Confesiones de un policía

No sé si les ha pasado que algunos días amanecen como más caliente que nunca, las pajas solo tienen un efecto momentáneo y vas por la calle caminando donde aparecen unos panas que te dejan la leche en la punta del guevo.

Como si Dios hubiese elegido colocar cada uno de esos hombres para calentarte para demostrar que él es quien manda y tu solo eres su marioneta.

¿Cuántas personas no estarán solas deseando tragarse la leche de alguien por la boca o culo? Son en esas las oportunidades donde pienso así: Yo tan caliente y a lo mejor este pana de ojos café que está comprando jugo en la panadería necesita un guevo pero no hay forma de saber o de cuadrar. Simplemente la vida es así.

Paré un moto taxi a y puedo decir que estoy de a toque, tal vez sean las putas hormonas que me tienen de esta forma, no sé, pero es que tengo el guevo parado y no hay mas culpables que el panita que está delante de mí y la vibración del viaje que no ayuda.

Hay veces donde no puedes aguantar más y no quieres creer en dios, destino o lo que sea, sino en que  uno mismo debe propiciar las cosas y si, hay que buscar quitarme esta calentura como sea y con quien sea.

Pero el destino se reía de mi, nadie estaba disponible de mis conocidos, ya ha pasado un mes desde mi último polvo y cuando les escribo a mis culitos solo obtengo que si tengo pareja, estoy de viaje, ya tengo planes y otras excusas más.

Siempre había aprovechado las ventajas de la bisexualidad pero es que nada es perfecto, por alguna razón cuando las mujeres se me acercan siempre quieren alguien que las proteja, le monte 4 hijos, una casa y seamos felices para siempre.

Los machitos ahora también quieren su dosis de fidelidad y yo soy claro, no quiero nada serio sino un culo apretaito que me desleche o en algunos casos muy poco común el “ideal” para darle mi culo.

Y no voy a negar que soy complicado, necesito cierta seguridad ya que como policía cuido mi imagen y si se enteran allá será un peo, como ya les he dicho en otro momento solo lo sabe otro compañero por eso elijo con cuidado con quien estaré en cuanto a hombre se refieren.

Entre tanto buscar, el estrés de la policía, mi tienda y otros asuntos familiares solo terminaba en mi apartamento relajándome con una paja para no morir por alta dosis de leche en el organismo pero cada vez sentía más la arrechera que se iba acumulando en mi cuerpo.

Las guardias se hacían eternas y mi humor se vio afectado, sentía una energía acumulada y por más que lanzara miradas para ver quién me correspondía no concretaba nada.

Mi compañero sabía mi estado y lamentablemente él es activo, tampoco le daría culo aunque estaba bueno porque en esta movida hay cierta creencia de que el activo es el superior y yo no le daré el gusto de pensar eso conmigo.

El sábado era anormal, demasiada tranquilidad y créanme que ese horario me estaba rompiendo los huevos hasta que empezamos a dar vueltas por las zonas más concurridas casi a las 11 de la noche, necesitaba distraerme y estar en la moto lo lograba.

Dimos unas vueltas por algunos barrios sin total novedad y luego pasamos por algunos sitios nocturnos donde se veía algo más de acción y en algunos casos problemas.

¡Maldita sea nojoda! necesito una pelea, un robo, un choque o algo que le ponga sazón a la noche y nada sucedía, yo sé que está mal que yo desee que eso suceda pero los mecánicos no desean que los carros no se jodan.

Pasamos por un centro de apuestas deportivas donde si tuvimos que bajarnos y calmar los ánimos, ya que en toda la entrada estaba una camioneta con un sonido que valía más que mi casa a todo volumen y con una zona residencia a pocos metros.

Para mi desdicha todo transcurrió normal, la camioneta se fue del lugar al igual que mucha gente que protesto pero a los borrachos no hay que pararle muchas bolas solo había que saberlos manejar así que media hora después arrancamos.

A tres cuadras pudimos detectar un carro que no dejaba pasar a los demás e iba a una velocidad lenta, le hice seña a mi compañero y enseguida nos ubicamos cerca del carro ya que nos ignoraba de lo borracho que iba.

Hicimos que estacionara a un lado luego de una cuadra y media, parecía un chiste porque era alguien que no podía salir de su carro de lo mal que iba.

Aplicamos la fuerza y lo empujamos contra el capo, mi compañero lo reviso detenidamente y no pudo disimular hacerme una seña bastante graciosa al ver que el borracho tenía un culo mamarruo (grande), se veía duro, carnoso, en fin, un culo porno.

No debía tener más de 35 años y según su cartera estaba casado a demás de tener el anillo de matrimonio, era bastante atractivo pero su estado era crítico.

Nuestra seriedad fue cambiada por una leve sonrisa de malicia porque no era la primera vez que se nos presentaban situaciones así.

Le quitamos la cartera, las llaves y nos decidíamos llevarlo a pasar la borrachera en el comando aunque yo había quedado como hipnotizado con ese monstruo de culo debajo de un jean desgastado.

Lo palpe con mis dos manos y todo el sádico en mi salió, Israel así se llamaba el borracho no reaccionó y cuando nos dimos cuenta estaba dormido sobre el capo.

Mi cara de malicia era peor y veía las muecas de risa ligadas con desaprobación de mi compañero cuando le palpaba toda la raja del culo y luego me lleve la mano a mi nariz. No pude dejar de exclamar lo bien que me olía ese culo de macho. Reímos a carcajadas.

Yo quería comérmelo pero mi compa no estaba de ganas así que sabía lo que vendría ya que el no me delataría, mas de una vez el hizo lo que estaba a punto de hacer yo.

Mi nuevo amigo dormido termino del lado del copiloto de su auto mientras yo lo conducía hacia el matadero, ese lugar que guardaba tantas perversiones de mi a plena luz de la luna ¡Que romántico!.

Quedaba a las afueras de la ciudad pero no era un sitio tan lejano del centro y pasando un camino de tierra rodeados de arboles llegamos al sitio.

Ya mi verga estaba dura, en realidad estaba así desde que me monte en el carro y tratando de ganar tiempo, apague el carro quedando solo una leve luz prendida dentro de él para comenzar a quitarme la parte de arriba de mi uniforme.

Como un ritual, empecé a acomodar la escena porque ya no aguantaba y cargando a mi victima que era bastante pesado lo coloque en el asiento de atrás dejándolo boca abajo.

Abrí las dos puertas traseras y me fui en busca de su cara, me encantaba pasear mi verga y sentir su fina barba rozar mi glande mientras la bañaba de mi olor que estaba bastante fuerte ya que antes de comenzar el turno me había hecho una paja.

Metí mi guevo en su boca y maniobrando su cabeza no pude dejar de soltar unos resoplidos por lo caliente que sentía esa cueva mientras de fondo sonaba el comunicador, ese que me avisaría en caso de novedad que mi compañero pasaría buscándome.

De vez en cuando mi víctima se despertaba pero estaba demasiado alcoholizada para reaccionar y en segundos estaba roncando de nuevo lo que aproveche para acomodarlo en el asiento y desde afuera meter mi verga en su boca como un coñito.

Como extrañaba esa sensación y aunque no era una mamada en regla, era lo suficiente buena para gozarla con todas mis ganas y hacia lo hacía.

Embestía su boca como un loco e Israel trataba de respirar pero mi verga de más de 20 cm se lo impedía y hubo un momento en que parte de lo que había ingerido bañó mi verga.

No quería bañarme en vomito así que adopte algo más de calma porque no quería ensuciar el pantalón y no quería quitarme las putas botas que cuestan media vida quitármelas así que estaba listo para pasar a otra fase.

Busque algo que nos protegiera de la tierra ya que no pretendía seguir en el carro ya que era muy pequeño y llevando a Israel, mi victima algo más despabilado lo acosté en el suelo luego de poner un plástico de color naranja que llevaba en la maleta.

Había tenido demasiado paciencia con él y el tiempo era oro porque en cualquier momento nos podían llamar pidiendo refuerzos.

Mi verga seguía erguida y tan dura como una piedra, se veía imponente saliendo de mi cremallera algo brillosa a la tenue luz del vehículo.

Bajé el jean y su ropa interior de color negro hasta sus tobillos, un olor a macho soltó aquella zona y la lamí por pocos segundos aunque aquellas nalgas enormes y macizas llenas de pelo me gustaban como para darle pipe por un día entero.

Admito que le metí hasta dos dedos llenos de saliva para dilatarlo pero no por mucho tiempo, le escupí el culo como nunca lo había hecho y bajando mis pantalones hasta las rodillas me posicione sobre él.

Escupí mi mano, bañe mi verga también en mi saliva y la puse en todo coñito recostándome lentamente en pleno sobre él.

Mi cintura hizo lo propio y fue entrando, Israel reaccionó y se metió media verga de un golpe y tuve que agarrarlos de las manos para inmovilizarlo aunque el alcohol le hacía estragos en su cuerpo.

La dulce espera no tardo mucho y sentí mi guevo entero en su culo, que rico se sentía de lo apretado y caliente que era, podría estar días así.

No pude prolongar más el periodo de adaptación y empecé a embestir en ese culito rico mientras mi victima trataba de zafarse pero cada vez con menos fuerza.

La resistencia de ese culo a abrirse era bestial ya que no me permitía culiarlo como quería pero era el cielo sentír como me apretaba.

El trataba de adoptar otra posición pero estaba dominado y cuando trataba de abrir las piernas para agarrar impulso simplemente me facilitaba metérselo hasta el fondo lo que provocaba unos gemidos que me excitaban más.

Cuando lograba cerrar sus piernas cosa que era difícil con las mías entre las suyas me excitaba mucho mas ya que se sentía más apretado.

El mordía el plástico y yo mordía su cuello, ya no había resistencia para yo no poder gozar ese culo y él lo sabia así que cada vez me facilitaba mis embestida dominándolo completo. Se lo hacía saber llamándolo “puta”.

Sus gemidos hacían eco en aquel lugar dominado por el sonido de animales nocturnos convirtiendo en un ritual al sexo entre machos.

Lo cambie de posición y tenía la mirada perdida pero no se resistió más, alce sus piernas unidas por su jean y las empujé hacia delante dejándome su culo a mejor disposición.

Ya lo sentía muchísimo más dilato así que la metí de una sola embestida y el gimió, ya no tanto de dolor podía percibir que estaba sintiendo algo más aunque esto fuera una violación.

Y me volví loco destrozándole el culo, ahora sin pausas y sin limitaciones llenando ese bosque de más gemidos. Le daba en la madre cuando un haz de luz llenó la estancia.

Era la patrulla que había llegado, lo que me restaba tiempo y acercándose mi pana con una sonrisota mientras seguía abriendo aquel culo solo me dijo que teníamos que estar antes de las 3 en el comando.

Culeando observe el reloj y vi que faltaba media hora, estaba presionado pero el tan solo sentirme visto por mi compañero me ayudaba y le daba con más ganas a ese culo que hace casi una hora había dejado de ser virgen.

Siento un flash que nubla mi mirada y observo que fue delante de mí, quien no estaba animado hace rato a este juego ahora tomaba fotos y acariciaba la cara de Israel lascivamente. Metía su dedo haciendo que lo chupara y hasta escupía aquella cara regándolo después.

Vino hacia mí y tomo varias fotos de mi verga entrando y saliendo del culo y hasta un corto video, segundos después se levanto y desabrochó su pantalón.

Me pidió que lo pusiera en el capo, aprovechando que estaba algo despierto, yo seguí metiéndoselo aunque en esta posición lo ponía a gemir mucho más pero todo esto fue callado con la verga de mi amigo en su boca.

Para mí esto fue demasiado y esas corrientes placenteras más profundas empezaron a recorrer mi cuerpo. Siempre soy un animal pero ahora lo era mucho más y el sonido del choque de sus nalgas con mi pelvis era más rudos.

Esa cueva estaba más abierta y podía darle con todas mi fuerzas, dios que rico se sentía todo. No pude resistir más y grite de placer cuando mi primer chorro bañaba las paredes de aquel culo, luego un segundo arrebatador y un tercero que me termino de llevar al cielo y los demás un peldaño más arriba.

Me quede pegado a su cuerpo casi desmayado mientras sentía los empujones para tragarse más la verga que faltaba todavía por apagar y ese sí que duraba, así que unos minutos después que me recuperé fui a vestirme.

Estaba lavándome la cara con una pequeña botella de agua que estaba en la patrulla cuando escuché los gemidos de mi amigo. Tenía a Israel agarrado por el cuello con su guevo hasta la pata y unos segundos después lo soltó, cayendo aquel hombre sobre el capo.

Vino hacia mí unos minutos después, paso su dedo por debajo de su glande y en un movimiento rápido la puso en mi nariz en plan joda y yo lo empujaba pegando contra la camioneta como un muñeco.

Reímos como unos niños, siempre nos salíamos con la nuestra.

Faltaban 5 minutos para estar en el comando, la habíamos cagado y no podíamos dejar a Israel en este sitio. Lo dejamos aparcado en un estacionamiento público de un lugar residencial y volamos a donde nos esperaban sin novedad.

Como me gustan esos culos de una noche, me llenan de adrenalina y me hacen gozarlo a lo sucio sin sentimientos, sin remordimientos y por primera vez.

¿FIN?

Soy Luis y si te gusto mi relato déjamelo saber con un comentario.  Gracias por leerlo completo, un mordisco en una nalga para ti.
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