Trio

Hola mi nombre es Eduardo soy de Mexico DF, Llevo algún tiempo escribiendo relatos eróticos de tinte gay ya que soy bi cuando estoy con hombres me encanta ser la nena sumisa 100% pasivo y gracias a mis colaboraciones en paginas web he adquirido una cantidad de admiradores de mis relatos con los cuales tengo buena comunicación y creo que hasta una amistad con algunos de ellos, pero hace aproximadamente un mes me llego un correo de una mujer, de principio supuse que se había equivocado pero en su correo me planteaba que su marido había leído algunos de mis relatos y que ella lo veía muy interesado en lo que yo escribía y aun cuando no le decía nada ella estaba segura que le encantaría ampliar sus fronteras sexuales con alguien como yo, junto con el correo anexaba una fotos de ellos, se veía una pareja de aproximadamente 50 años el moreno ojos cafés con algo de pancita lo cual me parece muy sexy, ella por su lado morena de pelo escuro de buenas curvas y senos grandes, tarde un par de días en contestar que también me interesaba conocerlos y agregué mi foto – soy blanco de ojos azules, pelo castaño oscuro, velludo y robusto – en el siguiente correo comenzamos a planear el encuentro, después de varias ideas fallidas Ana – así se llama mi nueva amiga y Carlos es el nombre de su esposo – me dijo que lo mejor es que me presentara como un ex compañero de la escuela y que me invitaba cenar a su casa para recordar viejos tiempo lo cual me pareció un excelente plan le pedí que me diera algunos datos para que pudiera realizar la farsa y le pregunte como le haríamos para pasar a algo mas intimo si la química se daba, ella me mando algo de información y me dijo que no me preocupara que dejara todo en sus manos y con eso en mente quedamos en lugar, fecha y hora.

Llegue a su casa de acuerdo con lo planeado, fue Carlos el que abrió la puerta y pude darme cuenta que la foto que yo tenia no le hacia favor alguno, en realidad era un hombre mucho mas varonil y guapo de lo que el retrato me dejo ver, su voz ronca y profunda hizo que se me erizara todo el cuerpo definitivamente no la iba a pasar nada mal, después de un saludo muy cortes y amable pasamos a la sala donde se nos unió Ana ataviada con un pequeño vestido rojo que apenas le cubría sus redondas nalgas y con mucho esfuerzo lograda contener aquellos pechos, un beso en la mejilla y un fuerte abrazo fueron la bienvenida de su parte, la platica de los primeros momentos se centro en los recuerdo de “aquellos viejos tiempo”, durante la cena se hablo de todos los temas posibles mientras que las copas de vino fluían para cuando regresamos a la sala los tres estábamos muy relajados y la platica se volvió mas intima en un momento de la misma comente – amiga ese cuerpecito cachondo que tienes se ve que esta muy bien atendido- ella rió sonoramente – claro amigo muy bien atendida tanto en cantidad como en calidad, ¿lo dudas?- la cara de Carlos expresaba sorpresa ante la respuesta de su esposa pero no comento nada eso me dio pie a continuar – pues si no es mucha molestia amiga si me gustaría conformarlo- Ana no contesto nada de momento pero se puso de pie frente a Carlos y mientras se movía sensualmente al ritmo de la música que tenias de fondo le dijo a Carlos –amor no vamos a permitir que se ponga en duda la calidad de patrimonio de este hogar ¿verdad?- él solo movió la cabeza en forma negativa, sus ojos no perdían pista de los movimientos de cuerpo de Ana, al vaivén de sus curvas el vestido cayo al suelo quedando solamente con una tanga roja y sus zapatos de tacón, aun cuando mi interés allí no era ella tengo que reconocer que estaba frente a mi una dama con un cuerpo de campeonato, la sensualidad con que se movía hicieron que la virilidad de Carlos que reposaba en sus pantalones rápidamente cobrar rigidez y exigiera ser liberado, con gran prestancia Ana se puso de rodillas entre las piernas de aquel semental liberando aquella fuente de placer que rápidamente vi desaparecer en su boca, la cara de Carlos ratificaba la maestría con que Ana chupaba, lamia y mamaba –amiguito seguro se te esta antojando, ¿Por qué no vienes para acá y me ayudas con este manjar?- Ella tenía razón se me estaba haciendo agua la boca de ver aquella belleza así que no me hice del rogar ni un segundo, me acomode también de rodillas entre las piernas del macho que íbamos a compartir, ella puso su mano en mi nuca y me fue empujando hacia abajo – a ver mi niño abra bien esa boquita que nuestro macho esta muy bien dotado y si no abre bien no va a entrar ni la punta- en verdad aquello era esplendoroso, entre los dos la chupamos toda, en un momento ella se metía los huevos mientras yo intentaba tragarme todo su tolete para después cambiar de posición, no sé cuánto tiempo pasaría hasta que Carlos nos hizo saber con sus gemidos que el final estaba próximo, ni Ana ni yo hicimos el menor intento de quitarnos cuando los chorros de rica leche comenzaron a brotar, los dos estábamos felices de que aquel fluido nos bañara la cara, –son un par de zorras sedientas de verga- exclamo Carlos todavía con su reparación alterada – así es mi amor sabes que soy tu zorra y hoy mi amiguito está dispuesta a ser nuestra puta para que juguemos todo lo que queramos ¿verdad que si puta?– replico Ana con una gran sonrisa que iluminaba el salón, yo asentí con un gesto de la cabeza y me volví a meter a la boca la verga de Carlos para dejarla bien limpia, Ana y Carlos me veían completamente comprometido con mi labor de limpieza – jajaja mira nada mas ha esta zorra como le encanta la verga, que rica puta me has traído amor por lo visto lo tenían todo planeado, ¿apoco eres la zorra de las narraciones de Internet?- como respuesta me metí completamente la verga hasta llegar a mi garganta no parece hasta sentir su vello púbico contra mi nariz, Ana me ayudo a quedar totalmente desnudo mientras yo seguía con mi labor bucal, por alguna razón que en esos momentos desconocía quede en posición de “perrito”, Ana salió de salón para regresar a los pocos minutos, se había quitado la tanga roja para ponerse un arnés con un consolador de buen tamaño – muy bien golfita es hora de que veamos que tan buena perrita eres- sentí como un liquido frío era repartido por toda mi cola, después sin ningún miramiento me metió de golpe mas de la mitad de aquel juguete, la otra mitad entro con la misma fuerza mientras mis nalgas recibían un buena fuerte nalgada fui tomado por las caderas para ser atacado con un mete y saca fuerte y firme, por los gemidos de Ana supuse que el juguete también la penetraba de alguna forma por que no tardo mucho en llegar a su primer orgasmo, Carlos le pidió a su esposa cambiar de lugar, la verga de Carlos era una maravilla me hizo tocar el cielo, no hay como una buen fierro de macho metido todo para sentirse la puta mas puta del mundo, cuando estaba recibiendo aquella masculinidad de forma rítmica y constante como dios manda, Carlos me empalo completamente por lo que supuse que se estaba viniendo dentro de mi pero cuando no sentí su lechita caliente dentro abrí los ojos y pude ser como Ana estaba penetrando a su marido con su lindo consolador, durante los siguientes minutos Ana fue la que marco el ritmo de entrada y salida, esta mujer en verdad que tiene una noción de ritmo y cadencia propia de las bailarías de oriente sus cambio en la fuerza, la duración, la profundidad y el compás hacia que los tres gritáramos de placer, había escuchado que los hombres podemos llegar a un orgasmo sin tocarnos el pene tan solo con la penetración pero la verdad creí que era un mito pero Ana en aquella sala nos estaba dando una cátedra de cómo se usa una verga y como resultado tuve un fuerte orgasmo que me hizo estallar en placer como nunca en mi vida y solo con la verga de Carlos en mi cola y el ritmo de Ana como directora de orquesta de gemidos, al poco tiempo ambos estallaron también en fuertes orgasmo casi simultáneos.

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Cuando recuperamos la conciencia ya comenzada a salir el sol, no quise limpiarme mucho mas manchas de la batalla ganada toda la noche así que solo me vestí y me despedí de mi pareja preferida, cuando pase por el jardín rumbo a mi coche pude ver por el ventanal de la sala como Ana estaba boca arriba en el suelo con las piernas bien abiertas y Carlos taladrándola, supuse que la fiesta continuaría por un buen rato.

Afortunadamente volví a recibir una invitación de Ana para una reunión con sus amigas para enseñarnos el maravilloso arte de la penetración con ritmo de mujer lo cual contare en otra ocasión por lo pronto espero comentarios

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Sobre el autor: Kara Marqueze

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eroz dice:

que buen relato, ya aprendiste el arte del ritmo? jeje
quiero aprender 😉

 

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