Crónicas de un gay morboso y pervertido (Capítulo 1)

ASÍ CUMPLÍ UNA DE MIS FANTASIAS

Debo empezar diciendo que no soy de Bogotá Colombia, en mi ciudad natal (la cual no pienso revelar) hay unos cuantos SPAs y Saunas donde gente de todo tipo va a desaguar sus deseos, yo desde los 25 años había asistido periódicamente a estos lugares, y ese día salí temprano de mi trabajo para poder conocer algún sitio puesto que ya me encontraba radicado aquí.

Tras revisar una reconocida página de Internet me decidí por uno que se encuentra en Chapinero (para mi es el mejor de todos), camine desde mi casa hasta llegar al sitio y con un poco de nervios decidí entrar, me entendió un man de 23 o 24 años, alto, moreno, delgado, algo amanerado, esto último me desanimo un poco puesto que realmente estaba bueno, pague la entrada y camine a mis anchas, puesto la mejor manera de entrar a este tipo de sitios es con seguridad.

Al primero que me tope fue al masajista, un tipo de unos 34 o 36 años, alto, muy alto, de piel canela, barba de 4 o 5 días, casi rapado, musculoso a mas no poder, ojos verdes, con sus brazos completamente tatuados, me saludo y me ofreció sus servicios, le agradecí y me dirigí a mi locker.

Tras desvestirme y quedar en bóxer (usar toallas o taparrabos me da oso, nada con el buen bóxer) y cerrar el casillero, camine para reconocer el sitio y empecé a mirar a quienes podía ver, en ese momento eran las 2:30 pm por lo que casi no había nadie, así que sin más entre al sauna, en el habían 2 hombres, con la oscuridad del lugar me era difícil determinar cómo eran, estuve 10 minutos con los ojos cerrados, disfrutando del calor, escuchando como uno de los tipos gemía y trataba de no hacer tanto ruido, para mí era obvio el otro tipo estaba haciéndole una felación (mamada), abrí los ojos y efectivamente, se percibía la silueta de uno de los tipos de rodillas como si le estuviera pidiendo algo, con su cabeza en la entrepierna y haciendo un movimiento que me fue fácil identificar, me levante, mi tour debía continuar.

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Día fantástico

Hola soy un chico de 18, les contaré lo que me pasó hace 3 meses.

Eran como eso de las 3 de la tarde y yo me encontraba en plaza Perisur en Hgo.  Estaba con unos amigos en el tiempo que estuve ahí me llegó un menaje de texto era mi novia diciéndome que si nos podíamos ver el día de hoy yo le respondí que si.

Después de que estaba en plaza Perisur con mis amigos decidí ir a verla para esto ya eran como eso de las 5 de la tarde. Llegué a su casa, toqué la puerta y abrió mi cuñada, cabe mencionar que está buenísima, tiene un culo y unas tetas hermosas, además es 2 años mayor que yo, le pregunté que si estaba mi novia y me dijo que no,  me ofreció pasar a la casa para esperar a que regresara  y yo acepté.

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Despacho en llamas (I)

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

 

Juguemos a que no estamos donde estamos ni que somos lo que somos. Creo que fue lo que pasó por su cabeza cuando entró a mi despacho y cerró la puerta. Le anunció a mi secretaria que tenía una reunión importante conmigo y que no molestara nadie más. ¿Más evidente o quieren un tutorial?

 

Fue instantánea mi reacción de impacto al oír el seguro del cerrojo y caminar en mi dirección. Su sonrisa pícara era traductora de la cantidad de pensamientos que bailaban en su mente. Le cuestioné de inmediato si había perdido el norte, a lo que ignoró mi voz y fue directo a posar sus manos en mi cuello para tatuarme el sabor de sus labios en los míos.

 

Solté la regla y la pluma que tenía como reacción al calor instantáneo que provocó la invasión de su lengua en mi boca. El corrientazo fue directo desde la cabeza hasta los pies. Explotando a su paso, en mi bajo vientre.

 

Me fue guiando de espaldas a la mesa con los planos que estaba levantando. Sin despegarme de su boca y trastabillando un poco me fue empujando hasta quedar casi apoyada en la tabla. Simultáneamente iba apartándose el saco y la corbata, mientras yo desabrochaba su correa y el pantalón.

 

En mi cabeza se formaba una nube de miedos y angustia porque alguien pudiese entrar a la oficina y encontrarnos devorándonos el uno al otro. Mis manos dudaban un poco si continuar o no, pero entre su ropa interior  encontré razones suficientes para continuar hurgando.

 

Nuestra respiración estaba entre cortada y apenas se escuchaban los jadeos entre movimientos de labios y cuello. Estaba colocando mi presión arterial en mil. No había lugar donde quisiera estar más que ahí, con él. Con sus manos a punto de invadir mi panty, que también la compré con su nombre en mente, con la tela humedecida del calor que estaba brotando dentro de mí.

 

Mis manos estaban entretenidas recorriendo desde la punta hasta la base de su elemento, activo y desesperado por hacer cumbre en mis adentros –o al menos eso era lo que yo moría por hacer- ya posicionada para rendirme ante su poder masculino, anude mis brazos a su cuello y empecé la lucha en su boca para marcar territorio.

 

Distrajo sus manos de la fuente de los placeres para sujetarme de los muslos y alzarme en peso. Con los pies hacía maniobras para bajar el nivel de la mesa y darle a la palanca que la estabilizara justo a la altura de su cadera.

 

Tanta lujuria que me invadía lograba disipar el nubarrón en mi cabeza, que en sus últimos rastros de cordura me permitió salvar los planos al accionar el seguro que los suelta y se enroscan en la base. Liberada de este pensamiento subí los brazos al extremo de la mesa para posicionarme explícitamente al disfrute.

 

Su cara era de deleite al verme ya sin pantalones, con la blusa semi abotonada y una chiqui panti de encajes y algodón que tapaba exactamente lo justo y necesario. Sin despegarle la mirada entre abrí la boca acaricié los labios despacito y sonreí para que captara el mensaje.

 

Aunque el momento había sido su idea, estaba dispuesta a negociar el susto que me hizo sufrir por segundos a cambio de una exploración exhaustiva de cada milímetro de mi intimidad. Estupendo.

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

 

Ahogue mis gritos de placer en su cuello, luego de que me arropó con su cuerpo al pausar su función y continuar con los dedos como todo un Marco Polo en sus grandes aventuras en mi cueva de los deseos.  Al paso que mordisqueaba su oreja para encender los motores que nos llevarían en pocos segundos a intercambiar suspiros, mis piernas enloquecían a patadas que demostraban la inmensa efectividad de sus manos.

 

Le susurraba frases ardientes al oído a las que reaccionaba con cierta timidez que me hacían adorarlo aún más. Mucho de su encanto, además de la parte física e intelectual, está en la facilidad que tiene para sonrojarse cuando se siente dominado por halagos y floreos.

 

“Desde que te vi dibujar, supe que tus dedos tenían más que habilidades con un lápiz” confesé en medio de jadeos estimulados por movimientos sincronizados de su mano derecha en el botón de encendido femenino, acto seguido que su mano izquierda se abría paso entre los botones de mi blusa y las pinzas de mi brasier, a juego con la panty que pronto quedaría en el piso…

 

Continuará

 

PD: Soy Eli Flores. Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos a elifloresbaez (gmail) para contarme lo que sintieron cuando leyeron mis historias. Por ahí también los veré y si mandan alguna de sus fantasías también podré contestarles. Beso.

 

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Cuando el destino es caprichoso

Hacía años que no sabía de ella, un día simplemente desapareció, se fué junto con su familia a buscar una mejor vida a Estados Unidos, nadie supimos que pasó, el lunes llegamos a la preparatoria y ella no estaba allí, dias después nos enteramos que había emigardo, ni siquiera yo sabía de eso, a pesar de que el sábado antes de su repentina partida, habíamos pasado la tarde teniendo relaciones, no menciono nada, ni una palabra, solo se fué, en principio sentí un vacío algo extraño pues solo teníamos acostones sin una relación de por medio, eran buenos días, los últimos semestres de preparatoria, yo el chico popular, inteligente y deportista, ella una belleza de piel morena con un cuerpo envidiable y unos ojos grandes y expresivos en ese negro hipnotizante, su nombre Haydeé.

Pasaron casi 8 años antes que volviera a saber de ella, y es que el destino es capichoso, una tarde mientras navegaba por facebook, encontré que la hermana de Haydeé había contraido nupcias con el hermano de la esposa de mi primo (suena algo extraño pero así fué), y gracias a las etiquetas en las fotografías la vi de nuevo, tan hermosa como la recordaba, no dudé en enviar una solicitud de amistad, misma que aceptó un par de dias después.

Me dió gusto, después de todo, o a pesar de todo, eramos buenos amigos y nunca es tarde para retomar una amistad; de inmediato revise su perfil y fotografias, y al leer el título de un album me quede helado,  el encabezado ponía “me & my little princess”, mis manos temblaron al dar click y revisar las fotografías, pues eran de ella y una niña de no mas de 7 años, revise una a una las imágenes ¿será posible? Me pregunté una y otra vez, ¿y si esa niña, es mia? Pensé también. Cada foto que pasaba le encontraba mas parecido a la niña conmigo, finalmente le dejé un mensaje algo atrevido, la saludé y fui directo, ¿oye, se que ha pasado mucho tiempo, pero necesito saber si la niña de las fotografías es mi hija?, debo mencionar que me atreví porque despues de revisar cada album, cada imagen, nunca vi nada del padre de la cría.

Fue casi una semana en la que la incertidumbre me invadía cada noche sobre todo, revisaba constantemente mis mensajes esperando su respuesta hasta que llego, “hola, si se que ha pasado mucho tiempo, no tienes de que preocuparte, la niña no es tuya, cumplira 5 años en un par de semanas, me da gusto que estés bien, espero vernos pronto” sentí un poco de alivio, aunque tambien desepción.

Segui mi vida normal, actualmente vivo con mi novia, y tenemos una vida sexual muy activa que no cae en la rutina; después de un viaje de trabajo, una estadía de poco mas de un mes en Monterrey, ambos recibimos una semana de descanso, no vacaciones, y es que el trabajo fuera había sido arduo; hacía tiempo que no visitabamos a nuestras familias, por lo que decidimos aprovechar esa semana para reposar en el hogar que nos vío crecer, cada quien con su cada cual, total, era una semana que más podía pasar.

Era concidente que para esas fechas se presentaran las fiestas patronales de mi pueblo, me reencontre con amigos, vecinos, primos y fueron tardes de parranda y noches de borrachera inimaginables.

Una noche llegue con un par de amigos a un barecito nuevo del pueblo, pedimos una ronda de cervezas y brindamos, estabamos por allí de la tercer vuelta de tragos cuando alcé la mirada y me quedé con la boca abierta, la botella de cerveza cayó de mi mano, Haydeé habá cruzado la puerta de bar junto con un par de amigas, ex compañeras de preparatoria.

Me puse de pie de inmediato, y fui a saludarla, ella tambien se quedó con la boca abierta al verme, no dimos un abrazo sincero por los años que teníamos sin vernos, nos sonreimos, y besamos nuestras mejillas con el saludo de cortesía.

-los años han hecho que te vuelvas mas guapa – le dije

– pues tu no te quedas atras – me dijo mientras sentía mis pectorales ligeramente trabajados en gym – sigues igual de guapo, solo con mas barba.

Las invité a nuestra mesa, después de todo ellas eran conocidas, dejamos las cervezas para pedir botellas, bebimos y hablamos por horas, hasta que nos pidieron dejar el bar, afuera caía una tormeta.

De inmediato me ofrecí a llevar a Haydeé a donde quiera que quisiera ir, mis amigos me ayudaron, haciendo lo propio con las otras chavas.

– y ¿a donde te llevo? – le pregunté

– a la casa donde vivía – me respondío con una sonrisa.

Mi pueblo es pequeño, no me tomó mas de 5 minutos acercala a su casa, al llegar, estacioné el coche, la lluvia había bajado, yo caballerozamente le abrí la puerta y le ofrecí mi mano.

-gracias por el aventón…cito – me dijo dedicandome una sonrisa

-no ha sido nada – le contesté, cubría con mi saco las pocas gotas de lluvia para que se mojara lo menos posible.

Abrió la puerta, todo estaba apagado.

-y tu nena – le dije – ya se habrá dormido, me gustaría conocerla

-tal vez, se fue al rancho con mis papás. Estoy sola en casa, me quedé porque tenía ganas de salir con mis amigas que hace años no veía y por eso se la llevaron para dejarme un poco de espacio – me dijo

– vale, que considerados tus padres – le dije – me invitas a pasar – me aventuré

-por supuesto – y me hizo el ademan de que pasara.

Una vez dentro, nos pusimos cómodos en la sala, hablamos de muchas cosas, poniendonos al corriente de 8 años de nuestras vidas, habiamos dejado de vernos cuando teniamos 17 y hoy ya contabamos con 25, una vida había pasado desde la última vez que nos vimos.

Sacó una botella de tequila y bebimos un trago, a salud de los viejos tiempos, hasta que llego lo inevitable, nuestros ojos se clavaron en una mirada profunda, como tratando de adivianar los pensamientos del otro, ambos teníamos una relación actual, sin embargo, los recuerdos de adolescencia se hicieron presentes, en parte por el gusto mutuo y parte también por el alcohol.

Nos besamos sin pensarlo, sin meditarlo, sus labios eran tal y como los recordaba, mis manos empezaron a recorrer su cuerpo, aunque había pasado tiempo desde la ultima vez, en mi memoria permanecía intacto su recuerdo.

No hablamos, ni una sola palabra, solo el silencio roto por nuestra respiración agitada en aumento a cada instante, sentí como sus manos abrían los botones de mi camisa, mis zapatos y los suyos ya estaban en el suelo, sacó mi camisa y acarició mi cuerpo, yo no me quise quedar atras, quite su blusa y con habilidad su pantalón, nos quedamos los dos besandonos en ropa interior en el sillon, acariciando nuestra piel.

Bajaba mi boca de sus labios a su cuello y luego a sus pechos, besandolos por la linea del brasiere, ella gemia y me pedía seguir con los ojos cerrados, sus manos iban de mi pecho a mi espalda y la arañaba, me encendá con cada caricia.

Mi verga estaba erecta, hacíendo presión en mi boxer, quería salir, entrar cuando antes en esa concha que antes había sido mia, termiamos de desnudarnos, su cuerpo era exquisito, nadíe podría imaginarse que tenía una hija.

Sin decir nada, comenzó a acariciar mi verga, y poco a poco fue bajando con su boca, desde mi cuello hasta mi falo, lo lamío un poco, y lo metió a su boca lentamente, ajustando sus labíos al grosor de mi pene, yo estaba a mas de mil, no tarde en poner mi mano en su cabeza para indicarle el ritmo al que quería que me la mamara, ella entendío y siguio provocandome un mar de sensaciones inagotables hasta casi llevame al climax, la jalé suavemente del cabello, no quería terminar aún

Era mi turno de regresarle el favor, comencé a chupar sus pechos, esos pezones que ya estaban rigidos por la exitación, con mi mano empecé a jugar con su conchita caliente y muy húmeda, me deseaba, introduje un dedo y empecé un mete y saca ritmicom, ella gimió, cambié a dos dedos, los movía en circulos, abriendo y cerrando, todos los moviemientos que se me ocurrieron, hasta provocarle un orgasmo.

La dejé recuperar un poco el aliento, y luego la recoste en el sillón, sin mas aviso, apunté mi verga en la entrada de su concha y la introduje casi de golpe por la humedad que tenía y la dilatación previa que había logrado con mis dedos, Haydeé grimió al sentirme dentro de ella, y yo casi termino de golpe solo al sentir su calor rodeando mi verga.

La besé profundamente, devoré su lengua, y empecé un mete y saca ritmico, que maravilla, cuantas sensaciónes, ni en la mejor paja que me hice en su honor me acerqué un poco a ese sentir, me gustaba estar dentro de ella, embestirla con fuerza, escuchar el golpeteo de nuestros pelvis, sentir como su humedad mojaba mis huevos y mis piernas.

Cambiamos de posición, la acomodé en una variante de perrito, ella de rodillas en el sillon y yo de pie detras de ella, embonabamos a la perfección, volví a penetrarla, una y otra vez, cada milimetro de mi verga entrando en su concha me volvía loco, me regaló un par de orgasmos y me pedía no detenerme, danzamos en en sillón, por cuantas poses se nos ocurrienon hasta que terminamos con ella montandome sentado en el sofá

Una vez mas me introduje por completo, mi verga conocía ese camino a la gloria a la prefección y sabía como hacerme llegar al cielo dento de esa vagina jugosa, mis piernas estaban mas que llenas de sus fluidos,  la tome de la cintura para marcar el paso al que queria penetrarla, ella se apoyo en mis hombros y encajo sus uñas en mi espalda al sentirme dentro en cada embestida.

La penetraba con fuerza, duro, yo gemía de placer y ella gritaba, quiza nos escucharon los vecinos, que importa, era una faena que llevabamos años deseando, aumente el ritmo de mi penetración, pues sentí que estaba cerca de terminar, mi respiración se agitó, sentí el calor en mi cara y el impulso en mis huevos, con fuerza la jale de la cintura, de golpe sólido, quería estar lo mas dentro de ella, al sentirme al fondo de su concha, terminé, deje chorros y chorros de semen en su vagina, fue un orgasmo que casí me hace desfallecer, me quedé dentro sin moverme hasta que el palpitar de mi verga se tranquilizó, Haydeé se movió para retirar mi miembro de su interior y al salir, la mezcla de semen y sus fluidos cayó de sus piernas a la mias y unas gotas al piso.

-hace mucho no sentía todo esto – me dijo –

-y yo llevaba años deseandote – le dije.

Nos quedamos allí en el sillón tirados, retomando el aliento, hasta quedar dormidos, desnudos, juntos abrazados, como dos adolescentes.

A la mañana siguiente, repetimos, había mucho deseo entre nosotros, teníamos que apagar el fuego.

-Ha sido bueno volverte a ver Lalo – me dijo mentras nos vestíamos

– No será la ultima vez – le respondí dandole un besillo – solo espero que no pasen 8 años otra vez-

– verás que no – me dijo devolviendome el beso.

Salí de su casa con una sonrisa, satisfecho, había sido un reencuentro inimaginable, delicioso, apasionado; revisé mi móvil, tenía un mensaje de mi novia “buenos días, espero que la hayas pasado bien anoche con tus amigos”

“Ha sido la mejor noche” le respondí

Reí, si tan solo se imaginara.

 

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