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UN HERMAFRODITA

7 de mayo de 2008

No podía comprender por qué me atraía tan fuertemente este nuevo compañero de trabajo, siempre me consideré muy macho y amante de las mujeres, pero ahora comprendía que había "algo" más.

Trabajo en una fábrica que elabora productos básicos para la elaboración de medicamentos y hace ya algunos meses entró a romper nuestra monotonía un nuevo compañero que tuve como suerte ser asignado para entrenar en el manejo de cabezales y los reactores químicos que usamos en esta empresa.

Desde que lo vi pensé que era homosexual por todas las características físicas. Era una mujer vestido de hombre nos decíamos todos, y esa tarde al final de labores al ir a los vestidores y regaderas nos quedamos boquiabiertos y confundidos, pues tenemos que bañarnos para eliminar la posibilidad de "llevar" producto contaminante a nuestras casas, nuestro nuevo compañero sin reparos sin ninguna pena comenzó a desnudarse al igual que el resto de amigos, mi casillero queda precisamente junto al de él y disimuladamente lo veía con asombro, él notó mi curiosidad y me preguntó mi nombre, Ramón, y ¿el tuyo ? Mario me dijo con un tono de voz dulce y muy cariñoso.

Nos dirigimos platicando a las regaderas y observé que su pene era muy pequeño sus testículos no los noté, pero lo que no podía dejar de ver era su cuerpo y la mayoría de amigos de reojo se lo comían pues mi nuevo amigo tenía un cuerpo de mujer bellísimo y un par de pequeños pero erectos pechos rematados con pequeños pezones.

Él al notar que era la botana caminó al centro de las regaderas y nos dijo compañeros mi nombre es Mario y soy un hermafrodita, espero tener el respeto de todos ustedes, pues yo los respeto a cada uno de igual manera, no deseo ofensas ni burlas pues el delegado sindical es muy amigo de mi familia y no me gustaría perjudicar a alguno al reportar un desagradable incidente donde se me haga escarnio de mi condición física que yo no he elegido, por lo tanto, espero respeto, soy hombre por mis órganos sexuales, pero soy mujer por mi físico, gracias por su atención.

Continúo bañándose y a mí me dirigió una sonrisa coqueta. En verdad que no sabía qué pensar estaba totalmente confundido.

Pasaron unas semanas y ya casi todos habían aceptado como algo normal ver a Mario en todas las áreas de la factoría. Todo sería igual si no fuera porque a mí me estaba gustando mucho este chico/a, en las regaderas lo (o la ) veía bañarse con mucha gracia, sus nalgas eran bellas, morenas, paradas y una cintura breve. Sus facciones son en verdad especiales, una boca carnosa y bien delineada y sus ojos cafés claros con tupidas pestañas.

Un día me atreví a decirle que por qué no tenía vello púbico, viéndome dulcemente me dijo que se lo depilaba porque no le gusta estar llena de pelos y agregó que también el ano se lo rasuraba por mayor higiene, me preguntó si no se lo había visto, yo me quedé de una pieza recordando su amenaza de acusarnos con el amigo de su familia, el delegado sindical, me dijo, – no te espantes, te lo digo porque no apartas tu mirada de mí cuando nos bañamos, turbado no sabía qué decir al verme descubierto, pues era verdad, a estas alturas ya me fascinaba verlo desnudo y sólo esperaba con morbo terminar las 8 horas de jornada para dirigirnos al baño.

Le dije que me disculpara por mi indiscreción pero que personas como él no era usual verlas desnudas y más junto a uno, me dijo… – No te preocupes, he logrado superar esta mi situación, pero antes de aceptar este trabajo estuve en terapia psicológica, pues sabía del baño obligatorio y de las seguras miradas obscenas o curiosas, pero tú me caes muy bien, me has entrenado con mucha paciencia y yo soy muy agradecido, me inspiras mucha confianza y si quieres después del trabajo vamos algún lado a platicar, tengo tantas cosas aquí en mi pecho y también para que

me platiques de ti, eres el mejor técnico y todos lo dicen, qué dices ¿vamos?

Mi corazón lo sentía en la garganta, no podía creer lo que me proponía, sin perdida de tiempo acepté su invitación, parecía que tendría una cita con una bella chica por mi nerviosismo.

Al salir de la fábrica montamos en su carro, pues yo uso el servicio de buses, y mejor les transcribo todo el diálogo a partir de ese momento.

- Bueno Ramón ¿a dónde vamos, qué sitio te agrada? – Mario, conozco un bar muy discreto al sur de la ciudad y nos queda cerca.

Llegamos al bar y busqué un acogedor rincón. Pedimos cerveza para tomar y este sitio te da "botanas" para comer, un caldo de camarones o pescado frito. Estuvimos conversando trivialidades los primero minutos pero al tomarnos la segunda cerveza, él se libró de sus ataduras sociales y comenzó a platicar con mucha mayor confianza, como si fuese yo un viejo amigo.

Ramón perdóname si hablo de más pero es que la cerveza me afloja la lengua y el corazón que lo tengo duro, mira necesitaba el trabajo para ser independiente de mi familia que tanto me ha protegido, ellos pagaron el psicólogo y terapias para ayudarme a enfrentar el golpe de convivir con mis nuevos compañeros, pero créeme que es bien duro pasar esta gran tribulación. Mi familia me educó como hombre y pues como tú todos los días lo ves, por este atrofiado pene, pues lo soy…

Para esto ya íbamos por la cuarta cerveza y notaba su ansiedad de sacar su dolor y continuó…

- Se me enseñó a contener mis deseos naturales y sólo he logrado dos intentos de suicidio, ya es insoportable esta situación. Ramón, perdóname por esto, pero desde que te vi me gustaste mucho, mira, soy toda una mujer con deseos de mujer y con un pene de por medio ¿qué hago?

Un poco confundido le dije que tenía un bello cuerpo y una cara de mujer preciosa, que muchas mujeres darían cualquier cosa por tener lo que ella tiene, y digo…

- Y el pene este maldito pene y luego no tengo una vulva mucho menos una vagina y aun así ¿crees que soy mujer?

Le dije que ese pene que odia le puede dar placer, tendrá los orgasmos que quiera con ese pene, como si fuera un clítoris gigante. Yo estaba ya excitado con la verga bien parada y ya 5 cervezas en la sangre.

Sin ningún miramiento me acerqué a "él " y le di un beso en esos labios carnoso y bien formados me iba a separar pero me tomó de la nuca y ansiosamente me atrajo de nuevo dándome su deliciosa lengua que me supo a frutas.

- Vamos a mi casa le propuse poniendo su mano sobre mi dura verga, sin hacerme caso me sacó con trabajos ese firme palo y agachándose bajo la mesa me comenzó primero a besar y después goloso se tragó casi todas mis 6 pulgadas, estaba a punto de echarle todos mis espermas en su boquita pero " la " separé cariñosamente sacando mi instrumento que deseaba seguir mamando y le dije – aquí no, donde te pueda meter esto por tu cerradito y moreno anito, con los ojos entrecerrados dijo que sí, que la quería toda pero ya.

Pagué la cuenta y muy abrazados y sin importar algunas miradas salimos del bar y tomamos un taxi. Mi casa estaba sola, como siempre, pero ahora tendría fiesta. Le enseñé la casa pero no prestaba atención, -sólo te quiero a ti, bien adentro papacito, repuso.

Ni tardo ni perezoso, nos desnudamos, la vi hermosa, bella me le eché encima con delicadeza y comencé a besarla toda, después de un rato sin decir nada, sólo se volteó y parando sus voluptuosas nalgas, me dijo…

-Méteme todo ese apetecible y enorme aparato.

Con sus manos me mostró un ano realmente señorial, era un ano cerradito sin vellos un volcancito con sus arrugas como falda, comenzó a moverlo de tal manera que parecía que se iba a comer mi verga y me dijo…

-Míralo, te está llamando, quiere sentir la cabecita brillosa y babeante de tu vergota pero por favor mi amor ten cuidado pues desde la primaria, jamás he vuelto a sentir una cosa rica como ésta, métemela despacito, primero mete y casa tu bella cabecita hasta que veas que entra solita sin esfuerzo, hasta que te la lubrique, cuando la veas brillosa de líquido méteme otro cachito más, pero no toda que me destrozarías este anito todo tuyo.

Estaba bello su anito, no pude contener el deseo de pasarle la lengua, al hacerlo sólo dijo "¡ay

mi amor que delicia! ". Ya tenía su rico culito ensalivado, puse la punta de mi verga y comencé a acariciar su anito con ella, Mario me recriminó – " no me castigues papi, por piedad dame un cachito solo un cachito de tu verga dura ".

Me resultó difícil contenerme, pues la imagen que tenía adelante era de una mujer con tremendas nalgas y una cinturita breve mostrándome un culito caliente y bello. Recargué un poco y en verdad que estaba tremendamente apretado le pedí que se relajara y procedí a acariciarle su hoyito con un dedo, un poco me costó introducir un dedo que comencé a girar para relajar el esfínter, "ella" pugnaba pidiendo -No, no, tu verga por favor, tu gran verga por mi culito, sólo quiere tu verga.

Obediente volví a atacar su clausurado culito y con trabajos y quejidos de "ella" introduje mi cabeza. Sentía tremenda presión sobre mi glande, cosa que me era tremendamente placentera, podría aventarle toda mi leche en ese momento, pero usé el control, sabía que sentir esa presión sobre el resto de mi verga sería celestial, después de sacar y meter la cabeza no pude más y metí otro poco de fierro.

Ay papi me rompes el culo, ten piedad, pero no la saques tanto trabajo para "comerme " tu cabeza, no la saques por favor, ¡qué delicia!

En ese momento no pensaba más que en esos centímetros que faltaban por meter, viendo como su culito se tragaba mi palo, veía y sentía cómo apretaba de duro alrededor de mi verga, sus pliegues anales poco a poco cedían a este invasor.

Metía y sacaba ese pedacito, así duré quizás una hora, si increíble cómo me contenía, Mario sólo eran quejidos, suspiros, pujidos y en un momento me pidió que lo masturbara, cosa que sabía que me pediría por ser necesario después de más de una hora de sacar y meter sólo la mitad de mi vergota toda cada vez más dura.

Comencé a masturbarlo y a los dos o tres minutos de acariciarle su pequeño pene que bien tomaba entre mi meñique y anular, tuvo un tremendo orgasmo, fue algo inefable describir cómo ver que Mario solo se clavó todo el resto de mi verga con ansiedad loca gritando…— Toda, toda papito toda, rómpeme el culo, hazlo pedazos, pero toda mi rey, que bella verga tienes toda, toda, toda…

Era tremenda presión sobre mi verga, pues con su orgasmo su culito bello se cerraba más ante cada ola del orgasmo, regó con escaso esperma la cama, pero el que vació chorros de leche dentro de ese culito fui yo, que agarrado de su pequeña cintura embestía con frenesí y lujuria su increíble culo, vi cómo se " tragó" mis seis humildes pulgadas todas hasta el fondo, quizás fueron diez o doce chorros que le aventé hasta lo más profundo de su hoyito.

Después de eso, los dos quedamos agotados, pero le dejé mi vergota incrustada en su anito, realmente no podía sacarla, pues mi verga seguía dura, y su anito cerrado alrededor de ella. Así a los pocos minutos comencé a bombearle el culo de nuevo, Mario me grito…

- ¡No! me duele tremendamente, espera por favor no lo hagas, sácala por piedad, ¡me lastimas mucho!

Sin hacer caso de sus súplicas le metí y saqué mi verga duramente, trataba de zafarse pero no lo logró, "ella" gritaba y yo me la cogía con más deleite. Al cabo de unos minutos le "aventé" otro chorrazo igual, Mario se la sacó y me increpó.

Fue delicioso, pero fuiste muy malo ¡y te voy a castigar!

Diciendo esto tomó mi vergota y comenzó a mamarla golosamente, un espectáculo inolvidable ver esa boquita mamar con lujuria y delicadeza una verga llena de venas y dura a más no poder; la lamía, la besaba se la restregaba en su cara, me veía con sus ojazos cómo me contorsionaba de placer y redoblaba sus embates se la restregó en cada uno de sus chichitas paraditas se subió a mí y frotaba avariciosa su pequeño pene con el mío por fin volvió a mamarlo y por tercera vez le aventé tremenda cantidad de leche que se tragaba con dificultad pues eran chorros tremendos a tal grado que no se daba abasto y dejó escapar algunos por la comisura de sus bellos labios.

Terminada la labor, y lamiéndose los restos me dijo…

- Ramón jamás me dejes, soy toda tuya mi anito es sólo para ti, nadie tocará este ho

yito que solo es tuyo, y ahora ¿me permites meterte mi pene por tu culito ?

Jamás había pensado eso pero en vista del tamaño de su verguita accedí y poniéndome a gatas se abalanzó sobre mi ano pero con su boquita me lo lamió, cosa que me gustó mucho jamás había sentido algo tan rico, ya ensalivado me puso su verga en mi culo, me dio algo de temor pero se me desvaneció este cuando me di cuenta que ya lo tenía adentro sin ningún dolor de mi parte.

Mario comenzó a moverse cosa que me fascinó también pues era un nuevo placer para mí, a pesar de su tamaño tuve una erección y Mario dándose cuenta me masturbaba pasando su mano a todo lo largo y ancho de mi palo que ya pulsaba de placer sintiendo como estimulaba mi próstata quizás, tuvimos un orgasmo simultaneo.

Autor: Ramón

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