EL bar de Barcelona

Era verano, y la noche sofocante, no dejaba lugar para hacer otra cosa, que tomar unos tragos por algún lugar de Barna.

Así fue que con mi pareja nos fuimos a un bar, no sin antes arreglarme un poco, ya que me gustaba que él me viera linda. Entonces me pinte y me puse una remera lo suficientemente escotada como para que él y todos vieran parte de mis tetas; me puse unos tacos altos y una pollera cortita que justo terminaba donde acaba mi culo. Cuando me vio, me sonreí de su cara, me miró entera y su cara se transformó, ya que era un gesto de sorpresa y a su vez de maldad. Eso me encanto y me excitó, pero…íbamos a salir, así que le dije:

– ¿ Que tal me veo?-.

– Excitable-. Dijo él.

– ¿ Salimos?-. Dije sonriéndole.

– Vamos.

Y así fue que salimos, no sin antes, cuando pase por su lado, rozar mi culo por su pija, y comprobar que ya se le había parado.

Salimos, y una vez en la calle, comprobé como todas las miradas se posaban en mi escote. Mi chico también se dio cuenta, y automáticamente me abrazó, ya que debía haber creído que si me dejaba caminar sola, a la cuadra siguiente ya no me tendría a su lado, porque seguramente algún hombre me hubiera secuestrado.

Creo que en el fondo le gustó, que todos me observaran y desearan.

Llegamos al lugar que él tenia pensado llevarme, ya que cuando yo le dije que tenia ganas de ir a un sitio que yo conocía, dijo que él conocía uno mejor.

Entramos y me di cuenta que su mirada escondía algún secreto que ya me seria desvelado.

El lugar aparentemente era un lugar tranquilo, con velas y luz tenue. Nos recibieron y nos sentaron en una mesa bastante intima; pedimos para tomar unas copas; mientras charlábamos, él no paraba de mirar mis tetas, eso hacia que me sintiera cada vez mas excitada. Yo hablaba y hablaba y él en silencio me observaba, en un momento comencé a sentir que comenzaba a rozar con su pie mis piernas y que sutilmente hacia fuerza para descruzarlas; yo entre sorprendida y excitada continuaba hablando.

El no paraba de observarme y sentía que con su mirada él me penetraba.

Cedí y descrucé las piernas, él sonrió, sabia que ya estaba caliente, continuo subiendo su pie hasta meterse en mi entrepierna, emití un pequeño suspiro ya que imaginaba como metería sus dedos en mi concha; estaba súper caliente. El llegó hasta allí y su mirada de sorpresa me hizo reír. Cuando llegó a mi concha se dio cuenta de que estaba desnuda.

– ¿ Como salís así?-. Dijo irónicamente.

– Salgo preparada para cualquiera que quiera tocarme-.

Parece que mi respuesta le gustó bastante, porque en menos de un segundo tenía sus dedos dentro de mi. Sus dedos comenzaron a rozar mi clítoris, y lancé un pequeño gemido de placer.

El miraba mis ojos desafiante, esperando mi reacción, por ahí estaba esperando que le dijera que parara…; pero de mi boca lo único que salía eran suspiros de placer, y mi mirada, dirigida a él, le decía que continuara.

Mientras él seguía tocando, mi gran fuente de placer, yo sentía que mis piernas comenzaban a tener un pequeño temblor y que en cualquier momento tendría un orgasmo, ya que me estaba mojando entera. En eso estábamos cuando abandonó mi clítoris y sentí como introducía sus pequeños dedos del pie, dentro de mi concha; la verdad que deliré; sentía como esos dedos cortos querían llegar adonde no podían y se quedaban al principio de mi agujerito, jugando allí.

Mis líquidos me estaban mojando toda e iba a llegar en cualquier momento; me estaba empapando.

– Estas toda mojada. ¿ Te calienta que te toque acá, delante de la gente, no?. Sos una calentona que te gusta que te toquen en cualquier lado-.

No le dije nada, no podía estaba a punto de estallar, solamente le dirigí una sonrisa cínica. Justo en ese momento, se acerca el mozo, para preguntar si queríamos algo más. Yo me puse un poco incómoda; mi novio, empujó más fuerte sus dedos dentro de mí, emití un pequeño grito y el mozo me miró.

No me quedó otra que mirarlo y decirle como pude, que no necesitábamos na

da, quería que se fuera pero seguía ofreciendo cosas; nos invitó a que pasáramos si deseábamos a la parte trasera del lugar, que era más intimo y que seguramente nos iba a gustar. Luego se retiró.

Nosotros nos miramos y comenzamos a reírnos.

No se si nos había dicho eso porque nos estaba observando, nos quedamos con la duda, ya que mi novio seguía con sus dedos haciendo movimientos circulares, mientras que a la vez los metía y sacaba. Yo estaba empapada y por mas que me contenía para llegar, ya que deseaba disfrutar un poco más de ese momento, iba acabar igual. Me parece que la llegada del mozo, logro que me calentara más y aceleró mi calentura. Mi chico, cada vez con movimientos mas rápidos me seguía excitando y se dio cuenta de que estaba empapada y que iba a tener un orgasmo.

– Mojate toda puta, quiero hacerte llegar, quiero ver tu cara de puta y de placer cuando acabes-.

– Seguramente tu pija debe estar muy parada y dura, tengo ganas de meterla en mi boca y tragarla entera, chupartela toooooda, pasarle mi lengua a la cabeza y quedarme ahí esperando que acabes en mi cara y después seguir y seguir hasta lo infinito del placer… -. Le dije.

Mientras le decía eso, acabé una y mil veces como una perra en celo, más, no sabia como controlarme, ya que mi cuerpo entero temblaba de placer.

El abandonó su rincón de trabajo y se empezó a reír.

– Sos una puta bárbara, que se calienta en cualquier lado-.

Yo me sonreí, le dije que le parecía si íbamos a tomar algo donde nos había indicado el mozo, así bajábamos los decibeles. El aceptó.

La verdad que cuando entramos a ese sector, jamás pensé con lo que me iba a encontrar allí dentro.

– Era una sorpresa que te tenía preparada-. Dijo picaramente, esperando mi reacción.

No dije nada, solo me dedique a observar lo que tenía delante de mis ojos.

Era un lugar oscuro con luces tenues rojas y azules, en donde lo único que se veía era la sombra de la gente. Estas personas estaban cogiendo como yo nunca había visto, a no ser en películas. Era una orgía, todos contra todos los que tuvieran ganas, también había gente observando, masturbándose, hombres, mujeres, todos juntos cogiendo, no importaba el sexo de la gente que te tocaba.

Solo se escuchaban gritos de placer, gemidos de todo tipo, sutiles, desesperados, gente que rogaba que la cogieran más y más.

No podía creer lo que tenía delante de los ojos, a nadie le importaba si yo miraba o si quería participar, todos jugaban al juego que quisieran jugar.

Con mi pareja nos sentamos, me dedique a mirar, de pronto vi como una mujer sentada en una silla tenía a un tipo con su cabeza en su concha, y se veía como él le metía la lengua en su agujero, y la penetraba con ella, mientras alguien le iba tocando todo el cuerpo, le pellizcaba las tetas, las piernas, el culo, todo. Ella mientras, tenía en sus manos dos pijas enormes que se las pasaba por toda su cara y se las metía en su boca, una de las pijas acabó y le llenó de leche su cara, ella se relamía y pasaba su lengua por su cara y también por la pija, no hacía mas que gritar de placer.

Yo al ver eso me calenté muchísimo y quería que me hicieran lo mismo, así que en ese momento lo agarre a mi novio y le baje los pantalones, vi su pija, que estaba muy buena, por cierto, vi lo parada que estaba, y de golpe se la empecé a chupar con todas mis ganas, primero solamente la chupaba con mi lengua, y luego la tragaba entera, la sacaba y la metía en mi boca una y mil veces, de golpe empecé a sentir manos que iban y venían por todo mi cuerpo, no se si eran de hombre o de mujer, no importaba, yo las deje, al principio eran sutiles sus caricias después se hicieron más fuertes hasta rasguñarme, yo sentía dolor, pero eso me gustaba, empecé a sentir varias manos…por todo mi cuerpo. En algún momento sentí como alguien bajó y empezó a chupar mi concha, como nunca me la habían chupado y sentía dedos que se metían en mi agujero, de repente alguien metió muy despacio su dedo en mi culo y comenzó a introducirlo en forma circular, lo metía y lo sacaba.

Yo no daba mas, no puedo explicarles el éxtasis que se sentía en ese momento, el hecho de tener mil manos tocándote, poder chupar las pijas que se quisieran y dejarse hacer lo que uno quiera.

En un momento alguien empezó a cogerme de forma animal y yo grité que me cogieran como a una bestia, en ese momento lo mire a mi novio que me miraba sin poder creerlo, y me reí, se la empecé a chupar con mas fuerza, y este acabo, toda su leche se había desparramado por toda mi cara y empecé a limpiar con mi lengua mi cara y su pija; cuando estuvo limpia el se retiro, no se adonde fue, no me importaba, porque quería que me siguieran cogiendo como lo estaban haciendo.

Alguien acerco su pija a mi boca y me agarro la cabeza, con fuerza y me metió su larga pija en mi boca, era como una violación. Yo no paraba de gritar, mientras me cogían por detrás, y alguien me chupaba las tetas y me arrancaba con furia mi remera; mi cuerpo era acariciado por todos lados y los dedos en mi culo los habían introducido por completo.

De golpe empecé a sentir que querían meter la pija en mi culo, yo no me negué, ya que lo estaban haciendo muy bien, sentía como esa cosa gorda se iba metiendo despacio en mi, como se abría paso; cuando la logro meter entera comenzó a sacarla y ponerla lentamente, yo sentía que me moría, luego comenzó a hacerlo mas rápido, y la verdad que el hecho de tener penetrados todos mis agujeros y que no había rincón de mi cuerpo que no fuera tocado; me hizo llegar al cielo.

No pare de acabar por un buen rato y tuve, ya no se cuantos orgasmos, y no me importaba nada, alguien acabo en mi espalda y desparramaba su leche en ella, mientras la pija que tenia en mi boca acabo dentro de ella y yo seguí chapándola.

Cuando todos habíamos saciado nuestro placer, se comenzaron a ir, menos mi novio; que se quedo conmigo haciéndonos caricias.

Me preguntó si me había gustado el lugar, le dije que me encantó.

Y la verdad era que me había gustado demasiado.

Nos levantamos y nos fuimos, cuando salimos, nos encontramos con la mirada picara del mozo.

– ¿ Les agrado el lugar?-.

– Nos encantó-. Dije yo sonriéndole, y nos fuimos, no sin antes decirle que pensábamos volver.

FIN.

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Aprendiendo a conducir II.

Como os decía, una vez dentro de la Sala, mi marido se quedó en la barra y yo me instalé en una mesa cerca de la pista de baile, a fin de poder elegir mas fácilmente a mi nuevo profesor de conducir….mi sexualidad, jajaja. Pronto se fueron acercando algunos a invitarme a bailar y como no acababan de gustarme, los fui rechazando cortésmente, diciéndoles que esperaba a mi marido de un momento a otro hasta que…apareció mi elegido acercándose a mi….un morenazo de unos treinta y tres años, alto, con aire de deportista y guapísimo. A medida que se acercaba a mi mesa, mas me gustaba su porte masculino y elegante. Lo recibí con una sonrisa nerviosa y él, muy ceremonioso, me tomó la mano y la besó y, sin esperar a que lo invitase se sentó a mi lado. Me dijo llamarse Julio, yo también le dije mi nombre y así estuvimos un rato hablando de dónde éramos y cosas así. Como a los diez minutos me invitó a bailar, a lo que acepté muy gustosa. Un vez juntos en el baile me di cuenta que me sacaba casi 15 centímetros, cosa que me gusta en los hombres. Claro que eso no quita que después he conocido hombres bajitos, muy bien dotados y que han resultado ser verdaderos y potentes machos. Julio bailaba muy bien, yo me dejaba llevar por sus poderosos brazos y me iba recreando en el tacto de su musculado pecho y su ancha espalda y recosté mi cara en su hombro. El, con una mano acariciaba mi pelo y cuello y con la otra recorría toda mi espalda e incluso más abajo. Bailamos muy juntos, rozando mutuamente nuestros cuerpos y ajenos a cuanto nos rodeaba. En un momento dado, me cogió la cara con sus grandes manos y mirándome a los ojos, acercó su boca a la mía. Ni que decir tiene que yo lo recibí con total entrega, abrí mi boca y la acoplé a la suya. Nos besamos largamente, con deseo por ambas partes, con sensualidad…apretábamos nuestros cuerpos y, con nuestras manos, nos recorríamos mutuamente…

El tiempo iba transcurriendo sin darnos cuenta, mientras nuestra calentura subía a tope. Tenia la boca seca y nos fuimos a la mesa a tomar algun trago. Miré a la barra disimuladamente y allí estaba mi marido sin perder detalle, con disimulo alzó su copa saludándome con una sonrisa de complicidad. Despues del primer trago, Julio me cogió las manos y me dijo si nos íbamos al hotel o a su casa. A eso le contesté que tenia que consultarlo con mi marido. Con cara de extrañeza pero decidido me dio su teléfono móvil, para la consulta. Jajajaja, me dio la risa y él seguía aún mas intrigado sin comprender nada. Cuando me calmé le dije que mi marido estaba allí, en la barra, esperando. Julio se quedó muy tenso y con cara de preocupación. Lo tranquilicé e hice señas a mi marido para que se acercase. Cuando llegó lo besé y los presenté y mi marido trató de tranquilizarlo y le dio una breve explicación de nuestra circunstancia y su deseo de que yo encontrara por fin mi camino hacia una sexualidad más completa. Julio se interesó por el tema y quiso cooperar. Entonces yo les dije que me gustaría estar con los dos en el hotel. A mi marido le encantó la idea y Julio dijo que no tenia inconveniente, es más, dijo que él había hecho algunos tríos con su esposa y algún amigo. Yo, loca de contenta, les propuse irnos ya al hotel. Tenía verdaderos deseos de Julio y me gustaba la idea que mi marido estuviera presente y participara.

Una vez en el hotel, Julio y yo nos abrazamos y besamos, mientras nos desnudábamos uno al otro. Mi marido, muy nervioso por las circunstancias, se acercó al refrigerador a preparar unas copas. Una vez que tuve a Julio desnudo, me lancé a su hermosa, grande y dura polla, a saborearla, caímos sobre la cama y pronto nos unimos en un sesenta y nueve apasionado. Qué miembro viril tenia entre mis manos y mi boca…uuuummmm, era la mas grande y hermosa que había tenido hasta ahora (la verdad que esta era la tercera que conocía, la de mi marido, la de Renier ayer y hoy esta). Mimaba aquella polla con mi lengua y la engullía con fricción, con cariño y glotoneria…uuuummmmm que gozada… Julio se había apoderado de mi chochete con su boca y, unas veces metia su lengua hasta lo mas profundo de mi vagina y otras veces se entretenia con mi clítoris, arrancándome profundos gemidos de placer y acercándome a mi primer orgasmo. Pasó su lengua al ojete del culo y me lo ensalivó copiosamente, metiendo después un dedo…uuuummmm y, al volver a masajear mi clítoris con su lengua…exploté en un orgasmo interminable, profundo y placentero…uuuummm qué ricoooooo…Cuando me recuperé y tumbada todavia en la cama, con Julio a mi lado besándome las tetas, observé que mi marido se habia desnudado tambien y con una copa en una mano y la otra alrededor de su dura polla, me miraba embelesado. Lo atraje hacia mi y mirándole a la cara con muchísimo amor, le chupaba su miembro con ternura, mientras con una mano le masajeaba los testículos. En eso estaba cuando Julio acercó su boca a la mia y me acompañó en la mamada. La sorpresa y el morbo que esto le produjo a mi marido, hizo que no aguantara más y nos soltó en bocas y caras toda su leche contenida, seguimos hasta sacarle hasta la ultima gota y después Julio y yo nos dedicamos a limpiarnos con la lengua nuestras caras mutuamente.

Después de esto, sin dejar de tocarnos, nos sentamos en la cama a tomarnos una copa, con la sonrisa de la felicidad en nuestras caras. A Julio no se le bajaba la erección y yo, de vez en cuando, le daba unos chupetones a su capullo. En esto que Julio me tumbó boca arriba en la cama, colocando debajo de mi una almohada y él se arrodilló delante de mi, me alzó las piernas y me colocó la punta de su polla a la entrada de mi vagina, poco a poco la fue introduciendo hasta que sus huevos chocaron en mis nalgas…uuuuffff me sentía tan llena….Empezó el mete y saca despacio y fue acelerando al verme transpuesta de placer. Con sus manos masajeaba mis tetas y de vez en cuando se acercaba y me besaba, sin parar de bombear su dura polla en mi mojadisimo coño. Pronto me vino un orgasmo y otro y otro…se sucedían interminablemente…qué gozada mamma mía…cuánto placer estaba disfrutando con mi nuevo amigo…uuuufffff….Mi marido estaba a nuestro lado con su polla durisima por el espectáculo de placer que le estaba brindando, se la agarré con una mano y tiré de él para besarlo, mientras mis orgasmos se sucedían una y otra vez….Nunca en mi vida había tenido tantos orgasmos seguidos. Julio aceleró el ritmo y se vino dentro de mi….era su primera corrida conmigo y me llenó la vagina a rebosar, yo no pude aguantar otro orgasmo acompañado de gemidos de placer, gemidos que mi marido recibía en su boca y sentí como mi mano se pringaba igualmente de semen con la corrida de mi marido. Uuuuufffffff quedamos los tres deshechos y felices, tirados sobre la cama, sin parar de acariciarnos y besarnos suavemente.

El primero en levantarse fue mi marido que preparó unas copas y unos canapés en una bandeja. Se vino a la cama y, sentados sobre ella, descansamos un rato entre trago y trago. Mi marido me decía que estaba muy orgulloso de mi, que se sentía muy feliz de verme tan feliz y Julio me decía que conocía a pocas mujeres tan positivas como yo y que mi cuerpo y sensualidad le encantaba, aparte de mi persona.

Me fui al baño a asearme y cuando volví, Julio estaba tumbado en la cama, me lancé sobre su polla y, literalmente, me la tragué…jajaja eso era imposible porque, por esas fechas, apenas podia engullir la mitad de esa polla grandiosa, que tanto placer me viene dando desde aquel dia. Pronto se la puse dura como un palo y me senté sobre él, mirándolo a la cara. Una vez que tuve toda su polla dentro de mi vagina, moviéndome suavemente me incliné y comencé a bersarlo en la boca. Mi marido se acercó por detras y me besaba las nalgas, hasta que llegó al ojete del culo, donde se entretuvo con su lengua dándome placer. Metió después un dedo y a continuación otro. Los movía lentamente, los giraba, entraba y salia…uuuummmmmm y le pedí que me penetrara el también, cosa que hizo con un poco de dificultad por la presencia de la otra polla en mi vagina. Una vez dentro, empezaron un suave mete y saca acompasado y ….uuuuffffff que placerrrrrr, era mi primera vez que estaba siendo follada por dos pollas a la vez…que gozada mamma mía…sentía gusto por delante, por detrás…por todos sitios….. Nunca había experimentado un placer tan completo, poderoso, envolvente…Ellos seguían penetrándome, ahora mas rápido y profundo y yo empecé a orgasmar incontroladamente, reía, lloraba, gritaba de tanto placer….y de pronto mis músculos vaginales y anales empezaron a contraerse y dilatarse sin control, espasmódicamente y me vino un nuevo orgasmo mucho mayor que los anteriores, m´s sutil y envolvente, mas profundo…todo mi cuerpo era un puro orgasmo grandioso, celestial…Los dos, casi simultáneamente, me soltaron sus chorros de caliente semen en mi interior y yo…dando un alarido..me desmayé entre espasmos y convulsiones… Después supe, por mi marido, que me había orinado y hecho caca. También me contó que entre los dos me limpiaron y me pusieron cómoda para que durmiera. Ellos, según supe al día siguiente, se quedaron a mi lado por mas de una hora, hasta que vieron que ya dormía placenteramente. Estuvieron conversando y se intercambiaron los teléfonos. Nació una bonita amistad que, hasta el día de hoy, se ha ido fortaleciendo más y más. Mi marido lo animó a que me llamara y concertara conmigo una nueva reunión, si es que ami me apetecía. Ya lo creo que me apetecía y, cuando me llamó, nos deshacíamos los dos en darnos las gracias mutuamente, por lo bien que lo habíamos pasado. Quedamos en vernos el viernes siguiente por la tarde y después, por la noche, se uniría mi marido con nosotros para cenar e irnos a un hotel para continuar con las clases de aprender a conducir….mi sexualidad…jajaja. Tomé clases el viernes, el sábado y parte del domingo. Uuummmm…

Bueno, amigas y amigos…así empezó mi vida sexual actual, después he hecho muchos progresos y mi pena es no haber empezado antes. Actualmente Julio es mi amante y amigo preferido. Mas adelante conocí a su magnífica esposa. Ese encuentro y lo que siguió…ya os lo contaré pronto. Desde aquellas fechas hasta hoy… ha sido un año muy intenso y con acontecimientos que jamas hubiera yo pensado antes. Espero que os podré contar las más interesante muy pronto.

Antes de terminar, quisiera expresar una reflexión: De una parte, he conocido que tenia una capacidad enorme para disfrutar de la sexualidad, algo que desconocía en mis 41 años de vida anterior. También he visto lo feliz que es mi marido con esta nueva faceta mia, que la disfrutamos los dos a tope y estamos mucho mas unidos y confidentes. De otra parte, aconsejo a las mujeres que piensan de la sexualidad, como yo pensaba antes, que prueben nuevas experiencias que, seguramente tienen en su ser una mujer mucho más capaz de gozar la vida. A los maridos de estas esposas, aparentemente frígidas, les aconsejo que aprendan de esta lección y, si realmente quieren disfrutar conjuntamente con su esposa de los placeres que la vida nos proporciona en la intimidad, que dejen sus miedos y sean valientes, como lo fue mi marido y ahora se alegra.

A todas y a todos…besos.

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Aprendiendo a conducir I

Soy una mujer de 41 años, con una educación bastante anticuada, casada con un hombre maravilloso y con dos hijos, Daniel de 21 años, guapísimo, moreno, alto, atlético y muy cariñoso. La niña, Amapola tiene 18 años, también morena y alta, pelo largo rizado, ojos negros grandes y también muy guapa y cariñosa. Yo mido 1,73, peso 58 kilos, con grandes y firmes pechos, estrecha cintura y anchas caderas, piel muy blanca con pelo muy negro, ondulado y largo. Mi nombre es Carmen y mi marido Manuel, de pelo castaño y cuerpo atlético, mide 1,86 y pesa 92 kilos Somos una familia muy feliz y económicamente nos va bien. Vivimos en una ciudad del Levante español, donde nací yo y mis hijos.

Pero…. siempre hay un pero en la vida, mi marido estaba insatisfecho con nuestra vida sexual. Decía que me encontraba muy pasiva y que nuestra sexualidad era muy pobre. Supongo que es por mi anticuada educación en una familia muy religiosa. Desde que me casé ya no practico la religión, solo voy a la iglesia cuando hay alguna boda en la familia, bautizos y cosas así. O sea, yo creo que no me condicionan los tabúes religiosos, pero tampoco sabia abrirme a esa sexualidad de la que me hablaba mi esposo. El caso es que yo algunas veces he tenido orgasmos muy placenteros, aunque muy de tarde en tarde es verdad. Nunca me atreví a hacérselo con la boca y tampoco me gustaba que me lo hiciera a mí, me parecía algo sucio. Tampoco le permitía que me lo hiciera por detrás, también lo consideraba sucio. Mi marido y yo hablamos con mucha confianza de estas cosas y llegó a decirme que quizás él no supo despertar en mi la sexualidad. Desde hace algún tiempo me viene proponiendo que tenga una aventura con otro hombre a ver si así me despierto sexualmente. Que él esta dispuesto a pasar por eso si redunda en beneficio nuestro. Nunca le tomé en serio esa proposición, es mas me molestaba que me lo dijera. No me atraía la idea de estar con otro hombre, era algo que rechazaba por instinto o quizás por la educación restrictiva, que había recibido en mi juventud.

El caso es que hace como un año me dijo lo siguiente: cariño, ¿te acuerdas lo que te costó de tiempo y esfuerzo aprender a conducir? Te suspendieron dos veces en los exámenes y estuviste a punto de renunciar. Pero tu querías a toda costa tener el permiso de conducir para tener tu propio coche, eh?. Al final lo conseguiste y me decías que te valió la pena el esfuerzo. ¿te acuerdas cariño de todo aquello?. Era verdad, estuve varias veces a punto de renunciar, pero mi deseo de tener mi propio coche y no tener que depender de ellos, pudo mas y lo conseguí. Bien, me dijo, pues ahora vas a aprender a conducir pero….conducir tu sexualidad. Yo no entendía qué quería decirme, la verdad, pero por respeto a él le dije que bueno, como él dijera. Después de ese preámbulo me dijo que había reservado hotel en una población muy turística de la costa, lejos de casa, para mi primera lección durante el fin de semana. Llegamos un viernes por la tarde al hotel, nos duchamos y cambiamos de ropa. Me hizo ponerme un vestido muy corto y ajustado, color turquesa, sin tirantes. El se había ocupado de comprarlo y, la verdad, me sentaba muy bien, aunque yo lo veía muy provocativo. También se había ocupado de la ropa interior y las medias y los zapatos. Las braguitas eran minúsculas, un tanguita de hilo que por detrás ni se veía y por delante no me tapaba completamente la pelambrera. El sujetador era de copa, sin tirantes, que casi no cabían mis pechos y sobresalían por arriba. Las dos piezas eran de color granate. Las medias, hasta medio muslo, del mismo color turquesa que el vestido e igualmente los zapatos de alto tacón. La verdad es que me veía elegante y atractiva pero muy provocativa para mi gusto. Mi marido me tranquilizó y me dijo que allí no nos conocía nadie y que casi todo el mundo eran turistas extranjeros. Me llevó a un restaurante de lujo y el menú consistió en ensalada y pescado, aparte de mucho marisco, que me encanta. Parecía nuestra luna de miel, él estaba súper cariñoso conmigo y muy mimoso y atento, pero también se encargó que bebiese mas vino de lo que acostumbro y eso me puso muy alegrey desinhibida.

Ya habían pasado las once de la noche y me llevó a un bonito y elegante lugar de música y baile. Me dijo que allí empezaba la primera clase de conducir y consistía en que si algún hombre me sacaba a bailar, que fuera con él tranquilamente y si me gustaba que repitiera. Si no fuera por el vino que había tomado, hubiera formado la bronca, seguramente, pero le sonreí y asentí con la cabeza. Ya había reservado mesa junto a la pista de baile. Nos sentamos, pidió bebidas y salimos a bailar. Yo estaba como flotando por culpa del vino y, como me gusta mucho bailar, aproveché y me lucí bastante. Yo no me daba ni cuenta, pero había algunos hombres que no me quitaban la vista de encima, eso me dijo después mi marido. Después de un rato bailando, nos fuimos a la mesa y él fue al baño, recordándome que bailase si algún hombre me invitaba. Apenas se había retirado mi marido que ya tenia a varios alrededor, me miraban y me hacían señas para bailar. No sé que me pasaba, la verdad, pero aquello me hacia gracia, todo era nuevo para mí y en mi estado alcohólico, me excitaba.

Uno de ellos, muy alto y guapo, un pelirrojo francés, como de 35 o 38 años, se me acercó e invitó a bailar. Como una autómata, me levante agarrada a su mano y lo seguí a la pista. Era música lenta y me pegó a él. Bailaba muy bien, cerré los ojos y me dejé llevar por la música y su cuerpo. Parecía estar en una nube y, lo mas extraño, no sentía ningún rechazo hacia ese hombre. De vez en cuando miraba hacia la mesa, pero mi marido no aparecía y su copa tampoco. Después lo vi apoyado en la barra y con su copa en la mano, me observaba discretamente, me sonrió y me hizo señas para que siguiera bailando y así lo hice por casi una hora, hasta que lo vi sentado en la mesa y le dije al francés que quería descansar y beber algo. Me acompañó y saludó a mi marido, que lo invitó a quedarse con nosotros. Nos contó en buen español, que era divorciado, francés, su nombre Renier y que estaba allí para dos semanas de vacaciones. Mi marido no se anduvo por las ramas y le dijo que yo estaba haciendo un curso de aprendizaje a conducir….mi sexualidad. A pesar de mi estado, me dio vergüenza, pero él se rió bastante y nos dijo si podía cooperar a la enseñanza. El tipo era muy simpático y atractivo. Mi marido me miró pidiendo aprobación y yo le sonreí y le di un beso en la mejilla. Entonces mi marido le dijo a Renier que me sacase a bailar y que empezara la primera clase, jajaja. Ni se cortó, se levantó y tomando mi mano me ayudó a levantarme y me llevó a la pista de baile. Ahora sí, ahora me pego mas a su cuerpo y bailábamos completamente unidos, recosté mi cabeza en su hombro sin ningún rubor y me dejé llevar. Le pasé mis brazos por detrás de su cuello y él me tenia una mano en la cintura y la otra en la nuca. Jamás pensé que yo pudiera estar así con otro hombre y, además, delante de las narices de mi marido que me incitaba a ello. No pensaba, me dejaba llevar en una nube y él acercó su boca a mi oreja y me lamía suavemente, qué delicia.

Me apartaba cada vez mas de donde estaba mi marido, porque veía que yo lo miraba constantemente. Una vez lejos de la mirada de mi marido, paso su boca de la oreja a la mejilla y de la mejilla a mi boca. Entonces yo reaccioné, aparté mi cara y lo miré a los ojos un poco asustada. Él, con una picara sonrisa, me dijo: recuerda que soy tu profesor y estas aprendiendo a conducir. Jajaja aquello me deshizo y volví a pegarme a él, que nuevamente intentó besarme en la boca. Esta vez yo no dije nada, pero la mantenía cerrada, mientras él hurgaba con su lengua tratando de introducirla en mi boca. Aquello me estaba excitando hasta tal punto que abrí mi boca y le dejé mi lengua a su merced. Así me tuvo un rato besándome, chupando mi lengua y enroscándola con la suya. Ya no pensaba yo en nada, no podía, me gustaba. Nos apartamos, nos miramos a los ojos y esta vez fui yo la que acerqué mi boca a la suya con desesperación, me lo comía y como tenia mis manos en su nuca, apretaba su cara a la mía. El mientras, deslizó una mano hacia mis pechos y por encima de la ropa me masajeó suavemente. Sobre mi pubis notaba la dureza de sus atributos masculinos. Tuve la sensación que algo húmedo meresbalaba por los muslos y baje mi mano a comprobar, eran mis propios jugos vaginales. Eso nunca en mi vida me había ocurrido y ahí estaba yo, con mi mano tocándome en mis intimidades levantó de la silla y subiéndome el vestido hasta la cintura, me sentó en una mesita que allí había, acercó su cara a mi intimidad, apartó el tanga a un lado, me abrió los labios vaginales con los dedos e introdujo su lengua en mi encharcado coñito. Aquello fue la locura, no tarde ni dos minutos en berrear como una vaca de tanto placer y del orgasmo bestial que estaba teniendo. Caí hacia atrás sobre la mesa, no me podía sostener pero él siguió trabajándome con su sabia lengua y tuve otros dos orgasmos igualmente grandiosos. Después de esto me ayudó a levantarme y me apoyó sobre la baranda de la terraza mirando hacia la calle. Desde atrás me metió suavemente su larga y gorda polla en mi chochito. Solo meterla y ya me estaba corriendo yo otra vez, qué delicia, nunca en mi vida me había corrido mas de una vez en una sesión. Él siguió bombeando su polla dentro de mí y mojándose un dedo en mis jugos, me lo introdujo en mi culito virgen, tuve otro orgasmo. Después metió otro y otro, me dilató bien el agujerito y ni me dolía de tanto placer como estaba sintiendo con su polla dentro de mi vagina. Al rato, la sacó y me la metió por el culo….uuuummmmm qué placer me inundó. Tuve que agarrarme bien de la baranda porque me iba a caer desmayada. Me venia un orgasmo tras otro sin remedio. Gemía, chillaba, me retorcía de placer y le pedía mas, mas, más.

Así estuvimos como media hora de locura celestial hasta que me inundó las tripas con su leche caliente y nos quedamos quietos tal cual un ratito. Al final se le salió ya floja y dándome la vuelta nos besamos con locura, pasión, ternura….Se subió los pantalones y me ayudó a componer mi ropa, pero antes me pidió el tanga como recuerdo, cosa que accedí por supuesto. Me fui directa al baño a limpiarme y reparar el maquillaje. Mientras me veía en el espejo no me reconocía, era otra mujer. Era una satisfacción y bienestar el que inundaba mi cara, era un despertar a otra clase de vida, era un despertar a nuevas vivencias ocultas en mi hasta ahora, era una mujer nueva, diferente y feliz. Me fui hacia la mesa y allí estaba mi marido buscándome con la mirada. Se levantó al acercarme y nos abrazamos, nos dimos un largo beso en la boca. Me acariciaba el pelo y me decía….tranquila mi amor, tranquila mi amor….De Renier ni rastro, ya no lo volvimos a ver aquella noche. Estuvimos de acuerdo en irnos enseguida al hotel, quería estar a solas con él, hacer el amor con él, abrazarnos, querernos, amarnos infinitamente. Una vez en nuestra habitación nos fundimos en un abrazo de amor, tierno e interminable.

Ahora me llegaban los remordimientos de lo hecho anteriormente con el francés, el sentimiento de culpa, la inseguridad de su posible reacción cuando lo supiera. Parece que él adivinó mis pensamientos y mirándome a los ojos me dijo: mi amor, quédate tranquila, has sido una gran alumna y aprendiste rápido a conducir….el sexo. Estoy muy orgulloso de ti mi amor. Yo lo miraba incrédula, tanta felicidad, tantas cosas nuevas que me habían ocurrido esa noche, tantas sensaciones inolvidables y desconocidas para mi y….tanto amor y comprensión que me demostraba mi adorado esposo. Para tranquilizarme me aclaró que…cuando os fuisteis a la terraza, os seguí disimuladamente y he podido ver con mis propios ojos cuanto has gozado, cuanto sexo contenido había en tu interior, esta es la mujer nueva que yo quería. Mi amor, cariño mío, estoy muy orgulloso de ti. Nos volvimos a abrazar y caímos sobre la cama, desapareció rápidamente nuestra ropa y  pronuncié la palabra mágica, su polla dio un salto y se le puso como un palo de dura. Me puse a cuatro patas y él, desde atrás me pasó la lengua por el agujerito e introdujo un dedo y como vio que entró con facilidad, rápidamente se situó y me la metió hasta sentir sus huevos golpear contra los cachetes de mi culo. Uuuummmm, ahora gozaba conscientemente de lo que hacia, qué delicia me había perdido tantos años, toda mi vida con mi amado esposo le había negado ese placer suyo y mío. Tuve un orgasmo y otro y otro…no sé cuantos, antes que él soltara todo su jugo de amor dentro de mí. Caí de bruces sobre la cama y el encima, sin desacoplarnos, nos quedamos dormidos.

A la mañana me desperté con una rica sensación, él me estaba dando con la lengua en mi clítoris, le pasé la mano por la cabeza y nos miramos con cara de felicidad y amor. Me cambie de postura para hacer el sesenta y nueve. Cuando observé que se iba a correr paré y lo tumbé boca arriba en la cama, yo me subí sobre él y me introduje yo misma su dura polla en mi coño y empecé el sube y baja. En eso estábamos cuando entró la camarera para arreglar la habitación….jajajajaja….ella salió rápida al ver la escena y a nosotros nos dio la risa, pero seguíamos y seguíamos dándonos placer. Como a las doce del medio día salimos a una terraza a desayunar y planear qué haríamos esa noche. Me propuso que, después de la cena, iríamos a otro sitio diferente a bailar y que tenia libertad de tomar otra lección de conducir con un nuevo y experto profesor, jajaja. Entre risas…le dije que necesitaría muchas lecciones, jajaja y el me contestó que todas las que fueran necesarias. De ahora en adelante, me dijo, todos los fines de semana serán para aprender a conducir.

Esa tarde, después de la comida, nos fuimos a nuestra habitación a hacer el amor nuevamente. Ya no había tabúes para mi, ya lo quería todo, gozaba de todo y en todas las posturas. Todo me parecía limpio, bueno, gozoso….

Por la tarde bajamos a la boutique del hotel, compramos nuevas tanguitas y otras ropas muy sexy para esa noche. Ya no me lo tenia que pedir, yo misma escogía lo mas provocativo y me lo probaba para que el me viese. El estaba en el séptimo cielo y yo muy feliz también. Antes de irnos esa noche tuve que hacerle una buena mamada para bajarle su dura polla, jajaja. Una vez que cenamos, tomamos un taxi y le pedimos que nos llevara a algún pub elegante de música y baile. Una vez dentro, el se quedó en la barra y yo me senté en una mesa bien a la vista. Pronto empezaron a acercase los tíos. Yo los iba rechazando con la excusa de que esperaba a mi marido hasta….que apareció mi elegido…un morenazo de unos treinta y dos años, alto, fuerte, guapísimo y elegante….

En este momento del relato de cómo aprendí a conducir…sexualmente, jajaja, me dice mi marido que lo escriba en otro capitulo, porque seria largo. El fue quien me insistió para que relatara cómo fue mi despertar sexual, cómo aprendí a conducir…..jajajaja.

Si desean hacerme algún comentario..

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Aventura en Acapulco II

A la mañana siguiente, casi al mediodía me despertó el timbre del teléfono. Era Marcia, para darme los buenos días y preguntarme que cómo me sentía y cómo me la había pasado. Le dije que muy bien en los dos casos. Me pregunto por Alberto, le dije que él aún estaba dormido, ella por su parte me dijo que Jorge había salido a buscar los periódicos. Hablamos como una hora. De la suerte de habernos conocido, de la cena, de lo bien que habíamos compaginado. Después hablamos de nuestras experiencias pasadas, ella me contó como empezó con esta actitud ante el sexo, me dijo que Jorge la había iniciado, que al principio ella se excitaba, pero que después dudaba mucho, pues a pesar del deseo su educación tradicional la frenaba, hasta que un día de copas se decidió a ir a un club y allí hicieron su primer intercambio. Por mi parte le platiqué de nuestra primera vez en un trío y de que a mí lo que más me gustaba era tener dos vergas para mí sola. Luego agregué que a partir de ahora también me gustaba mucho estar con una mujer, pero que fuera como ella. Y que lo ideal sería combinar las dos cosas: dos hombres y un mujer experta.

Las dos nos reímos y ella me decía que no quería nada, aunque por el momento los tenía, tenía a Alberto y a Jorge y también la tenía a ella. Después me preguntó por Alberto, qué si así era siempre, que si nada más le gustaba ver, que si nunca cogía con otras mujeres, que se le había hecho muy agradable pero un poco raro. Yo le dije que yo lo quería mucho, pues él siempre estaba atento a mi placer, que era como mi dueño. Que a lo mejor era que se daba a desear y que no se quejara pues también a ella la había hecho gozar. Y mucho, me contestó. Yo le dije que también había gozado mucho con ella, en especial cuando nos frotamos los coños y sentí sus labios y sus pelitos, gracias a que Alberto me había rasurado por la mañana. Se llama tijera me dijo y después me preguntó que como iba a ir vestida, yo le dije que no sabía, pues saldría a comprar algo, pues no tenía un vestido para una noche tan especial, pero que sería algo bonito, ya que quería gustarle. Ella me dijo que se pondría un vestido similar al de la cena pero menos escotado, para no escandalizar, vengo preparada para todo, agregó. Nos despedimos y quedamos de que pasarían por nosotros a las 9 de la noche.

Hasta la comida nos la pasamos en la alberca, descansando, tomando el sol y refrescándonos con unas cervezas. Comimos en el hotel y salimos de compras. Me compré un vestido corto de tela delgada color azul turquesa, bastante escotado y ajustado de la parte de arriba y suelto desde la parte baja de los senos. Y como no tenía zapatos que combinaran, compré unas sandalias bastante altas del mismo color y una tanguita de hilo dental,, ya que desde el probador me empecé a humedecer y no quería arruinar mi vestido, porque me mojo mucho. Ya en el hotel me esmeré en mi arreglo y me apliqué autobronceante, pues todavía tenía color Ciudad de México, además de que quería que las marcas del bikini se notaran lo menos posible.

Marcia y Jorge pasaron muy puntuales por nosotros. Quedamos en ir primero a comer algo, nos dirigimos a un restaurante de la costera. Alberto y Jorge se veían muy contentos con sus reinitas o con sus putitas, o más bien para decirlo como Alberto me dice a veces: sus reinitas putitas, y no era para menos, yo ya les dije como iba, pero Marcia se veía preciosa. Como me había dicho, su vestido era muy similar al de la noche anterior, pero de color rosa pálido, el escote aún y cuando era menos profundo se veía más sexy por los pliegues que se le formaban en la parte de las nalgas, como invitando a meterle la mano. También se había bronceado por lo que el contraste con el vestido se veía muy bien. Llevaba sobre el vestido una mascada de seda, según ella para taparse un poco, en realidad lo que hacía era llamar la atención.

Cenamos muy rico, al contrario de nuestro primer encuentro en el que pedimos cuentas separadas, en esta ocasión Jorge y Alberto se disputaban el pagar lacuenta. Al final pagó Alberto, tenía dos argumentos: la cena anterior ellos habían invitado y además estábamos en México. Todo esto habla de lo bien que nos encontrábamos y del grado de empatía que habíamos logrado en tan poco tiempo. Alberto le preguntó a Marcia sobre el tipo de música que le gustaría bailar y Marcia entusiasmada le contesto que salsa o música tropical. Que ella sabía un poco, que le encantaba y que era la música que estaba de moda en Barcelona Todos estuvimos de acuerdo con ella. Alberto le preguntó al mesero por los lugares de ese tipo y nos dirigimos a uno de ellos. El lugar estaba lleno de gente de todo tipo: acapulqueños y turistas mexicanos y extranjeros. Pedimos una mesa y sólo nos consiguieron una en un rincón, ya que las que tenían cerca de la pista ya estaban reservadas, a pesar de que le daban una buena propina no accedieron. Inmediatamente Marcia me saco a bailar, se movía con mucha gracia, no como las cubanas o las veracruzanas, pero si con mucho entusiasmo y con cierta sensualidad, bueno eso aunado a como estábamos vestidas hacia que llamáramos un poco la atención, no porque fuéramos las únicas mujeres vestidas de esa manera, ni las más guapas, sino porque el escote de Marcia era algo especial.

Después bailamos cada quien con su pareja, después yo con Jorge y ella con Alberto. En un momento Alberto me pidió que me quitara la tanga, le dije que iba al tocador. Me dijo que no era necesario que quería que me la quitara enfrente de Marcia y Jorge. Así lo hice y ellos sólo sonrieron, y Marcia me secundó, y le dio su tanga a Alberto, él la aspiró y se la guardo en la bolsa. Yo por mi parte también le di mi humedecida tanga a Jorge, quien repitió el gesto de Alberto. Para esa hora, la música se había vuelto más suave. Volvimos a bailar juntas, pero ahora con las copas, la desnudez bajo el vestido, la suavidad de la música y el cuerpo de Marcia junto al mío, todo eso hacia que me sintiera cada vez más caliente. Tenía muchas ganas de besarla y de acariciarla, más aún al sentir su espalda desnuda, a lo más que me atreví fue a meterle la mano y acariciarle las nalgas aprovechando que la demás gente que bailaba nos cubría. Al regresar a sentarnos Marcia se sentó junto a Alberto y empezó a platicar con él. Yo me senté al lado de Jorge y este me empezó a acariciar las piernas, me preguntó por le higuito, abriendo las piernas le dije que ahí estaba y el me empezó a acariciar el coño que para ese entonces estaba ya bastante húmedo. Jorge me metia los dedos mientras me besaba y yo sentí que me venía. Me limpie con una servilleta los jugos que me escurrían. Abrí los ojos y no vi a Marcia, me extrañe un poco y le pregunté a Alberto por ella. Nos dijo que había ido al tocador, yo pensé que estaba disgustada porque tardó mucho, pero Jorge me tranquilizó cuando nos dijo que estaba en la pista bailando y Alberto me dijo al oído, que Marcia le había dicho a él, que esta noche quería una noche diferente. Al terminar la música Marcia se dirigió a la mesa con su acompañante de la mano y nos lo presentó con una sonrisa traviesa, como un amigo de Acapulco.

Esa Marcia es algo serio, yo difícilmente me atrevería a ligarme a alguien de esa manera. Jorge invito al “amigo” a sentarse y tomar un trago. Marcia no le soltó la mano en ningún momento. Se llamaba Alejandro y no estaba muy guapo que digamos, como de 30 años, moreno de estatura regular y delgado. Eso si un poco descarado porque no ocultaba la erección que le había causado Marcia y por lo que se veía su verga tenía un buen tamaño. Marcia se sentó junto a mí y muy orgullosa me pregunto por mi parecer, le dije que no estaba mal y ella me dijo que lo íbamos a compartir si nosotros no teníamos inconveniente. Yo le dije que encantada, ya que para esas alturas no soy capaz de negarme a nada, bueno a casi nada, para no exagerar. Me dijo que mientras bailaban le había metido la mano y le había tocado el culo, que era un lanzado y que al sentir su verga de plano se le antojo. Marcia es como Alberto , toma la iniciativa y planea todo, en cambio Jorge y yo como que somos más pasivos. Me dijo que porqué no bailaba con Alejandro que me iba a gustar, por toda respuesta le di la mano y nos fuimos a la pista. Efectivamente Alejandro era muy desinhibido, porque me pegó a su cuerpopara que sintiera su verga y me tomó con las dos manos por la cintura. Yo le subí los brazos al cuello y el me acariciaba las nalgas sin mucho disimulo. Parecía que había entendido cual era su papel y sospecho que no era la primera vez que se encontraba con personas liberales y calientes.

Estuvimos un rato más, ya sólo bailábamos Marcia, Alejandro y yo. Alberto y Jorge platicaban y tomaban muy quitados de la pena. Marcia y yo estábamos muy entretenidas con nuestro galán. Ella me dijo, al oído que ya era hora de disfrutarlo y les pidió a nuestros hombres la retirada. Pagamos la cuenta y salimos al estacionamiento, Alberto tomó el lugar del conductor y Jorge el de copiloto, nosotras echamos en medio a Alejandro y este nos fue acariciando todo el camino. Le sacamos la verga y se la chupamos alternadamente y a veces lo besábamos y nos besábamos entre nosotras. Los vestidos se nos subieron tanto que descubrió que no traíamos nada debajo y se quedo sorprendido, quería tocarnos el coño pero no lo dejamos. Al llegar a la casa que rentaban Jorge y Marcia, ella y yo nos tomamos de la mano y ya no nos separamos. Pusieron música y bailamos juntas, nos besamos y acariciamos todo lo que no habíamos podido en el antro. Nos metimos los dedos y ahí bailando nos venimos.

Después alguien propuso un brindis por nuestro encuentro y tomamos de los tragos que Alejandro había preparado para todos. Marcia le pidió a Alberto que si la rasuraba y este aceptó, lo hizo ahí enfrente de todos. Los pocos pelitos de Marcia desaparecieron, cuando estuvo totalmente limpia su marido la empezó a besar, le metió la lengua y la hizo venir, ella me tomó de la mano nuevamente y me pidió que la besara. Después nos fuimos a sentar al sofá ahí entrelazamos nuestras piernas y nos frotamos los coños desnudos. Que sensación tan placentera, que calientes nos pusimos y que calientes pusimos a los tres. Se acercaron a nosotros pero Marcia con una seña les indico que nos dejaran gozar. Marcia me chupo los dedos de los pies y me vine, nos frotamos más fuerte y ella se vino enseguida.

Ellos nos felicitaron y nos sacaron a bailar, Alejandro con Marcia y yo con Alberto. Jorge se pego a mí por detrás y sentí las dos vergas duras. Alberto se sentó en el sillón y me dio su verga a mamar, me empiné y Jorge después de ponerse un condón me la metió en el coño por detrás. Lo que más me gusta: dos vergas para mi. Y también lo que tanto le gusta a Alberto, que se la mame mientras otro me la mete. Me vine primero, después Jorge, me la saco y yo me senté en la verga de mi Alberto. Así estuvimos cogiendo hasta que nos venimos los dos.

Jorge nos invitó unos tragos y nos sentamos a observar como Alejandro le metía una súper cogida a Marcia: de espaldas al piso, le levantó las piernas. Le mamaba el coño y por el último le pidió se pusiera en cuatro para metersela por el culo. Yo le pedí calma y se la preparé como ella me había enseñado. Alejandro se la cogió con fuerza mientras Marcia le pedía más y más. Los dos se vinieron ante la calentura de los tres que los observábamos. Descansamos un rato. Marcia le mamó la verga y puso de nuevo caliente a Alejandro, que rica verga, morena y de buen tamaño, lo agarró de la verga y me dijo, es toda tuya. Se la mamé con mucho gusto, se me había antojado desde que en el antro nos la presumió y ahora quería que me la sumiera a mí. Me acosté en el piso y le enseñe el higuito y el ni corto ni perezoso me lo chupo hasta que me vine. Jorge me acercó su verga para que se la mamara y me puse en cuatro para sentir por fin la verga de Alejandro. Le pedí que se acostara y me le monté, quería sentir dos vergas adentro y Jorge me entendió. Me puso lubricante y poco a poco me la metió. Me vine rápidamente, Alberto me acercó su verga a la boca, mientras me decía lo mucho que le encantaba la verga a su putita. Yo me vine de nuevo no se cuantas veces más, nos cogieron como quisieron y lo que pudieron, porque por nosotras hubiéramos continuado. Ya con la luz del día, Marcia me tomó de la mano y me invitó a dormir a su cama, nos besamos otra vez y nos volvimos a tallar nuestro adolorido coño. Me encanta la tijera.

Al otro día nos despedimos, los invitamos a nuestra casa, pero nos dijeron que no irían a la Cd. de México y que ya tenían todo el viaje programado. Pero que esperaban que nosotros los visitáramos. Nos dimos nuestros datos y yo besé a Jorge en la mejilla y a Marcia en la boca con un beso apasionado y agradecido. La mujer me había enseñado a gozar de otra manera.

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Aventura en Acapulco I

Hace dos semanas fuimos mi marido y yo a pasarnos tres días a Acapulco, para relajarnos y descansar un poco del exceso de trabajo en que estamos inmersos. Bueno, también para pasarnos unos días placenteros.

Llegamos el viernes como a las once de la mañana, nos dirigimos a un hotel de la costera, nos instalamos y decidimos darnos un baño y bajar a la alberca. Nos bañamos con calma, yo procedí a depilarme, ya que tengo mucho pelo, las piernas, el área del bikini, etc. Cuando mi esposo se estaba rasurando me vio por el espejo y me dijo, ¿no te gustaría que te rasurara todo? Yo le dije que si él estaba dispuesto yo también. Más tardé en contestarle que él en acercarse a mí con la espuma y la maquina de afeitar. Me abrió las piernas y procedió a quitarme todo el pelo. Yo me sentía excitada, porque mientras me rasuraba me acariciaba y me decía que le encantaban mis labios, a mi sinceramente no me gustan tanto, pero a él si. Después me pidió que me diera vuelta para quitarme todos los pelitos cerca de mi ano, me rasuró casi completamente, excepto unos pocos en la parte de arriba de mi rajita, me limpió con mucha delicadeza, me acercó un espejo y me dijo ¿qué te parece el higuito?. Yo me reí, porque en realidad parecía un pequeño higo colgando, ya que tengo los labios un poco grandes. Después de limpiarme, me los empezó a chupar sin tocarme otra parte de mi cuerpo. La sensación era excitante y cuando con su lengua toco mi botoncito me vine casi inmediatamente. Él se separó de mi, me dio un beso, procedió a vestirse para ir a la alberca, dejándome toda caliente. Yo me acaricié mi desnudo coño y confirme lo que ya presentía, nos pasaríamos unos días muy cachondos. No era la primera vez que me depilaba casi totalmente, pero la sensación era como si lo fuera, me sentía súper desnuda.

Me puse un traje de baño de dos piezas discreto, pero el hecho de que mis labios estuvieran directamente en contacto con la tela, me hacían sentir como si todo el mundo se diera cuenta de que estaba con el coño depilado. Estuvimos un par de horas en la alberca, tomando el sol y uno que otro trago. Subimos a nuestra habitación a darnos un baño y vestirnos para ir a comer. Una de las cosas que más me gusta de estar en la playa es que una se puede vestir con ropa muy ligera y ponerse muy sexy. Ese día me puse un vestido floreado de tirantitos, más o menos corto, sin nada debajo, y unas sandalias de tititas. Me sentía excitada, sobre todo porque sentía mis labios como nunca y a pesar del vestido yo me sentía desnuda.

Llegamos al restaurante y estaba a reventar, por un momento dudamos en quedarnos, pero decidimos que si ya estábamos ahí, pues esperaríamos. Nos anotamos en la lista y yo me senté en una banca, junto a una chica que de inmediato me empezó a hacer la plática. Resulto que era de Barcelona y como yo había estado en esa ciudad un par de veces, pues teníamos cosas de que hablar. El encargado de dar las mesas pregunto por alguien y la chica se levantó, se acerco a un hombre que estaba frente a nosotras, le dijo algo y luego se dirigió a mí y me preguntó que si quería podíamos compartir la mesa. Como había demasiada gente antes de nosotros aceptamos de buena gana. Antes de pedir quedamos de acuerdo con el mesero de que serían dos cuentas separadas. Pedimos unos tragos y ya relajados procedimos a disfrutar una de las mejores comidas de que tengo memoria, ya que además de los platillos que estuvieron exquisitos, la platica fue de lo más ameno, y se dio una identificación entre los cuatro que hizo que con toda naturalidad dijéramos cosas que rara vez se dicen con extraños. Nos contaron que estaban de vacaciones, que estarían un mes en nuestro país, en diferentes lugares, que habían llegado un día antes a Acapulco y que estarían diez días. Después la platica derivo a cosas más personales y dijeron que ellos eran muy liberales, mi marido les dijo que nosotros también y yo como por un impulso, le dije a Marcia, que es el nombre de la chica, que prueba de ello era que en ese momento yo no tenía ninguna prenda bajo el vestido. Ella se sonrió y me dijo con discreción que ella tampoco. Con lo cual las dos nos sonreímos con complicidad. Debo decir que Marcia es una mujer atractiva, un poco más delgada que yo, de piel blanca y muy simpática. Su marido, Jorge, sin ser un galán también es de buen ver. Los dos hacen una buena pareja: inteligentes y simpáticos, nada que ver con la idea que mucha gente tiene de los españoles, aunque ellos no se consideran muy españoles que digamos, pero ese es otro tema.

La plática de sobremesa estuvo muy amena, tanto que Alberto, mi marido, que no es muy platicador, charlaba muy relajado con Jorge. Yo por mi parte, me sentía muy bien con Marcia y cada instante con más confianza. Hablamos de todo, de cuestiones culturales y también de sexo. Jorge nos invito a cenar en la casa que estaban rentando, nos despedimos después de darnos nuestros datos y quedamos en que nos hablarían como a las ocho de la noche para ponernos de acuerdo sobre los detalles de la cena, lo cual nos resulto un poco extraño, porque podríamos ahí ponernos de acuerdo, pero no le dimos mayor importancia. Camino al hotel comentamos de lo agradable de la comida y Alberto me preguntó que si me gustaba Jorge, yo le dije que si, pero quien realmente me parecía como si fuese mi amiga de toda la vida era Marcia.

Después de dar un paseo y hacer unas compras llegamos a nuestra habitación y al poco rato sonó el teléfono, contesté y era Jorge que llamaba tal y como habíamos quedado. Le pasé el aparato a Alberto para los pormenores mientras me bañaba por tercera vez en el día. Al salir Alberto me dijo en lo que habían quedado: Jorge le pregunto que si nos gustaba la comida china y que no era necesario que lleváramos nada. Después de darle el dato preciso de la casa y las señas de cómo llegar, le dijo que si no teníamos inconveniente de que la cena fuera formal y de que si estábamos dispuestos a hacer un intercambio. Alberto le dijo que todo estaba bien, pero que eso del intercambio no estaba seguro. Déjenme decirles que nunca hemos hecho un intercambio y nunca he visto a Alberto cogerse a otra mujer, el dice que no le interesa mucho, yo tengo mis dudas, pero bueno, nunca habíamos estado con otra pareja, sólo en tríos con otros hombres. Total que quedaron en que se dejaría que las cosas fluyeran. Alberto me preguntó que qué pensaba yo de todo eso, yo le pregunte que si le gustaba Marcia y el me contestó que si, pero que no tanto como verme a mí con ellos.

Llegamos a su casa como a las diez de la noche, vestidos de manera más o menos formal. Alberto iba de saco, sin corbata y yo llevaba un vestido color rojo oscuro, escotado, largo y bastante transparente, con forma como de bata, se amarra con unas cintas y se le hace una abertura adelante que llega casi hasta la ingle. Me puse una tanga que me regaló Alberto, pequeña por el frente y de cintas transparentes que la hace a una verse casi desnuda, salvo el pequeño triangulo y unas sandalias altas con solo dos tiritas, una en el tobillo y otra en el frente. Me sentía excitadísima vestida así, tanto que no me importaron mucho las miradas de las pocas personas que me vieron salir del hotel. Al llegar, nos recibió Jorge, el si vestido más formalmente, un traje de lino color hueso, después de mirarme de arriba abajo y decirme que me veía muy linda nos invitó a pasar. La casa esta por el camino a Puerto Marquéz y tiene una hermosa vista a la Bahía. Jorge había contratado un servicio para la cena. La mesa estaba puesta y un mesero nos ofreció de tomar. Jorge nos dijo que tenía cava y aceptamos. Marcia llegó un rato después y estaba radiante, llevaba un vestido gris plata con brillos, corto, de tela muy delgada que hacía que se le notaran los pezones, se veía que estaba tan excitada como yo, porque los tenía muy parados. Nos dimos dos besos y después de los mutuos halagos nos dirigimos a la terraza. Como Marcia iba por delante me di cuenta de lo más sorprendente de su vestimenta, el escote era realmente profundo, se le veía el nacimiento de las nalgas y le quedaba muy bien.

Después de cenar, Jorge despidió al mesero y puso música. Marcia me saco a bailar, yo no soy muy buena para el baile, pero me deje llevar por ella. Jorge puso música lenta, Marcia me abrazó y me pegó a su cuerpo. Yo le pase los brazos por la espalda desnuda y la empecé a acariciar. No era la primera vez que estaba con una mujer, cuando tenía 18 años tuve relaciones con una amiga y a pesar de que me gustó, no se volvió a repetir. Ahora casi veinte años después estaba acariciándome con una mujer y frente a dos hombres que nos miraban con excitación. Nos empezamos a besar y a acariciar por todo el cuerpo, ella no traía nada debajo y yo sólo la pequeña tanga. Marcia me quito el vestido y seguimos bailando, pero ahora yo casi desnuda, me besaba mis pechos y me acariciaba las nalgas. Me quito la tanga y al verme casi totalmente depilada me paso la mano por mi raja y se sorprendió al sentir mis labios colgando. Yo le dije al oído es un pequeño higo para que te lo comas. A esas alturas yo ya estaba mojadísima, ella se puso en cuclillas y yo abrí las piernas para que me chupara. Me encanta que me chupen el coño, y Marcia me enseñó lo delicioso que es que te lo chupe una mujer. Me vine ahí frente a todos, mientras oía que Jorge y Alberto nos decían lo bien que lo hacíamos. Jorge le dijo a Marcia que se quitara el vestido y la saco a bailar mientras yo me fui a sentar junto a mi marido, que estaba calientísimo, lo digo por como tenia la verga de parada. El me empezó a acariciar mientras veíamos como Jorge y Marcia se acercaban y Jorge la volteaba y la tomaba de la cintura inclinándola hacia nosotros. Yo me levanté y la abracé mientras su marido se la metía por atrás. Mientras se la cogía yo la besaba por todo el cuerpo y me puse en cuclillas para besarle el clítoris y de paso darle una que otra lamida a la verga de su marido. Marcia se vino diciendo “que rico Diana, que rico”, lo cual a mi me gusto mucho.

Marcia me tomó de la mano y me llevó a su recámara, ahí nos retocamos el maquillaje y nos arreglamos el pelo y me dijo: Diana, vamos a darnos gusto y vamos a darles gusto a estos dos, les encanta ver, pues que vean y se calienten y tu y yo vamos a gozar. Saco del closet dos mini vestidos de color, pero totalmente transparentes, nos los pusimos y salimos otra vez a la terraza, nos veíamos como dos putas, pero eso sí no estábamos vulgares, ya que los vestidos eran muy bonitos y muy finos. Alberto y Jorge charlaban muy amigablemente, después Alberto me dijo que hablaban de nosotras, de lo calientes que somos, de nuestras experiencias, etc. Al vernos llegar, nos abrazaron, nos besaron, nos dieron la vuelta y nos invitaron una copa. Marcia me tomo de la mano y me llevo al sofá y ahí me dijo, con una sonrisa, que quería volver a comerme el higuito. Yo le dije que también quería comerle coño, le pidió a su marido que trajera unas colchas para ponerlas en el piso y ahí nos empezamos a chupar mutuamente hasta que las dos nos venimos. Después Marcia se volteó y me paso una pierna por delante y otra por detrás y me pegó su coño en el mío y empezamos las dos a tallarnos ante las miradas de nuestros maridos. Que delicia se siente coño contra coño y más así como yo estaba, sin pelo, sentía los labios húmedos de Marcia y sus pelitos que me raspaban. Nos vinimos escandalosamente, nos abrazamos y nos besamos.

Mientras estaba abrazada a Marcia sentí que una manos me acariciaban las nalgas y unos dedos que jugaban con mi higuito. Jorge totalmente desnudo se encontraba detrás de mi con la verga parada, se recostó sobre las colchas y Marcia de inmediato se llevó la verga de su marido a la boca y se la empezó a mamar, se separó de ella y me invito a mamársela. Entre las dos se la mamamos hasta que se vino, Marcia lo masturbó mientras se venía y se trago todo el semen. Alberto como siempre, sólo observando, el perverso es un voyeur en toda la extensión de la palabra. Yo creo que ya se había puesto de acuerdo con Jorge, porque en ningún momento hubo malestar por su actitud. De hecho también participo, pero a su manera. Después de refrescarnos con unas copas de cava, Jorge me dijo que quería metérmela por el culo. Yo le dije que no era algo que me gustará mucho, pues en algunos momentos me llegaba a doler y no me sentía muy cómoda. Él me dijo que me iba a tratar con delicadeza y que además Marcia me iba a preparar para que no hubiera dolor y si mucho placer. Marcia trajo un lubricante, me hizo poner en cuatro y después de besarme el culo me puso el lubricante metiéndome primero un dedo, después dos y después tres, todo esto mientras me decía palabras cariñosas. Esa Marcia me estaba enseñando a sentir cosas que no había sentido antes. No que no me hubieran hecho lo que ella me hacía, sino la manera en que lo hacía, la ternura con que me hablaba, al mismo tiempo que me tenía allí, toda expuesta, con tres dedos en mi culo y con la otra mano acariciándome el coño, me vine de nuevo y en el preciso instante en que me venía, saco sus dedos y sentí la verga de su marido que entraba hasta adentro de un solo golpe acrecentando mi placer, mientras ella pasaba por debajo de mí y me chupaba el famoso higuito. Después de reponerme le reclamé, en son de broma a Jorge su “delicadeza”. El por toda respuesta me dio la vuelta para ponerme frente a Alberto y me la volvió a meter por el culo, con lentitud y con mucho cuidado, no sentí ningún dolor, ni la primera vez, ni la segunda. Mi marido me besaba mientras Jorge me la metía cada vez con más fuerza. Alberto me metió sus dedos y empezó a hacérmelo mientras disfrutaba muchísimo la verga en mi culo. La caricia de Alberto hizo que me viniera a mares, mi venida me mojo todas las piernas formando un pequeño charco en el piso. Al verme gozar de esa manera, Marcia dijo que ella también quería gozar así. Tomé el lubricante y le hice lo que me había enseñado, Alberto la ayudó a ponerse de pie y la hizo que se inclinara para que Jorge se la pudiera meter, después le metió dos dedos y como a mí hizo que se viniera, no con tantos líquidos como yo, pero si se ve que le encantó.

Nos invitaron a quedarnos a dormir, pero Alberto les dijo, que mejor nos íbamos al hotel para que todos descansáramos mejor. Brindamos por última vez. Marcia y yo no besamos como queriendo seguirle, me regalo el vestido. y me dijo que le había encantado mi higuito. Yo la bese agradecida y en reciprocidad le regalé la tanga que más me gusta, le dije a Alberto que me prestara su saco, para no quitarme el regalo, nos despedimos, quedando para ir a bailar por la noche. Al llegar a la habitación del hotel me le fui encima a mi marido, le quite los pantalones, me le monté y me moví con toda la intención de hacerlo venir, pero la que se vino fui yo, pues sentir su verga me pone caliente y más si ya de por si lo estaba. Alberto me dio la vuelta, me puso en cuatro, me beso el culo y me acaricio con su lengua, como me fascinan sus caricias. Me metió la verga y mientras me decía que se daba cuenta que me estaba encantando que me la metieran por el culo nos venimos casi juntos. Platicamos un poco de lo que había pasado y de lo que nos esperaba. Me dijo que quería que me viera muy guapa para ir a bailar, le dije que me tenía que comprar un vestido, sonrió y nos abrazamos y besamos hasta quedarnos dormidos.

P.D. Me encantaría que me escribieran chicas y parejas.

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Cuento tras la navidad

Lo primero saludar a todos aquellos que algún día puedan leer esto que cuento. Me llamo José, tengo 37 años y mi mujer, Luisa, tiene 35, tenemos dos hijos y una vida normal en todos los aspectos incluido el sexual, aunque las pasadas navidades ocurrió algo nuevo. Read more

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El viaje a Amsterdam (II)..

Al llegar al local del amigo de los dos alemanes que se pegaron el lote con mi mujer, vimos que era un local de sexo. En el escaparate había una mujer que se movía sensualmente al ritmo de la música. Estaba haciendo un striptease como reclamo al espectáculo que habría dentro. Mi mujer contemplaba el espectáculo con expectación y algo de envidia ya que me dijo que si me gustaría verla ahí. Yo le respondí que seria excitante y parecía que nos leían la mente ya que uno de los chicos presentándonos al dueño del local que estaba en la puerta hablando con unos clientes, le invito a mi mujer a pasar dentro.

Entraron el dueño y mi mujer y yo me quede fuera con los dos Alemanes. Al cabo de un rato que se me hizo larguísimo apareció en el escaparate mi mujer. La habían cambiado de ropa y ahora llevaba un vestido totalmente transparente negro que apretaba sus pechos y dejaba a la vista todo el cuerpo desnudo de Vanessa. Le habían puesto unos zapatos negros brillantes de salón y de tacón altísimo de aguja. Parecía una puta mas del lugar, sobre todo cuando fue desinhibiéndose poco a poco y se movía sugerente agachándose y mostrando su coño desnudo, apretándose las tetas y juntándolas. Se daba la vuelta y poniéndose de cuclillas se separaba las nalgas y se acariciaba con un dedo su dilatado ano debido a la follada anterior.

Era un verdadera stripper y disfrutaba con ello, todos disfrutábamos con ello y yo volvía a estar a cien. La calle fue llenándose de gente que veía el espectáculo y empezaba a causar sensación. Estuvo casi cuarto de hora así en el escaparate hasta que una mujer entro en el escaparate y agarrándola de la mano la saco del escaparate metiéndola en el local. Ella según se iba me decía que pasase y me sonreía, estaba disfrutando.

Me costo entrar ya que toda la gente que había fuera decidió hacer lo mismo que yo, sin duda había sido un buen reclamo para el negocio.

Ya dentro, había varios pasillos y puertas a los lados. Comprendí que eran cabinas y los Alemanes me hicieron entrar en una de ellas. Era pequeña, y daba a una cama redonda que giraba lentamente. Solo separaba la cama de la cabina una barandilla por lo que seguramente se podría tocar al a chica que saliese allí y que no tarde en comprobar que era mi mujer. Apareció caminando sobre la cama con sus zapatos negros y ese vestido transparente que dejaba totalmente desnuda a Vanessa de un modo excitante.

Ella contoneándose se puso a cuatro patas y acariciándose era tocada por los tíos que había en las otras cabinas, Le pasaban las manos por el culo abierto, la tocaban las tetas. Ella se acercaba a las cabinas y se alejaba jugando con nosotros. Se acerco a mí y besándome en la boca me dijo que subiera a la cama. Yo no lo dude aunque me daba algo de vergüenza todos esos tíos mirando y pajeándose delante de mi mujer y ahora viéndome a mí allí.

Ella me fue desnudando y tumbándome en la cama me empezó a masturbar y a chuparme la polla. Mientras tanto los tíos de las cabinas le sobaban el culo a Vanessa e incluso introducían sus dedos en su ano y en su coño al lento paso por delante de ellos. Ella seguía chupándome la polla todo lo bien que sabe hacerlo.

Uno de los tíos subió a la cama con la polla fuera y poniéndose detrás de mi mujer le enchufo la polla por detrás y comenzó a follarla. Ella sin apartarse se dejaba follar mientras seguía tragándose mi polla. Así otro subió a la cama y poniéndole la polla cerca de la cara la encamino hacia ella y soltando la mía se trago la del tío sin rechistar y se la empezó a mamar rápidamente. El que la follaba por detrás saco su polla y sacudiéndola un par de veces se corrió sobre el culo de Vanessa y se aparto para dejarme paso a mí que tenia ganas de follarme a mi mujer ya que estaba muy cachondo. Me puse detrás de ella y le metí la polla en el culo que tenia dilatado de antes y ahora mojado del semen que le escurría por sus nalgas y que había dejado el tipo anterior. Empecé el mete saca en su ano mientras acariciaba sus tetas que permanecían apretadas dentro de aquel vestido.

El tío que tenia la polla en la boca de mi mujer empezó a correrse y la leche se le salía por la comisura de los labios mientras que yo me corría dentro del culo. Ya había otro tío dentro que la sentó encima de su polla y se la metió por el culo que a estas alturas tenia mas que dilatado y solo la proporcionaba placer. Otro chico mas joven se acerco y le metió una enorme polla por el coño y así fue follada por los dos que se corrieron dentro de ella.

Así estuvo un buen rato siendo follada por varios hombres cada vez hasta que la cama dejo de girar y la música de sonar y una puerta se abrió saliendo los dos de allí. Ella estaba muy cansada pero satisfecha. Nos llevaron a un yacuzzi y allí sobre todo ella pudo asearse ya que escurría semen por todos los sitios.

Nos fuimos del local y salimos a la calle. Dimos un paseo y nos fuimos al hotel ya que había sido un día bastante ajetreado. Fuimos directos a la cama y nos quedamos dormidos casi al instante.

Cuando me desperté ya era de día y mi mujer no estaba a mi lado. Me levante y al salir de la habitación vi a mi mujer sentada encima de un de los botones que estaba tendido en el suelo del salón cabalgando sobre su polla mientras le chupaba la polla a otro que estaba sentado en el sofá.

Me quede de piedra, debían de llevar un rato así ya que el que estaba sentado no tardo en correrse en la boca de mi mujer. El otro que estaba debajo de ella la levanto y apoyándola contra el sofá, de pie la metió la polla por detrás y la estuvo follando unos minutos hasta que se corrió sobre su culo y su pierna.

Yo que estaba en la puerta viendo el espectáculo estaba empalmado viendo a mi mujer así y ella al verme me dijo que me acercase. Sentada en el sofá me puso un pie en la cara y haciéndome chupárselo, me saco la polla y masturbándome me la condujo hacia su coño, que estaba empapado de jugos no solo de ella.

La folle un buen rato así, ella tumbada en el sofá con las piernas hacia arriba y yo lamiéndole los pies que tenia dentro de unas sandalias de tacón fino y bajo que solía usar para andar por casa. Termine corriéndome sobre sus pies que me hizo limpiar.

Mi mujer es un autentico volcán sexual y es maravillosa en todo lo demás. Es una suerte tener una mujer así. Las vacaciones en esa ciudad hicieron honor a algunas de las cosas que dan fama a Ámsterdam. Una ciudad fantástica.

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La vi acercarse al coche

La vi acercarse al coche, traía su bolso de viaje, la chaqueta en el brazo junto a una revista y una pequeña bolsa de papel, se adentro al coche y me saludó con un beso, le pregunté como le habia ido, Ana me sonrió y volvió a besarme.

Imaginamos fantasías, y de tanto desearlo, en alguna ocasión se hacen realidad. Mi caso, es la realidad de un deseo, me he convertido en el marido cornudo y consentido que he deseado ser, siempre hemos fantaseado con situaciones en las que de una forma u otra nos hemos relacionado con otras parejas, chicas, chicos, hemos sido esclavos de nuestra pareja o hemos formado parte de un trío o cuarteto en el que mi mujer Ana era penetrada, sodomizada por varios hombres, o yo travestido por mi mujer y unas imaginarias amigas, lo mas perversas posible.

No se el día que comenzó todo, somos una pareja de 39 y 36 años, nuestro trabajo esta vinculado al mundo de la cosmética, yo como delegado de una multinacional y Ana  regenta una franquicia, la presentación de la nueva línea para el siguiente invierno le llevó a una convención, había ido algunas veces, siempre a hoteles de lujo en sitios de moda, yo normalmente no la acompaño, solo lo hice una vez, y efectivamente tanto el entorno, los productos y el personal resulta muy atractivo, a lo cual Ana no se queda atrás, siempre con la sonrisa en la boca, su negro pelo rizado y los ojos chispeantes, cuida tanto su imagen como su cuerpo, es de esas chicas que no pasan desapercibidas en cualquier reunión.

Después de mi visita con ella, siempre fantaseaba con las azafatas de la convención o con alguno de los franquiciados, la animaba a que tuviera una aventura, a la vuelta de su segunda visita, me comentó que había conocido a una pareja que se habían iniciado en la compañía, había cenado con ellos y tomado una copa, yo le pregunté si todo había terminado en una copa, ella me dijo:

  • Siempre estas pensando en lo mismo, mientras se evadía de la conversación.

Tras unos días y por mi insistencia, acabo confesando que había sentido una atracción especial por ellos desde que los conoció, Oscar y Míriam, la ultima noche, que siempre era la mas especial habían cenado en la misma mesa, junto a otra gente, el no hacia mas que agasajarla, y comentar con su mujer lo guapa que resultaba, en la despedida en el pasillo del hotel para ir a dormir, Míriam le había besado en los labios, ella entró en su habitación despidiéndose apresuradamente, allí sola en la cama se sintió algo abrumada, superada por la situación, pensando que solo tenia que marcar el teléfono y estaría ella o el, o los dos en su habitación, por lo que acabo fantaseando y tocándose, por la mañana coincidió con ellos en el desayuno y se despidieron hasta la próxima.

Los seis meses siguiente pasaron rápido, con alguna llamada esporádica por teléfono y de nuevo tocaba otra convención, Ana me dijo que no sabia si se encontraba dispuesta a asistir, ya que temía encontrarse en una situación que no pudiera controlar, que en las llamadas telefónicas, Míriam, siempre le hablaba con doble sentido, yo la animé después de lo que habíamos fantaseado durante este tiempo, aunque también lo mismo aquello fue algo esporádico, y que si le surgía, ella sabría decidir, la acompañé a la estación del alta velocidad, le dije:

-Disfruta y si tienes una aventura, mándame una foto por el móvil, ella se despidió diciendo lo tonto que era, dos horas después ya estaba en su destino, y varias horas mas tarde recibí una foto en el móvil de ella junto a una chica bastante mona, algo mayor que ella casi con cuarenta años, pero buen aspecto, las dos sonrientes tomando una copa en el jardín del hotel, y con un mensaje que decía “Solteras buscan”, la llamé para preguntarle de que se trataba, me dijo que estaban dispuestas a divertirse, desde ese momento apagaría el móvil para que no la llamara, que lo volvería a conectar después de dos días para la vuelta. Yo me encontraba de viaje cuando me llamó para decir que estaba cogiendo un taxi en la estación para volver a casa, por la noche nos veríamos. Mientras cenábamos, con sonrisa picarona, me dijo que me tenia que contar muchas cosas, que si quería que fuera allí cenando o esperaba a que estuviéramos en la cama, “Aquí y ahora”, le dije yo tajantemente.

– Me he acostado con Míriam, me lo dijo así, sin dar rodeos, yo di un respingo de la silla,

– Cuéntame todo de principio a fin, y comenzó el relato de su aventura.

Coincidimos llegando al hotel, nos saludamos, ella también ha asistido sola, mientras nos registramos en el hotel, tomamos una copa de champagne de bienvenida, y luego otra, nos dieron las habitaciones contiguas, quedamos después de darnos un retoque para bajar al jardín, en el cual que te envié la foto, por la tarde trabajamos y  la noche la teníamos libre, me di un baño y comencé con la ropa interior y las medias, sentí como manipulaban la puerta que comunicaba las habitaciones, yo la tenia bloqueada, escuche a Miriam decirme que si le podía ayudar a bajar una cremallera de su vestido, abrí y entró con el albornoz del hotel y el pelo aun mojado, se quedo mirándome, o admirándome y sin darme tiempo se aproximo y comenzó a besarme, por un momento intente resistirme , pero me di cuenta que me estaba gustando, dejo caer su albornoz y nuestros cuerpos se unieron, sentía su piel húmeda del baño y la crema corporal, nos tocábamos mutuamente, ella chupaba sus pezones, yo mordía mi cuello, me soltó y volvió con unos zapatos, allí me encontraba a merced de ella, me volteo y me hizo apoyar las manos en la cama, de un cachete me abrió las piernas arrodillándose tras de mi y metiendo su cara entre mis piernas, sentía su lengua como una serpiente vibrar entre mi sexo, buscando abrirse paso, yo colaboré abriendo y dejando el paso libre, separó mis braguitas y su lengua recorrió libremente llevándose los jugos que me provocaba aquel torbellino de placer, ahora su lengua entro por mi culo y yo tuve el primer orgasmo, me puse rígida mientras mi cuerpo se convulsionaba y ella seguía, caí sobre la cama mientras ella a mi lado se masturbaba, llegando al éxtasis entre las mas vulgares de las palabras dirigidas hacia mi, yo me sentía propiedad de ella, la besé y la acaricie, mientras aun jadeábamos el la cama. Se nos hacia tarde, nos recompusimos y bajamos a la cena.

La noche volvió a ser una clara muestra de sexo y sometimiento por su parte, me violo repetidamente con sus juguetes, me ha introducido bolas chinas y he sido su putita, he lamido sus pies y su sexo, me ha humillado de mil formas, y querido Arturo, me ha gustado, me enseñó algunas fotos de ellas dos en la cama o reflejadas en el espejo del baño medio desnudas. Mostrándome su pecho me dijo, me marcó como si le perteneciera, chupando con fuerza hizo este morado, creo que ahora no podré pasar sin ella y los encuentros, estoy pensando que venga aquí a casa, a pasar el próximo fin de semana,

-Por mi parte, le respondí, si es tu deseo, encantado, pero que has pensado sobre mi, sabe todo esto su marido, quieres que este yo presente?  Por supuesto, quiero que estés y participes, quiero darte el placer de verme mientras soy suya, y que cumplas tu fantasía, en cuanto a su marido, realmente es su pareja , y ellos ya han participado en situaciones similares, aunque en este viaje, solo vendrá ella, yo estaba descolocado, inquieto ante tal propuestas, ahora seria el voyeur de mi mujer, vería como era sometida y amada. Ana no quería ni perder un momento en decírselo a su nuevo amor, cogió el teléfono y delante de mi marcó.

– Míriam? Hola querida, nos vemos en el fin de semana?, Si, aquí en casa, te recogeremos en la estación? De acuerdo, besos, y yo a ti, y colgó.

Esa noche hicimos el amor como nunca, ella se mostraba mas ligera, se movía con soltura en la cama, como si se hubiera quitado un peso de encima, besé el morado de su cuerpo, como queriendo remarcárselo, como para que no olvidara a quien pertenecía, yo quería demostrar algo mas de lo que era, por lo que lo hicimos una vez y luego otra, después caímos rendidos, al día siguiente había que volver a la realidad. La semana pasó rápida, notaba a Ana algo mas inquieta que en otras ocasiones, hicimos el amor un par de veces, por mi parte andaba preocupado de que la casa, la comida y bebida estuvieran a punto, el jardinero repaso el césped y la piscina estaba cristalina, en el almuerzo del viernes hablamos sobre como afectaría esto a nuestras vidas, donde dormiríamos cada uno de nosotros, Ana me pidió que le dejara a ellas nuestro dormitorio, me pidió que desde que llegara Míriam, seria la que tomaría el mando en todo lo que concernía a ella, yo me iría a la habitación de invitados, cada momento que pasaba, era el cornudo que había deseado ser  en nuestras fantasías.

Sonó el timbre, desde la ventana vi bajar a Ana descalza, con sus short blancos y la camiseta anudada a la cintura, un taxi se marchaba, por fin conocí a la amante y ama de mi mujer, Míriam era según había visto en algunas fotos del teléfono, melena corta, no demasiado delgada, la piel morena y el pelo castaño, llevaba un vestido de tirantes color negro, cerraron la puerta y se besaron. Entraron en casa, ahora si conocí por fin a Míriam, nos saludamos, le recogí el equipaje y le desee la mejor de las estancias en nuestra casa, ella me lo agradeció y me beso en los labios diciendo que esperaba estar a la altura, Ana le recrimino diciendo ¡ehhh!.

Ana estaba como la chica que recibe a su novio por primera vez en casa, subieron las dos mientras yo preparaba una copa en el jardín.

Tardaron un momento en bajar, Ana ahora llevaba un mini vestido elástico color rojo y unas sandalias bastante mas altas de las que usaba ella habitualmente, eso hacia que se le vieran las piernas mas largas y la ropa mas corta , le pregunte que de donde había salido,

-Regalo de Míriam, ya sabes lo que hablamos, a lo que asentí con una sonrisa, Miniar le indicó que hiciera lo que le había dicho anteriormente, y Ana entreabrió sus piernas dejando su sexo al aire, sin bragas por orden expresa y gusto de ella, después de un tiempo Míriam mando a la cocina a Ana, diciéndole que tenia que hablar conmigo,

-Arturo, he venido para mantener sexo con tu mujer cada vez y en cada situación que nos plazca, desde ahora y hasta el lunes que salga por la puerta, me pertenece, no temas por ella, tú podrás participar cada vez que quieras, pero en ningún momento interfieras en las decisiones que yo tome. Me quede estupefacto, pero asentí dándole todo el mando a ella.

Les pregunté que preferían, salir a cenar o tomar algo aquí en el jardín, Ana propuso ir a cenar a un pequeño restaurante que conocíamos, Míriam dijo que le apetecía, que tenia bastante hambre, reservé y pronto estábamos en una mesa que tenían con vistas a la ciudad, tomamos vino y champagne, después nos retiramos a casa, en el coche se colocaron las dos en el asiento de atrás, quedé como un chófer que lleva a sus señoras, desde el espejo vi como Míriam besaba a Ana, y como le metía la mano por el escote de aquel mini vestido rojo que había sido el centro de miradas de la noche, sentí el sonido de un bofetón, miré y vi a Ana con la cara sumisa como pidiendo perdón, escuché como le recriminaba porque había ido a cenar llevando bragas, mientras Míriam se pavoneaba de ser “el chulo” de mi mujer, se las quito, abrió la ventanilla y las lanzó fuera del coche, ver a mi mujer tan sumisa me excitaba, se lo dije a Míriam, y en cuanto llegamos a casa en la misma cochera puso a Ana de rodillas e hizo que me chupara, la cogía de la cabeza y la empujaba contra mi, de repente le dijo:

-Para, después tendrás más, mientras se dirigía a mi diciendo:

-Este fin de semana sabrás el placer que te puede dar esta putita.

Nos fuimos a nuestras habitaciones, yo a la de invitados, ellas a la que hasta la noche anterior había sido mía, me dí una ducha y me tumbé sobre la cama, esperando que nos depararía la noche, se abrió la puerta y entró Ana, desnuda, llevaba los ojos muy pintados y los labios tan rojos como nunca se los vi, solo con aquellos tacones vertiginosos que le había traído su amante, y con un collar con argollas y piedras brillantes en el cuello del cual colgaba una tira de cuero, como si fuera un perro,

-Míriam te invita a la habitación, desnudo como me encontraba y comenzando a tener una erección, me instalé en una butaca para ser el perfecto voyeur, Ana se recostó junto a su ama, que estaba medio desnuda,  y esta comenzó a tocarla, sin violencia, acariciándola, amándola, besaba cada centímetro de su cuerpo, se besaban en la boca, mordía sus pezones, metía la mano entre sus piernas haciéndole el amor, ahora con un dildo dorado, penetraba con suavidad, vibrando entraba hasta el fondo de Ana, ella gemía de placer, yo comencé a tocarme, pero Míriam me dijo que no terminara, ellas seguían y yo no podía parar, Míriam se levantó de la cama, tenia el pecho bastante bonito, algo retocado por el bisturí, abrió por la cintura sus braguitas tipo culotte, y me pidió que descargara, ver su pubis casi totalmente rasurado, solo con una línea de vello, fue lo que me llevo a explotar y descargar, me apretaba el miembro con la mano para direccionar la descarga, mi semen caía desde su ombligo hasta su sexo,

-Muy bien cornudo, ahora vuelve a tu butaca mientras cogía la ultima gota con su dedo y se lo llevaba a la boca, soltó el elástico y todo quedo dentro, se hacia cada vez mas grande la mancha húmeda de su braga, caí en la butaca esperando el siguiente acto, Ana fue traída con la cadena hasta hacerla meter su cara entre las piernas de Míriam y comenzar a lamer aquel néctar que rebosaba por el tejido y los lados, me sentí confuso ya que nunca había conseguido que Ana tragara mi semen, y efectivamente fue la misma reacción, lo que ella no esperaba era el azote que recibió con la correa de cuero, y después otro, tuvo una arcada y recibió mas, yo volvía a excitarme de ver a mi mujer humillada, la pintura de los ojos y labios corrida, pero chupo y lamio hasta dejar el sexo de su ama y las braguitas totalmente limpias, volvía a masturbarme, y esta vez fue Míriam la que se encargo de ponerse de rodillas, quito mis manos y con su boca acabó lo que yo había empezado, extrajo mi nueva descarga, la contuvo en su boca y levantándose, acerco su cara a la de Ana, abrió su boca y dejo caer la bola blanca que había salido de mi un momento antes, le cerró la boca y le dijo:

-He visto que te has quedado con ganas de más, ahora traga, vi la cara de Ana ultrajada, con arcadas, hasta que abrió su boca y enseño la lengua, todo había desaparecido en su interior.

Aquella mujer nos tenia sometidos a los dos, la habíamos estando necesitando desde hacia tiempo, estaba rompiendo con todas las reglas y nosotros con ella, estábamos encantados, yo acabé la noche en mi nueva habitación, durante la noche sentí gemidos en la habitación de al lado.

Buenos días, me saludo Miriam, había preparado el desayuno en el porche junto a la cocina, al instante apareció Ana, con un camisón blanco de algodón que usaba para andar por casa, le trasparentaba el pecho, sus pezones se marcaban y al sentarse se le subía dejando algo mas que sus mulos al aire, habíamos hecho el amor muchas veces cuando ella lo usaba, me besó y después cogió a Míriam por detrás de la cintura y la besó, creo que fue la única vez que sentí celos, las vi como si hubieran sido amantes toda la vida, después del desayuno, donde nada se habló de la noche pasada, les dije que tenia la partida de pádel del fin de semana, pregunté si estarían en casa para comer, Ana propuso dar una vuelta, igual bajaban por el mercado, yo me cambié de ropa y salí en dirección al club.

A mi vuelta, las encontré en las tumbonas de la piscina, las salude y desnudándome allí mismo me di un baño, Ana se levanto para traer unas cervezas del bar de la piscina, mientras la tomábamos Míriam me dijo:

Arturo, he invitado a Ana para pasar un fin de semana en casa, si te apetece venir, seguro que te divertirá, me gustaría tenerla conmigo, tengo planes también para ti, quiero que Ana vea como me follo a su marido, Estaré encantado de darte placer, le respondí, me miró y sonrió de forma sardesca.

Tras la comida, nos retiramos a nuestras habitaciones, de nuevo volvía a escuchar movimiento en la habitación, gemidos y risas, la tarde trascurrió tranquila, ellas dos en las tumbonas, cogidas de la mano, mimándose, sintiéndose amadas, yo, en tierra de nadie, sin identidad, a un metro de mi, la que había sido la mujer de mi vida, ahora entregada a una mujer que solo había visto dos o tres veces, y por la cual daría la vida. Llegada la noche, ellas decidieron salir a dar una vuelta, sacaron el coche de Ana, las vi bajar la calle hasta desaparecer por la urbanización, me tumbe en el sofá a mirar tele, al instante entre en Internet, busque paginas de maridos cornudos, casi siempre era lo mismo, lo mismo que yo estaba haciendo, un chico o chica se enrolla con una mujer casada, mientras el marido esta junto a ellos viendo como disfruta su mujercita, o es sometida, en otros casos, el lleva algún artilugio que le hace imposible tener una erección y ella y su amante se ríen , en muchos de los casos, el marido acaba lamiendo el semen en el cuerpo de ella, era el fiel reflejo de mi película, y eso me hizo actuar, decidí poner en el dormitorio las cámaras portátil que tengo para hacer submarinismo, en un instante y tras pruebas de encuadre, todo estaba preparado, inquieto esperé, escuche llegar el coche, parece que no tuvieron demasiada suerte o tenían demasiada prisa por aprovechar el tiempo juntas, me retiré a mi nueva habitación y las oí llegar, jugueteaban por la escalera y en el baño, después como la noche anterior, movimiento de puertas y baño, ahí me quedé dormido.

Les preparé el desayuno, desde la cocina vi a Ana nadando, no era habitual que ella se metiera en la piscina tan temprano, el agua aún estaba fresca a esa hora, me fije en ella, en su cuerpo desnudo, volvía a llevar el collar con las argollas en el cuello, vi sus cachetes algo rojos, parece que no había sido todo lo buena que deseaba su amante, y le infringió un castigo, salió del agua, desnuda, dejando tras de sí una estela de agua, andando casi de puntillas, los pezones pequeños y oscuros en ese pecho perfecto, el pubis como el de su amante, depilado con una pequeña franja de vello, me pareció una Venus, la miraba ajeno a que Míriam se encontraba en la cocina, me dio los buenos días besándome en los labios, envuelta en una bata de seda, le pregunte como habia ido la noche, ella me contesto que de maravilla, se habían divertido y aunque volvieron pronto, ya no vieron luz en mi dormitorio. Hemos hecho el amor hasta casi el amanecer, seguro que cuando me marche Ana tendrá una mente mas abierta, yo me quedé como estos últimos días, sin palabras e intentando que pareciera normal esta situación, me acordé que las cámaras seguían en el dormitorio.

Le di los buenos días a Ana, admire su cuerpo aun mojado, el pelo rizado parecía aun mas negro, su cara estaba relajada, la conocía bien y sabia que había disfrutado, la veía enamorada de su amante, Míriam hizo por quitarle el collar, yo le pedí que se lo dejara, que la mantuviera desnuda, ahora su cuerpo tenia las formas mas graciosas, parecía mas joven, me recordaba el cuerpo de cuando la conocí, quería amarla.

La mañana transcurrió entre tumbonas al sol y piscina, tomamos sanwichs y champagne, al finalizar, Ana me dijo que esperaban la visita de un amigo de Míriam al que había invitado a tomar el sol en la piscina, le pregunté si era alguien conocido, si formaba parte del juego de fin de semana. Si, me respondió, lo vimos anoche tomando una copa con amigos, era un chico joven de veinte tres años aproximadamente, era el sobrino de unos amigos de ella, estaba estudiando en nuestra ciudad.

Me retire para hacer una siesta, desde mi nueva habitación escuché parar una moto y después el timbre, me asome tras el parasol y vi llegar dos chicos jóvenes, en tenis con pantalón corto y camiseta, ellas los recibieron, pensé que solo vendría uno, Míriam los saludó y  presentó a Ana, pasaron hacia el interior, observe como Míriam y los chicos andaban tras de Ana mirando los cachetes que se le salían de  las braguitas del bikini, me cambié a otra habitación para tener vista de la piscina y las tumbonas, donde se habían instalado, Ana se soltó el top que llevaba anudado al cuello, dejo su pecho al aire y se dedico a preparar unos mojitos,  Míriam se colocaba detrás, la abrazaba y le tocaba las tetas, besándola y riendo, calentando el ambiente para los chicos, cuando Ana entregaba la copa a uno de los chicos y se dieron un morreo, parecía que su preferido era uno rubio con la piel bastante dorada por el sol, eran los típicos chicos que se pasan el verano entre fiestas sol y gym, Míriam cogió de la mano al que otro, tenia el pelo bastante corto, casi rapado, su cuerpo era mas atlético, lo llevo hasta Ana y la cogió por detrás, pronto estaban los dos en la misma tumbona sobándola, mi mano bajo buscando otra nueva erección, la sorpresa fue al no percatarme de la presencia de Míriam tras de mi, mirando por encima de mi hombro,

-Te gusta ver como se follan los chicos a tu mujercita, ya te dije que no sabias lo puta que podía ser, seguro que habías deseado verla así en mas de una ocasión,

le he ordenado que los vuelva locos, pronto veras como lo cumple a la perfección, al instante estaba tragándose el enorme falo de uno, mientras el otro le sacaba las braguitas del bikini y metía mano entre las pierna, le besaba los cachetes, no tardarían mucho en estar penetrándola, ella se montó a horcajadas sobre el chico rubio, desde nuestro puesto veíamos como Ana hacia un movimiento rítmico con sus caderas de delante hacia atrás, el chico moreno, se colocó en su espalda y empujándola hacia delante, intentó penetrarla por detrás, le costaba y le dolía a ambos, lo soluciono cogiendo un bote de crema hidratante, la untó e introdujo su miembro desde atrás, desde nuestro puesto ya no acertábamos a identificar de quien eran cada uno de los gestos y gemidos, eran como animales en celo, Míriam soltó el cinturón de la bata  y me dijo:

-Chúpame, me arrodille, ella puso una pierna sobre una silla, miré hacia arriba, su pubis rasurado igual que el de Ana, sus labios vaginales eran como los de una niña, rosados y voluminosos, se veía que la cirugía también había llegado hasta allí, metí mi cara entre sus piernas, me sabia a gloria, lamí y mordí aquellos labios hinchados mientras me masturbaba, no pude aguantar y comencé a soltar mi semen en el suelo, Míriam al verme, me cogió del pelo y me abofeteo en la cara, acerco su cara a la mía me llamó cerdo cornudo, me escupió, después me llevo la cara hasta le charco que había formado en el suelo y me hizo lamer, mientras me humillaba, sentí como algo cálido caía en mi espalda, por mi cuello, ella estaba haciéndome una lluvia dorada, nunca pensé que lo practicaría, en un día estaba descubriendo todo tipo de humillación y sometimiento, cuando me levanté del suelo Míriam me dijo:

-Mira a tu mujercita, el rubio en pie descargaba en la cara, por el cuello y el pelo, después chupó succionando lo poco que le quedaba, hasta la ultima gota, el otro esperaba para imitar a su amigo, veíamos a Ana con la boca abierta delante del otro esperando que la masturbación terminara en una descomunal corrida que le desbordó la boca, ella mantenía en la boca el semen que había recibido

Míriam llamo desde la ventana a Ana para que subiera, le hizo señas de que no se limpiara, cuando llego a la habitación, la hizo que se pusiera delante de mi, y de nuevo lamí aquellos jugos que bajan como lava por el cuerpo de mi mujer, Míriam me arrodilló ante ella, levanto mi cara y abrió mi boca, Ana dejó caer lo que transportaba, sentí el sabor ácido, mi paladar era un amalgama de sabores, tragué parte y el resto cayó por mi cuerpo,  Míriam cogía con sus dedos y se los daba en la boca a Ana, ella ya no mostraba el asco que había manifestado el día anterior, besó en los labios a Ana y la mando al baño dándole un azote en el culo, mientras ella despedía a los chicos.

Yo hice lo propio, mientras caía el agua por mi cuerpo sentí el hasta ahora extraño placer de ser sumiso, ya avanzada la tarde llamó Míriam a la puerta de mi la habitación, sin decir nada, dejó sobre mi cama el vestido negro con el que llego a casa, junto a unas braguitas y un sujetador,

-Ponte esto putita, que ahora volveré para pintarte, no sabia donde colocar mi miembro dentro de aquel pequeño trozo de tela, ajuste el sujetador y me colé el vestido, me mire al espejo cuando ella llegó con gomina, un pintalabios rojo y pinturas para los ojos, en un instante me había convertido en una puta, me ordeno que bajara al salón, ahora no se quien sería quien me follaría, encontré a Ana con un traje mío, con camisa y corbata, note algo abultado su pantalón,

-Aquí te traigo la puta que te prometí, Ana se acerco a mi y me dijo, “quiero que me comas la polla, putón”, de nuevo de rodillas, y de su bragueta salió un tremendo falo de látex negro que apuntaba hacia el frente, lo cogí con la mano y comencé a chupar, era tremendo, era imposible que me entrara entero en la boca, Ana me empujaba como yo había hecho tantas veces, ahora era yo quien tenia arcadas, y ahora era yo la que recibía el castigo, la primera bofetada me la dio Míriam, las siguientes fueron de Ana, incitada por su maestra de ceremonias, no se de donde sacó fuerza, pero me volteo contra la cama, lubricó mi culo y sentí como un rayo de dolor me corrió todo el cuerpo, grite del dolor, esta vez la correa de cuero dejo la marca en mi trasero, me mordí los labios, los envites siguiente fueron violentos, mientras me arañaba la espalda, me cogía del pelo, chillaba, me mordió en el hombro, jadeaba hasta que cayó sobre mi espalda aun convulsa, el látex salió despacio de mi cuerpo, que sentí como abierto en dos, esperando una caricia o un beso, lo que recibí fue un azote en el culo, escuche la voz de Míriam ,“Ya puedes retirarte, puta”. A Ana,

-Sube y mima a tu marido, yo mientras tomaré una copa. Subimos como dos enamorados nos besamos y nos amamos, olí cada poro de su piel, pasé mi lengua por sus cachetes enrojecidos y ella por los míos, y besé de nuevo el morado de su pecho, no me costó montar sobre ella e introducirme hasta lo mas profundo, y vaciarme dentro de ella, nos quedamos quietos, abrazados, sintiendo el calor de nuestros cuerpos, llegó Míriam controlando cada minuto de nuestras vidas, le dijo a Ana que volviera a la  habitación, la odie, porque rompió el momento intimo que teníamos, sentí como cuando de niño no te querías separar de tus amigos, pero tenias que marchar a casa, solo te quedaba la esperanza de que mañana volvías a estar con ellos, así me sentí, con el deseo de que mañana llegara pronto. Me reserve la grabación para mi, la visionaria solo o con Ana, aunque no hubiera participado, seria solo para nosotros

Por la mañana cuando desperté, Míriam ya se marchaba, me dio las gracias por la hospitalidad, yo se las di por el fin de semana tan especial, prometiendo que repetiríamos, vi como Ana la besaba antes de abrir la puerta del jardín, el taxi esperaba

Ana entró en la cocina y me dijo, ¿Preparo café?

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Zona reservada

Esta historia sucedió hace unos meses, quedé con una amiga mía para salir por la noche, se llama Mónica, es morena, alta, delgada, cara normal, tetas grandes, y un culito redondo. Fuimos a un bar y allí nos timamos un par de copas cada uno, mientras estuvimos hablando de diversos temas.

A continuación cambiamos de pub, marchamos hasta otro con menos gente, un poco fuera de la zona de movida de la Merced, en Huelva, allí pedimos otra copa y continuamos hablando. Al rato, una pareja joven se puso al lado nuestro, y a los pocos minutos se presentaron y entablamos una conversación, no los conocíamos de nada, pero parecía como si nos conociéramos de siempre. Ella se llamaba Marta, tenía unos senos hermosos, impresionantes, enfundados en un vestido rojo de licra que dejaba adivinar los pezones, un culo respingón, estatura media, peso medio, morena y cara hermosa, él se llamaba Jorge, era moreno y con complexión normal.

Hablamos animadamente mucho tiempo, coincidimos en muchos aspectos, a él le encanta que su mujer llamase la atención, que juegue a la seducción, que atraiga las miradas. El ambiente de la charla comenzó a entrar en claro, el sexo nos atraía a los cuatro, sabíamos que estábamos en la misma frecuencia. Al rato, Jorge sacó a bailar a Mónica, yo miraba de reojo a mi amiga y sabía que estaba caliente, mojada por la situación, así que esperé unos minutos y entonces invité a bailar a Marta, cosa que hicimos.

Así estuvimos un tiempo, hasta que pusieron unos lentos, la luz casi desapareció, estuve bailando con Marta todos los que pusieron, cuando acabaron, no veíamos ni a Jorge ni a Mónica, miré con cara de sorpresa a Marta, y ella me dijo que sabía donde estaban, me cogió de la mano, y pasamos a una entreplanta, aun reservado, cuando entramos se escuchaba la música del bar junto con gemidos, había varios sofás, resaltando algunas parejas sobre ellos, las cuales se entregaban al sexo.

Tras un primer vistazo, a un lado pude observar a una pareja, eran Jorge y Mónica, ella estaba frente a frente con él, tenía mi amiga la minifalda levantada, y él sentado y con ella encima a horcadas la poseía clavándole el pene, Mónica disfrutaba cabalgando sobre él, mi amiga gemía, él tenía cara sádico, ambos trataban de disfrutar cada vaivén, cada penetración. Marta y yo nos quedamos un tanto pasmados con el espectáculo, hasta que le dije al oído que si quería acercarse a ellos, ella contestó de inmediato que sí.

Nos quedamos pegados a ellos, entonces Marta me sorprendió un tanto y me dijo que si podía tocar a mi amiga, le contesté que claro, al momento ella se acercó y se puso a la espalda de Mónica, le levantó el vestido y Marta deslizó sus manos por las caderas y por las nalgas de Mónica, no tardaron las dos, momentos después, no tardaron las dos en quitarse mutuamente la ropa, segundos después las dos hembras quedaron desnudas. Mónica siguió dándole la espalda a Marta, la cual se agachó y empezó a mamarle el pene a su marido, sentada e clítoris, y yo detrás de ella la penetré por su coñito, Mónica gemía alocadamente, Marta ahogaba sus gemidos en el coñito de mi amiga, y yo continuaba dándole a la esposa de Jorge. Minutos después, Marta me gritó que le diera por detrás, pasaron unos segundos más, y saqué mi polla de su vagina, y restregué mi verga por su culito, lo hice varias veces, hasta que le metí mi miembro en su ano, entró sin muchos problemas, estaba bastante usado, la empecé a follar, diciéndole que le iba a reventar su culo, ella me animaba a que lo hiciera.

Al rato Mónica se corrió, soltó grandes gemidos, Marta continuó lamiéndola, ella se retorcía de placer. Pasado esto, Marta me dijo que mi amiga se había corrido, que a la puta le gustaban las chicas, yo le di más duro por el culo, reventándola, a ella le encantaba, le decía a Marta que dejase a Mónica tranquila, que mirase como le partía el culo, Marta me gritaba que le gustaba, que le encantaba, mientras con una mano se acariciaba su clítoris. Minutos después, ambos llegamos al orgasmo, le llené su culo de mi semen, le empezó a chorrear por las piernas. Al terminar me giré y a Jorge sentado en el suelo con otra chica montada sobre él, estuvo un tiempo hasta que se corrió en la cara de ella. Pasados unos minutos, ellos nos dijeron que se iban, se despidieron pero no nos dieron ninguna seña para localizarlos. Momentos después nosotros también nos fuimos.

 

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Con nuestros amigos en su casa de Ixtapa, Mexico

Que tal, mi nombre es Mariella, soy una mujer de 29 años, alta 1.74m, pelo castaño oscuro, con buen cuerpo, mis tetas sin ser muy grandes son bonitas, tengo buena pompi y me considero muy guapa. Nunca tuve problema en atraer hombres muy guapos.

Mi esposo se llama Juan Pablo, tiene 30 años, también es alto, mide 1.86m, pelo corto negro, muy guapo, tiene cuerpo trabajado si ser un fisicoculturista, va a el gimnasio 3-4 veces por semana, me fascina su pene de 17cm el cual sabe usar con maestría.

Juan Pablo y yo nos conocimos hace casi 5 años y nos casamos hace 6 meses, tenemos una relación muy bonita, con mucha confianza, nos reímos todo el tiempo y el es muy atento y me consiente mucho. No es un matrimonio perfecto pero puedo decir que estoy sumamente feliz con él, nos amamos muchísimo y para nosotros es lo mas importante.

Desde hace aprox 2 años, cuando estábamos en la cama, no recuerdo el porqué, pero empezamos a fantasear como lo hacen muchas parejas, con incluir a alguien en esas fantasías, primero empezó con incluir a una mujer, luego a un hombre, luego a una pareja.

Mientras cogíamos, Juan Pablo me decía que si me gustaría estar sintiendo las manos o el cuerpo de otra mujer, así como el pene de otro hombre en mi boca, y eso me prendía muchísimo y a él también, llegamos a unos orgasmos espectaculares.

Conforme el tiempo pasaba esas fantasías eran mas frecuentes, yo no podía creer que hubiera llegado a ese nivel de “locura” nuestras fantasías, pero no puedo negar que me excitaban muchísimo, en el fondo, siempre quería que se hicieran realidad.

No es que yo fuera una mojigata ni mucho menos, llegue a tener algunas experiencias con novios anteriores e incluso con amigas de la prepa, nada mas allá de besos y toqueteos pero siempre tuve en mi esa espinita de lo que sería explorar mi sexualidad a fondo. Juan Pablo era mas abierto, el tuvo muchas conquistas y el estaba abierto a explorar el mundo de una relación mas abierta y me incitaba a ello, con sus constante frases al momento de tener sexo que me prendían en exceso.

Tanto me prendían que yo le ayudaba a completar las fantasías, mencionando nombres de mujeres que conocíamos o de parejas de amigos o conocidos, cosa que a el también le excitaba demasiado cuando yo me volvía una perra.

Así transcurrieron estos 2 años hasta que una pareja de amigos, Cecilia y Armando, nos invitaron a pasar las vacaciones de año nuevo en casa de sus padres en Ixtapa, una playa muy bella en el Pacifico Mexicano.

Juan Pablo y Armando son amigos desde pequeños, fueron a la misma escuela y desde siempre han llevado una amistas muy cercana. Armando se casó casi al mismo tiempo que nosotros con Cecilia, una mujer muy guapa que hace voltear a cualquiera.

Armando es un tipo de 1.80m, ojos miel, pelo castaño y a mi parecer es atractivo, y Cecilia es rubia, ojos azules y mide 1.75m, pero lo que destacan son sus senos que calculo han de ser 34c, naturales y que vuelven locos a muchos, incluso a mi, que he tenido la idea, en mis momentos de calentura, de tocarlos y chuparlos.

Total que después de recibir su invitación con gusto aceptamos y nos pusimos de acuerdo para el traslado, gastos, etc.

Así llegó el 27 de diciembre y nos fuimos vía aérea de la Cd de México rumbo a Ixtapa, al llegar tomamos un taxi directo a casa de nuestros amigos los cuales ya nos esperaban ahí. Para los que no conocen Ixtapa, lo único que puedo decirles es que es una maravilla de lugar para ir a vacacionar, encuentra uno excelentes restaurantes y muchas actividades diurnas y nocturnas muy divertidas.

Al llegar a las casa de Armando, o mas bien dicho, de su padres, quedamos asombrados por la belleza, entrada amplia, con vista a la bahía, alberca volada, varios cuartos, personal de servicio, etc. Lo que hacía suponer que nuestras vacaciones iban a ser muy agradables.

Llegada la noche del primer día decidimos prepáranos unas bebidas, botanas y ponernos a platicar en la sala de estar que esta junto a la alberca, con un vista inmejorable de la bahía. Fue pasando la noche, así como los tragos y la música, y el alcohol empezó a hacer efecto, platicando de mucho temas e historias viejas. Cecilia propuso jugar un juego de verdad o reto a lo cual todos accedimos pensando que iba a ser algo muy inocente, a lo cual el tiempo nos demostraría lo contrario:

Así empezó el juego con preguntas sencillas y tontas, pero poco a poco fue subiendo de tono….

-Alguna vez has besado a alguna mujer? Me preguntó Cecilia

-Prefiero no contestar Ceci jajaja..dije yo

-Por que te ríes? Seguro que sí lo has hecho…dijo Armando

-Bueno pero no vale decirle a nadie mas ok? Sí lo he hecho, en prepa tuve mis “queveres” con dos amigas…contesté yo

Juan Pablo, que en ese momento estaba dando un trago a su bebida se rió y escupió y todo reímos, Cecilia se mostró intrigada…

-Es en serio Mariella? Wow, no pensé que tú…. la interrumpí

-No pensaste que yo fuera mal portada jajaja? Pues sí, es la verdad y no me arrepiento, Juan Pablo ya sabía y hasta de repente me pide detalles de aquellos encuentros… dije yo

-Han de ser muy buenos detalles seguramente jajaja… comento Armando

-Si supieras!…comento Juan Pablo y todos reímos y ahí quedó la situación.

Posterior a eso el turno era para Armando y le tocaba preguntarle a Juan Pablo:

-Juan Pablo, y tu has besado a alguien de tu mismo sexo? Jajajaj …pregunto Armando riendo por hacer la misma pregunta anterior

-Para nada, respeto a la gente que le gusta experimentar pero yo no he tenido ninguna experiencia de esas…comentó mi esposo.

-Que lástima…dije yo y todos me voltearon a ver con incredulidad….-así como a ustedes hombres les excita ver a dos mujeres tener lo suyo, a mi me gustaría ver o saber de dos hombres-..finalicé

-Pues no cuentes conmigo- dijo Armando…-Ni conmigo- dije Juan Pablo y todos nos echamos a reír.

Posteriormente fue mi turno de preguntarle  Cecilia:

-Ceci, tu has besado a alguna mujer?-pregunté

-La verdad no, pero siempre he tenido curiosidad-contesto ella

La ronda había acabado y ahora era turno de Cecilia de preguntarle de nuevo a mi:

-Mariella, dinos los nombres de las mujeres con las que tuviste tus cosas en prepa- me dijo

-La verdad prefiero no, es algo entre nosotros, prefiero un castigo- dije yo

Se volteó Ceci y le dijo algo en secreto a Armando, el cual asintió y sonrió:

-Tu castigo será que me des un buen beso!!!- dijo Cecilia

Todos nos sorprendimos y reímos, volteé a ver a Juan Pablo, el cual con una sonrisa en su cara movió los ojos asintiendo, seguro estaba feliz de ver a su esposa besarse con Ceci, esposa de su amigo, una rubia muy guapa y con la cual una que otra vez habíamos fantaseado, aunque una cosa era un beso en un juego y otra cosa era fantasear con ella teniendo sexo de todas las formas posibles, algo era algo.

Me acerque a su silla, me incliné hacia abajo y le plante un súper beso, ella sostuvo la respiración y de pronto tanto ella como yo abrimos un poco nuestras bocas y sacamos levemente nuestras lenguas, me mojé al instante al sentir sus labios y su boca. Fue un beso muy erótico y tierno, y mas cuando colocó su mano derecha en mi mejilla como para no dejarme ir. Duramos así aprox 10 segundos. Cuando terminamos nadie dijo nada regrese con una sonrisa a mi lugar y ella se quedo absorta con sus mejillas rosadas y respiración agitada, Armando su esposo igual estaba con una sonrisa viéndola y esperando su reacción, cuando regresé a mi lugar, Juan Pablo se acero a mi y me dijo –que rico beso le diste- y me dio un beso profundo en el que metió toda su lengua a mi boca, lo cual me mojó un poco mas y alcancé a ver como se le erectaba su pene…-te excito lo que viste mi amor? Te excita probar la saliva de Ceci de mi boca?- le dijo yo….-muchisimo!!!- me dijo en voz baja.

Algo acaba de pasar que a todos nos dejó pasmados, pero fue algo erotico y divertido. Cuando Cecilia regresó de su trance dijo –Wow, fue algo super lindo, que buenos besos das Mariella, me quedé sin palabras- comentó y todos reímos de nuevo.

-Si vieran como han dejado a este- Dijo Cecilia al momento que estiraba su mano para agarra sobre el traje de baño el pene de Armando, el cual se veía que estaba erecto.

-Ni que decir de Juan Pablo jajaja- Dije yo poniendo la mando sobre el pene erecto de mi esposo.

Ahora era turno de Juan Pablo para preguntar o poner un castigo a Cecilia, pero sin siquiera preguntar Cecilia pidió castigo, supongo q esperando que ahora los castigos fueran subidos de tono, por lo que me acerque a Juan Pablo y en secreto le dije el castigo que le debería de poner, el me volteó a ver incrédulo pero le dije que se animara con una sonrisa:

-Cecilia, tu castigo será que me beses a mi, ya has besado a mi mujer pero yo no he tenido el gusto, claro, si a Armando no le importa- dijo mi esposo

Cecilia volteó a ver a Armando y él le dijo –castigos son castigos-

Por lo cual ella se levantó y se acero a Juan Pablo, y al igual que yo se inclino hacia delante y le planto un beso, al igual que a mi, coloco sus manos en la mejillas de Juan Pablo y dicho beso duro como 15 segundos, pero en lugar de ser tierno ella le comia la boca y le mordía los labios como si estuviera loca de sexo, esa visión de es mujer que siempre, muy en el fondo me había excitado, besando a mi esposo de esa manera tan salvaje me prendió muchísimo, no se porque, no sentí celos, sino orgullo de que una mujer tan bella pudiera desear así a mi guapo esposo.

Pasado el beso y recuperándonos todos del momento, fue turno de Armando de ponerme castigo a mi y dijo:

-Ya todos han tenido varios besos excepto yo, lo justo es que Mariella me de un buen beso no creen- dijo Armando riendo

Todos asentimos, voltee a ver a Juan Pablo y le dije que si no había problema, el se acerco a mi y me dijo –Disfrútalo putita-, esas palabras me mojaron aún mas.

Me acerque a Armando, me senté en su regazo, pude sentir su pene súper duro debajo de mis piernas y acerque mi boca a la suya y le plante un beso, igual tierno pero introduciendo mi lengua en su boca, toda la situación me superaba, había besado a Cecilia enfrente de mi esposo, había visto a Ceci besar a mi esposo con locura y ahora estaba encima de las piernas del esposo de Ceci metiendo mi lengua en la suya y sintiendo como palpitaba su pene debajo de mis piernas.

Acabado el beso regresé a mi lugar y todos seguíamos asombrados y felices de hasta donde habíamos podido llegar, la verdad ya nadie hacia caso al juego, sino nada mas a ver hasta que tan lejos podría llevarse esto.

Ahora el turno de Cecilia y comentó:

-La verdad aprovechando el momento, creo que estaría bien los esposos nos dejaran ver sus penes para ver el estado en que los hemos dejado, no crees Mariella?- dijo Ceci

-Claro! Queremos ver el efecto que tenemos en ustedes- dijo yo, y me emocionaba la idea de conocer el pene de Armando, el cual tenia fama de ser de buen tamaño.

No cortos ni perezoso, los dos hombres se levantaron, se voltearon a ver sonriendo y contaron hasta 3, y al momento se bajaron sus trajes de baño y de ambos salieron rebotando sus penes erectos. Como ya lo dije, el de mi esposo era de 17cm, con buen grosor, una cabeza rosada preciosa, en fin, me encanta ese pene. El de Armando no estaba de mal ver, era un poco mas largo que el de Juan Pablo, pero un poco menos grueso, también tenia un forma muy bonita, color rosado y enseñaba en su punta una gotita de liquido preseminal lo que delataba su excitación.

Las dos nos quedamos asombradas y excitadas, al empezar el viaje jamás nos imaginamos que esa noche estaríamos viendo el pene de los esposo en vivo y a todo color. Tanto Cecilia como yo nos acercamos un poco para verlos mas de cerca, les pedí que se parara una junto al otro para verlos y medirlos mejor

-Que opinas Ceci, los dos tienen buena herramientas no crees?- Le dije a Ceci

-Si!, la verdad que si, te importaría que toque el de Juan Pablo, quiero sentir el groso- Me dijo Ceci

-Adelante, y yo el de Armando?- Le pregunte

-Dime que opinas-Me dijo

Las dos nos pusimos de pie y nos acercamos, cada una con la esposa del otro  y ahí enfrente de ellos estiramos nuestras manos, el sentir la piel del pene de Armando en mi mano me hizo estremecer, al igual que a Ceci, lo pude ver en sus ojos, veía como rodeaba y medía el grosor del pene de mi esposo, esa visión me sobre excitó.

A ella se le veían los ojos de llenos de lujuria viendo y sintiendo una nueva verga en su mano y al igual que mi, estoy segura que estaba goteando. Yo me sentía toda una zorra, habiendo besado a una mujer y a otro hombre enfrente de mi esposo, y tocando la verga de Armando y viendo como Ceci se deleitaba midiendo la de mi hombre

Pasados unos segundo rompí el silencio y dije:

-Lo dos tienen muy buenos penes, cada uno diferente pero muy bien los dos!- dije con tono de felicitación…-lo quiero ver mas cerca-

Me hinqué y agarrando cada pene con una mano los junté mas, casi chocaban uno contra el otro, pero era la única forma de comprobar el largo y ancho de uno contra el otro, notaba la respiración agitada de los hombres, incluso sobresaltaron cuando las puntas de sus penes rozaron una contra la otra.

La situación iba en aumento y ellos estaban súper excitados, jamás se imaginaron que sus lindas y “fresas” (que es un término para definir a las mujeres recatadas e introvertidas en México) pudieran llegar a esa situación.

Me volví a poner de pie y ellos viendo que nosotros ya habíamos disfrutado y comprado sus penes y que nos íbamos a sentar en nuestras sillas, se subieron sus trajes de baño y vinieron a sentarse con nosotros, aunque se les seguía viendo el bulto prominente y ya no lo ocultaban.

-Oigan niñas, ya ustedes vieron nuestros penes, y hasta los compararon, nos toca a nosotros ver sus tetas, si o no Juan Pa- comento Armando

-No solo sus tetas, todas ellas desnudas jajaja- complementó Armando

-Que opinas Ceci, sería lo justo?- Le pregunte a Cecilia

-Pues yo pienso que sí- Dijo Ceci.

Nos incorporamos y comenzamos a desvestirnos, yo traía un pareo y una tanktop y debajo el bikini y Ceci traía unos shorts de mezclilla y una t-shirt blanda y debajo el bikini, y las dos nos fuimos desvistiendo hasta quedar desnudas.

Los ojos de nuestros esposos estaban salidos de ver a dos bellezas de mujeres desnudas  enfrente de ellos y los míos también cuando pude ver las deliciosas tetas de Cecilia, así como su rasurado coño, igual que el mío.

Ante esa situación que me superaba, perdí el control y dije:

-Niños, no quieren venir y comparar nuestros cuerpos?-Dije yo

Sin preguntar nada se acercaron, cada uno con su pareja y nos dieron un beso, y nos metieron mano, posteriormente le dije a Juan Pablo – Dime que tal las tetas de Ceci?-

El me dejo y se acerco a ella y comenzó a tocarle las tetas y las nalgas, igual Armando se acercó a mi, pero el directamente acercó su boca a uno de mis pezones lo cual me fascinó, también puso una mano en una de mis nalgas. Así seguimos un par de minutos, cuando Juan Pablo vio que Armando me chupaba mis pezones, también se inclinó para chupar los de Ceci, ella me volteó a ver con una sonrisa para después cerrar los ojo.

Mientras Armando me chupaba mis tetas, estiré mi mano y sobé por encima de su traje de baño su erecto pene. Eso lo excito y bajo una de sus manos y la frotó por encima de mi mojada vagina. Pasaron eternos dos minutos, en los que nuestrso esposos se regodearon con nuestros cuerpos, chupando y amazando nuestras tetas y culos. De repente, Ceci tuvo la idea de meternos todos desnudos en el jacuzzi. Idea a la cual todos aceptamos.

Armando y Juan Pablo se desnudaron y se metieron al jacuzzi, y Ceci y yo fuimos a preparara unas bebidas para todos, cuando estábamos en la barra de la cocina preparando las bebidas le dije:

-Esta situación me ha puesto a mil!- dijo yo

-A mi mas! No sabes como me prendí al tocar el pene de tu marido, bueno, la realidad es desde que me diste el beso me moje muchísimo!- contesto Ceci

-A mi también me gustó mucho, y esas tetas que tienes me fascinaron- dije yo…y al momento me incliné y le chupe durante breves segundos el pezón izquierdo, ella solo suspiró.

Terminamos de preparar las bebidas y fuimos con nuestros esposos al jacuzzi, dispuestas a ver que mas podías pasar.

Entramos al jacuzzi y cada una se sentó con su pareja, y empezamos a comentar lo mucho que nos había calentado cada situación:

-A mi me encanto verlas darse un beso- dijo mi esposo

-Y a mi me encanto el beso de Mariella, y sus tetas y todo jajaja- dijo Armando

-A mi me gusto tener en mis manos la verga de Juan Pablo, y obvio el super beso de Mariella, si asi me prendió un beso no me quiero imaginar las demás cosas jaja- dijo Ceci

-Si les confieso algo, Juan Pablo y yo muchas veces hemos fantaseado con hacer travesuras con otras personas, desde un trio con una mujer hasta muchas cosas mas- dije yo

-La verdad nosotros también nos hemos planteado a la idea, pero lo vimos siempre como algo muy lejano- dijo Armando

-Vamos a seguir jugando, cada quien tiene oportunidad de darle una orden a su pareja, a ver que pasa- Dijo Ceci

-Ok, me parece, yo empiezo-dijo yo- Juan Pablo, dale un beso a Ceci e inmediatamente me das uno a mi, quiero saborear contigo su sabor-

Acto seguido, Juan Pablo se acerco a Ceci y le planto un beso con lengua muy profundo, que duro aprox 5 segundos, la dejo e inmediatamente se acerco a mi y repitió la acción y me dijo –te gusta como sabe su boca- a lo que dije – si, muy rico-

Despues era turno de Ceci y le dijo a su esposo –Chupale las tetas a Mariella- y el inmediatamente lo hizo, yo solo cerré los ojos y me deje llevar.

Posterior a eso, el turno era de Armando y dijo –Ceci, hay que llevar esto un poco mas fuerte, masturba durante 20 segundos a Juan Pablo-, ella sin decir nada se acerco a mis esposo, metió la mano al agua y por la cara de Juan Pablo supuse que lo estaba disfrutando, la mano de Ceci en su verga masturbándolo mientras Armando contaba 20 segundos. Pasado ese tiempo volteé y le pregunte a mi esposo que que tal: -delicioso, tienes buenas manos Ceci!- dijo él.

Era turno de Juan Pablo, y el muy cabrón me ordenó: -Amor, metete el pene de Armando 10 segundos a la boca-

Casi me muero porque no me esperaba algo tan fuerte en ese momento, pero como todos habían cumplido su castigo, era mi turno. Armando se levanto en el borde del jacuzzi, con su pene erecto, me acerqué y lo engullí hasta donde pude, con su verga en mi boca comencé a mover mi lengua a manera de masaje, lo cual hizo q se pusiera mas dura, logre sentir como salía un poco de liquido preseminal. Fueron 10 segundos deliciosos donde después de muchos años, sentía una verga diferente en mi boca. Pasado el momento, me acerque a Juan Pablo y le dije – Eres un cabrón, pero tu me diste de probar a Ceci, yo te doy de probar a Armando- y le planté un beso tratando de pasar el sabor del pene de Armando a la boca de mi esposo. Creo que el morbo fue demasiado por que todos suspiraron de excitación con ese beso.

Posterior a eso, perdimos el control:

-Lo justo sería ahora que yo chupara a tu marido no crees Mariella?- dijo Ceci

-Y luego que el te chupe a ti, como Armando me va a chupar a mi- dije yo

En ese momento me senté en el borde del jacuzzi y abrí mis piernas y Armando se acercó a chupar mi vagina, Juan Pablo también se sentó junto a mi y Ceci se acercó a chupar su erecto pene. Así, teníamos a la pareja de nuestros amigos, chupándonos nuestros sexos cada uno, voltee con mi esposo y le dije

–Así te lo imaginabas?- le dije

y me contestó –Esto esta mejor que un sueño-

–vas a ver a la putita de tu esposa en acción?, es lo que quieres?- dije yo

-si amor, hoy vas a ser la puta de todos- me dijo

En ese momento Ceci dejo de chupar la verga de mi esposo para decir..-yo también quiero ser la puta de todos!- y volvió a engullir la verga de Juan Pablo

 

CONTINUARÁ……

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Ojo por ojo

Soy un tipo común y corriente mido 1.70 y peso 70 Kg., ojos aceitunados, tez blanca y el pelo castaño, tengo 33 años, no soy atlético, pero procuro siempre estar en forma, he estado casado dos veces, actualmente estoy casado con Lilia, una mujer especial, morena de muy buen cuerpo y unos ojos negros que hacen perderse, además de ser muy inteligente.

Tengo una hermosa amiga a la que llamaré Sonia para evitar conflictos, con la cuál hemos tenido una amistad por diez años, siempre salíamos juntos, ya sea con nuestras parejas o nada más ella y yo, ella es de piel muy blanca, pelo negro ojos grandes y una boca que hace soñar con perversidades, senos firmes, pero normales nada espectacular, una cadera amplia y nalgas bastante apetecibles, no es muy alta más bien bajita, como 1.65 mts. De unos 53 Kg., 28 años, pero es de las mujeres que en cualquier parte que se pare hacen voltear a más de un hombre para seguirle los pasos con la mirada, también es muy risueña y su sonrisa es muy bella.

Cuando me casé por segunda vez, ella se alegró mucho porque tenía mucho tiempo que estaba solo; ella estaba viviendo con su novio de toda la vida Enrique, tiene más de ocho años con él, es también mi amigo de hace mucho tiempo y cuando decidieron vivir en pareja me alegré.

Cada semana nos veíamos los cuatro para jugar cartas y tomar cerveza, mantenemos esa rutina porque como nuestros trabajos son muy absorbentes solo tenemos esos días para relajarnos un poco, a veces salimos a algún bar con algunos amigos más o a la casa del que se ofreciera a pagar la borrachera.

Uno de esos días que nos quedamos de ver para ir al bar, llegó Sonia sola, yo estaba con mi esposa y algunos amigos, entre ellos unos amigos que vinieron de visita, Guillóm e Ilian el primero francés y ella italiana además de Pedro, Rodolfo y Ángel que son mexicanos como nosotros; a todos nos extrañó que llegara sin su inseparable Enrique, pero no hicimos comentario alguno.

Nos dirigimos al bar, solicitamos mesa nos sentamos Sonia, mi esposa y yo, los demás frente a nosotros, sobre todo Guillóm enfrente de Sonia que sabíamos le gustaba mucho, pero ella siempre fiel a su Enrique no le hacía el menor caso, nos tomamos varias rondas.

Ya entrados en copas Sonia me confesó que se había peleado con Enrique, -¿Por cuestiones de dinero?- le pregunté, a lo que contestó ella que tiempo atrás ya tenia a lo que contestó No importa seamos incestuosos- seguido de esa risita que me volvió a tomar desprevenido y empezaba a tener una erección imaginando la escena entre los dos; para que no se diera cuanta Sonia de mi reacción me hice el disimulado, como que no escuché ese comentario, a lo que ella insistiendo susurró en mi oído y poniendo la mano en mi entrepierna, el mismo comentario, pero ya sin risas, más bien con una voz que me pareció tremendamente sexy, solo alcancé a decirle cuando me necesites ahí estaré para eso son los amigos y me reí, pero la verdad estaba mucho muy nervioso.

Nos tomamos varias rondas más, pero el bar estaba por cerrar, Pedro nos ofreció su casa y como el que ofrece paga, pues tuvo que pagar dos botellas más de tequila para tomar ahí. Llegamos y nos distribuimos en la sala nos servimos y retomamos la plática todos, incluyendo a mi esposa con Pedro que no se despegaban, por supuesto Sonia se me acercó no tengas miedo que no te voy a hacer nada que no te guste- yo la verdad ya estaba bastante caliente, Pedro puso música y ya alcoholizados nos pusimos a bailar yo con Sonia y mi esposa con Pedro que la verdad los veía bastante pegaditos bailando música moderna, lo mismo hice con Sonia para que Lilia viera que no me afectaba y no me afectaba por que las caderas de Sonia pegadas a mi me hicieron olvidarme de todo lo demás.

Así seguimos hasta el amanecer, ya cansados nos fuimos a dormir, mi esposa y yo tomamos una recámara contigua a la de Pedro, Sonia se quedó en la sala y los demás se fueron. Como a medio día desperté con un tremendo dolor de cabeza, giré despacio para que no me doliera más y observé que mi esposa

no estaba, no me preocupé y me dirigí a la cocina para comer y tomar algo que me aliviara un poco la resaca.

Me encontré a Sonia en las mismas circunstancias cocinando unos huevos y preparando café, solo tenía puesta su camiseta se había quitado los pantalones para dormir más cómoda deduje, -¿Quieres desayunar hermanito?-, -Si, por favor que me estoy muriendo de esta resaca- contesté, me costaba mantener los ojos fuera del alcance de sus bien torneadas piernas, estaba descalza a lo que me parece tremendamente erótico en una mujer.

Desayunamos comentando la borrachera del día anterior entre risas, de pronto nos quedamos en silencio y me acordé que cuando desperté no había visto a mi esposa, le pregunté por ella, -Me comentó que tenía que ir a la reunión de su Maestría en la universidad y que se llevaba el auto-,-Vaya, me dejó sin auto y abandonado, ¿Pedro donde está?,¿Durmiendo?-,-No, se levantó temprano y fue a trabajar-, que aguante pensé, pero en fin, voy a seguir durmiendo le comenté a Sonia, -Te acompaño, jajajaja (otra vez esa risita)- extrañado le dije que sí, que si no tenía inconveniente en escuchar mis ronquidos, ella dijo que no.

Subimos a la recámara en la que estaba tomados de la mano, mi erección se notaba en mi pantalón, ella la vio y sonrió. No te preocupes, te la voy a bajar- acto seguido me besó hundiéndome su lengua, tratando de trenzar la mía, respondí de la misma forma, la abracé acariciándole la espalda en círculos, muy despacio fui bajando hasta esas tremendas nalgas que siempre me han gustado, echó la cabeza hacia atrás ofreciéndome su cuello para que se lo comiera, yo lamía la cosa más dulce que había probado, con sus manos ya en mi pantalón tratando de quitármelo, llegamos a la recámara. Ahí me quité el pantalón y mi camiseta, ella con urgencia se quitó la suya, nos a nuevo empecé a lamer su cuello bajando hasta sus pezones, ahí estuve un rato disfrutando de esos senos tan hermosos, tan deliciosos, después seguí bajando hasta su vientre y luego hasta los labios vaginales, los cuales besé y lamí hasta que estuvieron hinchados de tan excitados, los separé suavemente con mis dedos hasta encontrar su clítoris, me fue fácil ya que estaba bastante durito y erecto, lo lamí introduciendo mis dedos en su vagina, su respiración se volvió más rápida a medida que aceleraba el jugueteo con la lengua y mis dedos que eran ya tres dentro de ella, no aguantó más y tuvo un orgasmo violento, tirando de mi cabello hundiendo mi cabeza en sus muslos dulcísimos.

Me desprendí de ella y tomándola de las caderas hice que se diera vuelta, ella estaba muy presta en mis manos, levanté un poco su cadera colocando un cojín abajo, estaba admirando sus hermosas nalgas, tersas y firmes, las besé, las acaricié, las lamí, le abrí las piernas y comencé a lamer su ano, estaba delicioso, nunca había hecho eso con nadie, incluso solo había visto videos o fotografías en donde lo hacían, con mi esposa lo quise intentar una vez pero ella no quiso, dijo que era algo asqueroso, pero con ella, con esta mujer, con Sonia parecía que ya lo habíamos hecho muchas veces, lo hacíamos como acoplados, como si adivináramos lo que cada uno necesitara, ella empezó levemente de nuevo a emitir quejidos, esto me animó a seguir, metí mis dedos otra vez en su vagina y a jugar con su clítoris, esto la excitó más y empezó a lubricar de nuevo, saqué mis dedos y estiré mi mano hasta su boca para que se probara, ella lamió mis dedos con éxtasis, los volví a meter dentro de ella, pero esta vez en su ano ensalivado por mi boca, dio un gritito, como más bien un reclamo, pero segundos después movía las caderas al ritmo del mete y saca de mis dedos.

-Ya no puedo más, ¡métemela!, ¡quiero ser tuya!- me dijo entre jadeos, así que me levanté, me puse en posición detrás de ella e introduje mi falo en su vagina, es tan bella y excitante que en ese momento sentí que tendría un orgasmo demasiado rápido así que me reprimí lo más que pude, ella seguía el movimiento rítmico de sus caderas más y más rápido, me detuve cuando ella tuvo otro orgasmo, lo introduje en su recto poco a poco para que no le fuera doloroso porque sabía que lo tenía virgen, ella solo estiró sus brazos hacia atrás tomándose las nalgas y abriéndoselas, aceleró de nuevo el movimiento, más y más, nuestro sudores y líquidos se mezclaron cuando por fin no pude contenerme y la llené de mí, tuve uno de los más prolongados orgasmos de mi vida, segundos después ella tuvo el tercero, jadeantes, sudorosos y cansados nos rendimos al sueño abrazados.

Cuando despertamos, casi era de noche, nos despedimos quedando de vernos después para repetir la experiencia; dimos gracias a la suerte de que Pedro ni mi esposa llegarán en esos momentos, después me enteré de que ese mismo día ellos tuvieron su aventura, creo que se calentaron los ánimos desde la noche anterior, ¿no se había ido Pedro a su trabajo y mi esposa a la Universidad?, pero ojo por ojo y todos contentos…..

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Mi novia Laura

Hola a todos el siguiente relato es una historia verídica en su totalidad, debo empezar presentándome, mi nombre es Carlos soy vitoriano, 28 años, 1.78, complexión atlética, moreno, no muy guapo, pero atractivo según algunas chicas. debo deciros que me animé a escribir esta historia para a ver si alguno de vosotros as os ha sucedido algo parecido. Todo comenzó hace aproximadamente 4 meses cuando mi novia(su nombre es Laura, 29 años, guapa, unos pechos increíbles, súper extrovertida) me transmitió la noticia de una boda sorpresa por parte de unos amigos suyos y que se celebraría una semana más tarde, me comentó que la boda iba a ser a varias decenas de kilómetros de nuestra ciudad, así que deberíamos pasar la noche en el hotel donde se celebraría la boda, así como los otros 150 invitados, se puede decir que sus amigos tiraron la casa por ventana, alquilando el recinto desde el sábado por la mañana, hasta el domingo. Los días previos los pasamos como os podéis imaginar liados con todos los preparativos, regalos, vestidos, etc.

Llegó el gran día la ceremonia era a las 12 de la mañana, en una pequeña capilla, me llamó la atención la cantidad de chicas guapas que acudieron al convite, pero sobre todo mi novia con ese vestido tan escotado que hacía volver loco a cualquier hombre. Terminada la ceremonia, llegó el lunch previo a la comida, disfrutamos de cócteles, picoteo y demás manjares. A Laura la notaba bastante contenta a pesar de no haber probado ni una sola gota de alcohol, a lo largo del lunch me percaté de la cantidad de gente que conocía mi novia, sobre todo del lado masculino, familiares de los recién casados, pero no le di la mayor importancia lo consideraba algo normal, por que ella es una chica sociable y simpática.

Yo al contrario no conocía a nadie solo a una botella llamada JB jjajaja. Fueron transcurriendo las horas, tranquilamente sin ningún sobresalto, degustando la comida cada pareja en las mesas junto con la gente más afín. Pero todo comenzó a cambiar de pronto a partir de las 8 de la tarde cuando llegó la barra libre y la orquesta, en ese preciso momento cuando Laura comenzó a tomar sus copitas de ron, los chicos que os dije entes la conocían se acercaban mucho a donde nosotros siendo especialmente más simpáticos con ella que conmigo, la pidieron que luego bailara con ellos, que me separara un poco de mi que no la iban a comer, comentarios que me tomé a risa como ella.

Hasta que uno de ellos dijo en mi presencia mira “yo me tomo 3 copas y no se ni a quien entro”, Laura sonreía, pero de una manera pícara. Luego llegaron preguntas del tipo “Laura ¿sabes inglés? a lo que mi novia contestó con un “yo francés y griego” delante de esos tres desconocidos para mi que me empezaron a descolocar y a producir en mi cogí celos.

La tomé de la mano y la incrusté más fuerte su mano en mi pantalón y la dije ¿has visto como te miran todos? se las estás poniendo durísimas a todos, ella me miró con mirada de niña mala y me dijo ¿tú crees? y yo claro mira como te devoran con los ojos tu escote.

La dije que se fuera y que fuera una niña mala, recuerdo sus ojos de loba en celo cuando se fue lanzándome un besito. Pasaban las horas y yo excitadísimo en la habitación imaginándome a mi novia haciendo mil locuras, me masturbé cada poco rato no podía dormir, pensando en ella sola allí abajo rodeada de tanto macho, pasaban las horas en esto que sobre las 5 de la mañana se abrió la puerta allí apareció Laura tambaleándose, se metió al baño, yo me hacía el dormido, se desnudó completamente, y entró en la cama estaba completamente borracha y enfermamente puta.

Lo primero que la dije fue has sido mala y ella me dijo he sido una auténtica calienta pollas y voy a explotar, toqué su rajita y solo encontré flujos, su tanga estaba en el suelo como nunca antes lo había visto y ahí empezó la narración de los hechos que sucedieron en el baile…

 

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Obras en casa 2

Era sábado por la tarde después de comer y estábamos tumbados uno a cada lado del sofá, medio adormilados. Nuestros pies se encontraron  y empezamos a juguetear.  Yo sonreí  porque ya sabía cómo acababan normalmente esto. Con los dos follando o haciendo alguna otra cosa sexual. Para pinchar a Mariluz la pregunté si había vuelto a saber algo de Larbi, nuestro obrero marroquí.

  • He hablado con él un par de veces.
  • ¿Y qué tal? ¿No quiere repetir lo de la otra vez?
  • Si fuera por él estaría follándome todo el día, pero le he dicho que esta vez tienes que estar tú delante, que si no, no hay nada. Y dice que no le gusta, que no lo ve claro, que no sabe cómo reaccionará al haber otro hombre en la habitación.
  • Jajaja, tiene cojones el tío. Le dejo que se folle a mi mujer y el que viene con remilgos es él.
  • Jajaja, es verdad. Lo que pasa es que esta gente está muy cohibida con el tema del sexo, y cualquier cosa un poco fuera de lo normal, ellos lo ven como una aberración. Pero si te apetece le vuelvo a llamar. Y ya veo que te apetece – dijo mientras con su pie desnudo me tocaba mí ya dura polla por encima del calzoncillo.
  • Bueno no estaría mal.

Se levantó y cogió el móvil y llamo a Larbi. Se fue a otra habitación a hablar y cuando volvió me dijo:

  • Voy a arreglarme que se venía ya para aquí.
  • Yo también fui a cambiarme. Me quité toda la ropa y me quedé solamente con un albornoz.
  • Pedro, ven a la habitación, me llamó Mariluz.

Ya había preparado el ambiente. Había perfumado la habitación, se había perfumado ella. Había encendido las lámparas pequeñas y las había puesto un tejido de gasa rojo, con lo que había una especie de penumbra muy sensual. Pero lo mejor era como se había puesto ella. Braguitas pequeñitas negras transparentes, mini sujetador a juego, que prácticamente solo tapaba el pezón y poco más. Y por encima un camisoncito transparente y unos zapatos de tacón, con lo que el efecto era realmente sexy.

  • Se sentó en la cama y me preguntó:
  • Oye, he pensado algo. ¿Qué te parece si para no asustarle, te sientas en una silla? ¿Podría ponerte las esposas?

Tenemos unas esposas que compramos una vez por Internet. Forradas con tela, así no hacen daño.

  • Ok, me parece bien. Pero quiero que me hagas algo, no quiero estar sólo mirando.
  • No, yo tampoco quiero que mires.

En ese momento llamaron al timbre de abajo. Fue ella a abrir. Yo mientras cogí una silla y me senté cerca de la cama. También cogí las esposas. Mientras Larbi subía, Mariluz vino, me puso las manos a la espalda, me cerró las esposas sin apretar mucho y me dio un lento beso en los labios.

  • Te quiero, cariño, dijo.

Llamarón a la puerta, cerró la de la habitación y fue a abrir. Oí como se abría y cerraba la puerta y estuvieron hablando unos minutos fuera. Yo estaba de espaldas a la puerta y no podía girarme. Se abrió la puerta y oí como ella decía

  • ¿Ves como está atado? Pero ya te lo advierto, si no dejas que él este presente, es la última vez que nos vamos a ver.
  • Es que no sé si me gustará, señora.

A pesar de que se lo había follado, seguía llamándola señora.

  • Pues ya sabes lo que hay.

Entraron en la habitación y ella me habló:

  • Mira a quien me he encontrado en la puerta.
  • Hola, señor Pedro.
  • Hola, Larbi. ¿Qué tal estás?
  • Bien, ¿y usted?

La situación era un poco cómica.

  • Bueno, Larbi. ¿Te gusta mi mujer?
  • Sí, me gusta mucho. Está muy buena, señor.
  • ¿Quieres follártela otra vez?
  • Sí, señor.
  • ¿Pero ya sabes que esta vez voy a estar delante?
  • Sí, señor. Lo sé.

Ella se puso detrás de él, y con lentitud fue desabrochando los botones de la camisa que traía. Cuando se la quitó, vi un cuerpo listo, sin pelo. Pensé en lo que habría disfrutado ella, comparado conmigo, que tengo mucho pelo en el cuerpo. Siguió quitándole el cinturón, bajando la cremallera y dejando caer los pantalones. Se puso de rodillas, y le quitó los calcetines y el pantalón que estaba en el suelo. Y como una perra se puso a morder el cipote de Larbi por encima del calzoncillo. Se veía perfectamente cómo iba aumentando de tamaño a medida que los dientes de ella pasaban por la tela. El me miraba esperando mi reacción. Para tranquilizarle, le señalé mi erección que ya se notaba en la tela del albornoz. El más tranquilo, sonrió y se mordió los labios como respuesta a los labios de Mariluz. Ella se pasó un rato restregando toda la cara por el paquete del moro. De vez en cuando me miraba y sonreía. También miraba a mi paquete que luchaba contra la tela del albornoz. Larbi ya estaba más relajado, se había apoyado contra la pared y jugaba con el pelo de mi chica. Ella me diría más tarde que olía un poco a meados, a sudor y a semen, y que eso la había puesto hirviendo.

En cuanto a mí, el espectáculo me había puesto como una moto. Aunque parezca mentira, estaba disfrutando de cómo mi mujer gozaba. Puede parecer raro a algunos, pero para mí es muy importante que mi mujer esté satisfecha, y eso es lo que estaba consiguiendo.

Chicos, ¿por qué no pasáis a la cama? Allí estaréis más cómodos.

Rápidamente tiraron toda la ropa al suelo, se tumbaron en la cama y empezaron a comerse la boca lentamente, saboreándose. Larbi quitó a mi chica el camisón y empezó a chupar todo el cuerpo desde los pies. Mi mujer se tocaba las tetas por encima del sujetador, y se tiraba de los pezones demostrando que ya había empezado a disfrutar. Mientras en sus braguitas ya se veía una mancha de humedad brillante. Y el bulto del calzoncillo de él demostraba que ya estábamos todos como unos burros. Larbi fue pasando la lengua por sus piernas hasta terminar en su vagina. Primero chupó la brillante rajita por encima de la tanga, pero luego, separando la tela, contactó con su lengua con los sabrosos flujos de mi mujer. Dios, una buena comida la pone hirviendo. Ella sacó las tetitas por fuera del sujetador para poder tocarse mejor. Y dio comienzo a un pequeño y excitante concierto de gemiditos, del que sólo paró para poder decir:

  • Larbi, quítame los zapatos y chúpame los pies.
  • Es que me da mucho asco, señora.

Me quedé de piedra. Mariluz le soltó un bofetón que sonó en toda la habitación. El se llevó la mano a la cara. Yo pensé: Cómo se cabree y empieza a soltar hostias, entre yo que estoy atado y Mariluz que no pesa nada, lo llevamos claro. Para mi sorpresa, Larbi bajó la cabeza y sólo dijo:

  • Lo siento, señora.
  • Que no vuelva a pasar. Mientras estés en esta habitación, se hace lo que yo diga, ¿vale?
  • Sí, señora.

Al final, ella se salió con la suya y le lamió todo los pies, dedo a dedo. Ella estaba radiante de poder y de satisfacción, y me miraba sonriendo.

Se tumbaron luego en la cama, y allí empezaron a retorcer los cuerpos, creando una sinfonía de manos, bocas, sexos y sudor. Sólo puedo decir que estuvieron una hora lamiendo coño, chupando polla, cabalgándose uno a otra y viceversa, montando, jodiendo, besándose, jadeando, insultando (ella a él), a cuatro patas, por encima, por debajo, gimiendo…..

Yo contemplaba todo aquello extasiado, viendo a aquella maquina de dar y recibir placer que era Mariluz aguantar todas las embestidas de aquel miembro que parecía que no iba a bajarse nunca. Por cierto, igual que el mío, en todo el tiempo no desfalleció ni una vez.

Cuando terminaron, estuvieron unos minutos recuperando el aliento. Ella se levantó, vino a donde estaba yo y me dio un beso largo, interminable. Se sentó encima de mí, no fue ningún problema incrustarse mi polla hasta el fondo, pues tenía la vagina encharcada de semen, flujos y sudor. Empezó a moverse lentamente.

  • Larbi, ven aquí, dijo.

El se puso a nuestro lado. Ella le agarró del culo y le acercó más a nosotros. Cogió su polla morcillona y se la metió en la boca. Con cuatro lametones que la dio creció en su boca. Y así me follaba mientras le hacía una felación de campeonato. A mí me estaba follando despacito, pero a él se la estaba mamando fuerte. El también estaba muy cerca de mí, y su polla estaba a pocos centímetros de mi cara. Podía oler su sudor, pero también podía oler en su polla el olor del coñito de mi mujer. Estaba seguro que si chupara su polla, también notaría el sabor de ella. Se sacó la polla de la boca, y agarrándola fuerte por el tronco, la sacudió mientras pegaba su cara a la mía. La verga del moro empezó a agitarse y su leche salía disparada cayendo en nuestras caras, nuestras bocas, nuestras mejillas. Joder, parecía una vaca, y eso que se había corrido dos veces en la última hora y pico. Mi mujer le soltó y empezó a lamer el semen de mi boca.

  • Límpiame la cara, me dijo.
  • Sí cariño.

Acercamos nuestros labios y nos estuvimos besando un buen rato, mezclando saliva, semen y todos nuestros fluidos, mientras lentamente seguíamos moviendo las caderas. De repente dijo:

Larbi, vístete y vete, que ahora quiero hacer el amor con mi marido tranquilamente.

Sí, señora.

Ya te llamaremos.

Se vistió y se fue, mientras nosotros seguíamos echando, el que cuando lo hablamos después, describimos como el mejor polvo de nuestras vidas. Estuvimos unos 20 minutos follando muy despacito, lentamente, mientras comentábamos lo que había pasado en la habitación….

Nos fue envolviendo el mejor orgasmo que por lo menos yo he tenido. Fue una intensa sensación durante por lo menos un minuto, mientras veía el rostro de Mariluz experimentar un inmenso placer. Si yo me corrí durante un minuto, ella estuvo por lo menos cuatro, según me contó.

La verdad es que fue una buena tarde de sábado…..

Si queréis comentar algo,…

 

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Mostrando a mi mujer: el inicio.

Somos una pareja que estamos en la mitad de la treintena y llevamos muchos años juntos con lo que la vida sexual va decayendo poco a poco hasta que, ella por falta de ganas y yo por falta de motivación, veíamos que la relación por este punto no pasaba el mejor de los momentos.

Mi mujer se llama Muriel, 170 más o menos, pechos medianos, estará en una 85 y un culo bien puesto, es lo mejor que tiene, como dicen por aquí, culo latino, grande pero duro y levantado sin un gramo de celulitis. Para haber tenido dos hijos, nadie lo diría ya que no han hecho los embarazos meya en ella, ni en sus pechos, ni tripa, ni culo.

Yo me considero un hombre del montón, aunque mi mujer diga que soy atractivo, yo no me considero nada especial, 180, delgado, sin apenas barriga, que a mi edad ya es algo común. Creo que mi polla a pocos les importa el tamaño, pero no estoy mal rematado.

Como os decía yo estaba un poco cansado de siempre practicar las mismas posturas y los mismos juegos en la cama, mi mujer no estaba por las noches, que es cuando solemos tener sexo, por la labor de terminar la jornada con un buen polvo ya que después de trabajar, ayudar a los niños con las tareas del colegio y pasaban días sin poder saciar mis necesidades por lo cual estaba cada dos por tres liberando tensión a mano.

Mi mente en mis sesiones masturbatorias se centraba en páginas porno, en las cuales me empezaba a imaginar que era mi mujer la que aparecía en esas escenas y eso hacía que me corriera como un loco. Esto era cada vez más enfermizo hasta que un día me dio por pedir a Muriel si me dejaba grabarnos y hacerla alguna foto mientras follábamos, a lo que ella a regañadientes aceptó, yo con la excusa de usar las imágenes para pajearme cuando ella no se encontrara bien, y no tener que recurrir a porno. El caso que la cosa coló y me dejó grabar. Mientras lo hacía noté que me ponía como una moto y me corría como nunca.

Aún con esto, yo me seguía pajeando a diario viendo páginas webs y pensando en mi mujer como protagonista de las escenas, lo que me llevó a pensar en que sí, podría ser protagonista, y busqué páginas de exhibicionismo donde me creé una cuenta y subí algunas fotos y videos sin mostrar el rostro de Muriel a lo que en poco tiempo puede comprobar la cantidad de comentarios y valoraciones que recibió la contribución a la web. Cada comentario me ponía más caliente, cuanto más guarro más me excitaba. Me di cuenta que lo que me gustaba era mostrar a mi mujer a los demás y vieran la clase de hembra que tenía a mi lado y se pajearan pensando en ella. Algunos me mandaron a la cuenta de contacto incluso foto y videocorridas sobre fotos de Muriel lo cual ya me pareció morboso.

En estas webs vi que había algunos enlaces para mostrarte por webcam y esa idea me pareció genial, ahora bien, a ver como convencía a mi mujer de aparecer por internet a todo el que quisiera verlo en pelotas, por lo que tuve que esperar el momento y un día mientras me la chupaba y yo no era capaz de correrme y ella ya tenía un poco cansada la mandíbula de comerme la polla la dije si hacemos una webcam te juro que me corro en 1 minuto, la explique un poco de que iba el tema y no muy convencida accedió.

Yo ya previsor, me había creado una cuenta en una de estas webs, por lo que fue encender el portátil y enfocar la cámara y ahí estaba Muriel, la dije que de primeras apareciera ella sola y chateara con los usuarios, no le gustó mucho la idea, ya que no entendía que me pusiera cachondo que unos pajilleros se corrieran mirándola. Pero bueno, accedió por darme el gusto y apareció en la cámara de cintura para arriba con un sugerente sujetador medio transparente que dejaba adivinar sus bonitos pezones. Yo me puse detrás del portátil y conecté la Tablet a su sala de chat para poder ver lo que los demás veían.

Los usuarios empezaron a pedirla que se quitara la parte de arriba, otros que se pusiera de pie para observarla, otros que mostrara la cara, pero lo primero que atendió fue la de colocarse en la silla mostrando el culo en pompa, al verlo quedé maravillado de lo bien que daba en cámara, se veía el culo perfecto con un tanga blanco metiéndose entre los cachetes del culo y marcando perfectamente la vulva que llevaba bien depilada.

Parece que a Muriel la empezó a gustar la situación y se empezó a soltar charlando abiertamente con todos los que la preguntaban, en estas se sacó el sujetador y mostró a todos las tetas, tenía lo pezones duros y se los apretaba, se amaba los pechos para que como ella decía, los pajilleros pudieran disfrutar.

Muriel estaba caliente como una perra, los usuarios la dijeron que en la web estaba dada de alta como pareja y que no veían a nadie con ella, por lo que me llamó y tuve que aparecer en pantalla. Ella estaba bastante cachonda, con lo que nada más aparecer, perdió toda la vergüenza, me bajó de un tirón los pantalones y los calzones, saltando mi polla como un resorte de lo dura que ya la llevaba y de un tirón se la metió entera en la boca, mostrando a los espectadores sus artes en la materia, me la chupaba como si la fuera la vida en ello, no la vi nunca tan salida en este momento, me comía los huevos, volvía al capullo lo rodeaba con los labios mientras con la lengua giraba alrededor, se la metía de nuevo hasta el fondo, yo ya no podía más y se lo dije, pero ella paró y me dijo que cómo íbamos a dejar a los amigos de la web sin ver una buena follada, se puso sobre la silla a cuatro patas, agarro mi rabo y se lo metí empujando el culo para atrás de un golpe en su chorreante coñito, madre mía como estaba de mojada, sobaba un chup chup cada vez que la embestía y ella gemía como una perra en celo. Cuando ya no podía más, se lo dije, rápidamente ella se giró, se la metió en la boca y ante las peticiones de los usuarios hizo algo que siempre la pedí y nunca quiso hacer, cuando la dije que ya me corría, en vez de sacársela de la boca y correrme en sus tetas o donde pillara, se metió más la polla en la boca, apretó los labios, movió la lengua arriba y abajo y descargué todo en su boca, se la escapaba por las comisuras ya que no estaba acostumbrada, la dio hasta un poco de tos, pero la tía se lo trago, y limpio mi polla hasta que quedó sin rastro de corrida.

Tras esto me pidió apagar la webcam, nos duchamos y nos fuimos a dormir sin más.

Al día siguiente, ella debió estar dándole vueltas y me dijo que no quería hacerlo más que no tenía por qué ser el mono de feria de una banda de pajilleros, que si querían ver a una tía en pelotas miraran a su madre. No sé qué se le cruzó por la cabeza, pero ver como se puso de cachonda con la webcam a como se refería ahora a ello…

Seguimos de vez en cuando con alguna sesión de sexo, alguna grabación que seguía por supuesto colgando en webs de exhibición, pero esto no me daba para mucho más. Ya con ver los comentarios no me servía, necesitaba algo más como el tema de la webcam, pero viendo que esto sería complicado, no se me ocurría nada, hasta que por casualidad un día…(Continuará)

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“Aún no me he corrido…”

Estabamos en la casa de mi amigo Jorge, del que ya os he hablado. Era sábado y fuimos a su chalet a pasar el cumpleaños de Patricia. Quería regalarle algo especial. Con una imaginación tan poderosa como la mía, seguro que Jorge ya habría inventado algo para que mi chica gozara como nunca lo había hecho. Habíamos hablado de que esta vez podríamos atarla a la cama, además de vendarle los ojos. De nuestra casa en secreto llevé unas cuerdas para la ocasión. ¡Qué ingenuo fui! Debí haberme dado cuenta por el escaso interés que prestaba Jorge a los preparativos, que sería otra la suerte que correría Patricia esa noche…

Después de la cena, unas copas nos animaron mucho. Empecé acariciando la interior de sus muslos, llegando hasta sus diminutas braguitas, mientras que Jorge le mordisqueaba una oreja. Y acto seguido ella se arrodilló sobre la moqueta del salón, separó las piernas de Jorge con gran descaro. Desabotonó su pantalón y si titubear se metió su polla dentro de su boca. No estaba del todo erecta, pero al sentir la tibieza de la boca de Patri, sus 22cm alcanzaron su zenit. Le levanté la falda, se agachó más aún, y mientras escuchaba los gemidos de placer de Jorge, hice a un lado su braguita y la penetré por su vagina, el orgasmo llegó muy rápido para ella. Yo quería reservarme, me imaginaba que tendría que haber algo más preparado para mi esposa… Antes de correrse Jorge la detuvo, y le dijo, “¡Aún no!” Sí… había alguna sorpresa más…

Patricia se puso de pie y acabó de desnudarse. Y nos complació ver ese pequeño y deseable cuerpo. Sus tetas grandes y bien formadas, su culito respingón, su pubis con escaso vello lacio… Sólo me alcanza con recordar su desnudez como para excitarme y masturbarme a toda prisa. Nos sonrió, y se dirigió al baño, la seguimos con la mirada, absortos ante el delicioso movimiento de sus nalgas. Cuando estuve a solas con Jorge la pregunté si había preparado algo especial. Me dijo que no me diría nada. Era muy especial, tanto para ella como para mí. Me preguntó si confiaba yo en él, que si era así no hiciera más preguntas, que me dedicara a gozar con lo que le harían a mi chica. “¿Con lo que le harían?”. Debo admitir que esa frase logró recuperar mi erección al máximo, mi amigo se apercibió de ello, y me sonrió y añadió: “¿Recuerdas aquella vieja deuda de juego que tienes conmigo?…”

Cuando estuvo de vuelta con nosotros, la llevamos al dormitorio de Jorge, la acostamos boca arriba y nuestras lenguas empezaron a recorrer su cuerpo. Al poco tiempo escuché gente hablando en el salón. Jorge le dijo al oído “creo que me dejé la puerta del chalet abierta… y nos verán unos buenos amigos que invité esta noche para el postre…” ¡Mi chiquita sería el postre de cinco hombres! En ese momento estaba yo lamiéndole el clítoris, y sus jadeos condujeron de inmediato a los cuatro amigos de Jorge hacia la habitación. Mi chica se supo rodeada por cuatro desconocidos, si bien también confiaba en nuestro anfitrión, no dejo de temer por lo que vendría… Sin embargo su excitación siguió aumentando.

Mi amigo me indicó que aún no era tiempo para que yo interviniera, que me sentara en el sillón y disfrutara del espectáculo de gang bang más fuerte que jamás podría imaginar. Curiosa manera de designar una práctica sexual en la que una mujer es abordada por varios chicos y no dejan ni un segundo de darle placer, el paraíso para un chica multiorgásmica como Patricia. Gang bang, desde luego resultaría un término mucho más difícil de pronunciar que de practicar por ella, según pude corroborar esa noche. Tres de los chicos tenían un tamaño poco amenazador para Patricia, de todos modos no solo gozaría por sus nada despreciables 17cm o 20cm sino por todo lo que le hicieran y le pidieran hacer. Sin embargo también estaba Abdul, un amigo africano, dos metros de altura, oscuro como el ébano, hermoso como un Dios africano del amor, y tan dotado que incluso a mí hizo encoger mi propio ano… Lo primero que se le ocurrió decir a Abdul al ver su desnudez, “¡No podré contigo” y mirando a Jorge, ¡Por favor con él no, su tamaño es descomunal!” “Tranquila Patri, confía en nosotros, sólo están aquí para regalarte placer el día de tu cumpleaños”. Además de Jorge, eran cuatro tíos, cada uno con su particular fantasía, cuatro diferentes deseos de correrse con mi chica pero con una idea común a todos ellos, hacérselo delante de mí… Y si hay algo que me gustó siempre cada vez que hacíamos un trío es que el amante invitado sea decidido y no se acobardara con mi presencia.

Empezó aquello, como llamarlo… ¿Gang bang? Suena a poca cosa, mejor lo llamaría sacrificio sexual de mi esposa. Durante el transcurso de lo cual yo tuve varias veces que parpadear mucho para poder dar crédito a las increíbles visiones que se fueron sucediendo. Se la follaron todos, al final supe que por un espacio de una hora y media, por supuesto todo sucedió vertiginosamente. Mis recuerdos de este furioso comienzo son cataratas de movimiento y gritos de placer de mi mujercita devorada simultáneamente por todos esos tipos… Excepto por el gran negro, todos al principio se la fueron alternando para penetrarle su coñito. Supe después que ella tenía pánico a la totémica polla de Abdul. Su objetivo era que se corriera sin que la penetrase ni siquiera por su vagina.

Ella estaba a cuatro patas cuando, después de trabajarle mucho el culito, uno de los desconocidos, Marcelo logró penetrarlo, incluso antes que Jorge! Él se puso debajo, y entró dentro de su vagina. Un tercero lamía sus pies, y abdul metía lo que lograba entrar de su polla en su pequeña boquita. Su lengua juguetona ponía el miembro de Abdul cada vez mas duro, lo recorría todo, su glande, bajaba por los 27 cm y seguía recorriendo sus huevos, volvía a subir, se la metía en su boca, repitiendo incesantemente esa operación. Todo mientras era sacudida por el frenesí de una doble penetración. La visión era alucinante, y sobre todo para el pobre dios africano. Intentaba por todos lo medios de no correrse (¡quién sabe que quería hacerle a mi Patricia!) Pero yo que conozco bien la dulzura de su boca sabía que acabaría con él. Así fue… el negro le eyaculó enormes cantidades de semen en su boca, a tal punto que era más de que en ella podía caber, tubo que dejar escapar semen que resbaló por su barbilla. El Abdul sacó su miembro fuera de esa pequeña boca para no ahogarla, mientras seguía disparando su blanco contenido ahora sobre su cara.

El gigante se acostó rendido en un borde, derrotado por mi pequeña, que se había salvado (eso creía…) de ser poseída por ese gran Dios azabache. Ahora era Mariano que ocupaba el vaginal sitio de Jorge, y Jorge era el afortunado en poseer ese culito tan deseado por todos. La polla de Jorge en el culo tal como la sentía Mariano a través de la vagina hizo que al poco tiempo saliera de allí para introducirla también en su boca (“Asi era como querías correrte, delante del marido de ella…”, pensé). Jorge seguía sacudiendo fuertemente a mi niña por el culo al punto de escuchar los golpes de sus nalgas contra su pubis, a esto se sumaba algunos cachetes que de tanto en tanto él le propinaba. Su dilatado ano pedía más placer, que ella comunicaba con interminables gritos y suplicas. Julián que se había colocado debajo, penetró su coño. No tardó en correrse en su vagina, sacó su miembro para disparar toda su blanca esencia sobre todo el pubis de ella, y mientras lo hacía me miraba con satisfacción… (era esa su fantasía).

Sin embargo la astucia de Patricia no valió de mucho. Mientras Jorge la ejecutaba con su enorme miembro por su palpitante culito, y Julián se corría sobre su coño, el enorme negro comenzó a notar como su gigante miembro volvía a crecer entre sus manazas. Un tal Murphy enunció una vez: “Cuanto más grande es un sistema más se nota que no funciona”, sin embargo este inmenso sistema no solo no fallaba sino que era ¡capaz de funcionar más de una vez! Al ver esa monstruosa recuperación instintivamente tragué saliva, mientras que mi pequeña absolutamente invadida por pollas lenguas dedos, no podía estar atenta a lo que sucedía fuera de la cama. Me pregunto qué hubiera hecho si se hubiese apercibido de semejante prodigio. Por lo que supe después se había quedado tranquila después de sacar de combate a Abdul, su mayor proeza sería Jorge que ya estaba haciendo lo suyo dentro de su precioso culo. Los otros no eran grandes rivales, Julián unos 17cm, Marcelo, solo un poco más, y Mariano con unos respetables 20cm que acababan de perderse ese culito corriéndose en su boca.

El inmenso dios africano del sexo con una increíble erección se acercó a Jorge y le indicó que ahora llagaba su “merecido” turno. Jorge sonrió con malicia, y los otros tres se levantaron y simpatizaron con el hercúleo negro. Patricia a ver que los cuatro se detuvieron, se giró para ver que estaba pasando, y una exclamación de sorpresa y miedo fue la señal para que Jorge, Mariano, Marcelo y Julián, la cogieran en volandas, la giraran boca arriba. Dos la sostenían por los muslos, los otros dos la sostenían por su espalda. Ella estaba en el aire, con sus manos se cogió fuertemente por los hombros de los dos que la sostenía por su cintura. Los que la sostenían por las piernas empezaron a separarlas hasta que su sexo quedó completamente accesible, indefenso ¡La estaban entregando a una mole del color más oscuro que la noche! Mi pequeñisima Patri estaba siendo entregada al sacrificio lujurioso que le impondría Abdul, y ¡durante todo el tiempo que él quisiera hasta saciarse una vez más!

Se colocó entre sus piernas mientras Jorge y Mariano la alzaban como para que su deseado culito quedara a la altura de esos 27 cm de polla oscura. Los gritos de mi niña no se hicieron esperar, como si se tratara de una venganza por la mala jugada que intentó hacerle ella, Abdul la penetró despacio pero inflexiblemente, disfrutando de cada centímetro ganado en su interior. Sujetada por Abdul con fuerza sus delicadas y suaves nalgas desaparecían entre esas ciclópeas y negras manos. Yo estaba absorto, no podía entender que le estaba pasando, temía que todo esto ya hubiera dejado de ser placer, para convertirse en una violación. Ella gritó hasta que él logró la penetración completa. Se detuvo, y antes de empezar a moverse, dijo: “la segunda vez suelo tardar mucho en alcanzar el orgasmo…” Otra exclamación de Patri, era de miedo… Abdul empezó a moverse rítmicamente, desoyendo primero sus sollozos y después sus súplicas. Como si se tratase de orgasmos prohibidos, ella se corría gritando “¡no, no, por favor, no!” Así estuvieron, un largo rato con la inagotable colaboración de los cuatro amigos de Abdul.

En el punto en que Abdul comenzó a gritar su propio orgasmo salió del interior de mi pequeña Patri, y le soltó un gran eyaculo sobre el cuerpo que le cubrió las tetas, llegándole hasta la cara. Marcelo que la había follado sólo por su vagina y por su culo mientras estaba a cuatro patas, no se había corrido, y aprovechó la situación para sumarse a la corrida del negro enorme agregando aún más semen sobre el saciadísimo cuerpo de mi esposa. Ella se quedó tendida sobre la cama boca arriba con los ojos cerrados, mientras todos se vistieron, y se dirigieron a la puerta de salida acompañados por Jorge. Me acerqué a ella, la cogí entre mis brazos, ella se asió alrededor de mi cuello, y la lleve a la ducha. El agua caliente la purificaba de todo aquel pecado. Enjaboné su cuerpo con mucha dulzura, y la dejé limpia de tanto sudor de hombres, de tanto semen derramado en su cuerpo, de toda culpa que ella pudiera sentir por haber deseado y gozado todo aquello. Sequé su cuerpo, envolviéndola en una toalla y otra vez la levante en mis brazos. La llevé a nuestra habitación, la habitación de Jorge había quedado como un campo de batalla, o de sacrificio sería mejor…

En nuestra cama la tumbé boca abajo, ella estiró sus piernas abriéndolas un poco, y sus brazos hacia delante, su cabeza estaba de lado. Las curvas de su culo eran perfectas, las nalgas aún estaban rojas por los caches que le habían dado durante la orgía. Con dulzura acaricié su espalda, su culo, su nuca, mientras la besaba despacio. “Perdóname Dani, me comporté como una perra…”, ¡No había nada que pudiese yo perdonar! La escena me había dejado infernalmente excitado, y ahora era mi turno, ella para mi solo… “no tengo que perdonarte nada pero ahora me devolverás un poco de todo el placer que te dieron…” ella asintió con un hilo de voz, estaba exhausta. Cogí las cuerdas que habíamos traído de nuestra casa, y tal como estaba extendida en la cama, até sus muñecas a la cabecera de la cama, y sus tobillos la parte posterior. Ella empezó a jadear, mientras mis manos recorrían su pequeño cuerpo, introduje sin ninguna dificultad cuatro dedos dentro de su ano. Con una almohada que coloque debajo de su barriga logré elevarla convenientemente para disponer de su el culo a mi antojo. Ella, preciosa, completamente inmóvil, resignada a recibir por atrás ahora mi polla, estaba lista para ser devorada una vez más sin compasión… Y cuando ya nada parecía interponerse entre su culito y mi polla, escuché como Jorge abría la puerta de nuestra habitación a mis espaldas! ¡Me había olvidado echar el cerrojo!, y ahora ya era demasiado tarde… “¡Perdona, Dani!” dijo, mientras miraba extasiado a mi chica atada, “… aún no me he corrido…”

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Hola amor, ¿te cuento mi última aventura?

Hola amor, te cuento mi ultima travesura?

El compadre nos acompaño el sábado, y…

Este fin de semana pasado mi esposa y yo comentamos, luego de una rica sesión sexual, de que travesura podía hacer ella, y pensó en el compadre Ramiro; es una persona que se esta divorciando lamentablemente de su esposa, así que ha andado medio decaído hace 2 meses; y mi mujer me dijo “porque no le levantamos la moral?”,

“Como?” Le contesté

“pues invitalo el sábado a Cuernavaca o que nos acompañe, y juega con él, préstale una de tus cámaras y que me saque fotos, como tu lo haces; como ves? Lo conozco y veo que me mira con deseo, aun cuando estaba casado con bety, asi que eso le elevara la moral, se distraerá”

“Oye”, le conteste, “pero viéndote las nalgotas y tus piernotas, se le va levantar mas que la moral”

Elvi se rio, y dijo “bueno, pues si tiene que pasar y me tengo que sacrificar, pues lo haré” y soltó la carcajada.

Así que lo invite, se descontrolo un poco, mi mujer se puso ese día un autentico putivestido, súper zancón, muy escotado, zapatillas de plataforma de teibolera, de rubia, estaba increíblemente sensual y … parecía una puta autentica. El compa se quedo sin habla al verla así.

Ya en camino lo que le dije “ayudame a sacarle fotos a mi mujer, es para un concurso de Internet sobre exhibicionismo” le dije.

Le sorprendió un tanto, pero no objeto, y acepto; luego le di algunos consejos de cómo sacarle las fotos, sobretodo con discreción, para que fueran mas naturales, y no pusieran traba los vigilantes de las plazas.

Y llegamos, le di una cámara y empezó el “SAFARI FOTOGRÁFICO” comenzando porque en el estacionamiento, nos pusimos del lado de la puerta, y cuando Elvi salio del la camioneta, literalmente abrió las piernas y enseñó, con su Corti¡sima falda, TODOOO¡¡¡¡ y el compadre pudo ver que mi esposa iba sin ropa interior, se quedo helado, pero no dijo nada.

Ella se arreglo la falditita y empezamos a caminar por el mega súper, y en los pasillos el enseñe como tomar la cámara desde abajo, en que momento se lograban las mejores tomas, etc, por su parte, mi traviesa esposa, se agachaba parando las nalgas cuando le decíamos de las fotos; salieron unas fotos realmente eróticas, o porno diría yo.

Luego vimos a lo lejos que un chavo de unos 21 la seguía, le dije al compa que la dejáramos a cierta distancia, lo cual aprovecho el fan espontaneo para acercarse, y hacerle la platica a mi mujer; de inmediato pudimos ver como mi mujer sacaba lo coqueto, lo seductor, y dejaba ver su cuerpo en poses sensuales; no era difícil apreciar aun a la distancia que se le pararon los pezones por la excitación, pues se transparentaban.

El chavo se animaba y era mas aventado cada vez con la actitud de puta de mi mujer, y no tardo en acercarse, hasta tomarla de hecho por la cintura queriendo besarla; elvi se echo para atrás riendo, mas el chavo aprovechó para abarcar las nalgas de elvi con sus manos. No se que mas le dijo ella, sonriendo, él le anotó su teléfono y se lo dejó, se despidieron de beso en la mejilla.

El compadre estaba sorprendido, de lo que veía; y me lanzo la pregunta “oye como dejas que traten así a tu mujer?”

“que tiene de malo compita”

“comooo” dijo él

pues mira, es que ella y yo somos swingers, ella como ya te habrás dado cuenta es exhibicionista, y le encanta prender a los hombres, asi que esto es un juego erotico de ambos, que disfrutamos, no has visto sus fotos en Internet?” nooo,

que barbaro, dijo el, y en todos esos lados hay fotos de la comadre?

Si claro, le dije

“y, como son esas fotos” dijo él

Pues velas por ti mismo amigo, pero no vayas a escandalizarte, ya te dije que somos swinger, ella de hecho es bisexual.

Era mucha información de momento para el compadre, asi que nos aproximamos a mi mujer, y le comente que el compadre ya sabia que eramos swinger, y de este juego de tomar fotos; ella se sonrió, y no dijo nada, solo reanudo su camino con el carrito del súper. A partir de ese momento, las poses de ella se volvieron mas audaces, en unas inclusive se abría la blusita y mostraba las chichotas que tiene. Tanto el compadre como yo estábamos calientes, y ella obvio también.

De ahí fuimos a plaza Cuernavaca donde el ambiente se mas se calentaba, el compadre le perdió… el respeto a elvi, y ya le pedía hasta poses para retratarla.

Realmente el hecho de fotografiarla, es erotizante, cosa que muchos hombres no entienden porque no disfrutan ese erotismo.

Pero en un momento nos sentamos en una banquita, un tanto apartada; y el compadre le lanza la pregunta; Oye elvi, y has hecho sexo en lugares publicos como este”, mi mujer se rio y le dijo que “claro tonto, en el estacionamiento de esta plaza he tenido sexo con Chicos, chicas y parejitas”; a lo cual el le dijo, medio retante “no te creo

Ah nooo? Dijo ella sonriendo muy perversa, entonces porque traes parada la verga? o que es ese bulto que se te ve en el pantalón” y diciéndolo, ella sin mas, se incorporó solo para hincarse frente al compadre, y con su habilidad de puta, le bajo la bragueta, y brinco aquella verga, bien parada y húmeda.

Mi mujer la tomo entre sus dedos, y empezó primero a lenguetearla con la punta de su lengua, captando todo el liquido que tenía ya el compa, y entonces, con ese líquido, se levantó un poco, y se dirigió a mi boca, besándome, para dejarme el sabor a semen de su boca.

Mira Uli, a que te sabe el semen de tu compadrito” dijo ella riéndose, maldosa.

Y luego siguió mi hembra mamandole la verga al amigo invitado, tomando con su manos los testículos, masajeandolos;   cuando ella sintió que el amigo iba a estallar, se detuvo y se levanto, para alzarse la micro falda y sentarsele en las piernas, poniéndole las nalgas en su verga, y besándolo; en eso se acerco una pareja de personas, que lo que vieron fue a dos novios, ella sentada en las piernas de el, besándose apasionadamente.

Solo se rieron y se apartaron. La verdad es que ella estaba moviéndose de molinillo, con sus nalgas desnudas en la verga parada.

El compa tenia los ojos en blanco, estaba disfrutando como nunca en su vida quizá, y cuando empezaba a sentirse los espasmos del orgasmo, mi mujer se volvió a hincar frente a el, solo para meterse a la boca la verga y recibir la descarga de semen, mmmuuuho semen guardado por el ayuno sexual del compadre; mi mujer se trago buen parte, pero aun así el liquido le escurría por la comisura de sus labios y cuello. Esa escena era digna de la mejor película porno.

Luego ellos se limpiaron fueron al baño en sanborns, y partimos rumbo a la casita que nos presta el jefe de mi mujer; en la camioneta, ella se paso atrás con el, yo manejando, y ahí mi dulce esposa con una buena mamada le paro de volada la verga y todo el camino fueron cogiendo como novatos, mientras el espejo retrovisor me daba una vista sensacional de la mejor película porno; mi mujer y el compadre.

Y tu, quisieras ser el próximo fotógrafo?

Saludos cordiales

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Conversación entre amigos

Un buen día Patricio regresó al pueblo, y con alegría nos reunimos varios amigos con él, en el bar del pueblo, donde nos dedicamos a beber cerveza y charlar de todo un poco.

Hasta que inevitablemente comenzamos a hablar sobre mujeres, el primero fue Patricio que comentó que se había casado con una monja, lo que nos sorprendió a todos pero luego nos aclaró que él dice eso por la manera de ella comportarse en la cama.

Según nuestro amigo su mujer Lourdes, aparte de ser frígida, dice detestar el sexo, aunque según Patricio había hecho hasta lo imposible para tratar de que ella cambiase de manera de pensar y de actuar, hiendo hasta un terapista sexual, que tras fracasar rotundamente le comentó a nuestro amigo que a Lourdes simple y llanamente no le gustaba para nada el sexo.

Pero al poco tiempo de casados, descubrió que su mujer tiene muy poca o ninguna tolerancia al alcohol, un día en que él le dio a tomar un jarabe para la tos, después de eso Lourdes cambió radicalmente y a medida que ella seguía tomándose el jarabe a pico de botella, comenzó a irse quitándose toda la ropa y a comportarse de manera extremadamente sexual, al punto que frente a él tomó asiento en una de los sillones de la sala y abriendo sus piernas e introduciendo sus dedos dentro de su coño, lo invitaba a que él se lo metiera. Por lo que según Patricio, desde ese día cada vez que a él se le antoja acostarse con su mujer para tener sexo, se las arregla para que ella finalmente tome algo de alcohol.

Bueno ese fue el comienzo del tema, Patricio nos explicó con lujo de detalles todas las estrategias que había usado para aprovecharse de la debilidad de su esposa. Después de escuchar por un buen rato las historias de Patricio, Manuel le dio por hablar de su esposa, que contrario a la mujer de Patricio, y según el mismo Manuel comentaba que a su mujer Penélope le encantaba que él le diera por el culo, que nada más bastaba que él, le colocase su mano en la nuca y ella se comenzaba a quebrar toda, finalmente levantaba el culo, momento que Manuel aprovechaba para ensartarla.

Después de Manuel, fue Joaquín que para no quedarse atrás, se llenó la boca diciendo que a su mujer le encantaba que él le mame el coño, y que no importa ni donde ni cuando se lo haga, que nada más le basta una mínima provocación, como cuando él saca su lengua y se relame los labios exageradamente, entonces Julia su esposa, termina levantándose la falda, quitándose las pantis y abriendo las piernas, para que después de que él le dé una buena mamada, ella se deja hacer de todo.

Yo por mi parte, como estoy soltero simplemente no dije nada, tan solo me limité a escuchar a mis tres amigos, hablar de sus respectivas esposas. Pero como al mes de haber estad reunidos con ellos en el bar, Joaquín y su mujer Julia pasaron a visitarme por mi finca, acompañados de un hijo de mi amigo producto de un anterior matrimonio, la idea era que les prestase un par de caballos para pasear por la finca, yo como realmente me encontraba ocupado haciendo otras cosas, les presté los caballos y me dediqué a seguir sacando las cuentas, mientras que Julia prefirió, quedarse en la casa de la finca y darse un baño en la alberca.

Apenas habían pasado unos minutos desde que Joaquín y su hijo se habían marchado, cuando por eso de ser buen anfitrión se me ocurrió preguntarle a Julia si necesitaba o deseaba algo en particular. Al llegar a la alberca, ella tomaba el sol plácidamente sobre una de las sillas playeras, y al preguntarle si deseaba algo me pidió un jugo de frutas, así que aproveché para yo también tomarme uno. Justo en ese instante recordé lo que Joaquín decía de su esposa, y pensé que no perdía nada con probar, por lo que tras entregarle el jugo de mango a Julia, y después de darle un buen trago al mío, sacando mi lengua de manera algo exagerada, y relamiéndome los labios ante la mirada de Julia, noté que ella se turb

ó un poco, y comencé a decirle que el jugo era tan sabroso, que no podía dejar de relamerme los labios cada vez que me daba un trago.

Ya a la tercera vez que lo hice, Julia tenía una de sus manos directamente sobre su coño, y disimuladamente había introducido sus dedos por debajo de la tela del biquini. Cuando a la cuarta vez que me relamí los labios de manera bien exagerada, Julia se me quedó viendo de una manera tan especial, que no hicieron falta palabras para entendernos, en cosa de segundos, sin importarle la cercanía de su marido y el hijo de este, que se soltó los dos pequeños lazos que aseguraban el biquini a su cuerpo dejando su depilado y rosado coño frente a mis ojos, sin perder tiempo acerqué mi cara a su coño, derramé un poco del jugo de mango sobre su coño y antes de que me fuera arrepentir comencé a pasar mi lengua por sus labios superiores, desde el primer contacto de mi lengua con su coño el cuerpo de Julia se cimbró, y yo comencé a lamérselo como un verdadero desesperado, mientras que Julia gemía de placer.

Tomé su clítoris entre mis dientes y a medida que se lo chupaba con mis labios se lo mordisqueaba ligeramente, Julia ya estaba casi gritando del placer que sentía, mientras que yo continuaba chupando y lamiendo todo su sabroso coño. Sus gritos así como los movimientos de su pelvis me indicaron que había logrado que ella disfrutase de un tremendo orgasmo, momento que aproveché para incorporarme y sacar mi verga de su escondite y casi de inmediato enterrársela. Ya después de esa vez, en cada ocasión en que Joaquín desea montar a caballo con su hijo, Julia se queda en la alberca tomando unos especiales baños de sol.

Pasaron los días, y mi amigo Patricio, me invitó su casa, donde tanto él como su esposa Lourdes después de cenar me invitaron a pasar a la sala, donde conversamos de todo un poco, hasta que Patricio me preguntó que deseaba beber, y le indiqué que lo que quisiera servirme, y de inmediato me preparó un vaso con huisqui y hielo, el cual me entregó al tiempo que le decía a Lourdes su esposa, querida sería una descortesía de nuestra parte, refiriéndose a mi persona, que tomase solo, y al tiempo que decía patricio esas palabras le entregaba a su mujer un vaso con iguales características que el mío, y al tiempo que patricio se lo entregaba Lourdes le decía, ya sabes que a mí no me agrada beber, pero él haciendo caso omiso a las palabras de su esposa se lo entregó y posteriormente procedió a servirse otro vaso igual para él.

Su manera de actuar me sorprendió algo, debido a que yo recordaba todo lo que nos había contados sobre la pobre tolerancia al alcohol de Lourdes, pero se me ocurrió que simplemente preparaba el camino, para cuando yo me retirase. Pero a medida que Patricio y yo continuamos conversando, me di cuenta de que Lourdes, en un abrir y cerrar de ojos se había tomado toda su bebida, y de manera rápida se levantó a del sillón donde se encontraba sentada y con pasos firmes pero a la vez algo seductora moviendo sus caderas se dirigió al lugar donde estaba la botella de whisky y sin cuidado alguno, se sirvió medio vaso, para de inmediato regresar al sillón donde estaba sentada, pero al hacerlo lo hizo de una manera y forma tan seductora que no pude dejar de observarla, pero lo que más me impactó en ese instante, fue la alegría que se reflejaba en el rostro de Patricio al momento en que su mujer separaba sus piernas y sin recato alguno, las dejó completamente abiertas, mientras se apuraba el resto de su bebida.

Yo creo que mis ojos se debieron salir de sus orbitas, al ver sin esfuerzo alguno las pequeñas pantis de Lourdes que apenas y tapaban su peludo coño de ella, tras lo cual me dirigió una seductora sonrisa, mientras que mi amigo Patricio, actuaba como si fuera la cosa más normal y natural del mundo que su mujer me mostrase prácticamente todo su coño sin recato alguno. Yo pensaba comenzar a despedirme, con la intención de retirarme pensando que sería lo más apropiado ante tal situación, ya que de seguro Patricio, estaría deseoso de quedarse a solas con su mujer y hacer todo aquello que le apeteciera. Pero Patricio continuaba conversando sin ton ni son, dirigiendo lascivas miradas a su mujer, y sonriéndose socarronamente conmigo. A todas estas Lourdes no tan solo permanecía con sus piernas bien abiertas, sino que se había comenzado a pasar sus dedos lascivamente

entre las pantis y su coño de manera descarada.

Ya en ese instante, toda mi atención se centraba entre las piernas de la mujer de mi amigo, fue cuando Patricio dejó de hablar de política y otras tonterías y sin reparo alguno me preguntó que me parecían las piernas de su mujer. Su pregunta me dejó sin saber que responderle por un corto instante, mientras que aún observaba como Lourdes introducía algunos de sus dedos entre sus pantis y su coño, y me miraba fijamente mientras se relamía los labios con su lengua.

Lo primero que se me vino a la mente fue el decirle que se veían estupendas, pero de inmediato no sé porque exactamente, le dije. Que me encantaría probar su coño. Lourdes al escuchar mis palabras, en su rostro se reflejó una gran sonrisa al tiempo que con rapidez inusitada frente a su marido y a mí se despojó de sus pantis, en cosa de segundos. Mientras que Patricio, esbozaba una gran sonrisa y me decía de manera excitada, bueno si quieres probar el coño de mi mujer por mí no te detengas.

Su respuesta, fueron las palabras que Lourdes esperaba para continuar, o por lo menos eso me pareció a mí. De inmediato él continuó diciéndome a manera de secreto. No nos mal entiendas, pero es una fantasía que desde hace algún tiempo hemos tenido, y con la que mi mujer está de acuerdo. En esos momentos Lourdes torpemente se levantó del sillón, ya con su tercer vaso de whisky vacío en una de sus manos y dando uno que otro traspié, se me acercó, arrodillándose ante mí. Sin decir palabra, dejando su vaso en el piso, colocó ambas manos sobre mi miembro, y por encima de la tela del pantalón, comenzó acariciarlo.

En cosa de segundos Lourdes se dio cuenta de que mi verga se había puesto caliente y dura, sus finos dedos se dieron a la tarea de bajar la cremallera del pantalón, y casi de inmediato extrajo de manera bien hábil mi miembro, al que apenas y le dio un vistazo, para de inmediato tomarlo entre una de sus manos y comenzar a acariciarlo por unos instantes. Tras lo cual acercó sus labios a mi glande y suavemente comenzó primero a pasar sus labios, y después su lengua. Al tiempo que de manera brusca se subió la corta falda de su vestido, dejando descubierto totalmente su peludo coño, para de inmediato al tiempo que lamía mi verga y la comenzaba a introducir dentro de su boca, sin vergüenza alguna comenzó acariciar salvajemente su vulva.

Quizás en otro momento la hubiera dejado continuar hasta venirme dentro de su boca y sobre su cara, pero mi mayor deseo era el de clavar mi verga dentro de su coño, por lo que sin rodeos se lo dije, y al levantar la vista con mi verga entre sus labios, la sacó de su boca, dejó de acariciarse entre las piernas y una lujuriosa sonrisa apareció en su bello rostro. Por su parte Patricio se encontraba sentado al otro lado de la sala, hasta ese instante no me había dado cuenta, de que mi amigo se estaba acariciando de manera suavemente su verga pero por encima del pantalón, mientras nos observaba, con bastante interés, algo en su manera de actuar me decía que no debía temer nada de él, estaba tan concentrado y disfrutando de lo que su mujer y yo estábamos haciendo, que no me preocupé más por Patricio.

Sin demora alguna Lourdes se puso de pie, y hábilmente, en cosa de segundos comenzó a despojarse de toda su ropa, pero de una manera tan excitante que el solo verla hacer eso me hubiera bastado, ya que a medida que se fue quitando las diferentes piezas de su vestido, fue quedando completamente desnuda ante mí, mientras que Patricio, había ya dejado de acariciar su verga por encima de la tela del pantalón y de manera discreta se la sacó para comenzar a masturbarse suavemente, mientras nos continuaba observando sin hacer mucha bulla.

Una vez que Lourdes quedó completamente sin nada de ropa, se acercó a mi cuerpo, y comenzó a desabotonarme el pantalón, mientras que yo prácticamente me arrancaba mi camisa. Lourdes una vez que se deshizo de mi pantalón y yo de mi camisa, tomó asiento a mi lado sobre el rojo sofá de la sala, todo esto bajo la curiosa mirada de su propio marido. Ella recostándose sobre el sofá y abriendo de par en par sus piernas, se quedó observándome mientras acariciaba con sus dedos su peludo coño, mirándome de una manera que solo ella podía hacerlo en ese momento. Por un instante, por precaución, volví a dirigí l

a vista a Patricio, pero al verlo tan excitado, masturbándose mientras nos observaba, me quedé más tranquilo, ya no volví a pensar en él y puse toda mi atención en Lourdes su mujer que permanecía con sus piernas abiertas esperando que la penetrase.

Muchos pensarán que un polvo es un polvo y ya, pero el estar metiéndoselo a una mujer frente a su marido es algo que no tiene igual, mi excitación era tal que me tuve que controlar para no venirme de inmediato. A medida que mi verga se deslizaba dentro de su húmedo y lubricado coño, Lourdes parecía estar como poseída, a cada empujón de mi verga sus ojos se le ponían en blanco, al tiempo que furiosamente movía sus caderas, y yo le acariciaba con fuerza sus grandes tetas. Mientras que Patricio su marido, morbosamente, le preguntaba una y otra vez que si le gustaba, a lo que su mujer le respondía ocasionalmente con voz entrecortada que sí.

Tanto Lourdes como yo lo estábamos disfrutando al máximo, cuando comencé a sentir repentinamente, el flash de una cámara. Se trataba de Patricio, que como podía a medida que con una mano se masturbaba con la otra usando una pequeña cámara digital nos fotografiaba desde todos los ángulos posibles. Los gemidos de Lourdes, eran profundos y bastante largos, pero su manera de moverse bajo mi cuerpo, me mantenía con toda mi atención en ella, el que su marido nos fotografiase, realmente no me importaba mucho en esos momentos.

Lourdes y yo nos encontrábamos de lo más concentrados, cuando comenzamos a escuchar a Patricio decirle a ella y luego a mí, dale el culo, deja que te dé por el culo, méteselo por el culo. Sus palabras nos excitaron mucho más, y como si Lourdes y yo nos hubiéramos puesto de acuerdo previamente, seguimos sus instrucciones al pie de la letra, yo retiré mi verga del peludo coño de Lourdes, mientras que ella, aún estando boca arriba, recostada sobre su espalda, elevó sus caderas ligeramente, dejando el hueco de su culo a mi completa disposición.

Yo la sujetaba por uno de sus tobillos con una mano mientras que con la otra dirigía mi verga a su apretado esfínter, el que de por si no ofreció mucha resistencia ante la presión de mi verga.

Lentamente fui viendo como el culo de Lourdes se fue tragando mi pedazo de carne, mientras que sus profundos gemidos continuaban. Una vez que se la tenía bien enterrada entre sus sabrosas nalgas, dirigí mi mano dentro de su coño, y al tiempo que le daba por el culo, apretaba su clítoris con mis dedos, arrancando de la mujer de mi amigo, profundos gemido. Lourdes ya no gemía sino que más bien gritaba como si la estuviesen matando, de placer. Mientras que yo continuaba metiendo y sacando mi verga de su caliente y apretado esfínter, hasta que llegó el momento en que tanto ella como yo, llegamos al clímax.

Mis movimientos se fueron haciendo más lentos, a medida que apretaba con mayor fuerza sus nalgas contra mi cuerpo. Por su parte Patricio en cierto momento dejó de fotografiarnos, y cuando lo vi de reojo, ya no se masturbaba como un desesperado. Después de un buen rato saqué mi verga de las blancas nalgas de la mujer de mi amigo, mientras que ella parecía haberse quedado dormida, sobre el sofá. Yo tomé mis ropas, y me dirigí al baño a lavar mi verga.

Al regresar ya completamente vestido a la sala, vi que Patricio había cubierto el desnudo cuerpo de su mujer con una muy pequeña toalla, por lo que continué en dirección a la puerta de la calle, me despedí sin hacer ruido ni decir palabra, tan solo con un ligero movimiento de mano, mientras que Patricio, casi sin ponerme atención, observaba el desnudo cuerpo de su esposa y se disponía a quitarse los pantalones.

Después de esa noche, a los pocos días, me los volví a encontrar a los dos en el pequeño centro comercial del pueblo, tanto él como ella actuaron como si nada hubiera sucedido, hablamos un poco sobre mi finca, y después nos despedimos no sin antes recibir otra invitación a su casa, pero cuando regresaran de viaje.

En cuanto a mi tercer amigo, Manuel y a Penélope su mujer, no he tenido la ocasión de encontrármela a solas realmente, pero lo cierto es que mucho he pensado con que excusa le coloco la mano sobre la nuca, a ver si me da los mismos resultados que a mi amigo.

Autor: Narrador narrador (arroba) hotmail.com

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Mi esposa, la puta de sus jefes – IV

Y eso hice, me di un buen baño, me arreglé todo lo que pude y tuve un problema, me habían roto la camiseta y la blusa, así que solo pude encontrar un sujetador y un minitanga. Salí con ellos con el traje chaqueta y debajo de la chaqueta solo el pequeño sujetador, por lo que me tenían provocativa y exhibicionista. Y no solo no les disgustó, sino que les pareció bien la idea mía de ir ya de puta a un lujoso restaurante con ellos. Cuando les dije la verdad del por qué iba así, los dos rompieron a reír como dos críos.

La verdad es que la cena fue frugal, ya que aunque los platos eran apetitosos, lo que realmente ocupó la cena fue la conversación de mi futuro (eso sí, los postres me los zampé enteros). Raúl propuso irnos a un determinado antro poco conocido por mi, en cuyos reservados no solo había intimidad, sino que además podías fumar. Me dieron un cigarro idéntico al de ellos y me dijeron que me acostumbrase a ellos (los buenos cigarros) ya que a sus putas también se los hacían fumar, les gustaba besar una boca con ese sabor y no del rubio americano. Seguimos pactando mi nuevo contrato de trabajo, mi sueldo y complementos, mi ascenso en el organigrama de la sociedad y una magnífica indemnización en caso de despido acompañada de estupendos informes profesionales, pero transcurridos 3 meses desde la firma. Ellos querían garantizarse que en esos 3 meses tendrían preparada la puta que deseaban y sin vuelta atrás. ¿Y qué clase de puta deseaban? Pues por encima de todo, viciosa, pervertida, más que bisexual, plurisexual ya que he follado también con travestis, dando y recibiendo. Me pondrían una temporada en un salón muy conocido en el ambiente del sexo y que contaba con toda clase de ofertas, incluidas las sadomasoquistas suaves y medias, que también me fueron enseñadas. Más que trabajar de puta, esa sería mi escuela de aprendizaje. Toda clase de perversiones me serian enseñadas y allí mismo las ofrecería yo a mis clientes. Cesar y Raúl pasarían como mis chulos y se quedarían con el 35% de mis ingresos, la misma cantidad la casa y yo el 30% restante. Quedamos que todos los días iría allí dos o tres horas excepto fines de semana, y los días de Ferias comerciales y Congresos me quedaría más horas porque acudían muchos clientes al club y tenía así la excusa con mi esposo de estar “trabajando” con los clientes de mi empresa (al  fin y al cabo, Cesar y Raúl eran mis jefes y chulos, es decir, “mi empresa”). De mi nueva profesión, ya le informaríamos a mi marido en su momento, aunque estaba segura que muy pronto se daría cuenta que yo follaba con otros como loca. Nos conocíamos (y ahora más) muy bien y ambos respetábamos nuestra libertad sexual libremente concedida.

Me llevaron luego a un local que era un pub liberal y de intercambio, con prostitutas casadas amateurs, grande y con reservados, y cogieron uno de ellos. Pero ese reservado, estaba muy bien acondicionado y tal y como la conversación se iba haciendo más caliente y la primera botella de champañ iba agotándose, mi ropa iba desapareciendo de mi cuerpo (llevaba poca como sabeis) y mi tanga y sujetador fueron arrancados y rotos por estos bestias, mis bestias. Sus pollas salieron al aire y muy pronto estuve de rodillas mamando o intentando mamar aquellos inmensos trozos de carne endurecida. Raúl no se lo pensó y en un momento estuvo detrás de mi, me levantó el culo y mientras mi boca jugaba con la polla de Cesar, de un solo golpe me la introdujo en la vagina ¡casi se la muerdo a Cesar!, el dolor era enorme y el placer ninguno. Las folladas de ese día me habían inflamado el coño y el roce de ese vergón de 28 cm contra mis paredes laterales y el clítoris, solo me producían dolor. Ambos lo notaron y Cesar me dijo:

-A pesar de tu amplia experiencia sexual, poco has follado tú de verdad, mi amor, de lo contrario sabrías que el gran problema de las putas baratas es la gran cantidad de pollas que se les introduce cada día y más con el condón que no es sino látex y les roza más. Acostúmbrate al dolor y aprende a disfrutar de él, ya que tú serás unas veces una puta cara, muy cara, pero otras veces follarás en barecitos de polígonos industriales que abren toda la noche, lugares cercanos a los muelles del puerto y zonas de carga y descarga de mercancías. En estos sitios hay tugurios abiertos toda la noche para que camioneros, estibadores y toda clase de trabajadores y golfos viciosos, puedan desahogarse a su gusto y con tu estilo, belleza y cuerpo, serás la reina y la más usada.

Cesar se corrió dos veces en mi boca y Raúl una vez en el coño y otra en la boca. No me dejaron limpiarme y tuve que irme a casa soltando leche. Al pagar, dejaron una generosa propina y el encargado alabó mi cuerpo y Raúl, con toda tranquilidad le dijo:

-Si te gusta, te la puedes follar, pero sin condón, la queremos siempre llena de leche. Y si tienes clientes para ella también. El precio lo pones tú, pero el 65% es para nosotros tres y el 35% para ti.

Así que el encargado (también me dijo luego que tenía el 50% del local) me llevó al mismo reservado, me folló por delante y por detrás y me la dio a mamar, cosa que hice a su gusto (no la tenía ni de 17 cm), pero me dijo que no me vistiera, que me iba a traer el primer cliente. No fue un solo cliente, sino dos y les cobró 200€ a cada uno. Me pagó nuestra parte y le pregunté donde estaban mis chulos y me dijo que se habían ido, pero que no me preocupase que había un taxi esperándome y que también él me esperaba pronto por su local. Por indicación de mis chulos, tampoco me dejó limpiarme. Al pasar por delante de un espejo, me di cuenta de lo asquerosa que estaba. Y al pensar eso, me di cuenta de que para muchos, desde esa noche era verdaderamente asquerosa, en ese local entré golfa y salí puta. ¡Cuántas veces he follado allí mismo!

Al llegar a mi casa, me fui directa a la ducha y naturalmente desperté a Jorge y al llegar a la cama, el pobre me preguntó:

-¿Te lo has pasado bien?

Y yo me emocioné de su voz y quise compensarle a pesar de mi agotamiento físico y mental. Le bese como nunca y cuando mi mano se introdujo en su entrepierna la tenía ya bien dura y no perdí el tiempo, me senté sobre él y me la metí por el culo (le gusta a él, me dolía menos y así me lo iba dilatando) y cabalgué como una loca amazona de las pelis del oeste, las manos de mi esposo cogieron mis tetas y una vez más me las estrujaron ¡que ganas de sacarme leche sin estar preñada!, y ya me estaba acostumbrando a ese dolor agudo y de esa manera, mi cuerpo subía y bajaba entre los movimientos de mis piernas y los embates de las manos de Jorge subiéndome y bajándome. Sus sonidos guturales me demostraban que estaba caliente y yo me corrí pensando en las pollas de mis chulos/Amos/amantes/jefes ¡qué diferencia de tamaño y de trato!, Jorge me quería a pesar de ser yo como era y para Raúl y Cesar solo era una puta para usar a su antojo… pero pensé en el contrato y solo desee que no fuese una broma y al día siguiente me despidiesen. De repente Jorge se corrió y yo no perdí el tiempo, me lancé sobre su polla, la mamé intensamente y con tanto placer que por primera vez en mi vida, me la tragué entera (20 cm) y me di cuenta al introducirse en mi garganta, mi marido me cogió la cabeza y me folló como si mi boca fuese el coño clavándola toda y moviéndose como loco y yo quise más. A pesar del dolor de mi coño, me la saqué de la boca, me tumbé sobre el y me la clavé. El dolor ya no me importaba y lo tenía con una buena inflamación y me lo comí a besos, chupé y mordí sus pezones, mordí su cuello estilo Drácula (al día siguiente se le notaba) y tuvimos una corrida prácticamente simultánea y ya no pude más, me dejé caer sobre él y me dormí.

Algo antes de las 7 de la mañana, Jorge me despertó trayéndome una bandeja con un café con leche y una tostada con tomate y me dijo que iba a exprimir naranjas, me lo tomé con rapidez y me levanté desnuda y fui corriendo a la ducha de nuevo. Me entró el vaso recién exprimido y se despidió para ir a su trabajo mientras me miraba y me decía:

-Una noche agitada ¿no?

Tuve que correr como loca, despertar a la niña, arreglarla, arreglarme yo y al abrir los cajones pensé en toda mi ropa destrozada por mis jefes el día anterior ¿qué hacía? Ellos me dijeron que me llevase ropa de repuesto de toda clase y al mismo tiempo, algo dentro de mi me decía que después de usarme asi, ¿para qué me querían ya? Pero metí algo de ropa interior y exterior en una bolsa y unos zapatos con tacón de aguja de 10 cm al tiempo que yo me ponía minifalda negra muy ajustada, blusa crema también muy ajustada y abierta y una torerita y me maquillé algo más de lo normal. Al llegar al despacho (con unos minutos de retraso por primera vez), un serio Raúl me dijo que pasase en 5 minutos a su despacho y esa frase y su cara me pusieron a parir de miedo. Nada más entrar vi también a Cesar y me acerqué a la mesa depositando en ella los 140€ que les correspondía por el 35% de mis dos polvos como puta. Al ver ese dinero, se miraron y me miraron a mí y me preguntaron:

-¿Y eso?

-Vuestro amigo del tugurio me folló gratis pero me trajo mis dos primeros clientes. Eso es el 35% de los 400€ que cobré.

Y los dos cabrones se empezaron a reir como locos, a Cesar hasta se le salían unas lágrimas y me dijo:

-Nosotros queríamos hacerte puta y tú misma lo has hecho, ya que sin nosotros y voluntariamente has estado follando como lo que eres, una puta. Escucha, hemos llegado hace más de una hora y hemos redactado el contrato acordado, mira a ver si es lo que dijimos y si estás de acuerdo esta misma tarde lo firmaremos con el Notario.

Me entregaron unos folios redactados y efectivamente, todo lo acordado estaba allí y para que no tuviese duda de nada, delante de mi firmaron cada hoja de las redactadas y mi conformidad a las mismas. Y esa misma tarde, se acercó el notario de la empresa, imprimió los documentos en papel oficial con una sonrisa de oreja a oreja y se firmó. Por supuesto, pasé una tarde con él gratis y luego me folla casi cada semana pagando barato, lo que le exigen mis chulos. Prácticamente no tengo precio fijo, dependo de ellos y ahora también de mi nuevo y amado chulo, mi esposo. Los primeros días estuve un poco nerviosa, pero hoy soy inmensamente feliz y tanto Jorge como yo, tenemos una gran ilusión con la niña que dentro de tres meses voy a parir sin tener ni idea de quién es su padre biológico. Pero esa niña, será mi recordatorio de que es “una hija de puta”.

Y así empezó esa relación especial. Me arreglaron el despacho, tengo un sofá cama que uso con ellos constantemente, mi propio baño y vestidor y desde luego, todos saben que soy la amante de mis jefes, pero a la vez soy su jefa y próximamente su jefa suprema, así que me pueden odiar o envidiar, pero me tienen que obedecer. En el mismo mes de Febrero, Raúl volverá a su Panamá añorado y Cesar se quedará dos o tres meses más para instruirme a mí en mis nuevas responsabilidades y buscar al nuevo director administrativo, que también estará bajo mis órdenes y que si me es posible, elegiré yo. Deseo sea mujer, lesbiana o bisex, profundamente viciosa y muy liberal, de esta manera, ese último piso será una cueva de sexo y lujuria para compartir con mi esposo. Así, que ya sabéis que entre mi esposo, mis jefes y yo, se ha hecho un matrimonio a cuatro.

Continuará

Un beso para tod@s y ya sabéis donde decirnos lo que pensáis de nuestra relación.

Sandra y Jorge

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Mi esposa, la puta de sus jefes – III

Hola amig@s, soy Sandra otra vez y os voy a seguir contando mi historia.

Hice lo que me dijo mi jefe y ahora Amo y mientras el agua de la ducha caía sobre mi cuerpo, empecé a despertarme de mi rato lujurioso y a darme cuenta de lo que me podría pasar con mi vida, mi matrimonio y familia pero al pensar el rato de placer y dolor que me había dado Raúl y que dentro de algo más de una hora le tocaba a Cesar, mi clítoris me ganó y me empecé a masturbar sin parar durante más de media hora. Salí de esa ducha convencida de que mi vida iba a ser otra radicalmente distinta y muy golfa y estaba tan caliente que ya nada me importaba. Dentro de mi había una “llamada de la selva” que me empujaba a convertirme en ese animal sexual que deseaba Raúl y estaba dispuesta a hacer todo lo que ellos quisieran y con quien quisieran si el contrato que firmábamos me complacía a mí en todas sus clausulas.

A las 4 de la tarde, estaba yo en mi despacho perfectamente vestida, arreglada y maquillada para ser follada por mi otro jefe y nuevo Amo, Cesar, y sin ropa interior alguna, y de repente, sonó el teléfono y la voz de Cesar me ordenó ir a su despacho, cosa que hice rauda y al entrar me lo encontré solo con el pantalón puesto y me dijo que cerrase la puerta y que no me preocupase ya que no nos iban a molestar. Su cuerpo era una inmensa mole de músculos y en su entrepierna, un bulto enorme prometía placeres sin fin. Me acerqué a él sonriente y le acaricié el bulto y me sorprendió su grosor, me puso sus manos en mis hombros y me fue indicando que me arrodillase y así lo hice, desabroché lentamente su bragueta al mismo tiempo que observaba como crecía aún más ese bulto, bajé sus pantalones y mis ojos se abrieron como platos ¡jamás había visto nada como eso de grueso, ni siquiera consoladores y tengo bastantes! Con mis dos manos lo cogí y jugué con él, no sabía qué hacer, por supuesto, no me cabía en la boca (hoy si pero me llena pronto la boca y no puedo profundizar como con la de Raúl) así que lo empecé a chupar y a intentar metérmelo en mi boca. Comprendió que no me era posible pero que lo intentaba de verdad. Poco a poco, su glande se estaba haciendo mío y le estaba haciendo disfrutar y al ver que se estaba excitando de verdad, le pregunté:

-¿Dónde prefieres correrte, en la boca o en mi coño?

-En los dos sitios y pronto en tu culo. Mi polla es una anomalía que sé usar magníficamente y puedo correrme 3 y 4 veces seguidas y llenarte de semen como nadie.

Me sorprendió, ya que no había conocido a nadie que lo hiciese más de dos veces seguidas y de estos, pocos, así que profundicé mamando esa verga y jugando con su glande hasta que me di cuenta que se iba a correr, abrí mi boca al máximo y me lo introduje todo lo que pude y de repente, mi boca se llenó de una inmensa cantidad de semen y no solo se llenó mi boca y mi garganta, sino que me salió por la nariz y por los laterales de la boca. Era imposible tener todo eso en mi boca y empecé a tragar lo más rápido que pude y me puse a toser por las cosquillas y el efecto de esa leche en mi nariz, así que Cesar me dio unos kleenex para sonarme y limpiarme la boca y la cara. Casi no me dio tiempo, me rompió la blusa y como no llevaba ropa interior, mis 94 cm de tetas naturales salieron raudas al exterior y si antes dije del dolor que me produjo Raúl, el que me hacía Cesar era superior. Es como si jugase con unas pelotas de goma con ganas de romperlas o deshincharlas, mis pezones estaban hinchados y muy sensibles y cuando se cansó, cogiéndome de las tetas me levantó y me puso frente a él, me abrazó contra su pecho y empezó a besarme con una pasión y una lujuria desconocida, mi boca se llenaba de su saliva y de repente me apartó un poco de el y me dijo que de ahora en adelante, dejase siempre algo de su semen en mi boca, quería contrastar su sabor y así estar orgulloso de habérmela llenado.

-No olvides nunca, que soy la persona más viciosa que jamás hayas conocido. Nada comparado con Raúl y este no se puede comparar con tu esposo o tus amigos españoles. Estamos acostumbrados a un tipo de mujer caribeña, lujuriosa y sin complejos. Todo lo admiten si pagas bien y tu vas a cobrar muy bien ¿comprendes?

Yo asentí y a una indicación suya me desnudé totalmente mientras él hacía lo mismo. Me sentí empequeñecida a su lado, Cesar Antonio era de color negro intenso, un poco más bajo que Raúl pero una enorme masa de músculos que brillaban con su sudor y donde pude apreciar el inmenso trozo de carne que le colgaba de su entrepierna y aún casi duro y si antes me pareció que estaba circuncidado, ahora aprecié que realmente lo estaba (Raúl no), nunca vi nada más grueso (ni lo he visto luego). Por un momento me sentí orgullosa de servir a estos dos grandes y viciosos folladores y hoy, desde luego lo estoy. Me convirtieron en una salvaje y desinhibida puta sin ningún tipo de prejuicios morales y también de mi marido, que es hoy día, el chulo que ellos entrenaron y luego entregaron para que me siga puteando. Pero también me convirtieron en una gran RRPP y empresaria. Pero dejemos esto y vayamos a la follada. Me cogió entre sus brazos y me depositó en el sofá, de forma que mi cuerpo quedaba apoyado sobre mi estómago dejando caer mi parte superior en el sofá y mi culo apoyado sobre mis piernas en el suelo y ofreciéndole todo mi culo y mis agujeros. De repente, me entró un miedo tremendo a que me lo metiese por el ano y en voz alta le dije:

-¡Por favor Cesar, no me lo intentes meter por el culo!

El se rió y me dijo:

-No te preocupes puta, esta semana respetaremos tu culo, la próxima semana Raúl lo estrenará (su polla es más larga pero más “normal” en sus proporciones) y la siguiente, será totalmente mio. Así que dile a tu marido que te folle por el culo sin parar y cómprate consoladores o dildos gruesos para dilatarte tu misma, ya que a nosotros el romperte el culo y te digo rompértelo de verdad, no nos importa. Como profesional de nuestra empresa, sí nos importas y más tal y como trabajas ya que lo haces muy bien, pero como puta serás para nosotros como el papel higiénico, lo usas y lo tiras.

Se puso a mi lado y empezó a meneársela poco a poco para ponerla dura del todo, yo lo veía desde mi posición y me asombraba su grosor y que él mismo me dijera “que su polla era una anomalía” ¡bendita anomalía!, te daba un placer sin igual y se podía correr varias veces seguidas y encima parecía King-Kong. Se puso detrás de mí y con saliva me remojó (ya lo estaba de mis corridas anteriores) la entrada de mi coño y yo empecé a temblar, noté como apoyaba su glande y como intentaba introducirlo, realmente estaba siendo muy delicado, cosa que mentalmente agradecí. Pero esa barra de carne se iba metiendo poco a poco y mis piernas se iban separando para dejarle sitio. Lentamente se fue introduciendo mientras mis músculos vaginales protestaban de la dilatación, pero mi clítoris era inmensamente feliz y toda esa sensación que me proporcionaba Cesar hacia que me corriese otra vez, con esto, Cesar le dio un empujón y yo un gritito, no quería alarmar a los empleados del piso de abajo pero el dolor ya era muy fuerte. Cesar dijo:

-¡Aguantas muy bien puta, pero aún no te he metido ni la mitad, así que muérdete los labios y aguanta tus quejas.

Y me dio un nuevo empujón y una inmensa palmada en mi glúteo izquierdo. Mis ojos se llenaron de lágrimas y me prometí no gritar. Al ver que no me movía, empujó nuevamente su polla y mis piernas y culo se empezaron a mover para colocarse de la mejor manera ante esa invasión del coño. Oía la respiración de mi Amo y jefe y sabía que estaba ya muy caliente ¡y tan caliente!, de repente sus manos me cogieron de las caderas y de un solo empujón, me metió todo aquello dentro de mi. Mi cuerpo, tumbado sobre el sofá, se levantó como un muelle expedido por mis brazos y el dolor fue inenarrable. Tenía la sensación de que mis piernas se iban a separar del cuerpo y que mi matriz estaba destrozada, pero Cesar fue muy amable, me acarició dulcemente, me besó la espalda cogiendo mi cuerpo por las tetas (sin apretar) y levantándolo suavemente. Todo lo que antes era salvaje, lo convirtió ahora en caricias y placer. Pero no se olvidó de que su polla estaba dentro de mí y por primera vez en mi vida, él mismo se encargó de acomodar su polla en mi matriz, moviéndome el culo hasta que se dio cuenta que yo me relajaba en esa posición, con lo cual, depositó mi cuerpo otra vez sobre el sofá y su polla cobró vida de nuevo ¡y menuda vida! Poco a poco la sacaba y la metía, solo unos cm, la ladeaba y el culo me lo iba ajustando y dentro de mi empezó otra nueva sensación, calor, esfuerzo muscular, cada vez menos dolor y más placer y mi deseo de colaborar y de gozar.

Cuando Cesar se dio cuenta de que yo tomaba la iniciativa poco a poco, incrementó sus entradas y salidas que se fueron convirtiendo en embates. Su polla chocaba contra el fondo de mi matriz, separaba las paredes como si fuese a parir y mi clítoris bailaba, salsa, bachata y merengue, de toda la felicidad que le estaba proporcionando y yo empecé a correrme una y otra vez. Al poco, me cogió fuertemente de los glúteos y me llenó el coño de un manantial de semen, pero si yo creía que eso me dejaría tranquila, nada de nada, lo que me dijo antes de correrse varias veces seguidas, lo iba a cumplir. Así que siguió follándome y ahora sin contemplaciones de ninguna clase. Una follada perfecta, porque si él me llenaba de pasión y deseo, mi dolor se había dado la vuelta y yo buscaba el placer de esa inmensa dilatación y su repercusión en mi gozo. Llegué a marearme un poco y perder el sentido del tiempo. Cesar me dijo que se había corrido 3 veces y yo… bueno, yo no lo se porque no estaba en este mundo. Solo se que en un momento tenía a Cesar a mi lado, agachado y dándome besitos en la mejilla, el cuello y la espalda, mientras me acariciaba el culo y me decía dulcemente.

-Ya ves Sandra, es como cuando pierdes la virginidad, las primeras veces duele un poco, pero poco a poco ese dolor deja paso al más placentero de los goces. Como decía una antigua amante mía en la Universidad, si Dios no nos hubiese dado el placer de follar a los humanos ¿cómo haríamos para tener niños sin dolorosos trances?, pues eso, si Dios nos dio placer ¿por qué no aprovecharlo al límite? Y acá nos tienes a los dos, para darte todos los placeres de los que vas a disfrutar. Ve ahora al baño, límpiate y te arreglas. Raúl, tú y yo nos vamos a ir a cenar y hablaremos contigo de lo que él y yo hemos hablado este mediodía. Ya verás cómo te quedas con nosotros, te conviertes en nuestra puta y amante y nunca te quejarás ni del trabajo, ni de los dineros de los que vas a disfrutar. Y tu santo esposo, pasará a tener más cuernos que los renos de Papa Noel.

Continuará

Un beso para tod@s y ya sabéis donde decirnos lo que pensáis de nuestra relación.

Sandra y Jorge

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Mi esposa, la puta de sus jefes – II

Hola amig@s, soy Sandra y os voy a comentar desde el principio, mi aventura con esos dos monstruos panameños, que me han llenado de placer y me ha hinchado el vientre. Para quienes se pregunten si realmente estoy embarazada por mis aventuras, deciros que sí, que lo estoy y que espero dar a luz una niña (eso dicen las ecos) a mediados de Febrero. Solo sabemos el sexo, el color de su piel no nos importa nada, ya os lo diré cuando la tenga en mis brazos y me vuelva loca con ella ¿no es una pasada no tener ni puta idea de quién es el padre?. Felicidad de madre y lujuria de cómo me ha llegado y un poco de nervios por el color de su piel. A nosotros, a Jorge y a mí, no nos importa en absoluto, asumimos nuestra vida y la disfrutamos, pero sí importará y mucho para nuestras familias ya bastante distanciadas con la vida de golfo puterio que llevamos.

Como ya os explicó Jorge (mi marido) cómo somos nosotros y todo eso, en el relato “Mi esposa, la puta de sus jefes”, no os canso sobre eso. Deciros el nerviosismo que todos los empleados teníamos por la venta de la Empresa y a una sociedad de Panamá, cómo serían nuestros nuevos jefes, que planes tenían y qué pasaría con nosotros que estábamos bastante bien pagados. Cuando nos llegaron los jefes (eran dos), las mujeres flipamos de los dos. Uno era de alrededor de 1,90, mulato claro, se llama Raúl y es mi jefe directo. Cara sonriente y sus ojos te desnudan en 10 segundos y te dicen, sin palabras, que te harían si te cogieran en este instante y el otro, Cesar Antonio, de raza negra, es un poco más bajo, un corpachón lleno de músculos, bastante serio de aspecto pero es el más golfo de los dos. Durante varios días estuvieron conjuntamente los antiguos y los nuevos propietarios reuniéndonos en grupos e individualmente, y explicando las filosofías de trabajo que se iban a implementar y los diferentes cambios. Con el paso de las semanas (pocas) se organizaron los departamentos y cargos a su estilo y yo fui nombrada Subdirectora Comercial y de RR.PP. por mi experiencia y estudios, y mi trabajo se organizó en el último piso junto con Raúl, cada uno con su despacho y con otras salas/zonas comunes para atender a los clientes. Los antiguos directivos se marcharon casi todos con los antiguos dueños como parte del convenio.

Yo estoy bastante buena y había recuperado de sobra mi tipo desde que tuve a mi hija 30 meses antes y como seguía en el gimnasio que estaba al lado de mi trabajo, mi cuerpo era más fibroso. Soy muy liberal, mi marido y yo practicamos el intercambio de parejas, y el sexo es en nuestro matrimonio libertad y placer y no una atadura. Así que estar con esos dos tíos buenos “me ha puesto a hervir”. Poco a poco tal y como pasaban los días y las semanas, Raúl y yo empezamos a mirarnos y a hablarnos con toda clase de cortesía y educación, pero cada uno le decía con los ojos al otro “quiero follarte”. Mis escotes fueron creciendo, mis pezones se endurecían cada vez que pensaba estar en sus brazos y mis tangas se hicieron más pequeños, si ello era posible. Solo esperaba que él, como hombre, tomara la iniciativa. Y no solo Raúl, sino Cesar Antonio, necesitaron muy pronto nuevos pantalones para poder esconder los grandes bultos de su entrepierna. Un día vino Raúl con unos pantalones más ajustados de lo normal y le provoqué un poco ¡menudo bulto se le formó y menuda polla debía tener! Aquello prometía y me tuve que ir al baño a desahogarme. Estos panameños me estaban poniendo a mil en cada momento y en mi casa me follaba constantemente a mi esposo con lo caliente que estaba. Por supuesto, él sabía que follaba con él pero pensaba en otro y eso nos pasaba frecuentemente a los dos, pero teníamos y tenemos una vida sexual acorde con nuestra calentura y disfrutamos cada día y en cada momento.

Y como todo llega en la vida, llegó el día primero de nuestra pecaminosa vida sexual a muchas bandas. Un día tuve que subirme a una pequeña banqueta de esas que hay con dos peldaños replegables para coger del altillo unas carpetas que necesitaba para archivos. Estaba sola, con la puerta entreabierta, vestía traje-chaqueta de falda a medio muslo ajustada y una camiseta bordada blanca y con tacones de unos 8 cm finos. Al cerrar la puerta del altillo con las carpetas en mis manos, una voz sinuosa dijo:

-¡Menudo culo más precioso!

Era la voz de Raúl que me había visto subida por la puerta entreabierta (que cerró al entrar) y la calentura me poseyó.

-¿Por qué no compruebas si es de tu gusto?

Era imposible que no entendiese mi proposición y además le hablaba de tú. Dicho y hecho, noté las manazas de Raúl en mis glúteos, tocándolos, sobándolos y apretujándomelos y yo me dejaba hacer suspirando de la calentura que tenía. En un momento, apartó sus manos de mi culo y me subió la falda dejando mi culo al aire con un minúsculo tanga negro que rompió con sus manos. Sus manos me sobaron por todas partes y pronto tuve dos dedos en el interior de mi coño… ya no pude más y me corrí. Alzando sus brazos me cogió de las tetas, las agarró fuertemente con un dolor intenso para mí y alzándome toda, me depositó sobre la moqueta y yo tiré las carpetas al suelo. Cogió mi mano izquierda y la puso en su entrepierna ¡menudo paquete! Eso me volvió a calentar pero él me impedia darme la vuelta y sus manos empezaron a moverse bajo mi camiseta rompiéndome también el ligero sujetador. Mis tetas eran totalmente suyas y yo no perdía el tiempo, mis manos le habían sacado la polla y mi cerebro no entendía aquel grosor y aquel tamaño. Ya os dijimos que la tenía de 28 cm pero mi vagina me pedía guerra, se la agité y se la puse dura en poco tiempo y él no fue muy fino, me cogió entre sus manazas y como si fuese un objeto de poco peso, me puso a 4 patas sobre la alfombra y él de rodillas detrás de mí y antes de darme cuenta, tenía una parte de esa polla en mi interior. ¡Jamás había sentido nada así ni había probado consoladores como ese miembro! Mi vagina se dilataba como nunca y poco a poco iba entrado hasta que llegó al fondo de mi matriz, no cabía más y entonces empezó a follarme. Notar en mi interior como entraba y salía aquel monstruo y como chocaba contra el fondo de la matriz y me la empujaba, es algo inenarrable que me producía placer, dolor, calor y que me hacía correrme. No se cuantas veces pero en un momento dado, mis manos no aguantaron más mi peso y solo mi culo, bien sujeto por sus manos en mis caderas, estaba en el aire con esa polla entrando y saliendo hasta que por fin se corrió y me llenó de leche a mí y a la alfombra. No pude más y me desplomé sobre la alfombra, estada sudada, dolorida y a la vez llena de sensaciones agradables de los minutos de placer (bastantes) que el bestia de mi jefe me había proporcionado. Detrás de mí, el se la estaba limpiando con unos kleenex y vi como se levantaba los pantalones y se vestía nuevamente. Se fue al mueble-bar y llenó dos copas de ron con miel, me dio una y él se sentó en el sofá con la otra mientras me miraba en el suelo, yo estaba terriblemente cansada y él como si nada hubiese pasado, sentado, sonriendo, mirándome, encendiendo un cigarro de los suyos casi como su polla ¡su polla… jamás había visto ni sentido nada como esa polla! la recordaría toda mi vida ¡y vaya si la recordaré! Empezó a hablarme

-Bien Sandra, ya hacía tiempo que los dos nos deseábamos y ya somos amantes. Cuando dentro de un rato almuerce con Cesar Antonio le comentaré esto y esta tarde supongo que querrá probarte porque te desea intensamente. Llama a tu esposo y dile que esta tarde terminarás a una hora poco habitual porque al terminar el trabajo te llevaremos a un hotel donde llevamos a nuestras putas y te follaremos a placer. Desde ahora eres nuestra empleada, amante y puta y te subiremos el sueldo y te daremos unos complementos económicos para ropa interior y exterior. Vivimos solos y nos encanta ir de putas y todas nuestras putas son de lujo y extraordinariamente viciosas y deben vestir adecuadamente y a ti te transformaremos en una de ellas, en una muy especial, ya te enseñaremos catálogos de ropa para que sepas qué tipo de ropa debes usar, el tamaño de tus escotes en el trabajo y fuera del mismo y aquí mismo tendrás un pequeño cuarto con baño para ti y tus ropas no habituales, así que procura tenerlo lleno. Deseamos uses tacones lo más delgados posibles y de 10-12 cm sin plataforma. Con nosotros tendrás placer, follarás más de lo que te imaginas y ganarás muy buen sueldo y complementos, pero nosotros seremos tus amantes, tus chulos y tú serás nuestra puta para atendernos a nosotros y a quienes te alquilemos… y si no deseas serlo, ahora mismo llamo a contabilidad, te indemnizaremos muy generosamente y te irás a casa ¿Deseas ser nuestra puta y vivir una vida viciosa como ni te lo imaginas o deseas ser despedida?

-Me quedo, seré vuestra puta, pero las condiciones de trabajo y económicas, las pactaremos por escrito entre los tres. Esa es mi condición.

-¿Pondrá problemas tu esposo?

-Tenemos libertad sexual sin limitaciones

-Pues no se hable más. Por cierto, prometes más de lo que me imaginaba y no te preocupes por el tamaño de nuestras pollas, ya verás como las deseas como loca y te enseñaremos cómo debes mamarlas para que te quepan bien en tu boca. Por otra parte, dile a tu esposo que te de estos dias mucho por el culo que lo tienes muy estrecho para nuestras pollas o métete consoladores, ya que desde la próxima semana, tu culo será nuestro al igual que todo tu cuerpo. Y ahora límpiamela y mámamela para que te vayas acostumbrando a su tamaño y sabor.

Y así lo hice. Me acerqué semidesnuda hasta él, le bajé la bragueta y saqué de nuevo aquel chorizo inmenso. Solo pude meterme el glande y con trabajo. Intenté meterme todo lo que pude pero mi boca no me lo permitía y por primera vez en mi vida, tuve unas pequeñas arcadas sin más consecuencias. Pasé mi lengua y mi boca por todo aquel miembro mientras lo movía con mis manos y dos o tres veces me metí el glande dentro para saborearlo (hoy me lo meten hasta la garganta, pero ya no entra más) y me di cuenta que aquello le gustaba a Raúl y de repente, me cogió entre sus manazas mi cabeza y me di cuenta que iba a correrse, así que pasé mi lengua en plan glotón y una gran cantidad de semen salió disparada y como lo estaba esperando y yo siempre me he tragado el semen, empecé a tragarlo y a apretar los labios para que nada se me escapase, lo que le volvió loco y cuando ya me lo había tragado todo, se sacó la polla y empezó a darme besos como loco aplastando mis labios contra los gruesos suyos y metiéndome su lengua, gruesa y áspera para jugar con la mía. Sus manos dejaron de coger mi cabeza y se pasaron a mis tetas ¡dios, como las apretaba y el daño que me hacía! Poco a poco se fue relajando y dejándome descansar. De repente, me empujó hacia atrás, lo que me hizo caer y se levantó mientras decía:

-Te llenaremos de plata (dinero), tendrás todo lo que quieras, pero vamos a hacer de ti la mejor puta de España. No tienes ni idea de lo que te vas a rebajar y de lo viciosa que te vamos a hacer, pero eso sí, te llenaremos los bolsillos y tu colección de clientes será inmensa. Vete a mi despacho, dúchate y vístete y prepárate para esta tarde, le toca follarte a Cesar. Desde ahora, somos tus amos.

Continuará

Un beso para tod@s y ya sabéis donde decirnos lo que pensáis de nuestra relación.

Sandra y Jorge

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