Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Tome el platano y lo puse dentro de mis piernas para que se calentara

No podría asegurarlo, mi memoria no da para tanto, pero creo que comencé a ponerme ropa de niña desde antes de los seis años, primero sólo por diversión, me encantaba jugar a la comidita y a las muñecas con una de mis primas (para la edad que teníamos entonces ni a ella ni a mi tía —que era madre soltera— le importaba gran cosa que me pusiera vestiditos y jugara con Barbies). En fin, no pienso detenerme esta vez mucho en eso, a grandes rasgos diré que ya desde muy chiquitA (detesto que me traten de hombre) supe lo que era ser niña. Conforme pasaron los años mis gustos no sólo por la ropa si no por todo lo femenino no hicieron otra cosa que incrementarse, pasaba horas en mi cuarto mirándome al espejo mientras usaba tanguitas, vestidos, blusas y todo aquello que le “tomaba prestado” a mis primas y tías (no tengo hermanas, únicamente tres hermanos). Me daba mucho miedo que alguien en mi casa me pescara pero no podía evitarlo, seguía vistiéndome de nena cada que podía, pero siempre en privado.

Contrario a lo que podría pensarse, a pesar de haber empezado tan chiquita, no fue sino hasta ya casi mis veinticinco años que decidí convertirme en una nena de tiempo completo. La razón de ello es en realidad muy simple: Miedo. Siempre me dio un miedo tremendo de que alguien (quien fuera) se diera cuenta de lo que hacía, así que opté por mejor mantenerlo oculto. Aun así, no fue suficiente para librarme de un par de golpizas que me propinaron en la escuela. Cómo era de esperarse, no me gustaba mucho juntarme con los chicos en el recreo y prefería estarme con las niñas, jugaba con ellas a todo (a todo lo que juegan las niñas en la primaria) y eso derivó en que algunos muchachos me molestaran continuamente, a tal grado que dos veces me golpearon entre tres de ellos. Desde entonces hice todo lo que pude por ocultar cualquier cosa que delatara mi real condición, esa es, entre otras cosas, la verdadera causa de que no me decidiera desde antes a ser completamente mujer: Miedo.

Para cuando terminé la preparatoria era en el exterior completamente normal, a veces me iba a jugar básquetbol con unos amigos, iba a una que otra fiesta y hasta me di el lujo de conseguirme una novia, ¿para qué? pues no sé, casi ni nos veíamos pero ahí la tenía. Sin embargo dentro de mí nada cambió, con los años la cantidad de ropa que guardaba era ya considerable y me había hecho de alguna que otra cosilla además: me fabriqué con hule espuma y unos trozos de tela una tetas postizas, me conseguí maquillaje y hasta me hice un consolador con masilla endurecida, esta era una de mis más preciadas posesiones.

Nunca jamás sentí necesidad de tener relaciones con una mujer, en lugar de eso, cuando cumplí dieciséis años, mi despertar sexual se encaminó siempre hacía otros chicos, pero, como ya dije, nunca tuve valor para tratar siquiera de acercarme a uno (¡No era capaz de salir de mi cuarto como nena!), así que comencé a ingeniármelas de otro modo. En una ocasión, estando sola en la casa, y después de estar largo rato leyendo un libro recostada en mi cama (vestida de nena por supuesto) me entraron unas ganas tremendas de que me penetraran; leía precisamente una novela erótica (disfrutaba muchísimo ponerme en el lugar de la mujer) y no pude aguantarme más las ganas de sentir una verga enorme (cómo la del protagonista de la novela) dentro de mí. Entonces se me ocurrió, fui a la cocina y busqué en el refrigerador, encontré un pepino pero se me hizo demasiado grande, así que mejor agarré un plátano macho que estaba en el frutero, fui después al cuarto de mi hermano mayor (soy la segunda de cuatro) y saqué un condón de su buró; él mismo, viendo mi renuencia hacia las mujeres, me había dicho que agarrara los que quisiera cuando me hiciera falta, por si me daba pena ir a comprarlos a la farmacia (aunque seguramente nunca se imaginó para que los usaría yo).

Bueno, pues me fui a mi cama, el plátano estaba algo frío así que me lo puse entre las piernas para calentarlo un poco, y, levantándome un poco la minifalda (no quería quitármela) pase mis dedos mojados de saliva por entre la tanga y comencé a frotarme mi vaginita anal. Au

nque no lo había hecho antes sabía que primero tenía que dilatar un poco mi oyito para que no me doliera tanto. Tengo en mi cuarto un espejo de cuerpo completo así que, colocando otro espejo un poco más pequeño enfrente y con el otro detrás podía verme meter mis propios dedos en mi colita. Primero uno, mmh, rico, pero casi no se sintió, un poco más; dos deditos, mmmmh, así está mejor, pero no es suficiente; tres deditos, mmmmmmh, ya duele un poco, así que me entretengo un rato con esos tres, cuatro, mmmmmmmh, casi ni me caben, me duele, no importa, los saco y los meto, eso es, luego de un rato mi culito estaba lo suficientemente dilatado como para intentar algo más.

Cogí el plátano, destape el condón y se lo acomodé, me imaginaba estárselo colocando en la enorme verga de un macho alto y musculoso; me acomodé en la cama y (podía verlo todo a través de los espejos) comencé a meterlo. No era muy grueso pero aun así me dolía, pero ya no podía aguantar, seguí presionando, más, más, ¡Ahh!, exclamé, involuntariamente, no pude reprimir el grito. Ya me entró casi la mitad, sólo me detengo un par de segundos, y sigo, entra más, un poquito más, así, síii, ¡Dios! Lo tengo casi todo adentro, por un momento siento que el culo está a punto de estallarme, pero lo soporto, es más grande la emoción que el dolor. Sólo un poco más, así, así, ¡Guau! Lo sentí hasta el fondo, es grandioso, mi macho imaginario me la ha ensartado por completo. En mi mente le digo que se detenga un poco, me duele, pero no me obedece; mi mano (ahora controlada por él) la saca de repente, me siento vacía; pero arremete de nuevo, ¡aahhhh!, otra vez llegó al fondo, no lo puedo manejar, su pene ahora entra y sale sin control, una y otra vez, siento como roza las paredes de mi vagina anal y me entra por completo; puedo verlo todo, en el espejo veo claramente a mi ano comiéndose este delicioso plátano, mis tetas postizas cuelgan de la blusa, y mi femenino pene (mi clítoris) puede verse erecto a través de la tela de mi minifalda de mezclilla. Me encanta, ya no duele, simplemente es placer, se siente genial, entra y sale sin parar de entre mis nalgas… ¡Por Dios! Si esto es así, ¡¿como será con una pija de verdad?! Mi hombre está a punto de venirse, lo siento, ya no puede más, síii, síii, acaba, ya acaba, ¡aaaaahhhh! Tenía que acabar, me corrí, sin siquiera tocarme mi clítoris. Mi galán desapareció y me quedé sola en la habitación de nuevo.

Esa fue sólo la primera vez, a partir de entonces probé con muchas otras cosas, zanahorias, pepinos no muy grandes, chorizos, etc. Hasta que tiempo después se me ocurrió fabricarme uno con la masilla, con la forma, las proporciones y el tamaño ideal, y desde entonces se convirtió en mi mayor consuelo.

Bueno, así pasaba mis días, teniendo una vida doble, no me atrevía a más. Ya a los veinte años no podía soportarlo, así que tuve que arriesgarme un poco más. Ya no tenía novia (por cierto nunca me acosté con ella) así que ya no estaba tan restringido: comencé a usar mi preciosa ropa íntima todos los días, debajo de mi atuendo usual de (¡Ug!) hombre. Los primeros días estuve muy nerviosa, sentía que cada persona con la que me topaba en la calle o en la escuela podía verla, pero no era así, usaba ropa de tela gruesa y cuando era posible sueteres o chamarras, así que deje de preocuparme; me vi de pronto usando tanguitas rosas, brasier y a veces medias todos los días. Estuve casi un año vistiendo de esta forma, me sentía desnuda si no usaba brasier y los boxers se me hacía ya espantosos.

Autor: Yuyis

yuyis_a ( arroba ) yahoo.com.mx

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
UNA FIESTA INOLVIDABLE, YO VESTIDA DE NENA CON 3 MACHOS I, 7.0 out of 10 based on 1 rating
  
categoría:

Ningún comentario »

Aún no hay comentarios

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados