Despacho en llamas (I)

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

Juguemos a que no estamos donde estamos ni que somos lo que somos. Creo que fue lo que pasó por su cabeza cuando entró a mi despacho y cerró la puerta. Le anunció a mi secretaria que tenía una reunión importante conmigo y que no molestara nadie más. ¿Más evidente o quieren un tutorial?

Fue instantánea mi reacción de impacto al oír el seguro del cerrojo y caminar en mi dirección. Su sonrisa pícara era traductora de la cantidad de pensamientos que bailaban en su mente. Le cuestioné de inmediato si había perdido el norte, a lo que ignoró mi voz y fue directo a posar sus manos en mi cuello para tatuarme el sabor de sus labios en los míos.

Solté la regla y la pluma que tenía como reacción al calor instantáneo que provocó la invasión de su lengua en mi boca. El corrientazo fue directo desde la cabeza hasta los pies. Explotando a su paso, en mi bajo vientre.

Me fue guiando de espaldas a la mesa con los planos que estaba levantando. Sin despegarme de su boca y trastabillando un poco me fue empujando hasta quedar casi apoyada en la tabla. Simultáneamente iba apartándose el saco y la corbata, mientras yo desabrochaba su correa y el pantalón.

En mi cabeza se formaba una nube de miedos y angustia porque alguien pudiese entrar a la oficina y encontrarnos devorándonos el uno al otro. Mis manos dudaban un poco si continuar o no, pero entre su ropa interior  encontré razones suficientes para continuar hurgando.

Nuestra respiración estaba entre cortada y apenas se escuchaban los jadeos entre movimientos de labios y cuello. Estaba colocando mi presión arterial en mil. No había lugar donde quisiera estar más que ahí, con él. Con sus manos a punto de invadir mi panty, que también la compré con su nombre en mente, con la tela humedecida del calor que estaba brotando dentro de mí.

Mis manos estaban entretenidas recorriendo desde la punta hasta la base de su elemento, activo y desesperado por hacer cumbre en mis adentros –o al menos eso era lo que yo moría por hacer- ya posicionada para rendirme ante su poder masculino, anude mis brazos a su cuello y empecé la lucha en su boca para marcar territorio.

Distrajo sus manos de la fuente de los placeres para sujetarme de los muslos y alzarme en peso. Con los pies hacía maniobras para bajar el nivel de la mesa y darle a la palanca que la estabilizara justo a la altura de su cadera.

Tanta lujuria que me invadía lograba disipar el nubarrón en mi cabeza, que en sus últimos rastros de cordura me permitió salvar los planos al accionar el seguro que los suelta y se enroscan en la base. Liberada de este pensamiento subí los brazos al extremo de la mesa para posicionarme explícitamente al disfrute.

Su cara era de deleite al verme ya sin pantalones, con la blusa semi abotonada y una chiqui panti de encajes y algodón que tapaba exactamente lo justo y necesario. Sin despegarle la mirada entre abrí la boca acaricié los labios despacito y sonreí para que captara el mensaje.

Aunque el momento había sido su idea, estaba dispuesta a negociar el susto que me hizo sufrir por segundos a cambio de una exploración exhaustiva de cada milímetro de mi intimidad. Estupendo.

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

Ahogue mis gritos de placer en su cuello, luego de que me arropó con su cuerpo al pausar su función y continuar con los dedos como todo un Marco Polo en sus grandes aventuras en mi cueva de los deseos.  Al paso que mordisqueaba su oreja para encender los motores que nos llevarían en pocos segundos a intercambiar suspiros, mis piernas enloquecían a patadas que demostraban la inmensa efectividad de sus manos.

Le susurraba frases ardientes al oído a las que reaccionaba con cierta timidez que me hacían adorarlo aún más. Mucho de su encanto, además de la parte física e intelectual, está en la facilidad que tiene para sonrojarse cuando se siente dominado por halagos y floreos.

“Desde que te vi dibujar, supe que tus dedos tenían más que habilidades con un lápiz” confesé en medio de jadeos estimulados por movimientos sincronizados de su mano derecha en el botón de encendido femenino, acto seguido que su mano izquierda se abría paso entre los botones de mi blusa y las pinzas de mi brasier, a juego con la panty que pronto quedaría en el piso…

 

Continuará

 

PD: Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos y por ahí también los leo. Beso. Eli

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Sala de juntas en llamas (II)

Quería darle más, mucho más placer. La deseaba tener a todo esplendor. Me deleité cargándola piernas en hombros y apoyándola a la mesa. Ella complacida aprobaba cada movimiento con repetidas afirmaciones en variados tonos. No podía dejar de besarla. Hasta que una petición formal me hizo cambiar la estrategia: “con la puntica”, me imploró casi susurrando . Sus deseos eran prioridad.

 

Ella ya estaba entre mis brazos. La apretaba contra mi cuerpo para sentir el suyo rozándome por completo. No dejábamos de besarnos. Nuestras lenguas parecían tener vida propia y saber exactamente lo que querían. Escuchaba su respiración entrecortada, mientras trataba de concentrarme en decirle frases al oído. “Siempre he querido tenerte así…cerquita” Ella sólo se limitaba a sonreír con satisfacción y yo recorría su cuerpo con mis manos. Le apretaba el trasero, acariciaba su cintura hasta a llegar a sus senos.

Decidí no quitarle el vestido de escote en V que tenía anudado al cuello. La besaba a través de la tela. Así podía sentir un roce de sus pezones que estaban completamente activos, esperando que mi boca decidiera marcar su territorio.

Deseaba tanto hacerla sentir mujer. Ella estaba emprendiendo el vuelo al mismo tiempo que acariciaba mi cabello y empujaba levemente mi cabeza hacia su ombligo, el cual besé con locura. Trataba de contener mi desesperación por continuar descendiendo hasta su bajo vientre.

Apoyé mis rodillas en el suelo y subí su pierna izquierda sobre mi hombro. El aroma comenzaba a seducirme. Sabía que ella iba a estar completamente lista para darme una cálida bienvenida. Me pedía, me suplicaba que la devorara con pasión y eso hice.

Sólo que primero jugué con sus ganas y me dediqué a recorrer con ligeros besos y suaves caricias la parte interna de sus muslos. Sentía los jalones de cabello que ella me daba como señal de que acabara con su sufrimiento. Me acerqué lentamente para rozar mi cara contra su fuente de lujuria, que esperaba con ansias ser saboreada con todo el amor merecido. Le correspondí.

Baje con mucha delicadeza el bikini, que no podía dejar de mencionar cuánto me excitó sentir la suavidad de la tela de su ropa interior, y admiré mi presa con apetito. Lucía tan sexy. Eso sumado a la desesperación mostrada por la presión que ella ejercía con sus manos mientras sus dedos estaban sumergidos entre mi cabello, hizo que acelerara mi paso por las vías de la felicidad femenina.

No escatimé. Besos, soplidos suaves, mordiscos leves y mucho movimiento. Mi lengua se convirtió en atleta al subir y bajar con acelerada velocidad. A la par iban sus gemidos, suspiros, gritos. Estaba en completo éxtasis de placer. El brebaje que brotaba de su interior era muestra de lo cuánto estaba disfrutando del momento.

Quería darle más, mucho más placer. La deseaba tener a todo esplendor. Me deleité cargándola piernas en hombros y apoyandola a la mesa. Ella complacida aprobaba cada movimiento con repetidas afirmaciones en variados tonos. No podía dejar de besarla. Hasta que una petición formal me hizo cambiar la estrategia: “con la puntica”, me imploró casi susurrando . Sus deseos eran prioridad.

Comencé la coreografía improvisada, dominada por el ritmo de sus exigencias y multiplicadas por un “asííííí” que empezó a invadir mi cabeza. Me llenó de satisfacción. Ella estaba tocando el cielo, acariciando las nubes, haciendo eco de su sentir en aquel espacio que siempre será nuestro. La sala de juntas donde sus quejidos se fijaron a las paredes para siempre. No podíamos parar.

El debate entre el gusto y la desesperación había comenzado. Pedía más y yo la complacía. Mi cuerpo se cargaba de una cristalina energía para continuar navegando hasta que apareciera el cortante grito sonoro, para ir activando lentamente la versión relajada de ese cuerpo de realeza erguido sobre mí.

El convencido anuncio de la llegada estaba naciendo. Mi extrema alegría se manifestaba con la coreografía de toda mi boca, ensayada hace ya unos minutos. Aumentaba la tensión de sus muslos. Las patadas no se hicieron esperar. Una serie de chispas de corriente se apilaban en su cadera haciendo tambalear todo su cuerpo. Ella grita “¡qué delicia!”. Frase que marcó con sello de confesión aquel encuentro.

Acto seguido, cada músculo se vence. Cae como marioneta sobre mis brazos y me dice al oído “me leíste el pensamiento”. La aprieto con más fuerza y un poco desconcertado. Mi cuerpo acurrucar su placer y empiezo a negociar con besos las futuras caricias de los minutos posteriores. Ella capta el mensaje y se desliza con premura hasta en suelo. Creo que llegó mi hora de volar.

 

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Con mis amigos los taxistas: primera vez con dos hombres

Comenzare diciendo que soy de México DF y este relato me ocurrio en el estado de Yucatán, es veridico y fue mi primera experiencia sexual con alguien de mi mismo sexo.

Al segundo día de llegar a esa ciudad quise conocer una playa cercana y abordé un taxista para llegar.

El viaje fue muy ameno ya que el taxista comenzó a hacerme platica. Era un hombre bien parecido, alto, moreno simpático y muy agradable por los que cuando llegamos lo invité a comer algo y a tomar unas cervezas con el pretexto de que no quería estar solo y de que me sirviera de guía, el aceptó y nos pasamos como 3 horas charlando y recorriendo lo largo de la playa, la cual estaba llena de turistas por lo que él me comento que tenía una casa cerca que daba al mar, que podíamos comprar algo de tomar e irnos para allá, ya que el solo la ocupaba los fines de semana y la casa se encontraba sola. Acepté mas por las ganas de nadar, que por el morbo que me causaba estar con ese hombre a solas en su casa, estaba dispuesto a dejar que pasaran las cosas.

Al llegar nos preparamos unos tragos y nos dispusimos a meternos a nadar, para lo cual tuvimos que quedarnos en ropa interior, con lo cual pude ver que se le marcaba un enorme miembro, no se si fue por el calor de los tragos pero empecé a sentir una calor intensa y muchas ganas de probar esa inmensa herramienta.

No se si él lo notó, porque comenzó a hacerme preguntas de mis preferencias sexuales, y le confesé que algunas veces pensado en tener experiencias con hombre. Él me miró y me preguntó si lo haría con él, nuestros cuerpos ya estaban muy cerca y pude notar que su miembro comenzaba a despertar, por lo que comencé a sobarselo encima de la ropa. Él me dijo que entráramos a la casa para estar mas cómodos, al entrar se sentó en un sillón y yo me arrodille frente a él y comencé a pajearlo muy despacio.

Después me decidí y me lo lleve a la boca, era enorme con la cabeza muy roja, y la verdad se veía imponente. Fue muy rico sentir su calor y como palpitaba en mi boca, y para este momento ya no me importaba nada y solo me concentre en hacer un buen trabajo: lo besaba, lo recorría desde la punta hasta sus grandes huevos.
Estuve así como 20 minutos hasta que me agarró fuertemente de la cabeza y terminó en mi boca, y tuve que tragar todo ese rico semen que salio de él para no ahogarme. Era tanta mi excitación que no quise desperdiciar ni una sola gota y comencé a limpiarlo con mi lengua quería seguir disfrutando de ese rico sabor a hombre, después de un rato alguien toco a la puerta y me dijo que me tenía una sorpresa, era otro taxista, joven y muy bien parecido, nos saludamos y el primero me dijo que ahora se lo mamara a su amigo, yo voltee a verlo y este asintió tocándose la verga por lo que yo me dispuse a hacer mi trabajo ahora con él, mientras con la mano le hacia una paja el primero, hasta que dijo que me quería coger, yo dude un poco pero entre los dos me agarraron y me acomodaron en una mesita, boca arriba y con las piernas al aire, el primero fue a otra habitación y salio con un gel lubricante que me unto en mi culo, y se dispuso a penetrarme, yo tarte de luchar un poco ya que el dolor era muy intenso y su verga ademas de larga era muy gruesa, sin embrago el segundo taxista me tomo fuertemente para que no me moviera, el dolor era muy intenso y con cada embestida sentía que me partía en dos, al parecer ellos disfrutaban con mi dolor y mis quejidos, pues entre mas me quejaba mas fuerte me penetraba, mientras que el otro me puso mi verga en la boca.
Después de un tiempo así el dolor desapareció y comencé a disfrutar de esa cogida, estuvimos así hasta que los dos terminaron al mismo tiempo, uno en mi culo y el otro en mi boca, pensé que eso había sido todo, sin embargo el segundo taxista todavía tenia ganas de seguir, por lo que me coloco en el sillón para que le dejara mi culito al aire y a su disposición, y comenzó a darme muy fuerte, yo disfrutaba al máximo ver sus caras llenas de placer, esta posición duro como una hora turnándose para meterme sus vergas.
Yo estaba agotado y no me daba abasto para mamar, mientras me perforaban el culo, el cual estaba muy dilatado y se mostraban algunos rasgos de sangre, y sin embargo no me importó y solo pedía mas y mas, hasta que me dijeron que me levantara y pusieron sus vergas a la altura de mi cara y descargaron toda su leche en mí, la cual no desperdicie y me trague toda hasta dejar muy limpias esas vergas en señal de agradecimiento por el placer que me habían dado, los tres terminamos muy cansados, por lo que decidimos darnos un baño y descansar un rato antes de salir de la casa, se hizo de noche y me llevaron a mi hotel, no sin antes quedar de vernos antes de que regresara a mi ciudad.

La verdad disfrute mucho ese día y solo esperaba volver a verlos para repetir esa experiencia. espero que les haya gustado mi primera vez con dos hombres.

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Enviándole mensajes por celular

Hola y gracias por leer mi primer relato. Al principio solo quería complacerla pensando que para mí no significaría mucho porque ella es algo vergonzosa respecto a lo sexual; entonces no estaba con las intenciones de usar palabras muy vulgares, no hasta que empezamos con el jueguito y no pude contener mis ganas de desahogar toda la calentura que iba guardando.
Era aproximadamente las 11 de la noche. Mi celular recibió un mensaje y yo, intuyendo que era ella, instantáneamente recordé sus hermosas nalgas cuando las acaricio, y siento que mi pene levemente empieza a ponerse duro. Estaba poniéndome caliente, era evidente. Hace tres semanas que mi cuerpo la reclamaba; aún más con tres calentones que me provocaron besos lujuriosos y furtivos en la disco. Estaba con muchas ganas de coger. Entonces, leo el mensaje y decía:

Ella: Hola amor, qué haces? :-)

Yo: Estoy buscando en el periódico un departamento para alquilar, tú? :)

Ella: En mi cuarto, viendo la televisión. Estás solo?

Siempre me intriga la idea de saber qué es lo que pasa por su mente cuando me pregunta eso, porque siempre lo hace; cuando le pregunto el por qué, me dice que es algo celosa y que quiere asegurarse con que su angelito esté portándose bien. Y no solo me intriga, me excita fantasear con la idea de que lo hace porque quiere juguetear. (Aprovecho a contarles que sexualmente yo soy su primer hombre; ella tiene 20 años y yo 25. Estamos juntos hace dos meses y medio.)

Yo, entonces, tenía terribles ganas de decirle cuánto extrañaba verla, cuando su rostro muestra placer mientras la penetro, pero continué así:

Yo: Si mi princesa, estoy solo :)

No dije más porque estaba medio ocupado, pero sabía que ella continuaría con la charla:

Ella: Por qué quieres irte de tu casa mi amor? Estás con problemas?
Yo: Si, algo así; no me gusta la tensión que hay aquí.
Ella: En toda familia hay problemas, no todo es color de rosa ;)
Yo: Si, así es, pero quedarme de brazos cruzados no es mi elección :)
Ella: Si que eres cerrado mi amor, como todo paceño (una ciudad de mi país, en donde nací) :D
Yo: Igual así me quieres mi amor :)
Ella: Si, te amo como eres, pero me molesta que seas cerrado.
Yo: No todo es color de rosa ;)
Ella: Sí que eres un caso, un caso cerrado :D

Yo reí mucho por ese comentario y pensé en mandarle una indirecta para empezar a hablar de cosas picantes, que hasta entonces eran muy inocentes; yo intentaba frecuentemente subir de intensidad; algo más vulgar, más sucio; pero ella siempre me pedía que no lo haga, pero también me decía que le dé un poco más de tiempo; algo que me tiene enganchado y obviamente excitado. Pero quise intentar de nuevo; con una respuesta algo pasada de lo acostumbrado, y ya en mi habitación le contesté:

Yo: jajaja sí que me hiciste reír :D tú en cambio ya no eres cerradita; puedes darme las gracias ;)
Ella: :-O amor, qué cosas las que dices. Cuando vuelva me las pagarás, ya verás.
Yo: Oh no por favor! No seas mala mi bella, el sexo oral me aterra ;)

Le dije eso porque apenas una vez me hizo el sexo oral, y lo hizo tan inocentemente que me preguntaba cada detalle; cómo me lo tenía que hacer, si me gustaba lo que hacía, si me dolía, etc. Admito que eso me excitó mucho, pero llego un momento en el que esa excitación se convirtió en aburrimiento y angustia; aun así trataba de disfrutar lo más que podía, incluso llegue a disimular para que ella se sintiera bien. Me dejó de hacer el sexo oral y me dijo: “Me encanta eso, te juro que me gustó mucho, pero estoy con mucha vergüenza, dame tiempo porfa.” Yo no quise insistir entonces y seguimos con el coito (pero esa es otra historia). Ahora, continuando con la conversación por mensaje, ella respondió:

Ella: ya veremos lo que pasará ;)

Viendo que ella no reaccionó como lo acostumbrado, supuse que ella también estaba muy deseosa de volver a tenerme en la cama, entonces aproveche la oportunidad y continué:

Yo: Estás solita mi amor? :)
Ella: Por qué esa pregunta mi amor? Eres un picarón :) y sí, estoy sola.

Se extrañó por mi pregunta porque apenas dos veces le habré preguntado eso. Pero me sorprendió que me haya dicho picarón, para ella eso debió significar mucha premeditación antes de decírmelo. Pero era evidente; se me adelantó, ella mostró que estaba caliente y empezó a excitarme nuevamente. Entonces, sin más preámbulo, le dije:

Yo: Porque quiero hacerte el amor por este medio ;)

Ella respondió rápido, así:

Ella: Me parece interesante ;)

Noté que ella estaba con curiosidad, estaba excitada también, y para aumentar su calentura le dije:

Yo: Pero primero prométeme algo.

No continué con el qué en ese mismo mensaje porque estaba probando si ella estaba dispuesta a más, sin vergüenzas ni tapujos. Y me respondió:

Ella: Qué mi amor? :)

Me dio luz verde y le dije, muy caliente:

Yo: Quiero que todo lo que te diga te lo imagines y que te toques, te masturbes; para eso no me respondas, solo disfrútalo ;)

Ya se imaginarán que para mí decirle eso significo un paso muy importante; aunque ella se mostraba excitada, temía que mi vulgaridad le apague la calentura. Entonces, para mi sorpresa, ella nuevamente me mostró que estaba muy excitada y dispuesta a seguir con el sexo virtual, cuando me dijo:
Ella: Te lo prometo mi vida, hazme el amor! :-*

Mi pene estaba bien erecto. Haber dado ese paso significó mucho para mí; hice casi de todo en esta vida de placeres, pero hacer que una chica inocente empiece a abrir sus alas, es algo muy celestial. Entonces continué, al principio con cautela y romanticismo:

(Mensajes enviados por mí)

Es un día común por la noche…

Imagina que tu habitación está casi oscura, con apenas el reflejo del televisor encendido. Tú tendida en la cama, muy cansada pero sin poder conciliar el sueño…

Estás intrigada porque en todo el día no hablaste conmigo…

En medio de pensamientos casuales, escuchas que estoy entrando a tu habitación…

Tienes ganas de mirar pero tu cansancio no te lo permite, sientes como si estuvieras soñando, aún con los ojos cerrados…

Me acerco al televisor y aumento el volumen; escuchas que es música instrumental suave; música que te inspira tranquilidad…

Sientes que me acerco a ti, lentamente, como si no quisiera despertarte…

Sientes que te acaricio el pelo y disfrutas de esa sensación; yo mirándote…

Después, sientes que mi mano acaricia tus senos que están cubiertos con una sábana ligera…

Por un momento no escuchas nada, como si me hubiera quedado mirándote simplemente…

Pero de repente, escuchas el sonido de mi bragueta abriéndose; no estás segura de lo que es, pero sigues atenta, aunque poco consciente…

Sientes que algo toca tu mejilla y empieza a masajearte, empiezas a excitarte y prefieres mantener los ojos cerrados…

Ahora sientes que te humedezco un poco, y esa sensación de cosquilleo pasa a tus labios…

La música que proviene del televisor ahora inspira seducción, erotismo…

Sientes que algo está contorneando tus labios y te los deja húmedos…

Aunque ahora estás más consciente, simulas seguir dormida…

Sientes que hago más presión en tu boca, como queriendo penetrarte…

Tú, instintivamente, sacas un poco la lengua para probar la humedad y sin tardanza sientes que te introduzco un poco el pene…

Lo sientes bien erecto y empiezas a lamerlo, empiezas a excitarte más, tu vagina está mojadita. Sientes que mi pene está salado, pero te gusta mmm…

Empiezas a chuparlo y a meterlo más, abres momentáneamente los ojos para ver mi verga dentro de tu boca…

Sientes cómo mi pene crece aún más y bota líquidos preseminales, tú te acaricias la vagina y sientes como te ayudo con mis manos en tu cabeza…

Estás con ganas de que te penetre, y sientes cómo retiro mi pene de tu boca y retiro la sábana de tu cuerpo…

Te doy la vuelta y quedas con la espalda hacia mí, sientes cómo me pongo encima de ti, empiezo a besarte el cuello, la espalda…

Son besos apasionados y sientes como mi lengua pasa por tu piel…

Agarro mi pene con la mano y empiezo a sobarte las nalgas, estás tan excitada que sientes mucha humedad, sientes mis líquidos escurriéndose entre tus nalgas…

Mis manos pasan a agarrarte los senos, los sobo con poca presión y rápido, agarro tus pezones y sientes como mis dedos juguetean con ellos…

Mi pene está frotando tu vagina, frotando tu ano que también está muy húmedo, sientes el tronco de mi pene rozarte con fuerza…

De repente, sientes que la punta de mi pene está entrando a tu vagina, presiono un poco y gimes de placer, sentiste dolor, pero se transformó en placer…

Introduzco mi pene un poco más y sientes que está muy duro, muy erecto, me muevo lentamente y escuchas cómo gimo de placer…

Me acomodo mejor, quiero metértelo más y sientes una fuerte penetración, una que te hizo gemir más fuerte…

Sientes cómo aumento la intensidad y me muevo hacia los costados, mmm, como queriendo sacarlo pero aun entra más y lo sientes más…

Te tocas el clítoris con intensidad y sientes que mis manos vuelven a agarrarte los senos, esta vez con más fuerza…

Tu gimiendo aún más empapas mi pene con tus jugos vaginales y yo muy excitado saco mi pene de tu vagina, te doy la vuelta y me acerco a besarte la boca con mucha lujuria…

De repente acerco mi pene a tu rostro y me lo empiezas a lamer…

Metes parte de mi pene en tu boca y vuelves a masturbarte mientras yo estimulo tus pezones…

Sientes que mi pene bombea, como un músculo que hace contracción y de repente sientes cómo hago chorrear abundante semen…

Tú muerdes mi pene, mientras tragas el semen, y sientes como se escurre por tus mejillas lo demás…

Retiro mi pene semierecto de tu boca y ves que sigue saliendo semen, tú te masturbas con más intensidad…

Lo lames, lo chupas un poco más y sientes que te corres de nuevo, orgasmos en cadena que se apoderan de tu cuerpo y te hacen gemir como si estuvieras poseída… así quiero que termines amor, me avisas cuando te corras.

Eso fue lo que le dije al final y yo estaba con el pene muy erecto, empecé a masturbarme y de tanta excitación no podía correrme, sentí como si ya lo hubiera hecho en el transcurso del sexo por mensaje, pero seguí hasta que me llegó un mensaje a mi celular:

Ella: :-O Me corrí amor! Me corrí tanto que estoy loca!

Eso me excitó mucho más y también me corrí, el semen que salió de mi pene era abundante realmente, muy espeso, muy viscoso y estaba sumergido en un orgasmo muy profundo. Ella me mandó otro mensaje, uno que me hizo ver que seguía muy excitada:

Ella: te corriste mi vida? Manchaste toda tu cama? Eso me excita ;)

Yo estaba contento por lo que ella me decía, y mi pene de tanta excitación seguía erecto. Entonces con mucha lujuria le dije:

Yo: Si mi amor, toda mi cama está mojada y tengo aún semen en mis manos, huele a sexo, cómo quisiera que lo pruebes ahora.
Ella: mi amor, que excitante! Ya quiero estar contigo ahora mismo!
Yo: ya lo haremos mi princesa, ya quiero que me lamas el pene ;)
Ella: Te lo chuparé amor! Lo haré con mucha pasión :-*

Yo estaba tan emocionado que no quería arruinar el momento, entonces, aprovechando que era ya muy tarde, le dije:

Yo: Mi bella, me tienes adicto a ti, quisiera que veas cómo mi pene está esperando tu sexo.

Antes de que responda, rápidamente le mandé otro mensaje:

Yo: Por ahora nos dormiremos mi bella, quiero dormirme hasta que regreses para no esperarte tanto. Estuvo genial! :-*
Ella: TE AMO UN MONTÓN mi príncipe, me encantó correrme con tus mensajes, buenas noches mi amor :-*
Yo: :-*

Se imaginarán lo excitado que estaba para entonces, más aun sabiendo que ahora ella está dispuesta a chuparme la verga. Ya quiero que llegue ese día, quiero que se empape de tanto semen que eyacularé.

George el Sátiro, desde Bolivia.

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