El tonto cornudo II, Elizabeth y los supositorios

Infidelidad. El tonto cornudo continua permitiendo las infidelidades de su esposa, ahora accede a que elizabeth sea penetrada analmente por los doctores

De nuevo Elizabeth vuelve a visitar al doctor, ese día apenas llegamos de trabajar me dijo que ya había echo la cita, para que la revisión continuara, y m pregunto si la quería acompañar, yo le dije que si que estaba bien,

– bueno entonces nada mas déjame quitar la tanga y nos vamos,

– para que te vas a quitar la tanga Elizabeth..??

– como que para que, -me respondió- que tal si necesitan ponerme una inyección o algo similar, así será mas fácil para los doctores aplicármela y yo estaré mas cómoda, y ya no me hagas más preguntas, que se hace tarde..!!

Así que ambos salimos de casa y nos dirigimos al consultorio, en esta ocasión no había nada de gente esperando. Elizabeth tocó la puerta del consultorio y después de unos segundos salió el doctor a recibirnos, nos saludo muy amablemente y ambos entramos, y tomamos asiento y de inmediato el doctor comenzó con las preguntas

– Como se ha sentido Elizabeth..?

– Me siento algo agripada, me gustaría que me recetara algo más,

– Entiendo Elizabeth, dígame ¿le gustaría que le aplicara alguna inyección..??

– Vaya doctor me adivinó el pensamiento, eso mismo le iba a pedir,

– En serio..?? Fíjese que me llego un medicamento que es bastante bueno, son dos inyecciones para la gripa y también tengo vitaminas, pero estas son en supositorios, y le puedo aplicar todo aquí mismo en el consultorio, le parece..??

– Pero claro doctor estaría genial..!!

– Perfecto entonces déjeme llamarle a mi colega y en un momento comenzamos.

El doctor se levanto de su escritorio y salió por una pequeña puerta, yo mientras tanto le pregunté a Elizabeth, si ese medicamento no le haría daño, y ella solo me dijo que no, que el doctor sabía bien a que era alérgica.

Pasó como un minuto o dos y la puerta se volvió a abrir y entraron ambos doctores, nos saludaron  y quien nos atendió al comienzo le dijo a mi esposa,

– Bien Elizabeth, levántese y reclínese sobre la camilla,

Elizabeth se levanto se paró a un lado de la camilla y se inclino completamente, después el doctor tomo su falda por la parte de abajo y se la comenzó a arremangar, hasta que se la subió a la cintura, dejando las nalgas de Elizabeth completamente expuestas, yo al ver eso me volví a incomodar un poco, pero mi esposa estaba tan tranquila que decidí quedarme callado.

– Bien Elizabeth, que quieres primero las vitaminas o las inyecciones..??

– Las inyecciones primero,

El doctor sacó una botellita de alcohol, echó un poco sobre su mano y comenzó a frotar las nalgas de Elizabeth,

– auchh..Esta frió….

– Ahorita se calienta, nada mas que si hay que limpiar bien la zona, por eso traje a mi colega,

El otro doctor echo alcohol en su mano se paro tras de ella y comenzó también a trotar las nalgas de mi esposa.

Desde donde estaba sentado, veía que Elizabeth solo cerraba sus ojos y se agarraba fuertemente a un extremo de la camilla y de vez en cuando gemía un poco al sentir los tocamientos de ambos doctores, pero como no me decía nada, solo me quede observando, los doctores se veía que eran en verdad profesionales, ya que no dejaban ningún lugar sin esterilizar, sus manos subían y bajaban por todo el trasero de mi esposa, inclusive llegaban hasta las caderas y también llegaban a frotar su entrepierna y durante los siguientes cinco minutos, ambos doctores se encargaron de limpiar las nalgas de mi esposa,

– bien Elizabeth, ya estas lista, ahora relájate,

Elizabeth abrió los ojos y respondió que si, después uno de los doctores saco de un anaquel dos ampolletas con dos jeringas, las destapo y le aplico una en cada glúteo, pensé que Elizabeth iba a gritar un poco pero no fue así, las inyecciones no le causaron ninguna molestia,

– bien Elizabeth ahora vamos a esperar un poco, mientras vamos a ir por los supositorios a la bodega

– quiere que le baje la falda doctor, – pregunté-

– no así déjela, es mejor

y después ambos volvieron a salir por la pequeña puerta, me acerque a mi esposa y le dije,

– te dolieron las inyecciones..??

– no que va, además la frotadita de alcohol me relajo bastante, que buena mano tienen ambos doctores,

Me quede parado detrás de Elizabeth, mientras pensaba, en como le iban a  poner los mentados supositorios, pero después de unos segundos se me aclaro esa duda cuando volvieron a entras los dos doctores,

– ya esta lista Elizabeth, – pregunto uno de ellos –

– claro doctor cuando guste,

– entonces vamos a comenzar

De nuevo ambos doctores se pararon detrás de mi esposa y uno de ellos saco dos empaques metalizados y destapo uno, y saco una cápsula de color blanco un poco mas grande que una píldora.

– bien colega separe usted las nalgas de la señora,

– claro que si…

El doctor apoyo sus manos en las nalgas de Elizabeth y las separo bastante, ella solo cerro sus ojos y se agarro al costado de la camilla,

– bien lo voy a meter,

El doctor puso el supositorio en la entrada anal de ella y comenzó a meterlo lentamente, pude ver como la pequeña cápsula entro casi de inmediato, seguida del dedo índice del doctor, el cual también entro casi en su totalidad, el doctor dejo su dedo adentro unos segundos y después lo saco,

– bien…ahora el otro,

Destapó el segundo empaque y repitió la operación, una vez que metió los dos supositorios dijo,

– ahora hay que asegurarnos de que entraron bien

– pero como doctor, – le pregunté –

– bueno., cuando se trata de una mujer, puede ser que el esposo la penetre, o puede ser el mismo doctor si es de confianza…como en este caso,

– como dijo..??

Elizabeth al escucharme me interrumpió diciendo,

– deja que los doctores terminen..!!! al fin todo es por cuestiones medicas,

– claro,- respondió uno de los doctores –

Me quede pesando unos instantes, y si Elizabeth decía que si, pues no me podía oponer, así que solo acepte,

– bueno Elizabeth, como quieras,

El doctor se paró tras de Elizabeth, bajo su cierre saco su miembro y lo apoyo en el ano de mi esposa y comenzó a hacer presión, y en unos segundos pude ver como su verga iba desapareciendo lentamente entre las nalgas de Elizabeth, ella al sentirse invadida se sujeto fuertemente de la camilla y lanzo un pequeño grito,

– no se preocupe Elizabeth ya entró todo..!!

mi esposa solo respondió con un esta bien, el doctor sujeto las caderas de Elizabeth y comenzó a moverse de atrás hacia adelante, a la vez que le decia,

– si tiene alguna molestia me dice,

– si doctor…

Jamás había visto este tipo de tratamiento, el doctor metía y acaba su verga del trasero de mi esposa de una forma rápida y brusca, provocando que el rostro de Elizabeth se pusiera bastante rojo y comenzara a escurrir sudor por sus mejillas, pero el doctor no se detenía, al contrario empujaba sus caderas cada vez mas y mas fuerte y había momentos en que sacaba su miembro por completo y de un golpe lo volvía a meter, para después detenerse durante unos segundos y comenzar de nuevo, yo permanecía sentado frente a la camilla, los minutos pasaban así que me levante y le pregunte al otro doctor si era necesario que eyacularan dentro de mi esposa, el de la manera mas tranquila me dijo que si, que era necesario y que el semen ayudaría a que los supositorios entraran mas rápido, volví a mi lugar y continué contemplando aquel espectáculo, y después de unos minutos mas, el doctor sujeto las caderas de Elizabeth dio dos fuerte embestidas, gimió un par de veces y depuse saco su miembro de mi esposa, se acomodo la ropa, tomo un poco de aire y me dijo,

– listo el tratamiento termino, puede enderezarse Elizabeth, y después ambos doctores salieron por la puerta trasera,

Ella se enderezó y se acomodó la falda, se apartó de la camilla, volvió hacia le escritorio y aún con el rostro empapado en sudor me dijo,

– vámonos ya, espero que con esto me sienta mejor…

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