TRABAJO EN EL SECTOR INMOBILIARIO. SOY FETICHISTA DE PIES . HETERO, BI CURIOSO Y ABIERTO A CUALQUIER EXPERIENCIA

relato para Luis

BUENO LUIS.. YO SI EN 2 OCASIONES HE ESTADO EN TRIOS…

LA FUI PREPARANDO

ASÌ COMO A TÌ… ME GUSTAN SUS PIES , EL CUIDADO QUE TIENE DE ELLOS. SIEMPRE ESMALTADAS LAS UÑAS, PIES BLANCOS, GUSTA DE USAR CADENAS EN LOS TOBILLOS Y DE PONERSE BAREFEET SANDALS -ESAS CORREAS QUE PARTEN DEL DEDO GORDO CON PEDRERIA U OTROS MOTIVOS-. SIEMPRE QUE TENEMOS SESIONES ELLA LAS USA Y NORMALMENTE USA UNA CADENA EN EL TOBILLO IZQUIERDO. HACE COMO 30 AÑOS, ESO ERA SIGNO DE QUE ERAS UNA MUJER DISPONIBLE YA SEA QUE FUERAS SOLTERA O QUE ESTUVIERAS CASADA, TE IDENTIFICABA COMO DESEOSA Y CON PERMISO.

Read more

Me gusta / No me gusta

En el restaurante: Sexo en lugares inusuales, la excitación de la experiencia nueva

EN EL RESTAURANTE

LIDIA no sabía lo que le esperaba esa tarde .. Le habían ordenado que usara falda, que se mojara con la sorpresa que le tenían preparada. No era mujer que gustara de eso, le excitaba si pero no quería verse expuesta en un lugar público, aunque estaba ya excitaba por lo que podía esperarse y además, quería comprobar si como decía Mauro; él era capaz de hacer todas la locuras de las que le había hablado, sin comprobar ninguna.

Accedió a hacerlo pero con reservas y tardó mucho en decir que sí. Apenas después comprobaría que era acertado confiar en él y que sus ocurrencias hacían este viaje compartido una aventura fantástica.

Read more

Me gusta / No me gusta

La Cuenta pendiente

La cuenta pendiente, mi turno, mi placer, como tomar el sexo de manera egoísta y conseguir que ambos lo disfruten.

Aun quedaba pendiente lo que ella le había dicho la mañana del lunes. Yo arriba de ti, lo había estado deseando, aun ese mismo lunes cuando su hinchada boca le recordó por donde había estado él. Además el placentero dolor de sus pezones prietos pareció también haberle punzado en la vagina y sintió esa humedad tan característica que le indicaba que estaba dispuesta ahora mismo. Además estaba la hinchazón de su botón rojo – del clítoris-, que sus dedos y su boca habían transitado de manera experta hasta escucharla en medio del placer…repetir…basta, basta.

Pero si quedaba algo pendiente que no había podido terminar tampoco el martes, pues él no podía y además lo comprendió, porque estaría cansado después del juego de basketball y ella no quería eso. Lo quería en plenitud y así lo pensó poco después de haberle invitado ese martes a cenar y cuando la respuesta fue un no seco y lacónico de él, supo respetar su decisión.

Poco después un mensaje de whatsapp de él, le dijo: el miércoles soy tuyo.

De inmediato su mente empezó a fantasear y entonces resolvió en devolverle el texto el miércoles y decir:la enfermera dice que te debes estar en cama este día a las 7:30 PM, desnudo, perfumado y con una erección…SOLO PARA MÍ.

Le pidió que dejara la puerta de su casa abierta para que no se levantara, estaba sintiendo la anticipación de la excitación en plena vagina, misma que llenaba de humedad deliciosa su caverna (metió sus dedos para probarse a si misma y comprobar lo que él le había dicho: sabes deliciosa. Y recordó aquel momento en el que él lubricó con sus jugos su boca, y luego le besó en forma sensual y prolongada, dándole a probar su propia humedad, en aquel lunes, en aquella primera vez.

Se probó los dedos y se sintió mas que lista y empezó a pensar que no llevaría nada debajo de su vestido tejido. nada, y hasta sus senos hinchados se pegaron en su ropa en anticipación.  bueno, solo llevaría unas medias negras (sabia que a él le gustaban), solas así, sin liguero. solo para que cuando dejara a su mama en el casino, no hubiera preguntas indiscretas. bueno y por supuesto, un abrigo que dejaría de camino a su cama cuando entrara a la casa de él.  ademas, llevaría unas zapatillas sin talón  que decidió que no se quitaría aun cuando pensaba montarle. sabía que eso le excitaría y estaba para darse gusto y darle gusto a él también.

Todo el día estuvo repitiendo las escenas futuras en su cabeza, todo el día en una excitación permanente que disfrutaba de vez en vez, al frotar su vagina con sus manos, para luego pasarlas por su nariz y boca.
Disfrutó enormemente, al estarse vistiendo, sintiendo el roce de las medias en sus piernas largas. por pocas que fueran las prendas, era una preparación y la excitación era parte del juego, pues quería ser demoledora y tomarlo sí, sin preámbulos. –lo que no pudo hacer ese lunes, pues cedió la iniciativa por primera vez a él-.

Salió de su casa acompañada de su mamá a quien dejó en el casino como habitualmente. se despidió radiante, iluminada con esa anticipa cita con el destino. su vagina estaba en actividad, ya estaba atestiguando, ya sentía como la humedad estaba ahí, podía sentirla y en el rumbo a su cita, todavía se dió a probar con sus dedos mientras esperaba en el semáforo. se sentía dichosa, caliente y decidida.
Sonrió para si misma y sintió la hinchazón de sus hermosos senos, como empujaban la tela de su vestido, ansiosos de ser tocados, besados. vio sus manos bien cuidadas y recordó que a él le gustaría verlas colgadas de su nuca, o bien clavadas en su espalda y nalgas en el momento en el que estuviera trenzada con su cuerpo.

Se repitió mentalmente que habría de hacerlo, pues lo había olvidado la ocasión anterior. pero hoy sería su día, como ella quisiera: todo se vale le dijo él y ella estaba dispuesta hacerlo valer. pensó de pronto en las muchas posibilidades. pero ya estaba decidido el primer paso: montarlo. la primera vez no lo había hecho, ahora sería lo primero.
Llevaba su provisión de cerveza modelo light, pero poco sabia que él se había anticipado y le había comprado un six pack y no importaba si ahora llevaba o no su bebida, pues ella sabia que esta solo era una de las muchas veces que intimarían en su casa, lugar donde nunca había estado .

Miró sus zapatillas y sonrió gustosa pues sabia que él era un fetichista de pies. apenas se lo habia indicado de manera inusual, pues durante esa única sesión amorosa, en el momento mientras la penetraba y ella gemía, el besaba sus pies, cada dedo y sus arcos. ademas varias veces se ofreció a darle masaje en los pies, y aunque ella se rehusó, entendía que él sentía eso por los pies femeninos y le dejó para experimentar un alivio delicioso. por eso había decidido excitarlo de esa manera con sus medias y zapatillas y por eso también buscaría explorar más en ese terreno para darle placer.

 

Al fin, sin darse más cuenta llegó a su destino y estaba frente a su casa. se bajó muy excitada, y sin tocar la puerta abrió y dejo su abrigo y bolsa en el sillón de la entrada. no apagó la luz que ya estaba encendida, pensó que no le estorbaría  y tras cerrar la puerta, se dirigió hacia su cuarto. al pasar dejó un par de barras de chocolate milch, en el refrigerador y metió su six pack y pudo ver que ya había algo para ella y sonrió complacida por su detalle. caminó por un corredor  y pudo ver que él estaba viendo una película en su tableta, tapado por una cobija aunque pudo ver sus poderosos hombros al desnudo.  supo que había obedecido sus órdenes…. nada en el cuerpo, solo una erección, que aunque visible, habría de verificarlo. personalmente.

Se puso al frente de él y palpó que la erección estuviera, presente. sonrió satisfecha y dijo: muy bien , mientras le despojaba de su tableta y la arrojaba hacia algún lugar del cuarto donde no estorbaría.
Le quitó la cobija, lo tendió para que quedara de frente a ella, con sus espaldas contra el colchón. y se montó sobre él. muy despacio se colocó el endurecido pene y gimió sintiendo como le taladraba su grosor en el túnel de su vagina, donde comprobó que la húmedad de su vagina no tenía lubricación suficiente, pero era soportable el roce, ya que despues de un mohín de sorpresa y adaptación, al llegar hasta abajo con todo su pene adentro ya se había acostumbrado y era un deleite, una sorpresa de bienvenida muy placentera.

Felizmente montada totalmente en él, le miró largamente y sin decir nada le besó mientras sentía la excitación de su cuerpo, y se embriagaba con el perfume de su hombre, el que ella le regaló y que le sentaba tan bien. detuvo su caricia y sacó por encima de ella su vestido tejido por lo que sus hermosos y prietos pechos y sus aureolas obscuras y duras, saltaron y quedaron a su disposición; a lo que él aprovechó para darles una caliente bienvenida con sus manos firmes y su toque exacto y mágico. estás increíble dijo él sin dejar de verla, mientras que ella, sin perder ningún segundo más, salió de él despacio, moviéndose hacia arriba y sin salir del todo, procedió a clavarse muy lentamente de nuevo su pene poderoso, erecto, listo para ella y solo para ella. dejó escapar un gemido bajo de aprobación cuando se acostumbraba de nuevo, a su grosor y longitud, abrió la boca, esa boca enorme , tan apetitosa, mientras se aferraba a su pecho velludo y clavaba suavemente sus uñas para sostenerse y en preludio de lo que sería esa si por fin, la cabalgata que dejó pendiente.

LA CABALGATA

Se empezó a mover hacia adelante.. hacia atrás, hacia arriba y hacia abajo..cada vez en un ritmo más intenso, al ritmo que le convenía, mientras él a veces jugaba y besaba sus pechos, sus labios hermosos o le sostenía por la cadera haciendo más profunda su caída sobre él y sus gemidos mas intensos. parecía una amazona gustosa que vibraba a cada embate y a veces se tomaba los pechos ella misma, con los ojos cerrados o bien buscaba tocarse el clítoris al mismo tiempo que cabalgaba briosamente sobre él y clavaba inmisericorde sus uñas en el pecho de él. con determinación, tomó los barrotes de la reja que protegían la ventana y se asió con firmeza de ellos para clavarse con furia gritando su nombre y gozando de cada entrada violenta que ella misma se provocaba a placer, a decisión propia…. y sin límites.
Se veía preciosa toda desnuda, desafiando el frío de 13 grados que penetraba por la ventana, con el calor generaba moviéndose hábilmente, enfundada en sus medias, clavando sus tacones a veces en los costados de él, buscando su placer.
Era sólo para ella, así lo había decidido.

 

ERA SÓLO PARA ELLA, ASÍ LO HABÍA DECIDIDO.
En ocasiones se cambiaba de posición para sentarse literalmente sobre su pene duro, húmedo; apoyándose sobre sus tacones.. o bien se volteaba dándole la espalda para insertarse diestramente tomando impulso con sus manos aferradas en sus piernas.

El le festejó el espectáculo de ver como se abría su culo prieto a la vez que se clavaba su pene y hasta tomó algo de su lubricación vaginal para meter el pulgar ya listo en su culito aprovechando el movimiento de regreso de sus caderas. ¿que me haces le decía ella? pero no dejaba de moverse, consciente del placer que estaba recibiendo en sus dos orificios. luego él le pidió que le diera los brazos y se los jalaba para ayudarle a clavarse su pene y provocar gritos de gozo que terminaron en un orgasmo.

Ella se volteó para cabalgarle de frente cuando la había experimentado el orgasmo en la otra posición y sin descanso lo cabalgó despacio moviendo solo su pelvis hacia adelante, apretandose contra él, o apoyando sus brazos en sus muslos o apoyada en un solo brazo y metiendo su mano en el clitoris, pero con los ojos cerrados y la cara transformada por el placer.
Ninguno de los dos sabe cuanto tiempo pasó, pero el placer se apoderó de sus dos cuerpos que sudaban a pesar del frio externo y ella cayo sobre él, agitada, agotada y agradecida. él al igual, soltó de su garganta un grito que acompañó a la expulsión de su semen. ella permaneció sobre él, en su pecho, escuchando su corazón, bebiendo el perfume que ella había escogido como regalo y que todavía podía distinguir en aquel cuerpo que también sudaba. él la besaba tiernamente y ella se sentía suspendida en el aire, en esa condición que existe flotando, una paz total. el recorría su cuerpo suavemente dejando caricias, ahora en sus nalgas, en su espalda, en su cuello, en su cara, recorría sus labios, sus pechos turgentes, su entrepierna húmeda, desbordada de los fluidos que el placer le hizo expulsar.

 

Así estuvieron sin tiempo. a veces se decían algo, a veces solo era un continum de caricias .
ella se desperezó y extendió su mano hacia la camisa rosa que él había dejado en la cama y se la puso. el admiró con que justeza le quedaba la camisa, como hacia contraste con la morenez de todo su cuerpo, con los pezones hermosos y pardos sobresaliendo y se lo dijo:
– Te ves hermosa. Ella empezó a deshacerse de los tacones pero él la detuvo y terminó por completar la tarea de una manera eficiente y ademas gozosa para él, pues para el fetichista de pies, esto es un rito importante: poner y quitar una zapatilla. y él lo había hecho despacio, fascinado, acariciando la prietez de sus pies y la blancura de sus plantas, deteniéndose en sus arcos perfectos con extasío. después la atrajo hacia él y besó sus prominentes y gruesos labios muy lentamente y en silencio, capturándole suavemente y sujetándole por la nuca, hasta hacerla descansar en su pecho velludo, invitación a la que ella se sometió mansamente aprovechando para también en silencio, acariciar su pecho y vellos.

 

Después de un momento tierno, ella se deslizó fuera de la cama y tomó las pantuflas de él. Se dirigió al refrigerador para tomar una lata de cerveza. de regreso, se subió a la cama y él le preguntó: me vas a dar de comer chocolate? … si le dijo ella, pero no sabes como, no sabes de que manera, respondió sonriente y seductoramente, mientras balanceaba su cerveza y la bebia.
el segundo acto.
Quedó frente a él montada pero sin encajarse, y empezó a quitar la envoltura del chocolate. esta listo dijo poniéndolo frente a él, bueno casi listo. ¡no te muevas¡ dijo, ante el intento de él de darle una mordida.
Se alejó un poco de él y aunque encima,a horcajadas sobre él, se hizo hacia atrás con sus largas piernas morenas, abrió su camisa rosa para mostrar su depilada vagina que ya dejaba ver su humedad. comenzó a introducir la barra de chocolate en su vagina y a gemir, pues si algo sabía hacer con maestría era masturbarse. recorrió todos los sitios de su vagina: labios mayores, menores, clítoris, fue profundo dentro de si, gimiendo, disfrutando de cada centímetro.
luego -quiero que me limpies- le dijo a él, que extasiado disfrutaba de ese espectáculo tan sensual, tan candente, tan caliente y excitante.
Ella manipuló el chocolate, se abandonó al placer y se vino en un orgasmo muy intenso. Cuando salió del trance, le dijo: ahora si ayúdame a limpiar esto.
La orden obedecida de inmediato terminando por llenarse la cara de chocolate y fluidos vaginales; combinación que le pareció deliciosa a él, quien le provocó a ella, otro orgasmo con su lengua y diestros dedos. él no le dio reposo pues de inmediato la jaló hacia si hasta el borde limite de la cama, metió un cojín en sus caderas y la penetró con suavidad y determinación, movimientos que ella respondió lanzando sus caderas contra ese pene implacable que la penetraba, la dominaba, la satisfacía; pues sus gemidos fueron en aumento, en crescendo, hasta unirse con los de él, en un concierto de expresiones de placer a dos voces.
Cuando ella lo sujetó con sus piernas en la cadera, él no tuvo mas remedio que hacerse hacia adelante sobre ella penetrandole salvajemente pero balanceando su peso apoyado en el colchón para no aplastarle al delizarse con furia y eficacia dentro de ella.
Y ahora si sus manos prietas se aferraron a su espalda y sus uñas se clavaron entre gritos y hasta a veces … hirieron sus carnes como después se percataría por las marcas enrojecidas de sus uñas, en su blanca espalda.
Los dos terminaron nuevamente agotados y ahora él cayó sobre ella y ella le recibió con caricias suaves, tocando con sus hábiles manos y dedos la parte de la próstata por afuera, ese espacio entre sus testículos y su ano; paraje que recorrió suavemente, arrancando ahora aprobaciones de placer de él.
Se quedaron dormidos ella al lado de él, pero sin soltarse del todo.. sus caras radiantes reflejaban, el placer que habían compartido…. ese momento irrepetible que habrían de volver a recrear de muchas maneras diferentes cada vez, de ahora en adelante.

 

Me gusta / No me gusta

Primera vez…… Frineé

Dentro de la breve relación de sexo que entablé con Frinné, tuve la oportunidad conocer algunos de sus episodios íntimos. Desde los 15 años se hizo novia de Tony quien posteriormente sería su esposo y con quien tendría 3 hijos.

Este es mi relato de acuerdo a su confesión.

Primera Vez de Frinne

Tony era mi novio, tenía la misma edad que yo, me ayudaba en todo. Quería siempre estar cerca de mí. Me agradaba, aunque me gustaba estar también sola o con las amigas. Él se había hecho la tarea de enseñarme matemáticas y yo algunas otras cosas que él no sabía. mientras hacíamos problemas de matemáticas pegaba su pierna a la mía, sentía que me bajaba la sangre a la vagina, todo mi cuerpo quedaba temblando cuando él se marchaba, mis senos hinchados, excitados y terminaba por meterme al baño para satisfacerme con una furia igual al volcán que sentía que se apoderaba de mi cuerpo y que exigia derramarse.

Un día, viendo la excitación en su pantalón y sin pensarlo dos veces mi mano fue a su bragueta. Me reí y le dije que no había nadie en casa que quería darle un sorpresa y un regalo porque se había portado muy bien. Me tomó en sus brazos y me besó. Nuestros labios y boca juntos y sus manos sobre mi cuerpo, tocando, gozando de mis tetas por encima de mi sostén y el vestido.

Se separó de mi y me dijo: ¿porque me dijiste que tendrías una sorpresa toda la semana?. me miró a los ojos y volvimos a juntar nuestras bocas y cuerpos. sentía un deseo enorme dentro de mí y podía sentirlo en el suyo.

Le dije que había sido muy lindo toda la semana y que quería, bueno no sabía que decirle, -lo que quería era perder la virginidad-. Le dije que tenía algo para él desde hace mucho tiempo. mmm me gustan las sorpresas, me dijo con una carita de satisfacción y sin dejar de tocarme los senos. Me dijo: ¿y cual es la sorpresa?

Prefiero mostrártelo en lugar de decírtelo le dije y le jale de la mano y lo saqué de la cocina para llevarlo a mi recámara. Le llevé por las escaleras hacia arriba, iba excitada.

Cerré la puerta tras de él y nos volvimos a juntar, a besar, sus manos en mis senos, en mis nalgas, en ocasiones en mi vagina, todo encima de mi vestido. Le pedí que me bajara el cierre del vestido y yo le empecé a abrir los botones de la camisa y cuando llegue al ultimo botón seguí con el cinturón de sus jeans, abrí su bragueta, le quite la camisa y sus jeans cayeron al suelo. El tomo la iniciativa y abrió mi vestido para dejarlo deslizar por mis hombros.

El vestido cayó ante él. Se hincó y me quitó los zapatos y el vestido fue a un lado. Luego yo correspondía hincándome ante él y quitando sus zapatos, su pantalón y sus calcetines.

Nos quedamos de frente e inmóviles. luego el me jaló y empezó a quitar el broche de mi sostén y lo depositó en un mueble. yo le quite la camiseta. Él empezó a bajar mis bragas bikini despacio, deleitándose y haciéndome sentir admirada, deseada.

Luego mi turno, tomé sus calzones y se los bajé despacio igualmente, sin tocarlo, solo viendo su pene que se erguía duro. se acercó a mi y sentí su desnudez, la mía apretada en la suya. el calor de nuestros cuerpos, su pene durisimo entre nuestros cuerpos. mis senos apretados en su pecho. voltee hacia la cama y los dos nos dirigimos allí. quite la sobre cama y seguimos acariciándonos, tome su pene en mi mano y lo acaricie con deseo y su mano hacia lo mismo en mi vagina, sus dedos dentro de mi tocándome y haciéndome sentir en otro planeta. nos besamos , nos acariciamos, nos masturbamos. luego empecé a besar su cuello, hacia abajo sus tetillas duras, besándole sus pezones, mordiéndole suavemente; seguí hacia abajo por el vientre hacia su pene, lamiendo la parte de abajo de su pene, hasta oírle suspirar. luego lo metí en la boca, poco a poco , hasta que tenia todo dentro. mi cuerpo ardía de deseo, cerrando los ojos, chupando su pene. me dijo apenas: -me voy a venir- y luego sentí como se subieron sus huevos que sostenía con mi mano izquierda y sentí sus chorros en mi boca. toda su avenida en mi boca. me quede allí hasta que su pene se bajó. Luego de haberse recuperado, tony comenzó a tocar mi vagina, sus dedos en ella moviéndose como me gustaba, abarcando mis labios exteriores, haciéndome gemir, deslizándose en mis labios menores, y siguiendo mis gemidos cada vez mejores. Luego cambió y sus manos fueron a mi cara, a mis labios que disfrutaban el suave pasaje de sus dedos en mi boca y que en mi desesperación casi mordía. Empezó a besar mi cuello, en un viaje divino hacia abajo. quedándose en mis senos, mordisqueándoles, haciéndome gritar, clavando sus dientes en mis pezones erguidos, desafiantes y entre los gritos y suspiros y respiraciones cada vez mas fuertes. su boca siguió bajando hacia por mi ombligo en un transito suave pero intenso hacia mi clítoris.

Abrió mis piernas y metió su boca y su lengua en mi vagina. me hacia vibrar. –después supe que era la primera vez que lo hacía-. yo me estremecía en la cama, me movía de un lado a otro y lancé un grito que pareció detenerlo cuando sus dientes tocaron mi clítoris. luego le dije: -sigue, sigue por favor- y sus caricias volvieron a satisfacerme plenamente. empecé a sentir el clímax, quería tenerlo adentro, no sé, grité y grité. hasta que sentí que le lanzaba una ola a su boca, mis caderas moviéndose hacia él. luego me abandoné y él dejo de lamer. -es la primera vez Frineé, me dijo despacio-. Lo hiciste de maravilla, le dije, no sabes que rico. tenía su pene duro de nuevo, me lo hizo sentir al abrazarme. pero le dije: tenemos mucho tiempo. Me puse una bata y le traje del cuarto de mi hermano una para él. nos bajamos a continuar con la tarea de matemáticas y terminamos bien pronto.

Estábamos ahí viéndonos, con los ojos brillosos. Mi mano fue a su pierna, acariciándole. volví a tocar su pene que crecía rápido en mi mano, lo estimulé y se puso duro. Se dejó hacer, luego metió sus manos bajo mi bata. Se paró y me levantó, me abrazó y besó tiernamente, mientras con su mano buscaba y encontraba mi vagina dispuesta, lubricada. Por momentos le facilité la labor, apoyando mi pierna en la silla para así permitir en su totalidad, el acceso de su dedos en mi vagina inundada. Luego me tomó de la mano y me llevó por las escaleras a mi cuarto, y tras cerrar, con prisa me llevó a la cama, me quitó la bata, me miró, me recorrió todo el cuerpo. Buscó con prisa una botella de crema que estaba allí a la mano en el tocador, pero yo la tiré a cualquier parte sin dejar de mirarle.

Abrí mis piernas, le sonreí, metí dos dedos en la vagina y se los ofrecí a los labios. Creo que con esto bastará agregué, dejándole mi sabor intimo en los labios, lo que agradeció con una sonrisa. volví a bajar a mi vagina muy húmeda y los saqué para aplicar mi fabricación en su pene, que encontré dispuesto entre la bata desordenada que aun conservaba. luego el siguió mi ejemplo e hizo lo mismo, sus dedos en mi vagina excitándome, para luego untar esos jugos en su pene.

Se despojó de la bata dejándola fuera de la cama con el pene erguido. Se veía enorme. Se metió a la cama resuelto e inexperto, me abrió las piernas, puso sus manos bajo mis rodillas, me subió las piernas y no opuse resistencia, me dejé llevar y hasta se las abrí mas, luego el puso su pene en el culo. cuando sentí su pene, cerré las nalgas con sorpresa. mi mano fue a tomar su pene. lo acaricie un poco y luego lo llevé a la entrada de mi vagina, abriendo mis labios vaginales. luego empecé a moverme hacia adelante. Mmmm su cabeza en mi entrada, me gustó y lo empujó un poco más. me dolió un poco, le dije empuja muy despacio. entro un poquito más. mi vagina estaba muy angosta. sentí que me rasgaba dentro, mucha resistencia en mi vagina. me dolía. le dije: “estas satisfecho”. soy virgen, me duele. el siguió, se metió mas en mí, sentí que me abría. para le dije, me duele mucho. Luego le dirigí yo misma, lo metí dentro de mí, aguantando el dolor , dije : así, despacio. Cuando sentía el himen siendo empujado por su pene, le decía : para, ya ya, para. me miró con ternura y me dijo: “no tienes que hacerlo”. Pero mi respuesta fue volver a meterme su pene, despacio, me movía contra su pene duro hasta donde podía, en movimientos cortos, hasta lo sentía bien. Estaba tan caliente, le gustaba mucho como le dejaba en la entrada de mi vagina, a mi también mucho. Luego le tomé de las nalgas y me lo empujé hacia mí, levanté los muslos. sentí que me desgarraba dentro, un dolor muy intenso, como me rompía, como estaba dentro de mí. grité, El no decía nada. estaba como en shock. mis manos se apretaron en sus nalgas, clave mis dedos en ellas. y dije apenas: “ahora se porque fui virgen tanto tiempo, -no sabes como duele-“. si quieres me salgo me dijo. -no, no, me dijeron que era mejor así, le dije-. Quedamos así, no sé cuanto tiempo. Él estaba allí, todo dentro de mí. Lo mas duro de soportar había pasado. todo su pene estaba clavado dentro de mi. dejé de aferrarme a sus nalgas, y a moverme un poco, enseñándole el ritmo, dale le dije. sentía que el dolor había pasado un poco. me sentía lubricada. El se movió dentro de mi, mas y mas. me invadía ahora un placer que nunca había vivido, sentía como me rozaba, como se deslizaba hacia dentro de mi y hasta mis piernas se apretaban a sus costados y se confundían con sus gemidos y mis gritos de placer. El estaba hacia totalmente volcado sobre mí apoyado su cuerpo en sus codos, bufandome al oído, moviéndose con mejor ritmo, pero intensamente. De pronto El empezó a gritar y se desancló de sobre de mi, aunque seguia en su vaiven pero ahora viéndome a los ojos, en un vertigo intenso. Al voltear hacia abajo se alarmó. -tienes sangre me dijo-. Sigue, le dije sin mirar y hasta cerré los ojos en respuesta a su hacer. es normal, sigue y el siguió. Gritó y luego se desplomó encima de mí. Aunque no sentí nada en mi vagina, debe haberse venido muy intensamente. Me abracé a su espalda. “No sabes Frinné que delicioso es venirse así dentro de ti, es otro mundo”. Quedamos allí sin movernos solo compartiendo un silencio, una calma. Sentí como mi vagina ya no era llenada y él también se roló a mi lado, para liberarme sin hablar. Me levanté muy despacio, recuperando fuerzas, me incorporé y después de una vista rápida a la sábana manchada de sangre, me dirigí al baño a limpiarme. Llegué frente al espejo, me arreglé la melena, me sonreí, me aseé cuidadosamente la vagina con una toallita húmeda. Sentía un dolor tenue, pero me sentía libre.

Volví al cuarto y me esperaba El, de pie, con su sonrisa y su pene a medias. caminé hacia el. Le limpié con cuidado pero sonriente. me sentía ligera, feliz.

El me dijo: ¿quieres que me vaya?. No seas tonto le dije. quiero hacerlo de nuevo. ¿pero no te duele?. -No, ya no me dolerá-. le agarré el pene, lo manipulé, lo sentí crecer en mis manos. ¿me dijo que quieres hacer? ¿no iras a embarazarte?. le sonreí y le dije que mi periodo había terminado hacía ya 3 días. No te preocupes le dije : yo me encargo de eso. tomé su mano y lo llevé a la cama. me senté y volví a acariciar su pene, con las manos y con la boca hasta que lo puse duro, luego me tendí y le abrí las piernas. el se animó y se acomodó entre ellas, me vio, tomó su pene, lo llevó a la entrada de mi vagina, La abrió con sus dedos y lo metió. Ooohhh grité y El se detuvo, pero le rodeé la espalda en su parte baja con mis piernas, alentándole. Empezamos a movernos, empezamos a seguir un ritmo lento al principio, rico, mas rápido después ; gemidos, suspiros , abrazos , apretones, pellizcos ; seguí gritando y apretando su nuca, mi vagina se contrajo, la sentía abrazar su pene. mi respiración se hizo mas brusca, mas intensa. el dejó de moverse, solo se metió hasta el fondo y se quedó ahí, sintiendo las contracciones de mi vagina. sentí que lo inundaba, que algo salía de mí. con los ojos cerrados me desplomé en la cama y el prosiguió ahora embistiéndome, despacio. dios mío que placer, de nuevo sentía lleno mi interior. El aceleró el ritmo, empezó a jadear, el sudor abundaba en su espalda ahora, y mis manos la recorrían aferrándose a veces. gritaba, se descargaba en mí. luego se dejó abrazado y me besó suavemente, mientras recobrábamos fuerzas y alientos.

¿te gustó el regalo?, le dije mirándole a los ojos y besando su boca suavemente. -Para mi también lo fue me dijo, también es la primera vez y me devolvió el beso cálido, suave.

Me siento el hombre más feliz del mundo me dijo. -tu me has hecho a mi muy feliz hoy, le dije y con nadie mas que tú quería compartir esto.-

Luego nos metimos a las regadera y nos bañamos el uno al otro y nos vestimos. Tomamos un refresco. Teníamos una cara diferente, una complicidad, éramos otros; algo muy trascendente había sucedido entre nosotros. Él estaba feliz, también yo. Tony se fue a su casa, y yo quería estar sola, conmigo misma, con mi experiencia. Al otro día, en verdad era otra. Caminaba diferente, me sentía feliz y creía que todo mundo sabía que había pasado, me sentía delatada, pero dominaba esa sensación y paseaba mi experiencia, ese descaro que hacia diferente hasta el aire que se filtraba en mi falda. podía sentirlo subiendo por entre mis piernas; yo se lo permitía. Ya no había secretos y lo gozaba.

Me gusta / No me gusta

La Decision de Sofía

Cuando El empezó a escribir esto no sabía cómo hacerlo. ¿Iba a ser una súplica, iba a ser una orden? No sabía.. Solo quería que dejar atrás la frustración de toda la semana. Primeramente el lunes, ella envió una nota en whatsApp que a él le pareció de lo más atrevida y excitante y agradeció al cielo de compartir con una mujer como ella. Y se preguntó qué mujer a las 12:45 piensa en lo que ella puede anticipar.. Solo ella, SI ERA ÚNICA.

La nota decía: ¿vamos al cine y a coger?? Mañana no ronda de niños, no trabajo. Aquello le pareció de lo más excitante y todo el resto del día la tuvo en su mente. Al final solo fue cine y sueño.. Estaba demasiado cansada para algo más ése día.
Al otro día (martes) de nuevo al filo de mediodía el whatsup decía: Quiero estar contigo, no creo que aguante hasta mañana. Y la ilusión creció en él y algo más en su pantalón.
Pero ese mismo día por la tarde: tienes razón mejor nos vemos mañana.
Por fin el miércoles a temprana hora y después de una larga y febril espera recibo una nota como en reproche y reto, después de Hola Corazón…: Creí que nos íbamos a ver ahora, pero veo que no tienes interés…Bye
Pero si sabes que solo espero tu llamado dijo él y las cosas parecieron corregirse. Al final del miércoles, tampoco se pudo y su nota de whatsapp para ella fué: sé que estas cansada y que solo tienes ganas de apagar el mundo.

Quería dejar atrás todo eso, quería fundirse en ella, sin importar el tiempo, solo la intensidad, así que la noche el jueves le sentenció: mañana llevas vestido a tu trabajo y esperas mi correo.
Quiero que pienses en mí a partir de éste momento en el que estás leyendo esto. Quiero que te excite saber que puede ocurrir este viernes.
Como a las 10 de la mañana apareció un correo que decía: quiero que me llames a medio día, a cualquier hora en la que estés en tu oficina sola, o media hora de que estés sola… media hora antes no lo olvides. Quiero que me llames y me digas .. En media hora. Quiero que después de esa media hora me pongas un whatsapp y me digas ya estoy lista, estoy aquí en la mesa; húmeda y masturbándome, la puerta está abierta y yo también para ti.
Ella luchó un momento pues de buenas a primeras se dijo no… pero luego la excitación le abrió paso en su pensamiento y en su cuerpo a la turbulencia de la promesa de algo nuevo, y dejó la posibildad latente y se sorprendió a si misma, sonriendo y diciéndose que SI.
Puntual le avisó cuando faltaba media hora y puntual 5 minutos antes de entregarse a la excitación que le pulsaba su vagina le deslizó la nota: estoy lista para ti .
Él como un relámpago y con una excitación más que manifiesta se encargó de cubrir la poca distancia que le separaba de su oficina y sin tocar y tras de cerrar la puerta principal tras de sí, la encontró en la esquina del escritorio con su mano en su clítoris muy húmedo y entre su excitación solo alcanzó a decirle suavemente: cógeme cabrón… “Lo he estado deseando todo el día y toda semana”.
El la miró presa de la fiebre y de inmediato dejó caer el pantalón y ante la mirada de duda de ella… le adivino el pensamiento y le dijo con seguridad antes de forzar un beso ardiente… Todo está cerrado, solo estamos tú y yo y te voy a fornicar.
Acto seguido separó los labios y casi sin buscarlo ya que la humedad de su cueva era evidente y no daba lugar a buscar mayor precisión; dejo ir su pene muy despacio, hasta que escuchó su primer gemido, soltó sus brazos y la posicionó con las espaldas totalmente en la mesa para salir de su vagina mientras ella le arrullaba con otro gemido de satisfacción al salir de ella, para volver a penetrarla de nuevo y tras mirarle sin decir nada se abandonó para sentir el hierro ardiente penetrarla de nuevo y cerró los ojos y le dejó hacer. Sus piernas blancas estaban sobre sus fuertes hombros, su pene se insertaba y salía con un ritmo delicioso que le hacía cantar que rico,, ay Mauro, ay mi vida, ay corazon.. Muchos adjetivos, a veces los mismos, pero cada vez distintos, distintos por el matiz de su voz, distintos por como ella misma sentía en su interior, a veces hasta el fondo de su vagina, a veces a la entrada de ella y a veces, los pies se apretaban sobre su nuca atrayéndolo hacia ella misma como si quisiera que nunca saliera de ella o como si quisiera que metiera más y prolongara su placer. No dejaba de agradecer con sus ayes, con eso que El llama: la canción más hermosa que puedo escuchar.
El cambiaba los ritmos de sus acometidas haciéndolas las fuertes y encendiendo sus respuestas de placer, o bajaba el ritmo y reciba los QUE RICOS de ella y veía como se mordía su labio inferior… No faltó la andanada de asaltos coordinada con la caricia en su botón de clítoris que ella tanto apreciaba y agradecía….. Luego él lanzó una serie de embestidas que ella correspondió con gritos placenteros y desgarradores, además sus uñas se clavaron con desesperación en las nalgas de él hasta dejar su marca de posesión y enseguida sus manecitas subieron por su espalda donde en repetidas ocasiones transitaron y se hundieron provocando una mezcla de dolor y placer intenso que le hizo vaciarse en un grito descomunal sobre ella, pero no dejó de moverse, ahora en una cavidad resbalosa por su venida. Ella dejó de presionar su cuello con sus hermosos pies blancos y liberó su espalda para pedirle descansar, a lo que él accedió generosamente, Ya que él también estaba fatigado, pero en medio de una nube de tranquilidad. Si, esa calma que te da el liberar el orgasmo.

Me gusta / No me gusta

Naciste para estar desnuda 2

Después de un tiempo prudente, salí de ella, le pedí que se acostara viéndome a mí.

Allí estaba Frinee, hermosa con sus pechos desparramados, el rubor delató la timidez en su cara por su evidente y total desnudez ante mí. Trato de disimular doblando una rodilla y yo me incliné suavemente abriendo sus piernas, depositando un cojín bajo sus nalgas y posándome despacio sobre ella, hundiendo toda la erección que buscaba alivio. Me sostuve apoyando mis manos en el colchón, me coloqué dentro de ella, todo, vi su pecho marcado por ese bochorno enrojecido que delata el orgasmo. Le besé despacio mientras le ensartaba con mucha suavidad, saliendo y entrando, Besando los globos de sus pechos endurecidos, hermosos, complacientes…ella empezó a gemir ayes mientras deslizaba sus dos manos sobre mi espalda. a veces apretando pero siempre al unísono con sus hermosos gemidos, y sus piernas al aire que después se cerraron alrededor de mi cintura, para hacer más poderosos mis movimientos … sus manitas se enterraban en mis nalgas, tan duro que a veces me hacía daño y quería detener mis embates pero sus gemidos de placer me hacían olvidar en dolor por momentos y más duro le daba porque gritaba;” así así, por favor, así, que lindo …” Puse sus piernas sobre mis hombros y mi pene se alojo con determinación hasta el fondo de ella, embistiendo despacio mientras le mirada directamente a los ojos y observaba detenidamente el efecto en su cuerpo de la penetración. Ella no pudo sostener la mirada, pero agradeció con un gemido largo.

Así me quedé hasta que luego inicie una serie de entradas y salidas dentro de ella, rápidas y certeras porque al regreso apenas tocaba sus labios casi saliendo, pero volviendo a entrar por sus labios vaginales. iniciaba un movimiento hacia adelante que parecía fascinarle a decir por sus gemidos mientras ella empujaba su pelvis para que la penetración fuera más salvaje, más contundente y más placentera para ambos. Sus manos se aferraban a la sabana y a veces yo podía chupar sus pies blancos y hermosos, lo que le causaba una inesperada oleada de placer que se denotaba con un gemido… inicie un ataque demoledor moviéndome en círculos, cambiando el ritmo de la entrada y la salida y vi su cara transformarse y sus manos estrujar sus propios pechos. estaba indefensa ante cada ataque inmisericorde y salvaje de mi pene que se hundía y esperaba el grito y salía despacio para volver con un ritmo incesante… no tardó en mover su cara de un lado al otro y de gritar….” si si si asi , asi duro lic duro lic todo, todo…”

Mis manos se aferraron a la cabecera de la cama y entonces el impulso fue furioso y sus gritos deliciosos, mis gemidos y el crujir de la cama inundaron el cuarto. Era un ritmo tremendo: yo embistiendo con violencia, ella gimiendo, pidiendo y agradeciendo, la cama exclamando… hasta que ella me pidió que no más, que ya por favor parara y yo me vacié dentro de ella bufando como animal y lentamente me desplome sobre ella, quitando con cuidado sus piernas de sobre mis hombros…. para besarla tiernamente, sin dejar ir todo mi peso, pues mis brazos estaban apoyados en la cama. Me rodé hacia un lado para quedar así con los ojos cerrados pero sosteniendo su mano… luego apoyando mi cabeza bajo sus senos.

– Gracias Lic. Me dijo en voz tenue.- Que bueno que me decidí, hace tanto tiempo que no sentía esto…

Me dio un beso muy suave, no tenía que ver con el momento salvaje de sometimiento que había tenido que sufrir y gozar de ese dominio absoluto de estar totalmente sometida y reducida con las piernas en una posición que en otro momento parecería a todas luces incomoda y que resolvió entregándose gustosa y disfrutando de cada ola, cada asalto; hasta recibir como premio su tercer orgasmo de la tarde. No quiero hablar me dijo solo quiero estar aquí con los ojos cerrados, sintiendo, solo eso… y quedamos de lado y de frente. Ella se dejo acariciar por mis manos tiernas en todo su cuerpo pues rozaba la raja de sus nalgas y subía por su espalda, hombros y orejas, para terminar en su cara y labios y bajar de nuevo por el frente de ella… era algo anhelado por mi… y Frineé estaba aquí para hacerlo realidad. Nos quedamos desnudos y dormidos.

Ya se había ocultado el sol, cuando abrió sus ojos almendrados, me besó el pecho y el cuello tiernamente pues en las caricias ella había quedado descansando su cabeza y su cansancio en mi pecho y una de mis manos le rodeaba suave pero firmemente su precioso pecho.
Ella bajo subió su mano blanca hacia una de mis tetillas y empezó a acariciarla de tal forma que pronto estaba muy dura, luego llevó sus esplendidos labios allí y mi pene por reflejo empezó a endurecerse… ella se dio cuenta y por respuesta bajo su mano y lo tomó con suavidad, manipulándolo hasta que alcanzó una dureza que consideró conveniente y me dijo con voz muy sensual: no me voy a ir sin montarte Lic. y volteó con suavidad apoyándose en mi pecho y rozandome con el suyo y en un movimiento ágil se volteó de mí y procedió a colocar mi pene entre entre sus piernas con lentitud. Abriendo la boca me dijo mientras lo enterraba; que delicia!!!!! y soltó la respiración al tiempo que dejaba ir todo su peso en el pene duro que se incrustó sin dificultad, resbalando por sus paredes vaginales firmes y lubricadas.. Para mí fue la delicia también pues sentí como ingresaba entre sus paredes poco a poco y con un deleite mayúsculo. Se aferraba a mis piernas y se inclinaba mientras sola se clavaba con delicadeza y a veces con furia y gritaba de placer. Luego cambio de posición y se hizo una sentadilla apoyada en mis muslos y aveces se inclinaba hacia atrás pero nunca dejaba de insertarse el pene… yo la sostenía de los senos o bien de las nalgas para darle estabilidad.. tuvo un largo orgasmo, pero sin descanso, se volteó de frente a mi y ahora era ella quien se aferraba a la cabecera de la cama para impulsarse hacia abajo y hacia arriba gritando y dejándome las delicias de sus pechos duros, ofreciéndolos. Mis movimientos, mis manos  seguían su montadura, o a mi boca que aprovechaba para besar-morder a veces. Ella se soltó y buscando otro angulo, empezó por apoyarse con las dos manos sobre mi pecho mientras se impulsaba con las piernas que descansaban -es un decir- a mis costados. Se impulsaba con sus rodillas dobladas mientras gemía al mismo tiempo y abría la boca para jalar aire. Yo por mi parte le tomaba sus enormes pechos con mis manos cuando hacia su movimiento, a veces estrujando con fuerza, otras con delicadeza, rozando sus pezones hermosos y rosados.

– Eres una belleza, le decía mientras que dejaba caer su cabellera y sus manos sobre mi pecho y seguía con un ritmo frenético clavándose sobre mí. Luego resolvió estirar su espalda hacia atrás y apoyar una mano sobre mi pecho y la otra sobre mi muslo para seguir clavándose pero esta vez estaba sin duda buscando empujar mi pene en su punto g, esfuerzo que logró de inmediato pues su gemidos de placer se aceleraron y ahora cambiaba de manos y de muslos. Ayudé a su placer ahora ya que ensalivé mi dedo pulgar y busqué hasta encontrar su clítoris con tal fortuna y atino que arranqué unos gemidos más largos y agudos de su garganta y su cabalgata se incrementó para favorecer su monta sobre mi pene hacia su punto g y respondiendo a mi estimulo hábil de su clítoris. De repente volvía a poner sus dos manos sobre mi pecho para rehacerse y descansar apenas pero con el clítoris firmemente sobre mi dedo pulgar y después de tomar un ligero descanso, volvió a tomar ese impulso arqueando su espalda y trotando impulsándose sobre una mano en mi pecho y con la otra deteniéndose e impulsándose sobre uno de mis muslos…. eres una maravilla le decía como un homenaje a ese capacidad natural para buscar y encontrar el placer. su columna arqueándose, su pelvis clavándose, sus senos bamboleando, sus gemidos hermosos en mis oídos, su pecho enrojeciéndose ……una máquina perfecta de placer con una voluntad a toda prueba de poner a su cuerpo en un ritmo frenético, embelesada egoístamente –como debe ser– en su propio placer ,, en un cuadro hermoso hasta que dijo: No puedo mas Lic. Ya me vine ptra vez y mis piernas ya no pueden más. Si sus piernas dejaron de ser pistones que iban de arriba abajo su pelvis detuvo su movimiento contra el mío que le ayudaba y de de todas manera lanzabas gemidos en cada clavada de mi pene… Luego se abandonó a la calma sobre mi pecho durante algunos segundos y ayes largos y, con una necesidad imperiosa, me descabalgo para estirar y descansar las piernas y se derrumbó a mi lado agradeciendo… apenas con balbuceos de gracias.. que rico .. gracias y se hizo un silencio dulce entre los dos que maticé con una caricia sin fin sobre su cara que se dejaba descansar sobre mi pecho.

– Nunca creí que fuera a ser así, me dijo .. gracias.. tenia lagrimas dulces en los ojos, un torrente dulce que podía seguir con mis dedos bajando por su cara.. respeté y agradecí en silencio ése gesto involuntario de su parte, daba gracias yo también por haber sido elegido su compañero para este momento tan íntimo. Después ya repuesta, me dijo:” sabe,, lloro porque no sé, no sé pero necesitaba esto y usted es tan especial y además siento la culpa de esto que se quiere hacer, que no se debe hacer, que se hace y se disfruta y ya no se debe de hacer. y pienso tambien que lo voy a querer hacer de nuevo y no sé”.
le dije con suavidad: “siente este momento y solo este momento, sin culpa, con todo, como asi ha sucedido esta bella tarde Frineé, este momento que nos dimos. Deja el futuro en donde debe estar.. más adelante”.

– Sabe, me dijo,  y yo que le quería para mi mamá, se acuerda que una vez le dije cuando fuera de viaje a Hermosillo, la invitara a salir?.. hasta hablé de eso con ella y ella esta mas que puesta… ahora sé porque todas las de la oficina quieren con usted Lic.. es que usted es tan especial ademas de tan guapo y esta muy bueno, me dijo sonriendo. No se imagina lo que dicen… y ahora cuando lo escuche voy a sentirme muy orgullosa de haber estado así como ellas quieren.. y así, empezó a decir os comentarios de algunas mujeres de ahí y yo asombrado …. me interesó sobremanera lo que dijo había expresado su prima Amelia, quien había sido muy enfática en su decir: me gustaría darme una encerrona con él, pero amarrarlo a la cama y hacer lo que yo quiera con él.. solo quiero tenerlo desnudo ya mi disposición. Amelia es una chica hermosa, una esposa insatisfecha, todos lo sabemos, una belleza delgada con la piel apiñonada y una mirada hermosa y esquiva, que te ve pero luego cambia tímidamente su dirección.. No la imaginaba así como una pantera sobre mí, sino mas bien como alguien frágil, alguien a quien habría que llevar dulcemente, lentamente en el momento intimo.

Dudando le pregunté: “estas segura que Amelia quiere hacerlo?” “Si” me dijo Frineé, “siempre que toma un poco, se anima y me confiesa que le trae muchas ganas Lic, que esta dispuesta, pero no sabe como pueda suceder. y ya ve que con la enfermedad de su esposo, hace mucho que no tiene acción por más que intenta provocarlo pues ella es muy callada pero muy caliente”.

– Muy bien, le dije.. si tu quieres puedes decirle de ti y de mí y de mi entera disposición y discreción hacia lo que pudiera ser una encerrona con ella. En verdad, a mi también me calienta pensarlo… mira  y llevé su mano a mi pene semi erecto, pero seguí con el dialogo. Si no le quieres decir, no hay problema, ya veré yo como aprovecho una oportunidad, aunque prefiero que ella se sienta a sus anchas con el tiempo y la ocasión pues veo que su marido la vigila mucho.. “yo creo” dijo Frineé “que después de estar con usted, tengo que desahogar esto que es nuevo para mí, y Amelia y yo siempre nos hemos contado muchas cosas y los mas probable es que le de confianza y se decida”. Me besó y me dijo: “me encantaría que ustedes dos lo hicieran y hasta me gustaría verlos -me daría envidia y curiosidad– , pero ella es mas penosa que yo y no creo que suceda, pero si me contará con mucho detalle todo y eso me intriga” y me volvió a besar y yo esta vez me quedé colgado y caliente con su dialogo conmigo.. que suerte me decía a mi mismo y yo que también había fantaseado como sería un encuentro intimo entre ellas, esas dos bellezas besándose, acariciándose con delicadeza. Pero no lo dije y solo le agradecí lo que pudiera hacer por mi y por ése deseo acumulado que también guardo por Amelia. dile a Amelia que la excusa perfecta podría ser estar una tarde en tu casa, ya ves que estamos muy cerca, se trae el carro y asi su esposo no puede buscarle. en fin: se que ella se las va a arreglar, solo dile que estoy mas que dispuesto le dije a Frineé y le besé despacio con mucha dulzura y sin dejar de ver sus ojos almendrados, asi como lo estoy para contigo cuando así lo decidas.

Frineé me devolvió la mirada y el beso y puso su dedo en mis labios como queriendo silenciarme y enseguida comentó de frente: Gracias, se que es así y después se deshizo de mi con intención de vestirse. caminó desnuda hacia la entrada y al ver sus nalgas de portento moverse fue cuando le dije deteniéndole con mi voz a medio camino: Frineé, Naciste para estar desnuda ella volteó con una sonrisa y se detuvo por un momento dejándome observarla y luego siguió sin mirar atras y regresó con el vestido puesto y una sonrisa en los labios tímida y coqueta. yo sabia que le agradaba lo que le acababa de decir y por eso me miraba y bajaba la vista, se sentía recorrida por mi mirada que no podía quitar de su cuerpo, un cuerpo que me atraía en forma muy notoria, sin importar que estuviera ahora vestida o un poco llenita… llego hasta donde estábamos y recogió su tanga y en eso no fue nada femenina ni sexy para ponérsela, pero le daba un aire de normalidad que le hacia humana y hasta eso me gustaba.

Se acerco a mi, ahora tenia prisa… Lic. Me pidió, vístase para que me lleve… no tardan en llegar mis hijos quedamos que a las 8 pm regresaba del Shower de regalos y todavía tengo que pasar a recogerlos.

Espero que me pusiera una short y una camiseta cuando estuve listo se acerco, se metió en mi, deslizando hacia mi nuca sus brazos para colgarse y mirarme:

– Gracias, me dijo, ofreciéndome sus labios, muchas gracias.. fue de lo mejor. No sé que pasará mas adelante pero créame que fue único, me dijo entre besos dulces y me urgió a irnos.

En el camino corto me tomaba la mano y sonreía complacida de lo que había sucedido esa tarde.

Me gusta / No me gusta

Naciste para estar desnuda

“Naciste para estar desnuda” le dije cuando con una sonrisa penosa cuando me mostraba su hermoso cuerpo blanco apenas un poco pasado de peso. 37 años, unos senos rotundos con pezones rosados, hermosos. parecía estar viendo a Brooke Burke también en su madurez. unos labios hermosos y llenos, su cabello largo y negro, su cuerpo muy blanco, sus pies pequeños, perfectos en su arco, esmaltadas sus uñas, una delicia para chupar y besar poco a poco. Parecía que su marido se había olvidado de decirle todo esto que ella era en sus muchos años de matrimonio (22), de rutina. sus nalgas eran perfectas, duras y desafiantes. si, ella no merecía estar con ropa….. era para contemplarse..
No hallaba que contestar ante mis halagos y yo todavía no salia de la sorpresa de como habíamos llegado a esto.

Compañeros de trabajo por mucho tiempo, siempre viéndonos con admiración y respeto. ella me hacia halagos cuando me salia los mediodías de la oficina para seguir conservando mi cuerpo atlético a los 58 años. pero todo quedaba allí. alguna vez me dijo:

– Usted que tanto le gusta el circo nos hubiera acompañado, nos hubiéramos reído juntos con mis hijos.

Todo esto cambió cuando leí que ver a los labios a una mujer mientras te habla, les enciende, les emociona, les hace saber que realmente estas interesado en ellas. Eso y que su marido salía de la ciudad cada viernes y regresaba el domingo ya muy noche.

Vivíamos muy cerca por la misma calle, como a unos 500 metros. Empecé a soñarla, a visitarla en sueños. Supe que esto tenia efecto cuando me dijo sonriendo una mañana muy temprano y sin testigos:

– Licenciado, soñé con usted ayer.

– Ah si? le contesté,  y ¿como le fué? ?muy bien?

– Sí, me dijo muy seria y bajando la mirada.

– No creo que tan bien como a mí, le dije volviendo a hacerla mirarme.

–  ¿Pues que soñó? me dijo desafiante. Le dije de frente, viéndole a sus ojos y boca: que hacíamos el amor como nunca, con prisa, con la desesperación de ganar el tiempo que nos hemos negado hasta ahora. Fue algo fascinante, violento, tierno, feroz. no sé, algo que nos debemos en la realidad.. En eso llegó alguien y se acabo el dialogo y ella aprovechó para escabullirse y yo me detuve de preguntar que había soñado ella. No me importaba.. después de esto, ella cada vez me sonreía y coqueteaba y mi mirada seguía clavada en sus labios rotundos, llenos, hermosos.

Así sucedió por 2 semanas, ella los sábados lucia faldas cortas en lugar del uniforme habitual de pantalón, que solo destacaba sus hermosos senos y sus nalgas; para no hablar de sus pequeños y hermosos pies con tacones de 12 cms.

Un viernes, me pidió que la llevara a su casa. No podrían pasar por ella esta vez. Su marido salía otra vez ese fin de semana a trabajar a otra ciudad. Subió a mi auto y había una calma tensa. No sabíamos que decir, pero la miré a los labios y le dije: si mañana sábado va al trabajo en vestido, le juro que la rapto aunque solo sea por 5 horas. No supo que decir más, solo me pidió los lentes de sol con los que ya me había dicho que me veía muy guapo. Se los puso y me dijo: “¿como me veo?”. “Usted luce muy bien siempre, Frineè, pero en especial ahora que sus ojos almendras se han escondido, su boca rotunda resulta mas que deseable. Es lo único y no necesita más”. “¿Le parece?” me dijo coqueta, pues ya llegábamos a su casa. Hermosa me sonrió y dijo un gracias, mientras yo clavaba mi mirada en sus labios frondosos.

Aquella noche volvimos a encontrarnos en sueños hasta que nos agotamos y volvimos a nuestros seres que en apariencia descansaban..

Me levanté feliz y me fui al trabajo. llegué primero que todos como siempre. ella llegó cuando faltaban 5 mins para las 8 am. vestido a la rodilla, zapatillas altas, hermosa y desafiante. pasó frente a mi oficina y sonriendo me dijo:que onda lic.
Se perdió con rumbo a su escritorio que lamentaba hubieran cambiado, pues antes estaba frente al mio. solo 4 metros de por medio, un vidrio y un pasillo incluido… y podíamos platicar.

Pero ahora era sábado y ella había llegado con falda, aun a pesar de lo que le había dicho ayer, así que tenía que dar el gran paso… aquel que tanto deseábamos los dos; pues era obvio después de mi advertencia de ayer, que estaba dispuesta. mi excitación era creciente. era solo eso y no sabía controlarlo.

llegó a mi para pedirme el auto de la compañía y cuando se inclinó a tomar las llaves me dejó ver la hendidura de sus dos hermosos y blancos pechos. ahorita Se lo traigo me dijo.. solo voy a la Notaría.
Gracias Frinné le dije, mirándola directamente a los ojos.
¿Porqué? me respondió… porque aceptó y no se va a arrepentir le respondí. Pero ella me dijo seria: ah, no es eso, es que voy a una despedida y me vine vestida de una vez. Perdón si le pareció que le daba señales, no es así.
Toda la expectativa se derrumbó y con ella mi erección. Parecía que era de hielo y no supe de ella hasta la hora de salida. ya que todos se habían ido, se acercó a mi oficina y con la mano apoyada en la puerta y su mejor sonrisa me dijo casi cantando: Nos vamos Lic?
Casi se me cae la cara de la sorpresa pero me recuperé y puse mi mejor sonrisa para responder: si cuando usted quiera. De inmediato volví a armarme de la excitación. uff no sabía que hacer, pero ella seguía sonriendo muy dueña de la situación. Se subió con dificultad al asiento mientras yo nervioso y alterado por la excitación, no podía controlar el bulto creciente en mi pantalón -tampoco quería hacerlo-. por fin se colocó y vi sus hermosas y blancas piernas, pero mas me puse nervioso cuando volteo hacia mí y me dijo: también yo estoy nerviosa como usted lic, y creame que no es fácil, es la primera vez, pero de todas las veces que lo he pensado, ésta, es la vez en la que estoy mas resuelta. no me fue fácil, me lo pasé pensando, pero los sueños que he tenido con usted y un ¿que puede pasar?, me han decidido; ademas de que me siento muy excitada de que le guste tanto a alguien.

Se hizo silencio entre los dos, no sabíamos que decir y el auto avanzaba. Quise decirle que todavía tenía 3 minutos para detenerse pero ya sabía que ella tenía todo preparado y me quite la duda al decirme: ya lo decidió ella, no tú. Se ve especialmente bella asi de falda Frinee y me encanta que se ponga esas zapatillas que le hacen ver sus piernas mas torneadas. le gustan replicó ella? alzando sus cortas piernas un poco para que me deleitara. me gustan mucho sus piernas y sus pies y el color del sus uñas y en especial cuando se pone esas zapatillas y las asoma por el escritorio… sabe que lo había notado lic, y por eso me las puse, sé que le excita y hoy elegí todo lo que le pudiera excitarle y no tuviera otro remedio que cumplir lo que dijo ayer. se quito la zapatilla y y me exhibió su pie pequeño, blanco de arco hermoso, esto le excita me dijo.. como es eso. No lo sé me defendí, solo se que me encantaría tocar y chupar sus dedos. se quito su otra zapatilla y puso sus dos pies en el panel. dos bellos pies blancos con las uñas esmaltadas en rojo posados en el panel y ella con cara de niña diciendo: esto le gusta… Eso me enloquece le dije mirando las almendras de sus ojos. sabe que nunca había tocado un hombre como usted, que le gustaran tanto los pies… y las zapatillas también le interrumpí; los pies bellos merecen unas zapatillas hermosas como las que usted usa. Que mas le gusta de mí, me dijo coqueta… tienes unos ojos preciosos Frinné, una cara hermosa, unos labios muy sensuales, unas nalgas divinas.
Sabe que lic. me siento gorda, … estas pasada de peso sí, le conteste, pero estas ocupada en eso todo los días con el ejercicio y solo es cuestión de tiempo. Sabe, ya no es tan facil bajar y me desespero… así es Frinne, pero al menos a mi, me encantas.

humm ya llegamos dijo, deslizándose las zapatillas y luego se bajó para esperarme en la puerta sabiendo que tenía que quitar la alarma de inmediato, pero mientras estaba metiendo la llave, ella acercó su cuerpo y se me pegó en la espalda. tenia ganas de hacer esto me dijo, me gusta su espalda, mientras que con su manita me tocaba. yo dejé lo que estaba haciendo, y me voltee para encontrarla de frente, solo tuve que bajar mi cabeza y apretar su cabello con mi mano por detrás de su nuca para encontrar sus labios, que se abrieron deseosos a los míos, hasta que nos detuvimos a tomar aire… también yo deseaba esto hace mucho tiempo le dije y la apreté de la cintura habiéndome separado para volver a abrir la puerta y desarmar la alarma. apenas cerré la puerta la puse frente a mí y ella deslizó sus dos brazos por detrás de mi nuca para abrir sus labios y continuar besándonos, ahora con mas fiereza. dejó caer dondequiera su bolso y yo aventé las llaves al sillón de la entrada. nos besamos largamente y yo puse mis manos en sus excitados senos, ella solo gimió excitada y siguió aferrada a mi.. complaciente, mientras… mis manos iban a su espalda para correr hacia abajo el zipper de su vestido que ella dejo caer ante mi dócilmente, dejándolo resbalar bajo sus hombros blancos y hermosos.
la volví a besar después de mirar sus ojos almendrados por un momento y luego mi boca se dirigió a sus hombros blancos, despacio y dejándome animar por sus suspiros y su manita que bajaba por el vello de mi pecho que ya sudaba. Volvía a subir con mi boca por su oreja y sople suavemente pero candente y su suspiro me indicó que lo hacia bien pues también sus manos se aferran a mi pecho hasta que llegaron mas abajo, hacia el botón de mis jeans.

La volví a mirar a su ojos después de besar su cuello y ella me paró en seco para decirme: me gusta usted mucho y nos apretamos por los labios, mientras ella metía la mano para encontrar mi pene duro y listo y yo a mi vez, me deshacía de su sostén para dejarlo caer sin preocupación.
Dejé de besarla y miré hacia abajo los globos de sus pechos increíblemente blancos y unos pezones hermosos y duros. ¿le gustan me dijo preguntando?… a lo que rápido respondí: me fascinan y baje mis labios para besar despacio su pecho derecho… lo he soñado tantas veces, le dije mientras le besaba despacio y ahora está aquí y para mí… ella solo en silencio subió sus manos para quitarme la camiseta que me cubría .. yo subí los brazos para facilitar su maniobra. ella deslizo sus manitas por el sudor incipiente del pecho mi cuerpo diciendo y mirando fijamente.. yo también quería hacer esto.
Ya no podía más, de manera que después de besar sus labios, la tome por la cintura y caminamos viéndonos y abrazados hacia mi cuarto que esta solo a unos metros. Estábamos casi desnudos, ella solo tenía su tanga y yo los jeans. Frente a la cama, abrazados, ella colgada de mi cuello, y prendida de mis labios, nada nos separaba, solo el intruso pene que duro chocaba en su abdomen. Ella se sentó frente a mí en la cama y terminó de bajar mis jeans al tiempo que me acariciaba despacio con su boca mordisqueando los huevos brevemente. Me deshice de los jeans y ella se volvió a parar ante mí y a colgar de mi cuello mientras nuestros labios se cerraban locos de deseo. Baje su tanga con prisa y comprobé que su vagina era un mar de excitación. Mis dedos quedaron llenos de su humedad deseosa. Ya no podía esperar a más, todo estaba listo para nosotros. La volteé hacia la cama, la apreté por la espalda acariciando sus pechos y besando sus hombros, cuello y orejas… sus gemidos me indicaron que ya, pero bajé mi mano para buscar su clítoris y ella dócilmente recargó su rodilla flexionada sobre a cama y y se abandonó a la caricia, gimiendo, solo apretando mis nalgas en lo que podía para corresponder al sometimiento aceptado que duró apenas un minuto, mientras se deshacía completa apenas pudiendo sostenerse por el orgasmo. La incliné suavemente dejando sus nalgas hermosas al aire y sus rodillas dobladas en posición de de perrito. Luego tome mi pene y lo frote despacio en la entrada de su vagina muy mojada y escuche sus suspiros agitados mientras reposaba sobre la cama su cabeza. Le hundí despacio el pene y dejándome guiar por sus gemidos lo fui administrando hasta llegar a hundir toda su extensión. el espectáculo era hermoso: ella con la cabeza de lado, su hermosa boca abierta, mis manos sobre sus caderas sosteniéndole, sus rodillas flexionadas y mi pene totalmente de su caverna húmeda… comencé por salirme de ella despacio y a penetrarla de nuevo mirando cómo se transformaba su cara y sintiendo como su vagina me alojaba. estábamos perdidos, sumidos en ese movimiento de mi pene que entraba y salía, momentos matizados por sus gemidos cada vez más calientes… así , mas … todo. Luego decidí incrementar el ritmo y tome sus brazos y los enlacé con los mis para impulsar sus cadera contra mi pene en un ritmo frenético que ella agradeció con su gemidos de aprobación de ASI, ASI, mmm que rico . Cada embestida era el estallido de una exclamación de ella aprobando, dirigiendo… cada vez que entraba hasta el fondo y salía de nuevo, había una respuesta que me excitaba más. No faltaron las nalgadas que también fueron agradecidas, los besos suaves en su espalda que a veces eran mordidas. Estábamos bufando como salvajes. Tome de su lubricación y con el dedo pulgar empecé a acariciar su ano y no me detuve a escuchar su primer respuesta: que hace Lic… solo seguí despacio hasta que ella misma lanzaba sus nalgas para recibir un doble placer: su culo contra mi dedo húmedo y al mismo tiempo su vagina estallando hasta el tronco de mi pene. Que hace Lic. Me decía… darte placer le respondía… al preguntar si le gustaba me dijo. Sitio siento raro pero me gusta…

Así estuvimos hasta que ella se soltó de una de mis manos y se aferró con su manita derecha, apretando la sabana, hasta dejar sus nudillos rojos y estremeciéndose de placer… no puedo mas me dijo, mi mano izquierda sostenía el otro de sus brazos y mi mano derecha se prendía de sus caderas para seguir con el ritmo violento que le imponía… no puedo mas volvió a decir… y le aflojé el brazo pero sin dejarla del todo. Despacio, se abandonó sobre la cama, quedando casi inmóvil por un rato. Yo estaba dentro de ella todavía, inclinado, con mi mano en su cintura pero sin fuerza, con el pene empapado de sus jugos. Me enderecé aun adentro de ella y recorrí con la mirada sus nalgas duras, su espalda blanca, su cabello negro, hermoso y su cara plácida donde sobresalía el perfil de sus labios muy rojos.

Me gusta / No me gusta