Vacaciones en ibiza con mi mujer (2 parte)

Al dia siguiente, gozamos de la playa otra vez por la mañana. Pero no coincidimos con Isra y Rafa. Mi mujer siguió haciendo topless, muy sexy. En un momento en que la noté pensativa, le espeté:

-Estarán de resaca

-Quienes?

-Israel y Rafa

-No pensaba en ellos

-Por si acaso, jajajaja

-Cariñooo, no juegues con fuego…

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Vacaciones en Ibiza con mi mujer

Somos un matrimonio feliz, ella en 36, yo en 40. Mi mujer es bajita, guapísima de cara (parece tener mucho menos edad), pelo teñido con mechas rubias de melena larga, bajita pero muy bien proporcionada, con unos pechos enormes acabados en deliciosos pezones rojos, y unas piernas y un culo que, cuando usa tacón, se realzan haciendo de ella un manjar para cualquier mirada. Yo soy alto, atlético, no muy dotado pero en la media.

Si bien fantaseamos muchas veces con meter un tercero en la cama, nunca se dió lugar.  Habíamos jugado mucho con el tema. Usando vibradores en la cama, vendándole los ojos, haciendole creer que tenía más de una polla a su disposición. Inclusó me aventuré a escribir algun que otro relato sobre el tema, los cuales ella leyó con morbo y agrado.

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Mi amigo me hace suyo

Cuando estaba en la universidad era una persona muy tímida. Solía pasar el tiempo lejos de los demás y casi nunca hablaba con nadie. Por ese entonces conocí a Javier. Un chico alto y robusto, de piel cobriza. A pesar de su aspecto imponente su cara reflejaba timidez. Ya me había fijado en él antes. Al igual que yo, Javier también era una persona que no se relacionaba bien con los demás. Esa similitud con mi forma de ser me dio ánimos para acercarme cada vez y hablarle. Con el tiempo nos conocimos mejor y nos volvimos muy buenos amigos.

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Macho rústico – intro (si interesa, sigo contando)

En el metro porteño (subte) lo veo sentado frente a mí. Estábamos solos en el vagón. Último tren de un sábado a la noche. Él estaba ebrio o drogado, fuera de sí. Jadeaba como un animal, transpiraba, gemía, se dormía de a ratos. Muy corpulento y velludo, un tanto descuidado en su aspecto personal. Barba castaña muy tupida, unos 33 años, ojos color avellana, con las pupilas bien dilatadas, pelo corto pero descuidado. Labios carnosos, muy secos. Cuerpo de macho rústico, no de gimnasio. Era alto, cerca de 1 metro noventa. Muy ancho y con contextura física robusta. Tenía aliento a vino, manchas blancuzcas en el pantalón bermudas, dificultad para conciliar la vigilia. Estaba sacado y era hetero!

Le lanzo mirada lujuriosa y el flaco me mira con desdén. Lo sigo mirando y gesticula con desprecio. Lo miro fijo y se toca las pelotas. Lo sigo mirando y se saca al toque la remera. Descubre su torso enorme de macho y me dice: “puto miserable: mirá lo que soy”, mientras contrae los musculos del brazo . Por mi parte, no necesitaba muchas más pistas. Me percaté de que era una oportunidad. Me senté junto a él y le toque el pecho velludo. Cerró el puño y asestó un golpe rápido en mi abdomen. “Salí puto”. Tuve la intuición de que podía conseguir algo de su parte si interpelaba su sadismo. “Me banco todo el dolor que haga falta”, le dije.

El macho estaba lento, aletargado. Le dije: “me alcanza con que me cagues a palos y te llamo una puta para descargar si no te gusto”. El subte paró en Malabia. El flaco me tomó del cuello firmemente y me dijo “abrí la boca”. La abrí. Me escupió dentro. Luego se puso la remera, me tomó del pelo con una hermosa violencia de macho y me llevó junto con él. “A dónde vamos”, le dije. “Por ahora, al baño. Tengo ganas de mear”. Entramos al lugubre baño de la estación. Sacó un papel de merca del bolsillo y lo aspiró. Se volvió a sacar la remera. “Arrodillate puto”, me dijo. Lo hice al instante, son dudarlo ni un segundo. Sacó a relucir su miembro, un pene importante de no menos de 15 cm pero que aun no estaba erecto. “Quedate quieto”, me dijo.

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Lo hago por ti, para que puedas follar

Luis y Pedro habían quedado a solas para tomarse juntos unas cervezas. Los dos treintañeros compartían una conversación íntima tras la tercera cerveza.

  • Por cierto, ¿cómo está Silvia? – haciendo referencia a la esposa de Pedro.
  • Como siempre. – Dijo apartando la mirada hacia otro lado.
  • No lo dices muy convencido.
  • Buff Luis, qué quieres que te diga. Todo bien, aunque esto de no follar por bien vaya todo lo demás, quema.
  • Ya… es una putada, pero ¿tan poco lo hacéis?
  • ¡MESES! – dijo abriendo mucho los ojos.

Luis dio un largo sorbo de cerveza y le apoyó su mano en la espalda de su amigo. Acercándose un poco más a él para cerrar el círculo de la privacidad le habló en voz baja.

  • Al menos merecerá la pena la espera… ¿no?
  • No, aunque no estoy en situación de elegir.
  • Debes de explotar; es eso, ¿no?
  • Eso, y que ella no creas que se esfuerza – Pedro se mordió los labios y finalmente soltó toda la frustración que llevaba dentro – Verás Luis, que quede entre nosotros, pero es como follarse una vagina en lata. No hace nada. Casi ni la chupa porque dice que le da asco y acabo follándomela como un animal en apenas unos minutos. Minutos que se transforman en meses de espera hasta el siguiente acontecimiento sexual. ¿Cómo crees que estoy?
  • Joder Pedro, me dejas de piedra. Mira que ella está en buena forma, y bueno, ambos parece que os lleváis bien y sois, con tu permiso, atractivos. No entiendo qué le pasará.

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Masquerade

Estas situaciones eran las que nos hacían perder la cabeza a Alba y a mí, no éramos de ese tipo de amantes de jueves en un motel de 8 a 10, jugábamos al límite, eso era lo que nos unía y nos ponía.

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El Carnaval, la fiesta de los pecados carnales, seguramente podemos encontrar un carnaval diferente en cada cultura, y si profundizamos un poco más, posiblemente descubriremos que son el reflejo de las fantasías eróticas de cada cultura, desde la lujuriosa pasión brasileña hasta el sofisticado erotismo veneciano. En otros en cambio, el erotismo brilla por su ausencia, en esta categoría estaría el carnaval de mi tierra, no digo que no tenga su encanto, pero es un carnaval que gira entorno a la burla del poder eclesiástico y político, está claro que entre quienes lo empezaron, follar no era uno de sus pecados favoritos.

Aquel sábado de carnaval, no se diferenciaba mucho de cualquier sábado noche, salvo por una mayor densidad de público y algún que otro grupo de gente con disfraces comprados en el chino o en cualquier web cutre.

Así que rodeados de caperucitas, toreros y vampiros varios intentando llamar la atención, comprendí que lo más cerca que estaríamos del carnaval brasileño esa noche, fue durante la cena en La Favela, un restaurante brasileño donde preparan una picanha exquisita.

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Laurita

Carlos mi amigo tiene una hermana menor que tiene 18 años y se llama Laura. Una tarde fue al cuarto de ella y la encontró masturbándose con dos dedos dentro del  culo.  La tarde terminó con Carlos enculando a su hermana.

Carlos participa de las orgias que organizamos con algunos amigos. Cuando nos contó que se follaba a su hermana, que es adicta al sexo anal, le propusimos organizar una fiesta con ella. Carlos se lo propuso a su hermana y ella aceptó. Laura es una chica bajita, un metro 55, pero tiene  un muy buen par de tetas y un culo paradito.

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Una noche de desenfreno

Buenas, les contaré un recuerdo que tengo de mi juventud.
Todo comenzó un día Viernes, previo a una celebración que cada año lo realizaba mis padres en su casa, estábamos la mayoría de la familia ayudando en los preparativos, cuando miro a una joven cuerpo delgado, cabello rizado su piel color canela, fue rápido pero emotivo a la vez, pasaron las horas y la fiesta empezó, tuve que romper el baile con aquella sirena que se me presentó,

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La reyna de mis maduras

Hoy día tengo 42 años y soy fanatico de las maduras, vivo en la CDMX, no tengo hijos y me gusta de vez en cuando tener una relación sexual con alguna mujer que me para la verga y no puedo evitar buscar cogermela, me encantan las maduras y les cuento que este caso es una historia real.

Les cuento que por medio de una amiga ( también de las maduras a las que me cogía ocasionalmente) conocí a una representante de seguros que me buscó para ofrecerme sus servicios de seguros y fianzas.

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