El tan ansiado momento…

Hola, me llamo Carlos, tengo 41 años, les contaré algo que me sucedió el año pasado.
Soy contador, por trabajo viajo con cierta frecuencia a ciudades como Monterrey y cdmx, desde niño he sentido deseos ocultos de estar con un hombre maduro, de ser poseído, por eso cada que viajó busco contactos con hombres de esas ciudades, muchos intentos fallidos hasta que por fin se me dio.
En abril me asignaron un viaje a cdmx, estaría 4 días por lo que me di a la tarea de buscar maduros en una página de sexo gay, así me pase un buen rato hasta que encontré uno que en su perfil coincidía con lo que yo quería, era activo 58 años y discreto, le escribí y por suerte me contestó de inmediato, empezamos a platicar de nuestros gustos sexuales y coincidimos, parecía que desde ese momento se daba la química, antes de dar el paso definitivo decidimos liberar nuestras fotos desnudos, cuál sería mi sorpresa al ver que estaba muy bien dotado, tenía una verga gruesa y cabezona, con unas venas que la hacían ver preciosa, definitivamente era con lo que desde chico había fantaseado.


Finalmente nos pusimos de acuerdo y quedamos de vernos en una estación del metro, recuerdo que conforme me acercaba al destino acordado más nervioso me sentía; por fin llegó a la estación y lo veo completo por primera vez, sentí como por mi cuerpo recorría una sensación de deseo, tenía una personalidad muy fuerte, muy atractivo, me acerco y lo saludo y definitivamente me di cuenta que era el indicado, me sentí húmedo tan solo de tocar su mano.
Me dijo vamos a mi casa Carlos, estoy solo y podemos estar tranquilos; mientras caminabamos yo sentía ansias por llegar, ya quería estar a solas con el…
Entramos a su casa y me dice ponte comodo, lo único que atine a hacer fue desnudarme mientras él hacía lo mismo, había algo en el que lejos de hacerme sentir nervioso me sentía muy cómodo, por fin llegó el momento, se puso tras de mí, los 2 estábamos desnudos y yo sentía su verga erecta entre mis nalgas, instintivamente empecé a menear mi culo, era una sensación tan rica, algo que por tanto tiempo había deseado por fin lo estaba experimentando, el puso sus manos sobre mi cintura y se empezó a mover a mi ritmo, derepente sentía la cabeza de su pene tocando mi ano, así estuvimos por unos minutos hasta que me puso sobre el borde de la cama en posición de perrito, acarició unos momentos mis nalgas y sentí como puso la cabeza de su verga en mi ano, poco a poco la fue empujando y yo sintiendo como se abría paso dentro de mí, avanzaba poco a poco y no podía evitar el gemir, empecé a sentir un poco de dolor y le pedí parará un poco pero creo que mis gemidos incrementaban su placer, siguio entrando hasta que la metió por completo, fue entonces que empezó a sacar y meter esa gorda y cabezona verga, y mi dolor paso a convertirse en placer, mi fantasía hecha realidad, así estuvo unos minutos y me puso boca abajo en la cama y el sobre mi penetrandome, entraba y salía, tenía todo su cuerpo encima de mi haciéndome sentir el mayor placer que jamás hubiera imaginado, tenía a un hombre maduro, atractivo y bien dotado haciéndome suyo, sentí como empezaba a venirme y no pude más, me escurrir como nunca antes, el todavía siguio penetrandome, sentía como limaba mi ano, hasta que por fin se vino, ver su rostro de placer me hizo sentir satisfecho por completo.
Fue una experiencia inolvidable, aún sigo en contacto con mi amigo y cada que podemos recordamos el momento, esperando poder volver a repetirlo un día…

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