Orgia con Maria Jesus y su empleada domestica

Como necesitaba dinero, ofrecí a dos amigos que los llevaría a que se follasen a María Jesús a cambio de una módica suma de dinero. Ella no sabía nada. Yo les pedí a mis amigos que no mencionarán lo del dinero. Si María Jesús se enteraba, se acababa la buena vida para mí.

Ella estaba en el jardín, cerca de la piscina, con un mojito en su mano. Nos acercamos y le presente a mis amigos. Estos no podían sacar los ojos de las tetas de María Jesús. Ella entonces les preguntó – ¿Que pasa? ¿Nunca vieron unas así?. Si quieren pueden tocarlas. Ante lo cual, mis amigos no se hicieron esperar. Después uno de ellos paso a quitarle la camiseta. Ante lo que ella dijo – Vamos dentro, que los vecinos son muy cotillas. Una vez dentro, María Jesús también se quitó la falda enseñando unas bragas muy bonitas que hacían juego con su sujetador. Uno de los chicos  sacó su polla y comenzó a mamársela.

El otro chico y yo fuimos mientras tanto desnudando del todo a María Jesús. Alucinado por sus tetas y su culo, éste me dijo – Su cuerpo es increíble. María Jesús entonces con una mano comenzó a tocarle el paquete a mi segundo amigo. Yo me arrodille y comencé a jugar con mi lengua en su clítoris. Ella empezaba a estar bastante húmeda, mientras yo la lamía ella había pasado a tocarse los pechos con sus manos. El chico al que se la chupaba, mientras tanto le sujetaba su cabeza con las manos. De repente, el chico empujó la cabeza haciendo que María Jesús se tragase toda su polla y entonces el inundó la boca de ella con su leche.

Entonces, yo la puse a cuatro patas, la sujete por las caderas y empecé a  penetrarla poco a poco y muy lentamente. Ella me pidió que aumentara el ritmo, yo lo hice y ella empezó a gemir. A los pocos minutos de estar disfrutando de aquel placer, subí el ritmo de una manera considerable, por lo cual ella sabía que yo me iba a correr. Ella me pidió que acabara en sus tetas. Así lo hice mientras ella gemía de placer. La corrida fue muy grande, el semen se escurría entre sus tetas. Entonces ella comenzó a lamerse las tetas. Después ella cogió una toalla limpia que había allí y se limpió el resto de la leche. Ella  no había conseguido llegar al orgasmo, pero quedaba aún mucha tarde por delante.

Una vez limpia, María Jesús se fue a un sofá he hizo que mis dos amigos la penetrasen a la vez. Uno le penetraba la vagina, mientras el otro le practicaba sexo anal. Ella no paraba de gemir de placer, mientras el chico que estaba debajo de ella además le lamía los pezones. Así ella llegó al orgasmo. Y mis dos amigos siguieron bombeándola hasta llenarla de leche los dos.

De repente notamos que desde la planta de arriba nos miraba la empelada domestica de María Jesús. Era una chica africana joven. María Jesús, con la calentura se había olvidado de decirnos que estaba en casa. La negra empezó a meterse mano, a masturbarse. Yo me calenté mucho y fui a por ella. La traje con nosotros.  La negra seguía metiéndose mano. Necesitaba urgentemente una polla así sin pensármelo dos veces la puse en cuatro patas, la penetré y empecé a embestirla con mi polla. Entonces María Jesús se tumbó frete a ella y la negra empezó a comerle el coño. Mientras la negra le comía su coño, María Jesús le mamaba la polla a uno de los chicos. Ambas disfrutaban de un placer que parecía no tener límites. Entonces la negra me dijo, que no me corriese dentro de su coño, que la iba a preñar. Entonces,  retire mi polla y la penetré bruscamente por el ano. Entonces rápidamente me corrí dentro de su culo. La negra entonces llamó al chico que estaba para que tomase mí lugar. Penetrada nuevamente por el culo, finalmente la negra tuvo un orgasmo, al mismo tiempo consiguió que María Jesús tuviese un segundo, mucho más intenso que el anterior, mientras su empleada doméstica le lamia el clítoris a María Jesús y el chico al que le estaba mamando la polla le acababa dentro de su boca.

No sé como, pero un rato después, María Jesús estaba estaba como de cuclillas montada sobre mi polla mientras yo estaba de espaldas en el suelo.  Al mismo tiempo, ordenaba a la negra que se la mamase a mi segundo amigo.  Ésta le agarró su miembro y empezó a mamárselo y  mordisquearle el glande, haciendo que el chico aullara de placer, evidentemente estaba a punto de correrse. Entonces María Jesús nos ordenó que nos saliéramos y se arrodilló frente a los tres y nos pidió que la bañásemos con nuestra leche. Los tres nos corrimos en sus tetas. Entonces la negra se  abalanzó sobre ella y empezó a lamer sus pechos llenos de semen.

Esto calentó aún más a María Jesús y a nosotros tres que volvimos a empinarnos. Entonces, agarramos a María Jesús y la sentamos sobre uno de los chicos que se acostó en el suelo. Ella se recostó boca arriba sobre él. El chico entonces le abrió las piernas y mientras él la penetró por el culo yo lo hice por su coño. A ella, se le caían las lágrimas de placer y excitación. La negra mientras tanto había vuelto a masturbarse y  mamaba la polla del tercero de nosotros.  Así fuimos haciendo turnos usando su coño y su culo para satisfacernos. Cada uno a su turno termino corriéndose en el culo y María Jesús tuvo un tercer orgasmo. Parecía que ese día le encantaba que le diésemos por culo. Entonces le pregunte –  ¿Quieres más puta? Ella sin decir nada se puso en cuatro patas. Entonces la negra se nos adelantó y la tomo por detrás de la cabeza como para que ella pudiera mirar su propio culo que lo tenía muy abierto. Entonces se fue hacía el culo de María Jesús y la penetro con tres dedos. Los movía rápidamente para dilatarle aún más el culo. Pronto sus cinco dedos y después su mano entraron dentro de María Jesús, quien arqueaba sus espalda de dolor y placer mientras gemía y gritaba.  Entonces la negra retiró su mano y le sostuvo las nalgas abiertas.   Entonces uno de mis amigos le metió la polla  de nuevo en el culo quedándose adentro. Mi segundo amigo, agarró su polla con la mano y también se la enfilo al ano. Ella decía – No, No! pero no opuso resistencia. Claramente, ese día el sexo anal era lo suyo. Mi segundo amigo se la metió también por el culo despacio. Yo mientras tanto, veía como su fogoso ano se abría más aun y dos pollas llenaban su ano hasta llegar a lo más hondo de los intestinos de María Jesús.

Mientras ellos nos daban ese espectáculo yo me abalancé sobre la negra la puse en cuatro patas y también la encule y empecé a bombearla cada vez más fuerte hasta que yo ya no daba más y se lo deje lleno de leche. En cambio, mis dos amigos, cuando se ve que estaban por correrse, se salieron los dos y nos dijeron – Miren, Miren como le dejamos el culo de abierto¡¡ Entonces hicieron que María Jesús apoyara su pecho y su cabeza en el piso. Uno la sostenía estirando sus manos hacia adelante. En esa posición el culo de ella quedaba bien parado y sus piernas abiertas. Entonces, el segundo de ellos volvió a penetrarla y se corrió dentro de ella. Luego invirtieron roles y el segundo también se corrió dentro del culo de ella. Entonces, yo sentí ganas de hacer lo mismo. Al hacerlo sentí el calor de la leche que inundaba el recto de María Jesús. Ella así tuvo un último orgasmo gritando de placer mientras que me corrí inundando aún más de semen el recto de María Jesús. La negra mientras tanto tuvo otro orgasmo metiéndose los dedos de una mano en el culo y magreándose el clítoris con la otra.  Después de ello se dieron un beso de boca.  Así fue el final, tan excitante como el resto de la jornada.

Me gusta / No me gusta

Despacho en llamas (I)

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

Juguemos a que no estamos donde estamos ni que somos lo que somos. Creo que fue lo que pasó por su cabeza cuando entró a mi despacho y cerró la puerta. Le anunció a mi secretaria que tenía una reunión importante conmigo y que no molestara nadie más. ¿Más evidente o quieren un tutorial?

Fue instantánea mi reacción de impacto al oír el seguro del cerrojo y caminar en mi dirección. Su sonrisa pícara era traductora de la cantidad de pensamientos que bailaban en su mente. Le cuestioné de inmediato si había perdido el norte, a lo que ignoró mi voz y fue directo a posar sus manos en mi cuello para tatuarme el sabor de sus labios en los míos.

Solté la regla y la pluma que tenía como reacción al calor instantáneo que provocó la invasión de su lengua en mi boca. El corrientazo fue directo desde la cabeza hasta los pies. Explotando a su paso, en mi bajo vientre.

Me fue guiando de espaldas a la mesa con los planos que estaba levantando. Sin despegarme de su boca y trastabillando un poco me fue empujando hasta quedar casi apoyada en la tabla. Simultáneamente iba apartándose el saco y la corbata, mientras yo desabrochaba su correa y el pantalón.

En mi cabeza se formaba una nube de miedos y angustia porque alguien pudiese entrar a la oficina y encontrarnos devorándonos el uno al otro. Mis manos dudaban un poco si continuar o no, pero entre su ropa interior  encontré razones suficientes para continuar hurgando.

Nuestra respiración estaba entre cortada y apenas se escuchaban los jadeos entre movimientos de labios y cuello. Estaba colocando mi presión arterial en mil. No había lugar donde quisiera estar más que ahí, con él. Con sus manos a punto de invadir mi panty, que también la compré con su nombre en mente, con la tela humedecida del calor que estaba brotando dentro de mí.

Mis manos estaban entretenidas recorriendo desde la punta hasta la base de su elemento, activo y desesperado por hacer cumbre en mis adentros –o al menos eso era lo que yo moría por hacer- ya posicionada para rendirme ante su poder masculino, anude mis brazos a su cuello y empecé la lucha en su boca para marcar territorio.

Distrajo sus manos de la fuente de los placeres para sujetarme de los muslos y alzarme en peso. Con los pies hacía maniobras para bajar el nivel de la mesa y darle a la palanca que la estabilizara justo a la altura de su cadera.

Tanta lujuria que me invadía lograba disipar el nubarrón en mi cabeza, que en sus últimos rastros de cordura me permitió salvar los planos al accionar el seguro que los suelta y se enroscan en la base. Liberada de este pensamiento subí los brazos al extremo de la mesa para posicionarme explícitamente al disfrute.

Su cara era de deleite al verme ya sin pantalones, con la blusa semi abotonada y una chiqui panti de encajes y algodón que tapaba exactamente lo justo y necesario. Sin despegarle la mirada entre abrí la boca acaricié los labios despacito y sonreí para que captara el mensaje.

Aunque el momento había sido su idea, estaba dispuesta a negociar el susto que me hizo sufrir por segundos a cambio de una exploración exhaustiva de cada milímetro de mi intimidad. Estupendo.

Entre tantos músculos tonificados, la lengua es de sus mejores armas, tanto para hacerme alucinar con sus palabras, entretenerme con sus ideas como llevarme a la agonía del orgasmo en tan solo unos minutos.

Ahogue mis gritos de placer en su cuello, luego de que me arropó con su cuerpo al pausar su función y continuar con los dedos como todo un Marco Polo en sus grandes aventuras en mi cueva de los deseos.  Al paso que mordisqueaba su oreja para encender los motores que nos llevarían en pocos segundos a intercambiar suspiros, mis piernas enloquecían a patadas que demostraban la inmensa efectividad de sus manos.

Le susurraba frases ardientes al oído a las que reaccionaba con cierta timidez que me hacían adorarlo aún más. Mucho de su encanto, además de la parte física e intelectual, está en la facilidad que tiene para sonrojarse cuando se siente dominado por halagos y floreos.

“Desde que te vi dibujar, supe que tus dedos tenían más que habilidades con un lápiz” confesé en medio de jadeos estimulados por movimientos sincronizados de su mano derecha en el botón de encendido femenino, acto seguido que su mano izquierda se abría paso entre los botones de mi blusa y las pinzas de mi brasier, a juego con la panty que pronto quedaría en el piso…

 

Continuará

 

PD: Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos y por ahí también los leo. Beso. Eli

Me gusta / No me gusta