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VIAJE PARADISIACO CON MI JOVEN MADRE

10 de noviembre de 2005

Me encontraba en la pensión donde me alojaba, mientras realizaba mis estudios universitarios, cuando recibo una llamada de mi madre. Me preguntaba cuando salía de vacaciones, ya que tenía una sorpresa para mí. Le di la información, pero no me quiso decir cual era la sorpresa, y que me la daría cuando volviera el fin de semana a casa.

La sorpresa consistía en que mi madre le había solicitado por mucho tiempo un viaje a Cancún, pero él por motivos de trabajo no podía acompañarla. Ella muchas veces planeó ir con amigas, pero mi padre, enfermo de celos, nunca se lo permitió. A las finales, la única solución era que yo, acompañara a mi madre.

Mi año universitario estaba listo y mis buenas notas, no me impedían ausentarme de la universidad una semana, a si que coordiné con ella y el primero de junio, ya nos encontrábamos los dos arriba del avión, rumbo a esa paradisíaca ciudad.

La llegada fue infernal. Apenas abrieron las puertas del avión, un golpe de calor nos dejó exhaustos, más aún que en nuestro país estaban en pleno invierno. Nos alojamos en el hotel, en una habitación doble, ya que como éramos madre e hijo, no era necesario dos habitaciones. Nos cambiamos de ropa e inmediatamente salimos a recorrer.

Mi relación con mi madre era genial. Ella me tuvo muy joven, por lo que nuestra diferencia de edad no era mucha, incluso en el hotel nos trataron como pareja y nosotros por seguir la broma, nos tratábamos de mi amor o cariño, siempre abrazados o dándonos besitos delante del personal.

Los primeros días fueron espectaculares, fiestas, buceo, clases de salsa, en fin aprovechábamos al máximo. Mi madre era genial, más que mi madre, era una verdadera amiga, con la cual tenía mucha confianza.

Un día ella como broma, sugirió ir a la playa nudista y yo la secundé en su sugerencia. Me preguntó si realmente yo me atrevería a ir y por su puesto le dije que si. Ella se moría de la risa y pensaba que yo bromeaba, pero al poco de insistir, me dijo que lo haría, con la condición, que mi padre nunca lo podía saber.

Con esa promesa hecha nos dirigimos a la playa. Ya a lo lejos, veíamos a las personas sin ropas. Al llegar, instalamos nuestras toallas bajo una sombrilla y nos quedamos mirando como la gente sin ninguna inhibición, pasaba a nuestro lado.

-Bueno, ya que estamos acá, no podemos ser menos -Ja j aja & me da vergüenza -Pero no seas tonta , vas hacer la sensación de la playa, entre todas estas viejasY no era broma, casi todas las mujeres que estaban ahí, era mujeres de edad, solo una que otra mujer más joven. Pero el físico que tenía mi madre, superaba muchas veces a cualquiera que estuviese ahí.

Yo fui el primero que me saqué mis short, pero por algo obvio, me tumbé de boca sobre y yo, verme con la verga en esa posición, era muy incómodo para mi, así que la engañé y la hice mirar hacia otro lado y salí corriendo, terminando mi carrera en las cálidas aguas.

Ella me siguió también corriendo y se juntó conmigo en el mar. Mi erección que yo pensaba se acabaría con el contacto con el agua, me traicionó y al contrario más dura se puso al contacto de las manos de mi madre sobre mi cuello, tratando de botarme o montarse en mi espalda. Por más que trataba de darle la espalda, ella me buscaba de frente hasta que logró abrazarme por delante, y cuando se acercó más a mi cuerpo, se enterró mi receta verga en su estómago.

-¡¡¡Huyyyy que es eso!!! Ja, ja, ja, ¡¡¡acaso un pez tropical!!! -Ja, ja, ja , eso debe ser un pez tropical -Parece que te han hecho efecto , las mujeres desnudas que andan por acá -Digamos que ya perdió la vergüenza & ja, ja -Ja, ja, ja Ella bromeó un poco más con eso, mientras disfrutaba de las cálidas aguas. Yo por mi parte no perdía detalle de sus pechos y una que otra nalga que salía del agua, cuando mi madre trataba de saltar unas pequeñas olas que se formaban.

Estuvimos bañándonos casi toda la tarde, y mi verga al momento de salir, nuevamente se levantó, lo que me obligó a salir corriendo, dándole la espalda a mi madre. Ella se reía y me decía que no era jus

to que yo la viera a ella y que ella no me viera a mí. Le dije que no me molestara, que el clima al parecer me afectaba (en broma) y que antes de irme a acostar se la mostraría, para que estuviésemos a mano, pero cuando esté en una posición normal.

Nos fuimos al hotel, luego a comer algo y después a bailar. Algo pasó esa tarde y comencé a ver a mi madre con otros ojos. Su vitalidad, juventud y ganas de vivir& su pelo rubio, su forma de moverse, sumado a unos cuantos tequilas, me fueron cautivando poco a poco. Ya cansados de bailar, nos dirigimos a nuestra habitación. Ella se sienta en una silla y me da las gracias por acompañarla, agregando que nunca en su vida lo había pasado tan bien. Yo sentado a su lado, también le reconocí que para mi, habían sido hasta el momento, unas vacaciones fantásticas. Como muestra de cariño, la besé en los labios, como era habitual que lo hiciéramos, sin embargo, esta vez, por mi parte, cuando después que nuestros labios se juntaran como muchas veces por solo segundo, la volví a besar nuevamente, pero esta vez, mis labios se abrieron un poco y los de ella también.

Fue un suave beso, con un contacto muy suave de nuestras lenguas. Nos separamos, nos miramos y nuevamente nuestras bocas se juntaron, esta vez en un beso un poco más largo, luego otro más y luego otro más. No podía creer que me encontraba besando de esa forma a mi madre y como ella al parecer le gustaba que yo lo hiciera. El último beso fue realmente exquisito. Ya nuestras lenguas forcejeaban una con la otra, intercambiando saliva, y saboreando los labios del otro. Ella tenía su mano apoyada en mi pierna y mi verga, al igual que en la tarde, se despertó. Sabía muy bien que ella, aún sin estar tocándola, podía sentir como me había puesto. Mirándome directamente a los ojos, me preguntó si yo la encontraba linda, y le dije que para mí, era la mujer más linda del mundo, lo que me agradeció con otro ardiente beso. Su mano suavemente recorría mi pierna hasta estar casi, tocándome la verga, que apenas se contenía en mi pantalón. Muy coqueta, apenas separando un centímetro sus labios de los míos, me dice, que le debo algo y que quería que cumpliera mi palabra&

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