Trabajando la Autoestima de mi embarazada esposa

Parejas Liberales, Trío. Mi esposa Yadira, con 7 meses de embarazo me había dicho que la acompañara al salón de belleza para hacerse un cariñito, secarse el pelo, arreglarse las uñas, etc., aunque me gusta complacerla y acompañarla a todas partes esta vez preferí quedarme en casa para tomarme unos tragos y ver un juego de futbol con mi primo Ubaldo. Ella accedió a que me quedara y se fue sola, imaginaba por lo menos 3 horas se demoraría en su retoque aunque mucha falta no le hacía porque mi mujer está buenísima.

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Por culpa de mi amiga I

Hola. Mi nombre es Rita, soy una chica joven y casada desde hace pocos meses con mi novio de toda la vida, pero lo que quiero contar no está precisamente relacionado con nuestras relaciones maritales, pero esperad un poquito… creo que lo primero en estos casos es describirme un poco: Soy una chica castaña, no demasiado alta, mido 1m 67cm y creo que estoy bien proporcionada, vamos, tengo mis curvas y en estos tiempos de trastornos alimenticios yo estoy muy orgullosa de tenerlas… mi pareja siempre dice que estoy buena y yo se que los hombres prefieren ese tipo de físico donde pueden agarrarse a algo.

Por lo demás, creo que soy bastante resultona, me gusta arreglarme, oler bien y resultar todo lo deseable que pueda tanto mi marido como para mi misma… y si de paso atraigo a los demás hombres no es algo a lo que vaya a hacer ascos, soy coqueta como cualquier mujer, y la que niegue que le gusta que la deseen es una mentirosa, pero aparte de esta coquetería femenina natural nunca había ido más lejos… hasta que mi amiga Laura me buscó la perdición (quizá me autoengaño y sólo la culpo a ella para sentirme mejor con mi conciencia, ya que lo cierto es que he disfrutado muchísimo las experiencias que voy a contaros pero lo que es innegable es que todo lo desencadenó ella). Cuento esto porque necesito contarlo a alguien y no puedo, y si no lo hacía iba a reventar. No se muy bien como empezar… supongo que mejor por el principio.

Todo empezó cuando me casé y mi novio, Óscar, y yo nos mudamos a nuestro pisito. La verdad es que nunca me gustó demasiado trabajar, y supongo que como muchas chicas (cada vez menos) me monté una especie de fábula en la cuál mi futuro marido ganaría suficiente dinero para los dos, y yo no tendría una necesidad imperiosa de encontrar empleo una vez casada, incluso podría dedicar un tiempo a tener niños y este tipo de cosas… pero la realidad resultó muy distinta. En cuanto dejé la casa de mis padres, con quienes había vivido hasta ese momento sin que me faltase de nada, me di cuenta de que con el sueldo de Óscar no iba a bastar.

La hipoteca, el coche y los demás gastos se hacían insostenibles, así que decidimos que yo tenía que buscar un trabajo. La casualidad que es muy oportuna quiso que mi amiga Laura se encontrase en una situación similar. También casada con su chico, amigo del mío y buscando trabajo, sin saber muy bien donde mirar, en fin, hablábamos mucho las dos sobre esto que representaba nuestro problema común y procurábamos buscar juntas en webs de empleo o en anuncios. Un día Laura me dijo que había encontrado a través de un amigo común una empresa que buscaba un par de administrativas para hacer el trabajo de despacho en unas obras en las afueras. Parecía demasiado perfecto después de tantas decepciones seguidas, así que ese mismo día las dos fuimos para allá de punta en blanco para causar buena impresión.

Quizá ese fue nuestro primer error… ponernos “demasiado guapas”. Cualquier mujer sabe por experiencia diaria personal el ambiente que emana de una de esas obras, machos que parecen estar en celo, como tiburones al acecho de carne fresca, y nosotras dos éramos una carnada de primera. En cuanto cruzamos el exterior de las instalaciones se provocó un concierto de silbidos y piropos subidos de tono.

Rojas como tomates procuramos meternos lo antes posible en las oficinas, a salvo! Al entrar nos cruzamos con un negro imponente, estaba superfuerte el tío y tenía una cara agresiva que daba verdadero miedo… esto nos puso más nerviosas si cabe, pero enseguida nos atendió el jefe de obra, que aunque por supuesto parecía un señor más formal que los obreros no dejo de echarnos un par de miradas a las piernas y el escote. La verdad es que todo pareció salir bien, nos dijeron que tenían necesidad de cubrir esos puestos rápidamente y que nos contrataban a ambas… a prueba claro, tendríamos que demostrar nuestra competencia… y vaya si la demostramos, pero eso vendrá más tarde. Así quedó la cosa y esa tarde Laura y yo organizamosprácticamente una fiesta de celebración de la buena nueva con nuestros respectivos maridos que poco o nada sabían de lo que se les venía encima… pobres! Nuestros problemas parecían resueltos, pero quizá fue peor el remedio que la enfermedad…

Laura y yo nos incorporamos al día siguiente con la mejor intención. Ocupamos un par de pequeños despachos contiguos en el edificio de oficinas y pasamos a ser parte de la plantilla. Esto por supuesto supuso un cambio en la actitud de los obreros con nosotras, pero solo en las formas, no en el fondo. Ya que ahora éramos compañeras, se cambió el ataque frontal por un tonteo más sutil pero constante. Al fin y al cabo era una novedad para ellos tener a dos hembras en su entorno laboral, y parecía llamarles mucho la atención. Por nuestra parte a nadie le amarga un dulce no? Mientras fueran agradables no pasaba nada. Por supuesto procurábamos mezclarnos principalmente con los chicos de nuestra edad.

Había un grupo de chicos de entre veintitantos y treintaytantos que no estaba mal, eran simpáticos y al menos sabían como hablarle a una tía. Jose era el típico moreno, cachas, con la piel bronceada y barba de 3 días, y es el que más tonteaba conmigo. También estaba Javi que parecía más interesado en Laura, aunque no le hacía ascos a nada, este tenía el pelo más claro y un poco larguito y ondulado, solía llevarlo en una especie de moño para trabajar. Sus otros compañeros: Miguel, Rodri y Luis también nos acompañaban habitualmente en las pausas del café. Hablábamos de cosas de todo tipo, pero los chicos solían abundar sobre que aburrida tenía que ser la vida de casada, que si la vida sexual no era monótono, que suerte tenían nuestros maridos, etc… cualquier cosa con tal de intentar hacernos morder el anzuelo, pero siempre de buen rollo. Lo que más me sorprendía es que a la siempre mojigata Laura parecía irle el rollo del tonteo con los chicos más de lo normal, es más, cuando ellos no se acercaban en la hora del café más de una vez me sorprendió diciéndome:

-Oye vamos con estos?

En fin, suponía que sería simplemente que la vida de casada la hacía sentir poco deseada y que le gustaba el coqueteo intrascendente del trabajo… aunque daba que pensar, cada vez se la veía más tonta con el Javi éste, si no la conociera diría que se estaba pillando como una adolescente atolondrada. Las dudas se me fueron tan pronto como un día me abrieron los ojos a la fuerza al encontrármela comiéndole la polla a Javi en su despacho. Así como suena! Menudo shock! Yo que iba tan tranquila a pedirle la grapadora y desde las bandas de la persiana de su despacho me la encuentro sentada en su silla mamándosela como una auténtica profesional al chaval que estaba sentado en su mesa con una sonrisa de oreja a oreja… y menos mal que no me vieron! Me di la vuelta como alma que lleva el diablo y me fui con la sangre agolpada en la cabeza, las orejas ardiendo y con una cara de tonta del copón.

-Pero será posible! -pensé- La mosquita muerta ha resultado estar muy viva… Pues no que le está poniendo unos cuernazos tremendos a su novio! Que digo su novio? Aún peor, a su marido! (aún me cuesta asumir nuestro reciente cambio de roles) Y encima el primer mes que estamos aquí, debían tenerla muy desatendida en casa… no, si al final iban a tener razón los chicos con lo de la monotonía del matrimonio, al menos en algunos casos.

La verdad es que no pude dejar de pensar en el suceso en todo el día, me quitaba el sueño, imaginarme a mi amiga del alma con aquel pollón en la boca, aunque solo lo vi unos segundos, de refilón se apreciaba perfectamente como le chupaba la punta mientras se la pajeaba a la vez con la mano… Hasta me parecía rememorar en mi mente el sonido de las succiones… “chup, chup, chup”. Mi lado morboso se arrepentía de no haber mirado un poquito más, y muy a mi pesar me descubrí haciéndome un dedito con aquella escena en mi cabeza… pero que coño me pasaba? A ver si me iba a dar envidia después de todo! Pero si yo era una tía feliz con su marido… Que me importaba a mí que Laura se comportase como una cualquiera y se la comiera a un compañero de trabajo? Pues parece que algo si me importaba, caramba! Ni siquiera le comenté nada… total que le iba a decir? Por ejemplo:

-Oye Laura, nada, que te vi comérsela a Javi ayer, me gusta tu estilo… me lo apunto para usarlo en casa (que gilipollez! En realidad, que cosa coherente se podría decir en una situación así?)

Lo dicho, mejor no le dije nada a mi amiga, pero es que el guardármelo dentro de mí resultó todavía peor, porque me iba carcomiendo poco a poco… cada vez que tomábamos cafés con los chicos, me venía a la cabeza, y las miradas casuales entre ellos dos ya no me parecían casuales sino muy calculadas. Me extrañaba que la cosa se fuera a quedar en una mamada de un día y decidí estar muy atenta a partir de ese momento. No tardó mucho en repetirse la función, esa misma semana los descubrí otras dos veces en las mismas circunstancias, siempre más o menos a la misma hora, a media mañana, media hora después de que nos juntásemos para el café, pero esta vez no me fui, me atrincheré detrás de unas cajas de materiales y me quedé a ver el espectáculo completo.

La verdad es que para su defensa he de decir que el tío estaba bastante bueno, tenía un cuerpo trabajado del trabajo físico que hacía en la obra cada día, y una polla bastante lustrosa cuyo brillo se acrecentaba con los salivazos que le daba mi amiga, que se la comía como una auténtica loba. El tamaño también era de mi agrado, vamos que me sorprendí a mi misma más de tres veces imaginándome como sería el sabor de aquella verga e incluso dándome algún frote distraído entre las piernas que no pasó a mayores, pero la cosa cada vez me afectaba más. Siempre me escabullía un poquito antes de la traca final para que no me descubrieran en plan voyeur, pero el segundo día estuve el tiempo suficiente para llegar a la conclusión, por lo que escuchaba, de que la muy zorra se tomaba el postre completito.

Pufff! Que situación… No me concentraba en mi trabajo y no entendía como mi amiga podría hacerlo por su parte. Lo que sí marchaba de puta madre era el sexo en casa, mejor que los meses anteriores desde luego, porque después de estar todo el día pensando en esas visiones, al llegar la noche me lanzaba sobre mi marido como una verdadera perra en celo, lo cuál él agradecía profusamente y como haría cualquier tío, él se aprovechaba de la situación para follarme a su antojo… al menos eso se llevaba en limpio el pobre de esta situación que desconocía por completo.

La cosa estaba llegando a tal extremo que tenía que llevarme unas bragas de repuesto al trabajo porque ya sabía que las del día acababan caladas. Más aún cuando quedó patente que estos dos estaban regularizando sus encuentros, que ya parecían una actividad obligada de cada día a la que no pensaban renunciar. Durante un par de semanas me hice adicta a masturbarme mirando como Laura hacía todo tipo de guarradas con su amiguito. Por supuesto a los pocos encuentros Javi no se contentaba con una mamada y empezó a tirar de repertorio… aquello ya parecía porno puro y duro, y raro era el día que por lo menos no se la follaba por detrás contra la mesa. Impresionante la Laurita, ella que en nuestro círculo se escandalizaba por cualquier cosa, siendo follada de seguido por un tío que apenas conocía mientras su reciente marido pensaba que estaba trabajando abnegadamente… lo que sí es cierto es que yo ya no quería que la cosa acabase porque los dedazos que me hacía mirando como se la clavaban a diario no tenían precio…

A todo esto, como cualquier tío que se precie, estaba claro que a estas alturas Javi ya le había comentado la jugada a todos sus colegas, y las sonrisitas que se echaban entre ellos durante las pausas del desayuno eran de una claridad meridiana. Las atenciones de los chicos empezaron a ser más para Laura… Claro, ahora que habían descubierto el filón había que explotarlo. Ahora te rozo un poquito el culo, ahora te doy un empujoncito… en fin, lenguaje corporal; y lo peor del asunto es que yo me empezaba a sentir celosa! Hasta Jose que hasta ese momento siempre me había prodigado más atenciones a mí, parecía estar ahora tontísimo con Laura. Creo que inconscientemente empecé incluso a vestirme más provocativamente para el trabajo para ver si recuperaba algo de atención, pero nada, aquello ya era imparable, todos los machos estaban ya ocupados olisqueando a la hembra en celo.

Joder, pero por que me importaba tanto? Es que me estaba empezando a gustar el tío? En que momento había pasado eso? Desde luego algo estaba cambiando dentro de mí y no sabía hacia donde se dirigía ese algo. Para mas inri, el único que parecía darse cuenta del cambio en mi vestuario era el obrero negro que nos habíamos cruzado el primer día. Tommy, que le decían los demás, me desnudaba con la mirada, y aunque le había ido perdiendo el miedo poco a poco desde aquel primer encuentro seguía sin tenerlas todas conmigo… había algo salvaje en la mirada de ese hombre. En cualquier caso no era precisamente éste mi objetivo cuando planeé la estrategia. En fin, procuré restarle importancia al hecho, lo cuál supuso un nuevo error como comprobé posteriormente.

Pero cuando una anda al borde del abismo mucho tiempo al final se cae, y era evidente que esta inestable situación no era sostenible mucho tiempo. Uno de los días que me disponía a asistir a mi sesión voyeur matinal me encontré con la sorpresa de que había mas público. Era “mi Jose” que se la estaba cascando en mi ubicación habitual. Al principio me quedé flipada, pero después una sucesión de ideas fue pasando por mi cabeza de forma gradual: La primera que se me había acabado el chollo. La segunda que quizá ahora tendría chollo y espectáculo doble y que me estaba volviendo demasiado voyeur. La tercera que menuda polla tenía Jose, puffff era preciosa, hay gente que dice que todas las pollas son iguales, pero las tías sabemos, que no, y esta era de las que nos gustan, el capullo despejado y reluciente, con pelito, pero corto, muy recta y del tamaño perfecto, se me estaba haciendo la boca agua aunque no quisiera admitirlo. No se si era muy objetiva porque como antes dije el tío me estaba empezando a gustar más de lo debido.

Sin darme cuenta me estaba acariciando la raja por encima del ajustado pantalón que llevaba, un roce inconsciente de esos que se hacen a veces sin darte cuenta cuando estás cachonda y paras en seco al volver a la realidad… solo que en mi caso no paré. Ahora sí que estaba salidísima y hacía verdaderos esfuerzos por seguir escondida y no apresurarme en ir a meneársela yo mientras le pegaba unos cuantos morreos a lo bestia, con mucha saliva. Pufff, que ganas de follar! Y la zorra de Laura mientras pasándoselo en grande (aún desde lejos podía intuir como se la follaban sobre la mesa, esta vez en la postura del misionero con los pantalones por las rodillas).

Pensándolo ahora, tiempo después a posteriori aún dudo si me hubiera contenido por mi misma… pero tampoco hubo lugar, ya que en estas, ensimismada como estaba, noté una mano tapándome la boca para que no gritase de la impresión y otra que se posaba sobre la mía para seguirme masturbando por su cuenta. Era Miguel, otro de los chicos que evidentemente había pasado por allí (no se si también avisado por sus colegas o por casualidad) y se había encontrado el pastel… premio! Porque yo ya no estaba para remilgos y le dejé hacer.

No me reconocía, estaba tan caliente que me hubiera dejado follar por cualquiera, dejé que me abriera el pantalón, me metiera la mano en las bragas encharcadas y que me metiera uno de sus recios dedos en el coño sin mediar palabra, excepto algún suspiro de gusto. Empezó un metisaca que en mi ensoñación casi me hizo desmayarme, nunca había estado tan salida, y apenas me di cuenta cuando me cogió en brazos y me llevó hacia donde estaban los otros llamando la atención de Jose, y de paso de los dos amantes:

-Eh chicos, mirad a quien me he encontrado disfrutando del espectáculo…

-Vaya, pero si es nuestra otra amiguita. Va a resultar que tenemos dos zorras por el precio de una -Soltó Javi sin dejar de follarse a Laura, que aunque parecía algo avergonzada por haber sido descubierta y evitaba en todo momento cruzar su mirada conmigo, no parecía que fuera a obligarle a parar-

-Que os parece si nos montamos una fiestecita con ellas? -propuso Miguel-

-Por mi fantástico, a esta ya la tengo muy trillada -contestó Javi-

Jose, por su parte, era evidente que estaba deseando follarse a las dos desde hacía tiempo y tampoco puso ninguna pega, y nosotras dos… bueno yo apenas podía articular algo coherente, todas mis defensas estaban bajas en ese momento y creo que hubieran podido hacerme lo que quisieran, y Laura… bueno, si Laura llevaba dos semanas follando a diario con Javi a espaldas del marido y en plena oficina en horario laboral… que podía decir Laura? Me vi abocada a que tres tíos me iban a follar, le iba a ser infiel a mi marido (antes novio) por primera vez, y lo que es más, deseaba que ocurriera cuanto antes más que nada en el mundo! Jose se me acercó, me abrió los botones de la camisa y empezó a morderme el cuello y a lamerme los pezones. Mientras Javi seguía follándose a Laura que aceptó sin protestar en la boca la polla que Miguel se acababa de sacar del pantalón.

Aquello ya era una orgía en plena regla, y si Laura tenía dos pollas para ella solita, yo no me iba a quedar sin mi ración… ya estaba bien de ser la tonta. Le saqué la polla a “mi chico” y empecé a hacer realidad mi fantasía de diez minutos antes haciéndole una paja tremenda mientras él se entretenía con mis tetas y dándome unos morreos con lengua tremendos que solo conseguían que mi mano acelerase la paja mecánicamente. Me encantaba tocarle la polla, estaba totalmente entregada, y creo que yo misma me saqué el pantalón y las bragas y le pedí que me la metiese, la verdad es que aquel encuentro está un poco borroso en mi memoria por la excitación sexual del momento, pero lo que tengo claro es que en ese momento recibí el polvo de mi vida.

Una nunca sabe cuanto de real hay en esa apreciación subjetiva, cuanto se debe a la calidad de la follada y cuanto a la excitación del momento, a las circunstancias, el contexto y lo que te sugiere esa persona, que en mi caso era mucho, pero la realidad es que el resultado es el mismo: volar. Sí, Jose me estaba haciendo volar y mis gritos los tenían que oír desde fuera a pesar de los camiones, hormigoneras y demás maquinaria. Me daba igual, estaba en la cresta de la ola, y no pararía aunque apareciese mi marido o el Papa Benedicto por la puerta. Me estaba corriendo como una perra y se lo gritaba a él:

-Sí, por favor! Fóllame, fóllame, nunca pares de follarme! Me corro! Sí, me corrooooo… ahhh ahhh

Era indescriptible recibir lo que inconscientemente llevaba semanas deseando, de la persona que lo deseaba, en el momento que más lo deseaba, y de esa brutal forma, con mi amiga a tan sólo dos metros siendo clavada por dos maromos (la verdad es que hasta eso tenía su morbo). No fue hasta que me corrí por primera vez y el orgasmo me devolvió un mínimo de mi sentido de la realidad que me percaté de eso, de que Laura y los otros dos estaban presentes… y tan presentes.

Ahora se habían cambiado los papeles y era Miguel quien se la follaba y el otro el que acababa de correrse en su boca, que aún mostraba las evidentes señales líquidas. Pero Jose no se había corrido y seguía embistiendo duro, así que volví a lo mío, me agarré a su culo (muy durito y prieto por cierto) y me adapté a su ritmo yendo a buscarle con las caderas tomando conciencia por primera vez de que estábamos follando sobre unas cajas de folios (viva la papelería). Le empecé a morder los hombros mientras mis uñas arañaban su masculino trasero y mi boca convertida en la de una guarra le pedía la leche en el oído:

-Córrete! Me oyes? Quiero que te corras. Te deseo, voy a dejar que me folles cuando quieras.

No me reconocía diciendo esas cosas, pero dentro de mí se habían desatado los 7 infiernos y realmente pensaba todo aquello, solo quería que aquel macho descargase y se quedase a gusto conmigo como me había hecho gozar él. Y vaya si conseguí que lo hiciera. Jose me la sacó apresuradamente y se corrió abundantemente entre mis tetas, que aparecían desnudas y apetecibles entre mi camisa abierta.

-Ahhh me corro en tus tetas! -gimió mientras su primer chorro me cruzaba el esternón. Después otro y otro hasta terminar una abundante corrida que hacía honor a nuestro primer polvo-

Ya vendrían otros con él que no desmerecerían en nada a este primero, pero esto no es lo que nos ocupa hoy… aún no había acabado la fiestecita si es lo que alguien pensaba. Aquellos chicos tenían la oportunidad de cumplir la fantasía de todo hombre (y de cualquier mujer, por qué no decirlo?) de follarse a dos tías de una tacada, y no iban a desaprovecharla. A estas alturas, de perdidos al río, y no le hice muchos ascos a la empringada polla de Miguel que acababa de salir del coño de mi amiga y que se dirigió a mí con unas intenciones muy claras. El chico no era muy expresivo:

– Chupa! – se limitó a decir… así que yo me limité a chupar-

De todas formas venía bastante trabajadito por parte de Laurita, así que no tardó mucho en descargar en mi boca. Éste no me gustaba tanto, y aunque no me suele importar tragarme una corrida, las chicas reservamos eso para los tíos que nos gustan realmente, creo que es algo inconsciente, tengo una amiga que dice que los tíos también hacen algo parecido cuando se trata de comer coños. Como alternativa, le dejé correrse en mi boca, dejando caer después el contenido por mi barbilla hasta las tetas… y que cantidad! que manera de correrse tenían estos tíos, pero cuanto llevaban sin follar?

Javi, que ya había pasado por la boca y por el coño de Laura prefirió follarme para completar el pack, y la verdad es que no me importó mucho dejarle que lo hiciera… al fin y al cabo éste estaba bastante bueno, y para colmo Jose ya se la había metido a mi amiga, el chico no era de piedra y no podría resistir la tentación aunque yo le gustase. Bueno pues yo tampoco tenía por que hacerlo. Ya me había hecho mis buenos dedos como ama de casa, fantaseando con tríos y orgías, que tía que se precie no lo ha hecho? Vamos, vamos, admitirlo, a todas nos gusta pensar en tener varios ejemplares a nuestra disposición, y ahora los tenía… los cuernos ya estaban puestos, pues al menos que fuera memorable. Me lo follé, o mejor dicho, él me folló a mí. Javi follaba como un animal a pesar de haberse corrido una vez cinco minutos antes. Yo ya conocía sus técnicas porque llevaba viendo los bruscos movimientos de su culo un mesecito mientras se follaba a mi amiga, solo que esta vez la que estaba debajo resistiendo los envites era yo…

-Te gusta mirar, eh zorra? Ahora vas a saber lo que es bueno -me gritó aumentando el ritmo de la follada- -Mmm mmmm siiii! maaas -era lo único que acertaba a contestarle, mientras la cabeza me colgaba tras las cajas-

Javi me volteó y me colocó en su posición favorita (yo lo sabía bien por los dedos que me había hecho mirándole en acción). Esa postura me permitía ver como Jose justo se corría en el coñito de Laura… es curiosa esa sensación de celos y morbo que te da presenciar algo así, aunque creo que se ve distinto si a la vez te están taladrando el coño desde atrás. Esto era lo más parecido a un intercambio que he vivo hasta la fecha, y creo que me gustó… No se si tuvo algo que ver esta imagen pero 30 segundos después me corrí por segunda vez con fuertes convulsiones dentro de mi coñito. Javi, al ver su polla exprimida por mis paredes vaginales no se contuvo más y me soltó su segunda corrida de la tarde bien adentro gruñendo como un animal.

-Ahhhh como me la ordeñas, zorra, me corro! -sí, el chico era así de romántico, pero la verdad es que en aquel momento eso me importaba un comino, solo quería ser poseída de forma animal, y eso era lo que estaba teniendo-

Los chicos se dejaron caer rendidos en las sillas del despacho y nosotras dos nos arreglamos la ropa como pudimos. Sobre todo Javi y Jose que se habían corrido dos veces en poco tiempo estaban bastante perjudicados. Miguel, que fue el único que por el momento se conformó con un orgasmo fue el primero en salir por la puerta del despacho de Laura con una sonrisa en los labios. Le oí murmurar:

-Joder, cuando se lo cuente a los chicos, lo van a flipar -se reía el muy capullo-.

Me daba igual, acababa de tener el mejor sexo de mi vida y no podía pensar con claridad aún. Esa noche cuando dormía al lado de Oscar en casa, como buena esposa, si llegaron los remordimientos, pero eso lo contaré más adelante que me estoy extendiendo demasiado por hoy, y aún me queda bastante que contar.

Espero que os haya gustado, si es así dejadme algún comentario u opinión vale? Siempre se agradece. Un beso!

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Nuestra Historia, por David & Kiara Parte III – Aprendiz de Puta

Entre las mujeres hay un dicho que se repite siempre desde tiempo de las abuelas, para satisfacer a tu marido en la cama tiene que ser una puta, pero en mi se materializo en todo el sentido de la palabra, les voy a comentar junto con David esta historia que nos sucedió en una noche desenfrenada.
David; Una de nuestras fantasías como pareja es que mi mujer se ponga a putear en la calle y yo la “levante” con el auto e irnos a tirar a un hotel, ya lo habíamos hecho una vez y salió de maravillas, la deje en una esquina con un vestido súper ajustado y súper chico, a eso de la una de la madrugada, me doy la vuelta a la manzana para el carro converso con ella y la subo, en el hotel le doy dinero y nos ponemos a tirar muy rico, esta noche prometía el mismo placer, separamos la habitación, fuimos a la habitación del hotel, se cambió se puso un vestido muy corto y ceñido sus sandalias de taco 9, sin medias (era verano e inclusive en las noches hace calor), salimos en mi auto y fuimos a una disco-bar a tomar y calentarnos, a eso de la 1:30 de la mañana salimos, ella había tomado y estaba alegrona y bien excitada, estábamos llegando al lugar que es una avenida poco concurrida, ella tiene su teléfono, marque su número, para estar comunicados todo el tiempo mientras me doy al vuelta a la manzana, me puse el auricular del teléfono para poder manejar tranquilo, le deje en la esquina ya convenida, y empiezo a dar la vuelta por la manzana, para “levantarla”
Kiara; Me baje del carro y puse en la esquina, estaba con tragos y media cachonda no me importaba, me gustaba sentir la sensación de una puta, que la miren, que toquen el claxon, que disminuyan la velocidad, todo eso, ni bien baje se sobreparo un auto un viejo feo, me dijo sube, no le dije, estoy esperando a un cliente, y me moví en dirección opuesta, arranco y se fue, vino otro auto, en el había un tipo bien plantado, muy elegante, guapo, me dijo:
Hola, hola respondí
Te llevo a un sitio me dijo, depende de cuánto tengas le dije
Cuanto necesito tener me pregunto, yo obvio estaba haciendo tiempo y le solté una cifra como para que se fuera, son 300 le dije, 300 dólares, por una hora, y lo que paso después me dejo pasmada, ya me dijo sube, y cuando me dijo eso, la verdad sentí una comezón en la concha, y sentí que me mojaba, no sé por qué , pero lo sentí, haber muéstrame, me saco los billetes, para esto vi que el carro de mi marido daba la vuelta por la esquina, sube me dijo, yo pensé es ahora o nunca, y me subí, creo que fue una reacción instantánea, o sé qué, pero subí, me empezó a hablar educadamente, me dijo quieres un hotel o mi Dpto. Hotel le dije, es más por acá hay uno cerca (era el hotel donde tenía la habitación con mi marido), mientras me sobaba las piernas con sus manos calientes y suaves, fuimos al hotel, entramos por el estacionamiento, el bajo pido una habitación, nos fuimos directo.

David; mientras conducía, escuche como mi mujer espantaba al pobre tío que se paró a querer llevársela, mi pinga esta al palo demás está decirlo, escucho la otra conversación de otro tipo que se detiene y le pide los 300, para eso ya estaba en la esquina y lo que escuche y vi, me dejo helado escuche que le aceptaba la propuesta, ella dudo un momento y se subió, al auto, no lo pude cree, escuchaba como conversaban, y que se iban al hotel donde nosotros estábamos, al menos eso dije, mientras pensaba en cómo se tiraría este extraño a mi mujer esta con la pinga totalmente erecta, me detuve una cuadra antes, deje que ellos entraran primero, una vez que escuche que mi mujer le pregunta que habitación nos tocó, es la 303, le dice, Oh no, era la habitación que estaba en el mismo piso de la nuestra, entre al hotel y me fui a la habitación
Kiara; entramos a la habitación, pero antes de llegar en el ascensor me metió la mano a la concha, al culo, me agarro todo lo que quiso, pues era sabedor que en ese momento le pertenecía, entramos a la habitación y me dijo me voy a dar un baño, se desnudó, cuerpo atlético, culo bien formado (se ve que era un asiduo asistente a gimnasio), vamos me dijo, ok, pero primero págame, ah sí me dijo, toma y saco los billetes, eran de 50 y 20, a medida que me entregaba los billetes me sentía que me estaba mojando lentamente, pero en mayor proporción, estaba súper mojada, recibí el dinero, le dije ayúdame a sacarme el vestido, me lo saco, le llevo a la ducha nos báñanos, me pidió que le chupara su verga, con gusto se lo hice, no dejaba de pensar en los 300 dólares y las cosas que me compraría, un vestido, no una cartera, mejor zapatos, en fin, terminamos de bañarnos nos fuimos a la cama, y se echó encima mío, empezó a tirar, lo hacía despacio, como si fuese su novia, ah pensé este no va acabar nunca, le dije, dame duro papi, me gusta fuerte, empezó a darme con fuerza, luego le dije, yo te cabalgo, y me senté en su verga y empecé a cabalgarle, me movía como una licuadora, gemía fuerte, la verdad que lo hacía más que para que este excitado, pues no daba como para gemir, el tipo cerraba los ojos, me tocaba toda, en una de esas sentía que me quería levantar, como para que no continúe, le di con más fuerza, sentí su verga bien dura, y en eso ya no pudo aguantar y se vino, habrán sido 5 minutos que duro, no pudo más, estuvimos echados, viendo una porno, ya faltaban 20 minutos, quiso otro le hice un perrito, ahí empezó a darme y embestirme a lo bestia, muy fuerte, ese era su especialidad al parecer, me movía para que se venga y me hizo venir a mí, continúe así hasta que se vino.
Me fije la hora, le dije ya estamos terminando, me empecé a cambiar él me dijo te acompaño, no le dije me voy sola, ah toma esto para tu taxi, me dio 10 dólares más, y Salí, como sabía que mi marido debía estar en la habitación, pues me fije en el teléfono y seguía prendido, toque la puerta, y la empuje, entre a la habitación donde estaba mi marido y yo radiante le dije, mira lo que me gane, y después de todo no fue tan difícil le dije, escuchaste todo le pregunte, si me dijo, ah ok, ya no te cuento entonces, déjame bañarme por segunda vez para tirar le dije.
David & Kiara

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Nuestra Historia, por David & Kiara Parte II – La fiesta inolvidable

Esta situación que me paso, es lo que afirma, aquel dicho popular, que mejor salen las cosas sin que se planeen, igual fue con el trio que hice con mi marido y un tipo del que nunca supe cómo se llamaba, les voy a contar lo que me paso con mi amiga Marisol, y con consentimiento de mi marido.
Un día habíamos tenido una celebración en la oficina y como no había llevado auto, tome varias copas, no tengo la cabeza débil así que sobradamente aguanto, ese día no fue la excepción, llegando a mi casa me llama Marisol y me dice que si la podía acompañar a una reunión puesto que habían llegado dos amigos de ella del extranjero y ella quería salir con uno de ellos, pero que le pidieron si podía conseguir otra amiga, yo estaba entre indecisa y como no había ya nada que hacer, le dije ok, está bien, casi ni me cambie, me puse un vestido corto(bien encima de la rodilla, a la mitad del muslo más o menos) con sandalias y sin truza pues no me gusta usar, además en la ciudad donde vivo en verano hace un calor terrible, y el no usar la truza me refresca, así que Marisol me llamo y me dijo que bajara pues ya estaban llegando en un auto alquilado, efectivamente baje, y subí al auto ellos estaba adelante y nosotras atrás, fuimos a un lugar un restaurant elegante, a tomar unos tragos y comer algo, pedí un arroz con mariscos, a sabiendas que eso me pone bien excitada, y bueno conversábamos, nos reíamos, a decir verdad los dos estaban bien, mi amiga ya me había dicho cuál era su elección, entonces yo tenía que quedarme con lo que había, y no estaba nada mal, para esto le escribí un mensaje a mi marido diciéndole que estaba con Marisol y que había salido a cenar y tomar unos tragos acompañando a unos amigos de ella, a lo cual él me dijo que estaba bien y que le avise cualquier cosa, el chico que me toco, era blanco, alto, cuerpo bien cuidado y se notaba pícaro y rendidor, además era bailarín, pues nos pusimos a bailar salsa (que era la música que tocaban en ese lugar y a mí me gusta bailar) ustedes saben que la buena salsa se baila pegado, y bueno bailamos pegados varias canciones, no pude evitar sentir tremendo bulto que tenía en la entrepierna, estábamos bastante calenturados a decir verdad, en un alto de las canciones, aprovecho y le escribo a mi marido para decirle que estaba bailando salsa, él sabe cómo soy y me dijo cuidado, yo le dije, “estoy media picada y quizás hoy se tiren a tu mujer”, a lo que el respondió diciendo que seguro era una broma y que estuviera tranquila, no es cierto le dije, luego te cuento más, le respondí, y seguimos bailando, Marisol luego me dice acompáñame al baño, es ahí donde me dice oye, me están diciendo los chicos para ir a su departamento, yo le respondí a Marisol, tu sabes que nos quieren tirar y si vamos fijo va a ser para tirar, ella me dijo, ya pues amiga…por favor, hace mucho tiempo que no tengo intimidad, ya pues…, no le dije yo, ella me dijo bien que quieres te visto que estas que coqueteas con Richard, que así se llamaba mi ocasional amigo, le estas calentando los huevos, y también te gusta, seguro que estas recontra mojada abajo me dijo, a ver le dije, me toque y bueno yo ya sabía que estaba mojada, pero no tanto, era un rio lo que tenía ahí, uy si estoy mojada le dije, ya pues, me dijo, ok, diles que sí, hasta un poco la difícil y diles que sí, ella salió del baño y yo aproveche en escribir un msg. a mi marido para contarle las novedades, confirmado creo que voy a tirar, me das permiso le dije, a lo que respondió, ok procede pero cuídate, gracias mi amor te recompensare, le dije, luego te voy dando detalles le dije, bueno nos fuimos al Dpto., en el auto ni mas esta decir que me tocaron la concha a discreción, menos mal que el Dpto. estaba cerca sino ahí mismo hacia el amor, llegamos al dpto., agradable, pusieron música seguimos tomando, y de pronto Marisol ya no estaba, Richard me dijo lo hacemos acá, yo le dije mejor en la cama, debe estar ocupada como podrás darte cuenta, pero vamos a ver, efectivamente fuimos al cuarto y a Marisol se la estaban tirando y por lo visto muy bien, pero al cama era King Size, así que había mucho espacio, me levante el vestido, me eche en la cama y Richard saco su Verga, de verdad estaba buena, bien mojada, se puso preservativo y empezamos nosotros a tirar, siempre me gusta que me den al filo de la cama, y esta no era la excepción, me empezó a tirar al filo de la cama, piernas al hombro, con unas ganas, luego un perrito, hicimos varias poses, yo me estuve viniendo varias veces, pero este tipo parecía un súper dotado, seguía y seguía embistiéndome, hasta que termino, uff me eche a descansar, mientras Marisol seguía tirando y Richard, se había ido a traer agua para tomar, le envié un msg. a mi marido, “en plena tiradera, no te imaginas esto, chau no puedo escribirte más pues empiezo otra vez”.
Luego de Terminar Marisol, descansamos por un rato, íbamos a empezar y dijeron mejor un cambio, bueno la verdad que a mí me venía bien pues Ernesto me gustaba más que Richard y mientras se la tiraba a Marisol me miraba y yo también lo miraba, en una de esas cuando yo estaba tirada boca arriba, él le hacía un perrito a Marisol, y nuestras miradas se encontraron, el tiraba, yo tiraba, pero queríamos tirar los dos, así, que yo acepte gustosa, empezamos otra vez, esta vez yo lo comencé a cabalgar, cuando me senté sobre su pinga, la verdad que parecía un fierro y me dolió como a una virgen la penetración, que rico dolor, tan es así que pegue un grito, y todos se rieron, pareces una virgen me dijeron, empecé a tirármelo con una fuerza pues sabía que ya no lo vería seguro, y así era mejor, (yo tenía a mi marido y me consentía esto, pero a quien amaba era y es a mi marido) pero le saque el jugo al pobre hombre, le dije hazme un perrito, a la mitad del perrito le saque su leche, algo que nunca falla dicho sea de paso.
Fue una fiesta inolvidable, nunca pensé hacer un intercambio y tirar de esa forma desenfrenada.

David & Kiara

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Nuestra Historia, por David & Kiara Parte I – Nuestro Primer Trio

Somos una pareja, como muchas otras, al principio vivíamos nuestro amor y nuestra relación en forma intensa, pero poco a poco nos dimos cuenta que empezamos a llegar a la rutina, así que decidimos por el bien de la relación hacer un giro de 360 grados, así que esta es nuestra historia, son tres historias de nuestras vivencias las que hemos decidido contar tanto ella (Kiara) como yo (David), este y los otros relatos.

Llevo 7 años con mi mujer y el sexo para nuestra relación es fundamental, lo hacemos y muy bien, hemos tenido nuestras altas y bajas en el sexo, como cualquier otra pareja, pero sin embargo mi mujer es muy especial y he notado que año a año su deseo sexual se ha ido incrementando y su técnica mejorando, tan es así que hay veces en las cuales me saca la leche muy rápido y ella se queda insatisfecha como es natural y me pide más, pero no puedo satisfacerla, lo entiende, pero sin embargo siempre me dice que quisiera tener un plan B, o sea, buscarse otro tipo, que se la tire cuando yo no pueda o este cansado, algo que no le acepte, sin embargo siempre me insistía, medio en broma medio en serio, a lo que yo le respondía que mejor hagamos un trio, algo que ella me decía que mejor no, pues me podía poner celoso, y se sentiría incomoda, así discurría nuestra vida sexual sin ningún problema, siempre tratando y logrando satisfacerla, hasta que un día, como casi siempre en los fines de semana, nos fuimos a una disco a bailar y a tomar, es normal que la miren y la deseen a mi mujer, delgada, buena figura, me preocupe de que tenga buena ropa, lo cual no me llamaba la atención, sin embargo esta vez fue diferente, ella estaba bien tomada, como se diría alegrona, a ciencia cierta no se emborracha, tiene mucho control, y es normal que otros tipos la observen con lujuria, uno de ellos la estuvo observando durante casi toda la noche, en una de esas ella me dice; me voy al baño, la cola para entrar al baño es larga, como en muchas discotecas, así que fue la oportunidad que esperaba este tipo, ella en la cola del baño y el tipo que se para a su lado y le empieza a conversar, (ella lo reconoce en el acto, pues la había estado mirando) palabras van, palabras vienen y la convence de bailar una pieza, pero ella le dice déjame que entre al baño salgo y bailamos, en el baño ella se toca la concha y la siente muy mojada, síntoma que estaba excitada, sale del baño y el tipo la esperaba, se ponen a bailar un perreo, y ustedes saben los tipos de movimientos y cercanías que hay en ese baile, bueno pues, el tipo como es obvio en el baile estaba detrás y aprovecho en uno de esos pasos de la canción para sobarle su verga (que estaba totalmente al palo), en el culo de mi mujer, a lo que ella le correspondía y empujaba hacia atrás como pidiendo más, (en realidad quería que se la metiera) y estuvieron así, hasta que termino la canción, fue cuando el tipo le dijo, quiero metértelo toda mamita, a lo que mi mujer le dijo, está bien, yo también quiero, espera un momento ya vengo, y se fue a mi lugar y me dijo, mi amor, se va a cumplir tu sueño, se va hacer realidad me dice, a que te refieres le digo, haciéndome el sonso, pues algo intuía, por la demora que tuvo en el baño, aunque desde mi posición no podría haber visto nada, me dijo hay un tipo que me quiere tirar, y pensé que podríamos hacer un trio, me comento, y yo le dije, estas segura?, eso es lo que quieres? (entre mi decía, que diga que si!) si quiero hacerlo me dijo, (esto es el equivalente del ahora o nunca!) el tipo me gusta y se siente que es un pingon, porque lo dices le dije, he sentido su pinga, ya veraz que estoy en lo cierto, acepte de buena gana y lo fue a buscar, le dijo ok vamos pero estoy con mi marido y queremos hacer un trio, el tipo pensó y dijo, bueno que más da, igual me la voy a tirar rico, así que también acepto, salimos de la disco, nos fuimos a la habitación del hotel que disponíamos, pues cada vez que salimos de fiesta nos quedamos en un hotel, nos parece más romántico eso, entramos a la habitación, yo me fui al baño cuando regreso casi no podía creer lo que veía,(nunca pensé ver a mi mujer de esa manera, tan dispuesta) mi mujer sentada al filo de la cama, con su vestido animal print ceñido que se le veía toda la conchita (eso si, ella no usa ropa interior, “pues se marca en el vestido”) y el tipo parado con el pantalón abajo, agarrándose la verga, mientras ella le miraba su verga con una cara de placer y tenía los ojos que le brillaban, él se empezó a poner el preservativo ella se echó para atrás abrió y recogió las piernas, esperando la estocada de la gran verga que tenía, en eso si estaba en la razón mi mujer, el tipo la tenía grande, y empezó a embestirla con una fuerza, con una rabia, eso ya no parecía un trio, yo era un simple espectador, mientras esos dos se tiraban a gusto, a cada estocada que le daba el tipo, mi mujer respondía con un movimiento acompasado, y con unos gemidos cada vez más fuertes, dado que mi mujer tiene un cuerpo delgado y lo tiene muy cuidado, no es de esas gordas panzonas o gruesitas, en la cama se mueve bien, el tipo le da vuelta y se la comienza a tirar de perrito, una pose irresistible para mi mujer, yo me acerque por la cama para que chupe mi verga que estaba recontra parada, pero ella ni caso me hizo, estaba tan ensimismada con lo que le estaban haciendo, y pegaba unos gritos, hasta que poco a poco se fueron calmando, pues el tipo y mi mujer se vinieron casi en simultaneo, el tipo saco su verga, con el preservativo lleno de leche, y mi mujer me dijo, ahora si amorcito te toca a ti, es que quería sacarme el gusto, me dijo, yo empecé por donde había terminado el otro, por el perrito, mi mujer tenía la concha tan lubricada que entre directo hasta el fondo, el tipo se estaba lavando en el baño, regreso y se puso frente suyo, mi mujer empezó a chuparle la verga, mientras yo la tiraba con todas las ganas, le agarraba sus nalgas y le hacia el movimiento hacia adentro y afuera, mientras ella se movía, hasta que por fin me vine dentro de ella, mi mujer con la verga del tipo en la boca, ya le estaba sacando el líquido pre-seminal, saque mi verga y me quede exhausto mientras mi mujer se volteo y se echó boca arriba, el tipo se pone otro condón y la agarra le levanta las piernas y le hace un piernas al hombro, de nuevo tirando como un par de animales, el tipo le daba unas estocadas cada vez mas fuertes, la cama se movía, ella gritaba de desesperación y con sus manos agarraba las sabanas estrujándolas, se demoraron un buen rato, antes de terminar nunca pensé que mi mujer tuviera un comportamiento tan liberal, luego de acabar ella se tendió en la cama y empezamos a descansar unos minutos, se podía escuchar los latidos de los corazones y el jadeo, así como el sudor, el tipo dijo me voy a bañar, me acompañas le dijo a mi mujer?, ella no dijo nada, más bien se trepo encima mío y me empezó a cabalgar, como solo ella sabe hacerlo, yo ya estaba totalmente rendido mientras ella se movía como una licuadora, el tipo sale del baño, se para a un lado de la cama y mi mujer le empieza a correr la paja al otro tipo, que ya casi no se le paraba la verga pues a estas alturas estaba extenuado, luego de cabalgarme y terminar ambos, nos acostamos y quedamos rendidos.
Al final nunca supe cómo se llamaba el tipo, pero si supe que mi mujer descubrió otro mundo con las experiencias de tríos, y me dijo, ya vez mi amor, así me gusta ser tirada.

David & Kiara

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MI PRIMER TRÍO EN CARTAGENA

Hola, Gracias a todos por los comentarios que han hecho sobre mis relatos, lo cual me ha motivado a seguir contandoles algunas de mis mas alocadas aventuras sexuales.

Esta vez les contare una de mis epocas de universitaria que sucedio cuando fui a un congreso de publicidad en Cartagena de Indias, durante toda una semana con panelistas y participantes extranjeros.

Yo fui por mi cuenta y me hospede en un apartahotel en el cual los panelistas estan hospedados y a solo un par de calles del mar, por lo que era idel para asistir al congreso y de paso disfrutar de la ciudad.

El congreso transcurrió de la manera mas normal y cotidiana, de lunes a jueves, la mayoria volveriamos a nuestras ciudades de origen el viernes, y claro, como todo congreso que se respete se cierra con fiesta, y asi sucedio el jueves en la noche, en un bar discoteca del centro historico de la ciudad.

Asi que me dispuse a salir radiante para la disco. Unas sandalias de tacon junto a un vestido vaporso blanco, corto y de tiras en la parte de arriba. Me encantan asi porque me permite lucir mejor la pechonalidad que Dios me dio y que muchos han llegado a insinuar que son operadas, lo cual es un error.

Sali con destino a la discoteca, donde los organizadores, a manera de integracion, decidieron designar ubicaciones por nombre, por lo que me tocó una mesa cerca de la pista de baile, justo al lado de dos expositores dominicanos, quienes no ocultaron su alegria al ver que yo les haria compania a lo largo de la velada.

Eran unos hombres negros, que superaban el 1.80 de estatura, cuarentones, pero con un cuerpo grande y en perfectas condiciones. Sin duda alguna se notaban que no eran de por aquí. Vestían de forma casual, con una bermuda de dril y camisas manga corta de colores claros, lo cual les quedaba muy bien. Además con el aroma a colonia fina, lo que les daba aun más una gran altura y distinción.

La fiesta inició y ellos empezaron a alternarse para sacarme a la pista a bailar. Eran excelentes bailarines y no me dejaban descansar en la mesa, lo cual me hacía feliz, pues me encanta el baile y más con hombres que saben moverse muy bien, como ellos dos. Cada vez teníamos más confianza y nos pegabamos más en las canciones y ritmos que ameritaba, mientras en ocasiones charlabamos de nuestras vidas y demás.

Asi me entere que eran hombres casados, amigos desde la universidad y que era la primera vez que estaban en Colombia. Su estado civil no fue impedimento alguno para que me coquetearan, cada vez con mas descaro, y al ver que era permisiva con sus alagos, no solo los aumentaron, sino que al bailar se pegaban mas a mi, frotando de manera deliciosa nuestros cuerpos, lo que me gustaba y hacia que sensaciones calientes empezaran a surgir en mi.

Poco a poco empece a sentir como la diminuta tanguita blanca que llevaba puesta empezaba a humedecerse con el rico ardor de mi cosita, pero lejos, muy lejos de mi estaba por imaginar lo que me esperaba esa intensa noche de Cartagena.

La verdad no pensaba mas alla del momento y disfrutaba de cada baile con esos dos hombres, con los cuales coqueteaba con todo el descaro posible, lo cual notaron y ademas de todas las frases cada vez mas picantes, se pegaban mas a mi, donde ya podia notar como sus vergas ganaban en grosor, longuitud y deliciosa dureza.

Cuando fui al baño estaba completamente con la tanguita empadadita de la calentura que me producía, junto a mis pezones erectos y duros. No sabía que sucedería esa noche, no quería pensar en ello, solo quería dejarme llevar por las delicias que esos dos negros cuarentones me producian al verme, bailar y frotarme con sus poderosas herramientas y estar en sus manotas que prometian placer sublime.

Así continuó la noche hasta que la fiesta terminó, por lo que salimos y tomamos un taxi rumbo a Bocagrande donde queda buena parte de la zona hotelera de Cartagena. En dicho taxi, uno de ellos propuso tomar una última copa en el apartaestudio que los 2 compartían, a lo cual acepté casi de inmediato. Cuando subimos al piso 22 del edificio, ellos vieron que no tenían bebida alguna. Así, uno de ellos salio a la calle para encontrar una licorera abierta en la noche y comprar algo de beber. El otro, de inmediato, colocó música y me invitó a bailar en la pequeña sala del apartaestudio.

Casi a oscuras, solitos, empezamos a bailar con mis manos alrededor de su cuello, por lo que él tomó mas confianza y empezó acariciarme deliciosamente la espalda que mi vestido dejaba desnuda y al notar que me gustaba, empezaron los besos en el cuello que fueron abriendo camino con destino a mi boca, hasta que nuestros labios se encontraron en un apasionado beso y las lenguas empezaron a entrelazarse de la forma más erótica y sublime, lo que hizo que sus manos cayeran a mis nalgas para manosearlas y apretarlas contra su humanidad, haciendome notar que antes que la ereccion que habia sentido en la pista de baile había disminuido, antes estaba mucho mas firme, dura y larga.

No sé cuanto tiempo paso, ni que canción sonaba, estabamos ahí los dos, mientras el se encargó de subirme el vestido y desnudar mis nalgas, dejandolas a la vista con su hilo blanco, para manosearlas a placer mientras continuabamos con ese eterno y delicioso beso y mi conchita era frotada por su falo que no dejaba de ganar grosor y de lograr mayor longitud, lo que sencillamente me ponía loquita de deseo.

Ni sentimos la puerta, sólo la presencia de su amigo al lado nuestro, quien con una risa picara le entregó la botella a quien me había hecho compañía, y sin mediar palabra tomó su lugar y empezamos a bailar en la misma posición que habíamos hecho con su amigo. La verdad, en ese momento no queria pensar en lo que estaba haciendo, sencillamente dejarme llevar por el placer que en ese momento estaba sintiendo y así lo hice, pues si lo pienso, no lo hago.

Quien me había besado tomó la botella y fue a la cocina a preparar las bebidas, mientras que su amigo no perdio el tiempo y empezó a seguir el mismo camino que había hecho su otro amigo, por lo que al volver con las copas en la mano, vio la escena de los dos pegaditos completamente, el restregandome su mastil con sus manos en mi culo en un beso tan apasionado como erotico, por lo que dejó las bebidas a un lado, para retirar las manos de su amigo de mi culo, y pregarse a el frotando su verga que parecía que quería explotar dentro de su pantalón.

Separo mi boca del negro que está al frente mio, le doy espacio para que manosee a gusto mis tetas, mientras volteo a ver a su amigo que está detrás mio, y en cuestión de segundos, estoy nuevamente besandolo con pasión desenfrenada, no soy dueña de mi, mi voluntad no existe y todo mi deseo y calentura es de ellos. El negro de alfrente aprovecha para tomar las tiras del vestido y bajarlas por mis hombros, para así dejarlo casi en mi cintura, dejando al descubierto mi voluminoso pecho que ataca sin misericordia con su apetitosa boca, jugando con su prodigiosa lengua, lo que me hace exalar intensos y ricos gemidos teniendo mi boca en la boca de su amigo y nuestras lenguas enredadas.

No saben la delicia de mamada de tetas que me daba ese negro. Las tomaba las dos con sus manotas y no dejaba de lamer, chupar y succionar mis pezones adoloridos de lo duros que los tenia por la calentura que sentía. Quien estaba detrás mio, con quien me seguia besando, no se quedaba quieto y metio su mano por mi vestidito, y primero por encima de la tanga, empezó a frotarse sus gruesos y largos dedos por encima de mi empapada cuquita, mientras me seguía deleitando con su vergota frotandola por doquier por mi culo, el cual sacaba más para disfrutarlo mejor.

Quien estaba detrás de mi, se separó, bajo mi vestido completamente y me dejó solo en las tanguitas diminutas, para luego empezar a subir por mi anatomia lamiendo y besando mis piernas, mis muslos hasta llegar a mis nalgas, que se frotaba en la cara, lamia e incluso mordía de manera deliciosa. El de adelante, sin dejar de proporcionarme la lamida de tetas que tanto me gustaba, introdujo su mano en mis tanguitas por delante, para encontrarse con mi panochita que para se momento era un mar hirviente de calentura y aumentó con la rica frotada que me daba con la yema de sus dedos.

El negro de atrás decidió bajar mis bragitas hasta los todillos para dejarme completamente desnudita, lo que aprovechó el de adelante para descender, hacer que abriera un poco mis piernas, y empezar a hurgar en mi vagina con su morbosa lengua y labios, mientras que el de atrás no perdio su tiempo, abrió mis nalguitas e hizo lo propio con mi estrechito anito. No saben la sensación que era tener, por primera vez, dos lenguas calientes haciendome sexo oral. Tome sus cabezas con cada una de mis manos, me encantaba verme entre esos dos negros, en otras, la sensacion era tan rica que me concentraba en mis gemidos, levantando mi rostro y cerrando los ojitos.

Los dos se incorporaron y sin dejarme de besar y manosear sus cuerpos, hicieron caer al suelo sus pantalones junto a sus boxer. Dirán que exagero, pero eran las vergas más largas y gruesas, que al menos hasta ese momento, había visto en mi vida. Sentí una sensación de intimidación y a la vez deseo por ellas, y cuando se pararon los dos frente a mí, no había necesidad de palabras, sabía bien lo que querían y yo estaba allí para complacerlos, así que me puse de rodillas, tomé esas ennormes vergas con mis manos y empecé a darles una intensa mamada.

No les miento al decirle que tomaba una de esas vergas con las dos manos y les sobraba la cabeza, además, de lo gruesa, casi mi mano no cerraba en su contorno, por lo que podía mamarles la cabeza y lamerles el resto, y fue casi imposible tragarme los dos penes a la vez, por mas ricos intentos que hicimos. Pero ello no fue impedimento para que les demostrara que lo mio es el sexo oral, que se dieran cuenta como me encanta y disfruto mamarlas y tragarme sus grandes y negras guevas mientras me daban golpecitos en el rostro con esos mastelis de ebano.

Casi se peleaban porque les chupara el cabezon o le pasara la lengua por el tallo o los recorriera con rico chupones, no me cambiaba por ninguna teniendo esas vergas en mi boca, pues es una de las cosas que más disfruto en el sexo. Por ello, uno de ellos se separó de mi, me acomodó en cuatro, y mientras yo seguia succionando una verga negra, empecé a sentir como el otro frotaba la cabeza de su penesote por los labios de mi vagina, para poco a poco ir perforandola con su animalote, haciendome producir gemidos sin que me sacara el otro palo de mi boca, inclusive tragandomelo más.

Fue un proceso lentamente delicioso el que mi cosita se acostumbrara a semejante herramienta. Con tacto y experiencia, el supo ir introduciendomela, produciendome instantes de ese dolorcito rico de placer que me hacia apretar entre mis labios la verga del otro macho que me comia, para en casi en la mitad, empezar a darme un delicioso bombeo que me hacia alucinar de lo delicioso. En ese momento pensé, y me exite aun mas. Solo un macho de estos sería rico para una noche de sexo sucio y yo estoy con dos: que puta suertuda soy. Por lo que incremente mis mamadas mientras yo solita movia mis caderas para sentir el pene más adentro de mi panocha.

En esa pose logré uno de los más intensos orgasmos de mi vida, el cual no lo gemi, lo grite intensamente mientras el negro que tenía detrás incrementaba sus movimientos, mientras no dejaba de mamarlo de manera desesperaba, aunque el amigo de al frente me pedía que parara, sentía que me la podía meter más y más por la boca, mientras la otra verga negra entraba casi completa por mi cuca chorreante de jugos calientes, lo cual produjo, que casi al tiempo, los dos llegarán a su primera desgarga de abundante semen, el cual brotó por mi panochita aun con la verga dentro, al igual que por la comisura de mis labios.

Caí casi desmayada en la alfombra de la sala de ese apartahotel. Los dos al lado mio completamente sudorosos, agotados, pero quizás, como yo, con ganitas de ir más allá. yo me quedé allí, disfrutando de sentir como de mi vagina no paraba de brotar semen espeso, caliente y abundante, mientras que mis labios, boca y mis tetas, tenias rastros del semen del otro macho. Me sentia puta, sucia, golfa y me encantaba sentirme así.

Fue sólo el primero de la noche, pero ustedes dirán si quieren conocer lo que siguió en esa noche.

lauritavelez94@hotmail.com

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Una sorpresa femenina

Después de una semana larga y tediosa por fin llega el sábado, día en el que se termina toda obligación y tiempo de disfrutar, le digo a mi hermosa mujer de salir a pasear en el auto, aunque es una noche fría y muy inhóspita ella decide aceptar, los dos teníamos ganas de salir, paseando por Punta del Este hablamos de muchas cosas y el tema se pone caliente cuando empezamos a hablar de sexo, yo la provoco porque sé que le excita hablar del tema, imaginamos cuanta cosa se nos pasa por la cabeza, una vez bien excitados la invito a ir a un hotel que conozco, ya que a diario paso a recolectar la lavandería, ella está tan excitada que no se niega ni pregunta nada, llegamos y entro el auto al garaje, y le señalo la habitación nº 3, entre besos y caricias nos acercamos a recepción “cuarto nº3 por favor” le digo al conserje, “toma Denis” y me guiña un ojo, casi corriendo llegamos a la puerta del cuarto, mientras intento abrir ella me toca el pene que está muy erecto, me lo acaricia por arriba del pantalón y a mi me cuesta abrir la puerta.
Entramos al cuarto a los besos y mi mujer mira hacia la cama y queda perpleja… una mujer de unos 30 años, de tez blanca y cabello negro rizado está postrada en la cama, con una lencería diminuta y muy exótica y erótica de color rosa, como le gusta a mi mujer, de ojos oscuros y mirada penetrante, no se divisa muy bien pero parece tener una figura envidiable.
Mi mujer me mira y dice “esto está planeado” y le respondo con una sonrisa, en eso mí invitada estaba a nuestro lado, acariciándonos, yo excitado y sorprendido por la reacción de mi mujer, porque no sabía que iba a pasar. Yo me la había jugado contratando a esta chica para jugar sexualmente y mi mujer la estaba aceptando sin dar respuesta alguna, nuestra amante ocasional pone una mano en el cuello de mi mujer y la besa de forma tal que parece un cuento de hadas, la besa suave y tiernamente a lo que mi mujer se entrega totalmente ante ese beso pasional, la lleva a la cama y yo miro anonadado, nunca creí en la reacción de mi mujer, se dejó llevar y la otra chica lo hacía muy bien.
La acostó y comenzó a recorrer su cuerpo con suaves caricias, con su mirada fija y con toques delicados y sutiles en los puntos exactos donde te hace hervir la sangre, Florencia a este punto estaba totalmente entregada, yo muy excitado ya estaba en ropa interior mirando todo, esta chica comenzó a quitarle las prendas a Flor, le quitó el buzo, el suéter y el pantalón, quedó solo en corpiños y tanguita, tirada, suelta, sin poder reaccionar encima de una cama llena de morbo y pasión.
A estas alturas ya corría la lengua de su amante por su pecho, sus piernas y todo su contorno, Florencia se quitó la tanga sin que se lo pidiera y abrió sus piernas dejando todo su sexo al descubierto, pidiendo sin palabras que esta chica hermosa se lo coma todo, y ella respondió, dejó de lamer sus brazos y cuellos y fue directo a la zona caliente, y con la punta de la lengua le toca sutilmente el clítoris, avisando lo que se venía, repitió la acción varias veces y flor se retorcía de placer, estaba muy mojada, con los ojos cerrados y la lujuria muy despierta, ya le estaba practicando sexo oral, algo que una mujer nunca le había hecho, y le gustaba mucho, yo diría que le gustaba mas de lo que yo se lo hacía, y sin dudar de un momento a otro dejó correr el primer orgasmo.
La chica se incorpora y se quita de entre sus piernas, con el índice me invita a participar, yo muy ansioso me vuelco sobre ella y me frena, me pide que bese a mi mujer y que me acueste, yo obedezco y ellas dos se ponen a mi costado, se disponen a practicarme sexo oral pero antes se besan de manera incontrolable y yo con el pene muy duro y caliente, se agachan y empiezan a pasar sus lenguas sobre mi miembro, entre besos y lengüetazos estoy que exploto, y la chica le pide a Flor que se siente en mi rabo, ella obedece y cuando se coloca el pene en la concha se le cierran los ojos y abre su boca con mucho placer, se deja llevar y llama a nuestra invitada, le pide que acerque su concha a su cara, y mientras es penetrada por mi le practica sexo oral por primera vez en su vida a una mujer, le gusta, le encanta y se enloquece, se la chupa con tantas ganas que se va en otro orgasmo y hace ir a la otra chica, yo sigo muy caliente, flor se sale y se acomoda de forma tal que me indica hacer el perrito con la otra chica debajo haciéndole sexo oral a ella, la penetro y siento la lengua de la otra en mis huevos, que sensación tan exquisita algo inigualable y tan excitante que nos fimos los dos a la vez, Florencia y yo.
Me levanto de esa escena llena de deseos y me dirijo al baño, ellas quedan reposando, me doy una ducha rápida y cuando vuelvo las veo abrazadas besándose y tocándose, me gusta lo que veo y las dejo seguir, sus besos son tan profundos que no notan mi presencia, desnudas como hace mas de una hora Florencia la recuesta en la cama y acaricia su cuerpo, la besa, la toca, y la ama nuevamente, juega con su vulva y la chica está mas que húmeda, yo diría mojada por completo, como me pone verlas así, y flor está perdida dentro de esas piernas saboreando ese jugo tan exquisito, juegan y se intercambian varias veces hasta que la chica pasa su lengua por el culo de flor, pero de forma tal que recorre todo el orificio, a flor le gusta, se saborea y muerde su labio inferior, le moja levemente el ano y mete un dedo despacio, se nota que le duele pero no se queja, trata de disimular y e a poco le va tomando el gusto, yo estaba con la pija bien dura y pronto a participar, nuestra amante jugó tanto con el ano de mi mujer que ya le entraban dos dedos juntos y en un vaivén suave y ligero estos entran y salen a gusto.
“está pronta” me dice, y me dirijo rumbo a ese culo que siempre quise comer, pues nunca me había dado permiso, cuando coloco la punta de la pija en su culo flor me dice “suave por favor” y yo acato su petición, comienzo a empujar y la punta de mi pija se introduce en ese jugoso culo, ella empuja su cuerpo hacia atrás tratando de ser quien domine la situación, comprendo y me quedo quieto y ella empieza a jugar con suaves movimientos, cuando queremos acordar la tiene toda adentro y su cara era para irse en un orgasmo, cosa que no demoro en suceder, a todo esto nuestra invitada le chupaba la concha y tocaba sus suaves pechos.
Flor me pide que me vaya en su cola, y me puse a mil, la penetré con tanta fuerza que empezó a gritar de placer y dolor al mismo tiempo y en unos pocos segundos me fui en lo que debe de haber sido el mejor orgasmo de nuestras vidas. Nunca más vimos a esta chica, pero desde ese día Florencia se ocupa de encontrar alguna compañera de juegos para los dos e incluso la he encontrado dos veces en mi cama a ella con una amiga a solas, ya consumido todo el placer.

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La Sorpresa

La Sorpresa

El día había sido agotador para Diego… realizar todas las tareas de un día normal en dos horas menos había resultado mucho mas difícil de lo que esperaba, pero lo consiguió. Era la condición que le impuso su jefe para dejarlo ir un par de horas antes. Necesitaba ese tiempo porque llevaba meses con la idea en la cabeza y semanas planificando como llevarla a cabo.

Tenía todo preparado en su automóvil, el pasamontañas, la cuerda, la pistola a fogueo, todo. En algún momento quiso desistir de su plan, pensando en el susto que se llevaría Ana, pero entonces recordaba sus motivos…

La había conocido hacía dos años, y desde el momento en que la vio quiso para sí a esa belleza angelical,pura, inocente. Le llevó casi un año conquistarla… todavía recordaba su primera cita, su primer beso, y también la primera vez que hicieron el amor. Fue algo romántico, hermoso, libre de toda lujuria…

Ese era precisamente el problema: Él confiaba que con el tiempo podría corromper a esa inocente criatura, transformarla en una depravada loba sexual, sedienta de satisfacer sus instintos más básicos. No le había resultado; al contrario, Ana jamás había tenido un orgasmo, no dejaba que le practicara sexo oral (mucho menos ella a él) y, aún cuando llevaban mas de dos meses viviendo juntos, casi no dejaba que la viera desnuda. Peor aún, últimamente lo rechazaba casi siempre, tanto así que hacía dos semanas que no tenían relaciones.

Por eso planeó lo de aquel día; entraría por la puerta trasera – que había dejado abierta en la mañana- vestido de ladrón y la sorprendería, confiando en que el peligro pudiera gatillar la excitación de su novia. Sonaba descabellado ahora que lo repasaba mentalmente, pero así lo había leído en alguna parte ¿o lo vio en la tele? Daba igual; en el peor de los casos, al menos podría cumplir su fantasía de dominación.

Se estacionó a tres cuadras de la casa, para no alertarla de antemano. Sacó los implementos del auto y comenzó a acercarse a pie. Cuando estaba cerca, miró hacia todos lados para asegurarse de que nadie lo observaba y luego corrió rápidamente al muro que daba al patio trasero de la propiedad. Lo saltó con agilidad y lo más silenciosamente que pudo. Ya se había cambiado de ropa al salir del trabajo: polera, jeans y zapatillas que había comprado el día anterior en la ropa usada. Daba lo mismo la ropa que usara; lo importante era que Ana no la reconociera.

Se puso el pasamontañas y tomó la pistola y la cuerda. Se acercó sigilosamente a la puerta trasera, pero luego de dar unos cuantos pasos, cambió de idea: Era mejor ver primero en qué lugar de la casa se encontraba su novia. Comenzó por la ventana más cercana, que correspondía al dormitorio; al llegar, se agachó para asegurarse que no lo viera y se asomó por una esquina para mirar al interior

Sin darse cuenta, soltó la cuerda y la pistola y casi pierde el equilibrio; todos sus sentidos parecieron bloquearse… todos excepto la visión. No podía creer lo que estaba viendo… Ana estaba en cuatro patas en medio de la cama, tragándose el pico de un desconocido mientras Guillermo, hermano de Diego, la penetraba salvajemente por detrás.

Era increíble. “La muy puta nunca quiso hacerlo a lo perrito conmigo… y me dijo que le daba asco sólo pensarlo cuando le propuse que me lo chupara” pensaba; se restregó los ojos y se pellizcó para asegurarse que lo que veía era cierto, pero ahí estaba su novia, con ese culito hermoso levantado, mientras ese puto de su hermano, que siempre le había ganado en todo, se lo metía y sacaba a un ritmo furioso. De sólo imaginarse lo que debía sentirse estar en el lugar de su hermano, penetrando por atrás ese chorito tan estrecho, lubricado con sus propios jugos, como estaba, mientras amasaba ese culito perfecto, dándole de cuando en cuando fuertes palmadas, que parecían encantarle a su novia, se llenaba de excitación, furia y envidia.

No era menos la envidia que sentía por el desconocido, al que Ana le practicaba sexo oral como una experta. Lamía, chupaba, mordisqueaba, volvía a lamer… luego hizo algo que Diego jamás había visto. Se lo introdujo por completo en su boca, su rostro de aparente inocencia desfigurado por aquel miembro, su garganta abultada “Esta perra se lo traga hasta la garganta sin siquiera hacer arcadas” pensaba Diego. Sin ceder un sólo centímetro de aquella verga, Ana sacó su lengua, la estiró hacia abajo y comenzó a lamer las bolas de aquel hombre…

Lentamente Diego comenzó a recuperar la audición: Podía escuchar los jadeos de ambos hombres, el sonido obsceno y constante que se producía al chocar la pelvis de Guillermo con las gloriosas nalgas de Ana, los insultos de Guillermo, que por cierto parecían excitar aún más a la joven mujer. Pero lo que resaltaba por sobre todo, aquello que transformaba esos sonidos inconexos en una sinfonía erótica eran los gemidos de Ana. Apagados por el miembro que llenaba su boca y de naturaleza principalmente gutural, eran evidencias claras del placer que recibía. A Diego le costaba asumir que su novia, de apariencia angelical, fuera capaz de emitir esos sonidos.

El primero en caer fue el desconocido, quien la tomó del pelo y comenzó, literalmente, a joderle la boca. Ana parecía gustosa de recibir semejante trato, aún cuando la única forma de que ese miembro entrara por completo era que bajara por su garganta. El ritmo era cada vez más furioso, hasta que de un momento a otro, el hombre se detuvo, mientras la garganta de Ana se movía convulsivamente y un hilillo de semen se filtró por la comsura de sus labios. Ana continuó su mamada sin piedad, hasta que el desconocido debió apartarla bruscamente de su miembro ya flácido. Ana le sonrió irónicamente, le mostró el dedo mayor y luego usó el mismo para limpiarse el hilillo de semen y luego llevárselo a la boca.

Durante todo ese tiempo, Guillermo continuaba sin parar su trabajo. Ahora que Ana tenía libre su boca, los gritos se habían sumado a los gemidos, transformando la sinfonía en una obra maestra. De solo escucharla, a Diego le venía una calentura tal que la erección le dolía. Guillermo aumentó aún más el ritmo, lo que terminó por rendir a Ana, a quien los brazos le temblaron y terminó con el rostro enterrado en su cama, pero ni esto apagó sus gritos orgásmicos, al tiempo que todos sus músculos parecieron tensarse. Guillermo continuó abusando de aquel coñito hermoso aún después de que los gemidos de Ana comenzaron a suavizarse. No fue mucho después que éste sacó su miembro y vació una buena cantidad de leche en la espalda de Ana…

Diego recogió la cuerda y la pistola y se retiró de la ventana, nuevamente inundado de envidia… era injusto que Ana fuera exactamente la puta que él quería con otros, mientras con él era esa frígida santurrona. Fue entonces cuando se dió cuenta que al menos toda su minuciosa planificación podía servir de algo.

Se encaminó nuevamente hacia la puerta trasera y la abrió sin hacer ruido. Antes de entrar, dejó la cuerda en el suelo; no la necesitaría. Caminó sigilosamente hasta la puerta del dormitorio y la abrió de golpe:

-¡Levanten lah manoh loh culiao!¡Pasen toa lah we…! ¿Estaban haciendo un trío loh weoneh calienteh?

Diego se rió para sus adentros… los tres estaban horrorizados y en realidad creían estar siendo asaltados. La situación no podía ser mejor.

Debía mantener la distancia de ambos hombres en caso de que alguno intentara dárselas de héroe, por lo que los mandó a ambos a un rincón, y comenzó a examinar a Ana, quien estaba tendida de espalda en la cama. Fue directo al grano, pellizcó bruscamente su pezón derecho, mientras usaba el cañón de la pistola para separar los labios vaginales de su novia.

-Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm- logró articular Ana

“Pero qué puta” pensó Diego, quien no podía creer que su angelical novia se excitara cuando un supuesto criminal la manoseaba. Alcanzó a darse vuelta justo a tiempo para apuntar con la pistola falsa a Guillermo, quien se acercaba rápidamente para intentar golperlo por la espalda. Naturalmente, se frenó en seco al ver el arma apuntándolo:

-¿Qué ibai a hacer conchetumare?- le gritó Diego, mientras se acercaba – ¿creí que soy weon?- le dijo, al tiempo que le dio un puñetazo con todas sus fuerzas en el rostro.

El dolor en sus nudillos le provocó ese extraño placer que solo se logra cuando se ejecuta una venganza, se regocijaba ante esos ojos temerosos con los que lo contemplaba Guillermo. Sin embargo, no era suficiente; un rodillazo en el estómago y un culatazo en la cabeza en el momento que se dobló, llevaron finalmente a Guillermo al suelo, atontado. Lo tomó por el pelo y lo arrastró hasta la orilla de la cama. Tomó a Ana del tobillo y la acercó con fuerza, hasta que su entrepierna quedó justo en frente del rostro de Guillermo.

-¡Mira lo que estas defendiendo! ¿ves lo mojada que está?- profirió Diego, mientras forzaba la cabeza de Guillermo en el coño de Ana, quien no ocultó su excitación y gemía de placer mientras se pellizcaba los pezones – ¿Quieres morir defendiendo a esta perra que lo está gozando?

Lo arrastró de vuelta al rincón, en el que aún se mantenía el desconocido, y apuntó a este mismo:

-Tiéndete boca arriba en la cama- le dijo – y tu hazle una buena mamada- le indicó a Ana.

No bien se tendió en la cama, Ana se abalanzó sobre la entrepierna de aquel hombre y comenzó su trabajo. Bastaron sólo dos minutos para que el desconocido recuperara su erección.

-¡Suficiente!- le gritó Diego a Ana, al tiempo que la apartaba tirándola salvajemente del pelo.

-Ahora, móntalo- le indicó.

Diego quedó anonadado, cada vez lo sorprendían más las habilidades de Ana, quien muy obediente apoyó una rodilla a cada lado de las caderas del desconocido, las manos en el abdomen, y comenzó a bajar lentamente pero sin pausa, hasta que tuvo aquel miembro completamente dentro de su húmeda vagina, mientras lanzaba un fuerte grito de placer. No mucho después, comenzó a cabalgar a un ritmo salvaje, sus piernas apenas haciendo contacto con la cama para elevarse nuevamente, su cabeza levemente inclinada hacia atrás y sus pechos, de un tamaño medio, pero bien formados, se balanceaban de arriba a abajo. Para Diego era increíble que su novia que jamás lo había montado, que siempre se quedaba quieta , sin reacción a sus caricias, fuera esa hembra en celos que tenía ante sus ojos.

Tardó varios minutos en volver en sí y retomar su plan.

-¡Detente! – le gritó a Ana, quien se detuvo en el mismo momento, aunque con un evidente gesto de frustración en el rostro. Diego la tomó de la nuca y la forzó a inclinarse hacia adelante, quedando su rostro a la altura del pecho del sujeto

– Tú continúa moviéndote- le dijo al desconocido. Éste comenzó a entrar y salir del coño de Ana a un ritmo muy lento, quizás por lo incómodo de la posición. Los jadeos y gemidos de Ana continuaban, pero a un volumen mucho más bajo.

Ana comenzó a acompañar el movimiento de arriba a abajo; fue entonces cuando Diego le dio una fuerte nalgada:

-¡Quédate quieta!- gritó; por toda respuesta, Ana emitió un “Hmmmf” como protesta, pero obedeció.

Diego comenzó a acariciar las nalgas de Ana, primero suavemente, para luego transformarse en algo brutal, que dejaba marcas rojas en la piel blanca. De vez en cuando le daba una nalgada, que la estremecía y le hacía chillar de placer. El juego duró varios minutos, mientras el desconocido seguía follándola.

Mientras amasaba ese culito, Diego comenzó a apartar y juntar las nalgas de su novia, dejando al descubierto por unos momentos el apretado ano de la joven. Luego, se ensalivó un dedo y lo llevó hasta esa entrada, lo que puso a Ana como loca; se echó hacia atrás y no se conformó hasta que el dedo en cuestión atravesó su esfínter. Diego retiró la mano, se ensalivó un segundo dedo y repitió la operación ahora con ambos.

No pasó mucho tiempo hasta que el ano de su novia estaba lo suficientemente lubricado y dilatado. Retiró sus dedos, lo que evidentemente molestó a Ana, y luego se bajó los pantalones y los boxers. Le habría encantado recibir una de esas espléndidas mamadas de su novia, pero sabía que era peligroso; ella seguía creyendo que él era un delincuente, y podría aprovechar el momento para mutilarlo…

Se acomodó detrás de su novia, y sin ceremonias, llevó su miembro al esfínter de Ana y comenzó a presionar. Requirió mucho esfuerzo, pero finalmente su cabeza entró por completo. Se detuvo un momento para disfrutar de la sensación y la situación. Era lo que siempre había querido, prácticas sexuales extremas con aquella mujer que creía inocente… la presión que ejercía el ano de su novia era tan fuerte que hasta sus propios latidos le producían dolor.

Continuó hasta que su pelvis quedó presionando ese culito hermoso, a pesar del dolor que esto le provocaba… parecía como si se lo fuera a despellejar. Los gemidos de Ana eran una armónica mezcla de aullidos de dolor y gritos de placer… de todos modos, el placer debía ser más fuerte, ya que fue ella misma la que empujó su culo contra su novio para que entraran los últimos centímetros.

Diego estaba en las nubes; jamás había estado en una situación tan placentera. Dejó pasar un momento para retomar el control y luego comenzó un lento mete y saca, mientras el desconocido hacía lo propio por la otra entrada. Así pasaron varios minutos, en los que ambos aumentaron progresivamente el ritmo. En cuanto a la coordinación, era variable. A ratos, uno entraba mientras el otro salía; otras veces ambos entraban y salían al mismo tiempo, y otras estaban totalmente desfasados. Esto parecía ser lo que más le gustaba a Ana, quien aumentaba el caos en el acto moviendo su cadera de adelante hacia atrás a su propio ritmo.

Finalmente, el desconocido aumentó el ritmo a una velocidad frenética, Ana lanzó un grito de sorpresa y luego el hombre dejó de moverse y salió de dentro de Ana, quien lo reemplazó inmediatamente por tres dedos, más el pulgar frotando su clítoris. Minutos después, su novia comenzó un orgasmo que duró minutos, sus gritos probablemente audibles en toda la manzana.

Lo excitante de la situación, el hecho de estar provocándole un orgasmo por primera vez a su novia (de quien, inconscientemente, aún tenía una imagen angelical e inocente) y, naturalmente, su propia fisiología, le indicaron a Diego que su eyaculación estaba cerca. Decidió que quería llenarle el culo de leche a su novia, por lo que comenzó un ritmo frenético, que apenas si provocaba reacción en Ana, absolutamente agotada. Sólo instantes después se corrió abundantemente, sacó su miembro chorreante del culo de su novia y observó unos segundos la grotesca imagen del esfínter de Ana totalmente dilatado, chorreando semen.

Diego se acomodó los pantalones, tomó la pistola, que había olvidado a un costado de la cama (obviamente nadie había estado en condiciones de usarla contra él; el desconocido y Ana ocupados en otros asuntos y Guillermo aún semiinconsciente) y se retiró.

-Si llaman a la policía los mato a los tres -les dijo antes de salir.

Corrió a la salida, saltó el muro y siguió corriendo un par de cuadras. Luego se detuvo, se sacó el pasamontañas y caminó hasta su auto; al interior se cambió de ropa y luego miró su reloj. Faltaba media hora para el momento en el que comúnmente el llegaba a la casa, tiempo suficiente para deshacerse del disfraz y la pistola… había olvidado la cuerda, pero nadie la había visto en posesión del ladrón, por lo que no sospecharían.

Cuando regresó a su casa, Ana estaba preparando un refrigerio para esperarlo, tal como hacía habitualmente. Nada delataba lo que había sucedido, y los dos hombres ya no estaban en casa. Su rostro, tan inocente como siempre

-Hola mi amor – lo saludó Ana, a tiempo que lo besaba tiernamente- ¿Cómo te fue en el trabajo?
-Bien, ninguna novedad
-Vino tu hermano, con un amigo suyo. Dijo que querían conseguirte unas herramientas
-¿Se las prestaste?
-Si. Les mostré donde las guardas, porque yo no las conozco. ¿Hice mal?
-Por supuesto que no. Yo comparto todo con mi hermano- Recalcó Diego

A Diego le excitó en lugar de enojar la desfachatez de su novia, por eso se acercó a ella y comenzó a toquetearla, proponiéndole cosas indecentes al oído.

-Ahora no, mi amor, no tengo ganas. ¿Es que sólo piensas en sexo?
-Discúlpame, no quise incomodarte- le respondió Diego, besándola tiernamente en la frente.
La Sorpresa

El día había sido agotador para Diego… realizar todas las tareas de un día normal en dos horas menos había resultado mucho mas difícil de lo que esperaba, pero lo consiguió. Era la condición que le impuso su jefe para dejarlo ir un par de horas antes. Necesitaba ese tiempo porque llevaba meses con la idea en la cabeza y semanas planificando como llevarla a cabo.

Tenía todo preparado en su automóvil, el pasamontañas, la cuerda, la pistola a fogueo, todo. En algún momento quiso desistir de su plan, pensando en el susto que se llevaría Ana, pero entonces recordaba sus motivos…

La había conocido hacía dos años, y desde el momento en que la vio quiso para sí a esa belleza angelical,pura, inocente. Le llevó casi un año conquistarla… todavía recordaba su primera cita, su primer beso, y también la primera vez que hicieron el amor. Fue algo romántico, hermoso, libre de toda lujuria…

Ese era precisamente el problema: Él confiaba que con el tiempo podría corromper a esa inocente criatura, transformarla en una depravada loba sexual, sedienta de satisfacer sus instintos más básicos. No le había resultado; al contrario, Ana jamás había tenido un orgasmo, no dejaba que le practicara sexo oral (mucho menos ella a él) y, aún cuando llevaban mas de dos meses viviendo juntos, casi no dejaba que la viera desnuda. Peor aún, últimamente lo rechazaba casi siempre, tanto así que hacía dos semanas que no tenían relaciones.

Por eso planeó lo de aquel día; entraría por la puerta trasera – que había dejado abierta en la mañana- vestido de ladrón y la sorprendería, confiando en que el peligro pudiera gatillar la excitación de su novia. Sonaba descabellado ahora que lo repasaba mentalmente, pero así lo había leído en alguna parte ¿o lo vio en la tele? Daba igual; en el peor de los casos, al menos podría cumplir su fantasía de dominación.

Se estacionó a tres cuadras de la casa, para no alertarla de antemano. Sacó los implementos del auto y comenzó a acercarse a pie. Cuando estaba cerca, miró hacia todos lados para asegurarse de que nadie lo observaba y luego corrió rápidamente al muro que daba al patio trasero de la propiedad. Lo saltó con agilidad y lo más silenciosamente que pudo. Ya se había cambiado de ropa al salir del trabajo: polera, jeans y zapatillas que había comprado el día anterior en la ropa usada. Daba lo mismo la ropa que usara; lo importante era que Ana no la reconociera.

Se puso el pasamontañas y tomó la pistola y la cuerda. Se acercó sigilosamente a la puerta trasera, pero luego de dar unos cuantos pasos, cambió de idea: Era mejor ver primero en qué lugar de la casa se encontraba su novia. Comenzó por la ventana más cercana, que correspondía al dormitorio; al llegar, se agachó para asegurarse que no lo viera y se asomó por una esquina para mirar al interior

Sin darse cuenta, soltó la cuerda y la pistola y casi pierde el equilibrio; todos sus sentidos parecieron bloquearse… todos excepto la visión. No podía creer lo que estaba viendo… Ana estaba en cuatro patas en medio de la cama, tragándose el pico de un desconocido mientras Guillermo, hermano de Diego, la penetraba salvajemente por detrás.

Era increíble. “La muy puta nunca quiso hacerlo a lo perrito conmigo… y me dijo que le daba asco sólo pensarlo cuando le propuse que me lo chupara” pensaba; se restregó los ojos y se pellizcó para asegurarse que lo que veía era cierto, pero ahí estaba su novia, con ese culito hermoso levantado, mientras ese puto de su hermano, que siempre le había ganado en todo, se lo metía y sacaba a un ritmo furioso. De sólo imaginarse lo que debía sentirse estar en el lugar de su hermano, penetrando por atrás ese chorito tan estrecho, lubricado con sus propios jugos, como estaba, mientras amasaba ese culito perfecto, dándole de cuando en cuando fuertes palmadas, que parecían encantarle a su novia, se llenaba de excitación, furia y envidia.

No era menos la envidia que sentía por el desconocido, al que Ana le practicaba sexo oral como una experta. Lamía, chupaba, mordisqueaba, volvía a lamer… luego hizo algo que Diego jamás había visto. Se lo introdujo por completo en su boca, su rostro de aparente inocencia desfigurado por aquel miembro, su garganta abultada “Esta perra se lo traga hasta la garganta sin siquiera hacer arcadas” pensaba Diego. Sin ceder un sólo centímetro de aquella verga, Ana sacó su lengua, la estiró hacia abajo y comenzó a lamer las bolas de aquel hombre…

Lentamente Diego comenzó a recuperar la audición: Podía escuchar los jadeos de ambos hombres, el sonido obsceno y constante que se producía al chocar la pelvis de Guillermo con las gloriosas nalgas de Ana, los insultos de Guillermo, que por cierto parecían excitar aún más a la joven mujer. Pero lo que resaltaba por sobre todo, aquello que transformaba esos sonidos inconexos en una sinfonía erótica eran los gemidos de Ana. Apagados por el miembro que llenaba su boca y de naturaleza principalmente gutural, eran evidencias claras del placer que recibía. A Diego le costaba asumir que su novia, de apariencia angelical, fuera capaz de emitir esos sonidos.

El primero en caer fue el desconocido, quien la tomó del pelo y comenzó, literalmente, a joderle la boca. Ana parecía gustosa de recibir semejante trato, aún cuando la única forma de que ese miembro entrara por completo era que bajara por su garganta. El ritmo era cada vez más furioso, hasta que de un momento a otro, el hombre se detuvo, mientras la garganta de Ana se movía convulsivamente y un hilillo de semen se filtró por la comsura de sus labios. Ana continuó su mamada sin piedad, hasta que el desconocido debió apartarla bruscamente de su miembro ya flácido. Ana le sonrió irónicamente, le mostró el dedo mayor y luego usó el mismo para limpiarse el hilillo de semen y luego llevárselo a la boca.

Durante todo ese tiempo, Guillermo continuaba sin parar su trabajo. Ahora que Ana tenía libre su boca, los gritos se habían sumado a los gemidos, transformando la sinfonía en una obra maestra. De solo escucharla, a Diego le venía una calentura tal que la erección le dolía. Guillermo aumentó aún más el ritmo, lo que terminó por rendir a Ana, a quien los brazos le temblaron y terminó con el rostro enterrado en su cama, pero ni esto apagó sus gritos orgásmicos, al tiempo que todos sus músculos parecieron tensarse. Guillermo continuó abusando de aquel coñito hermoso aún después de que los gemidos de Ana comenzaron a suavizarse. No fue mucho después que éste sacó su miembro y vació una buena cantidad de leche en la espalda de Ana…

Diego recogió la cuerda y la pistola y se retiró de la ventana, nuevamente inundado de envidia… era injusto que Ana fuera exactamente la puta que él quería con otros, mientras con él era esa frígida santurrona. Fue entonces cuando se dió cuenta que al menos toda su minuciosa planificación podía servir de algo.

Se encaminó nuevamente hacia la puerta trasera y la abrió sin hacer ruido. Antes de entrar, dejó la cuerda en el suelo; no la necesitaría. Caminó sigilosamente hasta la puerta del dormitorio y la abrió de golpe:

-¡Levanten lah manoh loh culiao!¡Pasen toa lah we…! ¿Estaban haciendo un trío loh weoneh calienteh?

Diego se rió para sus adentros… los tres estaban horrorizados y en realidad creían estar siendo asaltados. La situación no podía ser mejor.

Debía mantener la distancia de ambos hombres en caso de que alguno intentara dárselas de héroe, por lo que los mandó a ambos a un rincón, y comenzó a examinar a Ana, quien estaba tendida de espalda en la cama. Fue directo al grano, pellizcó bruscamente su pezón derecho, mientras usaba el cañón de la pistola para separar los labios vaginales de su novia.

-Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm- logró articular Ana

“Pero qué puta” pensó Diego, quien no podía creer que su angelical novia se excitara cuando un supuesto criminal la manoseaba. Alcanzó a darse vuelta justo a tiempo para apuntar con la pistola falsa a Guillermo, quien se acercaba rápidamente para intentar golperlo por la espalda. Naturalmente, se frenó en seco al ver el arma apuntándolo:

-¿Qué ibai a hacer conchetumare?- le gritó Diego, mientras se acercaba – ¿creí que soy weon?- le dijo, al tiempo que le dio un puñetazo con todas sus fuerzas en el rostro.

El dolor en sus nudillos le provocó ese extraño placer que solo se logra cuando se ejecuta una venganza, se regocijaba ante esos ojos temerosos con los que lo contemplaba Guillermo. Sin embargo, no era suficiente; un rodillazo en el estómago y un culatazo en la cabeza en el momento que se dobló, llevaron finalmente a Guillermo al suelo, atontado. Lo tomó por el pelo y lo arrastró hasta la orilla de la cama. Tomó a Ana del tobillo y la acercó con fuerza, hasta que su entrepierna quedó justo en frente del rostro de Guillermo.

-¡Mira lo que estas defendiendo! ¿ves lo mojada que está?- profirió Diego, mientras forzaba la cabeza de Guillermo en el coño de Ana, quien no ocultó su excitación y gemía de placer mientras se pellizcaba los pezones – ¿Quieres morir defendiendo a esta perra que lo está gozando?

Lo arrastró de vuelta al rincón, en el que aún se mantenía el desconocido, y apuntó a este mismo:

-Tiéndete boca arriba en la cama- le dijo – y tu hazle una buena mamada- le indicó a Ana.

No bien se tendió en la cama, Ana se abalanzó sobre la entrepierna de aquel hombre y comenzó su trabajo. Bastaron sólo dos minutos para que el desconocido recuperara su erección.

-¡Suficiente!- le gritó Diego a Ana, al tiempo que la apartaba tirándola salvajemente del pelo.

-Ahora, móntalo- le indicó.

Diego quedó anonadado, cada vez lo sorprendían más las habilidades de Ana, quien muy obediente apoyó una rodilla a cada lado de las caderas del desconocido, las manos en el abdomen, y comenzó a bajar lentamente pero sin pausa, hasta que tuvo aquel miembro completamente dentro de su húmeda vagina, mientras lanzaba un fuerte grito de placer. No mucho después, comenzó a cabalgar a un ritmo salvaje, sus piernas apenas haciendo contacto con la cama para elevarse nuevamente, su cabeza levemente inclinada hacia atrás y sus pechos, de un tamaño medio, pero bien formados, se balanceaban de arriba a abajo. Para Diego era increíble que su novia que jamás lo había montado, que siempre se quedaba quieta , sin reacción a sus caricias, fuera esa hembra en celos que tenía ante sus ojos.

Tardó varios minutos en volver en sí y retomar su plan.

-¡Detente! – le gritó a Ana, quien se detuvo en el mismo momento, aunque con un evidente gesto de frustración en el rostro. Diego la tomó de la nuca y la forzó a inclinarse hacia adelante, quedando su rostro a la altura del pecho del sujeto

– Tú continúa moviéndote- le dijo al desconocido. Éste comenzó a entrar y salir del coño de Ana a un ritmo muy lento, quizás por lo incómodo de la posición. Los jadeos y gemidos de Ana continuaban, pero a un volumen mucho más bajo.

Ana comenzó a acompañar el movimiento de arriba a abajo; fue entonces cuando Diego le dio una fuerte nalgada:

-¡Quédate quieta!- gritó; por toda respuesta, Ana emitió un “Hmmmf” como protesta, pero obedeció.

Diego comenzó a acariciar las nalgas de Ana, primero suavemente, para luego transformarse en algo brutal, que dejaba marcas rojas en la piel blanca. De vez en cuando le daba una nalgada, que la estremecía y le hacía chillar de placer. El juego duró varios minutos, mientras el desconocido seguía follándola.

Mientras amasaba ese culito, Diego comenzó a apartar y juntar las nalgas de su novia, dejando al descubierto por unos momentos el apretado ano de la joven. Luego, se ensalivó un dedo y lo llevó hasta esa entrada, lo que puso a Ana como loca; se echó hacia atrás y no se conformó hasta que el dedo en cuestión atravesó su esfínter. Diego retiró la mano, se ensalivó un segundo dedo y repitió la operación ahora con ambos.

No pasó mucho tiempo hasta que el ano de su novia estaba lo suficientemente lubricado y dilatado. Retiró sus dedos, lo que evidentemente molestó a Ana, y luego se bajó los pantalones y los boxers. Le habría encantado recibir una de esas espléndidas mamadas de su novia, pero sabía que era peligroso; ella seguía creyendo que él era un delincuente, y podría aprovechar el momento para mutilarlo…

Se acomodó detrás de su novia, y sin ceremonias, llevó su miembro al esfínter de Ana y comenzó a presionar. Requirió mucho esfuerzo, pero finalmente su cabeza entró por completo. Se detuvo un momento para disfrutar de la sensación y la situación. Era lo que siempre había querido, prácticas sexuales extremas con aquella mujer que creía inocente… la presión que ejercía el ano de su novia era tan fuerte que hasta sus propios latidos le producían dolor.

Continuó hasta que su pelvis quedó presionando ese culito hermoso, a pesar del dolor que esto le provocaba… parecía como si se lo fuera a despellejar. Los gemidos de Ana eran una armónica mezcla de aullidos de dolor y gritos de placer… de todos modos, el placer debía ser más fuerte, ya que fue ella misma la que empujó su culo contra su novio para que entraran los últimos centímetros.

Diego estaba en las nubes; jamás había estado en una situación tan placentera. Dejó pasar un momento para retomar el control y luego comenzó un lento mete y saca, mientras el desconocido hacía lo propio por la otra entrada. Así pasaron varios minutos, en los que ambos aumentaron progresivamente el ritmo. En cuanto a la coordinación, era variable. A ratos, uno entraba mientras el otro salía; otras veces ambos entraban y salían al mismo tiempo, y otras estaban totalmente desfasados. Esto parecía ser lo que más le gustaba a Ana, quien aumentaba el caos en el acto moviendo su cadera de adelante hacia atrás a su propio ritmo.

Finalmente, el desconocido aumentó el ritmo a una velocidad frenética, Ana lanzó un grito de sorpresa y luego el hombre dejó de moverse y salió de dentro de Ana, quien lo reemplazó inmediatamente por tres dedos, más el pulgar frotando su clítoris. Minutos después, su novia comenzó un orgasmo que duró minutos, sus gritos probablemente audibles en toda la manzana.

Lo excitante de la situación, el hecho de estar provocándole un orgasmo por primera vez a su novia (de quien, inconscientemente, aún tenía una imagen angelical e inocente) y, naturalmente, su propia fisiología, le indicaron a Diego que su eyaculación estaba cerca. Decidió que quería llenarle el culo de leche a su novia, por lo que comenzó un ritmo frenético, que apenas si provocaba reacción en Ana, absolutamente agotada. Sólo instantes después se corrió abundantemente, sacó su miembro chorreante del culo de su novia y observó unos segundos la grotesca imagen del esfínter de Ana totalmente dilatado, chorreando semen.

Diego se acomodó los pantalones, tomó la pistola, que había olvidado a un costado de la cama (obviamente nadie había estado en condiciones de usarla contra él; el desconocido y Ana ocupados en otros asuntos y Guillermo aún semiinconsciente) y se retiró.

-Si llaman a la policía los mato a los tres -les dijo antes de salir.

Corrió a la salida, saltó el muro y siguió corriendo un par de cuadras. Luego se detuvo, se sacó el pasamontañas y caminó hasta su auto; al interior se cambió de ropa y luego miró su reloj. Faltaba media hora para el momento en el que comúnmente el llegaba a la casa, tiempo suficiente para deshacerse del disfraz y la pistola… había olvidado la cuerda, pero nadie la había visto en posesión del ladrón, por lo que no sospecharían.

Cuando regresó a su casa, Ana estaba preparando un refrigerio para esperarlo, tal como hacía habitualmente. Nada delataba lo que había sucedido, y los dos hombres ya no estaban en casa. Su rostro, tan inocente como siempre

-Hola mi amor – lo saludó Ana, a tiempo que lo besaba tiernamente- ¿Cómo te fue en el trabajo?
-Bien, ninguna novedad
-Vino tu hermano, con un amigo suyo. Dijo que querían conseguirte unas herramientas
-¿Se las prestaste?
-Si. Les mostré donde las guardas, porque yo no las conozco. ¿Hice mal?
-Por supuesto que no. Yo comparto todo con mi hermano- Recalcó Diego

A Diego le excitó en lugar de enojar la desfachatez de su novia, por eso se acercó a ella y comenzó a toquetearla, proponiéndole cosas indecentes al oído.

-Ahora no, mi amor, no tengo ganas. ¿Es que sólo piensas en sexo?
-Discúlpame, no quise incomodarte- le respondió Diego, besándola tiernamente en la frente.

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