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VACACIONES EN FAMILIA

18 de mayo de 2004

Necesito saciar mi deseo sexual

Desde que llegaste no he hecho mas que pensar en follarte — me decía– todas las noches me masturbo pensando en tus tetas, en tu culo, necesitaba metértela bien adentro y correrme en tu coño

Hola, me llamo Elisa, tengo 32 años, soy morena de pelo largo, 165 cm de altura, 95 de pecho y 100 de caderas, suelo cuidarme mucho y visto bastante bien, por lo que soy bastante atractiva o al menos eso pienso, aunque solo he tenido relaciones con mi marido. Eso hasta estas navidades que me paso lo que os voy a contar.

Mi marido Carlos, mi hijo y yo nos fuimos a pasar las fiestas a casa de mi suegra, ella se ha casado hace dos años y vive en otra ciudad con su nuevo marido. Como la casa es pequeña mi hijo duerme en una habitación y Carlos y yo en el sofá cama que tienen en el salón. Durante la estancia, uno de los días mi marido se reía de su madre diciendo que ahora estarían como dos tortolitos su nuevo marido (Roberto) y ella, él tiene 52 años y ella 50 y la verdad es que se conservan muy bien, y ambos contestaron que eran muy felices pero que tenían un problema y es que ella no podía practicar el sexo por una infección que le estaba dando muchos problemas y él era muy activo, por lo que estaba pasando una etapa muy mala.

En su familia son muy liberales, por lo que mi suegra se pasea por la casa en bragas y una camiseta y Roberto en calzoncillos o pantalón corto y por la noche duermen sin ningún tipo de ropa.

Todo se desarrollaba con normalidad hasta que una noche pasó lo siguiente, Carlos se fué a tomar una copa con un amigo suyo y los demás nos quedamos en casa, a las once de la noche el niño estaba acostado y mis suegros se fueron a la cama, por lo que yo abrí el sofá cama y me acosté también. Pasada una hora aproximadamente oí un ruido y vi a través de la puerta, que había dejado abierta para que mi marido no hiciese ruido al volver, que se encendía la luz del pasillo y Roberto, desnudo, paseaba en dirección al baño, cuando entró en él dejo la puerta abierta, supongo que por no molestarme con el ruido pues el baño está al lado del salón. Como oía un ruido extraño me levanté y miré discretamente por la rendija de la puerta, cual fue mi sorpresa al ver a Roberto sentado en la taza del retrete con los ojos cerrados y haciéndose una paja. Era la primera vez que veía a un hombre en estas circunstancias, ya os he dicho que el único hombre en toda mi vida ha sido Carlos y nunca ha tenido necesidad de hacerse pajas pues yo le doy todo lo que necesita. Lo cierto es que me producía una gran curiosidad y además me excitaba terriblemente, a pesar de ello y por miedo a que me viese me fui de nuevo a dormir, mirando de reojillo en dirección al pasillo para observar a Roberto cuando saliese del baño. Pasados unos minutos vi como salía y se paraba en la puerta a mirar en dirección a donde yo me encontraba. Debo decir que como en la casa hace mucho calor por el efecto de la calefacción, yo solía dormir con una braguita y una camiseta corta. Al notar su presencia me giré rápidamente arrastrando las sabanas sin querer, por lo que con la luz del pasillo mi suegro tenía a la vista mis piernas y parte de mi trasero en el que, sin duda, destacaban mis braguitas de color blanco. Yo esperaba que se fuese para poder taparme y al tiempo recuperarme de la excitación que recorría mi cuerpo, pero en lugar de ello Roberto se aproximó al sofá, se arrodilló en el suelo y con mucho cuidado pasó su mano por mis piernas. Yo en ese momento no sabía que hacer, quería darme la vuelta, decirle que era un guarro y apartar su mano, pero al mismo tiempo sentía miedo del escándalo que se podía producir si mi suegra nos oía discutir, por lo que preferí esperar pensando que se iría inmediatamente. En contra de mi idea, Roberto, al ver que yo no me despertaba, fue ascendiendo su mano por el contorno de mi pierna hasta alcanzar mi culo, su movimiento era lento, suave y en mi causaba un efecto relajante que no me permitía moverme ni emitir ninguna queja, su mano entonces se deslizó entre mis piernas y acarició levemente el interior de mis muslos rozando la braguita, lo que me produjo en escalofrío y me hizo temblar de excitación y nerviosismo, acelerándose al tiempo mi respiración. Roberto, aumentó aún más su osadía y se levantó del suelo tumb&aacute

;ndose en la cama detrás de mi, poco a poco se fue aproximando a mi cuerpo hasta que noté algo que se apretaba contra mi trasero, no me cabía duda, tenía una tremenda erección y su polla se estaba apretando contra mi culo al tiempo que apoyaba su mano en mi cintura y la deslizaba poco a poco en dirección a mi pubis. Yo ya no sabía que hacer, mi mente me decía que debía apartarme pero mi cuerpo me incitaba a apretarme más contra él de forma que su pene se ajustase a la hendidura de mi trasero y pudiese sentir todo su poderío. Roberto comenzó entonces un suave movimiento frotando su polla contra mí y yo casi sin darme cuenta había comenzado a moverme al mismo ritmo. Por lo que él, ya sin vacilación, introdujo su mano debajo de mi braguita acariciando mi vello púbico y bajando un dedo en busca de mi clítoris. Yo ya no era consciente de mis actos así que él con un movimiento rápido me arranco las braguitas y me levantó la pierna llevando su polla a la entrada de mi coño, mi calentón era tan grande que ya no podía hacerme la dormida así que casi como un ruego le dije:

- ¡¡¡Métemela por favor, necesito sentirla dentro!!!

Roberto, con un movimiento de cadera, me la clavo hasta lo más profundo y empezó un movimiento salvaje que me hacía pasar del dolor al placer a cada momento, al mismo tiempo que con su mano me agarraba de la cadera y me obligaba a empujar hacia atrás buscando de este modo que la penetración fuese más acompasada y su polla se incrustase totalmente en mis entrañas.

- Desde que llegaste no he hecho mas que pensar en follarte — me decía– todas las noches me masturbo pensando en tus tetas, en tu culo, necesitaba metértela bien adentro y correrme en tu coño.

- ¡¡¡Si, fóllame bien adentro, haz que me corra!!!

- Siii, me gusta follar tu chochito.

Su mano acariciaba mi clítoris y yo ya no podía mas, me iba a correr de un momento a otro, su otra mano se deslizó dentro de mi camiseta y me agarró una de mis tetas, primero con suavidad y después pasó a apretarla con ansiedad, me hacía daño pero no podía decir que parase, necesitaba que me poseyera con esa fuerza animal que estaba demostrando.

- ¡¡¡¡Me voy a correr!!!! Fóllame con fuerza, así, ya, ya, ya, me voy, siiiiiiiii.

Al decir esto, él se excito más y empujó mas fuerte hasta que acabó corriéndose dentro de mi coño que estaba dolorido.

- Ahora debes irte – le dije – Carlos puede volver y encontrarnos aquí.

El se levantó y se fué a su cama, yo no podía dormir, por un lado no me dejaban los remordimientos y por otro no paraba de pensar en el magnífico polvo que acababa de echar. Al rato vino Carlos y me hice la dormida, me daba vergüenza hasta que me tocara.

A la mañana siguiente yo no podía ni mirarle a la cara y así pasó el día sin apenas hablar.

Pasaron un par de días hasta que una mañana mi suegra se despertó temprano para ir al mercado y mi marido y mi hijo dijeron que la acompañaban por lo que yo me levanté para hacerles el desayuno, mi suegro estaba en el trabajo así que yo me puse a limpiar la casa tal como estaba, es decir en braguitas y camiseta. Pasado un rato estaba en la cocina fregando las tazas del desayuno cuando casi sin darme cuenta Roberto había vuelto a casa y se encontraba en la cocina detrás de mi mirando mi trasero, yo me ruboricé e intenté salir para vestirme pero él con un movimiento rapido me detuvo sujetándome por la muñeca.

- Déjame Roberto — le dije.

El hizo caso omiso y me apretó contra su cuerpo.

- ¡¡¡ Déjame por favor!!! — volví a decir.

Pero en lugar de hacerme caso llevó su mano a mi pecho y la metió dentro de mi camiseta acariciando mis tetas con suavidad.

- ¡¡¡ No por favor!!! Esto no está bien, suéltame que debo irme.

- No, a ti te gusta, te encanta que te follen y yo te voy a dar ese gusto.

- Suéltame ya o tendré que decírselo a tu mujer y a Carlos

Esta frase parece que le encendió mas por lo que me dijo

– ¡¡¡ Si díselo y entonces yo les contaré lo puta que eres, sabrán como me pedías que te follase la otra noche!!! ¿Ahora que me dices? ¿Vas a dejar que te folle? Seguro que sí, lo estás deseando.

- No, te lo ruego, déjame, esto no está bien, lo de la otra noche fue un error, yo no quiero engañar a Carlos.

Mis palabras a él no le importaban ya que su mano había descendido por mi vientre hasta introducirse entre mis braguitas y me estaba metiendo y sacando un dedo en mi chochito.

- ¡¡¡ NO!!! — le dije — ¡¡¡Quiero irme!!! — y di un tirón intentando soltarme.

Con gran rapidez alargo la mano y me sujeto por el pelo y de un empujón me tiro sobre la mesa de la cocina poniéndome boca abajo. Con una mano apretaba mi cabeza contra la mesa y con la otra separaba mis piernas para poder tocarme con facilidad, sus movimientos eran bruscos, ya no era la persona dulce que yo conocía, apartó mi braguita con violencia y su dedo se introdujo en mi chochito, me hacía daño.

- ¡¡¡ Suéltame, me haces daño!!! ¡¡¡Para por favor!!!

Le rogaba que me dejara pero no hacía caso, cada vez me empujaba más contra la mesa y ahora tenía metidos dos dedos en mi coño. De pronto los saco dio un tirón a la braga rompiéndola y con brusquedad los introdujo en mi ano, me estaba pariendo por la mitad, el dolor era insoportable.

- ¡Me haces daño! ¡Me duele! ¡Déjame ir por favor!

- ¡No! Te voy a follar como te mereces. Te la voy a meter hasta romperte el culo.

- No, por ahí no, si quieres yo te la chupo, pero no me hagas daño, me duele.

- ¿Qué pasa, que tu marido no te la ha clavado nunca en el culo? Ya verás como disfrutas, te va a encantar tener mi polla dentro.

- Déjame que te haga una mamada, ya veras que bien la chupo, pero por el culo no, te lo ruego.

- Está bien, abre la boca y trágatela entera.

Tal como estaba, me giró la cabeza y sacándose la polla del calzoncillo, me la metió en la boca, yo intentaba rechazarlo pero él empujaba con tanta fuerza que me la metió hasta la garganta, me producía nauseas el tener toda esa polla metida dentro pero eso a él le daba igual, comenzó un ritmo salvaje metiéndola y sacándola sin darme a penas tiempo de poder respirar, por fin con una mano logré separarle un poco y de esta forma comencé a hacerle una mamada más pausada, pero no era esto lo que quería así que de vez en cuando y casi sin darme cuenta empujaba con fuerza llevando su polla a lo mas profundo de mi garganta.

- ¿Así es como se la comes a tu maridito? Vaya mierda, te voy a enseñar como se hace — y dicho esto me cogió por el pelo y comenzó a empujar mi cabeza adelante y atrás haciendo que su polla entrase y saliese a un ritmo endiablado que yo no era capaz de seguir para poder chuparla. — ¡No tienes ni idea de cómo hay que mamar una buena polla! No se si es que no sabes o que quieres ya tu premio.

Y sin más me puso de nuevo apoyada contra la mesa y mientras con una mano me sujetaba la cabeza contra la mesa, con la otra separó mis piernas introduciendo dos dedos en mi coño, que muy a mi pesar, se encontraba totalmente húmedo. Una vez que hubo mojado sus dedos en mis flujos, los llevó a la entrada de mi ano y lubricó perfectamente mi pequeño orificio virgen hasta ese momento.

- ¡Estás totalmente mojada! Tenías ganas de verme, ¿verdad? Seguro que cuando se ha ido esta mañana toda la familia has pensado “Ahora tendría que venir Roberto a follarme bien follada y a quitarme el calentón que tengo” ¿No es así? Seguro, eres tan puta como todas, vais de buenecitas y luego estáis deseando que os metan una buena polla, me di cuenta nada mas verte el primer día, me pedías a voces que te hiciera disfrutar.

- ¡No! Por favor déjame.

- ¡Que te deje! Pero si estás empapada, tienes el coño tan húmedo que podría meterte dos pollas y ni las notarías. Pero hoy te tengo reservado algo especial.

Dicho esto introdujo sus dedos en mi ano y los movió de forma giratoria, como queriendo abrir bien la entrada, a continuación y sujetándome con una mano por el pelo tomo su polla con la otra y la apuntó al orificio de mi culo. Yo notaba la presión de algo muy duro que luchaba por entrar en él, pero apretaba con todas mis fuerzas intentando evitar el destino que sin duda me esperaba. Roberto me empujó contra la mesa apoyo sus caderas en mi trasero y con un golpe de cadera me metió la polla produciéndome un dolor que nunca hubiese imaginado. Ya la tenía dentro y él con violentos movimientos estaba logran

do clavármela hasta lo mas profundo de mi ser. Yo la notaba adentrándose en mis entrañas y a mi pesar veía como mis caderas se movían acompasadamente facilitando su camino de acceso. Sin duda me la había metido entera, notaba a cada empujón como sus huevos me golpeaban violentamente, el dolor era fuerte pero al tiempo estaba sintiendo un calor que me llenaba de placer, mi cuerpo estaba reaccionando a esa tremenda polla que lo invadía y de una forma involuntaria se movía hacia atrás buscando ser follada y deseando que aquello no acabara nunca.

- ¡SI, FOLLAME! Por favor no pares.

Esto le dio mas confianza y soltando mi cabeza llevó su mano a mis tetas apretándolas, estrujándolas, las tocaba con violencia, como queriendo hacerme sufrir. Si lo hubiese hecho Carlos, mi marido, sin duda le hubiese regañado, pero ahora al hacerlo él me excitaba, me estaba poniendo fuera de mi, había perdido el control. Yo, apoyada con las manos en la mesa, hacía fuerza para empujar hacia atrás mis caderas y así conseguir que su polla entrase hasta el fondo en mi culo recién desvirgado.

- ¡COMO ME GUSTA! ¡SI SI SI FOLLAMEEEE! ¡METEMELA, MAS MAS MAAAASSS! ¡OH SI SI SI! ¡CLAVAMELA BIEN ADENTRO! SIIIIIIIIII.

- ¡SIIII! Eres tan puta como pensaba, te gusta que te follen ¿Verdad? Seguro que te acuestas con todos los que pillas por ahí, te encanta tener una buena polla dentro. ¡¡¡PUES TOMA POLLA!!!

Y al decir esto, con otro golpe de cadera, me la clavo hasta el fondo, mi culo estaba sufriendo un castigo que jamás hubiese pensado y me estaba produciendo un placer desconocido para mi. Estaba a punto de correrme, asi que mis movimientos se fueron acelerando al tiempo que él me retorcía los pezones y me empujaba con fuerza contra la mesa. Mi orgasmo fue salvaje mis piernas no podían mantenerme y Roberto tenía que apretarme contra la mesa para poder continuar su penetración, su ritmo se aceleró y de repente noté como expulsaba su leche en el interior de mi culo dolorido. Al sacar su polla mi agujerito se cerró de nuevo y sentí un gran alivio, la leche salía de él y resbalaba por el interior de mis muslos. Yo intenté abrazarme a Roberto, esperaba un gesto cariñoso por su parte, pero en lugar de eso me tomó por la cabeza me puso de rodillas y me hizo meterme la polla en la boca.

- Demuéstrame ahora lo bien que la chupas, hazme una buena mamada, quiero que me la dejes bien limpia.

Yo se la chupaba, pasaba mi lengua por el capullo, se la recorría hasta la base de los huevos y volvía a introducírmela en la boca. Ahora quería demostrarle lo buena que era en esto, o al menos eso decía mi marido. Si, iba a hacerle una mamada de campeonato. Su polla flácida comenzaba a crecer de nuevo, poco a poco iba llenando mi boca. Con suavidad pasaba mi lengua por el orificio del capullo, a continuación me la metía entera y la relamía a fondo. Como me gustaba sentirle indefenso, ahora estaba cediendo ante mi pericia.

- ¡SI! ¡QUE BIEN LA CHUPAS!

Y una vez más tomó la iniciativa, tomó mi cabeza entre sus manos y comenzó a follar mi boca como anteriormente había hecho con mi culo, a golpes de cadera me penetraba la boca metiendo la polla hasta la garganta. Yo hacia lo posible para poder mamársela bien, pero con un ritmo tan acelerado lo único que podía era evitar atragantarme y presionar los labios sobre su capullo de forma que acabase cuanto antes.

De repente note que se quedaba tenso y al momento un chorro de leche inundó mi boca, intenté echarme hacia atrás para sacar su polla de mi boca pero él me sujeto diciendo.

- Abre bien la boca y que no caiga ni una gota, trágatela toda entera.

Yo chupe su polla a fondo tragandome toda la leche que había en ella y miré hacia arriba esperando su aprobación.

- Ha estado bien. ¿Verdad? ¿Te ha gustado como te he follado el culo? Pues a partir de ahora lo haré siempre que me apetezca, te follaré cuando quiera y como quiera.

Roberto se vistió y se marchó de nuevo al trabajo, yo me quedé en casa llorando por mi comportamiento, por haberle dado la impresión de ser una auténtica puta y por haber fallado a mi marido.

Esa tarde le dije a Carlos que estaba cansada de las vacaciones y al día siguiente nos volvimos a casa. Desde entonces no he vuelto a ver ni a hablar a Roberto pero tengo miedo de lo que pueda pasar cuando venga de vacaciones a mi casa.

Con mi marido todo va bien, hacem

os el amor a menudo pero aún no me la ha metido por el culo, a pesar de desearlo no me atrevo a pedírselo.

Autor: miqui69

miqui69 ( arroba ) pobladores.com

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