Me la metió haciéndome gozar como a una perra, sentÃa que era un metal ardiendo de fuego el que estaba penetrando mi vagina, ningún hombre me habÃa hecho el amor como él me lo estaba haciendo. Para a completar el placer me lo metió también por mi culo. Me estaba yendo al infinito sintiendo su verga penetrando mi culo y luego de nuevo mi vagina, en verdad que no querÃa que terminara nunca.
En este relato voy a contarles como me folló violándome un ginecólogo muy abusivo y pervertido de la ciudad, pero que al fin me hizo gozar como a una puta, dándome un placer enorme que ni mi propio esposo me da, porque este ginecólogo tiene una verga enorme en verdad. Espero sea de su agrado y que me escriban sus comentarios, esto me sucedió apenas hace una semana.
Soy una mujer de 32 años de edad, alta, cuerpo esbelto, piel blanca, pelo rubio natural y ojos un poco azules. Soy abogada y estoy casada desde hace 2 años con un abogado igual muy exitoso y guapo, soy una mujer bien educada, trabajadora y linda me pudo decir a mà misma, pero también soy muy atrevida y golosa cuando se trata de ir a la cama en el sexo. Me agrada que los hombres sean detallistas y románticos conmigo haciendo el, pero de vez en cuando me gusta también el sexo duro y salvaje. Vivo en la ciudad de México, ahora daré comienzo a esta historia verÃdica que me pasó con mi ginecólogo hace una semana atrás.
Soy una abogada, como ya he mencionado, muy exitosa, y caliente cuando se habla de sexo, pues aunque me casé hace 2 años no llegué virgen al matrimonio, mi virginidad la perdà desde la universidad con un galán de esa época, también, aunque estoy casada, no dejo de tener aventuras casuales de vez en cuando, mi esposo es muy bueno conmigo tanto sentimentalmente como sexualmente, pero aun no habÃa probado sexo más duro como el que probé con ese ginecólogo de 39 años de edad. Como todas las mujeres asisto mensualmente a chequeos de rutina para ver que mi salud femenina ande muy bien, mi esposo me acompañaba a todas las consultas con otro ginecólogo que tenÃa antes de este, más por razones desconocidas se retiró y en su lugar llegó este nuevo que me folló, desde que llegó pude notar que por mi belleza me empezó a dar miraditas, aunque muy discretas, porque mi esposo no se despegaba ni un segundo de mi, incluso escuché quejas de otras mujeres, una de ellas mi amiga, que él se pasaba de listo con ellas, hasta las manoseaba de manera no profesional, esto me comenzó a preocupar y ya no querÃa ser atendida por él, pero por desgracia en aquella clÃnica no habÃa otro ginecólogo y por tonta no se lo dije a mi esposo.
Esto continuó hasta que las cosas se ponÃan más desagradables cada consulta con él, en otra consulta de nuevo se pasó muy de listo conmigo pues se atrevió a decirme un piropo aprovechando que mi esposo se retiró un momento del consultorio para atender una llamada, él me dijo muy descaradamente, -¡Oye mamacita estás muy rica, ¡apuesto que tu esposo te hace coger como perra por las noches! Yo enojadÃsima me retiré de prisa de su consultorio por lo que se extrañó mi esposo pero de nuevo no me atrevà a decirle que ese ginecólogo me estaba acosando sexualmente al igual que a todas sus pacientes.
Pasó otro mes más hasta que de nuevo se aproximaba la siguiente consulta, que sin duda fue la que aprovechó para violarme, debo decir que por fortuna, aunque me checaba, no me habÃa visto mi intimidad aun, pues no era necesario y eso me consolaba. El dÃa de mi consulta habÃa llegado pero para mà más desagradable y mala suerte a mi esposo se le interpuso un asunto muy urgente de trabajo y por eso no pudo acompañarme a la consulta, asà que con el temor, pues ya sabÃa que podÃa pasar me atrevà a irme sola, terminado mi trabajo en la oficina me dispuse a ir a la clÃnica para la consulta, ni por un segundo sospeché que de verdad me follarÃa ahà mismo valiéndose también que ya era casi de noche, llegué a su consultorio, le pregunté a la enfermera por el ginecólogo pero para a completar habÃa muchas pacientes y tuve que esperar casi una hora.
Esperé todo ese tiempo, poco a poco su clÃnica se fue vaciando de pacientes al igual que sus enfermeras que sólo eran tres hasta que se fue la última enfermera no antes de avisarme que después de una chica seguÃa yo, al ver que ya no quedaba nadie comencé a temer por ello, un momento pensé en escapar pero no sé que me detuvo y no lo hice, mi temor aumentó en el momento que vi salir a esa chica, como de 18 años de edad, muy aprisa y llorando, por lo que de inmediato sospeché que de alguna manera el muy maldito del ginecólogo habÃa abusado de ella sexualmente por lo que me dispuse a salir huyendo de ahÃ, pero él salió de inmediato a decirme que pasara y no logré irme.
Su mirada extremadamente pervertida me atemorizaba aún más, intenté poner la excusa que ya era muy tarde pero no sirvió, él me dijo que sólo me iba a dar el chequeo de rutina, pues le dije que me sentÃa muy bien de salud. Yo estaba vestida con un traje del trabajo que consistÃa en una falda normal color azul y una blusa algo escotada, cubierta con el saco igual azul, él no paraba de verme las piernas durante toda la conversación aparentemente normal, más su mirada de lujuria era muy evidente, creà al principio que no pasarÃa nada más pero me equivoqué, él lo primero que preguntó es que si me iba a venir a buscar mi esposo y yo torpemente le dije la verdad, que estaba en una junta de trabajo, esto ocasionó que su actitud inquieta y excitación aumentaran, todo empezó cuando me dijo que se disponÃa a revisarme.
Me súper asusté por ello pero no tenÃa opción, puesto que sospeché que si trataba de huir él serÃa hasta hostil conmigo. Yo me dispuse a ir al baño para desvestirme mas él me dijo que se encargarÃa de eso, ya con mirada caliente, cuando se paró yo pude notar como ya tenÃa parada su verga, lo único que me consolaba es que era un médico guapo hasta cierto punto, me indicó que me parara frente a la camilla de revisión, al tenerme ahà se aproximó a mà muy caliente, me dijo descaradamente al oÃdo:
¡Estás muy buena mamacita! ¿Por qué no dejas que te folle yo ahora? Yo siendo dócil con la esperanza de hacerlo entrar en razón le respondà ¡pero usted sabe que estoy casada y no quiero hacerle infiel a mi esposo en ningún momento!, él me respondió ¡Si pero apuesto que tu esposo no te hace el amor como ahora te lo voy a hacer yo, además no se tiene porque enterar!
Dicho esto me subió mi falda metiéndome sus manos entre mis piernas muy lentamente, al sentir sus manos entre mis piernas di un salto de sorpresa mezclado con algo de temor, más debo decir que me gustó ser manoseada entre mis piernas, él me dio un delicioso beso en mis labios hermosos con brillo labial, después de todo sabÃa besar muy apasionadamente a las mujeres, como consecuencia mi excitación dio inicio al fin, luego bajó a mi cuello dándome besos riquÃsimos combinados con un beso de drácula pero excitante, él continuaba acariciándome las piernas junto con mi zona vaginal que ya estaba mojada a esa altura.
El me dijo al oÃdo muy dulcemente ¡Sólo déjate llevar por el momento mamacita! Me acostó en su camilla abriéndome las piernas lentamente, por la calentura ya no me opuse, muy lentamente me quitó el calzón y observó por primera vez mi vagina exquisita, tan luego me la vio me mencionó ¡Uyy que linda tienes tu raja mamacita, sin duda voy a disfrutarte! Llevó sus dedos a mi vagina metiéndolos con mucha delicadeza dentro mi vaginita. ¡Umm, umm, umm!
Comencé a disfrutar al máximo al sentir sus dedos adentro, lo excitó más escuchar mis gemidos de placer, me acariciaba mi punto G dentro mi vagina con tanta dulzura que ya estaba tocando el cielo de placer, me preguntó ¿te gusta?, ¡tú no eres la primera paciente que me follo, por eso ya sé como satisfacer bien a las putas como tú! Cuando comenzó a comerme el coño estaba que reventaba de locura que estallé en varios orgasmos y él se bebió todos mis flujos vaginales.
Me estaba haciendo gritar como loca de tanto placer indescriptible, pues ni mi esposo me habÃa comido el coño con tanta experiencia y placer como él me lo estaba comiendo, besaba todo mi cuerpo, mis senos, mi vagina, mi culo, principalmente mis puntos de mayor placer. Hasta que él no resistió más y se liberó su enorme verga, al verla me sorprendà porque mi esposo no la tiene asà de grande, me abrió totalmente mis piernas colocando su pene en mi rajita.
Me la metió toda de un solo empujón haciéndome gozar como a una perra, sentÃa increÃble cómo me hacÃa el amor con tanta lujuria, entrando y saliendo su enorme pene de mi vagina que estaba al rojo vivo de calentura, disfrutando de su pene al máximo, el placer era tal que no pude evitar gritarle ¡Más, más adentro, métemela hasta en fondo! SentÃa que era un metal ardiendo de fuego el que estaba penetrando mi raja vaginal, nunca olvidaré ese momento de lujuria con él pues ningún hombre me habÃa hecho el amor como él me lo estaba haciendo. Para a completar el placer me lo metió también por mi culo ¡umm! Me estaba yendo al infinito sintiendo su verga penetrando mi culo y luego de nuevo mi vagina, era hermoso, en verdad que no querÃa que terminara nunca pero asà tuvo que ser.
El se vino llenándome mi vagina de semen caliente y en ese momento también terminé yo, al terminar como vio que habÃa eyaculado dentro de mi me dio a tomar rápidamente unas pastillas anticonceptivas y asà no quede embarazada.
Al terminar volvà a mi casa con mi esposo que por ningún momento le pienso contar que le fui infiel.
Autora: RFX
hola preciosa me gustaria que pudieramos platicar por msn y saber hasta donde podemos llegar juntos te gustaria encanto de mujer, contestame al correo de[No son permitidos los correos y teléfonos en los comentarios - eliminado por la administración R.M.]
ola k tal la verdad es k me encanta tu relato me gustaria estar al tanto de tus aventuras para asi compartir experiienciias [No son permitidos los correos y teléfonos en los comentarios - eliminado por la administración R.M.]. salu2 donde queira que estes soi de el estado de tamps
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