El sabor y olor de su coño caliente es delicioso, recorrà sus labios vaginales, le succioné el clÃtoris, hasta que se tapó la boca y apagó un gemido. Ya para entonces se me hacÃa agua el pito. La penetré, primero lento para acomodarme entre ese par de piernas, no se me olvida la cara que hizo al sentir la presión de mi verga en su coñito, abrió las piernas para permitirme entrar mejor.
Soy una persona dedicada al desarrollo de software y como muchos me divierto mucho en el internet. Me gusta entrar a páginas de contactos y he hecho algunas amistades.
Apenas hace unos dÃas se me ocurrió poner un anuncio en cierta página con el titulo de “un buen arreglo”, en donde solicitaba el intercambio de sexo por ayuda económica, me describà como hombre maduro en busca de una relación fuera de ligas sentimentales, solo de sexo. La verdad lo hice más por morbo y curiosidad. Los resultados fueron lejos de lo que yo esperaba. Yo creo que la situación económica actual es la causa número uno de ello, pero empecé a recibir correos de varias personas que solicitaban información.
Algunas ya no volvÃan a escribir y otras me hacÃan llegar sus dudas. Al fin para no hacer la historia larga hubo dos correos que me llamaron la atención y decidà probar con uno. El correo donde una chica aceptaba mi propuesta, se describÃa como de 26 años, estatura de 1.69, morena y caderona. Lo que me llamó la atención es que ella tenÃa la fantasÃa de tener una cita a ciegas. Asà que le contesté y le di el número de teléfono de la oficina. Ella respondió que me llamarÃa al dÃa siguiente y no lo hizo. Yo pensé que no le habÃa interesado.
Al tercer dÃa recibà su llamada, disculpándose de no haber podido hablar el dÃa anterior, su desempeño en el teléfono era muy fluido, yo sin embargo estaba bastante nervioso, pero con la plática me fui relajando. Por fin le dije si podÃa el miércoles de la siguiente semana a mediodÃa, ella revisó su agenda y me contestó que no tenÃa ningún problema, que sà podÃa. Quedamos de vernos en la estación del metro Balderas, en la lÃnea verde (universidad-indios verdes), debajo del reloj. Ella me pidió algunas señas particulares y quedamos los dos de ir vestidos de negro para rápida identificación.
Llegó el dÃa, llegué a Balderas casi rayando a la hora que habÃamos quedado, sin ningún problema la identifiqué y nos saludamos. Efectivamente la descripción que me habÃa dado correspondÃa fielmente a como era. Empezamos a caminar y a conversar, plática ligera y nos dirigimos por mutuo acuerdo a la estación de Salto del Agua, pues casi saliendo de la estación se encuentra un hotel. Llegamos al hotel y nos instalamos, yo pasé al baño a tirar los nervios.
Cuando salà ella estaba tomando agua, yo también tomé un poco y nos quedamos viendo. Entonces me dijo: “yo no he estado en una situación igual”, asà que… Me le acerqué y empecé a abrazarla, comencé a besar su cuello y acariciar su cuerpo sobre la ropa, llevaba un vestido largo abajo de la rodilla, pero estaba entallado y dejaba ver las lÃneas de su cuerpo. Ella también se soltó un poco y nos empezamos a besar. Nuestras lenguas se encontraron y el nivel de respiración de ambos se empezó a agitar. Entonces quise desabotonarle el vestido, pero no encontré la forma, ella se rió y se lo quitó, yo le ayudé, me quité mi camisa y acomodé su vestido. La visión fue todo un espectáculo, llevaba ropa interior negra trasparente, lo que dejaba ver un par de suculentas tetas y un negro pubis.
Volvà a ponerme junto a ella y le besé el cuello, la espalda, le recorrà cada centÃmetro de su espalda, sus hombros, su cuello, hasta llegar a sus oÃdos. Bajé cada uno de los tirantes de su sostén y me tomé todo el tiempo para besarle sus hombros. Desaté el sostén y dejé libre el par de tetazas que tenÃa, yo en su espalda jugaba con mi lengua, mientras cada una de mis manos hacÃa presa de sus bubis, mis dedos se regocijaron con sus pezones, que estaban duros y erectos. Me puse en frente de ella y los besos de lengua siguieron, hasta que puse atención sobre sus tetas, le lengüeteaba los pezones y mis manos no dejaban de masajear sus nalgas y sus piernas.
Luego la hice que se acostara, para lo cual aproveché para deshacerme de mi pantalón y mi bikini. Le besé las piernas, que por cierto las tiene muy bien torneadas y duras. Utilicé mi lengua para recorrer su entrepierna, hice dibujos con mi lengua entre sus muslos, hasta que le quité su bikini negro. Ufff casi me infarto al ver que tenÃa muy recortadito y delineado su pubis, subà mi cara hasta su pubis y jugué un poco con el vello, recorrà sus ingles con mi boca, de vez en cuando volteaba a verla a la cara, ella tenÃa los ojos cerrados y se sostenÃa de las almohadas, cerrando sus puños, inclusive arañaba la cabecera, por lo menos lo estaba disfrutando.
Seguà mi camino hasta empezar a lengüetear su vagina, uuummm, el sabor y olor de su coño caliente es delicioso, en mi boca podÃa sentir el calor que emite, primero recorrà sus labios vaginales y poco a poco fui haciendo espacio entre ellos con mi lengua, le succioné el clÃtoris y eso fue sensacional, hizo que empezara a balancear su cadera, tuve que hacer buen ejercicio en mi cuello para continuar haciendo presión de mi lengua sobre su clÃtoris, hasta que se tapó la boca y apagó un gemido. Ya para entonces se me hacÃa agua el pito.
Me puse el condón y la penetré, primero lento para acomodarme entre ese par de piernas, no se me olvida la cara que hizo al sentir la presión de mi verga en su coñito, abrió las piernas para permitirme entrar. Comencé a besarle el cuello y sus tetas, mientras mi miembro empezaba con su vaivén de entrar y salir. Fui aumentando el ritmo, pero ella empezó a moverse de una manera deliciosa, que tuve que pedirle que parara porque me iba a hacer eyacular muy pronto. Dejó de moverse y de nuevo empecé a moverme lento, hasta que la sensación de venirme desapareció.
Asà como estaba en la clásica de misionero, a mà me encanta hincarme enfrente a la mujer y subir sus piernas y recargarlas en mi pecho, eso me permite penetrar y mover mi cintura a muy buen ritmo. EL efecto es avasallador, ella ponÃa una cara de viciosa y me decÃa que se sentÃa muy rico. Sus palabras me hacÃan ponerme como loco, y arreciaba mis embestidas con más fuerza, es rico oÃr el golpeteo que se genera entre las pelvis de ambos contendientes, ¡plaz!, ¡plaz!, en cada embestida, más si las sujetas por las piernas y las tomas como punto de apoyo, te permite empujar con más fuerza. Pasados unos minutos tuve que parar pues sentÃa que me acalambraba. Me salà de ella, y le dije que le tocaba arriba. Yo puse una almohada sobre la cabecera y me recargué, ella se subió en mà y enterró mi verga en su vagina nuevamente.
Entonces si le dije: “ahora si muévete mamacita”, ni tarda ni perezosa, apoyó una de sus manos sobre la cabecera y la otra sobre mi pecho, y empezó a moverse de una manera frenética, yo sentÃa como mi verga entraba y salÃa, en uno de esos movimientos hasta se salió. Le acariciaba sus tetas y le acompañaba los movimientos poniendo mis manos en su cintura. Nuevamente se llevó una mano a la boca y emitió un gemido, se siguió moviendo muy lento hasta que se desplomó sobre mÃ, me besó en la boca y me dijo: “¿no te quieres poner atrás?”. Yo me puse atrás de a perrito, pero me quedaba muy alta, le dije que se pusiera más bajita y asà logré penetrarla, pero estaba incómodo, hasta que le dije que se acostara de plano, entonces si, apoyé mis rodillas y empecé a penetrarla. Le besaba la espalda y ya no pude contenerme más y me vine, ella al darse cuenta, con sus manos me sujetó.
Yo podÃa sentir cada chorro que mi verga emitÃa, y la sensación del afloje de todos mis músculos que minutos antes estaban tensos. El recorrido de ese escalofrÃo y la sensación única de una venida. Me salà de ella y me di la vuelta sobre la cama, todavÃa sin poder controlar mi respiración y el temblor en las piernas. Pasados unos minutos me paré para retirarme el condón y lavarme la cara pues estaba bañado en sudor. Continuamos conversando un rato y pasado un tiempo volvimos a comenzar, pero ese palo se los contaré en otro relato…
Lo que puedo concluir es que si fue “un buen arreglo…”
Autor: divorciado
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