Les voy a platicar la experiencia que tuve unos dÃas atrás, tengo 18 años y les voy a narrar cuando descubrà que tan puta podÃa llegar a ser mi mamá, a la cual les voy a describir, ella es morena de ojos verdes, con 32 años cumplidos, ya que nos tuvo muy joven y se separó de mi padre hace poco tiempo, tiene un cuerpo capaz de resucitar a un muerto, tiene un culo a lo Jennifer López y unos senos grandes y firmes como de una jovencita, ya que ella acude a clases de aeróbicos, por lo regular viste de forma muy provocativa, como por ejemplo vestir mallones de colores claros donde se marca a la perfección su ropa interior, y como ella gusta de usar tangas, ya se imaginaran el espectáculo.
También viste minis bastante breves de vuelo amplio, donde si se inclina un poco se puede apreciar el nacimiento de sus enormes nalgas, y continuamente despierta la bajas pasiones a su paso por las calles, ya que en repetidas ocasiones nos ha platicado a mis hermanas y a mÃ, cómo cuando va por la calle algún tipo de vez en cuando se atreve a tocarle el culo y decirle palabras candentes como: – qué buenas nalgas tienes zorrita-, incluso algunos de mis amigos me han mencionado lo buena que esta mi madre y que como desearÃan follársela, lo cual en ocasiones me enfada, y por más que le decimos que se vista menos sensual nunca nos ha hecho caso, por lo que nosotros terminamos por ya no decirle nada.
Pero mi forma de verla cambió un dÃa cuando me encontraba paseando por el centro de mi cuidad, caminaba sin rumbo alguno, cuando me topé con un cine donde se proyectaban pelÃculas porno, como no tenÃa nada que hacer decidà entrar a la sala, todo estaba en penumbras dado que ya habÃa empezado la pelÃcula, entre jadeos del sonido de la cinta, me apresuré a tomar asiento, una vez que me acomodé y mis ojos se acostumbraron a la poca luz, me puso a observar un poco a mi alrededor, cuando escuché cierto murmullo de la gente, y es que la silueta de una solitaria mujer se aproximaba por el pasillo central, y por suerte se sentó en la fila frente a mÃ, y no acababa de sentarse cuando se sentó un tipo junto a ella, después pude observar como el fulano comenzaba ciertos avances con la chica, ya que podÃa apreciar cuando la iluminación de la cinta lo permitÃa, como su mano comenzó a tocar sus desnudas piernas, sobando delicadamente sus rodillas y deslizándose por los bellos muslos de la mujer, ya que la tipa llevaba un vestido delgadito de verano con botonadura por la parte frontal.
Yo comencé a poner más interés en la pareja que a la pelÃcula, ya que al paso del tiempo la mujer abrió sus piernas y se recostó un poco en el asiento, supongo que para facilitar el acceso de la mano a su monte Venus, y pude notar como la mano del tipo desaparecÃa bajo su falda, en ese momento me dije; – yo también quiero disfrutar de la golfa- y acto seguido me paré semi agachado y me situé del lado libre junto a la desconocida, y casi de inmediato comencé mis avances, tocando sus piernas, las cuales se sentÃan perfectamente formadas y duras, traté de tocar su sexo pero me topé con la mano del otro individuo, por lo que opté por incursionar en otro lado, y noté que el vestido era levantado en su parte alta por un desarrollado par de inmensos senos, por lo que pasé mi brazo por sobre su hombro y metà mi mano bajo el vestido, y qué sorpresa notar que no existÃa el sujetador, sus tetas eran como un par de rocas, de lo firmes y juveniles que se sentÃan, por lo que me apoderé de sus erectos pezones, me afané en frotar con mis dedos esos duros botones, pero me morÃa por ver de fuera ese delicioso pecho, fue hasta en ese momento en que reparé en su rostro y pude notar que portaba unas gafas oscuras.
Noté que llevaba un tipo de peluca, y comprendà que era para guardar su anonimato, por lo que continué en mi labor de liberar el par de tetas de su encierro, por lo que abrà los botones del vestido dejando de fuera sus tetas, y como el tipo que también manoseaba a la hembra ya habÃa desabotonado la falda por la parte baja el vestido terminó completamente abierto, cayendo totalmente de su cuerpo y quedando en la butaca, solo quedo
vistiendo un pequeño tanga de satÃn color negro, al fin pude admirar ese bello cuerpo casi al desnudo, portaba un vientre perfectamente plano, el cual enmarcaba una breve cintura y sus deliciosas caderas, y ni mencionar lo delicioso que se apreciaba su sexo, de inmediato el desconocido y yo, le magreamos todo su cuerpo, mamamos sus tetas, metimos los dedos en sus orificios cálidos, sentimos sus fluidos por su cálida raja, yo me apropié de su pequeña tanga, ya que en rápido movimiento se la arranqué de sus nalgas y la olÃ, era el perfume más delicioso del mundo.
Para esos momentos nuestros manejos ya habÃan hecho mella en la desconocida caliente, cuando ya sus jadeos eran muy frecuentes, lo cual indicaba el grado de excitación al que la habÃamos llevado, se inclinó hacia el desconocido y extrajo su pene erecto y húmedo, metiéndoselo de inmediato a la boca, dejándome su culo y ano a la mano, sin perder un solo segundo, le introduje un dedo en el ano, lo movÃa en pequeños cÃrculos dentro de su cálido orificio trasero, notando a la perfección cada rincón de sus calientes intestinos, noté como la mujer se estremeció con mi acción, sus movimientos de mamar se hicieron mas frenéticos y rápidos, y en unos minutos me percaté que el fulano eyaculaba, y como su semen chocaba en la cara de la mujer, quién con su dedo Ãndice apuraba los restos de semen para metérselos a la boca y tragárselos, de inmediato se volteó hacia mà y repitió la operación con mi pene, era magnifica mamando la verga, y como el desconocido, yo también no tardé en eyacular sobre su rostro.
Mientras nos recuperábamos, ella tomó su vestido y se lo puso, y en un rápido andar abandonó el cine, yo tenÃa ganas de ver si podrÃa lograr llevarme a la desconocida a follar a un hotel, asà que me apresuré a seguirla, ella caminaba muy rápido por lo que no lograba alcanzarla, en un callejón ella dobló para meterse al mismo, y al acercarme sigilosamente me percaté que la tipa se deshacÃa de su peluca y de las grandes gafas, al mirar su rostro casi me voy de espaldas, ¡era mi madre!. En un principio un gran enfado me golpeó la cabeza, me contuve para no lanzármele encima y gritarle lo puta que era, pero después al recordar lo que sucedió en el cine, me calmé ya que le iba a sacar ventaja a la situación, por lo que esperé a que terminara de arreglarse la ropa, y la seguà de lejos, donde me percaté que abordó el metro, y cuando ella entró yo me metà detrás de ella, al reconocerme me preguntó
- Qué haces en este lugar- , por lo que me acerqué a su oÃdo y le dije- tú eres la que me tiene que explicar lo que hacÃas en el cine porno- ella palideció y me dijo una vez repuesta de la impresión – no sé de qué hablas- y yo sólo le dije que no fingiera, acto seguido metà mi mano a mi bolso y le mostré su tanga, ella se puso más pálida que un fantasma, y no articuló palabra alguna, a lo que aprovechando su estupor, le tomé su culo por encima de su faldita, colocando mis dedos en la raja de sus enormes nalgas, mientras le apretaba sus duras carnes, ella me dijo – déjame, soy tu madre- a lo que le respondà – no parecÃas mi madre cuando me mamabas la verga- ella sólo guardó silencio, y yo aprovechando que el vagón venÃa lleno, deslicé mis manos bajo su delgado vestido, tomando sus nalgas directamente y en un rápido movimiento, sin darle oportunidad de nada le volvà a introducir un dedo en el ano, ella no emitió sonido alguno, por lo que le dije que si no se convertÃa en mi esclava, mis hermanas se enterarÃan de lo golfa que era su madre, ante esto mi madre sólo emitió un leve quejido como de sollozo.
Mientras hablábamos yo ya habÃa extraÃdo mi pene del pantalón y llevé su mano directo a él, le ordené que me hiciera una paja, a lo que ella sin chistar me obedeció, qué grato era sentir su cálida mano subir y bajar la piel de mi caliente miembro, una vez que mi pene no podÃa estar mas empalmado, le retiré su mano de mi pene y comencé a frotarlo por el canal de sus nalgas, mientras una de mis manos se introducÃa por los botones delanteros del vestido para apoderarme de sus paradas tetas, la otra de mis manos le tocaba su depilado coño, el cual aunque parezca mentira ya estaba lubric
ado por sus fluidos, tanto que ya no logrando aguantarme, acomodé la punta de mi miembro en la entrada de su vagina y se lo metà de un solo empujón.
A lo que ella sólo emitió un quejido apagado, y se inclinó levemente y se paró sobre las puntas de los pies, con lo que me facilitó que mi pene entrara hasta la empuñadura, asà escondidos entre el gran número de gente, comencé a bombear a mi madre, lo cual me ponÃa a mil por dos razones, imagÃnense follar a su madre y no sólo esto sino para colmo en un lugar atestado de gente, no se cuanto tiempo follamos a bordo del vagón en movimiento, ya que llegamos a nuestro destino y yo seguÃa dentro del cálido chocho de mi madre, cuando ella me dijo que me apurara ya que tenÃamos que bajar, por lo que saqué mi pene y eyaculé fuera de ella, golpeando mis chorros de semen sus enormes nalgas, notando perfectamente como se quedaron los hilos de semen en sus carnosas nalgas.
con su mismo vestido le limpié su culo lleno de lefa, dejando mojada la tela del vestidito delgado de verano, una vez abajo, parecÃamos una pareja de enamorados caminando bien abrazados ya que mi madre después de descubrir que tenÃa un hijo capaz de darle tanto placer, ya no pensaba desperdiciarme ni un minuto más, nos alejamos por un callejón oscuro, donde la volvà a tomar por debajo del vestido, tomando en nacimientos de su culo, y nos prometimos, que de ahora en adelante repetirÃamos este tipo de cogidas y que incluso nos platicarÃamos nuestras fantasÃas, para que las efectuáramos juntos, pero ya después les narraré las fantasÃas de mi madre y mÃas…
Saludos…
Autor: Dulcespajas
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