Crónicas de un gay morboso y pervertido (Capítulo 3)

Puedes leer la segunda parte de este relato: Crónicas de un gay morboso y pervertido (Capítulo 2)

HASTA QUE POR FIN LO PUDIMOS HACER

Debo confesar que nunca creí que seria posible, desde hace 6 o 7 meses conozco a un chico que vive en Usme, se llama Pedro y tiene 31 años, trabaja en una finca y es el encargado de todas las labores en lo concerniente al ganado, tiene a sus disposición trabajadores, empezamos como inician las cosas entre dos personas que se conocen por Internet, habíamos estado hablando periódicamente sobre temas de morbo aunque el enfoque inicial de este era conocerme como pareja lo cierto es que no tenia la intención de ir mas allá que una simple tarde de sexo. Por causas del destino no había sido posible encontrarnos ya fuera por nuestros trabajos, o por mi pareja (si, tengo pareja y que…), o por tiempo, incluso llego a tener un accidente donde salio quemado y tuvo que ser hospitalizado.

Tanta espera entre los dos comenzó a desesperarnos, en especial a él, y las cosas se tornaron aun mas pesadas cuando se entero que tenia pareja, de cualquier forma un día me dio un ultimátum:

– Mire C****o, en serio quiero conocerlo, Usted me gusta mucho, pero sea serio, deje las mentiras, yo se que tiene pareja, si lo que quiere es sexo dígamelo y ya, pero deje de mariquear conmigo… – (siempre me ha gustado como ese aire rural que tiene al hablar, como golpeado, sin duda eso y su cuerpo me tienen loco)

– Pedro, no estoy mariqueando, cuando usted puede yo no, y cuando yo puedo usted no, no es mi culpa.. –

– No invente C****o que muchas veces lo he invitado a la finca, y siempre me saca e culo, ademas yo se que es por su novio que no lo deja –

– Pues entonces diga cuando puede y le hacemos –

Tanto da el agua al cántaro que termina por romperse y en este caso el dicho dio en el clavo, era Sábado, tuve que armar un plan en el que tuve que decirle a mi pareja que no podíamos vernos pues me encontraba algo enfermo, el insistió en venir a cuidarme pero se lo precavido que es con su salud, así que terminó aceptando de mala gana, arme toda una coartada en la casa para que la señora que me arrienda no fuera a hacerme quedar mal y salí con toda la actitud rumbo a Usme.

Llevaba casi 15 minutos esperando a que Pedro llegara, hacia ya unos 10 minutos lo había llamado y me dijo que iba bajando, al verlo llegar admito que mi mal genio desapareció, iba vestido con una camisa leñador, un jean desgastado y unas botas, sin duda esa ropa le resaltaba muy bien el físico que tiene: 1.80 de alto, 78 kg, piel canela, brazos grandes y velludos, piernas de corredor, trasero de tamaño ideal y un bulto en su entrepierna que dejaba pocas cosas a la imaginación.

– hola C**i, ¿como vas? –

– Bien Pedro – Esboce una sonrisa, me acerque para abrazarlo, pero me detuve, no quería incomodarlo

– Venga para acá – me abrazo de una forma que no podre olvidar, era fuerte pero cuidadoso, cálido, protector, creo que nuestro abrazo duro alrededor de 1 o 2 minutos.

– Marica, ya que nos están mirando –

– Si, que pena, y cuénteme ¿como va todo? –

– Bien ahí, hoy descanse, ¿y usted como siguió de su accidente? –

– Pues mire… –

Me mostró sus manos, brazos, costado y cuello, se veía una decoloración en su piel, era notable que había sufrido quemaduras graves pero había cicatrizado de forma rápida, toque su costado con mis dedos.

– Supongo que ya esta bien, ¿ya se recupero del todo? –

– Si, aunque debo seguir tomando unas pastillas y aplicándome una crema para evitar cosas en el futuro –

– En serio me alegra –

No podía dejar de mirarlo, las fotos no hacían justicia a su físico, en persona era todavía mas imponente, espalda ancha, pecho prominente, se notaba el esfuerzo físico de sus labores en la finca. Continuamos hablando de nuestros asuntos durante todo el trayecto, cosas que no recuerdo muy bien por estar pendiente de él, su voz, su rostro, su cuerpo.

Llegamos a la entrada de la finca, y vi a lo lejos una casíta y atrás de ella unos establos.

– Wow, impresionante –

– ¿Le gusta?, y eso no es nada, ahora le muestro toda la finca, y aprovechamos y nos perdemos por ahí… –

Sonreí algo nervioso, y comenzamos a caminar, venia hacia nosotros un grupo de hombres acompañados por 2 o 3 reses.

– Para donde llevan a esas cabezas –

Pedro, las llevamos para vacuna, las otras ya están en los corrales –

– ¿Y después? –

– Pal pueblo a comprar lo de los caballos –

– ¿Quienes se quedan? –

– Creo que Saul pero el sale tiene que ir donde Aquimin por lo del maíz –

– Pueden buscarme las pastillas y la crema en el pueblo, porque lo que tenia ya se termino –

– Si claro, saco de lo de los caballos –

Luego de concretar todo el asunto seguimos nuestro camino, al lado izquierdo un cañaveral y al otro lado cultivos de pasto elefante, se detuvo, miro hacia todos lados, me tomo de la mano y nos metimos en el pastizal, era difícil puesto que era demasiado alto, tras caminar unos 10 metros me roba un beso, sus manos recorrían mi espalda y mi trasero, yo acariciaba su pecho y su abdomen, sin pensarlo dos veces desabotone su camina, levante la camisilla y lo pude ver, su pecho repleto de vellos, Pedro sube mi polo azul oscuro y besa mis tetillas, yo solo puedo cerrar mis ojos y gozar, nos acostamos ya sin camisas, seguíamos besándonos, toque su bulto, ese pene quería salir de su prisión de tela, lo apreté pues quería que creciera mas.

Tras lo que fue el mejor morbo con ropa que puedo recordar nos colocamos las camisas y salimos de aquel lugar caminando hasta la casa, nos recibió un perro negro que ladro, entramos, me ofreció limonada y unas galletas de soda y volvimos a salir, caminamos hasta uno de los establos y entramos, me mostró cual era su caballo y me dijo si quería montar, la verdad nunca he montado a caballo así que el se ofreció a llevarme, lo ensillo y lo sacamos del establo, me ayudo a subir a el y aprovechando me acaricio el trasero, se subió delante de mi y comenzamos a recorrer las hectáreas de dicha finca,

– ¿A donde vamos? –

– Hay una quebrada por aquí cerca, vamos para que el caballo descanse y podamos bañarnos –

Mientras íbamos lento comencé a tocar nuevamente el paquete de Pedro, su pene volvió a crecer y aproveche para sacarlo de su pantalón, era grueso y el glande estaba impregnado de precum, con mis dedos acariciaba la cabeza de ese pene y recogía las gotas que salían de el, luego lamia mis dedos, comencé a masturbarlo, lo hacia casi al ritmo del paso del caballo, lo hice tanto que termino por correrse en mi mano y sobre la silla de montar al tiempo que exhalaba un gemido de placer, chupe la leche de mi mano.

– ¿Le gustó? –

– Si, sabe rico –

– Ahorita aquí le tengo más, ¿la quiere? –

– De una –

Llegamos a la quebrada, en realidad era un arrollo con un buen caudal, se bajo del caballo y me ayudo a descender, se sentó en una piedra y se quito las botas.

– Quítese la ropa –

– Uy, como así –

– Hágale, por eso lo traje, para que nos quitáramos la calor –

– Pero no traje mas bóxeres, no los quiero mojar –

– Pues quíteselos –

Cuando me dí cuenta ya estaba completamente desnudo, su verga reposaba flácida debido a la paja que le había hecho, se dio la vuelta y entro al agua.

– Ufffff, esta deliciosa, venga C**i –

– Si, ya voy – camine cubriendo mi pene con mis manos y entre al agua – ¡marica! El agua esta helada –

– Por eso, pa esta calor esta apenas –

– Uy no parce esta muy fría – estaba tiritando de frio.

– Venga lo caliento –

Pedro se acerco a mi y me abrazo por detrás, puso su verga que ya estaba erecta nuevamente entre mis nalgas y me besaba la nuca, la cabeza y la espalda mientras masturbaba mi pene que estaba pequeño por el frio, mis manos tocaban sus muslos peludos y sus nalgas carnosas mientras echaba mi cabeza hacia atrás, acerco su boca a mi oído.

– Aun tiene frio –

– Ya no tanto, gracias, ¿no hay peligro de que vengan? –

– Tranquilo, esto es parte de la finca y ya todos se fueron –

Me tranquilice y me deje llevarme, nos fuimos desplazando hacia una roca que había a un costado de esa quebrada, al detallarla era perfecta, se encontraba haciendo cajón con otras 2 mas pequeñas, si alguien pasaba seria muy difícil que pudiera ver lo que pasaba, me recostó contra la roca, se agacho, abrió mis nalgas y comenzó a hacerme beso negro, yo gemía, puso saliva en mi culo y en la punta de su verga.

– Por fin pudimos conocernos, ahora relaje el culo –

– Ok…

– Eso, levante un poquito, abra las piernas –

– Pedro, ¿que hace? –

– Tranquilo mi C**i, solo relaje –

– Pedro, duele, hágale con cuidado – Era doloroso, pero quise aguantar, no quería que se separara.

– Ya entro la cabeza, ¿le duele? –

– Un poco, tranquilo – la verdad dolía como el putas pero intente relajarme para evitar sentir tanto dolor.

– Ya entro la mitad, la voy a sacar un poquito, relaje un poquito mas –

– Ok, voy a… MARICA NOOOOOOOOO – sin pensarlo la metió de una hasta el fondo.

– No grite que ya entro toda –

– OHHH OHHH OHHH DUELE – Pedro empezó el mete y saca mientras masturbaba mi pene, mordía mi espalda, pellizcaba mis tetillas.

– ¿Le gusta, perrita?, ufffff, quería comerme ese culo desde hace ratos – susurraba mientras me embestía con fuerza – pídame, pídale mas verga a su macho –

– Ohhh, dame mas Pedro… – no termine de decir la frase cuando sentí que aceleraba la velocidad de sus embestidas.

– Venga, cambiemos de pose – la saco de golpe, me subió a la piedra mas pequeña, levanto mis piernas y se acomodo – le voy a dar toda la verga que me debe y que me dejo aguantando –

Continuo penetrándome sin bajar un poco el ritmo, luego de eso me puso en cuatro, y la metió y la sacaba completa, sentía que mi culo estaba demasiado abierto pues ardía demasiado, de un momento a otro siento como baja la velocidad y sube la fuerza y luego trallazos calientes rellenan mi interior.

– Uffffff, ¿Pedro, se vino? –

– Si C**i, ufffffff, estaba que me comía ese culo suyo hacia rato, ¿ya se vino? –

– No, aun no –

– Hágale, quiero ver como se viene – Me siguió dando mientras yo me masturbaba, el ritmo era mas calmado, era placentero, Pedro tomó mi verga y comenzó a masturbarla, al poco tiempo logra hacerme venir, toma mi leche en su mano y se la come, luego saca su verga, salimos del agua y procedemos a vestirnos.

– ¿Le gustó? –

– Si, estuvo rico, valió la pena la espera –

– Si, claro, pero aguante que aun no se ha terminado, vamos… –

Luego de limpiarnos, nos montamos al caballo, volvimos a la casa mientras tanto hablábamos de cosas absurdas, cosas del futuro, gusto, en fin, al llegar ya eran las 5:30 pm estaba oscuro.

– ¿Quien más vive en esta finca? –

– Solo yo, los trabajadores se van a las 5 y regresan alas 6 de la mañana –

– Osea que estamos solos –

– Si, claro, ¿quiere comer? –

– Si, hágale, ¿que vamos a comer? –

– Voy a preparar algo –

Tras cenar nos dispusimos a ver TV., ya iban a ser las 9:30 PM, y nos dispusimos a dormir, yo me acosté en bóxer al igual que Pedro, su cama era doble así que dormiríamos cómodamente, ya estaba con los ojos cerrados cuando siento que bajan mi bóxer y una boca cálida empieza a chupar mi pene, tomo la cabeza de Pedro y lo voy forzando a que me la chupe, me quita el bóxer y yo hago lo mismo respectivamente, me acuesto nuevamente con las piernas abiertas, Pedro se acuesta con su verga frente a mi boca y hacemos un 69 delicioso, chupamos nuestras vergas, nuestras huevas, abro las piernas y busco el ano de Pedro, como puedo abro sus nalgas y empiezo a chupar ese ano, Pedro deja de chupar y empieza a retorcerse, succiono con mas fuerza, le doy lengua, dedo, besos, luego lengua, nos separamos y lo acomodo en cuatro, escupo su culo y mi verga y empiezo a meterla lentamente.

– Ohhhhh, siiiiii, papí, que rico… –

– Lo voy a hacer con cuidado, quiero que lo disfrutemos –

Logro entrar por completo y comienzo a follarme a Pedro, lo masturbo, él gime, yo le abro las nalgas, escupo mi verga y sigo penetrándolo acelerando el paso, lo nalgueo, pongo mis manos en su espalda y lo masajeo mientras lo hago mio. Lo volteo y lo pongo en pollo asado, le inclino y mientras lo penetro chupo su pene (Es bastante largo, pero aunque me cuesta alcanzarlo chupo su glande), el se retuerce, aprieta la sabana con sus manos, pongo mis brazos bajo sus piernas, me elevo y empiezo a darle hacia abajo, Pedro gime con mas fuerza.

– Ufffff, nunca me habían cogido así, que chimba –

– Pídame mas papí –

– Dame más, no te detengas, ábrame ese culo, hágame suyo –

No podía creerlo, de ser el macho que me culio en la tarde, ahora era el pasivo que se dejaba culiar a mi antojo, le abrí como pude las nalgas y entre lo que mas pude. Termino por cansarse de la espalda así que nos paramos y lo puse contra la pared, con las manos y la mejilla contra el muro, le abrí las piernas le escupí nuevamente el culo y se la metí de una, tome su hombro y su cadera y lo embestía contra la pared, empiezo a sentir como aprieta el culo, se echa hacia atrás y varios chorros de semen caen en la pared, su pecho, al ver eso no puedo contenerme y me corro también.

– No la saques, quiero sentirte –

– Pedro, debemos madrugar –

– Es cierto, vamos a dormir –

Nos acostamos y caímos dormidos, me despertó a las 5, nos vestimos, nos despedimos y salí para la casa. Este es el momento y no nos hemos vuelto a ver. Creo que lo llamare la próxima semana.

Escrito por PervertUnlimits

 

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NOTA DEL AUTOR

Gracias por leer este y los próximos relatos, agradecería leer tus comentarios, y ver las calificaciones así me permiten mejorar en la redacción de dichos relatos.

Quiero conocer tus opiniones y criticas, en lo posible constructivas.

Cordialmente,

PervertUnlimits

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