El tonto cornudo, Elizabeth y el vecino

Infidelidad consentida. Otra situación muy rara fue hace unos días, cuando un vecino le pidió ayuda a Elizabeth

 

Resulta que ese día veníamos subiendo las escaleras que dan para nuestro departamento cuando nos topamos con un vecino de nombre Esteban, que vive un piso arriba de nosotros y venia con una pierna enyesada, por lo que se le dificultaba bastante subir las escaleras y a Elizabeth le salio lo samaritana, ya que en cuanto lo vio, me paso las bolsas y se ofreció a ayudarle, Esteban no dudo en recibir la ayuda de Elizabeth y ambos comenzaron a subir las escaleras y yo tras de ellos, lentamente subimos los cuatro pisos, el abrió su puerta y ambos entraron a su casa. mientras yo los esperaba afuera, podía escuchar como Esteban le agradecía a Elizabeth lo bondadoso que había sido con ella y que estaba muy agradecido por la ayuda, total que después de unos minutos Elizabeth salio y ambos volvimos a bajar las escaleras y entramos a nuestro departamento, el resto del día paso sin ningún contratiempo, hasta que como a las cinco de la tarde, Elizabeth me dijo que tenia que subir a ver al vecino,

 

– ¿ y para que vas a ir de nuevo con el vecino Elizabeth ?

 

– me dijo que le fuera a echar una mano con algunas cosas que tiene que hacer,

 

– una mano  – le pregunte –

 

– claro, el pobre esta tan solo y me dijo que luego no hay quien le ayude, no pensaras en dejarlo así, verdad..?

 

Me quede pensando nos instantes, tal vez ella tenia razón, así que le dije,

 

– bueno, pero yo te acompaño,

 

– como quieras,

 

y ambos salimos y volvimos a casa del vecino, Elizabeth toco un par de veces la puerta y a los pocos segundos abrió Esteban, y me di cuenta que venia en una silla de ruedas, al verlo así, me remordió un poco la conciencia e inclusive pensé en volver, pero decidí quedarme por si Elizabeth necesitaba ayuda,

 

– hola vecina como esta, gracias por venir, veo que su esposo se animo también a ayudarme,

 

– si Esteban, pero no te preocupes por el, no nos va a interrumpir, solo vino por si necesitaba un poco de ayuda extra,

 

Ambos sonrieron y Esteban de inmediato le dijo,

 

– llegaste en el mejor momento Elizabeth, me podrías ayudar a entrar al baño,

 

– pero claro, – respondió ella –

 

– si solo llevame a la entrada

 

Elizabeth tomo la silla y lo empujo hasta la entrada, Esteban hizo algunos intentos por levantarse,  pero le fue imposible y ella al ver que no podía, le dijo,

 

– a ver Esteban déjame ayudarte,

 

Le puso los frenos a la silla, se paro frente a el y lo jalo hacia adelante hasta ponerlo de pie, después, ambos entraron al baño y ella cerro la puerta, yo me quede bastante pensativo, en cuanto a dejar a Elizabeth sola en el baño con otro hombre, pero que podía pasar, el pobre tipo con trabajos podía mantenerse de pie, y supuse que solo serian unos segundos, asi que me dirigí hacia uno de los sillones, pero cuando me disponía a sentarme, comencé a escuchar la voz de ella,

 

– a ver Esteban, desabróchate el cierre y yo hago lo demás,

 

Me volví a levantar de inmediato y me acerque despacio a la puerta, si Esteban se estaba bajando el cierre..?? que estaba haciendo Elizabeth..?? Pensé en tocar la puerta pero decidí esperar,

 

– vaya Esteban, con razón necesitabas una mano..jajaja…

 

– si Elizabeth, sostenlo firme unos segundos

 

– claro Esteban tomate tu tiempo,

 

Pude escuchar como Esteban comenzaba  a orinar y eso despejo mis dudas, Elizabeth le estaba agarrando la verga a Esteban, así que toque un par de veces y le pregunte que estaba haciendo, pero ella me respondió de la siguiente manera,

 

– te puedes esperar, solo lo estoy ayudando a orinar, no tienes por que molestarte, en un momento salimos,

 

Guarde silencio y me quede escuchándolos,

 

– tengo frías las manos Esteban,

 

– para nada, Elizabeth,

 

– quieres que la levante un poco mas..?

 

– si Elizabeth, no quiero salpicar la taza,

 

Después de unos segundos el ruido de la orina ceso y pensé que iban a salir, pero no fue así, ya que Elizabeth le comenzó a decir

 

– te la voy a sacudir un poco,

 

– vaya Elizabeth, eso si es echar una mano..jajaja..

 

– no te preocupes Esteban, es lo que cualquier buena vecina haría

 

– mmhhh…que bien la sacudes…de verdad siento un gran alivio…pero te podría pedir otro favor,

 

– claro Esteban el que quieras,

 

– bueno, fíjate que llevo varios días sentado y eso me a dejado algo entumido, podrías agitarla un poco mas fuerte, para que la sangre fluya

 

– pero por supuesto Esteban, tu solo agarrate fuerte del toallero y déjame a mi el resto,

 

.- claro Elizabeth puedes comenzar cuando gustes,

 

deje de escuchar ruido durante unos segundos y no sabia en si, que es lo que estaba haciendo Elizabeth, pero decidí esperar,

 

– vaya Esteban, cuanta vitalidad, de inmediato agarro un buen tamaño,

 

– si Elizabeth, tus manos son mágicas, si vieras que tenia días que no se ponía así,

 

– y déjame que te lo ponga mas animado,

 

– Elizabeth…caray….mmhhh…si así..dale…

 

-mmhtegghhustaaa..mmhhhh…chupgggssss

 

– si…así…Elizabeth sigue masajeado

 

Mientras todo esto pasaba, no salía de mi asombro, no entendía que tanto hacia Elizabeth allá dentro, por que había dejado de hablar, así que me acerque aun mas a la puerta,

 

-mmtteggguuulptttaa

 

– espero no te moleste estar hincada un poco de tiempo Elizabeth,

 

-mmhhnooooggg….goomoogress…

 

– mmhhh…elizabeth,,,eres una maravilla…siiii….que bieeenn…continua..

 

-mmmhhh…mmhhhgguuuppsss…mmhhhmmhh…

 

– si elizabeth solo un poco mas, por favor,…ya siento como la sangre fluye…

 

– mmhhh…mmhhggggppsss…gghiiii…aggiiii….ghuttaaaggg….

 

– si Elizabeth…ooo….biennn….mmhhhh…ya estaaa..elizabethhhh…que bien…

 

– mmhhh…vaya Esteban..en verdad te hacia falta relajarte, solo déjame sacudirla un poco,

 

– claro Elizabeth…mmhhhhh….eres una excelente vecina..ahora ayúdame a salir, ya me estoy cansando,

 

– claro esteban

 

Cuando escuche eso de inmediato volví al sillón y tome asiento y a los pocos segundos ambos salieron, Elizabeth venia un poco agitada y con el rostro bastante enrojecido y a Esteban se le veía algo cansado, Elizabeth lo ayudo a sentarse, lo llevo hasta la alcoba se despido de el y después volvió a la sala conmigo,

 

– bueno vamonos ya,

 

Me levante del sillón y cuando íbamos saliendo le pregunte,

 

– que tanto hiciste con el vecino ahí dentro Elizabeth

 

– pues que querías que hiciera, solo lo ayude a relajarse y ya,

 

y después subió rápido las escaleras y se metió a la casa

 

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