TRAVESTISMO

Después de mis experiencias de travestismo en solitario decidí que era el momento de salir a la calle. Desde que vivía solo me había hecho con una gran cantidad de vestuario femenino y hasta con unas tetas de látex de talla 95 c y varias pelucas. Me duché y me metí en el culo, tras lubricarlo, un tampax dentro de un preservativo, me puse otro preservativo en la polla, que ya se me estaba poniendo morcillona, y tras colocarme las tetas que van con unos tirantes transparentes, comencé a vestirme.

Elegí un vestido camisero que me llegaba un poco por encima de las rodillas, de color verde botella y unos pantys negros tupidos , de ropa interior un suje de blonda negro y unas braguitas que compre en ali express y que llevan dos tirante en la parte de atrás dejando todo el culo en pompa, además de subirlo. Escogí unos botines negros de medio tacón y una chaqueta de piel un poco entallada. Para completar el conjunto me maquillé, me puse unas gafas de sol, escogí un bolso y salí a la calle.  La persona que vi en el espejo del ascensor era una chica de unos 30 años, discreta y que no llamaba la atención, perfecto para mis propósitos. Nunca he practicado un travestismo tipo dragqueen o putón de feria.

Pero por dentro la sensación era muy diferente: el támpax se movía a cada paso y la polla estaba a punto de estallar. Acababa de salir de casa y ya quería volver para empalarme en mis consolador de ventosa. Llegué al centro comercial que hay cerca de mi casa y me senté en una cafetería para relajarme. Había logrado cambiar el timbre de mi voz hasta hacerlo casi femenino, pero la verdad es que me daba lo mismo, estaba tan excitada que tuvieron que pasar unos minutos hasta que me pude levantar y entrar en una tienda HM donde iba a llevar a cabo uno de mis propósitos del día: probarme ropa de chica. Entré en un probador con varias prendas, me probé una blusa, un top, pero cuando me puse unos shorts ajustados no pude aguantar mas y mi polla estalló, sin poder reprimir un pequeño gemido. suerte que llevaba el condón puesto y la cosa se quedó en eso, saqué otro de mi bolso y me lo coloqué, saliendo roja como un tomate del probador.

A continuación me fui a una conocida tienda de medias y pantys, donde compré varios modelos, entre ellos unas medias lisas sin costuras, varias autosujetables y un par de pantys de fantasía. La dependienta me atendió muy bien, aunque no dejaba de quitarme el ojo de encima. salí de allí, curiosee por varias tiendas mas y disfrute de ese momento de travestismo tan excitante. Quise entrar a una de lencería, pero me dio corte, con la sensación de que por ese día, ya era suficiente. Mi polla volvió a empalmarse varias veces pero ya no me corrí mas.

Llegue a casa excitadísima, rompi mis pantys y me follé con el consolador de ventosa bien untado en lubricante. Las braguitas abiertas ayudaron mucho. Me corrí entre gritos y jadeos sin tocarme, dejando el suelo perdido de semen ya que me había quitado el condón para que la corrida fuera más libre. Me duché y comencé a colocar la ropa que me había comprado. cuando saqué las medias, vi como caía un papelito al suelo. Tenía un mensaje “se lo que eres y puedo ayudarte” con un número de teléfono. ¿Sería la dependienta que me miraba todo el rato? ¿Me siguió alguien y dejo la nota en la bolsa? ¿sería un tío o una tía?. La situación me daba miedo y morbo a la vez, no sabía que hacer, cada vez que cogía el teléfono para marcar me arrepentía. Hasta entonces todos mis contactos habían sido por webcam, gente a la que le gustaba el travestismo como yo, con la que a veces me pajeaba y otras símplemente charlaba y encontrar a alguien “real” me daba reparo. Ni siquiera comí. Me cambié de ropa a mi rol masculino, y me fuí a trabajar sin quitarme esos pensamientos de la cabeza durante toda la tarde.

Volví a casa, me duché y me coloqué un plug vibrador, me vestí con un body tanga, medias de red y una batita de raso. No me maquillé porque no me gusta enseñar mi cara y comencé a chatear con mis habituales. Enseguida encontré a Joana, otro usuario aficionado al travestismo y nos contamos todo lo que habíamos hecho durante el día, nos enseñamos trapitos y le comenté lo de la nota. Joana me advirtió que tuviera cuidado ya que no sabía que me podía encontrar y me pidió que me pajeara para ella, ya que la situación la había excitado bastante. Puse los altavoces para que me dijera las guarradas que me gustaban y mientras el plug se meneaba en mi ano, me hice una paja colosal, a la vez que ella hacía lo mismo en la pantalla. Nos corrimos casi a la vez mientras nos llamábamos de todo y nos despedimos hasta el día siguiente.

Más relajado, me fui a dormir y a consultar con las sábanas que haría con el tema de la nota. La verdad es que si me la había puesto un tío, a no ser que fuera como yo, no me hacía ninguna gracia. si lo había hecho una chica la cosa cambiaba. empezaba el fin de semana e iba a tener tiempo de tomar una decisión.

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