Pasiones oscuras

Viernes de junio. Son las 7 de la tarde. Último día de clase en la ciudad autónoma de Villalobitos. Las hermanas Eugenie y Coral vuelven a casa. La noche del día siguiente hay una fiesta de confraternización final de curso de profes y alumnos en la playa, manera eufemística de denominar un macrobotellón.

Read more

Me gusta / No me gusta

Las 3 cerditas o quien teme al lobo feroz..

Amor Filial Lésbico, Gracioso, Cuento erótico. Había una vez tres cerditas que vivían con su padres Ana, de 22 años, Carla, de 21 años y Sandra, de 19 años. Las tres cerditas habían crecido alegres en una casa del bosque. Y como ya eran mayores, sus papás decidieron que era hora de que se quedarán solas en casa. Las tres cerditas se despidieron de sus papás, Sus papás les advirtieron que tuvieran cuidado con el Lobo feroz. Ellas no le hicieron caso e invitaron al lobo a su casa por el cumpleaños de la cerdita mayor (Ana)

 

Ellas hicieron una cena, reunieron a los animales del bosque mos para beber hasta que los cuerpos aguanten.

Se juntaron 16 animalitos del bosque, exactamente la mitad hembras y la otra machos.

Todo era normal, bebiendo unos vinitos y picando algo antes de cenar, por lo que cuando la cena estaba servida casi no había hambre, pero las ganas de beber no se quitaban y al poco de comenzar a cenar la mayoría de los animalitos ya estaban demasiado bebidos.

Siguieron bebiendo hasta las 2 de la madrugada, todos habían bebidos menos el lobo feroz que se había contenido buscando a su presa. Lo animalitos ya quería irse a seguir la fiesta en alguna otra madriguera, otros ya estaban borrachos perdidos ninguno ayudó a recoger. Se fueron todos y solamente se quedaron las tres cerditas, dueñas de la casa y el lobo feroz que se quedó a recoger con ellas. Que amable el lobo feroz, no?.

 

Los cuatro se pusieron a recoger la casa, las cerditas estaban muy borrachas y el lobo les ofrecía más bebida mientras limpiaban y ellas incautas seguían bebiendo, a la vez que con sus cuerpos  ponían más hambriento al lobo feroz. El se ponía muy caliente al ver los cuerpos y la forma de vestir de las cerditas..

 

Carla era de piel muy morena y de pelo moreno, tenía un cuerpo perfecto, con unas curvas de vicio y unos pechos perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños, y llevaba puesta una minifalda blanca muy cortita y una camiseta también blanca que dejaba ver el ombligo enganchada de un lado a otro con cordones y que dejaba la espalda al descubierto. Por su parte, Sandra no se quedaba atrás, era de cuerpo más curvo que Carla, algo más rellenito y tenía unos pechos preciosos que le gustaba lucir siempre que podía  también llevaba una falda muy cortita pero de color negro y en la parte superior una camisa normalita muy ajustada por lo que sus pezones se marcaban en cuanto se ponían un poco duros.  Y por último quedaba Ana, y en ella se caracterizaba su precioso culito, sus pechos eran redondos y perfectos. Se caracterizaba por ser la más cerda de las tres y la más mayor, además olía decir que le encanta follar a todas horas. Llevaba puesto un traje de color blanco, muy escotado en la parte superior y muy cortito en  la parte inferior algo que le gustaba al lobo feroz ya que cada vez que se levantaba de la silla o se agachaba a coger algo se dejaba ver su precioso culito, y eso yo ya le había hecho fijarse en su minúsculo tanguita.

 

En fin, estas tres cerditas eran unas verdaderas provocadoras y apetecibles para el sexo.

 

La polla del lobo se empezaba a ponerse dura. No sabia que hacer. Además veía a las tres cerditas recoger moviendo sus culitos y su pechos, y empezó a tocarle el culito una a la otra, ellas no ofrecían resistencia, necesitaba más?, si.

Sandra lo llamó para que con su fuerza le ayudará con una cosa, el fue…En la habitación de Sandra cogiendo un vaso se manchó la camiseta blanca  tomó una camisa negra y se cambió delante del lobo. El se quedó atónito al verla cambiarse de camisa, esos pechos con lo que había soñado miles de veces, por lo que su polla creció sin control hasta quedar un marcado bulto en mi pantalón. la cerdita de Sandra se enteró y empezó a provocarme con movimientos eróticos mientras se quitaba de nuevo la camisa lo que más calienta aún al lobo. La cerdita se desabrocho el sujetador y dejó sus enormes pechos a la vista de los ojos del lobo, que le entró tal calentón que no pudo aguantarse y se abalanzó sobre ella.

 

La empezó a lamer sus tetas y a mordisquear sus pezones mientras que con las garras le bajó su faldita. Llevaba puesto un tanga de hilo de color verde, en el cual pudo observar que tenía su rajita mojada, ya que dicho tanga estaba húmedo. Se tiró para encima de la cama y le empezó a quitar la ropa hasta quedarse en pelotas y a continuación metió su polla en su boca y la cerdita la empezó a chupar de tal manera que no dudó en correrse por primera vez en su boca. La cerdita se tragó todo el semen del lobo feroz y el que se había quedado alrededor de su polla hasta dejársela bien limpita, luego empezó a hacerme una fantástica cubana, ya que el deseo del lobo, de la cual disfrutó mucho.

Estaba con su polla entre sus tetas cuando de repente se abrió la puerta. Era Carla y los vio en plena acción. Ella, que estaba demasiado afectada por el alcohol, se quedó algo sorprendida ante lo que estaba viendo pero pronto se le cambió la cara poniendo una sonrisa de pícara, ella también que también quería participar y sus pezones se empezaron a endurecer. “ Llama a tu hermana Ana “ le dijo el Lobo feroz y ella llamó a Ana para que fuera a disfrutar de la fiesta, cuando Ana subió y vio a sus hermanas Sandra y Carla desnudas, Carla no había perdido el tiempo y se había quitado la ropa, Ana aceptó sin pensárselo.

 

Las dos, Carla y Ana se quedaron de pie, luego Ana le empezó a acariciar los pezones a Carla y esta empezó a tocarle la almeja de Ana formando un escena lésbica que hizo que se corriera el lobo otra vez.

Nada más correrse se tiró encima de él, Ana, y le lamió la polla como antes hizo Sandra, y todo su semen mientras el lobo le agarraba ese precioso culito. Entonces se subió encima de él Carla y empezó a cabalgar como una puta en celo, botaba sin parar y le entraba hasta el fondo. A esto que la cerdita de Sandra se sienta en la cara del lobo y se pone delante de su boca su coño, el lobo empezó a lamer gustosamente aquel manjar mientras que Ana le lamía las pelotas. El lobo le comía el conejo hasta que Sandra se corrió y sus jugos mojaban el hocico del lobo. Ana estaba de rodillas en el borde de la cama y se estaba masturbando mientras lamía sus bolas, entonces el lobo se quitó de encima las otras dos cerditas y se dirijo a Ana, a la que puso a cuatro patas en el suelo y le empezó a penetrar por el culete. Al principio le dolía pero poco a poco fue cogiéndole gusto y no paraba de pedirle mas y mas, mientras Sandra y Carla se estaban masturbando una a la otra. Las tres estaban gimiendo de tal forma que sus gritos hicieron que se corriera el lobo, saliendo un chorro inmenso de semen que fue a parar a espalda de Ana las cerditas de sus hermanas lamieron toda la leche y luego la compartieron con ella.

 

Se quedaron las tres cerditas tumbadas en la cama durante unos minutos, abrazando al lobo, y cantando “ A QUIEN SE HA FOLLADO EL LOBO FEROZ A QUIEN A QUIEN. A QUIEN A QUIEN…

 

COLORÍN COLORADO…. ESTE CUENTO SE HA ACABADO,

COLORÍN COLORUCHO… ME GUSTA FOLLAR MUCHO

COLORIN COLORETE… TE QUIERO RELLENAR EL OJETE

Me gusta / No me gusta

Tenemos que hablar

Lésbico. Amor filial Lésbico. La historia de la Pilar era simple. Una muchacha de clase media que educada en un buen colegio y que luego había ingresado sin problemas a la universidad, Era inteligente y fue una excelente alumna de ingeniería. Conoció a un muchacho de la misma carrera y luego se casaron, tuvieron dos hijos y a las cinco años se divorciaron. Esa es la historia pública y conocida, porque la otra solamente la conocíamos ella y yo. Read more

Me gusta / No me gusta

Lucerito (IV)

Confesiones, Amor Filial Lésbico, Primas. Lucero quiere contarle a Ruben un secreto, pero tiene miedo y no se atreve, animada por el muchacho termina confesándoselo …. Lucerito y su primar Gloria habían tenido encuentro sexuales, eso excita aun más a Ruben, que también le confiesa lo mucho que le gustaría verlas y le pide que le cuente con todo detalle sobre el secreto.

Read more

Me gusta / No me gusta

Dos que duermen en la misma habitación, se vuelven de la misma condición

Esta historia comienza una tarde de sábado que estaba aburrido en casa y llamé a mis amigos. Todos tenían planes en los cuales yo no podía entrar. Por último hablé con Anna, ella había quedado con unas mellizas amigas de una amiga de ellas común. Me dijo que estaría en la cafetería Dublín a las 18 que si quería podía ir. No tenía ningún plan mejor así que cogí el autobús de la línea 31 para acercarse. Llegué tarde, Anna estaba con sus amigas, desde la puerta de entrada podía verlas de espaldas, solo dos melenas largas rubias una lisa y la otra ondulada. Anna me vio y se levantó sus amigas también y me las presentó “ Simón esta es Alejandra y esta es Julia” eran mellizas como decía Anna. Alejandra era un poco más alta que su hermana tenía el pelo ondulado, más pecho y unas caderas más redondas, Julia sin embargo era más delgada y tenía un lunar en la mejilla derecha. Les di dos besos, cogí una silla y me senté en la mesa junto a ellas. Pedimos 4 copas un whisky con cola para Anna, dos gin tonic para las mellizas y una copa de capitán Caribe para mí. Estuvimos hablando y me contaron muchas historias de ellas tres y de su amiga en común Nuria, las historias sobre Nuria os la contaré en otro momento.

Eran sobre las 22 horas habíamos bebido muchas copas y teníamos mucha hambre.Nos levantamos y fuimos al Momentum,un bar que estaba cerca a comer. En el camino estuvimos riéndonos mucho y Anna, Julia y Alejandra se estaban dando pellizcos la una a la otra en ese momento pude fijarme bien en la figura de ambas hermanas Alejandra era una chica rubia de 1,70 tenía aproximadamente una copa de 100 de pecho, tenía una figura atlética lo que le hacía ser más ancha que su hermana y con ese vestido beis de una sola pieza que llevaba le resalta más sus curvas, Julia sin embargo medía 1,65 m era inapreciable a simple vista pero cuando las veías juntas podías notar la diferencia de estatura, su copa de pecho era menor que la de su hermana pero a diferencia de su hermana era más delgada lo que hacía que su trasero fuera más respingón que el de su hermana, y más con la falda blanca que traía a juego con su camisa semitransparente que dejaba ver sus sujetador y por último Anna, amiga mía de toda la vida, Anna lucía rasgos alemanes, alta 1,75m, ojos verdes, melena castaña larga una cara angelical, unos pechos de copa 100 y una piernas larguísimas que si la subías te llevan al paraíso, pero sin novio.

Cuando llegamos al bar rápidamente nos sentamos en una mesa los 4, pedimos para beber un Lambrucio, un vino italiano que es muy suave, pedimos escalopines y varios platos al centro para picar. En la cena seguimos con las bromas, la verdad es que íbamos muy empuntados todos y jugábamos con todos los objetos de la mesa que podrían confundirse con figuras fálicas, el pan, los picos, el hielo todo se lo llevaban a la boca imitando una felación y se miraban unas a otras y a mí y se reían. Tras la cena teníamos ganas de marcha y nos fuimos a la discoteca Cathedral. Julia me dio las llaves de su coche debido a que con su nivel etílico no se atrevía a coger el coche. Nada más llegar a la discoteca el portero no me dejó entrar pero tras la insistencia de las chicas y viendo que iba acompañado de tres mujeres hermosas me dejaron entrar sin problema. Anna y yo fuimos a la barra mientras que la hermanas se fueron al vestidor a dejar sus abrigos. Llegué a la barra donde había una chica pelirroja atendiendo la cual pasaba de mí como de la mierda pero rápidamente las angelicales hermanas salieron a mi rescate llamando la atención del camarero de la barra el cual cuando vio a las dos hermanas no dudó en atenderlas a ellas, como he dicho ambas hermanas eran explosivas en pareja y dinamita en solitario. Pagamos nuestras copas y nos pusimos cómodos en unos sofás Anna y yo mientras que las hermanas se fueron a bailar en la pista de baile junto con una marabunta de gente que allí se concentraba, ellas no pasaron desapercibidas entre la gente, las chicas las miraban con cara de desprecio y los chicos con cara de salidos, yo me quedé bebiendo con Anna. Empezó a sonar una canción muy bailonga y Anna se levantó para bailar levantándome a mí, cogiéndome la mano derecha me llevó hasta donde estaban las hermanas rodeadas de una pandilla de niñatos que estaban boquiabiertos de cómo se movían las mellizas.

Anna se puso a Bailar con las dos formando un sándwich lésbico ante la atenta mirada de los niñatos que intentaban entrar en el baile el cual no podían, Alejandra le cogía del culo a Anna pegando a su ingle mientras que Anna hacía lo mismo con Julia, luego Julia se dio la vuelta y metiendo su piernas entre la piernas de Anna simulaba que se la follaba mientras que Alejandra, que estaba detrás hacía como que le daba por culo. Al igual que a los muchachos a mí también me estaban poniendo cachondo y más ver cómo se movían las tres. Los muchachos empezaron a hacer un corrillo con mis tres acompañantes en el medio, momento que aproveché para entrar antes de quedarme fuera levanté los brazos y me acerqué a las tres. Alejandra dejó el sándwich lésbico para bailar conmigo mientras que Julia y Anna seguían simulando que follaban poniendo más cachondo si era posible a todo el personal del corrillo.Alejandra colocó sus piernas a los lados de mi pierna izquierda y acercando su cuerpo al mío empezó a chocar ingle en ingle mirándome a la cara mordiéndose los labios y los brazos detrás, yo al principio tenía los brazos en alto pero luego los puse en su cintura siguiendo el ritmo con nuestras caderas. Llevaba un rato bailando con Alejandra cuando Julia se puso detrás mío a hacer los mismo que su hermana pero atrapando la pierna derecha entre las suyas, Anna bailaba sola en medio del corrillo cual oveja en medio de los lobos. Los chicos no paraban de intentar bailar con ella y ella bailaba con uno y con otro pero los iba despachando pronto a cada uno, pero por uno que era despachado aparecían dos, así que la cogí de la manos y la puse a bailar con nosotros tres cosa que hizo que los muchachos dejaron de atosigar la. Cansado de bailar y con nuestras copas vacías nos fuimos a la barra a pedir más copas, Anna dijo que ella no iba a beber más, insistimos que bebiera con nosotros pero dijo que no. Con nuestra copas en las manos nos fuimos a buscar un sitio donde sentarnos y encontramos un sofá, el cual estaba libre un sitio a los que dije a Alejandra que ella se sentara que estaba más cansada y ella insistió que que fuera yo el que se sentara llegando al acuerdo de que me sentara yo y ella se sentara encima mía. Estuvimos una rato allí sentados hasta que nuestras copas se acabaron, las chicas fueron al baño, me estaba empezando a amodorrado y pensaba irme a mi casa cuando las chicas y Julia con su voz “¿porque no nos vamos a otro lado?” Alejandra y Anna asintieron con la cabeza y los cuatro nos fuimos de Catedral hacía otro lugar.

Nada más salir estuve pensando a donde ir, no había caído cuando las hermanas propusieron un plan “tenemos una botella de licor de bellota, os apetece que nos la tomemos” decidimos tomar un taxi, los tres y Anna dijo que iba a por su coche, yo le dije que dejara el coche que mañana lo recogía pero ella insistió que iba a recogerlo que luego iba a ser un coñazo coger el coche, entonces le dije de acompañarla y ella dijo que las mellizas estaban muy borrachas que mejor fuera con ellas así que nos separamos con la promesa de vernos luego en casa de las mellizas. Mientras hablaba con ella las mellizas había parado un taxi y me estaban llamando me despedí de Anna diciéndole que luego la veía y corrí al taxi. Cuando llegue Alejandra ya estaba dentro y Julia me esperaba sujetando la puerta, me senté entre las dos hermanas. En el taxi mientras que Julia le decía la dirección de su casa al taxista Alejandra acariciaba mi pierna izquierda yo sin saber dónde colocar los brazos los puse alrededor de la cabeza de Alejandra el izquierdo y el derecho alrededor de la cabeza de Julia ellas pusieron su brazos del interior alrededor de mi tronco y fuimos en silencio hacía su casa.

“Hemos llegado” dijo el taxista Julia salió del taxi, yo pagué el taxi mientras que Alejandra salía por la otra puerta.
el taxi se fue, Julia sacó las llaves del piso y abrió la puerta del portal, Alejandra se había agarrado a mi brazo apoyándose en mí. Ellas vivían en el segunda planta de un bloque que no había ascensor, Julia iba delante nuestra dándome una visión de su culo mientras que cogía a Alejandra de la cintura. Nada más entrar Julia dejó los tacones en el pasillo de la casa al igual que Alejandra la cual se soltó de mi brazo y se fue hacía dentro de la casa diciéndome “pasa como si estuvieras en tu casa”. pasé hacía dentro de la casa llegando al salón donde dejé la chaqueta encima de una silla y me senté en el sofá. Al poco tiempo llegó Julia con la botella de licor de bellota y tres vasos de tubo con hielo, en ese instante apareció Alejandra con ropa más cómoda un pijama corto dejando al descubierto sus piernas, sus brazos y su gran escote “ ¿Tres vasos?- pregunté- tres hasta que llegue Anna dijo Julia mientras miraba a su hermana”. Julia sirvió el licor en los tres vasos y brindamos. Alejandra se sentó a mi lado en el sofá y disfrutamos de nuestra copa. En poco tiempo llegó Julia con un pijama igual de corto que el de la hermana y también se sentó en el sofá. Estuve hablando con una y con otra , parecía un partido de tenis cada vez que giraba la cabeza la hermana se había puesto de una forma más sensual. Primero Alejandra se tocaba el escote haciendo que mi vista se centrará en esa zona, luego Julia jugaba con el cordón del pantalón de su pijama hacía que me fijara en su cintura, luego Alejandra hablaba, yo giraba la cabeza y se había desabrochado un botón del pijama dejando ver parte de su pecho. Julia hablaba, yo volvía la cabeza y se había levantado la camiseta del pijama y había bajado un poco su pantalón dejando ver su ombligo. Yo seguía bebiendo y Julia y Alejandra seguía tomando pose más sensuales. Estaba hablando con Alejandra y Julia dijo algo que me llamó la atención la miré a los ojos y luego se me fueron los ojos a sus pechos, SUS PEZONES SE HABÍA EXCITADO Y SOBRESALEN DE LA CAMISETA intenté guardar la postura pero los ojos se me iban a sus pechos, Alejandra me dijo “ Qué haces mirándole los pechos a mi hermana” giré la cabeza y se me fueron los ojos a sus pechos, SUS PEZONES TAMBIÉN SE HABÍA EXCITADO Y SOBRE SALÍAN DE LA CAMISETA, entonces Julia me dijo “ Qué haces mirándole los pechos a mi hermana” ambas hermanas se rieron y ambas se sacaron las dos gominolas que se había metido en el pecho para abultar.
Hubo un momento que me entró ganas de ir al baño y me indicaron que estaba al final del pasillo, pasé varias habitaciones y llegué al baño donde orine y me lavé las manos con agua bien fría para bajar la erección que me portaba desde hacía un rato, cuando volví al salón me quise sentar en un sillón pero ambas hermanas me indicaron que me sentara en medio de ellas.

Siéntate aquí Simón que queremos contarte una cosa.-Dijo Alejandra.
– Vale – respondí-
– Mira, Anna no va a venir.-Continuo Julia.
– ¿Ha llamado? ¿ Ha escrito un mensaje? ¿ Cómo lo sabéis?
– Pues mira resulta que nos ha pasado algo que nunca nos pasa, a las dos nos gustas – me quedé helado- entonces le hemos pedido a Anna que nos dejara a solas contigo – me podía imaginar por donde iban los pasos y porque Anna se había ido sola a por su coche- pensamos que deberías saberlo.
– ok.
– No sé si tu sientes lo mismo por alguna de nosotras o no, y nos parecía que deberíamos ser claras contigo, ya que nos caes bien, pero puede ser que que no sientas lo mismo que nosotras y quizás te sientas en una encerrona y deseas irte, si es así, no pasa nada.-

Me quedé un rato en silencio analizando la situación esas dos mellizas me estaban abriendo sus sentimientos y estaban siendo sinceras conmigo, me estaba poniendo las cartas sobre la mesa y debía responder.

– Me parecéis unas chicas guapísimas y atractivas, las dos…
– ¿Pero? – dijo Julia
– No, no hay ningún pero – diciendo esto acerqué mis labios a los de Alejandra y empecé a besarla. Al principio estaba cortada pero luego correspondió a mi beso tocando con su lengua mi lengua. Noté que Julia se levantara entonces dejé de besar a Alejandra para cogerle la mano a Julia y evitar que se fuera plantando un beso en sus labios, ella rápidamente sacó su lengua y la juntó con la mía durante un rato mientras que Alejandra nos miraba. Dejé de besar a Julia y cogiendo a Alejandra y a Julia por la cintura les dije “ Creo que podemos pasarlo bien los tres, si os apetece” las dos hermanas se miraron y asintieron con la cabeza de esa forma ninguna sería despachada.

Tras un largo rato besándonos les dije al oído, “ Vamos nos a un sitio más cómodo donde disfrutar los tres” Julia sonrió. Julia me cogió de la mano a mi y yo a Alejandra y juntos los tres fuimos a una de las habitaciones de la casa una donde había una cama de matrimonio,

Nada más sentarnos en la cama volví a la boca de Alejandra. Yo le comía la boca a Alejandra, Julia se quitaba la parte de arriba dejando a la vista sus hermosos pechos, los cuales descubrió dejando caer su sujetador, luego se levantó y suavemente deslizó su pantalón de pijama y su tanga por sus piernas dejando al descubierto su peludo coñito. Una vez desnuda me acarició la barbilla para que la mirara y observa cuán hermosa era sus desnudo. Llevando mi cabeza a sus pechos empecé a lamerlos y besarlos uno a uno. Alejandra no fue menos y también se desvistió entera dejando ver sus pechos más grandes que los de su hermana y su figura con más curva que su hermana. Una vez desnuda dejando su peludo rasurado al aire tomó mi mano izquierda y la puso sobre sus pechos. Noté el calor de su piel y como su corazón palpitaba muy rápido bajo la palma de mi mano, sus manos una vez que se quedó mi mano fija en su pecho fueron a desabrochar mi camisa que cayó al suelo, luego dejé de besar los pechos de Julia y de tocar los pechos de Alejandra para que las dos hermanas me desvistieron, sacaron mi camiseta por encima de mi cabeza dejando mi pecho poco velludo al aire luego sus manos fueron a desabrochar mi cinturón y luego el botón de mi pantalón, más tarde acariciando mi cintura hicieron que mi pantalón cayera al suelo. Julia metiendo sus dos manos dentro de mi calzoncillo y como si de un pájaro acurrucó mis testículos y mi polla, y las sacó de los calzoncillos, Alejandra tiró suavemente de mis calzoncillos para quitarlos, una vez fuera bajo mis calzoncillos resbalando por mi pierna y cayendo junto a mi pantalón. Yo me quité los zapatos y saqué lo pies por los huecos de mi pantalón y calzoncillo quedando completamente desnudo. Los tres estábamos desnudos en la cama de los padres de la casa de las dos mellizas nos sentamos.
Mientras besaba a Julia, Alejandra me acariciaba la polla con fuerza y yo empalmando cada vez más, sentí como otra mano me empezaba a acariciar la otra pierna, no me lo podía creer ambas habían entrado en el juego.
Julia agarró mi polla y se agacho para chuparmela, yo empecé a tocarle los pechos a Alejandra. Alejandra se echó hacía atrás en la cama y se abrió de piernas para que le tocará el coño mientras que su hermana me la chupaba..

Empecé a acariciar su vagina para luego incorporar me, abrí con mi lengua, su labios y aborde, un sublime, lengüetazo, que a medida que aumentaba el ritmo , comenzó a emanar ,una humedad que inundaba mi boca, Julia se colocó debajo mía para seguir chupándole la polla.

Alejandra me dijo que para que se estaba corriendo entonces yo me tendí en la cama boca arriba y las dos se colocaron a cada uno de mis lados comenzando a besarme y acariciarme mientras yo las acariciaba y besaba también. Julia se puso encima de mi cara aprisionando mi rostro entre sus nalgas mientras que Alejandra se colocó encima de mi polla metiéndosela entra dentro de su coño, mientras que con sus manos acariciaba los pechos de su hermana.

Entonces Alejandra se levantó y se cambió de sitio con su hermana, ahora >Alejandra estaba sobre mi rostro y Julia sobre mi polla. Mientras yo introducía mi lengua en el coño de Alejandra, Julia se movía de arriba y luego se dejaba caer sobre mi polla. Alejandra tras un largo rato dejó mi cara libre para tumbarse junto a mí haciéndose un dedo mientras que yo acariciaba los pechos de su hermana, Julia gemía como una perra en celo mientras que su hermana junto a mi, tenía una respiración agitada que aumentaba más por minuto. Julia se corrió sobre mi polla y yo tras ese éxtasis me corrí dentro de su coño haciendo que mi polla se desinflara. Ambas hermanas se pusieron a mi lado en la cama cuando yo me incorporé y les abrí las piernas a Alejandra y Julia para meterles un dedo dentro de su coño. Julia disfrutaba de un aumento de su clímax tocándose los pechos mientras que Alejandra se mordía los labios para no chillar hasta que ya no pudo más mientras mi polla volvía a su tamaño más grande y me dijo que no podía aguantar más, que la follara ya pero por el culo, que quería que yo fuese el primero en hacerlo, yo al oír aquello y ver que ella se ponía a cuatro patas sobre la cama, me fui directo hacia ella y sin más empecé primero a lubricar aquel agujero virgen con unos lengüetazos y más tarde metiendo un dedo, y luego otro, al ver que aquel agujero ya estaba preparado, apunte con mi miembro hacia allí y poco a poco fui metiendo la punta, suave muy suave y despacito, Alejandra gemía de dolor pero me decía que no parara y así lo hice yo, al cabo de unos minutos, ya tenía toda mi polla alojada en su culo, empecé a dar fuertes embestidas y ella cabe vez gemía mas pero ya no era de dolor, sino de placer. Yo estaba semi sentado en la cama, y me giré de golpe al notar que una lengua recorría mi culo, su hermana me estaba lamiendo el ano, aquella era una sensación que nunca había vivido pero mis embestidas eran mas fuertes, aquello me estaba provocando un fuerte placer, y no pude aguantarme mas y me corrí en el culo de Alejandra. Después de aquello , creí que ya no podría hacer nada más, pero fue todo lo contrario, ahora Julia puso su coño a mi disposición mirándome mientras que de su boca sacaba un hielo, el cual se lo metía dentro de su coño y ante una oferta así, no podía negarme a penetrarla hasta el fondo y meterle el hielo más profundo, y así lo hice, después de unos minutos. Para que mi polla volviera a recuperar todo su esplendor, ayudaron las mellizas con sus bocas, empecé a follarme a Julia por su coñito metiéndose el hielo, debido a su alta calentura su coño chorreaba agua , fue toda una experiencia, poco a poco la fui penetrando, primero suave y lentamente, y luego a lo bestia, le daba palmadas en sus glúteos, que al cabo de unos minutos ya estaban de un color rojizo bastante intenso, ella pedía más guerra, dame más fuerte decía, y así lo hice hasta que la avisé que ya no podía más, las dos me pidieron que me corriera fuera y así toda mi leche fue a parar a sus cuerpos desnudos y sudorosos después de aquella sesión de sexo.

Esta experiencia se repitió una par de veces pero esa es otra historia….

Me gusta / No me gusta

Mi viaje a Londres (3 y última)

En la semana que estuve en Londres visitando a mi amigo James, el cual él vivía con su madre Mrs Greencup  y  sus hermanas Carolina de 20 años y Jessica de 24. Carolina y Jessica aún siendo hermanas eran totalmente diferentes Carolina era rubia con ojos azules y de piel blanca sin embargo Jessica era morena con ojos marrones y tez más oscura igual que su hermano James.

Ya tuve una visita de Carolina en mi cama la cual me follé, y a los pocos días había tenido un encontronazo con Jessica en el cuarto de aseo y también me la había follado, quedaban pocos días para finalizar mi estancia cuando la última noche nos fuimos toda la familia de mi amigo James a un pub, la madre se fue junto con las chicas tras la cena y yo me quedé a solas con james.

Estuvimos bebiendo varias jarras de cervezas y acabamos muy perjudicados tanto que James no podía conducir y yo menos por el lado izquierdo de la vía, así que los dos abrazados nos fuimos hasta casa. En la casa armamos la de Dios para entrar, de hecho se despertaron las hermanas y bajaron ala plata baja. Jessica con un pantalón y camisa de pijama y Carolina con un camisón semitransparente. Entre ambas se llevaron a James a la habitación y luego bajaron a por mi. Entre ambas me llevaban pasamos la habitación donde dormía yo con  James y me metieron en la suya una vez allí cierran la puerta y nos dejamos caer los tres sobre una cama.

No estoy bien.- les decía. Ambas hermanas se colocaron cada una a mi lado y yo las rodeaba con mis brazos.

Carolina comenzó a besarme en la boca, yo me negaba pero ella seguía insistiendo a lo que finalmente acabé comiéndole la boca. Jessica por su parte bajó mi mano hasta su trasero mientras que ella levantaba poco a poco mi camiseta y me besaba el cuello.

Le subí a Carolina su camisón descubriendo sus bragas blancas y me puse a besar a Jessica. Carolina comenzó a acariciar el bulto de mi pantalón que era señal que mi polla se estaba poniendo bien dura.

¿que pasa con vosotras?, ¿ no os besáis?. les dije borracho y salido perdido.

Ellas se miraron y comenzaron a besarse, se ve que nunca lo había hecho pero la situación de dominación que estaba ejerciendo sobre ellas y las  unió el deseo por poseerme eso les empujaba a hacer locuras. Luego saqué mi lengua y las uní a las hermanas,formando un beso triple.

¿Os ha gustado?.- les pregunté. ambas asistieron. Le bajé una de las tiras a Carolina dejando salir su pecho el cual comencé a apretar, ella mientras con la ayuda de su hermana me había desabrochado el cinturón y había metido su mano dentro de mis calzoncillos acariciándome la polla. Yo las abracé.

ay mis niñas como os voy a echar de menos cuando me vaya.- Les dije.

aún nos queda esta noche y vamos a disfrutar los tres,. dijo Jessica.

Carolina acariciaba mi polla de arriba a abajo y yo ayudaba a Jessica a quitarse su pantalón de pijama desanudando el nudo que lo apretaba, una vez deshecho ella comenzó a bajárselo mientras que yo le comía la boca a su hermana. Jessica se quitó todo menos las bragas y comenzó a besar mi barriga bajando hasta mi polla la cual acariciaba aún Carolina.

¿Te gusta lo que te hacemos?.- dijo Carolina.

Si, me encanta.- les respondí.

Pues espera que aún hay más.

Se separó de mi y se termino de desnudar quitándose el camisón, luego junto con su hermana me quitaron el pantalón arrastrando también mis calzoncillos.

Ambas hermanas se pusieron de rodillas y comenzaron a comerme la polla, el primer turno fue para Carolina la mas pequeña de las dos pero las guarra. Yo acariciaba los pechos de Jessica los cuales hace pocos días me había comido. Llegó el turno de Jessica la cual no escatimó energía para comerme la polla con desenfreno y ansia. Carolina me ofreció sus pechos para que los chupara y acariciara los cuales los turnaba con su boca mientras que mi mano masajeaba su coñito.

Al rato ella se levantó y se quitó su braguitas negras tirándolas al piso y colocándose frente a su hermana para acariciar nuevamente mi polla. Con las dos hermanas frente por frente a mi polla acariciándola al unisono se me ocurrió una idea.

¿Te imaginas que ahora entrara tu madre?.- les dije.

Que pasa que con dos no te es suficiente y necesitas tres mujeres para satisfacerte.-

No hombre, pero es el coñito que me falta en esta casa por follarme.

Carolina me comía los huevos y Jessica se encargaba de mi polla yo las miraba y disfrutaba del espectáculo y de las sensaciones.

A Carolina la tenía desnuda pero Jessica aún tenía sus bragas,

¿No te molestan? le dije mientras tiraba de ellas hacía abajo y ella dejó mi polla para quitárselas Carolina aprovechó para hacerse dueña y señora de ella, luego cuando le metí la mano en el coño a Carolina para hacerle un dedo dejó mi polla para la boca de su hermana.

Metí mi otra mano entre las piernas de Jessica mientras que las dos hermanas acariciaban mi polla de arriba abajo, y yo les hacía a las dos un dedo. Carolina como siempre las más lanzada se lanzó a por mi polla tragandosela entera. Yo dejé de hacerle un dedo para ponerle mi mano sobre su cabeza y hacer que mi polla entrara mas profunda. Tras largo rato dejó mi polla y yo miré a Jessica y le dije.

Ahora es tu turno.

Ella también se metía mi polla en su boca tragándose la entera igual que su hermanita.Yo acaricia el coño de Carolina y su pechos esos pechos era muchos mas grandes que los de su hermana mayor.

Cuando su hermana terminó con mi polla, le dije

Anda súbete.

Ella se subió encima mío para que mi boca pudiera comerle el coño mientras ella me volvía a comer la polla. Jessica se uso a mi lado y miraba excitada como le comía el coño a su hermanita.

¿quieres probarlo?.- le dije.

Ella únicamente asintió con la cabeza. Tímidamente sacaba la lengua y lamía el coño de su hermana entre risas. Yo le enseñaba,

Saca la lengua y lames aquí.

Ella torpemente empezaba a comerle el coño a su hermana al excitante para ambas y para mí. Carolina seguía comiéndome la polla de forma magistral, no había nada que corregirla.

– Vente para acá Carolina.- le dije y ella se subió hasta donde estaba yo.

Me puse a los pies de la cama y con Jessica a mi lado comencé a explicarle otra vez como se le debía comer el coño a su hermanita, ella me atendió pero cuando vio mi polla comenzó a chuparla y yo me concentré unicamente en comerle el coño a Carolina.

Mi polla estaba durisima y el coño de Carolina estaba listo así que le saqué la polla a Jessica de la boca y cogiendo a Carolina de la piernas me la empecé a follar. Jessica nos observaba, veía como era penetrada su hermanita por el amigo de su hermano varios años mayor que ella y muchos más que Carolina.

Come.- le ordené a Jessica mostrando le los jugosos pechos de Carolina.

Ella no lo dudó y comenzó a comerle los pechos a su hermanita. Carolina con la excitación de mi polla y la boca de Jessica sobre sus pechos  comenzó a chillar, yo le tapaba la boca pero ella seguía chillando Jessica le tapó la boca también pero seguía chillando por lo que sin pensarlo Jessica la beso. Ambas hermanas empezaron a besarse de una forma filial lésbica, disfrutaba una de la lengua de la otra parecía que siempre se hubiera deseado la una a la otra, yo mientras me follaba al coño de Carolina.

Carolina tuvo su primer orgasmo de esa noche y de la saqué del coño.

ahora es tu turno.- le dije a Jessica.

Me senté en el borde de la cama y ella se sentó encima mía mirándome, la cogí de su trasero y comencé a meterle la polla en su coñito mientras la besaba. Era menos escandalosa que su hermana a la hora de gemir pero de todas formas su respiración era entrecortada lo que me hacía suponer que le estaba gustando lo que le hacía. Carolina al momento estaba recuperada y se puso detrás mía a besarme el cuello y a buscar mi lengua o la de su hermana.

Échate.- me susurró al odio.

Me tumbé en la cama y ella se puso su coñito encima de mi boca, yo la tomé de las nalgas y comencé a meterle mi lengua en su coñito. Las dos hermanas, mientras que Jessica seguía cabalgando sobre mi polla Carolina le acariciaba los pechos y le comía la boca, se vé que le había gustado. Cuando Jessica se corrió me faltaba poco a mi para hacerlo así que hice que Carolina se levantara de mi cara y que Jessica se bajara de mi polla para con las dos sentadas en la cama me la comieran para acabar de correrme. Ambas hermanas acabaron haciéndome correr en su caras entre risas de como había quedado llenas de gotas blancas.Les comí la boca a ambas y ellas luego se fueron a limpiar y yo me fui a mi habitación en la cual estaba James roncando como era costumbre en él.

Ya no he tenido más experiencias en Londres pero he prometido a todos los miembros de la familia Greencup que volvería.

Me gusta / No me gusta

Mi hermana y yo

Hola como les va… va dedicado a mi novia. Te amo bebé.

Mi hermana había llegado ese mismo día, había venido para quedarse unos días, su marido tenia que hacer un viaje y mi madre le dijo que se viniera a casa, hacia escasamente un año que se había casado, ocupó la antigua habitación suya que estaba justo al lado de la mía.

Os diré que mi nombre es Jaqueline, mi hermana es mayor que yo, tiene 22 años y su marido 24, tras la cena y la consiguiente tertulia ante la tele, decidí irme a dormir, tenia que madrugar al día siguiente, al poco de estar acostada oí como se abría la puerta de la habitación de mi hermana y entraron los dos, al poco los ruidos de la cama delataron lo que estaban haciendo… cesaron enseguida…

Al día siguiente cuando volví a casa desde el instituto ya se había marchado mi cuñado, a mi hermana la encontré seria, supuse que por la ausencia de su marido, cuando acabamos de comer yo me fui a mi habitación a tumbarme un rato, al poco entró mi hermana y se sentó en la cama, estaba seria y le dije que si le pasaba algo, sin contestarme empezó a llorar, me levanté y la abracé y le pregunté que sucedía y me dijo que eran problemas de matrimonio, a lo que le dije, mira Ana, cuéntamelo por favor, y ella me contó, que es que siempre que hacían el amor ella se quedaba con ganas, que él la acariciaba y enseguida se excitaba y se la metía corriéndose en seguida y dejándola con muchas ganas y que anoche volvió pasar lo mismo, y le dijo que ella necesitaba también sentir placer, y él contestó que estaba cansado que otro día.

Yo no dije nada y le acaricié el pelo y le dije con toda naturalidad que si se quedaba con ganas que se masturbara, y dijo que antes lo hacia pero ahora no se sentía con ganas…, me preguntó si a mi me pasaba lo mismo y le dije que no…

Yo había tenido novio y desde hace un año pues tenia mis aventuras con chicas, y le conté que no siempre pero acababa teniendo el orgasmo con él, no le dije que tenia aventuras con chicas… cuando se le pasó se fue a su cuarto… a la noche me dijo que si no me importaba que durmiéramos juntas y se pasó a mi habitación…no me importó…

Nos desnudamos y yo me quité el tanga y me puse unas braguitas más cómodas para dormir. Me puse una camiseta y me tumbé en la cama ella se puso también una camiseta y hablamos del tiempo que hacía que no dormíamos juntas, apagamos al luz y ella no dejaba de dar vueltas, estaba inquieta, le dije que se calmara, y le pregunté si quería que la abrazara, sin esperar respuesta lo hice yo, a su espalda pegada a ella y con mis manos por delante, con mis manos en su estomago, su camiseta era corta era verano y dormíamos encima de la cama sin taparnos…Mi mano le acariciaba suavemente su estómago como para que se calmara…alguna vez rozaba su pechos por la parte de abajo.

Pero no era mi intención pasarme con ella lo hacía de manera natural. Además era mi hermana, y aún teniendo confianza no le conté de mis aventuras con chicas. Al poco ella se volvió hacia mi y mis manos quedaron prácticamente en sus nalgas me dijo que gracias por consolarla y me dio un beso en la mejilla. No sabría explicarlo pero mi mano acariciaba lentamente su culo como antes lo hacía con su estomago, mi mano estaba encima de sus braguitas, al poco noté como cambiaba la respiración de mi hermana, a mi me empezaba a subir un calorcito excitante… por lo que decidí parar con los tocamientos…

Pero cual no fue mi sorpresa cuando me dijo que si podía seguir acariciándola que se relajaba mucho… no dije nada y seguí.

Esta vez fui más decidida y ya eran más descaradas mis caricias, bajaba hasta los muslos y le pasaba mi dedo por su raja del culo, por encima de las braguitas…ella me susurró que nunca le habían hecho esas caricias, tan cariñosa y delicadamente, y le dije que no se preocupara, y esta vez metí la mano por debajo de la braguita acariciándole las nalgas de forma suave despacio. Sabía lo que estaba haciendo pero no sabía la reacción de ella, mi dedo se paseó por suraja del culo, cada vez llegaba más abajo hasta rozar su coño, ella trataba de no suspirar pero se le escapaba algún gemido… yo estaba poniéndome muy mojada… y excitada… le susurré en su oído que estaba junto a mi boca que si le gustaba… ella me dijo que mucho, y yo le dije que se dejara llevar y no pensara en nada.

Entonces cambié mi mano de posición y le empecé acariciar los muslos despacito, llegué a su entrepierna y le dije que las abriera, separó sus piernas y le acaricié el coño por encima, luego metí los dedos y le acaricié su raja. Estaba húmeda, seguí acariciándole por encima. Sus gemidos ya no los contenía, entonces le separé los labios y mis dedos se desplazaron por su raja. Estaba chorreando… no tardó en estallar en un orgasmo, cerró sus piernas y mi mano quedó atrapada yo estaba sonriendo… Le besé en la mejilla y le dije que disfrutara del momento, al poco se quedó dormida, yo tardé bastante pues mi excitación no desapareció tan fácil…

A la mañana siguiente yo me marché y ella se quedó durmiendo… No pude olvidar lo que había hecho esa noche con mi hermana. Cuando llegué a casa ella se me acercó y me dijo, gracias, y me sonrió, ella tenia que salir así que se fue, llegó a media tarde, mis padres estaban fuera.

Estaba yo viendo la televisión, se sentó a mi lado y me dijo que hacia tiempo que no sentía lo de a noche, le dije Ana solo te masturbé, ella pareció avergonzarse y me dijo que lo hacía muy bien… esa noche cuando nos acostamos, yo apenas la rozaba pero ella se acercó y me dijo, hermanita me gustaría repetir lo de anoche, yo le dije que había sido puntual y que lo había hecho sin pensar, y que además a mi esas cosas me excitaban bastante, y que no estaba muy bien, pues era mi hermana.. ella no contestó, me cojió la mano y la llevó a su entrepierna yo le dije que si seguía así yo también era mujer y con ganas… no dijo nada así que yo tomé de forma descarada la iniciativa, la tocaba y ella parecía encontrarse muy a gusto.. Le dije que la había de desnudar entera y me dijo que hiciera lo que quisiera.

Le quité la camiseta y mis labios se fueron a sus pezones, empecé a mojárselos con mi lengua, tenia los pechos pequeños pero enseguida se pusieron duros sus pezones seguí besándole y bajé por su estomago hacia coño… le separé las piernas le besé las ingles, ella estaba gimiendo descaradamente, le paseé la lengua por la raja y le metí un dedo en su coño mientras me comía su diminuto clítoris, no tardó en llenarme la boca con sus líquidos. Una vez que acabó de echarlos me puse a su lado y le besé suavemente en los labios luego le abrí los labios y mi lengua y todos sus líquidos pasaron a su boca. Los saboreaba como una loca, mientras yo seguí metiéndole los dedos en el coño, esta vez fueron tres y al poco se volvió a correr…

Entonces estaba tendida en la cama, me levanté un poco y le puse mis pechos en su cara. Ella comprendió rápido… y empezó a besármelos y chuparlos, le dije que me hiciera lo mismo que yo le había hecho, y ella bajó hasta mi coño y me lo besó, lamió y chupó, con mi calentura no tardé en correrme llenándole su boca con mis líquidos, nos abrazamos las dos, y nuestras bocas estaban juntas, saboreando nuestras lenguas nuestros líquidos, nuestro olor a sexo.. Estábamos presas de placer… le dije que quería comerle el culo y la puse en un 69 y empecé a besarle el culo y lamerle las nalgas, le daba mordisquitos y mi lengua jugaba con su culo… ella me metía los dedos en mi coño… mi lengua logró meterse en su culo y ella gemía descaradamente, después le metí un dedo y ella se apartó… yo le sujeté la cintura y presioné entró muy fácil… ella ya no se resistió.

Luego le metí dos y cada vez llegaba más adentro, lo sentía demasiado mojado pero ella empezó a menear su cintura y al poco estalló en un orgasmo bestial yo saqué los dedos no estaban manchados pero tenían ese olor tan característico y tan excitante nos pusimos de rodillas en la cama y le di a chupar los dedos que ella succionó de forma ávida… después me colocó a mi encima y empezó a besarme el culo y morderme las nalgas, me metió dos dedos de golpe y me estuvo besando las nalgas y follándome con los dedos largo rato hasta que no pude más… y me corrí como una loca.

Después sudadas y agitadas fuimos al baño nos íbamos a duchar cuando le dije que se pusiera de rodillas en la bañera y dándole un beso en los labios le dije que no se asustara pero que me apetecía y empecé a soltar el pis sobre sus pechos, me meaba y ella incluso ponía la mano como si fuera una ducha. Luego me tumbé yo en la bañera y ella de pie me meó entera desde el coño hasta los pechos me gustaba el calor sentirme duchada de esa manera.

Después nos reímos y nos duchamos con un montón de caricias añadidas que nos llevaron a corrernos las dos a la vez follándonos nuestros coños con los dedos… fue algo morboso excitante. Esa noche dormimos estupendamente las dos abrazadas.. a la noche siguiente volvimos con nuestros juegos pero esta vez me dio una sorpresa, por la tarde había salido a comprar un arnés doble una parte para el coño y la otra para follar, me lo puso y me dijo que la follara como si fuera un hombre.

Después de las caricias la puse de rodillas en la cama y le metí la polla en su coño mientras la otra parte me follaba el mío… como no era muy grande se lo metí todo, y cada vez que golpeaba contra sus nalgas me producía un inmenso placer, se corrió ella antes que yo.. pero decidí que era hora de probar a metérselo en el culo, le besé el culo se lo lamí y le dije que se lo iba a meter, ella me dijo que por favor que no, que por ahí no lo había hecho nunca le seguí besando y ensalivando, estaba muy lubricado por la corrida de su coño y poco a poco se lo metí.

Ella se quejaba de dolor yo paraba pero no lo sacaba hasta que entró todo, estuve quieta un rato y después poco a poco empecé a follarla yo estaba al borde del orgasmo, chorreaba por mis piernas, estaba gozando solo de poder poseerla de esa manera… cada vez la enculaba más rápido ella apretaba su culo contra mi haciéndome sentir follada al mismo tiempo, por la otra parte la que se metía y devoraba mi coño, ella se estaba acariciando su coño y no tardó en correrse pero yo seguí follándola con fuerza y me corrí también al poco, ella me dijo que no parara que le venia otro y seguí.

Al poco sentí mis piernas mojadas, se estaba haciendo pis al mismo tiempo, y al chocar nuestros muslos me mojaba yo. Pusimos la cama, disfrutamos de forma salvaje las dos, ni que decir que nos hemos hecho amantes y que compartimos ese gran secreto. Ella me ha confesado que no ha vuelto a discutir con su marido, si la quiere follar lo hace, y ella no dice nada solo sonríe, pensando que lo que siempre ha anhelado lo tiene.

Me gusta / No me gusta

Convirtiendo a Marta en un Ama

Estaba aburrido y no sabía muy bien que hacer. No encontraba nada en lo que perder el tiempo en internet por lo que me metí en un chat para pasar el rato. Siempre me ha atraído el tema de la dominación por lo que tenía un nick referente a mi condición de Dominante aunque en estos momentos no era mi intención el tener ninguna relación extra ya que vivía actualmente en pareja y me iba muy bien.

Después de algún intento de conversación que no fue a más se puso en contacto conmigo un nick muy simple, el nombre de una ciudad, que también era la mía, seguido de 1987. A la vez que le devolvía el saludo le comenté que por la edad podría ser su padre, por lo que le agradecía el contacto pero entendía que, sobre todo para él, era un marrón. Lo primero que me dijo es que no era él, sino ella y que lo que quería era información y que si no me importaba aclararle alguna cosa sobre las que tenía duda en el tema de la dominación.

Nunca me he considerado un experto, ni mucho menos, es más siempre he sido autodidacta en este tema y explicándoselo me dijo que no le importaba, es más que para ella sería más fácil. La conversación fue fluida, como yo no tenía nada que hacer le atendí con toda la atención que pude y ella se abrió conmigo como solo la privacidad de un chat anónimo puede provocar.

La historia que me contó fue la siguiente: ella, Marta, que así se llamaba, era una chica que se había casado enamorada  hacía dos años y que las cosas no iban mal aunque notaba que en el tema sexual si había algo que no funcionaba como debía. Me comentó que creía que su marido tenía tendencias sumisas por como reaccionaba cuando salía ese tema en conversaciones sin más transcendencia. Me comento que le gustaría hacerle feliz a su marido pero que no sabía ni cómo empezar y que lo que intentaba con esta charla era tener una guía para saber lo que tenía que hacer en cada momento para que no fuera todo un desastre que los separara más.

Después de contarme eso, le dije que le iba a hacer una seria de preguntas para centrarme yo en el tema, que ella podría contestarme o no pero que si no contestaba dejaríamos la charla

–          ¿Has tenido fantasías de dominación alguna vez?

Si, alguna vez, sobre todo cuando vimos las 50 Sombras me imaginaba siendo sometida y me ponía bastante.

–          ¿Has tenido fantasías de dominación pero siendo tú la dominante?

Si, sobre todo últimamente, cuando me he dado cuenta de las necesidades de mi marido y la verdad es que me pone tener a un hombre besando mis pies y haciendo todo lo que le mandas, incluso dándole unos azotes con una fusta…

–          ¿Te gusta la ropa fetichista?

Sí, me gusta, aunque nunca la utilizo, supongo que porque mis amigas tampoco lo hacían y nunca me lo plantee. Al darme cuenta de que a Alfredo le iban esas cosas estuve probándome en una tienda en la que vendían ropa de ese tipo e incluso en una zapatería en la que había zapatos y botas de tacón muy alto y la verdad es que me gustó, bueno, me gustó y me excitó, me sentía poderosa, pero al final no compre nada porque tampoco sabía cómo ponérmela o cuando. ¡Bah!  Al final lo dejé. No me atreví a comprarla.

–          ¿Tiene tu marido problemas de erección, tamaño eyaculación o cualquier otro de ese tipo?

¡Huy, No! Todo lo contrario, tiene un pene muy grande, no sé de medidas, pero un día me dijo que tenía más de 20cm, no recuerdo si me dijo 22 ó 24 pero algo así. Yo nunca se lo he medido pero desde luego, pero si exageró no fue por mucho.

–          ¿Crees que a tu marido le pone el tema del travestismo?

¡Noooo! Nunca lo había pensado pero no creo. De todas formas alguna vez me ha comentado que qué suerte teníamos las mujeres llevando ropa interior tan suave. Incluso alguna vez, después de esos comentarios hemos comentado que qué mono estaría el con mi ropa interior, pero solo comentarlo, incluso una vez me dijo que si quería verle con las bragas puestas, ¡¡¡pero era en broma!!! ¿O no?

¡Me haces dudar de todo! ¡Mierda! A que también va a ser maricón?

Le tuve que aclarar que había muchos hombres a los que les gustaba que les vistieran de mujeres y actuar como tales dentro del tema de la sumisión. Que para ellos era una forma más de sumisión y de humillación y que disfrutaban con ello. Le pregunté a ver si había tenido alguna vez relación con alguna mujer y si le gustó

Sí, me dijo. De más joven, antes de conocer a Alfredo, tuve una aventurilla con una compañera de la universidad y que le había gustado mucho, además, dijo, en esa relación yo era la dominante. Ji, Ji, ¡No me acordaba! Incluso a veces le azotaba suavito. ¡Mmm¡ Se me había olvidado.

Seguimos hablando largo rato, me contó que su marido llevaba la compañía que le había dejado su padre, por lo que ella era la administradora única pero que era su marido el que llevaba el día a día, aunque ella intervenía en las decisiones importantes. También me dijo que tenía dentro al director financiero que era se toda confianza y que le avisaba si Alfredo iba a tomar alguna decisión arriesgada aunque hasta ahora las advertencias que le había hecho eran sobre temas que ya habían consensuado Alfredo y ella.

Después de la larga conversación nos intercambiamos los correos y le dije que yo tenía que pensar sobre todo lo que me había dicho y trazar un plan para ver que se podía hacer. A ella le pareció bien y quedé que en los próximos días le enviaría un correo con mi plan inicial y mis condiciones y que ella tendría tres días para pensárselo.

Estuve bastante tiempo dándole vueltas al tema, veía claro lo que tenía que hacer, pero sabía que me iba a quitar mucho tiempo el manipular esa relación, porque eso era lo que me pedía, y que hicieran lo que yo quisiera, al menos hasta que Marta pusiera un tope a mi imaginación. Me gustaba la idea de que una pareja hiciera lo que yo quisiera, me parecía de lo más morboso y en cuanto al tiempo, era yo el que iba a manejar todo así que lo adaptaría a mi disponibilidad. ¡Si! Iba a ser una bonita experiencia si todo el tema no era una mentira y no existían ni Marta ni Alfredo, aunque el hecho de haberme dado una dirección de correo me daba más confianza.

Al día siguiente le envié un correo en el que le venía a exponer cómo funcionaría su vida a partir de ahora. Se lo puse complicado para que la decisión fuera muy pensada. No quería indecisiones una vez comenzada toda la aventura.

–          Yo seré tu guía, te ayudaré a dominar a tu marido pero para eso tendrás que obedecerme en todo. Yo decidiré como vas a vestir, cuando vas a follar, con quien vas a estar, como vas a tratar a la gente, incluso si vas a ser infiel a tu marido y con quien. Tú serás Dominante en tu vida pero serás mi sumisa. Harás lo que yo le ordene sin poner ningún reparo. Me tratarás de Amo o Señor en nuestras charlas tanto por correo como por Whatsapp o teléfono

–          Para llevar a cabo toda tu transformación en una Ama creíble necesito que me hables muy largo y tendido de tu vida: Tu familia, tus amigos y amigas, tu entorno, como es tu casa, el club al que vayas, todo.

–          El objetivo es ser Ama las 24 horas del día y ese será el objetivo,

–          No aceptaré que tengas otro guía o alguien que te asesore.

–          Me enviarás pruebas de fotos y video de todo lo que te pida.

–          Entraré en tu ordenador y en el de tu marido cuando yo lo desee. Para ello deberás instalar Team Viewer. En el de tu marido cuando lo tengas dominado.

–          Tanto tu como yo podremos dejar esta relación cuando queramos aunque en caso que qué tu decidas dejarlo me reservo el derecho a una última orden que tendrás que cumplir.

La respuesta tardó en llegar. Apuró los tres días a tope y era razonable. Su vida y la de su familia podrían cambiar para siempre y esas decisiones son difíciles de tomar, aunque no sé si empleó el tiempo en pensar que decisión tomar o en redactar el correo. Aparte de la aceptación de mis condiciones me contó, tal y como le había ordenado, todas las circunstancias de su vida, la de sus amigos y amigas, familia y mucho más, de forma que tenía toda la información necesaria para empezar.

Le envíe un correo en el que le exponía los siguientes pasos. Lo primero que iba a hacer es cambiar su forma de vestir aunque todavía no iba a comprar nada nuevo, tenía que vestir mucho más sexi pero con la misma ropa que tenía, todavía no quería grandes cambios, las cosas mejor paso a paso, eso sí ya iba a dar un pequeño a viso a Alfredo.

Le dije que esa noche llegara a su casa más tarde que su marido, le dije que fuera a casa de su madre vestida ya muy sexi, ya que quería que cuando entrara en casa estuviera espléndida. Su madre, según me había comentado era una mujer todavía joven y guapa que estaba muy deprimida desde que había muerto su marido y que casi no salía de casa, que lo único que hacía es seguir la rutina que tenía cuando antes de quedarse viuda, arreglar la casa y salir a hacer la compra, por lo cual a ella le tocaba ir a echarle una mano casi todos los días para intentar animarla. Me había contado que vivía con el dinero que le pasaba Alfredo de la empresa. Cuando me dijo eso le corté:

–          ¿No me habías dicho que la empresa te la dejo tu padre a ti con la condición de que le atendieras a tu madre?

–          Si

–          Entonces ¿Quién le pasa el dinero a tu madre?

–          Yo

–          ¿Le trata a Alfredo con mimo por ser él el que le envía el dinero?

–          Sí, la verdad es que le tiene en palmitas. Le llama el hombre de la casa.

–          Pues eso es algo con lo que vamos a terminar.

–          ¡No sé cómo!

–          Tú no te preocupes.

Le di las instrucciones sobre lo que tenía que hacer esa noche recalcándole el hecho de que no se lanzara a dominar sin ton ni son y que siguiera mis instrucciones al pie de la letra

Al día siguiente me envió un correo en el que me contaba cómo había ido todo.

Hola Amo:

Ayer, tal y como me dijo fui a casa de mi madre vestida siguiendo sus directrices. Iba con una falda negra muy corta y ceñida, una blusa roja con varios botones desabrochados,  de forma que dejaba ver el canalillo y se intuía el sujetador de medía copa. Para rematar llevaba un tanga, unas medias con liguero y unas botas de media caña con un tacón stiletto bastante alto. La verdad es que entrando en casa de mi madre me sentía bastante ridícula con esas pintas y además no sabía que podría decirme al respecto, pero pensé que esas eran sus órdenes y que no tenía otro remedio.

Salí de casa de mi madre un tanto confundida, yo sabía que era bastante machista pero, lo que me dijo al verme cómo iba vestida, me dejó confundida.

Cuando entré me dio dos besos y me dijo que le encantaba cómo iba y más tarde cuando nos sentamos en el salón, empezó a decirme que le encantaba verme vestida para gustarle a mi marido, que era bueno que las mujeres hiciéramos todo lo posible para satisfacerles, etc. Una sarta de bobadas de lo más machistas tremendas hasta tal punto que me mosquee y le dije que iba vestida así para gustar a mi amante. Se enfadó mucho, me dijo que no bromeara con eso y me dijo que Alfredo era el que traía el dinero a casa y que tuviera mucho cuidado con lo que hacía.

¡Uffff! Lo habíamos hablado usted y yo ayer, pero hasta entonces no me había fijado lo metido en la cabeza que teníamos ese tema. Debía ser cosa de mi padre, que ese sí que era un machista, dominante y todo lo que se pueda imaginar. Tal era mi enfado que me levante me puse enfrente de mi madre, cogiéndole por la barbilla le hice que me mirara  y le dije:

–          Mama, aquí la única que trae el dinero a casa soy yo. Mía es la empresa y mías son las decisiones y Alfredo solo ejecuta lo que yo le digo.

Acordándome de lo que usted me dijo ayer seguí:

–          Así que a partir de ahora  el señor de la casa voy a ser yo y como tal me trataras

–          Ay, hija, no me digas esas cosas – Me contesto – Alfredo es tu marido. Tienes que respetarlo y yo por ser tu marido, también tengo que respetarlo.

–          ¡A la única que tienes tú que respetar es a mí le dije. Aquí van a cambiar las cosas.

Y cogiendo mi bolso me fui. La verdad es que me dejó muy sorprendida como se había desarrollado la conversación, solo cambiándome de ropa había removido los cimientos de la relación con mi madre y todo sea dicho, me dio un subidón decirle todo eso a mi madre y explicarle que la que mandaba era yo, fantástico. Me sentía a gusto conmigo misma y quizás eso hizo que cuando llegue a casa me fuera más fácil obedecerle, Amo.

Cuando entre en casa me planté delante de mi marido y le di un beso rápido. Al incorporarme me dijo:

–          ¡Estás guapísima!

–          ¿En serio? ¿Te gusta mi nuevo look?

–          ¡Ya te digo! Estás supersexi. Me encanta.

–          Si ¿Eh? ¿Te gusta verme así? ¿Qué te gustaría hacerme? – Le dije sonriéndole de forma muy sexi.

–          ¡Te haría lo que tú quieras!

–          Pues vete al dormitorio, desnúdate y espera tumbado en la cama a que yo llegue y ni se te ocurra tocarte.

Alfredo sin decir nada pero con una excitación  evidente se levantó y se fue a la habitación

Tal y como usted me dijo, cuando vi que se tumbaba en la cama me fui al baño y dedique una buena media hora prepararme. Me iba excitando según me iba preparando, el baño, el maquillaje, las medias, el liguero, los stilettos. Todo siguiendo sus instrucciones, Amo.

Al salir del baño fui al cuarto y lo encontré tumbado y con el mástil en perfecto estado de revista pero tocándose despacio. La verdad es que me impresionó ver su pene, bueno su polla, tal y como usted me ordenó que le llamara. Le había visto mil veces pero siempre de pie o tumbados los dos, pero ver esa verga en toda su plenitud mirando al techo me fascinó.

–          ¿No te he dicho que no te toques?

–          Perdona Marta, pero estaba manteniendo la posición. – Dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

–          A partir de ahora aquí van a cambiar mucho las cosas – Dije sonriendo al darme cuenta que era la misma frase que le había dicho a mi madre.

–          Y por cierto recuerda bien en que estabas pensando mientras te tocabas.

Y no dejándole contestar me agarre al cabecero para, siguiendo sus instrucciones, Amo,  me puse de pie en la cama, bien agarrada, porque casi me mato, y poniendo una pierna a cada lado suya le pregunté:

–          ¿Te gusta lo que ves? Le dije mientras ponía un pie en su pecho.

–          ¡¡¡¡UAHHHUUUU!!!! ¡Me encanta! Me dijo sin saber bien si extasiarse con mi zapato o mirar hacia arriba al resto de mi cuerpo

–          ¡Pues pídeme que te folle!

–          Por favor, Marta, Fóllame. – me dijo muy serio

Y con las mismas me senté poco a poco sobre su polla que, en vista de que mi coño estaba empapado, entró con muchísima facilidad lo que era la primera vez que me pasaba ya que normalmente me costaba un poco.

Empecé a moverme arriba y abajo suavemente mientras le tocaba el pecho y la cara. El intentó tocarme los pechos pero le retire los brazos de forma brusca. Su cara era una mezcla de goce y sufrimiento que daba gusto ver.

–          Más, más, ¡Más rápido! Por favor, empezó a reclamar pasados unos minutos.

–          Calla – Le dije mientras subía y bajaba muy lentamente.

Para él estaba siendo un sufrimiento pero para mí también lo era. Sabía, porque así me lo habías ordenado, que tenía que aguantar a ese ritmo al menos media hora sin que se corriese.

En un momento el me agarro de las caderas y comenzó a acelerar mi ritmo y yo inmediatamente me salí de su polla y el empezó a masturbarse mientras gritaba que no le dejara así. Nos miramos y le dije:

–          Si no te gusta como lo hago, no volveremos a hacerlo, pero si quieres repetir haz el favor de dejarme continuar follándote como a mí me apetece. Tú decides.

Puso las manos por encima de su cabeza y dijo:

–          Por favor Marta, fóllame.

Casi 45 minutos estuvimos sin parar. Las piernas no me aguantaban y aunque tuve algo parecido a un calambre seguí aguantando el dolor. Cuando ya no podía más aceleré el ritmo y fue un orgasmo como no habíamos tenido nunca. Él estuvo corriéndose durante más de un minuto y yo le superé. Nos quedamos agotados uno en los brazos del otro hasta que nos dormimos.

Cuando termine de leer el correo me quedé muy satisfecho, había hecho todo lo que le había ordenado, incluso más. Ahora había que trabajar en varios frentes. Por un lado había que someter a Alfredo, por otro había convertir a Marta en una Ama y por último y no menos importante, al menos para mí, tenía que conseguir que Marta me obedeciera incluso en cosas que no le gustaban. Es fácil obedecer para hacer lo que te gusta pero, eso no es sumisión.

Al día siguiente hable con ella largo y tendido por skype. Había dado el primer paso de dominación con su pareja y estaba eufórica. Estaba dispuesta a hacerlo su esclavo en dos días. Tuve que pararle los pies.

–          Está bien. Supongamos que decides que ya es tu esclavo y él lo acepta. ¿Qué harías?

–          Atarle

–          ¿Y qué más?

–          Azotarle y hacerle que me llame Ama si no quiere que le castigue

–          Y follarle ¿No?

–          Claro, como ayer

–          Y con eso tendríais un buenas sesiones de sexo, que no digo que este mal, pero él no sería tu sumiso ni tu su Ama. Para eso necesitas tiempo, necesitas que él prefiera perder muchas de las cosas que le da la vida por agradarte a ti.

–          Cuando hablamos la primera vez – Continué – me dijiste que lo hacías porque creías que era la fantasía de tu marido pero la sensación que yo tengo es que no solo era por eso, si no que tú también deseabas ser su Ama pero no sabías cómo hacerlo. Creo que lo que tú quieres es cambiar tu matrimonio, no solo el sexo con tu marido. También creo que si no hubieras estado segura de que a él le haría feliz no estaríamos hablando de esto pero tienes que reconocerte a ti misma y a mí lo que de verdad quieres. Ahora es cuando tienes que decidir, ¿Quieres tener una relación de dominación con tu marido o quieres mejorar el sexo con él. También ten en cuenta que, como te dije el otro día, si quieres ser una Ama para tu marido y que yo te ayude a conseguirlo eso pasa por ser mi sumisa y obedecerme en todo. Cuando lo tengas claro me lo dices.

No tardó mucho en decidirse y me dijo:

–          Tiene razón Amo, quiero empezar a llevar las riendas de mi vida. Primero fue mi padre que era muy dominante en casa y después mi marido porque ya me había acostumbrado a obedecer y le permití que me mandara y ni a él ni a mi nos gusta nada eso. Nos hemos acostumbrado a nuestros roles pero no estamos a gusto con ellos. También le digo que si veo que a mi marido no le gusta ser mi sumiso, dejo todo esto.

Me pareció bien su planteamiento y lo primero que hice fue ordenarle que encendiera su cámara de Skype. Quería verla en vivo. Cuando encendió la cámara me impresionó ver una carita muy dulce con una melena rubia y unos ojos azules deliciosos. Le hice alejarse de la cámara pero la ropa que llevaba no permitía verificar como era su cuerpo así es que le ordene:

–          Desnúdate.

Ella se quedó mirando a la cámara durante unos segundos y empezó a desnudarse. Lo que apareció debajo de la ropa era un bonito cuerpo. Unos pechos grandes y duros. Estaba delgada pero no exagerada, unas bonitas caderas, un coño con una mata de y unas piernas largas. No era una mujer 10 pero era guapa además sus 29 años relucía en todo su esplendor.

–          Date la vuelta – le dije.

Se dio la vuelta despacio y como no podía ser de otra forma apareció un culo prieto y de su tamaña justo. Me encanto y así se lo dije.

–          Zorra, eres realmente guapa. Lo único que no me gusta tiene solución así que en breve tendrás que depilarte el coño.

–          ¿Lo hago esta noche? Amo

–          No espera un poco.

Le di las instrucciones para los próximos días y cerramos.

Al día siguiente recibí el correo que como todos los días me tenía que enviar con lo que había pasado.

Hola Amo:

Ayer, tal y como usted me ordenó quedé con mi amiga Laura en pasar por su casa para salir de compras. Como ya le comente, Laura no tiene novio ni se le ha conocido por lo que vive sola en el piso monísimo ya que es ejecutiva en una compañía y no anda mal de dinero. Cuando llegue a recogerle y estaba casi preparada para salir. Cuando me vio se sorprendió de verme vestida tan sexi, y siguiendo sus instrucciones le dije que a mí en cambio no me gustaba cómo iba ella vestida.

Yo sé que usted me ha dicho que tengo que empezar a mandar a todo el mundo, que me tengo que acostumbrar a dar órdenes como lo más natural pero la verdad es que cuando le decía a Laura que no me gustaba cómo iba vestida me sentía fatal. Incluso con la sonrisa que puse siguiendo sus consejos, al verle ponerse roja, el estómago se me encogió aunque todo sea dicho, se dio la vuelta y fuimos a su cuarto.

Cuando abrió su armario, me dijo con sarcasmo:

¿Qué le gusta a la señora?

Empecé a revisar su ropa y saqué la ropa más sexi que tenía.

–          ¿Cómo me voy a poner esto? – Me dijo

–          Supongo que si está en tu armario es porque lo usas de vez en cuando ¿No?

–          Sí, ¿pero ahora?

–          Ahora, sí. Nunca se sabe cuándo vas a encontrar a alguien que interese.

Y curiosamente se dio la vuelta y empezó a quitarse la ropa que llevaba. Cuando estaba en bragas y sujetador le dije que de esas bragas nada y revolví entre su ropa interior y elegí un tanga monísimo.

–          Esta loca – me dijo.

–          No protestes que te hago ir sin sujetador – le conteste empezando a cogerle el tranquillo a esto de ordenar.

–          ¡¡¡¡Bufff!!!! – Soltó, pero se fue al baño a cambiarse las bragas

Estuve a punto de decirle que se cambiara delante de mí pero ya me pareció demasiado.

El resto de la tarde fue normal, hicimos todo lo que se me ocurrió y no deje que ella decidiera nada, hasta el punto que en una ocasión me dijo:

–          Estás muy mandona ¿No?

–          Y ¿Te parece mal? Le conteste con una sonrisa.

Cuando terminamos fui a casa de mi madre. La verdad es que durante el día me había llamado varias veces pero siguiendo sus instrucciones no le había cogido. Cuando llegue estaba muy triste.

–          Hola hija, creía que no ibas a venir por lo de ayer.

–          Pues aquí estoy. – conteste cortante

La verdad es que me dio pena pero como usted me había dicho que me mantuviera firme seguí con la conversación

–          ¿Qué tal ha ido el día?

–          Hija. Tenemos que hablar

–          Y ¿De qué quieres hablar?

–          De lo de ayer, Mira hija, yo estaba acostumbrada a que tu padre me dijera en todo momento que es lo que tenía que hacer. Yo hacía todo por satisfacerle a él y como no a ti también, pero ahora no tengo a nadie que me necesite y me siento como una inútil, por eso cuando viene tu marido intento hacer que se sienta lo mejor posible.

Aquí no sé si me pasé, Usted me lo dirá, Amo, pero por un lado me sentó mal que se apoyara en lo que había hecho por mi cuando era niña y por otro es lo que creía que usted quería que hiciera.

–          Mira mamá, no mezcles las cosas, para papá tú eras su esposa, su chacha, su masajista y porque no decirlo, supongo que su puta, y lo hacías porque te gustaba, porque a la noche tendrías tu recompensa. En cambio a mí me atendías si papá no te necesitaba y si él te lo ordenaba y como yo era su ojito derecho sabías que o me cuidabas o él se iba a enfadar y te castigaría. Por qué te castigaba ¿No?

Su cara era un poema, no daba crédito a lo que le había oído.

–          ¡No te consiento que me hables de esa forma!

–          ¡Cállate mamá! Y escucha.

–          Tienes que pensar que quieres hacer. No estoy dispuesta a seguir viniendo a casa y encontrarte sin hacer nada, dejada y solo pensando en tu desgracia. Piensa que quieres hacer para ocupar el tiempo y si no lo encuentras yo te organizaré tu vida como hacía papa. Así es que ya sabes, cuando vuelva mañana hablamos.

De todo lo que me ha ordenado, Amo, lo que más me cuesta es tratar así a mi madre. Sé que lo tengo que hacer, incluso pienso que es bueno para ella, pero me da pena. Lo de Alfredo, lo he buscado y me excita a mí y también a él, Incluso lo de Lucia me parece un juego para adiestrarme como dominante, pero lo de mi madre…

Durante esos 15 días Marta se estuvo follando a Alfredo como le había enseñado, siendo ella la que controlaba y a su madre le consiguió un gimnasio al que tenía que asistir todas las tardes pero le dije que a partir de ese punto íbamos a avanzar un poco más y le di instrucciones necesarias. Ahora veríamos si su marido era lo suficientemente sumiso como para seguir nuestro plan y si ella era capaz de no precipitarse y llevar a buen puerto el plan.

A los pocos días ella me lo contó así:

Hola Amo:

Ya tenía ganas de avanzar, me daba la impresión de que esto no llevaba a ningún sitio y yo creía que Alfredo estaba dispuesto a lo que yo le dijera, pero entiendo que tal y como usted me explicó, una cosa es estar dispuesto a hacer algo mientras tienes sexo y otra estar dispuesto a someterse totalmente y que para eso hay que interiorizar la sumisión.

Como usted me dijo quedamos para salir una noche con Marta. Les había dicho que no había  planeado nada concreto para que tuvieran que hacer lo que yo dijera creyendo que improvisaba. Marta apareció realmente espectacular. Con un vestido rojo que transparentaba un poquito el sujetador de media copa y el tanga. Estaba muy sexi pero elegante.  Con un escote que dejaba ver un canalillo que más bien parecía el cañón del colorado, zapatos con un tacón increíblemente alto y muy fino, medias y liguero, por lo que nos enseñó en repetidas ocasiones cuando se sentaba, ya que el traje tapaba lo justo. Una delicia.

A Alfredo se le iban los ojos a todos lados y hacía lo imposible para que no se le notara, aunque he de decir que yo no le iba a la zaga. Estuvimos tomando un aperitivo y cenando, donde elegí yo lo que íbamos a tomar y al final fuimos a bailar a una disco de las clásicas. No paramos en toda la noche, bailamos como locos y cuando llegaron las lentas organicé el tema para que bailáramos todos con todos pero siendo yo la que bailé más tiempo con los dos.

Le dejamos a Marta en su casa y al despedirme hice lo que me dijo usted, Amo, sujetarle la cabeza y darle un beso en las mejillas muy cerca de los labios a la vez que le decía que estaba muy guapa y sexi.

Al montarme en el coche, mientras esperábamos a que Marta entrara en el portal, puse la mano sobre la polla de Alfredo y vi que estaba muy excitado.

–          Cómo te pone mi amiga Marta. ¿Eh?

–          ¡No! Si no estoy así por Marta. Me pones tú.

–          ¡No digas tonterías! Has estado toda la noche sin quitarle el ojo de encima.

–          ¡Te juro…..

–          ¿Qué me juras? ¿Que no te gusta? Pues estaba supersexi. Me ha puesto cachonda hasta a mí. Estaba para comérsela…

–          La verdad – continué – es que debería probar a ver si me estoy volviendo bisexual, porque me he puesto como una moto.

–          No digas tonterías. Como vas a ser ahora de repente bisexual.

Seguimos en el coche en silencio y al entrar en casa le dije:

–          Mira, va a ser hoy cuando voy a probar si soy bisexual. Sígueme.

Fuimos hacia mi armario y ahí hice como que elegía ropa interior mía aunque ya que tenía preparado lo que quería que se pusiera.

Antes de nada aféitate lo mejor posible.

Como ya le he comentado en alguna ocasión, Amo, Alfredo es muy guapo, rubio, con el pelo lacio, unos rasgos muy suaves barbilampiño y un buen cuerpo, 1,68,  que cuida con sus sesiones de natación, lo que hace que además tenga el cuerpo depilado, según él lo hace porque es mejor para nadar, aunque con el pelo que tiene no creo que le molestara mucho.

–          Ponte todo esto. Le dije

–          ¿Estás loca? ¿Cómo voy a ponerme tu ropa?

–          Porque quiero saber que siento acostada con una mujer y lo más cercano que tengo eres tú, pero para eso tengo que arreglarte. ¡Así que ya puedes empezar!

–          Estás borracha.

–          No te digo que no. Hemos bebido todos y si, debo estar un poquito borracha y como tú también lo estás, supongo que te costará menos convertirte en mi chica. ¿Quién dice que incluso no te guste?

–          ¡No sé si me gusta nada esto! – Dijo mientras empezaba a desvestirse.

Mientras se vestía fui a un armario de donde saque varias cosas. Cuando termino le alcancé una peluca rubia que había comprado exprofeso y se la hice poner

–          ¿Esto de donde ha salido? No te la he visto nunca

–          Tuve una vida antes de conocerte. ¿Lo sabias?

–          ¿Cómo me voy a poner esto?

–          Pues con cuidado, sin romperlo y termina rápido.

Él se puso la peluca arreglándosela lo mejor posible. Le acerque también un relleno de sujetador que igualmente había comprado y le dije:

–          ¡Ten! Si te preguntas de donde ha salido esto, te diré que me tardaron mucho en salir las tetas y este fue mi recurso para aumentar la confianza en mí misma.

–          ¡Joder! ¡Estás loca! Dijo totalmente resignado mientras se ponía el relleno en el sujetador

–          ¿Qué vas a hacer? Me pregunto preocupado y con cierto nerviosismo.

–          ¡Maquillarte! Todas las mujeres se maquillan y por esta noche tú vas a ser mi mujer

–          ¡No digas tonterías!

Mientras hablábamos coloque el portátil con la cámara para que grabara todo lo que ocurría. Comencé a maquillarle con todo cuidado y observé que su excitación no había bajado ni un poco. Le tenía sentado enfrente de mí, de espaldas al espejo. Aproveche para meter mi pierna entre las suyas para ponerlo más cachondo todavía. Cuando termine le hice levantarse y girarse hacia el espejo.

–          ¿Te gusta lo que ves? Le pregunté

El instintivamente se llevó la mano a su polla con cara de sorprendido.

–          ¡Es humillante! – Dijo – No puedo seguir con esto.

–          Tres cosas – le contesté – Estás a punto de masturbarte mirándote al espejo – y quitó inmediatamente la mano de su polla – Estás realmente guapísima y será humillante pero por el tamaño de tu polla diría que te gusta que te humillen.

Se puso rojo como un tomate y pero seguí presionándole.

–          Además todavía no hemos terminado – le dije acercándole unos zapatos de tacón parecidos a los que llevaba Marta esa noche ya que los habíamos comprado a la vez. – Póntelos a ver qué tal te quedan. Vas a estar muy sexi.

Mientras tanto yo me estaba quitando el vestido.

–          Ves, ya estamos las dos iguales. Y sabes lo que te digo, que soy bisexual porque lo que veo me encanta

La verdad es que estaba impresionada de cómo había quedado Alfredo. Parecía una autentica mujer y si yo lo estaba creo que él todavía más. Los dos, ¿o mejor digo las dos? estábamos con zapatos de tacón medias, liguero, tanga, y sujetador y las dos supersexis. Le tumbé en la cama porque si no iba a matarse encima de esos tacones y empecé a tocarle todo el cuerpo.

Seguí sus instrucciones, Amo y no me lo follé inmediatamente, que es lo que nos pedía el cuerpo a l@s dos sino que profundicé más en su sumisión. Espero que sirviera para algo porque la verdad es que me costó muchísimo no meterme su polla hasta el fondo y correrme cuanto antes.

Según comenzamos, le bese con dulzura para inmediatamente decirle:

–          Ahora, zorrita, compórtate como la puta lesbiana que llevas dentro y empieza e besarme y comerme todo el cuerpo.

Era la primera vez que le insultaba y note que él se sonrojaba más de lo que estaba, pero obedeció y se lanzó como un poseso a comerme el coño. Como yo no quería que empezara por ahí, le paré y le hice comenzar por mis zapatos. Le hice ponerse de rodillas a los pies de la cama y comenzar a lamer los tacones, las suelas, y que comenzara a subir poco a poco por las piernas chupando las medias. Mientras me lamia las piernas dejé que mi excitación rompiera todas las barreras de mi educación:

–          Sigue chupando, Puta. ¿Disfrutas?

–          Si, Ama – contesto muy bajito.

–          ¿Qué has dicho? Zorra

–          Que si, dijo casi gritando

Retire el pie y le dije mirándole muy seria:

–          No es eso lo que has dicho antes. ¿Qué habías dicho?

–          Si Ama. Contestó

–          ¿Te gustaría que fuera tu Ama?

–          ¡¡¡UUFFF!!! SI. – Dijo como si liberara una fuerza contenida por años

–          ¡Pídemelo!

–          Por favor Marta. Acepta ser mi Ama. Dijo mientras le temblaban los labios de excitación.

–          Sigue lamiendo y ya veremos.

Si la noche había empezado bien, el resto fue apoteósico. Nos comportamos los dos como dos lesbianas lascivas, utilizando su polla como si fuera un dildo. No puedo calcular las veces que nos corrimos. Pero a las 9 de la mañana, totalmente derrotados, nos quedamos dormidos.

Si te ha gustado, escribeme a luis4718@hotmail.com

Me gusta / No me gusta

Una escapada en pareja, escena III

La jornada se presentaba tranquila. Durante la mañana, andamos de la cama a la terraza, tomamos un desayuno algo tarde, visionamos las grabaciones, comentando lo excitante que resultaba cada situación, nos animamos y follamos, sin demasiada fantasía, diciéndonos lo que nos había gustado de nuestras aventuras.

Sinceramente, creo que Gema simuló su orgasmo.

Bajamos a la piscina y en el pasillo encontré a la camarera, le pedí que arreglara la habitación. Era la hora de comer, como de costumbre por separado. Gema salió antes que yo, llevaba un short bastante cortito con una camiseta de malla transparente, debajo el bikini blanco y un bolso con alguna revista, y pensé que por ahora no tendríamos demasiada actividad, ya que la situación se había convertido en un corre turnos, ahora tu, ahora yo.

Esta vez nos colocamos en diferentes sitios, yo me acomodé mas cerca del jardín, aunque con vista a la piscina, llevaba el ipad y buscaba un sitio de sombra y estaba dispuesto a ponerme al día en cuanto a la vida diaria.  Pedí un martini, y cuando me instalé busqué con la mirada donde se habría colocado mi mujer, y gran sorpresa para mí, estaba junto a la pareja de jóvenes que ayer no dejaban de mirarla.

Los veía muy animados, la chica entró en la piscina y volvió al instante, me fije en ella, tenia un cuerpo precioso, la piel muy morena, andaba con gracia juvenil, casi de puntillas, con bikini turquesa. Me di cuenta que Gema y el chico la miraban y se reían, mientras la chica se pavoneaba inocentemente delante de ellos, ahora se pasaba el cepillo por el pelo mojado y negro, no podía creer que se empleara en ellos, le mande un whatsapp con: (¿?), ella al instante me contesto: no he tenido ni que lanzar el anzuelo,te veo en el baño, la vi bromeando con el chico, como queriendo saber que había escrito en su móvil.

Me levanté y me dirigí hacia el baño que había en el edificio, al instante apareció Gema, me dijo:

– Al llegar, pedí una tumbona, he colocado el bolso y la revista, y al instante el chico con el pelo rizado y bañador celeste, no ha tardado ni diez minutos en tirarme los tejos y ofrecerse en pareja, parece que conocen al chico de ayer y los ha puesto en antecedentes, mientras tonteaban conmigo me he estado fijando en la chica, la piel tersa, morena, se le trasparentan los pezones y tiene que estar totalmente rasurada porque la braguita se le meten entre los labios vaginales, te puedo decir que he mojado mi bikini con solo observarla y el chico se ha dado cuenta, él actúa como proxeneta, ahora solo quiero follarme a esa chica, quiero comerme su chochito.

– Pues adelante. le dije yo,

-En 30 minutos estaré subiendo,

– OK, le conteste,

Termine mi aperitivo y me dirigí de nuevo a la habitación, no hacía ni una hora que había salido, y afortunadamente la camarera salia dejando la habitación inmaculada. Ya me encontraba en mi puesto de voyeaur, revisé la habitación, puse de nuevo la bolsa de los juguetes eróticos de Gema cerca de la cama, donde ella la vería nada mas llegar, me asome entre visillos y los vi saliendo de la piscina. Desde la mirilla de la puerta observé como se dirigían hacia mi, me fije en las caras de todos, la chica venia un poco en alerta, no estaba lo relajada que el resto, que se reían y tonteaban, el chico le tocaba en culo a Gema, mientras ella le seguía el juego, oí como abrían la puerta y me fui a mi puesto, desde ahora el monitor seria mis ojos y los auriculares mis oídos, salieron a la terraza que les causo la misma impresión que a todos cuando fuimos llegando, se tumbaron, fueron al bar, se asomaron a ver las piscinas y el mar.

Gema entró a la habitación y se desnudo del bikini, se puso una bata de seda corta, tipo oriental, en color blanco sin nada abajo, yo mientras cambié a la cámara de la terraza, donde estaban coordinando la actuación, oía que el chico le decía:

– Lucia, la vieja quiere follarte, ponla caliente que  le daremos caña, Hay que aprovechar, esta es una oportunidad para divertirnos y sacarnos una pasta.

Estaba claro que estaban organizados.

Desde mi habitación escuche como Gema pedía a Lucia que viniera para ayudarle a no se que, pero al instante estaban saltando chispas, Gema no tardo en meterle mano, comenzaron a besarse y cayeron en la cama, veía a Gema desde atrás, los muslos y su culo aun con la bata puesta, la chica estaba sumisa dejándose hacer, esperando que ella disfrutara de su cuerpo.

Gema se quito la bata y comenzó a chupar esas tetas preciosas y jóvenes, con el pezón que ya adivinaba desde que se conocieron en la piscina.

Se incorporo el chico en la escena, metió su cara entre las piernas de Gema mientras se tocaba la polla, se incorporó y de rodillas penetró a Gema desde atrás, noté que a Gema le molestó la penetración, aún no estaría lo suficiente excitada.

Gema acabo por liberar a Lucia del bikini, era como si ya hubiera tenido sexo con ella, porque había acertado en como seria el cuerpo de la jovencita, los labios redondeados y totalmente rasurados. Los abrió como si de una ostra se trataran y buscara la perla en el interior , comenzó a chupar su coño, oía por los auriculares la banda sonora de la escena, consistía en gemidos, jadeos, más, así y sigue sigue más. El otro chico, Héctor era su nombre, seguía follando a Gema, le envestía sacando y metiendo su polla que ahora descubrí el tamaño XL que tenia, me pareció descomunal para ser un chico tan joven.

Mi mujer y la chica se estaban dando un festín, lo mismo se tragaban una verga que se morreaban, Héctor tumbado hacia arriba con la polla como el mástil de una bandera, cogió a Lucia y la  montó encima también mirando hacia arriba, le metía la polla desde atrás, Gema de una salto cogió su arnés de látex negro que tanto había usado conmigo, y la penetró, Héctor metió la XL en el culo de la chica, que se quejaba del tamaño.

Me fijé en la cara de Gema, estaba tan excitada como la había visto pocas veces, el látex entraba en los labios vaginales y empujaba, mientras pellizcaba las tetas de la chica, que se quejó no se por cual de la sodomización a la que estaba siendo sometida y para mi sorpresa Gema le dio un bofetón y luego otro, no hubo ninguna reacción a esto, desde la cámara cenital veía la cara de la chica sufriendo de placer y dolor, sudaba, el pelo revuelto, y un enjambre de miembros, manos, brazos, vergas.

El chico dejó de encularla y se coloco de rodillas junto a la cara de Lucia, descargo su semen en la cara, el  pelo y pecho, cogió por el pelo a Gema y la llevó de cara a toda esa descarga, mientras que acababa con su descarga en la cara de Gema. La chica ahora chupaba la polla de su pareja,  mientras Gema mira hacia una cámara como diciendo que no entiende, mientras Lucia le da al chico en la boca parte del semen que tiene por toda su cara,  Gema lamé con ellos, y besa a la chica mientras se monta de nuevo sobre ella y ahora mas tranquila vuelve a penetrarla con un movimiento de cadera acompasado, esta claro que Lucia tenia todavía mucho que dar, se unen con brazos y piernas cuando veo y oigo que el orgasmo esta llegando, Gema la besa como una novia, oigo que le pide perdón por haberle pegado, Lucia la besa con una sonrisa, y el chico se quedan en la cama mientras Gema y Lucia van las tumbonas de la terraza.

Héctor se colocó entre las dos mujeres como un adonis, ellas lo acariciaban y él se dejaba, pronto comenzó a estar preparado para otra sesión, besaba a una y a otra, Lucia besaba las tetas de mi mujer mientras era penetrada por el chico, veía la escena desde mi puesto y ya casi me resultaba normal ver como mi mujer era follada por unos y otros, en esta ocasión no hubo demasiadas excentricidades ni posturas, él encima de ella se limito a dejarla destrozada con su fuerza y un sin cesar movimiento de cadera hasta que vi como ella apretaba sus labios y cerraba los ojos, su cuerpo se arqueaba hasta caer derrotada, él no tardo ni un minuto en sacar su polla mojada de los jugos que habían compartido en lo más profundo y se besaban mientras Gema los acariciaba.

Tomaron un aperitivo en la terraza y fueron desapareciendo de la escena, creo que ya habíamos tenido bastante para una primera vez, ella se fue al baño, entré y  la seguí,  la contemple mientras caía el agua por su cuerpo, sentí ganas de poseerla lo mismo que había visto en estos días pasados, ella me dijo que lo dejara para cuando volviéramos a casa, besé a Gema y me tumbe con ella a tomar una copa, pedimos una comida ligera, los camareros del hotel debían de estar locos,  cada vez que subían había diferente gente en la habitación, hablamos sobre que haríamos con las grabaciones, y si las usaríamos en un futuro, ahora quedaba recoger todo el material, ya que al día siguiente saldríamos pronto de vuelta a casa.

Me gusta / No me gusta