El divorciado

De este mismo autor puedes leer el relato La Proporción

Aquella tarde acababa de finalizar mi largo proceso de divorcio. Fue un verdadero vía crucis de juzgados y abogados, pero al fin todo se había acabado. Nunca me imagine que mi matrimonio pudiera romperse y menos de aquella manera. Estaba agotado y deprimido sentado en el sofá de mi solitario domicilio mirando la televisión pero con el pensamiento en otro lugar. Todavía estaba con la gabardina y los zapatos puestos desde que había llegado de la calle. Afuera seguía lloviendo.

El estridente sonido del timbre me sacó de mi ensimismamiento.Sin ganas me levanté apoyándome en el brazo del sillón y cansinamente me dirigi hacia la puerta de la casa. Mire a través de la mirilla y por un momento pense no abrir. Pero unos golpes en los nudillos me impidieron alcanzar mi deseo.

  • Abreme Victor. Se que estas en casa. He visto la luz- dijo una voz de hombre
  • Joder – exclamé en voz baja.

Al abrir la puerta vi como la visita me miraba con una sonrisa de medio lado mientras balanceaba unas llaves que  a la altura de mis ojos.

  • Te has olvidado las llaves en la cerradura- le dijo.
  • Hostia, es que no se donde tengo la cabeza.

Cogí las llaves que me tendía y tras guardarlas en el bolsillo agarre el pomo de la puerta con la intención de dar por finalizada tan inoportuna  interrupción.

  • ¿ Vuelves a salir ? – me pregunto el recien llegado
  • No. ¿ Por que ? – le pregunté intrigado
  • Me lo imagine al verte con la gabardina puesta

Me miré y vi que aun llevaba la empapada gabardina que llevaba en la tarde. Levante los ojos hacia mi interlocutor con cara apesadumbrada sin saber que contestar

  • ¿ Puedo pasar ? Dejame al menos que me seque la cabeza.

Fue entonces cuando observe que  mi amigo  estaba totalmente calado por la fuerte lluvia de aquel dia de invierno. Las gotas de agua le recorrían la cara  desde unos rizos goteantes que desprendidos de su habitual acicalado peinado.

  • Pasa, pasa. Perdona pero no es mi mejor dia.

Apartándome le franquee la entrada y cerré la puerta cuando estuvo dentro. Me quede de pie en medio del recibidor mientras él se desprendía del impermeable. Debajo llevaba su traje de ejecutivo, de perfecto corte, como siempre solía lucir en los días de trabajo. El azul marino le hacia parecer mas alto. Eramos más o menos de la misma estatura, pasabamos o ampliamente el metro ochenta y usábamos la misma talla, si bien ahora se le veia un poco más fornido de como le recordaba.

  • ¿ Puedo coger una toalla.?
  • Si pasa al baño, ya sabes donde está

Mientras el recién llegado se dirigía al baño regrese al sofá donde me deje caer en el mismo lugar que ocupaba.

Hacia mas de dos años que no veia a Alfonso. Hubo una época entablamos  cierta amistad y salimos a cenar o a tomar alguna copa con cierta asiduidad. nos conocimos a través de nuestras respectivas esposas que trabajaban en el mismo ministerio. Luego cuando el matrimonio de Alfonso se rompió las relaciones se enfriaron y dejamos de frecuentarnos. Solo de vez en cuando nos dirigiamos un saludo cuando nos cruzábamos por el vecindario. Mis ojos se empañaron al recordar aquellos momentos felices donde la vida de pareja parecía ir sobre ruedas.

  • ¿ Pero que haces asi? – oi decir a Alfonso.

Victor levanto la vista y vio a su antiguo amigo mirándole extrañado mientras se frotaba enérgicamente la cabeza con la toalla. Se había quitado la chaqueta y la corbata y las mangas de su camisa remangadas dejaban ver sus antebrazos cubiertos de un fino vello oscuro. Evidentemente su amigo había cambiado y donde antes había una incipiente barriga cervecera ahora la ceñida camisa permitía vislumbrar unos trabajados abdominales. Aproximándose a mi  en dos zancadas y me cogió de la mano y me hizó con suavidad del sofá.

  • Vamos hombre dejame que te quite  esa gabardina que vas a pillar un trancazo. – dijo amablemente mientras me giraba con sus manos en mis hombros.

Me despojo del ropaje que rezumaba aun agua. Cuando me di  la vuelta quedamos uno frente al otro casi rozándonos pues la mesa de centro dejaba poco movimiento para ambos.

Un olor almizclado mezcla de perfume caro y del leve sudor de una jornada de abogado me penetró por la nariz. Me sentí extraño. Durante unos instantes permanecimos mirándonos a los ojos como si un hechizo hubiese paralizado el tiempo.

Al fin Alfonso se sentó y cogiéndome por la mano me obligó a hacerlo a su lado. Una tierna sonrisa se dibujó en los labios de mi amigo.

  • Relajate hombre. No es para tanto estas virgen en esto del divorcio. Veras que al principio duele, pero pasa pronto y gozaras de la vida de otra manera. – le dijo
  • Estoy hecho polvo Alfonso. Menuda mierda. No se si levantaré cabeza
  • Por eso he venido: He visto la cara que llevabas cuando saliste de los Juzgados y me imagine lo que estabas sintiendo. Al salir de mi despacho decidí a venir a ver como te encontrabas.
  • Con sinceridad fatal – dije con la voz quebrada.
  • Si quieres cuentame como fue. Asi te desahogas- Me dijo Alfonso

Y comencé el l relato de mi separacion.

Maria mi ex nunca fue una mujer suave, mas era su rudeza la que me atrajo de ella. No obstante los últimos meses se mostraba frecuentemente desabrida y distante. En nuestras conversaciones comenzó a usar un tono despectivo e irritado. Hay que decir que nuestra vida sexual fue languideciendo hasta ser prácticamente inexistente. Además se comportaba en la cama de una manera que no era usual en ella.

Un dia olvide unos importantes papeles de la oficina en casa y a media mañana me dirigí a casa a recogerlos. Al abrir la puerta allí estaban sobre la mesa del recibidor. Ya iba a marchar cuando me di cuenta que se oia musica en la casa. Pense que por descuido alguien había dejado encendida la televisión. Al dirigirme al salón sentí que unos jadeos acompañaban a la banda sonora,  me extrañó que en hora infantil emitieran ese tipo de peliculas.

La imagen que vi cuando emboque la puerta del salon me dejo perplejo.

María totalmente desnuda sobre el sofá a cuatro patas y con sus grandes tetas colgando y.., agarrado a sus caderas, un mulato que  la estaba taladrando con ímpetu. Con cada arremetida sus pechos se balanceaban y dejaba escapar un grito de placer

  • Asi.asi clavamela hasta el fondo, cabron. – Decía la muy puta.

Me quede paralizado en el quicio de la puerta viendo como mi mujer era penetrada sin piedad por aquel negrazo descomunal. Ella en un momento tornó la cabeza y me vio. Paro en seco y su acompañante al percibirlo miro hacia donde ella dirigía la mirada. La cara de asombro del moreno cuando me vio era de película. En su negra cara refulgían el blanco de sus desorbitados ojos  y su boca abierta de par en par

  • Nelson te presento a Victor – dijo mi mujer y comenzo a reir.

El hombre se salió de ella como un resorte y se puso en pie. Mis ojos se dirigieron a su entrepierna. Lucía una erección que al que hizo abrir ahora la boca fue a mi. Tenia una tranca como nunca había visto: Larga, gorda, iniesta como un mástil y brillando con los jugos de mi mujer. Fueron solo unos instantes en los que los tres quedamos paralizados.

Mi mujer que seguía a cuatro patas en el sofa, cogio al negro por la mano y dijo

  • Anda sigue dándome polla hasta que me partas. Este ya se va.

Me di la vuelta y me marche como alma que lleva el diablo lleno de vergüenza y dolor. En mi vida me había sentido tan humillado.

Mire a Alfonso y senti como dos lagrimones resbalaban por mis mejillas y sin poder evitarlo comencé a llorar desconsoladamente. El me cogio por el cuello dejo que mi cabeza reposase sobre su pecho mientras me decía palabras de consuelo para tranquilizarme.

Mis ojos se dirigieron involuntariamente a su bragueta en la que se veía un enorme bulto. Pense que mi relato le había puesto caliente. Intente dirigir la mirada hacia otro lugar pero mis ojos regresaban, a mi pesar, a su paquete sin cesar . Incomodo por aquella reaccion mia. Me reincorpore y me quede mirandole.

  • Ya me encuentro mejor-  le dije
  • Tranquilo es necesario echarlo fuera. Y cuanto antes mejor. – me contestó Alfonso comprensivo.

Luego con sus manos me limpio con delicadeza las lágrimas y tras observarme unos segundos acerco su cara y me dio un beso en la mejilla, pero tan cerca de mis labios que salte como un resorte sin poder evitarlo  y me puse en pie.

  • Voy a preparar algo para beber. – le dije azoradamente

Me dirigi nervioso a la cocina. cogí dos vasos, una botella de Bourbon y la cubitera de la nevera .Estaba preparando las bebidas en el fregadero cuando sentí que mi polla cobraba vida mientras recordaba la bragueta de Alfonso.

  • Dios mio pero que me esta pasando – me dije para mis adentros.

Todo mi cuerpo empezó a temblar y al coger uno de los vasos este se  escurrio de mi temblorosa mano y fue a estrellarse en el fregadero haciéndose añicos.

  • Mierda – exclamé

Me dispuse a recoger los trozos de vidrio precipitadamente y con las prisas me corte levemente un dedo. Abrí el agua fría y lo puse bajo el chorro mientras intentaba relajarme a duras penas.

De repente oí la voz de Alfonso que a mi espalda me decía.

  • ¿que paso? Te has cortado
  • Si un poco no tiene importancia.

Se acerco mas a mi y senti como algo duro se apoyaba en mi trasero. Trague saliva sin saber que hacer. Hasta que Alfonso cogió mi mano y retirandola del agua me dijo

  • Vamos a ver que ha pasado.

Hizo que me girase y quedamos frente a frente tan próximos que casi nos rozabamos. Una roja gota de sangre mano de mi yema. Tras echarme una picara mirada se metió mi dedo en su boca y empezo a chupar la sangre que manaba de él.

Fue acercándose a mi hasta que nuestras braguetas se juntaron y comenzó a frotar su verga contra la mía. Yo me dejaba hacer perplejo ante la situacion.Al fin saco mi dedo de su boca y cogiendo un pañuelo de su bolsillo hizo un improvisado vendaje.

  • Ya esta me dijo

Sin saber que hacer los dos quedamos de pie, yo con mi trasero apoyado en el fregadero y el pegado estrechamente a mi. Al fin acercó sus labios y me beso tiernamente. Sentí un chispazo por todo mi cuerpo.Sorprendido retire la cabeza y le quede mirando unos instantes . Mas a continuación acerque mis labios a los suyos y le bese. Sentí como su lengua entraba en mi boca enlazandonos en un apasionado beso que nos dejó sin respiración

Me apartó dulcemente con una mano y comenzó a desabrocharme la camisa mientras sus labios chupaban mi cuello y comenzaban lentamente a descender mordisqueando el pecho hasta llegar a uno de mis pezones. Cuando comenzó a succionar se erecto y cada vez que le daba un pequeño mordisco una descarga eléctrica recorría todo mi cuerpo.

Luego con la lengua fue lamiendo todo mi peludo torso mientras continuaba con lentitud desabrochando los botones. Al acabar con ellos retiró la camisa y la dejo caer a mi espalda, volviendo a besarme apasionadamente.

Mientras me besaba su mano fue desplazándose desde mi cuello hacia abajo. Las yema de sus dedos jugaban con el pelo de mi cuerpo al llegar a la cintura del pantalón su mano se introdujo en el y senti como su mano se deslizaba a lo largo de mi falo hasta llegar a mis testiculos que estrujo suavemente. Un leve quejido se escapó de mis labios.

Se arrodillo a mis pies y comenzó a desabrochar mi cinturón mientras mordía mi verga a traves de la tela del pantalón. Yo le veía desde lo alto con mis manos apoyadas en al borde del fregadero, pues mis piernas comenzaban a flaquear. Dejo caer mis pantalones y luego recorrió con su boca todo lo largo de mi pene a través del calzoncillo.Con dos dedos cogió el elástico y los bajo. mi polla saltó como un resorte. Cogiendola con la mano la descapullo lentamente y comenzó a pajearme suavemente. Me sentía totalmente entregado.

Miro hacia arriba y clavando sus ojos en los mios dibujo una sonrisa lujuriosa y lentamente se introdujo el capullo en la boca. No lo chupo, lo absorbió como si de una fresa se tratase. Comenzó un suave y cadencioso vaivén en el que poco a poco iba introduciendo mi polla en su boca, mientras absorbía como intentando destilar el néctar de mi interior.

A continuación  la sacó de su boca y deslizó la lengua a través del tronco hasta llegar a mis peludas bolas que ensalivo una a una para luego meterlas alternativamente en su boca.

Jamas me habian hecho una mamada como aquella. Estaba a punto de explotar. El se dio cuenta, detuvo la mamada y se metio un dedo en la boca  que ensalivo profusamente. Metió su mano entre mis piernas comenzando  a jugar con mi ano, acariciándolo con suavidad. Yo dirigí la mirada al techo no pudiendo creer que me prestase a semejante juego, pero sus caricias me estaban poniendo a cien.

Volvió a coger mi polla y tras volver a taparla con el prepucio la metió en la boca y la fue descapullando. En aquel momento sentí como su dedo entraba en mi culo. Un chispazo recorrió mi espalda y comencé a jadear como un poseso.

A su primer dedo se incorporó otro, y otro más que se movían sinuosamente en mi interior.

En un arranque se introdujo hasta el fondo mi polla y luego fue sacandola suavemente mientras succionaba mientras sus dedos estimulaban mi prostata. No pude aguantar mas y senti como mi polla comenzaba a descarga trallazos de leche que Alfonso tragaba con deleite. Siguió chupando y chupando en un interminable orgasmo que hizo que se me aflojasen las rodillas y estuviese a punto de caer desplomado.

Alfonso se levantó y abrazándome fuertemente  me dio un beso apasionado. Su boca tenía ahora el sabor de lo que debía de ser mi leche derramada y ello hizo que mi polla y mi culo diesen un último respingo recordando la fabulosa corrida.

Se alejó de mí mientras yo medio apoyado en el fregadero recuperaba el aliento. Comenzó entonces a desabrocharse insinuantemente la camisa  mientras clavaba sus ojos negros como el azabache en mi. Cuando la arrojó al suelo quedo a la vista su torso. Toda su musculatura denotaba un estudiado esfuerzo en el gimnasio. Su cuerpo fibrado tenía las proporciones que daban virilidad a su figura sin caer en el exceso del vigorexico. Sus abdominales marcados, sus pectorales con el volumen adecuado y sus brazos fornidos recordaban las imágenes de la estatuaria griega.

Me dio la espalda para apoyar los pies en una silla y desabrochar los zapatos. Pude observar su trasero pequeño pero respingon que daba volumen a su pantalón. Cuando se torno, empezó a desabrochar el cinturón con lentitud mientras lucía su embriagadora sonrisa. Yo sentí que mi entrepierna comenzaba a recuperarse lentamete pomiendoseme la picha morcillona.

Desabrocho sus pantalones y los bajó a la vez que sus calzoncillos quedando totalmente desnudo ante mi. Mis ojos se clavaron entonces en su cipote. No daba crédito a lo que estaba viendo. La polla era de tales dimensiones que sobrepasaba ampliamente su ombligo. Tiesa como un mástil se pegaba a su cuerpo mientras dos poderosos testículos se descolgaban de ella. Una densa maraña de pelo negro enmarcaba su pubis.

Cadenciosamente se acerco a mi y cogiendo una de mis manos la colocó sobre su miembro. Baje la mirada hacia él  e intente con esfuerzo ponerlo en posición horizontal debido a la potencia de su erección.

  • Mira como me tienes – me dijo melosamente.

Su falo de una blancura marfileña era de unas dimensiones que mi mano era incapaz de abarcar. El prepucio cubría un capullo de un rosa ardiente en el que brillaba una gota cristalina que salía del agujero.Con mi mano retire la piel que lo cubría y emergió una mota del tamaño del huevo de una gallina.Ancha y gorda como un corazón de buey. La piel de su polla era suave y sedosa,a diferencia de mi pene el suyo apenas marcaba las venas y mi mano se deslizaba arriba y abajo notando el calor de su interior.

  • Joder tio menuda polla – se me escapo

Cogiendome del mentón levanto mi cara y se arrimo a mi mientras me besaba. Frotaba su pene en mi vientre mientras sus pelotas acariciaban mi miembro todavía morcillon.Luego lo metió entre mis piernas y comenzó a restregarlo rozando todo el perineo . Una sensación gozosa me producía el roce de semejante aparato entre mis muslos.

Cogio mi culo con ambas manos y comenzo a estrujar mientras las masajeaba.

  • Ves lo burro que me has puesto- me dijo Alfonso con voz gutural al oido.

Sentia su respiracion en mi cuello y un leve jadeo acompañaba a sus embates: Mi polla comenzó a responder y de nuevo una erección comenzó a fraguarse. SWu bello pubico  me acariciaba los huevos cada vez que se aproximaba a mi.

  • Ven me dijo . – y cogiéndome de la mano se dirigió a la mesa de la cocina.Me puso frente a la mesa y dijo – Recuestate.
  • ¿Que vas a hacer tio? – le pregunté atemorizado
  • No te preocupes dejame hacer. – y con una mano empujó mi espalda haciendo que mi pecho se apoyase en la mesa.

Me separo un poco las piernas con sus pies y sentí como sus dedos comenzaban a acariciar mi zona anal  mientras le daba pequeños mordiscos a mi trasero con la otra mano me pajeaba suavemente y acariciaba mis testículos con delicadeza. Con dos dedos en mi interior empezó a rotar dilatando mi esfínter que cada vez estaba mas lubricado por su saliva.

Saco sus dedos y colocandose detras demi comenzó a frotar su capullo por mi culo mientras me cogía por las caderas. De repente intento meter su polla en mi agujero. Un dolor intenso me hizo incorporarme de un brinco mientras con una mano le empujaba hacia atrás

  • No eso no me vas a reventar. Es muy gorda – le dije enfadado

Con sus brazos me rodeo mi pecho y empezo a morderme la oreja. Luego bajo a mi polla y la comenzó a menear de nuevo. El placer de sus manos hacia que fuese olvidando el dolor lacerante que sentia en mi ojete

  • ¿Te hice daño?
  • Si… Me pillaste por sorpresa
  • Perdona.Recuestate  que voy a ponerte algo que te aliviará – me dijo

Sentí como abría la puerta de la nevera. Su mano depositó en mi ano algo frio y untuoso  que empezó a extender con suaves masajes en su interior e introducía con sus dedos dentro de mi.

  • Relajate. No cierres el culo. Dejame hacer que esto te aliviara-  dijo mientras besaba amorosamente mi espalda

Con delicadeza comenzó un mete y saca que me hacia que descubriese sensaciones para mi desconocidas. Sentía mi anillo totalmente dilatado y el dolor se había convertido en cierta incomodidad y porque no decirlo en morbo.

  • ¿Te sientes mejor? – me dijo
  • Si
  • ¿Quieres que me detenga? – me pregunto

Tras un momento de duda negué con la cabeza. Tenía auténtico pavor a que aquel poderoso ariete entrase en mis entrañas pero por otro lado un deseo de ser cubierto por Alfonso se apoderaba de mi.

  • Metemela solo un poco- le dije timidamente.

Apoyo de nuevo su portentoso capullo en la entrada y comenzó a deslizarse suavemente mientras mi culo se dilata. Sentí de nuevo un lacerante dolor pero cuando iba a mandarle que se detuviese sentí como su capullo atravesaba mi cuerpo y mi culo se cerraba tras él. Instintivamente eché la mano hacia atrás y le agarre la polla.

  • Para. Por Dios para que me estas rompiendo en dos. – dije entre gemidos

Alfonso se detuvo. Con mi mano tantee mi esfinter dilatado alrededor de su polla y luego moviéndola hacia atrás comprobé la inmensa cantidad de aquel monstruoso príapo restaba por entrar.

  • ¿Quieres que la saque? – me dijo con un tono de preocupación en su voz
  • No. No te muevas te lo ruego. Me puedes desgarrar. – le dije con aprensión

Permaneció quieto mientras sus manos acariciaban mi sexo y mi cuerpo. El culo me latia como si me fuese a explotar y sentia como si un huevo de gallina palpitase en mi interior. Después de unos minutos mi culo parecía haberse acostumbrado al voluminoso huesped que alojaba.

  • Intenta sacarlo con suavidad – le dije mientras agarraba su miembro para controlar su acción

Cuando intento retirarse de nuevo un dolor punzante se extendió desde mi culo y recorrió toda mi espina dorsal. Frene su retroceso con mi mano y grite

  • Metela,metela. No la saque que no lo puedo soportar.

Nervioso Alfonso empujo hacia adelante y en deslizó dentro de mi hasta casi la mitad de su tranca. Yo nervioso me arquee hacia atrás mientras gritaba

  • No. Mas no.
  • Espera dejame que me mueva un poco dentro de ti. Relájate – me dijo mientras acariciaba mi cabeza.

Comenzó un imperceptible vaivén que me rozaba el interior. Su rítmico compás fue aumentando el ritmo a la vez que sacaba e introducía su polla cada vez con más ímpetu. El dolor se fue amortiguando y sentía como su polla se adentraba cada vez más en mis entrañas.

  • Asi, asi – le dije entre jadeos

Empezó a aumentar el ritmo mientras mi culo empezaba a disfrutar el placentero goce de su penetración. descargas eléctricas me recorrían todo el cuerpo mientras sentía los jadeos de Alfonso y sus gotas de sudor cayendo sobre mi espalda. En una de estas acometidas sentí  como el rabo que me taladraba entraba hasta el fondo y sus huevos golpeaban mi cuerpo.

  • Ahora ya la tienes toda dentro – dijo Alfonso  cogiendome por los hombros.

Comenzó entonces un ritmo frenético que hacia que la mesa se deslizase por el piso de la cocina. Casi sacaba la polla de su interior para enterrarla de nuevo en un único envite hasta el fondo. Oía el golpeteo del vientre de mi amigo contra mis nalgas y un olor a mantequilla derretida inundaba la cocina. En una de sus retiradas tal fue el ímpetu oí como si descorcharan una botella sintiendo como su polla se salía de mi culo.

Acerque la mano a mi culo y pude comprobar que estaba totalmente abierto. Cogí la polla de Alfonso la puse en mi entrada y volteando la cabeza le dije

  • Follame sin freno. No pares. Cabron rompeme el culo si es preciso. Clavame la polla sin piedad

De un empellón me metió el rabo hasta las trancas y comenzó un frenético mete y saca. Por un momento mire hacia la puerta y en el espejo del pasillo vi como mi amante me ensartaba su descomunal cipote dandome por el culo como en las mejores peliculas porno. Sentía como el roce de su instrumento dentro de mi rozaba una zona de mi interior que me hacia permanecer en una continua sensación orgasmica.Una ansiosa necesidad de ser poseido se apodero de mi y sin quitar la vista del espejo comencé a ir a su encuentro empalandome yo mismo en tan portentosa verga.

  • Dios me corro, me corro- dijo Alfonso entre gruñidos-
  • No te salgas. Vente dentro de mí – le dije entre suspiros

Su polla pareció aumentar en grosor y senti como unas portentosas descargas de un caliente fluido se derramaban en mi interior. no se cuantos trallazos de leche sentia expulsar a aquel rabo que me estaba haciendo gozar como nunca lo había hecho. Mientras las sentía mi polla comenzo a descargar sobre el suelo con un orgasmo que se repartía por todo el cuerpo mientras mi leche goteaba sin pausa.

Alfonso descanso sobre mi espalda y senti como poco a poco su cipote se desinchaba para salir luego plácidamente de mi interior. Sentí como el aire fresco entraba en mi dilatado pozo mientras el semen salia de mi interior y escurría por mis muslos.

Me incorpore y di la vuelta mire con ternura a mi amigo que me observaba. Su cuerpo sudoroso resaltaba la belleza de su fibrada musculatura y en su centro, ahora pendulona, Colgaba la todavía monumental verga que me había desvirgado.

  • Hace años que estoy colgado de ti- me dijo

Yo sonreí

 

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