabra alguna.
Jose cedió el gran pene a su mujer y ella empezó a introducírselo lenta pero firmemente acompasando los movimientos de la mano y la pelvis mientras escuchaba cómo él le seguía hablando:
-“Esta mañana te quedaste prendada mirándolo, no digas que no” –la acorraló. -¿Te lo follarías? Vamos, ¡dilo!”
Laura había perdido totalmente el control, en su cabeza se agolpaban imágenes de David besándola, de sus abdominales, de su pene, de ella sobre él, de él sobre ella, de ella entre los dos… No pudo contenerse más, y estalló:
-“¡¡¡Síííí!!!” –confesó con un grito entrecortado – “¡¡quiero que me folléis los dos!!” – gimió con los ojos cerrados.
Se abandonó al placer mientras su pecho se agitaba sofocadamente, y como en un segundo plano, le pareció escuchar la voz de su marido:
-“Mira…”.
Entreabrió los ojos y se encontró de pie frente a ella la figura de David vestido tan sólo con unos boxers iguales a los que llevaba esa misma mañana. Laura, como flotando en un sueño irreal, se incorporó lo suficiente como para alcanzar el elástico de la prenda y bajarlo lentamente descubriendo el generoso falo del monitor, que saltó respingón agradeciendo su liberación. David ayudó con sus manos a extraer totalmente el calzoncillo, plantándose desafiante ante la mujer con el sexo enhiesto y palpitante. Ella, rompiendo todos los tabúes, venciendo su pudor, abandonándose al placer, alargó su mano, tomó el pene de David y se lo acercó a su boca, comenzando a practicarle una felación con la maestría que su marido siempre le alababa…
Y precisamente eso era lo que más la excitaba; Jose estaba tras ella, siendo testigo privilegiado del minucioso trabajo oral que Laura le estaba realizando al invitado, esta vez de carne y hueso. Recorría la longitud del pene con su lengua, volvía al glande, se detenía en el frenillo al que dedicaba especial atención… Intentaba introducirse el pene en la boca, pero apenas le cabía debido a las dimensiones del mismo, así que lo alzaba para tener libre acceso hacia los testículos, totalmente depilados, con los que jugaba alternativamente. De vez en cuando soltaba el pene y con sus manos extendidas acariciaba los pectorales y los abdominales de David, como queriendo cerciorarse de que eran reales, de que seguían ahí.
Mientras tanto Jose hacía verdaderos esfuerzos para contener su orgasmo; ver a Laura entregada a la polla a otro hombre con esa pasión teniendo otras dos vergas en su sexo le parecía tan excitante como irreal, y ser espectador de cómo su mujer extraía el dildo, extendiendo los brazos hacia el monitor en señal de invitación para entrar en ella fue el “sumum” del morbo.
Efectivamente, Laura cesó en la mamada a la vez que se recostaba de nuevo sobre Jose abriendo algo más la piernas mostrando cómo el pene de su marido seguía dentro de ella. David apoyó ambas rodillas sobre la cama, siendo atraído por Laura con avidez. Le tomó de nuevo el enorme pene con ambas manos y lo dirigió hacia su vagina. Una vez situado junto a sus labios mayores, soltó una de las manos, agarró la cabeza de David y lo besó con lascivia, susurrándole al oído:
-“no te muevas, déjame a mí”.
Inmediatamente, sujetando la gran verga con la otra mano, comenzó un sensual movimiento pélvico que poco a poco consiguió lo que parecía imposible: tener ambas pollas simultáneamente dentro de su sexo. Soltó su mano una vez conseguido su objetivo y la dirigió al firme culo de David dándole luz verde para que tomara la iniciativa.
Y así, Jose tras su mujer, y David sobre ella, comenzaron un sincronizado baile de caderas y sexos aderezado con gemidos, sudor y pasión, que acabó con Laura absolutamente fuera de sí, encadenando incontables orgasmos hasta que Jose salió de ella al no poder aguantar por más tiempo, dando lugar a que David lo imitara, colocándose de rodillas junto a la hembra, agitando sus miembros para correrse sobre los pechos de ella simultáneamente…
Cuando hubieron terminado, los dos hombres se tumbaron uno a cada lado de Laura mientras ella agarraba la polla de David con la mano izquierda y la de Jose con la derecha. Giró primero su cabeza hacia el invitado regalándole un prolongado y cálido beso, para a continuación hacer lo propio con su marido. Le sonrió pícaramente y sin soltar las vergas de sus amantes le dijo:
-“tenías razón, necesito dos…”.

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Andrea XL, mi primera experiencia en un Club Swinger.

Este fin de semana quería sexo del bueno pero sexo diferente, así que me puse a buscar por Internet algo nuevo para probar, después de mirar varias páginas, por fin encontré una que me excitó nada más leerla; nueva apertura de “Club swinger”. Me excitaba la idea de probar ese mundo de sexo con desconocidos, pero tenía un problema sólo se podía ir en parejas, por lo que después de pensar un poco, pensé en Marcos, ese chico que recodaréis de aventuras anteriores. Así que cogí el teléfono y sin muchos tapujos le propuse que si se atrevía a acompañarme, a lo que aceptó encantado.Me puse mi ropa más sexy y esperé a que Marcos llegará a buscarme en su coche. Llegó a las once y nos dirigimos en busca de ese local. Al llegar vimos que era un pequeño local, con un aspecto muy discreto exteriormente, nos acercamos a la puerta y el portero tras indicarnos el precio de la entrada, nos acompañó al interior, poniéndonos a cada uno una pulsera amarilla.
Nos recibió una pareja, Sonia y Mario, que estuvieron muy amables con nosotros y a continuación nos presentaron a las otras parejas. En total éramos cinco parejas, de edades comprendidas entre los veinte y los cuarenta años.
Nosotros éramos la única pareja desconocida para el resto de los asistentes. Después de la primera copa alguien propuso jugar a la gallinita ciega para entrar en calor. A todos les pareció una gran idea porque aceptaron la propuesta con gran entusiasmo y por unanimidad decidieron que la gallina ciega fuese yo. Pregunté en qué consistía el juego y Sonia me explicó que todos los participantes, excepto yo, se desnudarían y que yo, con los ojos cerrados, tendría que reconocerlos tocando sólo el sexo y el culo. Si no lo adivinaba me quitarían una prenda y si me quedaba sin prendas el jugador podía cobrarse en carne, si acertaba el jugador quedaba eliminado. El juego terminaba cuando adivinase a todos los participantes.
Sonia y yo nos quedamos en la sala y todos los demás se fueron a otra habitación donde se desnudaron y cuando regresaron al salón, yo ya estaba preparada para el juego, con los ojos tapados por un antifaz. Sonia me dio varias vueltas antes de retirarse para desnudarse ella. Comencé a caminar sin rumbo buscando mi primera presa y no me fue mal al principio, pues tuve dos aciertos consecutivos, después fallé tres veces seguidas y a continuación eliminé a Marcos.
“Esta la conozco muy bien. – dije tocando su polla”.
Continuó el juego, quedaban seis personas, cuatro hombres y dos mujeres. En el siguiente intento fracasé y Mario me quitó el sujetador. Mis tetas quedaron al aire y se empezaron a escuchar los murmullos de todos los hombres al verlas. Después le tocó el turno a una de las mujeres, la confundí con Sonia y me tocó perder el tanga. Sólo me quedaban las medias. En el siguiente intento eliminé a Sonia y en el siguiente a la única mujer que quedaba.
Los tres tíos que quedaban en juego tenían una erección tremenda. Me volví a equivocar y Mario me sacó las medias. Así que ya estaba completamente desnuda, no podía equivocarme una vez más. Sonia me dio varias vueltas para despistarme y continuó el juego. Mis manos empezaron a tocar una polla enorme, la tanteé varias veces, pasé la mano por el culo y las piernas, volví a la polla, la toqué con detenimiento varias veces, pero me equivoqué al decir el nombre, pues dije el nombre de uno de los eliminados.
“Ohhhhh. – dijeron varios”.
Mario me agarró por el brazo y me preguntó: ” ¿Qué prefieres sofá o mesa?”
“Me da igual, quiero que me folléis”.
Mario me llevó hasta la mesa, me sentó en ella, después me tumbó, separó mis piernas y me preparó para metérmela hasta el fondo. Yo gemí varias veces mientras me la metía, Mario comenzó a moverse lentamente mientras me decía:
“¡Qué buena estás!”
Yo gemía cada vez más fuerte y hondo y él no paraba de decirme cosas y me jodía cada vez con más fuerza y rapidez hasta que los dos comenzamos a gritar de placer y nos corrimos.
Se notaba que todos estaban muy calientes, así que cuando terminamos de follar, todos buscaron alguien a quien follar.
Marcos se tiró a Ana, que estaba muy buena y muy caliente, en uno de los sofás y, cuando terminó de follarla, vi un espectáculo impresionante. Aquello superaba todo lo que había visto he imaginado. Una pareja jodía en el suelo, otra en la mesa, y las otras dos parejas estaban en el otro sofá. Una de estas parejas, él le comía el coño a ella y la otra pareja era ella la que le comía la polla al tío.
Yo me había puesto de rodillas, delante del sofá, comiéndole la polla al tío que me había follado unos minutos antes, y con su mano derecha acariciaba la polla de otro que a su vez le estaba comiendo el coño a Sonia, que gemía de placer y con sus manos sujetaba la cabeza del tío en su coño. Aquella escena terminó follando Marcos a Sonia y yo follando con un cuarentón en una posición increíble pues el tío me sentó en el sofá y me puso a cabalgar sobre su polla agarrada al respaldo del sofá.
Esta fue la primera parte de la fiesta. Después de aquella primera sesión, estuvimos tomando copas y charlando durante bastante tiempo. La conversación fue de sexo. Yo era la estrella de la fiesta y a petición de alguno de los asistentes, decidí atreverme con una nueva experiencia, el pasillo francés. Me tuvieron que explicar cómo funcionaba, “te metes dentro, nadie te vera entrar pues el acceso no se ve desde la sala, pulsas este botón y entonces se enciende una luz de llamada para que los usuarios sepan que hay alguien dentro. Los chicos meten sus pollas por los agujeros, tu elijes el o los que más te gustan y los masturbas o se la chupas”. Sonia me preguntó cuántos chicos quería, le dije que uno nada más y ella me dijo que me enviaría tres, para que pudiese escoger. Me fui al pasillo francés y cinco minutos más tarde asomaron tres pollas por los agujeros. Después de mirarlas y acariciarlas me decidí por la que me pareció más bonita. El tío le debió gustar lo que le hacía porque se corrió en menos de dos minutos. Cuando me levanté vi que las otras dos pollas continuaban en sus agujeros, y que tenían unas erecciones enormes, me agaché y comencé a chuparlas y menearlas alternativamente y también se corrieron en un tiempo record.
Pero sentía que necesitaba más así que me fui a la zona de baile con Marcos, donde no se baila, se mete mano con música. Una de las chicas que estaba bailando tenía las tetas prácticamente fuera del sujetador y el tío le comía las tetas sin reparos, otra tenía la falda en la cintura y el tío le tocaba las nalgas y me miraba como alardeando del culo que tenía entre las manos. En esto estábamos cuando llegó una pareja que llevaba la misma pulsera que nosotros, luego nos enteramos que era distintiva de novatos. Marcos y yo comentamos que la pareja estaba muy bien, él tenía cuerpo de bombero. La chica llevaba una minifalda por el medio del muslo y estaba buenísima. Se pusieron a nuestro lado y miraron con asombro lo mismo que habíamos mirado nosotros. Se rieron y el chico nos preguntó si era la primera vez que estábamos en un club, le dijimos que sí y les preguntamos si también era su primera vez y nos dijeron que si. Seguimos bailando y mirando unos minutos y cuando nos retiramos les propuse si querían tomar una copa con nosotros y aceptaron.
La situación me pareció propicia, porque era evidente que no había rechazo en ninguno de nosotros y les propuse subir al reservado y follar juntos. Hubo un silencio de unos segundos, Marcos me miraba sorprendido, ellos se miraban entre sí, sin saber que responder y entonces ella preguntó: ¿te refieres a hacerlo cada uno con su pareja, pero juntos? Le dije que sí, se volvieron a mirar y ella dijo: “tendré que tomarme otra copa para que no me vuelva atrás”.
Cuando terminamos las copas subimos a la planta superior, nos desnudamos y entramos en la sala de las colchonetas. Lo que más nos impresionó fueron los gemidos y jadeos que se oían, pues había varias parejas follando. Otras estaban sentadas mirando. Nos pusimos en una zona alejada de la gente y follamos cada uno con su pareja, en la posición habitual. Mientras follábamos nos miramos varias veces. Al terminar el polvo nos sentamos en las colchonetas mientras recuperábamos el aliento y miramos el ambiente que estaba en todo su apogeo, había gritos de placer, gemidos, risas, jadeos y se oía ‘fóllame’, ‘sigue así’, ‘dame más fuerte’, ‘ponte encima’ y cosas por el estilo.
Eso nos calentaba, por lo que yo y la otra chica estábamos más deseosas que antes de empezar. Era evidente que habíamos quedado con ganas, esto mismo no debió pasar desapercibido para dos tíos que estaban allí, pues se acercaron y nos dijeron:
“¿Nos podemos unir a vuestra fiesta?”
Uno de los tíos era Mario. No dudamos en responder y empezamos, agarramos sus pollas y comenzamos a chupárselas, mientras ellos nos metían mano por todas partes y nos decían cosas. Después de un buen rato así, nos follaron, en un polvo espectacular, con unos gemidos terribles.
Terminanos la fiesta a las cuatro de la madrugada. De camino a casa, en el coche de Marcos, no paramos de hablar de la experiencia. Le pregunté a Marcos con quién había follado, pues recordaba haberlo visto en acción y me dijo que había follado a parte de conmigo con Ana y con Sonia. Entonces “la campeona indiscutible de la fiesta he sido yo, que no recuerdo cuantas pollas probé en una sólo noche, JAJAJA….”

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En la playa con dos sementales

Me llamo Naomi, tengo 20 años, soy una chica delgada, de piel blanquita, medio rubia y mido 1.68, igual no soy tan bajita. Tengo sujetador copa D y eso..aaah, y me encanta el sexo .jjjjajajaja

Hace poco tiempo que encontré esta pagina web, me la recomendó una amiga,y cuando leí sus historias me encantaron, asi que quise escribir algunas cosas que me pasaron en mi corta vida de jovencita.

Bueno, esto paso en las vacaciones de hace dos años, habia salido recien del cole, y estabamos en el famosito paseo de curso.  En esa epoca no era tan zorra como ahora, igual no lo soy tanto ahora, pero en la epoca del cole me gustaba ligar con varios chicos para probar como eran.

No me daré mas vueltas para que no se aburran. Bueno habia juntado plata para ir a la playa, arrendamos unas cabañas por tres dias, eran cabañas bonitas asi que pagamos harto por ellas y por eso nos quedamos tan pocos dias. Asi que el primer dia, fuimos a comprar cosas al centro y en la tarde bajabamos a la playa para no quemarnos si ibamos al medio dia.

Y bueno, ese dia en la noche hicimos una fogata en la playa y la profe nos dió un rato para conversar entre nosotros, y yo me puse a conversar con dos compañeros, el mas grande era Esteban, un chico muy guapo, era como diez centimetros mas alto que yo pero tenia un cuerpazo, y es que me fije mucho en sus cuerpos cuando nos bañabamos. Era re simpatico.

El otros chico era medio moreno, era de Colombia, asi que imaginense que cuerpazo tenia y tambien era bueno para bailar. Asi que nos reimos harto y paso el tiempo conversando, y parece que hubo onda porque esa noche en la playa los bese a los dos, hubiera ido para mas pero estaban todos los demas compañeros y la profe, asi que nos quedamos en estar los tres solos en la tarde cuando los demas iban a comprar y depsues bajaban a la playa.

Fuimos el otro dia a comprar pero nos devolvimos sin que nadie se diera cuenta, asi la casa estaba solo para los tres. No soy una chica muy reservada, asi que cuando estuvimos solos, a Esteban lo empecé a besar con ganas mientras que le meti la mano a Antonio, el chico que les hable que era colombiano, le meti la mano por dentro de su traje de baño, para ver como tenia su miembro, y si que lo tenia grande.

Esteban me besaba con furia, y despues de besar mis labios me empezo a besar el cuello y me quito la parte de arriba de mi traje de baño y me empezo a lamer las tetas. Pero Antonia parece que tenia la sangre de fuego, porque me bajo la parte de abajo del traje de baño y me empezo a lamer la vagina.Imaginense como estaba de prendida, parece que el gusto primero me lo estaban dando a mi, porque no paraban de besar mi cuerpo.Pero tampoco podia quedarme ahi, queria comerselos y tener sexo. Asi que me separé como pude de sus lenguas y me agaché sin doblas las rodillas hasta el mimebro de victor qeu estaba erectisimo, talvez eran 17 o 18 centimetros y me lo empece a mamar rapidamente, y parece que Antonio entendió mi posicion y me empezo a masturmbar con sus dedos mientras que parecia que se empezaba a masturbar con una mano.

Gemia a ratos mientras me quitaba su polla de mi boca y segui achupandola, aunque Esteban tambien hacia lo suyo moviendo su cadera para penetrar mi boca. A esa altura estaba re bien con estos dos hombres, aunque queria mas y ellos tambien, y parece que se pusieron de acuerdo rapidamente porque Esteban se tiró al piso y yo me puse arriba de el, encima de su polla mojada por mi saliva y me empezó a penetrar con fuerza, mientras caia por mi propio peso. Asi que Antonio se puso a mis espaldas y doblando la cabeza para atras y con su ayuda empece a lamer su polla como podia, ya que entre salto y salto no podia hacerlo tan seguido.

Cuando se cansó Esteban cambiamos de puesto, pero Esteban no queria que se lo lamiera, en cambio me dijo que besara a Antonio mientras tenia sexo con el, y el, mojó sus dedos con su saliva y me metio los dedos lentamente por el ano. No fue algo doloroso, he tenido mucho sexo anal cuando estuve en el cole, era la forma que terminaba el chico derramandose en mi, ya que ni loca le dejaria que tuviera su orgasmo dentro de mi vagina. Asi que mientras mi moreno, que tenia sus 20 centimetros de pura carne dura, me seguia metiendo su polla dentro de mi vagina, y bien duro como a mi me gusta, Esteban ya me metia tres dedos y luego poniendose encima mio me la metio toda por el ano, sin hacerlo despacio sino tan duro como Antonio.

Mentiria si les dijiera que no me dolio, pero aunque me dolio fue exquisito ver como mis dos hombres estaban disfrutando. Hicimos cambio y todo duró casi dos horas,luego de besos nos vestimos y nos fuimos a nadar. Y al otro dia lo repetimos, para ver si resistiamos mas, y si, duramos las dos horas.

Bueno, espero que les halla gustado mi experiencia en el cole, y espero, si es que les gustó mi experiencia, escribir otra vez.

Chau^^

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Mi Primera Orgia 2da Parte

En mi primer relato les conté cómo Alfonso me engaño para terminar metida en mi primera orgía, ahora les voy a contar cómo siguió aquella estupenda noche.
Luego de aquella maravillosa iniciación de sexo con Alfonso y sus amigos, los deje solos y fui a darme una ducha, entre al baño con serias intenciones de masturbarme pensando en lo que había ocurrido momentos antes, me metí bajo el agua caliente que estaba riquísima y apenas unos segundos después escuche cómo se abría la puerta del baño, me asome para ver quien era y lo vi a Gonzalo que sonriendo me preguntaba si podía bañarse conmigo, lo deje pasar y comenzó a acariciarme y besarme, mientras me enjabonaba el cuerpo, nos dimos unos ricos besos de lengua, yo lo abrace y el aprovecho para enjabonarme y acariciarme la cola, pude sentir como su pene empezaba a endurecerse mientras me enjabonaba el culito y comenzaba a meterme un dedo y a moverlo muy rico, yo seguí besándolo y comencé a masturbarlo, el me detuvo y me hizo arrodillar para que se la chupara, yo bien obediente lo hice y comencé a darle besitos bien suaves en su cabecita y a lamerle desde los huevos hasta la punta de su pene, eso le encantaba, porque cada vez que lo hacia el gemía de placer, luego empecé a chupársela y meterla toda dentro de mi boca, estuvimos así un rato, hasta que me pidió que me pare, me hizo dar vuelta y empezó a frotarme su pene por mi culito, me hizo agachar un poco y sentí como empezaba a meter su pene bien despacio en mi culito, empujo hasta que sus huevos chocaron con mi cola, me agarro del cabello mojado y empezó a tirar mientras me daba una cogida de ensueño, yo estaba totalmente entregada y disfrutaba del momento, mientras el agua de la ducha daba en mi cara por momentos, luego de un rato así, me tiro fuerte del cabello, lo que me dolió pero no me importo y empezó a cogerme bien duro, sentía como sus huevos chocaban con mi cola mientras me cogía y cogía sin parar y yo gemía de placer y dolor, hasta que se detuvo y sentí como su leche caliente inundaba mi culito dolorido, saco su pene, me hizo dar vuelta, arrodillarme y limpiarle los restos de semen que habían quedado en su pene, yo se lo chupe hasta dejárselo bien limpio, él me dio un beso en la frente y salió de la ducha, entonces yo termine de asearme.
Luego de la ducha, me vestí, cómo sabía de antemano que iba a pasar toda la noche con Alfonso, había ido preparada con varios cambios de ropa, me puse una tanga y corpiño rojo, una falda negra lisa bien cortita y una blusa gris bien escotada, me seque bien el cabello y lo deje suelto, tengo el cabello largo y ondulado, lo que me da una presencia mucho más femenina y así salí al encuentro de mis nuevos amantes. Al verme no dijeron nada, pero me di cuenta como me observaban con deseo, sabiendo que aquella noche todavía deparaba mucho más sexo y placer.
Ellos habían preparado la cena y me invitaron a sentarme, me sirvieron vino, charlamos un largo rato, cenamos y nos relajamos, ellos notaron que yo estaba algo incomoda y molesta, entonces comenzaron a indagar sobre eso, yo muy vergonzosa por el asunto, les confesé que cómo era la primera vez que estaba con más de un hombre, mi culito estaba muy adolorido y eso me preocupaba, porque si seguíamos teniendo sexo, más que disfrutarlo, iba a sufrirlo. En eso momento Mario dijo tener la solución, me dijo que me quedara tranquila y salió junto a Gonzalo a buscar una farmacia.
Mientras esperábamos nos pusimos cómodos en el sillón, Federico que era realmente un tierno, me acariciaba y me decía que me quedara tranquila, que todo iba a salir bien, Alfonso decidió poner una película porno para “motivar” nuevamente la noche, Federico comenzó a besarme suavemente, yo respondí a todos sus besos, realmente estaba atontada con él, me encantaba como me trataba, yo lo acariciaba y sentí como su pene empezaba a crecer debajo del pantalón, Alfonso y Antonio ya estaban masturbándose viendo la película porno y lo que hacíamos con Federico, entonces desabroche su pantalón y saque su tremenda verga y comencé a chupársela sin pensarlo dos veces, cómo ya dije Federico tiene una verga hermosa, grande y muy sabrosa, entonces Alfonso me hizo arrodillar frente a Federico y se sentó a su lado e invito a Antonio a que también se sentara en el sillón, los tres con sus penes afuera y bien duros y yo arrodillada en frente chupándosela a cada uno, cuando me tocaba chupárselo a Alfonso que estaba en el medio, con mis manos masturbaba a Antonio y Federico al mismo tiempo, la verdad que me encantaba el papel de puta que me tocaba interpretar con esos hombres fogosos, ellos lo pasaban genial y yo disfrutaba con cada chupada que daba, lo estábamos pasando genial, cuando Mario y Gonzalo regresaron de la farmacia, ni lerdos ni perezosos se desvistieron y se sumaron al grupo, Gonzalo busco lugar entre Antonio y Alfonso y Mario se puso detrás de mí, con cuidado me bajo la tanga roja y comenzó a untarme la crema que había comprado, poco a poco fue metiendo un dedo y llenando de crema mi hoyito, rápidamente comencé a sentir como mi culito se aliviaba del dolor y las molestias desaparecían y sentí como Mario metía y sacaba uno de sus dedos y luego empezaba a meterme dos dedos en mi culo, todo esto sin que yo dejara de practicarle sexo oral a sus amigos, cuando mi culito estuvo bien lubricado por la crema, Mario saco su verga y la puso en mi agujerito y empezó a empujar suavemente y poco a poco fui sintiendo como mi culito se llenaba de verga nuevamente, Mario comenzó a moverse suavemente y a darme más placer, mientras que Alfonso, Gonzalo y Antonio se turnaban para poner sus penes en mi boca, la crema había funcionado y fue todo placer a partir de ese momento, Federico parado a un costado observaba la situación y mientras se masturbaba esperaba su turno para volver a cogerme, Mario estuvo un buen rato penetrándome, primero fue suave, después bien duro y luego suave nuevamente, entonces Federico propuso hacer un cambio de posición, se sentó en otro sillón con su verga bien dura y me hizo desvestir y sentarme sobre ella, abrí mis piernas lo mas que pude y me senté bien despacio sobre ese monumento al falo, a pesar del tamaño entro sin mayor esfuerzo en mi culito y baje hasta que casi estuvo toda adentro, me detuve un instante, pero Federico me agarro e hizo que me sentara de golpe y sentí toda su verga dentro mío, lo cual me provoco que soltara un fuerte gemido y una mezcla de placer y dolor al tener semejante verga tan dentro mío, después de unos segundos así, Federico empezó a empujarme para que empezara a moverme e hiciera que esa verga me rompiera el culo, yo hice caso y comencé suavemente con un sube y baja corto, al cual le fui agregando ritmo a medida que mi culito se acostumbraba a ese pedazo de carne, cuando vieron que empecé a agarrar confianza con la cabalgata, se acerco Alfonso y me ofreció su verga para que chupara y comencé a hacerlo mientras seguía moviendo mi culo al ritmo que ya me imponía Federico, luego se sumaron Gonzalo y Antonio y tenia que repartir mi boca entre las tres vergas, después de un rato, Federico me detuvo y me hizo parar, ahora el resto se acomodaba en los sillones y yo tenía que ir pasando, sentarme en sus vergas y cabalgarlos, todo esto mientras Federico me daba su verga para que chupe y me dirigía llevándome de un sillón a otro, una linda experiencia, primero fue Mario que estaba muy exaltado y quería que lo cabalgara fuerte y se ayudaba con las piernas para metérmela bien adentro, mientras Federico con sus fuertes brazos empujaba mi cabeza para que entrara toda su verga en mi boca, lo que en algunas embestidas me provocaba arcadas, pero ninguno de los dos se detenía en su trabajo, después fue el turno de Antonio, con la cogida que me habían dado Federico y Mario tenia el culito tan dilatado que la verga de Antonio entro con mucha facilidad, comencé a cabalgarlo con buen ritmo, mientras el me daba nalgadas con las dos manos, yo con la verga de Federico en la boca no podía quejarme, pero gemía y eso a Antonio pareció excitarlo y me agarro de las caderas y comenzó a empujar con mas fuerza y a gemir de placer, hasta que grito y sentí su leche en mi culo, en ese momento Federico me soltó y Antonio me abrazo y largo sus últimos chorros de leche mientras acariciaba mis pechos.
Después de ese rato de relax entre Antonio y yo, Federico tuvo otra idea, me llevo frente a una mesa y me hizo apoyar mi pecho con los brazos abiertos, cómo queriendo abrazarla, él tomo dos pañuelos, me los mostró e inmediatamente me di cuenta de sus intenciones, automáticamente asentí con la cabeza aprobando su idea, entonces él ato mis muñecas a las patas de la mesa y de esa manera quedo mi culito a disposición de ellos sin que yo pudiera resistirme a nada, luego comenzaron a turnarse para meterme sus vergas bien adentro, primero fue Gonzalo que acerco su verga y comenzó a pasarla por todo mi culito, de arriba a abajo, mientras con sus manos me acariciaba las caderas, la espalda y las piernas, de repente se detuvo y apunto su verga contra mi hoyito y sentí como empezaba a meterla bien suave, yo tenía mi culito bien dilatado, pero igual podía sentir su verga dentro mío, esa situación me ponía a mil, estaba muy caliente y totalmente entregada a lo que ellos quisieran hacerme, Gonzalo comenzó a moverse despacio, entraba y salía con suavidad, me encantaba cómo me estaba cogiendo, entonces Federico que ya había planeado todo me dijo “ahora te vamos a coger bien duro y vamos a ver que tan puta sos!”, eso me asusto un poco, hasta ese momento estaba todo bien, pero apenas conocía a esos hombres y no sabía que eran capaces de hacer, acto seguido me agarro del cabello con fuerza y me puso la verga en la cara, yo no me resistí y comencé a chuparla, mientras Gonzalo comenzaba a cogerme duro y poco a poco la suavidad quedaba en el pasado, fue increíble el cambio de actitud que tuvieron, comenzaron a cogerme como a la más puta y yo realmente lo disfrutaba, me encantaba el lugar que me habían dado, tantas veces había soñado con ser la puta de un macho y ahora tenía a cinco machos que me estaban convirtiendo en la más puta de las putas. Gonzalo me cogía duro y me daba nalgadas de vez en cuando, mientras Federico me tiraba del cabello y me ensartaba su verga hasta la garganta, lo que me provocaba que los ojos se me llenaran de lágrimas, era inevitable, tenía todo el maquillaje corrido y no podía hacer nada más que disfrutar del momento, luego fue el turno de que Alfonso tomara el lugar de Gonzalo y no tuvo ningún reparo en meterme toda su verga adentro de un solo golpe, yo largue otro gemido de placer y sin dejar pasar un segundo Federico volvía a meterme toda su verga en la boca, Alfonso como si fuese un animal en celo me cogía enfurecido, tanto que empezaba a correr la mese de su lugar, parecía que su meta era partirme literalmente en dos, luego se acerco Mario y tomó su lugar, acercó su verga a mi culo y la metió con cuidado y comenzó a cogerme con buen ritmo, mientras Gonzalo y Alfonso se ponían al costado de la mesa y se masturbaban, luego de un rato Federico saco su verga de mi boca y dio la vuelta a la mesa, Gonzalo aprovecho el momento y puso su verga en mi boca y comencé a chupársela hasta que sentí que Mario se sacaba su verga de mi culo y como las manos de Federico comenzaban a acariciar mi cola hasta que empecé a sentir como su verga me acariciaba la rayita y luego se posaba en mi hoyito, Gonzalo saco su verga de mi boca, sabiendo que corría peligro, yo apreté los dientes y espere el sablazo de la verga de Federico, quien no tuvo reparo y me ensarto de una, despacio pero firme, hasta el fondo, yo gemí de placer y dolor, esa verga era demasiado grande, volví a sentir dolor, la crema perdía efecto o esa verga era demasiado para mi culito, no lo sé, pero me encantaba tenerla adentro, él comenzó a moverse y yo a gemir cómo puta, era demasiado el placer que me estaba dando en ese momento, estaba como loca disfrutando de aquella verga, él me decía “cómo te gusta que te cojan puta” y yo respondía “si papito, me encanta que me cojas, la quiero toda adentro!”, entonces él me la metía bien al fondo y yo gritaba de placer y dolor, era increíble ese momento, en una de las últimas envestidas me la puso bien adentro y mientras yo gemía de placer y dolor él agarro mi verga y comenzó a masturbarme, fue muy placentero, tanto que acabe casi al instante y solté un gemido totalmente liberador, entonces Federico saco su verga de mi culo, Alfonso y Gonzalo me desataron, me hicieron arrodillar en el piso y comenzaron a masturbarse los 4, yo con la boca abierta esperaba los disparos de semen de mis amantes, primero fue Gonzalo que tras un gemido descargo toda su leche en mi cara y boca, seguido por Alfonso que me acabo en el pelo, la cara, los pechos y luego me paso la verga por la cara revolviendo el semen, luego Mario se comenzó a masturbar con fuerza y por fin logro que su verga dispare dos chorros de leche, uno dio en mi frente y el otro con mejor puntería en mi boca, por último Federico se acerco y me ofreció su verga para que le diera las últimas chupadas, lo hice con todo gusto, la metí en mi boca y él me agarro de la nuca para que entrara toda, gimió bien fuerte y comenzó a acabar llenándome la boca y la garganta de leche, tenía tanta acumulada que me empezó a chorrear la leche por la boca y mi cara, mientras yo me ahogaba con su verga toda metida en mi boca y con tanta leche que en buena parte termine tragando con mucho gusto.
Luego de semejante cogida cada cual se dio una ducha y nos fuimos a dormir cómo pudimos, Antonio me invito a dormir con él en una camita de uno de los cuartos y así se termino aquella noche de sexo y lujuria.
Espero que sea de su agrado la segunda parte de mi relato.
Si alguien quiere hacerme algún comentario o simplemente escribirme puede hacerlo a solange_traviesa@yahoo.com.ar
Besitos para tod@s.

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Mi primera Orgia

Cómo están amigos del Marqueze.net, después de años de leer los relatos de ésta página, me decidí a contarles mi primera experiencia en una orgía con Alfonso y sus amigos.
Mi nombre es Solange, tengo 31 años, soy una travestí de closet (sólo me visto de mujer en la intimidad), soy alta, gordita de piel blanca, pechos pequeños, cola redonda, pelo castaño largo con ondulaciones y muy mimosa y fogosa en la cama.
Antes de conocer a Alfonso por chat, mi experiencia sexual con hombres era limitada, sólo les había practicado sexo oral a algunos amigos en noches de borrachera y sólo uno de ellos me había penetrado.
A Alfonso lo conocí en un chat gay y nos caímos bien desde un principio, él tiene 35 años, 1,75m, tez blanca, delgado, pelo bien corto, muy caliente y simpático, está casado hace unos 10 años y siempre busca nuevas experiencias en la cama.
Empezamos cómo todos en los chat, hablando de sexo y de las fantasías que nos gustaría realizar, compartiendo nuestras fotos y terminamos dándonos cuenta que compartíamos gustos y nos atraíamos físicamente.
Él me propuso participar de una orgía junto a sus amigos, me contó que hacia tiempo buscaban una “chica” para cumplir aquella fantasía y que él pensaba que yo era la indicada. Pero le dije que no estaba segura de estar lista para algo así, que era una de mis fantasías a realizar, pero teniendo tan poca experiencia no estaba lista para darle placer a tantos hombres y le propuse encontrarnos los dos solos. Él no estaba muy contento con mi respuesta, pero acepto un encuentro los dos solos.
Arreglamos todo para un encuentro un sábado a la tarde, él diría en la casa que se iba de pesca con los amigos y tendría tiempo libre para estar conmigo hasta el domingo, nos encontramos el sábado a las 3 de la tarde en un bar, tomamos un café, charlamos, nos reímos y me sentí súper atraída y cómoda con Alfonso, luego él me comento que había conseguido que un amigo le prestara el departamento para que pudiéramos estar tranquilos sin que nadie nos molestara, lo cual me pareció genial, podría disfrutar de ese hombre toda la noche.
Llegamos al departamento y nos pusimos cómodos, yo me había llevado mis mejores ropas, quería que aquella noche fuese súper especial, me puse un corset de encaje negro con portaligas que me levanta y sujeta bien los pechos y los hace parecer más grandes, medias negras de encaje, una tanga negra bien chiquita, una pollerita escocesa bien corta, una camisa blanca onda colegiala y botas negras. Me hice dos coletas en el pelo, me hice una base de maquillaje suave y me pinte de rojo los labios.
Cuando termine de producirme salí al living y sentado en un sillón esperándome estaba Alfonso con dos copas de vino, al verme soltó un suspiro y su cara de deseo se hizo presente, me invito a sentarme a su lado y comenzamos a acariciarnos y besarnos, él me agarro de la cara y me dio un beso de lengua divino, al cual respondí de la misma manera, luego empezó a acariciarme las piernas y la cola mientras seguíamos besándonos, yo comencé a acariciarle la entrepierna y a sentir cómo su bulto crecía en mi mano, desabroche su pantalón y deje en libertad a ese pene sediento de placer y comencé a masturbarlo mientras Alfonso seguía besándome en la boca, el cuello, mis pechos, hasta que me dijo que quería sentir mi boca en su pene, entonces me arrodille sobre la alfombra en frente de él y comencé a besar suavemente el glande, a lamerlo bien suave, le pase la lengua por todo su pene, saboreé sus jugos y él me agarro de mis coletas y me hizo tragarme todo su pene de golpe, a lo cual yo no me resistí y comencé a chupárselo al ritmo que él me imponía con sus manos, estuve chupándosela un buen rato, hasta que escuchamos ruido de llaves en la puerta, se detuvo y me dijo “tengo una sorpresa para vos”, yo no entendía nada y veo que empiezan a entrar los amigos de Alfonso, me quede helada, no sabia que hacer, entraron y me vieron arrodillada frente al pene de su amigo y vestida como una prostituta, me puse roja como un tomate de la vergüenza y no sabía donde meterme, Alfonso me tranquilizo, me hizo sentar a su lado y me dijo que ellos sabían que mi fantasía era hacerlo con varios hombres, por eso habían pensado en darme esa sorpresa, yo no podía salir de mi asombro y negaba con la cabeza, pero Alfonso me explico que no tenía que tener miedo, que ellos no querían lastimarme, sino pasar un buen rato de sexo y debido a que en su mayoría estaban casados o en pareja, se les hacia muy difícil encontrar la oportunidad de participar de una orgía y que por eso no quisieron dejar pasar la oportunidad que tenían conmigo.
Yo no podía creer lo que estaba escuchando, entre la vergüenza y el miedo que tenía a salir lastimada no podía sacarme de la cabeza que lindo sería ser la única “mujer” entre esos hombres, parece que la excitación en mi fue demasiado notoria, ya que Alfonso me acaricio y dijo “se ve que te está gustando la idea” y sus amigos empezaron a reír, a hacer bromas y a decirme lo bella que estaba así vestida, cómo para ir liberando la tensión.
Alfonso se hizo cargo de la situación y comenzó a presentarme a sus amigos, empezó por Gonzalo, de 32 años, 1,78cm, robusto, pelado, muchos tatuajes y muy gracioso, luego Mario de 28 años, 1,80cm musculoso, se notaba que tenia muchas horas de gimnasio invertidas, de nariz prominente, lo que me hizo pensar que debería tener un pene grande, algo tímido, después me presento al mayor del grupo, Antonio de 45 años, 1,70cm, pelo corto castaño, tez trigueña, con buen físico para su edad y por último me presento a Federico de 38 años, 1,85cm, pelo corte militar, espalda ancha y unos brazos en los que cualquier mujer gustaría de caer rendida.
Después de una breve charla para conocernos un poco y de “convencerme”, nos empezamos a poner cómodos, tomamos un poco de vino, Alfonso puso música y me saco a bailar, mientras bailábamos me acariciaba y me besaba, me hacía moverme para que sus amigos pudieran verme, después de un rato, me dijo que me arrodillara en el piso, porque iba a empezar la “fiesta”, yo le hice caso y eso hice, él se saco el pantalón y acerco su pene a mi boca, sin pensármelo dos veces, comencé a chupárselo, sin perder el tiempo los demás empezaron a desvestirse, el primero en acercarse fue Gonzalo, que ya venia completamente desnudo y con su pene súper erecto, mientras yo se la chupaba a Alfonso, Gonzalo me acariciaba el culo y las tetas, luego se levanto y se acerco para que se la empiece a chupar a él, lo cual hice sin mostrar ninguna resistencia, luego se acercaron Mario y Antonio y formaron un circulo entre los cuatro y yo en el centro chupándosela un poco a cada uno de ellos, lo estaba pasando genial, aunque había soñado muchas veces con una situación así, nunca pensé que iba a cumplirse nunca, de pronto mientras se la estaba chupando a Antonio, siento un golpe en mi cabeza, me di vuelta y vaya que sorpresa me lleve, me encontré de frente con semejante pene, era enorme, ellos comenzaron a reír de mi cara de sorpresa, Federico no sólo era el más grande de confección física, sino que también era el del pene más grande, me quede helada un segundo, hasta que reaccione y comencé a chupar ese monumento al pene, por unos segundos me olvide del lugar donde estaba, solo pensaba en semejante falo que estaba saboreando, apenas lograba meterlo en mi boca, pero quería que entrara todo, estaba totalmente hipnotizada chupando, besando, saboreando cada centímetro de ese hermoso pene, hasta que sentí una mano que acariciaba mi cola, otras dos manos mis pechos y volví a la realidad, Gonzalo me sacaba la camisa y Alfonso se deshacía de la pollera, mientras Mario y Antonio se terminaban de desvestir.
Alfonso estaba realmente entretenido con mi culo, había corrido mi tanga y jugaba metiéndome un dedo en mi hoyito, mientras yo lo disfrutaba, se la chupaba a Gonzalo y Antonio y con cada mano masturbaba a Mario y Federico, después de un rato en aquella posición, me pidieron que me pare y me llevaron al sillón, Gonzalo me saco la tanga y me hizo arrodillar en el sillón quedando en posición de perrito con mi cara sobre el respaldo, Antonio, Mario, Alfonso y Federico se pusieron atrás del respaldo del sillón para que yo continuara chupándoselas, Gonzalo se unto los dedos con vaselina y comenzó a meterlos en mi culito, primero uno y luego dos, me lo estaba gozando cómo nunca, me sentía muy puta, pero me encantaba esa situación, seguí chupándosela a Antonio hasta que Gonzalo dijo “ahora te voy a coger putita” y sentí como sacaba los dedos y como mi culito se llenaba con su pene, en ese momento solté un suspiro de placer y él aprovecho para meterme todo su falo hasta el fondo, con lo que sentí dolor y me queje, acto seguido Antonio me agarro de la cabeza y me hizo tragar todo su pene hasta la garganta, me dieron arcadas, pero lo resistí, en ese momento empezaron a cogerme los dos, uno por la boca y el otro por el culo, al principio sentía más dolor que placer, pero me relaje y empecé a disfrutarlo, me estaban haciendo gozar cómo nunca, yo empecé a gemir como puta, realmente esa situación me encantaba, después de un rato Gonzalo salió y sentí cómo Alfonso empezaba a meter su pene en mi culito abierto, él empezó a cogerme más suave y darme nalgadas cada tanto, Mario tomo el lugar de Antonio y me ofreció su lindo pene para que chupara, estaba muy rico, muy jugoso, comencé a chupárselo mientras Alfonso aceleraba las embestidas contra mi culito, de tanto en tanto me hacia gritar de dolor, eso parece que excito de sobremanera a Mario, que después de un rato anuncio “voy a acabar”, entonces lo agarre y comencé a chupar su pene con más fuerza, hasta que sentí como su semen caliente inundaba mi boca, saco rápidamente el pene de mi boca y disparo su último chorro de leche en mi cara, eso me subió la excitación a mil, ya era toda una puta!
Sin perder tiempo Federico se acerco con una toalla y me limpio el semen de la cara, mientras Antonio cambiaba lugares con Alfonso, el más experimentado del grupo no tuvo ninguna compasión, me ensarto su pene de una y comenzó a cogerme con fuerza, estaba realmente endemoniado, por suerte Gonzalo y Alfonso habían dilatado y lubricado bien mi culito, Federico me ofrecía nuevamente su descomunal falo para que chupara, yo encantada lo acepte y comencé a chuparlo, otra vez volví a viajar al limbo, estaba encantada con el pene de Federico, era enorme y bello, trate de meterlo todo en mi boca y cada tanto me daba arcadas, pero me encantaba, tanto me gustaba que me había olvidado que Antonio me estaba dando una cogida de película, estuvimos un buen rato así, hasta que Federico dijo “ahora voy a cogerte yo y hacerte mía”, Antonio se detuvo y se corrió, Federico tomo su lugar y dijo “te va a doler un poquito”, yo sabía que me iba a doler, su pene era demasiado grande, pero igual quería tenerlo dentro, quería sentirlo, que me haga gozar, quería que me hiciera suya, entonces sentí su cabeza en la puerta de mi culito, era mucho más grande que el pene de los demás, sentí como mi culito se llenaba y se expandía con ese gran pene, pero Federico era muy cuidadoso, fue entrando despacito y dejando que mi culito se acostumbre a su pene. Mientras Gonzalo, Antonio y Alfonso se paraban delante mío para que se las siga chupando, se iban turnando para meterme sus penes en mi boca, Federico empezó bien despacio a moverse y yo sentía dolor y placer al mismo tiempo, su pene me estaba desgarrando por dentro, pero me encantaba estar siendo poseída por él, sin poder evitarlo empecé a gemir y a gozar de esa cogida, me olvide completamente del resto y solo gozaba con Federico, hasta que empecé a pedirle más y más, que me hiciera suya y que quería sentir su leche dentro mío, eso le gustó y empezó a cogerme más duro, yo sufría por el dolor, pero me encantaba como me estaba cogiendo y estaba súper excitada en aquel momento!
Alfonso, Gonzalo, Antonio y Mario, ya recuperado, se masturbaban frente mío mientras miraban la escena, yo estaba entregadísima a Federico y deseaba que nunca acabara de cogerme, lo estaba pasando realmente genial, él continúo dándome cada vez más duro, hasta que me dijo que iba a acabar, yo le suplique que me llenara el culo de leche, en ese momento Gonzalo me agarro y metió su pene en mi boca y me acabo llenándola de semen y fue ahí que recordé que no estaba sola con Federico, entonces le chupe el pene a Gonzalo sacándole toda la leche, y pude sentir cómo Federico bajaba la velocidad del bombeo y su pene se hinchaba aún más dentro de mi culo y como explotaba en placer y semen, sentí como el calor de su leche recorría mis entrañas, no podía creer el placer que estaba sintiendo en ese momento, todavía tenía su pene dentro que poco a poco se iba deshinchando y su semen que poco a poco empezaba chorrearse entre mis piernas, me encantaba, estaba satisfecha sin siquiera haber tenido un orgasmo! Pero ajenos al placer que yo estaba sintiendo en ese momento Alfonso y Antonio se acercaron para llenarme la cara de semen tan rápido que ni me dejaron chupárselas y por último Mario me acerco su pene para que se lo chupe y nuevamente llenarme la boca de leche. Federico lentamente saco su hermoso pene de mi culito adolorido y se sentó en el sofá, yo me levante toda llena de leche por todos lados y me fui al baño a asearme.
Así fue como comenzó aquella noche de lujuria y placer con mis nuevos amantes.
Espero que les haya gustado mi historia y si es así, próximamente seguiré contándoles lo que paso el resto de aquella noche.
Besitos a todos.

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MI PRIMERA INCURSIÓN EN UNA SAUNA

Hola nuevamente a todos los que me han leído y gracias a los que han enviado algún comentario, deciros a todos que si aguante y disfrute de mi primera vez con un tío fue debido a que durante tiempo había ido preparando mi culo con diferentes consoladores, cada vez de mayor tamaño, sobre todo me gusta uno hinchable con el que ya dilato hasta 8 cm de diámetro.

Como ya comente en el relato anterior, en la actualidad tengo 49 años de edad. Me inicie en el mundo Bisex de forma activa hace 6 años. Soy un hombre casado, toda mi vida he fantaseado con mi lado bisexual, y para mí era fabuloso explorar mi lado femenino en mi soledad sin llegar a exteriorizar ante los demás, no puedo negar que desde muy joven y en mi soledad me he introducido toda serie de cosas por el culo y me ponía lencería femenina que le cogía a mi madre o mi tía, llegando a sentir verdadero placer, acabando siempre masturbándome mientras pensaba que era una putita a la que se follaban por todos sus orificios.

Actualmente me sigue gustando ponerme lencería femenina, siendo yo el que ahora va a comprarla, aprovechando para ello principalmente los viajes que por motivos de trabajo realizo, ya que de esta manera puedo decir que son para mí. Sobre todo me encanta ponerme tangas o braguitas de encaje con liguero y medias, en cuanto a los colores me van el negro, el blanco y el rojo.

En este segundo relato os voy a contar mi primera experiencia en una sauna, después de la experiencia anterior en el Sexshop, la cual me dejo muy satisfecho, ya estaba pensando en volver a tener un encuentro con hombres y si podía ser con varios mejor, para ello el día siguiente estuve descansando y planeando a donde ir, hasta que navegando en Internet fui a parar a la web de una sauna, en concreto la sauna Octopus, por lo que tras leer los comentarios de algunos de los visitantes decidí que al día siguiente tenía que visitarla, ya que además sería mi última noche en Madrid.

Tras cenar y tomar un par de copas, esta vez con los compañeros del curso, me retire a descansar. En cuanto llegue a la habitación lo primero que hice fue darme una ducha y ponerme una lavativa para de esta manera estar preparado para el día siguiente, una vez expulsada la lavativa cogí un plug anal de 6 cm y tras lubricarlo un poco me lo metí en el culo a la vez que me masturbaba recordando lo acontecido la noche anterior, a la vez que con la otra mano me iba pellizcando los pezones hasta que no pude más y me vine en un fenomenal orgasmo.

Cuando me recupere me volví a duchar con el plug en mi culo y tras secarme y sin extraer el plug me puse unas braguitas junto con el liguero y las medias todo ello en color negro y me acosté.

A la mañana siguiente me desperté muy caliente, ya que al tener durante toda la noche el plug en mi culo me había tenido  excitadisimo, así que extraje el plug y me fui a dar una ducha, momento que aprovecha para darle un repaso a mi culo con una buena irrigación, tras ello me volví a poner las braguitas y el liguero con las medias y baje a desayunar antes de incorporarme al curso.

Durante toda la mañana esta más pensando en la visita de la tarde, que en el curso en sí, llegando a comentarme alguno de los compañeros si me pasaba algo, estaba deseando que dieran las 6 de la tarde para terminar el curso y poder ir a visitar la sauna.

Cuando termino la clase me despedí de mis compañeros hasta el día siguiente comentándoles que había quedado con un amigo y subí a la habitación a dejar las cosas y a colocarme nuevamente el plug, quería que mi culo estuviera preparado para lo que pudiera pasar durante la tarde-noche.

Una vez que estaba listo y tras coger unos condones me dirigí al metro para acercarme a la sauna, tras unos 15 minutos llegue a la puerta y tomando una buena bocanada de Aire entre en la misma tras abonar 12€, con la entrada me facilitaron dos toallas, unas chanclas, así como lubricante y un preservativo.

Tras coger la llave de la taquilla me dirigí a la misma, en la taquilla de al lado había una persona de unos 55 años que también se estaba desnudando, le salude y comencé a desnudarme quitándome toda la ropa, braguitas y medias incluidas y quedándome tan solo con el plug, el otro se me quedo mirando cuando me vio en lencería mientras se acariciaba su polla, la cual apuntaba buenas maneras ya que en reposo justo le entraba en la mano, una vez me hube desnudado me puse una toalla en la cintura y tras dejar la otra en la taquilla junto con la ropa me despedí dejando a mi compañero de taquilla acariciándose la polla y me fui a conocer la sauna y ver que es lo que ese día se cocía.

La sauna contaba con un bar, una piscina con hidromasaje, sauna seca y sauna húmeda, un laberinto oscuro, duchas, cabinas privadas, una pequeña sala de cine y también contaba con ordenadores con conexión a Internet, tras un breve recorrido que me servio para situarme y comprobar que había bastante gente, también pude comprobar que algunos de los presentes no usaban la toalla en la cintura cuando se movían por las diferentes secciones, así que yo también me la quite y  me dirigí en primer lugar a darme una ducha antes de entrar en la Sauna.

Al entrar en la sauna comprobé que la misma estaba vacía, por lo que me coloque en una esquina a disfrutar de la misma, al rato entro una persona que tras recorrer la estancia se sentó al lado mío comenzando a rozarme la pierna con la suya, ante lo cual yo avance con mi mano a su entrepierna y me apodere de su polla, que aunque estaba en reposo ya apuntaba buenas proporciones, comencé a acariciársela mientras él me acariciaba el pecho y me pellizcaba los pezones, con lo que hacia que estuviera en un clima de constante excitación, así que sin más me sitúe entre sus rodillas y comencé a mamarle la polla, uhhm que gozada ver como esta iba creciendo en mi boca, él comenzó a acariciarme el culo dándose cuenta en ese momento de la presencia del plug en mi trasero por lo que comenzó a jugar con el en mi culo suavemente mientras yo seguía saboreando su polla, hasta que me hizo parar ya que estaba a punto de correrse y como ya llevábamos bastante tiempo en la sauna se levanto y abandono la misma.

Yo también abandone la sauna y me di una ducha, tras lo cual me dirigí a la sala de cine donde me encontré a una pareja en la que uno se la estaba comiendo al otro y en otro de los asientos una persona que se estaba masturbando, por lo que me acerque a este último y colocándome a su lado comencé a acariciarle el pecho y las piernas hasta acercarme a su polla y cogerla en mi mano, era una polla no muy gorda pero si larga, comencé a acariciarla desde la base a la punta, mientras él se relajaba y se dejaba hacer, tras un rato de estar acariciándosela me agache y me la metí en mi boca comenzando una mamada lenta, lamiendo y saboreando cada centímetro de ese sabrosa piruleta mientras él comenzó a gemir y a pellizcar mis pezones.

Que delicia estaba saboreando la segunda polla de la tarde, y por los gemidos que emitía su dueño parece que estaba disfrutando, en eso que siento unas manos que me acarician el culo y comienzan a jugar con el plug que seguía en su interior, ahora eran mis gemidos los que empezaban a sonar en la sala, cuando el que jugaba con mi culo saca el plug y me mete su polla, uhmm que polla gorda y larga, comenzando a follarme a la vez que me daba unas palmadas en el culo.

Allí estaba yo como una putita con mis dos agujeros ocupados, a cada embestida en mi culo hacia que me tragara la polla del otro hasta la garganta, haciendo que me entrara alguna que otra arcada, de vez en cuando tenia que sacarme la polla de la boca para tomar aire y respirar,  como estaba disfrutando mis gemidos cada vez eran más intensos al igual que los cachetes que mi culo recibía, mientras que al que se la estaba mamando me pellizcaba los pezones cada vez con más fuerza.

No sé el tiempo que estuvieron dándome rabo por mis dos agujeros, pero puedo asegurar que estaba disfrutando como una autentica putilla, hasta que el que tenia la polla en mi boca la saco y comenzó a correrse en mi cara, vaya riada que me largo, también en ese momento sentí como se corría el que me estaba follando, el cual cuando hubo terminado de correrse me saco la polla y volviendo a colocarme el plug, vacío sobre mi culo todo el contenido de su condón.

Cuando terminaron de vaciar sus depósitos y tras limpiarles las pollas a los dos con mi boca, ambos se fueron quedándome allí durante un rato tratando de descansar, si bien uno que había estado presenciando la follada anterior se me acerco con la polla en la mano, resulto ser la persona que se estaba cambiando a mi lado cuando entre, teniendo que decirle que en ese momento no me apetecía que me iba a duchar y a descansar un rato que luego si quería me tendría a su disposición, por lo que saboreando un poco la polla que tenía me levante y me fui a relajarme bajo el agua de la ducha y posteriormente a la piscina de hidromasaje, previamente me quite el plug y tras lavarlo lo deje en la taquilla, ya que con lo dilatado y lubricado que tenia el culo, se me salía solo.

En la piscina estuve totalmente relajado y disfrutando de las burbujas durante 15 minutos aproximadamente, tras lo cual me decidí por dar una vuelta por la zona donde estaba el pasillo oscuro, me adentre en él y enseguida percibí como había un tío comiéndole la polla a otro, avanza un poco más y me quede en una esquina a esperar a ver que es lo que sucedía.

No tardo mucho en acercarse una persona, la cual comenzó a acariciarme el culo y la polla, enseguida le eche mano a su polla y agachándome iba a comenzar a mamársela cuando sin más se deshizo de mí y se fue, también él era pasivo y busca al igual que yo algún activo, otra vez había que volver a empezar.

Al poco se acerco otra persona y se coloco a mi lado, yo podía percibir el roce de su cuerpo por lo que comencé a acariciar su culo lentamente avanzando hacia su polla, él se dejaba hacer por lo que dando un paso más le agarre la polla, uhmmm que polla era bien gorda y larga, comencé a acariciársela lentamente mientras él comenzó a comerme la boca y pellizcar mis pezones, ahí estaba yo nuevamente como una puta en celo deseosa de saborear lo que tenía entre mis manos, mientras tanto él seguía pellizcándome los pezones con una de sus manos mientras que con la otra comenzó a explorarme el culo metiendo primero un dedo, luego dos y finalmente tras dedos con los cuales jugaba en mi culo haciendo que una vez más despertara la puta que llevo dentro.

Enseguida comenzaron nuevamente los gemidos a salir de mi garganta, mientras él con una mano en mi cabeza me obligaba a que me agachara y se la mamara, así que sin pensármelo dos veces procedí a satisfacer su pretensión comenzando a saborear su polla, que hermosa casi no podía metérmela en la boca, era la más gorda de las que mi boca había saboreado esa tarde, él comenzó a follarme la boca incrementando lentamente el ritmo mientras seguía torturándome los pezones.

De vez en cuando notaba como unos dedos se introducían en mi culo y me lo habrían a la vez que me acariciaban la polla, en alguna ocasión me metía la polla hasta la garganta dejándome sin aire, tras un buen rato de estar saboreando ese magnifico pollon, me asió de los pezones obligándome a incorporarme y nuevamente nos comimos la boca mutuamente durante un buen rato.

Era increíble la tarde que estaba pasando, en mi vida había disfrutado tanto del sexo en una sola tarde, y todavía lo que me quedaba, yo seguía con mi mano aferrado a ese polleen para que no se me escapase, así que me arrodille delante de él y me la introduje en mi boca comenzando nuevamente a saborearla y recorrerla con mi lengua desde la punta hasta la base, de vez en cuando jugaba con sus huevos metiéndomelos en la boca y saboreándolos como si me fuera la vida en ello.

Estando en ello noto que otra polla se aproxima a mi cara, sin dejar de chupar la que tenia en la boca levanto la vista y compruebo como el tío que acaba de llegar y al que le estoy comiendo la polla se están acariciando y comiendo la boca, esto me puso más caliente todavía por lo que seguí mamando y masturbando alternativamente las dos pollas hasta que primero una y luego la otra se vaciaron en mi cara. Me llenaron toda la cara de leche, hasta en los ojos tenía semen, una vez que terminaron de correrse cogí ambas pollas y las limpie con mi boca hasta dejarlas bien relucientes, tras lo cual me levante y me fui a darme una ducha nuevamente, ya que la leche me corría por mi cara y por el pecho.

Una vez que me hube duchado mire la hora, las 20:30 todavía me quedaban un par de horas antes de irme, así que me acerque al bar para descansar un rato y tomar un refresco, coincidiendo allí con el primero al que le mame la polla en la sauna y con el que se estaba cambiando cuando entre en la sauna, tras presentarnos Pedro era al que se la mame en la sauna y Esteban el del pollón que tenía la taquilla junto a la mía, estuvimos charlando animadamente los tres mientras nos tomábamos nuestras consumiciones, hasta que me propusieron si querría acompañarles a los dos a una de las cabinas y terminar de esta manera la tarde, yo recordando lo que tras la toalla se escondía, ya que una de ellas la había saboreado y la otra también la había visto, acepte y nos fuimos los tres a una de las cabinas que estaba libre.

Entramos en una ya tras ellos entornando la puerta una vez dentro sin echar el pestillo, la cabina tenia una amplia cama en el centro con una luz tenue que permitía que nos viéramos sin problemas, sin más preámbulos me coloque en medio de los dos y comenzamos el festival de sexo y lujuria.

Como la polla de Pedro ya la había degustado comencé a acariciarle y a lamer la polla de Esteban, haciendo que esta fuera adquiriendo todo su esplendor, que pasada en mi vida había visto de cerca una polla tan grande, según me dijo el ante mi asombro 8 cm de diámetro y 30 de largo, aquello era demasiado mi boca no podía con esa hermosura, fui lamiendo toda ella a la vez que poco a poco iba metiéndome en la boca parte de ella, a todo esto Pedro me estaba trabajando el culo, haciendo que fuera dilatándose poco a poco.

-No te preocupes que ya te voy a preparar este culo de zorra para que té entre sin problemas todo eso que ahora tienes en la mano, me decía mientras procedía a dilatarme poco a poco el culo usando para ello sus dedos y el lubricante que a la entrada nos habían dado, me decía Pedro.
-¿Pero vosotros creéis que este pedazo polla podrá entrar en mi culo? les decía yo con un poco de miedo, a la vez que cachondo y excitado.

Ya veras como si me contestaron al unísono ambos, yo sin terminar de creérmelo seguía saboreando y lubricando lo mejor que podía la polla de Esteban, para que llegado el momento de hacerse con mi culo tratar de sufrir lo menos posible.

Cuando Pedro consideró que mi culo ya estaba preparado me hizo ponerme a cuatro patas y situando se en frente mío me puso su polla en la boca mientras con las dos manos me abría bien el culo para que Esteban colocándose tras de mí procediera a follarme.

Esteban se coloco un preservativo y tras embadurnar bien con lubricante su pollón lo coloco a la entrada de mi culo y sin avisarme me la metió de una sola vez hasta que sus huevos hicieron tope en mi culo, el alarido que di, aun teniendo la polla de Pedro en mi boca, debió de oírse en medio Madrid, una vez que me la metió estuvo un rato quieto para que mi culo se fuera acostumbrando al nuevo inquilino, comenzando a follarme lentamente, poco a poco el dolor fue remitiendo dando paso a un placer indescriptible.

Esteban cada vez me la metía con más fuerza haciendo que me tragara la polla de Pedro, mientras este seguía torturándome los pezones, yo ya olvidándome del dolor berreaba de placer y movía el culo como una autentica putilla y con una mano comencé a masturbarme, en ello estaba cuando se abre la puerta de la cabina y entra una persona que ante el espectáculo que le estábamos ofreciendo comienza a masturbarse acercándose hacia nosotros, yo alargo una mano y cogiéndole la polla comienzo a hacerle una paja hasta que enseguida se corre sobre mi cara, tras lo cual se va.

Era increíble el concierto de gemidos de placer que a tres voces se escuchaba en la cabina, Esteban me la sacaba y de golpe me la volvía a meter a la vez que me daba fuertes cachetes en el culo, a su vez Pedro también me la metía hasta la garganta mientras me pellizcaba los pezones y yo mientras me seguía masturbando hasta que ya no pude aguantar más y me vine gritando de placer mientras que Pedro sacándomela de la boca se quito el condón y me regó toda la cara con su leche.

A todo esto Esteban seguía impasible con su follada, mi culo ya se había acostumbrado a su polla y estaba disfrutando, cogí la polla de Pedro y se la limpie dejándosela reluciente, en agradecimiento él me limpio a mí la polla y después nos dimos una buena comida de morros entre los dos, en ello estábamos cuando Esteban saliendo de mi culo se quita el condón y nos rocía a los dos con su leche.

Entre Pedro y yo le limpiamos a Esteban la polla tras ello nos fuimos los tres a darnos una rica ducha antes de vestirnos para abandonar el lugar, nos duchamos los tres juntos enjabonándonos unos a otros y nos fuimos a vestir, yo me volví a poner las medias y el liguero con la ayuda de Esteban, finalmente me puse las braguitas y termine de vestirme me despedí de ellos y me dirigí a coger el metro para volver al Hotel.

Mientras volvía en el Metro mi culo me iba recordando los momentos de placer y dolor vividos a lo largo de la tarde, ya que todavía me escocía, pero podía decir sin equivocarme que había sido la mejor tarde en mucho tiempo.

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Una semana en el balneario

Hola, me llamo Carlos y lo que escribo a continuación ocurrió en realidad durante el otoño de 2009.
Desde hace ocho años estoy casado don Miriam, una chica morena, con el pelo largo, y muy buen tipo. Quizá no tenga ninguna parte especial, pero en conjunto es muy atractiva. Nuestra relación actualmente es muy buena, aunque durante el noviazgo y los dos primeros años de matrimonio tuvimos una relación tormentosa, con bastantes escarceos por ambas partes, especialmente con gente del propio sexo tanto por mi parte como por la de ella; actualmente, aunque hacemos alguna salida extraconyugal, es más discreta y menos frecuente.
En el sexo nos gusta de todo, yo me considero bisexual y ella lo sabe, y a ella le ocurre lo mismo con las chicas. A veces comentamos nuestros episodios y al final acabamos calentándonos.
Durante todo el año estuve trabajando mucho y me tocó viajar mucho por España y el extranjero. Por el tipo de trabajo suelo viajar solo, y me toca pasar las noches por muchas ciudades y pueblos, donde a menudo acabo estando en algún club nocturno, tanto hetero, como gay.
Tras un periodo de largo viaje, al regresar a casa mi mujer me propuso ir a un balneario a pasar una semana, para relajarnos y poder estar juntos. Yo estaba encantado y a principio de diciembre nos fuimos. Ya durante el viaje noté que Miriam estaba muy animada; así me comentó que se había depilado toda, que había comprado lencería, que iba a comprar juguetes eróticos en el pueblo al que íbamos, etc. La verdad me sorprendió, pues no suele se tan explícita en estas cosas.
Al llegar al balneario, me comentó que había una cosa que no me había contado, que se trataba de una zona nudista, por lo que la ropa sólo servía para salir a la calle; no es que me molestara, pero me sonó raro. Otra cosa que no me dijo es que había contactado con dos parejas más, por Internet, y que tendríamos habitaciones contiguas que se comunicaban entre sí.
No quise decir nada, pero ya me imaginé de que se iba a tratar la semana de vacaciones, lo cual me desorientó un poco, por una parte por emoción y por otra por sentirme encerrado.
Una vez en la habitación, las otras parejas ya habían llegado; la primera se trataba de una pareja de chicos de color Luis y Carol, que vivían en Madrid y la otra una pareja de Asturias, Diego y Laura, ella una rubia con aspecto de alemana espectacular, con años pero bien retocada y el algo menos resaltón, pero muy simpáticos. Lógicamente todos estaban desnudos, menos nosotros, por lo que enseguida nos invitaron a desnudarnos.
Inmediatamente, Luis y Carol prepararon una pequeña merienda en su habitación, que estaba entre la nuestra y la de Diego. Allí empezamos a hablar de nosotros y de nuestras cosas. Ellos ya llevaban un rato y más o menos se habían conocido, además Miriam les había contado parte de nuestras vidas, por lo que pude comprobar. Tras un rato de conversación, Luis me preguntó de repente, si en mis relaciones homosexuales era activo o pasivo.
Yo me quedé muerto, pues es un tema que apenas lo he comentado con mi mujer, pero nunca fuera, y la verdad no contesté.
Entonces Diego dijo que él iba a romper el hielo, y comenzó a tocar la enorme polla de Luis, que se estaba empalmando por momentos. La verdad es que Luis hace honor a su raza; del mismo modo Diego también se estaba empalmando, mientras comenzaba a lamer su glande con la boca.
Yo estaba congelado, pues en media hora había descubierto toda la jugada, pero la verdad es que no podía quitar la vista de aquella enorme polla y de la de Diego, que era muy larga aunque delgada, como a mí me gustan.
Sin darme cuenta, las tres chicas se habían ido a la cama de nuestra habitación, y comenzaban también a jugar entre ellas.
Diego me dijo: “Te vas a quedar ahí todo el rato, ven con nosotros y elige lo que quieras, como bienvenida”. En ese momento escuché los gemidos de la habitación, y me asomé a ver lo que estaba pasando. Miriam estaba entre las dos chicas, una le comía el coño y ella se lo estaba comiendo a Carol, la cual estaba chupando un enorme consolador. De repente espabilé y me uní a los dos chicos, que me empezaron a comer la polla entre los dos.
Yo estaba como en una nube, por una parte me estaban haciendo de todo ellos, pero también me excitaban las chicas, a lo que Luis le comentó a Diego: “creo que vamos a ir con las chicas también”, y así lo hicimos.
Al llegar tenían ya tres consoladores que se metían unas a otras tanto por el coño como por el culo, y al vernos Miriam dijo.
¿Por qué no apagamos la luz de todas y nos juntamos?, a lo cual respondimos todos afirmativamente.
Apagamos la luz y nos metimos en la cama, ésta era grande, pero al final éramos seis personas y los roces eran continuos.
Aquello fue el paraíso. Al minuto noté que me estaban comiendo el culo, no puedo decir quién era, y yo empecé a comer una polla, eso sí sabía que era la de Diego por lo delgada, a su vez estaba metiendo los dedos en el coño de una chica, la cual tenía un consolador en el culo, pero no supe quien era. Al rato noté que me metían otro consolador a mí en el culo y la verdad es que estaba a cien, mientras averigüé que Luis le había dado por culo a mi mujer, por el grito que pegó; yo mientras cogí a otra chica, creo que Carol, y empecé a follarla como no lo había hecho nunca, mientras seguía comiendo la polla a Diego. A los cinco minutos me corrí, pues aquello no se podía aguantar, y entonces noté como Diego me ponía a cuatro patas y me embestía por detrás, en plan salvaje, como nunca había sentido, mientras notaba una mano en mi polla que intentaba que volviera a excitarse, lo cual ocurrió de inmediato a la vez que notaba una boca en ella.
A partir de esto todo fue un desmadre, se corrieron en mí, me metieron consoladores y pollas, comí la polla de Luis, folle a las chicas por el coño y por el culo y más cosas que no recuerdo.
Al final todos nos quedamos dormidos y extasiados, y a las horas despertamos todos juntos.
El resto de los días aquello continuó, casi todos los días ya con luz, e incluso un día se incorporó una camarera que parecía una modelo y que reconoció que aquello era la orgía más grande que había tenido jamás.
Esa tarde la contaré en otro relato, que no tiene desperdicio.

Me gusta / No me gusta

Pedrito/Perrito

Yo soy de Perú, y lo que les voy a narrar es la historia de Pedrito un muchacho de la sierra que llego a la capital (Lima) para trabajar como empleado domestico en una casa de una familia de clase media.

Pedrito era algo ignorante, solo había terminado la escuela primaria, tenia 18 años era bajo de estatura (1.67) delgado de contextura (57 kg) de piel cobriza, ojos negros grandes y de personalidad introvertida. Llego a casa de los Rodríguez una tarde de invierno, se presento ante el sr de la casa, entregándole la carta de recomendación que le había dado su tía en su pueblo natal.

– Así que tu eres el tal ¨Pedrito,” acércate un poco mas para verte mejor. – dijo Don Julian.

El joven se acerco sin levantar la vista, la presencia de don Julián lo intimidaba, era un hombre de unos 45 años, piel blanca, con una barriga incipiente, muy alto (1.90), de figura contundente , ojos claros y barba negra.

-Déjame verte mejor muchacho, mírame a la cara.

Pedrito lo hizo lentamente, obedeciendo al que seria su patrón.

-AHORA ve al cuarto de servicio, date un baño y vuelve a mi estudio en media hora. ¡Rápido!

Pedro localizo la habitación que le correspondía, era pequeña, aun así había un pequeño baño,se ducho rápidamente pensando en no retrasarse para ir con don Julián, no quería molestarlo, este seria el trabajo por el cual su familia en su pueblito vivirían.

Se vistió con un pantalón negro de vestir y una camisa blanca, así fue donde su patrón.

-Ven Pedrito , quiero examinare mejor, cierra la puerta con seguro, aunque no hay nadie en casa por ahora, prefiero no ser molestado mientras te explico cuales serán tus funciones.

El joven se acerco al hombre que estaba sentado detrás de un escritorio.

-Tendrás que atender a mi primero y luego a a mis hijos gemelos de 21 años, por mi esposa y mi hija no te preocupes ellas prácticamente viven en Miami, así que solo las atenderás cuando lleguen de visita. ¿Entendido?

-Si señor– dijo Pedrito en voz muy baja.

-Me gusta que seas calladito, significa que seras obediente en todo. Tendrás que hacer limpieza de las habitaciones diariamente, prepararas comida cuando se te avise, ya que casi no almorzamos aquí, tendrás que aprender a preparar tragos, que eso hacemos muy frecuentemente. JEJEJE – Don Julián se rió irónicamente.

-¿Eso es todo señor?

-Aún hay mas, pero para explicarte el resto necesito que te desnudes.

– ¿Como?

-Quiero verte desnudo, calato o en bolas carajo, ¡es una orden!

Pedrito dudó un momento pero sabia que no había marcha atrás y se quito la ropa lentamente sin saber que ese acto marcaría el inicio de una vida que antes no parecía posible.

Pedrito estaba de pie completamente desnudo ante Don Julian, temblaba, mientras el hombre lo miraba fijamente de pies a cabeza ; su piel cobriza, su cuerpo delgado su cabello negro, sus ojos pequeños de color negro,sus brazos algo desarrollados por las labores del campo, sus piernas aun débiles, y lampiño completamente.

-Aun no ha madurado tu cuerpo como debe ser- dijo el patrón muy seriamente. – El tiempo y el esfuerzo ayudaran a mejorar tu figura, sin duda tienes probabilidades. Espero que no me decepciones…. Ahora vístete.

-Si don Julian – Pedrito se vistió torpemente ante la mirada escrutadora de su patrón.

-Prefiero que me llames PATRÓN, solo así y nada más ¿entendido?

-Si, patrón.

-¿Cual es tu edad exacta Pedrito?

-18 años y 11 meses patron.

-La madurez aun no llega a tu cuerpo, se esta retrasando algo, pero no importa, aun así te daré 6 meses a lo mucho 9 para que mejores tu figura y llevarte a cumplir plenamente con tus tareas de empleado del hogar de mi familia.

-Como usted diga patrón.

-Toma este libro- Don Julián le alcanzo un libro que estaba su escritorio. Quiero que hagas todo lo que dice ahí, unas dos horas al día, sin falta.

-Patrón yo no se leer muy bien- dijo Pedrito mirando el suelo avergonzadamente.

-Jejeje, ya me lo imaginaba, pero no te preocupes ahí más que todo encontraras figuras o fotos de lo que debes hacer, son solo ejercicios para fortalecer tus cuerpo.

-Si patrón. Lo haré

-Mas vale que lo hagas sino volverás a tu pueblo con una mano delante y otra atrás. Ahora ve a comenzar con tus tareas domesticas. En la cocina encontraras la lista.

Pedrito salio torpemente del estudio, llevado el libro, leyó el titulo COMO FORTALECER ABDOMEN Y GLÚTEOS .

En la cocina encontró la lista de su quehaceres :

5 a 6 am ejercicios

6 a 7 prepara baños y desayuno

7 a 8 limpiar platos de desayuno y baños.

8 a 9 aseo de habitaciones

9 a 10 ejercicios.

10 a 11 aseo personal

11 a 13 preparar almuerzo

13 a 17 atender a lo señores de la casa

17 a 18 descanso

18 a 19 servir cena

19 a 20 limpiar la cocina

20 a 21 alistar habitaciones para el descanso de los señores

21 a 5 dormir, pero estar atento a lo que sus señores puedan necesitar en cualquier instante.

Pedrito, lo leyó con dificultad pero logro entender todo, solo suspiró y pensó fugazmente en su pueblo natal en la sierra, sabia que no había vuelta atrás y se decidió a cumplir todo tal cual estaba escrito en ese papel.

Pedrito con el transcurso de los días fue conociendo mas a don Julián y a sus dos hijos : los gemelos Julio y Juan; aunque sus similitudes físicas eran innegables, ambos eran de 1.85, piel blanca y cabello castaño ensortijado, también había grandes diferencias.

Julio era deportista, había desarrollado gran musculatura sobre todo de brazos y abdomen, ademas era de carácter extrovertido y alegre, mientras Juan era delgado, usaba anteojos y era de personalidad introvertida, se dedicaba a estudiar antropología y por lo tanto pasaba gran parte del día leyendo a solas en su habitación, mientras que su hermano la pasaba en el club deportivo con sus amistades.

A Pedrito ambos hermanos lo intimidaban, uno por ser muy locuaz y el otro por estar retraído como en su propio mundo, aun así a ambos los admiraba porque veía en ellos un modelo al cual seguir; ser jóvenes educados y con el mundo a sus pies. Aunque en el fondo sabia que su lugar en el mundo era distinto, era servir a hombres como ellos.

Tanto el padre como los hijos casi no le dirigían la palabra a no ser para solicitarle algo especifico

-Pasame el agua.

-Sirveme vodka

-Sirve la comida

-Recoge y limpia todo de la mesa

-Prepara mi baño

-Prepara mi cama

A través de estas acciones, el joven provinciano fue conociendo las manías y costumbres de los señores de la casa.

-Don Julián gustaba de la ducha fría, comidas ligeras, beber vodka a cualquier hora del día, leer el periódico en la cama al despertar y hablar por teléfono con sus socios a todo momento, era un hombre muy ocupado.

-Julio casi no estaba en casa, salia temprano desayunado poco y volvía muy tarde, se daba igualmente una ducha fría antes de dormir, tomaba un vaso de leche y veía televisión hasta quedarse dormido.

-Juan se levantaba temprano para ir a la universidad, tomaba una ducha caliente, desayunaba ligero, volvía en la tarde a almorzar algo , generalmente le gustaban los guisos con carne de cerdo, en la tarde se encerraba a leer o hacer algún trabajo de la universidad, no cenaba. Bebía una copa de vino mientras veía alguna película en blanco y negro antes de dormir.

Así pasaban los días en aquella casa, Pedrito casi parecía un fantasma, solo estaba para servir, no tenia casi días libres, y cuando no había nadie en casa había que limpiar todo para que don Julian no lo riñese por encontrar polvo en algún lugar.

Entonces un día mientras Pedrito se quedo dormido una tarde luego de practicar sus ejercicios para fortalecer glúteos y abdomen, sintió que alguien entro a su habitación, era don Julian que había llegado de sorpresa a la casa y no había encontrado al muchacho haciendo sus labore.

-Levántate holgazán, que haces durmiendo cuando hay tantas cosas por hacer.

-Perdone patroncito. – dijo Julian muy avergonzado, levantándose de la cama.

-Y eso que aun no te he empleado en las tareas que espero que cumplas mas adelante, pero ya va siendo hora que vayas conociéndome mejor.

Don Julián vestía con saco y corbata, olía a alcohol, vio al muchacho con furia y le dijo

-Desnúdate y ven al estudio ahora mismo- Salio de la pequeña habitación y se dirigió al estudio, a esperar al muchacho.

Pedrito se desnudo lo mas rápido que pudo, fue a encontrarse con su patrón, que estaba de pie al lado del escritorio,.

-Ya han pasado 3 meses desde que te acepte en esta casa, y había sido tolerante contigo , pero desde ahora seré mas estricto, aunque se que todavía no estas del todo listo, ya es hora de probar el rigor de mi cinturón. – Don Julián se quito el cinturón de cuero negro de su pantalón. – Apóyate en el escritorio, con las manos, pon tus piernas para atrás, ofreciéndome el sucio culo que tienes.

Pedrito hizo esto sin pronunciar palabra alguna, solo su cuerpo temblaba.

El patrón alzo el cinturón y comenzó azotar el trasero del provinciano,una, dos, tres hasta llegar a diez. Al ver como de los ojos del muchacho comenzaban brotar algunas lagrimas, cesó los azotes. vio también lo rojas que se habían puesto sus nalgas, y se acerco a su oído, y el dijo; ¡ES suficiente!, Sigue con tus labores.

Pedrito salio rápido del estudio, fue a su cuarto, comprobó que le ardía el trasero, pero se vistió rápidamente, y fue a seguir con sus labores.

Ese día, el joven lloro la primera de las muchas lagrimas que estaban por venir en su futuro.

En los días siguientes, luego de los azotes, Pedrito noto como Don Julian y sus hijos habían empezado a mirarlo de una manera distinta como de deseo, sentía que su espalda y su trasero eran lo que mas atraía la atención de los 3 hombres. Así un día durante la cena, llegó un invitado a la casa era el dr, Esteban. un hombre robusto de unos 55 años, completamente calvo, había llegado con su maletín. Entonces don Julián luego de conversar en privado con el galeno, volvió a la mesa con sus hijos y les dijo:

-Bueno, ahora Esteban nos sacara de todas las dudas que teníamos sobre Pedrito, mientras terminamos de cenar él lo examinara y comprobará si ya esta apto para cumplir con todos nuestros requerimientos.

Juan y Julián asintieron y esbozaron una discreta sonrisa. Pedrito fue enviado con el dr Esteban al estudio para el examen medico.

-Desnúdate completamente muchacho – ordeno el dr.

-Si señor – Pedrito actuó rápidamente.

-Ahora échate boca arriba sobre el diván, tomare tu pulso y oiré los latidos de tu corazón así como revisare tu boca lengua y dientes.

Así lo hizo el dr con gran pericia , utilizando estetoscopio y demás utensilios necesarios para ese propósito.

-Parece que todo esta bien, a no ser por algo de suciedad encontrada en tus dientes, no hay nada grave.  Tus testículos y pene aun son pequeños, tal vez sea tu raza o hereditario, pero no hay nada anormal por ahí. Ahora date la vuelta para terminar el examen.

Pedrito dudó un momento, temía algo, pero sabia que no podía negarse, así que se quedo boca abajo en el diván.

El dr Esteban se puso los guante quirúrgicos y comenzó a reconocer las nalgas y ano del muchacho que soltaba leves gemidos, tomo una pequeña linterna para comprobar la zona antes de dar un veredicto a los señores de la casa. Al terminar dio una nalgada cariñosa al muchacho y le dijo:

-Eres todo un perrito- en medio de carcajadas.

Pedrito miro desesperado al dr, y por primera vez en mucho tiempo se decidió a hablar con total seguridad, todo porque temía que su secreto fuera revelado.

-Por favor dr, no diga lo que ha descubierto se lo ruego, mi patrón me botara y me enviara de nuevo a mi pueblo, no lo haga, soy solo un muchacho ignorante, esta es mi oportunidad de servir a un gran señor y a sus hijos. Por lo que mas quiera no les diga que ya no soy puro, por favor – Pedrito casi rompe en llanto.

-No eres mas que un serrano mentiroso y quieres que te ayude, engañando a don Julián y sus hijos, y yo que salgo ganando?

-Lo que ud me pida- Pedrito estaba temblando.

-mmmmmmmmm, Antes cuéntame como fue que perdiste tu virginidad por el culo.

-Fue unos días antes de venir a esta casa, en mi pueblo con un muchacho de mi edad, yo lo quería mucho al Andrés y como sabia que no lo vería en mucho tiempo o tal vez ya nunca mas lo volvería a ver, cuando fuimos a bañarnos al río me comencé a acercar a su cuerpo, él al inicio no quería pero como yo ya había visto como hacían los perros, así me acerque, y al Andrés se le paro la pichula y no le quedo mas que cacharme ahí a plena luz del día. Felizmente nadie nos vio, cuando acabo el me pateo y me dijo que ojala nunca más lo viera porque yo era un mariconazo. Esa es la historia señorcito, ya me he dado cuento que el patroncito me quiere cachar al igual que sus hijos, pero no lo hará si sabe que ya estoy roto, y yo quiero mucho servir a mi patrón.

-Mas me parece que eres un indio interesado, pero creo que puedes serme de mucha ayuda, eso lo veremos más adelante, ahora secate esas lagrimas de tu rostro y vístete.

El doctor fue a darle sus conclusiones a don Julián y sus hijos y les dijo.

-Bueno el indiecito ya ha mejorado su aspecto físico, sobre todo su culo es cada vez mas carnoso jajajjaja, habría que hacerle una limpieza dental y también otra anal, a propósito de ese aspecto, el muchacho aún no ha sido desflorado, así que creo que serán muy afortunados en tener a un culito cerradito y tiernito.

Juan, Julio y Julián rieron y brindaron con champagne por la noticia, el día siguiente se llevaría a cabo la iniciación sexual del joven criado, ahora prepararían todo para la ocasión.

Así Pedrito se sentía salvado mientras escuchaba desde su habitación, pero lo que él no sabia era que lo mas difícil estaba por empezar.

Pedrito se desnudo, entrego su cuerpo al dr, que le rasuro todo vello indiscreto que tenia su piel, luego le aplico un enema, que aunque molesto algo, Pedrito sabia que esa delgada manguerilla no era nada en comparación a lo que le esperaba, ya había espiado a su patrón e hijos al momento del baño, había visto sus bien dotados penes.

Al termino el dr, le aplico algunas cremas en su cuerpo, especialmente en el culo, así como esparció una suave colonia por el cuerpo del serrano. Así desnudo y ya listo fue a la habitación de don Julián.

-Pasa Pedrito, recuéstate en la cama, es muy suave.

-Gracias patrón. – Pedrito temblaba.

-Ahora ha llegado la hora de que me sirvas completamente, ya han pasado 6 meses y ese cuerpo tuyo ya ha madurado gracias a los ejercicios, tus nalgas están redonditas,,,, Mira como me tienes – Julián abrió su bata y mostró su pene erecto que debía medir 21 cm.

-Si patrón, estoy para servirlo – Pedrito solo bajo la mirada.

-Tendré el privilegio de ser el primero que te penetre, sera algo que nunca olvidaras – Julian se recostó al lado del muchacho y comenzó a acariciar su pecho, luego su cintura y después le dio vuelta , poniendo al muchacho boca abajo y tocando su culo con mayor pericia.

-Ahhh- Suspiraba Pedrito esperando que su patrón no se diese cuente que ya su culo había sido usado.

-Así me gustas serranito, desde ahora seras mi perrito, no hay nada mejor que el culito de un muchachito como tu, Ya vas a ver que después de hoy solo querrás que te llene el hueco todas las noches,- Don Julián apunto su pene al ano de Pedrito y comenzó a empujar. El culo estrecho rechazaba la enorme pinga, pero ante la insistencia del patrón termino cediendo y fue penetrado por completo.

-Ahhhhhhhhhhhhhh, me duele patroncito

-Resiste perrito, que rico culo estrechito, vírgencito, mariconcito así esta rico deja que se acostumbre no te muevas, es una orden.

-Si patrón- Pedrito tenia ganas de llorar y gritar pero se contuvo mordiendo la almohada.

-Ahora si, mi pinga blanca en tu culo mestizo, que rico se siente- Julián comenzó el mete y saca , con Pedrito debajo de su cuerpo. Así fueron cerca de 10 minutos de jadeos y goce.

-Ya voy a terminar perrito de mierda, que buen culo, te lo voy a llenar de leche, esta mejor que concha de hembra, tu culo de mariconcito, ahí va perroooooooooo.

-Ahhhhhhhhhhhhhh.

-Tomala dentro de tu culoooooooooo.- Don Julián termino dentro del cuerpo del muchacho, cayo encima de él, y asi quedo unos 5 minutos, hasta que poco a poco se fue retirando ,

Pedrito se quedo boca abajo, aunque había tenido una erección, no llego a eyacular, sin embargo la sensación en su ano era unica, sintio como si ese pedazo de pinga era el complemento ideal de su culo, y la leche esparcida en su interior era la señal de que habia complacido a su patrón, y eso lo ponia contento, aunque intento no demostrarlo.

-Jajajja, ya dejaste de ser virgencito por el culito, desde ahora seras el perrito de la casa, jajajjaja, ahora ve al baño, limpiate y ve a la habitacion de Julio y despues iras a la de Juan, mis hijos tambien tienen derecho a disfrutar de ese culo estrecho, y desde ahora en adelante, asi sera en cualquier momento tendrás que estar listo para recibirnos en tu interior, de no ser asi seras severamente castigado. ¿Entendido?

-Si patrón.

Pedrito se levanto , dirigiendose al baño, donde limpio su culo tal como el dr le enseño, y luego fue a ver a Julio ( el gemelo deportista). Este ya estaba esperandolo y sin mas tramites puso al serrano en cuatro sobre el piso y comenzó a penetrarlo rápidamente.

-Serrano de mierda, indio maricón, que buen culo, pareces mejor que puta, mi papa tenia razon en que un culo de perrito era mejor que concha de puta. ,jjjjjjjjjjaaaaaaaaaajaajajja. Todo esto le decia mientras lo penetraba con fuerza, hasta que terminó y dejo su semen en el ano de Pedrito.

-Uf , que buen culo, perrito, estas bueno para bajar la tensión de los entrenamientos, y ademas contigo no hay peligro de dejarte preñado, jajaj. Ahora sal del cuarto en cuatro patas y ve donde mi buen hermano, el tonto tambien merece probar este culo,- dandole un par de nalgadas lo envio donde Juan.

Encontro la habitación de Juan ( el gemelo introvertido)cerrada, toco un par de veces , hasta que oyo una voz decir

-Adelante PUTA PERRA

Pedrito penso que Juan seria mas amable que su padre y hermano, debido a su personalida introvertida ,pero no seria así, al contrario todo seria mas duro.

-Cierra la puerta detras de ti, puta asquerosa-Juan ordeno con voz imperiosa.-A mi me gustan las hembras , a mi los maricones serranos como tu no me gustan, asi que para mi seras una perrita obediente, con tu concha y boca listas para complacerme . Entendido?

-Si patrón Juan-el muchacho temblaba mas que de miedo, era de emoción.

-Ahora toma esto-le alacanzo una tanga roja de mujer- pontela con delicadeza y ponte en cuatro sobre el suelo

Pedrito lo hizo, Juan se puso detras de su nueva perra y lo nalgueó con sus manos

-Aunque ya has sido usada esta noche, tus nalgas siguen firmes listas para mas batalla, seras buena perra, ahora quedate quieta que te pondre tu collar- Le puso un collar de perrro de cuero negro, con una cadena, asi se dispuso a pasearlo por el cuarto, -Este es un paseo de entrenamiento, poco a poco iremos saliendo de aqui, te llevare por toda la casa y quien sabe, hasta un paseo por la playa haremos, pero por ahora solo sera entre estas 4 paredes

Luego de recorrer la habitación, llegaron a la cama y ahí, Juan tomo a Pedrito por la cabeza y lo acerco a su entrepierna, y sin mas le puso el pene en la boca.

-Se que ni Julio ni mi padre,te han hecho mamar eso no les va, pero a mi si, asi que empieza a chupar y si me muerdes por casualidad lo pagaras muy caro.

Pedrito empezo a mamar el pene del gemelo con rapidez, no queria decepcionarlo, el mismo estaba excitado.

-Asiiiiiiii, pero hazlo mas lento- le dio un manotazo en la cabeza.-Toma mi pinga en tu puta boca, acabaré rápido, tomaras toda mi leche sin derramar gota alguna.

Minutos despues Juan eyaculo en la boca de Pedrito, el serrano casi se ahoga pero logro tomar casi todo, se lo trago y sintio la calidez del semen pasar por su garganta. Sin ambrago dejo caer un par de gotas al piso.

-Limpia esas gotas de mi leche con tu lengua so puta asquerosa, ahora seras castigada, sacate tu tanguita que ahora viene lo que has buscado- En ese intante Juan saco de su armario un consolador negro de unos 25 cm y realmente grueso, tomo un poco de lubricante que esparcio entre las nalgas de su perra, y luego introdujo el gran consolador en el ano hasta lo mas profundo.

-Aaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh, dueleeeeeeeee-Pedrito gemia y gritaba.

-Asi grita perrra , se que estas en celo, que todo sepan que te estoy rompiendo el culo porque eres muy puta, la peor de todas

Pedrito inesperandamente sintio el mejor orgasmo que habia experimentado en su corta vida, eyaculo sobre la cama del gemelo que empezo a reir freneticamente, mientras el pobre muchacho yacia en la cama manchado en su propia leche y con un consolador en el culo.Estando asi Juan agarro a su perra del cabello la jaloneo hasta fuera de su cuarto y le dijo:

-Ahora por tu culpa tendré que dormir en la habitación de huespedes, pero mañana a primera hora quiero todo limpio, por ahora puedes irte a descansar que para ser tu primera noche, ha sido suficiente, después tendrás más, mucho más.

Don Julián se acercó donde el muchaho lo miro con una sonrisa en el rostro y le dijo:

-Ahora ya nos conoces mejor a tus patrones serrano de mierda, pero esto aún no termina, al contrario esto recien empieza.

Al siguiente dia ocurrio algo inesperado, la mujer e hija de don Julian volvieron de Miami y se instalaron en la casa, por lo que lo ocurrido la noche anterior no volio a ser repetido y nisiquiera insinuado por algunos de los participante en el supuesto desfloramiento de Pedrito.

Los días pasaron y parecia como si aquella noche nunca hubiera existido, todos en la casa trataban a Pedrito casi como un mueble más, no reparaban en su presencia, solo se dirigían a él para solicitarle algo o darle alguna orden de tipo domestico.

-Prepara el desayuno, almuerzo, cena

-Prepara el baño

-Limpia los cuartos

-Ordena el estudio

Era como si el serrano fuera invisible, a no ser por la sensación en su culo Pedrito pensaba en aquella noche como un sueño que queria repetir y por eso cada noche se masturbaba en su cama, metiendose un par de dedos en su ano y cuando eyaculaba lo hacia sobre su vientre luego se limpiaba y añoraba con volver a sentir los cuerpos de Julián, Juan y Julio.

El dr Esteban se aparecio un dia en la casa cuando todos habian salido, Pedro no sabia si hacerlo pasar, pero el dr lo convenció haciendole recordar sobre como habia ocultado que no era virgen cuando llego a aquella casa

-Pedrito aquella vez te dije que ocultaría tu secreto a cambio de algo. Y ese algo hoy lo necesito, estuve esperando fuera para que todos se marcharan y podamos estar tu y yo solos – El dr se acerco por detras a Pedrito. – Deseo probar ese culo prieto que tienes y ademas necesito que me dejes entrar al estudio de don Julián por unos cuantos minutos ¿Entendido?

-Señor darle mi culo, si puedo ,pero lo otro no……..

-No tienes alternativa, si tu patrón se entera que tu culo ya estaba roto te botara y tu familia morira de hambre en la sierra y tu terminaras en la calle sin nada mas que tu sucio culo para ofrecer.

-No sea malo señor, esta bien, entre rapido al estudio pero no desordene nada que el patrón se da cuenta y me castiga.

-Ya me imagino como te castigo pero con su mujer e hija aqui no creo que pueda hacerlo como debe, jajajjajajaja, pero antes desnudate y empina el culo apoyandote en la pared

Pedrito lo hizo todo rapidamente y el dr penetro rapidamente al muchacho que gozo con la embestida pero lamento que haya durado solo un par de minutos, ya que el dr eyaculo rapidamente en su interior.

-Realmente este culo es mejor que el de muchas putas que he probado, te podria llevar con unos amigos y ganarias unos cuantos centavos extra, ajjajaja

Luego el dr ingreso con una pequeña cámara digital y no salio del estudio hasta después de unos 15 mins

-Ya termine Pedrito, ahora recuerda guardar silencio que en unos dias tu vida cambiara, ya veras – Se acerco al muchacho lo tomo por la cintura y le beso los labios.

Era la primera vez que Pedro era besado en los labios por otro hombre, y se sintio muy bien, comprendiendo que le gustaba y que su destino era el de ser Puta de aquellos hombres poderosos, ya no había duda de aquello.

La monotonía del trabajo diario continuo por casi una semana, hasta que sucedio algo que ninguno de los señores de la casa habia sospechado y que terminaria en la peor humillación que el buen Pedrito sufriria en su vida.

En los días siguientes hubo gran alboroto en la casa de don Julián, Pedrito casi no comprendia nada, él solo se dedicaba a sus quehaceres diarios, pero sabia que era algo grave cuando la esposa e hija de su adorado Patrón se fueron de la casa llevandose casi todas sus pertenencias, luego de una discusión familiar de la que el joven solo pudo escuchar algunas frases desde la cocina, tenía que ver con negocios y dinero que don Julián habia obtenido fraudulentamente a traves de unos favores a politicos del gobierno y al parecer todo habia salido en los periodicos. Pedrito como no sabia leer muy bien no se habia percatado de estas importantes noticias. Él vivia en su mundo de absoluta sumisión, dedicandose a las labores domesticas y los ejercicios que su patron le habia ordenado; sin embargo el habia sido el causante de todo ese alboroto al dejar al dr ingresar al estudio, ya que este habia tomado fotos a documentos confidenciales asi como había intervenido la computadora del patron. Y pronto los señores de la casa se enteraron de la culpa del serrano.

Fue el mismo Dr quien les informó que fue Pedrito quien le facilito el accesos a la infromacion del escandalo y que incluso habia podido disfrutar del estrecho agujero del perrrito. Lo hizo por telefono para burlarse de Don Julián y lo hizo con grandes carcajadas. El Patrón sintiendose ofendido en lo mas profundo supo que solo quedaba huir para evitar una posible captura y se reunio con sus hijos en el estudio para decidir su destino.

-Yo viajare al Caribe a algun paraiso fiscal, mañana mismo partiré, mientras que tu Julio usaras esa beca deportiva que te ofrecio esa universidad argentina y tu mi querido Juan ya sabes lo que haras usando tus estudios de antropología, lo que nos lleva a Pedrito, el sucio serrano de mierda que nos traiciono y aún vive en esta casa ignorante de todo, bueno hoy le daremos su despedida de la casa y mañana volvera a su pueblo. Asi que mejor empecemos.

-¡Acercate Perro!- gritó Julio- ya sabes que hoy te toca gozar como perra en celo tendras tres machos para ti toda la noche.

Pedrito se acerco temblando, se desnudo rapidamente ante los 3 hombres y se puso en cuatro sobre el piso.

-Aprendiste rapido, es una lastima que todo tenga que acabar pero asi lo has querido puto traicionero – dijo don Julian, mientras se servia una copa de vodka puro.

-Ponte el collar tú sola, perrita- dijo Juan lanzandole las cadenas la rostro

El muchacho se coloco el collar y quedo con la cabeza gacha ante los hombres y estos se desnudaron poniendo sus penes delante de su cabeza, asi se podia comparar a padre e hijos por el tamaño de sus vergas, eran realmente parecidas median entre 16 y 18 cm y eran gruesas, la unica diferencia era que el sexo de Julio (el gemelo deportista) estaba depilado.

Y sin más preambulos el patrón tomo su cinturon y comenzo a azotar las nalgas del perritolos hermanos contaban: Uno, dos, tres,…………… asi hasta el numero 30 cuando vieron que lagrimas caian de los ojos del perrito, luego de un pequeño descanso de cinco minutos en el que permitieron al perro ir a los servicios y refrescar su adolorido trasero. Empezó el momento de las mamadas, si los tres fueron chupados en los huevos y vergas por el perrito por el espacio de media hora, cuando ya estuvieron completamente erectos y con ganas de penetrarlo, decidieron que lo mejor era realizar una doble penetracion en el estrecho ano, mientras que uno continuara cachandolo ( follandolo) por la boca, asi fue que Juan eligio la parte delantera mientras que Julio se recosto en el piso poniendo el culo de perrito en la punta de su pinga, mientras que su padre se colocaba de rodillas para tambien intentar penetrar al indiecito a la vez.

-Afloja bien el culo mariconcito………..

-Que ya sabemos que no eras virgen al llegar a esta casa, cuantas pingas se habra comido este sucio culo……

-No seras virgen pero eres definitivamente bien estrechooooooooooo

Con gran esfuerzo, lograron partir el culo del perrito, que aguanto todo el doloren un silencio casi estoico, en parte porque gozaba como nunca antes y porque sabia que se lo tenia merecido por todas las mentiras y daño que habia hecho.

Padres e hijos sincronizaron sus corridas, asi mientras que Juan daba leche al perro por la boca, inundando toda su garganta, Julio y Julian preñaban al indio por sus intestinos,

-Toma putaaaaaaaaaaa

-Todo un perrooooooooooooooo, mariconazoooooooo

-Mejor que concha de putaaaaaaaaaaaaaa

-Ahora si quedas preñado indio de mierdaaaaaaaaaaaaaa

Cuando acabaron, ordenaron al indiecito quedarse en el piso y procedieron a tomarle fotos tal como estaba, lleno de semen por culo y boca, también trajeron el consolador negro y lo colocaron en el hueco del perro y continuaron con la sesión fotografia, también vistieron al perrito con calzones y tangas de mujer, el muchacho solo se dejo hacer, no tenia fuerzas para reclamar, el dolor de la doble penetración era inmenso…

Al día siguiente por la tarde, Pedrito dejaria la casa con una bolsa conteniendo su poca ropa, y un sobre con el dinero ganado por sus servicios y los boletos en bus para volver a su pueblo.

Y sería en su lugar de nacimiento donde se llevaria a cabo la parte final de la venganza de su querido patroncito.

Era mediodia cuando el bus llego a su querido pueblo, había pocos pasajeros y Pedrito era el unico que bajaria en ese inhospito pueblo de la sierra peruana, se sorprendio al ver a varios hombres cuando bajo del bus en la pequeña plaza del pueblo, la mayoria usaba su ropa de campesinos, el joven reconocio a varios, estaban sus tios, algunos primos, también otros muchachos y señores. Ante su mirada atonita uno de ellos se acerco, era don Jonas el alcalde, un hombre de unos 50 años, algo obeso y de piel curtida por el sol, era el único de los hombres que vestia de manera más o menos formal con saco y pantalón de vestir.

-Hey tu, muchacho, aunque no se si seguir llamandote asi, ¿como te atreves a volver a este pueblo luego de la vida de pecado que has llevado en la capital?

-¿De que habla don Jonas?-Atino a decir timidamente Pedrito

-No te hagas el idiota que todos en el pueblo saben todo, ayer en la noche llego un joven de la capital y nos mostro las pruebas de tu indecencia, nos repartio las fotos de tus perversiones, nos advirtio de lo que te habias convertido y habias intentado corromper a la familia a la que fuiste enviado para servir.-Don Jonas estaba colérico.

Pedrito palideció y comenzó a temblar delante de todos aquellos hombres, no habia duda que Juan se le habia adelantado en el camino. Por un momento penso en huir, pero sabia que seria inútil, solo le quedaba enfrentarse a su destino.

-Esta mañana temprano hemos enviado a todas las mujeres y niños al pueblo vecino para que nosostros, los buenos hombres de esta ciudad te demos una leccion….¡Maricon de mierda!

-Por favor no me hagan daño, se que he pecado y que tal vez no sea bueno, pero cambiare lo juro………-el joven empezo a sollozar.

-La única forma de que cambies…-hablo el medico del pueblo, don Javier- o al menos nos dejes de avergonzar menos es que asumas una nueva identidad, ya lo hemos discutido toda la noche y ese es nuestro veredicto

-¿Cual? No entiendo.

2 hombres se acercaron a Pedrito y lo tomaron de los brazos y lo llevaron a rastras por las calles del pueblo, mientras los hombres los seguian, llegaron a un casona que Pedrito reconoció como el burdel del pueblo y ahí ingresaron todos. Pusieron el cuerpo del joven en una de las habitaciones y lo empujaron encima de un colchón de una de las putas del local.

-Las putas se han marchado ya hace 3 meses, las tuvimos que expulsar porque se enfermaron y contagiaron a algunos del pueblo con infecciones – dijo el medico.

-Asi que desde ahora que ya sabemos que tu no eres hombre sino una perrita cualquiera, ocupara el lugar de las putas del pueblo, no saldras de esta casa, solo atenderas a los hombres de este pueblo, aca el medico te chequeara una vez al mes para verificar tu salud. – setenció don Jonás.

-Ahí hay ropas que las putas dejaron olvidadas, te las puedes poner ya, jajajja- dijo uno de los hombres.

Todos comenzaron a silbar y gritar

-Ponte la ropa de puta, zorra, maricón…..

Pedrito se desnudo ante todos, temblaba y cuando iba a ponerse una minifalda roja que encontro tirada en el piso, alguien lo empujo por detras……

-Que buen culo, es de hembra sin duda, mejor ahorremos que se vista y que de una vez empiece con la atencion jajajaj, que estoy super caliente, hace tiempo no veo tan buen culo como este jajjaja-dijo uno de los hombres.

Y ahi mismo delante de los demas se bajo los pantalones y penetro a Pedrito que no pudo ver su rostro y solo sintió las embestidas dentro de su ano, solo pudo gemir como perra en celo. Los demas se excitaron y fueron pidiendo sus turnos, solo lo dejaron descansar unos minutos para irse a lavar y continuar con la atencion, asi todos los hombres presentes lo tomaron. Furon unos 25, habia uno de 81 años que tardo en venirse como 30 mins y habia tambien un muchacho de 18 años que tardo en venirse como 2 mins, sus tios y primos tambien lo penetraron, incluso Andrés el primero que le habia roto el culo estaba presente pero el prefirio la boca de Pedrito.

Al final de ese dia , Pedrito tenia tanto el culo y la boca llenas de leche, se lo habian cachado en todas las posiciones, y ahora estaba echado boca abajo sobre el sucio colchón de la que ahora era su habitacion , habia sido humillado y tendria que vivir humillado por el resto de sus dias, eso le daba miedo pero a la vez excitacion tanto que por el solo hecho de pensar en que sus dias de Perra oficial del pueblo habian empezado, eyaculó y esbozó una sonrisa en su rostro.

FIN

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Estudiando en la biblioteca

Janet se colocó sobre mi estaca dirigiéndola a la entrada de su vagina y se dejó caer sobre la misma introduciéndosela de un solo golpe. Tenía bastante experiencia, gracias a sus dos primos que vivían con ella, que eran mayores y que tenían verdaderas orgías cuando sus padres no estaban. Mientras ella me cabalgaba, mis manos ansiosas recorrían su magnífico cuerpo.

Esto me pasó hace sólo unos días, en el mes de agosto. Me encontraba en la biblioteca pública de mi ciudad, Valparaíso, Chile. La biblioteca está ubicada en un gran edificio antiguo. En la parte de abajo, primer piso, está la sección de referencia, y el segundo piso, el salón de lectura. Generalmente el primer piso se llena de escolares que van a hacer sus trabajos; en el segundo, por lo general hay gente más grande.

Eran como las 4 de la tarde y yo me encontraba consultando libros de geopolítica. Ah, me presento, me llamo Miguel, estudio en la universidad y tengo 23 años.

Bueno, como les decía, llegaron a la biblioteca un grupo de 3 jovencitas de unos 18 19 años…y la mamá de una de ellas, la típica señora que las cuida mientras hace la tarea. En principio, todo esto no tenía mayor importancia, hasta que me di cuenta de una de las niñas, la que se veía más mayor que las demás. Era morena, pelo negro rizado, hasta los hombros, No era bonita, pero tenía una mirada pícara. Lo que destacaba, eran sus tetas, y su culo, grande, redondo, compacto, en sus jeans negros. Ella se sentó frente a mí y la señora, (la mamá, que no era la de ella), de espaldas, así que no tendría interferencias.

Empecé a mirarla de vez en cuando, de tal manera que se diera cuenta, lo que pasó rápidamente, ya que ella se tomaba y arreglaba el pelo y cuchichiaba con sus amigas y se reía, y me miraba de reojo. Pidieron algunos libros y los revisaron, todo esto por espacio de como una media hora, en la cual todo siguió igual.

Al final parece que se iban, la señora se paró, y detrás dos de las niñas, y las otras dos fueron a devolver los libros, y se fueron llevando sus cuadernos en las manos. Pero la morenita, al pasar por el lado mío, disimuladamente me dejó caer un papel.

En el papel decía: “Mañana voy a estar acá, a la misma hora….y solita… Janet”. Con esto, no me quedaba otra cosa que volver a la biblioteca al otro día, como así hice.

Estaba, en verdad sola, en una mesa. Me senté junto a ella, y nos pusimos a conversar de qué hacía, su edad, si pololeaba (novio) qué se yo.

De repente, me dijo que iba al baño y desapareció. Yo conocía los baños y sabía que sólo podía estar una persona a la vez, así que al ratito me levanté y me fui al baño…claro que en vez de entrar al de hombres entré al de mujeres. Abrí la puerta del único retrete y ahí estaba sentada… me miró con asombro, pero yo no le dejé tiempo, la levanté y le besé sus gruesos labios.

Al comienzo se resistió, pero fue cediendo poco a poco; saqué mi lengua apenas lo suficiente para lamer sus labios, humedeciendo suavemente su carnosa superficie a mi alcance. Ella abrió su boca e introdujo su ardiente lengua en la mía. Me separé un poco y con mi mano empecé a tocar su vagina, sintiéndola no solo húmeda, sino más bien empapada de sus flujos, por lo que empecé a darle una rápida introducción, con mi dedo medio lo más adentro que podía procurando rozar su clítoris. Ayudado por ella, le saqué un polerón que llevaba y una blusa, para quedar en la sorpresa que no llevaba sujetador Y procedí a besar los morenos pezones.

Nos dimos vuelta y yo me senté en la taza del retrete donde me saqué mi endurecido y crecido pene. Janet se colocó sobre mi estaca dirigiéndola a la entrada de su vagina y se dejó caer sobre la misma introduciéndosela de un solo golpe. Tenía bastante experiencia, gracias a sus dos primos que vivían con ella, que eran mayores y que tenían verdaderas orgías cuando sus padres no estaban. Mientras ella me cabalgaba, mis manos ansiosas recorrían su magnífico cuerpo, acariciándola toda principalmente sus senos, sus piernas y sus nalgas duras y redonditas.

Por otra parte mi lengua recorría todo el contorno de su seno, su piel era suave alrededor y con cada vez que me acercaba a la punta de la teta sentía que endurecía, un pequeño temblor recorrió todo su cuerpo. Su vagina hervía, era un calor inmenso, su cuerpo se estremecía cada vez más por mis penetraciones, podía sentir los espasmos de su vagina con cada embestida que le propinaba, la calidez de su cueva era inmensa que parecía arder, en su rostro se reflejaba la excitación y el placer que le provocaba, su cuerpo estaba totalmente caliente.

Hasta que por fin ella, pegó un gritito y terminó, segundos más tarde yo derramé abundante espeso semen en su interior. Ella se levantó y me lamió mi pene entero hasta dejarme limpiecito, y me dijo que hiciera lo mismo con ella. Nunca había probado el semen, pero la mezcla de mi semen con sus jugos, me encantó, era un sabor nuevo. Se vistió y se fue.

Al rato salí yo, no estaba en la biblioteca, pero había un papel en mi mesa en que estaba su teléfono. Espero llamarla la semana que viene

Autor: Mzuvic

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